Eliminando la manzana podrida no salvamos todo el cesto

…O por qué la cárcel de algunos no es la libertad de todas nosotras

La violencia que vivimos cada día puede ser directa, pero lo es también simbólica y estructural. La violencia institucional y su cometido se hace evidente con casos recientes como el mediático caso de La Manada. A pesar de denunciar el sesgo androcéntrico, e incluso misógino, de muchas de las sentencias judiciales, el feminismo no pide más años de prisión como solución a nuestros problemas, como se deja entrever en la mayoría de los medios de comunicación, sino que intenta poner de manifiesto lo escandaloso que supone no considerar esos hechos una violación.

No queremos reproducir las dinámicas de las estructuras jerárquicas de dominación con las que nos someten, generadoras de tantas desigualdades, y por lo tanto no creemos que la vía judicial y penal sea la única alternativa para las mujeres. Es más, en el caso de las mujeres migradas, o con otro tipo de dificultades o situaciones, el acceso a la justicia puede suponer un problema en su situación administrativa.

La construcción de los problemas sociales en clave delictiva evita que se señale al Estado como responsable de las consecuencias de sus políticas y facilita su uso electoralista por la lucha contra la inseguridad. El populismo punitivo es una fórmula política y penal conservadora surgida del neoliberalismo y su aplauso proviene en gran parte de la distorsionada percepción social del funcionamiento del sistema carcelario y de su imaginaria relación con la seguridad en la calle, explotando las inseguridades de la colectividad. Un ejemplo de ello es la utilización, últimamente habitual, de asesinatos de menores a través de un discurso populista para la defensa de la prisión permanente revisable. En la estrategia de marketing hoy entran las violaciones a mujeres. Nos preocupa que se haga tanto hincapié en soluciones de castigo en vez de en propuestas educativas, así como la obsesión punitivista del feminismo institucional.

“Adoptar el encarcelamiento como estrategia es abstenernos de pensar en otras formas de responsabilización”, dice Angela Davis. La violencia machista, los problemas sociales, son problemas colectivos y como tal se han de abarcar. Eliminando la punta visible del iceberg en vez intervenir englobando toda la estructura que es el Patriarcado obviamos que existe todo un sistema social que mantiene y genera, e incluso se nutre, de esas violencias y da pie a dar por eliminado el problema. El heteropatriarcado funciona porque parece el estado natural de las cosas y señalando a ciertos individuos como “seres extraños” o “no-personas” nos exculpamos como sociedad ante cualquier responsabilidad colectiva y nubla la necesidad de revisión de cada persona socializada como hombre.

Son soluciones fáciles y rápidas ante fenómenos complejos, que despolitizan los hechos y eliminan del discurso el concepto de “opresión estructural”, aportando más bien nada a la transformación social en pro del control social. Mª Luisa Maqueda critica este discurso paternalista exponiendo que “La “colonización legal” nos priva del control de nuestras necesidades y de la autonomía de nuestras decisiones“.

Creemos en un feminismo para dejar de socializar como víctimas y poner en práctica el apoyo mutuo entre iguales y la autodefensa. Echamos en falta una estructura autoorganizativa que dé respuesta a la violencia recibida, pero a la vez y sin quererlo nosotras mismas generamos otro atropello: invertimos gran parte de nuestro tiempo en no morir. Lo que nosotras queremos es vivir.

Valladolid, junio de 2018

Grupo Anarquista Cencellada

cencellada.noblogs.org

Balance trimestral de coyuntura. Abril a junio de 2018

Prólogo

Continuamos este proyecto iniciado el año presente que ha venido a sustituir nuestra anterior publicación mensual de los “Enlaces del mes”. Ahora realizaremos balances trimestrales para resumir los acontecimientos sociales y políticos más relevantes en los últimos tres meses, incluyendo, además, un análisis y un posicionamiento político, e incluso las posibles direcciones en un futuro próximo. Pretendemos que estos balances sirvan tanto a los movimientos sociales como a organizaciones revolucionarias para tener un diagnóstico de espíritu crítico, generar posibles debates y trazar hojas de ruta de cara a avanzar cuantitativa y cualitativamente en la lucha social y de clases.

Acontecimientos

Son muchísimas historias que contar en este período de tiempo, y recopilarlas todas daría casi para un libro. Por ello, destacamos en este trimestre las noticias, y procesos más sonados tanto a nivel estatal como internacionalmente. Comenzando por lo más cercano, el panorama político institucional ha sufrido un pequeño terremoto desde finales de mayo, cuando se supo la sentencia del caso Gurtel, la mayor trama de corrupción de la historia reciente de España. Después de más de una década de investigaciones iniciadas por la Fiscalía Anticorrupción y un juicio en la Audiencia Nacional contra la corrupción política vinculada al Partido Popular, los principales cabecillas de la trama (una treintena de personas, entre ellas Francisco Correa o Luis Bárcenas) han sido condenados a penas de prisión elevadas y el mismo partido fue condenado en conjunto como partícipe por su implicación.

En este contexto se produjo una semana más tarde la primera moción de censura efectiva bajo el régimen monárquico actual, teniendo como resultado que el candidato del PSOE, Pedro Sánchez se convirtiera a primeros del mes de junio en el nuevo Presidente de Gobierno con el apoyo de la mayoría de grupos parlamentearios que votaron contra el antiguo presidente M. Rajoy. Este nuevo gobierno se ha procurado una limpieza de imagen absoluta, trabajando a destajo sus asesores de marketing comenzando ya desde la elección de ministras y ministros. Sin embargo, detrás de estas elecciones ministeriales se esconden viejos conocidos de la represión política, o algunos representantes de la meritocracia y los intereses económicos privados, ha comenzado prometiendo cambios en una serie de temáticas sociales que comienza a vislumbrarse no serán en el sentido de beneficiar a las clases populares, sino lavarle la cara al régimen y consolidarlo contando con una opinión pública favorable. Además, durante el mes de mayo estuvieron debatiéndose los presupuestos generales del Estado, que salieron adelante un día antes de conocerse la sentencia de la trama Gurtel, unos presupuestos antisociales marcados por un incremento militarista, con un 7% más para el Ministerio de Defensa, y un 1% destinado a la compra de armamento pesado.

