La izquierda revolucionaria estamos fuera de juego

Es posible que encontréis el título de este texto demasiado osado, falto de un análisis pormenorizado, o incluso, una mala idea difundir una sentencia tan abrumadoramente negativa para nuestras expectativas políticas. A través de este artículo intento sentar bases de reflexión para que encontremos en esta frase demoledora el potencial suficiente para cambiar radicalmente la situación actual que tenemos delante.

Probablemente muchas personas os hayáis enterado que este domingo por la noche hubo elecciones presidenciales en Francia, y si bien, mi preocupación por el sistema electoral o las cifras parlamentarias es más bien escasa, sí aspiro a sacar conclusiones en clave socio-política que pueden interesarnos al pueblo trabajador. La realidad práctica de la política legislativa me ha llevado a descreer bastante joven de las posibilidades reales de unas instituciones inservibles para generar una transformación palpable para las personas que día tras día nos levantamos a trabajar incansablemente para sobrevivir. Sin embargo, por más que estas instituciones políticas no respondan a las necesidades colectivas de la gente, me parece un error no analizar convenientemente estas dinámicas sociológicas. Una vez conocidos los resultados de las mencionadas elecciones francesas, y sabiendo que el sistema electoral francés se basa en dos elecciones consecutivas, los medios generalistas proclamaron vencedores de los mismos a Enmanuel Macron y a Marine Le Pen, que tendrán que enfrentarse en una segunda vuelta. Para estar mejor informados/as conozcamos mejor a estos dos representantes:

Marine Le Pen es una abogada francesa, presidenta del Frente Nacional, sucesora e hija de Jean-Marie Le Pen, ex político y veterano militar de los paracaidistas franceses de la Legión Extranjera que participó en varios conflictos bélicos contra los procesos emancipatorios y anticolonialistas en Indochina (1953), en Suez (1956) o en Argelia (1957). Su partido tiene un ideario revestido de antiliberalismo popular y ultranacionalismo, que esconden un peligroso discurso xenófobo, autoritario y socialmente intolerante con cualquier minoría discriminada.

Enmanuel Macron es un alto funcionario francés, especialista en inversión bancaria que acabó siendo socio en la Banca Rothschild, hasta llegar a formar parte del gobierno de François Hollande como Ministro de Economía, entre otras cosas impulsando la Reforma Laboral francesa que llevó a protestas en las calles a cientos de miles de personas de clase trabajadora. Defensor de la ideología neoliberal que intenta retratar las bondades de un capitalismo como mejor sistema posible, obviando la incompatibilidad de este con la vida humana como demuestra nuestra cotidianeidad internacional.

Por lo tanto, nos encontramos con que los dos máximos vencedores de dichas elecciones francesas son una persona que radica su discurso en presentar como un bien social el neoliberalismo y otra que defiende un discurso nacionalista y xenófobo. Esto nos lleva a preguntarnos dónde se encuentra por lo tanto el discurso de la izquierda revolucionaria, y por este no me refiero al representado por el candidato Melenchon, a esa izquierda progresista que se atrinchera en la social-democracia ante el impetuoso avance de los otros dos actores. La confrontación social no la estamos presentando desde hace ya bastantes años la izquierda transformadora, sino que los actores protagonistas en este mundo son el liberalismo y el nacionalismo, son estos los que protagonizan todo el discurso social, que se asienta sobre el imaginario de todas las personas y se expresa diariamente en nuestras actitudes.

No es raro encontrarnos a muchos familiares y amigos o amigas, con quienes en cualquier conversación sobre temática socio-política, las soluciones a los problemas reales que sufrimos los/as trabajadores/as fluctúan sobre dos ejes mayoritariamente: por un lado entre el individualismo competitivo que nos impone el mundo laboral y los méritos que suponen la acumulación de títulos universitarios perdiendo de vista un verdadero sentido de lo común; y por otro lado la defensa de un ideal profundamente nacionalista, de privilegios sociales intolerantes y una postura intransigente contra las minorías, que destierra de nuestra actitud la empatía y convivencia social sana. El discurso de izquierdas no está presentando batalla, la gente en la calle no plantea como solución a los problemas cotidianos apoyarse en sus semejantes. Solemos ver a otras personas, bien como competidoras o bien como invasoras de una construcción cultural defendida a ultranza sin cuestionarnos que se trata de una construcción social que responde a intereses que no son los nuestros. No imaginan una autoorganización en las comunidades barriales o locales para construir soluciones aquí y ahora, y no esperar a un futuro inexistente en que nos las entregarán en bandeja. La gente ha perdido esperanzas en actuar desde un pensamiento de izquierdas, y parecemos atrapados en esta confrontación entre liberalismo y nacionalismo.

Una aplastante victoria del capitalismo ha sido encontrar su éxito en la globalización, es decir, en el internacionalismo del capital. De esta manera, el discurso de izquierdas quedó naufragando a la deriva, completamente noqueado, pues el neoliberalismo habría fagocitado su principal valedor, el apoyo internacionalista de la clase trabajadora, utilizándolo en favor de los beneficios de la economía de mercado. Ante esta situación, y tras la grave crisis económica mundial que llevamos arrastrando ya casi una década y que está dejando al pueblo trabajador en una posición de desamparo y precariedad, reaparecen las viejas recetas nacionalistas y autoritarias, pero como también históricamente irrumpieron, disfrazando su discurso de social y popular. Es por eso que afirmo, por lo tanto, que la balanza de los discursos y acciones políticas actuales solamente se batallan entre estos dos actores. Aquellas personas que queremos actuar desde una actitud social de izquierda libertaria, muchas veces sentimos encontrarnos ante un enorme muro delante que nos conduce a quedarnos en nuestras zonas de confort activista, o bien tratando de construir proyectos limitados y reducidos a un grupo, pero no con aspiraciones sociales amplias.

