Entrevista a la Brigada 19 de Julio, proyecto de solidaridad internacional con Kurdistán

La Brigada 19 de Julio es un proyecto de solidaridad internacional con Kurdistán, cuya iniciativa parte de un grupo de jóvenes de Madrid. Están organizando un viaje este próximo verano a territorio kurdo en Iraq para realizar actividades de cooperación con la sociedad civil kurda y las instituciones locales.

– Para empezar, nos gustaría conocer la coyuntura actual del Kurdistán de manera resumida. ¿Cuál es su realidad geográfica, política y social? ¿Cuál es su situación actual desde el año 2012?

La realidad sociopolítica y geoestratégica de Kurdistán es muy compleja. En primer lugar porque aunque hablemos de Kurdistán, la realidad es que a nivel político su territorio se encuentra muy fragmentado. Tanto es así que a día de hoy se encuentra dividido entre los Estados de Iraq (Bashur), Irán (Rojhilat), Siria (Rojava) y Turquía (Bakur). Esta división impuesta con el final del Primera Guerra Mundial y el desmembramiento del Imperio Turco-Otomano es central para comprender tanto la historia de la sociedad kurda como su situación actual.

Si nos centramos en dibujar la coyuntura actual la realidad es que es muy diversa atendiendo a los diferentes conflictos y condiciones sociopolíticas que se dibujan para cada una de las regiones. En el territorio turco continúa existiendo un grado de represión tremendo. Desde la prohibición de cualquier manifestación de la cultura kurda a la destitución y encarcelamiento de cargos políticos kurdos, pasando por torturas, asesinatos, toques de queda y bombardeos y ataques militares que comienzan a desbordar ya las fronteras turcas y a extenderse al norte de Iraq y Siria. Además, desde el inicio de la Guerra de Siria en 2011, el Estado ya autoritario de Erdogan[i] ha entrado en una deriva personalista arrolladora que culminó hace unos pocos meses con la reforma constitucional que amplía aún más sus atribuciones políticas.

Rojava, el territorio kurdo-sirio, es sin duda el que arroja más esperanza sobre las posibilidades y triunfos del movimiento político del Confederalismo Democrático. Una vez que las fuerzas estatales se desmoronaron en el 2011, toda la región comenzó a organizarse de manera autónoma hasta llegar a declarar su autonomía el 19 de julio de 2012. Desde entonces, con una distribución territorial basada en las comunas autónomas confederadas y con sus propias unidades de autodefensa (YPG e YPJ), las kurdas se han convertido en el referente político y organizativo de la zona. En particular porque han demostrado ser las únicas capaces de hacer frente de manera efectiva al ISIS[ii], hasta el punto de haberles hecho retroceder en diferentes puntos. La resistencia y liberación de la ciudad de Kobane en 2015 se ha convertido en el símbolo de esta lucha de oposición a DAESH[iii], que a día de hoy lleva a los kurdos a tener un papel central en la organización de las Fuerzas Democráticas Sirias, con participación de los EE.UU.

Es más difícil, en cambio, obtener información de lo que sucede en el Kurdistán iraní. Más allá de algunas noticias que hablan también de enormes grados de represión y de la oposición explícita del régimen iraní a cualquier movimiento en la dirección de una autonomía kurda, la opacidad sobre la actuación en dicho territorio es muy grande.

En último lugar se encontraría el que quizá es el territorio con mayor complejidad política de todos los que componen Kurdistán, Bashur. Este es el único que como resultado de las luchas del s.XX fue capaz de articular un gobierno autónomo aunque inserto en la estructura del Estado iraquí, denominado como el KRG. Este gobierno, que cuenta con una soberanía bastante elevada y con sus propias tropas militares, las conocidas como peshmergas, están jugando un papel ambiguo y en ocasiones trágico en los acontecimientos de los últimos años. Paradigmático de este papel fue su abandono de las yezidíes frente al ataque del DAESH en el año 2014, que se saldó con un genocidio en masa de la población yezidí[iv] que sólo se frenó gracias a la intervención de las YPG[v] e YPJ[vi] que acudieron desde las montañas sirias. Así la actualidad es la de un conflicto abierto entre la creciente influencia del proyecto del Confederalismo Democrático en territorio iraquí y un KRG que, en tanto que aliado estratégico de Turquía, condena la presencia de las tropas autónomas kurdas en su territorio y continúa trabajando por conseguir una independencia total en su territorio.

– Entendemos el confederalismo democrático como un proyecto político de paz para el Oriente Medio. ¿En qué consiste, es decir, sus bases ideológicas, influencias e inserción en la sociedad kurda? 

El Confederalismo Democrático ha sido fruto de un replanteamiento general del proyecto que había articulado la praxis del PKK[vii] en las últimas décadas. Influidos por trabajos como los de Wallerstein[viii] y por la propuesta del municipalismo libertario de Bookchin[ix], a día de hoy sus principios rectores son:

