Anarquía a pie de calle (II)

Primera parte aquí.

¿Lucha social?

“Mañana para los jóvenes estallarán como bombas los poetas; mañana las caminatas por el lago, las semanas de perfecta comunión; mañana los paseos en bicicleta en las tardes de verano. Pero hoy la lucha” (W.H. Auden, España, 1937).

Vaya por delante que quien les habla de lucha social se tiene por individualista. Soy individualista porque soy celoso de mi independencia y criterio personal, pero también por razones pragmáticas. Para implicarse en la lucha social es imprescindible conservar grandes dosis de individualismo: para no corromperse, para no dejarse arrastrar por impulsos gregarios y apetitos mayoritarios, para saber por qué haces lo que haces.

Pero me repugna el aristocratismo; soy individualista porque quiero, para todos y cada uno, una personalidad única y fuerte, y que cada uno desarrolle su “yo” sin límites ni cortapisas ambientales. Pero, ¿cómo domar el ambiente para que sean los individuos los que le den forma a este y no este el que de forma a los individuos? Implicándose en la lucha social, no hay otra.

Nuestro desprecio por la sociedad actual puede llevarnos a la resignación. Tanto a un nihilismo satisfecho (“nada se puede cambiar y es mejor vegetar y vomitar esporádicamente a través de las redes sociales o un artículo bien escrito”) como a la actitud del náufrago (“aunque no queramos este es nuestro hábitat, adaptémonos y salvemos los pocos muebles que llegan a la orilla”). Pedir que todo arda sin mover un dedo o enzarzarse en pedir reformas electorales o iniciativas legislativas populares son muestras de ambas actitudes. Resignación más o menos activa, pero renuncia al fin.

Resignarse es rendirse, y eso es morirse por dentro. Hay que implicarse en la lucha social porque sólo así conseguiremos cambiar algo, aunque sólo sea una parte de la porción de mundo que nos ha tocado en suerte. Pero hay que implicarse con grandes dosis de realismo; tanto realismo que duele a veces.

Hay que saber antes que nada que puedes implicarte, tener éxito, conseguir cambiar la vida de la gente, sin que en nada hayan cambiado sus mentes. Una persona mezquina hambrienta no es diferente de una persona mezquina satisfecha salvo en su capacidad material para hacer daño. Tendrá más o menos posibilidades, distintas prioridades, pero en lo sustancial es igual. Idealizar a las “clases sociales” (categoría que si no se limita a fijar la línea entre oprimidos y opresores sirve de poco) es absurdo. Ni el obrero es el personaje de los carteles soviéticos ni la obrera es la de los carteles americanos de la II Guerra Mundial. Los excluidos y los marginados, los “sin-clase”, entre los que me encuentro por nacimiento y vocación, no responden tampoco a una visión romántica prefijada de nómadas y espíritus libres. Somos seres de carne y hueso que no pueden ser observados desde fuera, sino vividos desde dentro.

Poner defectos o cualidades donde no los hay de forma ingénita es una fuente de injusticias o expectativas frustradas. Los que trabajamos por la revolución tenemos que tener una cosa clara: ésta no se hará con superhombres nietzscheanos; se hará con personas con prejuicios, cargadas de tabúes, lastradas por ideas machistas, racistas y xenófobas. Ese es el material humano de las revoluciones porque la gente no cambia de un día para otro por mucho que se intenten cambiar los acontecimientos. El entusiasmo inicial tamiza esas actitudes, pero sin una pedagogía previa no podemos pretender que las personas tiren su equipaje mental de forma instantánea.

¿Seguro que cambiando las condiciones materiales no conseguimos cambiar las condiciones mentales? No necesariamente. Kropotkin es uno de mis pensadores de referencia, y después de haberlo estudiado y tratar de llevar a la práctica algunas de sus propuestas –las que me parecían más urgentemente realistas– puedo confirmar que al menos en algunos presupuestos de La Conquista del Pan (1892) se equivocaba. O más bien, para ser justos con Kropotkin, el error no consiste en la tesis principal de esta obra (capital, por otro lado), según la cual la primera cuestión a solucionar de la revolución es la del pan; los que nos equivocamos somos nosotros si creemos que por ser la primera debe ser la única. La primera misión del fenómeno revolucionario debe ser, ciertamente, saciar las necesidades básicas, pero seremos muy ingenuos si creemos que este sólo hecho derrumburá toda forma de jerarquía. Si como ya nos recordaba Tolstói no se le puede hablar de cosas no comestibles a alguien con el estómago vacío¹, tampoco podemos esperar que llenando ese estómago obtengamos un cambio conductual en esa persona. Podemos dar abrigo, techo y pan como nos recomienda Kropotkin, pero si las estructuras mentales capitalistas no se han tambaleado, las mejoras de las condiciones materiales no habrán modificado en los sustancial la naturaleza ni las aspiraciones de los afectados. Podemos crear una sociedad de necesidades satisfechas e igualitarismo económico que no por ello, si no se hace un trabajo de fondo, quedará erradicado el poder y la sumisión. Kropotkin decía que si la gente tenía los medios de producción ya no necesitaría arrastrarse ante un Rothschild; no se arrastraran por pan, pero pueden someterse igualmente por el influjo de la fuerza bruta, el miedo o el engaño. La igualdad económica no erradica el autoritarismo ni los vicios jerárquicos, ni borra de un plumazo los tics capitalistas.

Esto puede comprobarse con el ejemplo de las comunas y comunidades de resistencia. Una microsociedad que se organice con un modelo anarquista, y en la que este modelo se demuestre eficiente y eficaz, puede ser una muestra de que la anarquía funciona “demasiado bien”, porque consigue mejorar las condiciones de vida de los afectados, saciar sus necesidades, pero con muy poco esfuerzo por parte de estos. No se puede crear una oasis de anarquía rodeado de un desierto de capitalismo, porque tarde o temprano la arena te entra por la puerta².

La mayoría de comunidades libertarias de finales del siglo XIX y principio del XX, y aún las comunas hippies de la segunda mitad del pasado siglo, fracasaban por una cuestión muy clara: se constituían en comunidades cerradas, aisladas, sin ser conscientes de que la gente no deja su “vieja mentalidad” en la entrada. Esto ya lo explicaba Reclús en su texto Las Colonias Anarquistas (1902). La sociedad no tiene vida propia ajena a la de sus miembros, sin embargo la existencia de cierta psicología colectiva, de grupo, la hace comportarse como un organismo vivo. Como tal, muere si permanece encerrado y sin aire, y vive cuando se ventila, cuando respira y se nutre del exterior.

Esas cualidades centrífugas y centrípetas de las que que hablaba en el artículo anterior, no son sólo aplicables a distintos tipos de anarquismo, sino también de comunidad y de militancia. En mi experiencia comunitaria he podido comprobar que los periodos de aislamiento y endogamia forzada mueven a la depresión y la desmovilización, pero cuando se interactúa con el entorno en el que se está inserto y se reciben estímulos del exterior el organismo que es la comunidad se renueva y se revitaliza. Lo mismo pasa con la militancia. La actividad centrada en el propio grupo, en el propio movimiento, que no se abre y se expande ni quiere relacionarse con el exterior, es inútil y tiende a la esclerosis. Es imprescindible moverse hacía afuera, irradiar. La sangre que no circula se tromba y produce gangrena; el movimiento es la base de la vida, la base del cambio.

Pero se me preguntará: ¿por qué enredarse en la lucha social si el cambio material no tiene las repercusiones inmediatas que se pretende? Y en caso de que fuera deseable, ¿qué estrategia seguir?

La gran aspiración anarquista revolucionaria, y la de mayoría de movimientos sociales, es llegar a la gente. Puede que a través de la lucha social, de ayudarles y promover vías de autogestión, su mentalidad no cambie, pero es esa la única forma real de llegar a ellos, de entablar contacto. Entiendo las buenas intenciones, pero a una familia que busca alimentos en la basura, que está discriminando entre lo podrido y lo descompuesto, no se le puede hablar de las virtudes del veganismo o de los malos efectos de los transgénicos; suena a insulto, a broma macabra. Esas cosas, que realmente son una muestra de consciencia, interesan cuando uno tiene sus necesidades básicas satisfechas y un estatus estable; al desnutrido lo que le interesa es no morirse de hambre. Cuando se hablan de cosas ajenas a la realidad inmediata de la gente y tratamos de arrastrarlos a nuestro terreno, en vez de evaluar que tiene nuestra forma de concebir el mundo que ofrecerles a ellos, estamos estableciendo una línea entre la gente sin ideología y el anarquista que, mentalmente, no dista mucho de la que hay entre el desposeído y el propietario: intereses distintos cuando no contrapuestos.

Hay que analizar qué interés legítimo y coincidente con nuestras ideas y praxis tiene la gente y tratar de meterle mano. La FAGC se dio cuenta en 2011 de la alarmante necesidad de vivienda que había en la Isla de Gran Canaria: entre 25 y 30 desahucios diarios con 143.000 casas vacías en el archipiélago. La gente necesitaba techo; pues eso había que ofrecerles, porque nuestras herramientas son ideales para ello y porque históricamente, desde la Comuna de París al Movimiento Okupa, ha sido parte de nuestro acerbo.

Ya he dicho que con la política del pan, siendo lo prioritario, no basta. Hay que usar grandes dosis de pedagogía (alejándose radicalmente del adoctrinamiento y el proselitismo), socializar herramientas formativas, fortalecer la independencia de la gente y crear círculos de compromiso dispuestos a no perder las conquistas conseguidas. Sí, el pan no lo es todo; pero es la única forma de que esa entelequia informe e indefinible a la que llamamos “pueblo” te tenga en cuenta y te distinga de los vendedores de humo. Sí, la propaganda por el hecho tiene sus límites, y mostrar el camino correcto y recorrerlo no es suficiente para que otros lo hagan; pero es la forma más honesta y coherente de difundir una idea y de intentar que la gente la adopte. La vía vivencial, de hacer lo que se predica, es lo único que te legitima a poner una propuesta encima de la mesa. Si no lo has vivido antes no me lo vendas. Darle a las necesidades básicas la prioridad que les corresponde, y no ofrecerle poesía, liturgia o escolástica al que necesita proteínas es la única forma de empezar a hablar en serio, la única forma de no demostrarse enajenado de la realidad.

