El SAT pone fin apoteósico a su marcha en Granada
Una inmensa multitud arropó al SAT a su paso por Granada el pasado día 31 de octubre; una multitud de más de 10.000 personas recorriendo las principales arterias de la ciudad andaluza.
"Requiere menos esfuerzo intelectual el condenar que el pensar". —Emma Goldman
Una inmensa multitud arropó al SAT a su paso por Granada el pasado día 31 de octubre; una multitud de más de 10.000 personas recorriendo las principales arterias de la ciudad andaluza.
Los adalides de la bonanza económica y el arribismo mercantil más recalcitrante se han vuelto a negar a sí mismos; tanto las personas que forman este grupo como la ideología que profesan han quedado caricaturizados ante su hipocresía política y económica. Estoy hablando, como no, del Partido Popular. No quedan muy lejos las imágenes en las que Esperanza Aguirre, liberal por antonomasia, llamaba sin tapujos a la ‘’desobediencia civil’’ a la ciudadanía española contra la subida del IVA que en 2010 llevó a cabo, esta vez, el PSOE; ni tampoco son lejanas las continuas declaraciones, campañas, etc., que muchos otros dirigentes del PP protagonizaron. Y es que la hemeroteca es a veces una perra despiadada.
Pues bien, hoy, 1 de septiembre de 2012, los antaño líderes de la rebelión fiscal han subido el IVA. Ciertamente fue hace unos meses cuando aprobaron la medida recaudatoria, mas ha sido hoy cuando se ha materializado. Éste aumenta del 18 al 21 por ciento en el tipo general, y del 8 al 10 por ciento en el tipo reducido; el tipo superreducido, que grava los elementos más básicos para la población: alimentos, vivienda*, libros, medicamentos, etc., se mantienen por ahora al 4 por ciento.
El porqué y las consecuencias.
Según el gobierno esta medida permitirá la recaudación de alrededor de 7500 millones de euros, aunque probablemente esta estadística sea demasiado optimista. Lo que se busca es reducir el déficit público, aun cuando sea éste más bajo que el alemán. En cualquier caso, el gobierno afirma que es necesaria e imprescindible para salir de la crisis económica en la que nos encontramos. Es en este punto donde viene a mí una pregunta recurrente cada vez que escucho aquello de ‘’es necesario e imprescindible’’, y es: ¿Necesario para quién? Desde luego, no lo dirá por la familia que vive sin nómina alguna, ni tampoco lo dirá por el autónomo que ve como su negocio de toda la vida se escurre entre sus dedos, ni tampoco por aquél que se ve ahogado por la hipoteca, entonces, ¿para quién? Pues podría decir que es para tal cúpula plutocrática o para tal lobby de poder, que también es para ellos, y quedarme tan ricamente, pero no, esta medida va dirigida a sosegar el hambre del mercado capitalista, el cual, por desgracia, somos todos o casi todos los que participamos por obligación o por connivencia en él. En definitiva, va dirigida a intentar paliar la vorágine del mercado capitalista, y lo hace como mejor sabe: sacudiendo los bolsillos de la mayoría, que por descontado son los que menos poseen.
Por otro lado, los analistas económicos más cercanos al socioliberalismo, o incluso a la izquierda, advierten que esta medida provocará un efecto rebote, el cual hará más perniciosa la medida si se puede, tanto para el trabajador como el explotador, pues reducirá la demanda y con ello el consumo, la ganancia, la contratación, etc. No seré yo quien entre en el juego económico ni el que apoye postulados neokeynesianos. Las consecuencias ya se verán y a buen seguro que serán lamentables. Sin embargo, sí haré hincapié en que la subida es una consecuencia inherente al sistema capitalista y su mercado; por lo que estas críticas a medias tintas que surgen desde determinados focos socioliberales, me resultan cuanto menos fariseas. La crítica ha de ser integral, lo demás son parches que no consiguen tapar a un sistema basado en la explotación y el sufrimiento humano.
Por tanto, lo que queda por hacer es lo dicho tan reiteradamente desde los medios libertarios: buscar nuevas formas de cooperación, de asociación, nuevos modos de relación humana, en fin, nuevos métodos de vida que preconicen lo humano por encima de lo material. Si no se realiza esta crítica integral, la cual no tiene porque significar la abdicación en otros ámbitos, el discurso caerá en la inocuidad y en el apoyo sistemático a posiciones mercantilistas.
* Este hecho cambiará a partir del 31 de diciembre de 2013, cuando pasará al 21%.
Hace unos días, el 28 de agosto de 2012, salían a las calles de Santiago de Chile unas 150.000 personas con motivo de las protestas estudiantiles. La defensa de la educación pública, laica, y de calidad moviliza a la población.
