Carta a la juventud. Homenaje a Marcos Ana.

Ayer 24 de Noviembre falleció Marcos Ana, poeta y comunista, el preso que durante más años soportó la represión franquista. Desde Regeneración le rendimos un sincero homenaje compartiendo uno de sus poemas: una llamada a los jóvenes para que luchen por una sociedad libre. Que la tierra le sea leve.

Carta urgente a la juventud del mundo

Si la juventud quisiera
mi pena se acabaría,
y mis cadenas.

(Decid ¡basta!
Haced la prueba.)

Vuestros brazos son un bosque
que llena toda la tierra;
si enarboláis vuestras manos
el cielo cubrís con ellas.
¿Qué tiranos, qué cerrojos,
qué murallones, qué puertas
no vencieran vuestras voces
en un alud de protesta?

(Todos los tiranos tienen
sus pedestales de arena,
de sangre rota, y de barro
babilónico sus piernas.)

Pronunciad una palabra,
decid una sola letra,
moved tan solo los labios
a la vez y la marea
juvenil atronaría
como un mar cuando se encrespa.

Pero, ¿quién soy yo, qué barco
de dolor, qué espuma vieja,
qué aire sin luz en el viento
acerco a vuestras riberas?

Como campanario de oro
vuestros corazones sueñan.
La juventud es la hora
del amor, su primavera.
¿Por qué mover vuestras ramas
alegres con mi tristeza?
¿No es mejor que yo me coma
mi pan solo en las tinieblas;
que mis pies cuenten las losas
veinte años más, mientras sueñan
mis alas entre las nubes
de un cielo roto en mis rejas?

Pero la vida -mi vida-
me está clamando en las venas;
abrasa loca las palmas
de mis manos; lanzaderas
clava y desclava en mi frente
y el pensamiento me quema.

Ved nuestros tonos. Ya somos
como terribles cortezas;
claustrales rostros, salobres
ojos que buscan a tientas
-sedientos de luz y sol-
una grieta entre las piedras.

No sabéis lo que es vivir
muriéndose a vida llena;
grises, sobre grises patios,
sin más luz que una bandera
de amor…

Ni lo sepáis nunca…
Más si queréis que esta lepra
jamás os alcance el pecho,
no dejéis «mi muerte» quieta.
No dejadme, no dejadnos
con nuestras sienes abiertas
y en un cerrojo sangrante
crucificada la lengua.

Levad vuestros pechos. ¡Pronto!
( Es bueno que esta gangrena
os revuelva las entrañas.)
¡Echad abajo mi celda!
Abrid mi ataúd; que el mundo
en pie de asombro nos vea
indomables, pero heridos,
sepultos bajo la tierra.
¡Que no queden en silencio
mis cadenas!

Asambleas de barrio y pueblo: espacios de poder popular

En un contexto de crisis de las instituciones burguesas, en las que la oligarquía se encuentra con dificultades para imponerse y la izquierda institucional tampoco es capaz de constituir una alternativa, resulta imprescindible impulsar organizaciones populares fuertes, organizadas, capaces de hacer frente a la ofensiva reaccionaria y neoliberal.

Las asambleas de barrio o pueblo deben comprometerse en el análisis crítico de la realidad social del barrio, identificando carencias, necesidades de los vecinos, y elaborando propuestas para mejorar el bienestar social que partan del empoderamiento popular y permitan reproducirlo. Estos espacios pueden ser la base, junto con las secciones sindicales combativas en las empresas, de una institucionalidad comunitaria que permita el avance de la izquierda hacia una democracia en lo político y en lo económico: hacia la democracia socialista.

Ello requiere una ambición y una audacia que los partidarios de la organización popular en España no hemos demostrado en las últimas décadas. El resultado de esa pobre experiencia es una incidencia mínima en la inmensa mayoría de barrios y pueblos de la península, quizá con notables excepciones en Catalunya, Madrid y EH.

Mención aparte requeriría la cuestión de los centros sociales en los barrios, ocupados o no, sobre los que cabe aquí una reflexión. La retórica de estos espacios, centrada en el trabajo vecinal y las alternativas de ocio juvenil, está muy alejada de la realidad de la mayoría de ellos. Los centros sociales deberían ser espacios abiertos, bien cuidados y que cubran necesidades del barrio: clases de apoyo a estudiantes, deportes, grupos de consumo, asesoría legal, talleres formativos en informática e idiomas… La cultura crítica (exposiciones, videoforums, conciertos o presentaciones de libros) es importante, pero su lugar es exagerado como herencia del movimiento okupa de los 90.