  • La Autonomía Democrática: la pretensión es romper con el tipo de autoridad que se aplica de arriba a abajo para que la población pueda desarrollar sus propias instituciones colectivas autónomas. Esto por supuesto implica organismos de gestión y gobierno como las comunas de aldea o las asambleas de barrio, pero no se limita a ello. A día de hoy proliferan en los lugares donde el proyecto está pudiendo desarrollarse asociaciones autónomas de base que cubren ámbitos como la producción, la formación, el apoyo entre mujeres o la autodefensa armada de la población.
  • La ruptura con la idea de Estado-Nación y el nacionalismo: una organización de base como la anteriormente descrita es incompatible y antagónica con un Estado-Nación, estructura que históricamente ha tendido a incorporar y administrar cada vez más ámbitos de la reproducción de la vida (educación, sanidad, etc.). Esta gestión muchas veces ha sido abrazada por la población pero en el grueso de los casos se ha impuesto gracias a la existencia de fuerzas militares y policiales, a un monopolio legítimo de la violencia que es incompatible con el tipo de autodefensa propugnada por el Confederalismo democrático. Ahora, de esto no se deriva una postura nacionalista y belicosa. En el análisis de este proyecto político la principal fuente de conflictos en Oriente Medio ha sido precisamente la intolerencia étnica y religiosa alimentada por el combustible del nacionalismo militarista. De ahí que su proyecto, que es en el fondo una propuesta de paz para la zona, pase por el respeto a la diversidad cultural y religiosa y por el trato fraterno entre ellas.
  • El Confederalismo Democrático: la crítica al modelo de Estado-Nación no es sinónimo de hacer desaparecer toda estructura organizativa a gran escala. En este sentido lo que se plantea es que todo principio que no pueda ser resuelto en las comunas asamblearias democráticas pase a ser resulta por estructuras confederales que se organicen en torno al principio de autonomía democrática. Vemos pues una recuperación de la propuesta libertaria clásica en la que se designan portavocías rotatorias y revocables que actúan como cadena de transmisión de las necesidades de las diferentes comunas.
  • La liberación de la mujer: una de las prioridades del Confederalismo Democrático es trabajar activamente por revertir la situación de sumisión de las mujeres. Para ello se han construído organizaciones y unidades de autodefensa exclusivamente femeninas que definen las necesidades y propuestas de las mujeres para la sociedad. De hecho se han habilitado programas de formación, cooperativas de trabajo e incluso una reformulación epistemológica del saber, la jineoloji, desde un punto de vista femenino.
  • La sostenibilidad ecológica: una de las improntas más fuertes de Bookchin en el Confederalismo Democrática, más allá de su apuesta por una organización de base libertaria, es la centralidad que se otorga a la cuestión ecológica en su relación con lo político. Siguiendo su estela la tierra entra como un actor fundamental en la organización de las relaciones sociales y productivas. El objetivo es abandonar la idea de la naturaleza como un objeto al servicio de un mundo humano separado y autónomo para más bien entender las comunas como una parte más de una biosfera diversa y hoy dañada. Por ello la necesidad de una organización de la producción, la alimentación, la construcción, etc. que tome en cuenta las limitaciones del planeta y deje atrás las nocividades de la sociedad industrial.

A día de hoy el grado de implantación de esta propuesta es muy diverso. Aunque compartido por un sector amplio de la sociedad kurda, y presente en todos sus territorios de manera desigual, el referente principal para entender y vivir lo que hay de revolucionario en esta propuesta es Rojava. Y es así porque la relativa desaparición del Estado sirio y la capacidad de maniobra que le otorga la independencia conseguida desde el año 2012, ha hecho que sea en este territorio en el que, pese a las limitaciones de la guerra, más se haya podido desarrollar cada una de las patas que articulan el Confederalismo Democrático. Existen, en cualquier caso, experiencias más aisladas en otros territorios que también están construyendo hoy este nuevo horizonte político, por ejemplo la ciudad que nos proponemos visitar en Iraq: Makhmur.

– Desde el Kurdistán sirio se está llevando a cabo una crucial lucha contra DAESH (Estado Islámico) y además una profunda transformación social y autogobierno democrático ¿De qué manera está influyendo la revolución que está sucediendo en Rojava a toda la región?

Es muy interesante pensar hoy que Oriente Medio se ha convertido en el reflejo y el anticipo de lo que puede ser en un futuro no muy lejano la normalidad en todo el mundo: conflictos geopolíticos por recursos energéticos, recrudecimiento de los autoritarismos políticos, repunte de los integrismos religiosos, migraciones forzadas (tanto climáticas como políticas), conflictividad, etc. No es difícil asociar estas categorías a los principales actores en la zona, a todos menos al movimiento kurdo. Frente a este panorama más bien desolador la gente de Rojava ha decidido oponer la autonomía, el autogobierno, la solidaridad, la autodefensa, la liberación de la mujer, la ecología… Y es por ello que su propuesta es tan importante. Primero porque resulta esperanzador que en un contexto tan oscuro pueda aparecer una propuesta como esta. Pero segundo porque probablemente guarde la respuesta a los problemas de Oriente Medio hoy y de todo el mundo en no demasiado tiempo.

El hecho de que su organización, tomando como pilar las autodefensas de las YPG e YPJ, haya demostrado ser la más efectiva para hacer frente tanto a la represión autoritaria del Estado turco como al neointegrismo del DAESH, ha supuesto una lección para el mundo. Tanto es así que hasta los EE.UU se han visto obligados a tomarlas como interlocutoras y aliadas estratégicas en la lucha contra el DAESH en la zona. Pero también está siendo una experiencia ejemplarizante para todo el resto de población en la zona que están sufriendo la barbarie de los diferentes bandos en liza. El ver que es posible hacer las cosas de otro modo unidos al deseo kurdo de instaurar una convivencia pacífica en el marco de la extensión del Confederalismo Democrático está haciendo posible que mucha otra población comience a organizarse siguiendo estos principios políticos y abandonen la fe en Estado y religiones. Ojalá la tendencia continúe y suceda que esta alternativa al infierno de la región pueda llegar a hacerse mayoritaria, y eventualmente extenderse al resto del mundo.

– Dado que en Rojava se desarrolló mejor debido, por un lado, a años de luchas previas y acumulación de fuerzas en torno al PYD[x], y por otro, al contexto de un vacío de poder al retirarse Al Assad del norte, ¿cómo se está desarrollando el confederalismo democrático en Iraq?

