Impresiones desde el G20 de Hamburgo

Los pasados  7 y 8 de julio se reunieron en Hamburgo los líderes de los 19 Estados más poderosos del mundo, además de representantes de la Unión Europea, el FMI y el Banco Mundial.  Su objetivo, explícito en sus propios documentos, era mantener la estabilidad del sistema capitalista y asegurar su continuo crecimiento. En un momento histórico en el que las instancias del poder han desbordado por completo los límites de los Estados-nación, el G20 supone una de las mayores expresiones del poder que rige el mundo globalizado. El Grupo de los veinte es la punta de la pirámide que gestiona el capitalismo y explota la miseria de los trabajadores. Ante él, la respuesta de la izquierda sólo puede ser una: la oposición firme a la cumbre y a todo lo que representa, defendiendo la democracia, la libertad y el derecho a una vida digna para todas las personas. Y eso es lo que se hizo en Alemania hace pocas semanas.

Lo primero que llamaba la atención al llegar a Hamburgo era la cantidad ingente de policía que parecía haber tomado la ciudad. Un día antes de empezar las protestas, cada estación, cada esquina y cada cruce del centro de Hamburgo estaba iluminado por las luces azules de las sirenas de policía. Un helicóptero sobrevolaba constantemente los tejados de los edificios y en algunos lugares había apostados enormes carros blindados y cañones de agua. El operativo policial dispuesto para la cumbre contaba inicialmente con más de 20000 agentes, 3000 vehículos terrestres, 25 helicópteros y 40 cañones de agua. Sin embargo, en los días siguientes se hizo necesario pedir refuerzos, llegando a acudir incluso efectivos desde Austria.

El segundo elemento sorprendente, y de forma más positiva que el anterior, fue la gran infraestructura que los distintos colectivos y organizaciones anticapitalistas habían preparado para las protestas. Desde las estructuras de los campamentos, que fueron capaces de acoger a miles de manifestantes a pesar del acoso policial, hasta el centro de media crítica(FC/MC), en el que se llevó a cabo toda la tarea comunicativa de las movilizaciones. Alimento y bebida, descanso, información, seguridad, asistencia médica y legal… la oposición al G20 no habría tenido la fuerza que tuvo sin todo el trabajo realizado en los meses previos y durante la propia cumbre.

Pero no solo colaboraron en la organización de las movilizaciones los activistas propiamente militantes. Algunos vecinos ofrecían agua y comida a los manifestantes, mientras que otros abrieron sus puertas para que las personas acampadas en la ciudad pudieran ducharse. El FC St. Pauli puso a disposición su estadio para que pudiera acampar más gente, lo que también hicieron algunas iglesias de la ciudad, en torno a cuyos jardines se construyeron enormes campamentos.  Rose, que participa habitualmente en la Iglesia evangélica de St. Johannis, afirma que los manifestantes no podían estar seguros durmiendo en la calle con tanta policía. Por ello les ofrecieron los terrenos de la Iglesia, a los que las fuerzas de seguridad tiene mucho más difícil acceder.

El tercer elemento a destacar son los disturbios. Comenzaron el jueves, y se extendieron hasta la noche del sábado. Participó en ellos mucha gente, tanto encapuchados como no encapuchados, tanto alemanes como internacionales. No fueron, como algunos medios se empeñan en decir, meros actos vandálicos de violentos procedentes del extranjero, sino la expresión del descontento de personas que sufren día a día la violencia del capital. Los manifestantes causaron disturbios no por un extraño gusto por la violencia, sino por la necesidad de buscar una verdadera confrontación con el orden del sistema, una confrontación que por desgracia no conllevan las manifestaciones pacíficas perfectamente coreografiadas por la policía. Lo que los manifestantes quería no eran simplemente expresar su rechazo comedido al capitalismo y a la cumbre del G20, sino impedir o al menos entorpecer su realización.

Pese a todos los intentos del Estado por evitar los disturbios, estos desbordaron por completo a la policía, adquiriendo un protagonismo mayor que la propia cumbre. Las revueltas mandaron un mensaje: no se puede celebrar un encuentro del G20 sin que haya problemas, no se va a permitir que los dueños del mundo se reúnan para asegurar la continuidad de un sistema injusto y criminal que atenta contra la vida de las personas y del planeta.

Los grandes medios de comunicación afines al poder han intentado generar un discurso de rechazo a las protestas, centrado en la violencia, que separe a los manifestantes en buenos y malos, o directamente criminalice la totalidad de las movilizaciones caracterizándolas de extremistas, irracionales, violentas  o peligrosas. En esta línea, hace pocos días el ministro del Interior alemán, Thomas de Maiziere, equiparaba a los manifestantes con “terroristas islamistas”.

Estos discursos que acusan de violentos a los manifestantes parecen estar ciegos hacia la violencia sistemática infinitamente más brutal que supone el capitalismo. Y es que lo que realmente se pretende con esta estrategia es convertir a los manifestantes y sus protestas en algo ajeno a la gente común. Definir a las personas que protestan como extraños, como Otros, hace imposible toda comunicación y corta así toda la potencia de los movimientos transformadores.

Cómo ha sido leído el G20 y sus protestas por la mayoría de la gente es algo que todavía no está claro. Dependerá, como cualquier otro acto político contrario al sistema, de la batalla entre los intentos del poder de convertirlo en algo ajeno e ininteligible y los esfuerzos de la izquierda de llevarlo al terreno de la normalidad. Por ello, es fundamental que el movimiento anticapitalista siga un discurso y una praxis que puedan ser entendidos. Esto no quiere decir que haya que reducir la radicalidad de nuestros objetivos (radical, del latin radicalis: relativo a la raíz, a la causa profunda y última), sino que es necesario hacer lo posible porque esos objetivos se entiendan, acercándose a la gente, hablando de forma clara y abierta, de igual a igual y de forma no intimidatoria.

