Vía institucional, falsas ilusiones y organización popular

Eduardo Pérez

 “A los jóvenes del 15-M: fundad un partido y nosotros os lo financiaremos para que seáis como el resto” (El Roto)

De un tiempo a esta parte, se vienen repitiendo en algunos ámbitos de los movimientos sociales de izquierda análisis que propugnan, de una forma u otra, dar el salto hacia la política institucional. Por otro lado, la socialdemocracia clásica (IU y sus variantes) redobla su discurso, ya conocido, de intentar cooptar a estos movimientos sociales. Mientras que los intentos de IU, presa del recelo que despierta su papel histórico y su estructura interna, por el momento no han tenido mucho éxito, Catalunya ha sido el espacio de experimentación del autodenominado “caballo de Troya” en las instituciones del régimen. Características específicas de Catalunya, como el auge autodeterminista y la “necesidad de posicionarse en un momento histórico”, así como la habilidad por parte del independentismo de izquierda para abrirse a sectores de los movimientos sociales de los que ya formaba parte, con una práctica más horizontal que la acostumbrada por las verticales estructuras partidistas, ha favorecido que el “salto” se haya producido allí antes que en otro territorio.

Es probable que entre los activistas que defienden la participación institucional podamos encontrar personas ávidas de poder, fama o simplemente un sueldo digno, cuestiones que el ingrato activismo de base desde luego no garantiza. Sin embargo, para entender este cambio de discurso en unos movimientos sociales que tradicionalmente rechazaban o al menos ignoraban la participación en los órganos políticos del régimen, no basta con reduccionismos simplistas sino que hay que referirse a la situación política que se vive en el Estado español.

En primer lugar, ésta se caracteriza por una clase política, capitaneada por el bipartidista PPSOE, muy deslegitimada por su papel de gestora del huracán neoliberal en que nos ha sumido la dinámica del capitalismo global. No parece probable que a corto plazo éstos puedan ser sustituidos por partidos satélites como IU y UPyD, que por diversas circunstancias están lejos de alcanzar a sus hermanos mayores y desde luego no prometen nada especialmente diferente. La clase política o partitocracia nunca ha sido muy popular, manteniéndose sin problemas debido a la falta de alternativas y el sentimiento del “mal menor” en uno u otro sentido del espectro ideológico, pero ahora vive una de sus horas más bajas.

En segundo lugar, el proceso de movilización, tanto del 15-M como en sus repeticiones más o menos periódicas, como en la resistencia a las políticas neoliberales de saqueo generalizado impuestas primero por José Luis Rodríguez Zapatero y después por Mariano Rajoy, ha logrado escasas victorias.

Considerando ambas circunstancias, el razonamiento para entrar en las instituciones políticas del régimen puede argumentar fácilmente dos cuestiones. Primero, “si no nos representan, busquemos una nueva representación”. Segundo, “si no nos hacen caso en la calle, intentémoslo en las instituciones”.

“Una nueva representación”

Siempre quedó la duda de a qué se referían los millones de personas que en mayo-junio de 2011 gritaban “No nos representan”. ¿Quién no nos representa? Si son los políticos actuales, se pueden buscar otros que actúen de otra manera. Si es el sistema político

como tal, no hacemos nada ahí dentro. Quienes abogan por la participación institucional parecen inclinarse por la primera respuesta y, según versiones, proponen una entrada en las instituciones pero teniendo en cuenta consideraciones como la necesidad de una base asamblearia y participativa, con representantes obligados a respetar las decisiones desde abajo, etc.

El problema con este argumento es que considera al Estado como un órgano neutro, el cual puede virar hacia un lado u otro teniendo en cuenta la voluntad de quien ocupa sus cargos. Es un razonamiento sin base histórica y completamente utópico, que se olvida de que todas las formaciones que han intentado hacerse con el Estado han mutado de forma más o menos rápida, independientemente de su radicalidad inicial, y se han convertido en engranajes del Estado capitalista, llamado así precisamente porque sirve a quien sirve. Quizá deberíamos repasar la historia de movimientos sociales mucho más potentes y radicales que los nuestros que, tras la oleada de contestación de los ’60 y ’70 en distintos países, decidieron convertirse en “caballos de Troya”. Resultó que el caballo de Troya se lo habían metido a ellos. Lo mismo podemos decir de la socialdemocracia original: el PSOE, por extraño que parezca, no ha sido siempre este engendro capitalista, sino que en sus inicios tenía como objetivo conseguir una sociedad gestionada por los trabajadores. Pero buscaba hacerlo a través de las instituciones, y así ha acabado.

Además, es idealista (en el peor sentido de la palabra) pensar que el funcionamiento de unos cargos públicos puede someterse a los designios democráticos. Precisamente todo el entramado institucional español está diseñado para que funcione de forma antidemocrática, y los cargos públicos son absolutamente independientes de quienes les han colocado ahí con sus votos o con su trabajo de base. No son movimiento, son partitocracia. El Estado no es un centro social ni una asamblea en la Puerta del Sol, y no entiende ni de democracia, ni de participación ni de horizontalidad. La deformación total o parcial de la forma de funcionamiento que se defiende como justa es un riesgo que por lo menos deberían valorar quienes apuesten por la vía institucional.