Ciertamente los pruritos capitalistas y los raptos de burguesismo pueden permanecer en la mente del que gracias a tu ayuda ha dejado de ser un paria. Alejado de la miseria quizás se incremente más esa mentalidad consumista. Pero si se ha conseguido cambiar su situación vital a través de procedimientos libertarios, con tácticas de acción directa al margen de la legalidad, aunque esto no altere la psique del afectado, la realidad es que el hecho, el ejemplo, queda y subsiste, y es lo que sirve de referente para demostrar que si el material humano falla, las ideas y las prácticas no. De todas maneras, basta con que en uno de cada diez individuos germine la semilla de tu ejemplo de apoyo mutuo o autogestión para que la lucha social iniciada haya valido la pena.

Wilde nos hablaba en su El Alma del Hombre bajo el Socialismo (1890) de lo aburridos que eran los “pobres virtuosos”. Exigir que los pobres sean virtuosos, además de pobres, no es una cuestión de “aburrimiento”, si no de brutal e injusta insensibilidad. En la lucha social podrás descubrir personas que llevan años sin socializarse con nadie, que han sido excluidas de las más mínimas comodidades, que llevan décadas viviendo en estado de guerra permanente, que sienten que cuánto les rodea es hostil. Lo raro no es que desconfíen o incluso traten de aprovecharse de quien le tienda una mano; lo raro es que no se le tiren a la yugular. En vez de eso, muchas personas que han sido tratados como fieras peligrosas desde la infancia, constantemente hostigadas por su entorno, se embeben de una solidaridad dada a cambio de nada, salvo de compromiso, y de una forma de actuar que no acepta liderazgos ni servilismos. Se embeben tanto que la reproducen. Aprenden a ayudar a los demás, abren casas para familias sin hogar tal y como se les abrió a ellos; llegan a darse cuenta de que el siguiente paso está en defenderse por sí mismos, en la autonomía; la ilegalidad a la que antes recurrían por necesidad ahora tiene una finalidad más profunda. Puede que empiecen a interesarse por las ideas que les han llevado hasta ahí y empiecen a hablar de anarquismo; y si no, al menos ya no desconocen ese término ni lo temen. Se produce en ellos un cambio de paradigma.

Sin embargo, deberíamos de tener una cosa muy clara: el modelo anarquista que proponemos no necesita convertir a la gente en anarquistas para funcionar; sería aberrante. El anarquismo destinado a los anarquistas es chovinismo. El anarquismo es útil cuando se dirige a los que no son ni serán anarquistas. Es ahí cuando se demuestra que un proyecto y un modelo funcionan.

Nuestro objetivo es llegar a los que nada tienen, no para hacerlos anarquistas conscientes, sino porque sólo ellos, los que más sufren y padecen, tienen motivos objetivos para querer cambiar de vida y la razón para romper convulsamente con todo. El mensaje anarquista de libertad y autonomía acoge a toda la humanidad; el de tres comidas diarias y un techo sobre la cabeza sólo puede ir destinado a los que carecen de ello. La anarquía para los satisfechos, para los aburridos intelectualmente, es un artefacto inútil. Los principios libertarios son asumibles por todos, pueden cambiar la vida interior de quién los asuma, sin importar su ascendente; pero su programa económico y social va dirigido a cambiar la vida de los que hoy comen barro. Por eso es imprescindible intervenir en esa lucha; no hay otra forma de cambiar lo que nos rodea.

¿Cómo hacerlo? Desde dentro, sin partenalismos ni dirigismos. La táctica del “paracaidista” que salta sobre un conflicto, venido de quién sabe dónde, para arrojar luz, es la táctica del fracaso. Sólo cuando se te ha visto mancharte, sudar y sangrar estás legitimado para intervenir, y ni siquiera eso vence todos los recelos. Se debe crear un proyecto en el que las diferencias entre los anarquistas que lo inician y las personas generalmente no ideologizadas que lo vayan integrando se difuminen, sin rangos, ni vanguardismos ni primacías.

Participando en las inquietudes reales del pueblo, en las que se han generado en ellos, y no en la que nosotros queremos introducirles desde fuera. Una vez hemos tomado parte de sus intereses, de su lucha, de su reivindicación, nuestra misión como anarquistas es tratar de llevarlos un poco más lejos, un pasito más allá. Malatesta lo entendió con lucidez:

“Hagamos comprender a todos aquellos que mueren de hambre y de frío, que todas las mercancías que llenan los almacenes les pertenecen a ellos, porque ellos fueron los únicos constructores, e incitémosles y ayudémosles para que las tomen. Cuando suceda alguna rebelión espontánea, como varias veces ha acontecido, corramos a mezclarnos y busquemos de hacer consistente el movimiento exponiéndonos a los peligros y luchando juntos con el pueblo. Luego, en la práctica, surgen las ideas, se presentan las ocasiones. Organicemos, por ejemplo, un movimiento para no pagar los alquileres; persuadamos a los trabajadores del campo de que se lleven las cosechas para sus casas, y si podemos, ayudémoslos a llevárselas y a luchar contra dueños y guardias que no quieran permitirlo. Organicemos movimientos para obligar a los municipios a que hagan aquellas cosas grandes o chicas que el pueblo desee urgentemente, como, por ejemplo, quitar los impuestos que gravan todos los artículos de primera necesidad. Quedémonos siempre en medio de la masa popular y acostumbrémosla a tomarse aquellas libertades que con las buenas formas legales nunca le serían concedidas. En resumen: cada cual haga lo que pueda según el lugar y el ambiente en que se encuentra, tomando como punto de partida los deseos prácticos del pueblo, y excitándole siempre nuevos deseos”³.

Lo que intentó la FAGC con el Grupo de Respuesta Inmediata contra los desahucios y la Asamblea de Inquilinos y Desahuciados fue intervenir en una aspiración real de la población (la vivienda) y lejos de las propuestas moderadas y legalistas de las plataformas y colectivos locales, llevar la lucha por el derecho al techo a otros presupuestos, más profundos y más radicales. Esa es la primera etapa de nuestra lucha. Parando desahucios de forma combativa y realojando familias sin techo en casas unifamiliares expropiadas a los bancos, iniciamos el contacto con la gente y demostramos que se podía actuar de otro modo, más comprometido y más eficiente.

Inmersos en las aspiraciones habitacionales populares iniciamos la etapa de la Comunidad “La Esperanza”, porque hacía falta una demostración de fuerza, un proyecto lo suficientemente grande y llamativo cómo para que no pudiera ser ocultado a la opinión pública por mucho que se quisiera. Ante el victimismo de que hagamos lo que hagamos se nos silencia, hemos intentado mostrar que a despecho de las manipulaciones y tergiversaciones mediáticas, si se hace algo de gran magnitud es imposible que pueda quedar solapado y barrerse bajo la alfombra (a esto obviamente hay que sumarle una gran capacidad de trabajo y saber diseñar una buena “guerra de tinta”). Llega después una tercera etapa que ya explicaré en el último artículo de esta serie.

Lo hecho en esta segunda etapa tiene su importancia y significado, no sólo evidentemente por su dimensión social, por dar techo a un número tan ingente de adultos y menores, sino también en otros aspectos. En nuestro movimiento parece que ciertos think tank se disputan una ridícula hegemonía. Invalidan lo que dice su competidor con palabras, siempre con palabras. Si una propuesta se les antoja muy radical o muy reformista no tratan de contraponerle un ejemplo práctico que la desbarate; le contraponen otra idea. Cuando se criticaba por ejemplo la ILP de la PAH por inservible y legalista, la crítica podía ser muy certera (de hecho lo es), pero si no se le contrapone otra alternativa a la gente no le quedará más remedio que aferrarse a la única alternativa que hay puesta sobe la mesa. Nosotros criticábamos la ILP y como aval a nuestra crítica dimos vida, por ejemplo, a “La Esperanza”. Lo que hace falta es un action tank, grupos de acción que realicen actos que secunden nuestras teorías, un respaldo activista con resultados reales y cuantificables. Eso es lo que válida tu propuesta; lo demás es retórica, verborrea y papel, y eso tiene el mismo peso que un puñetazo sobre la mesa de un bar.

Empero, hay que ser realistas: si la línea vivencial debe quedar borrada entre los anarquistas y los realojados (pues esta es la única manera no sólo de evitar vanguardismos sino de propiciar la autoemancipación y sumar a los afectados a la lucha por su propia causa), hemos de saber detectar las diferencias y semejanzas de nuestras aspiraciones; ahí se hallan lo límites de la lucha social. Personalmente, como anarquista, y en relación a la Comunidad “La Esperanza”, podría preferir una ocupación sine die, un desafío constante al Estado y las entidades financieras, sobreviviendo en situación constante de emergencia. Pero precisamente, como anarquista, no me gusta disparar con pólvora ajena. No puedo lanzar a la gente, cargados de hijos menores, a luchar con molinos de viento espoleados por mis ideas. Debo conocer y comprender cuales son sus aspiraciones reales y hasta dónde están dispuestos a llegar y si ya han llegado lo más lejos que les era posible no tratar de forzarles a iniciar formas de lucha que aún no han nacido en ellos. La necesidad crea al órgano, y esas formas se darán de forma natural cuando sea el momento. Hay que entender que si para mí la ilegalidad es una opción y un recurso a defender, para ellos es una obligación nacida de la necesidad. Después de la guerra la gente quiere paz y eso no es criticable. En base a eso redacto documentos legales que me repugnan porque la comunidad de la que formo parte los necesita y confía en mi capacidad para darles cuerpo. “La Esperanza” ha decidido regularizar su situación, lanzar un órdago: si sale mal seguirá al margen de la legalidad y no abandonará las viviendas; si sale bien habrá conseguido vencer en su desafío al Sistema y haberle arrancado sus demandas.

