Alfon, detenido durante la HG, en régimen FIES

Alfon, Alfonso Fernández, lleva mes y medio en prisión bajo el régimen FIES 5 (Ficheros internos de especial seguimiento). Es el único detenido de la pasada huelga general, el 14 de noviembre, que permanece encarcelado. A pesar de que no se cumplen los requisitos legales que justifican la prisión preventiva, el juez la ha ratificado hace un par de días, lo que su defensa califica como un aberración jurídica. Es importante notar que el FIES es el régimen más restrictivo que permite la legislación española y que incluso llegó a ser ilegalizado por el Tribunal Supremo: las comunicaciones se intervienen y se restringen, se controlan y anotan todas las actividades diarias de la persona presa, los registros son constantes… Xosé Tarrío lo definió como la carcel dentro de la propia carcel. En definitiva, la situación de Alfon se trata de una actuación ejemplarizante destinada a infundir el miedo entre quienes tenemos razones más que suficientes para ir a la huelga.

Existe un blog de apoyo a Alfon frente a este montaje policial: http://alfonlibertad.wordpress.com En él pueden encontrarse las convocatorias de la jornada internacional de apoyo a Alfon.

Reproducimos a continuación la entrevista realizada por Público a Erlantz Ibarrondo, abogado encargado de la defensa de Alfon. Tras la misma, puede encontrarse otra entrevista a Elena, madre de Alfon.

Entrevista a la defensa de Alfon

La jueza que lleva el caso estaba pendiente de tomar una decisión sobre el futuro de Alfon justo antes de las Navidades. ¿La ha tomado ya?

Sí, resolvió el día 21 pero nos la han notificado hoy mismo [por este miércoles 26]. Y ha vuelto a denegar la libertad y mantiene la prisión preventiva.

¿Cuáles son sus razones?

El régimen penitenciario de ‘Alfon’ implica una tortura psicológica

No lo argumenta para evitar redundar en los que se mantenían hasta ahora. Además, insiste en que hay riesgo de fuga basándose en la entidad de los delitos. Es decir, en su opinión, la gravedad que pueden conllevar los delitos es tan amplia que prevé ese riesgo de fuga. No tiene en cuenta, por tanto, los argumentos que le hemos planteado: Que no hay riesgo de fuga porque hay arraigo social, familiar y laboral.

En definitiva, ¿cuál es la situación concreta en la que se encuentra Alfon en este momento?

Está en prisión preventiva, y a la espera de que el juzgado dé a conocer un informe policial que puede que decante de una manera u otra su situación. Llevamos tres semanas esperando a ese informe policial.

Lo que viene a decir el Ministerio del Interior es que cuando fue detenido, estaba listo para cometer un atentado. 

Puede que sea eso lo que diga el ministerio pero yo, desde el punto de vista jurídico, me baso en lo que existe dentro de la instrucción de procedimiento. Y lo único que dice esa instrucción es que fue localizado a ciento y pico metros de su casa, un policía dijo que llevaba una bolsa y Alfonso dijo que no. Y a partir de ahí se registró su domicilio, el de su novia, y la sede de la peña Los Bucaneros.

¿Él forma parte de esa peña?

En la instrucción no hay absolutamente nada que acredite que pertenece a esa peña de fútbol. Es más, me consta que no hay un registro público de socios. La pregunta que se hace la familia es: ¿cómo es posible que se le asocie con la peña cuando no hay ninguna lista en la que figure su nombre? Y su conclusión es que ha podido haber un seguimiento anterior.

¿Tiene alguna relación con algún grupo radical o violento, como se ha dicho desde la Policía?

Lo que yo sé es que en la instrucción, en el procedimiento judicial, que es en lo que se pueden determinar los jueces para ver si una cosa es cierta o no es cierta no hay absolutamente nada, ni una sola prueba de que pertenezca a ningún grupo. Ese futuro informe igual dice algo al respecto, pero no lo conocemos  y por tanto estamos sin armas. No tenemos ninguna capacidad de defensa al respecto. Se le decía que pertenecía a algún grupo pero es que en la instrucción no hay nada que vincule a Alfonso a ningún grupo, salvo una manifestación de la Policía que dice que pertenece a tal grupo. Ahí está la duda de la familia. ¿Cómo sabe que pertenece a un grupo? ¿Se hacen seguimientos parajudiciales o parapoliciales sin cobertura judicial a personas por permanecer o no a una ideología?

¿Considera, como se ha dicho, que Alfon es un «cabeza de turco», como sostiene su familia? ¿Qué puede haber detrás?

Lo que puedo hacer es suscribirme al procedimiento. Y dentro de los argumentos jurídicos no encuentro nada que le vincule a nada excepto una declaración de la Policía que afirma que pertenece a ese grupo, a Bucaneros. Y tampoco creo que pertenecer a Bucaneros sea ilegal. Es una peña de fútbol pública.

¿Qué implica la situación del régimen FIES en el que se encuentra en prisión?

Implica una situación de tortura psicológica. Su régimen es distinto al resto de los internos porque no se puede comunicar libremente con su familia, no puede recibir cartas, no puede introducir algún tipo de libro en la prisión, cada vez que entra o sale al patio le preguntan qué ha hecho, le pueden cambiar de módulo etcétera. Todo esto mina la capacidad de resistencia de cualquiera.

¿Cómo se justifica esta situación?

No tiene ningún tipo de justificación.  La primera aberración jurídica ha sido meterlo en la cárcel argumentando un delito que crea alarma social, cuando la Ley de Enjuiciamiento Criminal no prevé ese motivo como entre los que justifican que se pueda mantener a alguien en prisión preventiva. Y la segunda es que se incluya a esta persona en el régimen FIES 5 cuando no cumple ninguno de los requisitos establecidos en la instrucción 11/2012.

¿Cuáles son esos requisitos?

Habla de personas que tengan un historial penitenciario violento, pero Alfonso no ha estado nunca en prisión; que pertenezca a grupos islamistas, que no es así; que sea una persona condenada por la Corte Penal Internacional, que no lo está; que haya ayudado a organizar grupos terroristas, que tampoco es así; o que haya cometido un delito grave de los que crea alarma social. Pero este último ni siquiera se le puede aplicar porque habla de un delito cometido, y esta persona no ha sido juzgada. Es un preso preventivo y no se le puede adscribir ese precepto. También se habla de personas que integren una organización terrorista, que no es el caso.

¿Puede tener alguna relación con el informe policial del que hablaba?

No sé es si la institución penitenciaria se ha regido por lo que le ha dicho el juzgado en la instrucción, o por otra fuente. Si alguien ha llamado y les ha dicho que pertenece a tal sitio. En todo caso, si es así nosotros no tenemos capacidad de defensa. Es cierto que lo que me tiene un poco soliviantado es ese informe policial del que se habla en el auto de mantenimiento de la prisión. Parece que es un ente que está por encima del juzgado y que parece decantar de una manera u otra la actuación del juez. Pero como no está dentro del procedimiento no tenemos la capacidad de defensa.

Entrevista a Elena, madre de Alfon

¿Cómo fue la detención de tu hijo?

El día de la huelga general íbamos a salir en familia de piquete. Sobre las siete de la mañana, Alfon y su novia se levantaron y fueron a recoger en coche a mi cuñado para luego venir a por mi marido y a por mí. Como tardaban, yo bajé a la calle, les llamé pero no me cogían el teléfono. Entonces recibí una llamada de la policía en la que me dijeron que mi hijo estaba detenido. Aluciné. Se había ido hace sólo un rato. Después el abogado me llamó y me dijo que estaban los dos detenidos. Previamente les había apuntado el número de teléfono de un abogado en el brazo, con un bolígrafo.
En la detención, les pararon tres policías secretas y les pidieron la identificación. En ese momento, apareció a pie una tercera persona a la que también le pidieron que se identificara pero, en lugar de eso, tiró una bolsa y salió corriendo. La policía cogió la bolsa, miró lo que había dentro y espetó a mi hijo y a su novia: “O nos decís quién es esa persona o este paquete os lo vais a comer nosotros”. Ellos, que sólo lo conocían de vista porque vive en el barrio, respondieron que no sabían quién era, así que se los llevaron detenidos.

