Libertarias y comunicación: asignatura pendiente

Por Joan García

Durante estos días saldrán decenas de comunicados sobre la nueva oleada represiva contra el movimiento libertario que se ha orquestado des de el Cuerpo de los Mossos d’Esquadra y la Audiencia Nacional. Antes de que salga otro comunicado anunciando que no nos rendiremos, seguiremos luchando, me gustaría hacer una reflexión sobre estos acontecimientos y una posible causa.

¿POR QUÉ NOSOTRAS?

Me pregunto ¿por qué es el movimento libertario, hoy en día, el punto de mira de la criminalización? Obviamente existe un componente de persecución ideológica y justificación de la represión y control pero, mi pregunta va dirigida hacia otra dirección: ¿por qué las libertarias somos de las únicas en entrar dentro de esta clasificación?

Es evidente que algunas visiones ácratas sobre el actual régimen pueden llegar a ser molestas por las élites pero, sin duda, hay muchas otras organizaciones que, por esta misma razón, podrían estar dentro del mismo saco. Sectores de la izquierda anticapitalista y antifascista, las PAH’s, grupos feministas, incluso algunos sindicatos de base y otros colectivos que practican la desobediencia han tenido un recorrido similar al del movimiento libertario de Barcelona y cercanías durante la última década pero no han sido víctimas de esta demonización. ¿Cómo sucede esto? Antes de expresar una hipótesis, un par de premisas:

• Estos grupos también son objetivos claros de la Ley Mordaza y la nueva Reforma del Código Penal y, en muchos casos, los medios también se han empeñado a deslegitimarlos, no obstante con resultados muy diferentes. Los escraches a políticos impulsados por la PAH fueron comparados con el nazismo, mientras que la derecha más casposa intentó conectar a la portavoz de la Plataforma en su momento, Ada Colau, con el entorno del terrorismo vasco.

• Es infantil y una completa falta de humildad asumir que el discurso o las prácticas del movimiento libertario son más peligrosas que el resto de apuestas antes descritas. Tenemos muy pocos ejemplos de victorias por parte de los anarquistas en los últimos años y no podemos, ni debemos asumir que estas se deban exclusivamente a nuestra intervención. Nada parece indicar que las prácticas autogestionadas hayan de convertirse en una fuerza a temer por parte del estado español en los próximos tiempos.

LA MARGINALIDAD

Si no somos tan peligrosos ni somos las únicas en recibir palos, entonces, ¿por qué hemos sido elegidas para ser el nuevo enemigo interno? Según a mi parecer, os diré que se debe, principalmente, a la marginalidad en la que nos hemos autosometido. Se trata de una marginalida en todos los niveles: con los problemas de las clases populares, con el resto de movimientos sociales, con la actualidad política y, sobretodo, con la era de las redes sociales y los medios de masas.

Creo que no hace falta resaltar las pocas propuestas frente a las luchas contra los deshaucios, los ERE’s o los servicios públicos que los libertarios hemos sabido proponer. Tampoco creo que sea necesario ver como en Barcelona existe un gran resentimiento hacia otras ideologías y lo poco flexibles que somos con las propuestas de alcance más reformista y los dogmas históricos que llevamos demasiado tiempo arrastrando. Nuestra propuesta siempre ha sido la abstención a trabajarcon estos sectores. Tampoco hemos sabido articular discursos de desafecto hacia los cambios políticos: los proyectos soberanistas y las nuevas propuestas electorales nos han pasado la mano por la cara.

Por último y, creo que se trata de lo más grave, ha sido no saber estar a la altura en el momento de trabajar nuevas formas de comunicación. Nuestros discursos son altamente maximalistas y parecen sacados del punk-rock más rabioso de hace 30 años, mientras que nuesta imagen exterior no dista mucho de la que nos intentan marcar. ¿Qué tipo de sociedad pretendemos construir si las únicas imágenes que tenemos son las de gente vestida de negro, caras tapadas y actos de tensión social?

Si bien algunas organizaciones, como la misma Embat, intentan romper esta microvisión sobre la pluralidad libertaria, aún hay sectores que defenderán los disturbios y el imaginario insurreccional como tácticas válidas. Puedo entender, en cierta manera, algunas de sus proclamas pero, debemos reflexionar sobre dos cosas:

• Primero de todo, que la Lucha no se delimita a la guerrilla urbana -por decirlo de alguna manera-. Hemos de recordar que, no solo las fuerzas represivas del Estado son quien nos hace la vida imposible. Las políticas neoliberales, la precariedad laboral, la violencia machista y el fantasma del fascismo son elementos tan peligrosos como la represión juridico-policial y no son precisamente elementos a combatir en las calles. Esta Lucha del que muchas ondean cual bandera debe estar luchada des de diversos frentes y espacios (en casa, en el trabajo, en una misma…) y con diferentes estrategias.

