A vueltas con el discurso

La ventana de Overton es una teoría política que describe el mecanismo mediante el cual se puede modificar la aceptación de posturas políticas o morales por parte de la sociedad, estableciendo la viabilidad política de una propuesta.

Y creo que es la clave de lo que ha sucedido a raíz de la noticia del Sindicato de Prostitutas OTRAS. No se trata solo de los problemas legales que impiden que pueda incluirse en el registro del Ministerio de Trabajo (el sindicato de manteros tampoco es reconocido como tal de facto, pero da igual porque se trata de una organización creada para apoyar a los mismos y toma ese nombre). En su artículo 6 concreta y cierra la afiliación a quien ejerza la prostitución por cuenta ajena.

El problema es que la prostitución por cuenta ajena implica proxenetismo, recogido este en el CP.

Por otro lado, existe también una contradicción con su art 22.

Pero al margen de estas problemáticas legales, a mi lo que me interesa ahoraes enfocarlo desde el punto de vista del discurso.

En sus inicios, el movimiento se autodenomina prosex. Esto a mi me recuerda al término “provida” de los que están en contra de la capacidad de decidir sobre el propio embarazo. Ahora hay quien responde que se refiere a “profesionales del sexo”, pero en realidad viene de una traducción del término estadounidense sex-positive, dejando deducir que el que no lo es,es sex-negative o algo. Mal vamos cuando nos imponen un marco falso y nos dejamos encerrar en él.

Pero además en sus inicios, el discurso prosex hablaba de que frente a todas esas prostitutas atrapadas en burdeles, había muchas ejerciendo por cuenta propia, siendo sus propias jefas, estableciendo sus horarios, clientes y servicios en base a sus propias necesidades y situaciones. Se hablaba mucho de que ese modelo podía aportar mucha más autonomía que el de las trabajadoras de la limpieza o muchas otras profesiones también feminizadas, devaluadas, con riesgos para la salud, violencias y estigmatizadas. Pero sí se establecía esa condición de prostitución autónoma para poder decidir. Durante un tiempo el argumento fuerte era precisamente esa autonomía sobre el propio cuerpo. A pesar de que podamos o no ideológicamente estar cómodas con la idea de que mercantilizar el cuerpo sea algo que nos acerque como grupo social a una mejora, el hecho es que es difícil contraargumentar que alguien que prefiera poner su cuerpo en una prostitución donde decide cliente, servicio, horario y condiciones (salvo lo que viene impuesto por el mercado, claro) a ponerlo limpiando váteres, o trabajando de percebeira (por poner otros ejemplos de trabajo arriesgado y mal pagado y no concentrarlo siempre en las trabajadoras de la limpieza como ejemplo eterno de “lo que nadie quiere hacer”, que tampoco me parece ni neutral, ni casual ni ajeno a la moral actual donde limpiar váteres y culos da mucho asco a todo el mundo, por muy necesario que sea).

Lo que plantea este sindicato sin embargo es precisamente formalizar una contratación, que precisamente se requiere de jefes que den de alta en la SS, que regulen horarios, etcétera. Y yo aquí lo que observo es lo que puede representar un sutil cambio de discurso, pero el suficiente como para que comencemos a asumir con naturalidad la prostitución de burdel. Algo en lo que parece que podíamos estar de acuerdo, que era la firme oposición al proxeneta, parece que se diluye. ¿Por qué? Simplemente porque asumir que existe ese sindicato con ese estatuto implica que se asume como “normal” esa relación contractual. Pero no sólo no lo es, sino que algunas entendíamos que desde ninguna de las propuestas para la prostitución se pretendía que lo fuera.

Algunas leímos, preguntamos, escuchamos e incluso varias nos planteamos personalmente sobre la prostitución. Al margen de que añorásemos una sociedad no mercantilizada, comprendemos que la realidad actual es la que es. Vimos noticias de la creación de alguna cooperativa y asociación y nos pareció bien (y si no, podría también haber dado igual, no lo digo como intento de “avalar nada”). El problema es que lo hicimos concibiendo que una cosa estaba clara y es que, trata mediante o sin trata, los burdeles eran infernales, los proxenetas unos cabrones y los clientes de esos establecimientos mucho más agresivos e incontrolables. Así que era lógico concebir, porque fue lo que muchas dijeron desde el discurso prosex, lo que mejoraba los derechos de las putas era apoyarlas en su autonomía e independencia de empresarios.

Ahora sin embargo estamos debatiendo sobre nuevas necesidades y nuevas formas de favorecer a las putas que esta vez implican aceptar el burdel como un espacio de seguridad y mejores condiciones para las putas. Y lo que ha sucedido con este acontecimiento es modificar el marco de lo aceptable. Y a mí no me parece adecuado aceptar la prostitución en burdeles, porque son espacios de aislamiento y donde las putas dependen y se ven forzadas de maneras más o menos sutiles o violentas a acatar las órdenes del proxeneta.

Esta relación contractual implica quizá un avance en algunos derechos, como Seguridad Social, vacaciones, cotización, etc. El problema es que todo trabajo implica una serie de derechos acompañados de deberes: tareas a realizar por la trabajadora, no puedes seleccionar las que te apetece realizar y cuando sino que debes obedecer a las indicaciones de tu jefe. Así que lo que hacemos es normalizar que “libertad sobre tu cuerpo” implica entregar esta capacidad de decisión bajo contrato. No sabemos tampoco si podría haber un convenio colectivo acerca de condiciones y servicios, pero lo más probable es que no y esa autonomía no se tenga. Se podría pensar que eso ya les sucede en los burdeles, y es terrible. Así que en todo caso tendrían el mismo maltrato pero ahora con algunas de las ventajas expuestas anteriormente. Pero el golpe no ya a las putas, sino a todas las mujeres y a toda la clase obrera con el establecimiento de un tipo de contrato tal que tenga sustento legal el hecho de tener que verte forzada por cumplimiento de contrato a realizar determinadas prácticas y no poder negar a clientes desde luego suena a una horrible distopía y no a ganancia de derechos de ningún tipo. Al respecto por cierto hay varias noticias sobre en qué ha derivado el modelo alemán, holandés y neozelandés al respecto.

Pero además porque es una herramienta para asumir algunos preceptos que tienen mucho que ver con la moral hegemónica según la cual el mundo se afronta desde una serie de decisiones individuales. Como comentaba, esto no sólo puede afectar a las relaciones entre hombres y mujeres, sino a la relación de toda la clase obrera con el capital. Eso, unido al desparpajo con el que se utiliza la neolengua desde hace tiempo, creo que no es adecuado aceptar acríticamente todo lo que por nombre o aspecto suene a “revolucionario”. Igual lo que hace es conseguir que normalicemos la mercantilización de cada aspecto social, que normalicemos que tenemos derecho a comprar aquello que deseamos y podemos pagar, que normalicemos que todo son “libres contratos entre adultos”, mito clásico del liberalismo y que menciona Despentes, causando no poca acidez estomacal a muchas de nosotras que como poco vemos una confusión clara de conceptos, etc.

