[Manifesto presentación] Bátega: Presente de loita, futuro en común.

[GA]

Raro é o día no que non escoitamos que o que temos que facer agora mesmo é estudar. Que cando teñamos a nosa propia casa e fillas xa mandaremos nas nosas vidas e nas delas. Que a familia é o primeiro e que os problemas da casa quedan na casa. Que se non atopamos traballo é porque non queremos e que nos pasamos o día pensando nos biosbardos e en que cadra o vindeiro festivo. Que temos que saír de festa a romper para esquecer a rutina porque esa é a diversión, o único xeito de pasar un bo rato. Que temos que competir e ser as mellores a costa das demais. Que é moi perigoso voltar soa pola noite. Que algo faría para que el me levantase a man. Que levo a saia moi curta ou moi longa. Que falando en galego non imos a ningures. Que que gracioso é o acento que temos e que á xente de fóra hai que falarlle en castelán e non ser maleducadas. Que aproveitemos que somos mozas para emprender, para explorar mundo. Que collamos as oportunidades que temos porque xa lles gustaría a moitas estar na nosa situación. Que non podemos queixarnos se temos un traballo e que somos novas, non precarias. Que se te gusta unha persoa tes que ir conquistala ou esperar a que te conquiste. Que o ciume é parte do amor. Que o sexo é violento e que tes que facer o que el queira: lamber, quedar quieta ou berrar, que tes que agardar a que pase rápido e ficar calada. Que tes que azoutar, forzar ou correrte na súa cara.

Fartas da apatía e da tristeza, é tempo de que a mocidade tomemos partido. Porque o que nos ofrecen con gravata ou camisola dende escanos é pedir e agardar, nós propomos tomar e facer. Sorrir e avanzar xuntas. Despoxarnos das obrigas e núcleos familiares, da precariedade, da emigración e da submisión. Do paternalismo ideolóxico ao que nos vemos sometidas. Desfacer as formas consumistas e controladoras de relacionarnos e divertirnos para coidarnos rachando co imposto. Aprender que, falar na lingua que escoitamos dende que somos cativas, non é algo polo que teñamos que sentir vergoña. Que formarnos e aproveitar as oportunidades non é illarnos do mundo, senón mellorar a realidade na que vivimos.

É preciso pasar á acción para defender as nosas vidas. A mocidade temos a necesidade de facer tremer o existente, nas nosas vilas e nos nosos barrios. Construamos alternativas en común para combater a miseria, levantemos comunidades e tomemos o que nos pertence. Ocupar, resistir e encher de ledicia é recuperar os nosos territorios. Unidas e organizadas podemos evitar que nos despidan, defendernos de agresores e repartir o traballo.

En Bátega, aquí e agora, pularemos por un movemento revolucionario dende o poder xuvenil. Apostaremos por construír o socialismo dende a base e o feminismo radical e de clase mentres defendemos a nosa terra. Lanzámonos adiante para constituír o proceso de formación da organización revolucionaria da mocidade galega. Impulsaremos coas nosas forzas mecanismos colectivos de emancipación, fortes e radicalmente democráticos. Temos claro que a mocidade debemos estar na vangarda, tomando a acción directa e a solidariedade como ferramentas de clase e empoderamento feminino. O materialismo dános a capacidade de análise, mais está nas nosas mans construírmos unha vida digna de ser vivida.

Presente de loita, futuro en común

 

El Referèndum de Catalunya como oportunidad de avanzar

Por @BlackSpartak

En estos días, con la aprobación de la convocatoria del Referendum de Autodeterminación y de las leyes de transición hacia la República Catalana – y su consiguiente impugnación automática por parte del Estado que ha utilizado todas sus palancas (Gobierno, Tribunal Constitucional, Fiscalía, Delegación de Gobierno, Guardia Civil) – se ha iniciado la precampaña del 1 de Octubre. Todos los medios de comunicación hablan de ello. Los cruces de acusaciones son continuos, igual que las maniobras de cada lado.

La militancia social y obrera (sea ésta libertaria, autónoma o comunista) llega a esta cita con pocas energías dado el vaciamiento de las calles en los últimos años. Por fortuna las luchas laborales (TMB, estibadores, aeropuerto, kellys, manteros, etc.) y las campañas vivienda/turismo están sirviendo para agitarlas, y esperemos que sea ésta una via creciente en los meses que vienen. Las necesidades materiales deben ser el centro de la actuación de la militancia.

Pero sería absurdo negar la realidad y dar la espalda al choque de trenes que está teniendo lugar en estos momentos en torno a la cuestión catalana. Las Instituciones catalanas están cortando sus vínculos con el estado español. Y éste se defiende de la manera más desastrosa posible, apagando el fuego con gasolina, a base de declaraciones desafortunadas y amenazas… y utilizando el fantasma de la represión. En Catalunya se corre el peligro real de una ocupación policial (militar me parecería un calificativo exagerado) que podría alcanzar un nivel similar al que padece Euskal Herria (doy por hecho que el estado meterá en vereda a los Mossos d’Esquadra; me sorprendería que no lo consiguieran) en unas pocas semanas, de seguir así las cosas.

Bien, y no solo ocurren estas cosas por arriba. A nivel de base la población, al menos la de las comarcas, ya hace tiempo que ha roto todo vinculo emocional con España. Para ellas, ésta ejemplifica todo lo malo: monarquia, autoritarismo, facherío, caspa… y la idea de la República Catalana viene a significar el progreso y la democracia. No hablo en absoluto de revoluciones, que conste, pero la población está en una fase de desafección que podrá llevar a la desobediencia civil. Ya lo podemos ver hoy mismo con la concentración espontánea en Valls contra los registros de la Guardia Civil en una imprenta y su repercusión en Tarragona haciendo ya una concentración delante del cuartel de los civilones.

La realidad social es que la clase media y la juventud catalanas están rompiendo (si no lo han hecho ya) con España. Solamente queda por definirse la clase trabajadora de los barrios obreros. En los barrios la independencia no nos quita el sueño. Nos quita el sueño no poder pagar el alquiler, no encontrar trabajo, la incertidumbre de nuestra pensión o tener unos servicios (sanidad, educación) cada día en peores condiciones. Por si fuera poco quien más ha hecho por machacar a la clase trabajadora ha sido la burguesía catalana, parte de la cual nos pide hoy su ayuda para lograr la independencia. Por otro lado sería ingenuo equiparar toda persona movilizada por el tema soberanista a burguesía. Habría dos millones de burgueses, entonces, cosa imposible. Hay un buen porcentaje obrero en las movilizaciones independentistas y sería lo suyo reconocer su participación en las movidas sociales (en la defensa del territorio, en las mareas, en las remunicipalizaciones o incluso en las huelgas generales) de muchos de sus militantes.

