Las cifras del Estado policial

“Cuerpo Nacional de Policía
siempre dispuesto al servicio de España
protector del ciudadano, de la Paz
y de nuestra Democracia,”
-Del himno oficioso del CNP.

Desde su constitución, en 1941, a partir de elementos destacados de la Falange o purgados del Cuerpo de Seguridad y Asalto republicano, la Policía Armada franquista, los grises, fueron uno de los principales pilares del régimen criminal instaurado. Aunque ya no sean tan impactantes, pues volvemos a vivir ese tipo de violencia en nuestras carnes, las imágenes de este cuerpo reprimiendo con violencia a trabajadores y estudiantes han pasado a la historia.

Sabemos que, para 1968, con una población de 32 millones de habitantes, contaban los grises con 20.000 efectivos. A estos hay que sumarles 60.000 efectivos de la guarda civil, la que se encargó de acabar con la resistencia del maquis, de vigilar las entradas y salidas del Estado-prisión español y de mantener, en el mudo rural, el statu quo de miseria agraria. Otros 8.200 tenía el Cuerpo General de policía, dentro de la cual se encuadraban las brigadas político-sociales, célebres por sus torturadores. Menor era el papel de las escasas guardias urbanas, que tan solo asumían funciones de asistencia y circulación y no constituían entonces cuerpos armados. No cabe duda de que, junto con el ejército y la iglesia, la policía era uno de los pilares del régimen franquista. ¿Cómo nos encontramos actualmente?

Están por todas partes.

Si los efectivos policiales del franquismo se acercaban a los 90.000, actualmente la cifra se ha inflado hasta ser el Estado español, según Eurostat, el país de la UE con más policías por habitante: 505 agentes por cada 100.000. La media es de 338.

Examinando los datos, nos encontramos con 90.181 efectivos de la Nacional y 84.400 de la Guardia Civil. El régimen autonómico también contribuye a aumentar la presencia policial sobremanera, sumando 30.000 efectivos las distintas policías autonómicas. Las policías locales presentes en 1700 municipios del Estado, encuadran unos 66.000 efectivos. En total, más de 270.000 elementos. Una cifra tres veces mayor que la de finales de los 60, con una población que solo ha crecido un 46%.

En definitiva, el régimen del 78 hace parecer ridículo al Estado policial franquista. Cabe decir que, desde la muerte del dictador, ninguno de los cuerpos policiales herederos de los de entonces ha sufrido una purga, limitándose a una centralización y a un par de cambios en la coloración del uniforme. Son los mismos, pero ahora son más.

Calabozos, dolor y miedo.

Jugando un papel tan importante en el mantenimiento del orden político de corrupción y privilegios desde hace décadas, la policía del Estado español ha demostrado poseer una notable impunidad para emplear toda clase de medios ajenos a lo que se considera un Estado de derecho, pasando por encima del derecho humano a no ser sometido a tortura, penas crueles o tratos degradantes.

Según Amnistía Internacional existe una total impunidad policial en casos de tortura, que se aplica especialmente contra personas extranjeras. Tampoco se cumple en ningún caso el derecho de los torturados a una reparación. De acuerdo al informe de la Coordinadora para la Prevención y Denuncia de la Tortura en el año  2012 el CNP fue denunciado por tortura y malos tratos en 117 ocasiones, 19 la Guardia Civil, 32 los Mossos d´Esquadra, 15 la Ertzaintza y 26 las distintas Policías Locales, afectando estos casos a 851 personas. Estas cifras son solo una pequeña parte del total, teniendo en cuenta que buena parte de los torturados son inmigrantes indocumentados sin medios para denunciar. No son actos puntuales, ocurren por sistema y en todos los cuerpos. El hecho de que más de la mitad, 591 personas, fueran agredidas tras movilizaciones sociales, es prueba de lo que se pretende.

Solo en el año 2013 se produjeron, bajo custodia o en el transcurso de operaciones policiales, 43 muertes. Suman 916 desde 2001, cifras del Centro de Documentación contra la Tortura. La policía, en el Estado español, mata y mata impunemente. El indulto para los asesinos y torturadores queda, en el 100% de los casos, garantizado por el Estado. No se busca sino proteger una herramienta de terror político.

Un madero, mil lapiceros.

Las políticas neoliberales todo lo recortan, excepto la represión. Los presupuestos de 2013 aumentaban el presupuesto para antidisturbios en un 1780%, pasando de 173.670 euros a 3,26 millones. Por el contrario, se recorta en seguridad ciudadana. No hay excusa posible, no se pretende “combatir el crimen”, sino la protesta ante la miseria que pretenden imponer.

