#Ejecución

#Ejecución es un cortometraje que en escasos seis minutos de duración muestra con toda su crudeza la realidad de las 115 familias que diariamente, durante 2012 (40.000 en total, equivalente a la población de Soria), recibieron una llamada de su entidad bancaria para comunicar la ejecución hipotecaria de sus hogares.

La cinta, realizada por AWC (Audiovisual Working Class) en apoyo a la PAH, tiene un objetivo claro:  lanzar un mensaje a los políticos.

“Nuestra intención es que los diputados del Partido Popular lo vean y pongan rostro a los afectados para que, cuando hagan enmiendas a la iniciativa legislativa popular, dejen de ser esclavos del poder bancario, miren a la cara a las personas desahuciadas y legislen para ellas. Tienen que ser conscientes del drama al que están dando la espalda”, aclara Ilundain, portavoz de TACEE (Sindicato de Técnicos Audiovisuales y Cinematográficos del Estado Español), quienes han hecho posible la realización de la película.

El rostro que verán los diputados del Partido Popular y el resto de los espectadores del corto es el de Laura Domínguez, la intérprete que da vida a una agobiada madre a la que se comunica la ejecución de la hipoteca. La actriz ha utilizado la propia realidad diaria para preparar su personaje.

“Desgraciadamente, conozco casos más o menos cercanos. Creo que todos tenemos a alguien que está a punto de ser desahuciado. Además, no hay día en el que no veas en un telediario casos reales, vidas que se rompen sin que el Gobierno mueva un dedo”, confiesa la intérprete española de origen argentino.

#EJECUCION from awc on Vimeo.

Adrián Tarín

Por un primero de mayo combativo, no folclórico

El 1º de Mayo no puede ser un día de fiesta, ni podemos tomárnoslo como un festivo laboral, ni convertirlo en una celebración folclórica. El trasfondo y el significado de este día son de toda la clase obrera. Podemos pensar que es algo del pasado, algo que ya no tiene nada que ver con nosotros/as, ya que fue en el siglo XIX y estamos en el siglo XXI. Podemos pensar que la situación de los/as trabajadores/as entonces era totalmente distinta a la nuestra, o que la sociedad ha cambiado y de nada sirve tener presente un día como este. O podemos convertirlo en un día donde disfrazarnos, dar un paseo con unos/as cuantos/as liberados/as sindicales y unas banderitas de plástico, echarnos unas risas, tomarnos unas cañas y volvernos a nuestras casas.

Ante la situación actual de la clase obrera, es vital y deber de todos/as los/as anarquistas volver a darle contenido reivindicativo a este día, el cual debería ser de paro total en todo el país y no solo una festividad reconocida y amparada por el gobierno.

El sentido del 1º de Mayo viene de la conmemoración de la revuelta de Haymarket en Chicago, EEUU. En plena revolución industrial, desde el 1 de Mayo de 1886, se vinieron dando una serie de protestas y huelgas para reivindicar la jornada laboral de 8 horas. Esta reivindicación era uno de los máximos exponentes en el movimiento obrero internacional, a través del lema: ocho horas de trabajo, ocho horas para el descanso y ocho horas para la cultura; ya que las jornadas laborales de los/as trabajadores/as (hombres, mujeres y niños/as) podían llegar a las 16 horas fácilmente con un sueldo miserable. Más de 200.000 trabajadores/as conseguirían la reducción de jornada por la sola amenaza de huelga el 1 de Mayo. En Chicago, las movilizaciones continuaron el 2 y el 3 de Mayo.

Tras un montaje policial con un artefacto explosivo al finalizar una manifestación pacífica que iba a ser brutalmente reprimida, se hizo un juicio farsa, reconocido históricamente como ilegítimo y malintencionado, contra ocho militantes obreros de tendencia anarquista, condenando a muerte a cinco de ellos y a reclusión a otros tres:

  • Samuel Fielden, inmigrante ingles de 39 años y obrero textil fue condenado a cadena perpetua.

  • Oscar Neebe, estadounidense de 36 años y vendedor fue condenado a 15 años de trabajos forzosos.

  • Michael Schwab, inmigrante alemán de 33 años y tipógrafo fue condenado a cadena perpetua.

  • George Engel, inmigrante alemán de 50 años y tipógrafo fue condenado a muerte en la horca.

  • Adolf Fischer, inmigrante alemán de 30 años y periodista fue condenado a muerte en la horca.

  • Albert Parsons, estadounidense de 39 años y periodista fue condenado a muerte en la horca.

  • August Vicent Theodore Spies, inmigrante alemán de 31 años y periodista fue condenado a muerte en la horca.

  • Louis Lingg, inmigrante alemán de 22 años y carpintero fue condenado a muerte y se suicidó en su propia celda.

No olvidemos que, en España, las 8 horas no llegaron hasta el año 1919, a través de la huelga general que se vivió en Barcelona durante el conflicto con la central eléctrica “La Canadiense”, auspiciado por la CNT. En la misma, se paralizó el 70% de la industria. Ganado el conflicto, se implantó esta reivindicación obrera internacional, las 8 horas.