Las protestas del G20, además, han tenido una gran relevancia internacional y han supuesto el encuentro entre las luchas anticapitalistas de distintos territorios, ayudando a generar un discurso y un lenguaje común. Sin embargo, no hay que olvidar que el trabajo militante fundamental no está en este tipo de eventos, sino en el quehacer cotidiano, en la militancia del día a día que paso a paso construye las condiciones favorables para la revolución, que poco a poco acerca un poco más el mundo que queremos. Este trabajo, aunque mucho menos visible que los disturbios que han llenado estos días portadas y telediarios, es la verdadera tarea que aquellos que queremos transformar el mundo debemos realizar.

Germán Santos

El Narco-Estado del horror: Una jornada sangrienta para México

Los cuerpos sin vida de 7 trabajadores agrícolas a las afueras de una huerta de trabajo -en la que cortaban aguacate- ubicada sobre la carretera Santa Clara-Españita en el municipio de Salvador Escalante. Fotografía: Michoacán 3.0

Demián Revart

México. Segundo país más violento del mundo.

Michoacán vuelve a ser encabezado nacional. No por algún logro o mérito de su población, sino por la morbosa y trágica nota roja. El pueblo mexicano tiene más segura la muerte que el “progreso”.

Nadie se salva.

Tan sólo un mes ha transcurrido de la masacre en la comunidad p’ur’hépecha de Arantepakua en la que 3 comuneros y un estudiante de 16 años del COBAEM de la localidad fueron asesinados por la policía federal en un operativo tanto cobarde como descomunal para “resolver” un conflicto en la tenencia de las tierras comunales.

De nuevo, el infierno alerta al país.

México. Tercer país con el mayor número de periodistas asesinados. Tan sólo después de Siria y Afganistán. Esto es una guerra maquillada.

El 15 de mayo fueron asesinados cobardemente los periodistas Javier Valdez y Jonathan Córdova. Del primero, su cuerpo yació en una sosegada calle de Culiacán, su sombrero ensangrentado; del segundo, en un crucero en el centro de Autlán en Jalisco. Los casquillos de bala de grueso calibre a unos cuantos centímetros de los cadáveres. ¿Quiénes eran ellos? El primero, impasible y galardonado con el CPJ International Press Freedom Awards, así como escritor de diversos libros de historia oral y local sobre las masacres geográficas y desplazamientos de los cárteles en Sonora y otros estados del norte; el segundo, joven entusiasta colaborador en el semanario El Costeño junto con su madre, ella ahora internada de gravedad tras las heridas de bala en el altercado (Jonathan aa había sido secuestrado dos veces…pero no dijo nada porque a nadie le iba a importar, ¡ni que fuera jugador de fútbol o estrella de TV!)

123 periodistas asesinados en 16 años. Tal vez más. No lo sé. La humanidad es estadística pura.


Algo les incomoda. Algo les duele. Informar se ha convertido en un acto revolucionario. La tinta y la cámara no serán armas suficientes.

Esta jornada es claramente un examen desde el panóptico del narcotráfico en el que todos vemos a los demás como culpables, pero ellos controlan nuestras celdas territoriales y políticas.

Por la mañana de este jueves 18 de mayo, fueron encontrados los cuerpos sin vida de 7 trabajadores agrícolas a las afueras de una huerta de trabajo -en la que cortaban aguacate- ubicada sobre la carretera Santa Clara-Españita en el municipio de Salvador Escalante. Según testimonios y ciertas pruebas fotográficas viralizadas en redes sociales, se aprecia en la escena del crimen que los trabajadores fueron asesinados junto a una fogata en la que estarían calentando su lonche. Cerca de ellos había bolsitas con comida y bules con agua propios de este oficio.

¿Dónde está la causa de su asesinato?

Por la tarde del sábado 20 de mayo, un comando armado disparó cobardemente contra el compañero wixárika Miguel Vázquez Torres -excomisariado de Bienes Comunales- y su hermano Agustín, originarios de la comunidad de Teponahuaxtlán en el municipio de Tuxpan de Bolaños, hiriéndolos de muerte. El crimen sucedió en el poblado de Kuruxi Manuwe ubicado en lo alto de la Sierra Norte de Jalisco.

Este doble asesinato es producto de la omisión institucional y de “justicia” en las comunidades indígenas, debido a que después de que el grupo armado abatiera a tiros a Agustín con armas de grueso calibre, este fue trasladado con heridas graves al centro de salud de la localidad, donde moriría unos instantes después. La narración no termina allí. Al ser notificado del ataque mortal a su hermano, Miguel se trasladó al hospital y al salir del edificio, fue asesinado a balazos por los mismos agresores que escaparon en una camioneta Toyota Tacomma.

Miguel Vázquez Torres era un gran defensor del territorio, docente en la comunidad de Barranquillas, y -la que fuera su praxis más importante- fungió como Comisariado de Bienes Comunales de Sebastián Teponahuaxtlán hasta el pasado marzo de 2017, defendiendo un proceso de resistencia de los agricultores wixárika por la recuperación de 184 de las 2000 hectáreas de tierras comunales en los predios de Piedra Bola y Bola Negra que se encuentran en conflicto desde hace 50 años con los grandes propietarios de Huajimic en el municipio de La Yesca, entre los límites de Jalisco y Nayarit. En 2010 fue parte primordial en la formación del Consejo Regional Wixárika por la Defensa de Wirikuta, siendo encargado de la Mesa Jurídica.

Grabémonos esta tesis: “el narcotráfico es una extensión histórica del capitalismo y su Estado”.

¿Alguien con ética podría estrechar la mano de quienes dan por alto a un México ensangrentado?

Para asumir la responsabilidad humanística y vitalista de lo que diría el reciente periodista asesinado, Javier Valdez, en una de las presentaciones de su libro: “Estamos contando muertos únicamente”, es necesario asumirnos en una guerra contra el Narco-Estado y quienes lo sostienen.

¿Quiénes están dispuestos?


