El anarquismo ante el cierre del ciclo electoral

El ciclo electoral de este año va a tocar pronto su fin. Desde las elecciones Europeas, pasando por las municipales y ahora, se nos viene encima las generales. La apuesta por el asalto insticional de los movimientos sociales tras el cierre del ciclo de movilizaciones del 15M pronto verá su estancamiento y fracaso. A pesar de los ayuntamientos ganados por las candidaturas ciudadanas como el de Madrid, Barcelona, Zaragoza, A Coruña, y algunos más, están teniendo poco margen de maniobra y en el caso de Madrid, están llegando las decepciones, como por ejemplo con esa oficina antidesahucios que no atiende casos de desahucios por alquiler. En buena parte de las medidas tomadas por estos ayuntamientos, se perciben como lentas y en ocasiones, insuficientes. Ahora se acercan las elecciones generales del 20D, donde en algunas encuestas ponen a Ciudadanos, el partido de una derecha renovada, algo ligeramente por encima de Podemos. Se especula que el PP podría gobernar pactando con C’s o con el PSOE. Podemos parece que quedaría en la oposición, o ni llega. El caso es que después de las elecciones la coyuntura cambiará y qué papel nos tocará jugar.

Primero, comencemos por superar las tendencias autodestructivas y derroteras a causa de la influencia de los valores individualistas del neoliberalismo, y luego la inercia de las campañas por la abstención activa. Cada vez que se acercan las elecciones respondemos con lo mismo una y otra vez, sin llevar a cabo una batería de propuestas alternativas enfocadas a potenciar el movimiento popular y la posibilidad de elaborar unas hojas de ruta de ofensiva, sin siquiera pretender articularnos políticamente como movimiento y fuerza política. Cada vez estoy más convencido de que esa abstención activa solo sirve para lavarse las conciencias ante la farsa electoral. En sí mismo, no estoy en contra de quien esté convencida de abstenerse por motivos de conciencia ideológica, ética y/o política, pero no podemos conformarnos con eso. La clave es que se nos presenta un futuro inmediato en que la ilusión del asalto a las instituciones se va a desvanecer (si es que ya está ocurriendo), y que ante las derrotas de las izquierdas, quedará el neoliberalismo y el fascismo. Para superar las sensaciones de derrota y las tendencias autodestructivas, es imprescindible el dejar de ir a la deriva en estos mares revueltos renunciando a disputar nuestro hueco en el espacio social y político. Tomemos el timón de una vez y pongamos rumbo a nuestro barco, pasemos del voluntarismo y las inercias a la responsabilidad política, es decir, abordar los problemas actuales a través de una política que apunte a la revolución social y a la conquista por lo existente desde la lucha de clases. He aquí una serie de propuestas e ideas a debatir y desarrollar desde lo libertario;

En cuanto a la cuestión interna

Durante este último año, el anarquismo está experimentando un cambio de tendencias y comienzan a darse procesos de debates internos y surgen nuevas dinámicas de actuación que viran hacia la inserción social y la construcción de una línea política. Este proceso se da en el Estado español con organizaciones de tendencia como la FEL en varios puntos del territorio español y Liza en el ámbito gallego, y organizaciones políticas como Embat en Catalunya y Apoyo Mutuo que pretende ser a nivel nacional. Luego cabría mencionar a la CNT que están organizando su XI congreso este mes de diciembre, y CGT, continuando con su andadura en lo sindical. Cabe mencionar también a la FAGC por su gran labor en la lucha por la vivienda digna a través de los realojos y expropiaciones de viviendas. Durante este año se han detectado los problemas que surgen al pasar al terreno de la praxis y estamos viendo las carencias que tenemos. Es momento de que vayamos encontrando soluciones y vayamos logrando experiencias militantes, a la vez que generemos aportaciones teóricas a partir de estas experiencias y los procesos de debates que se dan y se darán. Ante este nuevo ciclo, las tareas que nos competen como anarquistas que aspiramos a construir un movimiento revolucionario serían, por ejemplo, éstas:

La formación es imprescindible, pero no nos sirve la formación por la formación, sino la formación destinado a un objetivo concreto, que en nuestro caso es la construcción de la tendencia revolucionaria del anarquismo, pasando también por un cambio en nuestra cultura militante. Para ello, es necesario la creación de itinerarios formativos específicos en los siguientes aspectos: como por ejemplo, sobre teoría revolucionaria, historia del movimiento obrero y el papel del anarquismo en ella; sobre estructura orgánica interna de nuestras organizaciones, las experiencias militantes, la comunicación y las relaciones con el entorno, etc. Interesante es mencionar esta serie de Introducción al Anarquismo (I, II, III, IV y V), donde se abrirá un proceso de debate y hay aportaciones de material formativo al respecto.