Actualmente la situación de la clase obrera en España cada vez dista menos de las condiciones en las que vivían los obreros del siglo XIX. Si nos paramos a pensar, podemos ver que vivimos en un país con más del 25% de la población activa en situación de desempleo. Esta situación crea enormes dramas personales y sociales: la mayor parte de la población joven y de los/as trabajadores/as en paro no tiene acceso al mercado laboral, por lo que no tienen acceso a adquirir lo más básico para la supervivencia y el desarrollo personal; las familias se desestructuran; se genera un sentimiento de fracaso que lleva a la desesperación, a la drogadicción o al suicidio; se desahucian a los/as trabajadores/as de las viviendas construidas con las manos y el sudor de otros/as trabajadores/as, de las cuales se apoderan los bancos y por las que nos obligan a pagar la mayor parte del sueldo en forma de hipoteca durante 40 o 50 años.

Los/as que pueden trabajar se enfrentan a la precariedad y a la flexibilidad en el mercado laboral, el cual no da estabilidad a los/as trabajadores/as para llevar una vida digna, mantiene a los/as jóvenes en una precariedad absoluta con la promesa de conseguir un puesto fijo en cualquier empresa que solo busca mano de obra flexible y barata.

El paro funciona como un látigo que azota la espalda de los/as obreros/as para meterles miedo y que solo hace que agachen la cabeza y obedezcan, para que no sean ellos/as los/as que se queden en la calle, sin posibilidad alguna de volver a acceder al mercado laboral, arruinando así su vida y la de su familia.

Las medidas de protección social que ha repartido el gobierno a través del plan PREPARA, se han visto totalmente insuficientes, y, lejos de frenar la agitación social como se pretendía, solo han creado nuevos dependientes de los subsidios estatales que nunca podrán llegar a volver a adquirir autonomía como individuos y reincorporarse al mercado laboral. Así pues, la forma en la que el gobierno quiere enfrentarse a la agitación social que desde hace unos años se extiende por la península e islas, se basa en invertir en nuevos cuerpos represivos, armar a la policía, aumentar sus efectivos, aumentar el control social y, por tanto, la represión contra cualquier tipo de movimiento social.

Uno de los objetivos de esta vuelta de tuerca que supone la crisis en Europa, es el desmantelamiento y privatización del sector social, educativo y sanitario del que se gozaba hasta ahora, para que sean las empresas privadas las que gestionen nuestras vidas. Seremos tratados como clientes y mercancía que requieren un servicio y pagarán por el mismo. La gente con mejor poder adquisitivo tendrá un acceso mejor a la sanidad, mientras que los/as trabajadores/as tendremos una sanidad pésima o directamente no tendremos acceso a la misma. Así es como funciona el modelo norteamericano, y como dentro de poco funcionará en España.

Seremos adiestrados en las escuelas y las universidades como entes productivos y competitivos al servicio de los/as empresarios/as. Todo/a aquel/la que no se adapte a este funcionamiento, será desechado y no tendrá acceso nunca al mercado laboral. A las universidades solo tendrán acceso quienes tengan dinero, mientras que los/as hijos/as de los/as obreros/as serán rechazados/as. Estas mismas serán gestionadas por entidades privadas que adiestrarán al antojo y según las necesidades del mercado en cada momento.

Otro objetivo es el desmantelamiento completo del sector de producción en España, dejando a este país como una marca comercial para el turismo. La industria, ya desde tiempos del PSOE en los años 80, está siendo desmantelada y deslocalizada a países en vías de desarrollo, donde la mano de obra es mucho más barata y cuya situación política es mucho más férrea y autoritaria que la española. Así pues, es ya bien sabido cómo las principales marcas del sector textil tienen sus fábricas en Asia. Adidas tiene fábricas proveedoras en la India y China donde trabajan niños/as (jornadas de 12 horas y duermen en el suelo de la fábrica), mujeres a las que se acosa sexualmente, y la regularización de la relación laboral es prácticamente inexistente (salario por debajo de la legalidad, trabas a la actividad sindical, castigos físicos, salarios de 21 céntimos de euro a la hora, imposibilidad de coger bajas por enfermedad, control de embarazos, etc.).

Para no irnos más lejos, uno de los españoles más ricos del mundo, Amancio Ortega, ha engordado su emporio de Inditex deslocalizando las fábricas de España a otros países para ser más competitivo. Su última desfachatez ha sido el cierre de Confecciones Corrochano de Talavera de la Reina para trasladar la producción a Marruecos, dejando en la calle a 50 familias. Allí, las trabajadoras tendrán un contrato esclavista (si llegan a tenerlo), una jornada laboral de más de 50 horas semanales con una carga de trabajo mucho mayor, un salario mucho menor que el de España y una nula libertad de sindicación ni de organización. Además, el vicepresidente de este emporio ha declarado de manera reciente que acepta el trabajo infantil como “un mal menor”.