Publicado el 1 de Junio de 2017 en:

http://rupturacolectiva.com/el-narco-estado-del-horror-una-semana-sangrienta-para-mexico/

Redención a través de las generaciones

Yo no le diré a mi hija lo que mi madre a mí.
Yo no le diré “sé buena” sino “sé fuerte y defiéndete”.
Yo no diré tanto “pobre chico” sino que le animaré a ella a indignarse.
Yo no me burlaré de las mujeres femeninas ni de las “armas de mujer”;
para las pocas armas que tenemos no podemos despreciar ninguna.

Le diré: “aprende artes marciales,
¿o vas a estar asustada en una calle oscura?”
Si le gusta un chico le diré “llevas tres horas
fantaseando mientras él se saca el carnet
y ha pensado en ti diez minutos, ¡no tires tus horas!”.

Le diré: si tu padre te empuja y te tira al suelo,
no te quedes callada,
hazle reconocer que no te caíste sola.

Le diré: si tu novio quiere follar y a ti no te apetece
no le hagas una mamada, no hagas nada.
Y si intenta convencerte con reproches déjale,
no es bueno, no te quedes callada.

Si tu tío te acaricia el culo aprovechando que duermes
respóndele, insúltale,
y te prometo que yo tampoco me quedaré callada.

Si tu novio controla tus horas sé fuerte y déjale,
no te quedes callada.
Si agarra el picaporte para impedirte salir grítale
y te aseguro que saldrás,
SOBRE TODO no te quedes callada.

Si un amigo te pone la mano en el muslo
o te coge por la cintura y tú no quieres,
no te apartes solamente, díselo, plántate.

Si tu exnovio te insulta por teléfono
no le regales dinero, no le regales nada,
y responde insultándole tú también, hazlo por mí
¡¡no te quedes callada!!

No le diré que todo lo que ha hecho es un fracaso.
Le diré: hija, lo que haces es maravilloso y estoy orgullosa,
sí, sí, estoy orgullosa.
Le diré: no te disculpes tanto, no des tanto las gracias,
respétate y respeta, y no te quedes callada.

A lo mejor tendré esta hija yo sola,
pero será una mujer libre y eso es lo que me importa.

 

A mi amiga camerunesa Marie Eloge, que nunca se ha dejado maltratar por nadie.

Neoliberalismo, autoritarismo y el auge de la extrema derecha

¿Cómo se alimenta y hacia dónde nos dirige la extrema derecha?

 

Resulta ya evidente que el crecimiento de la desigualdad en el mundo desarrollado a partir de los años ochenta, y más aún desde la crisis de 2008, ha creado descontento social y desestabilizado los regímenes políticos. Ya lo predijo Karl Polanyi: bajo la economía de mercado la libertad degenera “en una mera defensa de la libertad de empresa” que significa “la plena libertad para aquellos cuya renta, ocio y seguridad no necesitan aumentarse y apenas una miseria de libertad para el pueblo, que en vano puede intentar hacer uso de sus derechos democráticos para resguardarse del poder de los dueños de la propiedad”. Por eso la visión liberal utópica sólo puede sostenerse mediante la fuerza, la violencia y el autoritarismo. “El utopismo liberal o neoliberal está abocado, en opinión de Polanyi, a verse frustrado por el autoritarismo, o incluso por el fascismo absoluto”[i].

La respuesta ante el resquebrajamiento del consenso social ha sido a menudo un incremento de la coerción. En EEUU a partir de los años ochenta los gobiernos neoliberales iniciaron reformas penales de carácter cada vez más represivo que cuadriplicaron el número de reclusos entre 1980 y 2008, y junto con los efectos del racismo han llevado a que uno de cada doce varones afroamericanos de entre 25 y 54 años se encuentre en prisión. Los gobiernos de Francia y Reino Unido respondieron a sus revueltas urbanas de 2005 y 2011 respectivamente con un endurecimiento de la represión hacia los jóvenes de los barrios pobres y guetificados. El gobierno español reaccionó a las movilizaciones sociales a partir de 2011 con cuatro reformas del código penal -una de ellas la Ley Mordaza-. Más recientemente, el gobierno francés ha aprovechado los atentados islamistas para establecer un estado de excepción “temporal” que renueva cada tres meses, lo que supone una fuerte restricción de las libertades.

Éste es el contexto en el que toman fuerza las opciones políticas de extrema derecha en muchos países occidentales. Por un lado, aprovechan que el incremento de la desigualdad y el descontento social han desgastado notablemente a los partidos que se turnaban en el gobierno. Por otro lado, su discurso sobre la necesidad de imponer seguridad encaja bien con el sentido común securitario y nacionalista promovido por las autoridades en las últimas décadas. Por ejemplo, en Francia las posiciones islamófobas que exhibía el Frente Nacional en los años ochenta se fueron poco a poco extendiendo a todo el arco político, institucionalizándose como “consenso republicano” con la prohibición del velo en las escuelas públicas en 2003, la extensión de la prohibición a todos los funcionarios públicos, la prohibición del velo que cubre el rostro en 2010, las polémicas sobre las estudiantes que intentan llevar el velo en la universidad o en las escuelas privadas, o el intento de prohibición del burkini el verano pasado. En 2012 inició la escalada de atentados terroristas ejecutados por ciudadanos franceses islamistas que pretenden estar haciendo la “yihad”. En el ambiente de terror y creciente represión que siguió, Marine Le Pen ha podido vender más fácilmente las posiciones del Frente Nacional como “laicas” y “republicanas”. El partido que hace veinte años era visto como enemigo de la República se presenta hoy a sí mismo como el más eficaz valedor de “los valores republicanos” y de la seguridad de la patria. De modo similar, la extrema derecha británica del UKIP desarrolla en buena medida el populismo tory nacionalista de Margaret Thatcher, y su programa está a su vez siendo aplicado en buena parte por el gobierno de Theresa May[ii].

