Compañeros de la FAGC detenidos por liberar inmuebles para familias desahuciadas

ACTUALIZACIÓN: Los dos compañeros son condenados a pagar cada uno una multa de 60 euros por Desobediencia y Resistencia a la autoridad. Esa es la tarifa que cobra el Estado español por cada sesión de tortura.

La Federación Anarquista de Gran Canaria, junto a varios colaboradores altruistas, lleva tiempo, a través de su Grupo de Respuesta Inmediata Contra los Desahucios, liberando inmuebles abandonados para dar cobijo a todas aquellas personas y familias que carecen de techo, bien porque sean víctimas de la hipoteca o el alquiler, bien por pobreza endémica.

Mientras se encontraban en el municipio de Telde (día 12 de Enero) y se dedicaban a las labores de limpieza de dos nuevos inmuebles liberados (unas oficinas prefabricadas abandonadas desde hace años, construidas por una promotora en quiebra y actualmente en concurso de acreedores) con el fin de dar techo de forma urgente a dos familias (una recientemente desahuciada, la otra al borde de serlo), la policía se personó en el lugar. Sin más explicaciones, y alegando que se les acusaba de robo, las fuerzas represivas irrumpieron en la vivienda (sin invitación previa) y de forma agresiva y amenazante empezaron a hostigar a los compañeros. Se suceden las amenazas (como la de esconder dentro de la vivienda a uno de los compañeros, para, según las palabras textuales de los agentes: “poder pegarle sin que lo vean los vecinos”), los comentarios insultantes y denigrantes (“guarros, hippies, piojosos, etc.”), hasta que finalmente se pasa a detener a dos de los compañeros aplicando las máximas dosis de violencia gratuita e innecesaria (por ejemplo, se incrusta la cabeza de uno de ellos contra la pared y se le ponen las esposas lo más ajustadas posibles, bajo la orden de: “que no haya holgura, apréstaselas a ese hijo de puta todo lo que puedas”). Este mismo compañero es separado del resto y cuando consiguen tenerlo lo suficientemente lejos, se le dirige una nueva batería de amenazas que van desde indicarle que se va a hacer todo lo posible por “trincarlo desprevenido” en la calle cuando vaya con su familia, hasta recordarle la utilidad que la policía nacional sabe hacer de sus pistolas.

Los dos detenidos son dirigidos a comisaría. Uno pasa primero por el Centro de Salud donde da cuenta de las contusiones sufridas, sobre todo en el hombro, hasta el punto de que es necesario pincharle diversos analgésicos. Mientras el otro compañero es llevado a comisaría donde comienza una sesión de golpes que raya en la clara e inconfundible tortura. En la sala de interrogatorios, entre insultos (“cerdo, escoria, cabrón”, etc.) y los más extravagantes comentarios (“en Telde no queremos basura; no vamos a permitir que esto se llene deokupas; ustedes son aún peores que los del 15-M, son anarquistas”, etc.), comienzan los golpes directos, los zarandeos, los agarrones del cuello (cuando por ejemplo tratan de evitar que uno de los detenidos retire la batería de su móvil antes de entregarlo [junto al resto de sus enseres]. Afortunadamente, no consiguen impedirlo), los puñetazos y patadas. Después de la sesión de golpes, el “prisionero” es finalmente llevado al Centro de Salud. Allí, una doctora displicente rellena el parte sin separar su vista del papel y sin auscultar al paciente. Según la facultativa, las siguientes imágenes correspondían a un sujeto al que “no le había pasado nada”:

El compañero comenta cómo le sorprendió que los usuarios de dicho ambulatorio no se asustaran al ver a dos personas con armas de fuego en la cintura, y sí al ver a una con esposas en las muñecas.

Mientras, el otro compañero es sometido a un largo interrogatorio en el que se repiten los insultos constantes (“perro, parásito”, etc.), los ataques y vejámenes, y, que nadie se haga el sorprendido, los “¡vivas!” a Franco y a su época. Finalmente ambos son introducidos en el calabozo, recordándoseles recurrentemente que se les va a tener retenidos hasta cumplir el máximo de 72 horas.

Finalmente, son sorprendentemente puestos en libertad con cargos después de 5 horas de privación de libertad forzada. Los cargos que se les imputan (y he aquí lo más interesante del caso), y por los que tendrán que comparecer ante el Juzgado de Instrucción Número 3 de Telde, el próximo lunes 14, con motivo de un juicio rápido, no están en modo alguno relacionados con la okupación (ni allanamiento de morada, ni usurpación, ni ocupación ilegal, ni nada por el estilo), y se reducen a DESOBEDIENCIA y RESISTENCIA.

Los compañeros pudieron llegar, aunque bastante tarde, a la enriquecedora Asamblea de Inquilinos y Desahuciados convocada para ese mismo día. Asamblea que les dio su aliento y ánimo. En la misma tuvieron la ocasión de exponer sus conclusiones: la policía poco puede hacer judicialmente cuando se ocupa lo que no es de nadie, lo que nadie reclama; este tipo de incidentes sólo refuerzan la convicción de que hay que continuar y reforzar la vía trazada, hasta convertirla (tal y como acabó bosquejándose en dicha Asamblea, a la que acudieron personas de toda condición y edad) en una herramienta que propicie la okupación pública y masiva, en la que se implique a la vecindad del barrio en el que esté inserta la vivienda liberada.

El Grupo de Respuesta Inmediata Contra los Desahucios es hoy un poco más fuerte; la 1ª Asamblea de Inquilinos ha sido un fructífero primer paso para poner los cimientos de la 2ª (ya reclamada); muchas personas, generosas, anegadas y comprometidas, están hoy dispuestas a sumarse a una iniciativa integral que, más allá de las ideologías y creencias de cada uno, une a mucha gente diversa con el objetivo común de aplicar la Acción Directa y el Apoyo Mutuo para auto-capacitarse, inter-ayudarse y poner los mimbres de una realidad nueva que socave al actual Sistema.