Desde hace algunos años, y bien podemos analizarlo si vemos la clase de movilizaciones que hemos llevado a cabo, nos encontramos en una postura completamente reactiva. Esperamos a recibir golpes en nuestro día a día: desahucios, despidos y precariedad, detenciones por delitos surrealistas, una sanidad deplorable… Creamos estructuras de apoyo que sirvan para reajustar o frenar estos palos que nos da el capitalismo cotidianamente, acabamos sumidos en una doctrina del shock, puesto que el impacto social es abrumador y deshace nuestro potencial activo. No tenemos tiempo, ni compromiso social, ni fuerzas emocionales para presentar una lucha que active la confrontación donde se encuentra el centro neurálgico de nuestros problemas. Quizá sea el momento determinante de pararnos a pensar si es sostenible para nosotros/as como comunidad social continuar retrocediendo. Tenemos capitalismo para rato, y además, el único actor que le hace frente es ese nacionalismo autoritario, con lo cual nos deja a las clases populares de izquierda revolucionaria fuera del juego político y social, han exiliado nuestro discurso de izquierda transformadora. Sin una actitud nostálgica de un pasado que no regresará por arte de magia, porque el contexto social es completamente distinto, debemos recuperar la acción desde la izquierda revolucionaria con aspiraciones sociales, creérnoslo nosotros/as mismos/as y generar unas amplias bases de autogestión, solidaridad y autoorganizaciones con el objetivo de arrebatar espacios en nuestras vidas a las instituciones oficiales y enfrentándonos al discurso de los grupos sociales fascistas y xenófobos.

¿Por la República y el Socialismo?

Hoy por 86º año consecutivo, en España conmemoramos la proclamación de la II República. Quedan en nuestra memoria todas aquellas personas que lucharon por la libertad y la democracia, y más todos esos trabajadores y trabajadoras que lucharon por mejorar sus condiciones de vida. Por supuesto, no dudamos de que la II República haya traído avances, así como que tampoco olvidamos los retrocesos. Pero hoy no quiero hacer otro artículo histórico más de los miles que hay, sino ofrecer una lectura en clave estratégico respecto a lo que hoy vivimos. No es tiempo de discusiones ideológicas sobre el pasado, ni idealizar aquella época ni demonizarla. Podríamos quizás extraer lecciones de esa historia y saber de dónde venimos.

Una mirada hacia el presente nos dice ya muchas cosas: somos el segundo país del mundo con más fosas comunes sin exhumar detrás de Camboya, tenemos una monarquía herencia de Franco, los torturadores franquistas siguen impunes, las víctimas del franquismo están silenciadas… y el caso de la condena a Cassandra por unos chistes sobre Carrero Blanco mientras indemnizan a un nazi por haberle destruido su arsenal demuestran que el Estado profundo de España sigue siendo franquista. Toda esta herencia más la entrada del neoliberalismo (gracias a Felipe González) hace que hoy estemos en una coyuntura difícil para la clase trabajadora.

Actualmente, la monarquía española ya no está siendo tan bien vista como en tiempos de bonanza. Dicha monarquía representa además a esa España de los vencedores que hicieron un pacto de silencio durante la transición y lo que hoy llamamos el Régimen del ’78. Todo apunta a que España posee un déficit democrático. La reivindicación de un Estado republicano se podría leer de muchas maneras, pero en España, se toma como una república de izquierdas, al contrario que en EEUU que es conservadora. Entonces, si hacemos una lectura de la III República como un modelo de Estado socialista y no un Estado liberal, podríamos decir algo más sin caer en lo puramente ideológico. No obstante, en esta coyuntura de crisis permanente y globalización, un Estado socialista como tal en Europa sería un imposible. Como mucho podría llegarse a una república social-liberal con mayor o menor grado de depuración de elementos franquistas en las instituciones. No obstante y por otro lado, estos debates y reivindicaciones se queden en el plano institucional y seguramente sea así. Hablar de modelos de Estado y pretender cambiarlo jugando al juego institucional es malgastar tiempo y fuerzas en falsas ilusiones, ya que las relaciones de poder actuales claramente nos ponen en desventaja con respecto a la derecha en este país.

Entonces, ¿qué falta aquí? Al hablar de política a nivel macro o estatal, nos estamos olvidando de las luchas en las calles y de la política del día a día en los barrios y en los centros de trabajo. Aquí es donde querría yo incidir y pienso que estamos cayendo en el mismo error del cambio en las instituciones antes de tener un movimiento popular fuerte y capaz de marcar agenda en las políticas a nivel estatal. Reivindicar una república socialista sin construir pueblo es construir la casa por el tejado. No haremos más que perder el tiempo. Los ejemplos están a la orden del día:

—En Grecia, el triunfo de Syriza no impidió que finalmente los sectores más radicales del partido se dieran de baja y Syriza acabe reculando, agachando su cabeza ante la Troika y vendiendo las infraestructuras del país a Alemania.

—Los Estados socialistas como Cuba o Venezuela, a pesar de sus avances a nivel social con respecto a países capitalistas occidentales (Sanidad Pública, Educación, programas de investigación, lucha contra el hambre…), están caminando hacia el liberalismo en vez de profundizar en el socialismo.

—La coalición de izquierdas en Portugal está aplicando recetas keynesianas para reducir el impacto de la crisis pero no van a acabar con el capitalismo en sí. Es cierto que su economía ha mejorado pero aún tienen una deuda pública considerable.

—Las medidas de los ayuntamientos del cambio encuentran mucha dificultad para aprobarse ya que PP, PSOE y Cs se ponen de acuerdo para bloquearles. Y qué decir de políticas que no satisfacen lo que recogen sus programas electorales, como la lamentable política de vivienda de Carmena que no solucionan los casos de alquileres y ocupaciones o las políticas deficitarias para hacer frente al turismo masivo en Barcelona.