Cómo comentábamos en algún otro lugar, el desarrollo del Confederalismo Democrático en Iraq está siendo mucho más dificultoso. El hecho de que el tronco del que parte el mismo sea el PKK ha sido la excusa perfecta para que el Gobierno Autónomo Kurdo en Iraq, el KRG, condene el proyecto en base a su alianza estratégica con Turquía. Así los territorios en los que comienzan a aparecer tímidos intentos de replicar las experiencias sirias se encuentran con la crítica, y muchas veces incluso la oposición militar, de las peshmergas del KRG. Esto no ha impedido, en cambio, que ante las repetidas traiciones del KRG y la necesidad de defenderse del DAESH muchos territorios, como el de los yezidíes, se hayan incorporado plenamente al proyecto confederal. Sin embargo los obstáculos son continuos: bloqueos militares, requisa de bienes, escaramuzas… La ciudad de Makhmur, otro de los referentes confederales iraquíes, amanecía hace poco más de un mes cercada por las peshmergas en un intento de sofocar y controlar la revolución democrática en la ciudad.

No podemos tampoco olvidar la amenaza creciente que está suponiendo la represión turca, que va desde la acción de sus servicios secretos (detenciones, amenazas, torturas) hasta directamente el bombardeo reciente de algunas zonas al norte de Bakur.

– ¿Por qué elegir el nombre de Brigada 19 de julio? Y, ¿cuáles han sido vuestras motivaciones encaminadas a iniciar este proyecto?

Elegimos el nombre de ‘Brigada 19 de Julio’ inspiradas por algunos de los hechos que se han desarrollado en dicha fecha. Por un lado el inicio de la Revolución Social Española[xi] en 1936, experiencia inspiradora del tipo de mundo al que aspiramos construir. Por otro, la victoria de la Revolución Sandinista contra el dictador Somoza en Nicaragua en 1979, un ejemplo notable del poder conjunto de la población organizada y la solidaridad internacional. Por último, la independencia de Rojava del estado Sirio en el año 2012, pistoletazo de salida de la articulación más extensa y completa del confederalismo democrático.

Todas estas fechas recogen gran parte de las motivaciones y convicciones que nos han llevado a poner en marcha este proyecto. Y es que pensamos que hoy es más necesario que nunca reivindicar que sigue siendo igual o más necesario que nunca transformar radicalmente el mundo que habitamos. La insostenibilidad en todos los niveles que nos atraviesa (económica, cultural, vital, psicológica, ecológica) hace imperativo poner en marcha iniciativas que nos permitan reapropiarnos de nuestra vida y de nuestro mundo.

En estas luchas el internacionalismo es central, sobre todo ante un horizonte de problemas que son también globales, y por ello pensamos que es una buena idea poder unirnos a las kurdas en su lucha para también aprender de ella a la hora de emprender las nuestras propias.

– ¿Cuál es vuestro destino en el Kurdistán iraquí? ¿Qué aprendizajes esperáis desarrollar en el territorio y de qué manera podéis echar una mano por allí?

Viajaremos a Makhmur, una ciudad que se encuentra a unos 100km al suroeste de Mosul. Makhmur es una ciudad fruto de la huida y la migración de las habitantes de distintos pueblos de Bakur (Kurdistán turco), en la frontera con Iraq.

En 1994 el Estado turco atacó a diferentes pueblos kurdos, obligando a sus habitantes a elegir entre alistarse en el ejército turco o huir a las montañas de Iraq. Unas 30.000 personas se desplazaron y se instalaron en tiendas de campaña y cuevas a lo largo de la frontera, dejando atrás los que habían sido sus hogares, que fueron destruidos. El ejército turco sin embargo no cejó en su persecución y se vieron obligadas a cruzar la frontera. A finales de 1994, ya en Iraq, dieron vida al campo de refugiados en Atrush. Sin embargo, en 1996 la ONU cerró el campo y trasladó a sus habitantes a uno nuevo en la provincia de Ninova, a las afueras de Mosul. Este se sitúo en la zona de separación entre el territorio controlado por el Estado Iraquí y el controlado por el KRG, en ese momento una zona en conflicto, sembrada de minas anti persona, inaccesible para el resto de civiles e incomunicada. Debido a las condiciones de inhabitabilidad, a los ataques constantes del ejército turco y a los del KRG, la población fue finalmente traslada a Makhmur en 1998. Cuando hablamos de traslados hay que tener en cuenta que nos estamos refiriendo al movimiento de unas 20.000 o 30.000 personas, incluidas niñas y ancianas a pie, cargando con todas sus pertenencias.

Con el paso del tiempo Makhmur ha pasado de ser un campo de refugiadas a convertirse en una auténtica ciudad gestionada por sus propias habitantes. A día de hoy cuenta con una biblioteca, una asociación de mujeres, una cooperativa textil de mujeres… Se han ido construyendo un total de cinco colegios, donde también hay clases para adultas que han permitido que mucha gente aprendiera a escribir en su lengua materna, ya que en Turquía el kurdo sigue a día de hoy prohibido.

Makhmur es una de las ciudades que da vida al Confederalismo Democrático. Sus habitantes son refugiados políticos que además vivieron en 2014 la invasión del DAESH. Como en otros casos, las peshmerga (las tropas del KRG) dejaron la ciudad a su merced, siendo esta abandonada. Meses después sería el PKK el que se encargara de recuperarla.

Por tanto, de esta ciudad y sus habitantes esperamos aprender sobre su manera de organizarse y de construir y luchar por mantener una comunidad, una identidad y una cultura. También al convivir con las habitantes de Makhmur trabajaremos mano a mano en aquello en lo que nos consideren necesarias. Por último, nuestra intención es recopilar información sobre la realidad de la ciudad para realizar un documental y difundir la causa kurda a la vuelta del viaje.

– ¿Cómo podemos apoyaros en la preparación del proyecto y durante el viaje quienes estamos por aquí interesados en la causa kurda?

