Crónica de la feria del libro anarquista en Dublín

El pasado día 16 de abril tuvo lugar en Dublín la feria del libro anarquista organizada por el WSM (Workers Solidarity Movement), organización anarquista de Irlanda. En ese día, a su vez, hubo multitud de charlas a las cuales no asistí a todas, sino a las que pude ya que las hubo simultáneas durante la misma jornada de mañana. Voy a narrar los acontecimientos en orden cronológico y desde mi experiencia personal estos dos días en que estuve en Dublín. Siendo sincero, no pude entender el 100% de lo que dijeron en las charlas ya que apenas llevo dos semanas por estas tierras y aún tengo que mejorar mi inglés.

El día anterior a las 19:30, asistí a una charla sobre los acontecimientos en Rojava donde estaban de ponentes Janet Biehl y unos kurdos. En ella, comentaron las influencias de Bookchin sobre el Confederalismo Democrático como proyecto político para el pueblo kurdo y Oriente Próximo. También explicaron cómo se estructuraba socialmente, la administración democrática, el contrato social y el TEV-DEM como movimiento social amplio. Como habremos leído en otras ocasiones, esta nueva administración tiene como bases las comunas y cooperativas gestionadas asambleariamente; este proyecto tiene carácter laico y multiétnico, lo cual, todas las etnias tienen voz y voto en las asambleas y pueden profesar su fe libremente. No han comentado demasiado acerca de las YPG. Luego, una representante del Congreso de Mujeres Libres (KJA por sus siglas en kurdo) nos presentó su organización y las áreas en que trabaja, tales como en la economía, la política, lo social, la diplomacia, los derechos humanos, la autodefensa y la lucha contra la violencia machista, la ecología, los medios de comunicación y prensa, etc. El KJA es afín al proyecto político promovido por el PKK, considerando la liberación de la mujer una cuestión crucial para la revolución. Tienen su sede en Diyarbakir y aquí tenéis más información. En Rojava, mencionaron a la Fundación de Mujeres Libres en Rojava (WJAR), la cual promueve la mejora de la participación de la mujer en diversas áreas, y se involucra en proyectos cuyas actoras principales son mujeres, tales como de aperturas de centros de salud, cooperativas, parques, villas, etc…

La charla fue bastante concurrida, hubo alrededor de 100 personas aproximadamente, y el acto terminó un poco tarde debido a que la gente preguntaba bastantes cosas. Tras acabar, tuve la suerte de poder dormir en casa de unos kurdos.

Al día siguiente, fui a la feria como tal y ahí he visto puestos del propio WSM, de AF(Anarchist Federation), IWW, AK Press y otros tantos más que se pueden ver en el post de la página web del WSM. Los libros que adquirí finalmente fueron: «The adventures of Tintin – Breaking Free», «The anarchist movement in Japan» y «Myths and memories of the Easter Rising», además de materiales sueltos gratuitos que he ido pillando.

Luego llegué tarde a una charla sobre la reconstrucción de los sindicatos desde abajo donde miembros del IWW trataban cuestiones sobre la necesidad de la organización sindical por parte de los propios trabajadores e independiente del Estado y la patronal, cómo impulsarlas en el actual contexto y qué propuestas y proyección de futuro pueden aportar. Después, fui a otra sobre la rebelión irlandesa durante la I Guerra Mundial contra la imposición británica y la participación de la clase trabajadora en ella. No he podido enterar muy bien porque el ponente hablaba muy rápido… Tras un breve descanso, fui a otra charla donde comentaron ejemplos de diversas luchas sociales basadas en la acción directa como la campaña contra la subida de las tasas del agua, a favor del aborto, etc.

Al finalizar las charlas, he asistido a una breve sesión de debate acerca de la necesidad y el papel que tendría una organización anarquista. Se hablaron temas sobre el feminismo dentro de las organizaciones, la influencia en las diferentes luchas sociales, qué podríamos aportar desde el anarquismo a ellas, etc. Fue entonces cuando pude intervenir, aunque solo fuesen 5 minutos, explicando la necesidad de construir un proyecto político basado en el poder popular y tener una línea estratégica hacia el socialismo libertario, siendo el papel de la organización anarquista el convertirse en referente en la creación de un proyecto político capaz de hacer frente a la Europa del capital. Finalmente, tenían programado un After party con música en directo, pero no pude estar por más tiempo porque si salía demasiado tarde, no habría autobuses de vuelta.

Algunas notas tras finalizar la jornada;

—Los actos se realizaron en lugares muy concurridos, prácticamente en el centro de la ciudad y alrededores de una enorme plaza llamada «Smithfield Sqare», teniendo lugar las charlas en los pubs «The Cobblestone», «Ryans» y en un gran hotel llamado «Generator» estaban los stands de libros, además de acoger algunas charlas. Llama la atención que, al contrario de lo que aquí se realizan este tipo de jornadas donde se realizan solamente en nuestros espacios, el WSM organizó estos actos en locales que no tienen relación alguna con el movimiento. La elección del sitio, pienso, responde a la cuestión de que sea vista por la mayor cantidad de gente posible y que son actos que no se realizan para autoconsumo, sino de actos dirigidos para todo el público, lo que abrirá la posibilidad de que algunas personas puedan interesarse por el anarquismo o en las luchas.