 “Nuestras necesidades animales han sido definidas hace tiempo y consisten en alimento, habitación y abrigo. Si la justicia tiene algún sentido, es inicuo que un hombre posea lo superfluo, mientras existan seres humanos que no dispongan adecuadamente de esos elementos indispensables” (William Godwin, Investigación sobre la Justicia Política, 1793).

P.D: A todos aquellos que recomiendan que los compañeros denuncien, estos mismos compañeros quieren poner en su conocimiento: “Nuestra forma de denunciarlo es ésta. Haciéndolo público, denunciándolo de viva voz, dándolo a conocer, evidenciándolo. Nosotros respetamos y apoyamos siempre a quienes denuncian este tipo de actuaciones, pero, a título personal, pensamos que no ganamos nada denunciando ante las instituciones a los propios garantes (la policía) de que estas instituciones sigan en pie. Primero porque sabemos que no servirá de nada (ya saben el dicho: “perro no come carne de perro”); segundo, porque la justicia que nosotros exigimos no puede proporcionárnoslas los tribunales con sus multas, castigos y sanciones. La justicia que nosotros nos damos es la de dar a conocer que en las comisarías y calabozos del Estado español se tortura; es la de evidenciar lo injusto que es que persista existiendo un cuerpo represivo como la policía que sólo sabe introducir en los conflictos humanos aún más violencia; es la de convencernos a todos de lo inconveniente que resulta consentir que un grupo humano armado y legitimado –con el monopolio de la violencia en sus manos– intente atajar las tensiones sociales de forma compulsiva; es la de persuadirnos a todos de lo innecesaria y peligrosa que es la existencia del cuerpo represivo de la policía, hasta que comprendamos que lo mejor para todos es que desaparezca”.

http://www.anarquistasgc.net/2013/01/dos-miembros-de-la-fagc-son-detenidos.html

La anarquía como sublimidad democrática

Introducción

A día de hoy no resulta tarea muy compleja el toparse con la palabra anarquía xerografiada en cualquier periódico  o novela, balbuceada por tal o cual presentador de noticiarios televisivos o radiofónicos, escuchada dondequiera se vaya por la calle o, incluso, en algún que otro texto académico. Sea cual sea el lugar, la forma y el tono en el que se nombra esta palabra concluiréis conmigo —vosotros que conocéis sus verdaderos ropajes— en que su significación contextual es, cuanto menos, una sacrosanta bazofia digna de los mejores estercoleros porcinos. Su tan asumida acepción como sinónimo inequívoco de caos, desorden, terrorismo, etcétera., no hace sino denotar cómo el lenguaje ha perdido todo sentido; las palabras ya no se remiten a realidades, sino que más bien se basan en prejuicios, concepciones estúpidas reiteradas hasta la saciedad, o simplemente una cerrazón intelectual preocupante por su dimensión. Pero este problema no surge sólo, o no se nutre al menos en su totalidad, de la aparente incultura política en tanto al tema del anarquismo por parte de la población en general, ya que desde los medios letrados también se emponzoña día sí y día también su bello significado. La inoperancia filosófica de una buena parte de la población sirve de coartada perfecta al poder, a las élites intelectuales por descontado, para lavarse las manos y, a su vez, para seguir alimentando este inverosímil que, a otro respecto, tan bien le viene. Ambos son dos megamáquinas creadoras de ilusiones que se retroalimentan la una a la otra; no sabiéndose muy bien si la culpa viene del primero o del segundo, es decir, si la gallina va antes que el huevo o el individuo antes que la sociedad, convendremos, a falta de realizar un análisis algo más extenso de esta cuestión en el siguiente artículo, que una es una vicisitud de la otra y viceversa, o mejor, que importa bien poco cuál ha surgido antes en tanto que esta dualidad se encuentra bien a gusto revolcándose una y otra vez en sus miserias.

 Asistimos, pues, a una auténtica hecatombe de desvalorización y sodomización del lenguaje que a buen seguro ninguna ideología, y menos una tan minoritaria como el susodicho movimiento ácrata, podría hacer frente sin un bastión de periodistas emitiendo una verborrea constante de qué significa realmente la anarquía. Y como el movimiento libertario carece de ese potencial comunicativo, pues éste está, quizá sobre mencionarlo, abarcado en su totalidad por los serviles con el poder, no nos queda otra que hacer frente a esta porfía con nuestros escasos, pero sin duda muy valiosos, métodos y herramientas; esto es, por un lado, la propaganda vital, por el hecho, que tanto y tan bien ha caracterizado el actuar anarquista durante más de siglo y medio, y, por otro, llevar la batalla a su terreno. Es decir, reafirmar con nuestros actos qué es la anarquía y cómo son los anarquistas (absténganse rebeldía sin contenido político y demás festejos vacíos), mas no contentándonos con esto, hacer clara una cosa: la forma de vida más democrática, más acorde con la libertad, la igualdad y la fraternidad humanas, no es ni puede ser otra que la anarquía; se ha de conseguir que los términos anarquía y democracia se besen hasta desleírse el uno sobre el otro.  El hincapié a este respecto ha de ser, por tanto, incipiente en la propaganda anarquista, en sus medios, en sus radios, en sus foros, en sus charlas, etcétera. Una tarea titánica que aun cuando sus frutos fueran frugales, y siendo realistas a no mucho podemos optar, supondría poner una base firme para un desarrollo posterior, para una penetración paulatina en el imaginario social que consiguiese dar un verdadero contenido a la palabra, al fin y al cabo, su verdadero contenido. Pero por encima de todo hemos de tener  muy en cuenta los tiempos que corren y en los que estamos desenvolviendo nuestra actividad política: los de la desacreditación parcial o total de la sediciente democracia parlamentarista. Es ahora el momento idóneo para echar luz sobre uno de los términos más vilipendiados por propios y ajenos (no se me tome este recurso en su literalidad exacta) durante los últimos decenios.