Hay varias formas de apoyarnos. En primer lugar vamos a necesitar financiación para el viaje. Para conseguirla hemos puesto en marcha una campaña de microdonaciones en la plataforma firefund en la que todo el mundo está más que invitado a participar. También celebraremos diferentes actos (charlas y conciertos) en los que se podrá apoyar el proyecto mediante la compra de comida o de las papeletas para una rifa. El resultado de esta se hará público en la fiesta que celebraremos el 24 de junio en el CSrOA La Quimera de Lavapiés, a la que estáis todas invitadas.

Un vez allí agradeceremos la ayuda en la difusión de todo el material que iremos produciendo día a día en el relato de nuestra experiencia, y en general en la difusión de la situación del movimiento kurdo. De hecho existe la posibilidad de actuar como enlace aquí para mantener una red de apoyo a las compañeras que estarán en Kurdistán. Para todo ello nos podéis contactar.

– ¿Qué esperáis después del viaje? ¿Tenéis pensado continuar el proyecto de solidaridad internacional y difundir vuestro aprendizaje para extender el conocimiento de la revolución democrática del pueblo kurdo?

Nuestra idea es dotar a la Brigada de una continuidad en dos sentidos. Primero, hacer posible que otras personas en años sucesivos puedan también visitar Kurdistán y apoyar de manera directa lo que allí está sucediendo. Pero segundo, y quizá más importante, funcionar como un vector de difusión y apoyo internacional a la causa kurda en nuestro territorio. Ya sea a través de la difusión de nuestra experiencia, de la puesta en conocimiento de la actualidad de la lucha kurda o mediante movilizaciones concretas nuestra idea es ser un actor activo en la sociedad que lucha por los intereses y la visibilización de la causa kurda y de su revolución democrática.

– Unas últimas palabras que nos queráis transmitir…

Gracias por habernos dado la oportunidad de compartir con vosotras y mucho ánimo con vuestro proyecto de comunicación social y libertaria.

Para más información:

http://brigada19julio.org/

[i] Actual presidente de Turquía desde agosto de 2014. Previamente fue primer ministro entre marzo de 2003 y agosto de 2014, y anteriormente alcalde de Estambul (1994-1998)

[ii] Siglas en inglés del conocido como Estado Islámico de Iraq y Siria.

[iii] Otra manera de nombrar al Estado Islámico. En lengua árabe, el sonido de esta palabra es parecido a «algo que aplastar o pisotear», una acepción que usan sus enemigos y ofende a los terroristas.

[iv] Minoría preislámica cuyas raíces se remontan a 2000 a.C. Hasta el siglo VII d.C. fue la religión oficial de los kurdos, pero luego la islamización obligatoria fue reduciendo su número.

[v] Las Unidades de Protección Popular, En la actualidad combate contra Estado Islámico y el grupo ha adoptado una postura defensiva y una política de neutralidad, enfrentándose a cualquier grupo armado que intente capturar sus territorios con la intención de traer la guerra a las zonas kurdas.

[vi] Las Unidades Femeninas de Protección, es una organización de autodefensa que fue establecida en 2012 como una brigada exclusivamente femenina kurda para unidades de protección de personas.

[vii] El Partido de los Trabajadores de Kurdistán es un partido político fundado en Turquía en 1978. Su ideario político inicialmente era marxista-leninista, pero tras el encarcelamiento de su principal responsable en 1999, Abdullah Öcalan, condenado a cadena perpetua por el Estado turco, ha transformado su estrategia política.

[viii] Es un sociólogo y científico social histórico estadounidense. Principal teórico del análisis de sistema-mundo.

[ix] Es un historiador, investigador y activista ecologista estadounidense, autor de una extensa colección de libros sobre ecoanarquismo y socialismo libertario.

[x] El Partido de Unión Democrática es un partido político fundado en 2003 por kurdos del norte de Siria. Este partido está hermanado con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

[xi] Fue un proceso revolucionario que se dio tras el intento de golpe de Estado del 17 de julio de 1936 que desembocó en la Guerra Civil Española. Su principal base ideológica fue el anarcosindicalismo y el comunismo libertario de la CNT-FAI.

Análisis de la plurivisión del sistema universitario, desde una perspectiva antropológica

Los motivos que han llevado a la realización de este artículo de opinión, han sido basados en la observación de un contexto universitario, del cual participo como estudiante, pero que parece ser transversal a las diferentes universidades madrileñas. Esta observación viene dada a través de encuentros y conversaciones informales, con universitarias de otras ramas formativas y otras Universidades. Con el tiempo y la repetición de este tipo de encuentros y conversaciones, pude percibir un patrón que se reproducía sistemáticamente en las diferentes experiencias de los estudiantes. Por ello, este artículo es presentado, no tanto como crítica a un sistema cuyo mal funcionamiento es estructural, sino como llamada de atención sobre una realidad que puede ser transformada, si se aprovecha la oportunidad de entablar relaciones de diálogo y performatividad entre los diferentes estratos universitarios, principalmente entre alumnos y profesores.

Cuando hablamos de la plurivisión del sistema universitario, nos referimos a las diferentes formas en que éste es percibido, centrándonos específicamente en las diferencias generacionales y sociales.

Desde siempre, la Universidad como entidad, ha sido reconocida colectivamente como un espacio de formación intelectual y reconocimiento social. Cuando los hijos de los obreros empezaron a poder acceder a ella, se agudizó aún más esta perspectiva, diferenciándose como obreros de primera categoría. No obstante, también sirvió para que la Universidad se llenara de contenido social y político, que abogaba por una sociedad más justa.

La generación de nuestros padres y profesoras, creció bajo esta perspectiva, donde poco a poco la universidad iba adquiriendo un matiz ideológico de base marxista y revolucionaria. Una universidad, donde las diferencias de clase seguían siendo evidentes, pero se luchaba por erradicarlas y por dotar de herramientas a un pueblo que salía de una dictadura de más de 40 años. Los obreros dejaban de quedar relegados a mano de obra y trabajos de poca categoría y empezaban a ascender socialmente. Esta realidad, fue adquiriendo peso en la ideología de superación obrera, haciendo que aquellas que habían accedido a estudios superiores y, especialmente, aquellas que no habían conseguido cursarlos, pretendieran garantizar un futuro económico y educativo superior a las generaciones futuras.