A esto se suma organización de nuevas unidades dedicadas exclusivamente a la represión. A los 2744 agentes de la UIP (Unidad de Intervención Policial) se suman 2.200 agentes de los 72 grupos de la UPR (Unidad de Prevención y Reacción). Distintas Policías Locales y Autonómicas  han creado también sus unidades represivas, caso de la UAPO en Zaragoza o la Brigada de Refuerzo de la Ertzaintza, ampliada en 2012.

Encontramos igualmente novedades en el material de estas unidades. Por nada menos que medio millón de euros, se ha adquirido un nuevo camión con cañón de agua, con una presión regulable de 10 a 16 bares de presión y 7000 litros de capacidad. Se busca sustituir los viejos camiones, que contaban con una autonomía de 4000 litros y cuyos cañones tenían una potencia mucho menor. Por lo visto, son muy necesarios más de 10 bares si se quieren sacar ojos a presión, como pudimos ver en Turquía cuando se emplearon vehículos del mismo tipo.

Ante las denuncias por el uso de las pelotas de goma, que han dejado 2 muertos y 11 pérdidas de ojo desde los años 90, se está procediendo a su sustitución por proyectiles de Foam en Cataluña. Este tipo de proyectiles son tan dañinos como las pelotas de gomas, sin embargo, se han impuesto gracias a la excusa de que “no rebotan y son más precisos” por lo que, al contrario que las pelotas, no darán “por error” a la cara u órganos vitales. Sin embargo, como ha denunciado el SUP (Sindicato Unificado de Policía), se está entrenando a los nuevos antidisturbios para saltarse los reglamentos y disparar por encima de las piernas.

Más dinero, nuevo equipo y una nueva generación de agentes entrenados para dar rienda suelta a la violencia represiva del Estado. Mientras el desempleo, la precariedad laboral y la destrucción de los servicios públicos extienden la miseria, se hace necesario blindar a un Estado cada día más autoritario.

Lo que está por venir.

Dice la presentación al Anteproyecto de Ley de Seguridad Ciudadana que “El derecho a manifestación se ha ejercido ampliamente en los dos primeros años de esta Legislatura”. Pero, parece, que no se va a permitir que esto siga pasando. Tras dos años de gobierno del Partido Popular sus apoyos sociales comienzan a resquebrajarse y el pueblo trabajador comienza a ver que la solución a sus problemas pasa por la acción colectiva. La reciente victoria del barrio burgalés de Gamonal ante la especulación urbanística, desatando la solidaridad a lo largo de todo el Estado, es prueba de ello. Si hay estallido social, van a estar preparados, con una justicia que pasa por encima de los jueces en una distopía autoritaria que nos traslada a los cómics del Juez Dredd.

A este aumento del poder de la policía estatal hay que añadir los privilegios concedidos a la seguridad privada. En nuestro Estado existen 85.000 guardias de seguridad que, con la nueva Ley de Seguridad Privada, podrán detener, cachear e identificar en la vía pública. Un refuerzo a la represión que evidencia lo corporativo del régimen en el que nos encontramos.

Negar que nos encontramos ante el mayor Estado policial de Europa, en el que todo vale para defender los privilegios de una oligarquía caciquil, es ya negar la evidencia. Ante ello debemos actuar, debemos hacernos fuertes, reforzando los lazos colectivos y comunitarios contra la represión. Siendo conscientes de que entre los que roban y gobiernan y nosotros se encuentran ellos, una barrera de porras, cascos y escudos, contra la que más nos vale estar preparados.

Crónica del 5 de octubre en Madrid

Teresa Suárez

Llegué a Madrid a la mañana del sábado 5 planeando visitar diversas exposiciones y museos de la capital, además de asistir a la manifestación convocada por Democracia Real Ya “Fuera Mafia, Hola Democracia.”

La primera sorpresa que me encuentro nada más llegar es que la manifestación de la que yo tenía consciencia no era solo la convocada por Democracia Real, sino que había gran multitud de personas que protestaban por diversas causas tales como la nueva ley de educación pública, la situación de la inmigración y la explotación, el encarcelamiento de activistas de Greenpeace y aquellos afectados y solidarizados con las víctimas de la estafa de ese banco llamado Bankia. La congregación en la emblemática plaza se desarrolló como debía ser: La actitud de la gente fue, de nuevo, calmada y pacifista, con personas de diversas edades y estatus sociales. Durante todo el acto de la tarde, la manifestación fue amenizada por los típicos cantos de estas situaciones; “Lo llaman Democracia y no lo es”, “De norte a sur, de este a oeste, la lucha sigue, cueste lo que cueste” entre otras… En cuanto al despliegue policial era excesivo, en ningún momento el ambiente fue agresivo, al menos a esta altura del día, y se mantuvo en las inmediaciones de la Plaza del Sol durante horas.