Estos pequeños ejemplos, a excepción de Venezuela que tiene oposición interna del país apoyada internacionalmente para acabar con lo poco que le queda de socialismo, denotan que ante la falta del pueblo como sujeto político, la izquierda en las instituciones es incapaz de implementar sus programas políticos. Incluso Podemos ha tenido que renunciar a muchas reivindicaciones más o menos radicales para poder entrar en las instituciones. Sin embargo, en el caso de existir un movimiento popular fuerte, las cosas ya no son las mismas:

—El ejemplo más claro que tenemos es el movimiento de liberación kurdo. Como ya sabemos, dicho movimiento articulado en torno al PKK y bajo el proyecto político del confederalismo democrático, ha logrado en Rojava crear una nueva institucionalidad democrática, no un nuevo Estados-nación, sino una administración basada en la democracia directa. En Turquía, la coyuntura es distinta pero sigue habiendo una fuerte presencia del movimiento kurdo en Bakur (la parte del Kurdistán que está dentro de las fronteras turcas), el cual llevó candidaturas en coalición con la izquierda turca bajo el partido HDP al parlamento, además de conseguir alcaldías en los pueblos de mayorías kurdas.

—Otro caso similar pero sin estar en un contexto de guerra lo podemos ver en la Izquierda Libertaria de Chile y su programa de ruptura democrática, que consiste básicamente en enviar candidaturas para desestabilizar la política institucional tras tener un movimiento popular articulado.

—No estaría demás aquí mencionar al CNI (Congreso Nacional Indígena). Una candidatura a la presidencia de México formada por las voces de las luchas indígenas del país para romper el silencio mediático y avanzar en sus luchas.

Por contra, un movimiento popular fuerte que no tenga un proyecto político a nivel macro o sin tenerlo bien definido y articulado, puede igualmente ser derrotado por la oposición que esté mejor articulada políticamente o esté copando las instituciones. Hay unas ideas simples y lógicas detrás de todo esto: uno, que no es suficiente con tener músculo en los barrios y en lo cotidiano. Dos, que hace falta un programa para lo macro para darle proyección y legitimidad a todas las luchas sociales. Y tres, que no tiene sentido que gobierne el enemigo teniendo un movimiento popular fuerte con capacidad para implementar su proyecto político. Como solo se destruye lo que se sustituye, es necesario crear una nueva institucionalidad democrática y bajo un proyecto político socialista libertario que supere las instituciones burguesas. Pero como esta nueva institucionalidad choca radicalmente con las del enemigo de clase, es preciso derribarlas, copando así todo el espacio político posible por parte de la clase trabajadora y el pueblo, como es hoy Rojava.

Y volviendo al tema de la República con estos ejemplos expuestos, primero hemos de dejar atrás el folclore, los moralismos y las discusiones ideológicas, para comenzar a hacer lecturas en el presente en clave político-estratégico para la coyuntura en el Estado español: el ciclo de movilizaciones del 15M ha terminado con el ‘asalto institucional’, y tras ello, hemos dejado atrás también el ciclo electoral de las municipales y generales. Las calles se han vaciado bastante y ya no volveremos a las grandes movilizaciones de hace unos años, pero tenemos ejemplos de luchas potentes como la del Correscales y los estibadores. Nos queda por delante reactivar un nuevo ciclo de luchas que supere la periodicidad de las movilizaciones por las movilizaciones y el activismo por el activismo. Ahora nos es prioritario construir pueblo como sujeto político fuera de las instituciones más que hablar de sustituir un rey por un jefe del Estado civil. Cuando hayamos construido ese movimiento popular, podremos hablar de ruptura democrática.

Entrevista al proyecto de okupación rural en Fraguas

Desde el mismo instante que nos enteramos de la amenaza de desalojo de este proyecto de okupación rural en la pequeña pedanía de Fraguas (Guadalajara), nos pusimos en contacto con el grupo de gestión de esta iniciativa porque creíamos que la mejor manera de difundir su proyecto y mostrarles nuestra solidaridad, era precisamente realizando una entrevista donde nos respondieran en primera persona a todas nuestras preguntas y ganas de saber, que no han sido pocas.

Les agradecemos enormemente su respuesta a nuestras inquietudes, y esperamos que dando a conocer este proyecto tengáis tantas ganas como nosotros/as de acudir en persona, apoyarles en el proceso represivo que han lanzado contra ellos/as y estrechar lazos para mantener viva esta inciativa de autonomía y convivencia en el campo.

– Para empezar nos gustaría que contarais un poco acerca de Fraguas, ¿cuál es su situación geográfica y contexto ecológico? ¿cuál es su historia reciente?

Fraguas es un pueblo de la Sierra Norte de Guadalajara, las tierras son parte del Ayuntamiento de Monasterio, del cual fue pedanía y la gestión de las mismas pertenece a la Junta de Castilla-La Mancha. El terreno es considerado por la adminstración como Parque Natural, a pesar de ser en su mayoria monocultivo de pino en terrazas artificiales que tapizan casi todas las laderas del entorno. Las primeras referencias históricas son del siglo XV, pero no se sabe cuándo empezaron los asentamientos en la zona. A partir de la década de los sesenta del siglo pasado, el régimen franquista inició una campaña para vaciar de gente la sierra (en la cual hay muchos más pueblos abandonados esperándoos) con la excusa de plantar pinos. En Fraguas concretamente, empezaron por expropiarles las tierras y por lo tanto no dejarles pastar, les quitaron el médico y la escuela y les fueron engañando para que vendieran también las casas. El último habitante en irse, Don Benito, fue en 1968. A partir de ahí destruyeron lo que quedó concienzudamente, bulldozers desmontando los tejados e incluso con prácticas militares durante los años 90. Desde entonces se daba esa situación de abandono hasta que llegamos nosotros/as a Fraguas en abril de 2013.

