Indómitos: una aproximación al islamismo yihadista. I

A modo de introducción.

Excede los propósitos y las capacidades de este texto considerar todas las variantes necesarias para la comprensión meticulosa del Islam. No obstante y no tanto a modo de introducción como de justificación sirvan las siguientes matizaciones para trazar un contexto. Debe entenderse el islamismo como una religión fundamentalmente colectiva: el poder de hermanamiento que se desarrollo bajo el llamado de Alá –y tal vez por causa suya– tiene múltiples manifestaciones que sería imposible tratar aquí. Desde el primitivo despertar a la fé verdadera por medio de las palabras de Mahoma hasta la actualidad, pasando por la histórica sociedad de los Hermanos Musulmanes, se han construido bajo el auspicio del Islam escuelas, hospitales y talleres de todo tipo, regidos desde la base y de forma estricta por las directrices divinas pero, sobre todo, movidos por una necesidad y una complicidad humanas. Seguimos viendo esta actitud cohesiva en los últimos levantamientos del pueblo árabe contra los regímenes totalitarios laicos del norte del continente africano. Cabe hablar, pues, de una confesión profundamente volcada en sus fieles con un propósito regenerador de la identidad propia de la Umma, la comunidad global de los creyentes en Alá. Es también prioritaria la legitimación de la defensa de esta idiosincrasia del pueblo árabe, que pasa irremediablemente por la reivindicación del islamismo – que, aparejado a los mandatos netamente espirituales, lleva consigo una rica tradición sociocultural digna de ser conservada frente a las injerencias occidentales, durante y después del período colonial–, sentido como algo propio y personal de cada creyente. Esta defensa del islamismo entendido como elemento imprescindible para la configuración autónoma y propia de la comunidad se realiza mediante la Yihad: lo que se ha dado en llamar Guerra Santa. Santa y también justa: la creencia acerca de la identidad absoluta entre islamismo y terrorismo que desde el 11S infecta las conciencia occidental no es sino un burdo reduccionismo ignorante que se niega a conceder plena libertad – religiosa y política– a ese Otro que es musulmán. Es bien cierto que facciones fundamentalistas y violentas han irrumpido en el panorama internacional de forma tajante; y que lo han hecho con el Islam por bandera. Sin embargo suponen tan sólo una pequeña fracción de ese pueblo islamista y son, la mayoría de las veces, abiertamente rechazas por este.

Al Qaeda es, probablemente, uno de los fenómenos más apasionantes y de mayor interés de la historia de nuestros días debido a su virulencia, a la fuerte jerarquización de sus estructuras y a la figura de bin Laden, carismático personaje en torno al cual ha girado el grupo armado y que ha aglutinado una parte muy importante de la preocupación ciudadana a lo ancho del globo. Sin embargo no basta el mero conocimiento táctico de las células aisladas y los diferentes operativos para comprender el denso entramado ideológico que, entre otros muchos de índole constructiva y pacífica, ha dado como resultado los atentados en Nueva York, Madrid o Londres.

Ante todo, la Yihad no debe considerarse mero sectarismo sino un proceso reactivo de tipo sociopolítico frente a la férrea imposición de costumbres y normas extrañas –sin olvidar por ello la sincera relación afectiva que mantienen los combatientes con la norma de dios–; y a los musulmanes un pueblo orgulloso de sí. E indómito.

De cómo la URSS inseminó a Afganistán con la semilla del yihadismo radical (pt. 1).

Pensemos en los años finales de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Al inicio de la década de los setenta, la crisis energética de los combustibles fósiles sienta un punto de ruptura con respecto a la aparente bonanza del periodo precedente. Una URSS cuyo principal potencial económico se basa en la industria se ve afectada por la parálisis de la producción fabril –con todo lo que esta ralentización implica para la economía y para la calidad de vida de sus ciudadanos– y, además, con serios problemas para mantener la competencia productiva frente al occidente capitalizado, donde la eficacia aumenta y los beneficios se reducen generando así una imagen de progreso que tiene una fácil lectura evolutiva frente al supuesto atraso del Este. Esta situación de tensión e indefensión es el motor que desestructurará el férreo bloque que conformaba el extremo oriental de Europa y cuya disolución se produce finalmente en 1989. Es una década antes de este suceso, ya con un Partido que se ve obligado sin remisión a la modernización de su infraestructura económica y a la apertura de sus precios al mercado internacional librecambista para sobrevivir –es decir: un sistema muy debilitado en sus bases ideológicas y financieras, al borde del colapso y con muy pocas perspectivas de longevidad–, cuando se produce la invasión soviética de Afganistán; y esta misma contribuye, al saldarse en derrota, a su definitiva caída. Es durante esta ocupación donde se gestan las bases de lo que, en su formación posterior, se convertirá en Al Qaeda

El jefe de estado de Afganistán, Mohammed Daud –que ya había sido primer ministro del último monarca, su primo Zahir Shah, al que él mismo arrebató la corona en 1973 para convertir el país en la primera República afgana–, fue asesinado en abril de 1978 por un grupo prosoviético –la revolución de Abril o Daur, según el calendario gregoriano o persa, respectivamente–. Los golpistas, asociados al Partido Democrático Popular de Afganistán, de corte marxista, se hacen con el poder y promocionan a su propio líder, Nur Mohammed Taraki, secretario general del Khalk (la facción más radical del PDPA, dividido internamente entre esta y un ala moderada, Parcham, que a su vez había prestado apoyo al golpe de Daud contra la monarquía).

El nuevo programa gubernamental de la recién estrenada República Democrática se definía por su marcado progresismo. Las intenciones de Taraki pasaban por la alfabetización masiva de una población analfabeta en su práctica totalidad, el cambio del régimen de propiedad agraria en el entorno rural para evitar la acumulación masiva de inmuebles y la redefinición del casamiento, con la imposición de una edad mínima para entregar a las hijas en matrimonio. Este pretendido cambio, llevado a cabo con brusquedad y sin atender a las necesidades religiosas de los ciudadanos, profundamente arraigados en las tradiciones islámicas; la violencia con que se acometieron las reformas; la purga homicida de la disidencia, que obligó al exilio a buena parte de los intelectuales y religiosos; y la escasa sensibilidad para con las formas de vida autóctonas en beneficio de las cuales se decía actuar provocaron no sólo deserciones entre la soldadesca, interpelada a arremeter contra sus compatriotas con extrema saña, sino un creciente malestar social que se canalizó hacia una primera llamada yihadista por el nacionalismo árabe.

La sedición sociorreligiosa alcanza su punto álgido en 1979, cuando Taraki es retirado de la jefatura y posteriormente asesinado por su primer ministro, Hafizullah Amin, debido a las disidencias en el seno del propio PDPA. A la vista del panorama, no demasiado conformes con el radicalismo del Khalk y alarmados por la posible evolución de las protestas afganas al modo de las que simultáneamente llevó a cabo la mayoría islamista en el vecino Irán, que ya venían sucediéndose durante los dos años anteriores al derrocamiento final del Sha en 1979, desde Moscú, con Brézhnev a la cabeza, se decide la intervención militar en Afganistán amparada en el marco del Tratado de Amistad entre este país y la URSS. A finales de diciembre de ese mismo año, sin llegar apenas a los tres meses de mandato, Amin es neutralizado por las fuerzas del Ejército Rojo durante la primera fase de la invasión; su muerte alza al candidato parchamista moderado, Babrak Karmal, más del gusto del Kremlin.

