Poder popular frente al gobierno: 3 años de lucha magisterial por una educación democrática en México (I)

Los maestros mexicanos organizados en torno a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) llevan tres años de lucha ininterrumpida contra la reforma educativa impulsada por el gobierno mexicano. Una lucha que ha contado con todo el repertorio de acciones del movimiento popular. La presión de manifestaciones, huelgas, barricadas y cortes de autopistas se ha combinado con periodos de negociación y distensión del conflicto. El punto álgido, el boicot a las elecciones en Oaxaca, Michoacán, Guerrero, Chiapas y Veracruz en junio de 2015, con cierre de colegios electorales y destrucción de urnas.

Ahora, después de meses de huelga, la CNTE ha vuelto a las clases para educar a los jóvenes de su pueblo en Chiapas y Oaxaca. Aprovechan para reorganizarse y aumentar su presencia en otros estados: Michoacán, Puebla o Guerrero… y para consensuar una reforma democrática de la Educación en México, mediante un foro que está tendrá lugar en estos últimos días de septiembre.

La lucha de la CNTE se da en un contexto en el que la mayoría de sindicatos han sido derrotados, y la lucha por la educación supone el enfrentamiento de dos modelos políticos para el país: El modelo democrático defendido por la CNTE y el modelo neoliberal que pretende imponer el gobierno. Pese a la violencia del gobierno, que en junio de este año asesinó a 11 personas en los enfrentamientos que tuvieron lugar en Nochixtlán, el pulso no ha acabado. La CNTE vive y la lucha sigue y sigue.

La reforma de Peña Nieto

El presidente Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), se reunió en 2012 con los líderes de los principales partidos políticos de la oposición (PAN y PRD) para firmar el Pacto por México, un acuerdo político firmado por las cúpulas de los partidos que asentaba transformaciones estructurales de carácter neoliberal en aspectos como la educación, la economía o la justicia entre otros.

La reforma educativa, desde el principio negociada a espaldas de los sectores afectados, se encuentra con la oposición no sólo de la sección disidente del sindicato de maestros, la CNTE, sino también de amplios sectores del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). Este sindicato, nacido como una organización corporativa en los años 40 y desde hace años cooptado por el PRI, es el mayor sindicato de latinoamérica (con una afiliación aproximada de millón y medio de trabajadores y trabajadoras). Los maestros entiende la reforma como una declaración de guerra del gobierno contra la educación pública, contra el sindicato y contra ellos mismos como maestros.

La reforma educativa, lejos de transformar los contenidos educativos o de mejorar los métodos pedagógicos, parte de una visión muy limitada y mercantil de la educación y se centra en cuestionar en el trabajo de los maestros. Las medidas se encaminaban a minar la fuerza de los sindicatos magisteriales. Por ejemplo, eliminaba la influencia de los sindicatos de maestros sobre la contratación en las escuelas normales y permitía a cualquier licenciado optar a un puesto de maestro, sin necesidad de aprobar el magisterio. En el centro de la misma destaca una evaluación del educador, una reválida centralista que cuestiona la validez del magisterio para educar.

Este verano, el grupo académico asesor de la CNTE se posicionaba así: “Lejos de propiciar mejores condiciones para el trabajo de los docentes, para el desempeño de los estudiantes o, en síntesis, para lograr un ‘México con educación de calidad’, como plantean los documentos gubernamentales, la política educativa ha generado una enorme incertidumbre laboral, así como un muy desfavorable entorno educativo para la niñez y la juventud”.

La respuesta del gobierno a la oposición que ha despertado su reforma ha sido la de impedir la negociación y militarizar el conflicto. Es importante mencionar que el sexenio de Peña Nieto en el poder ha estado marcado por la violencia, la corrupción y la impunidad en todos los niveles del gobierno, con el caso paradigmático de los 43 normalistas desaparecidos en Ayotzinapa. Paradójicamente, el mismo Peña Nieto, principal valedor de la reforma educativa que pretende cuestionar la validez de los maestros, ha sido acusado de plagiar su tesis doctoral.

En el próximo artículo analizaremos las reivindicaciones populares y cómo se ha desarrollado el conflicto a lo largo de estos tres años.

¿Por qué no se movilizan?

Los niveles de paro en España son alarmantes desde hace años, los servicios públicos son saqueados, el capitalismo se recrudece, las instituciones burguesas son vaciadas del más mínimo barniz democrático… Y todo esto ocurre en medio de una pasividad sorprendente que se concreta en el apoyo electoral monolítico a partidos mafiosos y neoliberales.

