Manifiesto del colectivo Arqueología a Contracorriente

En Regeneración todas las personas compartimos una preocupación especial por una ciencia al servicio de las de abajo, una ciencia racional más allá de los límites de la simple Academia y los círculos universitarios, es por eso que os traemos el manifiesto del colectivo ‘Arqueología a Contracorriente’, un grupo dedicado a la ciencia social al servicio del rescate de la memoria.

Arqueología a Corriente es una red de apoyo mutuo entre proyectos autónomos y profesionales que luchan por abrir espacio a formas de autogestionar nuestro legado cultural tanto material como inmaterial.

Partimos de la idea de que no existe separación alguna entre teoría y práctica, entre pensamiento y acción, que no existe crítica sin afirmación. Y entendemos, que dicha afirmación, nace de quienes habitamos el territorio, de quienes somos herederas de un conocimiento ancestral, de quienes respetamos la voz de la tierra.

Por ello cuestionamos de raíz el mundo fragmentado por la burocracia y los intereses particulares que caracterizan cada uno de los espacios en los que hoy en día se ejerce nuestra profesión. En un mundo como el actual, cuyo acceso al conocimiento y su producción está cada vez más hegemonizado por la ideología de mercado, la arqueología puede abrir un marco de conocimiento fundamental y absolutamente útil para recuperar saberes y espacios en los que generar alternativas materiales reales. Es hora de que el conocimiento arqueológico deje de estar controlado por aquellos que destruyen nuestro legado material y nuestras memorias.

El trabajo arduo y complicado no nos asusta, nos hemos juntado grupos con un interés común: hacer que la gestión de nuestro pasado material esté en manos colectivas a través de un espacio de propuestas abierto y alternativo.

Arqueología a Contracorriente funciona de manera asamblearia y trabaja en los siguientes ámbitos:

  • Feminismo en el mundo de la arqueología.
  • Investigación, teoría y práctica para una arqueología libertaria
  • Profesión y sindicalismo en el mundo de la arqueología.
  • Educación y socialización de los conocimientos y saberes derivados de la arqueología

Estamos abiertas a cualquier persona o colectivo interesado en participar en nuestra red desde cualquier ámbito relacionado con el mundo de la arqueología y el legado cultural.

Para contactarles: arqueologiaacontracorriente@gmail.com

Comunicado de apoyo al Ejército Zapatista de Liberación Nacional en México tras 25 años del levantamiento.

Hace 25 años, en la fría madrugada del primero de enero de 1994, una voz resonó en las montañas del sureste de México; al grito de ¡Ya Basta!, hombres, mujeres, niños y niñas declararon ser producto de 500 años de lucha y estar dispuestos a enfrentarse a una guerra genocida no declarada en contra de sus pueblos desde hacía muchos años; reclamaban trabajo, tierra, techo, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia y paz y poco después añadieron información y cultura.

La voz de los que hasta entonces no tenían rostro, no tenían voz, de los que convivían con la muerte, “tan cotidiana, tan nuestra que acabamos por dejar de tenerle miedo”, la de los muertos, “tan mortalmente muertos de muerte “natural”, es decir, de sarampión, tosferina, dengue, cólera, tifoidea, mononucleosis, tétanos, pulmonía, paludismo y otras lindezas gastrointestinales y pulmonares”, saltó fronteras y geografías y se oyó en pueblos y ciudades de todo el Planeta Tierra. Fuimos muchas, muchos los que miramos con asombro a aquellos que, para que los viéramos, tuvieron que taparse la cara y nos descubrían que la palabra dignidad era mucho más que una definición en el diccionario.

Durante estos 25 años, hemos intentado acompañarles y darles nuestro apoyo; hemos visto como han crecido, como los que eran niños y niñas en los días del 94, se fueron convirtiendo en adultos y como quienes entonces aún no habían nacido, son ya jóvenes y jóvenas con cargos en sus comunidades, responsables de salud, de educación, de agroecología… Hemos visto como han trabajado luchado para sacar adelante su autonomía, sus Municipios Autónomos, sus Juntas de Buen Gobierno; cómo han trabajado sus tierras recuperadas, cómo han construido clínicas y escuelas; cómo se han capacitado para mejorar la producción, para construir cooperativas y cómo han emprendido un camino en el que gobernar es un servicio que todas y todos pueden y deben ejercer en un territorio donde el pueblo manda y el gobierno obedece. Pero también hemos visto cómo de difícil ha sido ese camino; cómo han sido permanentemente atacados por paramilitares, por el ejército y por los diferentes gobiernos que, en estos años, han intentado desprestigiarlos, acallarlos e ignorarlos, al ver que no podían acabar con ellos.

No podemos olvidar todo el dolor, el sufrimiento y los muertos que los malos gobiernos han provocado. Desde los asesinatos de Severiano y Hermelindo Santiz López y Sebastián Santiz Gómez, a manos del ejército mexicano el 7 de enero de 1994 en el Ejido Morelia, Altamirano, Chiapas, a la muerte del Maestro Galeano, el 2 de mayo de 2014, a manos de integrantes de la CIOAC-Histórica en La Realidad, Chiapas, pasando por Gilberto Jiménez Hernández, ejecutado a sangre fría por un soldado del ejército, perteneciente a la Fuerza de Tarea “ARCOIRIS”, en 1995 cerca de la comunidad de La Grandeza, en la Cañada de Patihuitz o José Tila, asesinado en 1998 por paramilitares de Paz y Justicia cuando regresaba a de prestar testimonio ante la CIODH, en la zona chol del estado. Son solo seis nombres de una larga lista; y no, nosotros, nosotras, no olvidamos, no perdonamos.

Por todo eso, en estos días de enero de 2019, queremos afirmar que seguimos escuchando en nuestros corazones la palabra de los hombres, mujeres, niños y niñas bases de apoyo, de las autoridades autónomas zapatistas, de los milicianos, milicianas, insurgentes, insurgentas, mandos y Comité Clandestino Revolucionario Indígena del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, y les decimos, desde nuestros tiempos y nuestras geografías.

 

¡NO ESTÁN SOLOS!

 

Por un mundo dónde quepan muchos mundos.

Planeta Tierra a 12 de enero de 2019.

 

FIRMAS ENERO 2019

 

Adherentes a la Sexta Barcelona, Barcelona, Estado Español

Asamblea de Solidaridad con México, Valencia, Estado Español

Asociación Espoir Chiapas, Francia

Asociación Interpueblos, Cantabria, Estado Español

ASSI (Acción Social Sindical Internacionalista), Zaragoza, Estado Español

Associació Solidaria Cafè Rebeldía-Infoespai, Barcelona, Catalunya, Estado Español

Associazione Ya Basta! Milano, Milán, Italia

Caracol Zaragoza – Red de personas por la Autonomía Zapatista, Zaragoza, Aragón, Estado Español

Centro de Documentación sobre el Zapatismo – CEDOZ-, Madrid, Estado Español

Colectivo de Solidaridad con Chiapas «Tierra y Territorio Madrid», Madrid, Estado Español

Colectivo Mutvitz, Gard Vaucluse, Francia

Collectif Chiapas Ariège, Ariège, Francia

Comitato Chiapas «Maribel», Bergamo, Italia

Comite de Solidaridad con los Pueblos, Cantabria, Estado Español

Comité de solidarité avec les Peuples du Chiapas en Lutte (CSPCL), París, Francia

Confederación General del Trabajo (CGT), Estado Español

Espiral de Solidaridad-Semilla de Resistencia, Grecia

Grupo Cafez, Lieja, Bélgica

Gruppe B.A.S.T.A., Münster, Alemania

London Mexico Solidarity, Londres, Inglaterra

Lumaltik Herriak, País Vasco, Estado Español

Mut Vitz 13, Marseille, Francia

Red YA-BASTA-Netz, Alemania

TxiapasEKIN!, País Vasco, Estado Español

Y Retiemble. Col. de apoyo al EZLN y al CNI,, Madrid, Estado Español

20zln Italia,, Italia

Amparo Sánchez (Amparanoia), Barcelona, Estado Español

Carlos Taibo, profesor, Madrid, Estado Español

Jaime Pastor. Editor de la revista Viento Sur, Madrid, Estado Español

Marcos Roitman Rosenmann, profesor de Sociología de la Universidad Complutense, Madrid, Estado Español

Raúl Zibechi, Uruguay

Americasol, Francia

Anticapitalistas, Estado Español

Asamblea de Mujeres de Cantabria, Cantabria, Estado Español

Asociación Cultural Brasileña Maloka, Madrid, Estado Español

Associazione Jambo, Commercio Equo, Fidenza, Italia

BIZILUR, Asociación para la Cooperación y el Desarrollo de los Pueblos, Bilbao, País Vasco

Casa Nicaragua, Lieja, Bélgica

CNT Santander, Cantabria, Estado Español

Colectiva Pensaré Cartoneras, Valencia, Estado Español

Colectivo Me Planto (agroecología autogestionada), Perales de Tajuña, Madrid, Estado Español

Colectivo Agroecologica MePlanto, Madrid, Estado Español

COLECTIVO: Afinidades Anticapitalistas, Estado Español

Colectivo Granos de arena (Grains de sable), Francia-México

Colectivo Turas (autodefensa feminista), Madrid, Estado Español

Colectivo Anticapitalista de Burgos, Burgos, Estado Español

Colectivo Puente a la esperanza, Ciudad de México, México

Collectivo El Cambuche, Toulouse, Francia

Comando Cucaracha Colectividad Sonora, Zaragoza, Aragón, Estado Español

Comité de solidarité avec les Indiens des Amériques (CSIA-Nitassinan), Francia

Comité de l’Ariège du NPA ( Nouveau Parti Anticapitaliste), Francia

Confédération Nationale du Travail (CNT-f), Francia

Corsica Internaziunalista, Corcega

Ecologistas en acción, Estado Español

Fraguas Revive, pueblo okupado en la Alcarria de Guadalajara, Guadalajara, Estado Español

Groupe de soutien à Leonard Peltier – France (LPSG – France), Francia

Lxs verdes de Perales, Perales de Tajuña, m, Estado Español

Plaza de los Pueblos 15M, Madrid, Estado Español

Red Cántabra contra la Trata de Personas y la Explotación Sexual, Cantabria, Estado Español

Red & Anarchists SkinHeads sección Guadalajara, México, Guadalajara, México

SODePAZ Balamil, Valladolid, Estado Español

Union syndicale Solidaires, Francia

Adrián Esteban Merino, Aranda de Duero, Estado Español

Alba María Ajo Asensio, Madrid, Estado Español

Alberto Colin Huizar, Xalapa, Veracruz, México

Aline Pailler, Ariège, Francia

Aline Pailler, Ariège, Francia

Ana Fernández Cubero, Perales de Tajuña, Madrid, Estado Español

Andrés Pérez Castilla, Estado Español

Andrés Serrano Velasco, Murcia, Estado Español

Andrés López Menéndez, Majadahonda, Madrid, Estado Español

Ángel Poyato Bodega, Amayuelas de Abajo, Palencia, Estado Español

Ángel Martínez, Aranda de Duero, Burgos, Estado Español

Ángel del Río Sánchez, Profesor de Antropología Social de la Universidad Pablo de Olavide, Sevilla, Andalucía, Estado Español

Ángeles de Paz, Valladolid, Estado Español

Anne-Marie Lamiable, Ariège, Francia

Anne Fernández, Francia

Annette Fontana,

Antea Izquierdo – Concejala del ayuntamiento de Burgos y militante feminista, Burgos, Estado Español