¿Conseguir esas exigencias será el final de todo? Como Comunidad puede que sí, pero a nivel de estrategia global de la FAGC evidentemente no. Conseguir esta victoria sería un ejemplo de lo que se puede lograr mediante la ocupación, sometiendo a los bancos y los poderes públicos a una política de hechos consumados. Debe y puede reproducirse en más sitios. Pero si a esta estrategia no se le da una vuelta de tuerca final su resultado práctico, de tener éxito y propagarse de forma viral, será llenar el Estado de viviendas de protección oficial y aumentar el parque de vivienda pública, y ese no es nuestro objetivo. Nuestro objetivo es darle techo a las familias, pero cambiando completamente el paradigma social.

Cuando se interviene por ejemplo en la lucha sindical y se intenta una mejora en los horarios o en los salarios, lo que conseguimos, si triunfamos, es una victoria parcial y una demostración de fuerza. Esa necesidad de práctica, de hacer músculo, es lo importante. Pero si nos quedamos en la disminución de horarios o en el aumento de salario en sí, no haremos más que reforzar el modelo capitalista laboral. Si decimos que nuestras aspiraciones son otras, habrá que demostrarlo con hechos y no sólo con una declaración de intenciones. Lo mismo ocurre con el tema de la vivienda. La idea es que nadie se muera en la calle, esa es la prioridad; pero entendiendo que lo que propicia que eso pase es el modelo actual, y que por tanto no sólo hay que poner remedio a sus consecuencias sino también a sus causas. Dando techo y consiguiendo que no se eche al realojado de su casa demostramos fuerza y respondemos a una atrocidad, atajándola; pero si detrás de eso no hay un tercer movimiento esa demostración se quedará ahí, como un fin en sí misma.

La lucha no es un automatismo (luchar por luchar). Se lucha para destrozar barreras y alcanzar objetivos. ¿Cuándo sabes que la lucha es importante? Cuando alcanzado ese objetivo tienes la sensación de que aún no has hecho más que empezar.

¡Venga entonces el tercer movimiento!

Ruymán Rodríguez, FAGC


1 “Antes de proporcionarle al pueblo sacerdotes, soldados, jueces, doctores y maestros, deberíamos averiguar si por ventura no se está muriendo de hambre” (El trabajo y la teoría de Bondarev, 1888).

2 Aunque en honor a la verdad, a no ser que se produzca una dificultosa revolución global, cualquier forma de anarquía se dará siempre inicialmente rodeada de capitalismo, se dé en un pequeño pueblo, en una gran ciudad o en toda una región. Cambian los recursos, las competencias y la escala, pero en su imperfección es una manifestación de anarquía. Por eso tal vez yo pueda decir que he vivido en anarquía, y que es hermosa y es dura.

3 “En Tiempo de Elecciones”, 1890.

Activarse IV: ¿Estudias o trabajas?

Nueva entrada de la serie Activarse, en torno a las posibilidades de movilizarnos a nivel personal y colectivo. En la primera entrada de esta serie hablamos de por qué nos movilizamos los libertarios y dimos una idea de cómo tenía lugar el proceso de activación (de cara a mejorar nuestra capacidad movilizadora). En la segunda entrada hablamos del proceso personal que lleva a una persona a movilizarse con capacidad de incidencia (lo que englobábamos bajo el concepto de Formación). Ya identificábamos entonces que la activación no era una cuestión meramente personal, ya que la capacidad movilizadora de los colectivos en los distintos espacios en los que tenía lugar la vida de una persona determinaban el que esta pudiese o no movilizarse. Así, en la tercera entrada empezamos a hablar de los espacios de activación a partir del lugar donde vivimos, por lo que hablamos de la movilización en barrios y pueblos.

El otro espacio en el que pasamos la mayor parte de nuestro tiempo además de la vivienda es el centro de estudios o trabajo.

Movilizarse en el centro de estudios significa comprometerse en el diseño de un modelo de enseñanza y aprendizaje radicalmente distinto, que atienda a las diferentes sensibilidades, basado en una gestión colectiva de los fondos y recursos públicos que construyen la educación actual. En una renovación de los contenidos del programa educativo dirigidos a potenciar la autonomía individual y el espíritu crítico, así como la cooperación entre personas; a reducir los prejuicios y eliminar la discriminación por razones de etnia, lugar de nacimiento, condición económica, género, orientación sexual, edad u otros motivos. Eso implica también y fundamentalmente una resistencia a la imposición de modelos de gestión neoliberales que pretenden expoliar y destruir la escuela pública para lucrarse, al mismo tiempo que imponer un currículum que potencia valores mercantilistas: clasismo, competitividad, atomización… En esa resistencia es esencial oponer modelos de organización, gestión y pedagogía que antecedan la educación a construir.

Plataformas como Marea Verde, compuesta por múltiples organizaciones, se encargan de construir un frente amplio contra la mercantilización de la educación, si bien hasta hoy han mantenido una posición más de resistencia que a la ofensiva. También existen los movimientos de renovación pedagógica, con una capacidad de influencia (y, sobre todo, de movilización) muy limitada. Las asambleas de estudiantes en los centros de estudios, que hoy en día se concentran fundamentalmente en algunas facultades, parecen ser los espacios fundamentales de construcción del cambio en la educación (a pesar de que también se han mantenido a la defensiva y carecen de propuestas de intervención y cambio realistas y bien formuladas). Estas asambleas deben encontrar un modo de satisfactorio de agruparse sumando al resto de organizaciones y extenderse a otras enseñanzas, lo prioritario es concentrar capacidades en los centros en los que tengan presencia para obtener espacios de gestión, y explotar mecanismos para sumar al resto de la comunidad educativa (docentes, investigadores, trabajadores del centro, familiares…) en distintos niveles de participación. Además, claro, de lograr amplios apoyos para sus propuestas de transformación educativa. Las personas que quieran activarse en el centro de estudios pueden comenzar por contactar con dichas asambleas, sea para sumarse a una o para encontrar apoyo de cara a formar una en su centro (si bien el trabajo de extensión es precario, al menos en el caso de organizaciones como Toma La Facultad en Madrid). A nivel político anarquista también existen grupos como los que forman la Federación Estudiantil Libertaria, que deberían (si no quieren convertirse en organización amplia de masas y mantienen su caracter específico) apoyar el desarrollo de espacios amplios de movilización en centros de estudios.

Respecto al mundo laboral, movilizarse en el centro de trabajo es, en definitiva, hacer sindicalismo. Entrar a profundizar en el trabajo sindical daría para otra entrada, sobre todo a nivel orgánico, pero apuntaré que la organización de base del anarcosindicalismo en una empresa es la sección sindical. El trabajo fundamental de la sección es organizar a los trabajadores para ser reconocida en la empresa, obtener capacidad negociadora y acumular información. De este modo se consigue que los trabajadores nos empoderemos dentro de la empresa, obteniendo la capacidad de tomar decisiones en la misma y, llegado el momento, podamos controlarla.

Las distintas secciones se coordinarán con su sindicato de ramo para obtener fuerza en los distintos ramos de producción. Los trabajadores sin sección sindical pueden organizarse en redes de apoyo mutuo o sindicatos de oficios varios. La estructura sindical revolucionaria busca tanto mejorar las condiciones de trabajo presentes como organizarse para la gestión de las empresas. El objetivo último es controlar la producción, ya que quien controla esta puede impulsar cambios sociales profundos. Para comprender mejor la organización en el centro de trabajo recomendamos leer Anarcosindicalismo Básico.

Más allá de la producción hay un campo importante de actividad económica en torno al trabajo que los revolucionarios tendrían que gestionar. Es interesante al respecto la lectura de Historia de las Bolsas de Trabajo. La idea de las bolsas de trabajo era controlar el reparto de trabajo y los servicios sociales a los trabajadores. De tal modo, los propios trabajadores gestionaban la actividad económica que es tanto sostén como resultado de su trabajo. Hoy en día esas ayudas parten de los estados, lo que supone un cambio importante respecto del Estado meramente represor del s.XIX. El desafío está en encontrar el modo de tomar esa gestión en manos de los movimientos sociales para posibilitar propuestas revolucionarias.

Silencio, se rueda cine libertario II

Como ya vimos en la primera parte de este artículo, el cine y la construcción ideológica colectiva están siempre dándose la mano. Hicimos un recorrido a través de la biografía del director anarquista Armand Guerra, y también se describieron las principales acciones que llevó a cabo la industria cinematográfica de la CNT durante el periodo de la Revolución Social española.

Para continuar dando a conocer este aspecto histórico-cultural tan desconocido entre nosotras a día de hoy, esta segunda parte del artículo versará en la presentación a modo de reseña de cuatro películas seleccionadas de distintos directores, producidas en el periodo mencionado entre 1936-1937. La conservación de las mismas ha tenido una ardua labor, principalmente en los años 90 del pasado siglo, tratando de recuperar los metrajes y limpiarlos para que quedara una calidad de imagen razonable. Además, cada reseña filmográfica irá acompañada de su correspondiente enlace web para poder ver cada una de las películas presentadas a continuación. Acomodaos en vuestros asientos y disfrutad del cine libertario.

Aurora de Esperanza

Largometraje que se conserva incompleto, tan solo 57 minutos. Esta película fue producida en 1937 por SIE Films, la industria cinematográfica autogestionada por trabajadores de la C.N.T. Dirigida por Antonio Sau, quien también realizó el guión de la misma. Entre los destacados intérpretes encontramos a: Félix de Pomés, Enriqueta Soler, Pilar Torres, Ana María Campoy, Román González «Chispita», Modesto Cid o José Sanchiz. Un elenco técnico también destacable entre otros: Adrián Porchet, director de fotografía, o Jaime Pahissa, creador de la música original.

