Somos anarquistas. Un alegato contra la indefinición política.

 

Hablando con algunos compañeros del movimiento libertario y poniendo en común las ideas y las prácticas que rigen nuestra militancia, ha surgido en más de una ocasión el cuestionamiento de la necesidad de definirnos como anarquistas, aunque todos lo seamos y nos entendamos como tal. Es importante partir de la base de que el anarquismo es un movimiento muy amplio que engloba distintas corrientes, aunque algunos discursos y críticas interesadas pretendan hacer un solo monstruo indiferenciado. Estas corrientes dentro del espectro ácrata parten de presupuestos teóricos, análisis y propuestas estratégicas concretas y diferenciadas, que sitúan a los anarquistas que se ubican en cada una de estas “líneas” en posiciones separadas. Aunque hay acuerdos amplios en cuanto a los principios y valores, y también en torno a los objetivos emancipadores, las lecturas y apuestas de cada corriente hacen que no podamos hablar de un solo anarquismo.

La duda sobre si es necesario o contraproducente que un colectivo se defina abiertamente como anarquista tiene que abordarse desde un análisis estratégico y no identitario. En otras palabras, hacer público un posicionamiento y una adscripción a una corriente determinada es una cuestión táctica que responde a unos análisis y objetivos concretos dentro de una estrategia mayor. Me explico: una parte muy amplia de los anarquistas consideran que la actividad de los militantes libertarios debe producirse en espacios de masas, lo más amplios posibles, en los que apoyar los procesos de auto organización y toma de conciencia. Y hasta aquí todo conforme, desde el anarquismo social y organizativo y en especial desde las organizaciones plataformistas o especifistas apoyamos esta lectura. La diferencia surge porque algunas creemos que esa actividad es mucho más efectiva cuando se realiza de forma organizada con aquellos con los que tienes un alto grado de acuerdos estratégicos e ideológicos. A esta forma de organizarnos la llamamos militancia dual y defendemos que no incurre en ninguna contradicción ideológica siempre que se opere en pro de la construcción de fuerza social, concienciación, auto organización y bajo códigos éticos claros.

Como podemos ver, entendemos que explicitar nuestra orientación política en aquellos entornos donde nos implicamos activamente es también una garantía libertaria y antiautoritaria. Lo que conseguimos no escondiendo que somos anarquistas, que pertenecemos a una determinada corriente y organización, que realizamos unos análisis coyunturales concretos y públicos, y que proponemos una línea estratégica determinada (también pública) es explicitar nuestros objetivos en contraposición a esas vanguardias ocultas que operan en las sombras y pasillos y que son capaces de dinamitar aquellos espacios que no controlan. Si bien abogamos por la estrategia dual que enunció Bakunin, nos distanciamos radicalmente de su propuesta de hacerlo de forma clandestina.

Junto a estos dos beneficios de la militancia explícita como anarquistas, claridad y potencia, encontramos otros objetivos que podemos afrontar con una práctica explícita: confrontar con la idea de que solo hay un anarquismo y contrarrestar una imagen negativa a veces asociada a los anarquistas (en ocasiones por culpa de las caracterizaciones que hacen de nosotros otras corrientes socialistas y, en otras, por nuestras propias prácticas).

 

Por qué algunos compañeros libertarios no quieren definirse como anarquistas

 

No es que no quieran definirse como tal. Es más, si les preguntas, no tienen ningún problema en reconocerlo y se sienten orgullosos. Lo que consideran es que tácticamente no aporta, es más, puede llegar a restar. Como decimos, intentan desvincularse de los prejuicios que se han creado en torno a la figura del anarquista y que han sido construidos por rivales y adversarios políticos y, ¿por qué no decirlo?, en algunas ocasiones algunos militantes que se definían como libertarios han dejado poco que desear con su comportamiento.

Aquí hay una diferencia táctica clara, como nosotras creemos que el anarquismo es una ideología que puede aportar a la lucha obrera por la emancipación y por la superación del capitalismo, creemos que comportarnos de acuerdo con estos objetivos es una forma de combatir esa mala imagen que nos precede, construida o merecida.

En segundo lugar, y quizás más importante, no compartimos el presupuesto de que la táctica más efectiva y coherente con los principios y objetivos anarquistas sea diluirnos entre las obreras, el pueblo o lo movimientos sociales. Este posicionamiento tiene mucho que ver con cuál consideramos que es el sujeto revolucionario (el pueblo, el proletariado, la ciudadanía…) y qué significa ser vanguardista. Lo desarrollamos brevemente: aquellos libertarios que consideran que el sujeto con capacidad emancipadora es un sujeto interclasista tenderá a adoptar autodefiniciones menos “tradicionales” o claras, frente a aquel que piensa que la lucha depende de la creación de conciencia de clase. A su vez, los que consideran que organizarse para intervenir en los movimientos de masas implica necesariamente una agresión contra los principios de igualdad y libertad que defiende la Idea, participarán a título individual, como afectado, vecino y obrero. Desde nuestra perspectiva, ni intentar dotar a los movimientos de masas de una conciencia de clases lo más desarrollada posible implica caer en prácticas autoritarias, ni intervenir bajo seudónimos políticos asegura que tu práctica no tenga intenciones directivas.

También tiene que ver con: si entendemos que la revolución es posible o no, y cuál es el camino para llegar a ella en las mejores condiciones posibles para vencer. Pero este es otro tema que ya abordaremos más adelante, aunque cabe decir que nosotras creemos que la revolución es posible y que es el único camino de transformación real.

 

Anarquistas por cuestiones estratégica y no identitarias

 

Nuestra identificación como anarquistas responde a que nos alineamos con una tradición socialista que expresa una serie de valores y objetivos sociales y políticos, y que a su vez está compuesta por una serie de corrientes con diferencias estratégicas considerables. Somos anarquistas porque creemos que los valores que deberían condicionar toda realidad social son los de igualdad en libertad y viceversa. A su vez, proyectamos nuestra práctica hacia a la consecución de un sistema que permita que esos valores sean los que rijan todas las relaciones sociales. Lo que nos diferencia dentro del socialismo es cuál creemos que es el camino que nos puede llevar desde donde estamos, hacia donde deseamos llegar sin que por el camino traicionemos nuestros principios. Es más, creemos que algunos caminos nos alejan inevitablemente del punto de destino al que aspiramos.

Mientras que hay corrientes dentro del socialismo que consideran que la construcción de organizaciones radicalmente jerarquizadas son la herramienta de intervención política con más potencial, otras tendencias advierten que estas organizaciones no solo no respetan los principios de igualdad y libertad, sino que además son incapaces de producir sociedades igualitarias y que tienden a reproducir sistemas clasistas. Mientras que hay compañeras que piensan que las asociaciones temporales y poco estructuradas tienen una capacidad de incidencia social suficiente, a la vez que aseguran la coherencia entre principios y prácticas, otras señalan que muchas de las cuestiones que intentan salvar con estas formas de organización menos explícitas no se logran; sigue habiendo liderazgos, relaciones de dominio, jerarquizadas y autoritarismo, pero, encima, quedan invisibilizadas y ocultas.

El propósito de este artículo no es resolver cuál de las estrategias organizativas es la que tiene más potencial político y es más coherente. Lo que pretendemos es señalar que una identificación política es la adherencia explícita por una de estas estrategias y no una identificación basada en adjetivos más o menos llamativos o vínculos emocionales con procesos históricos concretos. Cuando nuestras organizaciones hablan de anarquismo social y organizativo, poder popular y especifismo o plataformismo, lo que hacemos es un ejercicio descriptivo de nuestras posiciones políticas.