¿Y la situación una vez detenido?

Aquella misma tarde, el día 14, no le tomaron declaración porque tenían que hacer diligencias, en concreto un registro de nuestra casa, la de la novia y del local de Bukaneros [una peña del Rayo Vallecano, al que Alfonso es muy aficionado]. En los calabozos, ellos no estuvieron con el resto. Los aislaron, y fueron sometidos a interrogatorios extrajudiciales cada dos horas ante agentes con la cara tapada. La presión fue horrible, soportaron amenazas contra ellos, y contra sus familiares y amigos. Tanto mi hijo como su novia tienen claro que no deben declarar nada hasta estar en presencia de su abogado, así que, como veían que no conseguían lo que querían de ellos, ordenaron el registro domiciliario. Por lo visto, Alfonso, debido a la presión a la que fue sometido, llegó a desmayarse y tuvo que venir un Samur a atenderle.

¿Cómo viviste el registro policial?

Fue muy desagradable. Se llevaron ordenadores y móviles, porque no había otra cosa que llevarse. Lo que más me ha impactado han sido los cinco policías con la cara tapada registrando mi casa y diciéndonos a mí y a mi marido que si confesamos mi hijo va a quedar libre. Mi marido les dijo que no había nada que confesar, que le explicaran qué se suponía que tenía que decir. Yo les pedí que se quitaran el pasamontañas. “Somos gente de izquierda, está claro, no lo ocultamos”, les dije. “Aquí veis la bandera republicana y la de la educación pública, pero no somos terroristas”.

Y a Alfonso lo meten en prisión preventiva…

Se lo vuelven a llevar, y hasta el siguiente día a las siete de la tarde no dejan que el abogado le tome declaración. Yo estaba en la comisaría de Moratalaz esperando y, cuando vi la entrada de furgones policiales con las decenas de detenidos a lo largo de la jornada de huelga, me asusté. Pensé que estaba pasando algo grave.
A Alfonso y su novia los dejaron para el final. Cuando les toman declaración, la juez de guardia ve que la versión de los policías no estaba muy clara. En ese momento reciben una llamada, echan al letrado y, cuando vuelve a entrar, el juez dicta prisión preventiva para Alfonso. En el auto pone que es por “alarma social”, pero yo supongo que es por su vinculación a Bukaneros. A la novia la dejan libre, aún está pendiente de juicio, con cargos.
El abogado se queja, alega que el supuesto de alarma social no está tipificado desde 2003, y que no existía riesgo de fuga, ni nada que justificara la prisión preventiva. Por eso, el letrado denuncia que es un error judicial, por lo que consigue que le asignen un nuevo juzgado de instrucción, con una nueva juez.
Tras la aceptación del recurso, cambian lo de alarma social y le achacan posible pertenencia a banda organizada. Están fabricando un terrorista y una banda. Necesitan tener eso en un barrio como el nuestro, en Vallecas, para justificar la represión.

Por tanto, ¿pensáis que se trata de un montaje?

Sí. Cuando fuimos a la cárcel de Soto del Real, Alfonso me dijo: “Mamá, quédate tranquila, yo no no llevaba nada ni he hecho nada. Soy un cabeza de turco”. Mucha gente está llegando a esa conclusión. Además, somos gente conocida en el barrio de toda la vida. Éste es un barrio luchador, hemos salido en poco tiempo de las chabolas al desarrollo comunitario que tenemos, la gente está muy movilizada.

A la semana de estar detenido, a Alfonso le aplican un FIES…

Si ya es bastante duro tener a un hijo entre cristales, tenerlo preso, imagina que encima le aplican un FIES. De repente dejó de llamar por teléfono. La primera semana llamaba todos los días y a mí me quedaba, al menos, ese alivio, el de escucharle. FIES 5 tiene restringidas las comunicaciones, tanto por teléfono como por carta. A la prisión llegan una decena de cartas diarias de amigos y familiares, pero a él sólo le entregan dos por semana, después de revisar el contenido de dichas cartas.
La decisión de enviarlo a FIES se hace sin orden judicial. La decisión es de la institución penitenciaria, no es orden de la juez. En este sentido estamos tranquilo, ya que el FIES es ilegal, se puede recurrir. Cuando se recurre siempre se gana, pero ahora estamos pendientes de otras cosas porque si te pones tonto las cosas pueden salir peor.

¿Qué organizaciones sociales están dando apoyo a Alfonso?

La movilización está siendo muy grande. La semana pasada se han hecho varias concentraciones y una manifestación, en la que llegó a haber cerca de 2.000 personas. El domingo unas 300 nos concentramos en Lavapiés en medio de un desproporcionado despliegue policial. Se trata de eso, de llevar mucha policía para crear miedo, que la gente no salga, que no le lleguen multas, que no se les fiche.
Además, se ha creado una plataforma por la libertad de Alfonso, formada por una gran cantidad de asociaciones vecinales, partidos políticos, organizaciones… que tiene reuniones de cerca de 40 personas.
En cuanto a partidos políticos más grandes, Izquierda Unida nos ha dado apoyo a nivel local y de la Comunidad, porque nos conocen de toda la vida. Se han comprometido a hablar con la delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes, y con el director de la prisión. En cuanto a PSOE, he tirado de contactos pero no me responden. Es algo que me duele, porque he sido militante del PSOE durante diez años. Supongo que han llamado a la policía y se han creído su versión más que la nuestra.
Pero, sobre todo, yo lo que quiero sabes es por qué no se han hecho eco los medios de comunicación. Es el único que está en prisión preventiva tras la huelga general en toda Europa. ¿Por qué tampoco se han hecho eco las grandes centrales sindicales? Es algo que duele mucho.
Me entran ganas de, en la cita que me ha conseguido IU con la delegada, decirle, como madre: “¿Tienes hijos, Cifuentes? Te voy a explicar lo que nos estás haciendo a muchas madres. ¿Cómo lo llevarías tú si le hicieran eso a tu hijo?”. Están llegando a un punto de represión enorme. Mi madre, que era militante del partido comunista, me dijo hace unos días: “Esto está peor ahora que a finales de los 70. No os dais cuenta. Nosotros estábamos mal, pero lo que están haciendo ahora es peor”.

Se te está viendo estos días al frente de las manifestaciones por la libertad de tu hijo. ¿Vas a seguir llevando el conflicto a la calle?

Les estáis quitando todo: el derecho al trabajo, a la vivienda, a la salud, y encima los deteneis, los apaleais, les decís que son criminales, terroristas. […] No vamos a permitirlo.

Sí, por supuesto. Duele mucho lo que está pasando. Los Bukaneros, cuando sacan pancartas en el campo de futbol, ponen mensajes políticos. Se solidarizan con palestina, critican a Cristina Cifuentes, llaman a la huelga general… Hay veces que les pregunto, de broma, si se han enterado de algo del partido entre tanto sacar pancartas.
Las autoridades llevan mucho tiempo criminalizando a las asociaciones de fútbol. A las de izquierda, porque las otras no tienen problema. Bukaneros es una plataforma que usan los jóvenes para reaccionar contra lo que no están de acuerdo. Por eso son criminales. Si Valle-Inclán levantara la cabeza, se volvería a la tumba porque esto es esperpéntico. Tenemos que convertir en criminales a gente que no lo es.
Hemos formado un grupo de madres en el barrio contra la represión. Estamos hasta las narices de que multen a nuestros hijos, de que los encarcelen, de que los persigan. Son hijos de trabajadores, les hemos dado lo necesario para su salud, su alimentación, su afecto, nos ha costado mucho sacarlos adelante. En la manifestación de la semana pasada íbamos dos filas de madres del barrio. En el grupo somos unas treinta. Ya nos han llamado, incluso, desde las madres de la Plaza de Mayo, en Argentina, para solidarizarse con nosotros. Estoy poniéndome en contacto con más barrios. Hay muchas familias que están breadas a multas.
Es indignante. Les estáis quitando todo: el derecho al trabajo, a la vivienda, a la salud, y encima los deteneis, los apaleais, les decís que son criminales, terroristas. Nos ha costado mucho trabajo criarlos. No vamos a permitirlo. Ni aunque me encarcelen a un hijo voy a tener miedo.
Hemos decidido que las madres de los chavales del barrio que han sufrido represión seremos las primeras que avancemos en las manifestaciones, para que la policía no cargue. En mi caso, soy una persona acostumbrada a la militancia, pero una mujer a la que le coja este problema desprevenida, sin haber estado nunca en una situación similar, es que se muere.