A nivel de la represión a los movimientos sociales hemos vivido numerosos episodios destacables, comenzando por el incremento de la represión a los Comités de Defensa de la República en Catalunya, realizando detenciones conjuntas de algunas de sus integrantes, e incluso tratando de denunciarles por actos terroristas en base a las acciones de desobediencia en el territorio catalán contra el control del gobierno tras la aplicación del artículo constitucional 155. El rapero balear Valtonyc decidió a finales de mayo exiliarse del país a un lugar todavía indeterminado de Europa, y así evitar legalmente entrar en prisión tras acabarse el plazo para presentarse en instituciones penitenciarias debiendo cumplir la sentencia por injurias a la corona y enaltecimiento del terrorismo, condenado por el contenido de sus letras por la Audiencia Nacional. Ha recibido numerosos apoyos, y entre otros destacables, la elaboración de un video bajo el título ‘Los Borbones son unos ladrones’, realizado por los principales grupos del mundo del rap del panorama español.

En esa misma institución judicial han sido juzgados los ocho jóvenes del pueblo de Altsasu, a quienes solicitan penas desorbitadas por una pelea con dos guardias civiles en un bar durante las fiestas municipales en el año 2016. Descartado el delito de terrorismo en la pelea, sin embargo, han sido condenados entre 13 y 2 años de prisión por agresiones con agravante de odio ideológico y superioridad numérica. Tres de ellos siguen en prisión preventiva, y otros cuatro fueron detenidos tras la sentencia primera de la Audiencia Nacional, que está actualmente recurrida tanto por la defensa, como por la fiscalía que solicita que se tenga en cuenta el agravante de terrorismo inicialmente descartado.

Por otro lado, hemos conocido la bochornosa sentencia a los violadores de La Manada por los hechos en las fiestas de sanfermines hace dos años. Fueron condenados exclusivamente al delito de abuso sexual, descartando el delito de violación, y con el voto particular de uno de los jueces que solicitaba la absolución total. Esta sentencia abre las puertas a que hechos similares se repitan sin consecuencias penales para los culpables, desprotege absolutamente a las víctimas de violaciones, que se exponen a un juicio institucional y social, debiendo además de demostrar ellas una violación cuestionándolas sistemáticamente desde su actitud ante una agresión sexual violenta hasta la legitimidad de recuperar una vida normal. La situación se ha agravado recientemente con la libertad provisional para los cinco miembros de esta Manada de violadores, aún teniendo otra causa pendiente por el mismo hecho. Por el contrario, esta sentencia ha originado una contundente respuesta del movimiento feminista a nivel estatal, con movilizaciones multitudinarias, y sentando el debate cada vez más fuerte sobre la autodefensa activa propuesta por el feminismo. A pesar de ello, los episodios de violencia machista se replican en el resto del territorio como por ejemplo las violaciones de los capataces a las recogedoras de fresas en los campos de Huelva o una imitación barata de «La Manada» detenidos en Canarias.

También a finales de este último trimestre conocimos la sentencia del jucio a los jóvenes del pueblo reocupado de Fraguas (Guadalajara) condenados a menos de dos años de prisión, al desalojo del proyecto rural y autónomo que han puesto en marcha con el apoyo de habitantes de la zona, y al pago de indemnizaciones a la Junta de Castilla-La Mancha por la reconstrucción de varias casas y la instalación de paneles solares para su autogestión.

Por último, a nivel estatal no queremos dejar pasar una valoración sobre el 1 de mayo, que se vivió con intensidad en todos los territorios peninsulares, con notables manifestaciones del sindicalismo de clase y en torno a las luchas laborales donde cada vez tienen más protagonismo las trabajadoras y trabajadores implicados en una organización horizontal de resolución directa de sus conflictos, y la pérdida de peso de los sindicatos institucionalizados clásicos en el mundo sindical a pesar de que siguen siendo mayoritarios por ahora. El sindicalismo de clase se está consolidando y esperamos que siga creciendo en estos tiempos.

Sin embargo, y ya comenzando a analizar el contexto internacional, en algunas regiones del mundo el 1 de mayo se celebró con notable actividad, como por ejemplo en Latinoamerica y sureste asiático. Destacamos con especial relevancia el aumento de la afiliación sindical entre la juventud en los Estados Unidos, la confrontación continuada al gobierno liderado por Donald Trump potencia a sectores jóvenes y racializados de la sociedad estadounidense hacia una dinámica cotidiana de lucha, sobre todo con las últimas novedades de la ignominiosa práctica en la frontera de enjaular a niños y niñas separadas de sus familias al cruzar al territorio de los EE.UU.

En Europa, y más concretamente en Italia tuvo lugar entre los días 12 y 13 de mayo un encuentro en la ciudad de Parma que ha dado como resultado la fundación de la Confederación Internacional del Trabajo (CIT) continuadora del legado de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), lanzada por seis sindicatos entre los que destacan USI ―Italia―, FAU ―Alemania― y CNT ―España―, y que englobará el sindicalismo revolucionario.

Debemos recordar In memoriam este trimestre la pérdida de una persona desconocida que nos gustaría mencionar, y es que Francisco Griéguez falleció el pasado 20 de junio, siendo el último superviviente español que pasó por el campo de concentración nazi en Mathausen durante la Segunda Guerra Mundial tras unirse a la Resistencia francesa, un murciano de 99 años de edad.

Desgraciadamente si de muertos debemos hablar, no podemos olvidarnos que este trimestre ha sido especialmente sangriento en Palestina en la celebración de la Nakba, el 15 de mayo, la marcha del retorno palestino. Esta fecha coincidió con la apertura de la embajada estadounidense en Jerusalén, una gran provocación que motivó manifestaciones multitudinarias en Gaza y Cisjordania, y a la que las fuerzas ocupantes israelíes respondieron con centenares de disparos de fuego real y artefactos incendiarios lanzados por drones, provocando decenas de muertos y centenares de heridos entre la población civil palestina. Dos días antes Israel había ganado el festival de Eurovisión, una victoria en el marco de una estrategia cultural y política de lavado de imagen internacional que auguraba la gran masacre que se produjo.