Ojo: sin descripciones políticas, sin adhesiones a estrategias, sin categorías claras, no se puede construir una crítica profunda y honesta, que es condición necesaria para la construcción de alianzas, coordinaciones y espacios amplios.

 

La indeterminación como táctica de crecimiento

 

La definición tiene por tanto riesgos, como toda apuesta táctica. Definirte claramente y asumir una estrategia concreta va a suponer que el resto de sujetos políticos te ubiquen. Esta delimitación de tus propuestas va a entrar en conflicto con otros planteamientos estratégicos, y no podemos negar, que también con aquellos que se definen políticamente desde posiciones puramente identitarias.

Por dejarlo más claro, definirte política y estratégicamente genera un límite, una muralla. Deja dentro a aquellos con los que se comparten ideas y excluye a quienes de forma más o menos reflexiva optan por otros posicionamientos. Como venimos defendiendo, el problema no es solo que haya gente con la que no compartes análisis, una hoja de ruta u objetivos, es que una parte no desdeñable de la gente activista o militantes se adhiere a etiquetas políticas de forma emocional, es decir, de forma identitaria.

Así, cuando decimos que nuestra organización es anarquista dentro de la corriente social y organizativa y que adoptamos una táctica de intervención dual y una estrategia de Poder Popular, todos aquellos que no hagan los mismos análisis coyunturales que nosotras, los que no compartan nuestras líneas estratégicas, los que entiendan que el sujeto político por el que apostamos es erróneo o no compartan nuestros valores y objetivos, simplemente no entrarán en nuestra formación.

A su vez, todos aquellos, que, sin conocer nuestros presupuestos estratégicos, entiendan que nuestra propuesta es incompatible con los valores que defendemos y con los objetivos que enunciamos, independientemente de que estén en lo cierto, hayan asumido bulos o tergiversaciones, se hayan comido un muñeco de paja o se esfuercen lo más mínimo por contrastar sus ideas, simplemente nos rechazarán.

Cuando decimos que definirse crea límites al crecimiento de una organización, también decimos que algunas organizaciones evitan definirse o apuestan por mantener un grado alto de indeterminación y ambigüedad porque su principal objetivo es crecer lo máximo posible. Nosotras no podemos asumir esa táctica de crecimiento porque buscamos una profunda unidad ideológica y estratégica. Queremos que quien quiera participar hombro con hombro con nosotras lo haga porque cree y entiende lo que pensamos y proyectamos.

Este problema está íntimamente relacionado con el anarquismo, aunque evidentemente no solo atañe al movimiento libertario. Es quizás la mayor limitación que encontramos a las organizaciones que apuestan por estrategias de Síntesis. ¿Qué sería esto? Pues grosso modo, la idea de que hay que construir espacios amplios, integrados por diferentes sensibilidades políticas o por diferentes formas de entender el anarquismo, porque lo que nos une es más que lo que nos separa. Coordinadoras antifascistas, libertarias, antirrepresivas… que por sí mismas no son problemáticas, siempre que se entiendan como espacios donde se reúnen diferentes tendencias en búsqueda de objetivos comunes. El problema empieza cuando se las entiende como la única forma, o la forma natural de organizarnos. En esos casos, lo que sucede es que presuponemos que tenemos una afinidad política y estratégica mayor de la que realmente hay entre nosotras. Ya sea porque nos definimos en oposición a algo (antifascistas, antirrepresivo…) o porque nos identificamos con un sujeto político poco definido (anarquistas en genérico, vecinos…). En estos espacios, lo hemos visto mil veces, pronto surgen los desacuerdos, las jornadas infinitas de debate, las peleas…

Evidentemente apostamos por la creación de diversos espacios de lucha, lo más amplios e integradores posibles, pero en ellos participamos explícitamente como anarquistas organizadas en una organización específica y no como individualidades o cualquier otra categoría ambigua.

 

La indefinición para la formación de una base de operaciones

 

Hay organizaciones en nuestro entorno que rehúsan construir presupuestos teóricos y estratégicos claros, o que teniendo una producción considerable no se esfuerzan por extender estos postulados en sus bases. Y que quede claro que esto no solo pasa en organizaciones políticas con un posicionamiento más clásico, hay movimientos sociales que utilizan estrategias muy similares abriendo espacios amplios donde están claramente diferenciados los espacios de proyección estratégica y de dirección de los espacios de los “usuarios”.  Y es que la ampliación cuantitativa y no cualitativa de las bases es el síntoma más evidente de que se está construyendo una base de operaciones al servicio de un grupo de dirigentes.

Pero no solo es una cuestión táctica la que nos lleva a no poder asumir esta forma de crecer. El problema es aún mayor. Incurriríamos en una incoherencia con nuestros valores si asumiésemos esa táctica de crecimiento, porque en una organización donde no hay un alto grado de afinidad ideológica y estratégica, o esta se impone desde direcciones opacas, o directamente no se puede hablar de organización. O bien es una coordinadora donde se relacionan espacios y sujetos políticos que buscan acuerdos mínimos, tan mínimos que se limita mucho la capacidad de incidencia, o se apuesta por una radical segmentación entre los dirigentes y los que entran, que no lo hacen porque saben dónde entran con claridad, y que se espera que puedan ser formados en la peor acepción de la palabra. Un crecimiento grande y prolongado basado en una falta de determinación política, solo puede responder a que se está construyendo un espacio inoperante o bien una base de operaciones a la que dirigir.

Organización anarquista vs síntesis

Este es un problema del que no se escapa al anarquismo. Dentro del sentido común anarquista está bien arraigada la idea de que juntar a todos aquellos sujetos u organizaciones que se definan como libertarias es un buen plan. Es una idea errónea que parte de análisis poco acertados. Se presupone que todo aquel que comparte ideales y objetivos los va interpreta de igual manera y que generará estrategias compatibles, y esto claramente no es real.

Es muy común en nuestro entorno la creación de federaciones o coordinadoras que presuponen que tienen una cercanía política mayor de la que realmente tienen. Al no haber definido con claridad sus presupuestos ideológicos y estratégicos, y adherirse al termino anarquista de una forma identitaria y poco crítica, pronto descubren que ni piensan lo mismo, ni quieren lo mismo, ni pueden colaborar. Por el contrario, aquellos espacios amplios que funcionan son los que no dan por sentada la afinidad y que construyen su colaboración en torno a la explicitación de objetivos, principios y estrategias.

Evidentemente que, de nada de lo que aquí se ha expuesto, se puede entender una negativa hacia los procesos de formación o por la creación de espacios amplios donde colaborar y generar coordinaciones. Somos fervientes defensores de la libre asociación, lo que implica justamente desarrollar el conocimiento más profundo posible sobre qué son y proponen los espacios políticos para comprobar el grado de afinidad y decidir plenamente informado si es el idóneo para cada cual. Por descontado apostamos por la participación activa en aquellos espacios de coordinación y cooperación, pero también en aquellos movimientos que reúnan a diferentes tendencias, pero donde podamos pelear por objetivos concretos comunes. Un posicionamiento claro es todo lo contrario a una actitud sectaria, implica que nuestras decisiones dependen de un proceso racional y no de prejuicios y lugares comunes.

Miguel Brea, militante de Liza.

