Enlaces del mes. Septiembre 2016

Iniciamos el mes mirando hacia la India, donde para el día 2 se convocó una huelga general contra las políticas antiobreras de Modi. La convocatoria fue secundada ampliamente afectando a los sectores estratégicos del país como los transportes, algunos colegios, centrales eléctricas y la banca estatal. Además, los y las trabajadoras demandan una subida del salario mínimo, acusando al gobierno de imponer medidas antiobreras y antipersonas.

Los medios de comunicación se convierten, de forma cada vez más vergonzosa, en panfletos propagandísticos de quienes los financian, aunque suponga defender a indecentes. Los argumentos dejan paso a los ataques irracionales y buena parte del periodismo se entrega al sensacionalismo. ¿Qué espacio queda para la información y el debate razonado?

El tema del top manta llega a Madrid tras el anuncio de un plan contra la venta ambulante por parte de Ahora Madrid. Aquí unas declaraciones sobre la situación de Puente y Villa de Vallecas para el concejal del distrito de Vallecas Paco Perez, en las cuales se recogen los problemas del barrio y la cuestión de supervivencia de la población migrante allí residente.

La noticia de que han declarado santa a la Madre Teresa de Calcuta levantó críticas sobre todo por la falsedad demostrada de la propaganda católica que difunde el mito de la generosidad y misericordia por parte de una mujer que siempre daba trato insalubre a enfermos y pobres imponiéndoles una especie de asceticismo altamente perjudicial, pues su misión no era sanar ni alimentar a nadie sino preparar sus almas para la otra-hipotética-vida.

La lucha de los y las presas políticas vascas cntinúan contra las políticas criminales de los estados español y francés, los cuales les niegan derechos fundamentales a prisioneras enfermas o siguen con la política de dispersión.

La revitalización sindical a corto plazo es esencial para transformar las relaciones de producción, dentro de la estrategia para la revitalización es clave la negociación colectiva, donde cristaliza la relación de fuerza entre empresarios y trabajadores/as.

Hecho un repaso del momento político, la conclusión es clara: Es el momento de reactivar las luchas sociales y la construcción de nuevas formas de movilización para construir poder popular desde la izquierda.

Por último, no está de más echar un vistazo atrás sobre el papel del anarquismo en la transición y algunos errores que hemos heredado desde entonces. En aquellos tiempos revueltos, las izquierdas comenzaban a asomar tras la muerte de Franco, no sin obstáculos y peleas internas.

Enlaces del mes: Julio 2014

  • ¿Cuál puede ser el aporte del movimiento libertario a una transición post-capitalista? A esta pregunta nos responde Emilio Santiago en su blog Los Niños Perdidos. Donde podemos leer: la acción anarquista siempre ha sido una militancia ligada a los movimientos de masas y las grandes luchas sociales.  Y esto significa, sencillamente y aunque no nos encontremos del todo cómodos, estar ahí, como dice Jorge Riechmann en una reflexión ética y poética cargada de sentido político: tenemos que estar ahí y participar no en el mejor de los procesos revolucionarios, no en la verdadera lucha que siempre parece que está ausente (como decía Rimbaud de la verdadera vida), sino en estos procesos y en estas luchas, que son los que tenemos y los que decidirán las cosas. También leemos en este blog una reflexión del autor sobre el manifiesto Última Llamada, que pretende llamar la atención sobre la urgente cuestión ecológica y que se presentó a principios del mes de julio con un importante apoyo de figuras mediáticas de la izquierda.
  • El manifiesto de la asamblea Orgullo Madrid 2014 en defensa de la diversidad sexual y de género y contra la precarización de nuestras vidas.
  • En el diario La Jornada, Raúl Zibechi nos relata el legado de represión dejado por el mundial de la FIFA en Brasil.
  • Rafael Narbona se pregunta en La Haine: ¿Es Podemos una alternativa de izquierdas?
  • Cooperativas, sindicatos, municipalismo, pueblos recuperados… ¿Con qué herramientas contamos para la superación del Estado? Leemos al respecto en alasbarricadas.org: Es decir, que siendo “posibilistas” respecto a lo que tenemos aquí y ahora, en realidad hay varios organismos que si se coordinaran en un proyecto coherente en realidad podrían gestionar la sociedad. Se necesitan grandes dosis de formación en todos los niveles, y de voluntad de derrotar el Estado, y no dejarlo a un lado. La lucha es multifacética y debe construir sus propias instituciones post-revolucionarias a partir de lo que hay. Este es el reto de nuestros días.
  • La soberanía alimentaria es la base para una autonomía popular real, nos lo argumenta Concepción Cruz en Borroka Garaia Da.
  • En La Marea, Antonio Baños repasa cómo las empresas tecnológicas, bajo la fachada del consumo colaborativo y el buen rollo, imponen entre las personas el capitalismo más salvaje.
  • ACTUALIZACIÓN: Entrevista a Francisco Sainz, del Frente de Estudiantes Libertarios (FEL) en El Desconcierto.