Ir perfilando el modelo de sociedad que queremos trabajando estos campos: sistema político y política económica, marco de relaciones laborales, ordenación del territorio y gestión de los recursos, gestión comunitaria de los servicios públicos, la autodeterminación de los pueblos, el empoderamiento de la mujer, las cuestiones culturales y étnicas, relaciones internacionales con otros pueblos oprimidos, migración… que constituirían primero un proyecto de país y luego nuestro proyecto político socialista libertario: socialización de los medios de producción y los instrumentos de trabajo, administración política democrática, descentralización de la ordenación del territorio, soberanía alimentaria…

Elaborar los programas y hojas de ruta acordes al proyecto político que queremos construir y trazar la línea política, estratégica y de actuación comunes a seguir e implementar en conjunto con el movimiento popular. En otras palabras, articular políticamente el anarquismo e intervenir como actor político y social en la coyuntura dada.

Relaciones internacionales. En un mundo globalizado, también sería positivo tener contactos en otros países para intercambiar experiencias o aprender de movimientos revolucionarios como el kurdo en Rojava y Bakur (Kurdistán norte).

Creación de una línea gráfica atractiva y fácilmente identificable con nuestro proyecto político, nuestras organizaciones, nuestro discurso y nuestra tendencia, además de una estrategia comunicativa renovada que apunte a la inserción social y a la visibilización de nuestra alternativa política en el movimiento popular y entre la clase trabajadora. Además, necesitaremos tener contactos con periodistas que puedan darnos más cobertura mediática, y no hablo solo de crear nuestros medios que sean solventes y vayan haciéndose hueco en el espacio mediático.

Dotación de las estructuras necesarias para llevar a cabo nuestras tareas políticas y sociales: organización de militantes, organizaciones juveniles, organizaciones feministas, articulación de movimiento en frentes de masas, articulación multisectorial de los frentes que impulsamos, política de alianzas con otras tendencias políticas, consolidación de organismos del poder popular (asambleas de barrio, sindicatos, cooperativas integrales, …), configurar redes de solidaridad y apoyo mutuo, organismos antirrepresivos, medios de comunicación profesionales propios etc.

Participación en espacios amplios y configuración de una política de alianzas. En vez de crear algo libertario desde cero, insertarse ya en los espacios sociales existentes tratando de que dichos espacios vayan adquiriendo métodos libertarios, contribuir a su fortalecimiento y defender su autonomía. Fomentar la creación de estructuras amplias como asambleas de estudiantes, de parados, de trabajadores, de barrio…, secciones sindicales… Meterse en AMPAs, asociaciones de vecinos, campamentos, scouts, asociaciones deportivas, etc, y pelear desde allí con los problemas que surjan serían otras opciones a tener en cuenta. Luego, la política de alianzas es otro aspecto a desarrollar, ya que tendremos que trabajar en los frentes amplios con otras tendencias políticas y sumar fuerzas por lograr objetivos comunes.

La clave está en que después de las elecciones vayamos asentándonos poco a poco dejando atrás los vicios derrotistas, nihilistas y de autoconsumo, para ir construyendo y consolidando una alternativa política real desde la responsabilidad política, con esfuerzo, trabajo constante y paciencia.

¿Qué hacer?

Obviamente, la estructuración de nuestra tendencia debe servir como punta de lanza para producir los cambios sociales en estos tiempos. Por eso, a la vez que vamos consolidando nuestra tendencia, tenemos que ir reflejándolo en trabajo real en los siguientes ámbitos. Son muchos frentes que tendríamos que ir abriendo, así que a continuación mencionaré algunos ejemplos de ellos y pondré ideas de hojas de ruta:

Vivienda y barrios. Los desahucios seguirán habiendo, tanto por impagos del alquiler o la hipoteca como por ocupación. En este aspecto, la PAH está abordando el tema de manera bastante eficaz con las obras sociales, ocupaciones de sucursales y la ILP. Sin embargo, aún podríamos empujar un poco más, y en este aspecto, la expropiación de las viviendas de la SAREB (el banco malo utilizado para absorber los activos tóxicos financiado con dinero público y propietario de viviendas vacías), podría estar en el punto de mira.