• En segundo lugar, hemos de ver que los medios son un frente en al que le debemos saber sacar partido. Las redes sociales y los mass-media son armas de doble o incluso, triple filo. Si bien hemos visto como muchas compañeras han terminado formando parte de las hordas en defensa de la democracia más banal o algunos periodista han sido cómplices directos de la represión sobre militantes, estos medios también han servido, en otras ocasiones para amplificar ciertos mensajes. Si la transmisión está bien ejecutada, el impacto puede ser mucho mayor que cualquier A dentro de un circulo.

Aquí se demuestra como otros sectores que las élites han intentado criminalizar han terminado siendo aceptados por el conjunto de la sociedad y la aparición de un enemigo interno ha sido anulada: su mensaje hacia el exterior ha sido de calma y empatía. Quien participa de estos espacios no es gente extraña ni violenta -en el sentido más ciudadanista que entiendo- y sus reclamaciones son básicas y necesarias. Esto quiere decir que, si no han caído en el hoyo del terrorismo ha sido porque se han legitimado.

LOS MALOS DE LA PELI

Si nos fijamos en cuál ha sido la respuesta del movimiento libertario de cara a su mala reputación, veremos que hemos tirado hacia un lado totalmente diferente, aceptando totalmente el papel de los malos de la película que nos han querido dar. Y alguien dirá: “pero participar del circo político-mediático es hacerse el juego a los poderes fácticos!”. ¿Pero es que a caso, asumir el rol de los malvados no es también colaborar con ellos y darles un enemigo contra el que luchar?*

Sinceramene creo que nunca se ha hecho una reflexión profunda entorno a este hecho ni se ha trazado ninguna linea estratégica sobre qué hacer ante los medios de comunicación. En la mayoría de los casos, la respuesta se ha resumido en asumir que todo periodista es un buitre en la cerca de carroña para las noticias de las 8 y se ha actuado imparcialmente de manera hostil hacia ellos. ¿Qué esperamos que finalmente terminen diciendo de nosotras?

Y pensaremos que lo que puedan decir los mass-media es algo que no nos interesa pero, si la política parlamentaria es un circo, debemos aceptar que nuestra política es también una obra de teatro en la calle. Hacer una pintada en una pared cualquiera o realizar una manifestación no tiene más objetivo que proyectar un mensaje muy concreto sobre un público que, en teoría, no llegaríamos a través de otros formatos. Gracias a la estética, el discurso y la reputación que nos rodea, el receptor de esta acción no dista mucho de ser el propio emisor.

Y aquí es donde entra el último factor a tener en cuenta, y es que hay demasiados autoproclamados anarquistas que se sienten cómodos dentro de la conformidad del gueto, siendo los más coherentes, letrados y críticos con todo lo que no entre en su círculo interno. Es por eso que reivindico que las ideas libertarias deben de estar al alcance de todo el mundo y debemos trabajar para acercarlas. Recordemos que ningún tipo de cambio revolucionario ha sido o será dado por la sola presencia de la ácratas, sino por su participación activa dentro de un marco mucho más amplio. Únicamente de nosotras dependerá si esta transformación tiene más o menos contenido autónomo y autogestionario o si la balanza cae por el otro lado.

CONCLUSIONES

Concluyo exponiendo una serie de propuestas para salir de esta marginalidad y, así, ser capaces de evitar ciertos grados de represión**:

1. Cambiar nuestra imagen, incluyendo la propaganda -carteles, pintadas, portavoces-, lenguaje, símbología y actos públicos

Hay suficiente en empezar con un par de clases de diseño de cartelería o bien copiando ideas ya usadas sobre el papel. L’Observador, la revista libertaria de la Garrotxa (Olot, Girona), copió su diseño de una revista escandinava que poco tenía que ver con sus ideales.

2. Trazar estrategias de comunicación efectivas

Saber aprovechas los medios radiofónicos, televisivos y digitales, sobretodo en momentos de represión y criminalización, sin caer en su mitificación ni en dejar de impulsar los medios propios o cercanos. También significa saber tratar con periodistas, cámaras y reporteras. Un buen ejemplo de ello es la rueda de prensa organizada por los grupos solidarios con las detenidas de esta nueva oleada de detenciones.