¿Cómo se encuentra Alfonso en estos momentos?

Pues hablo con él por teléfono un par de veces a la semanas. Sólo le dejan unos minutos. Ahora le voy notando la tristeza, que antes no se le notaba tanto. Lleva ya muchos días en prisión, pero es un chaval fuerte que sabe lo que le está pasando. Le hemos transmitido que está recibiendo mucho apoyo, tanto a nivel social como económico y político. Yo no he soltado ni un euro y el abogado ya está pagado. Alfonso tiene 21 años, está aislado de sus seres queridos, de su novia… es lógico que esté triste.
Esto es muy desproporcionado. Puedes entender una detención, un calabozo, pero que te metan en prisión y encima en régimen FIES es demasiado. Ya lo decía yo ayer, enfadada: Están fabricando un terrorista y una banda.

Cerrando Villa Amalias; dando vía libre a Amanecer Dorado

Por MN

Plaza Victorias. Se expande la leyenda urbana de que Amanecer Dorado protege a las ancianitas de los malvados inmigrantes. Parece ser que el viejo cántico de «la gente no olvida, la gente cuelga a los fascistas» se ha olvidado. Como también parece que los miembros de Amanecer Dorado campan a sus anchas rompiendo las cabezas de todo aquel que es diferente y de forma impune.

Cuando sucede todo eso es cuando el Estado decide cerrar el centro okupado Villa Amalias. Así pues, la necesaria voz anti-fascista es silenciada. Mediante el cierre de Villa Amalias los miembros de Amanecer Dorado obtienen un pasaporte gratuito para llenar las calles del barrio con violencia.

Es completamente contradictorio que los periodistas defiendan el cierre de la okupación, aunque también es cierto que son ellos junto con los políticos quienes esconden y ocultan las acciones de Amanecer Dorado. No obstante, ¿quién convoca las marchas anti-fascistas? ¿Quiénes informan y quiénes organizan mesas de diálogo con los vecinos de los barrios? ¿Quiénes ofrecen seguridad a las minorías y a los débiles? Pues precisamente aquellos que son llamados «perroflauta» por los medios de comunicación.

Anarquía no es fanatismo como ellos proclaman a bombo y platillo en los medios. Anarquía significa mantener tu mente abierta, resistir contra cualquier tipo de violencia y fascismo. Anarquía significa informar y ser informado.

En un periodo de crisis económica y moral el Estado decide destruir este faro de resistencia que es Villa Amalias. No solamente estoy avergonzada de ser de Atenas, sino que también estoy asustada. Estoy asustada porque me imagino una ciudad sin okupaciones, sin centros sociales que promuevan el diálogo y hagan confluir a las personas en un mismo punto, que es lo que hace de un barrio un barrio propiamente dicho.

Traducción: La Colectividad

La mujer en la cultura patriarcal (I)

Por  Darío Yaparié. Estudiante de Filosofía e Historia de las Ideas
en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México
No se nace mujer, se llega a serlo.
Simone de Beauvoir, El segundo sexo

 Para empezar a hablar de la mujer en la cultura, cabe preguntarse ¿qué es la cultura patriarcal?, ¿qué significa ser mujer en dicha cultura?, ¿cómo se concibe a las mujeres en el mundo occidental que, desde hace siglos, es construido, en gran parte, con la mente y la práctica de los hombres, pero también con la práctica de las mismas mujeres?, ¿por qué muchas mujeres son seres humanos que se encuentran en desventaja respecto de la posición de los hombres?, ¿qué situación viven las mujeres y cómo se puede intentar que mejoren sus vidas y se amplíen sus libertades?

Si empezamos por enfatizar en qué ha sido de la mayoría de las mujeres en la cultura patriarcal, veremos que han padecido, y siguen padeciendo, los embates de la represión machista, a partir de la idea de que el sexo femenino es un sexo acrítico y pasivo por “naturaleza”, misma naturaleza que, supuestamente, justifica y ordena que las mujeres (y los hombres) estén atrapadas en los tentáculos de la cultura. De hecho, para Rubí de María Gómez, “la humanidad de las mujeres ha estado en cuestión durante toda la historia de la cultura y la evidencia de este hecho – la ausencia de la mujer como sujeto cultural, y su carencia de derechos y prerrogativas que caracterizan y legitiman la existencia masculina- es tan apabullante que obnubila la misma posibilidad de preguntarse por ella” (Gómez, 2001:75).

Por consiguiente, las mujeres, por su escasa inserción en la cultura occidental, viven obedientes al someterse a las órdenes de los hombres, a un ámbito particular en su condición de mujeres. Tanto es así, que, a nivel cultural, existe una ruptura, además de un condicionamiento, desde los “otros” y con los “otros”, es decir, con los hombres. De hecho, el carácter de objetividad (1) que ostenta la cultura funge como separador de los seres humanos, e incluso se sitúa por encima de ellos. Digamos que se encuentran diferenciados el hombre y la mujer a pesar de que, paradójicamente, viven entrelazados al ser objetos de la misma cultura que subyace alrededor de ellos.

Además, dicho sea de paso, se aprecia que, en occidente, no sólo la mujer ha padecido los embates de la cultura patriarcal, sino también el hombre, a pesar de que de él manan las estructuras de la misma, el hombre mismo ha sido sujeto y objeto de su creación cultural. Debemos reflexionar en que indistintamente de los géneros separados con su respectiva posición social (si el hombre debe salir a trabajar, la mujer debe quedarse en casa para administrarla y cuidar a los hijos), se padece el problema de la deshumanización, consecuencia de las estructuras políticas, económicas, sociales, etc. A través de los siglos, el grueso de la humanidad del mundo occidental ha sido “deshumanizada” en pos de un sistema que produce y reproduce las relaciones sociales de producción cultural. Por esta razón, “las consecuencias de esta [especie de] colonización cultural son bien conocidas: mirar la propia realidad en un espejo en que se reflejan figuras de otra realidad, [se trata de un] buen sistema para distraernos de lo nuestro y para no emanciparnos culturalmente” (Ander-Egg, 1983:155).

Hay que tener en cuenta, que, la manera de concebir al hombre y a la mujer con su respectivo que hacer a nivel cultural, político e ideológico, se debe a la peculiar forma del pensamiento patriarcal, que circunscribe el ámbito de las relaciones humanas a una concepción supuestamente natural: los hombres y las mujeres son diferentes por naturaleza. Esto significa que la mujer es pasiva, obediente, sin pensamiento crítico, etc., y que el hombre es activo, replicante y capaz de pensar por sí mismo, y de paso por las mujeres. Tal pensamiento generador de abusos hacia la mujer, en suma, hace que los hombres sean los que gobiernen y las mujeres a que obedezcan. En buena medida, debemos semejante dualidad a los pioneros de las ideas que, como productos forjadores de la conciencia, han abonado el terreno de las relaciones humanas para influir de manera decisiva en ellas. A modo de ejemplo baste señalar la Biblia, los filósofos presocráticos, Pitágoras, Platón, Aristóteles, hasta los creadores de las teorías psicológicas como las de Sigmund Freud y Lacan. Cada uno de ellos justificará teóricamente el papel que deberá asumir el hombre y la mujer en el mundo occidental. Y la prueba es que, para Ezequiel Ander-Egg, con ellos sucede

Como tantos otros intelectuales europeos, incapaces de ver el mundo fuera de las gafas de su propia cultura, creían que aportaban el soplo espiritual del humanismo occidental, que sus voces eran proféticas […] Más todavía, ni siquiera repararon que esas ideas, más que alimento intelectual, constituían la justificación ideológica de la dominación […] que llevaban a la práctica los hombres de acción (Ander-Egg, 1983:155).