Podemos refugiarnos en que la gente es pasiva y gilipollas. Pero esa explicación carece de soluciones. En sí, no es más que una excusa tranquilizadora para los críticos radicales que prefieren no mirar sus propias miserias. Lo cierto es que quizá los que realmente estemos limitados seamos nosotros, con una cultura militante más destructiva que constructiva, que malgasta esfuerzos y es dogmaticamente antiestratégica.

Esa cultura militante nos ha llevado de cabeza a un laberinto de difícil salida, en el que resulta imperativo empezar a tirar muros y trazar rutas de escape si queremos enfrentarnos a la tarea de cambiar la dura sociedad que nos espera. Me gustaría trazar aquí algunas coordenadas de dónde nos encontramos y cómo podemos empezar a andar.

Modelos y referentes

La hegemonía cultural de la derecha difunde modelos individualistas que se realizan con el consumo y el ascenso social. Necesitamos modelos culturales comunitarios, luchadores, comprometidos. Referentes políticos inspiradores, capaces de educar con el ejemplo.

Partimos de la desolación en la izquierda, con referentes de evasión, derrota, o radicalidad inoperante como los que vienen, por ejemplo, del rock y el punk. Escupir contra las miserias nos reafirma, pero no construye oposición alguna. Frente a la (políticamente) sobrevalorada Mr Robot, que difunde un mensaje antisistema pero inútil y sin futuro, encontramos ejemplos de líderes comunitarios inspiradores por ejemplo en Treme, la serie de David Simon sobre Nueva Orleans tras el Katrina. Un manual de acción social en un contexto complejo, en una sociedad con mil matices.

Mientras tanto, bien nos vendrían los gestos de algunos referentes de masas, aunque sean mínimos. El propio Nacho Vegas decía hace poco que la izquierda se beneficiaría de que Estopa se posicionase. El problema es que la izquierda ha sido tan crítica con todo aquel personaje público que mostrase un mínimo gesto progresista (acusándoles de hipócritas o vendidos o haciendo el juego a la burla desde los medios de derecha) que resulta mucho más fácil para cualquiera permanecer en la ambigüedad. Parte de la izquierda aún se niega a defender a personajes como Willy Toledo, con el que podemos tener importantes disensos, pero que merece nuestra defensa frente a los ataques reaccionarios recibidos en respuesta a su compromiso con diversas causas.

Necesitamos construir un ambiente menos nocivo y más solidario, capaz de construir nuevas lecturas en positivo entre lo que existe y en el que el surgimiento de referentes más comprometidos pueda tener lugar.

Comunicación

Necesitamos llegar a la gente explorando nuevas formas de comunicación, siempre desde el conocimiento de que el movimiento hace al medio y no a la inversa.

Por un lado, no basta con limitarnos al medio escrito. Si los malos cuentan con las televisiones tenemos que innovar. Impulsar a nuestros artistas. Trabajar estilos musicales poco explorados, de la rumba a la bachata, para lanzar mensajes de transformación. Generar más contenido audiovisual y de mejor calidad.

No sirve de nada mantener un periódico o un blog que se limita a la difusión cultural o a temáticas marginales. Hay que hablar del día a día de la gente y aportar propuestas y soluciones. ¿Cómo mejoro mis condiciones de vida y las de mi familia? ¿Cómo paramos los abusos del poder político y económico? ¿Cómo logro implicar a más gente?

Nuestros medios deben tener una visión más crítica y más ambiciosa de sí mismos. Deben tratar de establecerse como referentes, de tener una posición y un mensaje en las cuestiones de actualidad, de formar una cosmovisión de empoderamiento popular que sirva de contrapeso a los mensajes individualistas y reaccionarios del resto de medios.

Hay que difundir los ejemplos de organización popular (sindicarse o implicarse en los problemas del barrio) y comunicar como esta está presente y aporta soluciones en el día a día.

Estrategia

Más allá del trabajo social, hay que marcar objetivos políticos compartidos que permitan analizar nuestros avances.

Las organizaciones de militantes por el poder popular que han surgido en la península en los últimos meses (Embat, Apoyo Mutuo) son un espacio desde el que llevar adelante un programa conjunto de los movimientos sociales. Es necesario que estas organizaciones se establezcan y que sus militantes trabajen de manera activa en la construcción de un tejido popular fuerte y organizado.

