Interpretación alternativa a la Teoría Monetaria. Dinero= Apuntes en hoja excell. TMM

La economías es ese monstruo ignoto del que todo el mundo ha oído hablar pero nadie sabe cómo funciona. Ni si quiera los economistas. Todo por que no se comprende el absurdamente sencillo mecanismo que lo rige: se basa en dinero, no en producción bienes o servicios. Este dinero es la divisa fiat, un simple apunte en un libro de cuentas.

dinero-caca-3Para probar una teoría  debemos aplicarla a cada uno de los procesos económicos y comprobar si se corresponden. La economía ortodoxa está llena de errores en sus previsiones al adaptar la realidad económica a sus principios teóricos, y no al revés. Ahorro, competencia, productividad son conceptos que forman parte del pasado. Aplicando los principios de la Teoría Monetaria Moderna MMT podemos ampliar nuestra propia perspectiva macroeconómica y sacar nuestras propias conclusiones. Merece la pena echarle un vistazo.

Dejemos ya de ser ingenuos y observemos cómo trabajan los grandes capitales. La deuda es el vortex sobre el que gira el sistema económico. Desde la empresa más humilde hasta la mayor corporación bancaria. En este mundo las deudas no están hechas para ser pagadas, sino para mantener el poder bajo la amenaza de su cobro. 

El dinero es la llave de acceso a bienes y servicios, pero esta llave se puede cambiar si existe voluntadDejar de usar su moneda y sus servicios es fundamental para deshacernos de su poder, recuperar la soberanía y la propia vida en el sentido amplio de la palabra. Para ello debemos utilizar otros mecanismos de intercambio hasta que desarrollemos los nuestros.

En este mundo alienado y alienante el verdadero factor límite no son los recursos, es nuestra voluntad. ttk
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Rebelion. Una interpretación “alternativa” de la Teoría Monetaria de Enric Llopis
¿De dónde procede la expresión “fraude inocente”? Fue introducida por el economista John Kenneth Galbraith (“La economía del fraude inocente”, en 2004) para referirse a determinadas premisas incorrectas en materia económica, que políticos, economistas de la ortodoxia y medios de comunicación raramente ponen en cuestión. Banquero, inversor, hombre de negocios y uno de los principales defensores de la Teoría Monetaria Moderna, Warren Mosler señaló en 2010 algunos de estos “errores letales” en el libro“Los siete fraudes inocentes capitales de la política económica”, publicado en 2014 por ATTAC.

En un tono sencillo, directo y asequible para el gran público, Mosler explica que el dinero moderno es un mero apunte contable en una hoja de cálculo, un recurso financiero que se crea de la nada y que los estados –siempre que dispongan de soberanía monetaria- pueden crear en el volumen que consideren. En consecuencia, según esta tesis, un gobierno nunca se quedará sin dinero y siempre tendrá capacidad para pagar sus deudas. Lo realmente decisivo son los recursos reales y la capacidad productiva (hoy en general muy infrautilizada).

Los siete fraudes constituyen “falsificaciones de dimensiones históricas que juegan un papel fundamental a favor de las clases dominantes”, subraya el economista Alejandro Nadal en el prólogo del libro.

Falacia fundamental: las fuerzas competitivas en el mercado libre llevan al equilibrio de los precios

Una de las Falacias más importantes, añade Nadal, consiste en que las fuerzas competitivas en el mercado libre llevan al equilibrio de los precios. “Es parte del esfuerzo por destruir el pensamiento macroeconómico y reducirlo todo a la microeconomía”. Dicho de otro modo, se trata de situar en el frontispicio de la teoría económica la idea de Thatcher: “La sociedad no existe, sólo hay individuos”.

El enunciado de los siete “fraudes inocentes” se deriva de la experiencia profesional de Mosler en Wall Street y el mundo financiero.

Primer fraude: un gobierno necesite endeudarse o recaudar más para contar con capacidad de gasto

El primer “fraude” expresa que un gobierno necesite endeudarse o recaudar más impuestos para contar con capacidad de gasto. La economía ortodoxa dice que esto es así, como en cualquier familia.

El autor niega esta tesis: “no hay un límite numérico a la cantidad de dinero que el gobierno puede gastar cada vez que quiera; el gobierno nunca será insolvente y jamás quebrará”. Sin embargo, reconoce que un gasto excesivo puede provocar un aumento de los precios. En este punto reside la importancia de la fiscalidad para Warren Mosler: regular la economía, equilibrarla y evitar tanto un sobrecalentamiento (elevada demanda e inflación), como una atonía en el sistema económico.

 

Segundo fraude: los déficits públicos representan una carga onerosa para las generaciones venideras

La segunda “falacia” consiste en afirmar que los déficits públicos representan una carga onerosa (en términos de endeudamiento) para las generaciones venideras.

El autor de “Los siete fraudes” afirma, por el contrario, que el tamaño del déficit “no supone ningún problema para las finanzas”. En coherencia con su interpretación de la teoría monetaria, el gasto del gobierno no es más que un número en una cuenta de la Reserva Federal. Así pues, en el futuro, “nuestros hijos podrán ir a trabajar, producir y consumir los bienes y servicios que generen, sin importar cuántos bonos del tesoro están pendientes de pago”, destaca.

 

Tercer fraude:  los déficits presupuestarios reducen los ahorros de la población

Economistas, políticos y medios de comunicación defienden que los déficits presupuestarios reducen los ahorros de la población.

“Este tercer fraude capital está muy vivo en las más altas esferas”, afirma el autor del libro, quien sostiene precisamente lo contrario, que el déficit fiscal incrementa el ahorro. Así lo explica: cuando el estado gasta 100 billones de dólares procedentes de la venta de bonos del Tesoro, los ahorros de los receptores de ese gasto ven incrementar sus cuentas en la misma cantidad. Y al contrario, el superávit presupuestario no puede convivir, a juicio de Mosler, con un aumento del ahorro privado. ¿Cuál es entonces el sentido del déficit público? Garantizar la producción y el empleo cuando el poder adquisitivo no sea suficiente. “Lo que importa en la vida real es la producción y el empleo; el tamaño del déficit es una estadística de contabilidad”, insiste el autor.

 

Cuarto fraude: “La seguridad social está en quiebra”

“La seguridad social está en quiebra” (el expresidente Bush realizó cuatro veces esta afirmación en un solo día). El argumento de este cuarto “fraude” se ha escuchado en el estado español hasta el hartazgo: dentro de tres décadas las personas jubiladas superarán en mucho a la de trabajadores, lo que vaciará las arcas de la seguridad social. El pensamiento oficial concluye de este pronóstico que deben recortarse los gastos o aumentar los impuestos.