 

 

El barrio y la organización popular

Cuando hablamos de lucha y organización de los trabajadores, nos solemos centrar en imaginarla en los centros de trabajo y en el local sindical. Sin embargo, aunque pienso que no se olvida, sí creo que se suele dejar un poco de lado del esquema el barrio y toda su amplia problemática social y vivencial del trabajador.

Este trabajo barrial de organización y capacitación del pueblo fue impulsado en otro tiempo por los afiliados a los sindicatos (por ejemplo en los años 30 con las organizaciones de inquilinos) y generalmente en forma de ateneos donde se trabajaban todas las temáticas que influyeran en la vida obrera. En la Transición este espacio lo recogieron las asociaciones de vecinos y, de forma efímera, los ateneos libertarios.

En la actualidad, con la pérdida de influencia de las asociaciones de vecinos, y la irrupción del 15-M (con su extensión en los barrios), esta última impulsó toda una serie de respuestas ante la necesidad de resolver unos problemas propios de la gente y de convivencia en el barrio: vivienda, empleo, alimentación, salud, cultura, educación, transporte…

De esta ebullición nacieron los grupos de la PAH, una reactivación de las asambleas de parados, redes de cooperativas sociales, las mareas de los servicios públicos y en ciertos barrios oficinas o redes de apoyo mutuo.

Pasada la efervescencia social, los proyectos en los barrios continúan en muchos casos de forma aislada unos de otros, es por eso que se hace necesaria una convergencia de los proyectos, en dirección a una organización popular que aglutine en sí misma estas iniciativas, de cara a formar un referente físico en el barrio. Lo que suma de este proceso es el poder capacitar a los participantes en una proyección barrial-local de forma global, en tanto que responde a las problemáticas de la gente en el barrio. Además, esta respuesta se enmarca en las necesidades básicas (alimentación, vivencia, trabajo, educación, cultura, transporte…).

Son muchos años ya los que hemos mamado por el sistema capitalista la idea de que los problemas colectivos hay que enfrentarlos de forma individualizada. Hay que señalar, por tanto, la importancia que tiene el estar unidos frente a lo que nos afecta en lo cotidiano, ya que genera unas prácticas sociales que fortalecen las relaciones con nuestros vecinos. Porque con ello avanzamos en la formación de un movimiento social que construye nuevas relaciones interpersonales y que configura una sociedad solidaria y contraria al sistema de valores capitalista. Un ejemplo actual es el desarrollo de la lucha emprendida por el barrio burgalés de Gamonal.

Otro efecto de la ideología individualista dominante es la ruptura de ese apoyo mutuo de barrio que vivieron nuestros abuelos y padres, lo que genera un efecto de dejación ante el devenir de la vida de nuestros vecinos que es suplantado por la caridad. Una práctica que es promovida por el Estado y las grandes fortunas en colaboración con las organizaciones de la Iglesia. La caridad, por tanto, se torna paternalista e humillante al ejercerse verticalmente y desde arriba, mientras que la solidaridad se practica de forma horizontal e implica apoyo mutuo. Por eso, un barrio en donde sus vecinos son conscientes de la cuestión social que viven y generan herramientas con las que apoyarse unos a otros, es un barrio vivo que es capaz de hacer frente a las desigualdades que le impone el sistema capitalista.