– ¿Cuándo descubristeis Fraguas y cuáles fueron las motivaciones encaminadas a iniciar un proyecto para ocuparlo?

Descubrimos Fraguas en el año 2012 tras juntarnos dos grupetes de personas con ganas de okupar Fraguas con inquietudes parecidas. A nivel colectivo, además de las individuales, nuestras motivaciones pricipales para okupar, habitar y recontruir Fraguas fueron y son a través de la comunidad, la autosuficiencia, el autogobierno y la autogestión económica. El deseo de poner en marcha un modelo convivencial autónomo y horizontal a nivel de producción y consumo que se enfrente con el preestablecido y pudiera transcendernos a nivel personal. Una ansiada vuelta al campo.

– ¿Qué proyectos habéis desarrollado en el pueblo y cuáles estáis desarrollando actualmente?

Tenemos principalmente tres retos: la reconstrucción del pueblo, la autosuficiencia y la convivencia. A nivel del primer objetivo hemos reconstruido tres casas y tenemos otras tres obras en marcha. De la autosuficiencia real aún estamos lejos pero es una clara tendencia en la que se enmarca el proyecto, en cuestiones de luz nos autoabastecemos gracias a la energía solar. La convivencia es nuestro gran reto, la cual trabajamos día a día.

– ¿Cómo habéis gestionado el proyecto en todo este tiempo? (Grupos de trabajo, asambleas…) ¿Cómo se ve modificado ese modelo de gestión respecto a como lo entendemos en la ciudad?

La gestión del proyecto se ha llevado a cabo mediante asambleas horizontales, priorizando el trabajo en grupo sin especializar y gestionándolo desde el común. La diferencia principal es el proyecto de comunidad convivencial, vinculado a todos los ámbitos de nuestra vida, compañía, ocio, trabajo y lucha política.

– Desde vuestro aprendizaje en estos años, ¿cómo describiríais la experiencia de okupacion rural? ¿qué obstáculos habéis encontrado?

La experiencia es en general ilusionante, ver y sentir a un grupo de personas empoderado, gestionando las tierras y espacios y sus vidas de la manera más autónoma que conocemos, es verdaderamente alentadora. El principal obstáculo somos nosotros/as mismos/as, la convivencia marca y mucha gente se ha marchado del proyecto por no haber gestionado bien los conflictos. Otro obstáculo claro es el poder estatal que desde el principio aprieta con multas y a día de hoy acusa a 6 de nosotros/as de los delitos de usurpación de monte público, delito contra la ordenación del territorio y daños. Nos solicitan 4 años de cárcel y una gran cantidad de dinero.

– ¿Es dura la vida en el campo buscando la máxima autogestión? ¿Tenéis contacto con la ciudad?

Desde nuestro parecer la vida en el campo no es más dura que en la ciudad. Sí que es cierto que la carga de trabajo que tenemos es brutal y que a nivel emocional estamos saturados pero ya se sabe que sarna con gusto no pica y que estamos convencidos/as de lo que hacemos. Claro que tenemos contacto con la ciudad, casi todos/as venimos de ciudades grandes y por lo tanto nuestro entorno esta allí. Además no queremos ser unos/as locos/as que simplemente se echan al monte queremos vincularnos con otras luchas de la ciudad y servir de ejemplo (como otros/as son para nosotros/as) de la vuelta al campo pero bajo paradigmas diferentes.

– ¿Valoráis la posibilidad de aliaros con los movimientos sociales y políticos de las ciudades?

Sin duda, somos parte de los movimientos sociales y políticos, siendo conscientes de que con distintos métodos de lucha la solidaridad y el apoyo mutuo son valores que tenemos que fomentar entre la lucha urbana y rural.

– Recientemente hemos sabido que os quieren desalojar. Contadnos brevemente desde cuándo viene esta amenaza, ¿quiénes están detrás de este intento de desalojo y qué intereses tienen sobre Fraguas?

La presión por parte de la Junta de Castilla-La Mancha viene casi desde antes de okupar Fraguas, ya nos avisaron técnicos y forestales de cual iba a ser su respuesta. Las multas empezaron al año de estar allí ya con la amenaza por parte de los agentes forestales de que se estaba tramitando la denuncia por la vía penal. En junio de 2015 nos llamaron a declarar al Juzgado de Instrucción nº 4 de Guadalajara, acusados de usurpación de monte público. Durante el mes de abril de este año 2017 nos han ido llegando los escritos de acusación en los que añaden delitos contra la ordenación del territorio y daños. La denuncia la pone la Consejería de Agricultura y Medio Ambiente y Desarrollo Rural. El interés que pueden tener es el control y el poder sobre las tierras, el mantenimiento de la propiedad y la destrucción de alternativas prácticas a su modelo de sociedad.

– ¿Qué medidas represivas penales o económicas quieren imponeros?

Pues nos solicitan a cada una de las personas que estamos imputadas una multa de 600 euros por la usurpación de monte público, 2 años de cárcel por delitos contra la ordenación del territorio, otros 2 años de prisión por el delito de daños y un total de 26.677 euros en concepto de responsabilidad civil por el mencionado delito de daños (que vienen justificados por los costes de la demolición y gestión de los residuos de la misma).

– ¿Algunas estrategias para la resistencia que nos podáis contar?

Principalmente nuestra estrategia a corto plazo va a ser la difusión del proyecto y la problemática legal enfrentando al poder con una carga moral de la que ellos carecen. A largo plazo nuestra firme convicción de defender el proyecto.

