[Recomendación] Lectura: El problema de la organización y la noción de síntesis

La necesidad de un movimiento anarquista amplio y unificado ha generado numerosas cuestiones en torno a cómo se constituiría. La idea de la síntesis consiste en aunar todas las corrientes anarquistas en una sola organización, en la cual se incluyen las tres principales tendencias de aquellos tiempos: la sindicalista, la comunista libertaria y la individualista. No obstante, desde el grupo de Anarquistas Rusos en el Extranjero, constituido por anarquistas ucranianos exiliados en París, han criticado esta propuesta de unión. Además de no tomar en cuenta otras corrientes más allá de las tres mencionadas, hace un breve análisis teórico de estas tres corrientes más extendidas. Entre el sindicalismo y el comunismo realmente no hay conflicto ya que muchos comunistas libertarios participan en el sindicalismo. El problema, según este grupo, es la discrepancia insalvable entre comunismo e individualismo.  Declaran que en el comunismo libertario es el mejor modelo para el desarrollo de las facultades individuales y creen innecesario reivindicarlo. A la vez, critica los vicios liberales de ciertos individualistas como Tucker.

A pesar de todo, no se muestran contrarios a los esfuerzos por construir una praxis anarquista organizada.

El problema de la organización y la noción de síntesis

Como complemento, el texto precedente vendría a ser una crítica a la noción de síntesis elaborada por el anarquista ruso Volin, el cual sí expresa la compatibilidad entre estas tres corrientes: la sindicalista como método de acción revolucionaria, la comunista como finalidad y la individualista como la emancipación total del individuo. La síntesis de Volin parte de la disgregación entre anarquistas de diferentes ramas, en las cuales hicieron de la diversidad una división profunda en que cada corriente se pinta como «la verdadera». Es por ello que Volin trata de conciliarlas a través de la unión bajo un programa común o una misma base teórica.

La síntesis anarquista

[Recomendación] Lectura: Anarquismo y organización: El Debate en el Congreso Internacional Anarquista de 1907

El debate sobre la cuestión organizativa en el anarquismo ha estado presente desde la I Internacional hasta la actualidad. Incluso hoy en día no existe un consenso claro entre los y las anarquistas en general. Este texto recoge una parte del Congreso Anarquista de Amsterdam, celebrado entre el 23 y 31 de agosto de 1907. En este congreso se trataron muchos temas más como el sindicalismo revolucionario y los anarquistas, la cuestión del alcoholismo, entre otros. Pero aquí solo os traeré una recopilación de los ponentes Amédée Dunois, Errico Malatesta, Emma Goldman y Max Baganski tratando la cuestión organizativa.

En ese contexto, el anarquismo estaba en desarrollo y comienza a entrar en contacto con la vida de entonces, con la clase trabajadora. Aquí hay duras críticas al individualismo y las tendencias reacias a la organización con la razón de que el anarquismo no es una teoría filosófica para soñadores ni bellos ideales para satisfacción personal, sino una teoría revolucionaria para la praxis y la transformación radical de la sociedad. De hecho, Amédée niega que el anarquismo sea individualista, sino federalista, así como niega que la organización sea dañina para el individuo, aunque Malatesta matiza que los y las anarquistas sí son individualistas, pero diferencia entre un individualismo solidario, basado en el respeto a los demás y en la asociación cooperativa; con un individualismo egocéntrico y burgués que solo se preocupa de sí. Para Emma Goldman, la idea de organización no debería atentar contra la libertad individual.

Resulta curioso también la similitud entre los debates sobre la relación entre el sindicalismo y el anarquismo que se dieron un siglo atrás, con los actuales debates sobre la relación entre movimientos sociales y el anarquismo. El cómo aborda el sindicalismo como herramienta de lucha en aquellos principios del siglo XX tiene un cierto paralelismo con la actualidad respecto a los movimientos sociales, al igual que la idea de estar inserto en las luchas sociales , en no alejarse del pueblo. Además, Dunois defiende la necesidad de, no solo estar en dentro del sindicalismo y otros movimientos populares, sino también construir un movimiento específicamente anarquista. De igual modo, critica también la tendencia al autoaislamiento y a construir templos opacos donde solo se discuten lo ideológico pero rehúsan de la praxis alejándose de las luchas inmediatas.