“No nos hacen caso”

El segundo argumento es más comprensible. En efecto, el ciclo de movilizaciones 2011-2013 ha sido bastante potente en comparación con el período anterior. Los resultados de la movilización, del cansancio, los porrazos y las multas no son precisamente maravillosos. De hecho, cada vez estamos peor. Así que, ¿por qué no intentar entrar en las instituciones?

Responderé primero a la pregunta antes de adentrarme en nuestra falta de efectividad. Insistimos de nuevo en la memoria histórica, que no consiste sólo en saber a cuánta gente mató Franco sino en analizar el pasado para no repetir lo que no funciona. El mayor número de diputados y cargos públicos procedentes de los “movimientos sociales”, léase sindicatos, movimiento estudiantil y asociaciones vecinales de la época, se dio a principios de los ’80. Ésa fue precisamente la época conocida como “desencanto”, donde no sólo no se dio ningún auge en la conquista de derechos sino que se iniciaron los grandes vicios que hemos padecido durante 30 años: un sindicalismo burocratizado que más bien parece un ministerio y unas asociaciones vecinales esclerotizadas en su inmensa mayoría. Algo parecido ocurrió con otros movimientos populares de los ’60-‘70 como parte del ecologismo revolucionario alemán o, en Estados Unidos, con el Partido Panteras Negras. Este último caso fue especialmente curioso. Tras varios años despreciando la pugna electoral y estando en la punta de lanza

del movimiento revolucionario estadounidense, cayó bajo la represión. Después de ello, con el partido destrozado y derrotado, alcanzó sus mejores resultados electorales.

En cuanto a la falta de efectividad, primero hay que señalar que ésta no es absoluta. Las grandes mareas contra la privatización han conseguido en ocasiones frenar algunas medidas del saqueo. En el ámbito laboral, se han conseguido varias victorias defensivas en los últimos meses, tanto en sectores como la limpieza urbana como en otros como la informática. Mención aparte merecen la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y los grupos Stop Desahucios del 15M, que han conseguido situar en todas las portadas el derecho a la vivienda y sus reivindicaciones, además de dar soluciones prácticas a miles de familias.

Ahora bien, hay que reconocer que, en general, vamos perdiendo. Y de goleada. Pero ¿de verdad podíamos esperar otra cosa tras décadas de dependencia de una izquierda institucional que en realidad es derecha o es inoperativa? ¿con unos sindicatos mayoritarios que no se merecen ese nombre y asociaciones profesionales corporativas que siguen siendo demasiado necesarios para que echen a andar formas relativamente novedosas como las mareas? ¿con una izquierda radical en buena parte dedicada, durante años, a buscar conflictos en su interior y empeñada en organizar cinefórums o manifestaciones en solidaridad con el país más recóndito del planeta, sin hacer el menor caso a la guerra de clases desde arriba que estábamos viviendo? Lo extraño es que no estemos peor.

¿Qué hacemos entonces?

La solución no está en la vía institucional. Como dice Carlos Taibo, “pretender que desde esa atalaya, o desde alguna parecida, podemos salir de esto me parece más ingenuo y trabajoso que la apuesta por la vía autogestionaria. Es, más allá de ello, una garantía sólida de que acabaremos absorbidos por lo que queremos contestar”. La solución está en crear, con las bases de las que disponemos, un movimiento popular potente que esté en posición de agrupar a las víctimas del sistema tanto en el terreno de la producción como en el del consumo. Tenemos sindicatos combativos que avanzan poco a poco y han mejorado sus relaciones. Tenemos cooperativas, redes de consumo y financiación solidarios. Tenemos las PAHs y un 15M proletarizado en base a la lucha por la vivienda. Tenemos organizaciones como Juventud Sin Futuro que están entrando en la arena de la lucha contra la precariedad.

El reto es mejorar y unificar esas redes económicas de cooperación y autodefensa. Buscar un programa de avance que, con las tácticas adecuadas, nos permita defendernos de forma efectiva y acumular fuerzas. Consensuar el tipo de sociedad en el que queremos vivir, la democracia real en la que disfrutemos de propiedad común, igualdad y libertad organizada de abajo hacia arriba.

Autoliberación integral y apoyo mutuo: la crisis de la teoría neodarwinista (I)

Autoliberación integral y apoyo mutuo

Por @de_humanizer (Tuiter)

Piotr Kropotkin durante su exilio en Inglaterra escribió una de sus obras mas conocidas “El apoyo mutuo: un factor en la evolución” como respuesta a la obra de Thomas Huxley enmarcada dentro del darwinismo social, cuyos rasgos principales son la supuesta competencia descarnada entre las especies y la superioridad de grupos humanos sobre otros. Frente a estos postulados Kropotkin propuso una interpretación diferente de la obra de Darwin en que en términos generales dice que si bien existiría la competencia habría otro factor mucho más relevante que sería el apoyo mutuo según el cual las especies tendrían más posibilidad de sobrevivir mediante la cooperación.