Antonino Puente Ranz, Santander, Cantabria, Estado Español

Antonio Flores González, Querétaro, México

Beatriz López Roldán, Chinchón, Madrid, Estado Español

Beatriz De Coro Sousa., Madrid, Estado Español

Belén Pérez Castilla, Estado Español

Bernard Riguet, Francia

Bernard Potet, Marsella, Francia

Berta Iglesias Varela, Madrid, Estado Español

Betty Oskanian, Francia

Bruno Baronnet, Xalapa, Veracruz, México

Bruno Le Dantec, periodista y escritor,, Marsella, Francia

Carina García Sanagustin, Barcelona, Catalunya, Estado Español

Carlos Soledad, Valencia, Estado Español

Carlos Samuel Camacho Ortiz, Cuautitlán, Estado de México

Carmen Alejandre Las Heras, Madrid, Estado Español

Carmen Palomar, Madrid, Estado Español

Catherine Delobel Pascal, Montpellier, Francia

Celia Alcubilla Hernando, Madrid, Estado Español

Cesar Gómez Bezanilla, Estado Español

Clara Redal Montané, Madrid, Estado Español

Cristèle Gomez, Cuges Les Pins, Francia

Cristina Grau Sanz, Barcelona, Estado Español

Cristina de Castro López, Aranda de Duero, Burgos, Estado Español

Daniel Gómez Martínez, Cantabria, Estado Español

Daniel Vidal, Nimes, Francia

Danielle Rocca, Marsella, Francia

David Hernando, Madrid, Estado Español

David García González, Leioa, Bizkaia, Euskal Herria

Didier Bourrut, Ariège, Francia

Diego Enrique Osorno, Sonora, México

Domnine Vonau, Marsella, Francia

Eladio Pérez Álvarez, Estado Español

Emma Diez de la Fuente, Cantabria, Estado Español

Enrique García González, Cantabria, Estado Español

Enrique Maraver, Puebla, México

Eric Alliez. profesor de filosofía, Kingston University, Londres, Gran Bretaña

Etienne Savoye, Maseille, Francia

Eugenia Méndez Condado, Madrid, Estado Español

Felipe Ortega, Ciudad de México, México

Fernando García Hernando, La Aguilera, Burgos, Estado Español

Franco Iacomella, Argentina

Gorka Ramos Hervella, Barcelona, Estado Español

Guillermo Villaseñor García,

Héctor Zetina, Cuernavaca, Morelos, México

Isabel Rónai Medina, Perales de Tajuña, Estado Español

Javier Pérez, Granada, Estado Español

Jean François Pelcot, Marsella, Francia

Jean-François Sibue, Marsella, Francia

Jesús León Pérez, Madrid, Estado Español

Jordi Carmona Hurtado, profesor de filosofía; Universidade Federal de Campina Grande, Campina Grande, Brasil

Jorge Alfonso Espinosa García, Jiquilpan, Michoacán, México

Jose María Rojas Ruiz, Aranda de Duero, Burgos, Estado Español

José V. Idoiaga Arrospide («Petxo»), Catedrático de Comunicación Audiovisual y Publicidad. Universidad del País Vasco, Gernika, Bizkaia, Estado Español

José-Miguel Lorenzo Arribas, Madrid, Estado Español

Josu Egireun, Redacción Revista Viento Sur, Euskal Herria, Estado Español

JPaul Villion, Hyeres, Francia

Juan Carlos Vázquez Gómez, Robledillo de la Vera, Extremadura, Estado Español

Juan Wahren, investigador y docente, Universidad de Buenos Aires, Argentina, Buenos Aires, Argentina

Juan Felipe Ortega Canal,

Julia Yagüe Manzano, Madrid, Estado Español

Julia Blanco Ramo, Madrid, Estado Español

Julia Cristina Mena Violante, Salamanca, Gto, México

Lars Lichtermann, Berlín, Alemania

Laura Núñez Díaz, Madrid, Estado Español

Laura Uriarte Sánchez, La Palma, Canarias, Estado Español

Lola Sepúlveda Irala, Madrid, Estado Español

Luis Rica Saiz, Burgos, Estado Español

Luis González Reyes, miembro de Ecologistas en Acción, Madrid, Estado Español

Luisa Haro Álvarez, Aranda de Duero, Estado Español

Magdalena Gallego Fabregat, Ariège, Francia

Maider Agirre Alberdi, Donostia,, Euskal Herria

Malena Becerra Solá, Argentina

Manuel Nicola Fuertig, Luckau, Alemania

Manuela Santos,

Marc Bosson, Ariège, Francia

Marc Thouvenot, Sainte Anastasie, Fancia

Marcos López Vargas, Aranda de Duero, Burgos, Estado Español

María Luisa R.H., Madrid, Estado Español

María Amalia Gracia, profesora de El Colegio de la Frontera Sur, Unidad Chetumal, Chetumal, Quintana Roo, México

María Teresa Arroyo Araúzo, Aranda de Duero,Burgos, Estado Español

María Lourdes Fuente Torre, Madrid, Estado Español

María Asunción Ayuso González, Aranda de Duero, Burgos, Estado Español

Marisol Payá Cerdá, Santander, Estado Español

Marta Plaza, Madrid, Estado Español

Mélanie Ibrahim, Maseille, Francia

Mikel de la Fuente, del comité de redacción de la revista Viento Sur y profesor jubilado de Derecho del Trabajo de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsiatea., País Vasco

Monique Amade, Ariège, Francia

Nelly Barea Fernández, Cantabria, Estado Español

Nicolàs Falcoff, grupo musical «La insurgencia del caracol», Argentina

Nicole Streff, Aubagne, Francia

Nieves Botella Cañamares, Madrid, Estado Español

Nuria Escribà González, Madrid, Estado Español

Olga Clavería Iranzo, Segovia, Estado Español

Olga Parrondo Ruiz, Madrid, Estado Español

Pablo Absalón García Pérez, Madrid, Estado Español

Patricia Blasco Martín-Borregón, Madrid, Estado Español

Patricia Manrique, Cantabria, Estado Español

Pedro José Moral Moral, Madrid, Estado Español

Pierre Delobel, Montpellier, Francia

Pilar Gonzalo Arranz, Madrid, Estado Español

Pilar Redal Montané, Madrid, Estado Español

Rafael Montes Barrio, Estado Español

Raquel Andrés Sebastián, Aranda de Duero, Burgos, Estado Español

Roland Mélo, Lambesc, Marsella, Francia

Roland Mirouze, Ariège, Francia

Rosa Alcubilla, Aranda de Duero, Burgos., Estado Español

Rosa Lehmann, Freiburg, Alemania

Rosalía Castilla del Cura, Estado Español

Rosario Tomé,

Rubén Carretero Antón, Estado Español

Rut Moyano Lon, Valencia, Estado Español

Samuel Sánchez de Movellán Ruiz, Cantabria, Estado Español

Sara Bergasa,

Sergio Pawlowsky, Adahuesca, Estado Español

Stéphane Douailler, Professeur émérite de Philosophie Université Paris 8, Paris, Francia

Tanja, activista feminista, participante en el Primer Encuentro de Mujeres que luchan, Berlín, Alemania

Teresa González de Chávez Fdez., Tenerife, Canarias, Estado Español

Violette Doré, Nîmes, Francia

Virginia Pérez Castilla, Estado Español

Walter Cusin, Marsella, Francia

¡A la huelga compañeras! Libertarias en el 8M

Por Regeneración, Alasbarricadas y Portal Oaca

El 8 de Marzo de 2018 vivimos una movilización sin precedentes en las últimas décadas. Ese día se evidenció la fuerza de un movimiento decidido a enfrentarse al patriarcado y con ello, remover los mismos cimientos de nuestra sociedad.

Aún faltan varios meses para la próxima convocatoria, pero las asambleas organizadoras de muchas localidades y territorios ya se están reuniendo para preparar la próxima huelga feminista, que de nuevo contará con cuatro ejes: laboral, cuidados, consumo y estudiantil. En este contexto, de reflexión sobre la experiencia pasada y de trabajo de cara al futuro, hemos hablado con compañeras de organizaciones feministas y libertarias de diversas partes del estado sobre lo que implicó esta jornada de lucha para ellas, sus organizaciones y su entorno.

Os presentamos aquí un resumen de este intercambio en las palabras de algunas de sus protagonistas: Maribel, de Valencia, con 40 años de militancia a sus espaldas en colectivos libertarios, ecologistas, feministas y anticarcelarios; Nora, de Sevilla, que forma parte del colectivo Boreal; Yolanda, de Madrid, militante de CNT y Mujeres Libres que además colabora en el colectivo feminista de su barrio; y Kris, de la Ribera de Nafarroa, que tras participar en centros sociales de su zona milita en el sindicato de CNT de Gasteiz.

«Nos organizamos rápido y dejando muy de lado las diferencias políticas»

¿Qué es lo que ha propiciado la eclosión de una huelga organizada por y para las mujeres? Maribel nos habla del cambio de mentalidad que ha percibido en los últimos años: «las mujeres hemos llegado a un punto de saturación y de inflexión, estamos ya muy rabiosas y nada nos va a parar. Lo de La Manada ha hecho que el vaso rebose». El despertar de la rabia coincide con la certeza de que el sistema judicial sienta sus bases en una ideología profundamente patriarcal y reaccionaria, que en España «lo tiene todo atado y bien atado, tal como lo dejó el dictador». También fuera de nuestras fronteras existen referentes de la creciente tensión social en lo relativo a los derechos y la dignidad de las mujeres, las personas migrantes, y otros colectivos oprimidos, como las movilizaciones que tuvieron lugar durante el verano en Argentina en defensa de la ley del aborto, o la Women’s March en EEUU, que se celebró por primera vez en 2017 tras la victoria de Donald Trump y como reacción a las declaraciones machistas y racistas del presidente.

El proceso de organización y coordinación de una jornada como la del 8M tuvo distintas modalidades, según las capacidades de los colectivos implicados en su puesta en marcha. Maribel valora muy positivamente el proceso de autoorganización que desembocó en la huelga: «mucha participación, muchas acciones, mucha organización, mucho debate». Además, «todo trabajo colectivo crea redes, y eso es algo positivo e imprescindible para que la lucha tenga mayor éxito». Nora vivió la huelga «con mucha ilusión; nunca pensamos que pudiera llegar a tener tantísimo seguimiento en Sevilla». Añade que «nos pasamos semanas con la pancarta, haciendo panfletos y asistiendo a las reuniones de la AFUS (Asamblea Feminista Unitaria de Sevilla) ». Una convocatoria cuyo éxito se basó en la colaboración entre distintas asambleas y colectivos. Como afirma Yolanda, a pesar de que las mujeres anarquistas y libertarias eran minoría en Madrid, «nos organizamos rápido y dejando muy de lado las diferencias políticas. Los fines era comunes y eso era lo que importaba».

No faltan las voces críticas, centradas en las posibilidades que ofrecería una organización más horizontal. Yolanda, por ejemplo, encontró cierta verticalidad en la toma de decisiones dentro de la organización madrileña del 8M, a pesar de que «[las organizadoras] se definan continuamente como un movimiento asambleario y horizontal». Para ella, uno de los principales problemas sería dejar el liderazgo en manos de una minoría: si este movimiento «parase [con] el beneficio de unas pocas, se convertiría en un movimiento burgués. Me decepcionaría bastante». También está preocupada por el oportunismo de cara a la organización de la próxima cita. «Espero del próximo encuentro más claridad y más objetivos». Pese a todo, Maribel se mantiene optimista: «nos falta costumbre. Hubo algunas cosas confusas; la próxima irá mejor».

«Cuando me di cuenta, no podía moverme de donde me encontraba porque estaba repleto de gente»

La huelga, los paros, y las marchas en las distintas ciudades del estado español tuvieron un seguimiento masivo. De la situación en Sevilla nos habla Nora: «Estábamos en Plaza Nueva media hora antes de la hora de comienzo y ya había bastante gente, así que cogí el taco de panfletos y me fui a repartir. Cuando me di cuenta, no podía moverme de donde me encontraba porque estaba repleto de gente, me fue imposible volverme a reencontrar con mis compañeras hasta el final del recorrido. La policía tuvo que abrir calles paralelas a las del recorrido para que la gente pudiera pasar, aquí las calles en el centro son bastante estrechas». «En Valencia como en todas las ciudades, la huelga fue brutal», explica Maribel.

