Cherán, pueblo indígena construyendo autonomía

Cherán, el pueblo indígena localizado en la parte alta de la meseta michoacana (México), se armó de valor y rabia el 15 de abril de 2011 para gritar BASTA. Basta de violencia, de extorsiones, secuestros, violaciones y asesinatos a manos del crimen organizado. Este lugar se encontraba en un conflicto social entre los propios habitantes del pueblo purépecha y el narcotráfico que controlaba y dominaba totalmente la zona por aquel entonces. Sometido a una situación descontrolada e injusta, donde grupos de narcotráfico expropiaron y saquearon todos los terrenos, así como sus tierras de bosques de encinos. Los talamontes eran las personas que saqueaban la zona, llegaban, talaban hectáreas de árboles para conseguir madera y, por consiguiente, dinero fácil. Estas personas abusaban metódicamente y de forma violenta el pueblo de Cherán, teniéndolas en todo momento bajo su orden y discurso, ya que iban armados y no había autoridad que superase el miedo.

Por todo esto, en 2011 un grupo de mujeres, jóvenes de la comunidad y demás personas afectadas por la situación, decidieron tomar las calles “sin otra arma que el corazón y lo que tenían a la mano que eran palos, machetes y los instrumentos de labranza”.

Me asombra enormemente esta iniciativa popular, el inicio de lo que acabaría siendo una revolución contra todo tipo de Estado. ¿Cómo logra iniciarse un movimiento tan fuerte desde abajo? ¿Cómo puede todo un pueblo armarse de valor y fuerza psíquica para luchar contra el enemigo que nos ataca desde arriba? Me parece admirable este primer paso, el inicio de todo movimiento, esa chispa que prende contra todo lo establecido, lo impuesto. Porque cuando estás completamente invisibilizado por el sistema, este camino se vuelve mucho más difícil, de manera que sufres una doble presión de poder.

El testimonio de un comunero: “tardamos unas horas en reaccionar pero lo hicimos, dijimos: compañeros vamos a levantarnos que ya estuvo bueno y todo el pueblo se alzó, mujeres, jóvenes, niños, todos, y ahí detuvimos los carros y los quemamos y agarramos presos a los talamontes”.

A partir de ese momento el pueblo se organizó en busca de su autonomía, y la lucha que en un principio estaba orientada a defender el bosque, fue mucho más allá. Es un caso de expansión y expropiación del territorio, abuso de las tierras, mercantilización y puesta en marcha de negocios controlados por bandas de narcotráfico. Se trata de un caso extremo de falta de humanidad, el pueblo entero estaba sometido y controlado de manera que la sumisión parecía el único camino, o al menos el más fácil.

Poco a poco, el pueblo fue aprendiendo sobre procesos de autoridad, de manera que pronto acabaron con el ayuntamiento constitucional y gritaron al PRI “ni un partido más que divida la comunidad”. Además, montaron barricadas en cada calle y se instalaron casetas de seguridad para controlar toda persona que entrase y saliese del pueblo.

Los encargados de cuidar las entradas a la comunidad y el patrullaje del territorio eran los integrantes de “La Ronda Comunitaria”, constituida por 95 hombres voluntarios reconocidos

por el Consejo Mayor y el pueblo. Ellos eran los responsables de evitar que a la comunidad se ingresara con armas, vino, publicidad de los partidos políticos o drogas.

En diferentes vídeos se muestra el proceso de autonomía que van trazando, se ve cómo llegaron a vivir en comunidad, cómo el pueblo estuvo más unido que nunca por la causa de autonomía. Se organizaban grupos de vigilancia, se convivía en las casas, se encendían hogueras por las noches donde cantar, hablar al fuego o simplemente convivir con los demás camaradas e intercambiar ideas, diferentes perspectivas o los sentimientos que estaban a flor de piel. Me parece muy bonito también este proceso de conocimiento, donde antes apenas se relacionaban entre los vecinos del vecindario y gracias en parte a esto, se logró una mayor comunicación y vida en comunidad. Pasaron de ser 60 fogatas de vigilancia a más de 100 que acabaron siendo núcleos organizativos y no sólo por seguridad o vigilancia.

Me parece todo un ejemplo de lucha pacifista, porque a pesar de ir armados con lo poco que se tenía, se logró respetar el buen aura del pueblo, su esencia, y todo ello propició la recuperación de los valores perdidos por la presencia exterior, la vuelta a sus raíces.

A seis años de organización autónoma, los cheranenses son a día de hoy los dueños de sus tierras, los encargados de la paz, justicia y dignidad de su pueblo.

Se ha conseguido reducir la tala de bosques casi en su totalidad, de manera que a día de hoy están reforestándose y para talar una cantidad de madera, por pequeña que sea, debes tener un permiso. Además, el sistema educativo se ha adaptado a la idiosincracia del lugar, de manera que a los niños se les enseña la historia del pueblo, la verdadera historia de autonomía y lucha.

Me parece todo un ejemplo de autonomía, lucha y recuperación de valores primarios.

Lo ocurrido en Cherán no es más que un caso extremo de dominación de los pueblos, donde existe una represión salvaje contra este y, por tanto, las personas que lo habitan. Así, bajo mi punto de vista, se crea un doble conflicto ya que esta continua violación de los derechos humanos, acaba con las raíces de un pueblo rico en tradiciones y culturas relacionadas con la naturaleza. Se rompe de lleno esta unión con la naturaleza al ser expropiados sus terrenos y bosques, donde la población cheranense ya no tiene cabida, donde su idiosincracia es tapada, olvidada y donde la corrupción y violencia se normaliza hasta tal punto de acabar todo un pueblo en manos de narcotraficantes ajenos al territorio, cayendo pues en una relación de poder absoluta.

Pienso que la autodefensa como búsqueda de la libertad en este contexto es el mejor camino, y el primer paso para llegar hacia esta ansiada libertad reside en la unión del pueblo y la conformación de un sistema horizontal, donde las decisiones tomadas provengan de un colectivo no jerarquizado ni institucionalizado, porque de ser así volveríamos a caer en el sistema contra el que estamos luchando.