Tampoco debemos olvidar que parte de la culpa de estas situaciones la tenemos todos/as aquellos/as que nos dejamos llevar por las campañas de marketing, y nos hemos acostumbrado a consumir de forma continuada por mero placer, sin necesidad de ello, y que buscamos comprar cada vez más barato, para poder comprar más cantidad y más a menudo.

Viendo la nula disposición de los/as empresarios/as españoles/as para solucionar algo más que aquello que les conviene, como la congelación y reducción de salarios, limitar el derecho a huelga, limitar la actividad sindical, flexibilizar el mercado laboral, y vivir sin hacer nada más que enriquecerse del trabajo de los/as demás, podemos echar un vistazo a los/as políticos/as. Estos/as llevan años y años enriqueciéndose, robando y expoliando a los/as pobres a base de pelotazos urbanísticos, malversación de fondos, concesiones y favores de empresas privadas, y viviendo de subvenciones, sin producir absolutamente nada. Nos dan la imagen de la derecha y de la izquierda, de que todos miran por los/as trabajadores/as, con la desfachatez de presentarse el PP como el partido popular de los/as trabajadores/as, o el PSOE como el partido socialista de los/as obreros/as. Tras más de 35 años de democracia a medias, ha quedado totalmente demostrado que, tanto el PP y el PSOE, como otros más minoritarios, como IU y UPyD, carecen de orientación ideológica definida, ya que solo crean cargos para que los/as amigos/as de las cabezas visibles puedan parasitar sin trabajar ni producir. Velan tanto por sus intereses, como por los de los/as empresarios/as, la alta nobleza y los grandes bancos, y se aseguran un buen retiro como consejeros/as en las grandes empresas, como Telefónica, Gas Natural, Iberdrola, etc. Así pues, los términos “izquierda” y “derecha” han sido abolidos del panorama político y electoral desde la transición. Tenemos una clase política que se comporta como lo que es, empresarios/as que engañan a los/as trabajadores/as con marketing y discursos bonitos a través de personas carismáticas, para legitimar el sistema político postfranquista y el económico capitalista que nos ahoga tanto a nosotros/as, como al planeta, a pasos agigantados.

Una mención especial en el engranaje del capitalismo la tienen los sindicatos. La gran mayoría depende del gobierno, ya que están subvencionados por el mismo y no tienen ningún pudor en comportarse como auténticas empresas gestoras de conflictos laborales. Tienen delegados/as con privilegios sobre los/as demás trabajadores/as, funcionan de manera verticalista, se presentan a elecciones sindicales haciendo promesas como si fuesen políticos/as, y desmovilizando a los/as trabajadores/as, haciéndolos/as ajenos/as a la conflictividad, firman EREs y reciben dinero por la hazaña, tienen asalariados/as a los/as que explotan y por cuya producción y plusvalía ganan dinero, aplican las reformas laborales entre sus asalariados/as, no tienen reparos en ir de la mano de la policía y de apoyar sus luchas, están metidos en casos de corrupción política, etc. Han perdido su función de defensa de los/as trabajadores/as; actualmente tienen como objetivo ahogar y dirigir al fracaso cualquier tipo de agitación obrera. La última prueba del servilismo de los sindicatos a los intereses de la patronal y del gobierno la tenemos en Iberia, donde los mayoritarios han firmado 3.141 despidos a espaldas de los/as trabajadores/as, así como la paz social con la empresa.

Viendo la situación de la clase obrera en España en el siglo XXI, con un férreo sistema capitalista, una clase política parásita que se legitima y sustenta en base a la represión y al exterminio, y una pérdida de derechos constante de la clase obrera, se hace legítimo dar al 1º de Mayo sentido como una jornada de lucha contra el miedo y los ataques que recibimos constantemente de los/as empresarios/as y del gobierno.

Abogamos por un 1º de Mayo que rompa con las organizaciones de izquierdas tradicionales (PSOE, IU, UGT, CCOO, etc.), las cuales, como se ha argumentando anteriormente, solo son organizaciones subvencionadas y mantenidas por el poder, y que mantienen vivo el engranaje capitalista. Abogamos por un 1º de Mayo en el que los/as trabajadores/as pierdan el miedo al látigo del paro y al fracaso, digan basta, se rebelen y sean capaces de organizarse entre iguales en los centros de trabajo, de estudio y en las calles. En el que se muestre a los/as demás que el anarcosindicalismo es la mejor forma de defensa de nuestros intereses como trabajadores/as, y de promoción de la autogestión a través de la toma de fábricas y tierras, o construyendo otras iniciativas desde la autogestión y el asamblearismo, demostrando que se puede vivir sin empresarios/as, siendo los/as trabajadores/as los/as dueños/as de nuestra producción y de nuestras vidas.

Por un 1º de Mayo combativo y anarquista que haga ver que hoy, como en 1886, los/as explotadores/as y el poder encontrarán resistencia y personas con la intención de construir un mundo justo sin explotación, sin guerras entre pueblos y sin desigualdad.

El principio fundamental de la anarquía es la abolición del salario y la sustitución del actual sistema industrial y autoritario por un sistema de libre cooperación universal, el único que puede resolver el conflicto que se prepara. La sociedad actual sólo vive por medio de la represión, y nosotros hemos aconsejado una revolución social de los trabajadores contra este sistema de fuerza. Si voy a ser ahorcado por mis ideas anarquistas, está bien: mátenme.