3. Flexibilizar nuestras políticas de alianzas y participar de los movimientos sociales de una manera amplia

Por mucho de nos duela, significa entender que nuestras ideas, por ahora, solo las practicamos nosotras y que, si queremos que sean adoptadas por las posiciones afines, no hay más remedio que introducirlas a través de la ósmosis y el ejemplo. Esta práctica nos puede servir para tejer nuevas alianzas y redes de solidaridad y realizar un flujo sano de militantes y proyectos que nos pueden favorecer mutuamente. También se trata de una práctica que nos permitirá romper con la hegemonía entorno al discurso, las movilizaciones y la lucha diaria. Es bien conocida la relación entre el anarcosindicalismo y la izquierda independentista en las comarcas catalanas, así como la histórica conexión que tubieron la CNT y la UGT en los años 20 y 30 del siglo pasado.

He escrito este texto des de una reflexión que lleva tiempo en mi cabeza y con la rábia de tener a compañeros muy cercanos represaliados en este caso. Toda la solidaridad, con el corazon però, sobretodo, con la cabeza.

______

*Se suele dibujar un discurso de ‘ni inocentes ni culpables’. Si bien este lema encaja perfectamente con la doctrina antiestatista, nadie parece entender el mensaje y, al no declararnos inocentes, somos por defecto culpables.

**Pese a que los grandos guerreros de la Anarquía insisten en la inevitable represión, somos muchas las hartas de dedicar el 90% de nuestro tiempo político a organizar actos recaudatorios -conciertos, cafetas con alcohol, comedores, colectas, cajas de resistencia- a causa de las malas praxis a las que estamos aconstumbradas y, si bien sabemos que siempre existirá cierta represión, también debemos intentar evitarla en gran medida. No olvidemos que una compañera encarcelada es una militante menos y somos pocas.

Con maltrato no hay trato: Huelga de hambre de mujeres en Sol

Hace ya más de una semana que ocho mujeres se pusieron en huelga de hambre y ocuparon el espacio urbano de la Puerta del Sol de Madrid para romper la invisibilización a la que las aboca el patriarcado como estructura de sometimiento hacia la mujer.

Su reivindicación es bien clara: otorgarle protagonismo a una lucha eficaz y comprometida contra la violencia de género. Poseen un manifiesto con veinticinco puntos de carácter legal, pero también con fundamentales contenidos de raíces sociales y culturales. Debemos entender que la violencia contra las mujeres actúa como una apisonadora estructural de un sistema que discrimina explícita e implícitamente a las mujeres.

Sus nombres son Gloria, Martina, Patricia, Marian, Susana, Sara, Sonia y Celia; y representan a todas las mujeres asesinadas, maltratadas, violadas o que sufran cotidianamente cualquier represión de género sobre ellas. Convencidas de la importancia de abrir definitivamente una brecha en la historia de las desigualdades, no desistirán hasta lograr sus objetivos. Aunque encuentran el apoyo general de las personas que se acercan a solidarizarse con ellas, el apoyo solo de palabra no es suficiente, porque el patriarcado se quiebra solo con hechos.

Nos parece fundamental difundir su lucha, que va de la mano de cualquier otra lucha de los movimientos sociales y populares, pues el feminismo como herramienta de emancipación de las mujeres, debe impregnar nuestras acciones políticas a todos los niveles. Con esta iniciativa, estas mujeres nos demuestran que la lucha es el único camino, dándonos una lección a toda la sociedad para tomar conciencia y movernos sinceramente para construir la igualdad.

También queremos comentar que en esta situación, la sororidad y el apoyo entre mujeres y colectivos feministas, resulta imprescindible. A tan solo menos de un mes de celebrarse el 8 de marzo el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, se están organizando ya numerosas movilizaciones a nivel mundial, e incluso se está tratando de potenciar la iniciativa de un paro internacional de mujeres.

Estas mujeres, lejos de ser mártires ni heroínas, con su campaña suponen un ejemplo de empoderamiento feminista, y han lanzado la campaña “Todas a Sol”, invitando a unirse a más mujeres, porque tal y como afirman ellas mismas, ‘nos siguen matando, y a gran parte de la sociedad parece no importarle’.

¿Qué más nos queda por perder?

El empeoramiento progresivo de las condiciones laborales de la clase trabajadora desde la primera ola neoliberal en los ’70 todavía sigue adelante imparable, precarizando sector a sector hasta que las actuales generaciones asumamos que ha sido así toda la vida, que lo normal es que el trabajo sea mayoritariamente precario y con pocas garantías, normalizando los contratos basura y condiciones de explotación como en el sector de la hostelería. A través de las externalizaciones, las privatizaciones y las reformas laborales que empeoraban las condiciones de trabajo, las políticas neoliberales avanzaban en medio de una lucha obrera en retroceso. Así comenzaron las reestructuraciones en el sector industrial, pasando por la minería, los astilleros, el transporte, los aeropuertos, la Sanidad y la Educación públicas… llegando al sector de las nuevas tecnologías, las telecomunicaciones y ahora, a los estibadores que se enfrentan a la liberalización del sector orquestada desde la UE, cuya sentencia dice que el sistema de estiba en España es «contraria a la normativa comunitaria». Para más inri, la UE chantajea con una multa diaria de más de 100.000€ al Estado Español.