Pero “si realmente quieren que los ancianos tengan más ingresos –contesta Mosler-, es una simple cuestión de incrementar las prestaciones”. La verdadera pregunta tendría que apuntar a los “problemas reales” y (de nuevo) a la economía productiva: comida, vivienda, ropa, electricidad, gasolina, servicios médicos que se les asignarán a las personas mayores.

 

Quinto fraude: El déficit comercial es insostenible [en USA]

“El desequilibrio del déficit comercial es insostenible, destruye puestos de trabajo y reduce la producción”. Es el quinto “error letal”. Afirma Warren Mosler que la producción e importaciones de un país es su verdadera riqueza. Más aun, defiende que el déficit comercial aumenta el nivel de vida real de la población.

Ante afirmaciones como que Estados Unidos “está perdiendo puestos de trabajo a causa de China” o “Al igual que un marinero borracho, Estados Unidos está endeudándose en el extranjero para financiar sus hábitos de gasto”, el autor responde que es el capital extranjero el que depende del crédito interno a ciudadanos estadounidenses. Finalmente la compañía exportadora tiene un depósito en dólares en un banco, lo que también es ahorro. “¿Dónde está el capital extranjero? ¡No hay ninguno!”. Además, queda siempre la opción de apoyar la producción interna y el empleo mediante instrumentos de política fiscal.

 

Sexto fraude: “Necesitamos ahorro para disponer de fondos para realizar inversiones”

El sexto “fraude” es de capital importancia porque conduce directamente a la actual crisis financiera. “Necesitamos ahorro para disponer de fondos para realizar inversiones”, expresa la falacia.

Lo que realmente ocurre es una desviación de recursos de la economía real al sector financiero, con lo que la inversión real se desvincula del bien público. Pese a lo que afirma el discurso oficial, “del mismo modo que los préstamos crean depósitos en el sistema bancario, es la inversión la que genera ahorros”. El razonamiento es sencillo: si un ciudadano gasta menos de lo que ingresa –es decir, ahorra-, otro debe gastar lo que el primero no gastó, más sus propios ingresos; de lo contrario no se venderá la producción, se generarán stocks, caerán las ventas y el empleo.

 

Séptimo fraude: elevado déficit significan mayores impuestos

El último “fraude inocente” considera negativo algo que, según Warren Mosler, tiene efectos benéficos para la economía. “Lo malo de los elevados déficit actuales es que significan mayores impuestos el día de mañana”. El sentido de los impuestos, reitera el autor en diferentes pasajes del libro, no es aumentar la recaudación sino rebajar el poder adquisitivo ante los riesgos inflacionarios.

Tiene sentido esta medida, además, si la tasa de desempleo es muy baja. “Nos los subirán (los impuestos) en el momento en que los estantes se estén vaciando, debido a que nuestro exceso de poder adquisitivo está causando una inflación no deseada”, resume Mosler.

 

En el prefacio James K. Galbraith pondera la sencillez expositiva del autor y su “lucidez transparente”. Según Galbraith, “muchos economistas valoran la complejidad por sí misma; un vistazo a cualquier revista moderna de economía lo confirma; ¡Un argumento verdaderamente incomprensible puede conferir un gran prestigio!”. La segunda parte del libro (“La era de los descubrimientos”) consiste en un recorrido por la peripecia vital del autor, desde los orígenes en una familia pequeñoburguesa de Manchester, hasta su incursión en el campo financiero. El texto concluye con una tercera parte de 16 páginas (“interés público”), donde el autor defiende medidas como una suspensión de impuestos sobre las nóminas, un Servicio de empleo nacional, la cobertura sanitaria universal o medidas de alquiler social ante las ejecuciones hipotecarias.

Fuente- tarcoteca.blogspot.co.uk/2015/06/apuntes-en-hoja-excell-una.html

Perderme para encontrarme

Lo conocí hace un par de años en una de esas noches que sabes que ya nada puede irte a peor. Hacía ya un buen rato que caminaba perdida y sin rumbo con los pantalones verdes que me apretaban y con un par de cervezas encima. Se me hacía raro andar por esos sitios que tan poco frecuentaba pero me autoconvencía de que el trayecto podía valer la pena en cada paso que daba. Y en efecto, el camino estaba siendo agradable a pesar de que no fuese normal ni frecuente, cosas que te ocurren y ni te lo esperas…

Millones de cosas hacían colisiones en mi cerebro por eso intentaba relajarme al caminar. Al cabo de un rato lo vi a lo lejos y me pareció que era alguien conocido, seguramente le habré visto en alguna fiesta pensé. Conforme se iba acercando yo me ponía nerviosa, no sabía si largarme de allí o quedarme quieta, hasta que me decidí por correr el riesgo de seguir avanzando, a mi ritmo y mirando al frente, hasta tenerlo muy cerca. Casi podía tocarlo de lleno y el muy condenado no podía estar más bueno. Pasé de largo dejándolo atrás, pero sus murmullos hicieron que me diese media vuelta para escucharle. Por unos momentos temí porque me estuviese diciendo alguna guarrada mal llamada piropo como algunos viejos del barrio, pero en cambio me hablaba seriamente e intentaba decirme algo, importante supongo. No entendí nada de lo que dijo y se lo hice saber disculpándome. Era evidente que no hablábamos el mismo idioma pero su esfuerzo en que yo le comprendiese y su interesante tono de voz hicieron que me quedase unos minutos con él. Le miraba pero no veía nada, le escuchaba pero no entendía nada, intentaba adivinar su pasado pero no le conocía en absoluto. Entonces me desesperé, la paciencia nunca fue mi virtud y me largué sin decirle ni adiós, la simpatía tampoco. No estoy yo como para perder el tiempo joder, que el lunes tengo examen. Empecé a caminar muy rápido para largarme lo antes posible de aquellas callejuelas que desconocía y para ver si me alejaba de aquel ser extraño y sospechosamente intrigante, no sin antes sentirme tonta por no entender nunca nada.

Estuve meses sin volver a pisar aquellas calles rudas, grandes y desafiantes, supongo que por falta de legitimidad y porque al reloj parecían faltarle horas. Después de varios cubatas de ron y lágrimas, de intentos fallidos de rupturas con los roles, de postureos estudiantiles, después de faltas de presencia sin justificar, después del puta grabado a fuego lento en la piel, después de tener que cargar con una mochila llenita de culpa, después de estas cosas y otras de las que prefiero no acordarme precisamente ahora, decidí volver allí.

Esta vez no había bebido nada, no sé que pantalones llevaba y mucho menos qué talla pues eso importaba poquito la verdad. Recordaba el camino perfectamente, como si hubiese vivido allí toda la vida. Las calles parecían mías y en cierta manera me pertenecían. Busqué el sucio paraguas de la normatividad y no lo encontré ya que era del todo incapaz de abarcar todo aquello. Una vez más fracasa tu modelo, deja de imponérmelo pensé. En el fondo estaba enfadada ¿para qué disimular? La búsqueda de la aprobación infinita me agotaba.

