El honor de las injurias

El honor de las injurias es un largometraje documental del año 2007, está dirigido y narrado por el artista y escritor Carlos García-Alix. Este filme cuenta la vida de Felipe Sandoval, con un elevado porcentaje de material de archivo, que incluye fotografías, fragmentos de películas así como documentos del propio Sandoval, como su última confesión. Este documental, obtuvo el segundo premio en la sección de Tiempo de Historia de la Seminci del año 2007, el Premio del público en el Festival de Annecy, en Francia, el premio al Mejor Montaje en el festival Memorimage 2008 y posteriormente ha obtenido los premios a Mejor Guion, Mejor Dirección y Mejor Dirección de Arte en el festival Atlantidoc Uruguay.

Biografía:

Felipe Sandoval, también conocido por el alias Doctor Muñiz, nació el 26 de mayo de 1886 en el barrio de las Injurias en Madrid, y murió en la misma ciudad, el 6 de julio de 1939. Fue albañil, ayuda de cámara de una noble familia de París, atracador, anarquista y espía, pero es conocido, especialmente, por ser un activo verdugo revolucionario en el Madrid de los primeros meses de la Guerra Civil Española.

De padre desconocido, Sandoval pasó su infancia en un orfanato. En su juventud trabajó como albañil, al tiempo que se iniciaba en sus primeros pasos como delincuente. En 1919 se encontraba encarcelado en la prisión de Barcelona tras cometer un robo. Trató de fugarse pero no tuvo éxito recibiendo una paliza que le desfiguró el rostro. Huyó de España y se estableció en París. Allí, hacia 1926, participaría en las tertulias de Juan García Oliver, fundador del grupo armado Los Solidarios, organizado como respuesta a la guerra sucia emprendida por sectores patronales y gubernamentales contra los sindicatos en la Barcelona de la época. De esta forma, se relaciona con los principales hombres del anarquismo exiliados en París, en los orígenes primitivos de la FAI.

Sandoval no era un anarquista teórico o de salón, sino un anarquista de acción. Volvió a Madrid, y durante años organizó diversos asaltos para financiar el anarquismo de la ciudad. Como revolucionario anarquista, uno de sus primeros golpes importantes lo dio en 1932, en el domicilio de Agapito Velasco, un abastecedor municipal a quien acusa de quedarse con el dinero de los comedores de Asistencia Social. Con otros tres hombres, le robaron 35.000 pesetas. Tras este vendrían otros afamados robos, como el de una oficina del Banco de Vizcaya, donde al más puro estilo de película de gangsters y en apenas diez minutos, robó 40.000 pesetas. Tras el robo de un arsenal de armas fue detenido e ingresado en la cárcel de Colmenar Viejo, de donde se fugaría tras herir a uno de los funcionarios de la prisión. Se convirtió así en toda una leyenda con su estilo de ganster y su temida fama hizo llenar portadas en los periódicos de la época. Por todo ello, se le consideró el enemigo público número uno. Para algunos, Sandoval no era más que un maleante, «un truhán que no sabe de ideas. Solo de estafas y del regusto ácido de la mala vida», según escribía el diario Nuevo Mundo.

Al estallar la Guerra Civil Española, algunos miembros de la CNT se integraron en la tristemente célebre checa de Fomento, oficialmente llamado Comité Provincial de Investigación Pública de Madrid, cuya función era unificar y controlar la represión contra los sublevados. Sandoval fue sobre todo el máximo dirigente de la checa anarquista del cinema Europa del barrio de Cuatro Caminos.

Fue también el responsable del asalto a la cárcel Modelo de Madrid tras declararse un incendio y correrse el riesgo de la fuga de muchos presos de los sublevados, esto sucedió el 22 de agosto de 1936, y terminó con la matanza de conocidos políticos de derecha provocando una gran conmoción durante la República española.

Tras el desmantelamiento del sistema de checas de Madrid por parte de la Junta de Defensa de Madrid durante la batalla de Madrid, Sandoval llegaría a ser espía para la CNT en Barcelona y Valencia. Posteriormente volvió a la capital.