Grupo de estudio de pensamiento y estrategia anarquista en Madrid

Desde la Secretaria de Acción Social, Cultura y Exteriores de CNT-CIT Madrid en colaboración con Liza se ha impulsado el “Grupo de estudio de pensamiento y estrategia anarquista” que tendrá su primer encuentro el día 13 de diciembre en el local de CNT Madrid. El proyecto parte de generar un grupo de lectura, reflexión y debate desde de las teorizaciones de revolucionarios libertarios clásicos como Malatesta, Bakunin o Emma Goldman, en otros, pero no descarta evolucionar hacia donde los participantes consideren en un sentido multidisciplinar propio de la tradición anarquista.

Los objetivos son muchos: generar un punto de encuentro distendido donde conozcamos a otros militantes y proyectos, un espacio de debate que produzca reflexiones prácticas para nuestras luchas cotidianas, el rescate colectivo de las experiencias e ideas de las revolucionarias que nos precedieron… pero, sobre todo, pretende romper con las prácticas activistas irreflexivas, que no inician sus acciones políticas desde análisis rigurosos y proyecciones realistas. Es, por tanto, el objetivo principal del grupo de estudio romper con las tradiciones asumidas y los sentidos comunes que nos distancian de una actitud crítica y realmente comprometida con el pensamiento revolucionario.

Para la primera sesión se ha preparado la lectura colectiva de un texto clásico de Malatesta que nos sirva para iniciar un debate entre los asistentes. Desde esta lectura trataremos de desgranar las aportaciones teóricas y estratégicas y ponerlas en diálogo con nuestras posiciones y contextos actuales. No se trata de aprender de memoria las aportaciones realizadas en otros periodos de lucha de clases, queremos partir de esas reflexiones y dialogar con ellas para que surjan ideas y propuestas que tengan un sentido real en las luchas de hoy.

La sesión está pensada para que todas las militantes que deseen participar puedan hacerlo independientemente de su trayectoria y de sus conocimientos específicos sobre pensamiento revolucionario. Se trata de que entre todas construyamos las bases para una práctica militante efectiva. Reflexionar, analizar y proyectar es una tarea tan importante para la acción política como estar presente en los espacios liberados, sindicatos, colectivos y manifestaciones. Es más, sin un proceso reflexivo previo la práctica queda determinada por la suerte, las costumbres tácitas o las direcciones de unos pocos.

Listado de textos para una organización política del anarquismo

Mikhail Bakunin

De Bakunin, además de su biografía mítica, destacaré sus programas (hizo varios) que demostraban su capacidad política. En el enlace podréis navegar por varios textos más. Me quedo con estos.

Piotr Kropotkin

A pesar de la importancia de Kropotkin para las ideas anarquistas, lo cierto es que no tuvo demasiadas aportaciones para generar un anarquismo organizado. Sin embargo, él mismo estuvo organizado y fue partidario de estarlo. Destacaré este libreto sobre cómo desarrollar la sociedad comunista libertaria.

Errico Malatesta

Malatesta tuvo diversas fases según el tiempo. No es el mismo Malatesta de los 1880s que el de los 1920s o que el de 1900s. Sin embargo, Malatesta fue un organizador nato y destacan sus proyectos de organización anarquista, que en Italia se llamaba “partido anarquista” o el “partido de los anarquistas”.

Amédée Dunois

Dunois representó el anarquismo pro-organización en el Congreso Internacional de Amsterdam. Aunque en el congreso se defendieron estas ideas, no prosperó ninguna internacional específica.

Ricardo Flores Magón

En realidad, se trataría de la Junta del Partido Liberal, a la que pertenecía Ricardo Flores. Sin embargo, sabemos que fue el gran impulsor de la línea política del PLM, por eso lo destacaremos.

Marco Antonio Samaniego López (historia)

Relacionado con la historia del PLM, recomiendo esta historia

Joan Zambrana (historia)

Se trata de la tesis doctoral de Zambrana. Es un libro larguísimo, aunque muy detallado, que expone que si la CNT fue lo que fue, fue gracias al numeroso bloque que conformaron los anarquistas organizados específicamente o pro-organización en el período 1905-1920

Xavier Díez (historia)

Una biografía política de Salvador Seguí. Quizás el sindicalista revolucionario más brillante del estado español.

Grupo Dielo Truda

Dielo Truda fue el grupo al que pertenecieron Piotr Arshinov, Nestor Makhno, Alexander Skirda, Ida Mett, entre otros. Publicaron su Plataforma Organizativa por una Organización General de Anarquistas. Además debatieron ampliamente sobre organización, siendo quizás el grupo anarquista teórico más conocido de los años 1920s de nuestros días

Nestor Makhno

Aquí pongo el libro que editó Descontrol con los textos de Makhno

Luigi Fabbri

Fabbri fue un gran crítico del bolchevismo, así como del ghetto anarquista de sus días, que describió magistralmente en su libro sobre las influencias burguesas en el anarquismo. Los artículos que enlazo son contraposiciones al método bolchevique.

Stefano d’Errico (Historia)

Se trata de una obra maestra de libro. Es el pensamiento político de Camilo Berneri explicado de forma amplísima. En este caso no he encontrado el pdf completo y enlazo un resumen

Berneri: Anarquismo y política

Camilo Berneri

Aquí pongo los textos más políticos, en favor de la organización, de Berneri, que fue extremadamente prolífico hasta su muerte.

Nicolás Íñigo Carrera (Historia)

Ahora enlazo un estudio sobre la Alianza Obrera Spartacus argentina. Fue una organización política libertaria de los años 1930s, aunque no fue plataformista

Jaume Balius

El texto de Balius sobre cómo tendrían que haber hecho la revolución en la España de la Guerra Civil.

Agustín Guillamón (Historia)

La historia de Los Amigos de Durruti. Lo más parecido a una organización política anarquista que produjo el anarcosindicalismo español. La FAI no lo fue en la misma medida, por ejemplo. Otra organización política libertaria española fue la Federación Sindicalista Libertaria, de los treintistas, o el Partido Sindicalista. Y varias más en la postguerra. Sin embargo, casi todos eran sindicalistas revolucionarios más que anarco-comunistas. Por eso no los resaltaré.

FACB

Este es el programa de la FACB búlgara, que intentó hacer la revolución tras la Guerra Mundial y fue aplastada por los soviéticos. Su programa se basaba en la Plataforma de Dielo Truda

Cornelius Castoriadis

Castoriadis perteneció al grupo Socialismo o Barbarie, de tipo marxista libertario. Sin embargo escribió obras que se pueden leer en clave anarquista también, como esta.

George Fontenis

Fontenis fue una de las mayores figuras de la corriente comunista libertaria tanto como militante activista como teórico o incluso como estratega político. Lástima que su desarrollo tuvo lugar en los años 1950, años de travesía del desierto de las ideas libertarias

Daniel Guerin

Otro pensador y activista francés, de los años 60 y 70, que popularizó el anarquismo entre aquellas generaciones.

ORA

Y ya que estamos con los franceses habrá que leerse los textos de la organización que crearon en los años 70

Alexander Skirda

Libro de historia sobre el anarquismo desde una perspectiva plataformista. Fue escrito en los 80s y levantó polémica dada su parcialidad pro-plataformista.

Juan Carlos “Pocho” Mechoso

Larga entrevista sobre la historia de la FAU uruguaya, los conceptos clave del poder popular, del rol de la organización anarquista, etc.

Murray Bookchin

Cierto es que Bookchin no entra dentro de la corriente comunista libertaria, pero dejó este imperdible.