Me sentía desnuda pero no libre, al fin y al cabo aquello no eran más que unos minutos de desconexión y una forma interesante de darme las buenas noches. Me acordé de él, quizás volvería a encontrármelo y quizás volvería a decirme cosas con esa sonrisa que excitaba. La verdad es que me apetecía volver a verle y poder recuperar el tiempo perdido de alguna manera. Llevaba ya un buen rato caminando y como no, seguía anclada en la rutina, a las 23:56 salía el último tren y perderlo significaba bus nit… Pensar en los exámenes y en los pajaritos que anidaban en mi cabeza, buitres incluidos, me hizo entrar en tensión. Un porro y algo de ron arreglarían esta rigidez y lo sé muy bien. No obstante, allí no había nada de nada:

Terreno árido muchas veces castigado, desierto peligroso con montañas…

Y por si fuera poco, a estas horas me ponía poeta. Recordar a Miguel Hernández siempre me hacía mojar las bragas. Con estilo, claro. Crucé más calles, no había ni un solo semáforo o paso de cebra, ni coches, ni bicicletas, ni polis. ¿Es que en este sitio no hay normas? El desorden, la provocación, las etiquetas arrancadas a cuajo y las cicatrices contestaban a la pregunta:

Parcela con dueña, propiedad privada con accesos restringidos…

Sin comerlo ni beberlo me tranquilicé, estar nerviosa suele servirme de poco a decir verdad. Canciones me vinieron a la mente, fue pensar en el rapero de voz muerta y mojar las bragas. A chorros, claro. Me olvidé de todo y todos para pensar en mí y en lo barato que me salía esto. Me dediqué a observar el paisaje y me di cuenta de que nunca me habían enseñado a gestionar y disfrutar de tanta curva. Estaba tan equivocada… curvas, estrías, cartucheras, piel de naranja, acné, pelos, arrugas, pliegues, celulitis, rincones o agujeros no se vendían, se defendían y eso era precisamente lo que estaba haciendo ahora, defenderme. De la basura de ahí fuera y de la de dentro de mi cabeza. En cada gesto me quitaba una pequeña carga de encima, aunque solo sea por unos minutos pensaba, aunque solo sea eso. Sabía que las cargas volverían y seguirían pesando, pero esos minutos de liberación no me los quitaba ni dios, ni el amo, ni el patrón tampoco por cierto. Me sentía cómoda y protegida en aquel lugar, por eso dejé de caminar para ponerme a flotar como si de un baile con ritmo se tratase. Cuando lo vi a lo lejos desplegué mis alas y empecé a prepararme para volar. -Te tengo ganas- dije en voz alta desando que me oyese.

Él no se movía, yo iba hacía él al tiempo que notaba como el calor me trepaba por el cuerpo. Hubiese ido a rastras o de rodillas, hubiese recorrido dos quilómetros o cien con tal de volver a verle. Aquello era amor autogestionado y coherencia, coherencia política. Mientras me acercaba pensaba en qué decirle y con qué voz, lígatelo por dios, lígatelo me gritaba el cuerpo enterito. De mientras él me observaba atentamente pero sin agobiar, me miraba con la mirada perfecta para excitarme: ni muy lascivo ni muy pasota. ¿A quién pretendo engañar? me daba igual como me mirase, si era ciego, bizco, miope o tenía seis ojos, ¡yo me ponía cachonda igual!

Uno delante del otro seguíamos hablando idiomas distintos como aquel día, él por un lado y yo por otro. Me decía algo y yo callaba, él en silencio y yo explicándole cosas. Joder, ¿esto qué es? Y volvíamos a no entendernos. La impaciencia me pellizcaba otra vez, ¿para qué haces esto? Serás guarra… y otra vez pensando en irme de ese puto sitio… pero entonces la fuerza me brotaba de no sé dónde para darme esa legitimidad tantas veces anhelada: no me iré, esta es mi casa. Fue entonces cuando el miedo y el asco me dieron una pequeña tregua y me dejaron escucharle de verdad. Él me contó historias con una voz que me abrazaba, me arropaba y me hacía sentirme querida, y yo le escuchaba al mismo tiempo que cerraba los ojos para irme, para irme de ese molde del que nunca podía escapar.

Y así un buen rato hasta que al final me escapé. Escapé en el momento en el que las calles me empezaron a gustar y las empecé a respetar. Aquel lugar era mío, bonito o feo, solo podía ser mío y tus etiquetas y tu podrida perfección sobraban. Jodido paraíso aquel, territorio perfecto para desafiar y cuestionarme desde mi género hasta mi orientación sexual. Jodida patria aquella, perfecta para batallar todas las guerras, las presentes y las futuras…

Y así hasta que dejé de escucharle las historias porque ya me había ido del todo, porque mi cuerpo se había escapado a otro lugar, porque mis dedos se separaban de mi coño, porque aquel señor se llamaba mi clítoris y yo había perdido años ignorando su poder, porque mi sexualidad se había vestido de represión y en cada gesto masturbatorio yo le desgarraba el traje. Me fui porque ya no era capaz de reprimirme los gemidos ni la corrida que fluía. Me escapé sin pedirle permiso a nadie y por eso mis fantasmas empezaron a morir: la timidez se cortó las venas, la soledad saltó por la ventana, el miedo buscaba la sobredosis al estilo Kurt Kobain y la culpa se rajó la aorta llenándome la habitación de sangre, bilis y cosas negras.

Yo acababa de encontrar una conexión muy rara y pura con mi cuerpo y por eso acababa de empezar una revolución: desde dentro y desde abajo. “En cada corrida una revolución”, sentencié para siempre. Mi mente se abría como una margarita y mi coño regaba todas las flores. No pude evitar sonreír. Bona nit petita insu, vuelve pronto a estas calles a las que siempre serás bienvenida.

Ana Poliquística (2-05-15)

Anarquía a pie de calle (I)

Dos anarquismos

“El anarquismo no es una fábula romántica, sino un duro despertar […]” (Edward Abbey, A Voice Crying in the Wilderness [Vox Clamantis en Deserto], 1990).

Periódicamente las dicotomías entre “anarquismos” se suceden. A finales del siglo XIX era entre colectivistas y comunistas, organizadores y anti organizadores, individualistas y sindicalistas, sindicalistas puros y anarcosindicalistas, etc. Actualmente esta reyerta teórica, que parece desarrollarse de forma cíclica, se ha establecido entre insurreccionalismo y anarquismo social.