El trabajo de estas organizaciones es ayudar al dinamismo de los movimientos sociales, con el objetivo de construir un pueblo fuerte que sirva como base de una sociedad democrática, basada en poner la gestión de los asuntos comunes en manos de los trabajadores y trabajadoras. Para ello todos sus militantes necesitarán un especial compromiso y ambición, una gran capacidad para saber leer cada momento, impulsar estrategias positivas, capacidad de crítica para analizar dichos resultados y solidaridad para realizarla de una manera constructiva. Además deberán servir como referentes y formadores de una nueva cultura militante basada en la solidaridad, el ánimo constructivo, la estrategia política y el impulso popular.

Enlaces del mes: Agosto 2016

En época de vacaciones conviene mirar al mundo del trabajo. Los datos sobre la temporalidad en España nos hablan de un país en el que las condiciones laborales son cada vez más precarias. Por si fuera poco, los salarios son peores (y sin visos de mejorar) y la brecha de género permanece.

Vemos también como los brigadistas antiincendios gallegos trabajan sin recibir ni siquiera una botella de agua y un bocadillo. Eso en un verano en que los incendios se han multiplicado como resultado de decisiones políticas lamentables, como nos señalaba la portada de El Jueves con ironía.

No es el único artículo relacionado con el verano, también vivimos la polémica en torno al llamado «burkini» por el suceso ocurrido en las playas de Niza. A raíz de esta polémica, pudimos releer la entrevista a Maryam Namazie (rescatada de 2014) sobre feminismo, laicismo y relativismo cultural.

También el análisis feminista tuvo mucho que decir sobre el machismo en la cobertura mediática de las olimpiadas. Y no sólo en los medios, sino también en los uniformes de las deportistas.

Y siguiendo con el deporte, fijamos la mirada en aquel que levanta más pasiones, que mueve más dinero: El fútbol, un negocio podrido en manos de auténticas mafias. «Lo que los ha protegido es la autorre­gulación y casi cero transparencia del negocio del fútbol, comparable solo al de las instituciones financieras de las islas Caimán. Pero tienen un aliado aún más poderoso: nosotros, los aficionados; los que les pagamos la fiesta; los que, pese a todo, preferimos no saber. La FIFA tuvo la mala suerte de que un cuerpo ajeno a los encantos del fútbol se entrometió en sus asuntos. Algunos que se pasaron de listos, como los Messi, tuvieron la mala suerte de ser descubiertos. […] Nos lo ponen difícil a los cientos o miles de millones que hemos descubierto en el fútbol la gran diversión y el gran consuelo de la vida, pero llegada la hora de la verdad –llegado el partido–, seguimos siendo cómplices del secretismo que permite que los amos roben con impunidad.«

¿Hasta qué punto puede una comunidad cambiar los hábitos individuales de sus miembros? Un compañero de la FAGC nos habla sobre los límites del comunitarismo.

Los y las compas de Rojava Azadi nos reproducen este artículo de Alejandro Martí sobre Turquía, Siria y la situación kurda.

Y finalizamos con un artículo que se sirve de la etimología de la palabra puta para evidenciar el machismo en el lenguaje. «…el hombre atrevido es valiente, pero las mujeres atrevidas somos maleducadas, unas putas; un tipo rápido es un tipo inteligente pero una mujer rápida es una puta. Si tomamos las calles para reclamar por nuestros derechos o simplemente salimos a divertirnos somos callejeras: putas, si tenemos mucha experiencia en la vida, somos mujeres de la vida: putas. El hombre público es el que actúa en los ámbitos sociales y políticos, la mujer pública es la que ejerce la prostitución.«

«Ha faltado confluencia entre las plazas y el mundo del trabajo». Entrevista a Embat.

Embat es una organización libertaria de Catalunya. Una red de militantes que hace un par de años iniciaron un proceso de análisis político y estratégico con el poder popular como base. Desde entonces han compartido sus posicionamientos en cuestiones como el Procés sobiranista catalán, las remunicipalizaciones o la represión, que han difundido también en redes como Facebook y Twitter. Ese proceso dio origen a una organización, como ellos mismos nos cuentan, nacida para fomentar y dar soporte al movimiento popular.

