Entrevista a la Federación Anarquista Berciana

En los últimos tiempos hemos asistido al nacimiento de nuevos grupos anarquistas en el territorio del Estado español, por ejemplos las varias agrupaciones de estudiantes libertaries. En esta entrevista os traigo los testimonios de otra nueva agrupación, la Federación Anarquista Berciana (FAB). En la entrevista les compañeres de la FAB nos cuentan sus visiones del anarquismo y sus intentos por aportar algo a la consecución de la revolución social. Sin más, os dejo con el texto.

1) Comencemos con lo básico, ¿cuándo, cómo, y dónde nace la Federación Anarquista Berciana?

Los principios de la Federación Anarquista Berciana se remontan unos años atrás con un germen de similar calado pero con diferentes iniciales entre otras cosas. La actual FAB nace con un twitter y el contacto con diferentes compañeros ácratas ubicados en toda la Región de El Bierzo, ya que aquí, y aunque nuestra intención tampoco sería afiliarnos, no hay delegación ni siquiera de la CNT-AIT solo de la CGT, y ante la tesitura de la falta de organización y viendo el rumbo tomado por la actual sociedad capitalista, decidimos crear esta organización de fuerte calado anarquista.

2) ¿Cuál es vuestra línea ideológica?

Nuestra linea ideológica es anarquista pura, por poner un ejemplo bastante concreto, similar al de la FAI. Nos basamos en los grupos de afinidad de activistas autónomos, en los que los compañeros con ideas más afines y enmarcado dentro de un concepto de total libertad, acción directa y solidaridad, damos libertad de acción total a nuestro afiliados, siempre que sea aprobado por el colectivo. Desechamos el anarco sindicalismo, ya que, no siendo malo, creemos que tiende a una cierta burocratización y estatitación, y por lo tanto estancamiento revolucionario y fin de la revolución en sí. No nos atamos a ningún partido, obviamente, pero tampoco a ninguna organización sindical, ya que nuestros fines son, única y exclusivamente, y como mínimo organizarnos, concienciar y no vivir bajo el pesado nombre de unas letras. Nuestra fuerza reside en nuestras manos y mentes, y si nos llamamos FAB es porque, simplemente, necesitábamos un nombre. En nuestra organización no hay ni carnet de socios, ni cuotas, somos anarquistas hasta la médula, ya sea anarco colectivistas, anarco comunistas o cualquier rama ácrata, ya que creemos que la teoría está bien, pero dada la tesitura de la revolución social siempre se imponen los hombres y no una idea que seguir a rajatabla.

3) No hay dos sin tres: ¿y vuestra línea estratégica? ¿Cómo ponéis en la práctica vuestras ideas o qué tipo de acciones tenéis en mente?

Tendríamos que mataros si os revelamos tal información. Una pequeña broma. Nuestra linea estratégica definitiva y como no puede ser de otra forma, es la aniquilación del estado capitalista, por medio de la lucha revolucionaria en todos los frentes inmensa campaña que es siempre el fin de cualquier movimiento u organización libertaria, por muy pequeña y joven que sea como la nuestra. Lo máximo que podríamos deciros es que nuestras acciones van encaminadas, en un principio hacia la desobediencia civil. La verdad es que no nos parece coherente ni lógico revelar nuestra linea estratégica y de acción, el estado siempre está pendiente hasta en lo más mínimo Solo os podemos decir que somos una organización que, por supuesto, no está bien vista a los ojos de estado, y éste tiene ojos hasta en la nuca. Os podemos decir que vamos a usar un modelo de lucha equivalente a la opresión, que, poco a poco y disfrazado de burda democracia capitalista, usa el estado contra nosotros.

4) Respecto a la forma en la que os organizáis… ¿cuáles son para vosotrxs las ventajas de organizarse en grupos de afinidad? ¿Cómo funciona la FAB internamente?

La FAB es una organización de hombre y mujeres libres, que se reúnen en asamblea para tomar decisiones en colectivo. Creemos en los grupos de afinidad como la manera de descentralizar algo, ya de por sí, descentralizado, para, si se diera el caso, no caer, como ya hemos dicho antes en ningún tipo de burocratización. La ventaja de los grupos de afinidad es amplia, dependen de la organización, pero en sí son células autónomas, que si bien con el permiso de todos, actúan hasta cierto punto, por su cuenta en los diferentes cometido de la FAB.

5) Para muchxs los números son tan importantes como la calidad de la militancia: ¿qué perspectivas tenéis en vuestra región del Estado español en cuanto a número de militantes en un futuro próximo? Y ya que estamos: ¿cómo se acoge al anarquismo en la región del Bierzo?

La verdad es que el calado ácrata de la Región de El Bierzo está por ver, y aunque en el pasado fue muy fuerte, este será un buen estudio de campo para ver hasta que punto la gente está concienciada. Ésta siempre ha sido una zona de fuerte calado ácrata, pero la terrible revolución capitalista, lenta pero segura, y los sindicatos con sus liberados, han conseguido atontar tanto a la sociedad con su «Estado de Bienestar» donde, y aun cuando, la militancia, puramente ácrata no es mayoritaria, pero viendo los últimos acontecimientos sociales, y lo que está por venir, esperemos se den cuanta y le dejen de dar la espalda a la autentica revolución que termina con la explotación del hombre por el hombre, que no es otra que la Revolución Social, autentica y real.

6) Por otro lado, ¿cómo trabajáis la calidad (formación) de la militancia? (Si tenéis algún tipo de actividad interna).

Como sabréis estamos empezando, pero lo único que os podemos decir es que preferimos 10 buenos a 100 malos, así actuamos y así creemos que debe ser, y con el tiempo, la revolución no solo se hace en la calle si no también leyendo, mediante charlas, etc… no hay revolución social sin revolución interna.

7) Finalmente, ¿puede todo el mundo unirse a vosotrxs? ¿Qué tienen que hacer? ¿Algún contacto?