Pero la acción no se limitó a las concentraciones y las manifestaciones. Kris nos cuenta que »la presencia de mujeres en la calle fue increíble durante todo el día; hubo muchas acciones y piquetes».

«Algunas multas. Éstas fueron asumidas por el movimiento feminista de Gasteiz de manera colectiva»

La represión se ha centrado en lo económico. En Valencia »hubo multas a varios colectivos de mujeres por hacer piquete y repartir propaganda que creo que aún están por resolver». En Sevilla «ha habido multas en las manifestaciones contra la Manada, y la que se hizo a favor de Juana Rivas». A estos percances se ha respondido de manera solidaria: «como siempre, hemos intentado ayudar a las multadas montando actos y vendiendo cosas», nos cuenta Nora. Según Yolanda, «decidimos que el dinero que teníamos en la asamblea lo donaríamos a represaliadas que lo necesitaran, y mi sindicato decidió ayudar también a personas que no estuvieran sindicadas». En el caso de Kris «no hubo represión ni demasiada presencia policial. En los piquetes estuvimos prácticamente solas. Entramos al edificio del Corte Inglés y tuvieron que cerrar las puertas hasta que nos fuimos, entramos a numerosas tiendas de ropa, precintamos tiendas abiertas, repartimos mucha propaganda. Y apenas vino la policía, por lo menos de manera identificable. Incluso una treintena de mujeres entraron a la sede de la seguridad social y aunque vino la policía acabamos yéndonos casi voluntariamente. Esta cuestión de la no presencia policial nos enfadó un poco… ¿No nos toman en serio o que?. Hicimos esas reflexiones porque en la mayoría de las acciones, como digo, apenas apareció la policía, y eso que en Euskal Herria, cuerpos policiales hay de sobra.» Posteriormente hubo «algunas multas. Éstas fueron asumidas por el movimiento feminista de Gasteiz de manera colectiva. En CNT se hizo una caja de resistencia y no hemos tenido que usarla. »

«Si eres un sindicato mayoritario, dirigido en su mayoría por hombres, que estás atado a unas subvenciones…»

Respecto al papel de los sindicatos, no hay una postura unánime. En palabras de Yolanda, con «algunos me quito el sombrero [por] cómo curraron con las asambleas del 8M y entre nosotras», mientras otros «intentando saltarse las asambleas y haciendo nada, solo porque sabían que era una huelga muy mediática; en lo legal no se mojaron y en la práctica robaron protagonismo a las mujeres». Nora es mucho más tajante: «De UGT y CCOO imagino que la valoración que puedo dar es similar a la de las demás compañeras del país: nefasta. En las consignas no decían ni huelga feminista, sino “igualitarista”… Sin comentarios. Nos costó más de un cabreo». Para Maribel lo fundamental era que «las mujeres de un sindicato se organizasen y seguro que lo hicieron, al menos las de sindicatos anarquistas y nacionalistas». Para Yolanda la huelga representó una continuidad con su militancia sindical: «Estoy acostumbrada, como sindicalista, a trabajar la huelga desde mi organización. Tenemos nuestras dinámicas y pautas para hacerlo. En la calle no tuvimos problema. Estamos acostumbradas: trabajamos en los centros sociales, en los barrios, en las asambleas populares… ».

Para Kris la actuación de los sindicatos mayoritarios fue «Vergonzosa. Creo que los sindicatos quisieron dejar contentas a todas las partes con su propuesta de paros. También creo que el problema fue del mismo movimiento feminista porque se delegó en las representantes de los sindicatos que había dentro del movimiento feminista la cuestión de la cobertura legal de huelga. Considero que después del 8 de marzo de 2017 el resto de huelgas serán huelgas de 24 horas en las que no cabrá una propuesta de paros por lo absurda que era en sí misma. Hubo mujeres, que por ejemplo trabajaban en comedores escolares, que tuvieron que ir a trabajar de 15.00 a 15.15 porque el paro se acababa a las 15.00. Algunas mujeres que participaban en el movimiento feminista se escudaban en que era muy difícil realizar una huelga. Yo entiendo que si eres un sindicato mayoritario, dirigido en su mayoría por hombres, que estás atado a unas subvenciones y que tienes que cumplir unos cupos cuando propones alguna acción, desde ahí sea difícil. Me faltó humildad. Me faltó sinceridad. Me faltó que asumieran que desde esos sindicatos no se veía la huelga, y que se dejaran de excusas». «Entonces, hubo un proceso dentro de CNT entre las ciudades de Bilbao, Donostia, Iruñea y Gasteiz donde todas las mujeres afiliadas a CNT creamos comités de huelga para legalizar la huelga del 8 de marzo y que todas las mujeres que quisieran hacer la huelga de 24 horas pudieran hacerla con cobertura legal. Le propusimos al movimiento feminista de Gasteiz, en nuestro caso, y me consta que otras compañeras lo propusieron en otras asambleas del movimiento feminista, que también se difundiera esta cuestión, es decir, que aparte de difundir los paros propuestos por el resto de sindicatos, se difundiera que había cobertura legal para realizar la huelga y enfocar el 8 de marzo como se llevaba enfocando desde el resto de asambleas. Y así fue. El propio día las mujeres de CNT se unieron a todas las acciones que se habían propuesto desde el movimiento feminista, movimiento en el que algunas también participábamos para el 8 de marzo.» Aunque señala que «es verdad que la mayoría de las mujeres secundaron los paros propuestos por los sindicatos antes que la huelga. Esto se percibía en la acciones, puesto que las acciones mayoritarias fueron las que estaban comprendidas en esos horarios.»

Kris explica por qué la legalizaron de 24 horas: «Desde CNT la tuvimos que convocar porque no había otra, no porque seamos mejores, sino porque CNT tiene otra organización que permite convocar y preparar otra serie de cosas.» Y subraya que el movimiento feminista debe tomar marcar las pautas y no convertirse en un terreno de pugna entre sindicatos: «Creo que si la huelga feminista la propone el movimiento feminista y estamos de acuerdo y convergemos con sus ideas y principios los sindicatos deben reducir su trabajo al ámbito laboral, pero tiene que ser la asamblea la que decida. Al delegarse desde el principio esta cuestión, cada sindicato barrió para su casa. La propuesta de paros era absurda cuando el discurso de todas las asambleas que convocaron la Huelga para el 8 de marzo hablaban de huelga de cuatro ejes, como sabemos: huelga laboral, estudiantil, de cuidados y de consumo. ¿Cómo encajar la propuesta de paros en esos cuatro ejes? ¿Cuido de mis hijos e hijas desde que se levantan hasta las 11, de 11 a 15h no cuido, y de 15h hasta el siguiente paro si? No se sostenía. Por eso me pareció una actuación bastante vergonzosa, barrieron para su terreno sin tener en cuenta las condiciones de la huelga.»

«Terminamos muy, muy hartas de las preguntas de los hombres»

Yolanda no la vivió de forma muy distinta a otras huelgas. «No es la primera vez que la CNT apoya con su convocatoria legal una huelga con un contenido no sólo laboral. Ya lo hicimos con la huelga regional de la guerra de Irak, cuando el trabajo de difusión fue especialmente duro, ya que fue claramente boicoteado por los sindicatos mayoritarios que no apoyaron la huelga y se dedicaron a decir en los centros de trabajo que no era una huelga legal». Aunque para Maribel «sí que hubo diferencias respecto a la preparación de otras huelgas». En su opinión «no fue fácil explicar y dar a entender los objetivos hacia el exterior, pero hubo muy buena acogida por parte de mujeres ajenas al movimiento feminista».

El papel de los hombres fue otra de las cuestiones comentadas. Para Maribel «terminamos muy, muy hartas de las preguntas de los hombres de «¿y yo que hago?». Creo que más que no poder entender, no querían entender, ya que quedaba muy claro que lo único que no podían hacer era organizar; y después cada cual que piense y actúe como mejor crea pero sin ningún protagonismo, cosa a la que no están acostumbrados». «Creo que dentro de los hombres hay poca participación activa en el feminismo y media población no puede lograr nada sin la otra media». Para Yolanda «fue un mensaje confuso. Pero como mujer que está en una organización mixta legalizando una huelga, mi mensaje estaba claro». Kris nos cuenta que en CNT Nafarroa: «algunos de los compañeros del sindicato se organizaron para hacer el desayuno, la comida y la cena para ese día. También hicieron una caja de resistencia con lo correspondiente a sus sueldos de ese día para nosotras».

«Ha dado pie a tejer alianzas y a otorgar más repercusión»

La huelga ha conseguido poner el feminismo en la primera plana. Para Kris «la huelga ha supuesto la visibilización del trabajo que se lleva haciendo desde el feminismo en los últimos años, creo que ha servido de herramienta tanto para adentro como para afuera. Para afuera de los círculos feministas porque ha reflejado el empeño, la fuerza y el valor que hay en nosotras. La capacidad y las herramientas que hemos adquirido para poder conseguir el fin del patriarcado. Para adentro, por un lado, por exactamente lo mismo, por hacernos conscientes de lo que somos capaces, de que este camino es el correcto, de que la mayoría de personas que asistieron a las acciones y a las manis de ese día están ahí fuera en el mundo velando por una sociedad mas justa, más feminista.» Nora percibe que «desde entonces, resulta más sencillo difundir por redes sociales». Claro, que como señala Nora, «todo el mundo es feminista. Da igual si sabes algo más a parte del “es que todo somos iguales”, eres feminista, tienes una camiseta de Frida Kahlo comprada en ZARA. Se trata de un feminismo neutro, del que no molesta. Luego estamos las que molestamos un poquito y ya somos misándricas.»

La huelga también ha servido de revulsivo dentro de las organizaciones que la han apoyado. Maribel nos cuenta que «en nuestra organización sindical, el feminismo está más presente, se han creado espacios o herramientas». Kris nos cuenta que para las mujeres de CNT «el proceso de la huelga ha dado pie a juntarnos entre nosotras, a organizarnos con mujeres cenetistas de otras partes de Euskal Herria, de querer y ponerse hacer proyectos en común para abrir un proceso interno de debate a través del cual poder integrar el feminismo dentro de la organización». Un cambio que no se restringe a las mujeres pues «ha sido un pulso al patriarcado que se esconde dentro de algunas pautas, dinámicas y relaciones dentro de la mayoría de organizaciones y de la que no se encuentra exenta CNT. Un pulso que hemos ganado y que su eco ha sido «estamos aquí, no nos vamos a ir y el anarquismo será feminista o no será». Un pulso que se ha visto reflejado en muchos procesos que hemos abierto para dentro: expulsiones de acosadores, denuncias hacía artículos machistas que se encontraban vinculados a CNT. Y en el proceso de debate interno y de protocolo de agresiones en el que se está trabajando.»

En cuanto a las relaciones entre organizaciones y entre activistas Nora cree que «desde el 8M [las mujeres feministas] estamos mucho más unidas en Andalucía. Estamos intentando crear una coordinadora andaluza, y crear un encuentro feminista a nivel andaluz, nos gustaría reivindicar el poder de nuestra tierra, una gran olvidada». Yolanda, en la misma línea dice que «nos ha brindado la oportunidad de conocer [organizaciones] o de que se creasen otras nuevas muy interesantes». Kris ha observado que «la huelga ha dado pie a tejer alianzas y a otorgar más repercusión en las acciones propuestas desde los colectivos feministas». Para Maribel «todo trabajo colectivo crea redes y eso es algo positivo», pero dentro de unos límites, pues entiende que «el feminismo como todas sabemos abarca a derechas, a izquierdas, y a anarquistas; un amplio abanico que es irreconciliable porque dentro de él, como bien dice Ángela Davis hay mujer, raza y clase».