Charlamos sobre la actualidad de Catalunya y España; sobre los movimientos sociales, sus desafíos y su necesidad de confluencias; sobre nuevos tipos de sindicalismo y sus relaciones y, también, sobre su propia organización:

Regeneración: Las instituciones políticas del régimen parecen bloqueadas ante la falta de gobierno en el caso del Estado Español y la falta de acuerdo en los presupuestos en el caso de Catalunya. ¿Cómo analizáis el momento político al respecto? ¿Qué aspectos os parecen destacables?

Embat: Como decís en estos momentos las institiciones estatales están semi-paralizadas por falta de entendimiento entre los principales partidos políticos. En realidad deberíamos destacar el hecho de que la aparición de dos de estos partidos (Podemos i la CUP principalmente) se debe a la irrupción en la arena política de una parte de los movimientos sociales que se activaron y crecieron al calor del ciclo de luchas del Movimiento del 15M en el estado español y del «Procés Sobiranista» en Catalunya.

El hecho de que estos partidos de alguna manera hayan sido muy importantes en la política durante los últimos dos años puede ser un indicador de la fuerza social que tenían detrás y que daban o dan legitimidad a sus políticas.

…tener un gobierno no significa tener el poder de cambiar las cosas de verdad. Para ello se necesita un pueblo organizado

En el caso del desgobierno o del bloqueo institucional que estas opciones representan, no es más que la constatación y la puesta en práctica del espíritu que las movía. Por un lado Podemos no puede apoyar el corrupto Régimen del ’78 y debe hacer todo lo posible por romperlo, ese es el mandato de sus bases; por el otro la CUP no puede permitir que Catalunya siga ni un minuto más inserta en la reaccionaria España de las autonomías y debe hacer todo lo posible por lograr la independencia, respetando, eso sí, su propio espíritu anticapitalista que es quien le ha dado la razón de ser.

Ambos partidos presentan contradicciones en la ejecución de sus políticas o en la lucha institucional allá donde han conseguido el poder. Es este el campo de fricciones entre la política y la sociedad civil, que a menudo ve como a pesar de que estas opciones tienen el gobierno local la vida cotidiana de las personas no cambia prácticamente nada. Es este el campo de actuación de las opciones de intención revolucionaria como Embat y de los movimientos popurales que vemos que tener un gobierno no significa tener el poder de cambiar las cosas de verdad. Para ello se necesita un pueblo organizado detrás.

R: Si los movimientos populares son la llave para desbloquear esta situación de modo que resulte una salida más propicia para las opciones revolucionarias, ¿Cómo pueden presionar, de una manera más concreta, esos movimientos populares en Catalunya y en España? ¿Qué estrategias consideráis ahora que se retoma el curso político?

E: En estos momentos y hasta que se ponga en marcha un nuevo ciclo de movilizaciones lo más importante es tejer alianzas entre los distintos movimientos. Tenemos que tener claro que las luchas de uno son las de todos. En este aspecto hay que tener una vocación «multisectorial» de la lucha. Y además, toda lucha debería extenderse más allá de su territorio, tejiendo nuevos lazos solidarios.

… hasta que se ponga en marcha un nuevo ciclo de movilizaciones lo más importante es tejer alianzas entre los distintos movimientos

Es decir, que para que una determinada lucha social triunfe lo más sensato es «socializarla» todo lo posible. Esto lo hemos podido ver en los últimos tiempos tras los desalojos de Can Vies y el Banc Expropiat en Catalunya o en la huelga de Movistar, por poner unos ejemplos. Cada colectivo, organización o movimiento social debería implicarse, en la medida de sus posibilidades, en luchas de solidaridad. De esta manera se va creando un caldo de cultivo proclive a las alianzas y confluencias.

Una huelga o una lucha vecinal tienen muchas más probabilidades de triunfar si sus reivindicaciones son recogidas por la sociedad civil en su conjunto. Por eso el sindicalismo mayoritario intenta siempre aislar las empresas en conflicto. Lo potencialmente subversivo es que los trabajadores de distintas empresas hablen entre sí y descubran lo que tienen en común y su fuerza colectiva. Y lo mismo ocurre con los conflictos comunitarios o estudiantiles.

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R: ¿Qué relación encontráis entre el momento político que viven las instituciones del régimen y el de los movimientos sociales?

E: Si en estos momentos existe este desgobierno también vemos que existe un período de desmovilización. Por un lado el ciclo de luchas del 15M ya se ha cerrado y por el otro, aún no ha nacido otro ciclo. Creemos que los distintos procesos electorales han desencantado a la mayor parte de la gente militante o activista.