En tiempos decimonónicos algunos anarquistas quisieron desatar el nudo gordiano hablando de “anarquismo sin adjetivos”, y ya avanzando el siglo XX de “síntesis”. Hoy día apremia evolucionar.

Las disputas, si no se enconan y enquistan, son positivas; el debate teórico es sano; lo que es insalubre y suicida es que el debate sustituya a la militancia. Ciertos anarquistas no tienen más problemas militantes que el propio anarquismo: o vigilar sus esencias o ponerlo al día, pero la disputa sigue fijándose en un marco erróneo, igual que en el XIX.

Sí, la disputa entre colectivistas y comunistas nos ayudó a vislumbrar cómo una parte del anarquismo de la época seguía ligado a cierta concepción de propiedad privada y salario y cómo otra quería transcender de eso y ser generosa; también cómo una parte trataba de ser realista y práctica y cómo otra podía pecar de optimismo exacerbado. Era una cuestión de fondo que dibujaba maneras y actitudes. Pero también era una disputa por algo que aún no se había producido: una revolución social que pusiera la economía en manos de los trabajadores. El debate quizás pudo ayudar a perfilar mejor lo que sucedería en situaciones revolucionarias como la del 36, pero el debate por el debate, sin transcender del plano teórico, puede dibujar el mejor de los futuros, pero no deja de ser una especulación, un discurrir sobre la nada, cuando falta crearlo todo. Puede también que el debate sobre las distintas concepciones sindicalistas tuviera una dimensión más práctica, pero seguía basándose en una premisa errónea: transformar la praxis ajena. Sólo nos es dado cambiar nuestra propia actividad; si algo no te gusta trabaja en sentido contrario y que la práctica demuestre si andas errado o acertado. En consecuencia, el debate no debe fijarse más –no desde luego prioritariamente– en el terreno ideológico; la validez de una idea debe medirse en el terreno práctico, en el terreno de los hechos.

No se puede discutir cual o tal teoría es mejor sobre el papel, cuál satisfará mejor nuestras necesidades sin transcender de la hipótesis; debe comprobarse empíricamente y que los resultados hablen. ¿Pero qué requiere esto? Trabajo de campo, duro trabajo de campo. Y es eso, y no otra cosa, lo que divide a los anarquismos en liza. Basta ya de supuestas divergencias en base a acuerdos, congresos, pensadores y modelos imaginarios.

Desde mi punto de vista sólo hay dos anarquismos: el contemplativo y el combativo. Ya pueden recibir el nombre de insurreccionalismo o anarquismo social, cualquiera de los dos puede representar a alguna de las dos tendencias en algún momento.

El anarquismo contemplativo vive a través de vidas ajenas, su terreno es el debate centrípeto. Se sienta a analizar y a discursar, a anatemizar enzarzado en eternas luchas internas. Su campo es el de la teoría y el quietismo, sea de comité, de asamblea, de manifestación, de red social o de quema de contenedor (un teórico del molotov no es menos contemplativo que un teórico de despacho). El inmovilismo como modus vivendi; la pontificación como modus operandi. Charlas y difusión de ideas es su terreno natural, el ambiente donde se siente cómodo; incapaz de transcender de ese hábitat y saborear los adoquines o el bancal. El propio anarquismo en su campo de batalla, su objeto de disección, el sujeto de su militancia. El anarquismo contemplativo es la etapa infantil e inmadura de la ideología anarquista; por muy seria, respetable y vetusta que parezca.

El anarquismo combativo, el que defendemos y practicamos desde la FAGC, es el anarquismo que se faja, el que está a pie de calle, el que lucha. Sea tensionando en una manifestación para evitar que la gente quede impasible ante una carga policial, sea forzando las circunstancias para que un conflicto laboral no acabe en armisticio. Es el anarquismo que se moja, el que se arremanga y se mancha las manos. El que lucha en la fábrica, en la asamblea de barrio, en la calle. Gamonal y Can Vies son ejemplos de esto, la Comunidad “La Esperanza” también. Es el que ha sobrepasado los límites de las tertulias y la militancia oral. Ya no cree que verbalizando algo se consiga cambiarlo. Su actividad es centrífuga, no va dirigida a complacer a los “iniciados”, a convencer a los “convencidos”; el circuito de los compañeros se le queda estrecho. El discurso de consumo interno se le antoja cacofonía. No milita para los anarquistas; milita para llevar la anarquía al suelo, para llevar la anarquía al pueblo. Diseña sus tácticas y su estrategia, su hoja de ruta, definiendo bien qué quiere y cuándo lo dará por conseguido, para poder avanzar a la siguiente etapa. Su hábitat es el barrio, la chabola, el parque, el tajo, el terreno abandonado, la casa expropiada. Es el anarquismo entendido como ideología adulta, por osada y audaz que sea su actitud, por nuevos que parezcan sus planteamientos.

En mi experiencia en estos últimos cuatro años en la FAGC, y especialmente en los dos últimos en la Comunidad “La Esperanza”, he llegado a concebir el anarquismo en esos términos, como una ideología adulta. El idealismo es necesario, pero no basado en irrealidades ni quimeras, sino en la capacidad real de aplicar las ideas pertinentes para transformar el entorno. Hay que descifrar los límites de los propios mitos, sean ideológicos, teóricos o de cualquier clase; descubrir la falsabilidad de los pensadores de referencia y tratar de aplicar las propias ideas teniendo en cuenta que por muchos antecedentes que tenga lo que te propones, y por más jugo que le saques a experiencias pasadas (la historia debe entenderse como pista, no como remanencia), la realidad es que esta experiencia, esta concreta, nadie la ha intentado antes; sólo tú y los que te acompañan. El discurso exclusivamente autorreferencial se diluye y queda la dura realidad. Es dura, pero es tuya.

Esta realidad lo es porque se asienta en algo tangible. En los siglos XIX-XX existía un anarquismo de fábrica, y esa fue su gran fuerza. Existió también en ese periodo fini/primisecular un anarquismo cultural que dotó de soporte teórico y literario la obra muscular. Nosotros proponemos un anarquismo de calle, un anarquismo callejero, de barrio, de exclusión social. El obrero salido del siglo XX y que despierta al siglo XXI se da cuenta, después de haber sobrevivido a la coartada capitalista de la crisis, que de obrero cualificado que fabricaba casas para otros ha pasado a ser un sin techo. Personas abocadas a la marginalidad porque sin apenas transición han sufrido un cambio: obreros ayer; indigentes hoy. Algunos no han mutado; de forma endémica han nacido condicionados socialmente para ser carne de asfalto. El discurso anarquista les complace en su utilidad: les es natural la hostilidad a la policía y el rechazo a la sacralidad de la propiedad privada; les es imprescindible sobrevivir a través de ciertas formas de apoyo mutuo, por lo menos en determinados estadios. Si este discurso se convierte en la práctica en un modelo eficiente de necesidades básicas plenamente satisfechas entonces la anarquía funciona, es útil para ellos, y con eso, sin necesitad de hacerse anarquistas, les basta.