He aquí cómo comienza a forjarse un tipo de ser humano a partir de las “inteligencias” de unos cuántos sobre millones de “inteligencias” en el mundo occidental. De aquí, que también comience a forjarse una red cultural que entretejerán con sus actos los hombres y las mujeres. En todo ello se manifiesta el carácter simbólico o representativo de la construcción femenina y masculina como polos opuestos, como construcciones históricas dadas en un particular contexto.

El problema es que, aunque la fisonomía de los contextos cambie, las relaciones humanas con su respectiva construcción simbólica siguen vigentes y entretejidas en el uso y abuso del hombre hacia la mujer. Por ello es necesario que existan teorías o discursos desde el ámbito de la filosofía de la cultura, de la política, de la economía, del derecho y el Estado, de la ética, etc., que señalen los problemas de la cultura patriarcal que afectan directamente a la mujer, y también al hombre. “Es necesario que [se] piense a la mujer en el singular modo de ser que la ha distinguido y que, a la vez, la ha condenado a ser y existir en el mundo construido por el varón, […] la ha marginado de la creación y recreación de las formas de vida humana sociales y culturales” (Toscano Medina, 2001:161).

Así pues, es innegable que la mujer ha padecido los embates de la cultura. Esto es, que el ser de la mujer, a lo largo de la historia patriarcal, ha estado sujeto a las necesidades de dicha cultura. Pongamos por caso al ser de la mujer occidental en palabras del poeta mexicano Enrique González Rojo, un ser que hace la función de: “vulgar abono para que al árbol masculino [pronuncie] sus flores” (González Rojo, 1982:86). La mujer como un elemento vital para la construcción de lo masculino, y, al mismo tiempo, la mujer como un elemento de desconstrucción para sí misma. La mujer, en este problema, es para otro, pero no es para sí misma, se da al otro, pero no se da a sí misma, piensa en el otro, pero no piensa para sí y desde sí misma. En ella no se pronuncian sus flores como en el árbol masculino, lo cual es imposible, debido a que la mujer ni siquiera es árbol (un árbol que, por cierto, hunde sus raíces en la tierra y da frutos), simplemente es vulgar abono para nutrir al árbol masculino.

La mujer así, en la práctica cotidiana, se reduce a objeto, un objeto que no piensa por sí mismo, sino que lo piensan para el provecho del otro (del hombre),y también un objeto deseado por lo otro, es decir, por la cultura. Es importante, pues, que la mujer comience a pensarse desde sí y desde fuera de sí (desde la cultura del otro), si es su voluntad salir del lugar al que se le ha confinado; del papel de vulgar abono que reproduce las ramas y fortalece las raíces, tanto del árbol de la cultura como las del hombre mismo. “La mujer no ha jugado en ella ningún papel protagónico o relevante, si acaso el de cumplir el papel de una compañera cuya tarea es dar sosiego al conquistador, darle más hijos (que sean varones preferentemente) y que sea capaz de reproducir en el espacio doméstico (único espacio en el que encuentra su “realización”) la educación y los valores masculinos” (Toscano Medina, 2001:164).

En efecto, si la mujer empieza por pensarse desde sí y desde fuera de sí hará conciencia de cómo se entreteje la cultura del otro y de cómo ha sido entretejida ella misma. La cultura del otro posee un sentido y una significación, misma que da un sentido, sí, pero una des-significación para la mujer como ser humano con capacidades como las del hombre mismo. La mujer-objeto se des-significa como sujeto activo capaz de construir e imprimir su espíritu en la cultura del otro. En ésta des-significación, la conciencia de la mujer, que es conciencia de sí misma, pierde sentido, pues está allí, sin más, esperando y bien dispuesta para dar sentido a la cultura del otro.

Ya la naturaleza (2) misma de la mujer -como un ente en que culmina la gestación humana- le da un lugar en el mundo, pero aquella no construye su ser en él. Es decir, la mujer y el hombre nacen, sí, naturalmente, de las entrañas de la mujer, pero la cultura no nace ni nacerá de las entrañas de ninguna mujer, sino de las mentes creadoras de los o las sujetos.

Por tanto, si la mujer “da a luz”, desde sus entrañas, al ser humano en general, el ser de la mujer, desde que nace, es un ser “sin luz” para la cultura del otro, no para sí misma. Es un ser para sí desde lo biológico en el que su cuerpo le pertenece (aunque hay mujeres que se dan por completo, negándose a sí mismas, que a la cultura del otro le pertenece su cuerpo y su espíritu), pero su conciencia aún no está construida, no es conciencia para ser sí misma. Ésta más bien comienza a construirse a través del tiempo, bajo la influencia de la cultura en la que nace. Por tanto, cuando el ser, desde sus primeros días, es arrojado a la cultura, desde la cultura para la cultura, según el tipo de cultura que prevalezca, y según la tradición que la fortalezca, el ser del ser humano se oprimirá o se liberará.

En otras palabras, la tarea que se debe asumir para la reconstrucción de la cultura y de una nueva mujer, es, primero, la de construir un aparato crítico, capaz de cuestionar y minar las bases de la cultura que prevalece. Si se es un tipo de mujer desde el discurso de la cultura, es porque también existe una mujer que se autoconstruye con el discurso y la práctica de dicha cultura. Una no puede existir sin la otra. El contexto cultural delimita y conforma a la mujer restándole subjetividad, estableciendo así una relación paralela de mutua dependencia.

—–

(1) La cultura es objetiva cuando ésta deja de ser producto de la subjetividad de quien la crea, es decir, de la sociedad en su conjunto, que la construye a través de la práctica cotidiana. Así, la cultura patriarcal, más que atender a la subjetividad que intentamos revivir en las mujeres y en los hombres de ella, la anula, objetivándolos para ser sus instrumentos. Digamos que la cultura hace el papel de regidor donde ésta no les pertenece a los seres humanos, sino que a la cultura le pertenecen los seres humanos. En esta paradoja, la cultura se establece como una entidad viva, separada de los mortales, debido a que nacimientos y muertes de seres humanos pueden ir y venir con el paso de los años, pero la cultura puede estar ahí, inalterable por el paso del tiempo, pero más aún por los hombres y las mujeres que la fortalecen en la práctica.

(2) Hablo de “la naturaleza de la mujer” en el sentido que, en las mujeres –a no ser que nazcan con problemas de esterilidad- la naturaleza decidió que en ellas se gestara el producto humano, para que finalmente lo arroje al mundo de los demás seres humanos y, por tanto, de la cultura. Sin embargo, de la mujer misma depende si quiere ser madre o no, pero tal decisión será una decisión cultural, no natural. Así pues, en caso de que la mujer decida no parir, no significa que no sea mujer.

El perfil de les sintecho atenienses

Klimaka, una ONG ateniense que ayuda a personas sin hogar, ha redactado un pequeño informe basado en una encuesta sobre uno de los fenómenos que caracterizan la Atenas actual: el drástico incremento en el número de sintecho (25% más desde el año 2009, lo que hace 20.000 personas en la calle). Al parecer, a este fenómeno ya lo están llamando «neo-homeless.» Una más de las tragedias de nuestro «querido» capitalismo.

La encuesta tuvo en cuenta a 214 sintecho, y se prolongó desde septiembre de 2011 y febrero de 2012. Algunos datos son:

  • 88.2% de los nuevos sintecho son hombres. El restante 17.8% mujeres.
  • 33% de elles están divorciades, mientras que 47.2% tiene hijes.
  • 24.8% trabajó en profesiones técnicas en el sector de la construcción.
  • 22% trabajaba para el sector privado.
  • 18% de elles eran autónomes.
  • 16% trabajaba en el sector turismo.