Pese a todo, el debate sigue abierto hasta hoy, sabiendo que la organización anarquista debe partir de la descentralización y la cooperación. Sin más, invito a la lectura de este texto y quien quiera comentar, que por favor lea el texto primero y luego se exprese.

Anarquismo y organización

PD: Todo lo anterior es una reseña que no representa el contenido completo del texto, así que me abstendré de responder críticas a mi reseña.

Hay esperanzas en Kobanê

Nos situamos a mediados de septiembre, cuando el Estado Islámico (EI) estaba perdiendo terrenos en Iraq ante los bombardeos estadounidenses. Pero entraron en Siria y allí a EEUU no le interesa intervenir. Fue entonces que lanzaron una ofensiva contra Kobanê, un importante enclave kurdo donde el EI buscaba ganar terreno rompiendo la conexión entre los cantones Efrin y Cizire para intentar mermar las fuerzas del YPG e YPJ, las cuales fueron quienes combatieron al EI cuando estos terroristas acorralaron a los y las yezidíes en el monte Sinjar. La estrategia del EI era, a parte de cobrar su venganza contra la milicia kurda, buscar terreno donde poder respirar, ya que la pérdida de Mosul en Iraq supuso un duro golpe. Entre el 15 y el 16 de septiembre se materializó la ofensiva pensando que Kobane caería fácil ya que el desequilibrio en cuanto a armamento era considerable, pues el EI llevaba armamento pesado tomado del incompetente ejército iraquí, contra las viejas AK-47, ametralladoras, lanzamisiles, y lanzagranadas de las YPG e YPJ. Pero el EI tuvo que pagar un alto coste en bajas y sudaron la gota gorda para poder entrar en la ciudad de Kobanê alrededor del día 6 de octubre. La resistencia kurda ante los ataques yihadistas fue y sigue siendo histórica y ejemplar ante el mundo que contempla con los brazos cruzados cómo asedian el enclave kurdo.

Kobanê es una ciudad del cantón de Rojava, zona del Kurdistán sirio que proclamó la autonomía aquel 19 de julio del 2012 construyendo un autogobierno basado en el confederalismo democrático, en el cual, la sociedad kurda y las múltiples etnias de la zona convivían en armonía, justicia y libertad. La organización social pasó a las asambleas y comunas, emprendiendo también una economía basada en el cooperativismo. También hay que destacar el papel de la mujer en la sociedad, consiguiendo avances extraordinarios en la igualdad de género y su participación en los órganos de decisión, en la economía y en las milicias.  Esta puesta en práctica de las ideas de Öcalan para la pacificación de los pueblos en Oriente Medio suponían una amenaza a los intereses imperialistas occidentales, lo que dio como consecuencia unas respuestas muy tímidas cuando el EI inició la ofensiva contra la población kurda. El silencio en los medios también era desolador. Solo sacaban decapitaciones de personas blancas pero no les interesaban mostrar la resistencia y la dignidad de un pueblo que se niega a caer bajo las garras del fascismo del EI.

No obstante, Occidente comenzó a mover ficha, aunque muy tímidamente, con algunos bombardeos a las posiciones del EI perpetradas por EEUU. Francia declaró que enviarían armas a los kurdos que resistieran en Siria aunque no especificaron más. Pero Turquía permanecía impasible y hasta obstaculizaba la entrada de ayuda a Kobanë bloqueando la frontera mediante el ejército, impidiendo también la huida de refugiados y refugiadas kurdas. En esos momentos, en el Kurdistán turco se vivieron numerosas protestas y disturbios en solidaridad con Kobanê y contra la posición de Erdogan respecto al conflicto, ayudando al EI y reprimiendo y asesinando a los y las manifestantes y militantes kurdos. En el resto del mundo, también tuvieron lugar protestas en varias ciudades europeas, norteamericanas y sudamericanas en solidaridad con Kobanê.