En consecuencia, se crea un imaginario colectivo que idealiza la universidad como germen de las luchas sociales, como el último escalón hacia una vida de éxito social y económico, como la garantía ante todas las dificultades venideras. Cuántos de nosotros no habremos crecido con el eslogan de “debes ir a la universidad para ser alguien en la vida”, como si los millones de personas que no han podido o querido, estudiar en la universidad se anularan a sí mismas por el mero hecho de seguir siendo obreras. Como si un hijo con titulación universitaria, valiera más simbólicamente que sus padres, y el esfuerzo de los mismos por garantizar sus privilegios. Cuántas estudiantes no se han visto arrastradas a la universidad sin tener claro en verdad, qué es lo que querían conseguir en sus vidas, sólo porque es “lo que se espera de ellas”.

Pero nos encontramos aquí, cursando estudios universitarios. La generación mejor formada de nuestra historia. La que menos claro tiene su futuro, la que menos se moviliza, la que más pasividad acumula y más murmulla en los pasillos su descontento formativo, sin saber focalizarlo. ¿Dónde ha quedado la promesa de un futuro profesional estable? ¿Por qué nuestro título nos hace “más alguien en la vida” trabajando tras el cajero automático de un centro comercial, que al resto de compañeros no titulados? ¿Dónde ha quedado el germen de las luchas obreras en una universidad donde, si trabajas a la vez que estudias, te penalizan por no asistir a clase?

No pretendo sonar derrotista, sino evidenciar las realidades que cruzan los pasillos de cualquier facultad universitaria. Las dudas que nos planteamos las jóvenes estudiantes, que no tenemos definido el futuro y que nos siguen vendiendo el cuento del tradicional capitalismo, cuando la nueva realidad supera y destruye cualquiera de esas percepciones neoliberales. Evidenciar la declive situación en que sentimos que se encuentran nuestras universidades y la monótona resignación, con la que cada día acudimos a un aula donde copiamos pasivamente las mismas diapositivas que el docente de turno nos quiere leer; donde el lugar a la crítica y el libre pensamiento se acallan con “es que eso no es así y punto”, o profesores que te animan a que des tu opinión, especialmente si es contraria a la suya, para humillarte en público y de manera nada pedagógica.

Por supuesto, estos casos no son la totalidad, también hay profesoras que en su idealismo, intentan venderte una imagen que se desarma en su propia bondad, profesores que te contagian su pasión o aquellas que, a sabiendas de que este proceso es puro trámite, intentan facilitártelo con nuevas ideas y propuestas. Algunos, aunque pocos son los casos, apoyan ideológica y posicionalmente algunas de las propuestas alternativas, fomentadas desde el germen universitario. Algunas intentan romper y deconstruir el elitismo intrínseco a la formación universitaria, e incluso los hay que aún se resisten a implementar en sus metodologías docentes, las abusivas restricciones de los nuevos planes de estudios, facilitando la comunicación, el trabajo y el aprendizaje colectivo.

No creo que esta situación, se deba sólo a un problema generacional o de elitismo académico, sino a un problema de pérdida de contacto con la realidad. Muchos profesores dicen entender la situación de los estudiantes menos privilegiados, si bien nunca tuvieron la misma situación o quizás ya la han olvidado y guardan un recuerdo difuminado y romántico al respecto. La sensación que queda en el estudiantado es la de no tener acceso real a sus profesores, la de no aprender, la de perder la ilusión por aquello que, bajo una imaginario hegemónico y heredado, habían idealizado.

No es sólo un problema en la relación entre docentes y alumnas, cuya comunicación no rompe las jerarquías formativas y queda restringida a un aula; sino algo que va más allá, que afecta a la estructura global del sistema educativo, que permite jóvenes cada vez más preparadas según dicen, pero peor formadas según parece. Un problema que, si bien no es fácil de resolver, es necesario, y pasa por una renovación absoluta y desde la base, del sistema educativo, social y legal.

Nuria E.

La política que se vomita

“Claro, es que la política es muy terapéutica” – Me dijo mi colega cuando le expliqué que la militancia me había ayudado a superar la bulimia. – “Claro, es que organizarse, implicarse, que si ahora una huelga, luego una mani, todo eso te empodera, está claro…” 

Durante bastante tiempo me creí todas estas palabras e hice de la política mi salvación. Es evidente que leer a Marx es mucho más enriquecedor que perder una hora en el supermercado buscando el yogur que menos engorda. También es mejor hacer pancartas que engullir galletas casi sin respirar. Es más bonito ir a una manifestación gritando con el megáfono que quedarte en un rincón llorando, temblando, tomándote el pulso, y creyendo que te va a dar un ataque al corazón por todo lo que has comido. El activismo ayuda, te distrae de tu mundo obsesivo donde solo hay lugar para las dietas, el ejercicio desmesurado, la depresión y la culpa. Las asambleas y los movimientos sociales hacen que tu meta en vez de la delgadez sea la revolución social, de repente te crees capaz de todo…

Pero la política del mismo modo que puede empoderarte, puede también hundirte en la mierda, dependiendo del género que tengas, la edad, la clase social, la procedencia… porque la política no es igual para todo el mundo y hay opiniones que cuentan más que la de otrxs. El racismo, la homofobia, la gordofobia, el clasismo, el machismo y todas esas lacras que joden la existencia están ahí también, en el espacio supuestamente liberado. Están en nuestros amigos, compañeros y ligues, incluso están en nosotras mismas. Las prioridades, los privilegios, los liderazgos, influyen, y hacen que la política en vez de servirte de terapia te sirva para sacar lo peor de ti: rivalidades entre compañeras, exigirte demasiado, agotarte para llegar a todo, comparar, competir, distorsionar… o sea que el activismo político cargadito de machismo no es el paraíso empoderador que creías, sino más bien es un desencadenante más de atracones y dramas y es que si hay machismo no puedes liberarte, y por lo tanto, tampoco puedes curarte.