La desafección al régimen del 78 en Catalunya comenzó a finales de la década pasada. Tuvo una incidencia directa la crisis económica, que arruinó a parte de la clase media (en realidad una parte de la clase obrera que había ido “a más”). Es decir, que existen unas causas materiales latentes. Y sin embargo, la crisis está estallando por lo político y lo simbólico: la cuestión nacional. Posiblemente porque todo estallido en el eje social ha sido evitado por la aparición de la Nueva Izquierda y por la negativa de UGT y CCOO a convocar nuevas huelgas generales.

Bien, quizá tenemos que reconocer nuestra incapacidad de lograr un conflicto construido en torno a las causas materiales. Y en esto hay una razón que veo una y otra vez: la falta de organizaciones de masas que aglutinen las luchas materiales. No existe una gran organización popular o (movimiento de movimientos) que junte unas cuantas decenas de miles de personas en base a algunos puntos comunes. Es una debilidad estructural de la izquierda que provoca que llegado este momento histórico no tengamos fuerza propia y no podamos influir en los acontecimientos. El lugar de la izquierda revolucionaria es dentro de estas grandes organizaciones de masas. En vez de esto tenemos una atomización enorme de las luchas sociales y una segmentarización o especialización. Esto genera indirectamente un espíritu de competencia y no de unidad o solidaridad, que nos mantiene en la marginalidad.

Por otro lado, veo con vergüenza ajena el papel de la izquierda institucional (los Comunes, Iniciativa per Catalunya) jugando el rol de apagafuegos e intentando desactivar el conflicto (no lo olvidemos: el único conflicto con posibilidades que hay planteado contra el Régimen del 78). Y la izquierda revolucionaria va más o menos en este mismo sentido, salvo los grupos marxistas de liberación nacional, que lógicamente apoyan la ruptura de España. En tanto al papel de la CUP, éste ha sido el de radicalizar el Procés Soberanista, arrastrándolo hacia posturas más ambiciosas utilizando su fuerza parlamentaria y su presencia institucional. Durante un tiempo parecía que todo era un bluff, y que los dirigentes del Procés nunca se atreverían a llevar a cabo lo que afirmaban en los mítines.

Seamos claros, el Referendum del 1 de Octubre, no significa la independencia. Eso tardará años en darse, si se da. De celebrarse es posible que se pongan sobre la mesa nuevos debates como el del modelo de estado, el rol de las autonomías, el autoritarismo identitario español, etc. Entrar en estos debates significa una oportunidad para la izquierda revolucionaria. No por que vayan a concedernos minutos de televisión, si no porque por primera vez desde el 15M la población tendrá orejas atentas a su discurso. Y allí sí, podremos plantear las cuestiones materiales como eje central del conflicto.

En cuanto a qué ocurrirá si no se puede celebrar el referendum, yo veo dos posiblidades: o una escalada hacia enfrentamientos más serios (y violentos) que traería una semi-ocupación policial de Catalunya con controles de carreteres y un acoso constante, multas, destitución de ayuntamientos, algunas detenciones, etc. y el otro escenario sería el de la derrota. No nos autoengañemos, una derrota en Catalunya significa la desactivación de la militancia de una de las partes más dinámicas del estado. Y esto afectará de lleno a la lucha social en otros ámbitos (porque una derrota importante te envía a casa y no al colectivo de al lado). Igualmente tendrá repercusiones en otros territorios, de la misma forma que una contestación más amplia en Catalunya tendrá inevitable repercusión en el País Valencià, Baleares y Euskal Herria. Por ello necesitamos la multiplicación de conflictos y movilizaciones en este mes en todas partes.

Estamos aún lejos de cualquier revolución socialista y libertaria, pero estamos relativamente cerca de vivir una revolución democrática en un territorio europeo. Nuestra tarea de revolucionarias es contribuir a que se dé, o, al menos, a arrastrarla hasta el máximo, explotando todas las contradicciones. No me produce especial gracia el hecho de que la clase media sea quien esté liderando este proceso de liberación y eso habla de nuestra debilidad estructural. Por supuesto, para seguir explotando todas las contradicciones y avanzar nuestra prioridad número 1 debe ser la creación de un bloque popular de masas que recoja las reivindicaciones de las de abajo. Sólo esto podrá arrastrar todo el Procés hacia nuevas confrontaciones en el futuro en una dirección socialista.

¿Independencia como ruptura?

Traducido por Dexter del texto original Independència com a ruptura?

En una cuenta atrás hacia el día del referéndum en Catalunya, un miembro de la organización libertaria Embat reflexiona sobre la oportunidad que supone este desafío al Régimen del 78 y la necesidad de articular un movimiento popular

Todo movimiento de intención revolucionaria busca continuamente escenarios de mejora de su situación. Si no lo hace, corre el riesgo de acomodarse a las circunstancias y vivir a gusto en un antagonismo sin opciones de transformación social real. Aquello de ‘contra Franco vivíamos mejor’ se entiende por la sensación de impotencia que tienen los movimientos populares actuales (o el embrión de movimientos populares, más correctamente) con respecto a la situación política española y catalana. Algo tendremos que hacer si queremos cambiar el panorama radicalmente.

Los dos principales problemas que afronta en la actualidad el gobierno de Rajoy son, por un lado, el peligro de una victoria «populista bolivariana» (es decir, que gane unas elecciones Podemos y sus aliados) y, por otra, la independencia de Catalunya. El movimiento popular ni está ni se la espera y no preocupa nada entre las élites del Estado (y no digamos ya el movimiento libertario o el comunista, una vez derrotada la contestación vasca). Son estos dos ‘peligros’ que afronta España hoy día los que le garantizan invariablemente millones de votos al PP y al PSOE en cada elección y no si Rajoy o ZP gobiernan bien o mal. Estos votos son fieles a la continuidad del Régimen del 78, tal como es ahora, y son la base social del estado actual de las cosas.

Como ya sabemos, un gobierno de Podemos no alteraría mucho el escenario – vista su trayectoria – y opinamos que sería un gobierno socio-liberal (capitalismo con rostro humano) del estilo de Syriza, pero que no cuestionaría ni las estructuras postfranquistas del Estado ni tampoco el sistema capitalista liberal imperante. Este sistema de democracia posfranquista impediría cualquier cambio en profundidad hecho desde el gobierno, no dudando en recurrir a cualquier método legal o ilegal, sea político, mediático, judicial, de boicot del funcionariado, bloqueo administrativo o amenazas de las cloacas del Estado (ver el documental ‘Las Cloacas de Interior’). El Estado profundo tiene muchas herramientas a su alcance.

Por lo tanto, queda la posibilidad de una independencia de Catalunya. Aquí el Estado se siente amenazado, ya que no termina de controlar todas las palancas. Hay una cuestión clave: se han movilizado una parte importante de las personas de Catalunya por el derecho a decidir. Estas movilizaciones han arrastrado a los antiguos gobernantes autonomistas hacia posiciones netamente independentistas. Y es en este sentido que aparece la convocatoria del 1 de Octubre. La base social independentista obliga al Govern de la Generalitat a mover ficha continuamente – si bien tampoco lo hace muy rápido, dando facilidades a los enemigos del referéndum.