Si analizamos el transfondo del problema, llegamos a la reproducción de relaciones de poder dentro del sistema capitalista establecido. En tanto que se rompe esta relación con la naturaleza, se establece una situación de dominación, donde los hombres hacen uso de la misma naturaleza desde una relación jerárquica de poder, de manera que se cae en el abuso y no respeto de la misma.

Así, volvemos al mismo círculo reproducido por el sistema capitalista, donde lo único que prima, en este caso, es la producción masiva de madera para convertirla en capital rápido y fácil. Fácil porque desde la perspectiva que comentaba antes donde se ve la naturaleza como algo ajeno a nosotros, se nos hace sencillo abusar de ella sin que nos produzca ningún dolor o remordimiento. En cambio, desde la visión indígena, la naturaleza conforma todo lo que somos y de dónde venimos, y bajo ningún concepto se entiende como un elemento que pueda venderse o maltratarse, pues forma parte de la comunidad. La relación con ella va más allá del simple sustento o habitación. Luego la idea de Estado autónomo o el simple concepto de “comunidad” queda muy alejado del ideario capitalista y neoliberal.

Se trata pues, de un claro ejemplo de necesidad de repensar el Estado tal y como lo tenemos impuesto, tal y como lo reconocemos como natural nosotras y nosotros. Los zapatistas tienen un largo camino andado en cuanto a la creación de espacios libres y búsqueda de gobiernos autónomos. Ambos ejemplos son claros en cuanto a lo que piden y reclaman de su pertenencia.

Del ejemplo de Cherán quisiera destacar tres puntos importantes:

Primero destacar su capacidad organizativa del territorio, donde han logrado hacer frente al crimen organizado tan brutal que estaban viviendo. Segundo hacer una mención especial al uso que hacen de sus derechos, que de manera muy respetable deciden elegir ellos y ellas mismas a sus autoridades. Además de la capacidad de estructurar una forma de gobierno comunal de manera legal y legítima. Todo esto bajo el discurso de la globalización y el neoliberalismo, encaminado a la privatización y explotación de recursos naturales y humanos donde, por consiguiente, aparece la visión capitalista que sostiene todo este conjunto de ideas productivas.

Sin duda Cherán me parece un referente en cuanto a la lucha contra el Estado, movimiento de resistencia y empoderamiento de las sociedades y comunidades indígenas.

 

Desde Guadalajara, Jalisco.

Teresa López González

9M: Resaca emocional y breves reflexiones

Por Araceli Pulpillo extraído de Amanece Metrópoli
Las críticas que produce el feminismo es lo mejor que ha dado el siglo XX. Es la postura política que va más al fondo, porque va a discutir justamente que cualquier jerarquía puede encontrar un lugar natural en los cuerpos y debe ser desarticulada desde allí.
Diana Maffía – Desafíos actuales del feminismo

El pasado 8 de marzo la calle gritó feminismo desde cada lugar del Estado. En una convocatoria que venía ya gestándose desde hace un año y que pretendía ser diferente a la de años anteriores. Y lo ha sido. Porque la valentía del movimiento feminista ha sabido articular una Huelga General más allá del ámbito laboral y de consumo. Más allá de la mente patriarcal. Poniendo las desigualdades asignadas al binomio mujer-hombre que hay en toda la estructura social en el centro de la lucha para erradicarlas.

Ese día desde por la noche a las 00.00, en Tirso de Molina, emprendí la marcha con compañeras para colocar carteles y pegatinas llamando a la Huelga. Llevábamos un altavoz donde sonaba A la Huelga compañeras de La Tía Carmen, canción con la que íbamos cantando y bailando mientras caminábamos, las mujeres nos sonreían y alzaban los brazos. Mi primera emoción vino desde bien temprano en la jornada. Antes de entrar a Sol para participar en la cacerolada unos 15 policías nacionales rodearon a mis compañeras y a mí y nos pidieron la documentación. Al principio confusión y un poco de miedo. Después un rio de mujeres que se acercaron con cacerolas, rodearon el círculo en el que nos tenía, empezaron a vociferar Nos tocan a una, nos tocan a todas (ahora mismo, mientras lo cuento, se me eriza el vello). Tras diez minutos de abrazo feminista, los nacionales se marcharon con la cabeza gacha y con los oídos un poco más sordos. Continuamos nuestra marcha.

Por la mañana participé en diferentes piquetes informativos en Leganés, Villaverde Bajo, Villaverde Alto… En todas partes había un chorro de mujeres haciendo actos y leyendo manifiestos cargados de fuerza y llamando a la manifestación de la tarde en Atocha. Con los coches pitábamos y la gente de la calle se unía a los pitidos y cánticos. Se acercaban para coger los dípticos informativos. Al medio día, unos compañeros nos habían preparado la comida en el Ateneo. Una sopa calentita de verduras y unas hamburguesas veganas sin gluten con patatas de guarnición. Estaban sosteniendo la Huelga y se encargaron de los cuidados a los que renunciamos por un día para que se hiciera visible su importancia. Llevábamos lazos anarcofeminstas que hizo una compañera semanas antes y nos los colocábamos las unas a las otras con emoción. En la sobremesa hablábamos sobre la manifestación de después, sobre reuniones tras el 8, sobre actos y mesas redondas que queríamos hacer, sobre cómo continuar trabajando. Empezamos a inflar globos para el camión. Todas las allí presentes nos pusimos a una a inflar un montón de globos. La fuerza de la unión. En diez minutos ya estaban inflados. Adornamos el camión. Nos pusimos en marcha para Puerta de Alcalá.