El momento más crítico de la guerra fue cuando el EI llegó a controlar el 40% de la ciudad de Kobanê, pero en pocos días el EI está empezando a perder terreno, en parte, gracias a los bombardeos de la coalición anti-terrorista liderada por EEUU. Hay que destacar aquí que el papel de esta alianza ha sido residual en la guerra de Kobanê, ya que fueron realmente las YPG e YPJ quienes están protagonizando esta resistencia tan feroz en Kobanê y quienes combatieron sin pensarlo dos veces al EI cuando acorralaron a la población yezidí. El 14 de octubre el EI perdió posiciones en el frente occidental tras un bombardeo de la coalición anti-terrorista y posterior ofensiva de las YPG e YPJ. Dos días después, el EI  comienza a retirarse parcialmente de la ciudad ante las ofensivas de las YPG e YPJ.

No quiero hacerme demasiadas ilusiones, pero tampoco perder la esperanza. La situación sigue sin estar controlada y nadie puede asegurar con certeza cómo acabará todo esto. ¿Será Kobanê un nuevo Stalingrado? ¿O será como aquel Madrid caído bajo las garras del fascismo? Recordemos que las YPG e YPJ están resistiendo y atacando al EI sin prácticamente apoyo internacional y con el bloqueo fronterizo a toda ayuda por parte de Turquía, mientras el EI tiene ayuda médica e incluso armamentística por parte de Turquía. Si las milicias kurdas consiguen expulsar al EI, ¿será el inicio del avance de las YPG e YPJ hasta el nido de las águilas (léase Cuartel General del Estado Islámico) situado en Raqqa? De lo contrario, ¿qué consecuencias tendrá la caída de Kobanê? No quiero ni imaginármelo, sería otra triste y trágica historia de los pueblos como la Guerra Civil española, un pueblo en armas sin casi apoyo internacional y abandonado ante la barbarie fascista…

Sin duda la resistencia heroica de las YPG e YPJ debe ser conocida por todos los pueblos del mundo como un ejemplo de lucha y dignidad por la autonomía y la autodeterminación de los pueblos, contra el imperialismo, las monarquías petroleras, los fundamentalismos religiosos y toda forma de opresión.

Antes de terminar, os dejo unas fuentes en donde podéis seguir el conflicto kurdo: Kurdish Question, en inglés, Diagonal, en castellano y Kurdiscat en catalán.

¡Kobanê será la tumba del yihadismo! ¡Larga vida a la resistencia kurda y la revolución social! ¡No pasarán!

Madurar políticamente

Ya nos divertimos suficiente, es hora de ponerse las botas y desfilar. Hemos dejado de  ser críos y crías odiosas de la ESO, o saliendo de sus últimas etapas. Comenzamos a dejar atrás el irracionalismo y los impulsos, a controlar los vaivenes emocionales. La etapa adolescente es volátil, vivimos una vida intensa y dinámica, con aventuras y desventuras. pero todo fue efímero. O no. Hay ocasiones en que la fiebre adolescente perdura incluso pasados la mayoría de edad. Y ahí nos dicen que maduremos, que dejemos de llorar e idealizar mundos porque la realidad es así y tal pascual. No fallan, atinan de lleno cuando una y otra vez chocamos con muros de muy diversos materiales: la empresa, la precariedad, la familia, las leyes… Luego la realidad no es lo que imaginábamos ni que sería fácil saltar o derribar muros. No, la realidad es ésta y no la que nos imaginamos. La realidad material son muchas cosas pero solo hay una y es el entorno material que nos rodea, el tablero en donde nos movemos y quien no sabe jugar la partida, caerá al abismo, a la miseria, se baja o les bajan al subsuelo. Pues así pasa con la política. O espabilamos o nos comen.

Hace tiempo hice una serie de viñetas titulado ‘Infantilismo político’ en la cual hice una crítica a ciertas actitudes que impedían la construcción de movimiento, de hacer política racionalmente y de manera sensata. Sin embargo, queda incompleta en cuanto falta una crítica constructiva en general y es de lo que quiero tratar aquí, aprovechando también para añadir otras cuestiones más. Con madurar políticamente no me refiero a renunciar a las ideas revolucionarias, como nos suelen reprochar nuestros padres o madres o cualquier persona adulta para que las dejemos. No. Madurar políticamente es pensar con la cabeza y mente abierta, y no repitiendo consignas y clichés prefabricados; es dejar las abstracciones ideológicas y pisar la realidad material; es saber analizar el entorno y las dinámicas sociales, las situaciones económicas y políticas desde un punto de vista imparcial, y también saber dar unas respuestas a ellas, cómo afrontar situaciones presentes en esta realidad sin perder las aspiraciones futuras. Continuamente debemos estar repensando los conceptos y actualizar los puntos de vista, así como ampliar conocimientos. Por ello, temas como el de la violencia, las relaciones con la sociedad, otros movimientos sociales y otras corrientes políticos, la relación con otras ramas del conocimiento como las ciencias, en las cuales están incluidas las matemáticas, la física, la química, la biología, sociología, etc, deben tratarse con mayor profundidad. Comencemos:

El asunto de la violencia y no-violencia lo he tratado ya aquí y la conclusión no es solamente violencia ‘sí’, sino que las tácticas deben partir de la estrategia teniendo en cuenta factores como el grado de presencia de tendencias políticas y movimientos sociales, su historia, las reivindicaciones, y acorde a tales, optar por la violencia o no. Si no se mira más allá del estallido violento, correremos el riesgo de apoyar protestas liberales y neonazis.

Respecto a la relación con el resto de la sociedad. No somos ni deberíamos ser grupos herméticos, individualidades excéntricas y aisladas del resto de la gente corriente y moliente (léase personas sin una orientación política clara). Guste o no, vivimos en sociedad y nos relacionamos con gente cercana en nuestro entorno que no siempre comparten nuestras inquietudes. Hay que destruir los clichés, estereotipos y mitos que nos hacen como seres extraños que viven en su burbuja y solo viven del pillaje o de los padres. Somos mortales de carne y hueso, estudiamos, trabajamos, tenemos nuestros vicios y aficiones, etc, pero somos personas como las demás y no vivimos de ideales. Eso sí, con la diferencia de que tenemos cierta conciencia política aunque esto no quiere decir que podamos sentirnos superiores moralmente.

Respecto a otros movimientos sociales, pues más de lo mismo. Ni los movimientos sociales nacen anarquistas ni los y las anarquistas somos movimiento per se, ni somos la única fuerza política en el escenario político., y por supuesto, no podríamos hacer la revolución sin bases sociales, sin movimientos sociales y sin ser actores políticos. No hablo de zambullirnos en ellos y mezclarnos en las masas, sino de entender su desarrollo, trayectoria, reivindicaciones, perspectivas, etc para ver cómo podemos impulsarlos y dotarlos de orientación política a través de nuestra participación y aportación en las luchas que se den. Además, es necesario que nos organicemos a nivel político, y a la vez que caminamos junto con otros movimientos, construir nuestro propio movimiento y demostrar la utilidad del anarquismo como herramienta política y social transformadora.

Igualmente añado aquí algo con respecto a otras tendencias políticas dentro de las corrientes revolucionarias. Aquí hay que ver con quiénes podemos compartir acciones comunes o con quiénes mantenernos neutrales. Sería un error centrarnos en combatir un enemigo que no resulte una amenaza real para nuestro movimiento, ya que dicha amenaza viene del Estado y el sistema capitalista. En todo caso, las circunstancias dirán.

Por último, pienso que es importante tomar el tema de las ciencias con mayor rigor y seriedad. Es cierto que hoy en día la ciencia y la tecnología está al servicio del status quo, o, dicho de otra manera, que juega en favor de los intereses de la clase dominante, y podemos encontrar casos como la biología que justifica el darwinismo social o que justifica la dominación heteropatriarcal, la tecnología no respete el medio ambiente, la física se use para fines militares, las matemáticas para el cálculo del beneficio económico, etc. No obstante, es un grave error pensar que por el hecho de que las ciencias sirvan a los intereses de la clase dominante, las tengamos que rechazar y huir hacia las pseudociencias y el misticismo, al rechazo irracional del método científico aplicado al análisis social y político, al idealismo. Todas las ramas del conocimiento científico pueden servir a una clase social u otra dependiendo de cuál sea la dominante o hegemónica. Esto quiere decir que es otro espacio de disputa: la Ciencia.