A una parte se la han integrado en las instituciones y se la ha sacado de la calle. Otra parte ya se ha ido para casa al no haber conseguido victorias visibles en las luchas sociales. Y por último hay otro sector que se ha hecho bastante antipolítico, si es que no lo era ya de antes, debido a este hartazgo de la política del que hablamos ayudado por la constatación de los límites de los llamados «gobiernos del cambio».

R: La situación actual llega después de un lustro de importantes movilizaciones, ¿Qué conclusiones podéis extraer y qué creeis que ha faltado en este tiempo?

E: En estos años creemos que ha faltado una confluencia real entre las plazas y el mundo del trabajo. Como hemos visto en Francia durante los últimos meses, esta es una de las claves para ganar fuerza.

En estas Marchas [de la Dignidad] salió un millón de personas a la calle, se hizo un programa bastante avanzado, se ponían las bases para convocar una huelga general desde el anticapitalismo…

En estos años hemos tenido tres huelgas generales que se convocaron bajo otros cálculos sin tener en cuenta los movimientos existentes en la calle. Pero estos movimientos de calle las hicieron suyas y lograron que la huelga ganara mucha fuerza en numerosos lugares. En muchas ciudades los movimientos confluyeron con el sindicalismo alternativo y anticapitalista y le dieron la espalda al sindicalismo oficialista. Esta alianza tenía mucho sentido y como luego vimos durante las «Marchas de la Dignidad» pudo haber sido un movimiento popular realmente masivo. En estas Marchas salió un millón de personas a la calle, se hizo un programa bastante avanzado, se ponían las bases para convocar una huelga general desde el anticapitalismo… Pero justo por aquel entonces apareció Podemos.

Este partido venía de gente del 15M y del activismo. No había nacido directamente de estos movimientos, desde las asambleas populares, sino que se generó en paralelo o por afuera. Pero a costa de aparecer en los medios de comunicación de masas durante meses y tener unos buenos resultados en las elecciones europeas mucha gente que podía simpatizar con los movimientos comenzó a pensar que era mejor apostar por este partido que a sus ojos decía lo casi mismo, y que además comenzaba a tener algunas posibilidades de influir en la vida política…

Como hemos dicho antes, pensamos que los movimientos no estábamos preparados para este momento crucial. Los distintos sindicatos, partidos y movimientos que impulsaban las «Marchas de la Dignidad» estaban marcados por la vieja política de izquierdas que ha predominado en los últimos 30 años, y todas sabemos las grandes dosis de sectarismo, de ansias de protagonismo, de unilateralidad, de falta de visión global que ha caracterizado la extrema izquierda política y sindical. Ante el auge de Podemos esta izquierda fue incapaz de capitalizar nada. Y por el otro lado el «movimiento de movimientos» que era el 15M nunca se pudo estructurar de forma completa. Había ciudades o barrios más avanzados que otros dependiendo del tipo de activistas que impulsara sus asambleas. En resumen, no se pudo madurar y cuando apareció un partido que parecía reflejar más o menos los intereses y objetivos del movimiento mucha gente se subió al carro sin más.

Desde las izquierdas anticapitalistas seguimos teniendo […] un planteamiento muy partidista y poco de movimiento. […] No pensamos que se pueda madurar sin plantear estos problemas en serio.

R: ¿Creeis que sería posible a día de hoy repetir una experiencia como la de las Marchas de la Dignidad? Es más, ¿Estamos mejor preparados en este momento? ¿Creeis que se ha madurado?

E: Creemos que en estos momentos no se podría repetir aquello. Desde las izquierdas anticapitalistas y los movimientos sociales seguimos teniendo los mismos planteamientos en tanto alianzas. Por así decirlo, se trata de un planteamiento muy partidista y poco de movimiento. Cada organización piensa que en una lucha conjunta se llevará el público que participa para su parcela. Por tanto se dan dinámicas de competición entre organizaciones y de desconfianza mútua. Todo esto va en contra del interés común que nos ha movilizado.

No pensamos que se pueda madurar sin plantear estos problemas en serio y de forma sincera en foros compartidos por todos los movimientos y no sólo de un sector ideológico. Se madurará cuando tengamos como prioritario lo colectivo sobre lo partidista. Pero para empezar no estamos ni siquiera generando estos espacios de debate estratégico.