En definitiva, hemos de sabernos, pues en verdad así lo somos, dueños de una de las concepciones de armonía social más hermosas que ha sabido concebir el ingenio humano. Si todavía queda alguna posibilidad para que se interprete este término en su justa medida, y no a medida del poder y de sus adláteres, es ahora, en los prolegómenos  de la dispersión ideológica, en los albores del resurgimiento de nuevas fórmulas de carácter fascista, cuando los anarquistas nos tenemos que reafirmar como portadores de la democracia más sublime, más excelsa en todas sus formas y aspavientos: la Anarquía. Porque podemos afirmar con orgullo, como ya afirmó en otro tiempo Élisée Reclus, que, sin lugar a ninguna duda, «La anarquía es la más alta expresión del orden».

2012: Un año convulso

Como viene siendo habitual, los medios de comunicación al servicio del poder hegemónico nos ofrecerán hoy una variada retahíla de imágenes con las que pretenderán resumir el transcurso del año 2012. Serán, me arriesgo a aventurar, hechos noticiosos asépticos, poco críticos, basados en el infortainment y el terrortainment: historias trágicas o emotivas con vocación de entretenimiento en lugar de información. Como contrapunto, ofrezco doce unidades de resumen (simbólicamente como los doce meses) sobre las que poco análisis se hará en los telediarios. No pretende éste ser una completa síntesis del año, puesto que, seguramente, no mencionaré todo lo notable, pero sí puede ser un interesante ejercicio comparativo con el discurso dominante.

El año de los recortes sociales

La política antisocial iniciada por el anterior gobierno no ha tenido freno en este 2012. Más bien, se ha acentuado. El primer año de legislatura de Mariano Rajoy ha dejado un balance legislativo desolador: una reforma laboral centrada en abaratar el despido y precarizar el empleo; intentos de privatización del sistema sanitario estatal; la aprobación de un anteproyecto de ley educativa mercantilizador, alienante e imperialista; una subida de impuestos arbitraria que se ensaña con la clase trabajadora; un aumento tasas judiciales que acrecienta la indefensión de las clases populares; una reforma del código penal hacia un formato aún más represivo y, como contrapunto, el rescate al sistema bancario español.

Bajo mando de los mercados y los dictámenes tecnocráticos de la Unión Europea, la clase política dirigente ha decidido paliar la crisis con más crisis, radicalizar el capitalismo, apagar el fuego con fuego. Las consecuencias sociales han sido devastadoras.

Record de desempleo

Las reformas del gobierno estatal y europeo han situado al país en el podium mundial de desempleo, superando los cinco millones de parados oficiales. Las estadísticas, que muestran como colectivo más castigado a la juventud, no incluyen al estudiantado. El censo es, una vez más, falseado para ocultar la realidad.

Asimismo, son ya muchos los trabajadores (sobre todo jóvenes) que se ven obligados a emigrar, convirtiendo al Estado español por primera vez en décadas en un país descendente en recepción de inmigración. La crisis económica agravada con las reformas antisociales y las políticas racistas españolas, pueden dar explicación a este viraje.

El suicidio de los desahuciados

Las políticas de Rajoy también baten otro récord: el de suicidios. La frustración generada por la crisis económica y sobre todo por su concreción en los desahucios,  ha disparado desgraciadamente el número de personas que deciden quitarse la vida. Las instituciones, según insisten los medios de comunicación, están trazando planes para evitar esta plaga social. Lo repugnante de esta cuestión no es sólo que llegue tarde, sino que en primer lugar es falso, y en segundo lugar viene motivado por un caso particular que afectó al poder hegemónico: el triste suicidio de la mujer de un ex concejal.

Otras dolencias estructurales, mediáticamente consideradas enfermedades mentales, como la depresión, están destrozando el tejido social en un momento perversamente cíclico: las reformas del sistema empobrecen monetariamente y destruyen la salud pública, el sistema sanitario tiende a ser un privilegio económico y el abaratamiento del despido infunde miedo entre los trabajadores que solicitan la baja médica.

Aumenta la brecha entre clases

Una vez clarificada la mentira de la existencia de una clase media, en las últimas décadas nunca había estado en el Estado español tan vigente la lucha de clases. Mientras la clase trabajadora ve mermada su capacidad económica a marchas forzadas, las mayores fortunas del país no sólo no reducen el beneficio fruto de su explotación, sino que lo aumentan. La amnistía fiscal y las políticas favorables a la élite empresarial y patronal desequilibran aún más la distribución de la riqueza, fortaleciendo al capitalismo en un momento estratégico para su eclosión. Es la confirmación (mil veces confirmada) de que la ley es por definición una expresión de clase, y que la actividad de gobierno es siempre perjudicial para el gobernado.

La represión como valor en alza

Las torturas en comisaría y en los centros de reclusión no han disminuido, sino más bien, han crecido. Ante la protesta social la dirigencia ha reaccionado como se esperaba: potenciando el Estado policial ya existente. Las palizas antes (y ahora) relegadas a sectores activistas marginados, ahora se centran en gran parte de la población ante la atenta mirada de los medios de comunicación. Los montajes policiales (el último con el compañero Alfon), la violencia indiscriminada (las pelotas de goma se han cobrado una vida en Euskal Herria y la pérdida de un ojo de una compañera en Barcelona, como muestras de este 2012) y la complicidad político-judicial (en lo que llevamos de año son 444 los indultos aprobados por Mariano Rajoy, entre ellos policías torturadores) se ha multiplicado cuantitativa y cualitativamente.