Como observamos, la inmensa mayoría de les sintecho son hombres, y además solían trabajar en aquellos sectores que han sido más castigados por la crisis económica (construcción sobre todo). Es muy interesante que un tercio de elles esté divorciade, lo que nos indica un bagaje social bastante trillado en el sentido de experiencias personales, vida familiar o en pareja, y todo lo que esto conlleva. Además casi la mitad es padre o madre, por lo que ya no podemos manejar el concepto de «sintecho» como se venía haciendo hasta ahora en el imaginario social: una persona marginada, con problemas sociales y/o mentales, que no se la identificaba normalmente con el resto de ciudadanes. El fenómeno «neo-homeless» en Atenas nos muestra un cambio cualitativo de la persona que vive en la calle.

Más datos aportados por Klimaka son:

  • El 64.8% lleva menos de dos años en la calle.
  • Más del 50% viven en el centro histórico de Atenas.
  • El 29.8% cree que han llegado a esa situación debido a problemas financieros. El 17.3% cree que fue por el desempleo.
  • El 47.6% piensa que los responsables de su situación son les polítiques. El 25.7% contestó que todes nosotres somos responsables.
  • 63.8% dicen haber dormido únicamente en la calle durante el último año.
  • 10.5% de elles dice haber buscado refugio en coches.
  • El 14.3% dice haber ido al menos una vez al hospital para dormir.
  • Para el 52.4% la obtención de alimentos diarios no es un problema, mientras que para el 47.1% la ropa tampoco supone un problema. Para el 41% no es un problema encontrar un sitio donde bañarse.

Con estos datos observamos claramente el cambio cualitativo de las personas sintecho. Cosas tan normalmente atribuidas a la mendicidad y a la indigencia (como la obtención de alimentos, ropa, y baño) son consideradas por amplios porcentajes como una cuestión resuelta, aunque el análisis no estaría completo sin una comparativa de los porcentajes para estas mismas cuestiones antes del 2008 cuando estalló la crisis. No obstante, también es muy interesante observar cómo algo más de un cuarto de elles socializa las culpas y nos hace a todo el mundo responsables de la crisis y del drama humano. Este discurso, que es sin duda el manejado por la casta política como podemos ver en los medios de comunicación de masas, es una herramienta útil y eficaz para escurrir el bulto y cargar la responsabilidad sobre el conjunto de la sociedad que, cegada por la ideología dominante, reproduce el sistema mediante el consentimiento y el silencio.

Vamos con más datos:

  • Las necesidades más importantes para estas personas son: alojamiento (85.6%), cuidado sanitario (83.1%), empleo (76.5%), y atención personal (75%).
  • El 50% vive con 0 a 20 euros por mes.
  • 63.5% dice que sus familias están al tanto de su situación de sintecho. En el 67.5% de casos las familias fueron hostiles o indiferentes ante la situación.
  • El 45.2% dice no tener amigues.
  • Un 18.1% ha intentado, al menos en una ocasión, suicidarse.
  • No obstante, un altísimo 79.8% cree que la situación puede cambiar para mejor en el futuro.
  • El 71.7% de elles cree que la solución al problema es la intervención del Estado.

Aquí es muy interesante observar el gran número de personas sintecho que dicen creer en un futuro mejor. Un alto porcentaje también piensa que la intervención estatal es la mejor solución, lo que no nos deja de sorprender pues los medios de comunicación y gran parte de la izquierda política nos bombardean con soluciones de este tipo: intervención política, aumento de las funciones de las instituciones sociales que han de responsabilizarse más, etcétera. Desde una perspectiva libertaria la respuesta que yo daría es precisamente la opuesta: el problema es la indiferencia ciudadana (como muestra ese 67.5% de familias de personas sintecho que son hostiles o indiferentes a sus familiares en la calle). El problema es mirar a otro lado y esperar a que el Estado haga «su trabajo.» La solidaridad es, y debiera ser, la única solución que implica libertad y dignidad. La autogestión de espacios okupados, la creación de redes de ayuda solidaria, fondos de resistencia, y un largo etcétera, son ejemplos de cómo poder combatir los dramas del capitalismo sin tener que recurrir al Estado que tanta culpa tiene de todo esto.

No deja de sorprender también que casi un quinto de les nueves sintecho en Atenas haya pensado suicidarse. El drama humano que estamos viviendo en el sur de Europa ni se comercializa en morbosos programas de televisión, precisamente porque saben que crearía un profundo sentimiento anti-capitalista en las personas. Es por ellos que tenemos que ser nosotres quienes denunciemos la barbarie capitalista. Hacer ver que el capitalismo es, y ha sido siempre, un sistema opresor que crea esclaves asalariades (cuando tienen salario) y que mata sistemáticamente a la mayoría de la sociedad mundial (porque se puede matar de muchas maneras). La barbarie capitalista se ceba en Atenas con las clases bajas y cada vez más con la clase media profesional. Y la sociedad del Estado español apunta al mismo horizonte. Es ahora o nunca cuando hemos de dar el paso; el paso definitivo para crear un movimiento anti-capitalista fuerte y sustancial. Y les libertaries tenemos mucho que aportar y decir al respecto.

Fuente de los datos estadísticos: KeepTalkingGreece

La aceptación del concepto de Poder como negación del anarquismo IV

Patrick Rossineri (Periódico ¡Libertad! nº 61-62)

Rocker: el Poder contra la Cultura

Contemporáneo de Landauer y bastante más prolífico, Rudolf Rocker desarrolló una teoría general del poder en su obra Nacionalismo y Cultura, escrita pocos años antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial. Para Rocker los conceptos de nacionalismo y poder eran antagónicos con el concepto de cultura. Cuando el poder aumenta y se expande, disminuye la cultura, y por el contrario, cuando la cultura se amplía y desarrolla, el poder tiende a disminuir a su mínima expresión. La forma en la que el poder político se expresa más acabadamente en la sociedad moderna es el Estado, el cual se impone sobre la sociedad.

Para desarrollar su argumentación Rocker hace un recorrido por la Historia humana, desarrollando esta tensión entre la cultura (que es producto de la sociedad y es el medio que asegura al hombre su subsistencia material, su desarrollo intelectual y artístico) y el poder (tanto el poder político, cuya expresión moderna son el nacionalismo y la burocracia, como sus antecesores de tipo religioso y económico, que están concentrados en una minoría). Para Rocker, el crecimiento firme del poder de la burocracia política, que dominaba y vigilaba la vida de las personas, había liquidado la cooperación voluntaria y la libertad individual dentro de la sociedad, implementando la “tiranía del Estado totalitario contra la cultura.” El auge del fascismo y el estalinismo, que estaban en su cenit en el tiempo en que Rocker escribió su obra y constituían su gran preocupación, llevaron al autor a intentar explicar esta nueva expresión política que parecía aplastar todo aquello que se le oponía. Así describía a esta nueva “religión política” moderna:

“Lo mismo que la teología de los diversos sistemas religiosos aseguraba que Dios lo era todo y el hombre nada, así esta moderna teología política considera que la nación lo es todo y el ciudadano nada. Y lo mismo que tras la voluntad divina estuvo siempre oculta la voluntad de minorías privilegiadas, así hoy se oculta siempre tras la voluntad de la nación el interés egoísta de los que se sienten llamados a interpretar esa voluntad a su manera y a imponerla al pueblo por medio de la fuerza.”