Los centros sociales deberían ser espacios abiertos, bien cuidados y que cubran necesidades del barrio

El papel de los militantes libertarios debería ser acercar al vecindario y hacer de estos lugares centros de socialización. Para ello, deberán contrarrestar las tendencias regresivas que pretenden hacer de estos lugares espacios sucios, ideologizados y juveniles; proponiendo otros tipos de actividades. Es esencial dedicar nuestros esfuerzos a formar y reforzar los espacios sociales, críticos y plurales; que sean reconocidos como bienes comunes. Eso implica evitar la dinámica, demasiado habitual y poco productiva, de formar colectivos ideológicos de agitación y propaganda que se limitan a difundir el anarquismo en abstracto. Por resumir: Necesitamos más espacios amplios, fuertes y reconocidos, que construyan poder popular, en los que estemos colaborando con otras tendencias de clase; y menos colectivos libertarios ideologizados e ideologizantes.

¿Por dónde empezamos una asamblea de barrio?

El primer paso imprescindible es hacer un mapeo del tejido vecinal ya existente en el barrio. Esto incluiría: asociaciones diversas de intervención en problemáticas del barrio, asociaciones de vecinos, proyectos anticapitalistas… Esto nos permitirá hacernos una idea de algunas cuestiones básicas: ¿Qué se está haciendo en el barrio? ¿Quién lo está haciendo? ¿Cómo puede mejorarse el tejido barrial? ¿Desde dónde puedo yo incidir mejor para reforzar el tejido popular en el barrio?

En la mayoría de barrios, la existencia de grupos políticos afines realizando actividad social es prácticamente inexistente. Con todo, aún podemos acudir a organizaciones no tan cercanas pero que estén desarrollando actividades que sean interesantes para apoyar la construcción de poder popular. Estoy hablando de asociaciones de vecinos, organizaciones ecologistas, e incluso ONGs. Lo importante es no quedarnos en casa. Participar en estas organizaciones nos permitirá obtener contacto con el barrio, recabar apoyos y realizar algún proyecto interesantes en la línea de fortalecer el tejido del barrio.

¿Desde dónde puedo yo incidir mejor para reforzar el tejido popular en el barrio?

En aquello lugares donde hay grupos políticos organizados es necesario romper con la cultura política de la desconfianza y de las discusiones por cuestiones secundarias o de muy largo plazo. Esto es posible si se trabaja en conjunto en torno a las necesidades de la mayoría social desde espacios comunes. Debemos impulsar esos espacios de trabajo conjunto: asambleas populares del barrio o pueblo donde todos los actores estén representados para trazar líneas de avance conjuntas.

¿Y qué hacemos?

Una vez conocidas las necesidades del barrio o pueblo es más sencillo trazar proyectos plurales que impliquen a todos los actores. Por ejemplo, si vivimos en un barrio de ciudad con vecinos preocupados por su consumo, los grupos de consumo, que organizan a los consumidores y los ponen en contacto con productores ecológicos, son un ejemplo de proyecto que puede atraer a vecinos, transformar sus hábitos de consumo y construir sociabilidad. Montar un grupo de consumo puede ser una semilla desde la que caminar hacia la toma de decisiones colectivas sobre cuestiones del propio barrio. Por supuesto, otro ejemplo serían las asambleas de vivienda para hacer frente a los procesos de desahucio. Así como el resto de propuestas que mencionaba más arriba: clases de apoyo a estudiantes, deportes, asesoría legal, talleres formativos en informática e idiomas…

Actualmente, lo cultural está sobredimensionado en los espacios sociales. Esto ha formado un mundillo que podríamos contracultural que tiene poco de popular y mucho de gueto cerrado. ¿Cómo podemos enfocar lo cultural de otro modo? César Rendueles, en un escrito muy lúcido en el periódico Diagonal, animaba a afirmar una política cultural que partiese de aquellos espacios de cultura que funcionan, a saber: la cancha, el parque infantil y la biblioteca del barrio. Sobre el deporte no puedo estar más de acuerdo: «Me parece esencial que el mundo de la cultura aprenda del deporte, donde el amateurismo, la autoorganización y la participación popular masiva son realidades consolidadas.» Sobre la biblioteca, mi impresión es que son más necesarias que nunca aulas de estudio, lugares de consulta y espacios de tranquilidad para los jóvenes; los espacios sociales en los que participamos los anarquistas raramente están dando cabida a estas necesidades. Afortunadamente existen casos como este de Manresa. O la Liga de Fútbol Popular en Vallekas.

afirmar una política cultural que parta de […] la cancha, el parque infantil y la biblioteca del barrio.