Siguiendo con protestas internacionales, esta vez en América Latina, hemos visto cómo la movilización popular en Nicaragua iniciada por el rechazo a la reforma del sistema de seguridad social, ha hecho caer al gobierno de Daniel Ortega. Una respuesta popular atenazada entre el discurso derechista acusador de gobierno socialista inestable, y un discurso oficial que toma la movilización como una conspiración de la CIA estadounidense, cuando tal vez habría que buscar las raíces del descontento en un proceso acumulado de contradicciones entre el gobierno y el pueblo de venta de tierras y recursos nicaragüenses a empresas externas que han forzado desplazamientos y pobreza. En Argentina recientemente se despenalizó el aborto en el Parlamento, gracias al empuje del movimiento feminista y a la organización popular que se echó durante más de veinticuatro horas a las calles de las principales ciudades, y especialmente en Buenos Aires, como colofón a una intensa campaña de concienciación argumentando que la despenalización del aborto contribuye a evitar la muerte de decenas de miles de mujeres de las clases bajas, que no tienen medios económicos para una interrupción voluntaria del embarazo en condiciones saludables e higiénicas.

En este trimestre debemos también mencionar una nueva incursión de Turquía agrediendo fuera de su territorio, a comienzos del mes de junio el ejército turco se desplazó sobre las montañas de Qandil al norte de Iraq, justificando su actuación en una ofensiva contra milicianos del PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán, por sus siglas en kurdo). Esto sucedía tan solo a menos de un mes de la celebración de las elecciones turcas del 24 de junio, en las que el autoritario Tayyip Erdogan ha vuelto a ganar mayoritariamente un proceso con nulas garantías democráticas y una oposición encarcelada por la política represiva del gobierno turco.

Por último, no podemos olvidarnos de la ofensiva del gobierno francés sobre la ZAD (Zone Á Defendre) un espacio autónomo ocupado durante años por centenares de activistas en el noroeste de Francia, muy cerca de la ciudad de Nantes. Dicha violenta ofensiva en la que ha habido heridos muy graves, como un activista que perdió una mano por una granada lanzada por la policía francesa, ha sido respondida por numerosas organizaciones ecologistas y anticapitalistas recuperando una parte importante del terreno perdido los primeros días. Todo ello en un clima generalizado de protestas, que con el impulso del cincuenta aniversario del Mayo francés, ha visto un repunte de organización social y política, tanto de sectores laborales como estudiantiles.

 

Unos apuntes finales

En estos tres meses hemos presenciado conflictos sociales en una coyuntura donde el proyecto neoliberal y de una Europa unida está siendo confrontada desde la derecha populista y euroescéptica, que no solo lo encontramos con el Brexit, sino también adelantado por la derecha en los países del este como Ucrania y Hungría por ejemplo. Una nueva ola conservadora está recorriendo el mundo y las opciones conservadoras están subiendo cada vez más en las encuestas. El negocio de las guerras provocadas por Occidente y el desplazamiento forzado de millones de refugiados auguran un incremento de políticas xenófobas y el asentamiento de un racismo institucional en los países europeos con línea de costa de entrada a Europa, que cada vez suman miles de cadáveres a la gran tumba marítima del Mediterráneo, del cual el caso paradigmático es el rechazo de Italia a que desembarque el Aquarius en sus puertos, al cual España había aceptado pero muchos de esos refugiados y refugiadas acabarán en CIEs. Del otro lado del Atlántico, encontramos a Donald Trump quien está comenzando a llevar a la práctica una política proteccionista al poner de nuevo aranceles a la importación.

En Nicaragua se está dando un conflicto que podría terminar en otra «revolución de colores», pues a pesar de haber presencia de sectores populares, la derecha golpista es la que articula dichas protestas. En España, el nuevo gobierno con cara progresista podría abrir nuevas oportunidades para los movimientos sociales de presionar para que reviertan las reformas antisociales del PP, que paguen por los casos de corrupción. Pese a las reminiscencias de las épocas de Zapatero y Felipe Gonzalez, nos encontramos ante un gobierno débil que nos debería permitir rearticular la movilización popular.

Pero no todo son malos augurios. También celebramos la gran victoria del movimiento feminista argentino al conseguir la legalización del aborto. Esto servirá de ejemplo e inspiración para el resto de feministas de América Latina, o el ascenso de la candidata demócrata Alexandria Ocasio-Cortez a congresista por el distrito 14 de Nueva York con un discurso orientado a las clases populares.

Durante este verano, una gran parte de la población tendrá la mirada puesta en el mundial de fútbol y las vacaciones. Es tiempo de cuidarnos, evitar quemarnos y continuar adelante. Sin verano tampoco habrá revolución.

Cuando la salud del mercado es más importante que la salud social

Para analizar este conflicto, más amplio de lo que nos gustaría creer, me centraré principalmente en la medicina gineco-obstétrica y la pediatría. Este conflicto se basa en los intereses ocultos que depositan grandes multinacionales tras la medicina occidentalista, de acuerdo y bajo la permisividad del Estado. Nos encontramos aquí con lo que Pamela Palenciano1 llama el “feliz matrimonio por la Iglesia entre Capitalismo y Patriarcado”.

Las consecuencias históricas de este matrimonio son la severa desigualdad entre géneros e identidades sexuales, los feminicidios, las persecuciones a disidentes sexuales o incluso, muchas prácticas médicas basadas en la desacreditación, humillación y control sobre estos grupos minorizados. Concretamente en la rama de ginecología y obstetricia, esta brutalidad recae de forma directa y exclusiva sobre las mujeres.

La medicina es una de las ramas de conocimiento más manipulada y retorcida a lo largo de la historia. Una rama de conocimiento que comenzó en pequeñas comunidades donde se compartían saberes, donde las mujeres eran sus principales comunicadoras, que atendían a las personas heridas con sus preparaciones a base de hierbas medicinales y que poseían conocimientos sobre el cuidado y la sanación.