Desde cualquiera de las perspectivas del feminismo yo entiendo que no se pretende atacar a las putas. Se estará en desacuerdo respecto a la sociedad que queremos lograr e incluso a las herramientas para conseguirla. Pero no me he encontrado aún una feminista que persiga causar perjuicio a las putas como colectivo.

Tras conocer, hablar, leer, escuchar a un amplio abanico de putas, creo que las putas no son un grupo monolítico y con una misma visión sobre las herramientas que puedan favorecerles. Algunas hacen mucho hincapié en la inserción laboral para salir de la prostitución. Otras prefieren incidir en la eliminación de Ordenanzas Municipales persecutorias, pero mantener la situación en esta situación de alegalidad, por motivos que van desde ahorrarse la cotización a concebir que la legislación lo que va a hacer es convertir al Estado en proxeneta y muchas veces conlleva más estigma al ser ellas las que son obligadas a realizarse analíticas de ETS periódicamente, etc; las hay que no quieren ni de broma eso de que se legalice; otras sí prefieren la despenalización confiando en el modelo neozelandés y las hay incluso abolicionistas.

Y existe esta variedad porque las prostitutas son personas, con distintas perspectivas de lo que debería ser un mundo mejor y cómo encaminarnos a él, así como de lo que hay que hacer para sobrevivir en este en mejores condiciones.

Siempre se eleva el mantra de que la visión que se opone a todo esto, lo hace desde una postura moral. Como si existiera una neutralidad moral desde la que se pudiera proponer algo. Como si concebir la mercantilización, la libertad de comprar, la atomización del funcionamiento social, no respondiera a una visión moral. Sucede que si coges un lápiz de pintura blanca y pintas sobre un folio, no puedes apreciar casi el trazo, no se ve y pasa desapercibido. Así que si algo parece carente de carga moral es sencillamente porque está avalado por la moral que rige en ese momento. Y hoy en día esa moral es la del capitalismo, la del neoliberalismo, incluido el sexual, y la invisibilización de las estructuras de poder. Es imposible que una propuesta sea ajena a la moral.

Y estas críticas a este sindicato y a lo que establece no significan deseos de taparle la boca a las putas. Pero me preocupa mucho el cambio de discurso que en un primer momento se centró en la imagen de la puta autónoma, empoderada y con capacidad de decisión sobre su cuerpo, para situarse ahora en el de la puta bajo mando del proxeneta. Y me preocupa porque no creo que nos esté acercando a la sociedad que realmente queremos, y lo que es peor, lo está haciendo con juegos discursivos. Así que sería interesante que por lo menos fuéramos conscientes de ellos para poder debatir con claridad sobre lo que se quiere conseguir, lo que se puede conseguir y lo que se pretende.

Nuki

Anarquismo y política electoral/institucional

Por BlackSpartak

Abro este artículo para hacer un recuento de aquellas experiencias libertarias relacionadas con la participación de militantes en las candidaturas electorales o en la gestión de instituciones sea con ánimo de subvertirlas o no. Es un recorrido por el lado posibilista del anarquismo.

Basándonos en la terminología del siglo XIX se entiende el anarquismo como aquella vía al socialismo basada en la insurrección obrera. Por ello, las escuelas tradicionales del anarquismo se generaban en torno a fórmulas organizativas de ese cuerpo social que se iba a sublevar contra el poder estatal (la comuna, el sindicato, el grupo de acción insurreccional, el individuo concienciado). Ante esto la socialdemocracia aparecía como una vía posibilista y etapista pensando en llevar a la clase obrera a los parlamentos nacionales para desde ellos tener un altavoz ante toda la sociedad. Su objetivo oculto variaba entre algunos que pretendían utilizar estos altavoces como apoyo a la insurrección de masas o bien entre otros que habían abandonado toda pretensión revolucionaria y defendían vías pacíficas y evolucionistas.

Sin buscar mucho en la propia biografía de una de las figuras más conocidas del anarquismo encontramos que Pierre Joseph Proudhon fue diputado de la Asamblea Nacional de la segunda república francesa. No duraría mucho, puesto que Proudhon protestaría enérgicamente ante la represión de los militares desde su puesto, cosa que le costaría abandonar el cargo. En esta época no es raro que aparecieran tribunos de las clases populares, destacando el Cartismo británico, un movimiento de base, obrero, que pedía la ampliación del sufragio universal a las capas más pobres de la sociedad. Esperaban poder ganar más poder para la clase trabajadora así. Si hoy este tipo de cosas nos parecen sumamente naif, en aquella época solían ser corrientes los experimentos o la utilización instrumental de los cargos públicos para otros fines, más acordes con la revolución. Por ejemplo Giuseppe Fanelli disfrutaba de libertad de movimientos (y de viajes pagados) debido a su condición de diputado italiano. De esta manera llegó a España a contactar con el incipiente movimiento obrero autóctono. Fanelli en este caso no seguía el programa político de la corriente que lo había llevado al parlamento sino el programa revolucionario de la Alianza bakunista.

Pero este artículo intentará revisar otro tipo de ejemplos, los de las organizaciones de origen libertario que caen en el apoyo de una táctica que encajaría más con la socialdemocracia.

En este sentido destacaría el Partito Socialista Anarchico Rivoluzionario fundado en 1891 por unos 80 miembros del movimiento libertario y del movimiento socialista italianos. Lo entendieron como un partido u organización política llamada a conformar un movimiento socialista más amplio. Por ello participaron en el Partito Socialista Rivoluzionario junto con otros socialistas. En este caso la alianza incluía una diversidad de tácticas. El año siguiente lanzaron un partido parlamentario, el Partito Socialista dei Lavoratori Italiani en el que ya su ala anarquista pasó a la minoría hasta la creación del Partito Socialista Italiano en 1895 siendo purgada del todo cualquier corriente anarquista. Fruto de esta experiencia es el debate en los medios libertarios italianos entre Errico Malatesta y Saverio Merlino, partidario de participar en el nuevo PSI para no perder el contacto con los trabajadores [1].

Hay que decir que este debate tiene lugar antes de la implantación del sindicalismo revolucionario entre los medios obreros. Por tanto se desarrolla un periodo en el que los anarquistas buscan su lugar en el seno del movimiento socialista. Tengamos en cuenta que la época fue conocida por el fenómeno terrorista, muy espectacular y radical. Pero a la vez produjo la separación del movimiento de numerosos militantes anarquistas que no veían con buenos ojos esta deriva. El sindicalismo revolucionario vino a terminar con esta etapa. Y sin embargo, durante toda la década hubo anarquistas en la Segunda Internacional, constituyendo una minoría revolucionaria. Se ha argumentado incluso que por breves años el anarquismo tuvo mayoría en la Segunda Internacional entre los años 1889 y 1892 [2]. Pero las purgas de todo sector libertario – que solía ser partidario de incluir sindicatos en la Internacional, cosa que ponía en peligro el liderazgo del socialismo alemán – propiciaron que éstos se dedicaran en la segunda mitad de la década de los 1890s a insertarse en los sindicatos. Entre los purgados, por poner nombres, estarían Gustav Landauer y Rudolf Rocker, libertarios que formaban parte de un grupo disidente de la socialdemocracia alemana llamado Die Jungen en 1892.