Género. Las violencias machistas son un problema social bastante considerable. No solo hablaríamos del maltrato y los asesinatos, sino también el acoso callejero, el aborto, la brecha salarial y la desigualdad de oportunidades, los cuidados, la discriminación,  etc… Temas que deberían ser tratados a través de los feminismos y las organizaciones feministas.

Trabajo. La reducción del paro que tanto alardea el gobierno del PP es sinónimo de precariedad y trabajo temporal o a tiempo parcial. La actitud pasiva y servil de los sindicatos mayoritarios hacen que la patronal se frote las manos, y si a eso le sumamos las peleas de los sindicatos pequeños, ya se descojonan. En este sentido, potenciar estos sindicatos alternativos así como la creación de asambleas en el centro de trabajo, secciones sindicales y asambleas de parados, sería un buen punto de partida. Por otro lado, una posible estrategia de ofensiva pasaría por ganar representatividad en las empresas en pos de controlar la contratación, firmar convenios, controlar bolsas de empleo e incluso prestaciones, si nos ponemos ambiciosos. También desde el sindicalismo de clase se puede plantear la configuración de un nuevo marco de relaciones laborales que sea favorable a la clase trabajadora: derogación de la actual reforma laboral, reducción de jornada sin reducción de salario, etc.

Represión. Los golpes represivos están sangrando al movimiento popular y es necesario poner sobre la mesa medidas de contraataque. Como ya se dijo anteriormente, la represión afecta a todo el movimiento popular y es necesario responder desde allí a través de la creación de mesas multisectoriales, contactos con abogados, contar con asesoría legal y lograr visibilización mediática. Una interesante campaña desde donde articular una respuesta antirrepresiva amplia es el de la amnistía social y empujar desde allí por la absolución de activistas sociales, huelguistas y sindicalistas, ecologistas y militantes de diversas tendencias de izquierda. Por otro lado, exigir la derogación de la Ley Mordaza también sería un buen punto. Es necesario un frente amplio y coordinado a nivel estatal con sus redes para estrechar lazos solidarios e impedir que nos aíslen y criminalicen.

Servicios públicos. Ya se puso sobre la mesa desde los movimientos sociales la cuestión de la remunicipalización, propuesta bastante interesante para ir recuperando el expolio que supone las privatizaciones y las externalizaciones. En este sentido, no solo queremos que, por ejemplo, la Sanidad y la Educación sean públicos, sino lanzar una ofensiva desde los movimientos populares a por la gestión popular, que consiste básicamente en la gestión democrática de dichos servicios con la participación de profesionales y trabajadores del sector y los y las usuarias.

Y podríamos seguir tratando más asuntos como la memoria histórica, el medio ambiente, la cuestión nacional, migración, el movimiento estudiantil, etc… y aspirar a la articulación multisectorial de todos los frentes de lucha abiertos, es decir, que todas las luchas estén conectadas. Tenemos que volver a ilusionar, levantar nuestra propia moral, echar abajo las actitudes derroteras y recoger el testigo que dejó el anarquismo revolucionario del primer tercio del siglo XX. El «no hay alternativa» es influencia burguesa y de Thatcher, impropio de una tendencia política que se declara revolucionaria y aspira al socialismo. Para este próximo 2016, será nuestro momento para ir aplicando las tareas que compete al anarquismo revolucionario. Nos queda pues mucho trabajo por delante y es momento de ponernos manos a la obra preparándonos para una coyuntura que se va a presentar agitada y que si no cogemos el tren en estos momentos, seguramente lleguemos tarde y el fascismo se haga con el poder. En estas próximas elecciones, el votar o abstenerse es una decisión personal y de una importancia menor. Lo realmente importante es que al cierre del ciclo electoral vayamos preparándonos para abrir un nuevo ciclo de luchas y constituirnos como actor político referente en impulsar esas luchas.