—Por contra, los costes económicos son bastante elevados, la propia organización lo reconoce pero consiguen sufragar parte de estos gastos por las donaciones recibidas, ya que he observado que logran recaudar una cantidad considerable.

—Tienen formularios como feedbacks para recoger las impresiones de la gente con preguntas cortas tales como el medio por el que se enteró del evento, su ideología (anarquista, marxista, feminista, ecologista, otros…), y en qué aspectos sería mejorable. Además, dejaba unos campos donde podías dejar tus datos de contacto y las áreas que te interesen (diseño, antifascismo, antirracismo, escribir artículos, etc…).

¿Volvería el próximo año? Dependerá de mis circunstancias personales, pero la verdad es que me ha quedado un buen sabor de boca. Os dejo algunas fotos de las jornadas:

 

Charla del viernes con Janet Biehl

La organización social en Rojava (Foto de un militante del WSM)

Entrada del hotel Generator en la céntrica plaza de Smithfield Square. Dentro están los puestos de libros y algunas charlas se darán allí

Puesto de IWW

Puesto del WSM

Otros puestos

Más stands con banderas de YPG/YPJ de fondo

Charla sobre sindicalismo

Charla sobre las ideas de Bookchin (Foto de un miembro del WSM)

Comenzando el After party

Brujas, supervillanos y otras catástrofes

Las películas que llevamos viendo desde niños han formado parte de nuestra educación social de una u otra forma. Pero cuál es el mensaje que se nos ha trasmitido?

En la mayoría de ellas, el mensaje es claro. El mundo es como debe ser, plagado de familias de clase media alta con una felicidad moderada, alterada tan sólo por problemas con algún hijo rebelde (que va en moto y responde mal en la cena, para ellos, que tiene un novio que va en moto, para ellas) hasta que aparece un ser malvado contra el que hay que luchar. Pero ¿quién es este ser malvado? La respuesta a esta pregunta depende no tanto de la edad con la que se espera que veamos la película como para el género (dentro del marco binario, obviamente) al que esté orientada.

Todos sabemos que en las «pelis para niñas» nos enseñaron que las chicas somos guapas y pacientes, y algún día un príncipe nos salvará, o en casos más extremos (la bella y la bestia) tenemos que aguantar el maltrato del tipo que nos regala vestidos bonitos, porque un día cambiará y podremos ser felices juntos. ¿Y a quién odiamos? A la bruja. A esa mala mujer que envidia nuestra belleza y éxito con los príncipes y sólo quiere impedir que seamos felices y comamos perdices. Aprendemos a identificar a las demás mujeres de nuestro entorno con esa bruja, que sólo quiere llamar la atención de los hombres de nuestro grupo para que estemos solas. ¡Incluso hay hadas celosas! Esto impulsa recelos que impiden crear redes de sororidad en nuestros colectivos. Queremos que nuestro colectivo sea feminista, pero inconscientemente recelamos de las otras mujeres que participan en ellos porque son quienes pueden robarnos la atención y con ello la felicidad. Después de esto llegan las pelis para adolescentes o mujeres jóvenes y oh, vaya, mantenemos el enemigo. Sólo que ahora su motivación es menos evidente. Pero no os preocupéis porque… SORPRESA!!! Cuando al fin hemos cumplido con lo que se espera de nosotras, tenemos un marido e hijos y esa felicidad moderada de la que hablaba, nuestro mayor enemigo, las demás mujeres del planeta, vuelve a aparecer con todo su potencial. Las películas y series orientadas a nosotras están plagadas de brujas malvadísimas que sin ningún disimulo quieren robar nuestra maravillosa familia seduciendo a nuestro hombre. Esta visión es sumamente nociva y afecta a nuestras relaciones. No debemos olvidar que estos recelos vienen por el sistema patriarcal en el que crecemos, y que quienes son nuestras compañeras no son nuestras competidoras.