La despliegue militar soviético fue el detonante necesario para que el previo malestar ciudadano se tornara en una fuerte unión entre aquellos que deseaban expulsar al usurpador. No se debe olvidar que en un mundo inmerso por completo en el escenario de hostilidades de la Guerra Fría, cuya configuración era bipolar, sin dar lugar a matices, la política exterior era también extremista: las alianzas no tenían términos medios de negociación y se forjaban de acuerdo al apoyo a una de las potencias y la oposición a la otra; y se verá cómo y por qué esto constituirá un factor de peso en la formación de los grupos yihadistas más virulentos. Un coincidente pero no negociado interés común entre los opositores al nuevo régimen generó una alianza que será fundamental para comprender la evolución de las pulsiones políticas de la zona en los años posteriores. A los partidarios del depuesto gobierno religioso afgano –los muyahiddin–, Arabia Saudí y Pakistán se suman los Estados Unidos, movidos por sus intereses económicos –la cuenca petrolera del Golfo, que aglomera un gran porcentaje del total de las reservas mundiales de combustible– y estratéticos – el temor a la conversión ideológica del país, que podría ser el vector de expansión del comunismo en todo el Medio Oriente– y los voluntarios que llegaron de cada rincón del mundo árabe. El apoyo que fundamentó esta coalición tan heterogénea fue el económico: EEUU financió indirectamente pero de hecho –mediante el aprovisionamiento de recursos a Pakistán, que ejerció de centro redistribuidor– la guerrilla de los que ya se llamaban a sí mismos “árabes afganos”: unos diez o quince mil jóvenes de distintas procedencias que prestaron sus fuerzas de forma oficial, acorde a los tratados áraboestadounidenses desarrollados durante el conflicto, esgrimiendo un argumento de solidaridad y hermanados por la Umma.

J.

La Comuna de París

El pasado 18 de Marzo se cumplieron 142 años del inicio de la Comuna de París, tristemente su existencia fue fugaz, pero merece ser analizada ya que fue la primera revolución socialista que puso en práctica las teorías sobre emancipación del proletariado. Considero oportuno recuperar este texto del cual desconozco su autoría.

La Comuna de París fue creada después de la derrota de Francia a manos de Prusia en la guerra franco-prusiana. El gobierno francés trató de mandar tropas para recuperar el cañón de la Guardia Nacional Parisiense para evitar que cayera en manos del pueblo. Los soldados se negaron a abrir fuego sobre la muchedumbre burlona y apuntaron las armas contra sus oficiales. Esto ocurrió el 18 de marzo. La Comuna comenzaba. En las elecciones libres convocadas por la Guardia Nacional de París, los ciudadanos eligieron un consejo formado por una mayoría de Jacobinos y Republicanos y una minoría Socialista (Blanquistas, socialistas autoritarios  la mayor parte, y seguidores de Proudhon). El consejo proclamó la autonomía de París y su desea de recrear Francia como una confederación de comunas (comunidades). Dentro de la Comuna, los integrantes de consejo podían ser revocados, además, tenían que dar cuentas al pueblo que los había elegido.

Está claro por qué este suceso tiene grandes similaridades con las ideas anarquistas. De hecho, el ejemplo de la Comuna de París era en muchas maneras similar a cómo Bakunin había pronosticado que la revolución ocurriría (una ciudad principal se declararía autónoma, organizándose y dando ejemplo, y exhortaría al resto del mundo a seguirla). La Comuna de París inició el proceso de creación de una nueva sociedad, organizada de abajo a arriba.

Muchos anarquistas tuvieron un papel importante dentro de la Comuna, por ejemplo Louise Michel, los hermanos Reclús, y Eugene Varlin (este último asesinado en la consiguiente represión). Referente a las reformas iniciadas por la Comuna, tales como la re-apertura de los puestos de trabajo como cooperativas, los anarquistas pudieron ver sus ideas de labor asociada comenzar a realizarse. En el llamamiento de la Comuna al federalismo y a la autonomía, los anarquistas ven su «organización social del futuro llevada a cabo de abajo arriba, a través de la libre asociación o federación de trabajadores, comenzando por las asociaciones, siguiendo a las comunas, las regiones, las naciones, y finalmente culminando en una gran federación internacional y universal» Mijail Bakunin.

Sin embargo, para los anarquistas la Comuna se quedó corta. El estado no fue abolido dentro de la Comuna, como lo había abolido afuera. Los comuneros se organizaron «de manera Jacobina» (usando las tajantes palabras de Bakunin). Como señaló Piotr Kropotkin, «no rompieron con la tradición del estado, de gobierno representativo, y no trataron de lograr dentro de la Comuna esa organización de lo sencillo a lo complejo que había inaugurado al proclamar la independencia y la libre federación de comunas»

Además, sus atentados de reforma económica no fueron lo suficientemente lejos, no trataron de formar cooperativas en todos los puestos de trabajo ni formar asociaciones de éstas cooperativas para la coordinación y el apoyo mutuo en sus actividades económicas. No obstante, como la ciudad estaba sitiada por el ejército francés, se comprende que los comuneros pensaran en otras cosas.

En lugar de abolir el estado dentro de la comuna organizando federaciones de asambleas democráticas de masas, como las «secciones» parisinas de la revolución de 1789-93, la Comuna de París mantuvo un gobierno representativo y sufrió por ello. En vez de actuar por su cuenta el pueblo, confiando en sus gobernadores, les confió el mandato de tomar la iniciativa y así el consejo se convirtió en el mayor obstáculo a la revolución.

El consejo se aisló más y más del pueblo que lo eligió, haciéndose más y más inútil. Al tiempo que su irrelevancia aumentaba, así también sus tendencias autoritarias, llegando a crearse un «Comité de Salud Pública» por la mayoría Jacobina, para «defender» (por el terror) la revolución. El Comité se opuso a la minoría libertario-socialista y fue afortunadamente ignorado en la práctica por el pueblo de París que defendía su libertad contra el ejército francés, que los atacaba en nombre de la civilización capitalista y de la «libertad». El 1 de Mayo, las tropas gubernamentales entraron en la ciudad, siguiendo siete días de duras luchas callejeras. Pelotones de soldados y miembros de la burguesía armados merodeaban por las calles, matando a mansalva. Mas de 25,000 personas fueron muertas en la lucha callejera, muchas asesinadas después de rendirse, y sus cadáveres fueron enterrados en sepulturas comunes.