Albert Parsons
Asesinado por el gobierno de EEUU en la horca por los sucesos de Chicago

Grupo Anarquista Tierra

Federación Anarquista Ibérica (FAI)

Internacional de Federaciones Anarquistas (IFA)

http://www.i-f-a.org/index.php/es/2012-11-27-16-29-10/292-1-de-mayo-combativo-no-foclorico

Anarquismo Verde, Ecología Radical y otras hierbas

Por Rzo, de Bitácora Anarquista

Desde sus inicios, el anarquismo siempre estuvo relacionado con ideales humanistas como la cooperación, la solidaridad, la unión y la armonía. Esos mismos ideales fueron inmediatamente a la ecología y su relación con el ser humano. Este breve artículo pretende explorar de manera general la relación del anarquismo y la ecología en el transcurso de la historia reciente.

Comencemos con Charles Fourier (1772-1837), uno de los precursores del anarquismo. Este pensador estuvo muy avanzado a su tiempo y se le considera un socialista utópico pues su meta era la armonía universal. Su teoría, llamada la “atracción apasionada”, postulaba que el universo estaría en relación con las pasiones humanas, y las reflejaría. Era posible de explorar las situaciones apasionadas del ser humano al observar el mundo animal y vegetal, y aplicando un razonamiento analógico a estas observaciones. Fourier se oponía a la centralización e industrialización de ciudades, que en su tiempo, crecían exponencialmente. El creía, en cambio, que el campo y las ciudades debían estar en constante interacción, una idea moderna que recién es tomada en cuenta, si bien se desconoce que Fourier fue el precursor.

Años mas tarde en Estados Unidos, Henry David Thoreau(1817-1862) relata en Walden, La Vida en los Bosques (1854) los dos años que vivió en una pequeña cabaña construida por él mismo. Su estancia le permite reconocer que la libertad humana depende de su contacto con la naturaleza. Walden llegaría a ser bastante famoso e influenciaría el anarquismo individualista, el anarco-primitivismo, y la ecología profunda posteriormente.

Treinta años después, en El apoyo mutuo: un factor en la evolución (1890-96) [i], el geógrafo anarquista Pedro Kropotkin (1842-1921), basándose en sus observaciones del reino animal, llega a la conclusión de que la cooperación y la ayuda mutua eran tan importantes en la evolución de las especies, que la competencia y la lucha por la supervivencia. Luego, en Campos, fábricas y talleres (1899), Kropotkin desarrolla las ideas de economía local, autosuficiencia, y descentralización. Esta visión radical contrastaba con la postura de comunistas y socialistas autoritarios que abrogaban por la industrialización y centralización.

Un contemporáneo de Kropotkin fue su colega francés, Eliseo Reclus (1830-1905), quien se auto-calificaba como “geógrafo pero ante todo anarquista” y quien fue uno de los precursores de la geografía social. Reclus apoyaba la conservación de la naturaleza, era vegetariano, y condenaba la crueldad hacia los animales. Historia de un arroyo (1869) e Historia de una montaña (1875) son algunas de sus obras que demuestran su preocupación por la ecología. Reclus pregonaba que “el hombre es la naturaleza que toma consciencia de si misma.” Depende del ser humano, el progreso social y natural del planeta. Esta visión humanista y ecológica se oponía al pensamiento neomalthusianista de la mayoría de sus contemporáneos. Junto con Kropotkin y Carlo Cafiero, Reclus estableció las bases del comunismo libertario, sistema de organización social cuyos principios concordaban con el anarquismo. Reclus también es conocido por su frase: “la anarquía es la máxima expresión del orden, basado en cosas naturales, sin coacciones ni violencia”.

En el ámbito teórico del anarquismo social, desde Kropotkin y Reclus hasta Murray Bookchin, quién describo a continuación, hubo un gran vacío de unos 50 años a causa del olvido de estos dos grandes teóricos libertarios y las ideas anarquistas en general.

Murray Bookchin (1921-2006), historiador, filosofo, orador, y por mucho tiempo anarquista, se concentró en resolver problemas ecológicos, los cuales argumentó son causados por los sistemas de dominación de la sociedad humana. En 1964 publicó el ensayo Ecología y Pensamiento Revolucionario donde reivindica una ecología política y radical y la relaciona con el anarquismo; mas tarde la llamaría “Ecología Social”.

La ecología social se basa en la premisa que los problemas ecológicos actuales son consecuencia de problemas sociales, específicamente problemas causados por sistemas jerárquicos de dominación. Bookchin argumenta que para resolver los problemas ecológicos, no basta con acciones individuales (tales como el consumo responsable) si no la acción colectiva de la sociedad y la destrucción de los sistemas de dominación (el estado, el capital, y todo tipo de jerarquías dentro de la sociedad). A lo largo de su vida, Bookchin luchó contra el ambientalismo que siempre tuvo tintes reformistas y estuvo ligado al estado, y que además fallaba en identificar la raíz de los problemas ecológicos.