En las sociedades capitalistas, los saberes sobre el cuerpo y la salud se capitalizan, se elitizan, se apartan del conocimiento comunitario, y más aún, durante siglos se apartó todo tipo de conocimiento del acceso femenino. Se fomenta la especialización médica, sólo al alcance de unos pocos con recursos y capacidades previamente delimitados por el propio sistema meritocrático. La comunidad se ve desposeída de sus conocimientos tradicionales, de sus prácticas, y poco a poco olvida y se vuelve dependiente de los poseedores de ese conocimiento, brindándoles sin pretenderlo una situación de privilegio y poder sobre el resto de la comunidad. Esta situación de dependencia deja, al mismo tiempo, desamparados a los usuarios de la sanidad.

En el caso concreto de la ginecología, si hablamos con mujeres que hayan acudido alguna vez al ginecólogo por una revisión o que se encuentren en fase de gestación, nos contarán historias que, en ocasiones, podrían parecer sacadas de un mal ejemplar de novela negra. La prepotencia médica choca frontalmente contra uno de los grupos más infravalorados y desposeídos. Una violencia que, por ser en la privacidad de la consulta y por conllevar una gran carga moral y psicológica que recae directamente sobre la mujer que lo sufre, es muchas veces callada, invisibilizada e ignorada, perpetuándose de forma indefinida.

El auge de movimientos feministas, la pérdida del miedo ante la denuncia y la represalia que poco a poco van ganando terreno, la “buena política” en favor de los derechos humanos de las mujeres y una creciente presión social, han hecho que salgan a la luz estos casos de violencia que millones de mujeres han sufrido en silencio.

Gracias a esto, en algunas ciudades, como en Guadalajara, se han iniciado proyectos y se han organizado asociaciones de medicina occidentalizada y tradicional, sensibilizadas con esta realidad, para fomentar un trato más humanizado, principalmente a mujeres embarazadas, entendiendo que la mujer en ese estado es especialmente sensible a sufrir violencia médica, no sólo por su embarazo, sino por el entorno psico-social que muchas veces lo envuelve (adolescentes embarazadas, puritanismo, violaciones, madres solteras, desarraigo familiar…).

Poco a poco surgen especialistas que intentan introducir en los espacios médicos institucionalizados, nuevas prácticas que fomentan el buen trato, la cercanía y humanización de la relación médico-paciente. En ocasiones, vencidos por la gran resistencia al cambio de la propia institución, estos profesionales abandonan sus puestos de trabajo y comienzan a impartir sus cuidados de forma autónoma, privatizando sus servicios o dirigiéndose a la formación de los futuros profesionales para intentar concienciarles sobre esta realidad.

Estas técnicas humanizadas recogen mucho de la medicina tradicional olvidada y expropiada a las comunidades. Se fomentan los lazos entre las pacientes y sus profesionales médicos. Los procesos de parto humanizado cuentan con profesionales que velan en todo momento por la estabilidad emocional de la madre, de su bienestar físico y le informan de cada paso del proceso para su mayor tranquilidad. Lejos de la violenta realidad de la medicina institucionalizada, donde las mujeres son tomadas como molestias interpuestas en su labor médica, donde no se tienen en cuenta sus miedos y deseos, ni se les da explicaciones sobre los procesos a los que son sometidas, reflejo de la poca consideración que se tiene hacia ellas. Para muchas mujeres, sus procesos de parto se convierten en auténticas pesadillas.

Si bien esta perspectiva de la “nueva medicina” más humana y cercana, suena esperanzadora y halagüeña; la auténtica realidad está muy lejos de serlo. En una ciudad llena de contrastes y barreras socio-económicas, nos encontramos que solamente las mujeres con un alto nivel económico pueden acceder a estos servicios.

Existen casas de parto humanizado, como Casa Aramara, hospitales con especialización en parto en agua o colaboración con parteras y profesionales del acompañamiento materno (Doulas), pero son todos de gestión privada. Si bien algunos hospitales públicos permiten el acompañamiento de doulas, no está institucionalizado, y cuando se realiza es gracias al tiempo voluntario que estas dedican a madres con bajos recursos, pero su presencia es meramente simbólica ya que no puede ejercer la totalidad de sus funciones como doula y queda totalmente subordinada al ginecólogo y los imperativos clínicos.

La labor de las doulas y parteras, recupera de nuevo el saber tradicional de cuidado y atención a las mujeres. Sin embargo, la falta de apoyo por parte del Estado e instituciones médicas, obliga a que este conocimiento quede privatizado y puesto, una vez más, al servicio del capitalismo, el cuál ve en esta nueva vía un buen mercado de consumo, para aquellas madres con posibilidades económicas alentadas por las ramas naturistas o incluso impulsada por algunos feminismos liberales que no aportan una crítica desde la perspectiva de clases.

Además, se crea una doble mercantilización del conocimiento de las doulas y parteras, pues si bien las parteras tradicionales, transmitían sus conocimientos a otra mujer elegida dentro de la comunidad para que fuera su sucesora, o incluso compartía si fuera necesario sus conocimientos con alguna mujer externa a la comunidad que viniera para recuperar estos saberes perdidos; la realidad es que en las ciudades este conocimiento también se capitaliza, creando cursos y acreditaciones de doula o partera que han de costearse las alumnas. Una vez más en la sociedad capitalista el saber queda al alcance de un número limitado de personas.

Pero la violencia hacia las mujeres por parte de la medicina occidentalista y capitalista no termina con el proceso del parto. La violencia prosigue con los primeros meses, e incluso años, de vida del recién nacido. Es sabido que grandes multinacionales, como la reconocida marca Nestlé y otras marcas alimenticias, de higiene y farmacéuticas, ejercen grandes influencias en las decisiones y consejos médicos hacia las madres. Incluso algunas marcas regalan lotes de productos para las primeras semanas de vida del bebé.