Para fundamentar sus observaciones realizo varios viajes en los que recopilo diversos ejemplos de esta situación tanto en grupos humanos como en otras especies. Desde su publicación integra en 1902 la biología contemporánea le daría la razón a Kropotkin en una forma mucho más radical de lo que el mismo pudo haber imaginado.

Esta serie de textos tiene por objetivo presentar cómo la ciencia nos muestra evidencia clara de la tendencia como especie a estructurar sociedad cooperativa y horizontal; tendencia que es necesaria cultivar por diversos medios desde la autogestión a la pedagogía libertaria y el apoyo mutuo, con el fin de crear una cultura propia antagónica al sistema de dominación jerarquizado basado en la competencia brutal y la apropiación de bienes comunes que nos permita disolver las bases materiales y culturales de esta sociedad.

Crisis de la teoría sintética (neodarwinista)

«La vida es una unión simbiótica y cooperativa que permite triunfar a los que se asocian.” Lynn Margulis.

«El darwinismo es el apéndice científico de la teoría del libre mercado de Adam Smith» Máximo Sandin.

“Hitler copió párrafos enteros de Darwin en su libro Mein Kampf” Máximo Sandin.

Es importante conocer el contexto histórico en que se da la teoría de Darwin, el biólogo Máximo Sandin señala que surge como una metáfora del “espíritu” victoriano en una época de gran pobreza y desigualdad social, consecuencia de la revolución industrial y de la expansión colonialista de Inglaterra, siendo una extensión de las doctrinas de Malthus y su “lucha por la vida” y de Spencer con su idea “de la supervivencia del más apto”. La historia oficial señala que estas doctrinas sociales “horrorizaban” al buen Darwin, lo que no es cierto en su libro el “origen de las especies” presenta la conclusión que con el tiempo las razas “civilizadas” exterminarían a todas las razas salvajes del mundo o afirmaciones como que el negro estaría entre el hombre y el gorila o que la mujer está en un estado evolutivo inferior al hombre y la afirmación, tal vez mas humanitaria de Darwin, sobre que a los trabajadores y los pobres para controlar sus disposiciones malévolas o se les ejecuta o se les mete a la cárcel por mucho tiempo, por lo que en realidad hay plena afinidad entre Darwin, Spencer y Malthus, al punto en que se puede afirmar que el darwinismo constituye una justificación ideológica de  las teorías económicas capitalistas basadas en la competencia y la explotación.

Este contenido explica el agrado con que se recibieron las teorías de Darwin para las clases económicas dominantes de la época victoriana, que encontraban un argumento “científico” que respaldara sus convicciones de ser la cúspide de la evolución.

Uno de los cuestionamientos mas sólidos a la teoría neodarwinista lo realizo la bióloga Lynn Margulis, quien demostró que las células de organismos pluricelulares (plantas, animales, nosotros) son formadas por adhesión sucesiva de bacterias, es decir, mientras que para los neodarwinistas la evolución era una selección del más apto según las mutaciones que había sufrido, la realidad demuestra que en vez de mutaciones la evolución se produce por la absorción de genomas enteros o incluso organismos enteros en lo que denominó simbiogénesis.

Los organismos evolucionan desde sus niveles más básicos cooperando unos con otros ya que estas bacterias asimilan a otras pero no las digieren, nuestro propio cuerpo está lleno de bacterias que si no estuvieran presentes no podríamos sobrevivir, además de tener virus endógenos en la misma central de energía de nuestras células la mitocondria, por lo que los organismos vivos complejos no seriamos más que la propiedad emergente de un agregado de bacterias y virus interactuando en forma mutuamente interdependiente y así hasta niveles más complejos de relaciones mutualistas, simbióticas y altruistas entre especies animales y vegetales.

Esto llevo a Margulis a la conclusión de que toda la vida es un fenómeno interdependiente y cooperativo, apoyando la idea de que la tierra completa es un sistema vivo y autoregulado que genera sus propias condiciones necesarias para albergar vida, para lo cual nos relata que hace millones de años, al aparecer las cianobacterias, produjeron las cantidades de oxígeno necesarias para que aparecieran las bacterias fundamentales para el desarrollo de la vida yque  hoy nos permiten sobrevivir a nosotros.

De acuerdo a la teoría neodarwinista, la evolución se produciría por cambios graduales mediante mutaciones en que actuaría la selección natural; sin embargo, como señala el biólogo Máximo Sandin, deberían existir en el registro fósil muchos especímenes intermedios de mutaciones fallidas: lo cual no existe. En cambio este registro pone de manifiesto la súbita aparición de una gran cantidad de especies frente a cada extinción masiva de especies que ha sucedido en el planeta, por lo que Sandin teoriza que la capacidad de los virus de insertarse en los genomas de otros seres vivos podría ser el mecanismo con que se produce la adquisición de secuencias complejas de genes que estarían listas para responder a cualquier cambio ambiental extremo, permitiendo además un cambio en varios individuos de una especie a la vez para que haya interfecundidad; problema que omite la teoría neodarwinista pues no explica claramente cómo este solitario ser “más apto” se reproduciría.