«Que se pare todo. Que tomemos las calles enteras y que solo estemos ahí fuera»

Pese a la reticencia de unos y otros, las mujeres organizadas están haciendo avanzar a toda la sociedad. Nora destaca que «son cada vez más pequeñas las chicas que veo en las manifestaciones, cada vez más pequeñas se dan cuenta de la opresión que sufrimos». Según Maribel «la huelga ha servido para que muchas personas conozcan y tomen conciencia del feminismo. Para que pierdan el miedo, aprendan la autoorganización y suelten toda la rabia que llevan dentro». Para Yolanda «que grupos grandes de personas que no se conocen se junten y hagan cosas ya es un paso. A nivel social ha devuelto la chispa».

Y para que esa chispa prenda, en lugar de apagarse, resulta fundamental la organización para el próximo 8M. Maribel espera que «siga adelante con más experiencia y formación». Yolanda considera fundamental «que se sigan reclamando como mínimo las propuestas que lucharon el año pasado y que ni el gobierno anterior ni el actual han solucionado». Para Nora, su mayor ilusión es que esta lucha continúe. «Ojalá tenga tantísima difusión como este año. Ojalá todo el trabajo de este año no haya quedado en vano, y todo lo que hacemos y trabajamos diariamente haya calado, al menos, un poco en la gente. Ojalá todo el esfuerzo se vea recompensado poco a poco». Kris espera «que más mujeres secunden la huelga de 24h. Que se pare todo. Que tomemos las calles enteras y que solo estemos ahí fuera, en ningún sitio más. Me gustaría que pudiéramos llegar a esas mujeres que no pudieron secundar la huelga, a esas mujeres que curran en curros sin contrato, que les supone muchisimo dejar de currar ese día, que su curro no es remunerado porque curran en casa». Pero también que se mejoren algunos aspectos, «el papel de los sindicatos dentro de las asambleas, el delegacionismo de la propia asamblea, el poco espacio para el debate…»

[Manifiesto] El ridículo fascismo de Brasil / O fascismo caricato do Brasil

– Versión en castellano –

A pesar de que la carrera política de Jair Messias Bolsonaro, actual candidato a la Presidencia de la República de Brasil por el PSL (Partido Social Liberal), comenzara en 1989, su popularización se ha dado a raíz de sus impúdicas declaraciones criminales acerca de la necesidad de ‹‹asesinar a 30 mil personas›› para solucionar los problemas del Brasil, o su eterna defensa por la vuelta del régimen militar.

Por tres décadas nadie ha tomado en serio la política de Bolsonaro más allá de su vieja clientela extremista. La novedad ahora es que su falacia discursiva ha llegado al encuentro de aquellos que sufren una esquizofrenia política ilusoria y a los potenciales nazi-fascistas que de ese lado del océano ya caminaban de manera creciente.

Bolsonaro ha aparecido en un escenario político absolutamente convulsionado, cuyo principal quiebra sucedió en el año 2016 con un golpe jurídico-parlamentario en el que derrocó a la entonces presidenta Dilma Rousseff del gobierno, para convertirse en agente de la “nueva política” imperialista, rompiendo el pacto de conciliación de clases y abriendo una actuación aún más severa del capitalismo en el país.

Sus electores tradujeron el pasado dictatorial del país y la dolorosa memoria de las torturas y las muertes en sus sótanos en un sentimiento nostálgico, eclosionando fuertemente en nuevas manifestaciones políticas con consecuencias oscuras: la popularización del fascismo.

Aquellos que anteriormente pedían la vuelta del período sangriento del país promovieron el nombre de Bolsonaro, haciéndolo crecer en las encuestas sin a penas hacer campaña. Se convirtió en la personificación del proto-fascismo hace mucho tiempo enclaustrado, haciendo de él un “Führer” brasileño.

Para sus electores, lo más importante no es lo que dice, sino lo que representa. Bolsonaro representa la privatización de las empresas públicas, la pérdida de derechos sociales, la violencia patriarcal contra las mujeres, el racismo violento y la violencia contra el colectivo LGBT, los indígenas y todas las minorías sociales.

Tales violencias salieron del ideal abstracto y se materializaron en miles de víctimas de ese fascismo: Mujeres agredidas, travestis golpeadas, ataques esparcidos por el territorio brasileño y un brutal asesinato de un representante de la cultura negra, Mestre Moa del Katendê.

El resultado de las urnas del 28 de octubre no será relevante en cuento al estrago que ya está causando. La expresión popular del fascismo en las vías institucionales en la primera vuelta de esas elecciones nos ha probado que ese problema no se resolverá en esas mismas vías que lo ha ensalzado, y prolongar ese escenario no es una opción.

¡Seguimos en lucha contra el fascismo y contra la barbarie neoliberal!

 

– Versão em português –

Apesar da carreira política de Jair Messias Bolsonaro, candidato à Presidência da República pelo PSL, ter começado em 1989 a sua popularização se deu por suas despudoradas declarações criminosas como a necessidade de “matar 30 mil” para solucionar os problemas do Brasil e a sua eterna defesa pela volta do regime militar.

Por três décadas ninguém levou a sério a política de Bolsonaro, fora sua velha clientela radical. A novidade é sua falácia ter ido de encontro aos ouvidos daqueles que sofrem uma esquizofrenia política ilusória e os potenciais nazi-fascistas que desse lado do oceano já caminhavam para uma crescente.

Bolsonaro se apresenta em cenário político absolutamente convulsionado, cujo o principal corte foi dado no ano de 2016 em golpe jurídico-parlamentar no qual derrubou a então presidente Dilma Rousseff do governo, para se tornar agente da “nova política” imperialista quebrando o pacto de conciliação de classes para abrir caminho para uma atuação ainda mais severa do capitalismo no país.

Seus eleitores traduziram o passado ditatorial do país e a dolorosa memória das torturas e mortes em seus porões em um sentimento nostálgico, trazendo em uma eclosão de novas manifestações políticas com consequências obscuras: a popularização do fascismo!

Junto ao vácuo social deixado pela centro-esquerda, a frustração econômica e a falha no reconhecimento popular nas soluções políticas elitistas apresentadas pelo decenário político conciliatório petista, a dita nova direita transferiu seu discurso para o notório radicalismo anti-político tornando-se populista e atuando no hiato periférico abandonado pela esquerda.

Aqueles que anteriormente pediam a volta do período sangrento do país promoveram o nome de Bolsonaro, o fazendo crescer nas pesquisas sem ao menos fazer campanha. Tornou-se a personificação do proto-fascismo há muito enclausurado, o fazendo ser um “Führer” brasileiro.

Para seus eleitores, o mais importante não é o que diz, mas sim o que representa! Bolsonaro representa a privatização das estatais, o desmonte de direitos sociais, a violência patriarcal contra as mulheres, o racismo violento e escancarado, violência contra os LGBTs, indígenas e todas as minorias.

Tais violências saíram do ideal e se materializaram em milhares de vítimas desse fascismo: mulheres agredidas, travestis espancadas, suásticas espalhadas pelo território brasileiro e um brutal assassinado de um representante da cultura negra Meste Moa do Katendê.

O resultado das urnas do dia 28 de outubro não será relevante quanto ao estrago que já está dado. A expressão popular do fascismo por vias democráticas no primeiro turno dessas eleições nos provou que esse complexo não será resolvido desta forma e prolongar cenário não é uma opção.

Seguimos em luta contra o fascismo e contra a barbárie neoliberal!

 

Por la activista Pabs Risoflora

Construyendo la utopia. Un año en la comuna internacionalista de Rojava

Construyendo la utopia. Un año en la comuna internacionalista de Rojava

Rok Brossa – Activista internacionalista y miembro de Rojava Azadî, colectivo de solidaridad con el movimiento de liberación de Kurdistán

Hablamos por última vez hace más de un año, poco antes de que Rok viajara de nuevo a Kurdistán, donde ha estado este ultimo año. Acudió allí como voluntario internacionalista, buscando contribuir a la revolución social del norte de Siria, donde tras las movilizaciones de 2011 se declaró una autonomía democrática el 19 de julio de 2012 en kobane. Desde entonces Rojava empieza a ser conocida a nivel internacional como proyecto revolucionario.

Cuéntanos dónde has estado, Rok.

En Rojava, el Kurdistán sirio, que ahora se conoce como la Federación Democrática del Norte de Siria (FDNS). Allí he estado trabajando en la Comuna Internacionalista de Rojava, un proyecto donde internacionalistas de diversos países hemos confluido para ser parte de la revolución.

En mayo de 2018 terminamos de construir la primera academia internacionalista de Rojava, un espacio donde poder aprender, apoyar y organizar los procesos de autonomía democrática y liberación de la mujer que se desarrollan en Rojava. La academia busca reforzar la dimensión internacionalista de esta revolución, estudiando la historia del internacionalismo revolucionario así como poniendo en común diferentes experiencias de nuestras sociedades de origen.

La convivencia y cooperación con la sociedad local y la autoadministración democrática, nos han permitido generar un proyecto muy interesante, donde gente de todo el mundo pueda encontrar un espacio de formación y puesta en práctica de otro modelo social. Este modelo busca dar respuesta a las inquietudes políticas de quienes queremos construir una sociedad distinta, emancipada del patriarcado y el capitalismo.

Cuéntanos qué es la Federación Democrática del Norte de Siria.

Rojava declaró su autonomía en 2012, conformandose como una autoadministración democrática organizada en 3 cantones, Cizire, Kobane y Afrin. Desde entonces, en base a un proyecto inspirado en el municipalismo libertario que llaman Confederalismo Democrático, han desarrollado diversas instituciones para resolver los distintos problemas sociales. La guerra contra el estado islámico ha condicionado en gran medida el desarrollo de este proyecto, y a medida que se iban liberando territorios del terror del daesh, se iban creando consejos locales que se integraban en la Federación.

La institución más básica de la Federación son las comunas de barrios y pueblos, donde vecinas y vecinos se encuentran de forma periódica para compartir sus problemas y buscar soluciones a nivel colectivo. Las comunas son el organismo básico donde se organiza la sociedad, coordinándose con las demás comunas cercanas en las ‘Meclise’ (Consejos), donde se encuentran para trasladar su situación y poner en común desarrollos y dificultades. Estos Consejos se coordinan con las municipalidades y las autoadministraciones de cada Cantón para resolver los problemas de mayor envergadura, aquellos que no puedan resolverse a nivel local. Los Cantones se coordinan en el recién formado MSD (Meclise Surya Democratic, Consejo Democrático de Siria), que funciona a modo de congreso de los pueblos.

La Federación también cuenta con diversas instituciones sociales enfocadas en temas específicos, como educación, salud, economía, ecología, liberación de la mujer, arte y cultura, autodefensa, justicia, etc. Cada comuna puede crear su grupo local sobre estos temas y coordinarse con las diversas instituciones. Podemos ver la FDNS como el paraguas bajo el que se agrupan un gran numero de proyectos democráticos a distinta escala, buscando generar un modelo social descentralizado y diverso donde organizar la sociedad de manera distinta, rehuyendo la centralización y homogenización que supone el modelo de Estado-Nación.

Para quienes no hemos ido, cuesta imaginar cómo funciona ese proyecto de confederalismo democrático. ¿Cómo funciona ese modelo de sociedad que se busca construir y en el que has participado? ¿Cómo se desarrolla, en uno de los contextos más complejos y violentos del mundo?

El funcionamiento es muy orgánico, basado en la libre asociación de las personas. Describirlo a nivel abstracto nos puede llevar a imaginar un complicado y extraño sistema, pero la realidad es que, tras esas estructuras, hay personas que se conocen y que conviven día a día. Y al final esa es la parte más importante, que la gente se da cuenta que pueden resolver sus problemas si se organizan a nivel colectivo.