Entonces decides parar de ese ritmo frenético que no te lleva a ninguna parte,  y cuando paras te das cuenta de que sólo mejoras allí donde hay feminismo: esa idea radical que te recuerda que estás viva y tienes derecho a hacer y a disfrutar de lo que te salga del coño. El feminismo parece la mejor terapia porque de repente eres la mujer que siempre quisiste ser, porque de repente descubres el inquietante mundo de los (auto)cuidados. Y resulta que todo va sobre ruedas…

…hasta que vuelve la bulimia.

Tarde o temprano la bulimia siempre vuelve, y si vuelve es porque nunca se fue, de hecho nunca va a irse. Y no es una cuestión de victimismo crónico, ni se trata de vender una idea de incurabilidad. Se trata de legitimar nuestra propia histeria, nuestros métodos de canalizar el daño que genera esta sociedad maldita. Si el conflicto con el género no desaparece, las recaídas tampoco, y lo último que deberíamos hacer es machacarnos por volver a caer. No se lucha contra la bulimia, se lucha contra el capitalismo que la genera. Así que no nos queda otra que aprender a convivir con la enfermedad y dotarla del contenido político que tiene. Porque si lo personal es político, entonces lo bulímico es político.

El problema está en que la bulimia no cabe en todos los espacios de militancia, por muy feministas que se autodenominen. Te encuentras con que no puedes pronunciar ni la palabra en un espacio activista, y esto no es culpa tuya, ya que es una responsabilidad colectiva acabar con los estigmas y generar espacios donde el dolor, el malestar y el miedo se pongan en el centro del debate. Aprender a cuidarnos también es parte de la lucha, o sea que cuidado con el feminismo que no cuida porque acaba generando dinámicas muy tóxicas que pueden doler más que vivir tomando laxantes y contando calorías.

Lo que no se nombra no existe, y no podemos seguir fingiendo que la bulimia no existió, que no existe. La política no puede dejarnos atrás, solas y rotas, llorando en el espacio privado. La política también es nuestra e iremos a por ella. Pero nos va a servir cualquier política, sólo sirve la política que se vomita, la que nos sale de dentro a lo visceral sin postureo ni superioridades morales. Esa política que toca la fibra y nos hace entrar en contradicción, esa que nos duele. La política de la empatía, la de hoy eres tú la que vomita pero mañana podría serlo yo, o mi madre. Esa es la política que de verdad empodera. Si en el gueto anarco, en el partido o en el colectivo del barrio no cabe tu bulimia pues nómbrala en el bar o en la discoteca. Hay aliadas por ahí que te comprenden y no te juzgan, haz política con ellas. Si no lo puedes decir con palabras en medio de una asamblea porque sabes que los roles de poder y la inutilidad emocional del personal te van a dejar más tocada aún, pues escríbelo, dibújalo, así hasta que la bulimia en concreto y la enfermedad o malestar en general, estén en todos los espacios políticos, en todos los discursos. Creando mensaje, hablando claro, rompiendo estigmas, así, poco a poco, hasta que estemos todas fuera del armario vomitando política.

La potencia del centro social La Ingobernable

“En este mundo las cosas flexibles dominan a las sólidas.” Lao Tse

Como muchas ya sabréis el pasado Sábado tras la manifestación #MadridNoSeVende (impulsada por diversas organizaciones y movimientos sociales, que reclama una ciudad habitable) se ocupó un espacio en la calle gobernador 37, en pleno paseo del Prado. El edificio es del ayuntamiento, pero fue cedido por Ana Botella a 75 años a un arquitecto amigo de su marido.

Cientos de personas participaron de la ocupación, y en las primeras asambleas. Madrid necesitaba de un espacio aglutinador, la ciudad y sus gentes lo pedían a gritos. No es casualidad que algunos concejales, Ganemos Madrid y espacios cercanos al sector crítico del ayuntamiento (patio maravillas) participasen y apoyasen la acción. Tampoco es casualidad que el primer nombre del espacio haya sido “La gobernadora”.

Tras la primera asamblea se decide cambiar el nombre por “La Ingobernable”. El contenido político del cambio de nombre nos puede dar algunas pistas de lo que en un principio parecía ser el espacio (el nuevo patio maravillas) y lo que la multitud y su desbordamiento ha querido que sea. Lo que parecía el nuevo espacio de la disidencia del ayuntamiento y su entorno, ha resultado ser en realidad una potencia autónoma, unas ganas de hacer, de reencontrarnos tras años de parálisis. Que esto no se convierta en un ring de combate de las tensiones internas de Ahora Madrid depende en parte de nosotras. Otro ejemplo más que lo representado excede siempre a su representación.

Disponer otra vez de un espacio en una de las arterias principales de la metrópoli nos debe hacer reflexionar sobre la utilidad de este. La Ingobernable no es un espacio para “hacer barrio”, frente al Caixa Forum y el Museo del Prado. La ingobernable si que puede convertirse por un lado en un espacio de encuentro para proyectos y movimientos de los barrios, y por el otro en una toma de posición frente al colonialismo urbano. La lucha contra la gentrificación pasa inevitablemente por la recuperación de espacios que nos han sido expropiados, repensar la ciudad como un espacio de guerra, de colonización por parte del capital, es una necesidad. Si seguimos esta lógica, reconquistar lugares en territorio enemigo es un avance en la lucha de posiciones de la guerra.