En el camino ya notaba que las calles eran un río de mujeres y hombres que iban a la manifestación. El tren y el metro lleno de mujeres con las caras pintadas y con pancartas de lemas feministas: No es no, Somos las nietas de las brujas que no pudisteis quemar, Hoy grito por todas las que no pueden… Una vez en Puerta de Alcalá hubo un mitin del bloque sindical combativo. Me emocioné con las palabras de Ana Sigüenza, la primera y única mujer, por desgracia, secretaria general de un sindicato en el Estado español (CNT): decía que «nosotras lo que queremos es acabar con la desigualdad, acabar con la verticalidad, acabar con los privilegios, mañana empezaremos a trabajar mejor todavía» y a mí los vellos de punta. Después nos dirigimos a Cibeles para esperar a la cabecera de la organización. Esperamos durante más de una hora, miraba a mi alrededor y veía a miles de mujeres por todas partes. Cuando llegó al fin la cabecera, me subí al camión y divisé que no había fin para la marea de personas que avanzaba. Me volví a emocionar. Éramos un río. Mujeres de todas las edades. Voces de mujeres en todos los altavoces. Cánticos al unísono. Saltos que eran miles. Miradas de compañeras casi con lágrimas en los ojos. Cuando al fin pudimos avanzar entre tantas personas, nos dejamos la voz, literalmente, gritando fuerte que el feminismo ha venido para quedarse.

Ha sido diferente. Sí. Hemos aparecido a nivel internacional en numerosos periódicos y aunque esta convocatoria haya sido un éxito antes incluso del mismo día de Huelga, también nos debe servir para reflexionar de cara a que las críticas sean cada vez más certeras y más inclusivas. Para seguir construyendo juntas lazos que nos hagan avanzar en una sociedad más justa e igualitaria.

Que el feminismo es anticapitalista, antirracista, antifascista, antihomófobo, y anti toda teoría e ideología que pretenda subyugar a las personas, es algo que sabemos las que llevamos militando o acercándonos al feminismo desde hace tiempo (o no tanto). Las muestras desde los medios de “información” de intentar vaciar este contenido han sido numerosas. También es cierto que tienen herramientas suficientes para tergiversar y para quedarse en la superficie de lo que realmente sucede en las asambleas y en las calles… Por eso debemos estar atentas a que el capitalismo y sus vasallos (como suelen hacer con todo lo que puede llegar a beneficiarle) no se apropien de nuestra lucha. Que el parlamentarismo no nos convenza de nada. Y este, a pesar de ser un trabajo arduo, ha de ser necesario. Ya vemos como empresas que explotan a mujeres en países colonizados, o en nuestros propios países, venden camisetas con el lema I`m feminist y como se compran a cascoporro; o como líderes y lideresas de partidos que atacan constantemente con sus políticas económicas y sociales a las mujeres se abogan abanderados del feminismo; hasta han intentado rescatar al dictador Franco como feminista. Aquí se intenta sumar todo el mundo, pero el feminismo es mucho más que una tendencia, y nosotras, las feministas, tenemos la responsabilidad de defenderlo.

El feminismo pone la vida en el centro y busca el buen vivir. Como precaria, vivo en mis propias carnes la dureza de este sistema perverso. Llevo militando en Comando Sororidad cinco años desde mi etapa estudiantil, donde he aprendido mucho como feminista. Ahora que pretendo hacerme un hueco en este mercado laboral lleno de obstáculos, he visto como una necesidad de clase militar también en un sindicato. Digo esto porque siento orgullo de que el sindicato al que estoy afiliada, CNT, haya sido uno de los que han formalizado a nivel laboral la convocatoria de 24 horas que pedíamos desde el movimiento feminista. Y lo digo como una crítica en ambas direcciones. El sindicalismo necesita feminizarse y dejar de copar las primeras filas. El feminismo necesita contemplar el sindicalismo como una herramienta de alianza. No todos los sindicatos son iguales. El sindicalismo combativo está demostrando ser una herramienta útil. Y creo que el feminismo debe tejer una red con los sindicatos que han sabido vivir en su tiempo. Además, ahora vendrá la represión contra algunas mujeres que han ido a la Huelga General Feminista y debemos trabajar conjuntamente para arropar a todas en estos procesos que pueden llegar a ser largos y tediosos.

«El feminismo blanco insiste en que todas somos mujeres, eso es un problema con el privilegio […] si hay una cosa que yo intento siempre aclarar es que el feminismo negro del que yo hablo, no es el feminismo, es parte del discurso de la mujer». Estas son las palabras de Antoinette Torres, fundadora de Afroféminas, en una entrevista que le hice hace unos meses para Labio Asesino Fanzine. Y las dejo aquí para entender la posición del portal de no ir a la Huelga. Quizá esta es una de las críticas al feminismo que más llevo reflexionando desde hace tiempo. Porque las feministas blancas debemos revisar nuestros propios privilegios, debemos hacer un ejercicio de interseccionalidad para crear alianzas con mujeres que hacen feminismo desde otras posiciones y opresiones; mujeres gitanas, musulmanas, negras, latinoamericanas, andaluzas, con diversidad funcional; personas que no forman parte del binomio impuesto mujer-hombre como transexuales o intersexuales; mujeres con orientaciones diversas: lesbianas, bisexuales, asexuales… Su voz debería estar incluida en el oleaje feminista, pero la realidad es bien distinta. Aún hay resistencias dentro del feminismo para transformar nuestra mirada en una mirada más inclusiva. Aún cuesta la autocrítica y el tomar posiciones más distantes para que sean compañeras atravesadas por otras opresiones diferentes a las nuestras las que tomen posiciones en primera fila. Debemos seguir remando para ser más certeras.

Andamos y construimos. Debemos aprehender(nos) en el proceso. El feminismo ha venido para quedarse pero también para desarticular(nos) y para hacer críticas que apunten directamente al corazón de nuestras propias creencias como sociedad. Después de la resaca emocional del día 8, debemos seguir trabajando. Debemos aprovechar los lazos creados en este proceso para cuidarlos. Debemos seguir haciendo lazos con otras realidades para ser aún más fuertes.