Sin duda la característica más importante es la prioridad que dan a la liberación de la mujer. En la crítica al actual sistema capitalista que proponen, señalan el patriarcado como el principal elemento de opresión y dominación que sufre la humanidad. El movimiento de mujeres trabaja bajo esta premisa, pues tienen muy claro que ninguna sociedad puede ser libre si las mujeres no son libres, y los avances que han logrado para la situación de las mujeres son admirables.

El contexto de guerra sin duda añade grandes dificultades a la hora de organizar estos procesos, obligando a destinar muchas fuerzas y recursos a la autodefensa. Las YPG/YPJ, estructuras militares de autodefensa, han jugado un papel protagonista a la hora de hacer frente al daesh. Podemos ver como el Estado Islámico buscaba expandir su modelo en base al terror y la imposición, como es habitual en oriente medio, y de hecho en todo el mundo. Pero en cambio, el confederalismo democrático se expande en base a la libre adscripción, donde las instituciones de la autoadministración ofrecen a las diversas comunidades y entidades sociales unir fuerzas, colaborar conjuntamente para hacer frente a los problemas.

Para dar legitimidad al proyecto mimetizan ciertos procesos reconocidos a nivel internacional, como elecciones y organismos municipales, pero al final ves como la fuerza reside en las personas organizadas. En las elecciones comunales celebradas en septiembre de 2017, cerca de 4000 comunas eligieron sus nuevas copresidencias, formadas siempre por un hombre y una mujer, buscando así poner fin a la hegemonía masculina en la representación política. Esas elecciones autoorganizadas sirvieron para reforzar los lazos comunitarios, generando ilusión en miles de personas que votaban por primera vez en su vida, puesto que el Estado Sirio no reconocía la nacionalidad a mucha de la población kurda que reside en el norte del país. Y sin duda las diferentes comunas salieron reforzadas de este proceso, pues estas crecieron incluyendo a más gente que quizás antes no participaba.

¿Qué papel juega en esa sociedad la Comuna Internacionalista?

La comuna internacionalista es un marco donde gente de todo el mundo podemos aprender, apoyar y organizarnos como parte de la revolución. Es un espacio de encuentro y formación para internacionalistas, a la vez que una puerta para poner en práctica nuestras ideas, trabajando con la sociedad de Rojava. Como internacionalistas tenemos necesidades particulares que difieren de otras comunidades allí, como aprender el idioma, la cultura, la forma en que se organizan las cosas allí… También compartimos otras cosas, como las ganas de aprender sobre lo que allí acontece, el shock cultural al encontrarnos en una sociedad extraña, la ilusión de ver que otro mundo es posible… pero sobretodo la esperanza de encontrar inspiración y perspectivas allí, que nos ayuden a resolver los problemas que vivimos en nuestras sociedades de origen.

Por todo esto decidimos organizarnos, y tras algún que otro intento fallido, un grupo diverso de internacionalistas empezaron a juntarse para iniciar un proyecto nuevo. A medianos de 2017 se redactó el primer comunicado de presentación, y desde entonces hemos ido avanzando, compartiendo experiencias con gente de diversos países y aprendiendo lo que significa ser una comuna internacionalista en Rojava.

Trabajamos principalmente con el movimiento de juventud, pues la mayoría de internacionalistas tenemos edades tempranas. El movimiento de juventud en Rojava es el motor de la revolución, pues es la juventud la que trae energías y fuerzas para imaginar un mundo nuevo. Los movimientos revolucionarios siempre están vinculados a la juventud, y en Rojava se creó YCR (Yekitiya Ciwanen Rojava, Movimiento de Juventud de Rojava), que funciona como estructura autónoma, pero en coordinación con el movimiento general.

Muchas de las mujeres que viajan a Rojava se integran directamente en el movimiento de mujeres, que también cuenta con estructuras internacionales, como por ejemplo una casa internacionalista en Jinwar, el pueblo de mujeres. Eso hace que a veces la comuna suela tener una mayoría masculina, pero las mujeres internacionalistas también participan de las asambleas generales, aunque en su día a día trabajen con del movimiento autónomo de mujeres y no tanto en la Comuna Internacionalista.

Uno de los proyectos en los que nos hemos enfocado desde la Comuna es la ecología, y por eso hemos lanzado la campaña ‘Make Rojava Green Again’ (Hagámos Rojava Verde de Nuevo). Rojava se enfrenta a graves problemas climáticos y ambientales, por eso decidimos poner nuestro foco en temas relacionados con la ecología social. Además de construir la academia internacionalista con un perspectiva ecológica, hemos iniciado un proyecto de cooperativa de árboles para colaborar en la reforestación de Rojava. Empezamos a preparar la campaña a finales de 2017 para hacerla pública a finales de enero, pero justo entonces Turquía inició la invasión de Afrin.

¿Cómo viviste esa invasión de Afrin?

Buf, fue muy dura… Cuando el Estado Turco inició la ocupación militar, además de la campaña de ecología estábamos ya construyendo la Academia Internacionalista. La invasión nos obligó a retrasar nuestros trabajos para apoyar a las compañeras y compañeros que sufrían bajo los bombardeos y la invasión militar.

En una reunión de emergencia decidimos sumarnos los trabajos de resistencia, ayudando en labores de comunicación, traducción y apoyo social. Yo participe también en una delegación humanitaria que se realizó a finales de febrero, con el objetivo de documentar la solidaridad y la resistencia civil. Publicamos una serie de videos diarios durante la semana que estuvimos allí, poco antes de la evacuación de la ciudad. Estos videos buscaban documentar el día a día de la resistencia de manera subjetiva, compartiendo lo que vivimos y sentimos en Afrin. Y no puedo hablar de la invasión sin hablar también quienes perdieron la vida en el frente, luchando para defender Afrín de la ocupación del fascismo turco. No solo combatientes kurdos y civiles locales, también varios internacionalistas, como el brigadista gallego Baran Galicia (Samuel Prada), la compañera británica Helîn Qereçox (Anna Campbell), el Bretón Kendal Breiz (Olivier Le Clainche), el Islandés Sahin Hosseini (Haukur Hilmarsson), o el turco Sevger Ara Makhno, encontraron en Afrín el amargo final a sus vidas.

Pasado el torbellino de la operación militar, tuvimos varias reuniones para evaluar la situación y los procesos que vivimos. Fue muy intenso ver una perspectiva general de todo lo que aportamos como internacionalistas. Esa evaluación nos llevó también a iniciar un proyecto de radio llamado Vedenga Rojava (Ecos de Rojava), donde compartimos en inglés algunas experiencias de Afrin, retransmitiendo entrevistas con diferentes internacionalistas que participaron de una forma u otra en la resistencia. También compartimos algunos improvisados debates sobre la situación de las personas refugiadas que lograron escapar de los bombardeos, o de la población que quedó atrapada bajo la ocupación de combatientes de diversas facciones y grupos yihadistas apoyados por Turquía.

Es importante recordar que hasta enero de 2018, el espacio aéreo de Afrin estaba controlado por Rusia, pues es una región fronteriza con Latakia, donde se encuentra la única base naval de Rusia en el mediterráneo. Pero tras negociaciones entre Putin y Erdogan, se acordó la invasión de la única región de Siria que no había sufrido todavía por la guerra. Pocos días antes de iniciar los bombardeos, las fuerzas rusas terrestres que se encontraban en la región se retiraron y se instalaron en otros lugares, principalmente en zonas bajo control del régimen como Alepo. Se permitió a Turquía usar drones y aviones de combate en toda la zona, y los ataques turcos fueron brutales, con miles de muertos y más de 200.000 desplazados, como informaba el centro de infromación de la resistencia de Afrin.

¿Qué hace que de repente se produzca esa cooperación entre Rusia y Turquía, que al principio del levantamiento popular de 2011 tenían intereses opuestos?

A gran escala está el interés de Rusia por ganar influencia en las decisiones de Turquía, un importante miembro de la OTAN, mientras que Turquía busca extender sus fronteras sobre territorio sirio y continuar la guerra contra el pueblo kurdo. A más pequeña escala, encontramos los económicos entre Putin y Erdogan, pués justo después de la ofensiva en Afrin, Rusia empezó la construcción de “turk stream”, el gaseoducto que va a cruzar Turquía para proveer gas a Europa. Rusia llevaba tiempo persiguiendo este proyecto, que chocaba con los intereses de los países del Golfo y de EEUU. Así que a cambio de ese gaseoducto, Turquía pudo tener carta blanca para ocupar Afrin.

Rusia y Turquía han tenido enemistades históricas, y de hecho el escudo antimisiles de la OTAN durante la guerra fría se desplegaba a lo largo de Turquía. Su confrontación al inicio de la guerra en Siria era evidente porque apoyaban a bandos contrarios, llegando Turquia a derribar un caza ruso a finales de 2015. Pero la entrada de Rusia en el conflicto cambió el curso de la guerra, y las aspiraciones para derrocar a Assad como esperaba Erdogán se desvanecieron.

Cuando la coalición internacional contra el daesh decidió apoyar fuerzas kurdas de las YPG/YPJ de manera más activa, fuerzas de EEUU, Francia y otros miembros de la OTAN fueron desplegados en los cantones de Kobane y Cizire, imposibilitando a Erdogán atacarlos. En esta situación, el acercamiento con Rusia fue la forma que encontró para poder invadir el enclave de Afrin, el tercer cantón de la FDNS. Lo curioso es que esta invasión aprobada por Rusia e Irán se realizó con tecnología militar de la OTAN, como tanques, drones, aviones de combate… Y aunque había soldados turcos sobre el terreno la principal infantería eran grupos fundamentalistas, incluidos soldados que pertenecieron al Daesh, y que bajo nombres de diversos grupos islámicos enarbolaron la bandera del ELS (Ejército Libre Sirio) buscando así legitimar su invasión.

¿Quieres decir que hay miembros de Daesh que al colapsar el grupo se infiltraron en sectores del ELS?

Claro, hay comandantes que los reconoces en las fotos. Cargos relevantes de Daesh que en Afrín fueron vistos comandando diferentes grupos islamistas, y que usaron la bandera del ELS (Ejercito Libre Sirio) junto a la bandera turca. Esta fue una hábil jugada de Turquía, pues saben que ya no pueden usar la bandera del Daesh para sus operaciones como hacían antes. Están documentados numerosos casos donde soldados del Estado Islámico contaban con pasaportes sellados en Turquía, al igual que muchos de los fundamentalistas en Afrín. También fue evidente el uso que hicieron de algunos hospitales militares situados en territorio turco. Estos temas de banderas añaden a veces confusión al conflicto, y generaron situaciones bastante extrañas. Hubo declaraciones de grupos revolucionarios Sirios que fueron parte del ELS al principio, y que más adelante se integraron en las FDA (Fuerzas Democráticas Sirias, las fuerzas de autodefensa de la FDNS), que reaccionaron enfurecidos contra contra la invasión de Afrín. Para esos grupos ver la bandera del ELS usada con semejantes fines era insultante. En sus declaraciones señalaban que esta gente obviamente no era del ELS, pues este se formó en resistencia contra Asad primero y contra Daesh después, y no para masacrar la población en Afrin. Pero así fue como los comandantes islamistas apoyados por Turquía pudieron continuar en Afrín la guerra que perdieron en Kobane.

¿Qué papel juega Afrin en el contexto más amplio del país y la región?

En el contexto de la guerra en Siria, Afrin nos recuerda lo peor de lo que supone una guerra como esta, con varias potencias luchando por sus intereses sin tener en cuenta a la población que sufre las consecuencias.