Respecto al modelo de organización de estas asambleas, se podrían realizar plenarios anuales donde se marquen objetivos, medios para conseguirlos y se repartan responsabilidades. Luego se podrían realizar valoraciones semestrales sobre los acuerdos. Lo esencial es que se marquen acuerdos claros y que se cumplan a rajatabla, con objetivos realistas y mecanismos para solucionar los problemas lo más rapidamente posible cuando esto no ocurra.

Para que estos espacios sean una realidad hay que poner la organización social por encima de los intereses partidistas e individuales. Es parte del interés de todos (militantes y vecinos) que las asambleas construyan poder popular en los barrios y que este pueda detener las ofensiva neoliberales, los recortes, los pelotazos urbanísticos… También resulta necesario primar la estabilidad de las asambleas populares. Hay que asegurar el relevo generacional formando a la nueva militancia en las experiencias de las anteriores generaciones, impidiendo una ruptura o un olvido del relato de luchas y victorias pasadas.

En definitiva, se trata de valorar nuestra institucionalidad, de tomarse en serio el proceso de organizarla y potenciarla. El objetivo del poder popular es que la población organizada gestione los equipamientos públicos, o al menos participe de la toma de decisiones en pie de igualdad con las instituciones del régimen. Eso es posible si consigue convertirse en un organismo legitimado y estable.

Unas asambleas de barrio y pueblo así, junto con un sindicalismo fuerte, nos permitirían construir un mundo más libre y mejor, oponiéndonos a las políticas antisociales y antiecológicas que nos reserva en los próximos años el capitalismo y el Estado.

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Treme: Huracanes, inundaciones, exilio, crimen, corrupción…

El huracán Katrina irrumpió en el día a día de Nueva Orleans y a punto estuvo de borrarla del mapa en 2005. Pero el efecto rebote devolvió la fama a esta ciudad del estado de Louisiana. En 2010, David Simon la escogió para mostrar en Treme otra cara de la catástrofe. Un huracán de música, de resistencia, de superación y de solidaridad… pero también de derrotas, problemas y desesperación.

Treme narra la vida de un puñado de habitantes de un barrio de Nueva Orleans que, tiempo después de que el huracán Katrina destruyese parte de la ciudad, tratan de seguir adelante. Encontramos así personajes humanos, que día a día intentan sobreponerse a las dificultades que la realidad les pone por delante. También personajes femeninos fuertes y complejos que no actúan aquí, como ocurre demasiadas veces, de meras comparsas: Jeanette, una chef que intenta reflotar su negocio y su casa. Ladonna, una mujer que lucha contra viento y marea por encontrar a su hermano, desaparecido en la tormenta de la burocracia carcelaria, manteniendo su autonomía. O Toni, una abogada infatigable que lo da todo para tratar de ayudar a su comunidad.

Todo esto nos lo cuenta Treme en pequeños tragos. En escenas cotidianas donde todo avanza sin que parezca ocurrir nada. Donde las actitudes preceden a los hechos como los gestos a las palabras, a veces sumándose, a veces sustituyéndose. Nos lo cuenta con las dosis justas de humor, de desesperación, de sarcasmo, de tristeza.

Y, por supuesto, nos lo cuenta atravesada de parte a parte por la música. Esa música que recorre las venas de todos sus personajes, las venas de Nueva Orleans. Desde los antros oscuros donde brillan los vientos del jazz hasta el rap en las radios, pasando por las bandas en los desfiles y los entierros. Y esa versión de «Shame, shame, shame«, con un DJ Davis lanzado a la sátira política.

Porque otra cosa que no falta en Treme es la apología y la denuncia. Denuncia de la ineptitud del gobierno, auténtico responsable del desastre antes y después del Katrina. Antes por mantener, debido a la apropiación de fondos públicos, un sistema de diques obsoleto e inacabado, según lo describió un equipo de investigación independiente. Después por aprovecharse del desastre para lanzar una ofensiva contra los pobres de la ciudad, retrasando ayudas y manteniendo cerradas casas en perfecto estado en lugar de entregarlas para realojar a los vecinos de los barrios más afectados. Un intento de aburguesar (gentrificar) la ciudad, aunque New Orleans without poor peaple ain’t new orleans.