Por tanto, las ciencias también están politizadas y la postura más acertada es intentar recuperarlas y ponerlas al servicio de la clase trabajadora y los productores y productoras. Así pues, mediante la biología podemos demostrar que es el apoyo mutuo el garante de la supervivencia de las especies, que el sexo no condiciona el género; que podamos desarrollar tecnologías no contaminantes; que podamos usar la física para fines no militares; que las matemáticas sirvan tanto para visibilizar las desigualdades económicas y sociales en el sistema capitalista, como para calcular la redistribución y reparto de la riqueza adecuadamente en una economía socializada, etc…

En resumidas cuentas, la política no es un juego de niños y niñas. Suena demasiado obvio decirlo pero parece que ciertas personas que se autodenominan anarquistas no se den cuenta de ello. La razón por la que los adultos nos tachen de infantiles es porque el anarquismo es visto por otras personas ajenas al movimiento, no como una alternativa política real como lo fue hace un siglo, sino como una estética de rebeldía juvenil. Si los y las anarquistas actuásemos en el seno de la sociedad como una alternativa política seria, construyendo e impulsando movimientos sociales autónomos, organizándonos en todos los ámbitos (social, sindical, barrial, político-ideológico), aportando propuestas políticas tanto inmediatas como futuras, conectando todas las luchas sociales, ganando pequeñas victorias en las luchas actuales, creando espacios autogestionados, etc; en vez de hacer adulaciones al caos y la destrucción o encerrarnos en abstracciones ideológicas y el ‘antitodo’, lo más probable es que bastantes personas dejen de tacharnos de soñadores inmaduros, con la excepción de nuestros enemigos y enemigas que estarán para infantilizarnos. Pero lo anterior es secundario, la clave está en convertirnos en un movimiento de clase diverso, autónomo y real, capaz de realizar cambios en la realidad material y acentuar la lucha de clases mediante una política anarquista. Aspiramos a la revolución social, pero no en los patios de recreo y en la perfección del mundo de las ideas, sino en el seno de la clase trabajadora siendo un actor político referente para todas las luchas.

[Recomendación] Lectura: Análisis de coyuntura

Solo existe una sola realidad material, otra cosa son las interpretaciones de la misma. Se puede tener una visión idealizada de la realidad o focalizada al entorno individual, pero no influirá en la misma realmente. Así, las abstracciones ideológicas no ayudan a construir movimiento. Es por esto que para la transformación de esta realidad antes tenemos que conocerla. Pero no basta con conocerla por encima, hay que analizarla en profundidad, esto es, aportar información rigurosa sobre el entorno que nos rodea, lo cual significa conocer todos los campos: desde lo económico, pasando por lo político hasta lo social. En lo económico debemos analizar las estructuras económicas existentes, los sectores productivos, la situación laboral y económica de la clase trabajadora y la clase capitalista… En lo político debemos conocer las leyes, la administración del territorio, los partidos políticos, las leyes, el sistema judicial, las relaciones internacionales, la política interior, otros actores políticos extraparlamentarios… Y en lo social; grado de presencia de movimientos sociales, inserción de los mismos en los barrios, la relación con otros territorios, los ámbitos de actuación, etc… Después de conocer los métodos para ofrecer un análisis detallado de la coyuntura, el siguiente paso es utilizar todos los datos e información recabada para articular respuestas sociales y políticas, convertirnos en actores políticos revolucionarios y crear así proyectos de transformación social.

Este texto utiliza el marxismo como base para construir las herramientas de análisis materialista de la coyuntura que nos rodea y, aunque fue redactado en un contexto diferente al europeo, sino al centroamericano durante las últimas décadas del siglo XX, es perfectamente válido como para extraer sus bases y criterios para analizar el contexto europeo, y más concretamente, del Estado español. Este texto está estructurado en tres bloques principales, siendo los dos primeros enfocados más en lo teórico y el último en lo instrumental y práctico: el primero es el del individuo, el entorno cercano y lo cotidiano, el segundo trata sobre teoría y política, y el último, su utilización como herramienta de transformación social, es decir, su aplicación práctica. Además, la teoría, ciertamente algo pesada y que posee cierto nivel de sustancia argumental, se complementa con algunos ejercicios prácticos que podemos realizar individualmente o en grupo. Pienso que si realmente aspiramos a la revolución social, y que ésta se pueda materializar a través del avance de nuestras luchas en el presente, este ensayo es imprescindible para todo aquel o aquella que desee articular una fuerza política anarquista.