R: ¿Qué aspectos os parecen más relevantes de cara al futuro de las luchas sociales y en qué líneas está trabajando Embat?

E: Nuestro objetivo es que aparezca en Catalunya, nuestro ámbito de actuación, un nuevo movimiento popular que active un ciclo de luchas. Este movimiento popular o movimiento de movimientos debería tener su propia orientación política y convertirse en un nuevo actor en el panorama político catalán. Deberá ser una entidad que los poderes existentes sean incapaces de ignorar y que esté presente en todos los barrios y pueblos. Ni podemos dejar el proceso soberanista en manos de la derecha burguesa ni podemos tampoco permitir que la contestación a las numerosas causas por las que luchar quede o bien en manos de una galaxia de colectivos que no se coordinan y que por tanto poco pueden lograr, o bien que queden en manos de fuerzas políticas que lo llevarán por la via institucional cooptando las luchas. Además este movimiento popular debería poder conectar con el sindicalismo de base, que es un aliado necesario para la activación del ciclo de luchas.

R: Sin embargo, parece que sigue dándose una cierta ruptura entre sindicalismo y nuevos movimientos sociales, hasta el punto de que parecen vivir cierto auge las redes de solidaridad y otros modelos que podríamos entender como sindicalismo barrial o vecinal. Iniciativas con una propuesta más integral, partiendo de lo laboral hacia ámbitos como la educación o el consumo. En realidad algo muy similar a lo que ha hecho el sindicalismo revolucionario a lo largo de su historia, pero renegando del sindicalismo o, al menos, de las organizaciones sindicales existentes. ¿Qué opinais de estas propuestas? ¿Qué puede hacerse para superar esa brecha entre militantes sindicales y sociales?

… las mareas, el sindicalismo alternativo, el sindicalismo precario y el sindicalismo de barrio le tenemos que dar la vuelta al panorama laboral de este país en los próximos años y contagiar el resto de la sociedad.

E: El sindicalismo en general está llevando a cabo un proceso de regeneración. Lo podemos observar a partir de esas redes de solidaridad que comentáis. Estas redes las lideran gente que proviene de los movimientos sociales y que no confía demasiado en los sindicatos de clase tal como funcionan ahora mismo. Igualmente surgen otros sindicatos de profesiones hasta ahora no sindicadas como los «manteros» de Barcelona, las «Kellys» de la limpieza, el sindicato de músicos…

También en el sindicalismo alternativo se van abriendo camino iniciativas para los sectores más precarizados. Esto lo ejemplifica el sector de las TIC organizado en CGT, o los del espectáculo, figurantes, estatuas humanas que se van organizando en CNT, así como sus secciones de hostelería… por poner unos ejemplos. Tampoco podemos olvidarnos del auténtico sindicalismo comunitario que ejemplifica la PAH, Stop Deshaucios, la FAGC y similares, y las luchas de la vivienda en toda su extensión.

Bien, como vemos se está abriendo paso un nuevo tipo de sindicalismo del precariado. Aún no confluye entre sí y cada cual va por libre, pero se trata de una clara estructuración de la clase trabajadora en nuevas organizaciones.

Pensamos que necesariamente este sindicalismo tendrá que confluir con todos los sectores laborales más normalizados y estables. La idea de las mareas (blanca, amarilla, verde, naranja, morada, etc.) que se dieron para protestar contra los recortes pudieron haber conseguido abrir una nueva forma de sindicalismo de base. Sin embargo, las burocracias sindicales estuvieron atentas y lograron controlar la disensión. De todo aquello quedan algunos buenos ejemplos como el de la huelga de profesorado de Baleares de hace un par de años o la huelga de Movistar. Desde luego cada vez que hay una huelga percibida como una huelga «de verdad», los movimientos sociales están dispuestos a echar una mano como ha ocurrido en Panrico, en Coca-Cola, o en Transportes de Barcelona.

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Volviendo al principio, las redes solidarias suponen una oportunidad de generar un sindicalismo comunitario, hecho desde los barrios. Sin embargo tienen el problema de que hoy en día hay tanta movilidad en la sociedad que casi nadie trabaja en el barrio en el que vive. Por tanto es obvio que para lograr victorias laborales tendrán que colaborar con otros sindicatos y con otros barrios. Creemos que estas confluencias serán lo que marcará la diferencia y que pueden tener el efecto de generar asambleas laborales de barrio hechas por sindicalistas y militantes solidarias de un determinado territorio, independientemente de la organización sindical a la que pertenezcan.