La noticia del anuncio de la huelga de estibadores en los puertos españoles ha corrido por todos los medios del país. El decretazo del Ministerio de Fomento para liberalizar el sector pretende que las empresas de estiba no tengan que participar en el capital de las SAGEP (Sociedades de Gestión de Trabajadores Porturarios) ni contratar obligatoriamente a sus estibadores. Esto supondría, en resumen, empeoramiento de las condiciones en la contratación y despidos colectivos. Por ello, los estibadores anuncian para la próxima semana de febrero, jornadas de paro los días 20, 22 y 24 contra estas medidas.

En pocos días, no han tardado las calumnias y los intentos de desacreditar la huelga: se les acusa de ser un sector privilegiado, con salarios altos y derechos laborales, algo inadmisible en este país por lo visto. Las mismas acusaciones que se utilizaron contra los mineros, los controladores aéreos, y similarmente contra barrenderos y trabajadores del metro. ¿Realmente vamos a seguir permitiendo que sigan atacando sector por sector hasta que toda la clase trabajadora tenga condiciones de miseria y la concentración de riqueza quede en cada vez menos manos y menos empresas?

Aún recuerdo esa huelga del verano del año pasado en Francia, donde los sectores estratégicos del país pararon en contra de la propuesta de reforma laboral que pretendía ajustar aún más las condiciones laborales en el país vecino. Aquí ahora se vive con miedo de que un sector tan importante como el portuario parase. Porque por los puertos españoles pasan la mayoría de importaciones y exportaciones españolas, y allí le va a doler a la patronal y al gobierno si la huelga se realiza. No, no son privilegios los que tienen los estibadores, ni los mineros ni los controladores aéreos… ¡ni la clase trabajadora en general! Son derechos ganados a través de años y años de luchas que se están perdiendo con la excusa de la crisis mientras vemos cómo la brecha entre ricos y pobres aumenta, y cómo sus beneficios siguen creciendo mientras los salarios o se congelan o suben mínimamente. Que quede claro que no solo es un ataque a los estibadores, sino también al conjunto de la clase trabajadora. Porque ayer fueron a por los astilleros, luego a por la minería, recientemente a por el sector TIC, y ahora, por el sector de la estiba. ¿Qué más nos queda por perder? Rompamos el aislamiento, que no se queden solos ni solas como los y las trabajadoras de Movistar que fueron a la huelga general hace más de un año. Este 2017 tocará reactivar un nuevo ciclo de movilizaciones que apunte a una ofensiva por parte de la clase trabajadora en conjunto con el movimiento popular.

¡Todo el apoyo y la fuerza a la huelga de estibadores!

[Series] Narcos

Secuencia de Narcos

Hoy me voy a salir de lo habitual de las anteriores entradas. Qué no todo va a ser ideología-teoría-política-crítica 😉

Y es que me picaba algo en la cabeza, y de tanto rascarme…algo salió. Resulta que llevo un tiempo enfermo y he aprovechado para ponerme al día viendo series. Y de esto irán algunas entradas que iré sacando, de series. Intercaladas, eso sí, con otras cosas que están in progress.

Voy a empezar con una serie muy anunciada, y creo que ampliamente conocida: Narcos. Con sus paneles publicitarios en las carreteras anunciando el estreno de la última temporada nos regalaron alguna foto simpática, como la propaganda electoral de Feijóo (PP-Galicia) al lado de la Narcos. Para quien no lo sepa, es altamente conocida la relación entre un famoso «narco gallego» y él (sobradamente conocida es también la relación del PP y el narcotráfico):

Feijóo y un Narco

Portadas relacionadas con el caso Feijóo y el narco Marcial Dorado.

La realidad y la ficción se entrecruzan

Continúo con las series. Creo necesaria hacer esta introducción para que quede claro algo sobre el material cultural que consumismos. Quizás algo obvio para algunas personas, pero no tanto para otras. Y es que la realidad y la ficción se entrecruzan, y a veces se intenta re-escribir la realidad, o la historia, a través de un bombardeo cultural con un mensaje muy determinado.

El mítico caso sobre esto que comento es el de la segunda guerra mundial. Si preguntabas en los años 50-60, o incluso 70, quien había sido la potencia determinante que había liberado Europa del nazismo, la respuesta mayoritaria era la U.R.S.S., y si lo haces ahora la mayoría te dirá que EE.UU. ¿Qué ha cambiado? Pues un bombardeo/invasión cultural por parte de Hollywood donde nos explicaban sin más, sin aparente intencionalidad, lo imprescindible que fue la llegada de las tropas americanas a Europa (a última hora y de aquella manera…). Claro, después de décadas machacando con ese mensaje, ahora realizas la pregunta que indicaba y la respuesta ha cambiado, la percepción ha cambiado. Es decir, los bienes de consumo cultural que nos llegan y bombardean no son neutros, y reproducen la ideología dominante.