La experiencia estadounidense como indicador

Es difícil adivinar lo que deparan los gobiernos de extrema derecha, pero algo ya se puede conocer por la experiencia estadounidense. Contrariamente a lo que afirmó Zizek, las declaraciones racistas y misóginas de Trump no eran simplemente muestras de “mal gusto” discursivo que rompen la “corrección política”. Tanto durante su campaña como en los meses que lleva de presidencia han tenido ya efectos materiales muy evidentes, como la proliferación de agresiones neonazis o racistas contra personas afroamericanas, el incremento de influencia de los portales de noticias neonazis, o el incremento de amenazas y bullying en las escuelas contra alumnos hispanos por parte de sus compañeros de clase. El discurso de Trump no es meramente “vulgar” o “de mal gusto” de acuerdo con unos parámetros estéticos dados -como es fácil opinar desde la perspectiva de un varón blanco-, sino que tiene efectos muy considerables porque legitima prácticas sociales que refuerzan sistemas de dominación[iii]. Asimismo es un discurso que -como ocurrió con el fascismo de entreguerras- trata de dividir a la clase trabajadora para construir una solidaridad interclasista entre empresarios capitalistas multimillonarios como Trump, capas medias acomodadas -que fueron sus principales votantes- y un sector de las capas populares.

Otra característica de este discurso -que lo acerca al fascismo de entreguerras- es su apariencia antielitista. Dado que no pretende alterar la acumulación de riqueza por parte de la élite de millonarios de la que forma parte, el discurso antielitista de Trump se dirige contra las élites culturales. Así construye retóricamente una oposición entre un vago “establishment” en el que no se incluye y el pueblo llano. La posesión de capital cultural es un indicador probable de cercanía a las élites políticas y económicas, pero el significante es aquí confundido con el significado hasta reemplazarlo: el problema no son quienes concentran el poder económico y político sino quienes concentran capital cultural y son así de algún modo “privilegiados”. El desplazamiento del malestar de clase hacia los trabajadores de la industria cinematográfica y los medios de comunicación permite presentar a los empresarios multimillonarios -como Trump- como padres benévolos. Las fuerzas de extrema derecha en otros países siguen un procedimiento similar, que puede llevar en algunos casos incluso a procesamientos aislados de personas poderosas. Así por ejemplo en España el sindicato ultraderechista Manos Limpias se enfocó en la lucha contra personajes poderosos corruptos ante la opinión pública, al tiempo que practicaba la extorsión como modo de financiación interna.

La política de gestos simbólicos de Trump se puede encontrar también en su fetichización de la soberanía a través de su insistencia en la construcción de un “gran muro” en la frontera con México.  En el Reino Unido se ha analizado cómo las reivindicaciones de soberanía por la extrema derecha, que tanto contribuyeron al Brexit, parecen responden a una nostalgia por una ciudadanía que antes otorgaba derechos y que bajo el neoliberalismo se ha vaciado de su contenido económico y social. La extrema derecha añora la vieja ciudadanía, pero más que reivindicar los derechos sociales y económicos da vueltas alrededor de la propia noción de “ciudadanía que otorga derechos” (entitlement) considerándola un fin en sí mismo; para simbolizarla se dedican a una política de señalar a un «Otro» no perteneciente a la nación.

Trump se refiere obsesivamente a su muro porque lo utiliza como un símbolo de la protección de un “nosotros” frente a los “otros”, al igual que las deportaciones de indocumentados. Del mismo modo que los políticos de extrema derecha de Reino Unido o Francia, Trump centra su proyecto en alabar (en su lenguaje, “devolver la dignidad”) al “nosotros” frente a aquellos que constituyen una amenaza externa y/o interna. Aquí radica una diferencia crucial con proyectos progresistas a veces denominados “populistas”, que no intentan dividir discursivamente a la clase trabajadora. El desprecio por el principio liberal de tolerancia, acompañado de la exigencia de asimilación para las personas de orígenes étnicos diferentes, constituye una forma de disciplinar y “normalizar” a un sector amplio de las capas populares y se relaciona hasta cierto punto con el aumento de la represión interna. En el caso de Francia, por ejemplo, ha aportado una gran cantidad de trabajadoras entusiastas y dóciles al sector del telemárketing, que es casi el único donde todavía pueden encontrar trabajo las mujeres musulmanas con velo.

El discurso de Trump se ha acompañado ya de un conjunto de medidas políticas neoliberales, racistas y misóginas. Entre las medidas neoliberales destacan el intento por desmantelar el seguro social o el cierre de agencias gubernamentales que suponían límites al libre mercado, como la agencia de medioambiente. Entre las medidas racistas, la prohibición de entrada a los Estados Unidos de ciudadanos de varios países musulmanes en los que Trump no tiene intereses empresariales. Entre las medidas misóginas, las medidas tomadas para recortar la financiación del derecho al aborto. Supuestamente Trump busca disminuir el desempleo de las capas populares a través del proteccionismo arancelario -un impuesto al consumo que pagarán los consumidores estadounidenses de productos baratos made in China-, y mediante el abandono de tratados internacionales de libre comercio. Esto último es difícil que pueda tener efectos estadísticos sobre el desempleo porque no se acompañará de ninguna redistribución de riqueza en el seno de las empresas.

Las medidas más racistas y misóginas de Trump han despertado fuertes protestas entre un sector de la población estadounidense. Sin embargo, las medidas de proteccionismo económico o la prohibición de entrada a ciudadanos de varios países musulmanes también han generado la respuesta indignada de algunas grandes empresas que vean afectada su mano de obra, como Facebook, Google o TripAdvisor, entre otras. Se produce de este modo un conflicto entre distintos sectores del gran capital, que pueden buscar alianzas entre sectores de las capas medias y de las capas populares según líneas de fractura étnico-raciales.