Otro caso, en 1897 en Chile se fundó una organización que aunaba socialistas y anarquistas, la Unión Socialista. Su programa se basaba en una nueva constitución, la separación de la iglesia y del estado, la abolición de la pena de muerte y de los azotes, de la cadena perpetua y la elección directa del presidente de la república. Pretendían instaurar una sociedad socialista con los medios de producción colectivizados de acuerdo con las necesidades de la sociedad [3].

Hago un pequeño apunte estratégico. Si en la Primera Internacional los anarquistas tuvieron un liderazgo efectivo del movimiento socialista internacional fue gracias a que estaban bien organizados y estructurados. La Alianza por la Democracia Socialista se demostró un acierto completo, al evitar la hegemonía de los demás socialismos autoritarios o centralistas en el movimiento (el de Marx, el de Blanqui, el de Lasalle, etc.) o de los republicanos (Mazzini). El anarquismo internacional mantuvo una internacional desde el Congreso de Saint Imier de 1872 hasta finales de la década a través de la Internacional Negra, activa en Estados Unidos sobretodo. En 1881 se celebró un Congreso Internacional Anarquista en Londres que vino a encumbrar la práctica de la propaganda por el hecho y la acción revolucionaria a toda costa. Esta táctica separó a los anarquistas del movimiento obrero, y como resultado las ideas libertarias languidecieron. Allá donde no se hizo, el movimiento anarquista logró ponerse en cabeza de ciertos procesos colectivos (la huelga de Chicago de 1886, las huelgas de las 8 horas de 1890, la huelga de Jerez de 1891, etc.) aunque en general bien poco en comparación con la década anterior de predominio del bakuninismo. En general en esta década de los 1880s se da un enfrentamiento interno en el seno del anarquismo entre anarco-colectivistas y anarco-comunistas que ayudará a incidir en la parálisis antes relatada. Este es otro de los motivos por los que algunos libertarios estén coqueteando con el socialismo o con el laborismo durante esta época.

En resumen, el movimiento en el cambio de siglo llegará decidido a participar en los sindicatos, reforzando la corriente autónoma que defendía la independencia de los sindicatos de toda opción política. En el fondo se trataba de una corriente reformista, partidaria de mantenerse en las cuestiones reivindicativas y a crear una sociedad paralela. Pero al entrar en bloque la corriente se pudo originar el sindicalismo revolucionario que defendía un socialismo en el que los sindicatos fueran la columna vertebral de la nueva sociedad. No sólo organizarían a la clase en la reivindicación sino que controlarían la economía y la vida social.

El siguiente movimiento con participación institucional sería el mexicano, el Partido Liberal Mexicano. Los liberales no eran otra cosa que socialistas libertarios, aunque con participación de militantes republicanos posicionados en el socio-liberalismo. Conformaron una vasta red de clubes liberales por todo el país y en el exilio, que fueron la escuela política de la mayoría de dirigentes de la futura revolución mexicana de 1911. Este movimiento liberal fue responsable de huelgas e insurrecciones que marcaron el inicio de la revolución. Pero al no lograr imponerse al movimiento burgués de Ignacio I. Madero cayó en la derrota y la descomposición. Parte de sus cuadros pasaron al maderismo, otros se unieron a Villa y a Zapata para proseguir en el proceso revolucionario hasta que terminó en 1920. Otros se integraron en las estructuras de la república mexicana incluso ostentando cargos, como Antonio Villarreal que fue gobernador de Nuevo León en 1914, entonces partidario de Álvaro Obregón.

Cuando Durruti y Ascaso visitaron México en 1926 constataron que el anarquismo – entonces organizado en la CGT mexicana – era muy partidario del gobierno. No lo entendían, y lo veían como una deriva reformista alejada de cualquier conflicto con el estado. La causa misma fue la derrota de esta tendencia en la revolución y la necesidad de sobrevivir a la irrupción del comunismo mexicano, mucho más dinámico y revolucionario.

Parecido al caso chileno será el Partido Socialista Revolucionario de Paraguay, fundado en 1914 a partir de varios grupos, entre ellos el Centro de Estudios Rafael Barret, de origen libertario. También había varios militantes de la Federación Obrera de la Región Paraguaya. Si bien este partido fracasó y sus cuadros pasaron al comunismo a finales de los años 20, los libertarios volvieron a intentar otro tipo de experiencia unitaria. Esta vez sería la Alianza Nacionalista Revolucionaria, fundada por anarquistas en 1928 y cuyo objetivo era la implantación de una república comunera, cosa que intentaron en la insurrección de 1931 en Encarnación. Más tarde tendrían una nueva oportunidad en 1936.

Si esto hacían en Paraguay, en Colombia también hubo un Partido Socialista Revolucionario, creado en 1927. En él participaron algunos militantes libertarios que solían mezclarse con el ala izquierda del Partido Liberal en la convulsa política interior colombiana. Estos mismos militantes participaron en los sindicatos anarcosindicalistas del Magdalena, que fueron destruidos por la represión brutal del gobierno. Aquella represión acabó con el movimiento libertario y con el PSR, marcando el inicio de la hegemonía liberal en la izquierda colombiana. Al menos durante tres décadas. Es similar este aporte libertario al PSR al que tuvo en Perú el APRA. Pero en el caso peruano podríamos hablar de libertarios que abandonaron el movimiento por el aprismo y el comunismo. Pero ya que estamos en el Perú, podríamos comentar que en las municipales de 1916 hubo un candidato libertario, Carlos Barba, en Cusco. Lo hacía no como militante del anarquismo sino del movimiento social de la época, el Comité Pro-Abaratamiento, un movimiento anti-oligárquico.

En España es conocido el Partido Sindicalista de Ángel Pestaña de 1934. Menos conocido es que hubo algún otro intento previo como el Grupo Sindicalista de Gijón, de 1917 [4]. O que siempre hubo una tendencia republicana federalista en CNT, que muy probablemente influía a los obreros de manera directa. El anarquismo ibérico tuvo responsabilidades institucionales en la guerra civil en centenares de municipios y en todas las administraciones públicas. Pero como este es un ejemplo conocido no nos detendremos aquí.

Pasemos a Francia. En 1950 la Federación Anarquista estaba dirigida por una facción plataformista, llamada Organisation Pensée Bataille (OPB). Se dice que en 1953 toman el control de la FA cuando 13 de 16 grupos federados estaban bajo la órbita de OPB. Entre sus figuras destacaba Georges Fontenis. En este año la FA cambiará su nombre a Fedération Comuniste Libertaire, FCL. En 1954, sin casi desarrollo, dará su apoyo a la independencia argelina, y en 1956 presentará una lista a las elecciones legislativas con 10 candidatos de la FCL [5]. La lista obtiene unos 2600 votos. El movimiento libertario fue destrozado por la represión en 1957-58 y no levantará cabeza hasta 1967. Las organizaciones herederas de la FCL no volverían a incurrir en procesos electorales. De la FCL surgiría una nueva organización, les Groupes Anarchistes d’Action Révolutionnaire, que criticarían duramente el dogmatismo anarquista que no se acababa de posicionar en la guerra de Argelia, así como su apoyo a la liberación nacional.