Qué hacer ante la represión policial y sus prácticas tránsfobas

Tras profundizar durante unos meses sobre la realidad de las personas transexuales he descubierto nuevas perspectivas y me he planteado cosas que nunca había hecho, ya que mi realidad como mujer cis no lo había necesitado. La reflexión que dejo aquí, surge a partir de haber asistido, el 30 de abril de 2017, a una charla sobre represión a personas no cis-normativas, desde una perspectiva transfeminista, enmarcada en las jornadas del Tattoo Circus, llevadas a cabo en Vallekas. La charla fue expuesta por el colectivo catalán El Nudo Transfeminista(1), a raíz de la presentación de un fanzine donde exponen la realidad y las pautas a tener en cuenta en caso de represión a personas trans o no cis-heteronormativas. Lo que vais a leer a continuación no son más que algunas notas, pasadas por el filtro de mi propia subjetividad en el proceso de asimilación, pero me parecen lo suficientemente importantes para tenerlas en cuenta, ya que desde la perspectiva mayoritariamente cis de los movimientos políticos, no suelen valorarse:

Pese a que una persona trans socialice con una identidad concreta, si le detienen/registran/identifican y se identifica con esa identidad, diferente a la que aparece en su carnet de identidad, puede ser tomado como una falta hacia la policía o un obstáculo a su labor. Es necesario saber muy bien cómo actuar en esos casos, porque ellas(2) tienen derecho a identificarse con cómo se sienten y no como están registradas por un sistema que no las tiene en cuenta. Si la policía no respeta la identidad con la que se identifica y socializa una persona trans está incurriendo en un delito. La policía debe estar informada de la ley(3) y si no la aplica puede ser denunciada por delito de transfobia.

Algunas cosas que se deben tener en cuenta en el caso de la represión a personas transexuales son:

– Avisar a un/a abogado/a e informarle de la situación y, en caso de conocer algunos requisitos legales específicos referentes a las personas trans, hablarle de ellos y especificar, siempre que sea posible, el artículo concreto en que hace referencia, ya que muchas veces no suelen estar formados/as en algo tan específico y dar esta información puede ayudar a que se agilice el proceso.

– Haber acordado previamente con la persona si en caso de detención quieren que se avise a sus familias (esto sirve para cualquier caso represivo, pero con más razón en personas trans, donde las relaciones familiares pueden haberse visto especialmente afectadas por el tránsito).

– Informar al/la abogado/a (y al cuerpo de policía si procede, sin poner en peligro a la persona que lo haga) de si la persona detenida está tomando algún tipo de medicación concreta, ya que están obligados a dársela.

En algunas regiones se están empezando a crear leyes concretas, sobre represión en personas trans. En el caso concreto de Catalunya, se ha elaborado una nueva ley, que reconoce incluso el derecho de la persona trans a elegir con qué grupo quiere ser encerrado de forma que sus seguridad e integridad no se vean comprometidas.

Además el colectivo que llevó a cabo la charla, reivindicó algunas cosas a las que, como mujer-cis me sumo en apoyo: la necesidad de tener en cuenta las diferentes realidades sociales que a traviesan a las personas trans, una teoría homogeneizante sobre transexualidad no sirve para todos los casos (me permito añadir: ni en transexualidad, ni en feminismo, ni en muchas otras reivindicaciones políticas), los colectivos antirrepresivos, cuenten o no con una persona trans dentro de su organización, especialmente si cuentan con ella, deben tener en cuenta, no sólo la teoría sino lo que verdaderamente significa sentirse trans, se deben fomentar los cuidados emocionales en las dinámicas de acción y organización, especialmente en casos de detenciones.
Los movimientos anti-fascistas/capitalistas/racistas/machistas, etc. deben dejar de invisibilizar y desprestigiar la lucha de las personas
trans, catalogándolas de actividades de reivindicación festiva.

A las personas cuya sensibilidad se haya visto afectada por lo dicho, os recomiendo que antes de lanzar comentarios a la defensiva os reviséis vuestros privilegios y hagáis un esfuerzo de autocrítica, si hoy comparto esto aquí después de tantas semanas es porque yo misma he intentado hacerlo y sensibilizarme ante esta realidad que, si bien no me toca de forma directa, procuro comprender despacio y con esfuerzo, y no, aún no lo sé todo ni lo sabré nunca en tanto en cuanto no podré ponerme nunca en su piel y sentir, como sienten ellas sus agresiones, macro o micro(4) por nuestra parte, por parte del sistema. 

1- Nudo Transfeminsita. Para más información podéis poneros en contacto con ellxs a través de su correo electrónico elnudotransfeminista@riseup.net

2- Ellas. Cuando utilizo el pronombre ellas, hago referencia a personas, ya que en el idioma castellano no existe un neutro reconocido, y aún pudiendo usar alternativas como –e –x -@, no estoy segura de que ninguna de estas terminaciones u otros artículos tengan la capacidad de representar las diferentes realidades identitarias no normativas. Si bien esta elección puede no ser la más adecuada, la he tomado bajo la perspectiva consciente de que aún me queda mucho por conocer y matizar.

3- Sujetas al reglamento jurídico de cada Comunidad Autónoma. 

4- macro/micro. Esta categorización hace referencia a la teoría feminista y las agresiones micromachistas, tal y como Luis Bonino acuña el término: haciendo alusión no a su “importancia” o “tamaño”, sino al nivel de visibilidad de la violencia ejercida por su normalización cultural.

 

Nuria E.

La Universidad Pública de nuestros días: el reino del capitalismo académico

¿Os acordáis cuando de adolescentes nos decían eso de “estudia para tener un futuro”?… Ese relato forma parte ya de la historia. Se ha desvanecido. Forma parte de los valores de la modernidad pasada donde existían relatos estables, previsibles, donde existía un horizonte y certezas.

El proceso de privatización y decadencia de la Universidad Pública empezó en el 2000 con las reformas del Plan Bolonia. Con estas reformas las funciones culturales, críticas, educativas en su significado más integral y transversal, terminarían reducidas a su mínima expresión, aumentando la tendencia profesionalizante y pragmática de las titulaciones académicas dirigidas a emplear a los ejércitos mujeres y hombres que pasan por las aulas de las universidades. Esa masa de mujeres y hombres estudiantes no sólo están dirigidos a su empleabilidad en un contexto tan difícil y salvaje como en la fase del capitalismo actual, sino que también se inocula al alumnado la ambición y el sacrosanto valor de la competencia dentro y fuera de las aulas basada en la falacia de la meritocracia. Una competencia atroz que vacía de contenido la propia finalidad esencialmente educativa y crítica que antaño tenían las universidades, sobre todo, nuestras universidades públicas.