Fundamentos de formación política. Análisis de coyuntura.

PD: Agradecería al personal que desease expresarse, no opine en base a mi reseña sino que lo haga tras haber leído el texto.

Análisis del anarquismo actual

¿Sigue vivo el anarquismo hoy en día? Pues claro, vaya pregunta más obvia, ¿no? Bien, pero los tiros van más allá y es que si el anarquismo sigue vivo, entonces es más que conveniente analizar el estado general del anarquismo en esta coyuntura para poder avanzar en pos de construir un referente político y social en la lucha de clases. Utilizando estos criterios, tratemos de poner sobre la mesa las características generales del anarquismo presente y a partir de allí, corregir los errores, aprovechar oportunidades, reforzar los puntos fuertes y sortear las amenazas. Aquí no podré abarcar todas las particularidades territoriales en donde se desarrolle el anarquismo o movimiento anarquista, pero sí trazar unas pinceladas con el fin de ponernos en situación. Para ello, recurriré a la herramienta que utilizan las empresas para analizar su propia posición en el mercado. Dicha herramienta es el análisis DAFO (Debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades). Ésto en realidad tendría forma de matriz tal que así:

Análisis interno

Debilidades 

—La atomización del actual anarquismo hasta llegar a los personalismos y de cada individuo con su anarquismo personal. Esto, lejos de crear una diversidad dialéctica, ha supuesto que mucha gente de nuestros ambientes queden excusándose de cualquier atisbo de responsabilidad social, compromisos y cumplimiento de acuerdos colectivos.

—El sectarismo de algunos grupos los termina aislando de la realidad social, creando grupos marginales incapaces de comunicar nuestras reivindicaciones al resto de mortales.

—La estética tribuurbanista del punk y el skinhead, el culto a la violencia, las consignas vacías y las actitudes nihilistas de rechazo a todo lo que no sea una misma. En general, el infantilismo político de algunas personas que obstaculiza la creación de movimiento.

—La nocividad de la organización como fin o el rechazo absoluto a la misma impide materializar cualquier proyecto político-social y acumular experiencias en la lucha.

—La sobreideologización es otro enorme lastre a la hora de articular respuestas ante la actual coyuntura, creando ambientes conservadores, impidiendo avanzar a partir de las luchas inmediatas.

—La falta de proyectos políticos definidos y adaptados al contexto actual, que permitan alcanzar objetivos reales a corto plazo y la construcción de proyectos de futuro. Es una tarea pendiente entre muchas anarquistas.

—Por desgracia, todavía siguen habiendo actualmente peleas internas que nada ayudan. Ciertamente las seguirá habiendo pero creo que va siendo hora de ir superándolas.

Fortalezas

—La diversidad de los métodos y la flexibilidad que otorga la descentralización debería ser provechosa para que el anarquismo se adapte a todo tipo de contextos sociales.

—Los principios como la solidaridad, el apoyo mutuo, el asamblearismo y las estructuras horizontales o de base son herramientas al alcance de todos y todas. Permiten una mayor facilidad en cuanto a la creación de movimiento y mantener su autonomía frente a intereses partidistas y el oportunismo.

—La organización a todos los niveles (político y social) como una herramienta para la lucha de la clase trabajadora y la inserción social como estrategia política es la vía por la cual sacamos de la marginalidad el anarquismo, creando un nexo de unión entre el anarquismo y la clase trabajadora mediante la construcción de movimiento social y fuerza política para volver a ser un referente para la lucha de clases.

Análisis externo

Amenazas

—La escalada represiva en los últimos años contra los movimientos sociales debido a la crisis capitalista supone otro obstáculo a superar. La represión nos pretende aislar, neutralizar y desgastar, nos quiere despolitizar y alejarnos de la realidad social empujándonos a una lucha mano a mano contra el Estado y los intereses económicos.

—La propia ofensiva neoliberal con la privatización de los servicios públicos y recortes en derechos sociales.

—Los movimientos fascistas crecen en los países capitalistas avanzados con la complicidad de las instituciones y la burguesía. La amenaza del fascismo no solo está en las calles por los grupos parapoliciales, que actúan en ocasiones codo a codo con la policía como en el caso de Grecia, sino también en las instituciones y en los consejos de administración de empresas.