Aileen O’Carrol

Fue una militante de WSM de Irlanda en los 1990s y 2000s y escribió docenas de artículos. Dejaré este par sobre organización

Andrew Flood

Seguimos con Irlanda. Andrew Flood fue el militante más prolífico del plataformismo europeo durante más de una década. Personalmente fueron mis primeras lecturas sobre anarquismo en los albores de internet (1995-2000) y los planteamientos de los irlandeses me parecían de sentido común.

NEFAC

La North Eastern Federation of Anarchist Communists, fue una organización de Estados Unidos que defendía ideas plataformistas. He aquí un par de textos

FARJ

Este texto no lo he encontrado en castellano, pero probablemente esté traducido. La FARJ produjo mucho material en los 2010s quizás porque a ella pertenecen Bruno Lima o Felipe Correa, dos intelectuales muy prolíficos.

Wayne Price

Otro de los plataformistas estadounidenses más prolíficos en los años 2000s.

Lucien van der Walt and Michael Schmidt

Libro de historia sobre el anarquismo desde un punto de vista clasista y plataformista. Escrito por dos sudafricanos.

Michael Schmidt

Este artículo es la historia del movimiento anarquista búlgaro. Lo traduje yo al castellano

Bruno Lima Rocha

De Brumo Lima se pueden encontrar docenas de artículos. He elegido este par porque están en castellano

Felipe Correa

Correa quizás será el pensador más importante de nuestra corriente en estos momentos.

José Antonio Gutiérrez

Gutiérrez perteneció a la OCL chilena. Como participante de aquella experiencia de construcción de una organización hizo a posteriori unos detallados relatos de la organización del anarquismo en Chile.

Black Rose Federation

Un buen aporte teórico fue este texto corto sobre para qué rayos sirve una organización

WSM

El Workers Solidarity Movement de Irlanda se disolvió en el 2021. Era una organización que realizaba muchos balances y análisis críticos de su propia trayectoria. De alguna manera esto le servía a muchas otras organizaciones que se crearon después y que los leían. Ahora tras disolverse ha habido varios textos de balance.

UCL

Textos de la Union communiste libetaire de Francia/Bélgica. Es la organización específica más grande que se identifica con la corriente comunista libertaria.

FAU

Textos de la FAU uruguaya. El primero lo escribieron junto a la FAG brasileña. El segundo seguramente exista en castellano pero no lo he encontrado

CAB

La orga sudafricana Zabalaza publicó este panfleto escrito por la CAB brasileña sobre la estrategia y la táctica

Adam Weaver

Seguimos con textos sobre el rol de la organización. Escrito por un sudafricano, militante de Zabalaza

Mya Violet Walmsley

Ahora un texto sobre liberación nacional y anarquismo organizado. Esta vez es un texto sobre la actuación de la FCL francesa durante la guerra de independencia de Argelia.

Zoe Baker

Relatos sobre la historia del anarquismo de esta prolífica activista de los podcasts

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Los ciclos políticos y la moral colectiva

La muerte de Franco, los pactos de la Moncloa, el Caso Scala, la Transición, la entrada a la OTAN, la guerra de Iraq, el 15M, la huelga del 14N, la huelga feminista del 8M, el 1 de Octubre, entre otros, son acontecimientos históricos recientes que nos sonarán más o menos, pero entre ellos podemos diferenciar lo que son ciclos políticos, y otros que cambian la moral colectiva.

Dotarnos de criterios de análisis es importante a la hora de hacer nuestras lecturas políticas del momento y así tener herramientas para desarrollar nuestro trabajo político, es decir, poder tener cierta previsión y planificación para escenarios futuros. Así pues, los ciclos políticos se describen como acontecimientos acotados en el tiempo y espacio de una determinada coyuntura, con sus motivos catalizadores, los diferentes posicionamientos y bandos, los cambios coyunturales… Cada ciclo tiene su inicio y final que marca siempre un antes y un después en el tablero político de un período determinado. Por ejemplo, el ciclo del 1 de Octubre tuvo lugar desde septiembre del 2017, con una disputa creciente entre el nacionalismo español y el independentismo, y que habrá terminado con el fin de la actividad de los CDR. Durante este ciclo hubo varias huelgas generales y experiencias de autoorganización popular que hacía años que no se vivían, las cuales habrán quedado marcadas para la posteridad.

Por otro lado, el concepto de moral colectiva viene en parte de conflictos bélicos, es el componente psicológico en cualquier conflicto. La lucha de clases en estos momentos en Occidente es una guerra de baja intensidad, en el cual no se ha llegado aún a la lucha armada. La moral colectiva es un factor determinante en los procesos de cuestionamiento del sistema y de autoorganización popular. Una moral alta se traduce en mayor actividad política y social del pueblo, y de ahí, mayor permeabilidad y potencialidad para desarrollar procesos revolucionarios. Una moral colectiva alta es una ventana de oportunidades en las cuales el pueblo está más dispuesto a la lucha, y por tanto, a pensar alternativas, asumir programas políticos y tablas reivindicativas. Por contra, una moral colectiva baja indica que el pueblo no está dispuesto a la lucha con el miedo de perder lo poco que se tiene u otros factores.

Continuando con el ejemplo del 1 de Octubre, estas experiencias de autoorganización popular sobrepasaron todas las espectativas que esperábamos. Esto es indicativo de una moral colectiva alta: la gente creía por ese instante poder cambiar las cosas y se generaba el ambiente perfecto y propicio para que se lanzaran a experimentar y hacer. No obstante, una moral colectiva baja la podemos encontrar tras el fin de ciclo del 15M, pues la mayoría de la gente se fue para casa y lo poco que quedó de movimiento acabó aterrizando en los barrios. Sin tener ninguna hoja de ruta, muchos no le encontraban el sentido a seguir con las asambleas y acabaron abrazando la ilusión del “asalto institucinal”. Esta moral ya venía en declive cuando las asambleas de las plazas iban aflojando y al final el fenómeno de Podemos acabó por rematar la faena.

Aunque ambos conceptos son diferentes, están estrechamente relacionados entre sí. Si bien con éstos ejemplos podemos llegar a concluir que cuando hay una moral alta, existe la posibilidad de abrir un nuevo ciclo político, pero no siempre ocurre. El ejemplo reciente son las manifestaciones por la libertad de Pablo Hasel que no abrieron otro ciclo político, aunque sí fue resultado de un momento de subidón de la moral colectiva sin terminar de cuajar en cambios a nivel político en el país.

¿Cómo podemos leer y aprovechar esos momentos? La respuesta está en estar preparadas resultado de estar organizadas políticamente y con las lecciones aprendidas de los ciclos pasados que, o bien no supimos aprovecharlas por habernos desentendido de ellos, o bien por ser una fuerza muy minoritaria con poca capacidad de influencia social en aquel momento, o bien por tener lecturas equivocadas. Así pues, en los ciclos políticos donde reina la paz social y con una moral colectiva baja, toca organizarnos, prepararnos a través del trabajo de base, la formación política y militante, e ir construyendo pueblo poco a poco en los conflictos locales. Esta es la vía de la inserción social y la acumulación de fuerzas. Un aumento de la conflictividad social viene de la mano de un aumento de la moral colectiva, ahí es cuando el trabajo de base da resultados y nos da más posibilidades al poder multiplicar nuestra capacidad de influencia por llegar estudiadas y preparadas para el momento. En los momentos de moral colectiva alta es cuando se han de agitar aún más las calles y pasar a la ofensiva junto al movimiento popular. Ahí es cuando estaremos abriendo un nuevo ciclo político, aumentando la polarización de la sociedad a través de la lucha de clases y batallando a nivel político a través del programa, hojas de ruta y tablas reivindicativas, así como disputando la hegemonía del discurso y el relato.