Nuria Álvarez

Blog personal: https://latercarealidad.wordpress.com/

[i]     David Harvey, Breve historia del neoliberalismo, Ediciones Akal, Madrid, 2007, página 42. Se basa en Karl Polanyi, The Great Transformation, Beacon Press, Boston, 1954.

[ii]    Javier López Alós, “Más allá de UKIP: el populismo en el Reino Unido, 14/12/2016. Disponible en: http://ctxt.es/es/20161214/Politica/10015/Brexit-populismo-UKIP-Farage-Thatcher.htm

[iii]   Como ya explicó Bourdieu, los efectos performativos de un discurso se derivan fundamentalmente de la posición social del emisor de ese discurso.

A propósito de Manchester y Londres: La Ritualización Informativa

El sábado 3 por la noche al llegar a casa me encontré con la noticia del último atentado en suelo europeo, habían atropellado y apuñalado a numerosas personas en Londres. Como era de esperar la noticia rápidamente se proyectó en todas las cadenas, con una cobertura en directo que narraba cada segundo de los momentos posteriores escudriñando cada plano del lugar del suceso. No tardaron en aparecer las primeras reconstrucciones virtuales de lo sucedido, las teorías, las interpretaciones y los héroes/victimas anónimas que sufrieron en sus carnes la masacre. Nadie podía haber predicho que iba a suceder un atentado, pero sin embargo todo el mundo sabía lo que iba a venir después; las condolencias de los líderes políticos, los grandes discursos sobre las libertades en occidente, y el twett de Trump cargando contra los inmigrantes. Todo parecía formar parte de un ritual repetido de forma continuada desde que se produjeran los atentados del Charlie Hebdó.

Dentro de esta lógica, durante los días y semanas posteriores a este tipo de ataques terroristas, es como si el tiempo se detuviese y no importase ninguna otra noticia más en el mundo. Sin embargo en contraposición lo que se nos muestra desde los Mass Media en este ritual informativo, el mundo sigue moviéndose; siguen las guerras en Siria o Yemen, siguen sucediendo crímenes, sigue habiendo una grave crisis económica, continua el paro, los recortes… y sobre todo, los fanáticos responsables de lo sucedido en Londres, Mánchester o París, siguen cometiendo actos terroristas. Durante esta misma semana un doble atentado en Teherán causaba 17 muertos, mientras en Irak el ataque a un mercado dejaba otros 30, diez días después de que un atentado en Kabul provocase la muerte de doscientas personas ¿Oísteis hablar algo de ellos? Si observáis detalladamente ambos tienen un elemento común, no se han producido en suelo occidental. Si nos paramos a pensar tanto en la cantidad de víctimas como en el número de ataques evidentemente lo sucedido en Europa, parece que tiene una cobertura mediática completamente desproporcionada. Llegados a este punto es cuando cabe preguntarse ¿A caso valen más para los medios las vidas de Londres que las de Mosul?

La realidad es que no se puede responder con una palabra a este interrogante. Para ello tenemos que volver nuevamente al ritual mediático del que hablábamos antes con relación a los atentados. En paralelo a la ultravisibilización que reciben los fenómenos de terrorismo europeo, los actos cometidos por Al-Qaeda primero y por ISIS y sus filiales después han sidodel todo normalizados cuando se producían en Oriente Medio. Desde la invasión estadounidense de Irak los atentados suicidas se han convertido casi en una sección más del telediario de apenas unos segundos pero siempre presente. Esta sistematización ha generado una forma de ritual en paralelo a la que describíamos al hablar de Londres pero a la inversa. En ella se ha banalizado hasta tal punto la violencia sobre la población iraquí o siria, que apenas somos conscientes de su envergadura. Sabemos que existe y está ahí, pero a la hora de la verdad hemos sistematizado la forma de interiorizarla por efecto de los medios.

Cuando ponen una bomba en una mezquita que deja doscientos muertos o un coche bomba en un mercado de Bagdad, en el telediario se nos muestran imágenes igual de cruentas que podrían ser las de escenarios como Charlie Hebdó o los atropellos de civiles en suelo francés. En ellas se ven los cuerpos tendidos de las personas asesinadas, las caras de pánico en los supervivientes y los relatos de terror narrados por viandantes anónimos. Sin embargo es como si el color sepia del paisaje oriental, el polvo y la arena de estas latitudes, nos impidiesen sentir lo mismo que cuando algo así sucede en Europa. No hay ninguna opción en Facebook para que podamos poner como filtro en nuestra foto de perfil la bandera de Siria o Irak, en los edificios oficiales las banderas no ondean a media asta y los políticos callan ¿Qué sucede? ¿Por qué ocurre esto? Los muertos en el mercado de Bagdad o en Siria, no son de los “nuestros”, son el “otro” al que temer.

Este “Otro” no se diferencia en nuestra cosmovisión por una cuestión religiosa, pues además de que en territorios como Siria hay una amplia variedad de cultos, la forma en que se procesan estos difiere bastante (en el caso de los musulmanes destaca especialmente el cisma entre suníes y chiíes) o los distintos niveles de religiosidad presentes en estas sociedades. Tampoco podemos hablar de que el “otro” pertenezca a un mismo grupo étnico, o a un único contexto geográfico. En contraposición este “Otro” se expresa como un abanico amplio de individuos que puede ir desde el yihadista de ISIS que secuestra una universidad en Kenia, hasta los refugiados que atraviesan el Mediterráneo procedente de Libia, pasando por la niña a la que intentan asesinar los talibanes en Afganistán por ir a la escuela. Aquí es donde la ritualización informativa que se da frente al terrorismo juega su papel principal; situar en un mismo plano cultural a las víctimas y a los verdugos no occidentales.