[Recomendación] Narcos, la ruta de la impunidad

Una producción de Miatzen SARL para Kale Gorria

Ya es sabido por mucha gente que las razones de Estado mueven el cotarro. Pero no siempre es conocido el entramado mafioso que mueve a un Poder constituido. Por suerte, este documental nos abre los ojos y demuestra fehacientemente la implicación de altos mandos de la clase política, los cuerpos represivos del Estado, los medios de comunicación oficiales y, sobre todo, poderosos grupos económicos en el negocio del narcotráfico y la prostitución. Impresionante, revolucionario y atrevido trabajo de Kale Gorria.

Este video desvela datos y conexiones inéditas, narradas desde dentro por los propios capos a través de documentos excepcionales: sus pactos con los políticos, los policías que tenían a sueldo, los crímenes cometidos, sus negocios millonarios…

 

De sobres, villanos y dimisiones

Día 31 de Enero, saltan las alarmas, las redes sociales estallan, las sedes del Partido Popular se llenan de gente. ¿El motivo? El periódico neoliberal El País ha publicado las cuentas del extesorero del PP Luís Bárcenas, en las que están implicadas varias grandes empresas y ministros del actual gobierno, entre ellos, el propio presidente.

¡El gobierno es corrupto! Gritan algunos. ¡Queremos elecciones anticipadas! Gritan otros. Un par de días de agitación espontánea, vuelta a casa, la prensa ha logrado su objetivo, el gobierno ha sobrevivido al incidente y mientras tanto se ha ido moldeando la opinión pública.

A nosotros, los radicales, nos gusta buscar la raíz de los problemas sociales cuando los analizamos. Si bien la prensa burguesa se esfuerza en mostrar la realidad como un conjunto de acontecimientos que se suceden sin relación alguna, nosotros sabemos que la realidad es un conjunto de relaciones y que solo descubriendo esas relaciones puede conocerse la realidad. Este mismo principio, aplicable a todas las ciencias, es aplicable al conocimiento de la sociedad.

Hagamos pues un breve repaso de nuestra realidad social.
España es un país capitalista. Esta afirmación, que puede no tener nada de novedosa, implica una serie de premisas. Supone, para empezar, que en España existe una clase dominante y que esa clase dominante lo es porque posee el capital. Que exista un estrecho contacto entre empresas como Mercadona o Copasa y cualquier partido del gobierno no debería extrañarnos. Si estos empresarios subvencionan a los partidos es, ciertamente, porque tienen intereses sobre la actividad de esos partidos, es decir, sobre el gobierno. No estaba equivocado Marx cuando afirmaba que el Estado no es otra cosa que el órgano de gestión de los asuntos de la burguesía.
Así, tampoco nos debería extrañar que, una vez los políticos han cumplido su función como gestores de la sociedad al servicio de los intereses de los principales capitalistas esos mismos políticos pasen a ocupar importantes cargos en empresas (Casos como el de Felipe González, Aznar, Acebes o Esperanza Aguirre son de sobra conocidos).

Aparte de ser un país capitalista, España se tiene por democracia. Esto significa que, yendo a la acepción burguesa de democracia y hablando siempre en términos teóricos, todo lo que hacen los gobernantes lo hacen bajo consentimiento de los gobernados. Por tanto, si el gobierno está, cara a la galería, al servicio de los gobernados, recibir financiación privada se prohibe o al menos se restringe, considerándose que el político que viola esta norma es corrupto. Ocurre, sin embargo, que para que el sistema capitalista pueda funcionar correctamente (es decir, se mantenga al servicio de los intereses de la burguesía), debe existir esa relación estrecha entre capitalistas y gobierno. Así, el sistema tolerará que exista un mínimo de corrupción, necesaria para su funcionamiento. Por supuesto, estas relaciones intentarán ocultarse por todos los medios. ¿O no?