Pero la peor “batalla” que vengo a denunciar con este escrito es lo que pasa en el interior de la estructura universitaria. Lo que ocurre en las estructuras de poder, en los departamentos, en las áreas de conocimiento, lo que ocurre con nuestras condiciones laborales del profesorado y con la calidad educativa. La precariedad socioeconómica y existencial del profesorado en la Universidad es tan cruda, expandida y perversa que se ha llegado a naturalizar tanto que una pasea por los pasillos pensando ¿qué ha pasado para que exista este pacto de silencio en esta institución? En esta situación, la figura del Profesorado Sustituto Interino (PSI) es el último eslabón de la cadena de precariedad de la Universidad Pública, sin que los sindicatos mayoritarios (UGT, CCOO, CSIF) que copan estos espacios parezcan mover un solo dedo por una lucha sindical que dignifique nuestro trabajo. Parece haberse afianzado como una “ley” que sistemáticamente se vulneren nuestros derechos laborales y sociales. Sí, en las universidades, y en los departamentos se vulneran derechos laborales constantemente. Las condiciones laborales de un PSI pasan en primer lugar por contratos inestables, precarios, y muy pero que muy mal pagados para toda la formación y currículum que se exigen. Las condiciones laborales del Profesorado Sustituto Interino son susceptibles de estar sujetas a la arbitrariedad de mando de las direcciones de los departamentos donde te adscribas. Se produce un limbo ético en el que pasas a ser una ficha que mueven según los intereses de competencia que convengan en cada momento. En este contexto, damos la docencia que sobra, sin capacidad de elección, lo que no quieran el resto del departamento mejor posicionado, en una jerarquía y actitud de sumisión constante. Un departamento puede convertirse en un cortijo de relaciones de influencias que recuerda más a relaciones feudales que al siglo XXI. El profesorado que no queramos comulgar y pasar por esas “tragaderas” estamos condenados al ostracismo, a tener más obstáculos para la promoción de nuestra carrera académica o, directamente, a abandonar esa trayectoria laboral.

Las reformas universitarias impulsadas en los últimos años por los sucesivos gobiernos se inscriben en la matriz de las políticas públicas neoliberales propias del contexto en el que vivimos. La era del sujeto neoliberal se plasma en la Universidad pública en todos los rincones. Un espacio donde la solidaridad se convierte en competencia, la igualdad en arbitrariedad autoritaria, la dignidad en relaciones de influencia… Todo esto es consecuencia y reflejo de cómo ha sido todo el proceso de implantación de las reformas universitarias, donde ha habido un evidente déficit democrático representando un nuevo autoritarismo tecnocrático que acompaña al modelo neoliberal imperante en la sociedad de hoy. Como dice el sociólogo Juan Irigoyen, la neutralización del pensamiento crítico que ha producido la universidad es una cuestión esencial para el avance del proyecto neoliberal, así como la absorción de las élites universitarias por el proyecto global y las fuerzas transversales que lo impulsan. Así nace el capitalismo académico, que determina una relación de intercambio entre la industria y los/as investigadores/as, maximizando la producción de conocimiento a fines industriales y comerciales, y minimizando los saberes tradicionalmente críticos que han identificado a la universidad moderna. La implementación de este modelo tiene como consecuencia principal la reprofesionalización del profesorado, el establecimiento de una jerarquía entre los mismos y la precarización máxima.

La racionalidad sobre la que se asienta la gestión de nuestras universidades es la evaluación permanente que es el instrumento principal para establecer un orden equivalente al del sagrado mercado. Aquí emergen las ideologías de la “calidad” y la “excelencia”, imprescindibles para instituir una cultura y un imaginario profesional que respalde los procesos de competencia atroz que se da en cada ámbito universitario. En España la ANECA (Agencia Nacional de la Evaluación de la Calidad y la Acreditación) es el “monstruo que llama a la puerta” y evalúa bajo unos ítems adecuados a este capitalismo académico si nuestra trayectoria, nuestro curricular como profesorado e investigadoras/es son válidos o no. Esto no hace más que producir sujetos vulnerables, sujetos frágiles articulados para la competencia. Lo importante es ganar siempre en la competencia con los iguales. Así se debilita el tejido colectivo y se produce una subjetivación disciplinada que se funda en el miedo.

Es vital e imprescindible desarrollar una nueva sociabilidad en la Universidad que supere la jungla de la competitividad en la que la han convertido. Es necesario respaldar unas condiciones laborales dignas del profesorado que apueste por garantizar una educación superior de calidad e impregnada de los valores democráticos que tanto se dice defender.

Vanessa Gómez Bernal,

es trabajadora social, antropóloga. Máster en Género, Identidad y Ciudadanía y Doctora en Estudios de Género y de la discapacidad. Actualmente trabaja como Profesora Sustituta Interina en la Universidad de Cádiz. Cobra 328’10€/mes por un contrato parcial como tanto profesorado en la absoluta precariedad que trabaja en las universidades españolas…

Balance de la histórica huelga feminista por los sindicatos CGT y CNT

La Huelga General del 8 de Marzo, un hito histórico

“Aquellas que eran vistas danzando eran consideradas locas por aquellos que no podían oír la música.” Nietzsche

SECRETARIADO PERMANENTE DEL COMITÉ CONFEDERAL DE LA CGT

Ayer, al unísono en más de 140 países del mundo, de manera intercontinental, las mujeres bailaban juntas la misma danza contra el patriarcado. Las calles se llenaban de piquetes, se ultimaban las pancartas, globos, camisetas, se sonreía con la locura de la complicidad. Batucadas, caceroladas, marchas nocturnas, toma de edificios para pernoctar en ellos, asambleas feministas, reuniones para resolver dudas sindicales. La danza era imparable.  Expectación e ilusión en el ambiente a partes iguales. Y la certeza absoluta de que nos hemos conjurado para hacer y cambiar la historia.  ¡A las barricadas!