Para este curso político 2021-2022 (y los venideros), lo que podríamos denominar post-confinamiento, afrontaremos un escenario complicado pero con una moral colectiva considerablemente baja y con nuestros enemigos políticos a la ofensiva y aumentando sus fuerzas (léase neoliberalismo con sus políticas antiobreras más la ultraderecha y sus discursos de odio), además con una grave crisis climática causada por el sistema capitalista. Urge superar las miserias del gueto ideológico, el activismo de hacer por hacer y las disputas internas, para pasar a traducir la ideología en un proyecto político y en un programa, que se materialice a través de la organización política y de construir alianzas entre los diversos actores del movimiento popular profundizando nuestra implicación en las luchas sociales. Si realmente nuestros objetivos políticos son revolucionarios, hemos de estar a la altura de las circunstancias y ser la opción política capaz de articular un movimiento revolucionario, potenciando la moral colectiva y abriendo un nuevo ciclo político de cambios sociales en favor de la clase trabajadora.

Adiós 2020

Foto: Wuhan

Sin lugar a dudas, el 2020 es el año en el cual han pasado muchos eventos surrealistas y seguramente me deje muchas cosas en el tintero. Igualmente, es un año lleno de acontecimientos que contar, unos de tinte más apocalíptico, otros más late capitalism y otros… late pandemia. Pero vamos a lo relevante: a nivel político-social, durante este año se ha puesto más en evidencia la incapacidad del sistema capitalista para gestionar pandemias, la multipolaridad de la geopolítica mundial, donde las relaciones internacionales cambiaron principalmente en base a la gestión de la pandemia y la carrera por desarrollar y producir la vacuna contra el Covid-19. Tras el confinamiento, la oleada de protestas sociales volvieron en muchas partes del mundo que ya va ligado a la crisis económica y sanitaria globales.

Enero del 2020 ha comenzado fuerte a causa un misil lanzado por EEUU que acabó con la vida del comandante iraní

Barcelona. Foto de Lorena Sopena

Passeig de Gràcia, Barcelona. Foto de Lorena Sopena

En abril muchas ciudades del mundo seguían cerradas. Las fotos de calles desiertas dejaban una estampa singular pero a la vez fue un respiro para el medio ambiente. Las nieblas grises de contaminación desaparecieron y por fin veían el cielo azul. Por una vez mucha gente se dio cuenta de que la paralización de la economía era necesaria para la recuperación del medio ambiente y del destrozo que estaba causando el sistema capitalista. Además de ésto, el sistema capitalista se mostraba incapaz de hacer frente a una pandemia pues no solo se incrementaron las desigualdades de clase, sino que nos estábamos debatiendo entre no hundir la economía y poner en riesgo las vidas de la clase trabajadora al tener que verse obligados a ir al trabajo. También se puso en evidencia la necesidad de reforzar la Sanidad pública y universal, que durante estos tiempos los y las sanitarias vieron incrementarse su carga de trabajo mientras los hospitales se saturaban excepto la privada. No obstante, en estos momentos de confinamiento también surgieron muchas iniciativas basadas en el apoyo mutuo vecinal que permitieron la supervivencia de las personas de riesgo. Cabe especial mención EEUU bajo la administración Trump, que ante un sistema sanitario privado, los tratamientos del Covid costaban facturas desorbitadas y priorizaron la continuidad de la actividad económica frente a la lucha contra la pandemia, haciendo que la cifra de contagios se dispare superando el millón. Le siguieron ejemplo también Brasil y Colombia.

Durante la pandemia, China comenzaba a donar material sanitario hacia muchos países dando ejemplo de solidaridad, mientras las comunidades chinas alrededor del mundo sufrían racismo por parte de las personas nativas del país donde se encontraban dichas comunidades. A partir de entonces, China comenzaba a ganar importancia como bloque geopolítico dentro de las relaciones internacionales, siendo además un país que ya comenzaba a controlar los contagios. Wuhan sería de las ciudades que se desconfinaron a principios de abril tras 11 semanas de estricto confinamiento y terminando el 2020 celebrando el año nuevo en las calles mientras el resto de ciudades del mundo lo festejaban en casa.

Tras el desconfinamiento, en España la industria quedó tocada por la crisis, y ante el anuncio del cierre de las plantas de Nissan en Barcelona amenazando la destrucción de unos 3000 empleos directos, la plantilla respondió con una huelga indefinida y numerosas protestas por la capital y alrededores. Finalmente, consiguieron llegar a un acuerdo que prorrogará el cierre. Siguiendo con la tónica, unos meses después veríamos la huelga en Saint Gobain, Alumalsa y Alcoa. Llega el verano y con él muchos países levantaron el confinamiento. Fue también el momento en que comenzaron a activarse las calles, sobre todo en las Américas. El asesinato de George Floyd a manos de un policía blanco el 25 de mayo en Minneapolis desató una oleada fuerte de protestas contra los asesinatos racistas de la policía estadounidense. El movimiento Black Lives Matter volvió a ser un actor social relevante en las revueltas que escalaron en fuertes disturbios y manifestaciones masivas, llegando en algunos sitios a declararse comunas autónomas y poner sobre la mesa el desmantelamiento de la policía, dejando las tareas de seguridad en manos de las comunidades residentes. Las protestas antirracistas y decoloniales se replicaron también alrededor del mundo y en varias ciudades los y las manifestantes tumbaron estatuas que representaban colonos y esclavistas europeos. En Bolivia, se desencadena una oleada de protestas contra el MAS iniciada por sectores golpistas del Ejército, llevando a que Evo Morales tenga que salir del país y del gobierno. Tras las protestas que unieron el descontento por las demandas insatisfechas y la convocatoria de elecciones, vuelve a ganar el MAS y acaba siendo presidente Luis Arce en octubre.

En el Mediterráneo, en Beirut explotó un almacén del puerto, que en un principio dijeron que fueron de fuegos artificiales, pero más tarde se descubrió que eran toneladas de nitrato de amonio de un carguero que no estaba en condiciones de navegar y fue almacenado (otras fuentes apuntaban a que fueron explosivos de uso militar). No se determinaron las causas de la explosión. La onda expansiva causó grandes daños materiales y humanos, agravando la crisis que estaba ya sufriendo el Líbano. En el Estado español se produjo otra explosión de menor magnitud en una planta petroquímica en Tarragona. Turquía entra en las aguas de Grecia con buques para hacer prospecciones petroleras sin previa autorización del Estado griego, provocando un conflicto diplomático.

En septiembre, Azerbaijan inicia una ofensiva contra Armenia para reclamar Nagorno-Karabakh, un territorio históricamente en disputa. Durante este conflicto armado, Turquía contrató mercenarios del ISIS para luchar en el bando de Azerbaijan, quienes terminaron en algo más de un mes ganarle la disputa a Armenia. Llegado octubre, el rebrote del coronavirus hace que los gobiernos tengan que sacar nuevas medidas restrictivas, de por sí ya contradictorias e insuficientes. Parecía llegar de nuevo el día de la marmota y se temió que volviesen las avalanchas para llevarse el papel higiénico de los supermercados ante un posible confinamiento que finalmente no llegó a decretarse, quedando solo en restricciones a la movilidad y un toque de queda.