Prosigamos con las pelis para niños. Parece que tenemos argumentos más neutros, ¿no? Por fin parece que vamos a tener enemigos de verdad. Tipos verdaderamente malvados porque… uy no. Aparecen otros chicos que ocupan tu puesto. Aparece Buzz, que quiere quitarle a Woody su puesto de privilegio. Y después viene Han Solo a quitarle la novia a Luke. Pero pronto aprendemos que no somos enemigos, sino compañeros. Nuestro verdadero enemigo no es alguien en una situación parecida a la nuestra, eso sería absurdo! Tenemos un enemigo más importante, como lo son Darth Vader y el emperador Zurg. Enemigos de verdad que quieren cambiar el estado de las cosas. Teníamos al malvado tío del rey león, que quería acabar con una monarquía que marginaba a las hienas, aunque se le va un poco la mano y al final su verdadero objetivo es ocupar él el puesto de dictador. Más o menos lo mismo que les pasa a tantos supervillanos a los que filántropos con superpoderes o superinventos, máscara y mallas se enfrentan desinteresadamente. Nuestro enemigo es ahora un doctor que quiere cambiar el orden mundial. Va a acabar con las preciadas posesiones de los millonarios del país o aún peor: va a enfrentarse a toda una nación poniendo en peligro a su presidente. Tenemos un enemigo igualmente claro. Nuestro enemigo, ese al que debemos odiar, es ese que lucha contra el capitalismo de forma más o menos directa. Aunque cada vez nos encontramos a menos villanos con acento del este de Europa (pero más con barba y turbante), seguimos encontrándonos con terroristas a los que odiar porque quieren cambiar este orden en el que nos encontramos tan cómodos… ¿o no? Estos tipejos a los que odiar tienden siempre a cuestionar el orden establecido y el poder, y muchos de ellos no podrían convencernos de su maldad si no fuera porque siempre se les va la mano de alguna forma ridícula. Porque esa gente son nuestros enemigos porque aunque quieran cambiar las relaciones de poder y establecer una sociedad nueva de la que se nos habla más bien poco, si les dejas a su aire todo acaba en catástrofes y destrucción a escala macroscópica. ¿Estamos seguros de que ese es el único final posible?

Sigamos con géneros en los que aprendemos a odiar. O a temer. No pueden faltar, por supuesto, las películas de terror. Aquello que desconocemos y no controlamos es evidentemente dañino. No queremos ampliar nuestro conocimiento sobre lo que está oculto. Sólo apartarnos de ello. Pero esto lo vamos a trasladar a los demás ámbitos de nuestra vida. Le vecine discrete, que nadie sabe de su vida y tiene horarios raros nos causa desconfianza, incluso llegaremos a decir que nos da «mal rollito», y los nuevos experimentos científicos nos conducirán sin duda al apocalipsis porque nadie puede jugar a ser Dios y salirse de rositas. El enemigo no es una persona concreta, sino lo desconocido. Curioso que el enemigo sea lo desconocido y no el desconocimiento…

Y por último están los desastres naturales. Suena absurdo pensar que nos enseñan a odiar la naturaleza. Si acaso, odiamos no poder controlarla. Porque la naturaleza controlada por el ser humano es maravillosa. Prados, jardines, bosquecillos… El problema es cuando la muy desconsiderada decide ponerse en nuestra contra y provocar terremotos, avispas asesinas, o cualquier otra cosa que se nos ocurra. Porque la naturaleza es muy bonita, y hay que cuidarla y todo eso, pero también hay que controlarla. Igual que tenemos que controlar todo lo que nos rodea. Aquello sobre lo que no tienes un poder absoluto puede volverse contra tí. Caos. Fuego. Destrucción. Hay que aumentar el control y dominarlo todo para que no se vuelva contra tí.

A falta de moral, derrochemos moralismo

Sé lo que deberías hacer y te lo voy a decir. De nada. ¿Qué? ¿Que yo no soy tú? Ya, esa es la gracia: vas a ser tú quien tenga que hacerlo; si lo que te digo no soluciona tus problemas o incluso crea otros mayores, es tu problema, yo lo que quiero es que se vea bien mi superioridad moral, intelectual o de los dos tipos.

Dicho así es muy claro, ¿verdad? Menuda ordinariez. Por desgracia, este tipo de actitudes están a la orden del día en todo tipo de ambientes, incluso entre la gente de clase trabajadora, incluso entre aquellos sectores que quieren cambiar las cosas, incluso entre aquellas personas que daríamos lo que fuera por saber cómo empujar adelante una revolución. No siempre ha sido así. En los mejores momentos y lugares, lo que se aprendía entre compañeras era casi exactamente lo contrario a lo que se aprendía el resto del tiempo: el señor cura y el señor profesor podían enseñar disciplina, pero en el trabajo se aprendía a desconfiar del jefe, jugando al fútbol (o a cualquier otro deporte) se aprendía a competir, pero en el ateneo se aprendía a cooperar, en el mercado se regateaba, pero al encargado del curro se le ponían límites, etc.

En estos tiempos de sálvese quien pueda, más que aprender a compartir y luchar juntas, cada cual intenta sentirse bien consigo misma siendo más lista o más crítica que la de al lado. Así, claro, evitamos aquel sabio «Don’t hate the player, hate the game» («No odies al jugador, odia el juego») de Ice-T o el «Odia el pecado, ama al pecador» de M. K. Gandhi. Lo que podría ser una crítica a un tipo de actitud, de práctica o de función se convierte en una crítica a la persona que las ejerce y no salimos del ego: yo quiero defenderme porque me siento atacado, quiero atacarte para bajarte los humos, así que busco algo en lo que creerme mejor que tú, cada cual justifica sus pequeñas miserias en las de la otra y vuelta la burra al trigo. Ser revolucionarias en sentido estricto –llevar adelante una revolución– es muy difícil, ser sentenciosas, no.