Hoy me recordaba un compañero de CGT que veinte días llevan los medios radiando en prensa y televisión sobre la Huelga feminista del 8 de marzo. Una cobertura mediática superior a la suscitada en cualquier anterior convocatoria de Huelga  General. Es una Huelga legal, lícita y moral. Responde a la visibilización de una deuda de injusticia social y su lucha comprometida sin medias tintas ni trampas, con coherencia y tesón que engrandece a la clase obrera en su conjunto.

Nos intentaron enterrar sin saber que éramos semillas. Florecen nuestras ideas, nuestras emociones acalladas por tanta educación represora. Nosotras debemos repudiar la competencia que nos han inculcado entre las unas y las otras y reconocernos entre iguales con la solidaridad intangible que poseen las oprimidas.

No estamos locas, ni locos.  Es el mundo que nos rodea y que nos constriñe, que nos explota y nos niega, que nos utiliza y nos desampara. No es que la masculinidad esté en peligro, es que el ejercicio de ella tal y como la conocemos ahora vuelve el mundo peligroso y hostil. Por este motivo acudimos a la Huelga juntas todas y todos al mismo paso, con la misma ilusión, bajo las mismas consignas. Nuestra lucha es colectiva a género en cuanto a lo que lucha de trinchera se refiere y esto, justamente, nos da solidez y coherencia.

No es una Huelga al uso, los escrutinios de participación a pesar de que lleguen a superar cualquier expectativa imaginable son demasiado patriarcales y geocéntricos como para reconocer el avance y emancipación que supone esta Huelga General para la conciencia social.  Hablamos de despertar sin paliativos, de remover vivencias y heridas, de pedir justicia reconociéndonos en el estrato más bajo de la balanza sin que ello nos avergüence y valorar nuestras áreas de mejora. Hablamos de un cambio colectivo de sentido común que nos devuelva al centro y sea respetuoso con la vida.

Los índices de participación, a pesar de los intentos desesperados del patriarcado, el capital y sus secuaces, no son suficientes para parar el tsunami feminista. Nosotras, de manera irónica hemos desobedecido reinterpretando la Huelga aberrante a la japonesa que proponían desde el gobierno, que nos pretendía más productivas y sumisas y nos ha vuelto de manera reaccionaria más combativas y coparticipativas. El llamado por el gobierno “lobby de la elite feminista” se conjura contra el poder y la acumulación para pedir respeto, cambiar las normas, deshacer la opresión y volver el mundo más racional y menos individual.  

Ojalá compañeros y compañeras tengamos la suerte de contar a nuestras nietas y nietos que fuimos coparticipes y propulsoras de esta Huelga General de 24 H y que esto hizo cambiar el mundo que conocíamos, simplemente porque nos atrevimos a soñar y desear que este fuera diferente y nos pusimos mano a la obra.

SIN NOSOTRAS EL MUNDO NO FUNCIONA

Por el Secretariado Permanente del Comité Confederal de la CGT

La Secretaria de la Mujer

[Huelga 8M] Éxito rotundo de la huelga general feminista del 8 de marzo

Las mujeres de todo el estado respondieron a la llamada del movimiento feminista y salieron ayer masivamente a la calle en la primera huelga general feminista convocada en su eje laboral por CNT junto a otras organizaciones sindicales de clase.

Después de una mañana intensa en la actividad de los piquetes informativos en empresas y centros de trabajo, la manifestaciones de la tarde contaron la participación de cientos de miles de personas según las estimaciones más moderadas. Los centros de las grandes ciudades del país se han quedado pequeños para acoger la asistencia a manifestaciones que no se recordaban desde los tiempos del 15M. En Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza o Bilbao los centros urbanos han quedado totalmente colapsados.

La CNT, cuya tradicional bandera roja y negra se sustituyó por la morada y negra, acudió a la manifestaciones de numerosas ciudades en bloque con el sindicalismo combativo haciendo realidad una unidad de acción que ya se está conformando en diferentes sectores y empresas.

Desde CNT consideramos un logro la convocatoria de la primera huelga general feminista de 24 horas, a pesar de la labor de desinformación llevada a cabo por algunos medios de comunicación afines al gobierno, el boicot de UGT, CCOO, ELA y LAB, además de las trabas puestas por la administración en la negociación de los servicios mínimos.

A falta de datos precisos sobre seguimiento, desde CNT creemos que el éxito de la primera huelga feminista ha sido incontestable. Esperamos haber contribuido como organización con la convocatoria de 24 horas de huelga a la propagación de las reivindicaciones feministas y al incontestable éxito de participación en las distintas movilizaciones feministas que se produjeron durante todo el día de ayer y que acabaron con las históricas manifestaciones celebradas por la tarde en todas las ciudades del estado.

Por otra parte, desde CNT se han detectado conductas antisindicales y vulneradoras del derecho a la huelga en no pocas empresas, contra las que se tomarán en los próximos días las medidas legales oportunas.

La CNT felicita en este día al movimiento feminista y llama a todas las trabajadoras y trabajadores a continuar luchando contra el patriarcado y el capitalismo en todos los ámbitos y a todos los niveles. Porque mujeres y hombres tenemos que oponernos a la explotación en todas sus formas, como única manera de acercarnos a otros cuidados, a otra sexualidad y a otra economía en las que no tenga cabida este sistema heteropatriarcal injusto, caduco y agonizante que padecemos.

Pero nada se termina ayer. Hoy, 9 de marzo seguiremos trabajando con energías renovadas para que la lucha por el feminismo y la igualdad traspase el constatado éxito de este día y se convierta en esa necesaria realidad cotidiana que desde la fundación de nuestra organización venimos reivindicando sin descanso.

Confederalismo democrático: De la modernidad capitalista, hacia la modernidad democrática

Es común en los espacios internacionalistas y grupos de solidaridad con la revolución de Rojava, hablar de confederalismo democrático como el paradigma ideológico del movimiento de liberación de kurdistán. Aunque este concepto ha sido de ayuda para dar a conocer la evolución ideológica del movimiento, queda un poco incompleto, y quizás seria más adecuado hablar de modernidad democrática. ¿Porqué?