Otro caso interesante fue la colaboración de militantes anarquistas con el Movimiento del 26 de Julio cubano [6]. Si este movimiento popular tuvo un arraigo entre la población, fue también con la participación de militantes procedentes de la Alianza Libertaria Cubana y de los sindicatos. También con auténticos free-riders como Abraham Guillén, libertario español residente en México que apoyó a la guerrilla y le dió su característica original: el foquismo. O en otras palabras, la generalización de puntos rebeldes en diversos puntos de un país desde donde se irradiaría la revolución conectando con otros actores [7]. Esta fue la premisa táctica del guevarismo. Los anarquistas cubanos sufrieron una traición en 1961 al llegar Fidel Castro al poder y querer establecer un estado comunista.

Siguiendo en América Latina encontramos el caso de Ernesto Miranda. En la postguerra mundial los sindicatos obreros influidos por lo que quedaba del anarcosindicalismo tradicional participaron de la reconstrucción de un sindicalismo unitario chileno en 1953, la CUT. Pero los libertarios fueron minoría y las cúpulas comunistas y socialistas dieron al traste con algunas movilizaciones interesantes en 1955. Esto animó a los anarquistas participantes en la CUT a organizarse políticamente. En este sentido tenemos el Movimiento Libertario 7 de Julio, que es una organización política creada en 1957, entre la que destaca la figura del mencionado Miranda. Al no encontrar un movimiento revolucionario o insurreccional se van coaligando con otros sectores de la extrema izquierda, como el de Clotario Blest. Con éste ya habían compartido militancia para construir la CUT. Blest engancha a los libertarios en su proyecto de crear un movimiento unitario, que primero se llamaría Movimiento 3 de Noviembre, y luego Movimiento de Fuerzas Revolucionarias. Durante la década de los 60s estas fuerzas se irían agrupando junto con otras hasta constituir el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR en 1965. El MIR será el ala revolucionaria de todo el proceso chileno hasta el golpe de estado de Pinochet. Y si bien el MIR estaba influido por el marxismo-leninismo en realidad tenía una corriente libertaria en su seno.

En las elecciones de 1972 – las que dieron el triunfo a Allende – se inscribió una pequeña fuerza llamada Movimiento Sindical Libertario, encabezada por Ernesto Miranda logrando unos escasísimos 1000 votos [8]. Otros libertarios participaron en Vanguardia Organizada del Pueblo, una organización guevarista de acción armada.

Los escasos libertarios del Perú que había en los años 60, nucleados en el Instituto de Estudios e Investigación de Cooperativas y Comunidades (Indeicoc), pudieron realizar su actividad en un ambiente de tolerancia (y cuando no de apoyo) gubernamental, siendo el gobierno del general Velasco el único de signo izquierdista del continente americano que logró durar en el tiempo. El Indeicoc tenía como misión la difusión de la autogestión y del cooperativismo entre la clase productora. Algunos de los militantes de este grupo serían difusores de las ideas libertarias en los años 80 y 90 en otros proyectos culturales y socio-políticos.

Otro movimiento de carácter unitario en clave unidad popular sería la FAU, Federación Anarquista Uruguaya. Creada en 1956, tendría un importante desarrollo en un país tan pequeño pero tan politizado como Uruguay. Creó varios frentes de trabajo que dieron sus frutos en la fundación de la CNT en 1964 y en el movimiento estudiantil. Al ser ilegalizada en 1967 crearán un frente de lucha armada, la Organización Popular Revolucionaria [9]. En aquella época cambian el tradicional color rojinegro del movimiento por los colores nacional-populares de Uruguay. El proceso de lucha armada los hizo colaborar activamente con los tupamaros, situación que fue paralela en Argentina al colaborar los libertarios de Resistencia Libertaria con los montoneros. Un grupo de militantes de la FAU junto con otros militantes comunistas, guevaristas y demás, fundaría en 1975 el Partido por la Victoria del Pueblo en 1975. La represión destrozó esta organización que ingresaría en el Frente Amplio con posterioridad.

Similar a estos procesos es la historia de los Gruppi Anarchici d’Azione Proletaria, GAAP. Estos grupos fueron una facción anarco-comunista de la FAI iniciados en 1949. Tienen cierto arraigo en el Lazio y la Toscana. Entablarían relaciones con la FCL francesa intentando crear una internacional, que fracasó rápidamente. En 1950 la FAI expulsa estos grupos, que son solamente 4. A continuación irían desarrollando su revista, L’Impulso, pero con el tiempo confluirían con varios grupos de la izquierda comunista creando una nueva organización Azione Comunista en 1956 perdiendo toda relación con el movimiento libertario [10]. Lo que quedó de este movimiento en la década siguiente fue a parar a Lotta Comunista, que fue una de las impulsoras de la radicalización proletaria del momento.

Resulta interesante constatar los intentos de ciertas figuras del exilio libertario español por crear una organización política. Por ejemplo García Oliver pensaba que el movimiento libertario tenía que crear un Partido Obrero del Trabajo, para que participara como brazo político del movimiento en los gobiernos republicanos en el exilio, ya que la CNT sobraba de esta entidad y la FAI la entendía como un organismo cultural y filosófico. Parecido pensaba Horacio Prieto con su proyecto de Partido Libertario, que tampoco fue seguido. Por último existió un Partido Laborista, iniciado por libertarios, pero en este caso no era para articular el movimiento libertario si no para integrarlo en el régimen franquista. Puede que la fuerte personalidad de los que hacían estas propuestas jugara en contra de crear estructuras estables y con posibilidades. En este caso el movimiento libertario que conocemos – al ser el movimiento español el más fuerte – habría cambiado decisivamente.

Por último mencionaré en este recorrido el movimiento revolucionario alemán. En este caso su origen se encuentra en el pacifismo antinuclear de los años 50. En la década siguiente el movimiento coge una impronta propia y se masifica. Logra arraigar entre los estudiantes del SDS, juventudes socialistas, y a partir de ahí enraíza con otras expresiones del movimiento juvenil. Ante el pacto de gobierno entre la CDU y el SPD – la socialdemocracia – el movimiento juvenil convocaría un congreso y se estructuraría en la llamada Oposición Extraparlamentaria [11]. Esta oposición era un conjunto de muchas fuerzas de izquierdas que con el tiempo fueron conformando tanto el movimiento estudiantil como las fuerzas de lucha armada de la década de los 70. Y dentro de esta experiencia un sector poco a poco se fue metiendo en la construcción del Partido Verde que fue a elecciones. Existe cierto paralelismo con Estados Unidos donde el movimiento estudiantil de los 60 fue el creador de los cuadros revolucionarios de la década siguiente. El fracaso de la lucha armada también dio lugar a partidos verdes y a intentonas de reforzar el movimiento popular desde el municipalismo. De ahí la propuesta de Murray Bookchin por ejemplo.