Entonces entre las mareas, el sindicalismo alternativo, el sindicalismo precario y el sindicalismo de barrio le tenemos que dar la vuelta al panorama laboral de este país en los próximos años y contagiar el resto de la sociedad.

R: Respecto a Embat, lleváis ya varios años funcionando. En este tiempo habéis pasado de ser proceso a constituiros como organización política ¿Cuáles son los principales avances que habéis experimentado y qué podemos esperar de Embat en el futuro?

E: Como decís ya hemos pasado la fase embrionaria de creación de identidad y estructuras, de generación de objetivos y de clarificación de tácticas y estrategias. Entramos en el momento de consolidar definitivamente nuestra estructura y expandirnos territorialmente y, por supuesto, mejorar de lo dicho anteriormente. Si bien somos una organización relativamente nueva, en estos momentos intentamos poner las bases para que surja ese movimiento popular del que hablamos que es nuestro objetivo estratégico. Sin él no podemos pensar en cambiar el estado de las cosas y por tanto seguiremos dependiendo de la gran política hecha desde arriba. Evidentemente Embat no es el movimiento popular, sino que seremos una de las muchas organizaciones, colectivos o movimientos que lo compondrán.

R: En el ámbito español existen organizaciónes como Apoyo Mutuo (apoyomutuo.net), que se define como organización de militantes por la democracia y apuesta por impulsar el movimiento popular, o la Federación Estudiantil Libertaria (felestudiantil.org), una organización del ámbito educativo que propone la gestión comunitaria. Os hemos visto firmando un comunicado conjunto respecto al 1º de Mayo ¿Creeis que hay ámbitos de confluencia más allá de los comunicados? ¿Qué papel pueden jugar en la construcción de un movimiento popular?

E: Deberá haber mayores ámbitos de confluencia que los de los comunicados, eso es obvio. Todo depende de en qué luchas nos encontremos y qué tipo de estrategias elaboremos. De momento son piezas que desde lo libertario pueden ir transformando la «galaxia» de colectivos y proyectos en los que está dividido el antagonismo en un movimiento popular hacia una sociedad libre, igualitaria y fraternal.

Nuestra responsabilidad es evitar la debacle hacia la que va el mundo de nuestro tiempo y solo lo haremos construyendo un pueblo fuerte consciente del tiempo en el que vive.

Somos una organización nacida para construir el poder popular en nuestros barrios y centros de trabajo y estudio.

R: Volviendo al marco de Catalunya ¿Cuál es la relación de Embat con las CUP y los movimientos sociales catalanes? ¿Qué aporta Embat a este contexto?

E: Con las CUP tenemos relación a nivel personal a base de militancias compartidas en los movimientos sociales. Es decir que en las luchas sociales militamos juntas. También tenemos relación con alguno de sus sectores a fin de generar alianzas para crear movimiento en la calle.

Embat aporta una red de militantes sociales, de recursos compartidos, de formación político-ideológica libertaria, de contactos… a quien los necesite. Somos una organización nacida para construir el poder popular en nuestros barrios y centros de trabajo y estudio.

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Unidas podremos

La izquierda parlamentaria (UP) encontrado un primer techo electoral: 71 diputados y casi 5 millones de votantes progresistas. No creo que nadie de izquierdas pueda estar satisfecho, pero no es un mal resultado si se ve a la luz de lo que teníamos hace unos años.

El pesimismo es un enemigo. Las encuestas inflaron a la izquierda parlamentaria para que los resultados la desinflaran, pero hay que tener claro que se pueden llevar adelante medidas de izquierdas y transformadoras con este acumulado. Lo fundamental es ser estratégicos, tener altura de miras para no regresar a las prácticas cainitas y de fragmentación interna de la izquierda. El referente debe ser la unidad popular, siempre desde la heterogeneidad de tácticas y estrategias.

Sin ninguna duda, se han manipulado votos para beneficiar a PP y PSOE. A pesar de ello, sería un error considerar eso como el motivo principal de la derrota electoral. Hay una mayoría social conservadora que tenemos que combatir. Eso es una cuestión económica, cultural y sociológica. Está en nuestras manos cambiarlo, día a día.