En síntesis: el nuevo modelo evolutivo propuesto indicaría que la evolución de la vida sería la integración de sistemas complejos que se autoorganizan en sistemas de nivel mayor nivel, lo que nos da como resultado una visión completa de un ecosistema complejo y dinámico en constante interrelación interdependiente y cooperativa en que las especies, más que competir unas con otras, co-evolucionan juntas.

Lo que pretendí en los párrafos anteriores es una breve síntesis  de las evidencias científicas y la crítica ética que se puede realizar en forma aplastante al neodarwinismo que, como se puede ver, no pasa de ser una justificación del status quo de la sociedad capitalista y sus valores, carente de cualquier respaldo científico y de cualquier deseabilidad ética. Afirmar que el ser humano es un ser competitivo y egoísta por verlo interactuar dentro del sistema capitalista equivale a la falacia de Darwin, quien argumentó sus teorías sobre la observación de animales domésticos extraídos de su contexto natural donde el ganadero “selecciona” ejemplares atípicos (por ejemplo monstruosamente grandes) según sus propios fines.

El biólogo Richard Dawkins, ha argumentado la existencia de genes egoístas, lo que resulta otra falacia ya que un gen es sólo una molécula inerte que únicamente cobra sentido en relación con otros formando una estructura más compleja, lo cual nos muestra el condicionamiento ideológico en que se encuentra la ciencia y porque es necesario recuperarla como un terreno de lucha más que comience a respaldar que una sociedad horizontal y cooperativa no es un sueño utópico, sino una tendencia completa presente en todo el ecosistema planetario, lo que implica, entonces, desentrañar qué es lo que sucede en el caso de los seres humanos, que parecen estructurar sistemas sociales que contradicen su propia tendencia evolutiva. Es por eso que analizaremos en una siguiente entrada la empatía, una capacidad presente en humanos, delfines y primates, intentando establecer un fundamento neurobiológico a la idea de apoyo mutuo de Kropotkin y a la estructuración de un sistema social solidario como única posibilidad evolutiva para el ser humano.

Textos recomendados

Máximo Sandin: teoría sintética crisis y revolución http://www.somosbacteriasyvirus.com/sintetica.pdf

Lynn Margulis y su visión de la evolución http://www.jacobita.cl/ciencia/lynn-margulis-su-vision-de-la-evolucion

Lynn Margulis breve resumen de sus ideas http://rebelion.org/docs/139967.pdf

Máximo Sandin: sobre una redundancia: El darwinismo social http://www.somosbacteriasyvirus.com/darwinismosocial.pdf  

La transición del Estado chino a la economía de mercado (I)

Durante los últimos años de Mao se inició una pugna por el control del Partido Comunista, el sector conservador estaba caracterizado por “La Banda de los cuatro” que abogaban por el mantenimiento y la profundización del régimen maoísta, en la facción opuesta destacaban Deng Xiaoping y Zhou Enlai que abogaban por una modernización basada en el desarrollo económico.

Tras la muerte de Mao, la facción reformista tomó el control del Estado chino, en 1978 se puso en marcha una nueva política económica, Deng Xiaoping estaba interesado en en convertir la economía del pais hacia un sistema de libre mercado, mantuvo contacto con Milton Friedman que le aconsejaba imitar el modelo de Hong Kong que estaba caracterizado por los bajos impuestos, la mínima intervención estatal y el libre comercio, también ejerció influencia la administración de James Carter (Presidente de los EEUU) con la que Deng mantuvo buenas relaciones.

La definición de libertad de Milton Friedman[1] se adaptaba al proyecto chino, la intención del Partido Comunista era liberalizar la economía sin perder el control político para garantizar que el Estado fuera desmantelado beneficiando a los burócratas que adquirirían los activos mas rentables, la idea de la “transición” era que los mismos que controlaban el Estado socialista lo siguieran controlando en el capitalista.

El proceso reformista (Gaige Kaifeng)

El proyecto estuvo caracterizado por el pragmatismo, mantuvo un discurso socialista buscando la compatibilidad con el marxismo-leninismo para conferirle legitimidad, según el Partido Comunista la situación de China requería una etapa de capitalismo plenamente desarrollado para asegurar la construcción del socialismo bajo unas bases fuertes basadas en la fuerza productiva. Deng declaró que el socialismo no consiste en compartir la pobreza y que al igual que en el capitalismo hay planificación estatal, en el socialismo puede haber mercado[2]. El cambio no fue sencillo ya que era necesario terminar con el monopolio estatal y establecer líneas divisorias entre el Estado, el Partido y el Mercado.

La reforma de la política económica siguió dos objetivos principales, interno y externo. El primero consistió en una descentralización económica mediante la introducción de importantes cambios económicos e institucionales, el segundo tuvo dos aspectos principales, dirigir la producción a la exportación hacia el mercado internacional y abrir mercados a capitales extranjeros, la estrategia consistía en aprovechar la enorme fuerza de trabajo del pueblo chino para atraer a inversores extranjeros que implementaría métodos modernos de producción y gestión.