Este año también coincidía con las elecciones de EEUU, el cual Trump había sido derrotado en las urnas por el candidato demócrata Joe Biden en una coyuntura de protestas antirracistas, la crisis sanitaria y ecoonómica. En los inicios del mes de noviembre pero en Polonia, las protestas masivas alrededor del país consiguieron que se retrasase la prohibición del aborto. Una mirada hacia el norte de África, Marruecos inicia de nuevo una ofensiva contra el Frente Polisario en el Sáhara Occidental. A finales de noviembre y principios de diciembre, en Francia se desataron fuertes protestas contra la Ley de Seguridad Global, una ley equivalente a la Ley Mordaza española. Los disturbios y la organización social finalmente consiguieron que el gobierno de Macron dé marcha atrás completamente dicha ley. Finalmente, antes de acabar el año, comienzan a llegar las primeras vacunas al mercado como la Sputnik y la Pfizer junto con las campañas de vacunación. Este acontecimiento coincide con la llegada de una nueva cepa del Sars-Cov2 en el Reino Unido, una mutación que según fuentes oficiales hará que el virus sea más contagioso aunque no varíe con respecto a la inmunidad generada por las vacunas.

Unos apuntes finales

A nivel social durante este período, comenzaron a proliferar las teorías de la conspiración a los que la prensa comenzaron a catalogarlos como negacionistas. Las especulaciones sobre control social por una supuesta élite global a través de una pandemia planificada, la farsa del coronavirus, el uso de mascarillas obligatorias, la tecnología 5G y las vacunas comenzaron a ganar popularidad entre la población bajo premisas pseudo-científicas. Nunca antes se extendieron tanto estas teorías desde los grandes atentados de Al Qaeda el 11S, el 7J y el 11M, ya que comenzaron a organizar manifestaciones tras el confinamiento, en algunas situaciones rozando el límite del delito contra la salud pública. En esos entornos hay vinculación con la ultraderecha pro-Trump ya que era un espacio donde poder influenciar a la población introduciendo un discurso pseudo-revolucionario con un fondo reaccionario, en los cuales vimos cómo sectores de derechas se escudaban en estos discursos para provocar altercados en algunas ciudades españolas, juntándose además con hosteleros y ocio nocturno.

No obstante, hablando de la coyuntura en el Estado español, paralelamente salieron campañas de medidas sociales en la gestión de la pandemia bajo el Plan de Choque Social que consistía en una serie de reivindicaciones como moratorias de alquileres e hipotecas, el fin de los desahucios, la defensa y refuerzo de los servicios públicos en especial la Sanidad, defensa del empleo, refuerzo del transporte público, facilidades para el teletrabajo, etc. No tuvieron tanto éxito como se esperaba y aun así se dieron movilizaciones, siendo además una opción acertada ante la paralización de acciones y movilizaciones a causa del confinamiento. De los pocos sectores en lucha que estarían activos después del confinamient en el Estado español, encontramos las redes de apoyo mutuo, el movimiento por la vivienda y algo desde el sindicalismo alternativo. La vivienda era un tema que siempre ha estado sobre la mesa, ya que tras una campaña intensa contra las okupaciones, volvieron de nuevo los desahucios, que agravaron aún más las situaciones de muchas familias trabajadoras al ignorar la situación del Estado de Alarma. Ésto nos indica que a pesar de la pandemia no hemos de desmovilizarnos, pues la crisis sanitaria no debe ser excusa para que nos quedemos en casa mientras continúan recortando libertades y cargando las consecuencias de la crisis económica capitalista sobre la clase trabajadora.

Homenaje a David Graeber. Rojava Information Center

Antes de terminar, me gustaría dedicar en este párrafo una pequeña efemérides 2020. Este pasado año nos han dejado personas importantes del anarquismo: David Graeber (2 de septiembre), antropólogo, autor de «Bullshit jobs» y «The First 5000 Years Of Debt«, anarquista en el movimiento Occupy Wall Street, gran amigo del movimiento kurdo y defensor de la revolución social de Rojava. Lucio Urtubia (18 julio), albañil, anarquista y estafador (en el buen sentido). Consiguió burlar el régimen franquista emitiendo documentos falsos para pasar la frontera con Francia y puso de rodillas al Chase City Bank con la emisión de cheques falsos, que tras conseguir un rescate, compró una casa en París a la que llamó la Casa Louise Michel, abierta para el pueblo. No llegó a pasar un año en la cárcel (aun en el tiempo que estuvo, seguían emitiéndose los cheques falsos) y su imprenta clandestina jamás fue descubierta. Stuart Christie (15 agosto), anarquista escocés conocido por el intento de atentado contra Franco en julio de 1964 con explosivos plásticos. Tras la cárcel y de vuelta a UK, participó en la Anarchist Black Cross.

Buenos Aires. Twitter

Despedimos este año con la legalización del aborto en Argentina. El 30 de diciembre en Argentina el movimiento feminista celebraba la aprobación por parte del Senado la ley del aborto. ‘Es ley’ gritaban las feministas, un logro histórico conquistado a través de las luchas en las calles y campañas constantes. La importancia de esta ley pondrá fin a los abortos clandestinos ya que son la principal causa de mortalidad materna en el país. De ahora en adelante, las mujeres que han sufrido violaciones y, por consiguiente, embarazos no deseados podrán tener un aborto legal, seguro y gratuito, sin tener que jugarse la vida en abortos clandestinos. No obstante, el movimiento feminista del país declara que no termina aquí, sino que continuarán luchando por objetivos más ambiciosos. Toda victoria popular debe inspirar al resto del mundo a continuar las luchas en las calles y desde abajo. Ninguna conquista social se nos ha dado al pueblo por las buenas, sino que son fruto de una lucha incansable con un proyecto político y objetivos sobre la mesa.

Damos entonces el adiós al 2020, un año nefasto para muchas personas. Pero no olvidemos que del 2020 se sale con el tiempo, y que del capitalismo se sale construyendo el socialismo libertario. Por tanto, este 2021 toca activar un nuevo ciclo de luchas sociales.

Balance trimestral de coyuntura: Abril a Junio 2019

En este trimestre destacamos la temporada de elecciones en España, la puesta sobre la mesa de la reducción de la semana laboral, el levantamiento popular en Sudán y más sucesos en un mundo lleno de conflictos. Bien cierto podría ser el dicho de que la primavera levanta pasiones. Todo ello lo contamos teniendo el calentamiento global como música de fondo.

Acontecimientos

Antes de comenzar abril, el mes anterior terminó con una manifestación en Madrid conocida como la revuelta de la España vaciada, una protesta que pretende visibilizar el segundo mayor éxodo rural en España desde el siglo XX ante la falta de oportunidades en los pueblos y ciudades como Soria y Teruel principalmente. La juventud de los pueblos y dichas ciudades emigran hacia Europa o las capitales como Madid o Barcelona. La falta de infraestructuras, equipamentos y servicios públicos, son las principales causas de dicho éxodo, ante unas políticas centradas en el desarrollo de las capitales del país. A su vez, las ciudades están siendo cada vez más un terreno hostil en donde la contaminación, el tráfico, la especulación inmobiliaria, la precariedad laboral, entre otras, son el resultado de este desequilibrio poblacional en el territorio.

En ese mismo final de mes se dio también un caso de persecución de la disidencia por parte de los Mossos tras las protestas contra VOX en aquel 30M en Barcelona la cual dejó, a parte del caso de Rut, una decena de encausadas. Estos sucesos coinciden con la elección de un nuevo comisario de los Mossos, Eduard Sallent, proveniente de la Comisaría de Información, especializada en la persecución política a independentistas y libertarios. Eduard Sallent fue nombrado por el govern de ERC y JxCat. Destaca su buena relación con el bloque del 155 (Policía Nacional, judicatura, Guardia Civil y el ministerio de Interior). Así, en el nuevo puesto se estrena con un caso represivo contra los y las antifascistas que se manifestaron aquel día.