Esta equiparación sumada a la división “nosotros” y “ellos” (el otro), atiende a diversos objetivos. En clave geopolítica busca principalmente legitimar las acciones y posiciones occidentales en el contexto de oriente. En este sentido el ejemplo claro más allá de justificar las intervenciones e injerencias internacionales en terceros países, es como está la ritualidadinformativa a la que antes aludíamos ha conseguido emborronar el origen y las causas del fenómeno yihadista que se remontan al surgimiento de los talibanes en Afganistán y a la invasión de Irak en 2003 respectivamente. Dos acontecimientos en los que Estados Unidos y otros países europeos tuvieron un protagonismo indiscutible, como muestra aquella famosa recepción de Ronald Reagan en la Casa Blanca a los líderes talibán tildados de “luchadores por la libertad”. Sin embargo es quizás en clave interna, dentro de propias sociedades occidentales donde este discurso de “los otros” juega un papel más importante.

Como subrayábamos antes, no existe una distinción del todo clara que caracterice a “los otros” en un sentido amplio. En este grupo podíamos encontrarnos con personas de creencias religiosas diversas, de distintas ideologías, de distinto origen… y también residentes en diferentes latitudes. De este modo no solo nos encontramos con “el otro” al otro lado de las vallas de Ceuta y Melilla, o en las costas de Turquía esperando para embarcar con destino a Europa, también se encuentran en los suburbios de París o las afueras de Londres. La frontera que antes parecía lejana entre el occidente de progreso y el tercer mundo de los bárbaros e incivilizados, ahora se encuentra dentro de las capitales y ciudades Europeas en forma de inmigrantes pobres procedentes de ese horizonte “incivilizado”. Esta visión que sitúa al diferente como la gran amenaza, es la que día a día se modela en los medios de comunicación cada vez que sucede un atentado en suelo europeo. El efecto de la cobertura informativa que ofrecen las principales cadenas de información más allá de ofrecer hasta el último detalle de lo ocurrido, es generar miedo y terror entre la población.

El pánico que se genera entre la población provoca una conciencia colectiva no solo de rechazo hacia el “otro” visibilizada con el auge de la extrema derecha, también genera una necesidad histérica de protección de nuestra integridad física. En este sentido hay una sensación generalizada de sospecha y temor, como si en cualquier esquina pudiese aparecer un yihadista dispuesto a cometer un atentado, o como si cualquier mochila extraviada pudiese ser un potente artefacto explosivo. Eso por no hablar de las cadenas de wasap y otras redes, en las que se difunde información “totalmente fidedigna”, en la que se avisa de un inminente ataque terrorista en los próximos días. Es como si el Titanic se estuviese hundiendo y todo el mundo gritase a la vez – ¡Que cunda el pánico!, ¡Gritar y correr! –. Sin lugar a dudas es justo lo opuesto a lo que indican los manuales de seguridad y evacuación en caso de accidente, y por extensión también es justo lo contrario a lo que nuestros representantes políticos promulgan una y otra vez – El terrorismo no va acabar con nuestro modo de vida, con nuestro sistema, con nuestras libertades y derechos, etc. – mientras que a la par firman acuerdos y promulgan leyes para subir el nivel de alerta, sacar a los militares a la calle y endurecer los códigos penales. Unacuestión realmente paradójica si tenemos en cuenta que esta batalla se libre contra un enemigo suicida, que no espera sobrevivir a sus acciones y por extensión ser juzgado y condenado a prisión. De este modo se dan declaraciones tan contradictorias como las que escuchábamos en boca de Teresa May esta semana, en las que defendía cambiar aquellas leyes que protegen los derechos humanos para combatir el yihadismo, que en si mismo viola estos derechos.

La respuesta de May no es en absoluto fruto de una respuesta en caliente o una reacción pasional ante el suceso, se encuentra dentro de una estrategia política cuidadosamente estudiada por Naomi Klein. Según sus investigaciones acontecimientos como los de Manchester o Londres provocan un profundo shock en las sociedades de occidente, lo que sirve de pretexto para introducir toda una serie de medidas impopulares que en otro contexto serían difíciles de aprobar sin una gran oposición social. Este es el caso del endurecimiento del código penal propuesto por May, pero también entrarían dentro de esta lógica la aprobación de recortes en gasto público o la destrucción de distintos servicios y prestaciones sociales. Mientras todos se encuentran frente a sus televisores viendo una y otra vez las mimas imágenes del atentado, los mismos discursos, las fotos de condolencia en Facebook… los políticos no desperdician ni un minuto para iniciar su ofensiva social y económica, amparados por el gran telón de de los atentados que oculta cualquiera de sus maniobras.

Sin embargo este telón esconde además otra realidad más dura aunque menos evidente, la incapacidad de los estados. No hablo de la incapacidad para hacer frente a los ataques terroristas, sino de su carencia a la hora de garantizarnos una seguridad. Es decir garantizarnos unas mínimas condiciones de vida, una sanidad y una educación, una vivienda digna, o un mercado laboral que nos permita llegar a final de mes. E aquí donde se halla el problema principal de nuestras sociedades. Esta es la verdadera amenaza a la que vamos a tener que hacer frente en el futuro, la realidad de un sistema profundamente individualista e insolidario, completamente protegido por niveles de alerta 4, 5, 6… o 1.000, pero incapaz de proteger nuestra salud, nuestro futuro material o garantizarnos una vivienda y unas condiciones laborales mínimas. Es esto lo que se esconde tras el telón, es esto lo que hay día a día tras el ritual informativo.

Guille GC

Ayutla de los Libres se regirá sin partidos políticos y por la autonomía; es hora de que los pueblos se autogobiernen

 Demián Revart

Un boom por la autonomía

Parece que hay un boom en la vindicación de las comunidades indígenas y pueblos originarios por elegir a sus propios representantes, no bajo la ya conocida regla de “votemos y a ver qué resultados nos dan” sino de que estos emanen desde el núcleo del pueblo para resolver las circunstancias más innatas y cotidianas que se les presentan. ¿Cómo se le puede pedir a un funcionario de traje que arregle los problemas del campesino si sus manos se empecinan más en acomodar papeles y no los surcos de la tierra? Diría el escritor y poeta John Keats: “el paisaje humano es muy bueno, pero la naturaleza humana es más fina”.