Apología también de la solidaridad, la acción directa y la resistencia. Solidaridad para devolver sus instrumentos a quien los ha perdido; acción directa para poner las injusticias en el centro del tablero mediático aún a costa de uno mismo, resistencia para soportar que, incluso después del peor desastre, la vida aún pueda seguir entregando reveses.

En definitiva, Treme es una pequeña joya que nos regala David Simon, una más. Treme sigue también algunas líneas de esa gran serie que fue The Wire: la política como negocio, el mundo del periodismo, la acción represiva de la policía. Si algo se puede echar de menos es un mayor compromiso con una cuestión central: el reparto de poder en el estado de Louisiana y su marcado carácter racial. Pese a ello, más que recomendable esta carta de amor a la música, a Nueva Orleans, a la vida detrás del espectáculo, a la lucha.

Breves apuntes sobre la situación actual del régimen español

El análisis de la actual situación del régimen español daría para realizar una tesis doctoral, pero desde aquí proponemos algunas notas sobre aspectos clave al respecto que compartir y poder debatir entre los partidarios de una transformación democrática socialista y libertaria.

1. Las élites económicas, a las que también también hemos llamado oligarquía o 1%, han sacado músculo ante la (remota) posibilidad de formación de un gobierno progresista con participación de Podemos. Con Felipe González y PRISA (la SER y El País) a la cabeza, no han dudado en cargar duramente contra el partido que «mejor ha representado a España desde la transición», el PSOE. El sacrificio puede quedarse a medias por la lejanía de las próximas elecciones una vez se entregue el gobierno, aunque lo más probable es que el PSOE siga perdiendo apoyos y la pasokización (o caida hacia la irrelevancia) es una posibilidad firme. Entre tanto, El País ha perdido un poco más su maltrecha credibilidad con sus editoriales infames. Se trata del régimen blindándose ante su crisis y confiándose al nuevo partido de estado, el PP, que sale impoluto de la sucesión de casos de corrupción y con una artillería mediática a su servicio.

2. Podemos, las confluencias y los procesos de independencia forman un cóctel que asusta al régimen. Se sitúan en la mejor posición para liderar a la izquierda en las instituciones del Estado. Sin embargo, respecto a Podemos no son pocas las tensiones internas en su seno, entre su militancia y para con sus votantes. Mucho más si hablamos de las confluencias e introducimos a los actores de la izquierda independentista en Catalunya y EH. La única posibilidad de plantar cara a las políticas neoliberales y reaccionarias es un frente amplio de izquierdas que abarque desde el populismo transversal representado por los errejonistas hasta los partidarios del poder popular autónomo, pasando por la izquierda independentista. Este frente no puede ni debe conformarse de manera uniforme, ni en base a una relación orgánica, sino a objetivos comunes que partan de la confluencia de intereses populares. El movimiento popular de clase, por tanto, debe liderar este ejercicio y cualquier herramienta electoral ha de jugar un papel subsidiario. Para ello, es necesario un pueblo fuerte y organizado mediante sindicatos y agrupaciones autónomas. Ahora mismo, las tímidas protestas de la redacción de El País sonrojan visto el arrojo con que el poder marca la linea editorial de este periódico, ejemplos similares encontramos en otros medios de comunicación donde el empoderamiento popular de la redacción podría, llegado el caso, poner coto al control mediático. También es necesaria una nueva política de clase, firme pero alejada de sectarismos, capaz de tejer alianzas estratégicas en lugar de generar fricciones y rupturas constantes.

3. Es necesario acabar con la impunidad del Partido Popular. Resulta más necesario que nunca abrir una brecha entre sus tendencias, además de airear sus vergüenzas. En lo político, este partido abarca un espectro desde el neoliberalismo capitalista de derechas a la añoranza autoritaria franquista. Más allá de lo ideológico, también distintas familias se disputan las cuotas de poder al interior del partido. Hasta hoy, apenas se ha profundizado en esas fracturas, atacando al bloque derechista como un todo inamovible que, a la postre, refuerza su unidad interna. Los juicios por corrupción nos dan una buena oportunidad de cambiar esto. Rajoy y su política de la inmovilidad, unida a la constancia del voto derechista, ejercen de tapón frente a las luchas internas que podrían desatarse en cualquier momento. Hay que recuperar la conflictividad social del tiempo entre el 15M y las marchas de la dignidad, cuando creíamos que el gobierno de Rajoy tenía los días contados. Con el fin de su mayoría absoluta, aunque llegue a gobernar, tendremos mayores oportunidades.