No sabemos si el referéndum se celebrará o no, ni si será vinculante o no. Tampoco sabemos si ganará el Sí – aunque se sospecha que así será. Lo que sabemos seguro es que de celebrarse, se abrirá una época de enfrentamientos entre las élites españolas y catalanas como no habíamos visto antes. Digámoslo claro, Catalunya sólo tendrá opciones de convertirse en un estado si hay movilizaciones significativas y sobre todo si las personas movilizadas están dispuestas a la desobediencia. No basta con exigir a los políticos que desobedezcan desde la comodidad del sofá de casa. El independentismo se deberá mojar de verdad para ganar.

Volviendo al movimiento popular con intenciones transformadoras (y eventualmente revolucionarias) – que es lo que me interesa -, algunas decimos por activa y por pasiva que debe convertirse en un actor clave de la vida política y social catalana. No creemos que tenga que estar ligado al movimiento independentista, ya que hay mucha gente sinceramente de izquierdas y con conciencia, que desconfía legítimamente de los políticos que están liderando el Procés Sobiranista. Los casos de corrupción de CiU, los recortes, la demagogia habitual, el patriotismo excluyente y xenófobo, el ‘Tea Party a la catalana’, los indepes hiperventilados, las peleas internas hacen desconfiar de cómo será esa República Catalana de la que hablan. A ver, ¡nos gobierna nuestro enemigo de clase!

El movimiento popular debe ser autónomo de este movimiento independentista transversal y en todo caso, aprovechar en su beneficio la independencia – o, mejor dicho, aprovechar el período que vendrá a partir de octubre. Sería absurdo esperar una revolución sin un movimiento popular amplio compuesto de organizaciones de masas. Recordemos otras épocas: La revolución cantonalista fue hija de la Revolución Gloriosa, el final del reino de Isabel II; la revolución de 1936, sólo vino después de la caída de la Monarquía y la implantación de la Segunda República; la Revolución de Octubre sólo vino después de la Revolución de Febrero y la caída del zarismo… incluso los Panteras Negras vinieron después del movimiento de los derechos civiles y no antes. Es decir, que todos los procesos revolucionarios pasan por un estadio previo de ruptura simbólica con la época anterior. Esta ruptura es psicológica y política y coloca las personas ante un nuevo escenario más avanzado, en el que ya pueden ver la posibilidad de una sociedad revolucionaria. No hay atajos.

En estos momentos, el Régimen del 78 sigue disfrutando de un amplio apoyo ciudadano, a pesar de la aparición de nuevos partidos. No caerá solo sin una crisis más grave. La oportunidad abierta por el 15M fue cerrada por la aparición de Podemos – y, reconozcámoslo, debido a la debilidad estructural de lo que habíamos creado desde abajo: unos contrapoderes que no eran conscientes de su papel histórico. La otra opción para debilitarlo es la cuestión territorial.

Con todo, en este periodo que supuestamente se abrirá en octubre, el movimiento popular tiene la tarea de estructurarse y ampliarse. Por una vez desde hace muchos años, tenemos que asegurarnos de ser un actor en la determinación de las políticas públicas sin que nadie lo haga por nosotras, sin que nos coopten ni nos suplan, ya que el movimiento popular no se impulsa desde arriba.

Nuestra misión es hacer que las élites del país, políticas y económicas, las que lideren la transición a la independencia, no puedan gobernarnos. Tenemos que crear situaciones de ingobernabilidad en todos los niveles y, por supuesto, establecer mecanismos de autogestión y autoorganización popular para algún día hacernos cargo del país – que por eso somos revolucionarias.

Esto lógicamente no lo haremos siendo un movimiento de movimientos atomizado en mil colectivos. Hay que convocar asambleas de movimientos y conectarlos entre sí para sentirnos parte del mismo movimiento. También hay que establecer unos objetivos, unas estrategias y un funcionamiento común.

Reconocemos que es una tarea titánica. Además vemos que no se está yendo en esta dirección. Al contrario, nos quedamos en espacios de confort ideológico y en luchas localistas (entendidas como que no queremos salir de nuestro territorio de militancia). Ni siquiera se está luchando para crear organizaciones grandes y plurales y en cambio preferimos varias pequeñas divididas por ideologías o tácticas, que tendrán dificultades para alcanzar trascendencia.

Afrontemos el papel que nos toca y creemos el movimiento popular que necesita nuestro pueblo.

@BlackSpartak

 

El Libertario. Arma falaz de la contrainformación en Venezuela.

En medio de la vorágine mundial y local por conseguir información oportuna y veraz, pero fundamentalmente útil, deconstructiva y constructiva, nutritiva y cardinal, los anarquistas venezolanos contamos apenas con una publicación periódica conocida como El Libertario. No obstante, de la diversidad de tendencias y opiniones internas en el movimiento ácrata surgen dudas acerca de la autenticidad del Colectivo Editor El Libertario como agrupación de raíz anarquista y cónsono con las ideas y luchas libertarias.

En tal sentido, con la intención de conocer qué es o quiénes son el Colectivo Editor El Libertario, me he planteado una investigación diacrónica (en el tiempo) de todas y cada una de las publicaciones digitalizadas y disponibles en Internet de este periódico. El objetivo es evaluar la postura política de El Libertario y su consonancia con el ideario ácrata. La hipótesis de trabajo: Una cantidad equiparable de artículos en contra del gobierno y de la oposición muestra una auténtica postura anarquista. Téngase en consideración que la oposición venezolana está conformada y representada por grupos e individuos conservadores, adherentes a la derecha nacional.

Para el desarrollo del estudio he empleado cuatro categorías que ayudaron a la evaluación de los artículos y su adecuada clasificación con fines estadísticos. Estas categorías de trabajo son:

Contra el gobierno: aquellos artículos en los que a lo largo de todo el contenido o buena parte de él se habla mal de la gestión de gobierno o de sus partidarios.

Contra la oposición: aquellos artículos en los que a lo largo de todo el contenido o buena parte de él se habla mal de los sectores de oposición (conservadores, derecha), sus partidarios, sus patrocinadores, o la oligarquía venezolana.

Contra ambos: aquellos artículos en los que a lo largo de todo el contenido o buena parte de él se habla mal tanto del gobierno como de la oposición.

Contra el sistema en general: aquellos artículos en los que a lo largo de todo el contenido o buena parte de él se tocan temas y/o se narran hechos al margen de la polarización política venezolana (temas diversos).

Se han excluido del estudio las propagandas, poemas, caricaturas y similares. Se examinó cada artículo a partir de su lectura y se ubicó en alguna de las cuatro categorías de trabajo. Los resultados de la lectura y evaluación de cada uno de los artículos contenidos en los distintos ejemplares se muestran a continuación:

*Ejemplar digital no disponible en Internet. Los datos corresponden al análisis del índice.