La situación en las cárceles permanece desesperanzadora, más aún con la generalización de los centros CIES y las denuncias a los centros de menores. La tasa de suicidios entre rejas se mantiene. Gallardón planea reformar el Código Penal para endurecerlo, a la vista del varapalo del TEDH en relación a la Doctrina Parot.

Dos convocatorias de huelga general en el Estado español (más en Euskal Herria, Galiza y Barcelona)

Aunque con el conocido interés partidista, la respuesta de los trabajadores se ha hecho oír, independientemente de las valoraciones que cada uno hagamos al respecto. 2012 será recordado como el año en que el presidente del gobierno convocó una huelga general, y también como el más agitado en las calles de la última década. Desde la muerte de Franco, nunca antes había habido dos huelgas generales en un mismo año.

Mención aparte merece la convocatoria de huelga general anarquista en Barcelona el pasado octubre. Convocada por sectores vinculados al anarquismo y al anarcosindicalismo, la jornada puede mirarse con cariño y como un paso más hacia la concienciación libertaria de los trabajadores. La organización y coordinación de dicha huelga fue una experiencia positiva sobre la que se puede ser optimista.

Continúa la tendencia hacia la horizontalidad en las relaciones sociales

En los últimos años hemos sido testigos de la generalización de formas de asociación política más o menos horizontales, sobre todo a raíz del 15-M. Si bien imperfecto y ciudadanista, ha conseguido alterar las dinámicas de organización, visibilizarlas y generalizarlas hacia el asamblearismo. Grupos de trabajo estudiantiles, coordinadoras, el movimiento para rodear el congreso, asambleas de parados, comisiones de vivienda, etcétera. Todo un caldo de cultivo y de propaganda por el hecho al que aún falta por especiar ideológicamente, pero que supone un rico campo de trabajo para habituar las interrelaciones libertarias en nuestras estructuras sociales.

Radicalización de los métodos de acción

 En este año 2012 hemos comprobado el hastío de una población que, el pasado año, apostaba sin fisuras por la no violencia y que actualmente empieza a considerar la autodefensa como un mecanismo de lucha legítimo. La resistencia minera, los incidentes durante las huelgas generales o el 25-S, son una conquista del derecho a rebelarse y una manifestación de justa rabia ante el genocidio social orquestado por los poderes hegemónicos, la violencia policial y la impunidad judicial (los casos de Díaz Ferrán o Jaume Matas destapados este año no son más que mecanismos de normalidad democrática completamente anecdóticos en comparación con el índice de indultos).

La acción directa no sólo se ha ejercido durante las manifestaciones, sino que durante este año que termina se han emprendido un sinfín de acciones combativas de inspiración anarquista. La toma de bloques de viviendas y otros inmuebles abandonados para uso social, comedores o habitabilidad para desahuciados ha sido generalizado en 2012.

El descrédito de la democracia

En aquellas regiones en las que no ha habido un aumento del sentimiento de identidad nacional, los votos de protesta han aumentado en este 2012. En Galiza, donde menos se ve reflejado (quizá porque también hay un nacionalismo periférico importante), en dos años ha aumentado un 3% el número de votos nulos, en blanco y abstenciones. En Andalucía y Asturias, en cambio, este aumento es de un 9%. Tanto en Galiza como en Asturias, el voto de protesta ronda el 50% de la población, mientras que en Andalucía el 40%. A estos datos, además, habría que restar el voto clientelar conocido tanto en Andalucía como en Galiza.

Sentimiento nacional revolucionario

La irrupción en la escena política de la izquierda abertzale y de la CUP puede ser responsable de que la tendencia arriba comentada no se haya producido, también, en Catalunya y la CAV. El sentimiento nacional periférico ha repuntado tras los intentos de españolización de Patxi López, por un lado, y del Tribunal Constitucional y el ministro de Educación por otro (así como otros factores más complejos). La evaluación más optimista puede ser que, a diferencia de otros años, al menos en 2012 esta sensibilidad nacional se ha traducido en votos hacia partidos de izquierda vinculados a los movimientos sociales y a las clases trabajadoras y populares.

Situación internacional

La guerra en Siria, los estallidos sociales en Reino Unido y en Argentina (con saqueos incluidos), el repunte de la actividad zapatista, la resistencia social y el auge del fascismo en Grecia, la represión en Gaza, las diversas primaveras árabes… no cabe duda de que este año ha vuelto a ser convulso, acorde con la situación general en la que nos insertamos. ¿Será el 2013 un año definitivo para la revolución social mundial?

Adiós, compañeros

Por último, un punto tan obligatorio como inabarcable, en el que cada uno de nosotros rellenará con un nombre al compañero que nos dejó. En Regeneración recordamos a Agustín García Calvo, no sin despreciar ni rechazar a otros, quizá anónimos, que también dieron su vida luchando o que lucharon durante toda su vida.

Apuntes sobre El Capital II: De los cambios

Relaciones de los poseedores de mercancías

Para poner en contacto unas mercancías con otras, sus poseedores tienen que establecer mutuas relaciones, de forma que cada cual se apropia de la mercancía ajena entregando la propia, por medio de un acto voluntario común. Los poseedores deben reconocerse tácitamente como propietarios privados de las mercancías a intercambiar. Esta relación jurídica, cuya forma es el contrato, no es otra cosa que la relación de las voluntades que se refleja en la relación económica. En este caso, las personas solo existen a título de respresentantes de la mercancía que poseen.

Recordamos que por mercancía entendemos la producción destinada al cambio o venta. Para el dueño de una mercancía, esa mercancía no es un valor de uso, un objeto de utilidad. La única utilidad que le encuentra es que puede ser útil a otros: que es un instrumento de cambio y portavalor. Es un valor negativo que aspira a intercambiar por otras mercancías que satisfagan sus necesidades. Por tanto, la mercancía solo constituye un valor de uso tras el cambio, manifestando su utilidad para quien la ha adquirido. En definitiva, es necesario que las mercancías se manifiesten como valores antes de que puedan realizarse, mediante el cambio, como valores de uso.