A las ocho y media de la tarde decidí dirigirme de nuevo a mi hostal, situado muy cerca de la céntrica plaza madrileña en donde se comenzaba a disgregar la concentración. Pero para mi sorpresa, el día no se acabó ahí. Estando tranquilamente en la habitación, comienzo a oír pitidos y gritos en la calle. Decido asomarme al balcón, donde puse observar el gran revuelo que se estaba dando en las inmediaciones de Sol. El despliegue policial había aumentado de forma notoria, y avanzaban hacia una muchedumbre que coreaba y huía de los uniformados. Rápidamente decidí coger de nuevo mi cámara y bajar a ver lo que sucedía. Así, me uní a los manifestantes que se dirigían a la fuente de Neptuno, lugar de mi primera manifestación en la capital. Por el camino calles y tráfico fueron cortados, uniéndose curiosamente algún que otro pasajero de los taxis, que tuvieron la suerte, o la desgracia, de verse inmersos en tal jaleo, y que se decantaron por apoyar la causa de aquellos que hasta hacía unas horas, se encontraban en Sol.

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Durante el trayecto, el despliegue policial fue aumentando, y una vez llegados a Neptuno comenzamos a notar otro tipo de tensión en el ambiente, que iba más allá de aquel que suele haber en cualquier otra movilización. La gran mayoría de manifestantes continuaron hacia Génova, donde se encuentra la sede del Partido Popular, pero otros muchos nos quedamos en Neptuno, donde comenzamos a notar cómo los movimientos policiales se focalizaban hacia determinadas zonas. Así fueron cercando a los manifestantes a medida que entraban en la plaza mientras que más y más furgones estacionaban dentro, llegando a superar, a mí parecer, a las cincuenta o sesenta personas que allí nos encontrábamos y que fuimos testigos directos de lo que en otras ocasiones ya se ha podido observar en los medios no politizados: el abuso policial, el abuso de autoridad. Y es que, en menos de lo que canta un gallo, aquel medio centenar que conformamos los que minutos antes no pudimos ir a Génova nos vimos acorralados en las terrazas de los bares más cercanos a la plaza por un número de armarios uniformados totalmente innecesario, ¿cincuenta lecheras para ese insulso número de personas? Venga ya.

Evidentemente, sucedió lo que ya hemos podido ver en otras ocasiones: Personas inocentes que simplemente se encontraban tomando algo en esos locales y se vieron afectadas por la situación. Varios fueron los intentos de algunas personas, como yo, de salir de allí, de aquel cerco policial innecesario en el que nos vimos inmersos sin motivo alguno, simplemente por la mera necesidad, en mi caso, de informar, soportando las amenazas de carga, el abuso de autoridad y la actitud de superioridad de los que deberían hacerse respetar de otras formas más dignas, llegando incluso a escoger a personas al azar que por el mero hecho de llevar una inofensiva pancarta fueron detenidas injustamente, con comentarios del tipo “A esos, a esos, que tienen pintas”

La noche acabó en huida, en miedo, en frustración y en asco. Una vez más, me encuentro con que los medios de comunicación masivos de este país no dicen ni una palabra. Cuatro datos tontos en el Diario Público. Nada en El País, en el ABC, en La Razón… Y lo peor, que digan lo que digan, será mentira. Están politizados, son meros burdeles impresos de cuatro mangantes que nos han llevado a la ruina. En ocasiones somos los propios ciudadanos los que nos dedicamos a informar, ayudados de vez en cuando por pequeños y valientes medios.

Tristemente el sufrimiento de unos pocos no valdrá como reflejo de la situación de este país, porque señores, este país está ciego, sordo y muy mal informado.

* Teresa tiene una galería en Flickr donde cuelga sus fotografías (échale un vistazo para ver el resto).

#5AnarquistasBCN

Ayer, miércoles 15 de mayo, las fuerzas represivas del Estado, en este caso encarnadas en la policía autonómica catalana, los Mossos d’Esquadra, llevaron a cabo una operación orquestada por las instancias judiciales españolas (Audiencia Nacional) para acabar con las «organizaciones terroristas anarquistas» que, según dicen, y basando esta aserción en un escrupuloso estudio sin fundamento alguno, operaban alrededor del Ateneu Llibertari de Sabadell.