Como última curiosidad ver de donde sale Bernie Sanders. El candidato del Partido Demócrata fue elegido por primera vez en Burlington, Vermont, en 1981. Vermont, había recibido desde finales de los 60s un par de oleadas de jóvenes comuneros que huían de las ciudades. Intentaron hacer su revolución pacífica a través de una vasta red de cooperativas y de pequeñas comunidades intencionales. No lograron hacer la revolución pero en cambio lograron cambiar la ideosincrasia del estado, volviéndolo el más progresista de todo Estados Unidos. Uno de aquellos izquierdistas que se vincularon a Vermont sería el propio Bookchin, una de las cabezas pensantes del Centro Obrero de Vermont de los 70. Posteriormente fundaría allí su famoso Instituto de Ecología Social, desde donde desarrollaría y difundiría sus ideas. Sanders, que igual que Bookchin venía de Nueva York, sería otro hijo de esta época solo que claramente socialdemócrata.

En los últimos años también ha habido algunos casos curiosos, como el de Cara Jennings, que se definía como anarquista (venía de las Radical Cheerleaders) y se presentó a la alcaldía de Lake Worth, Florida. O el de Jón Gnarr, aquel alcalde punk de Reikjavik. Tampoco os voy a engañar. En la izquierda abertzale también había militantes que se autodefinían como libertarias y que tenían – o tienen – cargos institucionales. Y en Podemos y en las CUP también… ¿están vinculadas al movimiento anarquista? No, pertenecen a otros movimientos políticos, como Jennings o Gnarr. Aunque sus creencias personales sean esencialmente libertarias, sus actos políticos no lo son, forman parte de otros proyectos. Este tipo de comportamiento individual, que no ha sido raro en la lucha política del último siglo y pico, no es exactamente lo mismo que una organización libertaria que se “mete en política”.

¿Qué balance se puede hacer de todo esto? Bien, se trata de una larga colección de fracasos que tiene su origen en los fracasos del propio movimiento libertario para crear una chispa revolucionaria. En política el fracaso de una vía revolucionaria provoca la creación de una via reformista o parlamentaria; y viceversa, al fracasar la vía reformista se promueve un ciclo de lucha armada que al ser derrotado, vuelve a poner las bases de una línea pública y de masas. El anarquismo es una corriente de liberación, pero se entiende que la frustración al no lograr las metas en un tiempo razonable de militancia lleva a parte del movimiento a experimentar con otras vías que no son vistas como tradicionales pero que en realidad sí que lo han sido a lo largo de las décadas. En este caso tenemos que diferenciar dos cosas distintas: la de quienes abandonan el movimiento y pasan a movimientos socialistas o comunistas, y la de quienes siguen vinculados al movimiento anarquista y que después de esta experiencia vuelven a participar en otras formas organizativas libertarias que entendemos como “clásicas”.

NOTAS

[1] Anarquismo y elecciones.

http://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/politica/elecciones_y_anarquismo/elecciones.html

[2] En este sentido se suele nombrar a William Morris, un socialista libertario británico cercano al anarquismo. Pero se dieron también otras expulsiones además de las del socialismo alemán, como las del holandés Domela Niewenhuis entre otros.

http://blocs.xtec.cat/mmompart/2012/08/05/la-segunda-internacional/

[3] Unión Socialista.

https://es.wikipedia.org/wiki/Uni%C3%B3n_Socialista_(Chile,_1897)

[4] Anarquismo ibérico [https://serhistorico.net/2017/04/13/algunos-precedentes-del-partido-sindicalista-de-angel-pestana/]

[5] Georges Fontenis

https://fr.wikipedia.org/wiki/Georges_Fontenis

[6] Un poco de historia del anarquismo cubano y su represion y muerte en manos del castrismo.

http://www.alasbarricadas.org/noticias/node/29686

[7] El “foquismo” guerrillero.

https://www.anarkismo.net/article/17385

[8] Ernesto Miranda

https://es.wikipedia.org/wiki/Ernesto_Miranda

[9] La FAU

http://www.anarkismo.net/newswire.php?story_id=3701

[10] GAAP

https://it.wikipedia.org/wiki/Gruppi_Anarchici_di_Azione_Proletaria

[11] Oposición Extraparlamentaria

https://es.wikipedia.org/wiki/Oposici%C3%B3n_extraparlamentaria

 

Reavivar la llama del sindicalismo de clase: Ahora o nunca

En medio del crisol de organizaciones de todo tipo que afloran el día de la conmemoración por antonomasia de la clase obrera, el 1 de Mayo, viene al pelo analizar la situación del sindicalismo y las causas que lo han llevado a la actual desconexión con los y las trabajadoras.

Históricamente, el sindicalismo ha sido una de las corrientes que más en comunión ha estado con la clase obrera en el seno de sus problemas: el entorno laboral. A su vez, gracias a la lucha que ha surgido de este movimiento generalista (podríamos desgranarlo en función de sus matices, pero nos llevaría otro artículo), se han logrado cuantiosos triunfos para dicha clase, materializados en forma de derechos laborales; ahora básicos y esenciales, aunque antaño parecieran quiméricos y/o largoplacistas.

Sin duda, es innegable el papel de las organizaciones sindicales en tales luchas y victorias. Especialmente en épocas en donde la represión contra la movilización obrera estaba a la orden del día.

Inevitablemente me surge una serie de preguntas que iré respondiendo a lo largo del artículo.

¿ES QUE YA NO HACE FALTA EL SINDICALISMO?

Vivimos una época gloriosa para la paz social, adentrados en la entelequia de la clase media. Ahora ya no somos obreros luchando contra malvados explotadores, sino trabajadores con pretensiones de alcanzar una cierta estabilidad en nuestros puestos de trabajo mientras vivimos en un limbo de insana incertidumbre. Tampoco somos aquellos individuos fabriles, miembros de una cadena de producción fordista, que se pasan doce horas realizando la misma tarea de forma mecánica, sino sujetos hiperespecializados en tareas concretas trabajando en alguna empresa de cara amable en donde se valora tu magnífica “proactividad” y tu buena “gestión de las complicaciones”.

Antaño no había más derechos de los que imponía el propietario de la fábrica, actualmente nos venden la imagen del sacrificio por la empresa como algo necesario y unitario, buenrollista diríase. En una forma burda de menoscabar los derechos laborales de los que ahora nos beneficiamos, la apelación al sacrificio y al “todo por la empresa” (discurso similar al del patriotismo fascista con su “todo por la patria”), quien no sea capaz de someterse a tales designios, que se considere un paria y un mal ciudadano, que alguien ya estará dispuesto a hacer su mismo trabajo bajo esas condiciones.

Las malas prácticas empresariales no han cedido, llevan ahí desde que la sociedad es sociedad. Pero al igual que han ido variando en función de las distintas etapas históricas, esta vez se han metamorfoseado y adaptado a la vida contemporánea.  Por lo tanto, se puede concluir que el sindicalismo es igual de necesario ahora que en el siglo pasado, pero que su discurso, tiene que estar en consonancia con los problemas actuales, alejados de la mirada dogmática y arcaica que a veces profesan.