La persona que lleva medio año cobrando el paro sin buscar trabajo es una jeta, la líder informal del colectivo lo es por su vanidad y no tiene nada que ver con que el resto quieran ser rebaño informal, la que vende droga carga con todas las sospechas imaginables: es una chivata en potencia –como si no hubiera chotas que no venden droga y camellas que no colaboran con la policía–, aleja a las jóvenes de la lucha mediante la evasión –como si cualquier evasión fuera un problema, como si esto fuera lo único que pudiera alejarnos de la lucha–… y suma y sigue. En las últimas semanas este tema nos ronda a algunas, ya que hemos leído posicionamientos que relanzan un autodenominado abolicionismo con respecto a temas como la prostitución, la maternidad subrogada o la donación/venta de óvulos que cuestionan más la automercantilización que al propio mercado. Posicionamientos bienintencionados, feministas y no carentes de hechos fríos y duros, pero ¿de qué sirven contra la necesidad de dinero en un mundo construido en torno a este? ¿Cómo se abolen los medios sin abolir el fin?  ¿Qué valores vamos a defender si toda moral (humanista, feminista, antiespecista… ) puede ser subastada, alquilada o vendida por el dios Mercado?

Creerse mejor que la de al lado o ser mejor que una misma, cada vez un poco mejor, tal es el dilema que vemos. Snobismo o autoexigencia personal y colectiva, juzgarnos unas a otras o invitarnos a luchar más y mejor juntas, ser sentenciosas o ser constructivas y prácticas, por aquí entendemos algunas que va el desafío si queremos ser sujeto transformador.

El fantasma del terror recorre Europa

No ha llovido mucho desde aquellos atentados en París del pasado 13 de noviembre de 2015, y ahora, otros dos atentados en Bruselas el pasado día 22 de marzo, uno en el aeropuerto y otro en el metro. Desde lo de París y la noticia de la huida del supuesto terrorista a Bélgica, casi todos los Estados europeos elevaron los niveles de alerta antiterrorista, y vimos cómo sacaban a pasear a los militares con sus metralletas por las calles de las principales ciudades belgas y francesas. Y todo esto despúes de que ocurriesen los atentados. Señores, ¿no les parece que están a un paso por detrás de los terroristas? Les cuelan las bombas cuando bajáis la guardia y llegaría a ser hasta ridículo —si no fuese porque los muertos lo pagamos los y las de siempre— que un espontáneo calificado de terrorista haga que un país entero como Bélgica entre en la paranoia y saque los tanques a las calles, como en el GTA. Ni aun así… Y señores, ¿tampoco encontráis explicaciones de que financiando y armando a grupos terroristas como el Daesh así como a sus colaboradores como Arabia Saudí y Turquía al final os acabaréis comiendo unos cuantos bombazos?

Qué bien, ahora se acojonan porque el Daesh ha engordado tanto que tienen potencial —y capacidad— para atentar en Europa, porque claro, cuando no ponían bombas ni pegaban tiros en suelo europeo, eran una preocupación menor. Total, se matan entre ellos por cuestiones religiosas. Qué malo es el fanatismo, oigan, que no vengan aquí a quitarnos las misas, la Semana Santa y la hostia bendita. ¿Cómo se le llamaba a eso de que si un fundamentalista cristiano comete un atentado y mata a unas decenas de personas no se diga «Stop Cristianismo» pero si lo hace un yihadista se dice «Stop Islam»? ¿Es comestible?

Cada vez se me hace más abstracto la palabra «terrorismo» cuando oigo la palabrería de los «líderes mundiales» y politicuchos varios hablando de «unidad contra el terror» o esa supuesta «lucha contra el terrorismo». Se me hace abstracto porque no se concreta qué es ese terrorismo del que hablan, si es el de la pancarta de los titiriteros; los cuadernos, cintas adhesivas y libros de las operaciones Pandora y Piñata; el petardazo en la Basílica del Pilar; los yihadistas del Feisbuk o los bazookas de los nazi.. uy, espera, ese igual no… Así que ahora terrorismo puede ser cualquier cosa, ¡hasta la caja misteriosa! La hipocresía, la doble moral y el cinismo de Europa se hace notar cuando de cara a la ciudadanía se llenan la boca de poner mano dura para luchar contra el terrorismo y defender los valores de la democracia, pero a nuestras espaldas se hacen amigos de los países que dan soporte al Daesh (qué guay la monarquía española vendiendo el AVE a los jeques sauditas y decir que están luchando contra el terrorismo). Otro puntazo que se marcan es que distinguen entre muertos de primera y de segunda. De poco o nada se habló de los atentados yihadistas en países africanos como Malí, Burkina Faso, Nigeria…, que también se suceden casi a diario en Siria, Afganistán e Iraq. Del mismo modo que ningún medio ha calificado de terrorista a la política de Netanyahu. Ni tampoco han derramado una sola lágrima por las muertes de miles de refugiados y refugiadas que huyen de la guerra y del Daesh, en cuya travesía se encuentran con fronteras cerradas y guardacostas turcos jugando a hundir barcazas.