Otro rasgo de nuestro país, común a todos los países capitalistas, es que existe una prensa que se hace llamar libre. En el siglo pasado esta prensa libre permitía que todo partido o asociación política o sindical pudiera difundir su visión de la realidad a través de sus medios. Sin embargo esa prensa «política» ha desaparecido (con permiso de la inestimable labor de compañeros que llevan periódicos obreros) para dar lugar a una prensa «neutral» en manos de empresas. No hay que hacer un gran análisis para darse cuenta que ninguno de los medios de masas son neutrales (es más, la neutralidad no existe) y que todos sirven a unos intereses determinados.
¿A qué intereses? Muchas veces oímos «tal periódico es del PP, del PSOE o de CiU». ¿Es esto cierto? No. Como ya hemos visto, la prensa actual está en manos de empresas, empresas que por otro lado no son en absoluto pequeñas. La prensa no es, por tanto, libre, pues el capital necesario para montar un medio capaz de llegar a una mayoría social no está a disposición de cualquiera. Los capitalistas que poseen estas empresas, como todos los demás, tienen intereses sobre el gobierno de la sociedad. Así, beneficiarán a uno u otro partido según apoye o no sus intereses. No es raro, tan solo por poner un ejemplo, que La Vanguardia beneficie a CiU, siendo un partido que busca el beneficio de la burguesía catalana, la misma burguesía que posee el partido.

Entonces nos encontramos con un diario: El Mundo, que siempre ha seguido una línea centro-derechista muy afín al PP, dando fuelle a la cuestión de un tesorero corrupto del propio Partido Popular. ¿Tiran piedras contra su propio tejado? No, para nada.
La caja de Pandora la termina por abrir El País, desvelando que varios miembros del actual gobierno están metidos hasta el cuello en el caso Bárcenas.
¿Por qué? ¿Para qué?

Si acudimos a las encuestas de intención de voto vemos que el PP ha perdido nada menos que un 15% desde las elecciones y que el PSOE no remonta habiendo perdido un 5%. Advierto que estas encuestas, por estar realizadas por la misma prensa que mencionaba antes, no son del todo de fiar y que probablemente la realidad sea aún menos amable para los dos partidos. Mientras tanto, la izquierda reformista de IU y el populismo de UPyD van ganando terreno. Pero no solo eso, los que llevamos a cabo una militancia en la calle estamos viendo como se está llevando, desde hace unos pocos años, un proceso de creación de estructuras populares de organización y un crecimiento de las posturas anticapitalistas entre la población, es aquí donde se está fraguando la alternativa capaz de desestabilizar el sistema capitalista.
Entonces, si la situación es esta, ¿por qué la prensa del propio gobierno ataca al gobierno? Ya sabemos que los dos principales partidos del régimen están viviendo un proceso de pérdida de apoyo similar al que vivió el PASOK y está viviendo ND en Grecia y que ese proceso, debido a las medidas de recortes sociales que impone la burguesía europea a través del BCE, es inevitable.
Siendo que este proceso es inevitable y que paralelo a él se está levantando una alternativa anticapitalista. ¿Por qué no acelerar el proceso, a fin de que la opinión pública sea jaleada para ser favorable a la celebración de unas elecciones anticipadas antes de que la alternativa anticapitalista cobre fuerza?
¿Qué podría salir de unas elecciones anticipadas que se convocasen a corto plazo? Teniendo en cuenta que, a pesar de todo, el PP sigue siendo el principal partido, nos encontraríamos con una nueva victoria del Partido Popular que revalidaría su legitimidad. Así, Cayo Lara pica el anzuelo de la prensa al pedir la inmediata celebración de unas elecciones.
Sin embargo, el Partido Popular, debilitado, lo tendría aún más difícl que ahora para gobernar. Tanto que puede que incluso necesitase gobernar en coalición. Ahí es donde entra en juego el PSOE. Rubalcaba lleva, desde que perdió las elecciones, con un discurso a favor de «el diálogo» y, en definitiva, favorable al pactismo con el PP. No sería de extrañar pues que fuera muy favorable a la formación de un gobierno de concentración como el que ya existe en Grecia.
Esto que digo, que puede sonar conspiranoico en un principio, viene avalado por la propia prensa. Desde hace ya un tiempo los grandes medios están encaminando la opinión pública para tornarla a favor de esa solución. Ya no es extraño oir, en las típicas conversaciones de bar, cosas como «lo que tienen que hacer es resolver sus diferencias», «tienen que dejarse de partidismos y sacarnos de la crisis». Uno solo tiene que poner en el buscador de internet las palabras «gobierno de concentración» para encontrarse con multitud de artículos en la prensa o de encuestas en la que esta opción gana por goleada.
Algo así ya se ha dado en Cataluña, donde el gobierno de CiU (favorable a los intereses de la burguesía catalana y, de paso, española y europea) gobierna con el beneplácito de ERC.