Nada más terminar la Guerra Civil Española, en 1939, fue detenido y conducido a Madrid como parte de la Expedición de los 101, compuesta por dirigentes políticos y sindicales y personas notorias del bando vencido, capturados en Alicante, sin haber logrado huir de España. Salvajemente torturado, fue obligado a confesar y a hacer delaciones, fue repudiado por sus compañeros. Poco después, se suicidó arrojándose al vacío. Se tiró por una ventana de una casa de la calle Almagro de Madrid, habilitada como comisaría, una más de las muchas cárceles improvisadas en un Madrid lleno de presos republicanos. Nadie reclamó su cuerpo. El 6 de julio de 1939 fue enterrado en una tumba de tercera del cementerio del Este de Madrid.

Sobre el documental:

Gran documental que actúa a modo de estupendo testimonio histórico, notablemente documentado en fuentes históricas y perfectamente montado para narrarnos la vida de Felipe Sandoval: obrero, anarquista, expropiador y espía. El documental no juzga en absoluto a Sandoval que lo muestra tal cual fue, es el/la espectador/a quien podrá sacar su propio juicio de valoración.

El perfecto ejemplo de un hombre que se hizo a sí mismo, que tuvo que crecer rodeado del hambre, de la pillería en su barriada y del duro esfuerzo para salir adelante solamente junto a su madre, pues no tuvo padre reconocido. El reflejo de un hombre abocado a la aventura más propia del mundo del gangsterismo para sobrevivir, un joven obrero resultado de la situación económica de miseria en la que se crió. Este bagaje le lleva a atesorar un gran resentimiento social, una militancia en el sindicato CNT puramente en la acción más encarnizada, un hombre preparado para aniquilar el presente que le maltrató y devolverle al mundo su venganza, la venganza de los/as apaleados/as, pero no para construir la sociedad libertaria del futuro.

 

A ochenta años de la revolución libertaria

Muchas décadas han pasado desde que aquella generación, intentara poner en marcha un sistema en libertad, igualdad y fraternidad, hoy, ochenta años después, siguen habiendo resistencias, propuestas e iniciativas, que se podrían considerar continuadoras de la iniciada por las anarcosindicalistas de la CNT. Pero, también, es cierto, que la mayoría de estas iniciativas, no se ven reflejadas y referentes del anarcosindicalismo.

Éste desde aquel dramático exilio, ha continuado su andadura y siempre ha estado al lado de las trabajadoras, muchas veces encontrándose solo, en esa lucha. Pero también se ha visto enredado en luchas intestinas, debates eternos, que le hicieron perder, paulatinamente, un discurso que llegara a la gente. Quedándose muchas veces replegado de puertas para adentro, sin entender los cambios que se daban en la sociedad y sin darse cuenta de que la mayoría de ésta dejaba de tenerlo como referente y se alejaba o se mantenía indiferente ante sus debates. Muchas veces anclado en sus símbolos e identidad, sacando a relucir “su glorioso pasado” o cayendo en aptitudes autoritarias e inmovilismo.

No es menos cierto que éste continúa resistiendo a las embestidas del capital y ha servido de apoyo a muchas personas y movimientos sociales, pero ha perdido su influencia “política”, ya no es un referente ni para la mayoría de las nuevas generaciones de libertarias.

Alguna de las corrientes que se reclaman del anarcosindicalismo, se encuentra en una maraña, mezclada de sectarismo, expulsiones, desfederaciones… de la cual aún apenas han logrado salir.

La corriente mayoritaria, se encuentra, en mi opinión, en gran parte atrapada por unas estructuras que fueron diseñadas para un mundo laboral que desaparece y que no dan, en muchas ocasiones, respuesta a las precarias trabajadoras, que un día trabajan aquí y otro allá. Inmerso en un sistema de elecciones sindicales, en el cual dice participar de forma crítica, pero al que está más adaptado de lo que se debería y lejos de crear su propio sindicalismo. Vaciando de contenido este sindicalismo orquestado desde el propio sistema, para hacer de él, una herramienta poco eficaz. Así como un funcionamiento interno, que complica muchísimo la participación de personas sin recursos sindicales. Habiendo un abismo entre esas trabajadoras a los cuales aún les queda algún derecho y a una amplia mayoría la cual no tiene ninguno.