– Por último, daros las gracias por concedernos esta entrevista. Unas palabras que queráis expresar para los/as lectores/as de Regeneración…

Gracias a vosotros/as, comentar tan solo que el campo está vacío esperando, y que fue el pasado pero es sin duda el futuro. Que Fraguas está abierto para que vengáis a conocernos y quién sabe a qué más. Para cualquier cosa, visitas, dudas o críticas, escribidnos al correo electrónico:

 

fraguaspobladores@gmail.com

 

Desatomizar lo atomizado. Las claves para comprender el anarquismo social

 

Hace poco la Federación Anarquista de Gran Canaria, compartía con nosotros/as por las redes sociales unas interesantes características que ayudasen a comprender de manera sencilla a qué nos referimos más o menos cuando hablamos de anarquismo social:

  1. Son colectivos y proyectos que, sin importar la estructura, nuevos o viejos, se definen por su trabajo más que por corriente ideológica.
  2. Generar teoría les importa mucho menos que a sus antecesores. Prima el trabajo y la práctica y es esta la que define el discurso.
  3. Su marco de actuación es el barrio o el pueblo, y no los clubes cerrados.
  4. Su militancia no es para los afines ideológicos. Militan con la gente del barrio.
  5. El identitarismo anarquista no es lo suyo. El anarquismo es más bien una práctica que una identidad excluyente.
  6. Trabajan en las necesidades básicas. En laboral, vivienda, etc. Y en problemas que afectan al barrio.
  7. Participan en luchas populares con intención de radicalizarlas.
  8. Detrás de su actividad hay un objetivo revolucionario. La idea de crear tejido para poder gestionar recursos de forma directa.
  9. Se niegan a comprar el discurso institucionalista y partidista que promueve alianzas con el poder y prefieren construir desde abajo.

 

Sobre la atomización del anarquismo.

Los ataques de estos últimos años al movimiento libertario reflejan que la clase dominante lo ve débil y atomizado, aunque el anarquismo como pensamiento transformador tenga un potencial social y político fundamental. Encontremos las claves en los puntos arriba expuestos, y trabajemos unas estrategias claras para hacer de nuevo del anarquismo un movimiento amplio.

La atomización refleja una ausencia de unidad, y la mayor de las flaquezas es la falta de encuentro, por lo que deberemos indagar espacios comunes de coordinación y sobre todo acercarnos a conocer otros proyectos. Esforzarnos por salir de nuestros espacios de confort militantes y mezclarnos en eventos que no supongan una continua demostración de autorreferencialismo libertario. Si creemos verdaderamente en el anarquismo como herramienta de transformación social profunda a todos los niveles, nuestra actuación más importante debe ser en este ámbito, debemos conquistar los espacios sociales cotidianos, lúdicos, deportivos etc…, y generar dinámicas comunes. Un paso en esta dirección podría ser recuperar el concepto nacido hace pocos años tras el movimiento 15M, las asambleas interbarrios o interpueblos, que podrían ser relanzadas pues su potencial tiene mucho que aportar a la configuración de comunidades locales que se establezcan como un contrapoder real a las instituciones municipales.

Padecemos de sobremilitancia en muchísimos aspectos de nuestra vida activista, lo que nos traslada a un evidente cansancio, a la desconfianza en los grupos de personas y en los proyectos, pero sobre todo nos impide reconocer los pequeños hechos libertarios en la cotidianeidad, que serían aquellos puntos que más tendríamos que potenciar como ejemplo y referente social. Este alejamiento de la realidad social nos conduce a la creación de guetos ideológicos, profundamente elitistas, donde nos puede separar la estética en ocasiones, y con un lenguaje distanciado de las clases populares. Nos quedamos en espacios de confort del militante político, donde generamos dinámicas poco abiertas a la inclusión de compañeros y compañeras que no manejen nuestros códigos, y tampoco dotamos de herramientas de análisis sencillas para dar a entender fácilmente nuestras reflexiones ideológicas. Se hace fundamental bajar del nivel del mundo de las ideas y hacer un anarquismo práctico, construyendo una didáctica transformadora con objetivo de convergencia entre los movimientos populares cuyas pretensiones sean el empoderamiento y la horizontalidad, y no la conquista de las instituciones.

La mejor propaganda es el mismo hecho, hacer mientras caminamos y construimos proyectos reilusionantes vinculados a las necesidades sociales, economía alternativa, pedagogía libre, es decir, generar alternativas sociales reales. Encontrar el espacio común para germinar trabajo cuyo fruto sea construido desde abajo, desde las personas de una comunidad local, rompiendo los estrechos límites de nuestros colectivos minoritarios y conectando con la práctica social. Una estrategia clara debería trascender nuestra participación individual a la realidad social que nos rodea, atendiendo a los problemas comunes. Volver a poner en valor las herramientas que ofrece el anarquismo en las luchas anticarcelarias, psiquiatría y salud mental, laboral… Nuestra realidad no es aislada, pero necesita de un gran movimiento de base y una reorganización amplia, encontrando sinergias con otros grupos semejantes. De poco sirve tener una nostalgia mítica del pasado, o una tentación paternalista con la sociedad. Falta muchas veces verdadero compromiso e implicación real, debiendo asumir las consecuencias de nuestras acciones dirigidas a dar respuestas a las problemáticas de la clase trabajadora.

Con algunas aportaciones y colaboración de la Federación Anarquista de Gran Canaria (FAGC)

@FAGC_Anarquista

[CAST/CAT] El 1 de Mayo y el Viña Rock

[CAST]

Se acerca el 1 de mayo y las convocatorias de movilizaciones comienzan a brotar. Me llegan uno, dos, tres correos y los pongo directos en la carpeta de spam. Lo tengo decidido, este año no me veréis: el concertillo de Barcelona empieza a hacerse pesado. Lo que debería ser el día internacional de la lucha laboral se ha convertido últimamente en una batalla de gallos para ver quien saca más seguidores en Twitter.