En 1978 Deng Xiaoping anunció las “cuatro modernizaciones” que consistían en un conjunto de medidas liberalizadoras en la agricultura, la industria, el ejército y la innovación. Se empezó por lo mas sencillo, la reforma agraria suprimió las colectividades y la comunas, se permitió la explotación individual y familiar, pero la titularidad la mantuvo el Estado que actuaba en el papel de arrendatario, los campesinos vendían una parte de la cosecha al Estado a precios reducidos y resto podían venderla en el mercado según la ley de oferta y demanda. Esta medida provocó que los campesinos se convirtieran en empresarios, pero solo una parte de ellos, los menos afortunados tuvieron que emigrar a buscar trabajo en el sector industrial.

A mitad de los ochenta comenzó la reforma industrial, hasta entonces el sector estaba formado por empresas estatales que seguían los planes de la planificación central, los beneficios iban dirigidos al Estado. El proceso se dirigió a varios objetivos, reducir la intervención del Estado, otorgar autonomía a las empresas e introducir los mecanismos de regulación de mercados. Se llevaron a cabo privatizaciones, se crearon los Municipios y Ciudades Empresariales que eran de propiedad de gobiernos locales pero funcionaban como empresas privadas y se aplicó a las empresas estatales un modelo parecido al agrícola dirigido a aumentar la responsabilidad de los administradores, en 1987 se implementó el sistema de responsabilidad por contratos que permitía a los administradores disponer de los beneficios para asignarlos a lo que consideraran oportuno. La siguiente medida fue el establecimiento de un sistema de precios duales y la adaptación a la ley de la oferta y la demanda, esto provocó una gran corrupción y mas adelante se volvió al sistema anterior de precios fijados por la administración pero con una subida considerable.

Para llevar a cabo este proceso, China abandonó la tradicional autarquía basada en el sector agrario y comenzó la apertura exterior en el sector comercial y financiero con la llamada “política de puertas abiertas” que buscaba principalmente atraer inversores extranjeros que modernizaran la infraestructura industrial y fomentar las exportaciones de productos manufacturados para obtener la entrada de divisas extranjeras para sufragar los costes de las importaciones y financiar la deuda externa. En 1980 se crearon las llamadas Zonas Económicas Especiales (ZEE) que consistían en unas áreas dentro del territorio chino con una legislación económica mas liberal que el resto, siguiendo el modelo de Hong Kong tal como le propuso Milton Friedman a Deng, estas zonas sirvieron de laboratorio económico para evaluar las consecuencias de las políticas económicas liberales antes de extenderlas a todo el país. Las empresas chinas y extranjeras situadas en las ZEE actuaban con una gran libertad y recibían numerosos incentivos como exenciones fiscales y facilidades administrativas, las ZEE experimentaron un gran crecimiento y se fueron extendiendo por diversas zonas. Las consecuencias de la reforma industrial fue que la abundante mano de obra proveniente del éxodo rural fue contratada por las empresas privatizadas con unas condiciones precarias, además la liberalización de los precios provocó una gran inflación, también se llevó a cabo una reforma laboral que provocó oleadas de despidos.

Otro de los aspectos clave del proyecto fue la reforma fiscal, hasta mediados de los ochenta todas las empresas otorgaban sus beneficios al Estado de forma que no había un política fiscal como tal, la necesidad de esta surgió a medida que avanzaban las reformas en los otros sectores ya que las empresas estatales tenían una mayor autonomía y aparecía empresas privadas financiadas por el capital extranjero. En 1984 se llevó a cabo la primera reforma fiscal en la que se introdujeron los impuestos sobre el beneficio, combinándose con el sistema de responsabilidad por contratos, pero resultó insuficiente y en 1994 el gobierno introdujo una nueva reforma fiscal, consistió en la primera legislación tributaria orientada a la economía de mercado, derogó el sistema de responsabilidad por contratos y estableció un sistema de impuestos.

Continúa en la segunda parte donde trataré la respuesta del pueblo chino al proceso reformista


[1] “Las libertades políticas son secundarias o, incluso innecesarias en comparación con la libertad del comercio sin restricciones” Milton Friedman

[2] Deng Xiaoping, We can develop a market economy under socialism

Somos soldados

La propaganda de guerra, como el fenómeno comunicativo complejo que es, no puede ser entendida como una mera operación militar ejecutada durante los conflictos bélicos, sino que debe ser comprendida como una acción política más destinada a generar un determinado consenso social, aplicada por los poderes -generalmente el Estado- también durante los periodos pacíficos.

La significación del célebre aforismo de George Orwell la guerra es la paz -lema del Estado totalitario retratado en su distopía 1984- va más allá de ser un ejemplo de la manipulación del lenguaje por parte de los poderes, y puede interpretarse literalmente: la guerra es la paz, o mejor explicado, el Estado mantiene el estado de guerra -aunque mucho más sutil- también durante las épocas de paz. En Regeneración ya hemos apuntado algunas nociones de cómo los medios de comunicación y determinados grupos sociales vinculan la masculinidad y sus valores asociados (virilidad, valentía, heroísmo) al militarismo, por lo que en esta ocasión vamos a hacer un mayor énfasis en el Ejército -y, por ende, al Estado- como institución productora de imaginarios sociales.