Otras siete (07) ediciones o ejemplares no están digitalizados ni presentados en la página web (#26, 27, 31, 33, 39, 46 y 69). La #69 que se muestra en la página web hace referencia (quizá por error) a la #68. Ninguna de éstas está incluida en el estudio.

Resultados. Resumen cuantitativo de datos.

Como se aprecia en la tabla anterior, existen 46 ejemplares digitalizados de El Libertario cargados en la web, con un total de 1277 artículos en un periodo de catorce (14) años. El promedio de artículos por ejemplar es de 28 (27,8 ± 6). Del total de artículos, el 26,4% corresponden a escritos “Contra el gobierno”, mientras que tan sólo 1,4% son escritos “Contra la oposición” y 1,3% “Contra ambos”. El restante 70,9% corresponde a artículos “Contra el sistema en general” de diversa índole o en los que no se plantea el conflicto político venezolano. Sin embargo, en esta última categoría también se incluyen muchos artículos que presentan contenido indirectamente vinculado al conflicto, pero que el Colectivo Editor El Libertario parece utilizar muy convenientemente a sus intereses.

Los resultados muestran con total claridad que más de la cuarta parte del periódico (26,4%) se destina a criticar y/o hablar mal de una gestión de gobierno (socialista, de izquierda) que contrasta sobremanera con las críticas lanzadas a los sectores de la derecha nacional (apenas 1,4%). En este sentido, tomando la misma “premisa” empleada por los editores del periódico de que la izquierda (bolivariana, chavista) y la derecha venezolana son lo mismo, cabría esperar un abultado porcentaje de artículos escritos en contra de ambos sectores simultáneamente, pero no es así, porque el 1,3% de los artículos escritos “Contra ambos” lo demuestra con claridad, derriba la “premisa” de la que se quiere valer el colectivo editor y lleva a inferir que existe una tendencia muy clara en la posición política que asume El Libertario a favor de la derecha venezolana.

Analizando, pues, los datos correspondientes a los artículos escritos “Contra el gobierno” se aprecia que hasta el año 2002 no existía mayor interés por parte de El Libertario de criticar al gobierno de Hugo Chávez. No obstante, los ejemplares #28 y 29 que corresponden al año del golpe de estado en Venezuela por parte de la derecha recalcitrante y radical, no están publicados en Internet, hecho curioso y llamativo porque a partir de allí comienza la escalada de escritos en contra del gobierno. Pero es también muy llamativo que sea entre los años 2002 y 2003 cuando publican con más frecuencia en “Contra de la oposición” y luego la proporción de artículos baja y la frecuencia se hace prácticamente cero, lo cual es curioso para un colectivo que se proclama anarquista (de izquierda, y si no es de izquierda sino “de los de abajo” ya veremos más adelante qué ocurre).

La escalada de escritos en “Contra del gobierno” se aprecia claramente en la columna por periodos (resaltada en colores) en la que el porcentaje se incrementa abruptamente desde 0 hasta 21 % y de allí con incrementos paulatinos a 31% hasta radicalizarse en el periodo 2012-2015 con un 35% de escritos en “Contra del gobierno”, mientras que en contra de la oposición continúa el silencio. Este hecho debe resaltarse porque se aprecia que para El Libertario el poder sólo lo ejerce el gobierno, mientras que la oposición (derecha venezolana) pareciera no ejercer ningún poder político (nacional e internacional), económico y comunicacional. Se entiende, pues, que El Libertario no tiene ningún problema con la oligarquía venezolana, con los ricos, con los grupos y partidos de derecha, conservadores, con los flamantes dueños de tierras, empresas y toda clase de propiedades, que pugnan para impedir a los pobres el disfrute de los recursos naturales.

Resumen cualitativo de los artículos contenidos en El Libertario

Pero los datos interesantes que se desprenden de la revisión de los 46 ejemplares digitales de este periódico, no se detienen en las cifras.

La postura editorial de este colectivo abandonó la ecuanimidad inicial para declararse abiertamente opositor al gobierno nacional, mas no opositor a la oposición, es decir, a la derecha. Incluso, por lo que se lee en sus artículos, todo proceso que se autodenomine, se identifique o se considere de izquierda en latinoAmérica es mal visto por El Libertario y apuntan sus palabras contra éstos (ejemplares #44, 45, 47, 57 y 60), pero jamás han escrito algo sobre las oligarquías de esos países; por el contrario, les lanzan piropos. Caso emblemático (repugnante) es el ejemplar #47 donde tras el disfraz de la ironía se habla bien de Álvaro Uribe Vélez y sus Consejos Comunales, pero en el mismo artículo nunca se dice nada malo sobre este personaje nefasto de la política en América Latina. Es en este mismo ejemplar donde hasta parece verse con buenos ojos a Enrique Capriles Radonsky, del partido de derecha Primero Justicia, y donde se le exime del paredón lingüístico que emplea El Libertario para los políticos del gobierno. Igualmente, en este histórico ejemplar, se fustiga con inclemencia a los Consejos Comunales simplemente por ser una propuesta del gobierno, pero entonces ¿de qué clase de anarquismo que defiende el colectivismo, la cooperación, el apoyo mutuo, la solidaridad y la federación estamos hablando?

Y las disonancias de este “colectivo anarquista” no paran. Para ellos resulta prácticamente imposible una intervención bélica gringa en Venezuela (ejemplar #48), como si no fueran suficientes excusas las reservas de petróleo y otros minerales, así como el agua. Para ellos las “guarimbas” son una auténtica forma de manifestación popular (ejemplar #50) porque parece que asfixiar, aturdir, amedrentar e impedir el tránsito a los vecinos afecta sólo al gobierno, o saquear, quemar vivas a las personas, decapitar motorizados con guallas en las calles, incendiar transporte público con personas adentro, atiborrarse hasta los cojones con droga para tomar valor, o pagarle los jóvenes y hasta a los niños para que salgan a “guarimbear” es una forma apropiada y auténtica de protestar. El Libertario incluso compara las guarimbas con las protestas universitarias de los años 80 y 90’s en Venezuela en las que se cerraban algunos accesos a la Universidad Central de Venezuela, pero olvidan algunos colaboradores de este periódico que en esa época no se secuestraba a nadie pues permanecían abiertos otros accesos a la universidad, que las unidades de transporte o distribución que se quemaban eran de la empresa privada y que, además, no se atentaba contra la vida de los transeúntes independientemente de su tendencia política.