—Paralelamente, la socialdemocracia también sería un peligro en cuanto pretende acaparar el descontento social y encauzarlo por la vía del pacto social, en detrimento de la lucha de clases. Esto se traduciría en la neutralización del movimiento obrero y dejaría una clase trabajadora desorganizada e incapaz de autoorganizarse.

Oportunidades

—La crisis capitalista a su vez ha despertado la conciencia política de más gente, que ha comenzado a movilizarse. En este punto, es importante conocer cómo se desarrollan los procesos sociales y comenzar a actuar en consecuencia, respondiendo a las necesidades inmediatas de la clase trabajadora y trazando alternativas futuras a partir de las luchas presentes.

—La decadencia de la izquierda institucional y los sindicatos de concertación podría dar pie a nuevas formas de hacer política y la radicalización de los movimientos sociales, así como el panorama sindical. Si bien esto puede suponer que la derecha pueda meter mano en este asunto, no está de más que comencemos a poner sobre la mesa nuestras alternativas y poner en práctica los métodos asamblearios y la horizontalidad, sustituyendo el modelo representativo por el de la democracia directa, el modelo centralista por un modelo federativo, y el de la delegación de responsabilidades por la responsabilidad colectiva.

—La multitud de asambleas tanto estudiantiles como en el centro de trabajo o en los barrios son un punto de partida para articular un movimiento social independiente y desde las bases, superando la atomización de la actual sociedad y dar pie a la creación de alternativas políticas, económicas y sociales.

Ahora valoremos y saquemos algunas conclusiones. La atomización se diferencia de la diversidad en cuanto que lo primero supone el aislamiento, una profunda división interna, una disputa de egos y personalismos que impiden el debate sano, y la diversidad es la variedad de puntos de vista que en conjunto forman un ente dinámico, en los cuales, dichos puntos de vista mantienen una relación dialéctica. La atomización nos conduce al ostracismo, la diversidad, a garantizar nuestra supervivencia.

El sectarismo es hacer política desde grupos herméticos y solo para sí. Esto no es trabajar en pos de avanzar hacia una revolución social, sino folclore y autocomplaciencia. El actuar al margen de todo lanzando consignas maximalistas y alejado de la realidad de las luchas sociales también es una estética, es gastar inútilmente las fuerzas haciendo proselitismo. Podría polemizar mucho sobre el tema de las subculturas y tribus urbanas pero no voy a tratar aquí, solo apuntar que estas estéticas de rebeldía en general no responden necesariamente a la política anarquista. Pero desgraciadamente, existen clichés y estereotipos que identifican el anarquismo con el punk, lo cual, es despolitizar el anarquismo al reducirlo a una simple estética. Esto va unido al culto a la violencia, la cual muchas veces no se leen los trasfondos ni otros factores como el contexto, los movimientos sociales, el tejido social, etc, sino que se cae en la ilusión de que destrozando cosas se está avanzando hacia la revolución., cuando lo que realmente permite el avance de las luchas es la creación y fortalecimiento del poder popular (tejido social, organizaciones populares, sindicales y políticas, etc…) o capacitación material del pueblo y la clase trabajadora. Del sectarismo, la estética y el folclore se origina el infantilismo político, que es la incapacidad para ofrecer análisis rigurosos de la realidad social, lo que impide sacar propuestas políticas concretas en el presente, y ampararse irracionalmente en la ideología para lanzar críticas destructivas a todo aquello que se salga de un determinado marco ideológico, táctica o estrategia de acción.

La ideología ha de servir como base para dotar de orientación política a los movimientos sociales, no tiene que ser una enorme losa, un enorme peso muerto que lastrea las luchas. Y los principios que tenemos son para aplicarlos y ponerlos al alcance de cualquiera que aspire a un cambio radical en la sociedad, demostrar que son medios útiles y no simple palabrería y estética. Es importante saber leer los contextos en que nos encontramos, que no estamos solas, que todo sigue unos procesos y dependerá de cómo actuemos, con quiénes nos aliamos y con quiénes no, conozcamos quiénes son los enemigos y quiénes, posibles aliados. Así, la ideología debe ser algo dinámico, no inmutable e invariable en el tiempo y en el espacio porque las sociedades están en constante cambio y existen multitud de coyunturas según en qué parte del mundo nos encontremos. No tener en cuenta estos factores es caer en abstracciones ideológicas e idealismos, lo que se traduciría en inoperancia. Por ello, saber adaptar la ideología a los diferentes contextos es vital para poder construir alternativas políticas posibles.