Ya desde el siglo XIX Clausewitz (1999) consideraba prioritario enfocar la propaganda de guerra más a la opinión pública que al enemigo. El objetivo era claro: es más importante el respaldo popular que la desmoralización del enemigo. La guerra de Vietnam certificó las teorías del Mayor General prusiano, y desde entonces todos los ejércitos del mundo ahondaron aún más en desarrollar técnicas de persuasión para la retaguardia. Esta política de propaganda requiere necesariamente de un constante bombardeo -por utilizar la jerga militar- de mensajes en pos de la cohesión ideológica.

No es de extrañar, entonces, que el Estado promocione los valores militares de forma continuada. Adrián Huici (2010) considera dos fases fundamentales de la propaganda de guerra: persuadir al hombre común de que apoye o vaya a la guerra, y conseguir que una vez alistado -en sentido literal o figurado- sea capaz de matar o de aplaudir las muertes. De esta manera, la labor propagandística del Estado ha de ser meticulosa y concienzuda, amén de sostenida en el tiempo. Sólo así puede explicarse que, con toda naturalidad y ante la pasividad de gran parte de la población civil, un destacamento de tropas chilenas pueda pasearse por la región de Viña del Mar coreando marcialmente «argentinos mataré, bolivianos mutilaré, peruanos degollaré». Desde las esferas de poder nos intoxican diariamente con mensajes xenófobos y militaristas para que seamos capaces de aceptar que nuestros ejércitos se entrenan diariamente en el odio y la crueldad.

Pero, ¿cuál es la labor de los medios de comunicación en todo esto? Independientemente de que estén más próximos al Gobierno de turno o no, suelen cerrar filas en torno a tales contravalores, y esta situación es coherente con la definición que Yehya (2008) aporta sobre la guerra sensorial, entendida como aquellas en las que participan fundamentalmente las clases más bajas de los países desarrollados. Actualmente, la burguesía y la clase trabajadora acomodada sólo tiene conocimiento de la guerra por lo que consumen mediáticamente. Es por ello por lo que los poderes destinan grandes recursos en presentar los conflictos bélicos de manera «aséptica, indeleble y prácticamente higiénica, sin muerte, dolor ni destrucción» (Sierra, 1997:61), ya que es este sector poblacional el que se encuentra más dispuesto a ejercer su derecho a voto y a integrarse en la dinámica de consumo del libre mercado; hay que mantener en calma al público. Asimismo, la propaganda debe aprovechar unos valores preexistentes y explotarlos para ser efectiva -rara vez genera valores de la nada– por lo que teniendo en cuenta que según Garrido Lora (2004) la persuasión organizada con fines bélicos tiene un mayor rendimiento sobre una población hastiada que sobre una participativa, la teoría de la alienación de la clase trabajadora tendría otra consecuencia más de las ya analizadas en su obra por Marx.

Frente a esta realidad, se hace imperiosa la necesidad de las personas anarquistas de confrontar contra el Ejército y el resto de instituciones derivadas en diferentes planos: en el físico, por supuesto, pero también en el de las ideas. Y no sólo contra el organismo en sí, sino dando a conocer nuestros postulados antiautoritarios y alertando a la sociedad del peligro que representan las políticas militaristas por su naturaleza embrutecedora. No es este un canto al pacifismo como acto reflejo, sino más bien una reflexión sobre los mecanismos cotidianos a través de los que el Estado trata de convertirnos en potenciales soldados desechables.

Adrián Tarín

Notas

-CLAUSEWITZ, Karl von (1998). De la guerra. Madrid: Ministerio de Defensa. Centro de publicaciones.

-GARRIDO LORA, Manuel (2004). “¿Qué valores humanos utiliza la propaganda en los conflictos?”; en HUICI MÓDENES, Adrián (Ed.). Los heraldos de acero. La propaganda de guerra y sus medios. Sevilla: Comunicación social ediciones y publicaciones.

-HUICI MÓDENES, Adrián (2010). Guerra y propaganda en el siglo XXI. Nuevos mensajes, viejas guerras. Sevilla: Ediciones Alfar.

-SIERRA CABALLERO, Francisco (1997). “Antecedentes y contexto político de la guerra total. La información, la propaganda y la guerra psicológica en Chiapas”; en SIERRA CABALLERO, Francisco (Ed.). Comunicación e insurgencia. Hondarribia: Hiru.

-YEHYA, Naief (2008). Guerra y propaganda. Medios masivos y mito bélico en Estados Unidos. Barcelona: Paidós.

Principales prejuicios sobre los anarquistas

Violentos, antisistemas, vándalos, agitadores e incluso terroristas son las etiquetas que utilizan los medios de comunicación masivos contra nosotros, nos retratan como unos frustrados antisociales que queremos extender el caos y la destrucción por todo el planeta. Tristemente hay gente que cree esas difamaciones, por eso estamos sometidos a un exilio interior, nos tienen miedo, nos odian y nos criminalizan frecuentemente.