El Libertario intenta hacer creer a sus lectores que el movimiento estudiantil de hoy es tan crítico, popular, autónomo y combatiente como el de los 80 y 90’s (ejemplar #52), como si los estudiantes de las instituciones privadas (que nunca las mencionan) legitimaran la lucha popular, como si ser conservador o sentir mariposas en el estómago por el neoliberalismo les otorgara esencia crítica, como si declararse prosélito de un partido o de una agrupación de extrema derecha les diera autonomía política. Tan sólo en el ejemplar #55, cuando tratan de corregir el error cometido y reconocer la participación en las protestas de los años 2008 y 2009 de estudiantes de derecha, realizan una maniobra evasiva (y, perdonen la expresión, muy bastarda) restándole méritos a los estudiantes de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV) creada por el gobierno nacional para facilitar la educación universitaria a los pobres y excluidos del sistema de educación, ello con la intención por parte de El Libertario de desviar el foco de atención de los estudiantes de derecha. Parece que a este colectivo, pues, también le molesta la educación gratuita y de puertas abiertas a los pobres; parece que son más criminales los estudiantes que siguen al gobierno que aquellos de “manitas blancas” que queman universidades y preescolares.

Por primera vez en este recorrido, en el año 2008 (ejemplar #53) se dedica un artículo completo a hablar mal de un político de la oposición, pero como algunas cosas extrañas de este periódico, un opositor desubicado, alienado, un opositor pobre: Stalin González. ¡Vaya que El Libertario sabe elegir a quién fustigar! Y pocos meses después escriben su segundo artículo contra otro opositor: Antonio Ledezma, a quien curiosamente le dedicaron apenas la cuarta parte de lo que derramaron sobre González, a pesar de ser Ledezma una de esas viejas figuras oscuras y patéticas de la oposición venezolana que reprimió sin clemencia las manifestaciones populares durante la cuarta república.

El Libertario ataca absolutamente todo lo que le huele a gobierno (bolivariano, claro está) pero nunca ha escrito sobre la gestión de los gobernadores o alcaldes de oposición, se ensaña contra el comunismo ruso o cubano, pero no contra el imperialismo yankee, además, nunca se ensaña contra las empresas privadas, seguramente porque de allí obtiene su financiamiento PROVEA (Programa Venezolano de Educación Acción) dedicada al trabajo con Derechos Humanos y cuyo director es el editor de El Libertario, Rafael Uzcátegui, además de Rodolfo Montes de Oca.

En el año 2012, luego de 13 años de la gestión de gobierno de Hugo Chávez, por primera vez El Libertario dedica un artículo (ejemplar #67) al conglomerado amorfo de la oposición, denominado Mesa de la Unidad Democrática (MUD), pero con idéntica maniobra evasiva ya antes aplicada a los estudiantes y hecha costumbre en El Libertario, terminaron hablando mal del gobierno de Chávez (el chivo expiatorio), buscando siempre la manera de aminorar la carga sobre la oposición venezolana. El culpable siempre es el gobierno (bolivariano) a quienes llaman boliburgueses, mas la oposición no tiene para ellos ni un ápice de responsabilidad en las crisis y conflictos que han generado.

Llegado el 2013, y con él la muerte de Hugo Chávez, el primer ejemplar posterior a la muerte del mismo (#69) no está publicado en la Internet, resultando importante conocer la opinión del periódico sobre este hecho, y en particular sobre el hombre que desde el año 1998 se mantuvo con su opción socialista en el poder a base de elecciones y con amplio apoyo popular durante 14 años. Y es importante esa edición #69 porque en la #70 por primera vez la cantidad de artículos en contra del gobierno se hace superior a la mitad (52%), es decir, más de la mitad del periódico dedicado a criticar al gobierno, mientras que a la oposición ¡Nada!

El segundo caso emblemático (y también repugnante) que puede encontrarse en este recorrido histórico de El Libertario (años 2001-2015) es el que corresponde al ejemplar #72, dedicado a las protestas del año 2014 y en el que los editores del periódico pretenden hacer ver como manifestaciones populares. En la portada comparan burdamente una foto del alzamiento popular del 27 de febrero de 1989 con una de las protestas de los guarimberos de 2014 en las que su líder, el ultraderechista Leopoldo López, llamó a incendiar el país (¿por qué El Libertario nunca se ha metido con Leopoldo López?). Digo burdamente porque intentaron comparar una foto donde aparecen personas pobres cargando a un herido (año 1989), con otra donde aparecen jóvenes con zarcillo y hasta con un estetoscopio cargando otro herido (año 2014), como si cargar un estetoscopio en el cuello fuera en este país señal de pobreza y no de privilegio. A propósito de las protestas de 2014, intentan decirle a la opinión pública que son legítimamente de base popular, pero que los partidos y sectores de derecha los han arropado con sus liderazgos robándole el mérito al pueblo ¡vaya entuerto! ¿será que El Libertario cree que toda Venezuela es anarquista, o que el pueblo venezolano está muy empapado de las ideas libertarias y no desea gobierno alguno?

Llegamos al #73 (año 2014). Hay que cantar ¡Victoria! porque al fin se encuentra el primer artículo en contra de tres oligarcas venezolanos: Gustavo Cisneros, Lorenzo Mendoza y Juan Carlos Escotet. Luego de trece (13) años de anarquismo autogestionario, El Libertario comienza a considerar que actores ajenos al gobierno también tienen poder en Venezuela; en este caso económico. Algún compañer@ anarquista compartirá con el sub-comandante Marcos que “No soy de izquierdas ni de derechas; soy de los de abajo y voy a por los de arriba”. Si esta fuera la perspectiva de El Libertario, que repetidamente lo infieren en varios artículos ¿Por qué se han demorado 13 años en criticar a esos de arriba que tienen poder económico? Ojalá ello no le cueste el financiamiento a PROVEA.

Un par de datos finales: en aquél emblemático ejemplar #72 como guinda del pastel se escribe nota sobre un foro público en el que los ponentes fueron Iván Loscher, Rubén Monasterios, Amalio Belmonte y Humberto Decarli, los tres primeros reconocidos ultra-opositores al gobierno (bolivariano) y Decarli escritor insignia de El Libertario. Entonces, si los tres primeros son ultra-opositores ¿el cuarto es…? ¿anarquista? ¿compartiría Ud. estimado lector anarquista tribuna con ponentes de derecha? Quizá también puedan seguir contribuyendo con el periódico intelectuales como Edgardo Lander, que a pesar de haber sido acusado de neoliberal en el ejemplar #75, ya había publicado mucho antes un artículo sobre el movimiento popular venezolano en el #65; entonces, si Lander es neoliberal y publica en éste periódico ¿El Libertario es…?

Conclusiones

1) El análisis cuantitativo (estadístico) de la evaluación de los artículos practicada al periódico El Libertario, así como el análisis cualitativo de la información contenida en los 1277 artículos, muestran una tendencia clara a criticar al gobierno y favorecer con silencio a la oposición venezolana y a los sectores conservadores. Esta tendencia se acentúa en el tiempo manteniéndose la misma cantidad promedio de artículos escritos por ejemplar.