Cualquiera puede formar parte de la FAB es una asociación libre, pero lo lógico es que la gente que la forma sea de nuestra zona de El Bierzo, al no tener carnets de afiliados espero que algún día no sepamos cuántos somos, eso seria muy bueno. Para entrar en contacto con nosotros lo único que tienen que hacer es visitar nuestro twitter @AnarcoBierzo y contestaremos y atenderemos gustosos a todo el mundo.

8) Muchas gracias por esta magnífica oportunidad. Si queréis añadir algo más, por favor, sentiros libres de hacerlo ahora. Salud.

Solo queremos decir que todo el mundo de El Bierzo que tenga ideas ácratas o interés se ponga en contacto con nosotros mediante nuestro twitter, todo el mundo será bienvenido.

SALUD Y REVOLUCIÓN SOCIAL

El trabajo nos mata

El otro día me encontraba yo debatiendo con unes compañeres unos temas más bien abstractos: que si esto nos hacía más felices, que si nuestra percepción de la felicidad era imperativamente subjetiva, que si hay maneras para medir la felicidad… Y a todo esto, me acordé de un ensayo cortito de Bertrand Russell en el que, desde una perspectiva moral o ética, defendía la jornada laboral de 4 horas.

El ensayo se titula «Elogio de la ociosidad» (click para leer en castellano o el original en inglés aquí), y básicamente viene a defender lo que muches anarquistas defendemos: que el trabajo en las sociedades capitalistas nos mata; no el trabajo per se, sino más bien la forma en la que organizamos las dinámicas productivas. Y nos mata no solamente físicamente, sino mentalmente también, anulando el potencial que todo ser humano dispone desde su nacimiento por el mero hecho de formar parte de esta especie animal.

Si nos paramos a pensar, la vida de un humano adulto en sociedad capitalista está fragmentada en 3 tercios que son: trabajo, ocio, y descanso. El último tercio se suele descuidar mucho más que el resto, puesto que el trabajo es obligatorio—si no te despiden—, y el ocio es algo tan básico para el disfrute de la vida que siempre—o casi siempre—toma importancia sobre el descanso. Si a esto le sumamos que en las sociedades capitalistas gran parte de la población empleada trabaja en términos reales más de 8 horas diarias de media—ya sea por horas extras, porque le tienen que dedicar horas en casa al trabajo, o por lo que sea—entonces nos encontramos con que no vivimos nuestra vida humana como nos gustaría hacer. Y no lo hacemos por decisión propia—estrictamente hablando—sino porque el sistema económico en el que nos ha tocado vivir así lo dispone. Total, que nos están jodiendo la vida.

Pero no estoy re-inventando la rueda con este texto. No he escrito nada nuevo ni he aportado nada que no se supiera. Aquí es donde Bertrand Russell nos proporciona una conceptualización interesante del trabajo. Teniendo en cuenta que Russell era un tipo especial—ni sumamente liberal, ni sumamente marxista—, su ensayo tiene tintes revolucionarios en cuanto que pretende cambiar el estado de cosas materiales de una forma radical. En el ensayo ya mencionado, el filósofo británico aboga por la jornada de 4 horas sobre una base simple y sencilla: el trabajo no nos hace felices. Trabajar 8 horas—o más—para otra persona no nos hace felices. Ganar el suficiente dinero para sobrevivir mes a mes no nos hace felices. Y lo más importante para él: el trabajo en la sociedad capitalista nos quita horas de ocio, que es una parte fundamental de la naturaleza humana.

Si el ocio es tan fundamental para Russell es porque identifica el potencial creativo humano con el ocio. En nuestras horas de ocio podemos decidir, libremente—sin un jefe que nos obligue a hacer lo que sea—lo que queremos hacer: leer, pintar, esculpir, pasear, filosofar, ver a les amigues… De la mera acción de elegir libremente y dedicar tiempo a nuestra persona nace la felicidad, la cual es síntoma de un sistema ética superior—o si nos ponemos universalistas como Chomsky, sería el único sistema válido puesto que es el que nos aplicaríamos a nosotres mismes y por ende al resto de humanos.

Pero Russell va más allá y hace una fuerte crítica a los valores de la sociedad capitalista—recordemos el contexto histórico: años treinta—ya con la gran crisis económica presente—y viniendo de la aristocracia inglesa. Para él las sociedades dan más valor a unos trabajos, de tal forma que el médico es más valorado que el barrendero. También, dice Russell, nos enseñan que trabajar es lo que define al ser humano, que el trabajo es lo que dignifica y nos da honor y virtud. Y finalmente, recordándonos a las tesis marxistas, Russell afirma que hay únicamente dos tipos de trabajo. En resumen:

  1. El trabajo que se encarga de recolectar y modificar la materia del planeta.
  2. El trabajo que se encarga de supervisar que el anterior se haga.

Total, que tenemos a  lxs trabajadores y a  lxs burgueses definidos en otros términos. A esto Russell añada que la segunda categoría puede estar jerarquizada y anidada, de tal forma que tenemos supervisores de supervisores que, a su vez, podrían tener otros supervisores. Sea como sea, Russell identifica claramente a explotades y explotadores. Lo que me parece original e interesante a tener en cuenta es la argumentación moral para criticar a este sistema: el trabajo simplemente no nos hace felices; y dado que la felicidad es un componente básico del ser humano negar esta felicidad es algo a evitar. Si tuviéramos jornadas de 4 horas, dice Russell, primero no tendríamos desempleo, y segundo la calidad de vida humana sería digna y verdaderamente humana. La pintura se beneficiaría, la música también, la filosofía… todo se beneficiaría puesto que las personas perseguirían sus intereses existenciales, es decir, aquello que les hace felices. ¡Es más! Para Russell no habría ni guerras porque la gente asociaría el esfuerzo militar como «trabajo»—como una carga impuesta—por lo que no sucederían—además que en una sociedad feliz la tensión y nervios, como él dice, quedarían reducidos al mínimo.