Para comenzar, tendremos a las viejas glorias roqueras que todas conocemos. Sus años como revolucionarios han pasado a la historia y ahora sólo tocan en grandes escenarios patrocinados. Los sindicatos amarillos, aquellos que ya hace años que raramente se mueven y que pactan más con la patronal que con sus propias afiliadas, harán el paseo de rigor, y gritarán las cuatro reivindicaciones de cartón-piedra que poca gente se cree.

En segundo lugar, subirán al escenario las jóvenes promesas de la escena barcelonesa. Saben que decenas de fans están viendo su actuación, por lo que no dudarán en sacar pecho y mostrarse como los únicos salvadores de la música rebelde, si hace falta, tocando alguna cover. Los actores político-sindicales combativos (izquierda independentista, anarcosindicalismo, IAC …) intentarán reunirse unas 4-5 veces antes de afirmar, un año más, que no hay consenso ni en el recorrido de la manifestación de la tarde y que cada uno irá por su cuenta. Aunque habrá quien glorificará «aquellos años con una manifestación anticapitalista de más de 20.000 personas» en medio de un enérgico y totalmente necesario debate sobre estelades si/no, medios de comunicación si/ no y el orden de los diferentes bloques. Un éxito, si en cada bolo hay más de 1000 asistentes.

Finalmente, en el escenario externo al festival, encontraremos la auténtica alternativa al rock. Con un viejo generador y unos tambores de batería hechos polvo, los diversos grupúsculos anarquistas e insurreccionalistas lanzarán la enésima llamada al disturbio a la mani que les quede más cercana (ideológicamente) para hacernos recordar que los muertos ahora hará, más o menos, un porrón de años (no me hagáis decir cuántos!) durante el 1 de mayo eran muy, muy anarquistas. Todos estos colectivos (que prácticamente no tratan ningún conflicto laboral durante el año) esperan que este 1 de mayo, por fin, se cante a su ritmo.

El día que se supone és para las trabajadoras, acaba convirtiéndose en un concurso de bandas, cuando no una jam session improvisada. En la ciudad condal se mueven muchas cosas, pero los rifirrafes entre militancias también son muy grandes. Se trata de un problema grave si pensamos que sólo nuestra apuesta política tiene la llave para escapar del capitalismo. Se nos llena la boca cuando decimos que la revolución la hará el pueblo organizado cuando somos incapaces de juntarnos con nuestras compañeras más cercanas (ideológicamente) para caminar durante un rato y hacer cuatro gritos. Sarcásticamente, parece como si nosotros no formáramos parte de este pueblo que debe organizarse: claro que no, si pensamos que sólo somos músicos sobre un escenario!

Creo que hay que intentar dar pasos para que el 1 de mayo pueda volver a convertirse en un importante día para mostrar una clase trabajadora unida: no para generar ninguna mani-ritual sin sentido, sino como punto de partida para trabajar codo a codo, día a día, de manera coordinada. Hay debates que se pueden dar, pero de cara a incluir propuestas y no al revés. Lo he dicho en broma, pero ojalá pudiéramos volver a ver aquellas manifestaciones anticapitalistas unitarias que se atrevían a subir a Pedralbes a mostrar la cara rabiosa de la explotación laboral. Ojalá el 1 de mayo pudiera ser un Woodstock.

Este año sin embargo, ya me perdonaréis, pero prefiero descansar y cuidarme (y ahora que lo digo, donde hemos dejado a las feministas?). Con el dinero que no me gaste en pancartas y petardos, me compraré una entrada para el Viña Rock que, como en Barcelona durante el 1 de Mayo, siempre tocan los mismos grupos.

[CAT]

S’acosta l’1 de maig i les convocatòries de mobilitzacions comencen a brollar. M’arriben un, dos, tres correus i els poso directes a la carpeta de brossa. Ho tinc decidit, aquest any no m’hi veureu: el concertillo de Barcelona comença a fer-se pesat. El que hauria de ser el dia internacional de la lluita laboral s’ha convertit, últimament, en una batalla de gallos per veure qui en treu més seguidors a Twitter.

Per començar, tindrem a les velles glòries roqueres que totes coneixem. Els seus anys com a revolucionaris han passat a l’història i ara només toquen a grans escenaris patrocinats. Els sindicats grocs, aquells que ja fa anys que rarament es mouen i que pacten més amb la patronal que amb les seves pròpies afiliades, faran la passejada de rigor, i cridaran les quatre reivindicacions de cartró-pedra que poca gent es creu.

En segon lloc, pujaran a l’escenari les joves promeses de l’escena barcelonina. Saben que desenes de fans estan veient la seva actuació, pel que no dubtaran en treure pit i mostrar-se com a els únics salvadors de la música rebel, si fa falta, tocant alguna cover. Els actors polític-sindicals combatius (esquerra independentista, anarcosindicalisme, IAC…) s’intentaran reunir unes 4-5 vegades abans d’afirmar, un any més, que no hi ha consens ni en el recorregut de la manifestació de la tarda i que cadascú anirà pel seu compte. Encara hi haurà qui glorificarà «aquells anys amb una manifestació anticapitalista de més de 20.000 persones» enmig d’un enèrgic i totalment necessari debat sobre estelades si/no, mitjans de comunicació si/no i l’ordre dels diferents blocs. Un èxit, si a cada bolo hi ha més de 1000 assistents.

Finalment, a l’escenari extern al festival, trobarem a la veritable alternativa al rock. Amb un vell generador i uns tambors de bateria fets pols, els diversos grupúscles anarquistes i insurreccionalistes llançaran l’enèsima crida al disturbi a la mani que els hi quedi més propera (ideològicament) per tal de fer-nos recordar que els morts ara farà, més o menys, un porró d’anys (no em feu dir quants!) durant l’1 de maig eren molt i molt anarquistes. Tots aquests col·lectius (que pràcticament no tracten cap conflicte laboral durant l’any) esperen que aquest 1 de maig, per fi, es canti al seu ritme.