Para los anarquistas, las lecciones de la Comuna de París fueron tres. Primero, una confederación de comunidades descentralizada es la forma política necesaria para una sociedad libre. Segundo, «No más hay razones para un gobierno dentro de la Comuna que para un gobierno sobre ella». Lo cual quiere decir que una comunidad anarquista ha de ser basada en la confederación de barrios y asambleas de trabajo cooperando libremente. Tercero, es críticamente importante unificar las revoluciones política y económica en una revolución social.
«Ellos trataron de consolidar la Comuna primero, posponiendo la revolución social para más tarde, mientras que la única forma de proceder era consolidar la Comuna por medio de la revolución social» Kropotkin

Los medios de comunicación de masas y la alternativa autogestionada

Podemos definir como medio de comunicación el instrumento o forma de contenido por el cual se realiza un proceso de trasmisión de información. Pueden ser medios de comunicación de masas, los cuales están dirigidos al público en general, o los medios de comunicación interpersonales, como puede ser el teléfono.

Pero es en los medios de información de masas donde nos queremos centrar, y es aquí donde podemos preguntarnos: ¿Qué nos quieren contar y cómo nos lo van a contar?

En España, los principales medios de comunicación de masas pertenecen a élites económicas que están ligadas a los principales partidos políticos del país. Tras años de «democracia» y sucesivos gobiernos del PSOE y el PP, ha quedado demostrado que ninguno de estos partidos tiene orientación ideológica, ya que solo se dedican a crear cargos para que los amigos de los cabezas visibles puedan parasitar sin trabajar ni producir, asegurarse un buen retiro y velar tanto por sus intereses, como por los de los empresarios, la alta nobleza y los grandes bancos. Así pues, ya que los términos «izquierda» y «derecha» han sido abolidos del panorama político electoralista desde la Transición, no tiene sentido llamar a ningún tipo de medio de comunicación de izquierdas o de derechas. Estos medios solo obedecen a las directrices de los partidos según los intereses de los mismos en cualquier momento, y de los bancos que posean acciones en las grandes empresas de la comunicación.

Un ejemplo muy claro de toda esta mafia banco-partido-medio es el grupo PRISA (Promotora de Informaciones, Sociedad Anónima), relacionada directamente con el PSOE, cuyo principal accionista es Liberty Acquisition Holding, empresa perteneciente al multimillonario Nicolas Berggruen, defensor aférrimo de la Unión Europea capitalista y creador del consejo de los 21, formado por personajes tan célebres como Tony Blair, relacionado con la guerra de Irak, Felipe González, que gobernó España durante 12 años trayendo la reconversión industrial o el trabajo precario a través de las Empresas de Trabajo Temporal, o Mario Monti, actual primer ministro tecnócrata italiano. Además, han entrado en PRISA HSBC, Grupo Santander, La Caixa o Telefónica (que adquiere bonos de la compañía por un valor de 100 millones de euros).

Así pues, ningún medio relacionado con el grupo PRISA (Cadena SER, El País, etc.) va a poder dar nunca una información de «izquierdas», sino al contrario, crean una opinión pública cercana a los intereses de todos sus accionistas.

Otro curioso ejemplo es Mediaset, grupo de comunicación creado en España en marzo de 1989 cuya actividad se centra en la producción y exhibición de contenidos televisivos. Mediaset es del grupo Fininvest, propiedad del famoso y controvertido expresidente italiano Silvio Berlusconi. Esta empresa genera contenidos para canales como Tele5 o Cuatro. Un 15 por 100 del capital social de Mediaset en España es de PRISA. El presidente actual de Mediaset España es Alejandro Echevarría, cuya familia está relacionada con el Grupo Correo, perteneciente este a Vocento, todos ellos relacionados con el PP.

Esto es una prueba, como tantas otras que existen, de que los medios de comunicación en España están relacionados entre todos y que la gran mayoría de ellos no son ni siquiera españoles, sino que su capital procede de intereses de otros países, cuya principal intención es sostener la estructura económica capitalista occidental, y la idea de la unión económica y política europea, la cual está haciendo estragos en todos los países europeos y que, como siempre, es la clase obrera la que los está sufriendo (altos índices de paro, trabajo precario, generaciones de jóvenes sin oportunidades, suicidios, etc.).

Este paradigma social nos hace ver que los medios de comunicación están en manos de las clases dominantes, y que son un instrumento que usan para sus propios intereses. Además, actualmente los medios de comunicación han evolucionado y se han convertido en objetos de consumo. Cualquier persona se vuelve consumidora de medios de comunicación. Con una finalidad de entretenimiento, va pasando nuestra existencia enfrente de cualquier canal de televisión o leyendo cualquier revista, solo por mera diversión o para pasar el tiempo, escuchando música, o cualquier programa de radio mientras se está trabajando, adquiriendo los valores que vemos reflejados y que consideramos más reales y verídicos, que lo que pasa directamente en nuestra calle o en nuestro barrio.

Las funciones de los medios de comunicación de masas, por tanto, aunque ciertos sociólogos puedan decir que están desfasadas, se pueden explicar en varios puntos:

1.- La función de vigilancia: La desproporcionada demanda, cada vez más inmediata, de información al momento hace que las grandes agencias de noticias e información estén constantemente pendientes de todo aquel acontecimiento o suceso morboso que pueda llamar la atención, intercambiando noticias con otros canales de información en un flujo continuo de datos sobre el mundo en el que vivimos. Esto forma redes de vigilancia constante de estas empresas hacia todo aquello de lo que puedan sacar rentabilidad económica.

2.- La función de adjudicación de estatus: Todos los medios de comunicación confieren estatus a determinadas personas, asuntos públicos, organizaciones o movimientos sociales. Según el interés económico o social pretendido por los dirigentes en la sombra, tanto de la política, como de la economía, ponen a tal o cual persona como cabeza visible de diversas políticas, o como símbolo de cualquier institución que se precie. Así, los consumidores de información centran su atención hacia el individuo señalado y pueden adorarle, mofarse o despreciarle, desviando así su atención de los principales responsables de los problemas económicos o sociales que machacan de forma constante a la clase obrera. Así como se puede hacer con tal o cual persona, también puede adjudicarse estatus a los movimientos sociales que actualmente están surgiendo, pudiendo dar más importancia a unos, por los diversos intereses políticos y sociales que pudiesen tener, acallando al resto, para que así no se divulgue ningún tipo de reivindicación que pudiese dañar al sistema.

3.- La función de presión para la aplicación de normas sociales: Para analizar esta función, hay que saber quién está en potestad de aplicar las normas sociales. Podemos suponer que no son los pobres precisamente, quienes tienen capacidad de aplicar esta presión. Históricamente han sido los que poseen la fuerza y la riqueza, sobre los que son sometidos: las mayorías étnicas sobre las minorías, la gente mayor sobre la gente más joven o simplemente, dentro de una sociedad patriarcal, el hombre sobre la mujer. En este caso, son las personas que ostentan el poder, las fuerzas de la ley y el orden, la Iglesia y todos aquellos que pueden imponer definiciones de moralidad a otros. Estos son los que usan a los medios de comunicación para etiquetar a todos aquellos contrarios al interés económico y social de los poderosos, aplicando las normas sociales que respeten todo su estatus económico, social y no se interpongan en sus intereses. Así pues, un político, un cura, un policía o un periódico, puede tachar a varios jóvenes de un entorno de clase baja como desviados, y que estos sean tratados como indignos de confianza y condicionarlos a conductas agresivas, hasta que los mismos se definan como desviados, marginales o cualquier otra etiqueta, hasta que reproduzcan este rol. Pero nunca la voz de cualquier trabajador o excluido podrá tener relevancia en ningún tipo de medio de comunicación de masas, ni podrá tener relevancia en la crítica hacia la estructura económica y social. Además, a nivel de control de población, al bombardear constantemente con estigmas, como la delincuencia juvenil, las violaciones, las drogas, los asesinatos, los abusos sexuales, violencia policial, etc., tanto a nivel nacional, como internacional, la alerta social y el miedo crecen, haciendo a la población más sumisa y apática.