Los bienes de consumo cultural tienen un componente ideológico que no debemos dejar pasar, ni obviar. Cuando consumimos series tenemos que ser conscientes de lo que transmite más allá de la historia concreta.

Al lío, sobre Narcos

Pues este rollaco que he soltado, viene por un motivo. La serie Narcos. La he empezado a ver, como decía, estando con fiebre, pero no creo que haya sido ése el motivo para no aguantarla más de 4 capítulos. Estoy convencido que ha sido por ese relato plagado de re-escritura de la historia y la narración paternalista y plagada de superioridad moral de la voz en off.

Desde el primer capítulo se encargan de re-escribir, no sólo la historia del narcotráfico y de su incidencia en Colombia, si no que pretenden hacer un repaso al contexto político de la época. Por ejemplo, hablan de Chile y el golpe de Estado perpetrado por Pinochet & CIA como una circunstancia de simple despiste por parte de los EE.UU. el haber dado apoyo a Pinochet; ya que no previeron que después se «le iría la flapa» y mataría a miles de personas. Ya sólo ese comentario, me hizo dar un respingo y un escalofrío, que no tenían nada que ver con la fiebre.

Sí, cómo si los manuales de la CIA o los documentos desclasificados no señalasen la sistematización del apoyo logístico de EE.UU. a dictaduras y a la represión organizada por toda América Latina. Así como su relación con el narcotráfico como fuente financiadora de operaciones represivas y control de la población. También, y como no, en Colombia.

Normalmente veo las series en V.O.S. y quizás verla doblada esta vez, para no aumentar el malestar por la enfermedad, quizás ha condicionado este punto. Y es que me ha dejado descolocado, y se me han hecho insufribles los capítulos que he visto. Ha sido la voz en off del protagonista. Un agente de la D.E.A. prepotente y que te cuenta las cosas con una chulería que me resulta insoportable. No sé si está hecho expresamente para después, más adelante cambiarle el perfil, suavizarlo o «humanizarlo» pero es que no me voy a esperar a verlo. Porque no había indicios, ni insinuaciones de que así iba a ser.

Sobre el doblaje da para otro artículo entero, pero último apunte sobre el tema, y que merece mención es el intento de hablar con acento y giros colombianos del actor brasileño Wagner Moura. Aunque lo intenta, y lo intenta bastante, no acaba de colar. Cuando estás escuchando al resto del elenco, que sí que es colombiano, y de repente habla él…pues se produce una discordancia con lo que esperas a lo que oyes que también me resultó incomoda. No es fácil, no es su idioma, pero no ayuda a tener la sensación de historia falseada del conjunto de la serie.

En definitiva, no es que no la recomiende, pero tampoco le daría más vueltas a esta serie. Quizás no he visto los suficientes capítulos o sería la fiebre, o será que cuando se da tanto bombo a algo (una peli, un libro, etc). Después sabe a amargo, y a poca cosa. En fin, que si la ves y haces otra lectura, compártela por aquí.

Para la próxima entrega sobre series, si queréis echar un vistazo, trataré sobre Skam. Una serie noruega, que se sale un poco de lo convencional en «series juveniles».

¡Hasta pronto!

La educación burguesa: La negación de la esencia humana y el fetiche del aprobado

Se acabó. Terminó el trámite. Período de exámenes finales lo llaman.

Un mes de enclaustramiento, de vida sedentaria y cavernícola, empotrado en la habitación durante horas reteniendo lo mejor posible una información dada e impuesta. ¿Dónde queda el aprendizaje?, y ya no digamos la motivación, las ganas de aprender. No existe, eso no importa. El objetivo es aprobar, pasar el trámite, alcanzar el número, la nota, que te de el aprobado.

Estudiar para exámenes finales te obliga a no realizar otras tareas, te impone centrarte y concentrarte al máximo, porque cualquier detalle importa, nunca sabes lo que te pueden poner. La incertidumbre reina. De media, el estudiantado universitario se encuentra con mínimo cinco asignaturas en un período de exámenes finales de como mucho diez días. En general, en esos exámenes finales en está en juego la nota total de la asignatura, y en el mejor de los casos sólo ese examen cuenta un 60% o 70% de la nota total. Todo o Nada en un examen final de apenas un par de horas cuando esa asignatura tiene una duración de varios meses. Los temarios de las asignaturas varían, pero de media podemos encontrarnos con unas cien páginas de apuntes para estudiar. Eso en el caso de que no haya que estudiar por manuales, los cuales oscilan entre las doscientas y trescientas páginas.