Por supuesto, sigue siendo necesario la organización de las trabajadoras, ésta es fundamental, quizá más hoy que nunca, tampoco se está afirmando que haya que renunciar a lo que se ha conseguido, ni a la representación en las empresas. Pero se ha de reconocer que hay una gran mayoría de personas a las cuales, no se les logra organizar, ni se identifican con el sindicalismo actual

Es necesario una organización menos rígida y más participativa, hace décadas que no se hacen cambios en nuestras formas de organización. A diferencia de los que nos precedieron que adaptaban las estructuras del sindicato, para ser útiles a la realidad laboral que vivían, como ejemplo, los sindicatos únicos o federaciones de industria. Ir a la calle y los centros de trabajo a preguntarle a la gente porque no acuden a nuestras convocatorias. Que la autogestión deje de ser una consigna para pasar a ser una realidad palpable y practicada dentro de nuestra organización, visible para las demás personas, dando apoyo, real, a las personas que deciden emprender iniciativas, aunque estás se salgan del sindicalismo puro y duro. Practicar el apoyo mutuo, acudiendo allí, donde se nos necesite y dejar de utilizar la ideología como arma arrojadiza, para englobar al máximo número de personas, tengan estas el ADN Rojinegro o no.

Ser oposición permanente y una crítica atroz no es suficiente, ni saludable, hay que tener humildad, escuchar a esas personas despolitizadas en vez de juzgarlas. El número es importante, pero si este no se traduce en militancia, en traspasar la puerta de nuestro centro de trabajo o local, sino se es capaz de conectar con las nuevas generaciones de jóvenes, es como un cascaron vacío de contenido. Como se va pretender cambiar nada, cuando vemos como la participación en la mayoría de asambleas es testimonial, es necesario preguntarse ¿Por qué?

Esto no es un ataque contra nadie, reconozco el esfuerzo de muchas compañeras, su lucha en los centros de trabajo y la represión que sufren, es simplemente una reflexión personal. Yo mismo me incluyo en la crítica, al no haber sido capaz en mis diez años de militancia anarcosindicalista de consolidar una organización y cumplir mínimamente mis objetivos.

De la revolución de 1936 debe quedar el sacrifico, la humildad y la construcción en el día a día de una sociedad paralela al sistema, con comportamientos y valores distintos. Es momento de debate y de perder miedos a renunciar a algunas de las cosas que siempre habríamos creído, en ese debate no sobra nadie y deberían estar todas las que creen en una sociedad sin jerarquías y explotación.

Ese es el reto de las organizaciones de hoy, si es que es posible que sean ellas mismas las que inicien ese camino, para volver a ser un referente de las trabajadoras. Ante la crisis y la paralización de las organizaciones institucionales, es el momento de retomar los valores del anarquismo que pregonamos. Intentando ser un reflejo, lo más cercano posible a la sociedad que decimos querer construir, poniendo en la práctica la democracia directa, el apoyo mutuo, la autogestión, adaptando nuestra organización a los tiempos que vivimos y dejando paso a las nuevas generaciones, para que construyan con sus errores y aciertos su propio camino. Abriendo los ojos a la realidad que nos rodea y escuchando a esas miles de personas que tanto están sufriendo. Siendo humildes y reconociendo que hay vida, más allá del anarcosincalismo, empapándonos mutuamente de la variedad de movimientos sociales y, sobretodo, poniendo el énfasis en la construcción y menos en la pura crítica que muchas veces la gente no comprende.

Debate, reflexión y acierto. Continuamos llevando un mundo nuevo en nuestros corazones.

ALEXIS POBLET MARCO.