Un ejemplo grave de esta denuncia es, por ejemplo, la alta tendencia que tienen los pediatras a recomendar a las madres dar leche de fórmula a sus bebés. Esto es así a pesar de la gran cantidad de estudios y reclamaciones por parte de la propia comunidad médica, a nivel internacional, que defienden los beneficios de la lactancia materna, tanto para el bebé como para la propia madre. La lactancia materna favorece el sistema inmune del recién nacido y fortalece el estrecho vínculo de apego materno-infantil, además de prevenir la aparición de enfermedades como: diabetes, sobrepeso, problemas de desarrollo gástrico, aparición de cáncer de mama, entre otras.

Una vez más, hay que señalar, que las mujeres que tienen más tendencia a dar leche de fórmula a los bebés, pese a su elevado costo, son mujeres de bajo nivel económico y escasa formación educativa, que orientadas por la autoridad médica deciden hacer lo que creen que es mejor para sus bebés. Por otro lado, las mujeres con mayor nivel económico y formativo, tienen más fácil acceso a otro tipo de información y optan mayoritariamente por la lactancia materna. Esta realidad evidencia de nuevo, cómo las mujeres con escasos recursos sufren mayores grados de violencia.

Por todo ello, queda claro que los intereses económicos y comerciales están por encima de los propios beneficios de la salud de la comunidad. Además, cuanto más deteriorada esté la salud de las personas, más atenciones médicas necesitarán, más fármacos y más beneficio provocará en las empresas farmacéuticas y de seguros médicos, incrementando las desigualdades sociales.

También cabe señalar otra forma de violencia médico-económica vinculada al parto. En México aproximadamente un 50’3% de los nacimientos se producen por cesárea, cuando en realidad sólo serían necesarias entre un 10-15% de ellas según la OMS. Esto implica no sólo una violencia física hacia el cuerpo de las mujeres que se ven sometidas a cesáreas “de rutina” que aligeran el trabajo médico y los costos, sino a una violencia económica, ya que la recuperación física tras una intervención quirúrgica por cesárea conlleva mucho más tiempo y esfuerzo físico para la madre. Ésta muchas veces debe incorporarse rápidamente a su puesto de trabajo y no puede permitirse una larga hospitalización. Además muchos empleos no cubren las garantías de un permiso de maternidad. Sin embargo, las mujeres que pueden acceder a los servicios de un parto humanizado, generalmente tienen partos naturales (a no ser que sean partos de riesgo) de los cuales se recuperan físicamente en pocos días y podrían, si lo precisaran, incorporarse de forma rápida y efectiva a sus empleos.

Queda en evidencia por tanto, que las relaciones económicas y patriarcales se descargan de manera directa sobre la salud y bienestar de las mujeres, especialmente cuanto mayor grado de desigualdad social sufran éstas. Los servicios de parto humanizado deberían extenderse a la totalidad de la población femenina, recuperando la dignidad de las mujeres gestantes y el saber tradicional para la comunidad, para fomentar el apoyo y comprensión durante esta etapa cuyas secuelas duran más de nueve meses. La salud de las mujeres gestantes es un asunto que debería implicar a la conciencia colectiva, y colectivamente trabajar para mejorar sus condiciones.

1 Pamela Palenciano, activista feminista del Estado español, conocida principalmente por su monólogo teatralizado “No sólo duelen los golpes”.

Nuria E.

Enlaces del mes: Febrero 2017

Este mes pudimos leer cómo las críticas de cierta izquierda reafirman a la ultraderecha que se abre paso. Pasó en la elección de Trump como presidente de EEUU y volverá a ocurrir en Francia con Le Pen si algo no lo remedia. La izquierda debe volver a situarse como herramienta de los de abajo, organizando a la clase trabajadora y abandonando un elitismo clasista. Mientras, la ultraderecha se mueve.

En el otro país vecino, Portugal, una coalición de izquierdas gobierna entre el silencio mediático. Ese gobierno ha logrado algunos avances gobernando contra las políticas de austericidio que merece la pena conocer: Recuperación de los sueldos públicos y reducción de la jornada de trabajo, subida del salario mínimo y de las pensiones. Una demostración de que las políticas de austeridad no son ineludibles, sino la opción ideológica impuesta por el poder para robar al pueblo.

Si el ejemplo de Portugal nos demuestra que sí se puede llevar adelante una política progresista, los estibadores nos muestran un camino para quienes la defendemos mediante el poder popular y no mediante las instituciones. No debemos permitir que se siga precarizando el empleo. Necesitamos seguir trabajando para construir una organización sindical fuerte y revolucionaria.

Mientras tanto, en España sigue mandando el IBEX. En esta entrevista Rubén Juste analiza las relaciones del poder político y económico para desvelar cómo este último impone su dictadura de mercado, el régimen posfranquista español.

Las mujeres lideran la lucha popular con un ejemplo de acción directa contra la violencia machista. 25 puntos exigidos mediante una acampada en la plaza de Sol y una huelga de hambre sostenida por ocho mujeres desde el pasado 9 de febrero, que mantendrán hasta que los partidos cumplan sus demandas.

Pero la lucha contra el patriarcado no se limita a denunciar el asesinato y la violencia física, porque el machismo nace en actitudes cotidianas y es necesario combatirlo desde la calle y la plaza hasta la misma alfombra roja y los comportamientos aprendidos. Leticia Dolera, actriz española, nos habla de las contradicciones que vive una feminista en la gala de premios Goya.

Los videojuegos no se libran de un marcado sesgo machista. En el reportaje «Me pido a la chica», las compañeras de Píkara analizan a los personajes femeninos de los videojuegos: «En la mente de la mayoría de los programadores (recordemos, hombres), los “temas serios”, como la guerra (Call of Duty), las mafias (Grand Theft Auto) o las intrigas políticas y de espionaje (Metal Gear Solid), se instalan en terrenos muy masculinizados, mientras que ciertos juegos de corte minoritario parecen venir de fábrica destinados a nosotras. […]

Con todo […] la que personalmente me parece la verdadera cumbre como personaje femenino de todo el universo de los videojuegos no es otra que Ellie, coprotagonista del maravilloso The Last of Us. Una espabilada chiquilla de apenas catorce años que demuestra tener más agallas que nadie en el desarrollo de la trama, empoderada, resuelta y, además, lesbiana (o al menos bisexual), como quedó demostrado en la preciosa escena de su beso con Riley en la precuela Left Behind y que desató las críticas de los mismos descerebrados de siempre.»