De optimismos y pesimismos

La historia de los Estados-nación modernos está plagada de manipulaciones viles: desde el caso Dreyfus en Francia hasta las últimas detenciones en el Estado español de cinco compañeres anarquistas. En casi todos, si no en todos, los casos los medios de comunicación han jugado una papel de suma importancia, pues son ellos los que manejan la opinión pública al sustentar una supuesta legitimidad informativa envuelta en un ficticio halo de veracidad e imparcialidad. No obstante, puede que esta vez no les salga el tiro como elles esperaban.

Desde que el mundo se agitara con la llamada Primavera Árabe, la cual precedió y sirvió de inspiración a otros movimientos sociales a lo largo y ancho del mundo—por ejemplo el 15M en el Estado español, el Occupy Movement en los EEUU, y otros muchos—, la conciencia social parece haber tornado mucho más flexible en cuanto a las definiciones que, desde el poder estatal, se aplican a cosas como «violencia» o «terrorismo.» De esta manera, hemos visto cómo amplios sectores de la sociedad española se han echado a la calle para gritar que «violencia es no llegar a fin de mes», o que los «terroristas son bancos y banqueros.»

Estas muestras de crecimiento en la conciencia política de las personas han de ser recibidas con cierto optimismo. Tener una conciencia crítica, o un conato de la misma, implica disponer de un juicio superior a la hora de tratar los sucesos que acaecen en sociedad. Mientras que hace unos años se condenaba sistemáticamente a aquelles que el Estado definía como «terroristas»—véase el ejemplo de la kale borroka—, hoy pareciera que existe una cierta reticencia a tragarse todo lo que la televisión nos echa de comer. Vimos muestras grandísimas de apoyo a los mineros cuando marcharon hacia Madrid—a pesar de la criminalización que el Estado, usando a los medios de comunicación, intentó adjuntar a la causa minera. También vimos movimientos de solidaridad con Alfón cuando fue detenido en Madrid. Twitter anoche consiguió que la solidaridad con les anarquistas detenidos en Catalunya llegara a hashtag.

Algo ha cambiado en nuestras sociedades en los últimos años. La manipulación mediática que criminaliza la lucha social ya no es tan efectiva como antes. La policía ya no es esa «fuerza del orden» que protege a les ciudadanes. Los discursos del poder se ven así debilitados por la creciente conciencia alternativa que escapa a los medios de comunicación de masas y a la fábrica ideológica del Estado. Sin embargo, tampoco vamos a pecar simplemente de optimistas. Si bien es cierto que este cambio a nivel de conciencia ha hecho que mucha gente se movilice—influyendo también en aquellos sectores sociales entre las clases medias que antes de la crisis no concebían la actividad política en la calle como algo plausible—, todavía queda mucho por hacer. Es más, todavía queda lo más importante por hacer, diría yo.

El terreno se está preparando para la siembra: la gente es más receptiva a discursos alternativos; a ideas políticas que no dominan el Congreso o el Senado; incluso puede que a otras formas de vida. Es ahora cuando les anarquistas debemos presentar con fuerza nuestra alternativa de vida. La manipulación mediática puede que se haya debilitado, pero sigue estando ahí y llegado a cientos de miles de personas. No obstante, estamos personas tienen ahora una mosca en la oreja: el clamor de las manifestaciones en la calle, manifestaciones que ya no están frecuentadas solamente por aquelles «perro-flautas» que las clases medias tanto despreciaban cuando en la televisión algún programa hacía un reportaje sobre la «flora y fauna» de nuestras ciudades. El espectro social que acude a las manifestaciones de hoy en día se ha incrementado tanto que cualquiera fácilmente se puede sentir identificado—o al menos puede sentir aquella «mosca» detrás de la oreja.

Ahora que la gente ya no se cree que une es terrorista por tener un pasamontañas y un par de petardos en casa, es momento de practicar aquello de la inserción social. Aprovechar la apertura de conciencia torna en tarea urgente; hacer uso de esta debilitación del poder simbólico del Estado es fundamental para avanzar hacia la revolución social. Feminismo, ecologismo, veganismo, anarquismo… temas que antes podían levantar uno o dos muros defensivos en las mentes individuales, hoy por hoy están listos para ser debatidos y presentados a más amplios sectores sociales.

Ahora que la televisión y el Estado parecen haber sacado un pie fuera de nuestros salones, aprovechemos para meter el nuestro: desde abajo y compartiendo experiencias. La revolución social es social porque no trata solamente de tomar el poder político como otres quieren hacer. La revolución social se empieza desde dentro de une misme, en las mentes, y ahora que la crisis no es solamente económica sino también de valores—hasta cierto punto, claro está—, tenemos que movernos más que nunca.

De nosotres depende que algo nuevo nazca de esta situación de crisis. Si no nos movemos, elles, les que siempre han poseído el poder, harán como que cambian las cosas para que precisamente no cambie nada. Y entonces las conciencias críticas se apagarán de nuevo y se apoltronarán en el sofá una vez más. Y nosotres nos quedaremos donde siempre: en la marginación ideológica.

Entrevista a la asamblea antiespecista de Madrid

Ciertos temas son muy relevantes para el movimiento libertario, ya sea por necesidad, por desconocimiento, o por actualidad. El veganismo y antiespecismo son, sin duda, dos de estos temas que han de ser tratados, analizados, y debatidos en el proceso de creación de un mundo justo y libertario. A continuación os presento una entrevista que realicé a la Asamblea Antiespecista de Madrid.

1) Lo primero daros las gracias por dedicarnos este tiempo. Empecemos por lo más obvio, ¿qué es la Asamblea Antiespecista de Madrid? ¿Cuándo, cómo, y por qué nace?