4.- La función de transmisión de la cultura: Cada persona, cada municipio o cada región tiene unos valores culturales determinados. Algunos de ellos son rentabilizados para sacar beneficios y otros son desechados. Son estos rentabilizados los que tienen la prioridad en los medios de comunicación de masas, después de los objetos de consumo de la industria del espectáculo. Espectáculos de sangre y tortura, como la tauromaquia, en la que hay muchos intereses económicos tanto de grandes ganaderías, como de otros empresarios relacionados con estos eventos, ocupan las páginas de diversos diarios españoles. Prostitución, música comercial carente de contenido, deportes de unas pocas élites de grandes empresarios que mueven millones de euros, pueden llegar a ser el contenido de cualquier medio de información. Canales de televisión como Divinity, destinado a mujeres, en el que se trasmiten valores sexistas y patriarcales, convirtiendo a la mujer en un mero objeto obsesionado por las compras o la estética, u otros como Energy, que trasmiten valores también patriarcales dirigidos a los hombres, con un contenido alto en machismo, autoritarismo y violencia. Revistas que, al igual que los canales mencionados, solo degradan a la mujer como mero objeto sexual y al hombre como ser dominante. En definitiva, valores y cultura alienante, ocio dirigido y objetos de consumo divulgados por los dueños del capital para crear seres que satisfagan una necesidad inmediata creada solo para el consumo.

5.- La función narcotizante: esta es más una disfunción que una función, haciendo referencia a que la avalancha de contenidos, imágenes, sonidos y cualquier otro tipo de información de manera constante a lo largo del tiempo adormece, nos resta capacidad crítica y nos lleva a una condición de superficialidad, en que no somos capaces de indagar en ningún tipo de tema.
Prensa obrera y autogestionada

Aun antes de la llegada de la I Internacional a España, ya existía prensa obrera como principal medio de comunicación libre y autogestionado, sin dependencia de ningún partido ni de ningún tipo de empresa, con la intención de contraponerse a la prensa escrita editada por la burguesía. En el siglo XIX, los medios de comunicación de masas ya servían como medio de manipulación y de justificación de la penosa realidad social que sufría la clase obrera en Europa y América (insalubridad, hacinamiento, trabajo esclavo, explotación de menores, etc.). Su principal consumidor era la clase media-alta, la cual podía tener acceso a la educación a través de la Iglesia.

Algunos periódicos y revistas autogestionados y libres durante el siglo XIX fueron: La Federación, Espartaco, El trabajador, La Asociación, La Unión Obrera, Acracia, Tierra y Libertad, etc. Los objetivos de estos medios eran:

-La trasmisión de ideas y el debate continuo de las mismas.

-Información sobre los acontecimientos dentro del movimiento obrero, lejos de la manipulación de partidos, gobiernos y empresarios.

-La trasmisión de valores culturales libres, la educación y la formación integral del individuo para potenciar su autonomía.

La trasmisión de conocimientos a la clase obrera se hacía principalmente en los sindicatos y en los ateneos libertarios, así como en las escuelas racionalistas. El periódico Solidaridad Obrera, creado en 1907, después de la reorganización del movimiento obrero antiautoritario en España, fue portavoz del sindicato Solidaridad Obrera en Cataluña, embrión de la Confederación Nacional del Trabajo. Este mismo periódico continuó siendo el portavoz de la Confederación Regional de Cataluña después de la creación de la CNT.
En Pleno Nacional de Regionales en 1932 se decidió que la anarcosindical poseyese un órgano propio de expresión llamado CNT, nombre elegido en contraposición al diario conservador ABC. El primer número vería la luz el 14 de noviembre de ese mismo año.

El periódico Tierra y Libertad, aunque ya existió desde 1888 como semanario o como suplemento de La Revista Blanca, años después reapareció como semanario en 1930, editado por la Federación Anarquista Ibérica, siendo diario en el periodo revolucionario desde 1936 a 1939.

Actualmente, desde las organizaciones libertarias y autogestionadas, seguimos editando revistas y periódicos con los objetivos de trasmitir la realidad social y la problemática de la clase obrera, la trasmisión de valores culturales libres de autoritarismo, la pedagogía, el análisis de la realidad económica y social, y el constante debate para nuestra construcción integral como individuos únicos y autónomos. Destacan entre estas publicaciones el CNT, órgano de expresión de la Confederación Nacional del Trabajo, de tirada mensual; Solidaridad Obrera, órgano de expresión de la Confederación Regional de Cataluña y Baleares, federada a la CNT, de tirada bimestral; Tierra y Libertad, periódico anarquista mensual editado por la FAI, y El Fuelle, órgano de expresión de la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias, de tirada semestral.

Para contrastar visiones y distintas realidades en otras partes del mundo, se puede observar la eclosión de prensa autogestionada y libertaria en América Latina, donde existen multitud de publicaciones, como El Libertario en Venezuela, Organización Obrera de la FORA-AIT, El Libertario de la FLA (ambos de Argentina), o Cuba Libertaria.

Otros tipos de medio de comunicación son las radios libres y comunitarias en contraposición a los canales comerciales de radio, que ejercen una función idéntica a los periódicos o la televisión. Este tipo de radios existen a lo largo y ancho de España, donde también están compuestas por o participan anarquistas, y se divulga nuestro trabajo diario y nuestra perspectiva económica y social, así como el fomento del diálogo entre trabajadores, los principales afectados en cualquier temática económica y social, contrarrestando los programas de las radios comerciales llenos de tertulianos que ladran sin decir nada. Algunos programas de radio son Erre k Erre en Radio Vallekas los domingos, en emisión abierta, donde se da voz tanto a las luchas laborales, como a las vecinales y sociales; o el programa Solidaridad Obrera, realizado por los compañeros de la CNT Valencia en Radio Malva.

En definitiva, comunicación hecha y soportada económicamente por trabajadores para trasmitir su voz a toda la clase obrera, rompiendo con la narcotización a la que somos sometidos diariamente por el bombardeo continuo de información y publicidad de las grandes empresas capitalistas, las cuales solo ven en nosotros meros objetos de consumo y de ganancia, reforzando su posición en la jerarquía social y su función de control y sometimiento.