La no socialización del período de exámenes obliga a adoptar un ritmo de vida individualista, simple y muy poco flexible. La intensidad y la importancia de la tarea lo exige. De tal manera, el estudiantado en época de exámenes finales se encuentra alienado, se niega a sí mismo para someterse a la obligación de aprobar. No aprende, memoriza. No despierta su interés y motivación por formarse, se obliga a realizar una tarea que no quiere hacer e incluso detesta enormemente. No cuestiona los conocimientos y la información ofrecida, la absorbe acríticamente. La tarea viene impuesta y no responde a los intereses y necesidades del estudiantado. Las sensaciones de amargura, estrés y mediocridad son comunes en esta época. Aquí también varía la situación en función de la clase social. El estudiantado de extracción obrera a menudo se encuentra sujeto a obligaciones familiares o laborales que le impiden poder dedicarse única y exclusivamente a la tarea de estudiar a ese nivel de intensidad. Viéndose en la obligación de optar entre ambas tareas, lo cual puede resultar imposible, o conciliar todas las tareas, lo cual en ocasiones es incompatible.

Paradójicamente, durante el período de exámenes en las bibliotecas se consume tanta droga como en los botellones. Varios cafés, bebidas energéticas como Red Bull o Monster, todo tipo de sustancias estimulantes para poder sobrevivir a la obligación de dedicarse durante un mes por y para memorizar una información que se te va a olvidar en su gran mayoría en no mucho tiempo. Eso sin hablar de la importancia y calidad de esa información. Ese es otro debate. Durante exámenes, aparecen todo tipo de alternaciones y problemas psicológicos en el estudiantado: ansiedad, depresión, estrés, todo un conjunto de comportamientos que responden a la obligación de superar el trámite. Porque de lo contrario, aparece el estigma y sensación del fracaso. Porque en caso de suspenso, existe la obligación de acudir a la recuperación varios meses después para iniciar el mismo proceso, con más dificultad esta vez al sumar más asignaturas. También cabe la posibilidad de repetir, y en este caso pagar el doble, y puede que más, por volver a cursar la asignatura. Para las familias con un gran colchón adquisitivo, volver a pagar el coste de la asignatura por duplicado puede no suponer un gran problema. Sin embargo, para las familias de clase trabajadora esto puede suponer la incapacidad de hacer frente a los costes y por ende tener que abandonar los estudios. El ambiente social que rodea al estudiantado de extracción más obrera es siempre más dificultoso y se encuentra rodeado a menudo de obligaciones extra-académicas.

El aprendizaje pasa a un segundo plano. Lo importante es retener en la mente el máximo de información posible para vomitarla en el examen. Después, esa información importa poco o nada. Tu aprobado depende de que expongas esa información, no que la interiorices y demuestres prácticamente, conceptos muy diferentes. El sentido crítico es completamente ajeno al estudiantado, incluso es contraproducente y causa problemas para aprobar. Mostrarse hostil y contrario a la información que te han obligado a retener y la ideología del profesorado puede ser problemático. Por eso, delante del examen nadie se plantea ser crítico/a, prefiere asegurar. La información retenida, por el propio proceso de memorización, intenso y sin descanso, en relación directa al formato de la prueba de examen(todo a una prueba), provocan que la información retenida no se interiorice a largo plazo, perdiéndose rápidamente. Después de las pruebas de examen, existe nula o escasa continuidad con la información retenida. De tal manera, se presupone que aprobar o superar esas pruebas ya te faculta para tener una serie de conocimientos de manera relativamente indefinida. Según el caso, también te otorga un título profesional irrevocable y sin pruebas posteriores que lo acreediten.

Esta es la situación con la que se encuentran miles de estudiantes en el Estado Español en épocas de exámenes. Si la crisis es para el capitalismo la mayor expresión de su decadencia, el período de exámenes lo es con respecto al sistema educativo burgués. Para estudiar un fenómeno de la manera más clara y explícita, es preferible abordar la parte más avanzada de un fenómeno(en este caso el período de exámenes en el marco del sistema educativo)

En definitiva, el sistema educativo burgués, clasista por su formato, no colabora a formar íntegramente al estudiantado: obliga y somete, aliena y desmotiva, bloquea y anula el sentido crítico y plantea los conocimientos y la formación de manera metafísica, no existiendo un proceso formativo flexible, completo y de continuidad. Se guía por fetiches como la nota y el aprobado, indicadores simbólicos que no responden a un aprendizaje real e interiorizado.