SITUACIÓN DEL SINDICALISMO

No hay duda de que el discurso justificador de la explotación modernizada vociferado desde las clases dominantes ha calado en la mentalidad popular.
Es habitual escuchar o leer comentarios de compañeros y compañeras de clase trabajadora cargados de bilis contra los taxistas “que monopolizan el sector”, los “privilegiados” estibadores “que sólo cargan cajas en barcos”, los “subvencionados y prejubilados” mineros, los médicos “que cobran más que nadie” o los profesores “que tienen muchas vacaciones”. La cultura del sacrificio lleva unos años asentándose entre nosotros y su alternativa es un discurso victimista y anticuado, por parte del sindicalismo partidista, que se consume en sus propio incendio mientras empresarios, políticos y medios, avivan las ascuas con su propaganda anti-sindical.

Bajo este paradigma, no es sorprendente que la afiliación de los dos sindicatos mayoritarios del estado español (CCOO y UGT) haya bajado en sus cuatro últimos años un 21%, pese a suceder en un contexto de inestabilidad política y económica y con una clase obrera azotada por cuantiosos recortes y dos reformas laborales abrumadoras.

Esto no sería un problema grave si se tradujese en un aumento sustancial en la afiliación del sindicalismo alternativo o de clase, pero muy al contrario, la mayoría abandona con resignación la militancia sindical.

La tasa de afiliación de España es aproximadamente del 16%. De las más bajas de la UE.

MOTIVOS DE LA BAJA AFILIACIÓN: LA FALTA DE CONCIENCIA DE CLASE, DESCONFIANZA Y ALTERNATIVAS POCO VISIBLES

A raíz de todo lo analizado, es bastante previsible saber por dónde van los tiros de la pésima situación del sindicalismo en España.

Por un lado tenemos la baja credibilidad de estas organizaciones, ocasionada por la propia actitud de los grandes sindicatos estatales: sumidos en tramas de corrupción, afinidad y dependencia de distintos partidos políticos, falta de representatividad y acción visible, abandono hacia los desempleados, la extrema burocratización, las subvenciones públicas, las figuras poco representativas del comité de empresa y el delegado sindical…

Por otro, a pesar de la cantidad de bazas que muestra el sindicalismo estatista, las alternativas sindicales de clase no acaban de ser una fuerza de choque suficientemente potente. Muy a menudo por su falta de visibilización, su anclaje a una jerga y unas praxis arcaicas y poco adecuadas para la sociedad actual y sobretodo, por la cantidad de luchas intestinas que rompen con cualquier ápice de unidad, enfrentando y atomizando (más si cabe) a obreros conscientes, fomentando así el descontento general y fomentando el prejuicio anti-sindical.

Por último, todo esto no se puede entender sin un contexto un poco más social; es decir, la realidad material en la que vivimos.

La mentalidad posmoderna fomenta la representación del individuo contra el mundo. La referencia para un obrero o un estudiante ya no es una turba de obreros enfadados exigiendo derechos a cualquier precio, sino la figura del emprendedor. De aquél personaje “hecho a sí mismo” y fuera de todo contexto que ha sido capaz de, mediante esfuerzo y dedicación, superar la lucha de clases llegando a formar parte de la clase dominante en vez de acabando con las clases en sí.

Esta mentalidad, de notable influencia visible en la actualidad, fomenta la alienación del trabajador respecto a su clase y le acerca a la aceptación de las normas sociales convenidas por el aparato de dominación. Es decir, las clases populares acaban sintiendo como suyos los intereses de las clases dominantes aunque supongan una contrariedad con sus intereses propios.

ALTERNATIVAS: LO QUE TODAVÍA PODEMOS HACER

En este clima de pesimismo y llanto, abogo por aportar algunas soluciones que pueden ayudar al sindicalismo a encontrar la luz al final del túnel en el que se halla sumido.

Para los sindicatos de clase

– Aprovechar la tesitura de descontento generalizado con los sindicatos estatales para deslegitimarlos y postularse como alternativa viable.

– Aumentar la presencia en conflictos no exclusivamente laborales, sino también fomentar el activismo y la interrelación con colectivos políticos no estrictamente laboralistas (ej. Can Vies, desahucios, Rodea el Congreso…)

– Mayor y mejor presencia en Internet. Fortalecer el contenido a recursos online y la comunicación a través de redes sociales, aprovechando la ventaja que nos brinda la descentralizada red, como contramedida hacia los medios generalistas.

– Abandonar el discurso anticuado, regenerándolo y adaptándolo a las necesidades actuales. Aunque las opresiones no sean distintas, la forma de oprimir si lo es y por lo tanto, hay que responder con alternativas dialécticas a la altura.

– Anteponer la unidad de los trabajadores a los problemas internos e interorganizacionales, como forma de evitar la tan perjuiciosa ruptura de la clase obrera.

Para los trabajadores sindicados

– Fomentar la afiliación en el entorno laboral y la participación de todos los trabajadores, argumentando sobre la necesidad de hacerlo.

– Mediar en los conflictos que se produzcan en el entorno laboral y fomentar la convivencia entre trabajadores, pese a ser de ramas distintas.

– Conocer las necesidades y ser consciente de la situación de los compañeros y las compañeras del entorno laboral.

Para los trabajadores no sindicados

– Buscar activamente alternativas sindicales que se adecúen a nuestra forma de actuación y a la rama profesional.

– Afiliarse en un sindicato que responda a las expectativas y por supuesto, militar en medida de lo posible, ya que sin acción no hay consecuencia positiva.

Por un 1º de mayo que sirva para demostrar el poder obrero

Ha llovido muchísimo desde aquella revuelta de Haymarket y queda mucho por recuperar la fuerza que tuvo el movimiento obrero antes de la II Guerra Mundial. Pero el pasado ya es pasado, estamos en 2017 en un contexto en el que el PP ha vuelto a ganar las elecciones y se ha cerrado el ciclo electoral en España. Creo que más que hablar del sentido del primero de mayo habria que plantear este día no solo como día para movilizarnos en las calles, sino para hacer un repaso de los conflictos laborales en este año. Se ha criticado este dia que por las manifestaciones solo es reproducir un folclore, un ritual en el cual hay que salir a las calles a la manifestación de la ciudad para demostrar que se apoya a la clase obrera. Del mismo modo, se critica que mucha gente se vaya al Viña Rock por simple postureo revolucionario.

Cómo lo estamos haciendo

Sea cual sea la cuestión, estos últimos años el 1 de mayo, al menos en Barcelona, está siendo de todo menos obrero, demostrando la división y las luchas intestinas dentro de la izquierda radical: ronda de contactos desde diciembre para hablar sobre qué hacer el 1 de mayo, varias convocatorias para un solo día con diferentes horas y recorridos, manifestaciones con bloques de cada ideología cada cual con su bandera, reivindicaciones autorreferenciales y de cualquier cosa menos de clase, folclore hablando del pasado, disputas de a ver quién hace la acción más espectacular… Y con todo este panorama, no nos damos cuenta de dónde estamos la clase obrera y que nos estamos alejando de ella: paradas, camareras, el botones de los hoteles, las kellys, trabajadores y trabajadoraas del sector TIC y de la industria, manteros, reponedores, cajeros, bomberos … en general todas aquellas personas que están sufriendo la explotación laboral para poder vivir. Y sobre todo ellas, las cuales perciben de media un salario menor al del hombre además de tener que asumir tareas de cuidados que no son reconocidas ni remuneradas. Es penoso que ante esta coyuntura de precariedad generalizada no nos planteemos líneas de trabajo que vayan encaminadas a dar cobertura sindical ante una buena parte de la clase trabajadora abandonada por los sindicatos de concertación. Esta gran mayoria nos ve como frikis, vividores, radicales violentos, vagos y maleantes… en fin, algo ajeno a ellos.