Poder popular frente al gobierno: 3 años de lucha magisterial por una educación democrática en México (III)

En los artículos anteriores hablábamos sobre la mal llamada reforma educativa de Peña Nieto y sobre la lucha magisterial desarrollada en contra de dicha reforma, sostenida durante tres años por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).

En este artículo analizamos el trabajo organizativo y creativo de la coordinadora para obtener una reforma educativa democrática y popular, consensuada por toda la comunidad educativa y con aplicación en todo México. Un trabajo que llevan meses desarrollando los maestros, mediante consultas populares y foros abiertos, que se concretará en Noviembre con la lucha por su aplicación en las escuelas de la República.

La construcción de una educación democrática

La CNTE sitúa la transformación del sistema educativo como una cuestión fundamental para el cambio en la sociedad mexicana. Por ello, la lucha de los maestros pasa a la ofensiva, promoviendo una transformación democrática de la escuela mexicana consensuada por los actores educativos, que sustituya a la fallida reforma gubernamental.

El primer foro para la construcción del proyecto educativo democrático tuvo lugar en los primeros días de agosto de este año. En dicho foro, Pablo González Casanova, ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), pidió a los maestros que, frente a quien busca hacer de la educación una ‘‘cultura de la servidumbre’’, construyan una verdadera reforma educativa que contemple una formación emancipadora y crítica, con la defensa de lo colectivo por encima del bienestar individual. Una educación basada en la solidaridad y la cooperación, pero también de la crítica permanente de lo que ocurre y de aquello que lo genera. Según Alejandro Solalinde, “En este tiempo de crisis, de instituciones autoritarias que pretenden administrar la ignorancia y reproducen el desprecio a los sectores más marginados, nuestra educación tiene que ser humanista, tener a la persona en el centro».

En ese foro se discutieron algunas propuestas iniciales para constituir el proyecto. Sin embargo, durante este tiempo no se dejado de recabar opiniones a lo largo de todo el país. Los maestros buscan que se exprese la opinión de toda la comunidad educativa, no sólo la que le es afín, como forma de lograr una verdadera transformación educativa consensuada. Este trabajo desvirtúa la acusación de que las movilizaciones magisteriales carecerían de razones educativas y demuestra, en cambio, que el movimiento de la CNTE tiene entre sus motivaciones centrales la defensa de derechos laborales, pero también una preocupación por el modelo educativo mexicano.

Las propuestas recogidas se discutirán nuevamente en el foro que está teniendo lugar estos días, por lo que el proceso por la construcción de una educación democrática continúa. Culminará con un foro definitivo en octubre, del que saldrán los acuerdos definitivos, y el Congreso Nacional de Educación Popular en Noviembre que implementará las resoluciones en las escuelas públicas. Un auténtico pacto por la educación democrática en México.

Poder popular frente al gobierno: 3 años de lucha magisterial por una educación democrática en México (II)

Reivindicaciones populares y el desarrollo del conflicto

A finales de 2015, los maestros se veían obligados a pasar el test de evaluación contenido en la reforma de Peña Nieto. En Oaxaca, los alrededores del centro de evaluación se asemejaban a un escenario de maniobras militares, con 10.000 policías federales desplegados para asegurar que la evaluación tenía lugar. Esta imagen resume la respuesta del gobierno ante el conflicto: la imposición autoritaria de la reforma y la militarización frente a la protesta.

La respuesta armada ha sido la tónica general en la actitud del gobierno desde el comienzo. El 11 de septiembre de 2013 se publicaban las leyes que concretaban la, como dicen los maestros, mal llamada reforma educativa. La reforma había desatado una fuerte oposición en contra desde meses atrás, tanto por parte del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE, un sindicato corporativo próximo al PRI) como de la más combativa Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). La oposición se concretó en diversas huelgas, marchas y un plantón de cinco meses en el zócalo de la capital liderado por la coordinadora. Dos días después, el 13 de septiembre, ese plantón era violentamente desalojado por la policía federal.