2) No existen indicios para pensar que El Libertario tiene una postura imparcial en medio de la polarización política venezolana. Evidentemente no puede tenerla como colectivo que se autodenomina anarquista, porque además el ejercicio debe ser contrainformativo, pero a pesar de ello, el silencio informativo respecto a la oposición venezolana lo ubica en términos políticos hacia la derecha.

3) El Libertario encapsula como enemigo a cualquier movimiento de izquierda nacional o internacional que le parezca solidario con el proyecto bolivariano impulsado por Hugo Chávez, incluyendo a grupos anarquistas que vean condiciones sociales favorables al desarrollo del ideal ácrata con la actual gestión de gobierno. Incluso, criminaliza las manifestaciones de apoyo popular, de los de abajo, a la mencionada gestión de gobierno.

4) Las contradicciones manifiestas en el estudio diacrónico practicado a las publicaciones de El Libertario dejan serias dudas acerca de la autenticidad del mismo como colectivo anarquista, razón por la cual queda negada la hipótesis de trabajo. En tal sentido, parece utilizarse el periódico y el anarquismo como tapadera de intenciones insanas, esencialmente conservadoras y para captar incautos descontentos por los vicios y corruptelas del gobierno bolivariano (que obviamente existen).

Colofón

Quiero aclarar a los lectores que no tengo en lo absoluto problema alguno de índole personal con los colaboradores y editores de El Libertario, ni mantengo relación laboral o contractual con ninguno de los mismos, ni tengo interés en hacerme con la propiedad del periódico, ni impulsar ningún otro medio o favorecer puntos de vista de otras agrupaciones anarquistas. Escribo desde mi postura independiente mas no individualista, con autonomía, sin fin de lucro y únicamente con ánimo de aportar verdades y reclamar por lo justo. Nadie me encargó o pagó por este estudio.

Bajo ningún concepto o motivo le pido con este estudio a El Libertario que asuma una postura favorable al gobierno, pero sí que deje de favorecer con silencio a la oposición derechista, oligárquica, capitalista y neoliberal venezolana y latinoamericana. Igualdad de palabras, argumentos y artículos contra ambos (gobierno y oposición).

Eximo de todo comentario y responsabilidad al compañero Antonio Serrano, respetable escritor de El Libertario, quien en cada uno de sus artículos mostró gran altura intelectual frente a la polarización política, y quien en sus largos recorridos por la UCV vendía los ejemplares en clara demostración de consonancia con la clase obrera del país y el ideal libertario. Honor a su memoria.

Investigación y redacción: Gabriel Oliveros (Caracas – Venezuela).

1943-1945: Los partisanos anarquistas en la Resistencia italiana

Traducción de Angel Malatesta de la redacción en inglés por  Linda Towlson del folleto ‘Prisioneros y Partidarios: Anarquistas italianos en la lucha contra el fascismo‘ publicado por la Biblioteca Kate Sharpley, que contiene más información sobre los partisanos italianos. Artículo original de Giorgio Sacchetti para Umanita Nova, el 7 de abril de 1985.

Italia se rindió formalmente a los Aliados el 8 de septiembre de 1943, aunque las zonas del centro y del norte de Italia permanecieron en manos de los alemanes y de la República fascista de Saló. Los anarquistas de inmediato se lanzaron a la lucha armada, estableciéndose siempre que fuera posible —en ciudades como Carrera, Pistoia, Génova y Milán— en diversas formaciones autónomas, o, como en la mayoría de los casos, uniéndose a otras formaciones, como las brigadas socialistas «Matteotti», las brigadas comunistas «Garibaldi», o las unidades del grupo de acción «Giustizia e Liberta».

Tras veinte años de dictadura fascista, la cual etiquetó de «comunista» cualquier tipo de oposición, esta se vio sumida al exilio y al encarcelamiento. Un trato no menos duro que el reservado por el gobierno post-fascista de Pietro Badoglio a los anarquistas. Esto ciertamente puso muy complicada cualquier reconstrucción inmediata de las filas orgánicas del movimiento libertario. Fue en este contexto especial, marcado por la confusión y la desorientación, en el que se produjo una deriva de algunos libertarios hacia la dirección del Partido Acción, el Partido Socialista y, en ocasiones, el Partido Comunista. Si bien la participación anarquista en la lucha partisana fue notable, especialmente en aporte de hombres y en términos de acciones de sangre, también ejerció poca influencia política. Esto se debió a la hegemonía completa de las ideas socialdemócratas a través de un amplio arco de agrupaciones políticas desde los liberales hasta los comunistas.

A continuación se detallan las diversas situaciones de los anarquistas en la lucha antifascista partisana en diferentes áreas de toda Italia desde el momento de la rendición a los Aliados:

Roma.

En Roma, los anarquistas se encontraban en varias formaciones de resistencia, especialmente la que comandaba el republicano Vincenzo Baldazzi, conocido por sus camaradas por ser un viejo amigo del anarquista italiano Errico Malatesta. En muchos casos estos hombres dieron sus vidas en la resistencia romana. Entre ellos se encontraban Aldo Eluisi, que murió en las Cuevas Andentinas; Rizieri Fantini, disparado en Fonte Bravetta; Alberto Di Giacomo alias ‘Moro’, y Giovanni Callintella, ambos deportados a Alemania, nunca regresaron; Dore, un sardo de nacimiento, falleció en una misión tras las líneas enemigas.

Marche.

En Marche, los anarquistas sirvieron en varias formaciones partisanas en Ancona, Fermo, Sassoferato y Macera; donde murió Alfonso Pettinari, ex interno y comisario político de la brigada ‘Garibaldi’.

Piombino.

Piombino, una ciudad eminentemente metalúrgica con una gran tradición libertaria y sobre todo sindicalista revolucionaria, protagonizó un levantamiento popular contra los nazis alemanes el 10 de septiembre de 1943. Entre los anarquistas que participaron en el levantamiento destacan Adriano Vanni, que operaba como partisano en Maremma y que fue llamado a unirse al CLN local (Comité de Liberación Nacional, un cuerpo formado por un conjunto de partidos antifascistas).

Livorno.

En Livorno, los anarquistas fueron los primeros en apoderarse de las armas almacenadas en los cuarteles y en la Academia Naval de Antignano, armas utilizadas posteriormente contra los alemanes y los fascistas italianos. Estaban organizados dentro de los GAP (Grupos de Acción Patriótica), y participaron en varias operaciones guerrilleras en los alrededores de Pisa y Livorno y estuvieron representados en el CLN de la ciudad. Virgilio Antonelli se distinguió en la tarea de liberar rehenes y prisioneros.

Apua.