Cambio de dinámicas. Una propuesta estratégica

Hemos de dejar de pensar que el 1 de mayo solo sea un día para tocarse los huevos, manifestarse, homenajes al movimiento obrero del siglo anterior o irse al Viña, para ir viendo más allá de un día. La clave está en que no debemos ver este día como especial y aislado de resto de días, sino como una fecha cuyo significado tenga que ver, y esté vinculado, con las luchas obreras en la actual coyuntura. De este modo, podemos tratar este día con contenidos que permitan la continuidad de la lucha:

  • Mapeo de la situación laboral en el último año: efectos de la reforma laboral, sectores, tasa de desempleo, condiciones laborales, situación de los sindicatos concertados y de los alternativos…

  • Análisis de los conflictos dados estos últimos años (el correscales, telemarketing, estibadores…) teniendo en cuenta los orígenes, su trayectoria, cómo han terminado (o siguen en pie) y qué experiencias podemos aprender de ello.

  • Situación del sindicalismo alternativo. Qué se está haciendo bien y qué no. Qué se ha avanzado respecto al año anterior en los sectores y cómo van evolucionando: artes gráficas y espectáculos, sector TIC, las kellys, sindicato de manteros…

  • Sobre los conflictos aún vigentes, aprovechar este día para darles visibilidad en las calles rompiendo el aislamiento y el corporativismo, demostrando que los problemas, aunque en distintos centros de trabajo, tienen una base común: el capitalismo.

  • Proyecciones de futuro en clave de trazar unas líneas de trabajo sobre cuestiones como cambiar las dinámicas que lastran, cómo afrontar la temporalidad, la subcontratación, las situaciones de indefensión, horarios interminables… Posibilidad de implantación más allá del centro de trabajo: el barrio, la vivenda y grupos de apoyo mutuo…

Otro punto importante viene de parte de las organizaciones sindicales, los cuales deberián de aparcar el afán de protagonismo, dejar de centrarse en marcar diferencias las unas con las otras y más buscar confluencias, dejar de criticar demasiado a los sindicatos concertados (en clave estrátegico: si CCOO y UGT abandona las calles, las ocupamos nosotras. Si abandonan un sector, buscaremos implantacián allá donde se hayan ido. Si venden a la plantilla, recogemos el descontento y le damos herramientas/alternativas…).

Nunca más un 1º de mayo sin lucha de clases

El objetivo de este día pues no es para pasear las banderas ni salir en procesiones, ni liarla, ni ver quién monta la acción más espectacular, sino decir que hoy hablar de clase sí tiene sentido, y demostrarlo visibilizando la unidad de la clase obrera, los conflictos que se han ganado y los que quedan por ganar. Todo ello debe ser fruto del traajo de hormiga en el día a día en los tajos con un horizonte revolucionario: que la clase obrera asuma el control de la economía enmarcado en un proyecto político socialista libertario. En este sentido, articular el movimiento obrero a través de los sindicatos (tanto laborales como de barrio) como sujeto político e interlocutor legítimo en la lucha de clases. Solo así podremos recuperar el significado del 1º de mayo para la clase obrera: un día para demostrar que la clase trabajadora organizada tiene el poder y es capaz de cambiar las cosas.

Este artículo también está disponible en la edición en papel del periódico Solidaridad Obrera

Enlaces del mes: Marzo 2017

Comenzamos el mes con un repaso sobre los sectores más precarios de la clase trabajadora carente de representación sindical, que han comenzado a autoorganizarse: las Kellys, el Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes y las Putas Indignadas. Aquí se habla de las periferias del sindicalismo y del trabajo: camareras de hoteles, un trabajo feminizado con salarios muy bajos. Vendedores ambulantes, inmigrantes que tratan de sobrevivir como pueden. Y las prostitutas, un trabajo estigmatizado y con pocas garantías de protección contra la violencia que sufren en las calles.

En este 8 de marzo, día de la mujer trabajadora, se hace un repaso de la actual situación de la mujer: la violencia machista sigue cobrando muertes, los trabajos más precarios con los peores salarios siguen feminizados, tener que soportar los mensajes misóginos de la Iglesia, el desigual reparto de los cuidados en casa… Problemas que tienen sus raíces en el patriarcado y en el capitalismo. También, en esta fecha tendrán lugar movilizaciones no solo en EEUU que ha sido bastante multitudinaria contra Trump, sino en el resto del mundo igual.

Por fin, después de casi 500 días en prisión preventiva, sale en libertad Nahuel. Como todas sabremos, Nahuel es el chico al que detuvieron en una operación policial totalmente injustificada que desarticuló el colectivo Straight Edge Madrid, dedicado a la difusión del veganismo y la lucha contra las drogas en el movimiento libertario. Ahora, ¿quién le va a pagar este tiempo robado y todo este sufrimiento innecesario en la cárcel?

Hablando de injusticias, lo más sonado de este mes fue la condena de Cassandra por unos chistes sobre el fascista volador de Carrero Blanco. No fue solo la condena en sí, sino que le arruinó la carrera, demostrando que el franquismo vive en la Audiencia Nacional.

Nos vamos a Guatemala por un momento para atender el caso de 40 niñas calcinadas en el Hogar Seguro, lo que se supone que es un refugio gubernamental para menores. Ante los abusos sexuales por parte de trabajadores del refugio, unas cuantas adolescentes se amotinaron para exigir el cese de dichos abusos. El resultado fue un conflicto que se ha cobrado 40 vidas y los familiares exigiendo justicia al gobierno. En estos momentos, la lucha por la justicia para las víctimas continúa.

Mientras que en España los corruptos, los grandes empresarios y los banqueros son impunes, en Portugal no lo tienen tan fácil salirse de rositas. Carlos Alexandre es el juez que va a sentar en el banquillo a grandes banqueros, empresarios, abogados, exministros… por casos de delitos financieros.

Ante el déficit democrático de los Estados europeos actuales en la era global, una apuesta por los municipios podría ser una alternativa a explorar en aras de lograr una mayor participación ciudadana en las políticas locales, demostrando mayor eficacia frente a la política a nivel estatal.

La victoria de los estibadores ha dado de qué hablar. Pero esta vez hemos de conocer a las estibadoras y cuál es su situación en un sector en buena parte masculino. En esta entravista, Ana Corrales nos explica desde sus experiencias en el mundo de la estiba como mujer.

Aunque no compartamos todo lo que se diga, Daniel Bernabé publica una crítica en La Marea a una diversidad producto de la postmodernidad y el individualismo extremo del neoliberalismo que en vez de ser un aspecto positivo, divide las luchas y difumina los objetivos de las mismas al relativizarse todo.