La cuestión kurda, el mayor pueblo sin estado del mundo, fue determinante a la hora de iniciar el proceso de autonomía de la FDNS. A nivel político, buscaron una tercera vía entre el régimen de Assad, que les negaba su identidad kurda con una brutal represión y despotismo, y la oposición al régimen, que era una amalgama de diferentes grupos y movimientos sin un programa definido. Esta oposición estaba unida por elobjetivo de echar a la dinastía de Assad, pero no pudo consolidar un proyecto político propio, debido a toda la influencia de actores y potencias externas. A la vez, el movimiento kurdo llevaba años trabajando por su autonomía, y con las movilizaciones de 2011 aprovecharon la ventana de oportunidad para poner en práctica su propuesta de confederalismo democrático.

Cuando Turquía, que había apoyado grupos reaccionarios dentro de la oposición y también al propio estado islámico, vió la oportunidad para atacar Afrin, se sirvió de varios grupos islamistas para reforzar la ofensiva. El ejército turco combatió junto grupos fundamentalistas que habían luchado en zonas como Ghouta o Daara, aunque la mayoría de grupos armados que movilizó eran elementos de fuera de Siria, combatientes que acudieron a la región motivados por las llamadas del califato islámico. Esos movimientos de tropas fueron acordados en las reuniones de Astanà, donde Rusia, Iran y Turquia se reunieron para impulsar un proceso que contrarrestara la influencia de las reuniones de Génova, auspiciadas bajo el paraguas de la OTAN.

Rusia e Iran aceptaron esos acuerdos para poder ganar influencia en otras zonas de Siria. Es importante ver como un mes después de iniciarse la invasión de Afrin, el EAS (Ejército Arabe Sirio) inició una operación militar de gran escala en Ghouta oriental, con el apoyo de Rusia en el aire y de Iran en la tierra. Las tropas del regimen ocuparon así sin demasiadas complicaciones un importante territorio que llevaba años bajo el control de grupos rebeldes, pues muchos de los grupos armados se habían trasladado a Afrín.

EEUU se vió desplazado a un papel secundario, rol en el que la primera potencia militar mundial no se siente nada cómoda, y eso la llevó a realizar una serie de ataques con misiles contra objetivos militares del EAS. Pero fue una maniobra poco más que simbólica, una gran puesta en escena pactada de antemano a objetivos sin valor estratégico alguno. Vemos así como el espectáculo bélico que nos presentan los medios de comunicación de masas, es al final un teatro para vender sus narrativas, pues ningún actor realmente influyente hace ningún paso sin pactarlo previamente con los demás. Y al final, quien sufre las consecuencias es sobretodo la población civil, que ve su ciudad destruida por las bombas de la OTAN o de Rusia.

Pero en fin, la invasión militar en Afrín culminó con la ocupación del territorio, que quedó bajo control de Turquía. Un gran numero de población Siria, que había encontrado refugio previamente tras las fronteras turcas (hacinados en campos de refugiados), fueron conducidos a los hogares de quienes habían tenido que huir de las bombas. Pero estos se encontraron con una ciudad controlada por grupos fundamentalistas, que saqueaban los antiguos negocios y tiendas, que secuestraban y violaban a mujeres kurdas que habían permanecido en la zona, y que imponían unas normas y reglas basadas en la sharia y las interpretaciones más conservadoras del islam. A la vez, los cientos de miles de personas desplazadas por la invasión, se encontraron a merced de la sed y el hambre. Encontraron refugio en los improvisados campos que la autoadministración de la FDNS tuvo que organizar en la zona desértica de Shebba, y que no contaron con ningún apoyo de organismos internacionales para atender sus necesidades.

En un plano más general, podemos ver claramente como las potencias regionales y geopolíticas no van a permitir que triunfen las movilizaciones populares, ahogando los gritos de libertad y democracia bajo las bombas y las ocupaciones militares. EEUU busca mantener su hegemonía militar global, dando tumbos en un Oriente Medio que no entiende, y donde cada acción que emprende termina en una catástrofe para la población local. Rusia busca mantener viejas alianzas con Siria para asegurar su salida al mediterráneo, a la vez que hace alarde de su equipamiento militar para venderlo a los países de la zona. Turquía, histórico aliado de la OTAN en Oriente Medio, sueña con recuperar el esplendor de lo que fue el imperio Otomano, desviando así también la atención de los enormes problemas internos que afrenta, jugando a ser una potencia global mientras busca poner fin al movimiento kurdo. Arabía Saudí, principal apoyo de muchos grupos salafistas durante los levantamientos de 2011, ha visto frustrados su planes de un cambio de régimen en Siria. Irán mantiene gran influencia en la zona, con numerosas milicias campando a sus anchas tras haber participado intensamente en la lucha contra el daesh y contra otros grupos sunís. Las distintas potencias se dividen el país, secuestrando las luchas populares y buscando mantener el control de este estratégico enclave entre oriente y occidente. Pero no solo el enclave estratégico de Siria es determinante para las potencias internacionales, también lo son los recursos como el petróleo o el agua. Y como siempre quien sale perdiendo, es la población local.

¿Por qué se activa la solidaridad internacional en 2014 con la Autonomía kurda, y no en 2011 cuando estallaron las protestas ciudadanas en buena parte de Siria? ¿Conecta la causa kurda mejor con el Internacionalismo?

Yo creo que hay varios motivos, y uno de los que quiero destacar es el papel que jugaron los medios de comunicación de masas, pues al final es el que menos me gusta pero el que más influencia tiene.

En 2011 las primaveras árabes sacudían diversos países, pero el foco mediático se centró sobretodo en Egipto, donde se logró derrocar a Mubarak, dejando otros países como Siria un poco más alejados del foco de atención. También aquí se vivía toda la movilización del 15M, de forma que la masa activista se centró en temas locales y no tuvo mucha capacidad para mirar hacia afuera.

Pero 2014 fue el año de la expansión del Estado Islámico (ISIS, por aquel entonces), cuando televisiones y redes sociales en todo el mundo fueron inundadas con sus brutales videos. A principios de agosto, poco después de darse a conocer al mundo con su propaganda, llevaron a cabo el genocidio contra la población ezidi en Shengal, al noroeste de Iraq. La gran desinformación sobre la región hizo que muchos medios de comunicación hablaran equivocadamente de un genocidio contra población cristiana, cuando los ezidis practican su propia y particular religión y además hablan kurdo. Y fueron precisamente las guerrillas kurdas del PKK las que rompieron el asedio del daesh, liberando a la población ezidí que sobrevivió al genocidio.

Cuando empezó el asedio de la ciudad de Kobane en septiembre, la diaspora kurda se movilizó rápidamente para evitar otro genocidio, y mucha gente se solidarizó con la resistencia de la ciudad asediada. El apoyo aéreo de la coalición internacional contra el daesh llevó las imágenes de Kobane a varias portadas, y cuando finamente se liberó la ciudad, mucha gente lo celebró. Esa épica victoria fue transmitida por muchos medios de comunicación, llegando a conectar con mucha gente que no había escuchado hablar antes de Siria. La narrativa occidental presentaba al Estado Islamico como el mal definitivo, y cuando las YPG/YPJ lograron derrotarles rompiendo el asedio, se convirtieron rápidamente en figuras heroicas. Poco se hablaba del proyecto revolucionario, de la lucha antipatriarcal y de las aspiraciones socialistas del movimiento de liberación kurdo, pero la imagen de la guerrillera kurda con el kalashnikov dio la vuelta al mundo.

Esa victoria dio legitimidad al movimiento kurdo, que llevaba años sin demasiada atención a nivel internacional. Las acusaciones de organización terrorista con que se etiqueta el PKK quedaron relegadas a un segundo plano ante la épica victoria en Kobane. Esa creciente solidaridad, que podría haberse desvanecido rápidamente al desaparecer de las portadas, fue una oportunidad que el movimiento kurdo estaba listo para aprovechar. A diferencia de las protestas ciudadanas, espontáneas y a menudo efímeras, el movimiento kurdo cuenta con una estructura organizada durante décadas. Aprovecharon la atención para dar a conocer su proyecto político, con principios feministas, ecologistas y comunitarios, con el que muchos activistas y grupos políticos se pudieron identificar. El giro ideológico que han hecho en las ultimas décadas, donde ya no buscan construir un Estado-Nación kurdo sino una sociedad libre y revolucionaria a nivel global, tiene un perspectiva completamente orientada al internacionalismo. Eso ha permitido a internacionalistas de todo el mundo, como yo mismo, encontrar en Rojava un espacio donde aprender de la revolución que están construyendo. Al igual que las brigadas internacionales que vinieron a España en la revolución de 1936, Rojava es hoy el lugar donde se escribe la historia del internacionalismo.

¿Es posible un modelo de sociedad así en otros lugares… en países occidentales, por ejemplo?

En Occidente da la impresión de que el modelo de sociedad está roto, pero sigue funcionando por inercia. Las instituciones no permiten autonomía para que las personas podamos gestionar nuestras vidas. Allí (en Oriente Medio en general) la sociedad es mucho más humana, más orgánica, menos robot. Además, el embargo económico que se vive en Rojava hace que las dinámicas neoliberales no puedan expandirse como lo hacen en occidente. Eso ha actuado como dique de contención contra empresas multinacionales, propiciando la expansión del proyecto anticapitalista que proponen. El modelo de cooperativas y estructuras económicas basadas en el apoyo mutuo, han sido la base sobre la que organizar la sociedad a nivel económico. También ha sido determinante la capacidad de autodefensa para frenar la contrarevolución reaccionaria del Estado islámico, que cogió a los revolucionarios sirios por sorpresa y dañó enormemente su proyecto. La experiencia militar del movimiento kurdo fue capaz de hacer frente al terror del daesh, permitiendo que Rojava prosperara.

Pero en occidente la situación es muy distinta, el capitalismo y el modelo de Estado-Nación ocupa hoy un puesto totalmente hegemónico en nuestras sociedades. Una sociedad así es posible en occidente si trabajamos durante muchos años para construirla, pero no va a suceder pronto. No obstante, en otros lugares, las situaciones son más propicias. Mucha gente ha comparado Rojava con Chiapas, en América Latina, donde las comunidades zapatistas llevan más de veinte años desarrollando su modelo de autonomía.

Vemos así como las ideas que proponen pueden ser muy útiles a la hora de recuperar un horizonte revolucionario, de imaginar de nuevo mundo donde quepan muchos mundos. Desde aquí a veces puede parecer sencillo leer sobre el modelo social que proponen para tratar de implementarlo, pero allí puedes ver lo que significa realmente hacer una revolución. Y sin duda en occidente estamos muy lejos de ese escenario. Llegando a este punto puede que nos preguntemos ¿Debemos aceptar la imposibilidad de hacer la revolución en nuestras tierras e ir todo el mundo a Rojava? Allí tienen muy claro que esta no es la solución. Un Kurdistán libre y socialista rodeado de países y potencias capitalistas no tiene ninguna posibilidad de supervivencia, y le esperaría el mismo destino que lo que ocurrió a la URSS después de la revolución soviética, a la revolución española de 1936, a la comuna de París de 1971, o a la propia revolución Siria. En un mundo globalizado, la revolución tiene que ser global.

Sin duda habrá lugares y procesos revolucionarios que acelerarán este proceso, pero también el fascismo está acumulando cada vez más fuerza e influencia, especialmente en occidente. Si queremos evitar que un totalitarismo corporativo se apropie poco a poco de nuestras sociedades, sin duda Rojava es hoy la mejor escuela.

¿Hacia dónde va el Internacionalismo hoy?

El internacionalismo va hacia un lucha global e interseccional, a un movimiento de resistencia de los pueblos indígenas, de las mujeres, de la gente joven… va hacia una confluencia democrática y diversa capaz de desafiar los sistemas de poder centralizados.