En febrero de 2013 la lider del SNTE, Elba Esther Gordillo, es detenida acusada de apropiación de dinero del sindicato y de organización criminal. Durante años, Gordillo había continuado con la labor de sus antecesores de mantener la lealtad del sindicato al PRI, con bastante éxito salvo en Oaxaca o Chiapas, e incluso había ganado notoriedad como figura política. Sin embargo, Gordillo pasó a criticar la reforma educativa que se había hecho a espaldas de la SNTE.

Los cargos sobre Gordillo se han ratificado posteriormente. Sin embargo, la corrupción es desgraciadamente común en la burocracia mexicana y ni siquiera la propia familia Peña Nieto está libre de culpa. Los motivos de la detención son meramente políticos, como resultado de oponerse al PRI y a la reforma. Este movimiento político-judicial para desactivar a la SNTE no toma en cuenta a la CNTE, que tomará el relevo de la lucha. Si bien posteriormente el gobierno jugará las mismas cartas deteniendo a líderes de CNTE acusados de corrupción, el impulso de lucha se encontrará mucho más avanzado y esta actuación no llegaría a tener el efecto desmovilizador esperado por el gobierno.

Durante todo el conflicto, los plantones de la CNTE en el DF y otras ciudades serán constantes, moviéndose entre el Zócalo, el Monumento a la Revolución, la Avenida Reforma o la Plaza de la Ciudadela. Las tiendas de campaña y las lonas constituirán una seña de identidad del movimiento, como parte de una estrategia de visibilidad y presión a las autoridades.

Durante el curso escolar se combinan paros con estrategias diversas de presión, se moviliza a maestros de la SNTE y se logran algunas demandas de financiación, apertura de negociaciones, reconocimiento de antigüedad laboral a pesar de la evaluación y mantener algunos de los derechos de los normalistas, si bien la reforma no se detiene. El conflicto se destensa y no se convocan huelgas para el inicio del curso siguiente, pero las acciones continúan, destacando un plantón rotativo por todo México y el sonado ataque a una sede del PRI en Oaxaca.

se logran algunas demandas de financiación, apertura de negociaciones, reconocimiento de antigüedad laboral a pesar de la evaluación y mantener algunos de los derechos de los normalistas, si bien la reforma no se detiene

El 26 de septiembre tiene lugar la matanza de Iguala, Guerrero. Policías municipales atacan a los estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, matan a 9 personas y desaparecen a 43 estudiantes. La Asamblea Nacional Representativa de CNTE, dos días después, se ve sacudida por el suceso e incorpora la lucha contra el terrorismo de Estado a sus demandas sobre la Educación Pública. Así, las acciones continúan, a partir de este momento impregnadas por la lucha en solidaridad con los desaparecidos.

En junio de 2015, la CNTE amenaza con boicotear el proceso electoral si no se suspende la evaluación a los maestros y se negocia la reforma. Llama a evitar la colocación de urnas para los votantes en 11 entidades, lo que se suma al constante bloqueo de caminos y carreteras, e incluso el aeropuerto de Oaxaca y varias gasolineras. Esta amenaza logra que se retrase indefinidamente la evaluación magisterial prevista para ese mismo mes.

En la negociación con la secretaría de gobernación finalmente se logran algunas concesiones: la SEGOB se compromete a garantizar el pago a los maestros y el mantenimiento de sus puestos, establecer mesas de trabajo sobre la propuesta de reforma educativa de los maestros, profundizar la investigación sobre los desaparecidos de Ayotzinapa y respetar los derechos humanos en la actuación frente a los contingentes de la CNTE. No obstante, estas concesiones estaban lejos de lo reclamado por los maestros, por lo que el boicot a las elecciones se mantuvo y se saldó con fuertes enfrentamientos. La SEGOB cortó las negociaciones hasta que se terminara la huelga y los maestros volviesen a clase.

La respuesta del gobierno vino en forma de liquidación del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca, anteriormente bajo control de los maestros, y su reestructuración como organismo afin al gobierno. Esta maniobra amenazaba con el despido de cientos de trabajadores y trabajadoras. Más tarde, a finales de 2015 la evaluación finalmente tenía lugar gracias a un fuerte dispositivo policial y con la negativa de muchos maestros a presentarse. De hecho, las formas autoritarias del gobierno en la imposición de la evaluación están llevando a más maestros a rechazar la evaluación.