La asamblea antiespecista de Madrid nació hará ya unos tres años, a finales de 2009. Surge de la necesidad de varias personas de formar un colectivo para tratar el problema de la explotación animal y el especismo, fuera de las organizaciones que ya había, organizándonos de manera horizontal y asamblearia. Veíamos necesario en su momento y seguimos viéndolo, que hay que informar y fomentar la lucha por la liberación animal.

Hay aún un gran desconocimiento de lo que le sucede a los demás animales, a que son tratados como recursos como si carecieran de la capacidad de sentir. Y nuestro trabajo se centra en visibilizar este problema, en que la gente sea consciente de que tras su plato de comida antes había un animal que fue llevado al matadero. Pero no solo nos quedamos en el ámbito alimentario, como antiespecistas, creemos en la no utilización de los demás animales en ninguna parcela de nuestra vista, es decir, somos contrarios al uso de animales en espectáculos, en vestimenta, en experimentación animal, etc.

Animamos a que la gente adopte como forma de vida el veganismo, ya que consideramos que es el primer paso y más directo, para dejar de colaborar en el uso de los demás animales.Nos declaramos, además, abolicionistas, es decir, no buscamos ningún tipo de mejora en el uso que se le da a los animales, queremos y buscamos su total liberación, no queremos jaulas más grandes ni mejores cuidados, ya que esto no haría otra cosa que perpetuar el sometimiento que sufren los animales, indiferentemente de sus condiciones.
Queremos su libertad, sin ningún tipo de concesión.

Nuestro trabajo se centra básicamente en informar a la gente. Esto lo hacemos mediante información escrita, a través de nuestras webs (www.acabemosconelespecismo.com, www.acabemosconlaexperimentacionanimal.com, www.acabemosconlatauromaquia.com); proyectando vídeos sobre explotación animal; visibilizando mediante protestas la explotación que sufren los animales (como las campañas que hacemos cuando es temporada de circo), y dando charlas. La primera charla que dimos, fue por el 2010, con el nombre “Liberación Animal desde un punto de vista anarquista” de la que salió un libreto llamado “La misma Libertad” (para descargar http://es.scribd.com/doc/47090833/La-Misma-Libertad). Y recientemente hemos dado otra, llamada “En ese sitio maldito donde reina la tristeza…Reflexiones sobre las cárceles de animales humanos y no humanos.”, de la que al igual que la anterior, saldrá un libreto con todo el contenido de la charla ampliado.

Otra de las cosas que hicimos, tras reflexionar sobre por qué dentro del anarquismo y los centros sociales aun se seguía comiendo y vendiendo carne y otros derivados de animales, fue una carta dirigida a los centros sociales, explicando porque según nuestra postura no veíamos compatible que en un espacio liberado se vendiera productos que vienen de la explotación animal e invitando a los centros sociales a debatir sobre ello con nosotrxs, a decir verdad no tuvo mucha acogida, casi ningún centro social nos contestó (lo enviamos por email) y nunca llegamos a tener un debate. Más tarde modificamos esa misma carta, individualizándola, y de nuevo explicando nuestra postura frente al consumo y venta de animales en los centros sociales, y también a como a veces se acoge esa postura como colectivo (se deja de vender carne en esos espacios) pero sus integrantes la siguen consumiendo. Queríamos saber porque se daba ese fenómeno, aunque de nuevo, no llegamos a tener ningún debate como nos hubiera gustado.

Por último comentar que también salimos todos los domingos por la mañana a la conocida plaza de Tirso de Molina de Madrid, donde bajamos material gratuito y libros, y animamos a que la gente pregunte y debata con nosotrxs.

2) ¿Qué nos podéis contar sobre el funcionamiento ordinario de la asamblea? ¿Cómo funcionáis?

El funcionamiento de la asamblea, como he podido explicar brevemente en la pregunta anterior, consiste en organizarnos horizontalmente y como bien describe nuestro nombre de manera asamblearia, reuniéndonos todas las semanas. Las decisiones son valoradas por cada uno de nosotrxs, sin jefes ni portavoces que dirijan o tengan opiniones que pesen más que las de los demás.

Somos conscientes de que esa manera de organización puede hacernos caminar más lentos (ya que sabemos que es más rápido y fácil seguir las ordenes de una sola persona sin pensar por unx mismx), pero encontramos esta manera la más coherente con nuestras ideas y al fin y al cabo la que mejor se adapta a nosotrxs y a nuestra lucha. También el hecho de ver las diferentes posturas e ideas de cada unx hace que las propuestas se complementen, ya que cada unx de nosotrxs lo enriquece con su manera particular de ver y hacer. Además, con el tiempo, hemos ido puliendo nuestra forma de trabajo y nuestra forma de relacionarnos dentro de la asamblea, lo que hace que hayamos encontrado (y sigamos encontrando) la manera en que más agusto nos encontramos para trabajar.

También, por explicar un poco más personalmente nuestro funcionamiento, solemos hacer cada año una valoración, a modo de autocrítica, para ver nuestros puntos fuertes y nuestros puntos débiles, valoramos si hemos conseguido los objetivos que nos hemos propuesto, que nos ha faltado, que hemos mejorado, etc. Así como, los objetivos y mejoras para el año siguiente. Esto, junto con las ganas que le ponemos cada unx, es lo que hace que poco a poco vayamos creando los lazos necesarios para trabajar de una manera efectiva entre nosotrxs.

Otra de las cosas que hacemos a nivel interno y que valoramos mucho, son debates concretos sobre particularidades de la lucha por la liberación animal que no tenemos del todo claro (ni a nivel personal ni a nivel de grupo), con ello de nuevo, crecemos como asamblea (y por supuesto, también a nivel individual).

Por último, decir que creemos en la acción directa como medio de conseguir nuestros fines, es decir actuamos sin ningún tipo de intermediarios y no pretendemos en que la situación de los demás animales se cambie mediante leyes, si no que somos nosotrxs, la gente de a pie, la que tiene que tomar las decisiones para que los demás animales dejen de ser explotados.