El dia que suposa ser per a les treballadores, acaba esdevenint un concurs de bandes, quan no una jam session improvisada. A la ciutat comtal es mouen moltes coses, però els rifi-rafes entre militàncies també son molt grans. Es tracta d’un problema greu si pensem que sols la nostra aposta política té la clau per escapar del capitalisme. Se’ns emplena la boca quan diem que la revolució la farà el poble organitzat quan som incapaces d’ajuntar-nos amb les nostres companyes més properes (ideològicament) per caminar durant una estoneta i fer quatre crits. Sarcàsticament, sembla com si nosaltres no forméssim part d’aquest poble que s’ha d’organitzar: clar que no, si pensem que només som músics sobre un escenari!

Crec que s’han d’intentar donar passes perquè l’1 de maig pugui tornar a esdevenir un important dia per mostrar una classe treballadora unida: no per generar cap mani-ritual sense sentit, sinó com a punt de partida per treballar colze a colze, dia rere dia, de manera coordinada. Hi ha debats que es poden donar, però de cara a incloure propostes i no a l’inrevés. Ho he dit de broma, però ojalà poguéssim tornar a veure aquelles manifestacions anticapitalistes unitàries que s’atrevien a pujar a Pedralbes a mostrar la cara rabiosa de l’explotació laboral. Ojalà l’1 de maig pogués ser un Woodstock.

Aquest any però, ja em perdonareu, però prefereixo descansar i cuidar-me (i ara que ho dic, on hem deixat a les feministes?). Amb els diners que no gasti en pancartes i petards, em compraré una entrada pel Viña Rock que, com a Barcelona durant l’1 de Maig, sempre toquen els mateixos grups.

Joan García

Entrevista al Movimiento por la Dignidad de la Mujer de Alcobendas y Sanse

Como parte del compromiso activo de nuestro medio de comunicación social y libertario con el feminismo y su lucha transversal, hoy 8 de marzo, Día Internacional de la mujer trabajadora, os traemos la voz directamente de un colectivo de mujeres de la zona norte de Madrid. Una entrevista realizada en común, desde la justicia social y la igualdad de género, que desprende valientemente sororidad, siendo un movimiento feminista referente en estos dos municipios por su empoderamiento personal y público.

Facebook: DigniMujer

Twitter: @dignimujer_ZN

¿Podríais presentaros y decirnos qué es el movimiento por la Dignidad de la Mujer de la Zona norte de Madrid y cuándo surgís como colectivo?

El Movimiento por la Dignidad de la Mujer somos un grupo de mujeres que lucha por una igualdad efectiva y real en nuestras vidas. Luchamos por reivindicar unos derechos, que por el simple hecho de ser mujer, nos son arrebatados, esencialmente por los hombres. Entre nuestras reivindicaciones: el derecho al aborto; la paridad como forma de terminar con la jerarquía hombre/mujer y el poder masculino; y la exigencia de que el trabajo doméstico y los servicios que hacen las mujeres en el hogar sean reconocidos y compartidos.

El Movimiento por la Dignidad de la Mujer surge a raíz de la reforma de la Ley del Aborto promovida por Ruiz Gallardón cuando era Ministro de Justicia. Un grupo de mujeres, la mayoría militantes de otros colectivos, coincidimos en lo negativa que dicha reforma supone para todas nosotras y en la necesidad de constituir una agrupación que luche activamente contra este despropósito. Es así, como nace El Movimiento por la Dignidad de la Mujer.

Al cabo de los meses, y una vez retirada ya la reforma y dimitido Ruiz Gallardón como Ministro, estas mujeres estuvimos de acuerdo en que nuestra lucha era necesaria más allá de esta causa y, decidimos así, mantenernos activas y planificar juntas otra serie de actividades y acciones, ya más enfocadas a los municipios de Alcobendas y San Sebastián de los Reyes.

¿Antes de crear DigniMujer habíais hecho activismo político y social en otros terrenos? De ser así, podéis indicarnos cuál es la importancia de interrelacionar esas luchas con el feminismo y llevarlas adelante globalmente.

Algunas de nosotras veníamos del 15M, y a partir de ahí y antes de que se creara DigniMujer, militamos y participamos en varios Movimientos Sociales de nuestra zona como en la Pah AlcoSanse o en la Plataforma por la Sanidad. Y es ahí cuando nos damos cuenta de la necesidad de incorporar el feminismo como eje vertebrador en cualquiera de esas luchas.

Creemos que es importante que cualquier lucha legítima, lo sea pero con una perspectiva feminista y de género. Ahora, no lo entendemos de otra manera. Y para ello, es fundamental que se incorporen mujeres que luchen por la igualdad, porque está demostrado que es así como se consigue un avance social igualitario y donde conseguimos una visibilización de nuestras opiniones y actitudes políticas e ideológicas.

¿Qué actividades y proyectos habéis desarrollado durante este tiempo?

Cómo hemos dicho anteriormente, creemos que el feminismo tiene que ser el eje vertebrador de esta sociedad. Consideramos que es fundamental que la perspectiva de género esté presente en todas las actividades y proyectos que realizamos.

Nuestras actividades van desde al apoyo y la organización de manifestaciones por la lucha de los derechos de las mujeres (Manifestación 8M Día Internacional de la Mujer, Manifestación 25N por la eliminación de las Violencias hacia las Mujeres, contra la reforma de la Ley del Aborto de Gallardón, etc…) como el apoyo de manifestaciones y concentraciones por los derechos humanos y no humanos (Marcha del Orgullo LGTBI, Actos AntiFascistas de AlcoSanse, Marchas por la Dignidad, Manifestaciones AntiTaurinas por los derechos de los animales, etc…)

Nuestros proyectos tienen un objetivo común: dotar de herramientas feministas a todas las luchas, luchar contra la desigualdad que sufrimos en todos los campos imaginables de esta sociedad y dar visibilidad a las mujeres.