Conviene que hagamos un poquito de memoria, que las heridas abiertas siguen sangrando y abriéndose más por las guerras que provoca el bloque occidental en Oriente Próximo. Desde que a EEUU se le ocurrió la genial idea de alimentar el salafismo y el yihadismo y a codearse con los wahhabíes, todo fue de mal en peor. En los años ’70, les venían como anillo al dedo entrenar a los muyahidines para desestabilizar a la antigua URSS. En la actualidad, les interesa tener zonas de conflicto para justificar las invasiones militares para saquear el petróleo principalmente, además de obtener beneficios para la industria armamentística, por las guerras causadas. La guerra de Siria es ya ahora un galimatías donde tanto las potencias regionales (Turquía, Irán, Arabia Saudí principalmente) como occidentales (EEUU y Europa), y por otro lado están Rusia y China, quieren pillar su trozo de pastel. Y en medio está el movimiento de liberación kurdo quienes realmente plantan cara al terror yihadista, pero con Ochalan en la cárcel y el PKK en la lista de organizacones terroristas.

¿Quiénes son realmente los terroristas? A nada que rasquemos un poco para encontrar el origen de los atentados, nos encontramos con que están detrás Europa y los EEUU alimentando al Daesh siempre y cuando no atenten en suelo europeo, y que si lo hacen, aprovechan para culpar al islam como origen del terror (aunque en realidad, el yihadismo se cobra más víctimas musulmanas que occidentales), pero sobre todo que los muertos no sean peces gordos.

Al fin y al cabo, son los intereses geopolíticos los que están detrás de este escenario en Oriente Próximo, ni tampoco dudarán en aprovechar este estado de shock tras los recientes atentados en suelo europeo para imponer toques de queda exhibiendo su monopolio de la violencia, tratando de que aceptemos los tanques y militares en las calles y en los controles en estaciones y aeropuertos como algo normal. Y a esto le añadimos la impunidad con la que actúa la extrema derecha atacando/quemando mezquitas y casas de refugiados, dejando mensajes xenófobos, racistas e islamófobos en las calles y justificar el cierre de fronteras precisamente a quienes huyen de la guerra. Pero lo preocupante es que da la sensación de que la izquierda en general está paralizada ante el auge de esta extrema derecha, que está ganando puntos en las encuestas de intención de voto y su discurso de odio y discriminación esté calando entre cada vez más gente.

Si lo miramos desde otro punto de vista, el tema del terrorismo es más bien un arma política donde la clase dominante lo utiliza, por un lado, como control socal mediante el discurso del miedo, y por otro, como justificación para eliminar la oposición interna (contrainsurgencia). Conocer esta base es el punto de partida para articular una respuesta tanto a nivel social como político con el fin de afrontar el auge de la derecha y el fascismo. Lo primero, señalar claramente que el pacto antiyihadista es una mentira porque ni Europa ni EEUU ni Israel están luchando contra el terrorismo porque son ellos los que entrenan, arman y financian a Daesh y otros grupos terroristas a nuestras espaldas, y hacen grandes negocios con monarquías petroleras y gobiernos opresores (que también dan apoyo al Daesh). Por último, dejar claro que el yihadismo no representa el islam y que la mayoría de víctimas de Daesh son musulmanes, añadiendo de que es imposible que entre los refugiados y refugiadas puedan ir terroristas del Daesh, ya que viajan en primera clase. A nivel social, unas pequeñas propuestas serían trabajar desde la multiculturalidad en el barrio a través de programas y actividades (como mundialitos antirracistas que ya vienen haciéndose, talleres de idiomas, actividades culturales, etc) que integren a colectivos migrantes, así como la defensa frente al terrorismo de baja intensidad de energúmenos fascistas que se dedican a apuñalar a quienes luchan contra sus ideas racistas, totalitarias, de odio y violencia, además de las acciones solidarias que ya se están realizando al ayudar a los y las refugiadas en Idomeni, Lesvos,… Y a nivel político, desde nuestras organizaciones políticas apoyar el proyecto político del movimiento de liberación kurdo en Rojava y Bakur (quienes por ahora son los únicos actores que llevan un compromiso real de acabar con el Daesh), exigir la eliminación del PKK de las listas de organizaciones terroristas, la apertura de las fronteras y puesta en marcha de programas de acogida, el cese de la venta de armas a las monarquías del Golfo y a Israel, entre otras.

Se nos avecina un clima de guerra creado por las clases dominantes, y el fascismo asomando tras el fantasma del terror.

Apuntes sobre el debate “De la crítica institucional a la práctica de la calle”

El pasado viernes 12 de febrero, el Banc Expropiat había invitado al colectivo Equilibrismos para realizar un debate que titularon “De la crítica institucional a la pràctica del carrer”.

La introducción fue a cargo de uno de los miembros del espacio, que nos explicaba el porqué: superar la crítica a los partidos que habían decidido hacer el asalto institucional, después de lo que marcó el 15M y los límites de este. Como en el texto del cartel que invitaba al debate, el objetivo era pasar página de este y demostrar que la mejor crítica, es la práctica.