Fuera de España, Julian Assange es finalmente arrestado por las autoridades británicas en abril tras retirársele el asilo en la embajada de Ecuador en Londres. Las causas originales apuntan a una revelación de Wikileaks sobre una cuenta de Lenín Moreno en Panamá y varios casos de corrupción y blanqueo de capitales. Las relaciones entre Lenín y Assange comenzaron a deteriorarse años atrás, y en el caso más reciente, cuando Assange comenzó a twittear a favor de la independencia catalana, causando una ruptura diplomática entre Quito y Madrid. Ahora mismo Assange está bajo custodia británica, y corre peligro de ser deportado hacia EEUU, ya que desde la justicia estadounidense emitieron orden de extradición bajo acusaciones de vulnerar contraseñas de la defensa de EEUU y comprometer información confidencial.

El 10 de junio, tras una manifestación pacífica por la autodeterminación del Sahara Occidental, las fuerzas de ocupación marroquíes reprimieron la protesta provocando disturbios en las calles de Aaiún, la capital saharaui, hasta bien entrada la madrugada.

De entre tantos casos de represión, excepcionalmente podemos saborear pequeñas victorias como la sentencia contra «la manada», el cual el Supremo los condena por violación y eleva la pena a 15 años de prisión para los cinco acusados. Esta sentencia fue a raíz de haber admitido los recursos de la Fiscalía, la víctima y las acusaciones populares, y será ejecutada por la Audiencia Provincial de Navarra.

Durante esta primavera cabe mencionar también los incendios forestales, como el del Bosque de la Primavera a mediados de abril, cerca de Guadalajara, México, en el cual se quemaron unas 3000 hectáreas, y a finales de junio, se quemaba la Ribera d’Ebre, en la provincia de Tarragona, en el cual quedaron carbonizados unas 6000 hectáreas entre masa forestal y suelo agrícola. Además de los incendios forestales, algunos los campos del cantón de Cizire en Rojava fueron incendiados coincidiendo con la época de la cosecha, lo que levanta sospechas de que pudo ser un ataque a su economía. En el mismo mes de abril, también coincidieron los incendios de la catedral de Notre-Dame en París por las tareas de mantenimiento, y otro incendio en el campamento saharaui de Smara, del cual se sospecha que fue intencionado, con una desigual cobertura.

En el panorama laboral, la reducción de la jornada laboral sin reducción de sueldo está en la agenda pública y en debate en el Reino Unido a raíz de la propuesta del Partido Verde, los laboristas y sindicatos. La semana de cuatro días laborales también aparece recogido en un informe de la OIT donde se detalla ampliamente las ventajas que tendrá: facilitar la conciliación, reducir el estrés, favorecer la igualdad entre hombres y mujeres, y la creación de nuevos puestos de trabajo. No obstante, en España parece no estar tan cerca, ya que entre los partidos políticos el único que ha mencionado la reducción de jornada en su programa ha sido Podemos, que propone la semana de 34h.

La subida del salario mínimo (SMI) en España a 900€ ha generado resistencias de ciertas empresas a aplicar la subida. En el campo extremeño, la conflictividad ha aumentado desde febrero donde cientos de jornaleros hicieron huelga en varias empresas agrícolas reclamando la subida y el pago de los salarios atrasados, así como un nuevo convenio colectivo que regule la situación de explotación en que vive la mayoría. No se descarta una huelga general en el sector agrícola, que emplea unos 60000 trabajadores y trabajadoras. Yéndonos a las ciudades españolas nos encontramos a Telepizza, empresa de comida rápida que también se niega a aplicar la subida del SMI. Sin embargo, en Zaragoza y Barcelona se convocaron un día de huelga a finales de junio con un 60% y 75% de seguimiento respectivamente, teniendo en cuenta que la plantilla recibió amenazas y coacciones, así como vulneración del derecho a la huelga.

Por otro lado, los riders de Glovo, Deliveroo y demás empresas de la mal llamada «economía colaborativa», en el cual camuflan la relación laboral como si fuese una mercantil, ya tienen convenio colectivo: el de hostelería. Este es un paso importante de cara a regularizar sus situaciones que las empresas aprovechan dentro del vacío legal y la de los falsos autónomos, pasando los riders a ser asalariados.

Una mirada hacia Latinoamérica, en Brasil se convocó una huelga general el 14 de junio contra la reforma de las pensiones de Jair Bolsonaro. Las reivindicaciones, no obstante, fueron más allá de eso incluyendo la defensa de la educación y las refinerías que pretenden ser privatizadas. A esta huelga fueron llamados los y las trabajadoras petroleras, estudiantes, conductores de bus… principalmente. Durante la jornada, hubo paros parciales en el transporte público, bloqueos de carreteras y universidades en las principales ciudades del país. También se registraron paros en correos, sector bancario y petrolero, habiendo más de 45 millones de trabajadores que secundaron la huelga. En Chile, desde junio se ha convocado una huelga indefinida en el sector educativo, cuyas reivindicaciones superan la mera cuestión salarial, pasando a demandas como la mejora de las condiciones laborales, los ratios y la sobrecarga del personal docente, el pago de la deuda histórica y la participación del personal en los cambios curriculares. Todas estas reivindicaciones tienen como punta de lanza el fortalecer la educación pública como eje central de la movilización, superando lo exclusivamente gremial.

En el ámbito de la vivienda, Portugal anuncia la regulación de los precios del alquiler, un hecho histórico a nivel mundial, y entrará en vigor este 1 de julio. Esta medida también se ha hecho eco en Nueva York, donde el gobernador Andrew Cuomo firmó un paquete de medidas de protección al inquilinato, entre ellas la regulación de los precios.

Esta primavera en España también ha sido el año de las elecciones, juntándose las generales en abril y las municipales, autonómicas y europeas en mayo. Los resultados de las generales dan como vencedor al PSOE, seguido del PP y Cs. Podemos queda en 4ª posición y destaca la entrada de Vox por debajo de Podemos. La victoria del PSOE apunta al voto útil por la entrada de la derecha, cuyos votos se repartieron entre Cs, PP y Vox. En las municipales, de los ayuntamientos del cambio logrados en Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza y Cádiz, solo se mantuvieron Valencia, Barcelona y Cádiz. Madrid y Zaragoza tendrán ayuntamientos de derechas entre PP, Cs y Vox. En resumen, el mapa político tras las elecciones con la entrada de Vox ha quedado tintado de social-liberalismo por el voto útil contra la derecha y unos partidos de la «nueva política» que está encajando poco a poco más como partidos del Régimen.

Fuera de nuestras fronteras, en Asia, durante el domingo de Pascua del 21 de abril se produjo una serie de atentados suicidas en Sri Lanka, dejando unas 290 muertes y más de 500 heridos. Los ataques terroristas se produjeron en iglesias cristianas y hoteles de lujo, apuntando como objetivos el turismo y la minoría cristiana del país. Sin embargo, ningún grupo terrorista se atribuyó la autoría de los atentados aunque el gobierno ya había recibido alertas de la policía por riesgo de atentados.