El empujón que llevó a las 140 colonias y comunidades de Ayutla de los Libres a orientarse por esta vía fue que 8 de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa en septiembre de 2014 son originarios de este municipio, por lo que allí se vivió uno de los procesos más fuertes de toda la coyuntura de las movilizaciones, tanto por la exigencia de su presentación con vida, las mejoras sustanciales en la seguridad del municipio, así como en una nueva –y armoniosa- forma de organizarse más allá de las marchas y los mitines.

El 30 de noviembre de 2014, integrantes de la CRAC-PC, maestros de la CETEG, padres y madres de Ayotzinapa, respaldados por un gran sector activo de la población, decidieron tomar el “Narco-Ayuntamiento” y proclamaron públicamente regirse por un Concejo Popular Municipal, debido a que “el narco ya penetró a todas las instancias de gobierno y sólo así evitaríamos otra masacre y las constantes desapariciones forzadas que se viven día con día” [1]. Ese movimiento autonomista se extendió también a los municipios de Tecoanapa, San Luis Acatlán y Tlapa de Comonfort (cercanos geográficamente) y en menor medida en Acapulco de Juárez.

Uno de los principales referentes del movimiento por la autodeterminación, Manuel Olivares Hernández (secretario técnico de la Red Guerrerense de Organismos de Derechos Humanos) dejó para la historia accional el siguiente mensaje: “estamos en el ejercicio del narcopoder, que ha dejado decenas de fosas, incluso Guerrero es un gran cementerio clandestino, por eso con los concejos municipales se va a reemplazar a las autoridades municipales que no garantizan el derecho a la vida y a nuestro patrimonio” [2].

A partir de esa fecha, la fórmula autonomista se ha venido trabajando hasta llegar al Instituto Estatal Electoral de Participación Ciudadana (IEPC) del estado de Guerrero y a la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) para validar la realización de una consulta popular los pasados sábado 10 y domingo 11 de junio en el centro del municipio.

Es hora de que los pueblos se autogobiernen

Nos elevaríamos en idealismos si deducimos que este proceso va corriendo como Usain Bolt en una carrera de pista sin obstáculos. En la contienda persiste una gran contracorriente partidista y conservadora que se ha opuesto a la elección por usos y costumbres desde una asamblea consultiva realizada en octubre de 2015. Como sucede en muchos movimientos sociales, estos son marcados por las huellas de una fuerte polarización entre estratos –quienes tienen más y quienes carecen de ello-, en este caso, entre los pueblos originarios y rurales –mayoritariamente de raíces na’ saavi y me’phaa- en antagonismo con las colonias de la cabecera municipal. A mayor dinero en el bolsillo, mayor exclusión de los sin rostro.

No obstante, el resultado de la reciente consulta fue convincente y decisivo; 7,178 pobladores votaron por el modelo de asamblea comunitaria, mientras que sólo 5,965 votaron por la elección de planillas [3] (en su mayoría, militantes de la tríada corrupta PRI-PAN-PRD y sus partidos satélites, e incluso hizo una participación sigilosa la actual alcaldesa priísta Hortencia Aldaco Quintana).

Es vital decir que “la consulta no fue tan fácil, ya no que ni siquiera habían consultado a los pueblos indígenas que existiría ese informe sobre cómo elegir a sus representantes” nos comenta un poblador ayutlense, y en efecto, unas 100 personas se tomaron las instalaciones del IEPC el pasado 25 de mayo de 2017 para exigir que fueran consultados “mixtecos, tlapanecos, mestizos (…) ya que la asamblea es la máxima autoridad donde se toman las decisiones”.

Los resultados obtenidos estos 10 y 11 de junio reafirman el hecho de que a pesar de ciertos amañamientos e intereses disfrazados por fuera de lo que en realidad es la democracia comunitaria, tergiversándola para hacerse extraoficialmente de los territorios más volubles dentro de su billetera política, son las mayorías quienes reivindican los usos y costumbres.

De igual forma, “diversos partidos políticos han intentando convencer con regalos y dinero a los comisarios para que no se presentaran a las juntas (…) diciendo también que los programas sociales como “Prospera” desaparecerán si los partidos son expulsados”.

El Sebastopol [4] de la autonomía y el autogobierno va a continuar ganando posiciones estratégicas y un gran apoyo local-nacional ante el bando partidista-empresarial.

De estar out a la reivindicación colectiva

Ayutla es considerada como la cuna del Ejército Popular Revolucionario (EPR) nacido en mayo de 1994, por lo que se imaginarán las redadas, vigilancia desorbitante y los asesinatos extrajudiciales que realizaron tanto el Ejército mexicano como la policía con el pretexto de capturar a los guerrilleros.

(…) según el último reporte del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), de 2010, en Ayutla de los Libres el 88% de los habitantes vive en pobreza y la mitad de sus habitantes no tiene recursos suficientes ni siquiera para comer.

Una tercera parte de sus pobladores tiene rezago educativo y no tiene acceso a servicios de salud, mientras que el 78% no tiene acceso a los servicios básicos de vivienda (…), [5]

Ese mismo año surgiría la Organización del Pueblo Indígena Me’phaa (OPIM) con una gran y primordial participación de mujeres indígenas. En 2016 denunciaron que tan sólo en ese año fueron ejecutadas 20 mujeres originarias en conjunto con el municipio vecino de Acatepec. Su trabajo antimilitarista les ha provocado el asesinato de 16 integrantes y personas cercanas a su labor de defensa comunitaria, 7 más fueron detenidos y unos 107 han recibido amenazas directas (gobierno, políticos, narcotráfico, policías… ¡ya a ni quien apuntarle!).

La pobreza es un factor determinante (aunque no un pretexto minóico) para la organización interna de las localidades de Ayutla, ya que:

por lo que el desarrollo económico desde lo-local es también un argumento para la autogobernanza.