Otra malinterpretación menos tremenda pero igual de indignante es la de que somos unos ilusos y soñadores que fantaseamos con una sociedad ideal irrealizable, así que no se tienen en cuenta nuestras propuestas y se ignoran nuestras protestas y luchas sociales.

También es frecuente la concepción del anarquismo como una enfermedad juvenil, una fase de rebeldía contra lo impuesto y un síntoma de inmadurez, esta es la definición que mas estamos acostumbrados a escuchar, sobre todo por parte de nuestros familiares y amigos.

Estos son los principales prejuicios que están extendidos en la sociedad sobre el anarquismo, los responsables de ello son los medios de comunicación masivos y el sistema educativo, ambos controlados por la clase dominante, su función es mantener la hegemonía del pensamiento liberal y la perpetuación del sistema actual. No voy a extenderme mas en estos aspectos ya que requieren ser analizados con profundidad. mi propósito en este artículo es desmentir estas ideas erróneas que están interiorizadas entre la mayor parte de la población.

La idea de que somos unos violentos y que solo queremos destruir por destruir es totalmente errónea, puede que haya algunos energúmenos que malinterpreten o utilicen el anarquismo como pretexto para divertirse destrozando cosas, pero esos son una minoría. Nosotros recurrimos a la violencia cuando no hay otra salida, antes agotamos todos los medios pacíficos, lo que no vamos a hacer es quedarnos quietos mientras nos ningunean y nos reprimen. El anarqusimo contempla la violencia revolucionaria como un medio de acción aplicada en su justa medida y como respuesta a la violencia ejercida por un opresor, como dijo Malatesta, no es violento el que se defiende, sino el que obliga a los demás a tener que defenderse. Tiene gracia que los capitalistas nos acusen de violentos cuando es su sistema el que mas muertes ha causado a lo largo de la historia y cuando actualmente se siguen produciendo conflictos por intereses económicos como recientemente en Libia, Irak o Afganistán.

La opinión de que somos unos ilusos y unos soñadores que creemos en una sociedad irrealizable también es errónea, esta visión normalmente va acompañada de que el capitalismo es el sistema “menos malo”, la sostienen personas que pueden simpatizar con el anarquismo pero que lo ven inalcanzable. Ésto es un ejemplo de que el sistema ha conseguido que los individuos interioricen el inmovilismo y el conformismo, que piensen que las cosas son como son y que no se puede hacer nada para cambiarlas. Normal, con un pensamiento como ese extendido entre la población poco se va a cambiar y los capitalistas seguirán haciendo y deshaciendo a su antojo, menos mal que unos cuantos no nos callamos y seguimos con la lucha día a día. A medida que mas gente se una nuestra lucha la anarquía estará a un paso mas de poder ser alcanzada. El anarquismo necesita individuos críticos que se cuestionen continuamente la realidad que les rodea, sin adherirse a ningún tipo de dogma ya sea capitalista, religioso, leninista o fascista.

La afirmación que sostiene que el rechazo a la autoridad es cosa de jóvenes y que cuando se alcanza la madurez desaparece también está equivocada. ¿Qué pasa que agachar la cabeza y obedecer sin rechistar es una muestra de madurez? A mi me parece todo lo contrario que es un comportamiento infantil, como cuando un niño obedece a sus familiares y aguanta un sermón. La rebeldía nace del análisis del sistema, de estudiarlo a fondo, de ver contradicciones y de oponerse a su injusticia. Ésto me parece una actitud muy madura, mucho mas que resignarse y tirar la toalla, la historia está repleta de personas que creían en algo distinto y lucharon por ello con mas o menos éxito, los revolucionarios son uno de los principales motores de la historia, y no fueron ni mucho menos inmaduros.

Mientras estas ideas tengan tanta presencia en la sociedad no podremos articular un proyecto emancipador que figure como alternativa real a la barbarie capitalista, uno de nuestros principales deberes es concienciar a dia a dia a la gente que nos rodea y poner en marcha medios de comunicación propios como revistas, emisoras de radio, boletines…etc.  Cuanto mas se extiendan las ideas libertarias, menos alcance y efectividad tendrá la propaganda prosistema y estaremos mas cerca de la revolución social.

Los inicios del pensamiento socialista: El socialismo utópico (II)

En la publicación anterior hice un repaso de las ideas de Saint Simon y de Robert Owen y su aplicación, asi como su contribución al desarrollo del pensamiento socialista, en esta segunda parte me ocupo de Charles Fourier y concluyo con una reflexión personal

Charles Fourier

Charles Fourier fue el que mejor describió su sociedad ideal, en sus obras aparece hasta el mas mínimo detalle de como organizar la sociedad además de una crítica radical a la sociedad burguesa a la que consideraba la perversión de las relaciones humanas y la causante de la infelicidad y la tensión social constante. Desenmascaró a los teóricos burgueses y puso al descubierto la miseria moral y material, fue uno de los primeros pensadores en analizar la sociedad burguesa en busca de contradicciones que permitan llegar a su superación, empleó con maestría la dialéctica, consideraba que a una etapa de ascenso de precedía una de descenso. Fourier considera a la civilización capitalista como el resultado de una represión que destruye lo mejor de la humanidad, reivindica las emociones humanas para construir una armonía pasional donde no haya lugar para el autoritarismo, no busca una emancipación de las clases oprimidas solamente, sino que aspira a la liberación de la sociedad ya que considera que hasta las clases dominantes están frustradas, en este aspecto su pensamiento en parecido al de Sigmund Freud.