Grupo Anarquista Tierra (FAI)
g.tierra@yahoo.es
http://www.nodo50.org/tierraylibertad/3articulo.html

Ensayo contra la conspiranoia

Prefacio

La crítica hacia el conspiracionismo -o la conspiranoia- va dedicado especialmente a aquellas personas que están integradas en algún movimiento social, especialmente hacia los libertarios, que por falta de formación política u otros motivos, vieron atractiva la conspiranoia y se adentraron en indagar en dichos laberintos. El contacto del anarquismo en concreto con la conspiranoia resultaría nocivo, convirtiendo un movimiento político-social en una suerte de pseudo-movimiento centrado en debates de salón, pues desvirtúan el funcionamiento del actual sistema económico y político atribuyendo a que todo está planificado por unos poderes ocultos superiores a nuestra especie. Ello ocasionaría una incapacidad de ofrecer análisis ajustados a la realidad social para poder incidir en ella, lo que quedaría en un anarquismo de salón totalmente inocuo. Pese a que este problema no es expresamente relevante, pues dentro del anarquismo hay todo un espectro de ramas que para bien o para mal pudieren ser más un obstáculo que una renovación, considero igualmente interesante hacer un análisis y llevar a debate este tema, pues la conspiranoia constituye una trampa para aquellos con pocos conocimientos sobre las ciencias sociales y tiendan a caer en el morbo que contienen ciertas teorías.

¿Qué es?

El conspiracionismo, teorías de la conspiración o conspiranoia trata de una serie de teorías propagadas a través de documentales o blogs por la red cuyo contenido abarca, principalmente, desde “sociedades secretas que dominan el mundo» hasta la “existencia de OVNIs y aliens”. El mensaje consta de una serie de afirmaciones con bases argumentales poco rigurosos que nos presentan dichos fenómenos como verdades indiscutibles. Su discurso consta de la simplificación de la realidad entre un grupo minoritario y apoderado que tiene prácticamente todo el control del mundo y la mayoría de subordinados insignificantes condenados a ser meros objetos.

La propagación de estas teorías se realiza a través de la red de manera anónima o citando fuentes cuya procedencia resulta dudosa. En ocasiones se utilizan verdades a medias y parten de discursos tomados desde la izquierda. Podemos destacar por ejemplo, las conspiraciones sobre el Club Bilderberg, en donde se juntan los personajes más influyentes (grandes empresarios, inversores, banqueros, financieros y personajes políticos) en reuniones secretas en las cuales toman decisiones sobre la trayectoria de la economía mundial. No es nada nuevo, aquellos que tienen gran poder económico tienden a reunirse para conocerse mejor, saber cómo han llegado hasta esas posiciones y qué estrategias a seguir para perpetuar el dominio, mantener los beneficios o acceder a más cuotas de poder.

Cualquiera con un poco de sentido crítico sabe que los medios de comunicación al servicio del capitalismo manipulan y tergiversan la realidad mostrándonos sólo la que ellos quieren que veamos porque dichos medios son empresas en las cuales los accionistas que invierten en ellas toman las decisiones que les beneficien. También sabemos que lo que llaman “sistema educativo” no es más que una simple herramienta hecha para adoctrinar a las nuevas generaciones para que sean sumisos, poco problemáticos y fieles seguidores de los dogmas neoliberales para ser “competitivos” en los mercados laborales. Ahora más que nunca, la ofensiva neoliberal sobre el sistema educativo se está realizando a pasos agigantados, tratando de convertir las escuelas y universidades en un negocio. Todo ello responde al mantenimiento de la hegemonía del sistema capitalista, lo que da como consecuencias la interiorización del individualismo burgués y narcisista, la insolidaridad, el rechazo del conocimiento, etc… No responde expresamente a los intereses del poder a controlar totalmente las vidas de la gente, en otras palabras, a instaurar un totalitarismo orwelliano.

Origen

Éstas teorías teñidas de “revolucionarias” son discursos que provienen, en la mayoría de los casos, de los llamados libertarians, un colectivo con una ideología proveniente de EEUU que se considera conservadora a pesar de que rechaza la regulación de la economía por parte del Estado y tienen un partido, el Partido Libertariano. Tiene conexiones con la Escuela de Chicago y las doctrinas de Friedman sobre la economía, diferenciándose de la Escuela de Austria en que éstos no defienden la extinción total del Estado sino que su papel se relegue únicamente a su función represiva, es decir, manteniendo los cuerpos policiales, de inteligencia, el Ejército, el sistema judicial y las prisiones. Dicha ideología defiende la propiedad, las libertades individuales y la no regularización del mercado y critica la intervención de un gobierno en la economía alegando que éste lo corrompe. Además tienen vinculaciones con grupos nazis y patrióticos al mencionar a judíos o judeomasones de la dominación y de tener fines perversos. También se les puede llamar “anarcocapitalistas”.

Si quisiéramos indagar más, al buscar información sobre los teóricos de la conspiración, nos damos cuenta de que son conferenciantes que viven de ello, vendiendo esas teorías como un simple producto. Para colmo, a ellos se le unen toda una pandilla de reaccionarios y conservadores que utilizan ese discurso pseudorrevolucionario y simplista para captar adeptos.

El elemento discursivo

No solo hay que analizar el contenido del mensaje sino también la forma en que se transmite. La comunicación verbal y audiovisual es el medio por el cual se transmiten los pensamientos y por eso resulta importante analizar de qué manera nos intentan persuadir.

Analizando un poco el material audiovisual, cualquiera que haya visto películas o haya estudiado audiovisuales, notará una clara manipulación de los vídeos. Las técnicas utilizadas generalmente consisten en mezclar imágenes impactantes y efectos especiales propios de las películas de ficción con música apocalíptica y preguntas retóricas apuntando a que cuestione la realidad. Luego pasa a dar datos, una vez que el espectador haya caído en la trampa de haber sido manipulado y, fruto de la incertidumbre inducida, acaba por asimilar acríticamente lo que se dice. Lo que transmiten esos pseudodocumentales, acompañados de testimonios de gente simpatizante de las teorías de la conspiración o cortes de otros discursos, pueden ser desde tergiversaciones de la historia hasta verdades a medias y falacias que no encuentran la resistencia del individuo para ser asimilados.

En primer lugar, casi la totalidad de textos se nos presentan en forma de noticia para atraer la atención del lector utilizando títulos breves expresando algo impactante utilizando frases cortas y directas acompañado de anglicismos y otras palabras o expresiones que hacen referencia a organizaciones secretas, oscurantismo, ocultismo… que mantienen a lo largo de todo el escrito. Luego, en la introducción encontramos un párrafo (o algunos más) que nos ‘invita’ a que sigamos leyendo ya que a primera vista nos venden hechos ciertos. En el cuerpo de la noticia, los datos y argumentos que dan son una mezcla de datos reales y falsos combinados con verdades a medias e incluso utilizan el discurso de la izquierda para darle “un toque revolucionario”. Sobre todo hay que resaltar que en todos sus artículos siempre señalan como culpables de todos los males a un enemigo común claramente marcado: Illuminatis, reptilianos, Anukis…

Éste es el mismo método que usa la ultraderecha para convencer, atraer y unir a las masas con el pretexto de luchar contra un supuesto enemigo con fines oscuros y perversos. De hecho, una de sus principales reliquias es la táctica de «decir lo que la gente quiere oír». Un ejemplo de ello sería que, ante algún escándalo de corrupción o una crisis económica, se aprovechen para lanzar piedras y esconder la mano, soltando su verborrea de que todo ello tiene relaciones con «poderes ocultos» que lo han planificado todo hasta el más mínimo detalle, cuyos intereses son controlar la población y exterminarnos. Finalmente, dan un discurso esperanzador que consiste en que “despertemos”, veamos “la realidad de las cosas” que nos han expuesto, etc para dar la sensación de que hay unos salvadores al que debemos seguir por habernos mostrado una supuesta verdad. Lejos de ello, solo nos induce inconscientemente a que nos sumerjamos más en sus trampas.