Pero no podemos ser ilusos, estas zonas de la ciudad son lugares irrecuperables e inhabitables a no ser que tengas las cuentas con muchos ceros a la derecha. Nos puede servir, eso sí, como centro de operaciones contra la gentrificación y turistificación de la ciudad, como isla y refugio en las movilizaciones que se suelen desarrollar por el centro, y como frente de combate si en algún momento queremos bloquear alguna arteria metropolitana.

No olvidemos también que La Ingobernable se encuentra en la misma calle (paseo del prado/castellana) que el nuevo espacio de los nazis del Hogar Social. Peligroso es el proceso de normalización que se esta produciendo con el Hogar Social en Madrid. Incluso Melisa, su portavoz, estuvo en la puerta de la Ingobernable el pasado Miércoles, provocando y tratando de generar enfrentamiento para su estrategia comunicativa. Frente a la privatización del espacio y la violencia que genera la propia presencia del HSM, La Ingobernable deberá ser el espacio abierto, multiforme e intercultural, lugar de refugio para manteros (que participaron de la manifestación de #MadridNoSeVende) y para el resto de disidencias. “Un mundo donde caben muchos mundos” como dicen unas amigas mexicanas.

Dicho esto, difícil va a ser que un espacio en un “lugar privilegiado” pueda permanecer en el tiempo, aunque la relación de fuerzas dependa en parte de nosotras, la incapacidad de penetrar en el barrio hace del espacio un lugar indefendible. Es por esto que nos debemos de quedar con la esencia y la potencia que nos ha llevado a que algo como La Ingobernable sea posible en un Madrid que lleva años bajo la parálisis. Defender el espacio esta bien, pero la prioridad debe ser tejer redes para que la potencia pueda continuar en ese u otro espacio. Lo importancia reside en la relación y el como hacemos, no en el espacio ni en la identidad.

Algunas amigas dirán que La Ingobernable es un paso más para el poder popular, yo prefiero hablar de la construcción de autonomía, de espacio de confluencia, en donde entrecruzarnos, agregarnos y conectarnos con otros devenires singulares.

Que no se sepa muy bien como definir “La Ingobernable”, que al principio pareciese una cosa que va mutando por la multitud no lo debemos ver como algo negativo, sino como fuerza de la heterogeneidad. Ser algo indefinible e irrepresentable nos ayuda a no ser producidos como sujetos políticos y diluirnos en el desbordamiento. Nuevos aires han llegado a Madrid, aires de autonomía, de volver a las calles junto con el buen tiempo.

 

Publicado originalmente en Solidaridad Obrera

http://lasoli.cnt.cat/11/05/2017/luchas-potencia-centro-social-ingobernable/

Por un 1º de mayo que sirva para demostrar el poder obrero

Ha llovido muchísimo desde aquella revuelta de Haymarket y queda mucho por recuperar la fuerza que tuvo el movimiento obrero antes de la II Guerra Mundial. Pero el pasado ya es pasado, estamos en 2017 en un contexto en el que el PP ha vuelto a ganar las elecciones y se ha cerrado el ciclo electoral en España. Creo que más que hablar del sentido del primero de mayo habria que plantear este día no solo como día para movilizarnos en las calles, sino para hacer un repaso de los conflictos laborales en este año. Se ha criticado este dia que por las manifestaciones solo es reproducir un folclore, un ritual en el cual hay que salir a las calles a la manifestación de la ciudad para demostrar que se apoya a la clase obrera. Del mismo modo, se critica que mucha gente se vaya al Viña Rock por simple postureo revolucionario.

Cómo lo estamos haciendo

Sea cual sea la cuestión, estos últimos años el 1 de mayo, al menos en Barcelona, está siendo de todo menos obrero, demostrando la división y las luchas intestinas dentro de la izquierda radical: ronda de contactos desde diciembre para hablar sobre qué hacer el 1 de mayo, varias convocatorias para un solo día con diferentes horas y recorridos, manifestaciones con bloques de cada ideología cada cual con su bandera, reivindicaciones autorreferenciales y de cualquier cosa menos de clase, folclore hablando del pasado, disputas de a ver quién hace la acción más espectacular… Y con todo este panorama, no nos damos cuenta de dónde estamos la clase obrera y que nos estamos alejando de ella: paradas, camareras, el botones de los hoteles, las kellys, trabajadores y trabajadoraas del sector TIC y de la industria, manteros, reponedores, cajeros, bomberos … en general todas aquellas personas que están sufriendo la explotación laboral para poder vivir. Y sobre todo ellas, las cuales perciben de media un salario menor al del hombre además de tener que asumir tareas de cuidados que no son reconocidas ni remuneradas. Es penoso que ante esta coyuntura de precariedad generalizada no nos planteemos líneas de trabajo que vayan encaminadas a dar cobertura sindical ante una buena parte de la clase trabajadora abandonada por los sindicatos de concertación. Esta gran mayoria nos ve como frikis, vividores, radicales violentos, vagos y maleantes… en fin, algo ajeno a ellos.

Cambio de dinámicas. Una propuesta estratégica

Hemos de dejar de pensar que el 1 de mayo solo sea un día para tocarse los huevos, manifestarse, homenajes al movimiento obrero del siglo anterior o irse al Viña, para ir viendo más allá de un día. La clave está en que no debemos ver este día como especial y aislado de resto de días, sino como una fecha cuyo significado tenga que ver, y esté vinculado, con las luchas obreras en la actual coyuntura. De este modo, podemos tratar este día con contenidos que permitan la continuidad de la lucha:

  • Mapeo de la situación laboral en el último año: efectos de la reforma laboral, sectores, tasa de desempleo, condiciones laborales, situación de los sindicatos concertados y de los alternativos…

  • Análisis de los conflictos dados estos últimos años (el correscales, telemarketing, estibadores…) teniendo en cuenta los orígenes, su trayectoria, cómo han terminado (o siguen en pie) y qué experiencias podemos aprender de ello.

