[Recomendación] Las verdaderas esencias de la CNT

Este artículo recomendado nos lleva a viajar en el tiempo con un fin coherente y no como simplona añoranza de un pasado idílico para la difusión de las ideas libertarias. Se trata de aprender con perspectiva histórica y actualizado a los tiempos que corren, algunas estrategias fundamentales que las anarquistas no debemos perder de vista si queremos aspirar a que la sociedad se empape de los valores libertarios.

Una buena organización huye de los dogmatismos y busca un proyecto unitario para toda la clase trabajadora, sin caer en elitismos ideológicos ni culturales. Las tácticas y los discursos libertarios deben ser accesibles y comprensibles a la mayoría de la población; es entonces cuando las herramientas que utilicemos para construir alternativas al capitalismo global, se teñirán de las prácticas libertarias. Serán medios adecuados para conseguir los fines concretos y realistas del objetivo de una sociedad libertaria.

Las premisas unitarias fueron la base con la que se fundó el sindicato CNT (Confederación Nacional del Trabajo), esencias que el tiempo y el purismo ideológico han conseguido hacer olvidar, y que como libertarias es más que necesario desenterrar y adoptar en el futuro. Los “mitos libertarios” no son un arma contra el capitalismo a día de hoy, el reformismo tampoco nos ha emancipado del yugo explotador, por lo que el análisis que debemos establecer, partiendo de la situación actual de la sociedad, requiere autocrítica y sentar las bases de una Regeneración Libertaria.

A continuación tenéis el enlace del artículo mencionado, que espero os sea de utilidad y disfrutéis en su lectura:

http://www.alasbarricadas.org/noticias/node/34613

Principios y estrategia

Cuando el jefecillo de Recursos Humanos dijo a la nueva trabajadora que tiene que domiciliar su nómina para recibir el pago de su salario, ella se negó a hacerlo. El jefecillo, sorprendido, le preguntó por qué, que él no puede pagar en negro y además facilitaba la transacción. Ella le contestó que no, que rechaza tener cuenta bancaria por principios. Al poco rato, le pegaron la patada. Y en lo que había podido ser su primer trabajo, ahora le tocó volver con la familia. Su sufrida madre tendrá que mantenerla humillándose por encontrar un trabajo ya que con la prestación por desempleo a duras penas pasaba el mes. El padre no trabaja, tuvo un accidente gordo y está en silla de ruedas. La pobre madre que ya tiene que cargar con el marido, ahora tiene que cargar también con la hija, que por principios no quiso entrar a la Universidad, solo terminó el bachillerato y no encuentra trabajo ni aunque se lo ofrezcan. Ella, que tiene tres platos de comida al día y tiene todo el tiempo libre del mundo, da lecciones a su madre por estar afiliada a un sindicato que no es anarquista y dar guerra desde ese sindicato, le habla de libertad, de revolución y cosas de esas mientras la madre prepara las comidas, limpia la casa, cuida del padre, tiene que ir a trabajar, paga la hipoteca religiosamente y todos los gastos de la casa. Ah, y critica luego a su madre su autoritarismo y mal caracter sin saber el estrés que lleva ella sometida y que la lleva a llorar en silencio por las noches para desahogarse.

Con esa ficticia historia, introduzco este artículo para reflejar unas contradicciones típicas entre la dichosa coherencia y la triste realidad, contradicciones que se dan también cuando se habla de principios y estrategias. Vaya, otra vez este chalao que nos viene a dar la chapa con la maldita estrategia. Dicen. Y cuando dije que la estrategia tenía que estar por encima de los principios ya saltaron a mi cuello, obvio, porque fue una provocación algo sobrada. Pues resulta que fue un toque de atención para ciertas personas que practican la contemplación y juegan a ser Dios en su mundo teórico, y no ven que la realidad no es la que ellas interpretan. Me explico de otro modo viendo algunos casos prácticos;