Debido a la gran cantidad de material existente y a la falta de pluralidad, el individuo que caiga en esas teorías quedará reducido a la impotencia, su capacidad crítica y de generar una opinión propia se pierde así como la reflexión y la autocrítica. La consecuencia de ello es que el individuo termina por sacrificar sus propios pensamientos, sustituyéndolos por las teorías de la conspiración y haciendo de esas teorías como si fueran propias, cuando en realidad son impuestas. Por tanto, se verá incapaz de articular una respuesta fuera de los esquemas marcados y se limitará a reproducir el discurso conspiranoico.

Análisis erróneo de la realidad social

Dentro de la conspiranoia existen diversas teorías que intentan explicar la realidad. Unas están basadas en supersticiones y misticismo como la existencia de ‘conciencias superiores’ que manejan los hilos del mundo, la dinámica de energías en el universo o similares. Otras, algo más materialistas, apuntan a sociedades secretas y razas superiores alienígenas que han ido manejando la historia desde el comienzo de la humanidad. Lejos de ello, nuestra historia ha ido transcurriendo sin intervención de ningún ser superior y el rumbo que fue tomando responde más a la aleatoriedad que al determinismo, aunque no toda la realidad actual sea fruto íntegro del azar sino que ha sido el resultado de conflictos sociales en el pasado que se traducen mayormente en disputas por el poder, las rebeliones populares y las revoluciones sociales.

El gran error del análisis de los conspiranoicos es su simplificación de la realidad social en una gran masa uniforme de dominados y una élite todopoderosa que maneja todos los hilos, como si de un totalitarismo encubierto se tratase. Sin embargo, la complejidad de la actual realidad social desborda considerablemente todo lo que puedan decir los conspiranoicos. Una de las características más relevantes es que no mencionan el concepto de clase social y la conciencia de clase, surgida hace dos siglos a raíz del desarrollo del socialismo marxista, que hoy en día siguen vigentes debido a que el capitalismo sigue en pie y que hoy denominamos ‘neoliberalismo’ como su nueva etapa. Este sistema económico y político hegemónico no está planificado por una élite sino que es resultado de la evolución histórica en el cual, tras la derrota del movimiento obrero después de la II Guerra Mundial y la caída de la URSS, este sistema económico tuvo vía libre para conquistar nuevos mercados y por tanto, consolidarse como el sistema dominante en todo el mundo, que en cierta medida, también fueron decisivas las teorías económicas de la Escuela de Chicago para la expansión y consolidación del neoliberalismo.

La destrucción del medio ambiente, el deterioro de la calidad de los alimentos, la industria cárnica, las aguas contaminadas con flúor, los transgénicos, las guerras, la lobotomización de la sociedad, los recortes en derechos, las reformas laborales… son consecuencias de anteponer el máximo beneficio privado por encima de todo lo demás, responde a la necesidad de estar manteniendo, expandiendo, diversificando y conquistando nuevos mercados porque si se renunciara a ello, el neoliberalismo acabaría colapsando ya que necesita continuamente de la creación de nuevas necesidades por la iniciativa privada para que el dinero siga fluyendo. No obstante, aquí los conspiranoicos señalan que todo ello son planes de una supuesta élite (sean reptilianos, Illuminatis o los vecinos de Marte) para controlar a la sociedad y/o exterminar gran parte de la humanidad.

Sin embargo, cabe señalar ciertos puntos en que hay información cierta como algunos casos de Monsanto o relacionados con la medicina y la salud pero mayormente los acompañan con su habitual discurso apocalíptico de que existen planes perversos contra la humanidad y los evangélicos mensajes como que tenemos que despertar.

En todo caso, existen también un gran abanico de teorías dentro de la conspiranoia que ofrecen puntos de vista diferentes, aunque no tanto, pero en la mayoría de los casos siempre acusa a que todo es manipulado por poderes ocultos, incluyendo al movimiento 15M, DRY, entre otros, en el cual algunos llegaron a calificarlo como «anarcocapitalistas». Prácticamente todos los conspiranoicos carecen de conciencia política y de clase, olvidando que la raíz del problema es el sistema capitalista, los Estados que los mantiene y la ignorancia en que está sumida la mayor parte de la sociedad.

Inocuidad para el sistema e inoperancia

¿Por qué no existen presos conspiranoicos? ¿Por qué no existen casos de represión hacia ese colectivo? Precisamente porque son inofensivos. Al carecer de medios materiales que permita la organización de quienes tengan en común esas ideas ni una base teórica para la praxis, no pueden ocasionar daño alguno al sistema. La inoperancia práctica de los conspiranoicos reside principalmente en el análisis erróneo de la realidad y al no saber qué métodos existen para combatir a la supuesta élite que ellos mismos creen, son incapaces de organizarse y quedándose en la difusión de la información a través de la red o en raras ocasiones, a unirse a alguna manifestación. Pero lo que más destacamos es la carencia de estructuras organizativas, de una conciencia política y del sectarismo en el que están envueltos.

Incompatibilidad

Pero ¿por qué no son compatibles el conspiracionismo con los movimientos sociales? Sencillamente porque hay demasiada documentación y material visual difundida de manera anónima y a través de la red cuyos fines no están claros o de dudosa procedencia, además de utilizar métodos opacos en la transmisión de información y en muchos casos de manera sucia, recurriendo al miedo. Por tanto, debido a que hay infinidad de material, desvía la lucha y la lleva a los debates de salón de cuyas discusiones no es posible sacar algo útil, productivo o creativo de cara a la elaboración de estrategias para dar el salto de la teoría a la praxis. De hecho, las teorías de la conspiración carecen totalmente de aplicación práctica, siquiera son capaces de crear estructuras orgánicas que sirvan como herramienta para la lucha. Es más, presentan un enemigo tan lejos del alcance de la población y tan poderoso que se limitan en ir a rebufo de las actuaciones de los poderes ocultos que manejan los hilos. Así pues, por desconocimiento de la complejidad que ha adquirido el sistema económico actual, se crean muchas visiones falsas y simplistas que acaban siendo difusas, ocultando el verdadero problema de este sistema que es la explotación del ser humano por el ser humano, producto del capitalismo y la sociedad de clases.