Siempre que tenemos ocasión, como en el pasado San Isidro de Alcobendas, damos visibilidad al sexismo que opera en esta sociedad. En ese caso, dotamos de carteles No Sexistas a las Casetas de la feria que así lo quisieron.

Uno de los proyectos más importantes, es visibilizar el Terrorismo Machista que asola a nuestra sociedad, así como dar voz a las que ya no tienen voz: Las Asesinadas. Una vez al mes nos concentramos en alguno de nuestros dos pueblos para visibilizar esta lacra y aportar nuestro granita de arena para concienciar a la sociedad de su importancia.

Por otro lado, fomentamos la Visibilización de la Mujer en todos los aspectos del Arte, con nuestro Ciclo FeminArte: Proyectamos películas dirigidas y protagonizadas por mujeres, damos voz a la Poesía Feminista y Femenina, etc…

Además hemos estrenado hace unos meses una nueva sección: FemiCuentos donde  fomentamos la igualdad entre las más pequeñas a través de Talleres de Cuenta Cuentos.

Este verano, en las Fiestas de San Sebastián de los Reyes hemos estrenado nuestra Campaña Contra el Acoso Machista en las Fiestas Populares, que prodigaremos en el resto de las fiestas de nuestros dos pueblos, y en la que sensibilizamos a nuestr@s vecin@s a favor de unas fiestas libres de acoso y de machismo y donde asistimos de apoyo a todas aquellas compañeras que lo sufren o lo presencian sólo por ser mujeres.

Y por último, estamos preparando, junto con otras Asociaciones de Mujeres, una manifestación en conmemoración del 8M, para el próximo domingo 12 al que, por supuesto, estáis todas invitadas. Será una jornada reivindicativa y muy musical.

Y ahí seguimos…

¿Cuál consideráis que es la realidad y el potencial del movimiento feminista actualmente a nivel internacional?

Creemos que, actualmente, el feminismo está tremendamente activo, nacional e internacionalmente hablando. Y es porque las feministas somos conscientes de que sólo con nuestra presencia en la lucha, podemos conseguir avances en la igualdad real y efectiva. Que somos nosotras las que tenemos el gran poder transformador de la vida sociocultural y política de todos países.

Con nuestra lucha hemos y estamos provocando un cambio profundo en todos los ámbitos y niveles de nuestra vida. Y esa es la perspectiva de futuro: seguir cambiando y transformando las sociedades heteropatriarcales cuyas características más significativas, por definición, son la desigualdad, la discriminación y la injusticia.

¿Y respecto de la realidad de los colectivos feministas en el territorio de Madrid y la sinergia con otros movimientos similares? 

 Pues sinceramente, es ahora, después de tres años de nuestros comienzos que estamos empezando a conocer y a crear lazos con otros colectivos feministas de nuestra zona. Pero creemos que es fundamental la solidaridad y el apoyo mutuo entre nuestros colectivos y que estemos interconectadas para avanzar de forma más rápida y contundente.

¿Cómo ha sido vuestro aprendizaje colectivo sobre cuestiones de género y lucha feminista y cómo creéis que este afecta a vuestra vida cotidiana?

Jajaja, el aprendizaje está siendo lento, pero firme, se podría decir. Empezamos sin saber nada sobre el feminismo, o por lo menos sin saberlo de forma consciente. Pero en cuanto empiezas a involucrarte, a leer, a escuchar, en fin… no hay marcha atrás.

Hemos acudido a charlas, a talleres, leemos a nuestras feministas preferidas (cada una tenemos las nuestras, claro), y sobre todo, nos alimentamos de nosotras mismas, de nuestras dudas, de nuestros “peros”, de nuestras inquietudes.

Y todo esto, siendo conscientes de lo duro que es tener conciencia feminista. Duro, porque como se suele decir “nos pusimos las Gafas Moradas” y es cuando fuimos consciente de las situaciones injustas, de desventaja y sexistas, que las mujeres sufrimos en nuestro día a día.

Nuestra vida cotidiana cambió de manera radical. Y la de nuestro entorno también, claro. Una vida más consciente, aunque más difícil también.

¿Qué estrategias pensáis que debe llevar a cabo unitariamente el movimiento feminista para conquistar espacios hacia la igualdad y trasladar la teoría feminista hacia la práctica?

Es fundamental que el feminismo se vea totalmente necesario en cualquier ámbito de nuestra vida. Debemos ser capaces de construir un discurso feminista que permita impregnar en las necesidades y valores de otras luchas por la igualdad.

¿Qué le diríais a las mujeres y compañeras jóvenes que están descubriendo el feminismo?

Que es fascinante. Que recarga las pilas. Que es imprescindible. Que somos imprescindibles. Y que mucho ánimo y mucha fuerza para continuar con esta preciosa lucha. Y que juntas, podremos conseguir todo lo que nos propongamos.

¿Y a los hombres, especialmente a aquellos que desean revisarse sus privilegios?

Que esta es nuestra lucha y nuestro espacio y que es imprescindible que nos acompañen sin arrebatárnoslo. Pero que es imprescindible que aprendan igual que estamos aprendiendo nosotras. Que nos escuchen, que escuchen a las feministas, que se escuchen a sí mismos. Que se replanteen todo lo que hasta ahora habían aprendido. Que es imprescindible que se despojen de esos privilegios, a veces invisibles, para que nosotras podamos alcanzar nuestros derechos.

1 15 16 17 18 19 64