Esta “voluntad de minorías privilegiadas” a que hace mención Rocker, que no es otra cosa que la voluntad de poder, tiene un papel preponderante en su tesis, tanto es así que en el primer capítulo de Nacionalismo y Cultura asume que “cuanto más hondamente se examinan las influencias políticas en la Historia, tanto más se llega a la convicción de que la voluntad de poder ha sido, hasta ahora, uno de los estímulos más vigorosos en el desenvolvimiento de las formas de la sociedad humana.” Con esta afirmación Rocker apuntaba directamente a las tesis del materialismo histórico, que postulaba una suerte de determinismo de las estructuras y condiciones económicas sobre los acontecimientos políticos y sociales. Sin negar que la economía tiene un papel importante en la causalidad de los hechos sociales, Rocker postulaba que “la voluntad de poder, que parte siempre de individuos o de pequeñas minorías de la sociedad, es en general una de las fuerzas motrices más importantes en la Historia, muy poco valorada hasta aquí en su alcance, aunque a menudo tuvo una influencia decisiva en la formación de la vida económica y social entera.”

El estudio de la evolución social y la historia –sostiene Rocker- nos revela que en todas las épocas “se encuentran frente a frente dos poderes en lucha permanente, franca o simulada, debido a su diversidad esencial interna, a las formas típicas de actuación y a los efectos prácticos resultantes de esa diversidad. Se habla aquí del elemento político y del factor económico en la historia, los que también podrían denominarse elemento estatal y factor social en la evolución histórica. Los conceptos de lo político y de lo económico se han interpretado en este caso demasiado estrechamente, pues toda política tiene su raíz, en última instancia, en la concepción religiosa de los hombres, mientras que todo lo económico es de naturaleza cultural y se halla, por eso, en el más íntimo contacto con todas las fuerzas creadoras de la vida social; generalmente se podría hablar de una oposición interna entre religión y cultura.”

Así como lo expone Rocker, dos pares antagónicos de fuerzas se encuentran en tensión y oposición: por un lado el poder, la política y la religión, encarnados en grupos minoritarios que imponen su dominación sobre las mayorías a través de instituciones como la Iglesia y el Estado; y por el otro la economía y la cultura de las mayorías que integran la sociedad. Pero la religión será la piedra angular, el basamento sobre el cual la evolución social derivará en el surgimiento del poder político ya que en todos los sistemas religiosos se reflejó “la condición de dependencia del hombre ante un poder superior al que dio vida su propia fuerza imaginativa y del cual se convirtió luego en un esclavo”. La religión hizo al hombre (su creador) el esclavo de su creación (las deidades sobrenaturales), de la misma forma que posteriormente haría con el poder político y el Estado, que eventualmente ocuparán el lugar de divinidad suprema. El autor lo expresará sin rodeos ni sutilezas: “la religión estuvo confundida ya desde sus primeros comienzos precarios, del modo más íntimo, con la noción del poder, de la superioridad sobrenatural, de la coacción sobre los creyentes, en una palabra, con la dominación.” Esta realidad se vería expresada claramente en la pretensión de los representantes del principio de autoridad de ser la encarnación del poder de Dios, de su origen divino.

Sin embargo, Rocker reconoce la importancia de los intereses económicos en las políticas de dominación de los grupos humanos desde los tiempos primitivos: el deseo de apropiarse de los recursos de otro grupo humano, de su territorio, sus riquezas o sus mujeres. El sometimiento de una tribu por otra convertía a los vencidos en tributarios de una casta privilegiada. No entraremos en detalles sobre esta argumentación que se basaba en fuentes poco confiables y en investigaciones de una etnología neófita e inexperta. Para Rocker el comportamiento expansionista de las castas de poder era un comportamiento universal que se manifestaba a lo largo de toda la experiencia histórica y social:

“está en la esencia de todo poder que sus usufructuarios aspiren continuamente a ensanchar la esfera de su influencia y a imponer su yugo a los pueblos más débiles. Así surgió, poco a poco, una casta especial para la cual la guerra y la dominación sobre los demás se convirtió en oficio. Pero ninguna dominación pudo, a la larga, apoyarse sólo en la violencia bruta. Esta puede ser, a lo sumo, el instrumento inmediato de la subyugación de los hombres, pero por sí sola, sin embargo, no puede nunca eternizar el poder de individuos o de toda una casta sobre grandes agrupaciones humanas. Por eso hace falta más, hace falta la creencia del hombre en la inevitabilidad del poder, la creencia en la misión divina de éste. Y tal creencia arraiga, en lo profundo de los sentimientos religiosos del hombre y gana en fuerza con la tradición.”

En realidad la explicación de Rocker acerca del surgimiento del poder político/religioso es una lectura de los acontecimientos históricos muy influenciada por la experiencia capitalista y nacionalista contemporáneas. El expansionismo que le atribuye a los primitivos grupos tribales sobre grupos humanos más débiles, se asemeja convenientemente a la avidez sin límite de las clases burguesas que expolian a la clase obrera o al expansionismo de los Estados/Nación modernos y el Imperialismo sobre las etnias y comunidades locales. Y en este punto Rocker vuelve a un tópico que caracteriza a casi toda la literatura anarquista y que tiene su antecedente en Etienne de la Boetie: la aceptación de la sumisión voluntaria por parte de los dominados. Para Rocker esta sumisión no se impone por la violencia física exclusivamente, sino que tiene como ingrediente principal la identidad divina de la autoridad, “por eso el propósito principal de toda política, hasta aquí, fue despertar esa creencia en el pueblo y afianzarla psicológicamente. (…) Es siempre el principio del poder, que hicieron valer ante los hombres los representantes de la autoridad celeste y terrenal, y es siempre el sentimiento religioso de la dependencia lo que obliga a las masas a la obediencia. El soberano del Estado no se venera ya en los templos públicos como divinidad, pero dice con Luis XIV: ¡El Estado soy yo! El Estado es la providencia terrestre que vigila a los hombres y conduce sus pasos para que no se aparten del camino recto. Por eso el representante de la soberanía estatal es el supremo sacerdote del poder, que encuentra su expresión en la política, como la encuentra la veneración divina en la religión.” La sumisión voluntaria al poder del Estado sería entonces la consecuencia de la legitimación del poder político por medio de la religión.

Otro asunto que tratará Rocker en su obra será la unicidad del poder, es decir, su pretensión y “deseo de ser único, pues, según su esencia, se siente absoluto y se opone a toda barrera que le recuerde las limitaciones de su influencia. El poder es la conciencia de la autoridad en acción; no puede, como Dios, soportar ninguna otra divinidad junto a sí.” Esta característica de las estructuras de poder se manifiesta en una lucha por la hegemonía entre los diversos grupos de poder. En el fundamento de todo poder se halla esta simiente que aspira a someter todo movimiento social a una voluntad central y única, personificada a veces en la figura de un monarca, de un partido o de un representante elegido constitucionalmente. La unidad del poder se expresa a través del respeto a los símbolos que legitiman la autoridad política desde el sentimiento religioso. Las instituciones de Estado, Nación, Partido y/o Religión se funden en un poder único que se expande y ensancha a costa de otros grupos de poder (grupos que no obstante ser más endebles, ocultan también una voluntad de dominio universal latente): “El sueño de erigir un imperio universal no es sólo un fenómeno de la historia antigua; es el resultado lógico de toda actividad del poder y no está ligado a determinado periodo.”

La visión del poder que expuso Rocker estaba muy a tono con la sociología de su tiempo; el poder era estudiado como una estructura, no como una relación (como planteará Foucault décadas más tarde), y en sus argumentaciones se pueden encontrar esbozadas ideas de autores tan disímiles como Weber, Marx o Durkheim. Las tesis de Rocker sobre el poder se enmarcaban perfectamente en el contexto de la sociología de inicios del siglo XX. En esta línea, nuestro autor postulará que una de las primeras condiciones para la existencia de cualquier poder estriba en la división de la sociedad en clases, estamentos o castas superiores e inferiores. Estas estructuras de poder serán legitimadas por la religión, la tradición y los mitos, presentando esta situación de desigualdad como ineludible, fatal y necesaria, como parte de un orden social natural.