Seguidamente hablaron los dos miembros de Equilibrismos. En primer lugar se señaló la importancia de cómo y para que hablar de las instituciones, tomando como punto de partida la superación de las lógicas del capitalismo, sin tomar un punto de vista cientifista y/o dogmático. Atendiendo a las necesidades y a las condiciones de cada momento, a la vez que entendemos que hay una distancia entre el deseo de cómo actuar y la realidad, que es diferente.

Tomando el 15M como un hecho muy relevante, por ser el fenómeno de acción colectiva más multitudinario en años, el colectivo entiende este no como un sujeto, sino como un proceso o conjunto de estos, que no empieza el 15 de mayo. Sobre cuando termina, depende de la perspectiva que se tome (con la formación de los nuevos partidos o con la descentralización de las grandes plazas, o aun no ha terminado, etc. También es importante el hecho de que, aunque las acampadas empiezan en Madrid, se replican por todo el Estado, reproduciéndose en varios focos.

Lo catalogan como un movimiento de aspiraciones y discurso de clase media (especialmente en sus inicios) si se recuerda a sus impulsores (Democracia Real Ya, Nolesvotes, Juventud Sin Futuro, etc.) que apuestan por medidas como la reforma en las leyes electorales, el rechazo a los “extremos”, etc. Un ejemplo es la típica crítica al trabajar en un establecimiento de comida rápida como precario: lo que se critica no es el hecho de que exista un trabajo así, sino que por los estudios propios acaban en este tipo de trabajo que no les corresponde.

Así que existe una ruptura con los sujetos de transformación social anteriores que luchaban por cuestiones inmediatas, como el movimiento obrero y se apela al ciudadano. El ciudadano es presentado como una persona con igualdad de obligaciones y derechos, en las que a partir de una crítica rápida, podemos ver como colectivos como las personas sin papeles quedan rápidamente excluidas. Por otro lado, lo que se pide es que el Estado cumpla sus obligaciones, en vez de cubrir las necesidades por si mismos.

En el 15M no existen análisis fundamentados, pero aparecen aspectos que los autores creen relevantes, pues el mismo acto nace como una protesta contra la represión, y se abren procesos colectivos muy fuertes. Reactiva y pone en marcha luchas como la de la vivienda. Se realizan acciones en la calle, asambleas, etc. no exentas de contradicciones, pero, ¿para qué? El colectivo resalto la importancia de no caer en un tradicionalismo de hacer las cosas por inercia. El hecho de funcionar de maneras concretas nos tiene que hacer argumentar el porqué funcionamos así. Por otro lado lo que supuso también fue la ruptura de la endogamia (permanecer en grupos cerrados) de los movimientos sociales y se innovó en debates antes muy estigmatizados como el campo de la ocupación. Algunos aspectos que subrayaron fueron los siguientes:

-Las marchas de la dignidad, en las que se coordinaron (y confrontaron) varios grupos, y en las que Podemos estuvo a punto de no participar.

-El discurso de la madurez política, en las que se justifico la entrada en las instituciones por una cuestión de madurez política vs la calle como un espacio infantil.

-La hegemonía cultural, que se pone en duda. Afirmaron que hacerlo desde las instituciones es inoperativo y que es más eficaz en un centro social de barrio. Las fuerzas políticas se adaptan a su electorado, que además se trata de una falsa mayoría electoral y una falsa capacidad de gobernar).

Entonces existen dos posibles ejes de debate: las oportunidades del fracaso del asalto electoral, y que posibilidad de cambios hay hoy en las instituciones (refiriéndose a forzar cambios desde fuera, como cambiar o tumbar una ley mordaza desde la calle, etc.)

El segundo ponente de Equilibrismos planteó que Podemos no era ajeno al 15M, y que en Madrid en sus inicios era muy obvio, criticando la visión de un anarquismo que vería estos partidos como una apropiación de un movimiento puro. La justificación del asalto institucional sería un techo de cristal en las movilizaciones desde la calle, que generarían frustración y entonces se intentaría poner estas al servicio de la gente. Comentó que lo que está intentando hacer Ahora Madrid* es una táctica similar a lo que se ha llamado “aguirrismo democrático”, usar la infraestructura de las instituciones para construir una sociedad civil afín.

El 15M surge de un vacio, de una cultura de la derrota en los grandes movimientos de contestación de las últimas décadas (así que es difícil pedir). No se salió de la OTAN, no se paro la guerra, no funcionaron el movimiento estudiantil ni las huelgas generales… Así que con el paso del tiempo, el 15M se erosiona y acaba siendo una cosa minoritaria y una identidad política más (están los rojos, los anarquistas, los quinzemayistas).