3) Se podría decir que el veganismo y los derechos de los animales son los dos elementos que justifican vuestra existencia como asamblea. Desde vuestra postura, ¿qué le contestaríais a una persona que os preguntara por qué priorizar esta lucha sobre otras cosas como la crisis actual?

Tal y como nosotrxs lo vemos, no se trata de priorizar la liberación de los demás animales a la humana, sino de extender la idea de libertad, incluyendo en nuestra lucha a miles de millones de individuos que, como nosotrxs, sufren las consecuencias del sistema en que vivimos. Cuantos menos límites pongamos a esa lucha y a esa idea de libertad, más fácil será abarcarlo todo.

Por otro lado, este tipo de preguntas supone un falso dilema, como si las diferentes luchas fueran incompatibles. Igualmente podrían preguntarnos por qué priorizar la crisis actual, cuando en África hay miles de niños muriendo de hambre… Esto es todo una misma guerra, que para poder ganar debe ser combatida en todos los frentes. Si luchamos por cambiar el mundo, luchamos por cambiar el mundo, y no sólo la parte que nos afecta. Es lógico que cada unx dedique su tiempo y su energía a pelear en el frente que le sea más cercano o le toque más la fibra, sin que eso implique necesariamente dejar de participar en otras luchas y proyectos.

La particularidad de este frente para nosotrxs es que la explotación animal es un problema de extrema urgencia, por la cantidad de sufrimiento y muerte que genera, por la cantidad de seres a los que afecta (individuos que carecen de herramientas para luchar por sí mismos) y, sobre todo, por lo olvidado y aceptado que está a pesar de encontrarse estrechamente relacionado con nuestra propia opresión.

Dentro de la lógica del capitalismo, el estatus de los individuos que pertenecen a otras especies es aún peor que el nuestro. Son considerados mercancías, propiedades, meros recursos a nuestra disposición. La crisis actual no es sólo un problema puntual, sino la consecuencia de este sistema que legitima y perpetua valores como la autoridad, la dominación, el consumismo y, en definitiva, la explotación de unxs para el beneficio de otrxs. Creemos que si estamos en contra de estos valores, no deberíamos reproducirlos en nuestras relaciones con los demás animales, dedicarnos a justificar su situación y a erigirnos, en última instancia, en sus explotadorxs. Creemos firmemente que para acabar con todas esas ideas e instituciones que nos oprimen, es necesario también acabar con el opresor y dominador que llevamos dentro, en lugar de seguir participando de ello y mirar hacia otro lado.

4) Muchas personas anarquistas se preguntarán qué tiene que ver el veganismo con la revolución social que buscan. ¿Cómo se relaciona el veganismo con la lucha política por la emancipación humana? ¿Por qué el anarquismo se debería interesar por estos asuntos?

Para empezar el anarquismo se opone a toda autoridad, jerarquía o dominación. Partiendo de esta base nosotrxs entendemos que lxs demás animales deben estar incluidxs en esta afirmación.

Por otro lado, aclarar que la Liberación Animal (en la que nosotrxs incluimos la Liberación humana) no es lo mismo que el veganismo: La Liberación Animal requiere necesariamente del veganismo, pero el veganismo sólo abarca una parcela de la liberación animal. El veganismo es acción directa, un cambio que empieza en unx mismx y que supone rehusar el consumo de productos animales en cualquier ámbito de nuestra vida y, en consecuencia, el frontal rechazo de la explotación animal.

El veganismo se relaciona con la lucha política por la emancipación humana tanto en cuanto integra la lucha por la liberación animal. Cuando hablamos de Liberación animal de lo que estamos hablando, en última instancia, es de la lucha por la libertad que, consideramos, va más allá de las especies.

Nosotrxs creemos que el anarquismo, por su propia esencia, es un conjunto de ideas en constante evolución y debate.
Independientemente de la consideración que lxs teóriquxs anarquistxs hayan tenido por lxs demás animales, las ideas evolucionan y se enriquecen y el anarquismo también se contagia de ideas y prácticas que no necesariamente estaban vinculadas en su origen, siempre y cuando éstas concuerden con las ideas y los principios básicos del anarquismo, ideas y principios con los que, a nuestro entender, la Liberación animal se compagina perfectamente.

De hecho, en gran medida el movimiento por la liberación animal sí que tiene una conexión histórica con el anarquismo y los entornos libertarios. Por poner algunos ejemplos, Ronnie Lee ideó la forma organizativa del Frente de Liberación Animal basándose en los grupos de afinidad de lxs anarquistas «españolxs» de principios del siglo XX; la presencia y participación en la liberación animal de gente involucrada en colectivos anarquistas es una constante desde que, a finales de los 60, comienzan los sabotajes a la caza del zorro; la similitud de prácticas y enfoques a la hora de poner en marcha estrategias de acción directa es más que evidente… Creemos que las cosas están bastante claras para quien tenga el interés de pensar sobre ellas.

5) En un plano menos teórico, ¿qué pueden hacer les anarquistas interesades por los derechos animales?

Bueno, si se nos permite nos gustaría hacer una pequeña puntualización respecto al término «derechos animales». Dentro del ámbito anarquista la palabra «derechos» puede producir cierto rechazo al ser algo asociado al sistema legal, por tanto judicial y, muchas veces, penal. Nosotrxs mismxs hemos debatido bastante sobre este tema y queríamos compartir nuestra postura. Es cierto que todxs reconocemos a lxs demás ciertos derechos, lo llamemos como lo llamemos. El derecho a la vida, a decidir sobre tu propio cuerpo, a la libre circulación, etc., son cosas comúnmente aceptadas dentro del anarquismo. Nosotrxs defendemos que lxs demás animales tienen derechos morales que deben ser reconocidos por un número de personas cada vez mayor. En el terreno legal no entramos, ese es territorio del/a enemigx. Y por eso, por ser un término que puede dar lugar a confusión, preferimos hablar de respeto para los demás animales o de liberación animal.