Sinopsis: La película es un melodrama de inspiración anarquista sobre la desesperada situación de la clase obrera y las reivindicaciones sociales hasta el inicio de la Revolución social. Juan es un obrero que al volver con su familia de las vacaciones encuentra que la fábrica ha cerrado y despedido a todos los trabajadores. Desde este momento inicia un largo calvario que le lleva a la desesperación y le sumerge en la miseria y el hambre a su familia. El protagonista envía a su familia para que sobreviva en el pueblo, sin embargo, Juan se indignará ante el conformismo social, y tras un mitin, organiza una Marcha del Hambre entre los obreros parados. Pero lo que Juan y el resto de trabajadores no esperaban es que pocos días después estalle la revolución social.

Barrios Bajos

Producción cinematográfica realizada también en 1937 por SIE Films, Sindicato de la Industria del Espectáculo, de 94 minutos de duración. Dirigida por Pedro Puche sobre un guión basado en la obra original de Lluís Elías. Los principales intérpretes de este filme son: José Telmo, Rosita de Cabo, José Baviera, Rafael Navarro, Pilar Torres, Matilde Artero y Eduardo Garro. La música orquestal fue compuesta e interpretada por la Sinfónica del SIE, destacando la canción principal de título como la película: Barrios Bajos; interpreta al principio del filme. La fotografía fue creada por José María Beltrán. La temática se encuadra en el drama social y la intriga. La obra de teatro original había sido estrenada por la compañía Vila-Daví en el Teatro Español. La película fue estrenada en Barcelona el 24 de mayo de 1937, en los cines Coliseum, Fémina y Francisco Ferrer; y en Madrid el 19 de julio del mismo año.

Sinopsis: Ricardo es un joven pequeño-burgúes, que sorprende a su mujer con otro hombre y, tras un arrebato de celos, mata al amante de un disparo. Después de huir, se esconde en un café de barrios bajos, donde vive un antiguo amigo suyo, «El Valencia», un conocido obrero del puerto de Barcelona. «El Valencia» le acoge y protege de la curiosidad de Floreal, un peligroso proxeneta. La alcahueta de Floreal acecha a la joven Rosa, que es doncella de un marqués, y quieren captarla para prostituirla, sin embargo ésta acaba trabajando en el café-pensión donde se hospeda “El Valencia”. Este bonachón y bruto obrero la protegerá y adoptará casi como a un padre, pero más tarde tendrá que vérselas con Floreal y su intento por raptar a la joven.

Nuestro culpable

Es una película producida en 1937 por Centro Films/FRIEP-CNT, del director y también guionista Fernando Mignoni. Los principales intérpretes son: Ricardo Núñez, Charito Leonís, Rafael Calvo, Carlos del Pozo, Ana Siria, Irene Caba Alba, Fernando Freyre de Andrade. La fotografía corresponde a Tomás Duch y el apartado musical a Sigfredo L. Ribera. La duración aproximada es de 87 minutos. Fue estrenada en Madrid, en el cine Avenida, el 21 de marzo de 1938.

Sinopsis: Se trata de una comedia musical que, a través del humor disparatado, ironiza sobre las relaciones entre la justicia y la sociedad burguesa. «El randa», es un simpático caco que roba en casa del conocido banquero Urquina, sin embargo le descubre Greta, la amante del banquero, la cual esconde su identidad puesto que había entrado también en la casa a robar dos millones de dólares a su amante. La mujer le deja escapar y además le da algo de dinero, pero “El randa” será detenido por la policía al día siguiente. Entonces es llevado a prisión y mantenido cómodamente por el banquero Urquina, temeroso de que se destape la verdad sobre el robo en su casa. De esta manera nuestro simpático caco vivirá peculiares aventuras en prisión, e incluso conseguirá fugarse hasta que se resuelva el misterio del dinero desaparecido.

Carne de fieras

Película filmada en 1936 por Armand Guerra y recuperada en el verano de 1991, la película existe ahora gracias a la reconstrucción promovida por el Patronato Municipal Filmoteca de Zaragoza y realizada por Ferrán Alberich. Se terminó de filmar en agosto de 1936, tras haber sido suspendida su producción y reanudarla con el apoyo del sindicato CNT, dado que de su filmación dependía el sueldo de muchas familias. Se trata de una película del género del drama social y romance, con una duración de 71 minutos de metraje. El reparto está encabezado por los siguientes actores y actrices: Pablo Álvarez Rubio, Marlène Grey, Georges Marck, Tina de Jarque, Alfredo Corcuera, Armand Guerra.

Sinopsis: El film se desarrolla en el ambiente del mundo del espectáculo. Cuenta la historia de Pablo, un boxeador enamorado de su esposa Aurora. Esta mantiene una relación adúltera con un cantante de cabaret. Cuando Pablo sorprende a los amantes solicita el divorcio y entra en una profunda depresión que le llevará a perder un combate de boxeo. Es entonces cuando conoce a Marlene, una artista de variedades, cuya actuación consiste en bailar desnuda en una jaula con cuatro leones y que está unida sentimentalmente a su compañero de trabajo, el domador Marck. Pablo propone matrimonio a Marlene, pero esta no se atreve a dejar al domador.

Listado de películas conservadas en filmotecas.

A pesar de la labor de recuperación de las cintas producidas por la Industria Cinematográfica de la CNT, muchas no han podido ser localizadas o todas las copias fueron destruidas o extraviadas. No obstante, y además de las cuatro películas que se han reseñado en este artículo, la lista de documentales (la mayoría) y filmes que podemos encontrar de los años 1936-1938 es la siguiente:

  • Alas Negras
  • Amanecer sobre España
  • Ayuda a Madrid
  • Bajo el signo libertario
  • Barcelona trabaja para el frente
  • División heroica
  • El cerco de Huesca
  • El Ejército de la Victoria. Un episodio: Casa Ambrosio
  • El entierro de Durruti
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La Cruz Roja recauda 500 millones para reconstruir Haití y construye 6 casas. La contrarrevolución de las ONGs

La Cruz Roja es otra de las Corporaciones dedicadas al negocio de la Caridad en el punto de mira desde hace décadas siendo las polémicas más recientes sus intervenciones en el 11-S en el que cedió 564 millones de $ al Liberty Found o el caso de 14 empleados acusados del desvío de 200 mil $ durante la crisis del huracán Katrina. El último escándalo se produce en Haití a partir de las evidencias del desvío de unos 500 millones de $ destinados a proyectos inmobiliarios de los que solo construyeron 6 casas.

Homes made by the Spanish Red Cross for local residents who lost their houses in the 2010 earthquake in rural Leogane. In this picture Elda Papillon is shown in her home where she lives with her two sons.La Cruz Roja está trabajando para sí misma. Las estafas levantan ampollas, primero por el beneficio de un parásito y después por el daño en el orgullo por el engaño. Pero cuando a demás la realiza sistemáticamente una empresa que se aprovecha del altruismo y la solidaridad de la sociedad, genera dependencias y promueve los valores de las élites la cuestión se vuelve personal.

Fue creada en 1863 con sede en Ginebra durante el apogeo de la primera globalización. Su actividad fue enfocada a la asistencia en guerras, desastres y la promoción de sociedades de socorro. Su actividades rápidamente ha transcendido a distintos áreas constituyéndose en trasnacional presente en más de 175 países. Como corporación asegura que sus principales fuentes de ingresos provienen la publicidad, donaciones, su legión de voluntarios defensores y subvenciones estatales al formar parte de los Servicios Asistenciales de medio mundo. Todavía está por ver.

Declarada organización no gubernamental de interés público colabora con todo tipo de Instituciones , destacando la ONU, y el Ejércitos de la OTAN. Declarada neutral es expulsada de los campos de batalla y conflictos acusada de funcionar como medio de transporte y espionaje. Declarada sin ánimo maneja astronómicos presupuestos que se dedican a inversiones financieras, dudosos proyectos y lo más importante, a enriquecer a sus jerarquías. Declarada caritativa evita el desarrollo de redes sociales locales implantando su propia red clientelar y absorbiendo las subvenciones.

La catástrofes son desastres para algunos y bendición para otros. Donde unos ven muerte otros ven dinero. Donde unos ven enfermedad otros ven publicidad. Así de triste es el mundo. Son los buitres los que nos alimentan en el lecho de muerte. Si la contrarrevolución, la desinformación y el neuromarketing tuvieran cara esas podrían ser las de ONGs siendo la Cruz Roja una de las más importantes del mundo.

Fuente-http://tarcoteca.blogspot.co.uk/2015/06/cruz-roja-recauda-500-millones-para-la.html

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500 millones para el proyecto inmobiliario Lamika, construidas 6 casas

“Humanitarian Aid” to Haiti: How the Red Cross Raised Half a Billion Dollars ­and Built Six Homes | – Global Research  and ProPublica

EL BARRIO DE CAMPECHE se extiende hasta una empinada ladera en la capital de Haití, Puerto Príncipe. Las cabras pastan tranquilas entre la basura que nunca será recogida. Los niños patean una pelota de voleibol desinflada jugando en un campo de polvo aledaño a una pared con un logotipo pintado a mano de la Cruz Roja Americana.

A finales de 2011, la Cruz Roja propuso un proyecto multimillonario para transformar esta zona desesperadamente pobre, duramente golpeada por el terremoto que azotó a Haití el año anterior. El objetivo principal del proyecto -denominado LAMIKA, siglas en creolo de «A Better Life Mi Barrio» – era la construcción de cientos de viviendas permanentes.

Hoy en día, ni una sola casa ha sido construida en Campeche. Muchos residentes viven en chabolas hechas de planchas de metal oxidado, sin acceso a agua potable, electricidad o saneamiento básico. Cuando llueve, sus casas se inundan y los residentes tienen que ser rescatados entre barro y agua.

La Cruz Roja recibió una lluvia de donaciones después del terremoto, cerca de 500 millones de $.