Pero también es preciso que el valor de uso esté demostrado para que las mercancías constituyan un valor. Es decir, es necesario demostrar que el trabajo invertido en producirla haya generado algo útil.

Hay una contradicción en el proceso de cambio: Sólo cuando son útiles las mercancías pueden presentarse como valores pero, para el cambio, deben haberse presentado como valores antes de manifestar su utilidad. ¿Cómo satisfacer esta contradicción?

La relación de cambio engendra la forma moneda

Las mercancías solo pueden manifestar su carácter de valor y la cantidad de éste si se colocan sobre una base de igualdad con una cantidad determinada de cualquier cosa útil, cuyo valor esté ya demostrado. Esta mercancía que se utiliza como base de igualdad se convierte en moneda, como ya comentamos en la entrada anterior. La relación de cambio origina por necesidad la forma moneda.

El desarrollo histórico de la producción y el cambio ha impreso cada vez más a los productos del trabajo el carácter de mercancías (productos para otros). Una parte cada vez mayor de objetos útiles se han producido intencionalmente para el cambio. Es decir, que hasta en su producción los objetos se consideran únicamente mercancía. Y así, la necesidad de una forma palpable que permita comparar los objetos desde el punto de vista del valor (la forma moneda), se ha vuelto cada vez más natural.

La forma natural de la mercancía moneda queda así establecida socialmente como la única forma de existencia del valor.

La forma moneda se asocia a los metales preciosos

Algunas consideraciones adicionales sobre la mercancía que se ha convertido en forma moneda:

La relación social de cambio, que transforma al oro y la plata en moneda, no les da su valor. Estos ya tenían valor antes de ser moneda, pues servían de materia prima para fabricar numerosos artículos. La relación social de cambio solo imprime en estos metales la forma moneda, una forma especial de valor.

Como cualquier mercancía, la moneda puede expreser su propia cantidad de valor en otras mercancías. Basta leer en sentido inverso la tarifa de precios corrientes para encontrar su cantidad de valor expresada en todas las mercancías imaginables.

¡Arriba los que luchan! [Despedida al compañero Alberto “Pocho” Mechoso]

Ayer, día 28 de diciembre del 2012, las autoridades uruguayas hicieron entrega a sus familiares de los restos del compañero Alberto “Pocho” Mechoso, sindicalista, anarquista y expropiador, militante de la Federación Anarquista Uruguaya (FAU), secuestrado y «desaparecido» por militares uruguayos y argentinos el 26 de septiembre de 1976.

Familiares, amigos, vecinos y compañeros, una larga comitiva, acompañó los restos de “Pocho” hasta el cementerio del Cerro, entre cánticos y gritos de ¡¡Arriba los que luchan!!! donde se le dio sepultura, todo entre actos fuertemente emotivos de sus familiares y compañeros.

Reproducimos unas intervenciones saludando a los asistentes, especialmente a los vecinos de los barrios Cerro La Teja, y recordando al compañero, su vida militante y su lucha:

«Antes que nada quiero dar mi fraternal saludo a todos los que hoy nos acompañan. Queremos también informarlos de algunas cosas y decirles algunas palabras. 

Informe del Equipo Argentino de Antropología

Dice acerca de mi padre: “Dicho esqueleto forma parte de los ocho que se exhumaran arqueológicamente el 19 de octubre de 1989 de las sepulturas 73 y 75 del Cementerio Municipal de San Fernando  (Provincia de Buenos Aires) ubicado en la localidad de Virreyes…   Se trataba de exhumar a las ocho personas cuyos cuerpos aparecieran el 14 de octubre de 1976 en el Canal San Fernando  recuperados por la Prefectura Naval e inhumados como N.N. en el Cementerio Municipal respectivo. Se recibieron procedentes de la República Oriental del Uruguay en el marco del proyecto Iniciativa Latinoamericana para la Identificación de Desaparecidos (ILID) las muestras de sangre de Beatriz Elizabeth MECHOSO CASTELLONESE, Alberto José MECHOSO CASTELLONESE y Beatriz Inés CASTELLONESE TECHERA hijos y esposa respectivamente de Alberto Cecilio MECHOSO MENDEZ. Las muestras fueron enviadas a los laboratorios BODE TECHNOLOGY GROUP (BODE) y EAAF-LIDMO, para analizar marcadores de STR autosómicos. De esa manera se obtuvieron perfiles genéticos específicos que al ser comparados con el perfil extraído de una muestra del esqueleto VIR-101 permitió establecer la relación biológica entre estas personas.»

  
En base a los resultados obtenidos del estudio antropológico y los análisis genéticos, se concluye que los restos esqueletarios estudiados, denominados como VIR-101, corresponden a Alberto Cecilio MECHOSO MENDEZ, nacido el 1 de noviembre de 1936 en el Departamento de Flores de la República Oriental del Uruguay, C.I. 956.404-7, desaparecido el 26 de septiembre de 1976 según consta en legajo CNDP 7109.