La sociedad necesita una educación humana, completa, enriquecedora y al servicio de sus necesidades. Para que esto pueda hacerse realidad primero hay que transformar el sistema socieconómico capitalista que propicia estas formas de vida. Y para transformar el sistema, una de las tareas fundamentales es fomentar métodos, contenidos de estudio y de formación revolucionarios y radicalmente diferentes a los actuales. Porque APROBAR, NO ES APRENDER.

Enero 2017,

Ernesto García

Dinamización de asambleas y respeto mutuo

Esta es una propuesta de guía rápida y sencilla para dinamizar una asamblea que no sea demasiado numerosa, ya pueda ser en un barrio, una facultad, un grupo de consumo, un sindicato, etc. Las ideas aquí recogidas se pueden adaptar según las necesidades de los grupos, desarrollar o perfeccionar libremente. El objetivo es encontrar el mejor camino para que una asamblea sea efectiva y funcione correctamente como lugar común de todas las voces que la construyen, y generar unas dinámicas internas de confianza y respeto mutuo. Esta guía se basa en la necesidad de fomentar una pedagogía asamblearia, que muchas veces perdemos de vista ante la pasión de nuestros ideales, comprendiendo que los medios de los que nos dotamos también deben estar guiados por la democracia directa.

El pensamiento colectivo es una valiosa herramienta contra el individualismo que promueve el sistema capitalista, por lo tanto debemos partir reconociendo la dificultad de sobreponerse a esa cultura tan asimilada. Es un proceso largo que incluye hacer una introspección en nosotros mismos y mismas, pues en muchas ocasiones nos cuesta escuchar verdaderamente a quien está expresando su opinión, y ante un debate abierto lo único que nos importa es preparar la réplica que otorgaremos, en lugar de poner en juego una escucha activa. El pensamiento colectivo se construye paulatinamente, tras la reflexión conjunta, y nace de comprender que todas las opiniones de una asamblea son necesarias para generar una idea de común consenso. Todas esas ideas conjuntamente dan como resultado un concepto nuevo, una decisión fruto de la energía y el esfuerzo de la asamblea.

¿Qué es una Asamblea Popular?

Una asamblea popular es un espacio de encuentro de personas que se reúnen para conseguir unos objetivos, esta funciona a través de un órgano de toma de decisiones participativo que busca el consenso. Su estructura es horizontal, lo que implica la igualdad de todas las personas que la forman, no existe una jerarquía que imponga decisiones y otros tengan que acatarlas.

En un espacio de construcción de decisiones desde los movimientos populares, es evidente que su desarrollo debe ser pacífico, respetando todas las opiniones. Fomenta el diálogo, pues debemos conocernos unas personas a otras. Una asamblea debe centrarse en un discurso ideológico, atendiendo a cuestiones prácticas sobre lo que se necesita, y cómo conseguirlo. En la asamblea se comparten unas líneas comunes de pensamiento y acción consensuadas previamente a la constitución de la misma.

La dinámica habitual de la misma se realiza mediante la aportación de propuestas, toda idea debe girar en torno a una serie de claves, es decir, concretar qué se propone, con qué objetivo se realiza la propuesta y cómo se desarrollaría esta para llegar a un consenso común.

¿Qué es el consenso?

La herramienta utilizada para la toma final de decisiones es el consenso. Este se alcanza cuando en una asamblea no hay ninguna postura rotundamente en contra de la propuesta presentada. Por ese motivo, el diálogo es tan importante, porque en ocasiones tendremos que ceder y construir conjuntamente con otros compañeros y compañeras, y de ello depende nuestro correcto comportamiento, respetando a toda persona y poniendo en funcionamiento la empatía.

No es la elaboración de una propuesta que incluya todas las necesidades individuales, sino la síntesis de todas las opiniones individuales para la construcción de la mejor opción para el objetivo común del colectivo.

El consenso puede ser de dos tipos, dependiendo del medio que se tome para alcanzarlo:

  • Consenso directo: Se produce cuando no hay ninguna opinión en contra de la propuesta lanzada. Es decir, la decisión final se toma de manera directa.
  • Consenso indirecto: Es un consenso alcanzado después de debatir las diversas posturas ante una misma propuesta, generando una idea nueva de síntesis no alcanzada directamente. En este segundo caso tras hacer pública la propuesta inicial, y tras comprobarse que no hay consenso directo, se abre turno de palabra para exponer argumentos a favor y en contra. Tras este debate común, se debe elaborar la idea resultante, que nuevamente será consultada a la asamblea para su aprobación. En el caso de algún disenso rotundo por parte de alguna persona o grupo de personas, se procederá a dar un receso para descansar y madurar brevemente la idea propuesta. Si aún así tras retomar la asamblea continuara habiendo un claro disenso, se valorará la utilidad real de dicha propuesta, o se solicitará que sea reformulada para su valoración en una próxima asamblea. Siempre se tratará de evitar una votación, salvo que la misma asamblea así lo decida como opción para desbloquear una toma de decisión.