Los científicos de la ideología imperante

En este artículo trato indistintamente las llamadas ciencias sociales y las naturales. Las diferencias entre ellas serán tratadas más adelante.

Las ciencias, esas disciplinas que nos revelan las verdades independientemente de religiones y mitologías, libres de prejuicios y de ideologías, no son tan objetivas como se nos intenta hacer creer.

La ciencia es desarrollada por científicos, es decir, por personas, con sus propias ideas e intereses, personas que han recibido una educación fuertemente influenciada por la ideología dominante (¿Quién no?). Y no podemos olvidar por supuesto quién financia a estas personas, y de qué estratos sociales van a provenir mayormente. Estos obstáculos para la independencia de la ciencia pueden (y deben) ser analizados de forma independiente para poder dar una perspectiva libertaria y ecológica al desarrollo de las ciencias y sus posibles aplicaciones en tecnología.

Lo que puede ser más remarcable de estos factores es quién paga la ciencia y quién puede permitirse dedicarse a ella. Desde la Antigua Grecia nos hemos encontrado con científicos/filósofos que movidos por la idea de separar el pensamiento humano de la mitología han ideado distintas teorías sobre los fenómenos naturales. Pero estos científicos siempre hay pertenecido a una clase acomodada. Han sido aquellos con tiempo libre los que nos han contado la realidad sobre el mundo. Los filósofos griegos no eran esclavos. Tenían esclavos. Y eso no cambió en los últimos siglos. Físicos, matemáticos, biólogos. Bien pertenecían a familias acomodadas, que podían pagar su educación y posteriormente sus experimentos, sin necesidad de tratar de conseguir otros ingresos, o bien eran pagados por éstos. Por supuesto puedes intentar ser objetivo en tus investigaciones, pero es peligroso enfrentarse a quien te paga o impone las leyes. Así durante la Edad Media los astrónomos de la Europa cristiana «olvidaron» que la tierra gira alrededor del Sol. ¡Incluso olvidaron que es redonda!

Y en mi opinión esto no es grave si lo comparamos con los resultados obtenidos por psiquiatras a lo largo de la historia (especialmente en el s.XIX sobre la mujer y sus patologías específicas) o mucho peor, los estudios de científicos nazis acerca de las razas humanas. Trabajos de este tipo podían llevar a cualquier conclusión siglos después de haberse aceptado el método científico de Descartes y décadas después de que la dialéctica (y el materialismo dialéctico) pasaran a ser una herramienta habitual para la ampliación del conocimiento.

En nuestros días tampoco hay una separación real entre la ciencia y la ideología imperante, ya que no podemos olvidar que quienes cuentan con los medios para estudiar una carrera no provienen mayoritariamente de las clases trabajadoras, y quienes pueden dedicarle la mayor parte de su tiempo y esfuerzo serán principalmente quienes tengan un mínimo de estabilidad en sus hogares. Y una vez llegados al punto de la investigación, ésta no es barata, y viene financiada por los estados, quienes deciden si tu proyecto es o no interesante, y por multinacionales, que imponen directamente su proyecto orientado, obviamente, al aumento de capital. Así es difícil que las investigaciones estén orientadas a un aumento del conocimiento objetivo, ¿no?

Otro punto a analizar es que hasta hace bien poco quienes han podido dedicarse a estas tareas han sido hombres. Valerie Solanas nos dice que una ciencia desarrollada por mujeres tendría un enfoque sumamente distinto y se habría llegado a un punto en el que los embarazos y partos no serían necesarios, bien porque todas las enfermedades se pudieran superar, bien porque se hubiesen desarrollado otros métodos para la reproducción. Podemos considerar esta idea demasiado positivista pero sí es cierto que la ciencia se ha preocupado poco o nada de la salud y el bienestar de las mujeres, y no hablemos ya de personas disidentes de género y/o sexualidad respecto al sexo biológico. Histéricas y ninfómanas han (hemos) llenado páginas y páginas de manuales de psiquiatría a lo largo de los siglos.