A esta altura de mi vida tengo claro quien era mi padre y que quería.  Mi padre se crio en estos barrios, Cerro La Teja.  En ellos escuchó  y vio acerca de luchas obreras, condiciones sociales y sobre brutales apaleamientos a los trabajadores. Hombre modesto y sensible no permaneció indiferente frente al drama de su gente, de los de abajo. Pronto se incorporó a la lucha  y compartió ideales de transformación social y de la necesidad de la construcción de un orden basado en otros valores totalmente distintos. Luchó por estos ideales hasta el último momento. Sabía por lo que luchaba y el enemigo que tenía enfrente, era consciente respecto a lo que significaba el combate contra el enemigo de los de abajo.  A su  experiencia  se sumó la del capitalismo a cara descubierta que largo todo su odio antipueblo en esos años que cubrieron de crueldad brutal a la sociedad toda.  Ahí estuvo, como tantos, enfrentando con su pelea diaria y su convicción inquebrantable a la bestia que habían largado a la arena.  Y conoció a esa bestia por dentro. Fue brutalmente torturado, sintió como torturaban a otros compañeros, como violaban mujeres, todo le confirmó con creces cual era el alma del enemigo.  Se  escapó de uno de esos cuarteles donde las bestias masacraban impunemente a los luchadores.  Apenas salió pidió un puesto de lucha en su organización. La lucha para cambiar este infame sistema seguía siendo para él tarea central. Dijo en su carta “¿Qué otro camino nos queda? Ante todo esto, ¿de qué manera vale la pena vivir la vida?… Hay un solo camino, hay una sola manera de vivir, sin vergüenza: peleando. Ayudando a que la rebeldía se extienda por todos lados…”.

En ese “en todos lados” está presente su antimperialismo y la autodeterminación de los pueblos. Por supuesto nada de tropas al Congo o Haití.

Hay costumbres, una cultura, hoy intenciones políticas también de que estos momentos sean de doblar la hoja, de velatorio individual, de que termina una situación.

Pero no, el dolor no nos nubla hechos  de a puño y que están a la vista de quien quiera ver.  En tal sentido no estamos velando nada, no estamos doblando la hoja ni terminando nada. Estamos aquí acompañando una vida y no una muerte. Una vida de entrega, llena de esperanza por un mundo mejor. Esos huesos queridos están gritando: Todo continúa, toda la lucha realizada, los ideales defendidos, los anhelos de seguir firme  sin dobleces  es la única ruta que conduce a la verdadera emancipación.  Esa lucha por el cambio total teniendo como norte una sociedad justa, libre y solidaria hoy como ayer lo merece todo. Solo requiere su ajuste a las nuevas condiciones históricas. Siendo así esto es un canto a la vida y a la lucha. A una vida mejor en una sociedad mejor que nada tenga que ver con esta.

Ha sido claro mi sobrino Lolo en cosas fundamentales. Este ha sido un largo periodo vestido de mucha infamia, de mucha protección a la impunidad. De distinta forma, por momentos descaradamente y otros con tramposas sutilezas. Desde la llamada vuelta a la democracia a nuestros días, la impunidad sobre el horror, de una u otra forma , en lo fundamental, se ha amparado.

Pero estuvo ahí la sensible y tenaz perseverancia de parte del pueblo, especialmente la labor constante de Familiares, que sabemos no fueron los únicos, pero si que mantuvieron sin descanso la antorcha del reclamo.  Hoy ni los mentirosos ni los que tenían miedo de creer pueden negar el horrendo pasado reciente.

Nos importa que se sepa toda la verdad, que la gente sepa lo ocurrido y haga conciencia de lo que tiene este sistema en sus entrañas. Hay unos cuantos torturadores y asesinos presos pero esto es apenas una pizca de la verdad.  Cuanto, cuanto para blanquear un poquito. Basta de cinismo y politiquería. Lo que hubo y seguirá habiendo es terrorismo sistémico; donde sin duda jugó su macabro rol ese estado que tiene articulado el conjunto de la estructura de poder dominante: el sistema capitalista.

Ese terrorismo de estado que se menciona se inscribe en una política general del sistema. Política que  opera de diferente forma de acuerdo a etapas y coyunturas sociales.  En el marco de esa crueldad asesina que mencionamos está implícito claramente que se llevó adelante un procesamiento para hacer lugar a un modelo: el neoliberalismo.  Ese que padecieron y siguen padeciendo los pueblos. Un modelo que venía y sigue viniendo por más para los ricos y poderosos y por menos, hasta la miseria atroz, para el universo de los de abajo. Así que si tomamos en su justa dimensión la macabra situación vivida no deja duda la inmensa cantidad de responsables directos que hay en la vuelta.

Hoy está más que claro. No es algo aislado como todavía ridículamente se dice o insinúa. Es el imperio, es el Plan Condor. Allí está un Kissinger a la cabeza respaldando y coordinando asesinatos, por momentos masacres. Sí,  Estuvieron los organismos del imperio presentes  ayer como lo están hoy,  dando cursos de tortura y muerte apuntando a los luchadores y enseñando técnicas de fuerte represión y de miedo para pueblos enteros.  Para las operaciones de saturación en grande y en chico.

Y quieren más de lo mismo. Hoy están ahí intervenciones sangrientas sobre  distintos lugares, unas de forma directa como Irak o Afganistan y otras a través de la OTAN a lo que hay que sumar desestabilizaciones organizadas o estimuladas y cadenas de lugares para torturar alrededor del mundo.

Los acontecimientos aquí ocurridos estuvieron en ese diseño. Para nuestro pueblo esto no lo terminarán de pagar nunca. No habrá olvido ni perdón.  Aquí perdón es sinónimo de complicidad y de resignación, por eso la mejor y auténtica  manera de recordar a nuestros compañeros es seguir la lucha, los ideales por los que cayeron. Seguir sin claudicaciones, con la firmeza que exige un enemigo como el que tenemos enfrente.  Nada de administrarle lo mejor posible el sistema  a los de arriba para tenerlos contentos y perpetuarlos.

Sí. Hicieron selección, atrocidades, tortura, violaciones, muerte vil para los luchadores activos.  Allí tenían a las bestias que podían instrumentar la política que tan rapaz y miserable sistema quería. Allí estaban los mecanismos de muerte,  capaces de cualquier bestialidad posible: dispuestos, entrenados para ello. Allí estaba ese sujeto colectivo deplorable, inútil, cobarde, capaz de las infamias inimaginables, ese sujeto producido por un sistema dentro de una institución y que tiene función y lugar precisos en esta estructura de dominación basada en la violencia.