En resumen, estos escándalos de corrupción van dirigidos hacia la formación de una opinión pública que respalde, ante el descalabro de los dos grandes partidos, un gobierno de concentración (o alguna solución similar) capaz de seguir gobernando según los intereses de la burguesía española y europea en unos momentos en los que el crecimiento de una alternativa anticapitalista pudiera surgir como respuesta a un neoliberalismo que está atacando las condiciones de vida de la clase trabajadora (para aumentar el índice de explotación hasta los niveles deseados), mientras la azuza con el desempleo, la represión y escándalos mediáticos.

BÁRCENAS, LOS SOBRES, LOS SOBRESUELDOS, ¿Y QUÉ MÁS?

Con el caso Bárcenas, el pútrido aroma del sistema parlamentarista ya llega a las fosas nasales de una buena parte de la sociedad. La indignación salpica, en mayor o menor medida, a todos los medios de comunicación; hasta los más serviles parecen dar cierta concesión a la rabia desestructurada y desideologizada de una gran parte de la población. Sueldos en B, sobres con sumas de 1.000 euros a la bases hasta 15.000 euros a la cúpula del partido —de los que no se salva ni el mismísimo presidente del Gobierno; los veintidós millones de euros de Bárcenas en Suiza, su posible aprovechamiento de la amnistía fiscal para limpiarlos, sus chalets y propiedades repartidas por toda la geografía ibérica… Y sin embargo, algo no se oye en los medios. Los tertulianos se mesan las barbas y los cabellos reclamando dimisiones inmediatas, auditorías internas e investigaciones de la fiscalía con vehemencia. Los sectores populares medianamente críticos piden la cabeza del líder popular y de todos sus adláteres reaccionarios; se crean peticiones populares para tal fin que llegan al cuarto de millón de firmas a menos de un día de su creación; se realizan concentraciones en las sedes del PP en las principales ciudades del país; hasta se pretende ocupar de nuevo las plazas públicas en una especie de resurgimiento romántico de la rebeldía ciudadana… Pero algo queda por contar, o al menos es esa la impresión que queda después de tragarse todo el fervor periodístico y de regeneración pretendidamente democrático del sistema.

Empero, ¿qué es lo que no está acaparando una cuota de pantalla siquiera igual a toda la retahíla de cosas que he nombrado anteriormente? Evidentemente se esconde lo más desestabilizador del asunto: el papel y la influencia del gran capital, de las grandes empresas nacionales y supranacionales, en los gobiernos de la democracia capitalista y estatal. De tal manera, el Estado no es más que una suerte de títere que intercede a favor de los grandes bolsillos  y que se reflejan fehacientemente en el parqué bursátil. Todavía no he visto a ningún comentarista y creador de opinión pública echar pestes sobre las grandes empresas con tanta fuerza con la que tira guijarros punzantes a la cabeza de, según su propia terminología, la casta política, que no es sino el brazo ejecutor de la casta capitalista, es decir, del capital. Más que centrar la crítica sobre los sobres, las cuentas en Suiza, etcétera, acciones que son sólo consecuencias, se debe centrar ésta sobre la causa, que, como digo, no es otra que, nuevamente, el paradigma mercantil y estatal. No es casualidad que se concedan ventajas de todo tipo a empresas como Mercadona, del idolatrado capitalista Juan Roig —de la cual todos sabemos su currículo de explotación laboral y denigración humana—, Sacyr Vallahermosa, OHL, Ploder, Bruesa, entre tantas otras. Este hecho no se puede achacar, sería extremadamente irresponsable, a un caciquismo exclusivo del ámbito nacional, pues este corporativismo fuerzas estatales-fuerzas capitalistas viene dándose desde el mismo inicio de este modelo crematístico, es decir, de ponderación de la mercancía.