Para entender el concepto de modernidad democrática, de poco sirve fijarnos en el nombre, pues como Öcalan explica en los libros del “manifiesto por una civilización democrática”, ha usado estas palabras a falta de poder encontrar otras mejores. El concepto de modernidad democrática se plantea en contraposición al de modernidad capitalista, concepto para definir la mentalidad hegemónica de la civilización actual, que se extiende desde hace varios siglos.

Por modernidad capitalista entendemos la consolidación de la lógica de Mercado como sistema dominante en las sociedades, donde todo se mide en función del coste y el precio. Se centra así toda la atención en la sociedad material, dejando de lado los valores éticos y morales necesarios para que una sociedad exista. La actual aplicación del sistema de Mercado en todos los ámbitos de la sociedad, se sostiene en base a dos elementos que han logrado una hegemonía absoluta: la ciencia positivista y el Estado-nación.

La ciencia positivista, que se consolida como fuente de conocimiento con las ideas empiristas y el método científico cartesiano, promueve el dualismo objeto-sujeto. La idea de una observación “objetiva”, simulando que el sujeto racional es una entidad completamente externa al objeto de estudio, resulta catastrófica cuando se aplica a la sociología. La mentalidad donde solo podemos extraer conocimiento “objetivo” de aquello que podemos ver, experimentar y comprobar, se centra completamente en valores materiales, dando la espalda a los valores éticos y espirituales que han acompañado las sociedades humanas a lo largo de la historia. Son precisamente estos valores inmateriales los que iniciaron la existencia de las sociedades, consolidando un sistema común de ética y moral -un régimen de la verdad- que permitió a la sociedad funcionar más allá del sistema de la tribu o el clan.

Por otro lado, el Estado-nación se consolida como estructura política hegemónica a partir de la llamada revolución francesa. La búsqueda de libertad de las clases populares, oprimidas por el despotismo de los estados monarquico-teocráticos de la europa medieval, fue hábilmente conducida por las ansias de poder de la emergente burguesía. La necesidad de una identidad común que unificara el movimiento antimonárquico, abandonó la identidad moral de la religión para centrarse en la identidad material del ciudadano, que en lugar de servir a Dios sirve al Estado. La premisa de “una lengua, una bandera, una nación” se convirtió en la argamasa del homogenizadora del Estado-nación, causando le negación de cualquier identidad disidente.

Pero, ¿que hay detrás de ese Estado? Así como los sacerdotes y monarcas controlaban la sociedad en base a la fuerza ideológica de “la palabra de Dios”, las élites burguesas, que lograron una gran acumulación de poder material en base al comercio y el dinero, implementaron la ideología de “la mano invisible del Mercado”. El comercio, actividad considerada poco honrada a lo largo de la historia debido a su falta de ética, obtiene una situación central en el nuevo sistema social. La mentalidad materialista del capitalismo logra así desplazar la mentalidad moral de la religión, que tras siglos de convivencia y colaboración con el poder se había corrompido completamente.

Este proceso da inicio a la culminación de la modernidad capitalista, donde los Estados-nación, justificando sus acciones en base a la ciencia positivista, se convierten en la más eficiente herramienta de explotación y opresión. El materialismo extremo de este modelo de sociedad se funde con la herencia patriarcal, chovinista y antropocéntria de la ética judeo-cristiana, ya imperante en las monarquías absolutas. Se construye así una lógica de “máximo beneficio”, que construye su riqueza en base a la explotación de la mujer, la naturaleza y las clases oprimidas.

Entendiendo así la modernidad capitalista, la modernidad democrática consiste en la superación de esta etapa hiper-materialista, partiendo de los valores éticos y las prácticas democráticas subyacentes en la propia sociedad. Para alcanzar dicha modernidad democrática, el movimiento de liberación de Kurdistán no se limita a una definición teórica de lo que “objetivamente” debe hacer la sociedad para superar el capitalismo, pues la ideología que emana da este paradigma huye de la mentalidad positivista y el totalitarismo del Estado-nación. Se sitúa así la organización política no como vanguardia fuera de la sociedad, sino como sujeto transformador dentro de ella, buscando mostrar con la praxis lo que significa ser una sociedad democrática.

La crítica y autocrítica han sido las principales herramientas de transformación y afilado ideológico, permitiendo aprender de la trayectoria revolucionaria que se inspiró 40 años atrás en las ideas marxistas y los movimientos de liberación nacional. Ha sido esta autocrítica, representada en el pensamiento de Abdullah Öcalan y sintetizada en sus libros del “manifiesto por una civilización democrática”, la que ha permitido la redirección estratégica, en base al estudio y a una mayor comprensión de la historia y de las sociedades humanas.

Es importante a la hora de estudiar la historia no caer en el discurso del poder, que nos presenta una Historia donde el Estado es el único modelo posible de civilización. La sociedad civilizada, que nació con la revolución neolítica en base a principios de cooperación y apoyo mutuo -lo que entendemos como sociedad natural– unos 12000 años atrás, busca inevitablemente la forma de librarse de la explotación y opresión de los sistemas de estado, nacidos alrededor de 5000 años atrás. La sociedad democrática, herencia directa de la sociedad natural, ha sobrevivido a pesar de los ataques de los Estados, resistiendo frente a la presión totalitaria y jerarquizadora, tratando de recuperar el estado de sociedad comunal e igualitaria.

Estas resistencias a menudo derivan en levantamientos populares e insurrecciones, que son aplastadas por la superioridad militar de las estructuras de Estado. De vez en cuando, alguna logra un cierto grado de éxito, sobretodo cuando hay detrás un fuerte trabajo de análisis y organización social que permita desafiar el poder centralizador del Estado, desembocando en una negociación que mejora las condiciones sociales o un genocidio donde el Estado extermina la resistencia. Para evitar que estos levantamientos con ansias de libertad se repitan y ganen fuerza, además del exterminio a nivel material e ideológico, el Estado se apodera de los centros de conocimiento donde se escribe la historia (academias y universidades), para asegurarse que su versión de los hechos prevalezca.