De este modo, en torno a las 9:00 de la mañana, la policía irrumpía en el Ateneo y se llevaba, como a posteriori se supo por la CNT de Sabadell, que también regenta dicho edificio, un par de discos duros de ordenadores y material de diversa índole. Al parecer, un colectivo llamado «Bandera Negra», que nada tiene que ver con el que actúa en Madrid como al principio aseveraban los medios de comunicación del Estado en su ignominia, tendría cierta relación, no se sabe cuál, con el Ateneo. Así también, se llevaron a cabo diversos registros en otros puntos de la geografía catalana, concretamente en Avinyó y Catallops. La relación entre sujetos de puntos tan diferentes podría estribar en una página de Facebook en la cual se realizaría el supuesto enaltecimiento del terrorismo. Aun así, las informaciones son difusas y contradictorias, por lo que nada se puede confirmar por el momento. Toda esta operación de estilo, que tan bien queda a ojos del buen ciudadano, se ha saldado con 5 detenidos, los cuales, en principio, comparecerán en la Audiencia Nacional este mismo viernes.

Pero ¿cuál puede ser el motivo ulterior de todo esto; y por qué es justamente en la efeméride del 15-M que se realiza susodicha operación? Sencillamente, para deslegitimar a todo el movimiento asambleario y autogestionario, y por extensión, a todo la tendencia ácrata que ha venido reforzándose en los últimos años. Siempre ha sido así, y no iba a cambiar de un día para otro. A poco que se alza el vuelo y el mensaje empieza a calar en ciertos sectores de la población, el Estado democrático actúa sin vacilación inventándose acciones violentas (no olvidemos el abyecto Caso Scala) o amplificando otras (todos esos violentos que fueron detenidos antes del Asedia el Congreso y que, contra toda lógica, fueron absueltos sin cargos son buena muestra de ello).

Es importante que el ciudadano de a pie tenga su buena dosis de lucha antiterrorista para que se sienta más tranquilo. Ah, ¡qué sería de vosotros, pobres diablos, si esos anarquistas consiguieran sus objetivos y os organizaseis libre y horizontalmente; sería, sin duda, vuestro –nuestro– fin!, parece susurrar tácitamente el telediario de turno. Para ser unos utópicos, mucha inquina y fijación se nos tiene.

En definitiva, no queda sino pedir la liberación inmediata de todos los detenidos sin que pese cargo o multa alguna sobre ellos.

¡Mientras haya Estado, habrá represión; mientras haya capitalismo, habrá miseria!

¡La lucha es digna!

¡Libertad!

La policía.

En apoyo a nuestros compañeros detenidos de forma premeditada el 25 de Abril a manos de la policía y del Estado totalitario al que sirven y obedecen.

Nuestra propia policía nos pega, nuestra propia policía nos desahucia. Desde que somos jóvenes. Nuestra propia policía nos reprime cuando señalamos la corrupción de aquellos a quienes ciegamente obedecen, de aquellos que les pagan el salario con nuestro dinero. Nuestra propia policía.

Nuestra propia policía es ciega, nuestra propia policía no distingue entre quienes solo tienen la legalidad artificial de ricos sobre pobres y quienes toda la legitimidad de igualdad entre iguales.

¿Por qué agredir a un ciudadanos es legal y contestar esa agresión es violencia?

Nuestra propia policía debe saber que, agredir a un ciudadano indignado, solo es legal porque alguien con más poder que ese ciudadano indignado lo escribió en un papel, pero es un acto carente de legitimidad y de racionalidad.

¿Se puede concebir algo más ilegítimo y retorcido que agredir a un ciudadano cuando está denunciando un robo que se ha cometido contra él? Bien, todo depende de quién sea el autor del robo. Si el autor del robo es el mismo que paga al policía agresor con el dinero del ciudadano agredido, entonces se dice que es legal.

Despierte nuestra propia policía.

Despierte nuestra propia policía y comprenda de una vez que su «trabajo» no puede consistir en agredir a sus conciudadanos. Pues esa actitud es una enfermedad y como tal deberá ser tratada.

Despierte nuestra propia policía y vea en el rostro del ciudadano a quien dispone a agredir: a su madre, a su padre, a su hermano, a su hija, al pueblo.

Despierte nuestra propia policía y sea consciente de qué principios deben preservar, de qué orden deben mantener, de a quién debe proteger y de quién debe protegerle.

Despierte de una vez la razón en ellos y repriman, en todo caso, al neonazi que bulle dentro de muchos de ellos.

Si nuestra propia policía no despierta, tarde o temprano será despertada por el ciudadano a quien pretende agredir para mantenerle atemorizado. Quizás despierte cuando el ciudadano les acorrale con su aplastante mayoría y con su aplastante argumento de querer vivir en paz. Quizás eso sirva para sacar al cobarde que lleva dentro nuestra propia policía.