Toda esta ola de privatizaciones que hemos sufrido de la mano del gobierno del PP son consecuencia de think tanks neoliberales de las escuelas de Austria y de Chicago. Algunos nombres como Milton Friedman, Hayek y Mises nos sonarán por su posicionamiento frente a la intervención del Estado en la economía como tapadera para justificar políticas como las privatizaciones de los servicios públicos y la total desregularización de los mercados. En resumen, del capitalismo salvaje cuyo eufemismo es nada más ni nada menos que «liberalismo».

Para cerrar los enlaces de este mes, contamos con una entrevista al historiador Julián Vadillo acerca del papel de los anarquistas durante la Revolución Rusa, una historia poco conocida y la cual los bolcheviques han intentado borrarla del mapa.

Fundación de un Sindicato de Inquilinos en Gran Canaria

Este sábado, día 21 de enero de 2017, se celebró en la Comunidad “La Esperanza” (Gran Canaria, municipio de Santa María de Guía), la asamblea fundacional del primer Sindicato de Inquilinos del archipiélago canario y del Estado español desde los años 30.

La convocatoria que nos invitaba a valorar la opción de crearlo decía esto:

Sobre la necesidad de crear un Sindicato de Inquilinos en Canarias

En Canarias hay, según datos oficiales, 135.000 inmuebles vacíos mientras 35.000 demandantes de vivienda no tienen casa. Se siguen produciendo una media de 20 desahucios al día. 9 de cada 10 desahucios forzosos son por impago de alquiler. Las instituciones políticas afirman carecer de casas suficientes, mientras han vendido el parque público de vivienda a gestoras privadas como Visocan, dedicadas a la especulación búrsatil.

El frente de la vivienda es de los pocos que ha resistido la desmovilización post-15M. Aunque también lo ha sufrido. Si la labor de las asambleas, colectivos y plataformas existentes es meritoria, aún hay déficits que debemos señalar:

1. La falta de una batería de medidas dedicadas a paliar la situación de indefensión de la clase inquilinal y precarista. El alquiler sigue sin ser parte prioritaria de la agenda, aún cuando el 90% de los desahucios se dan por esta circunstancia.

2. La carencia de herramientas directas que, más allá de negociación, piquetes y escraches, supongan un verdadero desafío ante los desahucios masivos como los orquestados por los fondos buitres. Hablamos de la necesidad de reivindicar y extender la Huelga de Alquileres.

3. La ausencia de una estrategia a largo plazo que suponga un cambio de paradigma y no nos reduzca a simples reguladores de las desigualdades del Sistema. Una estrategia que ponga sobre la mesa la necesidad de probar otras alternativas de gestión de la vivienda, que aspire a que esta se dé de forma directa por parte de los vecinos sin injerencias de intereses privados, que plantee la necesidad de que las decisiones sobre las viviendas las tomen quienes las habitan.

Detectadas estas lagunas, creemos que es importante articular un Sindicato de Inquilinos, aunque sea inicialmente a nivel experimental, en la isla de Gran Canaria. Un órgano abierto a inquilinos y precaristas, dedicado a asesorar (legal y extralegalmente) al arrendatario y a detectar clausulas improcedentes o draconianas en los contratos de alquiler, a tratar de impedir los desahucios forzosos abusivos, a plantear objetivos que verdaderamente cambien las condiciones de vida de los vecinos (como lograr que se fije un precio máximo del alquiler en los barrios obreros), a implementar herramientas de lucha colectivas (como la citada Huelga de Alquileres) que nos hagan entender el problema de la vivienda como un problema común y no como un conflicto particular, a denunciar y combatir todas las desigualdades e irregularidades que se dan en la esfera de la vivienda pública (algo que hoy se solapa), a crear redes de autogestión de vivienda que prueben otros modelos de organización habitacional.

Esta es la propuesta. Lo que nos falta dirimir como colectivo y a lo que trataremos de dar respuesta es a las siguientes cuestiones: ¿debe crearse esta estructura sindical autónoma desde 0 o deben usarse otras estructuras sindicales previas acordes al espíritu del proyecto? ¿Debe ser una estructura legalizada (en formato «asociación» [los sindicatos no laborales no los reconoce la legislación]) o alegal? ¿La táctica del conflicto constante es suficiente para evitar el asistencialismo y convertirse en una simple gestora? ¿Debe establecerse un sistema de cuotas mínimo? ¿Se necesitan unos estatutos, un pacto asociativo o basta con un simple compromiso de trabajo?

En la próxima asamblea fundacional contestaremos a estas preguntas.

La primera cuestión a tratar fue la de si existía un compromiso real de participar en un proyecto así. En poco menos de 5 minutos una veintena de personas, casi todas vecinas, ya estaban afiliándose al sindicato. Se debatió brevemente la cuestión del nombre, por si lo de “inquilinos” retraía a los hipotecados y pudiera dejar de lado a otro sector tan importante en el tema vivienda como las personas sin hogar. Se insistió mucho en poner el foco en la situación de quienes carecen de techo o viven en situación irregular. Finalmente se votó por mayoría denominarse Sindicato de Inquilinos como homenaje a los que nos precedieron, pero dejando claro que era un órgano amplio en el que cabían todos los damnificados habitacionales.

Se debatió después el tema de ser autónomos o aprovechar otras estructuras existentes. Ante la incomparecencia de los miembros de algunos sindicatos a los que se había invitado a título personal, se optó por unanimidad por la autonomía, aunque intentando buscar la confluencia con quien a la larga pudiera interesarse. Se discutió después el tema de la legalidad o alegalidad de la estructura del sindicato. Los partidarios de legalizarlo defendían que debíamos constituirnos como asociación (ya que los sindicatos extralaborales, comunes en muchos países, no los reconoce la legislación española) para tener más empaque y ser una persona jurídica de pleno derecho. Los partidarios de no legalizarse planteaban que la legalidad suponía señalar a los que registraran la asociación y aparecieran como vocales y tesoreros, y que era contraproducente en coyunturas como ocupaciones de inmuebles y demás. Al final no hubo acuerdo y se encomendó a los partidarios de la legalización hacer un informe que acreditara la mejor forma de articularse, consultando a abogados afines, para que lo presentaran en la próxima asamblea. Mientras, permaneceríamos temporalmente siendo alegales.

Se aprobó también fijar una cuota mínima simbólica de 50 céntimos mensuales por afiliado, pudiendo dar más quien quisiera y pudiera. A continuación se planteó la posibilidad de establecer una sede física, quedando aprobado finalmente, por propia iniciativa de las vecinas, que la Comunidad “La Esperanza” sería la primera sede del Sindicato de Inquilinos. Sin descartar abrir otras sedes en distintos puntos de la isla. Por último, se repartieron funciones y trabajo a realizar en base a la disposición y capacidades de cada uno: crear la red de asesoramiento legal, los medios de difusión informáticos, elaborar un esqueleto de principios básicos, la portavocía, la comunicación interna, etc.

En 3 semanas tenemos la próxima asamblea. Asistimos al inicio de un sindicato abierto a todas y todos, y que tiene mucho trabajo por delante si quiere demostrar que aún hay cosas que hacer en el frente de la vivienda.

Un afiliado al reciente Sindicato de Inquilinos de Gran Canaria.

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