La teoría de Fourier mas destacada fue la de los falansterios, esta forma de organización social se adapta a los instintos naturales en vez de reprimirlos, se basan en la idea de autosuficiencia y cooperativismo, en la combinación de trabajo manual e intelectual, de trabajo y placer, cuyo fin es satisfacer la necesidad de cambio y variedad evitando la rutina del trabajo industrial. Este aspecto también se manifestaba en la idea de familia, consideraba a la monogamia como una represión de los instintos pasionales y en su lugar proponía el amor libre. El falansterio se basaba en tres elementos: Capital, trabajo y talento,  en el falansterio cada miembro podía elegir libremente la función que desempeñaría y podría alternarlas aunque la jornada laboral era extensa, la comunidad aseguraría los servicios sociales y el trabajo era obligatorio para todos, el falansterio estaría gestionado de forma mixta, los empresarios invertirían capital que se le sería devuelto sin interés, el beneficio restante sería repartido entre los trabajadores pero no de forma igualitaria, el talento sería especialmente recompensado, cuando los falansterios se extendieran internacionalmente dejaría de competir con el capital individual y la sociedad llegaría a la armonía y la libertad. Esa era la idea de transformación social de Fourier.

En la práctica las experiencias de los falansterios fracasaron, en Europa las ideas fourieristas no tuvieron gran acogida, solamente hubo dos falansterios en Francia y en España, pero en América del Norte fueron bien recibidas y alcanzaron prestigio intelectual, llegaron a haber hasta cincuenta falansterios en los Estados Unidos pero solo tres de ellos llegaron a durar mas de dos años. Fracasaron principalmente porque necesitaban una fuerte inversión inicial y los intereses de los capitalistas y las comunidades no coincidían, se formaron grupos de intereses en el seno de la colectividad, problemas logísticos y problemas económicos.

Las teorías de Charles Fourier influyeron notablemente en teóricos posteriores, las experiencias de los falansterios supusieron la puesta en práctica de los preceptos colectivistas que fueron perfeccionados por otros autores. También ejercieron influencia en las revoluciones de 1848 y en la posterior Comuna de París en 1870.

Conclusión

El socialismo utópico ejerció una gran influencia en los teóricos socialistas, algunas de las ideas eran muy adelantadas a su tiempo, pero los socialistas utópicos pecaron de ingenuos ya que no pensaban que fuera necesaria una revolución para cambiar la sociedad de entonces, esto puede ser en parte porque quedaron algo decepcionados con la Revolución francesa, sus aspiraciones eran cambiar el modelo de civilización de forma gradual y pacífica sin ni siquiera enfrentarse a la clase dominante dialécticamente, ya que algunos de los socialistas utópicos no negaron el papel de los capitalistas en la sociedad, creían que podía encontrarse una unidad de intereses entre oprimidos y opresores, también influye la confianza en la educación sobre todo en Owen que pensaba que mediante ella era posible transformar la sociedad. Esto fue duramente criticado por los teóricos marxistas y anarquistas, entre ellos Engels y Bakunin, el último centró su crítica en la ingenuidad de intentar convencer y persuadir a los explotadores, además de en el esfuerzo innecesario de diseñar por completo una sociedad de antemano, ya que en la práctica el contexto influye en el resultado y resulta imposible prever el funcionamiento de ésta, según este prisma las teorías utópicas nada aportan al cambio real de la sociedad salvo ganas de cambio, no ayudan a la emancipación de la clase obrera sino que enmascararían la opresión y alejarían al proletariado de un compromiso real con la causa revolucionaria.

No obstante muchos de estos pensadores reconocen los aportes del socialismo utópico, principalmente la necesidad de una liberación total del ser humano y no solo económica o política, también su influencia en la pedagogía libertaria, en el desarrollo de la sociología o en las teorías feministas y de género que fue la materia en la que mas avanzados estaban. Los socialistas utópicos no estuvieron a la altura de las circunstancias cuando se produjeron las revoluciones de 1848 y sus ideas no calaron de forma mayoritaria en la sociedad pero supusieron un antes y un después en la historia del pensamiento socialista.

Bibliografía

–          F. Engels,  Del socialismo utópico al socialismo científico (1892)

–          Saint Simon, El nuevo cristianismo (1825)

–          Charles Fourier, El falansterio  (1830)

–          Félix García Moriyón, Del socialismo utópico al anarquismo  (2009)

–          Eduard Thompson, La formación de la clase obrera en Inglaterra (1963)

–          Robert Owen, Nueva visión de sociedad  (1814)

1 41 42 43 44 45 53