Concluyendo, para pensar hoy la organización popular en el barrio es necesario pensar cómo coordinar y aglutinar distintos proyectos sociales o fomentarlos en cada barrio, así como federarlos a toda la localidad. Pensar cómo tener un referente físico y una estructura de clase que sea capaz de empoderar las fuerzas vivas en cada barrio y que responda a las necesidades básicas de los trabajadores (alimentación, vivienda, trabajo, educación, cultura, ocio…) con proyección barrial y municipal.

Julio F.

La transición del Estado chino a la economía de mercado (I)

Durante los últimos años de Mao se inició una pugna por el control del Partido Comunista, el sector conservador estaba caracterizado por “La Banda de los cuatro” que abogaban por el mantenimiento y la profundización del régimen maoísta, en la facción opuesta destacaban Deng Xiaoping y Zhou Enlai que abogaban por una modernización basada en el desarrollo económico.

Tras la muerte de Mao, la facción reformista tomó el control del Estado chino, en 1978 se puso en marcha una nueva política económica, Deng Xiaoping estaba interesado en en convertir la economía del pais hacia un sistema de libre mercado, mantuvo contacto con Milton Friedman que le aconsejaba imitar el modelo de Hong Kong que estaba caracterizado por los bajos impuestos, la mínima intervención estatal y el libre comercio, también ejerció influencia la administración de James Carter (Presidente de los EEUU) con la que Deng mantuvo buenas relaciones.

La definición de libertad de Milton Friedman[1] se adaptaba al proyecto chino, la intención del Partido Comunista era liberalizar la economía sin perder el control político para garantizar que el Estado fuera desmantelado beneficiando a los burócratas que adquirirían los activos mas rentables, la idea de la “transición” era que los mismos que controlaban el Estado socialista lo siguieran controlando en el capitalista.

El proceso reformista (Gaige Kaifeng)

El proyecto estuvo caracterizado por el pragmatismo, mantuvo un discurso socialista buscando la compatibilidad con el marxismo-leninismo para conferirle legitimidad, según el Partido Comunista la situación de China requería una etapa de capitalismo plenamente desarrollado para asegurar la construcción del socialismo bajo unas bases fuertes basadas en la fuerza productiva. Deng declaró que el socialismo no consiste en compartir la pobreza y que al igual que en el capitalismo hay planificación estatal, en el socialismo puede haber mercado[2]. El cambio no fue sencillo ya que era necesario terminar con el monopolio estatal y establecer líneas divisorias entre el Estado, el Partido y el Mercado.

La reforma de la política económica siguió dos objetivos principales, interno y externo. El primero consistió en una descentralización económica mediante la introducción de importantes cambios económicos e institucionales, el segundo tuvo dos aspectos principales, dirigir la producción a la exportación hacia el mercado internacional y abrir mercados a capitales extranjeros, la estrategia consistía en aprovechar la enorme fuerza de trabajo del pueblo chino para atraer a inversores extranjeros que implementaría métodos modernos de producción y gestión.

En 1978 Deng Xiaoping anunció las “cuatro modernizaciones” que consistían en un conjunto de medidas liberalizadoras en la agricultura, la industria, el ejército y la innovación. Se empezó por lo mas sencillo, la reforma agraria suprimió las colectividades y la comunas, se permitió la explotación individual y familiar, pero la titularidad la mantuvo el Estado que actuaba en el papel de arrendatario, los campesinos vendían una parte de la cosecha al Estado a precios reducidos y resto podían venderla en el mercado según la ley de oferta y demanda. Esta medida provocó que los campesinos se convirtieran en empresarios, pero solo una parte de ellos, los menos afortunados tuvieron que emigrar a buscar trabajo en el sector industrial.