Las luchas antiglobalización fueron un punto de inflexión para los movimientos de izquierda de todo el mundo. Las formas de organización tradicionales se vieron desbordadas por un sistema capitalista hegemónico, por unas corporaciones multinacionales capaz de imponer su agenda a los propios Estados-Nación. Estos han perdido soberanía y se han visto relegados a meros instrumentos del capital financiero. La globalización se consolidó, y los movimientos antiglobalización se vieron atrapados en contradicciones que no estaban preparados para superar. Pero los aprendizajes y experiencias sirvieron para iniciar procesos de reflexión, y eventos como las contra-cumbres internacionales de los G8 o G20, ayudaron a conectar grupos y movimientos desafiando la visión campista heredada de la guerra fría.

Las utopías socialistas, que habían perdido su potencial revolucionario cuando perdieron su visión internacionalista aceptando el marco del Estado-Nación, nos recuerdad que la revolución será internacionalista o no será. Los movimientos internacionales de trabajadores de los siglos XIX y XX fueron un precedente que debemos recordar. Debemos aprender de sus errores y trabajar para no volver a cometer esos mismos errores. También debemos tener presente que la forma de construir organizaciones a nivel internacional se basa en contar con organizaciones a nivel local. Creo interesante recuperar el eslogan ampliamente usado por grupos y organizaciones ecologistas “Piensa globalmente, actua localmente”, pues no debemos crear superestructuras mundiales vacías de contenido. Debemos generar movimientos democráticos locales y diversos, capaces de encontrar puntos en común en base al apoyo mutuo y a una visión democrática a nivel global.

Esos movimientos han existido siempre en nuestras sociedades, pero se encuentran fragmentados y sin capacidad de confluir en objetivos comunes. La falta de perspectiva a la hora de imaginar otro mundo es el mayor problema, parece que nos hemos creido la sentencia de la dema de hierro cuando proclamó que “no hay alternativa” al capitalismo. Quienes sabemos que eso es falso, debemos esforzarnos para demostrar que otro mundo no solo es posible, sino que es necesario.

Por ultimo quería preguntarte por Idlib. Recientemente está habiendo muchos movimientos en la zona, y parece que las operaciones militares pueden empezar en cualquier. ¿Como afectará esta situación a Siria y a la FDNS?

Idlib es el ultimo gran bastión de los grupos rebeldes que se oponen al régimen de Bashar al-Assad. Eso significa que más de tres millones de personas se encuentran viviendo en este territorio. Civiles que han huido de los bombardeos del EAS y de Rusia, conviven con grupos fundamentalistas y combatientes que desertaron del daesh cuando este colapsó, además de diversos grupos islamistas como los grupos herederos del frente Al-Nusra, rama de Al-Qaeda en Siria.

Turquia ha instalado 12 puntos de observación militar que rodean el perímetro interior de Idlib, y Rusia e Iran han hecho lo mismo en el perímetro exterior. Tras la reunión entre Putin, Erdogán y Rohani celebrada en Teheran a principios de septiembre, sin presencia de los grupos rebeldes ni tampoco de gobierno de al-Assad, muestra el tipo de negociaciones que se están llevando a cabo. Las potencias externas discuten y acuerdan conforme a sus planes y agendas, sin tener en cuenta la opinión de la gente que vive en Idlib. El conflicto militar parece inevitable, y es probable que EEUU trate también de jugar algún papel si las cosas no van como esperan. Hasta hay rumores de posibles operaciones del ejercito chino, pues miles de combatientes uigures afiliados al partido islámico de turkistan, que cuentan nacionalidad china y años de combate en Siria, se encuentran en Idlib. China lleva tiempo en conflicto con la insurgencia uigur, y ya anunció que no tolerará que esos combatientes regresen dentro de las fronteras del gigante asiático.

Turquía probablemente trate de desplazar sus grupos más fieles a Afrin, que colinda con Idlib y que ahora se encuentra bajo control turco, para continuar su guerra contra Rojava. Pero desde la evacuación de la ciudad de Afrin en marzo, la resistencia de las YPG/YPJ ha continuado en forma de guerra de guerrillas, con ataques contra lideres de grupos fundamentalistas islámicos y contra puestos militares turcos.

Las FDNS, que recientemente había iniciado conversaciones oficiales con el régimen enviando una delegación diplomática a Damasco, están discutiendo cuestiones de gran relevancia como la propia estructura del Estado Sirio. El objetivo que persiguen es redactar una nueva constitución que comprenda Siria como un estado federal, concediendo autonomía a la FDNS. Esta propuesta cuenta con discretos apoyos entre el cuerpo diplomático ruso en Siria, pero con mayor oposición entre diplomáticos de Irán. Sin duda estas negociaciones en curso pueden influir en el rol de la FDNS en la operación en Idlib. Un punto caliente sera la región de Shebba, donde se encuentra la ciudad de Tal Rifat que Turquía aspiraba a conquistar con su ocupación de Afrín, pero que quedó bajo la protección mixta del régimen Sirio y las fuerzas kurdas. Es en esa zona donde se encuentran los campos de refugiados de los miles de desplazados de Afrín, y que Turquía ya ha empezado a atacar de manera intermitente con fuego de mortero.

El reciente acuerdo entre Putin y Erdogán para generar una nueva zona de ‘pacificación’ o ‘desecalada’ del conflicto, le da un mes de plazo a Turquia para separar a sus grupos fieles de los que serán considerados ‘terroristas’, marcando como principal objetivo la red de Al-Nusra y su nueva coalición llamada Hay’at Tahrir al-Sham. Probablemente pasado este plazo la ofensiva en Idlib será inevitable.

Sin duda esta va a ser una guerra sucia en muchos aspectos, incluido el frente de la información. Durante toda la guerra en Siria hemos presenciado un brutal intoxicación informativa, con un gran numero de medios difundiendo grandes cantidades de noticias falsas acorde a sus intereses. Legitimar las acciones militares de las diferentes potencias en Siria es clave, y vamos a ser testigos de una avalancha de informaciones prediseñada para inundar las redes sociales, buscando manipular la opinión pública acorde a los intereses de cada potencia. La información es poder, y Siria es el primer ejemplo de la manipulación informativa en las guerras que viviremos en este siglo XXI.

¿Qué es la contracultura?

Transcripción de la charla impartida en el pasado mes de septiembre por Marcelo Sandoval Vargas, profesor en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guadalajara (México)

 

Para forjar una afinidad con la temática que nos convoca voy a dar lectura a lo que prepare acudiendo al método que desarrolló Guy Debord: el desvío, que implica el arrastre hacia “la subversión de las conclusiones críticas pasadas que se ha fijado como verdades respetables”, todo ello con la intención de mejorar las ideas.

La única cita que haré explicita, porque es el eje articulador de este comentario corresponde a una persona que cayo combatiendo contra el fascismo y el stalinismo, contra la sinrazón y la mentira. este pensador que para Hannah Arendt era un “alquimista practicando el arte misterioso de transmutar los elementos fugitivos de lo
real en el oro brillante y duradero de la verdad”.

La cita dice:

Quienes dominan en cada caso son los herederos de todos aquellos que vencieron alguna vez. Por consiguiente, la empatía con el vencedor resulta en cada caso favorable para el dominador del momento […] Todos aquellos que se hicieron de la victoria hasta nuestros días marchan en el cortejo triunfal de los dominadores de hoy, que avanza por encima de aquellos que hoy yacen en el suelo. Y como ha sido siempre la costumbre, el botín de guerra es conducido también en el cortejo triunfal. El nombre que recibe habla de bienes culturales, los mismos que van a tomar en el materialista histórico un observador que toma distancia. Porque todos los bienes culturales que abarca su mirada, sin excepción tiene para él una procedencia en la que no puede pensar sin horror. Todos deben su existencia no sólo a la fatiga de los grandes genios que los crearon, sino también a la servidumbre anónima de sus contemporáneos. No
hay documento de cultura que no sea a la vez un documento de barbarie. Y así como éste no está libre de barbarie, tampoco lo está el proceso de la transmisión a través del cual los unos lo heredan de los otros.

Walter Benjamin

Estamos parados sobre el horror. Estamos dentro del horror. Un horror que se nos presenta bajo la apariencia de cultura. Pero que en realidad sólo es para encubrir la barbarie. ¿Por qué he comenzado con uno de los últimos pensadores de la modernidad tardía que apostó siempre por la revolución, la memoria, la razón y la verdad? Porque quiero iniciar mi charla sobre la contracultura partiendo del documento de cultura que nos convoca, el museo regional, y que a propósito de su centenario nos ha convocado el Grupo Crítica y Memoria a una ejercicio de conmemoración y de rememoración, lo señalo de este modo porque hasta ahora hemos tenido imágenes y palabras que representan las dos perspectivas de análisis. Para Benjamin la conmemoración y la rememoración son dos modos antagónicos de pensar el pasado y de pensar la cultura. La conmemoración es la que forja una empatía con los vencedores de la historia, quienes producto de esa victoria se han apropiado del botín de guerra que llamamos bienes culturales y que se concentra en espacios como éste, como cualquier museo, galería de arte, universidad, biblioteca y
archivo histórico. Y así como hemos padecido conmemoraciones, también hay experiencias donde irrumpe el esfuerzo por rememorar, es decir, por cepillar la historia a contrapelo para tomar en el momento de la acción y la reflexión la barbarie, las luchas de los oprimidos de todos los tiempos, los proyectos frustrados.

En el museo regional están condensados dos momentos, a través de los cuales podemos ver la cultura; y la barbarie que le es inseparable. Al mismo tiempo que podemos ver atisbos de contracultura, de rebeldía y resistencia. El primer momento es la conquista y colonización de está región por parte de los europeos y el segundo instante es la revolución mexicana. Este documento de cultura, su proceso de creación y el aura que se alcanza a ver como imagen, nos recuerda todo los días el sufrimiento de los pueblos que significó la conquista y colonización. Este edificio fue hecho con el trabajo, la sangre, el sufrimiento y el dolor de cientos, quizá miles de indígenas a los que se les forzó a trabajar desde el momento en que unos cristianos, llegados de Europa dijeron, estas tierras son mías, ustedes de ahora en adelante son infieles, y deben desaparecer sus formas de organizar la vida, su cultura, sus costumbres y sus modos. Su vida, sus bosques, su agua, sus minerales, sus montañas, ya nos les pertenecen, ahora son propiedad del rey por mandato divino.

Desde ese momento nace la cultura en esta región, es decir, la cultura nace siempre de la separación, de la dominación. De la creación de una sociedad dividida en amos y esclavos, colonizadores y colonizados, fieles e infieles, poseedores y desposeídos. La cultura, en tanto velo, en tanto apariencia, nos hace olvidar que su origen es la
fragmentación de la sociedad mediante la imposición de una jerarquía, de un proceso de estratificación social. Y al mismo tiempo, en ese mismo momento las cosmovisiones de los indígenas se convierten en contracultura, en resistencia y rebeldía.

El otro momento, del que nos hablan estas paredes es la Revolución Mexicana. Este museo no se consolidó gracias a la revolución. Fue el resultado de la apropiación del botín del guerra por parte de las fuerzas contrarrevolucionarias. Nunca debemos olvidar esto. Carranza, Obregón, Diéguez, Zuno… no son los representantes revolucionarios a los que debemos documentos de cultura como el museo regional. El museo regional es producto, en dos sentidos, de la derrota de la revolución, del triunfo de las fuerzas reaccionarias sobre los verdaderos rebeldes, zapatistas del Ejército
Libertador del Sur y los anarquistas magonistas, que dieron su vida por una revolución social universal. Por tanto, la labor de Iska Farías debemos entenderla de un modo totalmente contrario a como nos lo han repetido una y otra vez en las charlas que se han dado estos meses aquí. El arte y la cultura que se mantuvo vivo dentro de estas paredes no fue gracias al beneplácito de quienes se hicieron llamar revolucionarios. Una parte del arte y la cultura que se mantuvo vivo aquí fue el último reducto de libertad, rebeldía y crítica. Fueron las cenizas de un instante de peligro donde los oprimidos, los indígenas y campesinos, buscaron tomar el destino de sus vidas en sus manos, pero las fuerzas estatistas y capitalistas de México y Estados Unidos no lo permitieron, por tanto el espíritu de rebeldía sólo pudo mantenerse vivo, una vez más, en el arte y la contracultura.