La ecología social de Bookchin estaba intrínsecamente ligada al anarquismo social. Las ideas de Kropotkin tuvieron una gran influencia en Bookchin, al igual que la revolución española de 1936. Extrañamente, Bookchin nunca menciona ni describe el pensamiento de Eliseo Reclus. Es bastante probable que la falta libros de Reclus en ingles sea la causa de este fenómeno; y por lo tanto, los dos teóricos llegaron a casi las mismas conclusiones.

Bookchin escribiría en 1997 el ensayo Anarquismo social o anarquismo estético donde criticaría y desafiaría la postura individualista y narcisista de algunos que se autodenominan anarquistas y que reniegan del anarquismo social y organizado. Bookchin criticaba específicamente a formas de anarquismo individualistas, primitivistas, y posmodernistas, representadas por filósofos como John Zerzan y Hakim Bey, dos personajes que valen la pena describir.

Por un lado, John Zerzan es el mas conocido pensador del anarco-primitivismo. Sus escritos critican y condenan la civilización como inherentemente opresiva, y busca inspiración en los modos de vida de cazadores y recolectores. Sus teorías son consideradas absurdas por muchos puesto que implican el aniquilamiento de millones de personas y el repudio de todos los avances científicos y tecnológicos desde la era paleolítica.

Por otra parte, Hakim Bey es el pensador mas conocido del anarquismo posizquierdista. Influenciado por la Internacional Situacionista, el anarquismo posizquierdista critica la relación del anarquismo con el izquierdismo tradicional. Bey propone la creación de zonas autónomas temporales, donde una sociedad libre pueda existir aunque sea por un breve momento, en lugar de estar “esperando la revolución”.

Podemos hablar de anarquismo verde? En realidad, no ya que es un termino demasiado flexible pues puede amparar a anarquistas que tienen una gran preocupación por la ecología social como Bookchin hasta a anarco-primitivistas y anarquistas anti-civilización como Zerzan. Es común que las ramas del anarquismo sean así de flexibles puesto que ningún anarquista aceptaría teorías absolutas que no puedan ser debatidas, pero también es cierto que las teorías de Zerzan y Bey tienen muy poco que ver con un anarquismo social; el único que tuvo un impacto real en la sociedad. También se podría argumentar que Zerzan y Bey no son anarquistas, ya que como diría Bakunin: «libertad sin socialismo es privilegio e injusticia; socialismo sin libertad es esclavitud y brutalidad» o «no soy verdaderamente libre más que cuando todos los seres humanos que me rodean, hombres y mujeres, son igualmente libres». Si este es el caso, se podría denominar anarquismo verde únicamente al pensamiento humanista, socialista, y libertario de Kropotkin, Reclus, y Bookchin.

Es curioso tomar en cuenta que la mayoría de anarquistas en el mundo no se consideran estrictamente anarquistas verdes, ni anarcosindicalistas, ni anarcoindividualistas, ni tampoco anarcofeministas. Estos son términos utilizados para explicar tendencias que forman parte del anarquismo, el cual engloba demasiadas variantes que se entrelazan entre sí y que por lo tanto no son absolutas.  David Graeber, en su libro Direct Action: An Etnography, precisa que 90% de anarquistas en Estados Unidos pertenecen a la categoría “anarquista sin adjetivos”, puesto que solo 10% están de acuerdo a identificarse con alguna variante. [ii] Por otro lado, afuera de los Estados Unidos, existe una gran cantidad de organizaciones que prefieren reivindicar el “comunismo libertario” en vez del anarquismo. Aun así, la mayoría de estas organizaciones comparten la preocupación ecológica como el resto de anarquistas.

Kropotkin, Reclus, y Bookchin fueron los principales pensadores del anarquismo verde, pero no son los únicos que teorizaron sobre una revolución social y ecológica. Autores contemporáneos como Peter Gelderloos, autor de Como La No-Violencia Protege al Estado, también ha escrito sobre como sería una sociedad anarquista y ecológica, teniendo en cuenta el nivel de la tecnología hoy en día.

En An Anarchist Solution to Global Warming (Una Solución Anarquista al Calentamiento Global), Gelderloos bosqueja como sería una sociedad ecológica organizada por anarquistas, una versión actualizada del comunismo libertario de Kropotkin, Reclus y Cafiero. En una sociedad de este tipo, la extracción y el consumo de combustible fósil tendría que detenerse completamente. La industria agro-alimentaria tendría que ser reemplazada por el cultivo de alimentos a nivel local. La mentalidad del valor agregado, la acumulación, producción, y consumos, en otras palabras la mentalidad del libre mercado seria reemplazada por “la descentralización, la asociación voluntaria, la auto-organización, la ayuda mutua, y la no-coercion” [iii], valores que han funcionado a través de la historia de la humanidad exitosamente.