Siguiendo en Asia, desde los años ’80 China era compradora de basura occidental, un negocio en que aparentemente era un «win-win» ya que occidente consigue una salida para los residuos plásticos que generan, mientras que China ganaba combustible para generar energía. No obstante, en el 2018 prohibió la importación de más plásticos por la dificultad en el reciclaje principalmente, lo que ha hecho que estos residuos acaben derivándose en otros países del sudeste asiático como Malasia y Filipinas. La acumulación de estos residuos y la contaminación en estos países ha hecho que la ministra de Medio Ambiente de Malasia Yeo Bee Yin dijese «basta» al descubrir que la basura estaba entrando ilegalmente en el país y ha declarado que la devolverá a sus países de origen. El presidente filipino Rodrigo Duterte, bastante encendido, declara la guerra a Canadá y amenaza con devolverles los contenedores de basura llegados en 2014.

De guerras podemos seguir hablando como la guerra comercial entre EEUU y China iniciada por Trump hace más de un año, pero en este punto se encuentra las sanciones contra Huawei. Las sanciones recaen principalmente en la prohibición del acceso al ecosistema de Android, lo que le dificultará el acceso a los mercados occidentales aunque no tendrá afectaciones en el mercado interno chino. También Huawei se vería afectado en el corto-medio plazo son los procesadores comercializados por ARM. Pero dichas sanciones no atacan únicamente a los dispositivos móviles, sino también a la implementación de la red 5G, una infraestructura de red más potente que la 4G que será precedente para el desarrollo de las «Smart cities», donde se conectarán millones de dispositivos y se transmitirá información en tiempo real. La finalidad de EEUU es evitar que China le dispute la hegemonía económica y tecnológica global en una coyuntura de crisis capitalista en un mundo cada vez más multipolar.

En el continente africano, Sudán pasa por una aguda crisis tras la visita del FMI el año pasado, en la cual el gobierno de Omar al Bashir recortó los subsidios sociales y la inflación está alrededor del 70%. El precio del pan se triplicó, la tasa de desempleo ya es la quinta más elevada del mundo, escasea el gas y los cajeros están vacíos en su mayoría. Desde principios de año, en el país se está produciendo una oleada de protestas y violencia por parte de las fuerzas represivas del Estado en ocasiones con fuego real. El 3 de junio el gobieno dirigido por el Consejo Militar de Transición desalojó la acampada de protesta con casi 3 meses de duración frente al Cuartel General del Ejército en Jartum, en el contexto de revueltas populares que lograron que el 11 de abril el ejército arrestara al dictador Omar al Bashir. A pesar de ello, las protestas continuaron presionando para que la transición hacia la democracia sea un proceso liderado por personalidades civiles.

De vuelta a Latinoamérica, el 30 de abril hubo un intento fracasado de golpe de Estado en Venezuela, una artimaña orquestada por la oposición en la cual llevaron bajo engaño a militares de las Fuerzas Armadas para derrocar el gobierno de Maduro. Muchos de esos militares regresarían por voluntad propia a sus puestos dejando el intento en un rotundo fracaso, y los pocos que se mantuvieron del lado de los golpistas están solicitando en embajadas, así como recibieron apoyo de los EEUU. Este intendo de golpe de Estado ha tenido un impacto mínimo y ha recibido la condena de la ONU y de varios países.

En Honduras, las protestas continúan ante el anuncio en abril de los decretos del Ejecutivo de Juan Orlando que atacarían las condiciones en la sanidad y educación, obligándole dos meses después a derogarlos. No obstante, las protestas continuaron pidiendo la salida del presidente, ya que, sumando la situación económica del país pasa por una grave crisis en la cual alrededor de un 65% de la población del país vive en la precariedad, hay que destacar las irregularidades cometidas en las últimas elecciones. En contrapartida, el presidente militariza las calles ante las continuadas protestas, pero se encuentran también que la policía se subleva contra el gobierno y se pone del lado del pueblo, declarando que no van a reprimir a su propio pueblo.

Finalmente, nos llegan las noticias del anarquismo organizado en Francia, en donde la organización Alternative Libertaire y la Coordination des Groupes Anarchistes se fusionan para crear una sola organización llamada Union Communiste Libertaire, tras la celebración de un congreso fundacional el 10 de junio. Así pues, AL se disuelve para iniciar una nueva etapa en una organización política como la UCL cuyo objetivo es la construcción de un modelo de sociedad basada en la democracia directa, la autogestión y el federalismo, y que continuará la lucha con los chalecos amarillos, en las huelgas y sindicatos, en la lucha migrante contra las fronteras, contra la opresión de género y la LGTBIfobia y hacia la huelga general, con el comunismo libertario como objetivo final.

Unas notas finales

El cambio climático es un tema que está a la orden del día, pues la comunidad científica ya había alertado a finales del año pasado que si la tendencia no se revierte, en unos 11 años los efectos del calentamiento global serán irreversibles. En la última semana de junio, la primera ola de calor este verano llegó con temperaturas que superaron los 35º en muchas zonas de Europa, y en Kuwait se registró la temperatura más alta en la Tierra, alcanzando los 63ºC, así como registros de altas temperaturas en toda la penínusla arábiga y la India, llevándose varios de miles de muertos en total por la ola de calor. Relativo al tema, la guerra de las basuras visibiliza el enorme despilfarro y residuos que genera occidente. La prohibición total a la importación de basuras por parte de los países del sudeste asiático deberá obligar a los países occidentales a replantear su modelo de despilfarro.

La limitación de precios del alquiler del que ha sido pionero Portugal es una reivindicación que se ha ido escuchando entre los movimientos por la vivienda en España, ante el nuevo pelotazo del alquiler provocado por un mercado inmobiliario desregulado y enfocado a la especulación, provocando así la expulsión de las vecinas de su barrio y la gentrificación. Esta es una de las reivindicaciones que serían clave para el actual movimiento por la vivienda, que junto al aumento de un parque público de vivienda de gestión municipal podrían ser las puntas de lanza de cara a conquistar un derecho básico: una vivienda digna.

Las revueltas de Sudán nos llega en medio de la sobreinformación del mundo occidental, en un continente del que poco se habla pero no por ello menos relevante. La transición democrática del país no va a ser un camino fácil, ya que en el CMT, el organismo de transición, existen influencias de los militares del país e intereses de los islamistas de controlar este proceso. La falta de actores de izquierdas con un programa para el país con influencia en la sociedad sería una dificultad añadida para lograr un país soberano y salir de la crisis de la deuda impuesta por el FMI.

Volviendo a España, con estas elecciones se cierra un ciclo político en el cual las calles vuelven a estar vacías para acudir a las urnas en un intento de frenar a la ultraderecha. Cabe señalar igualmente que la «nueva política» ha demostrado sus limitaciones, superada por el miedo y los ataques de la derecha, y que lejos de movilizar las calles las había vaciado. Su incapacidad para gobernar les ha restado credibilidad. Este auge de la derecha tiene varias causas, entre ellas, la falta de programa de mínimos por parte de la izquierda en general, no para ser oposición, sino con ambición de ganar. Tenemos claro que el fascismo no se detendrá votando, sino a través de las luchas sociales con un posicionamiento político claramente socialista, con hojas de ruta y programas ambiciosos en vez de tímidas voces moralistas y derroteras que nada más apuntan a ser mera oposición. En este verano nos toca de nuevo reflexionar sobre la actual coyuntura y comenzar a pensar los programas, hojas de ruta y alianzas que necesitamos para abrir un ciclo desde abajo, teniendo en cuenta el calentamiento global que dejará de ser música de fondo a ser un grave problema a nivel mundial.

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