Cuando se tiene todo en contra, la resistencia toma formas que para los poderosos les resulte imperceptible. Crean un lenguaje que se intraducible para los dominadores. Ese lenguaje, esas imágenes, esas creaciones, en algunas ocasiones toman la forma del arte y se convierten en verdaderas contraculturas. Y a veces esas contraculturas toman una expresión totalmente radical, es decir, apuestan por dejar atrás la separación entre el arte y la vida, para fusionarlas en una vida poética, en una vida apasionante. el arte se convierte en uno de los últimos reductos para la insubordinación y para hacer manifiestas las posibilidades de ruptura y de elucidación de otros modos de vida. Rompen el conformismo y la contemplación. Desajusta la normalidad. Tiene como punto de partida una crítica a la cultura instituida, es una ruptura con las formas dominantes de hacer arte; se posiciona contra todo aquello que se convierte en moda para venderse en el mercado capitalista. Es rechazo de los valores y tradiciones, como la familia, el trabajo, la Patria, la religión. Rechazo de la civilización occidental.

La negación de la cultura dominante, hace estallar y descubre la fantasmagoría de que “los presupuestos culturales admitidos son proposiciones hegemónicas acerca del modo en que se supone que funciona el mundo” (Marcus, 2011: 11). Por medio de la contracultura y del anti-arte, se rechazo a Dios y al Estado, al trabajo y al ocio, al hogar y a la familia, al sexo y al juego, al público y a uno mismo, durante un breve tiempo […] hizo posible experimentar todas estas cosas como si no se tratase de hechos naturales sino […] cosas que alguien ha hecho y que consecuentemente pueden ser alteradas, o incluso eliminadas (Marcus, 2011: 14).

Y entonces qué es la contracultura. Es un movimiento de negación. Es un rechazo general del mundo. Es nada, como decían los dadaístas, por eso mismo es la vida; pero no la nada de los nihilistas, sino el No de los rebeldes, de los Espartaco, los Zapata, de los Makhno, las Emma Goldman, las Luisa Michel, las Rosa Luxemburg, los Flores Magón…

La contracultura es reconocer que la barbarie es la misma civilización, por eso mismo, los surrealistas creían:

‘En la necesidad ineludible de una liberación total… queremos… proclamar nuestro distanciamiento absoluto… de las ideas que forman la base de la civilización europea, no muy lejana todavía, y de toda civilización basada en los insoportables principios de la necesidad y del deber… Por cierto que somos unos barbaros, puesto que una cierta forma de civilización nos da asco… No aceptamos las leyes de la Economía ni del Intercambio, no aceptamos la esclavitud del Trabajo, y en un ámbito más vasto todavía, declaramos la guerra a la Historia… Lo estereotipado de los gestos, los actos, las mentiras de Europa ha concluido el ciclo de la repugnancia […]. Ahora les toca a los mongoles acampar en nuestras plazas’

La revolución ante todo y siempre – La revolución surrealista.

Este grito contra el mundo instituido que nos ayuda a volver un poco más atrás, con la pregunta: qué es la cultura. Ésta surgió como un intento de restablecer la unidad perdida como consecuencia de la alineación social, consecuencia del momento en que surgieron la jerarquía y el patriarcado; de la destrucción de la sociedad orgánica. Bajo esta perspectiva es una ilusión, una ilusión como las propias representaciones religiosas, entendiendo las ilusiones como aquello que se encuentra en contradicción con la realidad, pero que al mismo tiempo contiene una contradicción: nos pone de frente a la historia, nos pone ante la posibilidad de bajar el velo para ver el mundo fragmentado, gracias a que nos hace preguntarnos por nuestro pasado, por tanto, por nuestro futuro. Y para caminar en ese sentido debemos romper con las miradas inmanentes y trascendentales, que a lo que único que contribuyen es a reificar la cultura, tenemos que dejar atrás las formas ingenuas de vivenciar nuestro mundo, para ser capaces de apreciar los contenidos. Se hace necesario renunciar a todas las ilusiones.

Para Guy Debord “la cultura es la esfera general del conocimiento y de las representaciones de lo vivido en la sociedad histórica dividida en clases”. Es una apariencia de unidad. Unidad que sólo puede restablecerse con la destrucción de la alienación en todos los resquicios de la vida. La abolición de la dominación y de la explotación que conllevará la abolición de la cultura como esfera separada de la sociedad. De ahí que la contracultura surge cuando la enemistad individual hacia la cultura se hace colectiva, surge de la conciencia de que las creaciones humanas también pueden servir para el aniquilamiento, de la conciencia de que la cultura dominante sirve para que una minoría se beneficie mediante la opresión de la mayoría, cosificando a esa mayoría como fuerza de trabajo, convirtiéndola en una mercancía más.

La cultura dominante es el gobierno de las pulsiones humanas, Y cuando esa pulsiones humanas toman la forma de oposición, rebelión y destrucción irrumpe la contracultura. Para la contracultura como sentimiento y práctica de insubordinación el punto de partida es que si una cultura se sostiene en el sufrimiento de la mayoría no tiene perspectiva de perpetuarse, ni lo merece. Y si se perpetua sólo será gracias a la dosis de violencia y control que requiere todo sistema de dominio. Bajo esta perspectiva, si la contracultura es capaz de configurar una praxis radical, entonces tendrá que dirigirse a lo que Debord plantea: “solamente la negación real de la cultura conservará su sentido. Ella ya no puede ser cultural […] En el lenguaje de la contradicción la crítica de la cultura se presenta unificada: en cuanto que domina el todo de la cultura –su conocimiento como su poesía– y en cuanto que ya no se separa más de la crítica de la totalidad social. Es está crítica teórica unificada la única que va al encuentro de la práctica social unificada”.

Únicamente de esa manera se puede combatir desde la contracultura el espectáculo actual que se expresa en forma de cultura. Y para dar cuenta de esto, basta una imagen de la modernidad capitalista tardía, en lo que respecta a una de sus industrias, la editorial, que demuestra lo que para las demás industrias y mercados culturales es la regla, producto de que las creaciones culturales clásicas se encuentran fuera de moda. Ahora los “analfabetos intelectuales persiguen en vano la remisión de su ignorancia publicando todas las pruebas existentes de ella en una multitud de ilegibles volúmenes. Volúmenes que nuestra industria cultural se encarga de erigir en una suerte de barricadas contra la verdadera cultura” (Palabras del situacionista Gianfranco Sanguinetti). En la actualidad “puede que muchas de las manifestaciones culturales actuales se muestren transgresoras y rebeldes, pero la verdad es que vivimos un periodo de calma cultural, donde prevalecen la frivolidad y la inocuidad de las obras, y en el que los artistas, antes de oponerse a la sociedad en la que viven, producen un arte que celebra los aspectos más rentables y degradantes del capitalismo contemporáneo: La banalidad (Koons), el plagio (Prince y Levine), la explotación (Sierra)…” (Granés, 2011: 459).

Por eso para las contraculturas de los años sesenta y setenta la apuesta era negarlo todo: la familia, el trabajo, el arte y la cultura. Llamaron a cerrar los museos y las escuelas de arte. King Mob gritó en un panfleto: “Las escuelas de arte están muertas: el fuego en su avance se apoderará y lo juzgará todo. Un fantasma rodea el arte, el fantasma de la aniquilación. Todos los poderes de la antigua orden se han aliado en un pacto sagrado para exorcizar este espíritu: policías y rectores, escultores y pintores, poetas y filósofos, diseñadores y arquitectos, historiadores del arte y sociólogos”. Pero ellos mismo sucumbieron ante la vida convertida en espectáculo. Entonces de nuevo la contracultura como resistencia, como posibilidad de que “el arte pueda volver a entrar en la vida, como juego, como celebración, como critica, y no como esta apología por la supervivencia” (King Mob).

Durante este periodo se renegó de los padres, quienes han dejado de luchar por un mundo diferente del modelo familiar hegemónico, donde sólo se puede aspirar a tener una casa y un automóvil. Provocó un shock, trastoca la vida cotidiana y desacomoda el paisaje urbano mediante su hacer ser en las calles, niega las formas dominantes de hacer política —esas donde los adultos se dedican a hacer partidos políticos y sindicatos reformistas para dirigir y representar a los demás— que forman personas que aspiran a ser profesionales y expertos en la política, a hacerse del control del poder y ser los nuevos amos que dicten los destinos de la sociedad o que se contentan con la reproducción mecánica de la vida, el conformismo y la servidumbre voluntaria en palabra de Etienne de la Boétie (2009). Se planteó una política diferente, no quiso competir ni ganarle espacios a la política institucionalizada, o que demuestra que sus expresiones marginales se encontraban “más cercanas de las tradiciones anarquistas” (Rimbaud, 2010: 12). Se desplegó de modo descentralizado, creando espacios de encuentro e intercambio horizontal de saberes, los grupos de afinidad se basaban en la amistad y las relaciones cara a cara del barrio, porque entendían que “un cambio verdadero sólo puede ser logrado en el lugar que más entiendes —en tu tierra” (Rimbaud, 2010: 10).

La contracultura como el blues es un lamento, expresa melancolía y sufrimiento, por eso en su expresión radical e insumisa pone en el centro la vida, es decir, pone en el centro la imaginación y la creación, es decir, pone en el centro la destrucción y la negación. Permite trastocar la vida desde la clandestinidad de la cotidianidad (Debord, 2002). Así, la auténtica creatividad, es decir, que permita el despliegue de la espontaneidad – en tanto dimensión no determinad del ser humano– es irrecuperable para el poder (Vaneigem, 1988), rompe con la alienación social, por tanto, el arte entendido como poesía significa “la organización de la espontaneidad creadora en tanto que la prolonga en el mundo. La poesía es el acto que engendra realidades nuevas. Es la organización de la teoría radical, el gesto revolucionario por excelencia” (Vaneigem, 1988: 200).

Esta poesía hecha por todos conlleva sacar el arte a las calles, conlleva el esfuerzo para que el arte tenga resonancias en cada dimensión de la vida, y que la creatividad espontanea se convierta en el motor del mundo social. Se trata de romper con la política instituida que se impone sobre las creaciones artísticas El encuentro de la política y el arte, que logra la contracultura, para lograr una inversión de perspectiva significa “un momento unitario, es decir, uno y múltiple. La explosión del placer vivido que hace que, perdiéndome, me encuentre; olvidando quién soy, me realice” (Vaneigem, 1988: 212).

La poesía significa un despliegue revolucionario discontinuo, que rompe con el poder jerárquico y se sitúa en la vida misma para desde ahí crear nuevas relaciones sociales, que reconozcan en la imaginación, la espontaneidad, la creatividad y lo cualitativo la posibilidad de destruir el mundo de las mercancías.

Cierro entonces con una cita de John Berger, una persona para la que el arte y la contracultura eran sinónimo de protesta. Protesta que es capaz de realizarse con la mayor ternura o a través del mayor acto de devastación:

‘No puedo decirte lo que hace el arte ni cómo lo hace, pero sé que a menudo el arte ha juzgado a los jueces, exhortado a los inocentes a la venganza y mostrado al futuro el sufrimiento del pasado para que no fuera olvidado. Sé también que cuando el arte hace eso, cualquiera que sea su forma, los poderosos le temen y que entre el pueblo ese arte corre a veces como un rumor y una leyenda porque le da sentido a lo que no pueden dárselo las brutalidades de la vida, un sentido que nos une, pues al fin y al cabo es inseparable de un acto de justicia. Cuando funciona así, el arte se convierte en el lugar de encuentro de lo invisible, lo irreductible, lo perdurable, las agallas y el honor.’

 

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