Si nuestra propia policía no despierta a tiempo será una cuestión sencilla la que habrá que dilucidar: su sangre o la nuestra, será el final del camino, y no será la mayoría quien sucumba, pues no habrá suficientes balas ni porras para todos. No habrá legalidad en el mundo que ampare a la minoría opresora para quien trabaja nuestra propia policía, pues habrá llegado el tiempo de la legitimidad del ciudadano, el fin del reinado de su «legalidad» irracional.

Dótese el pueblo de su propia policía, en defensa de la legitimidad más absoluta de ayudar al débil y acabe ya el «orden establecido» de ayudar al poderoso dándole de beber la sangre de los débiles.

No de ni una vuelta de tuerca más nuestra propia policía, pues el hambre no tiene miedo, y el miedo no tiene freno. Y una vez que el final se desencadene, ya todo dará igual.

Retroceda nuestra propia policía por las buenas, ahora que todavía está a tiempo.

«De entre los esclavos, no hay más cobarde que aquel que protege al amo»

Radix

Desalojan la mítica okupación Villa Amalias en Atenas

Una vez más, el Estado pretende implantar el terror, mediante redadas repentinas, en los espacios okupados autogestionados [como Villa Amalias]. Villa Amalias ha estado, por 22 años, en el edificio Acharnon y en la calle Heyden.

Cientos de eventos políticos y cultures han tenido lugar en este espacio: conciertos, teatro, cine, etcétera. Es un refugio para la cultural anti-comercial la cual se opone a la cultura de la venta y el beneficio, del poder y la pobreza.

Ahora está claro que, tras tantos ataques diarios contra el movimiento anarquista/antiautoritario, las fuerzas antisociales del autoritarismo politicoeconómico pretenden silenciar el movimiento; limitar la discusión pública de una agenda que está solamente confeccionada por los medios de masas y los rufianes nazis; prohibir las acciones autogestionadas que empiezan desde abajo y desde fuera de los partidos políticos.

Según publicaciones en Indymedia Atenas, ocho compañeres de la okupación fueron detenides, mientras que las fuerzas del Estado represor están llevando a cabo una inspección del edificio. Ya son doscientas las personas que, en solidaridad, se han desplazado hasta la calle Acharnon, al otro lado del centro okupado.

Expresamos nuestra solidaridad con Villa Amalias y con les compañeres que luchan en este espacio social liberado.

PD: entendemos el júbilo de los fieles sirvientes del sistema de poder. Como observamos, los blogs de ultraderecha, así como los medios de masas uniéndose a estos, calumnian y se regocijan del opresivo «éxito» del Estado. Prometemos que el deleite de los enemigos de la sociedad no durará para siempre…

Traducción de La Colectividad para Regeneración. Fuente: Anarkismo.net

Los nazis de Amanecer Dorado amenazan a la propia policía

Ayer 27 de noviembre en Creta, Grecia, ocurría lo inesperado: Illias Kasidiaris amenazaba de muerte a la policía.

Durante un encuentro del partido nazi Amanecer Dorado en Creta, Illias Kasidiaris (el diputado nazi que pegó varias bofetadas en directo a una política del partido comunista) amenazó de muerte a varios oficiales de la policía. Sus palabras fueron exactamente: «juro que esto no quedará así, habrá muertos» [refiriéndose a la policía como se puede ver en la foto de esta noticia]. Todo ocurría en los exteriores del edificio donde los nazis celebraron un mitin. Allí, un amplio grupo de antifascistas se concentró para mostrar su enérgico rechazo a les nazis de Amanecer Dorado. La policía medió entre les nazis y les antifascistas para evitar una confrontación directa, así que separó a ambos grupos con varios metros de distancia.

El problema vino, al parecer, cuando la policía empezó a cachear a les nazis que intentaban entrar al edificio. Fue entonces cuando Illias Kasidiaris salió a gritar a la policía, increpándoles que el enemigo estaba al otro lado de la calle (refiriéndose a les antifascistas). Cuando vio que no le hacían caso y que no detenían al grupo antifascista (que es lo que él pedía), Kasidiaris pronunció las palabras que tanto escándalo están creando en Grecia. Y es que hasta les nazis son una propia amenaza para el aparato represor del Estado.

Todo lo narrado se puede visualizar en este vídeo (en griego). Además se puede ver el mitin y cómo un miembro del partido nazi muestra la bandera de la dictadura militar griega, la cual exalta el golpe de Estado del 21 de abril de 1967.

Agradecimientos a M-N por su ayuda con la traducción.

Fuentes (en griego): [1] [2]

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