El hecho de estar en desacuerdo con alguna propuesta, no implica necesariamente vetarla. Ya que nos une un objetivo común, se pide responsabilidad a los participantes para no vetar propuestas que pueden llegar a consenso fácilmente.

Actitudes favorables del respeto mutuo:

En ningún caso se puede tomar como algo personal el proceso de aprobación de una propuesta presentada individual o colectivamente. El debate de una propuesta no es un cuestionamiento hacia nuestra persona, no debe suponer una pérdida de confianza entre las personas que forman la asamblea. No se deben tomar posturas atacantes hacia ninguna persona o grupo de personas que defiendan una idea, pues para ello debe prevalecer siempre la afinidad entre quienes integran el espacio colectivo. Por ese motivo es fundamental el respeto absoluto de los turnos de palabra, y recordar cuando se necesite la relevancia de la escucha activa.

Es aconsejable mantener la calma gestual para no transmitir a la asamblea afectos personales desagradables, si algo no nos hace sentir cómodos se solicita un breve tiempo para comentarlo y solucionarlo. La empatía debe ser la herramienta determinante de nuestra actitud en la asamblea, valorar a nuestros compañeros y compañeras dice mucho de nosotros mismos.

Para el correcto funcionamiento de este espacio de decisión, se recomienda encarecidamente que en la asamblea no se consuma ni alcohol ni drogas, ni se acuda bajo los efectos de los mismos. De esta manera, además de favorecer un espacio común contra el consumismo, favoreceremos un buen ambiente y la seriedad que debe haber en cualquier asamblea donde se toman decisiones políticas conjuntas.

Asumir estos pasos en nuestro comportamiento asambleario favorecerá nuestra evolución personal y colectiva en el ámbito político, alcanzar una madurez en estos espacios decisorios es un proceso largo que debemos poner en práctica junto a nuestros compañeros y compañeras. No supone un problema recordar cuando sea necesario estas medidas propuestas y trasladarlas al común de las personas, puesto que fomentarán que las acciones de la asamblea se realicen con efectividad.

En concreto, en una asamblea popular no serán consentidas ninguna clase de actitudes o propuestas con contenido autoritario, fascista, machista o con ánimo de interés económico individual. Todas las personas podemos caer en actitudes inconvenientes por el bagaje cultural tan fuerte que traemos, estas serán hechas saber a la persona o las personas, que en caso de mantener esa actitud repetidamente, será tratada como punto de interés colectivo, pues atenta al buen funcionamiento común. También es imprescindible que, tanto en la comunicación como en la receptividad de esta clase de hechos, se otorgue prioridad a pensar sobre el cuestionamiento constante de privilegios que debemos realizar sobre nosotros mismos y mismas, actuando desde la humildad y el buen hacer para resolver cualquier conflicto.

Funciones internas en una asamblea

Todas las personas somos responsables de la dinamización y construcción en la asamblea, pero para su mejor funcionamiento se proponen dos figuras principales, que serán rotativas preferiblemente para no generar relaciones de poder o persuasión.

  • Toma de acta: Se trata de aquella persona encargada de escribir en el mismo momento las propuestas e intervenciones que se traten en la asamblea. Al final de la misma, se tiene que contrastar la información recogida llevando a cabo la lectura en alto de los principales acuerdos alcanzados, una vez confirmados esa persona se responsabiliza de transcribirla y comunicarla al resto de la asamblea mediante el canal del que se hayan dotado para este objetivo.
  • Turno de palabra / moderación: Persona encargada de recopilar las distintas peticiones de intervención en la asamblea, dará paso a estas ordenadamente, priorizando siempre a aquellas personas que previamente no hubieran participado. También puede proponer la finalización del turno de palabra para no eternizar un debate una vez que hayan sido expuestos los argumentos. La persona que se ocupa de la moderación facilita el correcto desarrollo de la asamblea, es por lo tanto, quien se encarga de iniciar la asamblea mediante la lectura del acta anterior e informa de los puntos del orden del día propuestos. Además, sintetiza las propuestas que se expresen, reformula aquellas ideas no del todo claras y repite los acuerdos alcanzados, por lo que está en comunicación continua con la persona que tome el acta. La labor del moderador es fundamental, ya que también es la persona encargada de favorecer un clima de intercambio de ideas fluido y positivo, mediante una actitud asertiva y conciliadora, y además debe centrar el debate y procurar que se traten todos los puntos del día en el tiempo acordado.
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