Después de un agosto extrañamente tranquilo en un año que ha batido récords de movilizaciones, se aproxima el que será, a buen seguro, un otoño calentito.
Los primeros en anunciar una huelga general para otoño fueron el sindicato CGT, que en junio anunciaba estar preparándose para una huelga contra los recortes en derechos sociales y laborales. No especificó el sindicato, sin embargo, que fecha tendría esta huelga esperando, imagino que por estar a la espera de la fecha que den los sindicatos oficiales.
Los sindicatos vascos (ELA y LAB), anunciaron poco después una huelga general en Euskadi para el 26 de septiembre, a la que se sumaron otras organizaciones sindicales como CNT y CGT. Por su parte, CNT y Solidaridad Obrera pasaban a principios de agosto a secundar la convocatoria de CGT de una huelga para otoño, pero sin atreverse todavía a dar una fecha definitiva.
Mientras tanto, el PSOE se organiza en una mal llamada «cumbre social» liderando a CCOO y UGT y anuncian, que «no descartan la posibilidad de una huelga general para otoño». Esta claro pues, huelga va a haber. La pregunta es ¿Cuándo?
Primero, hay que tener en cuenta que CCOO y UGT hace tiempo que no se comen un colín en Euskadi, así que es difícil que lleguen a hacer coincidir su convocatoria con la de los vascos. Por otro lado, CGT, liderando al sindicalismo alternativo, hace gala de su habitual falta de iniciativa propia, no atreviéndose a dar un paso hasta que no lo hagan los mayores. Depende, por tanto, de éstos la fecha para la huelga.
Y en cuanto a éstos, si revisamos las fechas, vemos que CCOO tiene un buen número de congresos regionales programados para diciembre, lo que supone un gran gasto de energías que impediría que optasen por realizar la huelga general en esa fecha, o incluso a finales de noviembre. Personalmente, me da en la nariz que la fecha escogida será, más pronto que tarde, a principios o mediados de octubre. ¿Por qué? Porque el 21 de octubre tenemos las elecciones gallegas y vascas, y al PSOE le interesa un clima de descontento con el gobierno del PP.
Ahora, a nosotros, se nos presenta una importante cuestión. Creo que estaremos de acuerdo que, ante los embistes que el Estado capitalista está ejerciendo contra la clase trabajadora en los últimos tiempos hay que empezar a actuar. Pero por otro lado, nos encontramos a un PSOE débil, más débil que nunca, que va a intentar apoderarse de los movimientos sociales para volver a crecer y a ganar confianza. Y a los dos amarillos, UGT y CCOO, cuyas cúpulas necesitan quedar bien con su afiliación.
El sindicalismo alternativo no tiene ni los medios ni la afiliación de esos dos grandes sindicatos, pero eso no significa que nada se pueda hacer. Se está dando en españa un primitivo movimiento de trabajadores asindicados, las «mareas», que de momento y en algunas regiones se han mostrado críticas con el sindicalismo oficial, acercándose a los alternativos. Existe también en algunas ciudades un movimiento estudiantil en alza con el que unir fuerzas. Un bloque de fuerzas ,como el que ya ha propuesto Solidaridad Obrera en Madrid, puede vconvocar a tanta gente, puede que incluso más, que la que puedan el maltrecho trio UGT-CCOO-PSOE. El sindicalismo vasco aprendió pronto a dejarlos a un lado, y gracias a ello crecieron por su iniciativa propia, lo mismo deberíamos hacer en el resto de España.
Comentaré, por último, que habría que empezar a plantear auténticas alternativas para la clase trabajadora. No basta con reclamar que no nos quiten el derecho a una cama de hospital o a una escuela, la crisis supone más que todo eso. Actualmente, en el proceso productivo, muchos trabajadores se quedan en la calle (aunque personalmente, considero que los que sobran son sus patrones). Es una situación similar a la que se vivió a finales del siglo XIX y que solo se salvó gracias a que la clase obrera supo organizarse y reclamar la jornada de ocho horas, cosa que logró tras mucho luchar. Una jornada de seis horas o menos no solo es completamente posible sino que además es necesaria, trabajando menos, trabajaremos todos. Por otro lado, nos venden la moto de la necesidad de los emprendedores para que se reactive la economía, como si la empresa privada fuera el único motor económico. ¿Qué hay de las cooperativas que permitirían a los trabajadores hacerse cargo de las fábricas que cerrasen? ¿Qué hay de la empresa pública que permitió a un país como Francia salir de la crisis tras la Segunda Guerra Mundial? Es la clase burguesa la que ha ocasionado la crisis. ¿Seguro que también va a ser quien nos saque?
Lo dicho, este otoño, a la huelga. Seis millones de desempleados son el mejor motivo.
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