No hace falta que se nos encuadre en el insurrecionalismo por nuestra radicalidad o el anarquismo social por nuestra labor. Somos anarquismo de combate y las etiquetas de ese tipo se nos quedan estrechas. Hemos recibido un baño de realismo y hemos descubierto que la anarquía llevada a la práctica funciona, que puede gestionarse una micro sociedad de 250 personas de manera eficaz siguiendo ese modelo. Pero también sabemos que ayudar a alguien no cambia necesariamente su mentalidad, y esto ya lo expondré en un futuro artículo.

Lo que importa ahora es saber que un anarquismo de barrio, sumergido en la marginación social, trabajando en el ghetto, es imprescindible; un anarquismo implicado en los problemas reales de la gente. Es imprescindible no porque suponga por sí mismo la “conversión de la gente”, sino porque es la mejor, si no la única, forma de llegar a ella. Para llegar a la gente no queda otra que tocar sus intereses y necesidades.

Pero si para esto no funciona la provocación vacua, que al menos remueve el avispero, menos funciona el discurso de reformar instituciones. En un momento en el que la gente está más desapegada de la política que nunca, nuestra misión es forzar la ruptura, no invitar a la conciliación con nuevas maneras dentro de las mismas estructuras. La situación es proclive para relanzar la organización popular desde abajo, para movilizar a la gente (movilizarnos con la gente) en base a sus necesidades y exigencias primarias, para estructurar el subsuelo, para dotar de cuerpo y músculo a los que no tienen (tenemos) nada. Enredarlos en promesas electorales, en aspiraciones de políticas locales, en la creación de instituciones, es un suicidio: primero, porque nunca se han sentido tan distantes de ellas; segundo, porque por fin son capaces de hacer otras cosas. A un enemigo herido que tiene que reestructurarse a toda prisa no se le refuerza, se le remata. Las instituciones deben ser vistas como el adversario al que se le arrebatan cosas por la fuerza, a través de la presión y el desgaste; el contrincante al que se mina hasta que se le pierda el temor y el respeto. No como el arma que es buena o mala en función de quién tenga la empuñadura. Más allá del maquiavelismo y el oportunismo de la hipótesis, tengo una cosa clara: también los ratones antes de ser devorados imaginan estar jugando con el gato. Eso es jugar a la política: creer que le estás dando cuartelillo al que está apunto de fagocitarte.

Yo no juego a juegos donde las reglas las imponen otros. Y hay un anarquismo que tampoco. Ese anarquismo sabe dónde está su lugar natural para incidir en la vida social, se aleja de las peleas de capilla y se une a las aspiraciones del pueblo para punzarlas, hostigarlas, y ver si pueden ir más lejos. Este anarquismo no se establece en unos parámetros de superioridad moral (y lamento si mi retórica lo da a entender, pero no es mi intención repartir sopas con hondas), no lo propongo porque sea “la última palabra” en revolución social; lo planteo por una simple cuestión de supervivencia. O nos abocamos a la endogamia de “la anarquía para los anarquistas” (cuando la anarquía debe ser para la gente de a pie) o nos dejamos matar metiéndonos en estructuras de poder que nos comerán y excretaran antes de darnos cuenta. Hasta ahora esas parecían ser las únicas opciones: o cerrarse en banda o entregarse con armas y municiones. No puede ni debe ser así, nuestra supervivencia y la de nuestro mensaje está en el combate, está en la calle, está en las necesidades más instintivas del pueblo. Es necesario detectar qué necesita, ver si nuestra praxis puede proporcionárselo, adaptar nuestras herramientas al momento, elaborar un programa que dé soporte teórico a nuestras conquistas y, una vez alumbrado el camino, compartir dichas herramientas y colectivizarlas (sabiendo cuándo hacerse a un lado).

No me importan las caricaturas; lo de “anarquismo barriobajero” o “anarco-lumpen” no es la primera vez que lo oigo. Me importan los resultados. El anarquismo callejero ha proporcionado la mejor carta de presentación de nuestra práctica en años. La mayor ocupación de inmuebles del Estado español no la ha conseguido un partido, una coalición electoral ni una organización pro-sistema; la ha iniciado una organización anarquista a través de herramientas anarquistas y haciendo funcionar un modelo anarquista sin necesidad de que los implicados lo fueran. Ese anarquismo de barrio ha dado 71 viviendas a 71 familias que equivalen a más de 250 personas. No habla la teoría; hablan los números, hablan los hechos, habla la tozuda realidad.

Ruymán Rodríguez | Federación Anarquista Gran Canaria

Lee aquí la segunda parte.

La psiquiatría no es una opción médica, es una herramienta de opresión (I)

En el estado español de los años 70, se cuestionó radicalmente la función de la psiquiatría tradicional, se criticó su academicismo inmovilista y se planteó el desmantelamiento de los manicomios; principal sostén institucional. Se forjaron alternativas teóricas y prácticas, que se pretendían acordes con las necesidades de una sociedad que evoluciona. La práctica de la salud mental se implementó en el estado mucho más tarde que en otros países occidentales, donde los movimientos de reforma psiquiátrica se habían iniciado tras la Segunda Guerra Mundial.

Desde los años 60, la reforma psiquiátrica emprendida en casi el 80% de los países a nivel mundial, fue desplazando el eje de asistencia desde el hospital psiquiátrico al trabajo con la población afectada. Lo que supuso una cierta descomposición de la psiquiatría y la recomposición de una nueva disciplina de lo mental, esto comprendía nuevas políticas. La psiquiatría teorizaba e institucionalizaba la locura, ahora los dispositivos de salud mental debían cubrir prioritariamente tres conjuntos de demandas;

-Desviamiento del comportamiento social y normativo (psicóticos, alcohólicos, toxicómanos, psicópatas, etc…).
-Distintas razones por las que fracasaban en su adaptación social (neuróticos, depresivos, deficientes mentales ligeros, etc…).
-Las personas que presentaban mayor riesgo de enfermar (personas en situaciones críticas, grupos de avanzada edad, etc…).

La hegemonía ideológica de la salud mental no significó de hecho una novedad, fue la simple aceptación de superponer, adicionar enfoques y prácticas diferentes, manteniendo su heterogeneidad y evitando toda visión unitaria. Tras la reforma psiquiátrica de 1985 ha contribuido a la remodelación de algunos aspectos, pero aún a día de hoy hay comunidades autónomas que no poseen un plan de salud mental o que teniéndolo no lo han desarrollado. Y persiste el manicomio, aunque haya perdido su hegemonía, incluso hay indicios de que crece (hay hospitales psiquiátricos que vuelven a tener más de 1000 camas).