Pero lo importante, el análisis principal, es el sedimento. La perspectiva general dentro de los movimientos revolucionarios, especialmente el anarquismo, es que el objetivo es intentar aumentar el conflicto. Lo que pasa es que las luchas tienden a ser cíclicas, nacen, crecen, se estancan o mueren (habiendo ganado o no). Así que es importante estar en las diferentes luchas, para disputar el sedimento (los símbolos, las prácticas, etc.) porque existe un margen de lucha como por ejemplo demostrar que las asambleas sirven como método, luchar contra las separaciones ficticias que nos construye el capitalismo y el género, etc.

Del 15M, lo que ha durado han sido espacios físicos y luchas concretas, no la práctica de hacer grandes debates. No se estaba construyendo un movimiento con el que imponer y conseguir conquistas. Seguidamente el ponente recuerda que no están ofreciendo una visión de la ética de los medios sin los fines. Los métodos sirven si son capaces de ganar. Y lo que valoran es que el 15M no tenía una gran demanda (a diferencia de las primaveras árabes donde había luchas concretas como derrocar a uno u otro dictador). A corto plazo no agrupaba a la gente, iba desgastándose, pero a la vez su formato hizo que se expandiese en el tiempo y muchas plazas y espacios.

A partir de aquí plantean una visión pesimista en lo económico y social: las cosas van a ir a peor, y no vamos a recuperar nunca el pasado. De hecho ya se rumorea la posibilidad de una nueva crisis, si es que hemos salido de esta. También señalan que unida a la económica, existe una crisis de expectativas, que es lo que a nivel discursivo reproducía el 15M, una clase media empobrecida. Pero es que antes había gente que estaba jodida, y ahora lo esta mucho más. Entonces la pregunta es porqué la gente se ha articulado en la lucha de la vivienda y no en la laboral, ante un panorama donde aumentaran las “poblaciones superfluas”: aumentaran los guetos, suburbios, favelas, banlieues, el subempleo y el paro será crónico, los trabajos de mierda y aumentaran las deudas y los trapicheos. El Estado del Bienestar (si aquí hubo alguna vez) se ira retirando. Entonces el eje se va a desplazar del salariado a la reproducción social, más que un eje trabajador-patrón, y habrá una feminización de las luchas.

Por otro lado señalaron la situación actual como un contexto (salvando las distancias) con los años ’60 del siglo pasado, que precedieron al movimiento obrero de los ’70, que fue desactivado e integrado en la Transición, estando quizás delante de lo que serian unas nuevas comisiones obreras (en su espíritu original), pero esta vez a partir de la vivienda, en las PAH. También cabe plantearse el porqué de los discursos actuales de una “segunda Transición”. Así que imitando un poco los afectados por la hipoteca, una posible propuesta son las redes de solidaridad en el trabajo.

Hay que pensar también en la diferencia entre consciencia y politización (lo que el ponente llamó, el tremendo abismo), que no es un camino fácil. Ante el fracaso hablan de dos tipos de respuestas, “el vale todo” y porque nuestras aspiraciones están lejos, y el pesimismo en el que cualquier acto es inútil, y por lo tanto “no se hace nada” por luchar.

Las revoluciones, por lo tanto, son consecuencia de lazos políticos, vínculos, sociabilización. Estos no aseguran nada, pero son imprescindibles para estas, para poder conseguir las confrontaciones que buscamos y en situaciones de crisis, poder ir más allá y superar las estructuras dominantes. El comunismo/anarquismo/socialismo (etc.) es una forma de vivir, pero solo se puede vivir en este, y vivirlo ahora genera gueto y/o frustración.

Sin embargo, concluye el segundo ponente de equilibrismos, hay margen de conseguir modos de funcionar superar las condiciones existentes. A partir de entonces empezó el debate.

Se habló de la falta de acuerdo en el 15M era fruto de no haber un sujeto y un objetivo claro, cosa que si que hay en por ejemplo, la PAH. En otros campos, como el laboral es difícil organizar planteamientos similares. ¿Cómo hacerlo? Se comentó que la PAH genera lazos sociales muy potentes y que, según las experiencias del participante en el debate, en el mismo WhatsApp se podía ver un apoyo muto continuo en relación a necesidades (superando el tema de la vivienda, como por ejemplo arreglar electrodomésticos, según las diferentes habilidades y capacidades de las personas) que el neoliberalismo ha roto.

Otra persona opinaba que el sindicato no podrá reconstruirse tal y como lo tenemos en la cabeza (CNT histórica), y que se tenderá a redes de solidaridad.

Se habló del concepto de la tasa de ganancias en el contexto capitalista: si en una época los salarios no bajan, esta se mantiene obteniendo beneficios por otros lados.

Se formuló también la pregunta de cómo conseguir una sociabilidad densa, y se comento que quizás la clave es centrarse en luchas por necesidades específicas, en un espacio concreto (poniendo de ejemplo el mismo Banc Expropiat) pues la identidad se crea con la práctica. Se habló de recuperar las asambleas de “bocadillo”, aquellas que duran el tiempo de descanso entre las compañeras de trabajo y la importancia de crear redes de solidaridad. También se comentó que llegaremos a un punto en que casi cualquier lucha reformista tendrá que ser rupturista porqué el sistema será totalmente insostenible. El debate giró en torno a si era posible entonces trasladar el modelo de la PAH al mundo laboral.