Pero aún con eso, nuestro conocimiento objetivo sobre el mundo ha avanzado. Cierto que no ha sido un crecimiento uniforme, y mucho menos homogéneo. La humanidad ha sufrido altibajos. Pasamos de Arquímedes a los alquimistas, y Copérnico nos tuvo que recordar lo que ya sabía Aristarco de Samos, pero consiguió asentar el heliocentrismo.

La influencia de las clases dominantes sobre el avance científico puede que impliquen retroceder un paso por cada dos que se avanzan, o algo más según el lugar y la época histórica, pero se avanza. Y si el pensamiento colectivo avanza en este sentido también se puede avanzar en muchos otros. La influencia que pueden tener sobre nuestro pensamiento social los medios de comunicación y la educación recibida está en la misma dirección que la influencia de la financiación y de nuevo la educación sobre los avances científicos. Es una influencia que puede ralentizar los avances y en algunos momentos incluso obliga a retroceder, pero en conjunto se puede presionar lo suficiente para que el movimiento total sea positivo. El avance es lento, pero existe y no puede abandonarse.

80 años después…

Tal día como hoy en 1936 el pueblo en armas detenía el golpe de Estado militar orquestado por Franco y Mola, desembocando en una guerra civil. Para algunos, fue el comienzo de una guerra fraticida, para otros, una especie de cruzada contra los rojos. Lo que queda claro es que a los vencedores no les interesa contar la historia como fue: provocando un golpe de Estado contra un gobierno republicano legítimo, cuyo balance se saldará con gran parte de España destrozada, un gran campo de entrenamiento para los nazis, un millón de muertos, una dura derrota para el anarquismo y el movimiento obrero en España, miles de refugiados españoles que acabaron en los campos de concentración franceses y nazis, y finalizando con 40 años de dictadura fascista, con otros 40 años más de prórroga bajo una careta demócrata.

Es la historia de siempre que oímos cada año o cada vez que se saca el tema: los vencedores no quieren que se desentierre la verdad y los tertulianos prefieren hablar de guerras fraticidas igualando ambos bandos, despojando la historia de todo sentido político. Pero a mí como a muchas otras personas con conciencia social, nos interesa conocer la verdad, porque es ahí, sabiendo qué pasó realmente donde podemos aprender de nuestros errores y aciertos. Y en esa historia se ve un conflicto que tuvo muchos antecedentes que daría para libros y libros. Incluso sobre la propia guerra se escribieron muchos, yo solo podría contar una parte y muy resumidamente.

Así pues, la reacción al golpe de Estado fue frustrado por el pueblo en armas, en las zonas donde el movimiento obrero era más fuerte como en Catalunya, Levante, Andalucía, Asturias, entre otros. Los facciosos, al no haber tomado el poder en poco tiempo, se desencadenó una guerra civil, que a su vez hizo posible la Revolución Social, que significaría una auténtica guerra de clases. En los primeros meses del conflicto, tuvo especial protagonismo la CNT-FAI y las Milicias Confederales en combatir el fascismo junto con otras fuerzas como el POUM. Ante una República débil y la pasividad de la comunidad internacional, la CNT-FAI podía haber disuelto el Estado en las zonas donde el poder real estaba en manos de la clase trabajadora, declarando que todo el poder pasaría a manos de los organismos obreros, evitando así una contrarrevolución en la retaguardia, que finalmente se hizo realidad con los hechos de Mayo del ’37. Sin embargo, eligieron formar una Alianza Antifascista en el cual, en noviembre del ’36, cuatro anarquistas asumieron carteras ministeriales. Desde allí comenzaron a militarizarse las milicias en el Ejército Popular, en donde la Columna de Hierro y el POUM se mostrarían críticos. No obstante, el bando nacional recibía más ayuda internacional que la república. Solo la URSS sería la que enviaría ayuda al bando republicano pero con intereses. Es ahí donde el PCE y el PSUC iría escalando posiciones hasta controlar el aparato político-militar del gobierno. Con esto, la Revolución Social quedaría muy dañada y con ella, los comunistas bajo la influencia de Stalin acabarían con las experiencias colectivistas en Aragón y Catalunya. También jugaron un importante papel las Brigadas Internacionales, cuerpos de voluntarios llegados a España de diversas partes del mundo a combatir el fascismo junto con el Ejército Popular de la República. Mención especial también merecerán aquellas personas anónimas venidas de África que lucharon al lado de la República que muy muy poco se sabe de ellos.