Las políticas de salud mental se han orientado hacia un asistencialismo pragmático, dejando a un lado la prevención comunitaria de los enfermos denominados crónicos. Son patentes las carencias e insuficiencias del llamado ¨tercer nivel¨ de atención. Muchas unidades de hospitalización psiquiátrica se han convertido en meros espacios de contención física donde es imposible que el enfermo pueda elaborar y trabajar un método real para salir de la crisis. En dicho sistema institucional se suele aplicar por la fuerza la ingesta de ¨Risperdal¨, un medicamente que induce unas 16-17 horas de sueño. Adaptación y felicidad psicofarmacológica serían sinónimas, la servidumbre aceptada de la población que adora sus cadenas y ama a sus amos sería inapelable. La ataraxia farmacológica es mentira y las promesas del Estado y del mercado de píldoras o técnicas que produzcan el bienestar propagado, no son sino falsedades para mantener la pasividad del pueblo a raya. El Estado sigue el modelo médico para la subvención y existencia económica de la psiquiatría y psicología clínicas. Por eso es imposible que “Salud Mental” suelte a esos pacientes porque si no debería salir del organigrama médico público.

Por otra parte, la existencia de pruebas objetivas en psiquiatría, llevaría a la psiquiatría a su propia muerte como especialidad separada de la neurología, perdiendo el 80% de su corpus teórico y no siendo válida como tapadera del sistema, dejaría de tener razón de ser. La psiquiatría debe aparentar ser lo que no es, una especialidad médica, pero con la condición sine qua non, de jugar en dos campos el médico y el de justificador médico de cualquier hecho sociológico/psicológico o actividad humana, con el aparente respaldo de la medicina. Al no existir ninguna prueba objetiva en psiquiatría, todo el mundo puede entrar en la categoría “enfermo mental”, todo el mundo está bajo la sospecha de ser un potencial enfermo mental.

Entre algunas de las prácticas en torno a los neurolépticos se encuentran las consecuencias más comunes;

-Parkinson, temblor, rigidez, incapacidad para sentarse, incapacidad para caminar y síndrome irreversible en las llamadas disquinesias tardías (anomalía que produce movimientos involuntarios de cabeza, lengua y tronco).

Se utilizan drogas de manera forzada, que ocultan los síntomas para que no se escandalice la sociedad bien pensante y moralizada. El manicomio persiste a pesar de haber perdido su hegemonía, es otra forma de violencia institucional. Dada la insuficiencia de la oferta sanitaria, se restringen los criterios de admisión y se acortan las estancias. A menudo, las altas son apresuradas, efectuándose antes de que el paciente se encuentre en las mejores condiciones, con lo que la mayoría tiende a reingresar una y otra vez, en una espiral casi irreversible de manera continuada o crónica.

PRÁCTICAS Y EVOLUCIÓN

-Lobotomía; se estima en 50.000 el número de víctimas que han sido mutiladas por la intervención todavía llamada así, que consiste en una ablación de los lóbulos frontales del cerebro, donde se sitúan las funciones superiores, la conciencia y el libre albedrío. Aún se practica.
-El electroshock remplaza definitivamente a la insulina y al metrazol por su fácil uso y ¨menores riesgos¨. Normalmente los pacientes no mueren, pero a menudo terminan el tratamiento con varios huesos rotos.
-¨Maquinazos¨; terapias electro convulsivas sin anestesia.
-Períodos de aislamiento en calabozos y baños de agua fría eran parte de los “tratamientos” con los que se atendía habitualmente a los pacientes.
-Medicación forzada bajo amenazas y ataduras que pueden llegar a durar hasta 13 días.
-Síndrome neuroléptico maligno; un paciente en tratamiento antipsicótico puede desarrollar un trastorno potencialmente fatal conocido como síndrome neuroléptico maligno (SNM). Aunque es más frecuente su aparición por el uso de neurolépticos de alta potencia, puede aparecer tras la administración de cualquier antipsicótico. Se desarrolla una rigidez grave y frecuentemente manifiesta cambios de estado mental, incluyendo delirios, fuerte ansiedad, hipofonía o mutismo, y ocasionalmente catatonia.

Pero más allá de ese tratamiento del dolor, la depresión o el insomnio, los nuevos mercaderes nos ofertan como estar en forma para trabajar más, o cómo hacer el coito mejor con viagra. También, cómo ser más positivos en nuestra recepción del entorno, en una apuesta por dimitir de cualquier deseo de cambiar el mundo externo a cambio de que deje de resonar en un mundo interno lleno de endorfinas que nos hagan ser felices a pesar de la dureza de nuestros amos. Ningún sensato estudio farmacológico puede frenar un mercado que coloniza a la vez a usuarios y prescriptores. El capital humano de un gremio hasta ayer despreciado por las multinacionales, los psiquiatras se han percibido como central por parte de los laboratorios y la función de mecenazgo parece imparable.

La psicofarmacología ofrecería al Estado algo así como un remedio genera para el agobio inespecíficos, que servirá para recoger a todos aquellos malestares que no fuesen acogidos: si un niño no acepta la disciplina escolar, con Nemactil seguro que se adapta. Si la familia es incapaz de contener el malestar del trabajo, un ansiolítico lo hará más llevadero. Si una anciana en estos tiempos es una cruz, unas píldoras la harán menos escandalosa.

¨¿Sabéis qué significa encontrarse frente a un loco? Encontrarse frente a alguien que conmueve los fundamentos de todo lo que habéis construido en vosotros, en torno a vosotros, la lógica… La lógica de todas vuestras construcciones.¨ -Luigi Pirandello-

Nota; Debido al volumen de textos, entrevistas y documentos clasificados que tengo en mi haber para este trabajo, he tenido que dividir el artículo en 3 partes. Siento las molestias.

Pavli

El «rotu» como arma

Me he comprado un edding. Contagiado del grito rebelde de los tachones y los mensajes tan lúcidos como espontáneos para hacerlos inmutables, por mucho que los borren. He decidido formar parte de esa labor colectiva de memoria y reproche. ¿A qué me refiero? Intentemos ser concretxs: entre otros ejemplos, nos meten sus cánones de belleza hasta en la sopa y la publicidad – propaganda encubierta – la encontramos incluso en el transporte público.