La campaña publicitaria lo es todo

La corporación ha celebrado públicamente el éxito de su misión. Pero, de hecho, la Cruz Roja ha fracasado estrepitosamente en Haití. Informes confidenciales, correos electrónicos de altos cargos preocupados por la situación, y las cuentas de una docena de expertos frustrados y decepcionados muestran que la ONG de caridad ha roto sus promesas, ha malgastado donaciones , y hace alarde de un dudoso éxito.

La Cruz Roja dice que ha proporcionado viviendas a más de 130.000 personas. Sin embargo el número real de hogares permanentes que ha construido en todo Haití es de 6.

Después del terremoto, la Consejero Delegada de la Cruz Roja Gail McGovern reveló ambiciosos planes  para «desarrollar nuevas comunidades». Ninguna jamás se ha construido.

Las organizaciones asistenciales de todo el mundo han participado en Haití, el país más pobre del hemisferio occidental. Pero la investigación ProPublica y de NPR muestra que muchos de los supuestos fallos de la Cruz Roja en Haití habían seguido planeados. Son parte de una pauta de acción mucho más amplia en la que la organización ha evitado la entrega de la ayuda después de desastres, como sucedió después de laSupertormenta Sandy.

A pesar de sus dificultades, la Cruz Roja sigue siendo la beneficencia de elección para los ciudadanos yempresas estadounidenses por igual después de desastres naturales comunes.

Problemas de integración

Un problema que ha dificultado el trabajo de la Cruz Roja en Haití es una dependencia excesiva de personal extranjero que no hablaban francés o creolo, según los actuales y antiguos empleados.

En un informe 2011 que levanta ampollas, la entonces Directora del Programa de Haití, Judith St. Fort, escribió que la corporación estaba fallando en su misión y que los altos directivos habían hecho comentarios despectivos «muy preocupantes» a cerca de sus empleados haitianos. St. Fort, haitiana estadounidense, denunció comentarios como: «él es el único trabajador de todos» o «los que hemos contratado no son tan trabajadores, así que probablemente no deberíamos prestar mucha atención a los CV de Haitianos.»

El grupo dijo haber respondió rápidamente a los problemas internos, incluyendo la contratación de un experto para capacitar al personal en competencia cultural después de la nota de St. Fort.

Dinero volatilizado en subcontratas y cargos: los misterisosos Gastos Generales

La Cruz Roja dice que 91% de las donaciones se destinó a ayudas a los haitianos. Eso no es cierto. No ha revelado detalles de cómo se ha gastado los 500 millones de dólares donados para Haití. Pero nuestros informes muestran que llegó mucho menos dinero a los afectados de la que dijo la Cruz Roja.Al carecer de la experiencia necesaria para montar sus propios proyectos, la Cruz Roja acabó dando la mayor parte del dinero donado a otras empresas para hacer su trabajo. Cada una se llevó un pedazo del pastel para cubrir sus Gastos Generales y de Administración. Incluso en un caso  la Cruz Roja incluyó sus propios significativos Gastos Generales en los proyectos encargados a otras empresas, llevándose un tercio del presupuesto del proyecto.¿De dónde vino el medio billones recaudado para Haití? La Cruz Roja no lo quiere decir.

Excusas del ladrocinio

1- Territorio hostil
En declaraciones, la Cruz Roja citó los desafíos a los que todos los grupos se han enfrentado durante el post-terremoto de Haití, incluyendo un disfuncional sistema de títulos de propiedad del país.

«Al igual que muchas organizaciones humanitarias responder en Haití, la Cruz Roja Americana se ha encontrado con complicaciones en relación a los retrasos en la coordinación del gobierno, las disputas sobre propiedad de la tierra, los retrasos en las aduanas de Haití, problemas para encontrar personal cualificado, que eran escasos y de alta demanda, y el brote de cólera, entre otros», dijo la organización benéfica.

2- Desviaciones a otros proyectos
Mientras que el grupo no proporciona un desglose de sus proyectos, la Cruz Roja dijo haber concluido más de 100. Los proyectos incluyen la reparación de 4.000 viviendas, dando refugios temporales a varios miles de familias, la donación de 44 millones dólares para la comida después del terremoto, y ayudando con fondos a la construcción de un hospital.

«Millones de haitianos viven más seguros, más sano, más resistentes y mejor preparados para desastres futuros gracias a las generosas donaciones a la Cruz Roja Americana,» escribió McGovern en un informe reciente que marca el quinto aniversario del terremoto.

En sus propios materiales publicitarios la Cruz Roja dijo haber ayudado a «más de 4,5 millones» haitianos «a volver sobre sus pies». A pesar de todo no ha proporcionado detalles para respaldar tal reclamación. Jean-Max Bellerive, primer ministro de Haití en el momento del terremoto, duda de la propaganda, señalando toda la población del país es de sólo 10 millones.

«No, no», dijo Bellerive de la reivindicación de la Cruz Roja, que «no es posible». Jean-Max Bellerive, primer ministro de Haití 2011.

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El negocio de las beneficencias y las catástrofes

Cuando el terremoto de Haití sacudió en enero de 2010 la Cruz Roja se enfrentaba a una crisis interna. McGovern se había convertido en la Jefa Ejecutiva sólo 18 meses antes, heredaba un gran déficit presupuestario y una organización que había enfrentado los escándalos del 9/11 y del Katrina.

Dentro de la Cruz Roja, el desastre de Haití fue visto como «una oportunidad espectacular de recaudación de fondos», recordó un ex funcionario que ayudó a organizar la colecta. Michelle Obama, la NFL y una larga lista de celebridades pidieron donaciones para el grupo.

La Cruz Roja continuó solicitando dinero a pesar de que tenía suficiente para la ayuda de emergencia. Médicos Sin Fronteras, en cambio, dejaron de recaudar fondos después de que considerar que tenían suficiente. Las donaciones a la Cruz Roja ayudaron la corporación a borrar sus más de 100 millones $ de déficit.

La Cruz Roja en última instancia se llevó mucho más que ninguna otra organización benéfica.

Un año después del terremoto, McGovern anunció que la Cruz Roja usaría las donaciones para tener un impacto duradero en Haití.

Le preguntamos a la Cruz Roja para mostrarnos sus proyectos en Haití y que pudiéramos ver los resultados de su trabajo. Se negó. Así que a principios de este año fuimos a Campeche para ver uno de los proyectos de la firma del grupo para nosotros mismos.

Punto de vista de un trabajador de Cruz Roja Haitiano

Los vendedores ambulantes de la polvorienta zona inmediatamente nos señalaron a Jean Jean Flaubert, la cabeza de un grupo de la comunidad que la Cruz Roja estableció como contacto local.

Sentados con nosotros en su apenas oficina de una sola habitación, Flaubert y sus colegas se enfadaron hablando de la Cruz Roja. Señalaron la falta de progreso en el barrio y los generosos salarios pagados a trabajadores no residentes en Haití.

«Lo que la Cruz Roja nos dijo es que vienen aquí para cambiar Campeche. Cambiarlo totalmente «, dijo Flaubert. «Ahora no entiendo de qué cambio estaban hablando. Creo que la Cruz Roja está trabajando para sí misma«.

El plan inicial de la Cruz Roja sería la construcción de viviendas – a propuesta interna unas 700. Cada uno tendría un piso terminado con aseo, ducha, incluso los sistemas de recogida de aguas pluviales. Se suponía que las casas estarían terminadas para enero de 2013.

La Cruz Roja se comprometió a construir cientos de nuevas viviendas en Campeche, pero ninguna ha sido construida. Muchos residentes siguen viviendo en chabolas. (Marie Arago, especial para ProPublica). Nada de lo anunciado sucedió. Carline Noailles, quien fue gerente del proyecto en Washington, dijo que se estaba demorado indefinidamente debido a la Cruz Roja «no tiene forma de saber cómo» llevarlo a cavo.

Otro ex funcionario que trabajó en el proyecto Campeche dijo: «Todo tarda cuatro veces más tiempo porque sería microgestionando en Washington DC, y no tienen ninguna experiencia e desarrollo.»

Por medio de un  comunicado de prensa en Inglés en la página web de la Cruz Roja, Flaubert se quedó atónito al enterarse de que el proyecto, con un presupuesto de 24 millones $, finalizaría a el próximo año.

«No es sólo que [la Cruz Roja] no lo esté haciendo», dijo Flaubert, «ahora me estoy dando cuenta de que la Cruz Roja se va el año que viene. No entiendo». La Cruz Roja dice que le comunicó a los líderes comunitarios la fecha de finalización del proyecto. También nos acusó de «crear mala disposición en la comunidad que puede dar lugar a incidentes de seguridad. «

 

Modificaciones sobre el proyecto: ya no hay dinero para casas

El proyecto ya ha sido remodelado y reducido. Se está construyendo un camino. Algunas casas que aún existen han sido reforzadas y algunas escuelas están siendo reparadas. Se han instalado algunas farolas solares, aunque muchas se rompieron y los residentes dicen que son poco fiables.

Más reciente en comunicado de prensa del grupo sobre el proyecto menciona logros con los niños de la escuela de formación construida en respuesta a los desastres.

La Cruz Roja dijo que tiene que reducir sus planes de vivienda, ya que no pueden conseguir los derechos de los terrenos. Las casas no se construirán.

Otros proyectos no presupuestados que también fracasaron

Acondicionamiento de las áreas de vivienda para Lamika con la USAID, 30 millones
Un esfuerzo de la Cruz Roja para salvar a los haitianos del cólera fue paralizado por cuestiones internas. «Ninguna de estas personas tenía por qué haber muerto», dijo un funcionario haitiano.

En enero de 2011, McGovern anunció una asociación por 30 millones dólares con la USAID, Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, [tapadera de la CIA, en]. La agencia se propuso construir carreteras y otras infraestructuras en al menos dos lugares donde la Cruz Roja construiría las nuevas viviendas.