Vuelvo a una de las primeras preguntas que plasmé en las líneas iniciales de este texto: ¿cómo pedirle al Estado que acreciente los niveles económicos cuando éste los administra –a través de la violencia y la estratificación- facilitándo las ganancias capitalísticas a una sola clase social?

Comunitarios de la CRAC-PC realiazan inspección y vigilancia en las entradas del municipio.

La seguridad es otro punto a tratar. Fue en 2010 que los ayutlenses se integraron a la CRAC-PC de la Costa Chica para instalar retenes y reducir los niveles de inseguridad. Con el tiempo –y las infiltraciones- en el proyecto comunitario de la misma CRAC, se hizo una ruptura de la que emergió la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG) que no precisamente ha tenido un historial blanco como grupo armado. ¡Esto no pareciera cierto! (pero sí lo es). La voluntad popular en Ayutla ha sido la que afianzara la participación de ambos grupos en el seno de la seguridad, a pesar de las diferencias mixofílicas y una confrontación política -incluso armada y desmedida- que aún persiste en otras regiones guerrenses.

El gobierno empezaba a temblar a inicios de enero de 2013 que los grupos armados oficializaron ante los medios de comunicación su incidencia en Ayutla. Los mensajes ‘por debajo de la manga’ desde la cúspide gubernamental llegaban asiduamente a sus respectivos dirigentes, pero los retenes y acciones “por fuera de la ley” no se interrumpieron ni un sólo día.

El jueves 31 de enero de 2013 en la comunidad de El Mezón, unas 500 personas realizaron el primer juicio popular a 54 delincuentes capturados que han sido vinculados al crimen organizado.

Estas iniciativas desde el seno interno de los pueblos y barrios –ya que todos los integrantes de la CRAC-PC son elegidos por asamblea comunitaria- provocaron intensos disgustos y rabietas por parte del gobierno estatal. El 21 de agosto del mismo año, el Ejército mexicano intentó desarmar en una emboscada a los comunitarios de la CRAC-PC de la Casa de Justicia “El Paraíso” en el poblado del mismo nombre, dando como desenlace la captura de seis de ellos (Bernardino García Franciso, Ángel García García, Florentino García Castro, Eleuterio García Carmen, Ambad Ambrosio Francisco y Benito Morales Justo).

Tendrían que pasar 3 años hasta su liberación el 13 de mayo de 2016…

Integrantes de ambos grupos armados retienen a 54 delincuentes vinculados con el crimen organizado. En asamblea, se decide postergar las sanciones en una nueva reunión en el municipio de Tecoanapa.

Autoconstrucción y algunas conclusiones para el futuro

La relevancia de admirar la democracia comunitaria practicada a través de los usos y costumbres no es como tal a la forma que representa el cambio de paradigma en la toma de decisiones, sino, en los siguientes contenidos:

A) La expulsión definitiva de los partidos políticos, por tanto, la confrontación constante –que muchas veces no es aparente- con la estructura del Estado moderno.

B) La abolición de una figura presidencial y la erradicación futuro-temporal de las jerarquías políticas, al conformarse concejos integrados por pobladores de cada uno de los barrios o comunidades que son elegidos por el servicio e interés en el desenvolvimiento colectivo de un territorio y quienes lo habitan, no por jugarretas partidistas o de provecho vanguardista para organizaciones ya conformadas.

C) La autonomización total y antisistémica del territorio tras la sólida conformación de una economía cooperativa y el fortalecimiento de la autodefensa comunitaria, dejando de lado las dádivas de los tres niveles de gobierno.

No hay que ser soez (y a eso me dirijo con el segundo inciso de estos argumentos). En el proceso de elección por usos y costumbres puede existir también la intención de organizaciones y ambiciones personificadas en representantes autoritarios para obtener cargos políticos “independientes” que demeriten la intervención de la gente interesada en el bien común.

Las conclusiones tendrán que derivarse de un serio y constante ejercicio deliberativo y de limites-alcances desde –y para- las comunidades en donde las rivalidades o la ambición de ser-autoridad prevalezcan.

¡QUE LA TOMA DE DECISIONES RESIDA DESDE LO MÁS DEBAJO DE LOS PUEBLOS!

¡SOLIDARIDAD CON LAS COMUNIDADES DE AYUTLA DE LOS LIBRES RUMBO A LA AUTONOMÍA!

¡NUNCA MÁS UN GUERRERO SIN LOS DE ABAJO!


Notas y referencias

[1] Conversación con pobladores de Ayutla en el XXI Aniversario de la CRAC-PC, celebrado en la comunidad de Horcasitas en San Luis Acatlán, Guerrero. Octubre de 2016.

[2] “Forman consejos populares en Ayutla de los Libres y Acapulcopor Sergio Ocampo y Héctor Briseño, La Jornada, 30 de noviembre de 2014, p. 7. (http://www.jornada.unam.mx/2014/11/30/politica/007n1pol)

[3] “Gana en Ayutla el modelo de elección por usos y costumbres en asambleas” por Jacob Morales Antonio, El Sur: Periódico de Guerrero, 14 de junio de 2017. (http://suracapulco.mx/1/gana-en-ayutla-el-modelo-de-eleccion-por-usos-y-costumbres-en-asambleas/)

[4] Buque de guerra utilizado por marineros anarosindicalistas en la Rebelión de Kronstadt en 1921.

[5] “Ayutla de los Llibres, el lugar donde los civiles ejercen la justicia” por Daniela Rea, CNN México, 1 de febrero de 2013. (http://expansion.mx/nacional/2013/02/01/ayutla-de-los-libres-el-lugar-donde-los-civiles-ejercen-la-justicia)

Publicado el 16 de Junio de 2017 en:

http://rupturacolectiva.com/ayutla-de-los-libres-se-regira-sin-partidos-politicos-en-julio-de-2018-es-hora-de-que-los-pueblos-se-gobiernen/

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