Una de las afirmaciones que hice en las redes sociales fue El consenso y la unanimidad puede ser menos horizontal que el voto. Y me quedé más ancho que largo. Al poco rato llegó un ruido de fondo que sonó ¿EEEEEHH? Con muchas caras de sorpresa y asco mirándome. Antes de decir algo más, he de aclarar antes que las asambleas son órganos para tomar decisiones colectivamente y sacar adelante propuestas y acciones. Como tal, la asamblea debe ser tomada como una herramienta y no como un fin en sí, ni una especie de folclore o ritual tradicional que practican anarquistas. Esto se entiende si hablamos de tratar de llegar a una postura unánime o a un consenso entre más de cien personas. La dinámica es distinta cuando en una asamblea participan una gran cantidad de personas, pues es seguro que habrán distintas opiniones. ¿Qué ocurre entonces? Que como siempre, entrarán juegos de poder. Hay quienes hablan mejor en público y saben explicarse mejor. Hay otras que se cortan por vergüenza y se bloquean. Entonces la ventaja se la llevan aquellas personas con mejores dotes carismáticos. ¿Resultado? Eso es: liderazgos informales. A través de esto, las personas que más alto hablen, terminarán creando en la asamblea un consenso forzado, es decir, un consenso alcanzado por la incapacidad de oponerse a los argumentos de una parte discrepante, insistencia de aquellas que más hablan o el cansancio/desgaste. O las tres cosas a la vez. Lo mismo puede ocurrir con la unanimidad. Entonces, ¿dónde está la horizontalidad? ¿Serían operativas este tipo de asambleas? Rotundamente no. Ahora bien, imaginemos una asamblea de veinte personas. ¿Tendría sentido votar propuestas? Ninguno, sería completamente inoperante, absurdo y hasta antidemocrático, a no ser que haya un gran disenso y se necesiten sacar adelante decisiones importantes.

No me junto con Fulanito y Menganito porque son, o colaboran con, comunistas/refors/lo-que-sea-que-no-sean-anarquistas. Esto se suele oírse mucho en nuestros ambientes con la excusa de no querer colaborar con traidores, reformistas, ciudadanistas o cualquier otra etiqueta que se ponen a colectivos, grupos e individualidades que no sean anarquistas. En prácticamente todos los casos, esta posición termina con que las anarquistas se queden al margen de todo y acaben por hacer anarquismo para anarquistas, a veces siquiera eso, sino mantener una simple pose poniendo excusas a todo para no hacer nada. Aquí cabe mencionar el caso de Can Vies, donde un sector del movimiento anarquista de Barcelona se desvinculó totalmente del conflicto del CSO contra el ayuntamiento porque Can Vies había recibido apoyos de la CUP y algunas independentistas. El resultado de esto fue que ese sector que se dedicó a criticar la colaboración entre vecinas de Sants, anarquistas, la CUP y otros colectivos sociales, acabaron quedando en evidencia tras la victoria de Can Vies con la paralización del derribo.

En algunas ocasiones he leído críticas con sesgo ideológico a las milicias kurdas y al movimiento de liberación kurdo en general, tales como que las YPG/YPJ compran armas de contrabando. ¿Cómo pueden pensar en la paz si tienen armas y van a la guerra? EEUU y su coalición les ayudan, no son anarquistas, etc.. críticas que darían para artículos enteros para desmentirlas, pero aquí solo trataré de quitar ese sesgo ideológico. Situémonos primero en un contexto de guerra, lo que quiere decir que si tienes un proyecto político que implementar y careces de fuerzas armadas, acabarías sucumbiendo a las armas enemigas, tanto de grupos terroristas como de gobiernos reaccionarios. En este sentido, la única vía que les quedó a las YPG/YPJ es conseguir armas de donde sea para poder tener unas milicias que defiendan un proyecto político como es la revolución de Rojava. El confederalismo democrático es precisamente un proyecto para la paz en Oriente Próximo, pero no puede ser que en medio de la guerra reclames la paz con banderas blancas, porque te pasarán por encima a ráfaga de metralleta. Para mantener la paz en Rojava, es preciso mantener a raya los grupos terroristas y otras fuerzas armadas hostiles. EEUU les ayuda con apoyo aéreo de manera vaga, y porque le sale más barato que ayudar al ejército iraquí, además de servirles para lavar su imagen.

Las anarquistas no votan. Este posiblemente sea el punto más polémico. La abstención que es entendida como una postura, se convirtió en un dogma incuestionable, y cualquiera que se declare anarquista y se atreviese a votar, acaba automáticamente excomulgado de ser anarquista. Así, el voto se ve como si fuera el Pecado Capital con el pretexto de que votar legitima el sistema. Entonces, ¿no sería acaso legitimar el sistema denunciar una irregularidad o abuso en el trabajo ante Inspección de Trabajo, denunciar una agresión en comisaría, pedir un indulto, recurrir sentencias judiciales, etc? Podríamos acabar en el absurdo si nos quedamos en discusiones eternas, otra vez por principios y repitiendo una y otra vez los mismos argumentos. La cuestión para salir del círculo retórico pasa precisamente por poner sobre la mesa la visión estratégica, cosa que ya se habló aquí.