En las sociedades donde existen grupos de poder organizados políticamente, éstos se apropian de los productos culturales, económicos y simbólicos que la sociedad crea para su reproducción vital. Observando esta situación de desigualdad que originan las estructuras de poder en las sociedades, Rocker desestima la existencia de cualquier facultad creadora del Poder:

“la creencia en las supuestas capacidades creadoras del poder se basa en un cruel autoengaño, pues el poder como tal no crea nada y está completamente a merced de la actividad creadora de los súbditos para poder tan sólo existir. Nada es más engañoso que reconocer en el Estado el verdadero creador del proceso cultural, como ocurre casi siempre, por desgracia. Precisamente lo contrario es verdad: el Estado fue desde el comienzo la energía paralizadora que estuvo con manifiesta hostilidad frente al desarrollo de toda forma superior de cultura. Los Estados no crean ninguna cultura; en cambio sucumben a menudo a formas superiores de cultura. Poder y cultura, en el más profundo sentido, son contradicciones insuperables; la fuerza de la una va siempre mano a mano con la debilidad de la otra. Un poderoso aparato de Estado es el mayor obstáculo a todo desenvolvimiento cultural. Allí donde mueren los Estados o es restringido a un mínimo su poder, es donde mejor prospera la cultura.”

La fuerza creadora reside en la cultura, “se crea a sí misma y surge espontáneamente de las necesidades de los seres humanos y de su cooperación social.” La cultura en sus más variados aspectos, ya sea el tecnológico, el artístico, el moral o el económico es originada por la sociedad, mientras que las instituciones políticas se apropian de este desarrollo para afianzar su poder y dominar la vida social. El poder político entra en inevitable contradicción con las fuerzas creadoras del proceso cultural, cuya naturaleza es multiforme y diversa, procurando uniformar, encarrilar, cristalizar y disciplinar dicho proceso creador. Pero la cultura se renueva y adapta constantemente por más que las fuerzas políticas intenten imponer su dominio y obstaculizar su evolución. El Estado, que siempre es infecundo, aprovecha esta fuerza creadora de la cultura para direccionarla en su beneficio y solo favorece a aquellos elementos de la cultura que favorecen la conservación de su poder. Por eso Rocker afirmará que es imposible hablar de una cultura de Estado, porque cultura y poder son fuerzas contradictorias y en pugna permanente:

“Ya el hecho de que toda institución de dominio tiene siempre por base la voluntad de minorías privilegiadas, impuesta a los pueblos de arriba abajo por la astucia o la violencia brutal, mientras que en toda fase especial de la cultura sólo se expresa la obra anónima de la comunidad, es significativo de la contradicción interna que existe entre ambas. El poder procede siempre de individuos o de pequeños grupos de individuos; la cultura arraiga en la comunidad. (…) La cultura, en el más alto sentido, es como el instinto de reproducción, cuya manifestación conserva la vida de la especie. El individuo muere; la sociedad no. Los Estados sucumben; las culturas sólo cambian el escenario de su actividad y las formas de su expresión.”

Pero aunque esta oposición entre cultura y poder sea tan manifiesta, Rocker reconoce que en ciertas áreas de la vida social existe un campo de acción común y de entendimiento entre ambas. De este modo, “cuanto más profundamente cae la acción cultural de los hombres en la órbita del poder, tanto más se pone de manifiesto una petrificación de sus formas, una paralización de su energía creadora, un amortiguamiento de su voluntad de realización. Por otra parte, la cultura social tanto más vigorosamente pasa por sobre todas las barreras políticas de dominio, cuanto menos es contenida en su desenvolvimiento natural por los medios políticos y religiosos de opresión. En este caso se eleva a la condición de peligro inmediato para la existencia misma del poder.” Esta área de contacto entre las estructuras de poder político y la estructura social cultural, es también un área de conflicto y lucha permanente. Como resultado de esta pugna entre dos tendencias contrapuestas, asoma paulatinamente las formas de relación jurídica que enmarcan “los límites de las atribuciones entre Estado y sociedad, entre política y economía, en una palabra, entre el poder y la cultura.” El derecho, los códigos civiles y penales, las leyes y Constituciones son la cristalización de este proceso de contienda entre el poder y la sociedad, y estas instituciones son el “paragolpe que debilita sus choques y preserva a la sociedad de un estado de continuas catástrofes.” Esta discordia entre la sociedad y el Estado es comparada por Rocker con las oscilaciones de un péndulo que se traslada entre dos polos: el de la autoridad y el de la libertad. El punto en que el péndulo se detiene en el polo de libertad, la sociedad se libera del Estado, la opresión y la explotación y se establece la Anarquía. El punto en que el péndulo se detiene en el polo de Autoridad, reina la desigualdad, y se paralizan las capacidades creadoras de la sociedad en beneficio de una minoría privilegiada y se instituye el Estado nacional, su burocracia administrativa  el capitalismo.

Dentro de este último Rocker incluye a la variante “capitalismo de Estado”, para aludir al socialismo autoritario leninista, porque ahoga todas las actividades sociales y las reemplaza por la actividad estatal. Las personas que caen bajo el dominio del Estado pierden su espíritu comunitario, su libertad, su capacidad creadora y su espontaneidad; es decir, se despersonalizan. Pero Rocker advierte que la malignidad del Poder es tan superlativa que inmola a sus propios agentes: “Esa es la maldición secreta de todo poder: no sólo resulta fatal para sus víctimas, sino también para sus propios representantes. El loco pensamiento de tener que vivir por algo que contradice todo sano sentimiento humano y que es insubstancial en sí, convierte poco a poco a los representantes del poder en máquinas inertes, después de obligar a todos los que dependen de su poderío al acatamiento mecánico de su voluntad.” En estas palabras finales tropezamos con una rudimentaria teoría sobre la alienación del Poder que lamentablemente el autor no profundizó, pero que constituye una muestra acabada de sus preocupaciones contemporáneas: la despersonalización que la burocracia y el totalitarismo (fascista y estalinista) producían en el cuerpo de la sociedad transformándola en una masa inerte, obediente y disciplinada.

Reflexión final

Durante el período que discurre entre 1830 a 1900 floreció la Edad de Oro de la sociología, según sostiene Robert Nisbet. Es precisamente durante ese tiempo que surgieron y tomaron fuerza las ideas anarquistas. Dentro de dicho contexto los anarquistas teorizaron sobre el Poder y el Estado –entre otras temáticas- con la profundidad y competencia intelectual acorde a su época. A diferencia del marxismo, los teóricos anarquistas no se ataron al pensamiento de una autoridad intelectual dominante, sino que atacaron el problema del Poder desde diversas perspectivas. Pero la diversidad de enfoques no debe hacernos pensar que estas perspectivas contenían propuestas que eran incoherentes o incompatibles entre sí. La oposición entre comunidad y Estado, o las de sociedad y política, se resumen en el par antagónico que forma la Anarquía contra el Poder, y se encuentra presente en todos los autores ácratas. Es que el anarquismo no tenía una visión caprichosa o infantil que equiparaba al Estado y al Poder, sino que diferenciaba a las formas de gobierno autoritario (estructuras políticas) como un producto del devenir histórico, mientras que el Poder era una cualidad y una característica inherente al ser humano, tanto como la solidaridad, la cooperación, el egoísmo o el altruismo. Entonces, si el Estado es producto de la evolución social, el Poder (o la voluntad de adquirirlo), en cambio, es una fuerza universal que está presente en todas las sociedades de forma latente o manifiesta, que se enfrenta a los sentimientos de solidaridad y fraternidad humanas.