A mitad de los ochenta comenzó la reforma industrial, hasta entonces el sector estaba formado por empresas estatales que seguían los planes de la planificación central, los beneficios iban dirigidos al Estado. El proceso se dirigió a varios objetivos, reducir la intervención del Estado, otorgar autonomía a las empresas e introducir los mecanismos de regulación de mercados. Se llevaron a cabo privatizaciones, se crearon los Municipios y Ciudades Empresariales que eran de propiedad de gobiernos locales pero funcionaban como empresas privadas y se aplicó a las empresas estatales un modelo parecido al agrícola dirigido a aumentar la responsabilidad de los administradores, en 1987 se implementó el sistema de responsabilidad por contratos que permitía a los administradores disponer de los beneficios para asignarlos a lo que consideraran oportuno. La siguiente medida fue el establecimiento de un sistema de precios duales y la adaptación a la ley de la oferta y la demanda, esto provocó una gran corrupción y mas adelante se volvió al sistema anterior de precios fijados por la administración pero con una subida considerable.

Para llevar a cabo este proceso, China abandonó la tradicional autarquía basada en el sector agrario y comenzó la apertura exterior en el sector comercial y financiero con la llamada “política de puertas abiertas” que buscaba principalmente atraer inversores extranjeros que modernizaran la infraestructura industrial y fomentar las exportaciones de productos manufacturados para obtener la entrada de divisas extranjeras para sufragar los costes de las importaciones y financiar la deuda externa. En 1980 se crearon las llamadas Zonas Económicas Especiales (ZEE) que consistían en unas áreas dentro del territorio chino con una legislación económica mas liberal que el resto, siguiendo el modelo de Hong Kong tal como le propuso Milton Friedman a Deng, estas zonas sirvieron de laboratorio económico para evaluar las consecuencias de las políticas económicas liberales antes de extenderlas a todo el país. Las empresas chinas y extranjeras situadas en las ZEE actuaban con una gran libertad y recibían numerosos incentivos como exenciones fiscales y facilidades administrativas, las ZEE experimentaron un gran crecimiento y se fueron extendiendo por diversas zonas. Las consecuencias de la reforma industrial fue que la abundante mano de obra proveniente del éxodo rural fue contratada por las empresas privatizadas con unas condiciones precarias, además la liberalización de los precios provocó una gran inflación, también se llevó a cabo una reforma laboral que provocó oleadas de despidos.

Otro de los aspectos clave del proyecto fue la reforma fiscal, hasta mediados de los ochenta todas las empresas otorgaban sus beneficios al Estado de forma que no había un política fiscal como tal, la necesidad de esta surgió a medida que avanzaban las reformas en los otros sectores ya que las empresas estatales tenían una mayor autonomía y aparecía empresas privadas financiadas por el capital extranjero. En 1984 se llevó a cabo la primera reforma fiscal en la que se introdujeron los impuestos sobre el beneficio, combinándose con el sistema de responsabilidad por contratos, pero resultó insuficiente y en 1994 el gobierno introdujo una nueva reforma fiscal, consistió en la primera legislación tributaria orientada a la economía de mercado, derogó el sistema de responsabilidad por contratos y estableció un sistema de impuestos.

Continúa en la segunda parte donde trataré la respuesta del pueblo chino al proceso reformista


[1] “Las libertades políticas son secundarias o, incluso innecesarias en comparación con la libertad del comercio sin restricciones” Milton Friedman

[2] Deng Xiaoping, We can develop a market economy under socialism

¿Quién fue Santiago Carrillo?

Hoy, debido a una insuficiencia cardiaca, ha muerto Santiago Carrillo a los 97 años de edad en su casa mientras, según han informado los grandes medios, descansaba.

Nos cuentan, especialmente por la televisión, que Carrillo fue durante toda su vida un revolucionario que, por el buen desarrollo de la transición española, supo renunciar a intereses partidistas. Uno de los padres fundadores de nuestra democracia, de nuestra actual España. Pero como uno no es muy dado a tragar con versiones oficiales me gustaría profundizar un poco más en quien fue Santiago Carillo y en lo que significó, especialmente, para la izquierda española.