Tras la dura derrota de la Revolución Social y la II República, ahí quedarán en el recuerdo los miles de españoles que cruzaron el Pirineo o los mares huyendo de la guerra, la Nueve que entró en París a liberar la ciudad de la ocupación nazi, la CNT en la clandestinidad, los maquis…

El caso es que más allá de la memoria republicana, también esta la de la Revolución Social. Pero quiero hacer una especial llamada de atención aquí, y es que 80 años después no podemos seguir con el mito de una revolución anarquista solamente mostrando los logros, ni tampoco nos quedemos en discusiones ideológicas del pasado. La historia ya no se puede cambiar y no es necesario darle más vueltas en discusiones inútiles, ahora toca construir en la actual coyuntura, compartiendo los puntos sobre los que podamos avanzar y eliminando los que impidan nuestro avance. En nuestra memoria quedan aquellos años en el que el anarquismo en el movimiento obrero fue de masas, y en el caso español, el penúltimo en ser derrotado (porque el último fue el anarquismo búlgaro de inspiraciones makhnovistas, que durará hacia los años ’40). En nuestra memoria queda aquella generación de trabajadores y trabajadoras que lucharon por la libertad, contra la barbarie fascista y capitalista, en pos del socialismo y un mundo nuevo. 80 años después todavía quedan fosas por exhumar y muchos resquicios del franquismo en España que eliminar. Y, como se suele decir, nuestro mejor homenaje es continuar la lucha, aprendiendo de las lecciones pasadas y andar nuestro camino hoy, acorde a la coyuntura actual. Porque fueron, somos.

PD: Tal día como hoy en 2012, también comenzó la revolución social en Rojava.

Tecnología libre para una sociedad libre

Introducción

Actualmente, nos guste o no, la tecnología ha adquirido un gran protagonismo en todas y cada una de las facetas de nuestra vida: en la forma de comunicarnos con los demás, en la forma a través de la cual obtenemos información y conocimiento, en nuestro trabajo, en nuestro tiempo libre, en qué hacemos y qué dejamos de hacer, en qué opinamos sobre ciertos temas, los medios a través de los cuales los colectivos toman decisiones, cómo son las protestas y revueltas, cómo nos van a sanar cuando enfermemos, cómo vamos a ser educados en la escuela,…
Quizás sea más rápido describir hasta que punto está la tecnología presente en nuestras vidas reflexionando acerca de este hecho: Algún aparato electrónico, nuestro o ajeno, nos rodea prácticamente desde el momento en el que nos levantamos de la cama hasta que nos acostamos.

Aún más, la tecnología hoy en día es causante de guerras por la obtención de los recursos, permite que el sistema financiero internacional sea tan desorbitadamente voluminoso y muchas de las empresas con mayor capital del mundo son empresas dedicadas únicamente al ámbito de la tecnología.

La tecnología, por tanto, emerge así como un factor que determina y moldea la sociedad y, así, otorga poder a aquél que la posea o controle. Los poderes políticos y económicos son buenos conocedores de esto y, ya desde hace mucho tiempo y cada vez con mayor contundencia, tratan de controlar, manejar y poseer el desarrollo, implantación y uso de la tecnología.

El Estado

Por un lado, el Estado busca proteger y defender los intereses económicos y estratégicos de las empresas, especialmente a las empresas cuyo negocio se basa en la propiedad de los derechos de autor, así como a las empresas que fabrican software, hardware y tecnología en general.