Pero tuvieron que pasar más de dos años y medio, hasta agosto de 2013, para la Cruz Roja acaba de firmar un convenio con la USAID en el programa, e incluso eso era para un solo sitio. El programa fue cancelado en última instancia, a causa de una disputas sobre los terrenos.

Un informe de la Oficina de Responsabilidad del Gobierno atribuyó los retrasos a graves problemas «en la obtención de títulos de propiedad y problemas de negocios de los líderes de la Cruz Roja» en su programa de Haití.

Otras beneficencias también tuvieron problemas con los títulos de propiedad y otros asuntos. Pero también, en última instancia construyeron 9.000 viviendas en comparación con la seis de la Cruz Roja.

Preguntado acerca de los proyectos de vivienda de la Cruz Roja ‘en Haití, David Meltzer, Consejero General del grupo y director internacional, dijo que las condiciones cambiantes forzaron modificaciones en los planes. «Si hubiéramos dicho: «Todo lo que vamos a hacer es construir nuevas viviendas,» todavía estaríamos buscando terrenos», dijo.

La cancelación del proyecto con la USAID dejó a la Cruz Roja intentando enganchar otras oportunidades para gastar el dinero.

«¿Alguna idea sobre cómo gastar el resto de este ?? (Además de la maravillosa idea del helicóptero?)», escribió McGovern a Meltzer en un noviembre de 2013 en email obtenido por ProPublica y NPR. «¿Podemos financiar el hospital de Conrad? O algún otro PIH [Partners in Health]? Cualquier otro proyecto de vivienda? «

No está claro cuál es la idea helicóptero a la que McGovern se estaba refiriendo a o si se llevó a cabo nunca. La Cruz Roja se limitó a decir que sus comentarios fueron «fundados en la estrategia y prioridades, que se centran en la salud y la vivienda de la Cruz Roja de Estados Unidos ‘.»

Caminos rurales y saneamientos 13 millones
Otros proyectos de la firma, conocida en creolo como «un Gran Norte más resistentes», se supone que se dedicaría a rehabilitar caminos en las comunidades rurales pobres y ayudar a conseguir agua potable y saneamiento.

Pero dos años después de su inicio, el proyecto de $ 13 millones fue fallando gravemente. Una evaluación interna de marzo encontró que los residentes estaban molestos porque no se había hecho nada para mejorar el acceso al agua o infraestructuras o hacer «ningún tipo de contribuciones para el bienestar de los hogares», dijo el informe.

Tal malestar se generó entre la población que la comunidad «rechazó el proyecto«.

Campañas educativas innecesarias
En lugar de hacer mejoras concretas para las condiciones de vida, la Cruz Roja puso en marcha campañas de educación para guardar las formas. La evaluación interna señaló que ésto «no es eficaz cuando las personas no tienen acceso a agua y jabón.» (La Cruz Roja se negó a comentar sobre el proyecto).

La crisis de los brotes de cólera y el desvío de fondos

Los fracasos de la Corporación fueron más allá de las infraestructuras.
Cuando una epidemia de cólera asoló Haití durante los nueve primeros meses después del terremoto, la respuesta de la parte más amplia de la Cruz Roja «- un plan para distribuir las sales de rehidratación oral, jabón y – fue paralizado por «cuestiones internas que permanecen sin resolverse «, escribió el director del programa en Haití en su informe de mayo 2011.

A lo largo de ese año, el cólera era un continuo asesino. En septiembre de 2011, cuando la cifra de muertos había superado los 6000, el proyecto todavía se clasificaba como «muy por detrás de lo programado», según otro documento interno.

La Cruz Roja dijo en otro comunicado que su respuesta al cólera, incluyendo una campaña de vacunación,  habían sido activa durante años y ayudado a millones de haitianos.

Pero mientras que otros grupos también luchaban a principios de la crisis por responder al cólera, algunos se desenvolvían bien.

«Ninguna de estas personas tenía por qué morir. Eso es lo que me molesta «, dijo Paul Christian Namphy, funcionario haitiano de agua y saneamiento que ayudó a dirigir los trabajos para combatir el cólera.

Los fracasos de la Cruz Roja y otras organizaciones no gubernamentales en estos primeros momentos tuvieron un impacto devastador. «Estos números deberían haber sido cero.»

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Problemas de gestión evitaron que llegara la ayuda a tiempo

Así que ¿por qué los esfuerzos de la Cruz Roja se quedan tan cortos? No era sólo que Haití fuese un lugar difícil para trabajar.

«Recaudaron cerca de medio billón de dólares», dijo un miembro del personal del Congreso que ayudó a supervisar la reconstrucción de Haití. «Pero tenían un problema. Y el problema era que no tenían absolutamente ninguna experiencia «.

Lee Malany estaba a cargo del Programa de Refugios de la Cruz Roja en Haití desde 2010. Se acuerda de una reunión en Washington donde se da cuenta de que los oficiales no parecían tener alguna idea de cómo gastar los 500 millones de dólares destinados a viviendas. Malany dice que los funcionarios querían saber qué proyectos generarían buena publicidad, no qué proyectos proporcionarían el mayor número de casas.

«Cuando salí de esa reunión Miré a la gente que estaba trabajando y le dije: ‘Usted sabe que esto es muy desconcertante, esto es deprimente,'», recordó.

La Cruz Roja dijo en un comunicado que en su programa de ayuda a Haití nunca había dado publicidad a la entrega de ayuda.

Malany renunció al año siguiente a su trabajo en la CR de Haití. «Le dije que no hay razón para que me quede aquí. Me subí al avión y me fui. »

Los asentamientos provisionales [campos de refugiados] como los situados a las afueras de Port-au-Prince, pagados por la Cruz Roja, por lo general duran de tres a cinco años.

A veces no era una cuestión de experiencia, pero alguien tenía que ocupar los puestos clave. Un organigrama de abril 2012 obtenido por ProPublica y NPR enumera 9 de 30 posiciones de liderazgo en Haití comovacantes, incluyendo los de expertos en la salud y en vivienda.

La Cruz Roja dijo que las vacantes y el recambio de personal eran inevitables debido a «la situación de seguridad, separación de la familia para el personal internacional, y la naturaleza exigente de la obra.»

La agitación constante pasó factura. Los documentos internos se refieren a los repetidos intentos durante años para «finalizar» y «completar» un plan estratégico para el programa de Haití, los esfuerzos se retrasaron por los cambios en la jefatura. En marzo de 2014, más de cuatro años después, en un programa de seis años, una comunicación interna cita una «estrategia revisada» todavía a la espera de «firma final».

La Cruz Roja dijo que decidirse por un plan demasiado pronto hubiese sido un error. «Era difícil crear el plan perfecto desde el principio en un lugar tan complicado como Haití», dijo. «Pero también teníamos que empezar, así que creamos planes que se revisarían continuamente.»

Cargos y subcontratas se comieron los 500 millones de presupuesto!

La Cruz Roja dice que proporcionó hogares a más de 130.000 haitianos. Pero no lo hicieron.

Esos planes fueron socavadas aún más por la dependencia de la Cruz Roja de los trabajadores en el extranjero. Noailles, el profesional de desarrollo de Haití que trabajó para la Cruz Roja en el proyecto Campeche, dijo empleados expatriados lucharon en las reuniones con los funcionarios locales.

«Ir a reuniones con la comunidad cuando no se habla el idioma no es productivo», dijo. A veces, recordó, los empleados extranjeros omitían dichas reuniones por completo.

La Cruz Roja dijo que ha «convertido en una prioridad contratar a los haitianos» a pesar de la mucha competencia de los profesionales locales, y que más del 90 por ciento de su personal es de Haití. La organización dijo que utilizaría una empresa de recursos humanos local para ayudar. Sin embargo, muy pocos haitianos han alcanzado niveles altos en las jerarquías de las corporación benéfica en Haití, de acuerdo con cinco empleados actuales y anteriores de la Cruz Roja, así como listas de personal obtenidos por ProPublica y NPR. Eso no sólo afectó la capacidad del grupo para trabajar en Haití, sino que también salía caro.

De acuerdo con un documento interno sobre el presupuestos de la Cruz Roja para el proyecto en Campeche, el Director del proyecto, un puesto reservado para un extranjero, tenía derecho a subsidios para vivienda, alimentación y otros gastos, viajes al país de origen, vacaciones cuatro veces al año, y los gastos de traslado. En total hasta 140.000 $ al año.

La paga de un Ingeniero veterano en Haití – el cargo local equivalente- fue menos de un tercio de esa cantidad, 42,000 $ al año.

Shelim Dorval, un administrador haitiano que trabajaba para la Cruz Roja coordinando los viajes y el alojamiento para empleados extranjeros, apuntó que era un desperdicio gastar tanto en traer a gente con poco conocimiento de Haití cuando los locales estaban disponibles.

«Por cada uno de esos cargos en el extranjero, se disponía de los salarios más altos, se alojaban  en una casa de lujo, y se disponían viajes de vacaciones a sus países», dijo Dorval. «Una gran cantidad de dinero se gastó en esas personas que no eran de Haití, que no tenían nada que ver con Haití. El dinero sólo iba de regreso a Estados Unidos «.

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Cuentas poco claras para presupuestos entre amiguetes

Poco después del terremoto, McGovern, la Jefa Ejecutiva de la Cruz Roja, dijo que la compañía se había asegurado de que los donantes habituales supiesen exactamente lo que pasaba con su dinero. La Cruz Roja sería «líder en los esfuerzos en materia de transparencia,» prometió. «Estamos contentos de compartir la forma en que estamos gastando nuestro dinero.»

Eso no ha sucedido. Informes públicos de la Cruz Roja sólo ofrecen cuentas sobre las grandes categorías en donde han ido a parar los $ 488 millones en donaciones. Nunca al pormenor o concretizado.

La partida de gastos más grande es la Vivienda, en alrededor de $ 170 millones. Los otros incluyen la Salud, la Ayuda de emergencia y la Preparación para Desastres.