Y dicho esto, sobre qué pueden hacer lxs anarquistas al respecto, el límite lo marcarán la creatividad y las capacidades de cada unx. El movimiento por la liberación animal hasta ahora se ha dedicado principalmente a la difusión de información sobre la situación de explotación de los demás animales, a extender las ideas antiespecistas, a rescatar o liberar a animales encerrados, a boicotear, sabotear y presionar a quienes se lucran con la explotación animal para que dejen de hacerlo, o a promover otras formas de relacionarse con los demás animales. Hay cosas que puede hacer una persona sola, otras que se pueden hacer entre muy poquitxs y otras que requieren de un grado de organización más complejo. Hay tareas más técnicas, otras más sencillas, unas más arriesgadas y otras menos… Como en toda lucha, se necesita de muchas herramientas que se complementan entre sí (y, como en toda lucha, es fundamental tener esto claro y no creerse que lo único que vale es lo que unx hace).

Si eres anarquista y crees que los demás animales merecen ser libres, puedes empezar cambiando algunos de tus hábitos (por ejemplo la dieta o dejar de utilizar determinados productos) y puedes fomentar el debate en tu entorno. Ya hay algunos colectivos funcionando, puedes contactar con ellos y fomentar la creación de lazos. También puedes buscar gente con tus mismas preocupaciones y pensar cómo podéis aportar vuestro granito de arena a esta lucha. Si no encuentras esas afinidades, hay bastantes cosas que puedes hacer incluso tú solx. Lo importante es hacerlo con sinceridad, humildad y lo mejor que se pueda.

6) En la Red circulan varias posturas escépticas con respecto al veganismo: que si los productos veganos son más caros, que si el veganismo es una opción para gente con dinero, que si la explotación capitalista también se da en estos círculos… ¿Qué opináis al respecto? ¿Qué le diríais a estas personas?

Creemos que lo primero que debe quedar claro es que el veganismo no es un fin en si mismo, sino un medio para la liberación animal. Es una acción directa contra la explotación animal, quizá una de las más importantes y poderosas porque eres tú quien decides que no quieres contribuir con la explotación animal y dejas de hacerlo sin esperar a que el resto haga algo, sin esperar a que cambien las cosas tú ya lo estás haciendo y eso influye en el cambio.

La alimentación vegana se basa en la ingesta de cereales (pan, arroz, pasta, avena, etc), como fuente principal de carbohidratos, todo tipo de verduras y frutas, legumbres, como fuente principal de proteínas, frutos secos y aceites vegetales, como el de oliva.

Respecto a lo caro- barato, nos gustaría hacer una breve reflexión; no siempre lo barato es lo mejor, hay productos muy baratos que conllevan mucha explotación humana y no humana y además puede que no sean muy buenos para nuestra salud. Solemos tener la idea que las cosas caras son de «pijos» y no nos paramos a pensar que la mayoría de las veces los procesos productivos más justos son más caros por el hecho de que las personas que participan en ellos no están tan salvajemente explotadas. Pensamos que muchas veces es mejor comerse un plátano, ecológico y de un grupo de consumo, por ejemplo, que comprarse 3 por ese mismo precio en el Mercadona.
Muchas veces buscamos comprar cosas más baratas para poder consumir más. Compramos muchas cosas que pueden ser prescindibles en nuestra vida, aquí cada uno tiene que valorar que es lo que necesita realmente y en que que quiere gastar el dinero.

Es cierto que el mercado capitalista se va adueñando de todo y allá dónde ve mercado lo explota; como puede ser el caso con la aparición de muchos productos veganos, que realmente los puedes elaborar tú mismo o simplemente son caprichos o chucherías sin los que se puede vivir.

Cómo decíamos al principio el veganismo es un medio para la liberación animal, todos somos animales por lo que nosotrxs como veganxs también nos preocupamos de la explotación humana y de la tierra, creemos que esta es la actitud congruente. Es verdad que en esta sociedad es muy difícil no consumir algo que no lleve explotación de ningún tipo. Prácticamente en cualquier producto en el que pensemos podemos encontrar explotación de una manera o de otra, por ello de lo que se trata es de ser conscientes de lo que consumimos, evidentemente cuanto menos se consuma mejor y cuando consumamos pensar en cómo lo hacemos y que es lo que produce menos sufrimiento, muerte y explotación.

Decidir vivir así, siendo consciente y cuestionándose las cosas en cada momento no es fácil en una sociedad como la nuestra llena de “falsos colores y brillos” que atraen, que nos llevan a lo cómodo y al no pensar, hacía dónde nos quieren llevar. Qué sea difícil no significa que no se haga y que cada unx llegue hasta dónde vea, hasta dónde quiera llegar siendo congruente. Sinceramente, muchas veces este tipo de argumentos que comentas son solo excusas que algunas personas se dan para no practicar el veganismo.

7) Vamos a ir finalizando esta entrevista. Sabéis que existe todo un discurso anti-ecologista, incluso en eso que llamamos “izquierda”, que identifica la lucha por los derechos animales como “cosas de hippies sin conciencia política.” ¿Qué diríais al respecto? ¿Pensáis que hoy por hoy el veganismo y la defensa de los derechos animales es cosa de gente “sin conciencia política”?

Somos conscientes de que alguna gente no considera la lucha por la liberación animal como parte de «la revolución». Pero si no reconocemos la opresión que están sufriendo los demás animales, ni nos reconocemos nosotrxs mismxs como opresores, seguiremos fomentando la misma explotación contra la que luchamos. No creemos que admitir a lxs demás animales en nuestro círculo de consideración sea algo subordinado a un cambio en las estructuras sociales, sino que para acabar con la opresión es preciso atajarla en todos sus frentes. Igual que la lucha contra otras opresiones como el sexismo y el racismo, cada vez más se incluyen como parte de una visión y una práctica holísticas, el antiespecismo sitúa a más individuos en el marco a liberar. Por otro lado, también sabemos que hay gente que es vegetariana únicamente por una cuestión de salud, e incluso gente que estando en lucha por la liberación animal, olvidan realizar una crítica de raíz al sistema capitalista, del que la explotación animal no es más que un síntoma. Por ello creemos que no hemos de perder de vista nunca las bases explotadoras de esta civilización, ni tampoco olvidar cada una de las opresiones concretas que conforman su cotidianidad.