Por otro lado, el Estado también quiere protegerse a sí mismo y controlar lo mayor posible la tecnología y especialmente las comunicaciones. De esta manera, las instituciones del Estado han invertido una gran cantidad de recursos en desarrollar herramientas para vigilar y controlar a la población. Asimismo, podemos ver como el Estado quiere limitar y definir el contenido y las potencialidades que puede tener Internet y las nuevas tecnologías como recientemente hizo con la ley mordaza.

El poder económico

Los poderes económicos también se han blindado de elementos privativos sobre sus productos para hacer cada vez más indefenso y desposeído al usuario, y, en definitiva, convertir a éste en un individuo menos libre. Observamos como ya no solo el software es distribuido sin el código fuente que nos permitiría estudiar su funcionamiento y adaptarlo a nuestro gusto –algo que debería ser habitual cuando pagas por un producto como es un programa informático– ; sino que, de igual manera, cada vez más: equipos de sonido, coches, neveras, móviles y un largo etcétera se venden sin unos planos que te permitan a ti inspeccionar o modificar tu producto (si ese es tu deseo) o poseen elementos de protección como: carcasas soldadas o cerradas herméticamente, piezas de recambio muy limitadas, no estándar y específicas de cada modelo. De esta manera el comprador no puede, ni siquiera, analizar cómo funciona o tratar de mejorar su propio producto.

Al mismo tiempo, dichos poderes han aprovechado la tecnología para incrementar enormemente la economía de escala, reducir costes y aumentar la inversión en marketing y publicidad para crear un modelo de negocio basado en el consumismo y desechismo exacerbados. Una cuestión que de nuevo repercute en varios aspectos fundamentales de la vida social: menor libertad, dependencia del trabajo asalariado, aumento de la diferencia entre clases, explotación de los recursos humanos y materiales del tercer mundo, aumento descontrolado de la explotación del medio ambiente y pérdida de toda soberanía tecnológica (desde el proceso de auto-producción hasta el proceso de reciclado pasando por la auto-reparación).

La alternativa para los de abajo

A pesar de todo esto, muchas personas han encontrado en las tecnologías, especialmente en internet, fines comunitarios y empoderantes. Así, tenemos que destacar principalmente el movimiento por el software libre y el hacktivismo.

Para este artículo, me centraré especialmente en el movimiento del software libre. Este movimiento fue creado por Richard Stallman y nace con la intención de devolver la libertad al usuario de ver, modificar y compartir el código fuente del software que ha obtenido, ya sea de forma gratuita o comercial.

Cuando un usuario o una comunidad de usuarios tiene acceso al código fuente de un programa, éste o ésta es capaz de analizarlo para buscar agujeros de seguridad, puertas traseras, violaciones de privacidad, etc.; también es capaz de modificarlo para eliminar estas “funcionalidades” indeseadas y, por último, puede distribuir estos cambios de modo que toda la comunidad de usuarios se vea beneficiada por ello.

Este movimiento consigue así restar poder a las empresas productoras de software y a la vigilancia del Estado. El poseedor y controlador del software dejan de ser las empresas y pasan a ser la comunidad de usuarios y desarrolladores, y una mejora o modificación que haga uno de ellos pasa a formar parte de toda la comunidad.

Observamos como hay una gran concordancia entre la filosofía del software libre y los principios del comunismo libertario.

Más recientemente, la filosofía del software libre se ha extendido a otras áreas más extensas como así lo ha hecho con los diseños de hardware, creando lo que conocemos como hardware libre; o como ha ocurrido con las licencias Creative Commons para obras creativas. Aunque aplicadas a temáticas muy diferentes, todas han buscado alcanzar una forma de empoderamiento y retroactividad para / con la comunidad; en contra de la predominante filosofía de que empresas, instituciones o individualidades sean las poseedoras de la cultura, el arte o la tecnología. Y por extensión, se define la tecnología libre como toda aquella que es libre de usarse, inspeccionarse, modificarse y compartida; y por tanto no puede estar sujeta a patentes o licencias que restrinjan alguna de estas cuatro libertades. Análogamente surgen los conceptos de conocimiento libre y cultura libre.