Cuando los principios se elevan a dogmas y fe, nos creamos losas y lastres impidiéndonos ser operativas y ágiles en la elaboración de estrategias. En los ejemplos anteriores, la asamblea debe ser una herramienta operativa y eficiente, no una suerte de ritual que se tiene que practicar para demostrar horizontalidad o que así funcionamos. Para ello hay que usar los medios adecuados en los momentos adecuados: usar el consenso cuando hay que usarlo, no usarlo porque sea más anarquista que el voto así como un acto de fe. Lo mismo ocurre cuando tenemos que compartir espacios de lucha con otras tendencias políticas y sociales, que cuando ponemos por delante los principios terminamos marginadas y fuera de los espacios de lucha. En el caso del movimiento de liberación kurdo, el sesgo ideológico impide que se realicen críticas fundamentadas y acaban por exigir que sigan unos principios universales ajenos a su movimiento, que luchen con piedras o sean directamente arrasados por el Daesh/ISIS, que no se alíen con ninguna otra guerrilla o grupo armado… terminando por dejar de apoyar una revolución social en medio de la guerra y las contradicciones por las que tienen que pasar y superar. Quizás a ciertos guardianes de las esencias les interese que, o satisfagan sus caprichos de coherencia y perfección, o se hundan cualquier revolución o cualquier iniciativa, proyecto o movimiento que no sea perfectamente anarquista como piensan.

La estrategia no se rige por principios, sino por eficiencia. No parte del vacío, sino del análisis de coyuntura con el fin de escoger los métodos adecuados a los momentos adecuados. A través de ella se pretende aprovechar el potencial y las fuerzas que tenemos, para así superar la improvisación y el ir siempre por inercia y forzadas por la coyuntura siguiendo el esquema de acción-reacción, para pasar a marcar agendas, hojas de ruta e implementar programas para poder avanzar. La estrategia también implica ambición y astucia, avanza en medio de las contradicciones para conseguir unos objetivos que permitan alcanzar otros más ambiciosos, siempre enfocado a ganar, a acumular fuerzas, disputar espacios y construir un anarquismo verdaderamente revolucionario: con capacidad de movilización, inserto en las luchas sociales, con proyectos políticos y vocación de mayorías. Mediante la estrategia se toman diferentes medios, los que más se adecúen a la coyuntura, se juega a la política de alianzas para conseguir objetivos inmediatos compartidos con otras tendencias políticas y sociales e intervenir en la realidad social dotando a los movimientos sociales, primero, de las herramientas para mantener su autonomía y, segundo, de una orientación política revolucionaria. Los principios solo son unas bases para que la estrategia política no se pierda en una suerte de pragmatismo extremo, sino para la articulación de movimiento y el avance de las luchas sociales, no para obstaculizarlas ni frenar propuestas estratégicas.

Una guerra no se gana con principios, se gana con estrategia.

Anarquismo y marxismo, la asignatura pendiente

Parece que fue ayer cuando en una agitada I Internacional las diferencias entre Bakunin y Marx, radicadas básicamente en una interpretación del modelo a seguir por la clase obrera, que abrirían un cisma insalvable que permanece hasta nuestros días. Un cisma que nunca benefició a la clase obrera, sino que más bien la dividió. Creó un barranco en la lucha obrera, que ha sido un hándicap en la mayoría de luchas obreras, dinamitándose entre ellas, como por parte de los marxistas, como por parte de las libertarias.

Está claro. Este cisma es difícilmente salvable. Les anarquistas, siempre con sus aspiraciones contra el Estado, han sido siempre reprimidos, sea del color que sea el Estado, sea negro fascista, azul democristiano, rojo socialdemócrata o granate marxista. Las anarquistas, que ciertamente antaño han gozado de mayor aceptación entre la clase obrera que un marxismo que a menudo se antojaba intelectualista y bastante alejado de las masas y los centros de trabajo, no han tenido ni paz ni descanso hasta bien entrada la democracia burguesa y los modernos Estados de democracia burguesa, donde pueden gozar de la falsa libertad que ofrece el capitalismo, sin que se salven de los complots que éste organiza contra la disidencia, aunque ahora en un movimiento menguado, casi marginal y desorganizado, debido, entre otras cosas, a la decepción de la URSS y sus Estados satélites, que lejos de cumplir la utopía de hacer desaparecer el Estado, se recrearon en él, y en una especie de despotismo ilustrado, una cúpula del Partido gobernaba en nombre del pueblo, con resultados más o menos satisfactorios, y una progresiva invasión del socioliberalismo y la socialdemocracia alternativa que, en muchos casos, es heredera del marxismo pero que reniega de él.