Analizando las diversas revoluciones culturales de la historia de la humanidad, de la revolución neolítica al renacimiento, pasando por el nacimiento de las grandes religiones y los grandes sistemas civilizatorios, vemos como los cambios de mentalidad que significan el paso a un estado de civilización superior, no son aquellos que se imponen a la fuerza, sino aquellos que la población asimila por su propia voluntad. Es aquí donde radican las principales criticas del socialismo kurdo al socialismo soviético, donde en base a la opresión que emana de las estructuras del Estado-nación, se trató de diseñar “objetivamente” un sistema al que llamaron socialismo real. Pero una revolución no puede prosperar cuando esta se impone en base al totalitarismo estatista. El socialismo solo puede ser alcanzado como resultado de la libre decisión de la sociedad.

Un análisis profundo de la guerra, la paz y la legitimidad de violencia, junto con una mayor comprensión de historia de la humanidad y los procesos biológicos de la vida misma, se sintetizan en el concepto de autodefensa, otra dimensión clave del paradigma de la modernidad democrática. Entendemos por autodefensa las estrategias y mecanismos de los seres vivos para sobrevivir y no ser exterminados. Concibiendo las sociedades como entidades vivas a nivel colectivo, como se evidencia con los enjambres de abejas o los bancos de peces, es claro que la sociedad humana necesita de sistema de autodefensa colectiva, que nos permitan sobrevivir frente a los ataques del leviatán en que se han convertido los Estados-nación capitalistas.

Las diferentes dimensiones donde el Estado-nación ataca la sociedad y la naturaleza, drenando su energía y sus recursos en base a la expansión colonial y la búsqueda del máximo beneficio, son amplias y diversas. Para lograr emanciparnos (y defendernos) de este lastre que corrompe la sociedad y destruye la naturaleza, es necesario empezar recuperando la sociedad, hoy fragmentada y desposeída de su capacidad de autodefensa. La modernidad capitalista ha llevado las sociedades al borde del abismo individualista, donde los ciudadanos dependen completamente del Estado para resolver sus problemas en lugar de ayudarse mutuamente. Es por eso que el primer paso para dirigirnos hacia la modernidad democrática es la autonomía democrática, concepto clave junto con otros tres que explicamos a continuación: el confederalismo democrático, la republica democrática y la nación democrática.

La autonomía democrática consiste en el proceso de organización social que permita la emancipación del Estado-nación. Se enfoca desde una perspectiva local, a menudo en clave municipalista, buscando organizar la sociedad y reforzar los vínculos entre las personas en base a la autogestión y al apoyo mutuo. A medida que se construyen estos nodos sociales, estos buscan reforzarse y retroalimentarse entre ellos, tejiendo procesos de organización con otros nodos en base a estructuras confederativas. Este proceso de organización entre agrupaciones sociales locales, organizadas de manera autónoma e independientemente del estado, es lo que entendemos como confederalismo democrático.

A medida que se configura esta red democrática confederal, es muy probable que los Estados traten de atacarla usando diferentes métodos de guerra, buscando así perpetuar su dominación y explotación de la sociedad y los individuos que la componen. Para evitar que esto suceda es imprescindible un trabajo diplomático con los Estados, que debe ser contemplado como una estrategia de autodefensa, buscando limitar su poder mediante acuerdos y contratos sociales. Cuanto más organizada y más fuerte sea la sociedad, más margen de maniobra tendrá para doblegar los Estados, cuidando siempre de no dejarse embaucar por estos. Los Estados que respeten la autonomía democrática y la organización en base al confederalismo democrático, es lo que entendemos como repúblicas democráticas.

Estas repúblicas democráticas no deben ser entendidas como el objetivo a lograr, sino como la forma de limitar el poder de los Estados. Las ideas desarrolladas por el socialismo libertario aciertan al señalar el Estado como enemigo, pero carecen de profundidad a la hora de presentar alternativas. El Estado cuenta con amplios y elaborados mecanismos de autodefensa, que deben ser desactivados paso a paso en base a la organización popular de la sociedad. Una confrontación directa contra el Estado es llevar el conflicto a su terreno natural, la guerra militar, escenario en que el Estado dispone de enormes recursos y experiencia. Es por eso que la vía del diálogo debe ser siempre contemplada como prioritaria, buscando así una solución democrática. Pero si el Estado no acepta las condiciones de la sociedad, respondiendo con violencia contra la sociedad, la única alternativa posible es la guerra popular revolucionaria.

El objetivo que debemos perseguir en todos estos procesos, tanto a la hora de construir la autonomía democrática, organizar el confederalismo democrático, como transformar el Estado en una república democrática, es el de construir la nación democrática. El concepto de nación democrática no debe ser entendido bajo el paradigma del Estado-nación de una lengua, una bandera, una patria, sino como la unidad social de gran tamaño que comparte una historia y cultura comunes. Cuando usamos el termino nación, es en parte por falta de una palabra mejor que lo defina, pero nos referimos a la idea de sociedad amplia, compartida por las personas que habitan un territorio común. La nación democrática no se ata a unas fronteras delimitadas en un mapa, sino a una sociedad que se siente afín por compartir valores y mentalidad comunes.

La nación democrática debe enfocarse para construir una sociedad igualitaria y ecológica, buscando la emancipación de la mujer y la defensa de la naturaleza como prioridades. La mentalidad de la nación democrática comprende una serie de dimensiones o ámbitos de acción que deben gestionarse de forma democrática, en base a la ética y la consciencia social. Estas dimensiones comprenden el individuo en la comunidad, la vida social, la vida política, las relaciones de pareja, la gestión de la economía, la estructura legal, la cultura, la autodefensa y la diplomacia. Estas dimensiones interactúan entre ellas y no deben ser entendidas como elementos fragmentados y aislados entre sí, sino como campos interrelacionados a desarrollar para el buen funcionamiento de la sociedad. Las naciones democráticas se convierten así en la nueva unidad para, en base el confederalismo democrático, tejer una red mundial que devenga en una civilización democrática global. Este proceso sería la culminación de la modernidad democrática.

Avjîn Azadî

De la modernidad capitalista, hacia la modernidad democrática

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