En Apua, la contribución libertaria a la resistencia fue consistente y crucial. Las formaciones anarquistas partisanas activas en el área de Carrara fueron las siguientes: Los grupos conocidos como ‘Lucetti’ (entre 60 u 80 personas), y ‘Lucetti bis ‘(58 personas) –estos dos grupos llevaron el nombre del anarquista Gino Lucetti que fue ejecutado por intentar asesinar a Mussolini–; el grupo ‘Schirru’ (454 personas)  nombrado así por otro anarquista que también trató de asesinar al Duce, Michael Schirru; y los grupos ‘Garibaldi Lunense’ y ‘Elio’ (30 personas). Después del 8 de septiembre de 1943, los anarquistas, entre ellos Romualdo Del Papa, Galeotti y Pelliccia, encabezaron el ataque al cuartel de Dogali, apoderándose del armamento e instando a las tropas alpinas a desertar y a unirse a las partidas guerrilleras.

En las cercanas Cuevas de Lorano, Ugo Mazzuchelli utilizó estas armas para establecer el ya mencionado grupo ‘Lucetti’, del cual se convirtió en comandante. En ese contexto, la tarea, por ejemplo, de la conocida como Brigada Apia, era velar por su propia financiación y ayudar al pueblo a obtener provisiones mediante expropiaciones a capitalistas. Después de haber vivido la amarga experiencia de la Guerra Civil española entre 1936 y 1939, en la que los comunistas se volvieron contra los anarquistas y los obreros para tomar el poder, algunos camaradas más «experimentados» desconfiaban de ellos. Algunas unidades comunistas, en cualquier caso, aparecen en episodios de esta región, aunque la presencia de libertarios era destacable en prácticamente todas las formaciones, configurando unidades específicas propias.

Entre los incidentes con los comunistas podríamos mencionar el que hizo que Mazzuchelli y sus hombres se encontraran con la muerte bajo fuego de ametralladora después de que se intentaran abrir camino a través del puente Casette, siendo curiosamente insistentes en esa misión los partidarios comunistas.

En noviembre de 1944, después de una acción que costó la vida de seis hombres a la unidad Lucetti, esta se trasladó a la provincia de Lucca, que había sido liberada. Mazzuchelli, junto con sus hijos Carlo y Alvaro, cruzaron de nuevo las líneas de frente para organizar la unidad ‘Michele Schirru’ que ayudó a liberar la región de Carrara antes de que los Aliados aparecieran. Entre los muchos que se distinguieron y cuyos nombres forman una lista interminable destacan el comandante Elio Wochiacevich, Venturini Perissino y Renato Machiarini. El precio de la sangre pagado por el pueblo de Carrara fue elevado, pero los anarquistas lograron imprimir su sello de la lucha social a través de la lucha armada por la libertad sellar, y esto duró años después de la liberación, con las cooperativas como ‘Del Partigiano’ (La cooperativa de consumo), la ‘Lucetti’ (cooperativa de reconstrucción) y varias empresas de carácter social (por ejemplo, la agricultura de participación en los beneficios, los equipos de voluntarios que trabajan en los canales del río, etc.)

Lucca y Garfagnano.

En Lucca y en Garfagnano, en cuyas montañas trabajaban también los anarquistas de Pistoia y Livorno (como Peruzzi, Paoleschi, etc.), los libertarios se encontraban en la unidad autónoma comandada por Pippo (Manrico Ducceschi). El CLN de la provincia había sido fundado por el libertario Federico Peccianti, en cuya casa celebró las reuniones. La unidad de Pippo capturó a unos ocho mil prisioneros nazis y sufrió trescientas bajas. Libero Mariotti, de Pietrasanta, y Nello Malacarne, de Livorno, pasaron mucho tiempo tras las rejas de la prisión de San Giorgio en Lucca. Entre los anarquistas más conocidos se encontraban Luigi Velani, ayudante mayor de la formación de Pippo, Ferrucio Arrighi y Vitorio Giovanetti, los dos últimos estuvieron encargados de supervisar los contactos entre las fuerzas antifascistas de la ciudad.

Pistoia.

Pistoia fue el teatro de operaciones de ‘Silvano Fedi’; unidad anarquista, formada por 53 partisanos que se destacaron especialmente en prestar asistencia a los desplazados. Un grupo de resistencia inicial se había formado gracias al trabajo de Egisto y Minos Gori, Tito y Mario Eschini, Tiziano Palandri, Silvano Fedi y otros. Realizaron una variedad de misiones que incluyeron la adquisición de armas para otras unidades de resistencia y la liberación de prisioneros. La figura de su joven comandante, Silvano Fedi, era legendaria: murió en una emboscada cuyas circunstancias son oscuras, puesta en marcha por los militares italianos, y en la que el partisano Enzo Capecchi, herido en dicha operación, testificó encontrarse allí. La unidad Silvano Fedi, bajo la dirección de Artese Benesperi fue la primera en entrar en Pistoia en la liberación.

Florencia.

En Florencia, donde Latini, Boccone y Puzzoli habían publicado anteriormente un primer número clandestino de la publicación ‘Umanita Nova’, la primera banda armada se formó en Monte Morello bajo el mando del anarquista Lanciotto Ballerini, que murió en acción. Los historiadores oficiales han retratado siempre a Lanciotto Ballerini como un héroe, pero han preferido obviar también siempre que era anarquista. Gino Manetti y Oreste Ristori, entre otros, murieron en la lucha: Ristori, de Empoli, había sido antes emigrante en Brasil y Argentina antes de luchar en la guerra de España.

Arezzo.

En la provincia de Arezzo los anarquistas fueron especialmente activos en la resistencia en Valdarno, en vista de la rica tradición antifascista y la tradición de lucha social en esa área. El minero Osvaldo Bianchi formó parte del CLN en San Giovanni Valdarno, como representante de los grupos anarquistas; además de Renato Sarri de Figline e Italo Grofoni, este último encargado del suministro de explosivos para el CLN toscano de Florencia. Más tarde, Guiseppe Livi, de Angliari, que participó activamente en las «bandas periféricas» que operaban en Vultiberina, ayudó a desenmascarar a tiempo a un espía alemán que se había infiltrado entre los partisanos de Florencia.

Ravena.

En Ravena, muchos anarquistas lucharon en la 28ª Brigada Garibaldi. Entre los más conocidos fueron: Primo Bertolazi, miembro del CLN provincial; Guglielmo Bartolini; Pasquale Orselli, quien comandó a la primera patrulla partisana en entrar a la Ravena liberada; y Giovanni Melandri, encargado de las armas y el suministro de alimentos, y víctima, junto con una de sus hijas, de una represalia alemana.

Bolonia y Módena.

En la provincia de Bolonia y Módena los siguientes partisanos fueron especialmente activos: Primo Bassi de Imola, Vindice Rabitti, Ulisse Merli, Aladino Benetti y Atilio Diolaiti. Este último, que fue filmado en 1944 en el monasterio cartujo de Bolonia, había participado activamente en la fundación de las primeras brigadas partisanas en Imola, los ‘Bianconcini’ y en Bolonia, las Fratelli Bandiera y las siete unidades GAP (Grupo de Acción Patriótica). En la liberada Módena, el jovencísimo Goliardo Fiaschi marchó a la cabeza de la III Brigada Costrignano de la División Módena, comandada por Araniano. En Reggio Emilia, Enrico Zambonini, que había estado activo en los montes Apeninos alrededor de Villa Minozzo, fue fusilado tras ser capturado junto con el grupo de Don Paquino Borghi: murió gritando ‘¡Viva la Anarquía!’ en el pelotón de fusilamiento.