El viaje al centro de algunos pudo ser más o menos acertado. Lo relevante ahora es rearmarnos: mejorar nuestros medios, nuestros argumentos, nuestras organizaciones, nuestras prácticas y propuestas. Tenemos que seducir, adquirir más presencia, influir, seguir denunciando las políticas neoliberales y las miserias del sistema capitalista.

Hay que convencer. Hay campañas abiertas en las que trabajar: amnistía social, remunicipalizaciones, 5 de la PAH… Hay que mejorar la comunicación, ir a las televisiones, disponer de nuestros medios. El activismo tiene que ir más allá de la movilización clásica.

Controlar los procesos productivos es una cuestión esencial de poder. Necesitamos un sindicalismo combativo, propositivo, en lucha. Hay que mostrar a los trabajadores que pueden y deben luchar por sus derechos con el objetivo de una democracia económica efectiva y plena.

Tenemos que ir a los pueblos y provincias, tener propuestas claras para la transformación de todo el país. Tenemos que aumentar nuestra presencia y llegar cada día a más gente, tenemos que ser audaces y ambiciosos.

Las mujeres tienen mucho que decir en este proceso. Los liderazgos femeninos han sido muy importantes para la izquierda parlamentaria una vez más. La movilización de las mujeres es condición necesaria para cualquier cambio en positivo.

En definitiva, no podemos permitirnos la ingenuidad de pensar que algo tan grande podía cambiarse de la noche a la mañana. La dinámica conservadora ha cambiado y, aunque hayan ganado, actúan sin ideas y a la defensiva. Hay que persistir, y eso pasa por mostrar a toda la población una alternativa de izquierdas con propuestas concretas y un modelo de país más justo y mejor para todas las personas.

Eso pasa también porque las tendencias más rupturistas sepamos hacer política en una línea que sume y ayude a avanzar, en lugar de restar y paralizar. Eso es lo que debemos ser capaces de liderar todos los compañeros libertarios: un proceso de empoderamiento popular capaz de impulsar el socialismo.

Hay camino por delante, avancemos.

Enlaces del mes: Agosto 2015

Este dossier sobre refugiados en occidente que elabora Diagonal, contrasta con la desobediencia y resistencia desde los cuidados de Las Patronas, que dan refugio y alimento desde hace años a los inmigrantes que parten hacia EEUU.

Un repaso a lo que está pasando en Rojava, por si alguna persona anda aún despistada.

El progresismo latinoamericano ¿Avance o retroceso? Una pequeña reflexión que termina con unas palabras muy apropiadas para el contexto actual y que apuntan directamente a la socialdemocracia: Una parte sostiene que los gobiernos progresistas fueron un avance, siendo su principal argumento que redujeron la pobreza llevándola a los niveles más bajos en la historia reciente. […] otro sector, en el que me incluyo, argumenta que no hubo cambios significativos en la desigualdad, ni reformas estructurales, que hubo desindustrialización y se registró una re-primarización de las economías (centralidad de las exportaciones de bienes primarios). En este sentido se puede afirmar que el progresismo no fue un avance. […] El problema ahora es cómo enfrentar la ofensiva de las derechas con sociedades despolitizadas y desorganizadas, porque la izquierda dilapidó la energía social acumulada bajo las dictaduras.

Como consecuencia de la guerra en Ucrania viviremos el mayor despliegue militar desde la Guerra Fría. Además, España liderará las fuerzas de despliegue rápido durante 2016. Las protestas no se han hecho esperar.

Breve análisis en clave libertaria sobre el acercamiento entre Cuba y EEUU que podría dejar en situación de desamparo a las mayorías de trabajadores cubanos.

Destacamos por último esta reseña sobre el último libro de Mumia Abu Jamal desde la cárcel de Pensilvania: La escritura en la pared. «Fanon murió en 1961, un año antes de que Argelia obtuviera la independencia que él había dado su vida a ganar, pero su brillante obra, publicado póstumamente, Los Condenados de la Tierra, se volvió un libro esencial para los revolucionarios negros en Estados Unidos e influyó profundamente su pensamiento. El análisis de Fanon pareció explicar y justificar la violencia espontánea que azotaba a los guetos negros por todo el país, y relacionó las incipientes insurrecciones con el surgimiento de un movimiento revolucionario….Fanon explicó cómo la violencia era intrínseca a la imposición de la dominación colonial blanca, y retrató a los oprimidos que respondieron con violencia como personas involucradas en restaurar la dignidad humana que se les había quitado en el proceso de colonización…»

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