Por otro lado una persona de sexo femenino comento que se había sorprendido en la charla por la presencia casi totalmente masculina (y los colores negros que vestíamos). Se hizo una crítica a la figura/sujeto del trabajador como una persona masculina, y se habló de la feminización de la pobreza. De hecho, el sujeto obrero industrial es una figura en desaparición, y aunque sigue existiendo, no podemos tomar sus luchas (Coca Cola, Panrico) como modélicas. También se debatió acerca de poner el foco en la reproducción social superando el ámbito laboral, citando la iniciativa de la Vaga de Totes, que finalmente no cuajo y no tuvo mucho apoyo de ningún sindicato.

Finalmente se habló de formación y comunicación. De la necesidad de adaptar el lenguaje a la gente que no se ha socializado en nuestros espacios y de la necesidad de la formación para la práctica. Se hablo aquí también de las experiencias en las luchas por la vivienda en el barrio de Gràcia (en la que no se había podido generar una red solidaria ya que una vez que la gente había okupado no se implicaba) y la OFIAM.

@a_bandazos

Cuatro recomendaciones para el 8 de marzo

  1. El 8 de marzo es el día de la mujer trabajadora. Así fue convocado por primera vez en 1914 por la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, que disputaban de este modo, como mínimo, el día internacional de la mujer, convocado en diferentes fechas en 1911, 1912 y 1913 y el women’s day estadounidense convocado desde 1908 por las socialistas de aquel lugar. Esa apropiación no es inocente, ni falta hace que lo sea: fue una iniciativa de quien no tenía miedo a tomar la iniciativa, y lo mismo pasa con quien quiera quitarle su carácter de clase: si no le gusta ese concepto, convoque usted un día interclasista de la mujer y diga francamente por qué quiere quitarles a las mujeres de clase trabajadora su día propio.
  2. Las mujeres de toda clase social tienen problemas de género más allá de su clase social. Si cree usted que decir esto es intentar poner a las mujeres trabajadoras bajo la tutela de la gran empresa o del feminismo institucional, hable honestamente con sus amigas, conocidas o familiares que sean mujeres, etc.: descubrirá todo ese mundo de miedo, inseguridad, precariedad, paternalismo, etc. añadidos que se suelen llamar «privilegios masculinos». No se llama «privilegiada» a esta situación nuestra porque sea realmente buena, sino porque, siendo mala, en comparación, no es tan mala como la de ellas. Si cree, al contrario, que lo de la clase social no cambia nada cuando se es mujer, pregunte cómo se lleva esa carga de ser mujer cuando se le añade en lo económico, en lo vital, la carga de precariedad, baja autoestima, etc. que supone ser de clase trabajadora.
  3. Si no tiene usted problemas con los puntos 1 y 2, pero sólo se acuerda de estas cosas cuando llega el 8 de marzo o cuando le preguntan por el tema, pregúntese qué falla del 9 al 7 de marzo. Pregúntese qué hace y qué no hace usted y, si es hombre, qué le parecería honestamente que tantas personas no pretendan cambiar nada en este tema. No piense en este ni en otros textos, no se ponga a la defensiva, mírese a sí mismo a los ojos, háblese y escúchese como si no tuviera que defender más que la verdad. Si ve que tiene actitudes injustas (si es hombre, ¿acapara más tiempo o espacio del que deja a ellas? ¿tiene relaciones sexuales con mujeres sin anticonceptivos, con la tranquilidad de que usted no va a quedarse embarazado? etc.; si es mujer, ¿asume estas actitudes con naturalidad, transmite al resto de la gente que hay que aceptar las cosas como están?), no espere al 8 de marzo y piense en lo que podrían mejorar las cosas de un año a otro si todas las personas nos aplicamos el cuento.
  4. Tenga o no problemas con los anteriores puntos, si la insistencia o el tono de las críticas feministas le resultan excesivas, pregúntese por la insistencia o el tono de otras críticas. ¿Cómo lleva las críticas viscerales a la banca y sus desahucios, a los grandes capitales y su evasión fiscal, a la siniestralidad laboral o a los narcocárteles? Independientemente de su carácter personal, más intenso o sosegado, ¿es consciente de la carga visceral que implica una lucha contra el acoso, las violaciones, el maltrato de todo tipo, la brecha salarial, la culpabilización añadida, la infantilización añadida, … ? Si la misma cultura que denigra cualquier coraje político diciendo que «los extremos se tocan» y aplaude la independencia cobarde de quienes se niegan a ser feministas, anticapitalistas, etc., si esa misma cultura hace vivir así a la mitad de sus miembros, ¿no tiene esa cultura un serio problema a la hora de identificar lo «agresivo», «extremo», «provocador» o «excesivo»? ¿No le están engañando, mezclando fondos y formas de manera interesada, para que mire el dedo y no la Luna, para que en lugar de sentirse cuestionado (que es lo propio) se sienta amenazado (que no lo es)?
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