Ciertamente, no podamos comparar la trayectoria que ha seguido el anarquismo a través de la historia, desde sus orígenes hasta el panorama actual, con la conspiranoia porque el anarquismo no solo es una ideología política sino también una alternativa antiautoritaria posible que se pudo realizar y cuyos principios siguen vigentes hoy en día. Mientras, la conspiranoia no es más que una serie de teorías de nula aplicación práctica. Otra de sus reliquias es que la gran mayoría son gente cerrada que solo cree lo que reproducen otros conspiranoicos y los tienen como única fuente de información, llegando a desconfiar de los medios de contra-información.

Por ello, la contaminación del anarquismo por esos sectarios constituye un gran obstáculo a la vez que distorsiona nuestras teorías, y puede que en ocasiones, hasta la práctica.Dentro del conspiracionismo no existe ningún discurso relativo a la articulación de respuestas sociales, ni la creación de organizaciones que sirvan como herramienta para la acumulación de experiencias en las luchas y un punto de encuentro de gente afín, sino que solo se paran a señalar “lo malo que son los que tienen el poder”, teniendo la cara además de criticar otros movimientos sociales como el 15M diciendo que están controlados por el poder, sin siquiera los conspiranoicos saber cómo tomar decisiones en asamblea, sino que se quedan en seguir a rebufo de las supuestas «acciones de los poderes ocultos/sociedades secretas/etc». Y así, mientras éstos se queden en debates de salón, a nosotros nos toca levantarnos y constituirnos como una alternativa política real con presencia en la clase trabajadora, lejos de inmediatismos, la autorrealización personal y la estética; comenzando siempre por la formación teórica de los militantes  que nos permitirá construir estructuras organizativas estables para poder llevar a cabo la acción social, utilizando la organización anarquista como herramienta material para la transformación.

Nota: este artículo-ensayo fue publicado en Sección Libertaria, pero a raíz del cierre de mi blog, he decidido rescatarlo y publicarlo aquí, eso sí, con algunas modificaciones.

Enlaces del mes: Febrero 2013

Segundo mes de esta serie de entradas con enlaces de interés. Una vez más cargados de contenido interesante: Feminismo, corrupción, autogestión y acción directa.

  • La financiación de los partidos políticos en España: Corrupción y deslegitimación. La revista Estudios nos ofrece este análisis donde conocer las vías y tipos de financiación a través del marco legal establecido, el itinerario seguido por el dinero que termina en las arcas de los partidos políticos, o de sus afiliados; o los diferentes casos de corrupción unidos a este aspecto. Aunque la revista ya tiene un tiempo este artículo ha sido difundido durante el mes pasado en diferentes medios de contrainformación, de ahí que entre en los enlaces de este mes.
  • Entrevista a Carlos Taibo. Donde el autor habla sobre decrecimiento, movimientos sociales y el futuro de estos. Realizada por Mayka de Castro para Kaos en la red.
  • Fabrica ocupada en Grecia comienza la producción bajo control obrero. En alasbarricadas.org nos informan de este paso adelante de los trabajadores griegos, sumidos en una de las situaciones más complicadas del continente
  • El periódico anarquista Avancemos, de Perú, nos habla de los mecanismos de acción directa utilizados en conflictos históricos del movimiento obrero.
  • Entrevista a la autora de Prácticas, sentidos y representaciones sociales de mujeres que participan en movimientos sociales, que nos muestra la fuerza de las mujeres en los movimientos sociales argentinos. Piqueteras, desocupadas y trabajadoras sin tierra que se enfrentan a las consecuencias del neoliberalismo

Paseando por Atenas (V)

Con esta entrega cierro la serie de Paseando por Atenas, y lo hago hablando de dos okupas (centros sociales) magníficas que me dejaron alucinado: Villa Zografou y Prapopoulou.

Villa Zografou

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Tras unas cuantas cervezas en Exarchia decidimos coger un autobús en Akadimias para dirigirnos a Villa Zografou, que al parecer los sábados abre un bar para recaudar dinero para les preses polítiques. Son pasadas las once y media de la noche y, como en el Estado español, es hora de salir a pasarlo bien, por lo que cuando abandonamos Exarchia hay más jóvenes entrando que saliendo—todo lo contrario a las costumbres británicas, donde resido y no me hago a la idea de empezar a la fiesta a las ocho de la tarde.

De noche todos los gatos son pardos, o eso dicen, así que no me entero muy bien hacia dónde se dirige el autobús. En el autobús nos encontramos con una amiga de mi compañera que se nos une y nos bajamos en una calle más bien grande, desde donde caminas unos minutos hasta la villa. Es un terreno enorme, de dimensiones descomunales que no me esperaba. En el trayecto me iban contando cómo era el lugar, pero desde luego no adquirió esa forma en mi mente.

Villa Zografou—que lleva un par de años, si llega, abierta—está situada no muy lejos del centro, en un barrio de calles «normales» que alguien podría esperar de algún barrio madrileño como Arganzuela o Usera. Bloques de pisos a lo atenienses—blancos, con terrazas, más bien viejos—, coches aparcados de mala manera en las cuestas de las colinas, farolas que iluminan de poco a nada… Y allí, en medio de un barrio tan «normal», un terreno gigantesco se abre paso como si nada. Accedemos al jardín delantero por una entrada abierta en la que varias pancartas y convocatorias anarquistas nos dan la bienvenida. Dos mochileros están sentados en un terraplén, hablando, y con unas cervezas en las manos. Tras unos pasos me encuentro de bruces con la imagen de la villa: una casa enorme que perteneció en su día a algún burgués muy adinerado—véase la foto que encabeza este artículo.

La primera sensación que me viene al cuerpo al subir la escalinata de entrada y situarme en el porche soportado por columnas majestuosas es la de estar entrando en la mansión de uno de los villanos de las películas de James Bond. Las palmeras en el exterior le dan un aire latino al asunto, así que esa imagen de «mansión de villano» se torna en «mansión de capo de la droga.» Cosas mías, no me hagáis mucho caso. El interior de la mansión me deja todavía más alucinado: un enorme hall, majestuoso, de película, flanqueado por estanterías donde centenares de panfletos, carteles, pegatinas, y demás propaganda libertaria descansan esperando a ser leídos. Una puerta a la derecha da la bienvenida a la fiesta. Entramos sin antes tener que ser arrastrado por mis dos guías, pues yo sigo atontado ante tanto esplendor. ¡Cómo se lo montan les compas de Atenas!

El bar es sencillo: una mesa con las bebidas y un refrigerador al lado. La bebida es barata: un euro por una lata de cerveza y tres cincuenta por un «gin and tonic.» Una caja enorme preside la mesa, es la caja para depositar tu ayuda monetaria a les preses polítiques. La sala es grande pero está tan llena que casi no se puede respirar. Un perrito pasea alegremente entre las piernas de les allí presentes. Al final nos hacemos con un sitio en un sofá y nos ponemos a discutir primero de política y luego de nuestras vidas personales—me doy cuenta que la política y la vida sexual de une son los temas favoritos de les compañeres que he conocido en Atenas. Durante la conversación mis guías, y otras personas sentadas a nuestro lado, me explican que en Villa Zografou organizan todo tipo de eventos culturales y propagandísticos: desde conciertos y charlas políticas, hasta clases de castellano y clases de tango. ¡Wow!