De este modo, una crítica radical, en cuanto que va a la raíz del dilema, no puede quedarse en la superficialidad socialdemócrata o en la estulticia de los sectores de la derecha, no, como siempre ha de ir más allá, ha de apuntar directamente a los culpables: el Estado y sus dueños, a los que de verdad éste primero representa en cada una de sus decisiones. La corrupción, por tanto, es imposible de erradicar mientras existan estos dos entes interdependiente el uno del otro. Pretender su eliminación con un simple cambio de actores en el teatro parlamentario responde, simplemente, a una concepción obtusa del papel del Estado. En definitiva, no hay cabida para buenismo ni confianza en un sistema que se ha demostrado incapaz de moldearse a sí mismo. Se ha de reclamar lo que se viene reclamando desde hace mucho en los ambientes antiautoritarios: ¡Autogestión, autogestión y autogestión! Autogestión de los trabajadores de su medio de trabajo, autogestión de las gentes de sus relaciones sociales y democráticas y autogestión, en fin, de nuestra propia vida.

El PP pretende modificar la ley que regula el derecho de manifestación

Que nuestro estimado gobierno del Partido Popular no es muy amigo de la gente que se manifiesta es algo conocido por todes nosotres. Que la señora delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, tiene una opinión peculiar sobre los derechos civiles también lo sabemos. Así que, por desafortunado que sea, que ahora intenten limitar el derecho de manifestación no nos sorprende. Pero sí que nos entristece.

Según comentan en Público, la señora Cifuentes hace poco que ha afirmado que la ley que regula el derecho de manifestación es muy permisiva (sic) y que debería ser modulada para racionalizar mejor el uso del espacio público. ¿Su argumento? Pues que en Madrid hay demasiadas manifestaciones (casi 2.200 en lo que va de año). Pero yo me pregunto: ¿se puede hablar de demasiadas manifestaciones? ¿No es acaso un derecho que tenemos les ciudadanes del Estado español? Nos manifestaremos cuando queramos y cuantas veces creamos convenientes, digo yo.

Pero ni el PP ni la señora Cifuentes parecen pensar de este modo. Para la señora delegada del Gobierno, el derecho a manifestarse ha de respetar el derecho que tiene el resto de ciudadanes a pasear tranquilamente por la calle (como si ahora ella fuera la defensora del pueblo, o  mejor dicho, la defensora de les viandantes). Pero va más allá, porque también aseguró que la ley que regula el derecho es muy vieja por ser de 1983 (y yo me pregunto, entonces, cómo de vieja es nuestra Constitución que permite la existencia de la Casa Real).

Eso sí, la señora Cifuentes se ha esmerado en dejar claro que su intención no es la de recortar los derechos civiles, sino modular un derecho que necesita ser racionalizado. Ella misma afirmó que el tema requerirá de un amplio consenso, aunque lo cierto y verdad es que para el Partido Popular la palabra consenso se limita a un color: el azul.

Esperanza Aguirre dimite

Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, ha anunciado hoy mismo su dimisión como diputada y dirigente regional. También ha explicado que pedirá el reingreso como funcionaria. Ignacio Gonzalez, vicepresidente con Aguirre, asumirá el cargo en funciones. Durante la rueda de prensa, la ya expresidenta ha asegurado que un político debe saber cuándo retirarse y que sus políticas liberales resisten en Madrid.

Esperanza ha destacado en estos años por sus políticas de recortes y privatizaciones. Han sido constantes sus ataques a los funcionarios y sindicatos. Su gestión de los servicios públicos (sanidad, educación, transporte…) ha dado lugar a continuas protestas, ya que constantemente ha desviado dinero de partidas públicas al sector privado. En ningún caso el resultado de estas políticas ha sido positivo para los madrileños.

En los últimos tiempos ha estado implicada en el escándalo de falseamiento y desviación del déficit de la Comunidad de Madrid, debido a la ocultación de facturas  en el ejercicio anterior, y en la confirmación de la Comunidad de Madrid como sede del complejo Eurovegas, del magnate Sheldon Adelson.

Durante la apertura del presente curso universitario en la Universidad Autónoma de Madrid, acto al que tenía previsto acudir, profesores y estudiantes se acercaron a protestar contra sus políticas que están acabando con la educación pública. Asimismo, la semana pasada una madre le tiró una fiambrera. Lo hacía en respuesta al apoyo de la política a la medida de cobrar en los comedores a los niños que llevan comida de casa.

Otro episodio conocido en el currículum de la lideresa es su investidura en 2003 como resultado de la acción de los tránsfugas corruptos del PSOE, Eduardo Tamayo y Maria Teresa Sáez.

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