Después del terremoto, la Consejera Delegada de la Cruz Roja Gail McGovern dio a conocer sus planes de«Desarrollo de Nuevas Comunidades». Ninguna jamás se ha construido.

Se han denegado las reiteradas solicitudes a CR de desglosar los presupuestos a los proyectos específicos, para explicar cuánto dinero fue a cada uno o decir cuáles fueron los resultados de cada proyecto.

Hay razones para dudar de las afirmaciones de la Cruz Roja de ‘que ayudó a 4.5 millones de haitianos’. Una evaluación interna encontró que en algunas zonas, la Cruz Roja informó de ayudar a más personas que las que vivían en las comunidades. En otros casos, las cifras eran bajas, y en otros, la doble contabilidad fueron corregidas.

En la descripción de su trabajo, la Cruz Roja también fusiona diferentes tipos de Ayuda, por lo que es más difícil evaluar sus trabajos y gastos.

Por ejemplo, mientras la Cruz Roja dice que proporcionó casas a más de 130.000 personas.
-eso incluiría a miles de personas que no están en realidad recibiendo tales hogares, sino que fueron «capacitados en técnicas de construcción«. Todo esto fue denunciado por primera vez por el blog de Haití elCentro para la Investigación Económica y Política.

– La cifra de CR también incluye a las personas que recibieron ayuda de alquiler a corto plazo o que se alojaron en los varios miles de «refugios de transición», que son estructuras temporales que puede ser comido por las termitas o volarse por las tormentas y mejoras modestas en 5000 de estos refugios temporales.

¿Cómo dice la Cruz Roja  que se gasta el dinero?

La Cruz Roja tampoco quiere decir qué porción de las donaciones fue destinada a los misteriosos Gastos Generales.

La Cruz Roja asegura que por cada 1 dólar donado, 91 centavos fueron a Haití. Pero esto es lo que ocurrió a 5,4 millones $ gastados en los proyectos de mejora para Refugios Temporales.

Pero las declaraciones financieras de la propia beneficencia muestra que los Gastos Generales son significativamente mayores de lo que McGovern y otros gerifaltes afirman. En los últimos cinco años, los pagos al departamento de Recaudación de Fondos son de unos 17 centavos por cada dólar donado.

Gastos CR en Haití
Lo que CR dice:

  • Gastos Generales y Gestión 9%
  • Gastos en Trabajos de la Cruz Roja 91%

Gasto real de CR en Haití:

  • Gastos Generales y Gestión 9%
  • Gastos en Trabajos de la Cruz Roja 60%
  • Gestión de Programa de la Cruz Roja, Cargos y otros 24%
  • Gastos en subcontratas+ 7%

Fuente: Cruz Roja Americana y Análisis ProPublica

McGovern dijo a la CBS News unos meses después del terremoto: «91 centavos de dólar irán a Haití. Y te doy mi palabra y mi compromiso, estoy confiando mi integridad y mi propio sentido personal de la integridad en esta declaración «.

Pero la realidad es que ni de lejos que el 91% del  dinero llegó a Haití. Y esto es porque además de un 9 % en Gastos Generales de la Cruz Roja, también otros grupos en calidad de subcontratas recibieron donaciones de la Cruz Roja, que también tienen su propios Gastos Generales.

De este modo la Cruz Roja Americana se autoenvió $ 6 millones por medio de la Federación Internacional de la Cruz Roja FICR en concepto de subsidios de alquiler y ayudas a los haitianos para abandonar los campamentos. Después la FICR tomó el 26 % para sus Gastos Generales y lo que la Federación Internacional tituló como «Administración, Finanzas y Recursos Humanos» y costes similares.

Más allá de todo esto, la Cruz Roja también se come un 24% de cada dólar en lo que describe como «los costes del programa abordados por la Cruz Roja Americana en la gestión de proyectos propios» o encargados a otros grupos. El trabajo actual de mejora de los refugios es realizado por las sociedades de la Cruz Roja  suizos y Española.

«Es un ciclo de Gastos Generales», dijo Jonathan Katz, periodista de The Associated Press en Haití en el momento del terremoto, que rastreó el gasto después del desastre para su libro El gran Camión que pasaba por allí. «La Cruz Roja Americana cogía una mordida del 9%, y subcontrataba a otra empresa, que procedía a tomar su parte, el 9%».

Dados los resultados producidos por las proyectos de la Cruz Roja, Bellerive, el ex primer ministro de Haití, dijo que tiene dificultades para llegar a percibir lo que le ha pasado con el dinero de los donantes.

«Quinientos millones de dólares en Haití es mucho dinero», dijo. «Yo no soy un gran matemático, pero puedo hacer algunas sumas. Sé más o menos el costo de las cosas. A menos que usted no pague por la gasolina el mismo precio que estaba pagando yo, a menos que usted paga sueldos 20 veces mayores a los que estábamos pagando, a menos que el costo de la casa que construyese fue cinco veces el costo que se pagaba, estas cuentas no tienen sentido para mí «.

Si tienes información acerca de la Cruz Roja u otros proyectos internacionales de ayuda, por favor escribe a justin@propublica.org.

Justin Elliott es un reportero de política y responsabilidad estatal para ProPublica. Anteriormente, fue un reportero en Salon.com y TPMmuckraker y editor de prensa en Talking Points Memo.

Documentos Mencionados
Memoria confidencial que advierte del «resultado fallido» del proyecto
Informe sobre proyecto clave no encuentra «contribuciones de ningún tipo para el bienestar de los hogares»
Mensajes de correo electrónico del CEO de la Cruz Roja sobre la «idea maravillosa del helicóptero» para gastar dinero
How the Red Cross Raised Half a Billion Dollars for Haiti ­and Built Six Homes – ProPublica
In Search Of The Red Cross’ $500 Million In Haiti Relief : NPR
The Red Cross’ Secret Disaster – ProPublica

Interpretación alternativa a la Teoría Monetaria. Dinero= Apuntes en hoja excell. TMM

La economías es ese monstruo ignoto del que todo el mundo ha oído hablar pero nadie sabe cómo funciona. Ni si quiera los economistas. Todo por que no se comprende el absurdamente sencillo mecanismo que lo rige: se basa en dinero, no en producción bienes o servicios. Este dinero es la divisa fiat, un simple apunte en un libro de cuentas.

dinero-caca-3Para probar una teoría  debemos aplicarla a cada uno de los procesos económicos y comprobar si se corresponden. La economía ortodoxa está llena de errores en sus previsiones al adaptar la realidad económica a sus principios teóricos, y no al revés. Ahorro, competencia, productividad son conceptos que forman parte del pasado. Aplicando los principios de la Teoría Monetaria Moderna MMT podemos ampliar nuestra propia perspectiva macroeconómica y sacar nuestras propias conclusiones. Merece la pena echarle un vistazo.

Dejemos ya de ser ingenuos y observemos cómo trabajan los grandes capitales. La deuda es el vortex sobre el que gira el sistema económico. Desde la empresa más humilde hasta la mayor corporación bancaria. En este mundo las deudas no están hechas para ser pagadas, sino para mantener el poder bajo la amenaza de su cobro. 

El dinero es la llave de acceso a bienes y servicios, pero esta llave se puede cambiar si existe voluntadDejar de usar su moneda y sus servicios es fundamental para deshacernos de su poder, recuperar la soberanía y la propia vida en el sentido amplio de la palabra. Para ello debemos utilizar otros mecanismos de intercambio hasta que desarrollemos los nuestros.

En este mundo alienado y alienante el verdadero factor límite no son los recursos, es nuestra voluntad. ttk
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Rebelion. Una interpretación “alternativa” de la Teoría Monetaria de Enric Llopis
¿De dónde procede la expresión “fraude inocente”? Fue introducida por el economista John Kenneth Galbraith (“La economía del fraude inocente”, en 2004) para referirse a determinadas premisas incorrectas en materia económica, que políticos, economistas de la ortodoxia y medios de comunicación raramente ponen en cuestión. Banquero, inversor, hombre de negocios y uno de los principales defensores de la Teoría Monetaria Moderna, Warren Mosler señaló en 2010 algunos de estos “errores letales” en el libro“Los siete fraudes inocentes capitales de la política económica”, publicado en 2014 por ATTAC.

En un tono sencillo, directo y asequible para el gran público, Mosler explica que el dinero moderno es un mero apunte contable en una hoja de cálculo, un recurso financiero que se crea de la nada y que los estados –siempre que dispongan de soberanía monetaria- pueden crear en el volumen que consideren. En consecuencia, según esta tesis, un gobierno nunca se quedará sin dinero y siempre tendrá capacidad para pagar sus deudas. Lo realmente decisivo son los recursos reales y la capacidad productiva (hoy en general muy infrautilizada).

Los siete fraudes constituyen “falsificaciones de dimensiones históricas que juegan un papel fundamental a favor de las clases dominantes”, subraya el economista Alejandro Nadal en el prólogo del libro.

Falacia fundamental: las fuerzas competitivas en el mercado libre llevan al equilibrio de los precios

Una de las Falacias más importantes, añade Nadal, consiste en que las fuerzas competitivas en el mercado libre llevan al equilibrio de los precios. “Es parte del esfuerzo por destruir el pensamiento macroeconómico y reducirlo todo a la microeconomía”. Dicho de otro modo, se trata de situar en el frontispicio de la teoría económica la idea de Thatcher: “La sociedad no existe, sólo hay individuos”.

El enunciado de los siete “fraudes inocentes” se deriva de la experiencia profesional de Mosler en Wall Street y el mundo financiero.

Primer fraude: un gobierno necesite endeudarse o recaudar más para contar con capacidad de gasto

El primer “fraude” expresa que un gobierno necesite endeudarse o recaudar más impuestos para contar con capacidad de gasto. La economía ortodoxa dice que esto es así, como en cualquier familia.