En junio de 2016, la CNTE realiza un corte de carretera en Nochixtlán. En medio de la confrontación con la policía federal, se produce un enfrentamiento armado que deja un saldo final de 11 muertos, ninguno de ellos policía. La policía y el gobierno acusan a civiles armados de iniciar el tirote, si bien no existen imágenes de civiles armados y sí varios videos e imágenes que muestran a la policía utilizando fuego real.

Es importante remarcar el apoyo recibido por la lucha magisterial por parte de la sociedad, de las organizaciones indígenas y de la izquierda.

Es importante remarcar el apoyo recibido por la lucha magisterial por parte de la sociedad, de las organizaciones indígenas y de la izquierda. En Oaxaca, la CNTE está intimamente ligada a la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), constituida en 2006 por distintas organizaciones sociales al calor de otra rebelión de maestros, que elevaría las formas de lucha hasta lo que se llegó a llamar la Comuna de Oaxaca: barricadas, cierre de carreteras y constitución de ayuntamientos y policías populares. También el ejército Zapatista y el Congreso Nacional Indígena han comunicado su apoyo a la lucha de los maestros, animando “a todos los pueblos del campo y las ciudades a estar atentos y solidarios con la lucha magisterial, a organizarnos de forma autónoma para estar informados y alertas ante esta tormenta que cae sobre todas y todos, sabiendo que una tormenta, además de tempestad y caos, también hace fértil la tierra de donde nace siempre un nuevo mundo”. El EZLN además ha contribuido con ayuda material a la lucha, donando alimentos y fondos. El apoyo de estas organizaciones ha sido fundamental para desmontar toda la campaña mediática que el gobierno desató en contra de la CNTE, como destacó el subcomandante Galeano del EZLN que estaba ocurriendo en Chiapas: “Cada vez más son las familias que socorren las maestras, las apoyan para sus viajes y marchas, se angustian cuando son agredidas, les ofrecen alimentos, bebidas y refugio. Son familias que, según la taxonomía de la izquierda electoral, estarían embrutecidas por la televisión, son come tortas, están alienadas, son acarreadas, no tienen conciencia”

Finalmente, otra de las estrategias seguidas por el gobierno ha sido dividir y enfrentar a los sindicatos de la coordinadora. Así, planteaban hace unas semanas a las secciones de Chiapas una serie de medidas como el retraso en la aplicación hasta 2018, liberando a los presos y desactivando las órdenes de arresto. Una estrategia negociadora que se mezclaba con el desembarco de varios miles de policías y militares en el Estado de Chiapas. La respuesta ha sido la negativa de las secciones a negociar sin acuerdo de la Asamblea Nacional de la Coordinadora. Sin embargo, tras consultar a la coordinadora algunas de las medidas en Chiapas, que suponen el retraso indefinido de la aplicación de la reforma en este Estado, han sido aceptadas como parte de una estrategia de ejemplo movilizador.

En estos últimos días de septiembre, la CNTE acuerda la vuelta a clases, distensando una vez más el conflicto, tras haber logrado que el gobierno los reconozca de nuevo como interlocutores válidos para la negociación y que la reforma siga sin aplicarse de manera temporal en varios estados. Sin embargo, la lucha continúa, las negociaciones están abiertas, la Secretaría de Educación amenaza con despedir a los profesores que siguieron la huelga mientras la CNTE mantiene contactos con otros partidos como el PRD y Morena (Movimiento de Regeneración Nacional) para llevar sus demandas al plano institucional. Dichas demandas serían:

  1. Abrogación de la reforma educativa.
  2. Justicia para las víctimas de Nochixtlán.
  3. Estabilidad laboral y defensa del normalismo.

Y, por supuesto, que aparezcan los 43 normalistas de Ayotzinapa, habiendo transcurrido ya dos años de su desaparición.

La virulencia mostrada por el gobierno no es de extrañar si se entiende que la lucha contra la reforma educativa es la punta de lanza para detener la aplicación de los acuerdos neoliberales recogidos en el Pacto por México y que han recibido el rechazo constante de buena parte de la sociedad mexicana. En juego está el futuro político y económico de México, así como la legitimidad del gobierno.

En el próximo artículo analizaremos los pasos que se están dando desde la CNTE y la comunidad educativa para desarrollar e impulsar una auténtica reforma educativa democrática y popular para México.

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