8) Bueno, muchas gracias por dedicar este tiempo a les lectores de Regeneración. Si tenéis algo más que añadir, por favor, sentiros libres de hacerlo ahora. Gracias una vez más y salud.

Pues nada, queremos aprovechar para daros las gracias a vosotrxs por ofrecernos este espacio para permitir expresarnos y por dedicar un espacio al tema de la Liberación Animal. Os deseamos mucha suerte y ánimo con el proyecto y si alguien se quiere ponerse en contacto con nosotrxs, puede escribirnos a esta dirección de correo electrónico: lamismalibertad@gmail.com

Un saludo.

Sobre la relación entre drogas y juventud

El debate es viejo y ha hecho correr ríos de tinta: consumo de drogas, ¿aceptable o inaceptable? Les que defienden la segunda postura argumentan que las drogas incapacitan a la juventud, pues ésta ve inhibida su motivación para resistir y luchar contra el sistema. No obstante, muches otres ponen en duda esta relación causal que se establece entre «baja militancia» y «consumo de drogas.» En su día ya escribí un artículo al respecto donde me propuse defender el libre consumo responsable (click aquí). Este nuevo texto nace como respuesta a este otro artículo en contra del consumo de drogas (click aquí). Vayamos al tema.

El primer error que podemos observar en muchos discursos anti-drogas (en el ámbito libertario) es la asociación ineludible entre Estado y drogas. A poco que une se ponga a leer historia y antropología verá con facilidad que el consumo de drogas se usa desde la humanidad es humanidad (valga la expresión). Distintos tipos de sustancias naturales se han venido usando en todo el globo con propósitos medicinales, religiosos, sociales, etcétera. Con esto no quiero decir que el Estado-nación moderno no haga uso de las drogas para ejercer cierto tipo de control social (que sí lo hace), sino que las drogas preceden al Estado moderno y su consumo también, obviamente, también lo hace.

El segundo error que solemos observar en los discursos anti-drogas es el establecimiento definitivo de una relación causal entre «consumo de drogas» y «baja militancia.» Como si de un mantra se tratara, mil y una veces leemos que «fumar cannabis adormece a la juventud.» O que «la juventud de hoy en día sólo se preocupa por salir de botellón y emborracharse en el parque.» No seré yo quien niegue esto, pues también he sido joven y he experimentado estas situaciones. Pero me váis a permitir que sea muy escéptico con la relación causal establecida.

Lo primero que hay que tener en cuenta a este respecto es: sin drogas, ¿qué haría  la juventud? ¿Sería más combativa? ¿La F.I.J.A. crecería exponencialmente? ¿La C.N.T. vería que las afiliaciones crecen a un ritmo de 1.000 por mes? Pareciera que estableciendo una relación causal simple entre «consumo» y «militancia» así fuera. Pero a nadie le entra en la cabeza que de darse el caso de desaparecer las drogas por arte de magia esto sucediera. La juventud encontraría otro pasatiempo: comer pipas compulsivamente, quedarse en casa viendo Gran Hermano (que ya lo hace), los videojuegos (otra historia para otro cuento), cría de perros… qué se yo. El problema no es el consumo de drogas (que lo es en parte, a esto voy a continuación), sino toda la socialización que las estructuras e instituciones del Estado promueven en su población. Con socialización me refiero a absolutamente todo: desde las relaciones familiares, pasando por las escolares, hasta las experiencias informativas a través de los medios de comunicación. Todo, absolutamente todo lo institucionalizado, nos recuerda constantemente quién manda y cómo se ha de vivir la vida. Y esto, tras años de adoctrinamiento inconsciente, queda grabado en la cabeza. Las drogas solamente empeoran el problema, pero no lo causan.

Ahora pongamos el ejemplo contrario: ¿podría existir una juventud militante y consumidora de drogas? Los casos que conozco personalmente (el madrileño, el escocés, y el griego) proporcionan conclusiones un tanto diferentes, pero estos tres casos muestran que el consumo sí que es compatible con una militancia activa. El caso madrileño puede ser más conocido a les lectores de esta página, así que poco hay que decir al respecto: cañas, marihuana, y otro tipo de bebidas alcóholicas. En el caso de la militancia escocesa os diré que prácticamente todes les libertaries que he conocido le dan a las pintas de cerveza con bastante pasión. Y ahí siguen. El caso griego es el más radical: la lucha anarquista no se puede comprender sin el alcohol (la cerveza sobre todo) y en menos medida la marihuana (pero también importante). La cerveza es el «mandamiento» del anarquismo en Atenas: tras las manifestaciones y las confrontaciones con la policía les compas se van a echar unas birras a cualquier tasca de Exarheia. Otras personas ya van con unas cervezas en la panza a las manifestaciones, cervezas que por cierto son usadas para preparar los cócteles molotov (el botellín, entiéndase) que luego lanzarán.

Entiendo que esto tiene poco que ver con lo discutido más arriba: no es lo mismo el consumo de la gente «militante» que el consumo en «la población joven en general.» Si he mentado tres casos de militancia europea es para reflejar que les militantes anarquistas consumen (libremente) y ello no impide que su militancia sea ejercida (ni que sea de menor o mayor calidad). Como no soy adivino no sé qué han hecho todas las personas que he conocido a lo largo de mi vida en su juventud, pero desde luego no creo que empezaran a consumir alcohol (por ejemplo) tras decidir ser anarquistas; seguramente el consumo precedió a la militancia (y tal vez ayudó a conformar una mentalidad más política, pero ya digo, tal vez). La relación causal «consumo» > «baja militancia» no se sostiene en ninguno de los casos que yo conozca personalmente (aunque esto no se puede universalizar a la ligera, claro está).