En Madrid, desde donde escribo, podemos encontrarnos uno de los experimentos mundiales del mercantilismo que tanto modifica nuestro paisaje cotidiano y se nos clava a cada trayecto: el acuerdo comercial que nombra a la línea 2 de Metro con el nombre de la compañía Vodafone (previsto durante 3 años desde mayo del 2013). Quienes viajamos en metro hemos visto cómo el rechazo del momento se ha prolongado en el tiempo hasta ahora en forma de pegatinas, pintadas, uso de disolventes, etc. dejando así clara nuestra negación. Y es que en el momento en que la imposición del cambio hacia un horizonte cosificador deja de apreciar una resistencia a ojos del colectivo, ésta se nos muestra vencedora y dicho cambio aparentemente inevitable. Parece que todxs hemos aceptado con resignación.

Por eso he decidido unirme a la guerrilla del simbolismo que se ejerce desde las sombras a las que no llega su panóptico. Y añadir el rotu a mis armas. Es una manera de recordarnos que no estamos solxs, de pervivir la resistencia a la inercia que mancha lo cotidiano hasta el último resquicio y la última sutileza.

Perro Afgano

Encarcelamiento de un Coronel por tráfico de armas revela Organizaciones Paralelas del ejército. Stay Behind

Según la parte del ejército implicada en el mercado legal de armas, este no es suficientemente opaco para que alcancen a sus objetivos. Se necesitan circuitos periféricos adicionales para que las armas lleguen a sus verdaderos destinos: mercenarios a sueldo con misiones muy particulares. Que ejército, guardia civil y policía españoles colaboran con el ISIS es una realidad. Veamos por qué:
armas-deposito-judicial12Rodolfo Ignacio Sanz Sánchez, alias “Rudolf”, coronel en activo de la Guardia Civil, de 55 años de edad, se encuentra desde la semana pasada ingresado en la madrileña prisión de Estremera, después de que sus compañeros de Asuntos Internos lo detuvieran por tráfico y depósito de armas y falsedad documental, entre otros presuntos delitos, según ha podido conocer sabemosdigital.com de fuentes de la Benemérita. Sabemos

Se trata nada menos que del robo masivo de armamento de guerra de las Fuerzas Armadas, con la intervención y responsabilidad de personal militar; de la acumulación secreta del mismo bajo control de altos mandos de institutos armados (la Guardia Civil) y, presumiblemente, de esas mismas Fuerzas Armadas.Rebelion.org

Ni qué decir tiene que quienes controlan los suministros de armas a la ultraderecha en Siria, contrarios al gobierno del actual presidente Al-Assad, y representada por Al-qaeda/Al nusra/ISIS, son Estados Unidos por medio de la OTAN y la CIA, Arabia Saudí, Israel y Turquía. Los grupos cristianos combaten al ISIS junto las milicias locales haciéndole un  trabajito a Al-Assad y asegurando las rutas de contrabando para las corporaciones. Hace gracia que los fascistas apoyen tan decididamente a los yihaidistas que juran que son la causa de todos sus males. Tales divisiones no existen más que en la propaganda de los falsimedia.

El ejército es un entramado de intereses lleno de traidores a su pueblo y a sus propios compañeros. Los valores patrióticos y religiosos son pura fachada para reclutas. La pasta manda.
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Tráfico de armas para la ultraderecha

Las pesquisas desarrolladas por los investigadores en torno a las andanzas del ahora detenido demostraron la relación de éste con grupos de extrema derecha, a los que habitual y supuestamente les vendía armas de fuego. Sanz Sánchez es un individuo vinculado a esta ideología ultra y de ahí el mote de “Rudolf” que ostenta orgulloso y en honor del criminal nazi Rudolf Hess. Según ha podido conocer este periódico de personas próximas al encarcelado, el coronel proyectaba en los últimos tiempos reclutar mercenarios en España y trasladarlos a Siria para luchar contra los terroristas yihadistas.

“Rudolf” había ascendido recientemente a coronel y estaba pendiente de la adjudicación de un destino. Antes, y como teniente coronel, fue el jefe de la Plana Mayor de la Zona de la Guardia Civil de León. […] Sabemosdigital.com 

¿Movimientos golpistas o creación gubernativa de una “infraestructura terrorista clandestina” en las FFAA y en la Guardia Civil?

Anemoi vía Rebelion. […]

La noticia tiene una enorme importancia, con múltiples derivaciones y consecuencias:

1º.-Genera especial alarma e inquietud laposibilidad de que sectores golpistas de la G.C. estén acumulando armas en depósitos clandestinos. Nada menos que bajo el control de la Plana Mayor Regional de la Guardia Civil en Castilla y León. Además, cabe que lo estuvieran haciendo con la complicidad de los mismos sectores del Ejército que han permitido su sustracción y traslado desde los arsenales militares.

2º.- Ya que es la Unidad de Asuntos internos de la Guardia Civil la que procede a las detenciones, la noticia pudiera evidenciar una fuerte fisura en el instituto armado y militarizado. También, presumiblemente y dado el carácter encubierto de los depósitos, en las propias FFAA.

3º.- El hecho de que el coronel de la G.C esté adscrito «en comisión de servicio» a la Oficina de la Plana Mayor pudiera tener mucho más graves implicaciones en cuanto a las responsabilidades institucionales en la asignación del destino; implicaría directamente a la DG de la GC, al Mº del Interior Jorge Fernandez Díaz y, por lo tanto, al Gobierno.

La implicación en una trama de este tipo nos lleva directamente a la comisión de un delito de “lesa patria” o de traición al pueblo. Levantadas las inmunidades e impunidades correspondientes, la Audiencia Nacional no tendría dificultades para encontrar los tipos penales aplicables.

El Colectivo de militares Anemoi alerta a sus simpatizantes en las Fuerzas Armadas y Fuerzas de Seguridad del Estado para que mantengan la vigilancia sobre las tramas golpistas que se asientan en ellas; anima a su denuncia inmediata y advierte que la alianza “pueblo-fuerzas armadas” debe mantenerse alerta para oponerse con la firmeza necesaria a todas las amenazas y a los procesos de desestabilización que se pongan en marcha.

Al mismo tiempo, exige de los responsables de Interior y de Defensa, Morenés, que se sigan investigaciones inmediatas, exhaustivas y transparentes sobre estos hechos y que se de cuenta pública de su significado, alcance y ramificaciones.
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Manipulación mediática

Echando un vistazo a la información de la web Sabemosdigital.com, por medio de sus coristas Froilán Bravo y José Luis Lorente, así como del infame Diariodeleon.com firmado por Miguel Ángel Zamora, vocero de la GC, siguen siendo vagas e imprecisas al no concretar de dónde sacaban las armas, cuáles eran los grupos a los que se la vendían, ni cuales eran los métodos de reclutamiento de mercenarios. Tampoco se precisan los cómplices necesarios o quién proporcionaba el dinero para los reclutamientos. Ni cantidades ni materiales ni fechas. Todo un himno a la desinformación. 