Visiones como esta son necesarias para prever que cambios debemos lograr nosotros mismos, aquí y ahora, para que cuando vivamos sin capitalismo ni estado, podremos resolver colectivamente los problemas ecológicos que afronta el planeta. De lo contrario, estaremos propensos a caer en los mismos malos hábitos de siempre, a tomar mas de lo que necesitamos del planeta y hundirnos en un abismo sin fin de extracción y consumo que solo puede a la larga destruir al ser humano y su entorno natural.

Extrañamente, la vigencia del anarquismo social no han resultado en la popularidad de sus ideas ni de sus principales teóricos. La propaganda anarquista es, como siempre lo ha sido, imprescindible para la diseminación de las ideas libertarias. De lo contrario, se deja el campo abierto a ideas reformadoras, autoritarias, o parlamentaristas, que no podrán cambiar radicalmente la sociedad.

Lecturas Recomendadas:

[i] Estas fechas corresponden a la publicación de cada capítulo que fue publicado como una serie de ensayos en la revista británica literaria “Nineteenth Century”.

[ii] Graeber, David. Direct Action: An Etnography, pagina 216. De acuerdo a estadísticas que corresponden a las visitas a infoshop.com, el portal web mas concurrido en Estados Unidos.

[iii] Gelderloos, Peter. An Anarchist Solution To Global Warming.

Indómitos: una aproximación al islamismo yihadista. II

De cómo la URSS inseminó a Afganistán con la semilla del yihadismo radical (pt. 2).

La llamada a la yihad defensiva, promovida por las autoridades religiosas ante la invasión extranjera, constituye una empresa a nivel individual, un deber que debe ser cumplido por cada integrante de la Umma atendiendo a su compromiso con el Islam. Frente a esta modalidad, la yihad ofensiva únicamente puede ser dirigida por un responsable político o militar, cuya competencia es la dirección del séquito guerrero y sus acciones. Aquí encontramos un primer dato interesante para comprender la diferencia entre los posicionamientos que dividen la opinión musulmana con respecto a la comprensión del yihadismo: la comprobada capacidad de llamada de las fatwas (resoluciones jurídicas pronunciadas por la autoridad religiosa competente, los muftis o los ulemas1, en base al fiqh cuando la aplicación de las leyes del Corán es dudosa) lanzadas a petición de las asociaciones islamistas internacionales (tanto la Liga Islámica Mundial como otras creadas ad hoc a raíz del conflicto nacional) podía suponer un conflicto de tipo geopolítico de gran seriedad. En tanto que en el ámbito islámico, desde Marruecos a Arabia Saudí, todavía quedaban países que prestaban su apoyo al bloque comunista (Yemen del Sur, sólo unificado en una única entidad nacional en 1990; Argelia, Siria, la Organización por la Liberación de Palestina), si todo musulmán estaba llamado a la Yihad contra la invasión soviética de Afganistán entonces ello incluía a los habitantes de los países favorables o dependientes de la URSS, con la consiguiente tensión diplomática para sus gobiernos. En cualquier caso, la brecha que se abre entre comunistas y muyahiddin en 1979 supone el retorno a “la religión como el único idioma politico disponible”: los intelectuales islamistas y anticomunistas se vieron en la obligación del exilio y las medidas represoras del nuevo régimen comunista provocaron un descontento que cristalizó en una sublevación religiosa, que aunaba, al fin, a la fracción agfana de la Umma y a todos los defensores del Islam. Y de ahí a la resistencia, auxiliada por los yihadistas salafistas. Estos operativos, formados semiclandestinamente tanto en el territorio afgano como en los países anexos –entre los cuales Pakistán conformó el centro neurálgico, como se verá más adelante–, fueron llamados a prestar la ayuda necesaria para defender la tierra ocupada y la vuelta a un estado teocrático cuya legalidad estuviera fundamentada únicamente en la Sharia, la ley coránica. Si bien no tomaron parte de manera determinante en los diez años que duró el conflicto rusoafgano –con algunas excepciones notables, como la del joven Osama bin Laden, que combatió activamente a partir del año 1985 en Afganistán, previo paso por las bases de entrenamiento de Islamabad–, su importancia se cifra en que fueron el embrión de lo que sería la futura disidencia islámica radical. La guerra brindó a miles de jóvenes, todos defensores de la pureza de la religión de Alá y fervientemente convencidos de la conveniencia de instaurar un gobierno islámico central en el núcleo geográfico arábigo, la oportunidad de crear lazos y desarrollar sus capacidades militares mediante un adiestramiento severo e intensivo. Al Qaeda había sido engendrada.