También un ejemplo de solidaridad nos llega desde Grecia, donde el activismo anarquista busca soluciones para la crisis humanitaria. El barrio de Exharchia se organiza para acoger a los refugiados.

Pero la solidaridad debe ser más que un modo de resistencia, debe ser una herramienta para transformar la sociedad por completo. Podemos aprender mucho mirando hacia el Kurdistán sobre esa necesidad de revolución y sobre cómo llevarla adelante. Abdullah Öcalan, lider del PKK, contribuye con un pequeño análisis para pensar en la revolución en nuestro siglo.

La revolución es, si cabe, más urgente a nivel ecológico en una sociedad que ha sobrepasado los límites biofísicos del planeta y que sigue dependiendo del crecimiento tecnológico y económico. Frente al futuro de colapso al que nos condena el capitalismo, Ted Trainer nos propone la vía de la simplicidad, un modelo de sociedad democrática y descentralizada para vivir mejor y respetar el medio ambiente.

Finalmente, un espacio para la memoria histórica en el testimonio de la superviviente de la mayor masacre llevada a cabo por el franquismo durante la Guerra Civil Española: La desbandá, en Málaga: Legionarios del Tercio, los novios de la muerte sedientos de sangre, allanaban las casas y lo edificios en busca de la “canalla roja”. Los Regulares yihadistas –Franco les prometió el paraíso– con sus cuchillos afilados se preparaban a degollar a esos ateos y apóstatas que ofendían a Jesucristo (su amado profeta). “¡Qué vienen los moros!”. La gente gritaba y corrían como almas que lleva el diablo. Las palabras de Queipo de Llano (el pionero del terrorismo mediático) retumbaban en su cerebro: “Nuestros valientes legionarios y regulares han enseñado a los rojos lo que es ser hombres. De paso, también a las mujeres de los rojos, que ahora por fin han conocido hombres de verdad y no castrados milicianos”

A vueltas con la violencia machista

Este texto se publica también en El Desperttador y se muestra aquí por decisión del propio autor.

Esta semana, después de que un hombre muriese a manos de su esposa, las redes se inundaban de carteles, imágenes y publicaciones negando la existencia de la violencia de género o que esta sea solo del hombre hacia la mujer con frases extraídas de páginas web dedicadas a alimentar este tipo de mitos. Pese a que estamos hablando de algo ya aceptado más allá de los círculos del feminismo, parece que sigue siendo necesario aclarar que no, cuando una mujer mata a un hombre, por la razón que sea, no es violencia de género, ni violencia hembrista ni se trata de un fenómeno del mismo calado que los asesinatos por violencia machista.

¿Por qué sencillamente esto es así? A menudo hemos visto u oído opiniones respecto a este tema en el que alguien, generalmente un hombre, sostiene que, en su opinión, o según cree, el uso de la violencia es siempre reprochable, todos los asesinatos son iguales y debe darse una misma respuesta. En definitiva, que no existe la violencia machista o de género como tal, sino que existen episodios de violencia entre personas aparentemente en igualdad de condiciones, pudiendo acoger bajo el mismo paraguas una riña entre grupos de chavales en la calle y una paliza de un hombre hacia una mujer.

Otro de estos típicos argumentos falaces es aquel que afirma conocer casos individuales, generalmente de algún amigo o conocido, en el que su novia o esposa le maltrata psicológicamente, le pega, le prohíbe ver a los niños, etc, y de alguna manera esto imposibilitaría hablar de violencia machista. A menudo estos comentarios se acompañan también de aquel que alega que existe una peligrosa cantidad de denuncias falsas en temas de violencia de género, ya que la ley resulta excesivamente ventajosa para las mujeres, y estas, retorcidas por naturaleza, utilizan esta ventaja para denunciar gratuitamente a diestro y siniestro con el fin de quedarse el coche, la casa, el perro y los niños. Este último ejemplo, lamentablemente no poco común, ya fue rebatido nada menos que por la Fiscalía General del Estado, que aseguró que el porcentaje de denuncias falsas en violencia machista solo representaba un 0,005% del total.

En primer lugar, debemos tener en cuenta que aquí las opiniones, creencias y pareceres tienen una importancia muy limitada. Que opines que la violencia machista no es tal porque existen episodios de violencia de una mujer hacia un hombre no tiene relevancia alguna. Lo primero debería ser acercarse a estas cuestiones desde la humildad y el respeto, y partiendo de ello, reconocer que no somos los primeros que pensamos en este tema, por lo que convendría ver qué tienen que decir más de 100 años de lucha feminista sobre la violencia machista. De esta manera, escuchando otras voces con experiencia, podremos apreciar que la violencia machista es tal no por el hecho violento en sí, sino porque se asienta sobre un sistema de dominación de los hombres sobre las mujeres, el patriarcado, que abarca todos los aspectos de la vida, y porque estos hechos violentos se producen de manera sistemática y en virtud de los preceptos establecidos por el patriarcado; se las mata por ser mujeres.

Tenemos, por tanto, que si la violencia machista se inscribe en la misma esencia del sistema patriarcal, entonces, ¿qué pasa con estos hombres que mueren a manos de mujeres? Podrían pasar dos cosas. Por un lado, es altamente probable que la mujer en cuestión lleve años sufriendo las vejaciones y las agresiones del hombre y que viese en la muerte de este individuo la única manera de terminar con su agonía y librarse de la opresión. En otros casos, pueden ser múltiples los motivos que lleven a una mujer a agredir o matar a un hombre pero, en cualquier caso, no determina un fenómeno social sistemático y producto de relaciones de poder. Se trata de un hecho aislado y anecdótico. Muchos dirán “¿Pero cómo va a ser aislado y anecdótico si han muerto ya 24 hombres a manos de su pareja?”. Lo es. ¿O pensamos que existe alguna relación entre todas las muertes violentas y peleas que se dan en multitud de situaciones y por miles de motivos? Es determinante la existencia de un sistema de dominación sostenido por relaciones de poder favorables para los hombres al hablar de violencia machista.