La organización es siempre una herramienta, nunca puede ser tomada como un fin en sí, sino como medio para alcanzar unos objetivos. Tan pernicioso es la organización por la organización, es decir, tomarlo como fin en sí mismo, como la informalidad o el rechazo a la misma, o sea, el no querer asumir responsabilidades colectivas, compromisos y acuerdos, perdiendo además los medios para la acumulación de fuerzas a nuestro favor y experiencias en la lucha, y teniendo que empezar de cero cada cierto tiempo. A la hora de organizarnos, siempre hemos de tener en cuenta que estamos recurriendo a una herramienta, un medio material o una estructura para materializar unos objetivos. Y para materializarlos, necesitamos bases materiales y sociales. A través de la organización en todos los niveles, es donde podemos ir definiendo nuestro proyecto político y unos programas en el curso de las luchas. Es importante que comencemos a ser actores políticos y no unos residuos marginales que se niegan a morir.

Como cualquier actividad política en contra del sistema imperante, el Estado siempre desplegará su maquinaria represiva sobre nosotras. Debemos saber por dónde llegan los golpes represivos y cómo lo hacen. La represión puede venir de diferentes maneras: detenciones arbitrarias mediante montajes policiales, desgaste económico mediante multas, control social a través de seguimientos, dividirnos con infiltraciones, etc, que tienen por objetivo debilitarnos y neutralizarnos. Ante estos ataques, responder con atentados o pasar a la clandestinidad para ejecutar ataques contra sus símbolos es un suicidio, es precisamente allí donde nos quieren tener: alejados de las luchas sociales, golpeando a un enemigo mucho más poderoso y dejar las actividades políticas y sociales para sumirnos en una guerra de desgaste sin apenas apoyo popular. La mejor forma de afrontar la represión es visibilizarla, crear vínculos con los movimientos sociales y no aislarnos, y crear redes de solidaridad  y apoyo mutuo en el curso de la lucha social.

El fascismo es una amenaza similar a la represión estatal y es otro palo en la rueda que debemos quitar para poder avanzar. Actualmente, el fascismo con su cara amable trata de captar sectores autóctonos descontentos mediante discursos nacionalistas y anticapitalistas copiados de la izquierda. Mientras que cara al público se muestran como buenas personas que prestan ayuda desinteresada, a espaldas actúan como grupos parapoliciales que agreden y hostigan a los movimientos antifascistas. Por otro lado, la socialdemocracia es la cara progresista de la burguesía y actúa como sedante del movimiento obrero al conducir las luchas hacia el delegacionismo y las promesas de paz social. El reformismo socialdemócrata solo apunta a cambiar las formas pero no la estructura. Además, se ha demostrado en la historia que la socialdemocracia es incapaz dar salidas a las crisis económicas y que, con una clase trabajadora desorganizada, es fácil que la reacción acabe con las pocas conquistas que nos queda a la clase trabajadora o termine por imponer dictaduras fascistas.

A pesar de todo, tenemos oportunidades a nuestro alcance hoy con el resquebrajamiento de la paz social, la polarización de la sociedad y el surgimiento de diversos movimientos sociales que están superando la incapacidad e inoperancia de la izquierda institucional, pero que fácilmente podrían ser fagocitados por los mismos si no entramos en escena. Es por ello que es imprescindible que libremos las batallas en el terreno social, ganar terreno a formaciones políticas que solo tienen intereses partidistas y demostrar que la vía antiautoritaria es posible. El anarquismo ha de volver a ser una herramienta útil al alcance de todos y todas para la emancipación social, una alternativa seria que, además de servir para la defensa de los intereses inmediatos, aspirar a la revolución social en el seno de la sociedad, en concreto, de la clase trabajadora. Perdamos el miedo a ensuciarnos y caminemos.

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