Ya con Gorbachov en el poder, haciendo gala de una política menos intervencionista – enmarcada en las reformas económicas y políticas de la Perestroika y la intención de transparencia del glásnost y pretendiendo restaurar la armonía de las relaciones con EEUU tras el antagonismo de la Guerra Fría– y presionado por un ejército desalentado, Moscú retira sus unidades de Afganistán en febrero de 1989, tan sólo unos meses antes de la total desintegración de la URSS. Esto precipita el desenlace de la intervención occidental y el cambio de las tornas: Estados Unidos, aliviado para siempre de la amenaza comunista, se desentiende de la zona donde tan activa presencia había tenido en la década anterior, dejándola sumida en la sangrienta guerra intestina que sucedió a la batalla internacional que se había estado librando. Los antiguos aliados de los muyahiddin dejan a su espalda un país desamparado, abandonado a su suerte en un supuesto gobierno democrático que, sin embargo, no obtiene solución ninguna de la legislación internacional del conflicto, que no parece regir para el Afganistán de postguerra. La insatisfacción de los afganos debido a una transición democrática no consumada y a una soberanía propia que, de facto, no tenía vigencia, se une al pronto retorno de EEUU a la zona: en agosto de 1990 Saddam Hussein, presidente en funciones de Irak2 y dictador en la práctica, invade el colindante Emirato de Kuwait con un argumento de pertenencia y en un acto de vendetta como represalia por el supuesto usufructo ilícito de las reservas de petróleo iraquí. El sustancioso trato que con respecto al intercambio petrolífero mantenían Kuwait y Estados Unidos provoca la reacción de la administración Bush Senior frente a la afrenta baazista. Amparadas por una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU y con el beneplácito de la Liga Árabe se despliegan a partir de 1991 las fuerzas americanas en coalición con otras potencias occidentales por todo el Golfo Pérsico; a causa de ello la protesta de los sectores islamistas está a punto de dejarse ver.

Volvamos a evaluar el clima que se había formado en los años precedentes de conflicto. Una amplia comunidad musulmana, agredida como se sentía por la pretensión de control ajeno de sus tierras, compartía de forma más o menos general el deseo de defender su derecho de autodeterminación y autogobierno de acuerdo a la Sharia –esto es el espíritu yihadista–. Entre la masa, el impacto de un literalismo coránico había calado en la mentalidad de los antiguos combatientes árabes afganos que, como vimos, no tuvieron apenas influencia en la guerra afganosoviética pero estaban ahora a punto de eclosionar con toda su fuerza –ideológica y táctica–. Entre ellos se encontraba bin Laden, ciudadano saudita y fiel a su casa real, con la cual su familia mantenía lazos amistosos desde hacía tiempo, y que se vio poco menos que traicionado ante la permisividad del rey Fahd tras el asentamiento de las tropas de los impíos en el territorio de la Península Arábiga, “el lugar de los dos Lugares Sagrados3”. No sólo la ruptura entre bin Laden y la monarquía saudita es total: también se sienta el precedente para la identificación de los gobiernos árabes, en claro amancebamiento interesado con los occidentales, como un enemigo más de la Yihad. Es de aquí, de esta confluencia de intereses recuperacionistas y sumado a innumerables derivas previas e influencias intelectuales y teóricas y al contacto con otros grupos yihadistas, de donde nace al-Qaeda, “la base” –en referencia tanto las bases de aprovisionamiento y entrenamiento paquistaníes donde sus militantes se formaron para hacer frente a la invasión de Afganistán, como al fichero con los datos de los militantes, como a la fuerte base teórica y humana que necesitaba el islamismo para alzarse en su lucha contra “los cruzados y los sionistas”–. Al- Qaeda se pone así en funcionamiento como una rama más del amplio movimiento por la autonomía de la Umma, cuyos objetivos incluyen igualmente la totalidad de los territorios árabes oprimidos; donde la siempre principal Palestina ocupa un lugar especial en el corazón de todos los árabes, en palabras del mismo bin Laden. Es necesario precisar que la radicalización del punto de vista del grupo fundado por este último junto con al Zawahiri, Ahmed Taha y otros (oficialmente llamada Frente Islámico Mundial para la Yihad contra Cruzados y Sionistas) se produce como oposición a la presencia exterior, especialmente estadounidense –el enemigo lejano, dentro de la consideración que para bin Laden tiene este país como único poder hegemónico del mundo actual– y diferenciándose de la de una comunidad también yihadista pero interesada principalmente en la destrucción del enemigo cercano –los gobiernos árabes que para los fundamentalistas habían traicionado al Islam implantando legislaciones civiles, culpables de un delito de herejía al cuestionar el poder universal de Alá–. Esta masa combatiente, que supone la mayoría de los musulmanes, renegará de la ideología y las técnicas de al-Qaeda más tarde, cuando sus atentados alcancen un calibre desproporcionado y sus llamamientos a la lucha internacional choquen con los intereses de los reformistas nacionalistas. La asociación en base a la figura del líder, el respeto más literal a las doctrinas coránicas, la derogación de la ley civil y los ataques violentos es lo que caracteriza a al-Qaeda, como caracterizó en otras ocasiones a otros grupos que operaron más específicamente en distintos países (por ejemplo al-Yihad en Egipto, bajo el caudillaje de al Zawahiri, posteriormente asociado a bin Laden y a su organización); y en todos los casos se enfrenta al rechazo de los yihadistas moderados.

Así, la acción de los árabes afganos durante el período de 1979 a 1989 no fue decisiva, pero sí lo será a partir de la presencia sistemática en materia de defensa de los occidentales en la zona árabe, cuando estas milicias definan claramente sus objetivos globales y modus operandi. La traición de los gobiernos locales no es sino causa de la debilidad de sus líderes y de la manipulación americana: un nuevo enemigo, más poderoso, ha nacido. Y sólo entiende un lenguaje: el de la violencia espectacular.