Finalmente, que el consumo de drogas esté presente en ambos lados del especto (la parte militante de la juventud y la no-militante) significa que de haber una relación causal por algún lado el alcohol no puede ser la única y suficiente variable independiente. Con esto doy algún tipo de importancia al consumo de drogas (sobre todo alcohol y cannabis) en la baja militancia de la juventud actual, pero ni mucho menos atribuiría al consumo la causalidad final ni única. Seguramente sea un tinglado de otras variables que influyen en la apatía política de les jóvenes (y su postura anti-ideología). Un tinglado de variables en las que la cultura juega, a mi parecer, un gran papel, y el consumo de drogas «blandas» queda más bien en un segundo plano.

¿La solidaridad en peligro?

Pareciera que la solidaridad es algo que escasea hoy en día en nuestras sociedades modernas. Cada cual va a su bola sin preocuparse de lo que hace el resto; sentimos que nada, o poco, nos une al resto de personas; nos preocupamos de los problemas que nos atañen personalmente o, en el mejor de los casos, nos preocupamos un poquito de los problemas de aquellas personas más cercanas. Pero no estoy diciendo nada nuevo para nadie, así es la vida en la ciudad desde hace décadas; una vida solitaria en un plano existencial, individual en un plano práctico, y egoísta a todos los niveles.

Algunes intentamos romper con esta solitud urbana por motivos diversos y de formas variantes: algunes se organizan en grupos de solidaridad, otres actúan lo mejor que pueden de manera individual. En cualquier caso romper con la distancia social que impregna nuestras mentes es el primer paso obligatorio para empezar a construir ese mundo nuevo que muches desean.

Pero si escribo esto es por la impresionante falta de solidaridad que hemos podido leer en las redes sociales a raíz de lo sucedido en Atocha y Delicias (Madrid) durante la acción del 25 de abril. Como sabéis, tras la manifestación frente al Congreso un grupo de jóvenes decidió llevar la resistencia un paso más allá: se lanzaron piedras y petardos a las fuerzas represoras del Estado, se tumbaron cubos de basura para dificultar el paso de las lecheras… En definitiva, se decidió plantar cara a una policía nacional que lo único que sabe hacer es reprimir y castigar a les que han decidido resistir al sistema con dignidad.

De la comunidad de «izquierdas» en Twitter y Facebook espero, personalmente, más bien poco, pero nunca me imaginé que tanta furia desatarían los disturbios en Madrid. Que si las acciones violentas son negativas y contraproducentes, que si les jóvenes de Madrid son solamente unes vándales y fanátiques, que si la violencia engendra más violencia… En resumen, que en vez de mostrar la solidaridad que un día caracterizó al movimiento obrero anti-capitalista lo que pudimos leer en Internet fue una sarta de insultos y acusaciones sin sentido. «La más absoluta condena a lo acaecido en Madrid» podría ser un buen resumen del ambiente en la redes sociales. Aunque todo sea dicho, me llevé una grata sorpresa al ver que un considerable número de cuentas en Twitter y Facebook empezaron a plantearse que este tipo de acciones pudieran ser necesarias según están las cosas en la sociedad española.

Sin querer convertir estas líneas en un discurso moralista, sí que diré que lo mínimo que une puede hacer al no estar de acuerdo con las acciones de otras personas es callarse (o criticar constructivamente aportando argumentos con contenido). Ahí debiera empezar la solidaridad de las personas que hacen llamarse «de izquierdas» (o «libertarias» dado el caso). Mil veces al cabo del día pensamos que no estamos de acuerdo con algo, pero hay momentos en los que callar es mejor que hablar. Les jóvenes del 25 de abril actuaron con la mejor de las intenciones, y precisamente porque tienen todas las razones del mundo para levantarse y gritar «¡ya basta!» De ahí que la falta de solidaridad de otres jóvenes me parezca humillante, pues todes elles (a no ser que sus papis sean miembros distinguidos de ésta nuestra sociedad) comparten el mismo futuro precario tan falto de oportunidades, libertades, y sobre todo tan falto de dignidad. Alguien no podría estar de acuerdo con quemar los cubos municipales a forma de barricada, pero nunca se debería acusar a les compañeres que, luchando por el futuro de todes, decidieron arriesgar su libertad personal (y su integridad física).

Supongo que, en este contexto, la diferencia entre «criticar» y «acusar» es clara. La crítica es necesaria en cualquier ámbito de la vida, como también lo es disentir y libreprensar. Pero acusar es dar la espalda a aquelles que reman en nuestra misma dirección; ponerles en evidencia y dejarles a merced de la opinión pública que tan bien les funciona a les polítiques y demás parásites del sistema. Acusar, en definitiva, es sacar a relucir al policía que la sociedad nos metió dentro por medio de la educación curricular y de la socialización estatal.

Como escribiera el Subcomandante Marcos, «tallado por el lado inverso, un espejo deja de ser espejo y se convierte en cristal. Y los espejos son para ver de este lado y los cristales son para ver lo que hay del otro lado. Los espejos son para tallarlos. Los cristales son para romperlos… y cruzar al otro lado.»

Vivimos en sociedades llenas de espejos, donde lo único que se refleja son nuestro ego y nuestros intereses egoístas. Comprender, empatizar, y solidarizarse con aquelles que intentan invertir el espejo es una forma de invertir nuestro propio espejo. Muchas personas han invertido ya ese espejo, no me cabe la menor duda. Pero cuando ven que otres se deciden a romper el cristal (el espejo invertido) para pasar al «otro lado» es cuando la solidaridad vuelve a flaquear. Será por miedo. Será por ignorancia. Será por vaguería. Pero así son las cosas.

¡Solidaridad con les que luchan! ¡Muerte al capital!

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