Mientras no estemos dispuestos a reconocer esto, lo que estamos demostrando es un nulo entendimiento de una relación de desigualdad que nos beneficia y nos otorga unos privilegios que, a la vista de los argumentos, no estamos por la labor de abandonar.

Arriba me he referido a la muerte de este hombre de forma impersonal. Es decir, aunque sabemos por el contenido que no ha muerto, sino que alguien lo ha matado, la forma de enunciarlo ha evitado señalar ningún sujeto de la acción. Lo he querido mostrar así, de forma provocadora, para fijar la atención sobre el punto de que es esta la manera habitual con la que los medios se refieren a los asesinatos machistas. Las mujeres mueren, mueren acuchilladas, mueren de una paliza, mueren tiroteadas, mueren atropelladas… Sin embargo, las noticias se refieren a todo tipo de hechos violentos señalando de forma mucho más clara al agresor exceptuando este caso. Esto llegó al punto álgido cuando, al recoger la noticia del asesinato con el que abría este artículo, se indicaba sin sonrojos que una mujer había asesinado a su marido.

Esta forma de referirse los medios a los asesinatos machistas forma parte de todo aquello que no se ve tanto pero que es la base necesaria para llegar a la situación extrema de la violencia machista. Es decir, al igual que si de un iceberg se tratase, es muy fácil ver la punta, lo visible, lo que sobresale. En este caso los asesinatos. A estas alturas, prácticamente nadie justificará hechos como estos. Sin embargo, si vamos bajando en esta pirámide nos podemos encontrar con el control en la pareja, la minusvaloración, el desprecio, la humillación y otras situaciones de violencia que, pese a no ejecutarse de forma física, constituyen sin duda agresiones contra las mujeres de un carácter mucho más cotidiano. Si seguimos bajando encontraremos aquellos ladrillos de este bloque que, a pesar de formar parte de él, generan un rechazo mucho menor. Podemos hablar aquí de los piropos de hombres desconocidos, del cuestionamiento de las decisiones personales, ninguneo, infantilización, etc.

En definitiva, que antes del asesinato existen toda una serie de situaciones y comportamientos propios del sistema patriarcal que construyen esta pirámide de la opresión y sustentan estas muertes, algo que no se da en el caso de las muertes de hombres. Es tarea nuestra hacer lo posible por derribar esa pirámide. Pero no se termina con la violencia machista a base de victimismo y falta de visión, sino siendo conscientes de nuestro papel, de nuestros privilegios y todo lo que ello implica. Trabajar por eliminar estos privilegios es solo el primer paso.

25-N

Anoche estudió hasta las cuatro así que se levantó con más ojeras que ojos, tropezó varias veces contra las paredes del pasillo hasta llegar a la cocina, donde estaba su hermana mirando con asco las tostadas del desayuno. Se sirvió un café bien cargado y se sentó a su lado. Su madre entró nerviosa en la cocina porque el peque llegaba tarde al colegio: venga Pablito date prisa que se nos escapará el autobús. Pero él seguía jugando con su cochecito azul y enfadado porque mamá no se había acordado de comprar los cereales de chocolate que le gustaban a él. Sonia, ¿quieres hacer el favor de comer? Gritó ella mientras recogía juguetes del suelo. Por favor hazlo por mi dijo con un tono tan desesperado que le quitó de golpe las ganas de seguir desayunando. Se levantó y dejó la taza en el fregadero, que aún tenía los platos de la cena. Se puso a fregarlos porque si no lo hacía ella lo haría su madre. En menos de diez minutos se había vestido, lavado los dientes, preparado la mochila y tomado la píldora. Se acercó a la cocina para despedirse hasta la noche. Sonia seguía en guerra contra la comida, o sea contra ella misma, y mamá ataba los cordones de Pablito, que ya había perdido el bus desde hacía cinco minutos. ¿Cariño, sabes donde he puesto la camisa nueva de cuadros?, escuchó que su padre gritaba desde la habitación.

Al salir a la calle, el chico del supermercado de la esquina, con su propia opresión como trabajador y como emigrante, igual que cada mañana, le bajó el tanga con la mirada cuando pasó por delante. En el metro, apenas se podía respirar de la gente que había: una joven se sujetaba como podía para no caerse mientras un señor se le iba restregando disimuladamente, una abuela se escandalizaba al ver a dos chiquillos comerse la boca y un grupo de guiris se preparaba para bajar en la siguiente parada. Una vez hecho el transbordo y ya tranquilita en el bus, sacó el móvil. ¡Toma ya! Marta le hablaba desde Irlanda. Resulta que había conocido a un Erasmus de Sevilla que era la hostia de guapo, que se pasaban los días juntos y que ya le había dicho que ella era la mujer de su vida. ¡¡Tía, y nos conocemos solo de hace dos meses!! Bueno, y ¿qué tal folla? Pues bien… solo que de momento aún no me he corrido. ¿Sabes? Nos pasó una cosa muy rara xd. Resulta que salimos de fiesta y me emborraché tantísimo que no me acuerdo de nada de lo que pasó aquella noche. Me contaron que iba cayendo por los suelos, que no me aguantaba de pie yo sola. En fin, muy, muy pedo. Pues me contó que esa noche me folló en el parque y yo no recuerdo absolutamente nada, no sé, se ve que estaba ida del todo jajaj la verdad es que cuando me lo contó me rallé porque claro, no tenía ni idea de si se había puesto condón o qué, pero me dijo que sí, así que nada, ya me quedé tranquila xdddd. Guardó el móvil. No encontró palabras para decirle a Marta que eso que le había hecho su nuevo novio se llamaba ‘violación.