  • Situación del sindicalismo alternativo. Qué se está haciendo bien y qué no. Qué se ha avanzado respecto al año anterior en los sectores y cómo van evolucionando: artes gráficas y espectáculos, sector TIC, las kellys, sindicato de manteros…

  • Sobre los conflictos aún vigentes, aprovechar este día para darles visibilidad en las calles rompiendo el aislamiento y el corporativismo, demostrando que los problemas, aunque en distintos centros de trabajo, tienen una base común: el capitalismo.

  • Proyecciones de futuro en clave de trazar unas líneas de trabajo sobre cuestiones como cambiar las dinámicas que lastran, cómo afrontar la temporalidad, la subcontratación, las situaciones de indefensión, horarios interminables… Posibilidad de implantación más allá del centro de trabajo: el barrio, la vivenda y grupos de apoyo mutuo…

Otro punto importante viene de parte de las organizaciones sindicales, los cuales deberián de aparcar el afán de protagonismo, dejar de centrarse en marcar diferencias las unas con las otras y más buscar confluencias, dejar de criticar demasiado a los sindicatos concertados (en clave estrátegico: si CCOO y UGT abandona las calles, las ocupamos nosotras. Si abandonan un sector, buscaremos implantacián allá donde se hayan ido. Si venden a la plantilla, recogemos el descontento y le damos herramientas/alternativas…).

Nunca más un 1º de mayo sin lucha de clases

El objetivo de este día pues no es para pasear las banderas ni salir en procesiones, ni liarla, ni ver quién monta la acción más espectacular, sino decir que hoy hablar de clase sí tiene sentido, y demostrarlo visibilizando la unidad de la clase obrera, los conflictos que se han ganado y los que quedan por ganar. Todo ello debe ser fruto del traajo de hormiga en el día a día en los tajos con un horizonte revolucionario: que la clase obrera asuma el control de la economía enmarcado en un proyecto político socialista libertario. En este sentido, articular el movimiento obrero a través de los sindicatos (tanto laborales como de barrio) como sujeto político e interlocutor legítimo en la lucha de clases. Solo así podremos recuperar el significado del 1º de mayo para la clase obrera: un día para demostrar que la clase trabajadora organizada tiene el poder y es capaz de cambiar las cosas.

Este artículo también está disponible en la edición en papel del periódico Solidaridad Obrera

La relación entre el movimiento político y el movimiento popular

Abro este nuevo artículo con ánimos de volver a indagar en el tema histórico para poder aprender alguna cosa para nuestros tiempos. En este 2017 se cumplen 100 años de la Revolución rusa. Me ha parecido muy interesante la entrevista a Julián Vadillo sobre su nuevo libro, que aún no ha caído en mis manos. En ella dice una obviedad que veo necesario destacar, por que en el ambiente libertario no lo es tanto:

Los majnovistas son en esencia anarquistas: Majnó es anarquista, Archinov es anarquista… pero el majnovismo como tal es un movimiento de las masas laboriosas, como ellos mismos dicen. Anatol Gorelik, en El anarquismo en la Revolución rusa, dice que el majnovismo no es anarquista sino que tiene elementos que los une a los anarquistas, y los anarquistas ven en el majnovismo una opción importante para el desarrollo de sus ideas. Aparte está la Confederación Anarquista Nabat, la organización de los anarquistas ucranianos, en la que no está Majnó pero hay una confluencia. Aunque el majnovismo como tal no se defina como anarquista sí es antiautoritario, horizontal, autogestionario y tiene muchos puntos en común con el anarquismo.

Lo que nos está diciendo Vadillo no es otra cosa que el makhnovismo (que a menudo se trata como si fuera una organización anarquista sin más) era un movimiento popular y de masas y no era un movimiento específico anarquista. La específica es Nabat, que actúa de organización política de los anarquistas.

De aquí se transmite una idea muy interesante de dualismo organizativo, en los que un movimiento revolucionario está compuesto por una organización política y por una organización de masas. En este caso el makhnovismo estaba dirigido y dinamizado por anarquistas, de ahí que tuviera tantos rasgos comunes con el anarquismo, si bien era un movimiento de carácter campesino y popular.

En esto se parece al movimiento zapatista (el de Emiliano Zapata, no el actual) de la época que no se adscribía a ninguna corriente ideológica en particular pero que también compartía rasgos con el anarquismo. En este caso destaca el papel de Antonio Díaz Soto y Gama, anarquista proveniente del Partido Liberal Mexicano (organización política) y de la Casa del Obrero Mundial (sindicato anarcosindicalista). Su papel, fue relevante en el Ejército Libertador del Sur de Zapata, generando un discurso propio del movimiento, que estaba en sintonía con las ideas que había defendido el PLM.

Como vemos se trata de una nueva participación clave de militantes libertarios en un movimiento de masas revolucionario, que ayudan a construirlo. Su ejemplo se podría trasladar a Mikail Gerdzhikov y la comuna de Strandhza en la Bulgaria de 1903 y muchos otros casos similares a lo largo de la historia.

Las alianzas no se hacen por que sí. Ambas son tácticas que se supone que benefician a todas las partes. De la misma forma que podremos ver casos en los que las alianzas salieron mal, tenemos muchos otros tipos de alianzas que ayudaron a que el movimiento revolucionario creciera. De la misma forma crear un movimiento grande, plural y amplio es una forma para crear una organización con posibilidades revolucionarias. Y llevarlo a cabo debería ser responsabilidad de cualquier persona que se considere revolucionaria. Como es probable que solos no podamos crear un movimiento popular con garantías de ser una entidad de transformación social, pues tendremos que apoyarnos y colaborar con otra gente de otras tendencias y corrientes que nos apoyen en esta tarea. Lo último que hay que hacer es quedarse en la parálisis de la vida interna de los movimientos exclusivamente políticos o específicos.

@BlackSpartak

 

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