Piacenza.

En Piacenza destacan, entre otros, los anarquistas Savino Fornasari y Emilio Canzi, que están ligados, además de cualquier otra cosa, por sus muertes en sendos accidentes de tráfico. Emilio Canzi había combatido anteriormente el fascismo en 1920 en las filas del Arditi del Popolo y más tarde en la Guerra Civil española, sin embargo, había sido capturado por los alemanes en Francia, luego deportado a Alemania y más tarde internado en Italia. Después del 8 de septiembre de 1943, organizó las primeras bandas partisanas. Capturado por las Brigadas Negras fascistas, fue canjeado por otros rehenes, reanudando después su acción: dirigió tres divisiones y veintidós brigadas (un total de más de diez mil hombres) con rango de coronel y usó el nombre de guerra de Ezio Franchi. Las unidades La Spezia-Sarzana operaban en estrecha conjunción con las de la vecina región de Carrara. Dos grupos partidarios fueron comandados por los libertarios Contri y Del Carpio. Los anarquistas de La Spezia, Renato Olivieri (quien había sido prisionero político durante 23 años) y Renato Perini, murieron durante los tiroteos con los nazis mientras cubrían una retirada de sus propios compañeros.

Génova.

En Génova, los grupos anarquistas de combate operaron bajo los nombres de la Brigada Pisacane, la agrupación Malatesta, el SAP-FCL (Escuadras de Acción Patriótica-Federación Comunista Libertaria), el Sestri Ponente SAP-FCL y los Grupos de Acción Anarquista. El intento de establecer un «Frente Unido» con todas las fuerzas antifascistas fracasó debido a los intentos de los comunistas de imponer su propia hegemonía. Además, los anarquistas tenían su propia representación sólo en los CLN periféricos y esto los obligaba a participar en la lucha armada confiando exclusivamente en sus propios medios. Las actividades fueron promovidas por la Federación Comunista Libertaria (FCL) y por el sindicato anarco-sindicalista USI, que acababa de resurgir en las fábricas. El sacrificio de sangre de los anarquistas genoveses en la resistencia fue realmente sustancial, con varias decenas de muertos en acciones de armas, fusilados o fallecidos en campos de concentración. Omitiendo muchos otros, recordamos entre los más activos: Grassini, Adelmo Sardini Pasticio y Antonio Pittaluga. Este último murió en vísperas de la liberación, antes de rendirse y ser asesinado, encontrándose solo lanzó una granada de mano a la patrulla alemana que lo capturó. Además, el partisano anarquista Isidoro Parodi murió en la vecina Savona.

Turín.

En el Turín industrial, especialmente en las plantas de FIAT, funcionó la unidad anarquista que se llamaba el Batallón SAP (Escuadras de acción patriótica) Pietro Ferrero. Entre los camaradas caídos estaba Dario Cagno, quien fue condenado a muerte por fusilamiento por su participación en el asesinato de un fascista; también estaba Ilio Baroni, originario de Piombino. El camarada Ruju, un partisano de la División de Vitis, que devolvió la medalla al valor militar recibida por capturar a más de 500 soldados alemanes.

Asti y Cuneo.

En el área de Asti y Cuneo, los anarquistas tenían presencia en las Brigadas Garibaldi. El más conocido de ellos era Giacomo Tartaglino, que había estado involucrado en el movimiento Espartaquista en Baviera en 1919. En el distrito de Vencelli, entre varios entre varios anarquistas que se habían distinguido por su arrojo, se encontraba Guiseppe Ruzza, que luchó en la unidad ‘Valsesia’, comandada por Moscatelli. En Milán, los trabajos de la lucha clandestina fueron iniciados por el compañero Pietro Bruzzi, que murió tras cinco días de torturas sin haber desvelado nada a los nazis.

Después de su muerte, los anarquistas fundaron las brigadas ‘Malatesta’ y ‘Bruzzi’, que llegaron a contar con unos 1.300 partisanos. Estas operaron dentro de la formación ‘Matteotti’ y desempeñaron un papel primordial en la liberación de Milán. Comandadas por Mario Mantovani durante el levantamiento de 1945, las dos brigadas se distinguieron por sus diversas incursiones en los cuarteles fascistas y también por su apoyo a la población. Entre los compañeros más jóvenes estaba Guiseppe Pinelli que sirvió en los GAP.

Pavía.

En la provincia de Pavía operaba la 2ª Brigada «Errico Malatesta» dirigida por Antonio Pietropaolo, que participó en la liberación de Milán. En Brescia, los anarquistas se encontraban en la formación mixta Giustizia e Liberta- Garibaldi; entre los más activos de ella estaban Borolo Ballarini y Ettore Bonometti.

Verona.

En Verona, el anarquista Giovanni Domaschi fue el creador del Comité de Liberación Nacional (CLN). Detenido por la SS, fue torturado, le cortaron una oreja por negarse y finalmente fue deportado a Alemania, donde desapareció en los campos de concentración. Finalmente, en la región de Venezia Giulia-Friuli muchos anarquistas trabajaron con las formaciones comunistas como, por ejemplo, la División Garibaldi-Friuli. En Trieste, el enlace fue mantenido por Giovanni Bidolo que murió más tarde en los campos alemanes junto con otro anarquista de Trieste, Carlo Benussi. También estaba activo Turcinovich que, huyó a Génova donde luchó con la resistencia local. En Alta Carnia, donde los compañeros Petris y Aso (que murieron en el ataque sobre los cuarteles alemanes en Sappada) tuvieron posiciones influyentes, los anarquistas ayudaron a establecer una Zona Liberada autónoma.

Con toda probabilidad, el número de guerrilleros anarquistas que perecieron en todo el centro y norte de Italia fue superior a cien.

La amnistía concedida a los fascistas y las injusticias sociales de la posterior Italia republicana y democrática dejaron claro a los anarquistas (y no solo los anarquistas) que el espíritu del Comité de Liberación Nacional había sido abandonado y la Resistencia frente al fascismo traicionada.

5 de Agosto

5 de agosto
se despojó de sus pétalos
a 13 rosas rojas
y se pisotearon
43 claveles
Los fusiles estrellaron
sus fieras espinas
contra una tapia
de ladrillo herido
Se sesgó
el latido ardiente
de la resistencia
de 13 rosas rojas
‘Que mi nombre no se borre de la historia’

Carmen
Elena
Martina
Pilar
Virtudes
Victoria
Blanca
Julia
Ana
Dionisia
Adelina
Joaquina
Luisa

Que sus nombres no se borren de nuestra memoria.

Deina Fortes

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