J.

1En este sentido, las múltiples fatwas emitidas por bin Laden en sus comunicados y llamamientos a la yihad  carecerían de toda legitimidad, en tanto que este no ostentaba ningún cargo religioso reconocido.

2Tengamos en cuenta que Irak había sido un tradicional aliado de los Estados Unidos; la férrea dictadura de Hussein se ganó las simpatías de los americanos –y las críticas de sus vecinos musulmanes– debido a su laicismo y al intercambio comercial con el otro extremo del mundo.

3A saber: La Meca y Medina.

El machismo en la izquierda

Por Cora Álvarez

Veo que cada vez es más importante defender el feminismo día a día. En la izquierda aún queda mucho por aprender sobre el tema. Los micromachismos son lo que más cuesta ver y no por ser menos importantes hay que dejar de denunciarlos ya que forman parte de la estructura patriarcal y también los que la sustentan.

Todos y todas hemos pronunciado algo machista a lo largo de nuestra vida y es por eso que no nos damos cuenta de lo que realmente implica. Pero lo que más me preocupa es el machismo en la izquierda. Es curioso porque muchos me dicen que si eres de izquierdas no puedes ser machista pero, por desgracia, hay mucha gente que lo es. Me preocupa más que el machismo en la derecha porque ya sabemos cómo es su moral, sabemos que van de cara con el machismo y no es algo que me sorprenda por su parte. Por eso sólo me queda confiar en la izquierda, pero veo que muchos se disfrazan de feministas y luego son igual de machistas que la derecha.
Es entonces cuando sucede que si alguna feminista denuncia este tipo de actos machistas en la izquierda muchos saltan y comienzan con que son «paranoias». Insultan y a no quieren escuchar ni entender. Por eso no quiero compartir una revolución que no sea feminista y menos si tengo al lado a un supuesto compañero que me llama «feminazi» o «hembrista», utilizando así el lenguaje del patriarcado. Si hacemos las cosas tenemos que hacerlas bien.

La excusa muchas veces es «después de la revolución ya nos preocuparemos por eliminar el machismo». Error. La revolución debe ser feminista desde el principio, y para ello debemos saber qué es el feminismo mucho antes. Sigue siendo difícil empatizar y por eso el machismo se extiende más por los hombres que por las mujeres. Nosotras somos las oprimidas por el machismo, día a día sufrimos este tipo de violencia y por eso vemos más fácilmente las injusticias y las cosas que para muchos son «tonterías sin importancia».

Todo esto viene a cuento también por el último disco y la portada de Pablo Hasél. Como de él puedo decir muchos otros, pero me han llovido críticas negativas más que nunca por comentar este tema.
Hasél nos muestra una portada en la que dice: «Sigue desnudándose la dictadura del Capital» y debajo una mujer que se está masturbando entre billetes. ¿Cuál es el problema? Relacionar la dictadura del capital con una mujer no es nada acertado, mucho menos si se está masturbando. Es decir, la mujer de la imagen= dictadura de la capital, la mujer se está masturbando= iguala que una mujer se masturbe con una dictadura del capital.

Está el argumento que me han dado algunos de que ella es la Justicia y por eso es una mujer. Eso ya lo sabía, pero me deja igual. ¿El hecho de que toda la vida la figura de la Justicia fuese una mujer sirve como excusa para seguir haciéndolo? ¿O sólo podemos criticar cosas que son «de toda la vida» menos lo patriarcal? É ahí la cuestión. La discusión no es si pone a un hombre o a una mujer, la discusión es que ha puesto a una mujer, y siglo tras siglo seguimos relacionando cosas malas con las mujeres.

Sí, puede que Hasél no lo hiciese con mala intención ni se diese cuenta de lo que suponía todo esto, pero las buenas intenciones no bastan. Es curioso cómo se escudan en el hecho de ser comunistas, cómo si eso les absolviese de hacer o decir cosas machistas.
Si en vez de poner excusas intentasen escuchar lo que les decimos aprenderían cómo son sus comportamientos. Parece que para saber sobre comunismo debes leerte un montón de libros de Marx pero para ser feminista no hace falta leer nada. Quizá muchos deberían recordar las discusiones de Lenin con Kollontai o Zetkin.

Veo difícil cambiar esa mentalidad aunque creo que cada vez somos más feministas y que muchos empiezan a comprender que es necesario corregir actitudes que llevan repitiendo a lo largo de su vida. El ser de izquierdas no nos da derecho a pensar que tenemos la razón absoluta. Las conductas machistas deben eliminarse, ya no sólo en cuanto a la imagen de la mujer como símbolo negativo sino también en muchos insultos misóginos y cosas tan normales como un «piropo» en la calle (acoso callejero).

Ojalá empecemos a cuestionarnos a nosotros mismos con un poco de autocrítica. Son un conjunto de acciones que, por desgracia, están universalizadas y debemos cambiar entre todos.

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