Todo ese conjunto institucional y de diversos mecanismos que creo y recreo el sistema desde su origen se orientaron a conformar un tipo de sociedad donde unos pocos, muy pocos, tuvieran todo y las grandes mayorías, los de abajo, tuvieron nada o lo imprescindible para sobrevivir.  Mecanismos que constituyen toda una red de violencia, que abarca lo jurídico,  cultural, ideológico, económico. Malla siniestra que asegura su reproducción.

Pero los pueblos no quedaron ni quedaran pasivos y sumisos. Dando tumbos muchas veces,  igualmente irrumpen. Un sentimiento de justicia y libertad alimentan sus sueños. No matarán nunca la esperanza de los pueblos y de los militantes. Lo que viene no será fácil de enfrentar, pero lo fácil casi siempre es lo peor en este campo.

Pocho se entregó entero por una causa de justicia verdadera, por el socialismo y la libertad, por un mundo nuevo. Y Pocho es de todos aquellos que siguen en ese sueño y esa lucha. Sabemos, fueron muchos, con matices ideológicos diferenciados, los que dieron total entrega en pos de lo que creían,  no podemos mencionarlos a todos pero nos queda el recurso de comprenderlos a todos en el nombre de algunos luchadores como: León Duarte, Gerardo Gatti, Elena Quinteros, Raúl Sendic, Hugo Cores,  Idilio de León, Nuble Yic, Julio Castro el Santa Romero. En el recuerdo y la lucha del día a día siempre estarán presentes.

Hermano y compañero Pocho estarás siempre en medio de nuestra  pelea y nuestros sueños.

Arriba los que luchan»

La mujer en la cultura patriarcal (II)

[Viene de La mujer en la cultura patriarcal (I)]

La cultura es un objeto de construcción de la mujer, y la mujer es un objeto de construcción de la cultura. Mientras que una la fomenta por medio de la teoría, la otra la practica en su ámbito cotidiano. Si la mujer empieza por negar la cultura y al mismo tiempo a poner en práctica la otra, la ideal, la que la sacará de su opresión, tarde o temprano se reconstruirá para sí misma y desde sí misma. “La liberación de las situaciones o formas de alienación es parte de la tarea de construcción de [la mujer nueva]. Pero la construcción de [una mujer nueva] sólo se puede dar masivamente en el contexto de una nueva sociedad” (Ander-egg, 1983:21).

Así pues, en el contexto de la sociedad patriarcal, no se puede ser sujeto si, además, por encima de tal sujeto existen aparatos ideológicos que lo despersonalizan. El sentido de la despersonalización de tal sociedad, por lo común, inhibe por completo a la mujer en la posesión de su mente y de su cuerpo (3). Por tanto, si el ser humano es permeable, habrá que hablar entonces de una reconstrucción de esos aparatos ideológicos que dan forma a las conciencias de los seres humanos. El contenido que alberga las conciencias no es más que el contenido que albergan las instituciones. Y por lo común, tales instituciones son apoyadas por los gobiernos que permiten su cabal funcionamiento. Entonces, para que haya un cambio sustantivo en las conciencias, habrá que hacer también un cambio de gobierno y posteriormente un cambio en las instituciones.

De esta manera, se da por supuesto que hay otro ser humano separado, paradójicamente, de la concepción de ser humano. Digo “separado” porque no es considerado como tal. En dicha separación, no existe una relación de reciprocidad; de igual a igual, más bien, esa separación se encuentra delimitada en los roles de género establecidos por la cultura en la que surgen. Géneros que, desde luego, no poseen los mismos derechos.

En esta ausencia de reconocimiento se presenta la necesidad de reconocer a la mujer como a esa otra vinculada con el que hacer en (y de) la cultura, misma que pone en desventaja a la mujer y beneficia en buena medida al hombre. Estando así las cosas, reconocer a la mujer es integrarla no a la cultura prevaleciente, sino a una nueva en la que tanto el hombre como la mujer se respeten, ejerzan sus derechos, se reconozcan como seres humanos y se vinculen entre sí para beneficio de ambos.

De hecho, del capítulo Género, cultura y filosofía de Rubí de María Gómez, destaco algunos derechos de las niñas y las jóvenes, como el Derecho a no ser discriminadas por su sexo, edad, raza, etnia o religión: el Derecho a la eliminación de barreras que impiden que las niñas, las casadas, embarazadas o madres solteras inicien, continúen o concluyan su educación; el Derecho a una buena alimentación y a la no violencia, etc. Bajo esta consideración de los derechos de las mujeres, la cultura actual debe ser sustituida por otra que integre un nuevo tipo de mujer y un nuevo tipo de hombre.

Con la práctica desde las instituciones como en la sociedad en su conjunto, la cultura puede dar ese cambio sustancial para la transformación de ambos géneros. El hombre y la mujer hacen la cultura y simultáneamente la cultura hace a los seres humanos. Hablamos entonces de una cultura de respeto hacia las demás culturas, una cultura que se ubique en la tolerancia de otras formas de vida, con sus manifestaciones sociales, y claro está culturales. Es decir una cultura universal de respeto, capaz de abrazar a las demás culturas en las que éstas se sientan respaldadas y fortalecidas por esa otra cultura global que las envuelva.

Es cierto que, para que no se repitan los patrones culturales de la represión, también habrá que mirar hacia otros modelos, como el modelo de comportamiento de las amazonas (4), que debería ser un ejemplo de rebeldía para aquellas mujeres que deseen liberarse de las ataduras de la cultura patriarcal-occidental. Eso es lo que hace falta para cambiar su forma de vida. Oponerse a toda forma de organización que no les favorezca para ser sujetas pensantes y creadoras de su propia cultura. Como se ve, las amazonas no se doblegan, hacen la guerra y luchan por su libertad (5).