El autor niega esta tesis: “no hay un límite numérico a la cantidad de dinero que el gobierno puede gastar cada vez que quiera; el gobierno nunca será insolvente y jamás quebrará”. Sin embargo, reconoce que un gasto excesivo puede provocar un aumento de los precios. En este punto reside la importancia de la fiscalidad para Warren Mosler: regular la economía, equilibrarla y evitar tanto un sobrecalentamiento (elevada demanda e inflación), como una atonía en el sistema económico.

 

Segundo fraude: los déficits públicos representan una carga onerosa para las generaciones venideras

La segunda “falacia” consiste en afirmar que los déficits públicos representan una carga onerosa (en términos de endeudamiento) para las generaciones venideras.

El autor de “Los siete fraudes” afirma, por el contrario, que el tamaño del déficit “no supone ningún problema para las finanzas”. En coherencia con su interpretación de la teoría monetaria, el gasto del gobierno no es más que un número en una cuenta de la Reserva Federal. Así pues, en el futuro, “nuestros hijos podrán ir a trabajar, producir y consumir los bienes y servicios que generen, sin importar cuántos bonos del tesoro están pendientes de pago”, destaca.

 

Tercer fraude:  los déficits presupuestarios reducen los ahorros de la población

Economistas, políticos y medios de comunicación defienden que los déficits presupuestarios reducen los ahorros de la población.

“Este tercer fraude capital está muy vivo en las más altas esferas”, afirma el autor del libro, quien sostiene precisamente lo contrario, que el déficit fiscal incrementa el ahorro. Así lo explica: cuando el estado gasta 100 billones de dólares procedentes de la venta de bonos del Tesoro, los ahorros de los receptores de ese gasto ven incrementar sus cuentas en la misma cantidad. Y al contrario, el superávit presupuestario no puede convivir, a juicio de Mosler, con un aumento del ahorro privado. ¿Cuál es entonces el sentido del déficit público? Garantizar la producción y el empleo cuando el poder adquisitivo no sea suficiente. “Lo que importa en la vida real es la producción y el empleo; el tamaño del déficit es una estadística de contabilidad”, insiste el autor.

 

Cuarto fraude: “La seguridad social está en quiebra”

“La seguridad social está en quiebra” (el expresidente Bush realizó cuatro veces esta afirmación en un solo día). El argumento de este cuarto “fraude” se ha escuchado en el estado español hasta el hartazgo: dentro de tres décadas las personas jubiladas superarán en mucho a la de trabajadores, lo que vaciará las arcas de la seguridad social. El pensamiento oficial concluye de este pronóstico que deben recortarse los gastos o aumentar los impuestos.

Pero “si realmente quieren que los ancianos tengan más ingresos –contesta Mosler-, es una simple cuestión de incrementar las prestaciones”. La verdadera pregunta tendría que apuntar a los “problemas reales” y (de nuevo) a la economía productiva: comida, vivienda, ropa, electricidad, gasolina, servicios médicos que se les asignarán a las personas mayores.

 

Quinto fraude: El déficit comercial es insostenible [en USA]

“El desequilibrio del déficit comercial es insostenible, destruye puestos de trabajo y reduce la producción”. Es el quinto “error letal”. Afirma Warren Mosler que la producción e importaciones de un país es su verdadera riqueza. Más aun, defiende que el déficit comercial aumenta el nivel de vida real de la población.

Ante afirmaciones como que Estados Unidos “está perdiendo puestos de trabajo a causa de China” o “Al igual que un marinero borracho, Estados Unidos está endeudándose en el extranjero para financiar sus hábitos de gasto”, el autor responde que es el capital extranjero el que depende del crédito interno a ciudadanos estadounidenses. Finalmente la compañía exportadora tiene un depósito en dólares en un banco, lo que también es ahorro. “¿Dónde está el capital extranjero? ¡No hay ninguno!”. Además, queda siempre la opción de apoyar la producción interna y el empleo mediante instrumentos de política fiscal.

 

Sexto fraude: “Necesitamos ahorro para disponer de fondos para realizar inversiones”

El sexto “fraude” es de capital importancia porque conduce directamente a la actual crisis financiera. “Necesitamos ahorro para disponer de fondos para realizar inversiones”, expresa la falacia.

Lo que realmente ocurre es una desviación de recursos de la economía real al sector financiero, con lo que la inversión real se desvincula del bien público. Pese a lo que afirma el discurso oficial, “del mismo modo que los préstamos crean depósitos en el sistema bancario, es la inversión la que genera ahorros”. El razonamiento es sencillo: si un ciudadano gasta menos de lo que ingresa –es decir, ahorra-, otro debe gastar lo que el primero no gastó, más sus propios ingresos; de lo contrario no se venderá la producción, se generarán stocks, caerán las ventas y el empleo.

 

Séptimo fraude: elevado déficit significan mayores impuestos

El último “fraude inocente” considera negativo algo que, según Warren Mosler, tiene efectos benéficos para la economía. “Lo malo de los elevados déficit actuales es que significan mayores impuestos el día de mañana”. El sentido de los impuestos, reitera el autor en diferentes pasajes del libro, no es aumentar la recaudación sino rebajar el poder adquisitivo ante los riesgos inflacionarios.

Tiene sentido esta medida, además, si la tasa de desempleo es muy baja. “Nos los subirán (los impuestos) en el momento en que los estantes se estén vaciando, debido a que nuestro exceso de poder adquisitivo está causando una inflación no deseada”, resume Mosler.

 

En el prefacio James K. Galbraith pondera la sencillez expositiva del autor y su “lucidez transparente”. Según Galbraith, “muchos economistas valoran la complejidad por sí misma; un vistazo a cualquier revista moderna de economía lo confirma; ¡Un argumento verdaderamente incomprensible puede conferir un gran prestigio!”. La segunda parte del libro (“La era de los descubrimientos”) consiste en un recorrido por la peripecia vital del autor, desde los orígenes en una familia pequeñoburguesa de Manchester, hasta su incursión en el campo financiero. El texto concluye con una tercera parte de 16 páginas (“interés público”), donde el autor defiende medidas como una suspensión de impuestos sobre las nóminas, un Servicio de empleo nacional, la cobertura sanitaria universal o medidas de alquiler social ante las ejecuciones hipotecarias.

Fuente- tarcoteca.blogspot.co.uk/2015/06/apuntes-en-hoja-excell-una.html

Gerontonismo, la discriminación a los ancianos

Os traigo un nuevo artículo (esta vez creado por un compañero mío) sobre el cual yo me he dedicado tan sólo a retocar, pero del cual comparto totalmente la reflexión.
En el se habla sobre la discriminación que sufren lxs ancianxs y aporta algunos datos sobre lo que podríamos considerar como otro problema sistémico más.

Cuando se discrimina a un sector de la población de con razón de su estatus social, su etnia, su condición física, estamos hablando de una discriminación sistémica (sexismo, racismo, homofobia… o incluso en relación a los animales, el especismo), pero normalmente no se habla de un colectivo oprimido por el simple hecho de ser “demasiado viejo”. Este es el caso de lxs ancianxs.

Está claro que la vejez es un problema, pues la edad conlleva dolores físicos, enfermedades neurológicas… pero esta sociedad les complica más la vida a nuestrxs abuelxs, haciendo que el maltrato, el abuso y la manipulación les amargue la vida un poco más.

En 2013 se recibieron más de 700 denuncias por maltrato a ancianxs y en 2014 se aumentó la cifra en un 25%. Es bien sabido que la cantidad de denuncias no son el reflejo de la realidad, pues no todas las víctimas denuncian; el miedo y/o la incapacidad mental o física que puedan tener se lo impide muchas veces. En 2008, se hizo un estudio basado en 2500 entrevistas donde se mostró que el 0,8% de la gente mayor 60 sufre maltrato, alrededor de 60.000 en el total de la población en España. La mayoría de los maltratos provienen de los propios hijos o familiares (33%), pero las residencias y cuidadores particulares también son culpables de este problema, ya que en dicho estudio se entrevistó también a 700 personas a cargo del cuidado de ancianxs y el 4,6% reconoció haber maltratado a la persona que cuidaba. Además, no debemos olvidar que este estudio fue realizado en 2008, y como ya he dicho, estos casos aumentan cada año; las denuncias de 2012 a 2013 subieron un 10% y de 2013 a 2014 un 25%.

En las cifras nombradas anteriormente se muestra el maltrato psicológico, negligencias, abandono, agresiones físicas y abuso sexual, pero no podemos olvidar el abuso económico hacia nuestrxs mayores, que se multiplica por cuatro en el caso de las personas dependientes.

Estamos entonces ante una discriminación sistemática y sistémica de otro grupo social. Pero si vamos a la raíz del problema y pensamos porque ocurre esto, podremos llegar a algunas conclusiones.

Pongamos un ejemplo fácil: una persona adulta promedio, con un trabajo de 8 horas diarias, 5 días y medio a la semana tiene 1200€ de ingresos brutos, con los que debe cuidar de sus dos hijos; uno de 2 años y otro de 13 y además, de sus padres. Lxs ancianxs padecen una enfermedad neurológica que les hace ser dependientes. Tienen una jubilación bastante justa y sus ayudas han sido recortadas por parte del gobierno. Esta persona debe ocuparse, junto con su pareja, de dos hijos y de dos padres dependientes, de ellos mismos y de todos los gastos que conlleva un hogar. Esta situación va agravándose al largo de los años, justo como el índice de maltrato a los ancianos.

No se trata de buscar culpables, porque hay casos y casos, pero el estado tiene la misma culpa que los propios agresores de que esta situación prevalezca y vaya en aumento.

Fuentes estadísicas:
http://www.lanacion.com.ar/1701075-crecieron-un-35-las-denuncias-por-maltrato-a-los-ancianos
http://www.buenosaires.gob.ar/noticias/se-recibieron-m%C3%A1s-de-400-denuncias-por-violencia-hacia-%20adultos-mayores-
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/04/15/catalunya/1397589876_950616.html
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/08/25/paisvasco/1408977376_184538.html
http://www.elmundo.es/elmundo/2008/06/12/solidaridad/1213272607.html

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