Este hombre nace en Gijón en 1915, de familia obrera e hijo del militante del sindicato UGT y del PSOE Wenceslao Carrillo. Por tradición familiar, Santiago se afilia a las Juventudes Socialistas poco antes de la llegada de la República, siendo todavía un adolescente. En el 1934 alcanza la secretaría general de la organización juvenil, promovido por el ala prosoviética (y entonces minoritaria) del partido. Ocupando este cargo participaría en la revolución de Asturias y en la breve República Socialista de Asturias, participación que le llevaría a la cárcel cuando la revolución fue reprimida.
Es liberado con el triunfo del Frente Popular, momento en el que se encargaría de encabezar el proceso de unificación de las Juventudes Socialistas del PSOE con las Juventudes Comunistas del PCE, dando como resultado la Juventud Socialista Unificada. Este hecho fue una de las causas de que el PCE dejara de ser un partido minoritario, al lograr absorver a unas colosales JJSS que contaban con 100.000 afiliados en unos momentos en los que el PCE no pasaba de los 30.000.
Durante la guerra civil participaría en la defensa de Madrid, estando después al cargo de la cárcel Modelo de Madrid, siendo en Paracuellos del Járama responsable de sacas y fusilamientos indiscriminados y que sobrepasan lo puramente necesario en un conflicto militar que se llevarían la vida de dos millares de presuntos fascistas sin juicio previo. Esta matanza solo sería detenida por la intervención del ministro de justicia Joan García Oliver de la FAI que pondría al mando de la institución penitenciaria a Melchor Rodriguez García «El Angel Rojo», también de la FAI.
En este conflicto Santiago Carrillo acaba por entrar a militar al PCE, rompiendo con las ideas políticas de su padre.
Durante el franquismo sería uno de los ejes vertebradores del PCE en el exilio, participando en el liderazgo, desde París, del movimiento guerrillero del maquis español, dirigiendo la quijotesca invasión del Valle de Arán en 1944, lo que costaría la vida a doscientos guerrilleros antifranquistas. Para posteriormente cambiar de política, abandonando a su suerte a los focos guerrilleros que no habían logrado salir de España. Esta nueva política fue la infiltración de núcleos comunistas en el sindicato vertical franquista, lo que derivaría en la construcción de las Comisiones Obreras.
En los años 60 alcanza la secretaría general del PCE, derivando sus posturas hacia un alejamiento de la línea oficial de Moscú, el eurocomunismo, de corte más similar a las posturas socialdemócratas.
En 1976 y con la muerte de Franco vuelve a España, no sin antes entrevistarse con gerifantes de la dictadura como Adolfo Suárez, el ministro Manuel Fraga o el príncipe Juan Carlos de Borbón. Tras pactar con estos oligarcas del régimen Santiago Carrillo acepta, y el PCE con él, la monarquía y la transición frente a la ruptura, lo que permitió un continuismo que hizo que las élites sociales del franquismo no solo no fueran nunca juzgadas, sino que incluso peremanezcan actualmente en el poder.
En 1977 el PCE, bajo su dirección, firma los pactos de la Moncloa, en la cual se adopta oficialmente una economía y estructura social liberal. Las únicas organizaciones de peso que lo rechazaron fueron los sindicatos CNT y UGT (si bien este último acabó por firmarlo más tarde), debido a lo que estos pactos suponían para la clase trabajadora española.
Participa en la elaboración de la conservadora, por no decir reaccionaria, constitución de 1978 que facilitaría la conversión de España en una monarquía de corte liberal perfectamente integrada en el mundo capitalista.
La debacle reformista a la que llevaba al PCE propició su expulsión por parte de un sector liderado por Gerardo Iglesias en 1985, ante la alarma de que Carrillo pretendiera convertir al PCE en una simple corriente dentro del PSOE. Carrillo funda el PTE como partido personalista, que sin éxito electoral, acabaría por integrarse en el PSOE.
Desde entonces se ha convertido en una figura meramente testimonial, participando en actos conmemorativos o programas televisivos donde se invita a las viejas glorias. Siempre, por supuesto, con su ducados en la mano.

Creo que ahora queda bastante claro por que los que dominan en la España actual sienten tanto agradecimiento hacia este padre de la democracia.