Estos falsimedia siguen intentando desviar nuestra atención  enfocándose en las actividades de Sanz Sánchez como maltratador. También es denunciable, pero es un claro ejemplo de manipulación mediática. El hecho crucial es que son las organizaciones militares oficiales y paralelas del ejército español, y del resto de ejércitos en general, las que arman a las distintas facciones en liza en las distintas guerras, en concreto las de Siria y por ende Ucrania. No son periódicos, no escriben periodistas, nada se contrasta, son webs propagandísticas que no hacen más que reproducir los fax de la agencia EFE o los comunicados de la policía.

Los suministros son decisivos. En el caso del ISIS intercambian armas por petróleo de contrabando mediante camiones cisterna. La economía ucraniana, al borde del colapso, no podría pagar la guerra y solo mantiene el frente gracias a los suministros extranjeros. Los proveedores extranjeros, en este caso la Guardia Civil española y el Ministerio de Interior, están contentos de que los ucranianos se maten los unos a los otros o de que ISIS ataque a Siria. El país provisto permite las operaciones extranjeras en su territorio y forra a sus mecenas. Conocer la magnitud supondría bucear en Suiza y otros tantos paraísos.

Por Rebelión.org, que ataron cavos, nos enteramos de que también estaba implicado un brigada y parece ser que medio Estado Mayor. Per o la información viene directamente de Anemoi, la franquicia pseudo-democrata del ejército. Cada vez todo más oscuro.

 

Complots y sediciones de las Organizaciones Militares Paralelas en España

Las actividades delictivas e ilegales no son casos aislados, si no operaciones intencionadas y estructuradas, por lo que no se debe hablar de tramas o de redes, se debe hablar de Estrategias basada en la impunidad y de cuál es la verdadera forma de operar de los ejércitos y policías en la actualidad. Partes del ejército tienen sus propios intereses, preferencias y planes, que al no ser compartidos por los mandos se convierten en sediciones y dan lugar a purgas. La sedición y la traición movidas por los intereses de los mandos es lo que guía a los ejércitos.

El historial de traiciones del ejército español a su pueblo es proverbial y se refleja claramente en sus actividades, dando muestras, esbozando, cuáles son sus verdaderos planes. Ellos son los Amos, el Ibex 35 son arrendatarios que deben pagar la mordida o ser mordidos.

No vamos ha hablar de la Dictadura y la Dictablanda de Primo de Rivera en los años 20.

No vamos ha hablar del Golpe de Estado de Franco en los años 30, un orden que duro 45 años.

Pero hay que recordar que desde el Acuerdo Defensivo España-USA del 53 en el que España pasaba a formar parte de los órganos nucleares de  USA, España participó activamente de las actividades encubiertas de la OTAN, el programa Stay Behind, viéndose implicada en la Red Gladio en los 70. Esta organización fascista que nunca se ha disuelto llevó a cavo y lo sigue haciendo numerosos atentados en toda Europa con diversos fines, desde cambiar gobiernos hasta iniciar la guerra con la URSS.

Enumeraremos solo los casos más flagrantes:

Vimos agentes de la CIA durante la Operación Ogro implicados con ETA en 1973 actuando junto a las fuerzas democráticas de la época.

Vimos agentes de la red gladio durante la mantanza de atocha en 1977.

Se calcula que en aquellos años se emplazaban en España más de 30 grupos terroristasrelacionados con la ultraderecha.

Vimos agitadores misteriosos relacionados con la red Gladio durante el complot del caso Scala de Barcelona de 1978.

En 1981 la GC intentó dar otro golpe de Estado, el famoso 23-F, instando a todas las instituciones políticas y militares.

En 1983-1987 el Gobierno usa a la GC y forma los GAL, que se ve envuelta otra vez más en la guerra sucia contra ETA.

Vimos agentes secretos en todo su esplendor durante los atentados de falsa bandera de Madrid del 11-M de 2004. Los estamentos policiales se encargaron de crear pruebas falsas, que fueron una por una refutadas, una investigación ridícula y un final inverosimil. Los GEOs representaron una obra teatral de distracción con bomba incluida para cerrar el caso. Catarsis por el fuego. El atentado cambió el rumbo del gobierno de España, dejó 200 cadáveres y cientos de afectados sin justicia.

En 2010 el Caso Faisán resumía cómo había sido la lucha antiterrorista del Estado contra ETA en los últimos 30 años: montajes, cooperación y chivatazos. La escusa de la lucha contra ETA sirvió para mantener en el poder al bipartidismo durante más de 30 años.

Vimos dobles agentes actuando con total impunidad en los Vuelos Ilegales de la CIA por Europa, incluida España, tomando como referencia Palma de Mallorca en 2010.

Fueron estas organizaciones parelelas juntos con los distintos servicios secreto y el capital privado las que armaron a los participantes de Maidan en Ucrania en 2013, que la llevaron a una guerra civil. Allí tenían laexcusa del gas.

Política militar es política corporativa

El ejército tiene su estructura de Estado dentro del propio Estado, de dictadura. Con jueces, leyes, policía, administración, Servicios, medios de comunicación, facciones y líderes. Es todo un submundo que nos rodea. A la gente le sorprende que haya más mandos que soldados. Esto atiende a una Política de Levas, en el que en caso de entrar en guerra o declarar la ley marcial, la estructura militar fácilmente podría obligar a someterse como soldados a unos 10 millones ciudadanos en pocas semanas en España.

De modo formal o informal el ejército siempre apoya y apoyará a la derecha política. La derecha es toda aquella aplicación a la organización civil de la jerarquía, doctrina y valores militares. Ya sean  iglesias, partidos políticos o empresas. Para ellos no existe el pacto o la traición porque se mueven por el interés. Todos lo asumen. Y todos van en contra del pueblo. El ejército mantiene al sistema de poder, el sistema enriquece al ejército. Así ha sido desde que se creó el primer estado.

La Cúpula del Ejército y Gobiernos se desentienden de todas estas actividades, cuando en realidad son su razón y Estrategia. No entendemos el porqué de la amnesia, pues ellos mismos reconocen que las organizaron! Tal vez por culpa de los falsimedia mencionados. Basta con encontrar un chivo expiatorio y todo se olvida. Las estructuras cambian de nombre con el tiempo, pero siguen operativas, mantienen sus agentes y siguen usando todo su maquinaria pública para realizar su operaciones personales. Cambian los métodos, pero no los objetivos.

En España, con nada que ganar más que mantener el poder y hacerse con la miseria que han creado, se ve difícil una reorganización militar golpista. Pero nada es imposible, a la vista queda que son capaces. Tienen la capacidad y les estamos regalando la oportunidad.

fte- http://tarcoteca.blogspot.co.uk/2015/06/encarcelamiento-de-un-coronel-revela.html

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