Cogió el periódico que alguien había dejado en el asiento de al lado y echando un vistazo rápido pudo ver palabras como “feminización de la pobreza” y “brecha salarial”, un par de páginas más adelante leyó: “93 mujeres asesinadas por hombres en lo que va de año y en la página 7: Las mujeres kurdas emprenden una doble revolución. También pudo leer: “Los presupuestos de 2016 ignoran el impacto de género de los recortes” Un momento, espera. Mierda, va a ser que no. Que no, que estos datos no salen en prácticamente ningún medio de comunicación. Lo que leyó de verdad fue: El papa Francisco facilita el perdón a las mujeres que hayan abortado y dos páginas más adelante Los detenidos por terrorismo anarquista pasan a disposición de la Audencia y no sé qué de la ropa que llevaba el otro día la Arrimadas venía en las últimas páginas.

Entró al hospital cuando se terminó el cigarro. La tutora de prácticas aún no había llegado así que tuvo tiempo de dar un paseo por allí. Por el pasillo se cruzó con Graciela, que llevaba del brazo a la anciana de la que cuidaba día y noche a la revisión del médico. Después bajó las escaleras y se encontró con el pequeño Raúl que las subía poco a poco, su padre iba detrás vigilando que no tropezase. Raúl aún no lo sabe pero hace cosa de dos años él vino al mundo en este mismo hospital. Lo que iba a ser un parto natural se terminó convirtiendo en una cesárea, su mamá se opuso desde el primer momento pero le aseguraron con soberbia que no había otra opción. Le pusieron muchos medicamentos en el suero y aunque ella preguntaba qué eran, nadie le respondió. Cuando el bebé nació se lo llevaron y no le dejaron verle ni tomarlo entre sus brazos. Terminó la jornada de prácticas medio mareada así que el frío de la calle le sentó bien.

A eso de las seis llegó al casal. Estaba nerviosa. Se sentó en el suelo porque no quedaban sillas. No abrió la boca durante las tres horas y pico que duró la asamblea. No pudo. Se había hecho un esquema en la libreta, había leído de aquí y de allá, hasta había estado ensayando delante del espejo. Pero nada, cerró la boca e hizo caso a esa maldita voz dentro de su cabeza que le repetía constantemente “mejor cállate”. Y como ella, otras chicas, que se miraban de vez en cuando con cierta complicidad, o vergüenza, no está claro.

Volvió a casa sin tomar las birras de después. Caminaba todo lo rápido que le permitían las piernas a pesar de que se sentía cansada, le dolía todo, le costaba convivir con tanta basura, y eso que ella tenía unos privilegios y unas oportunidades que otras mujeres no tenían. Más complicado era todo siendo negra, transexual o pobre, eso estaba claro. Con el tiempo había aprendido a detectar las violencias, a ponerles nombres y apellidos (estructural, física, verbal, psicológica, sexual, institucional, simbólica, etc…). Había entendido hasta donde llega la magnitud del problema: cuando se pajean delante nuestra, cuando nos tocan el culo en la discoteca, cuando se niegan a usar preservativo, cuando nos ignoran, cuando nos insultan, cuando nos asesinan… no son casos aislados producidos por cuatro degenerados. NO. Se trata de una violencia contra las mujeres por el mero hecho de serlo, una violencia que se enmarca en un contexto social y político concreto en el que reinan las desigualdades entre hombres y mujeres y las relaciones de poder. Se trata de un feminicidio y no de muertes puntuales. La sociedad es machista y la violencia de género es un problema de los hombres que constantemente estamos sufriendo las mujeres. Y dentro del sistema capitalista esto va a seguir siendo así, porque sin machismo, igual que sin racismo, clasismo y fascismo el sistema no puede sustentarse. Dicho de otro modo: sin violencia, el sistema capitalista no puede funcionar. Por eso nos la pintan como normal, por eso la violencia está naturalizada y legitimada. Quien agrede lo hace porque cree que puede y debe hacerlo. Nos dicen que es algo biológico, que viene implícito en los genes y que por ello tenemos que resignarnos. Es más, a nosotras nos culpabilizan, preguntándonos ¿cómo puedes permitir que te trate así? En vez de preguntarles a ellos por qué maltratan, humillan y controlan. Preguntémosles ¿para qué lo hacen?, ¿Cuál es la finalidad? Quizás sea por el miedo a perder los privilegios, el miedo a perder el poder, el miedo a que ellas no estén allí para cuidarles y ser sus esclavas en nombre del amor eterno y de la maternidad omnipotente.

Digámosle a ellas que no son princesitas indefensas, que la violencia no es normal ni a nivel micro, ni macro y no tienen por qué aguantarla. Apliquemos la autodefensa para que nadie se atreva a agredirnos y para que todas y cada una de las agresiones tengan respuesta, aquí y en cualquier otro territorio. Porque ser víctima no significa ser pasiva, no significa resignarse o mirar hacia otro lado. Reivindiquemos los referentes femeninos, visibilicemos la lucha de muchas, escuchemos a las que siempre callaron y vivieron en la sombra. Hablemos. Gritemos. Matemos esa voz dentro de nuestras cabezas que nos dice que es mejor que estemos calladitas, o que estamos exagerando y que tampoco es para tanto. Cambiemos la culpa por la rabia, pasemos de lo individual a lo colectivo, de la indiferencia a la solidaridad. Dejemos la autodestrucción para empezar destruir aquello que siempre nos destruyó. No volvamos a competir entre nosotras y pasemos a ayudarnos, a crear redes de apoyo. Miremos el mundo a través de los ojos de las oprimidas por etnia, género, nacionalidad, edad o clase social. Hagamos real la palabra “transversalidad”. Vayamos más allá de un minuto de silencio y de una manifestación en un día señalado. Hoy es 25-N pero ayer también lo fue y mañana volverá a serlo. Prioricemos. Hagamos apuestas políticas serias de una vez y que este tema nos quite el sueño hasta que logremos resolverlo, por completo, y para todas.

Nuria, militante de Embat

Sobre la violencia obstetricia:

https://www.youtube.com/watch?v=BzkvugKCShI

Sobre violencia sexual:

http://www.eldiario.es/sociedad/queria-sexo_0_72093264.html

http://www.todoporhacer.org/no-son-depravados

Sobre violencia masclista (general):

https://www.diagonalperiodico.net/panorama/28256-llamadas-ser-hombre-y-otras-chapuzas.html

http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/que-mueran-las-matan-4635000

 

 

 

 

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