Como soy curioso por naturaleza, me escaqueo de la conversación y me doy una vuelta por la mansión. Esto es enorme. En mi exploración me encuentro con al menos cuatro cuartos de baño enorme. Todo está muy limpio. El piso superior alberga una tienda libre donde la gente deja cosas que ya no necesita y coge algo que le guste del montón. Hay muchos libros, casi todos en griego. También hay ropa y zapatos. En la habitación que sigue han montado un lugar de juego para les niñes, así que me encuentro un montón de juguetes desperdigados por el suelo. Luego está la oficina y una sala con chimenea donde unos sillones y sillas descansan sin ser usados por nadie. Toda la gente está en el piso bajo, así que soy el único rondando por aquí arriba—lo que hace más excitante mi «aventura.»

El lugar es realmente grande. Para acceder al piso superior tienes que subir por una de esas escaleras enormes de madera que se abren en dos en el hall, ya sabéis, de esas escaleras que se enroscan un poco y desde las que une esperaría ver bajar a Isabel Presley con una bandeja llena de bombones. Todo es de película. Mi compañera me alcanza cuando cotilleo la oficina, y me traduce uno de los carteles que más llaman la atención: es una paloma con una frase debajo que dice «no puedo pensar en un animal más sucio que la paloma, no puede ser coincidencia que sea el símbolo de la paz.» Nos reímos.

Subimos  juntos a la azotea, que es igual de increíble que el resto de la villa. A todo esto, también cotilleamos un par de terrazas que me hacen sentir como un privilegiado al divisar desde las alturas el jardín—o parque, se podría decir—del recinto. Desde la azotea se ve gran parte de la ciudad, así que las vistas son de cine. Allí nos terminamos las cervezas, hacemos un poco de manitas, y nos bajamos de nuevo al bar, donde sigo mi conversación con la gente del lugar—la juventud de Atenas se defiende bastante bien con el inglés, por lo que no tengo problemas en comunicarme.

Antes de marcharnos, ya bien entrada la madrugada, decidimos pasear por la parte trasera de la villa, donde tienen plantados unos cuantos huertos—o eso me parece, porque se ve más bien poco. Sin duda éste es un lugar único para montar un centro social okupado, y pienso que lo mismo tendríamos que hacer les madrileñes con la mansión de Esperanza Aguirre en el centro de Madrid. No me marcho, eso sí, sin coger unas cuantas pegatinas que ahora adornan con orgullo el ordenador desde el que escribo.

Ya ha pasado una semana desde mi vista a Villa Zografou, y la noticia del ataque fascista me llega por correo. Al parecer, el sábado siguiente al que estuve yo, cuando la gente de Zografou celebraba el mismo «guateque» por les preses polítiques, un grupo de nazis atacó la villa. Los agresores fueron repelidos, y no me consta de que hubiera ninguna persona herida por nuestra parte.

Prapopoulou

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Prapopoulou es una okupa situada en Halandri, un barrio de clase media-alta en el norte de Atenas. Es una casa más bien grande—pero no una villa como Zografou—con un jardín igualmente grande. Aquí le dan mucha importancia a lo ecológico: tienen varios huertos, árboles frutales, un rincón con toboganes y juguetes para les niñes, y hasta un caballo que pasta alegremente por todo el recinto.

Al parecer el terreno y la casa estuvieron abandonados por varias décadas hasta que hace unos siete u ocho años un grupo anarquista decidió tomarlo para empezar un nuevo proyecto. Mi compañera, que se dejaba caer por allí todas las semanas cuando residía en Atenas, me comenta que la okupa organiza talleres y encuentros políticos, lo que terminó llamando la atención de los nazis quienes atacaron impunemente la casa—quemando el tejado, si recuerdo bien la historia. A Prapopoulou le dicen «okupa» pero en realidad no vive nadie allí, simplemente funciona como un centro político abierto a todo el mundo. En el interior tienen una biblioteca muy bien surtida, y entre las actividades que organizan me encuentro, de nuevo, con las clases de castellano—¡menuda sorpresa la mía!

Lo orgánico y la permacultura es, al parecer, una tarea muy importante para la gente de Prapopoulou. Organizan talleres en estos temas y además animan a la gente a pasarse y echar una mano en los huertos. Mi compañera me cuenta que una de las mejores cosas es el cine: al parecer proyectan películas y en verano el jardín delantero se llena de gente disfrutando mientras les niñes juegan en los toboganes o persiguiendo al caballo. Con todo, me quedo con la labor comunitaria que hace la gente de Prapopoulou en el barrio: organizan charlas, campañas de propaganda, colaboraciones con otros grupos vecinales, distribuyen parte de los vegetales cosechados, etcétera. El centro okupado está, al parecer, muy integrado en la vida del barrio,  y no parecer molestar a sus vecines de clase media-alta. «Al contrario», me cuentan, «la gente viene y se interesa por lo que hacemos.»

Tras unas horas de cotilleo y parloteo decidimos marcharnos a comer algo. Ahora, en mi mente solo hay lugar para un pensamiento: si se quiere, se puede. Bravo por nuestres compañeres atenienses.

Últimas palabras

Mi viaje a Atenas fue, a todas luces, una experiencia placentera y llena de sorpresas. Antes de ir pensaba que mi conocimiento de la situación griega y sus movimientos sociales era bastante nutrido—más que nada por mi compañera y mis amigos más cercanos en la ciudad donde resido, que también son de Atenas y anarquistas. Sin embargo, lo que me encontré allí superó mis expectativas. Cada encuentro, cada lugar, cada experiencia… todo fue muy enriquecedor.

Aunque no todo fue bonito, claro está. La pobreza, la indigencia, los problemas sociales… todos los problemas que el capitalismo y las políticas neoliberales generan están muy presentes en las calles de Atenas. Pasear por la calles de la ciudad es una experiencia única, pero por mucho que une se concentre en pensar positivamente al final siempre se termina con la cabeza en lugares más negativos. Mujeres con niñes pidiendo en la calle mientras millares de personas pasan sin tan siquiera mirar. Alguien podría decir: «bueno, eso también se puede ver en ciudades como Madrid o Barcelona.» Sí, contestaría yo, pero en Atenas la realidad supera a la ficción. No he visto tanta pobreza junta en mi vida. Por un lado te deprime, pero por otro te reafirma en tus ideas libertarias, y esto me quedó muy claro cuando conocí a los grupos políticos de Atenas—tanto les comunistas de ARAN, como a les anarquistas de las okupas.

De todo esto saco una idea en claro: Atenas es, seguramente, la esperanza de Europa. Si un día el movimiento libertario en la Península Ibérica fue el motor anarquista del mundo, hoy día es el turno para les atenienses. Sí, elles siguen viendo a la CNT como un ejemplo a seguir, pero me pregunto si no tenemos que ser nosotres quienes tengamos que mirar hacia nuestros  hermanos y  hermanas de Grecia. Elles tienen la rabia, la fuerza, y el coraje para decir ¡basta! Solamente espero que el entusiasmo y la energía de nuestres compañeres atenienses se transmita, cuanto antes, al resto de ciudades del mundo.

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