En el poema Penélope, de Enrique González Rojo, leemos el ejemplo de una amazona: “Penélope no se queda en la casa./ No permanece aquí para cuidar la hortaliza./ Para lavar la cara sucia de los pepinos,/ peinar a los elotes, plancharle a las lechugas/ los puños y los cuellos” (González Rojo, 1988:332). He aquí también un contra ejemplo del que hacer y el destino de muchas mujeres en la actualidad, principalmente de la clase trabajadora. Este tipo de mujer, vive en la cocina, no confronta, acata órdenes, es sumisa, abnegada y sometida por completo a las órdenes de la cultura impuesta. Como este tipo de mujer no es dueña de sí, “…se halla en la cocina todo el día incrustada/ mirando cómo hierve poco a poco su tedio,/ probando a qué le sabe su propia servidumbre” (ibid.: 332).

Vemos así dos tipos de mujer: la mujer “salvaje” de la mitología griega y la mujer civilizada, la que se rebela al orden establecido y la que se somete a él. Para que la mujer salga de su prisión “civilizada” tiene que ser un poco salvaje, como una amazona, que renuncie a ser para “otro” y sea para sí misma. Es más, se da el caso de que no sólo es para el marido, sino también para los hijos, y luego para los nietos. De modo que esta mujer nunca es para sí. No es proyecto de sí, sino de los otros. No es como Penélope, que “no lava los pañales./ No cuelga en un alambre la exposición completa/ de todo su fastidio, frustración, amargura/ encarnada en manteles, calcetines, calzones/ y camisas que lloran lentas lágrimas sucias” (ibid.: 332).

Lo ideal es que la “mujer civilizada” empiece por mirarse en el espejo de las otras mujeres, o lo que es lo mismo, en el espejo de la cultura. Que rompa el espejo de la frivolidad, y que vea no sólo si está mejor maquillada que su vecina, que no sólo se siente a mirar telenovelas y ver cómo de un día para otro le salieron arrugas, etc. Que mire por la ventana y sepa que afuera hay un mundo por cambiar para que cambie ella misma, y de paso la perspectiva de su marido, la de sus hijos, y de sus nietos. Que no nació para quedarse en casa.

Sin embargo, es común en muchas mujeres que se topen con la pared del prejuicio, al intentar salir del marco normativo de la cultura patriarcal, sin que sean un blanco de críticas negativas de su estrecho círculo social. En el caso de las mujeres de escasos recursos, por lo común, su única fuente de información es la televisión y las revistas del medio del espectáculo televisivo. En estas condiciones tan limitadas se conforman con lo que les da la televisión. Se conforman al orden cultural establecido. Y su forma de vida no cambia. Se incrustan cada vez más en la estructura del sistema machista, en la que su ser queda deliberadamente oprimido.

Finalmente, la cultura patriarcal trata de un círculo vicioso con el que deben luchar los hombres y las mujeres, para llegar a emanciparse. Deben dar razón de que la cultura se nos da por hábitos y costumbres que pone en práctica una sociedad. Mismas que pueden cambiarse según haya valor y dignidad en las mujeres, y en los hombres, que sean capaces de luchar en contra del orden cultural impuesto.

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(3) Se entiende aquí por cultura al conjunto de aparatos ideológicos que dan un tipo de ser humano. A saber, la Iglesia, la escuela, la familia, lo jurídico, lo político, lo sindical, los medios de información masiva (prensa, radio, T.V., Internet, etc.), la literatura, las artes, etc. En suma no se es un tipo de ser humano sin un contexto que lo determine. Mismo que diseña tanto instituciones como seres humanos en una época.

(4) Las amazonas son producto de la mitología griega. De ellas se dice que “van a la guerra y se niegan a ser madres de varones, contradiciendo así la función que tradicionalmente cumplían (y cumplen) las mujeres. […] las amazonas rechazan su destino (el matrimonio) y prefieren pelear como los hombres […] representan un verdadero mundo invertido […] Las amazonas son guerreras pero no tienen ciudad y constituyen una amenaza permanente para el mundo civilizado”. (véase el capítulo La mujer en Grecia (mito y concepto) de Rubí de María Gómez, págs. 30-32).

(5) Si bien, en el mito de las amazonas, se asume que hay una advertencia de castigo, mutilación, humillación, y hasta de muerte, en caso de rebeldía, no por ello las mujeres deben frenar la lucha por su liberación. Un ejemplo eficaz de valor, arrojo, y confrontación abierta con el enemigo, lo hallamos en Fidel Castro y demás guerrilleros. Ellos no hubieran hecho un cambio de gobierno –para bien o para mal- en Cuba, si hubieran temido al castigo, la mutilación, etc. Lo mismo para quienes han participado en las revoluciones o para los que han luchado a favor de un cambio de régimen político, económico, social, etc.

Darío Yaparié

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Bibliografía:

  • Ander-egg, Ezequiel (1983), Formas de alienación en la sociedad burguesa, Humanitas, Buenos Aires.
  • Gómez, Rubí de María (2001), “Género, cultura y filosofía” en Filosofía, cultura y diferencia sexual, Plaza y Valdés, México, pp. 75-107
  • Gómez, Rubí de María (2001), “La mujer en Grecia (mito y concepto)” en Filosofía, cultura y diferencia sexual, Plaza y Valdés, México, pp. 25-37
  • Gonzalez Rojo, Enrique (1982), La larga marcha, Oasis, México.
  • Toscano Medina, Marco Arturo (2001), “La filosofía, la mujer y la cultura” en Filosofía, cultura y diferencia sexual, Plaza y Valdés, México, pp. 161-171
1 80 81 82 83 84 96