Si los anarquistas del presente pretendemos discutir seriamente sobre las mismas demandas que con brillantez trataron los grandes teóricos del anarquismo clásico, deberíamos dejar de lado presunciones como la de Roca Martínez, que ya citamos al comienzo de esta reseña. Desde nuestra perspectiva, todos los intentos de acomodar la noción de Poder para hacerla compatible con el anarquismo han sido estériles. La idea de un “poder popular” es tan falaz como la creencia en que los anarquistas clásicos desestimaban toda discusión sobre el poder porque era intrínsecamente malo o porque tenían una idea del poder como simple dominación o coerción. La perspectiva que presentaba al poder como dominación, sin embargo, ha sido una de las grandes líneas de pensamiento de la sociología, y su principal exponente fue Max Weber, tal vez el más grande sociólogo de la historia. Por lo tanto, la visión de los anarquistas acerca del poder no solo era coherente con el contexto en que se desarrollaron las ideas libertarias, sino que incluso era precursora de las ciencias sociales que se estaban fundando desde mediados del siglo XIX hasta las primeras décadas del siglo XX. Muchas de las intuiciones de los teóricos anarquistas sobre el poder político serán tratadas por Max Weber de forma más metódica y científica. Ahora intentaremos ilustrar esta última imagen.

La idea de Bakunin de que el poder no puede “soportar un superior o un igual, pues el poder no tiene otro objeto que la dominación; (…) ningún poder tolera a otro más que cuando está obligado a ello;” o que “la conquista no sólo es el origen, es también el fin supremo de todos los Estados grandes o pequeños, poderosos o débiles, despóticos o liberales, monárquicos o aristocráticos, democráticos y socialistas”, son ideas perfectamente compatibles con el punto de vista weberiano:

“Todas las estructuras políticas emplean la fuerza, pero difieren en el modo y la medida en que la usan o amenazan usarla contra otras organizaciones políticas. (…) No todas las estructuras políticas son igualmente expansivas (…) como estructura de poder, varían en el grado en que están orientadas hacia el exterior”.

También la idea de una búsqueda de poder encarnada en ciertos grupos dominantes que esgrimía Rocker, tiene su correlato en Weber: “la búsqueda de prestigio es propia de todas las estructuras de poder específicas, y por tanto, de todas las estructuras políticas. (…) En la práctica, el prestigio del poder como tal equivale a la gloria del poder ejercido sobre otras comunidades; equivale a una expansión del poder, si bien no siempre por vías de anexión o sumisión. Las grandes comunidades políticas son los exponentes naturales de estas pretensiones de prestigio.” También Weber describió las fuertes relaciones entre las diferencias de clase y las estructuras de poder, la acción de los partidos orientada casi exclusivamente hacia la adquisición de poder, a influir sobre las acciones comunales o materializar un determinado programa político. También la teoría del poder de Weber tiene un grado de universalidad y de aplicación general coincidente con la mayoría de las teorizaciones anarquistas, y esto se debe en gran parte a que lo que entiende Weber (un burgués insospechado de simpatizar con el anarquismo) por “poder” no difiere mucho de las postulaciones del anarquismo clásico: “entendemos por poder la posibilidad de que una persona o un número de personas realicen su propia voluntad en una acción comunal, incluso contra la resistencia de otros que participan en la acción”. Igualmente podríamos agregar que su definición del Estado como la institución que detenta el monopolio de la fuerza en la sociedad, a pesar de su evidente estrechez, podría ser suscripta por buena parte de los anarquistas.

Que hayamos mostrado algunas coincidencias entre la sociología weberiana sobre el poder y el pensamiento anarquista no debería hacernos creer que no se podrían encontrar puntos de contacto con otros autores decimonónicos como Marx, Tonnies o Durkheim. Tomamos las coincidencias con Weber en lo que respecta a su teoría sobre el poder para demostrar que las ideas de los anarquistas clásicos sobre el poder no se correspondían en absoluto con la limitada caracterización que urdió Roca Martínez. El problema del poder no fue algo que esquivaran los anarquistas por temor a contaminarse, sino que lo abordaron de forma coherente, racional y acorde con su pensamiento; ha sido esta visión tan particular sobre el poder la que ha caracterizado a los anarquistas y los ha diferenciado del resto de las corrientes ideológicas.

 Finalmente, solo nos queda expresar que si los teóricos del “Poder Popular”, se empecinan en argumentar aplicando la ley del mínimo esfuerzo, tal como Roca Martínez hizo para caracterizar al anarquismo clásico, difícilmente sus ideas puedan ser aceptadas por el resto del movimiento libertario. Porque en verdad habría que pergeñar malabares argumentativos para llegar a compatibilizar significados tan opuestos como Anarquía y Poder, y aceptar aquello que desde nuestro punto de vista es absurdo e incoherente. A no ser que los anarquistas renunciemos a la sana costumbre de negarnos a pensar desde el punto de vista de los que detentan el Poder.

Bibliografía:

Bobbio, Norberto y Bovero, Michelangelo, Origen y fundamentos del poder político, México, Grijalbo, 1985.

Nisbet, Robert, La formación del pensamiento sociológico, Amorrortu, Buenos Aires, 1977.

Cappelletti, Ángel, Bakunin y el Socialismo Libertario, México, 1986.

Buber, Martín, Los caminos de Utopía, FCE, México, 1987.

Rocker, Rudolf, Nacionalismo y Cultura, Tupac, Buenos Aires, 1942.

Landauer, Gustav, La Revolución, Tusquets Editores, Barcelona, 1977.

Kropotkin, Piotr, El apoyo mutuo, Ediciones Madre Tierra, Madrid, 1989.

El Estado y su papel histórico, Fundación Anselmo Lorenzo, Madrid, 1995,

Weber, MaxEnsayos de Sociología contemporánea, Barcelona, Planeta Agostini, 1985.

“¿Escucharon? Es el sonido de su mundo derrumbándose”

Desde el levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) el 1 de Enero de 1994, los zapatistas no habían realizado una movilización tan numerosa. Ayer, 21 de diciembre, más de 40.000 bases de apoyo desfilaron por cinco ciudades de Chiapas: Ocosingo, San Cristóbal de las Casas, Palenque, Altamirano y Las Margaritas. Lo hicieron en completo silencio, ocultando sus voces para ser escuchados, del mismo modo que un día se taparon el rostro para visibilizarse.

El EZLN lleva décadas siendo parte de las luchas sociales en México. Ha alternado momentos de gran reivindicación pública con otros de trabajo interno, participando en importantes luchas del país. Sin embargo, siempre ha estado presente, por mucho que algunos proclamasen su desaparición. Su trabajo organizativo en distintos territorios es digno de mención. Tal como comenta Luis Hernández Navarro en su recomendable análisis:

En sus territorios, los rebeldes han hecho funcionar sus sistemas de salud y educación al margen de los gobiernos estatales y federal, organizado la producción y comercialización y mantenido en pie su estructura militar. Resolvieron con éxito el desafío del relevo generacional de sus mandos. Por si fuera poco, sortearon con eficacia las amenazas del narcotráfico, la inseguridad pública y la migración.

No piden nada, no demandan nada. Muestran la potencia del silencio. Anuncian que un mundo se derrumba y otro renace.

Todo ese trabajo acumulado, logró ayer resurgir ante la luz pública, una vez más, con especial fuerza. Se concentraron en las plazas centrales de los pueblos, donde se instaló un templete sobre el que los zapatistas desfilaron con el puño en alto. En San Cristobal de las Casas, el silencio se vio roto por los constantes aplausos y los gritos de los espectadores: “¡Ustedes son el orgullo de México!” y “¡Vivan los zapatistas!”.

Reaparecen en el momento justo, cuando el PRI vuelve a los sillones de mando y se firma un pacto de gobierno en la élite para impulsar medidas contra los de abajo. Con la izquierda parlamentaria fuera de juego, solo la autoridad política del EZLN, lograda por su compromiso en las luchas y su trabajo en la construcción de autonomía, puede ser una respuesta a las políticas reaccionarias del PRI. Cuentan con una variedad de movimientos políticos que rechazan las vías institucionales y demuestran amplias simpatías hacia el EZLN: El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, #YoSoy132, las luchas comunitarias contra la inseguridad pública y la devastación ecológica, las protestas estudiantiles en defensa de la educación pública…

Como ellos mismo dijeran en 1996, «¡Nunca más un México sin nosotros!».

1 81 82 83 84 85 96