En el fondo, se trata de: 1) Un cambio en la forma de entender la propiedad, desde una propiedad privada y jerárquica a una comunitaria y distribuida; 2) Transferir el poder, desde un poder de arriba a abajo, a uno de abajo a arriba; y 3) Recuperar la soberanía tecnológica, permitiéndonos autogestionar nuestras herramientas tecnológicas y no delegar ni depender en quién ha producido la tecnología según sus intereses. Los dos primeros elementos son fundamentales dentro del comunismo libertario, y el tercero se muestra condición necesaria para aspirar a una sociedad libre. Por tanto, el movimiento y la práctica anarcocomunista solo puede defender y usar tecnologías libres, y rechazar cualquier tipo de tecnología propietaria, controlada desde arriba.

Puede descargarse aquí el audio de la charla relacionada con este artículo.

Quasipodo

Bibliografía recomendada

Unidas podremos

La izquierda parlamentaria (UP) encontrado un primer techo electoral: 71 diputados y casi 5 millones de votantes progresistas. No creo que nadie de izquierdas pueda estar satisfecho, pero no es un mal resultado si se ve a la luz de lo que teníamos hace unos años.

El pesimismo es un enemigo. Las encuestas inflaron a la izquierda parlamentaria para que los resultados la desinflaran, pero hay que tener claro que se pueden llevar adelante medidas de izquierdas y transformadoras con este acumulado. Lo fundamental es ser estratégicos, tener altura de miras para no regresar a las prácticas cainitas y de fragmentación interna de la izquierda. El referente debe ser la unidad popular, siempre desde la heterogeneidad de tácticas y estrategias.

Sin ninguna duda, se han manipulado votos para beneficiar a PP y PSOE. A pesar de ello, sería un error considerar eso como el motivo principal de la derrota electoral. Hay una mayoría social conservadora que tenemos que combatir. Eso es una cuestión económica, cultural y sociológica. Está en nuestras manos cambiarlo, día a día.

El viaje al centro de algunos pudo ser más o menos acertado. Lo relevante ahora es rearmarnos: mejorar nuestros medios, nuestros argumentos, nuestras organizaciones, nuestras prácticas y propuestas. Tenemos que seducir, adquirir más presencia, influir, seguir denunciando las políticas neoliberales y las miserias del sistema capitalista.

Hay que convencer. Hay campañas abiertas en las que trabajar: amnistía social, remunicipalizaciones, 5 de la PAH… Hay que mejorar la comunicación, ir a las televisiones, disponer de nuestros medios. El activismo tiene que ir más allá de la movilización clásica.

Controlar los procesos productivos es una cuestión esencial de poder. Necesitamos un sindicalismo combativo, propositivo, en lucha. Hay que mostrar a los trabajadores que pueden y deben luchar por sus derechos con el objetivo de una democracia económica efectiva y plena.

Tenemos que ir a los pueblos y provincias, tener propuestas claras para la transformación de todo el país. Tenemos que aumentar nuestra presencia y llegar cada día a más gente, tenemos que ser audaces y ambiciosos.

Las mujeres tienen mucho que decir en este proceso. Los liderazgos femeninos han sido muy importantes para la izquierda parlamentaria una vez más. La movilización de las mujeres es condición necesaria para cualquier cambio en positivo.

En definitiva, no podemos permitirnos la ingenuidad de pensar que algo tan grande podía cambiarse de la noche a la mañana. La dinámica conservadora ha cambiado y, aunque hayan ganado, actúan sin ideas y a la defensiva. Hay que persistir, y eso pasa por mostrar a toda la población una alternativa de izquierdas con propuestas concretas y un modelo de país más justo y mejor para todas las personas.

Eso pasa también porque las tendencias más rupturistas sepamos hacer política en una línea que sume y ayude a avanzar, en lugar de restar y paralizar. Eso es lo que debemos ser capaces de liderar todos los compañeros libertarios: un proceso de empoderamiento popular capaz de impulsar el socialismo.

Hay camino por delante, avancemos.

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