Los Estados marxistas, como dije en el párrafo anterior, se gobernaban bajo una especie de despotismo ilustrado. Una cúpula del Partido que concentraba todo el poder gubernamental, unos consejos de trabajadores sin poder ni consultivo, verticales e inútiles para una correcta organización de la clase obrera. Un Estado que, lejos de tener un objetivo transitorio hacia una sociedad mejor, se recreaba en la mejora de la clase de vida de la clase obrera. Sí, puede que sea un Estado socialista. Pero completamente contrario a un Estado obrero y científico. Por si no fuera poco, los traidores de la clase obrera fueron escalando pisos en el Partido, y la clase obrera, inútil y fagocitada su voz en las instituciones, no pudo hacer absolutamente nada. La Perestroika llamaba a la puerta, y de repente, se encontraron con un hecho innegable: lo que aspiraba a ser una dictadura del proletariado, derivó en un Estado socialista represivo, en el que la voz de la clase obrera era más inútil que quizá la que podría haber tenido en una democracia parlamentarista. Se confundió, la dictadura del Proletariado, por la dictadura del partido en el que se suponía que debería de haber estado el proletariado, y no sólo eso, sino que, sin haber podido hacer absolutamente nada, la democracia burguesa estaba llamando a la puerta, entrando a través de un camión de CocaCola por Berlín Occidental. Seguir mirando atrás, y ver esos Estados como verdaderos logros de una revolución obrera, es, con todos mis respetos, el más vacuo y contrarrevolucionario de los análisis y opiniones, y la más folclórica de las actitudes.

Pero eso pasó hace ya 24 años. Y la verdad es, que en la penosa situación en la que nos encontramos la clase obrera hoy en día, las heridas de un pasado pseudomarxista marchito que minó las aspiraciones de la clase obrera siguen haciendo daño. Unas personas, marxistas convencidas que las anarquistas tenían la única y mera voluntad de dinamitar todo el movimiento que se había generado. Unas utópicas, idealistas personas que quieren frenar el imparable movimiento revolucionario que en ese momento gozaba de una imagen de desarrollo trepidante. Después, las anarquistas, convencidas de que una alianza con sus represoras, de que tender la mano a quién se la cortaba hace años, es un movimiento cuanto menos indeseable. Y razón no les falta.

Yo me defino como marxista-leninista. Sí, lo reconozco: soy marxista-leninista. Pero como tal me siento (y soy) responsable del cisma que ocurre en la actualidad. Pertenezco a un movimiento folclorista, empecinado en no aprender los errores que cometimos. Empecinados en seguir hablando de la URSS como un modelo, de ver a Stalin como un gran dirigente obrero, de seguir pensando que es más importante recitar el evangelio según san Lenin que de hacer verdadero materialismo dialéctico, que es más útil leerte cien páginas de análisis obsoletos del siglo anterior que conocer de primera mano las necesidades y las cuestiones de a pie de la clase obrera de hoy en día, que es más urgente reconstituir el Partido que actuar y concienciar, de seguir pensando que el lenguaje retórico de Lenin es más obrero que las quejas de un encargado de mantenimiento de una subcontrata. ¿Cómo pretendemos que la clase obrera se una en una lucha contra el capitalismo y sus condiciones sociales, si no aprendemos? Es normal, pues, que se reciba este rechazo de la bancada anarquista. Si yo lo fuera, y viera que esa gente, con una línea ideológica bastante indeseable, y que encima te descalifica sólo por no compartir un análisis para contigo, tampoco estaría por la labor de involucrarme en un, contiguo movimiento común.

Y me despido con un ruego. Por una parte, a mi grupo: dejemos de lado el folclore. Dejemos la teoría obsoleta. Salgamos a la calle, conozcamos a las masas. No las tratemos como ganado a las que hay que atraer al Partido. El objetivo no es aglutinar gente en una agrupación, el objetivo es concienciar. Que la gente se despierte. Dejemos también de tratar al resto de gente como dógmatas idealistas. Es contrarrevolucionario descalificar a la amiga, a la camarada, a tu compañera. A las anarquistas: sé que tenemos diferencias. Sé que, en los medios, en la base, nuestro mensaje a veces es complejo de unificar, de conciliar, o de compartir. Pero unámonos. La clase obrera combativa, tanto como la que tiene como objetivo arreglar lo más esencial e inmediato, como la que tiene por objetivo la emancipación obrera y la eliminación de las contradicciones de la sociedad opresiva en la que vivimos, debe estar unida. Siempre unida. Los dos grupos juntos, por una vez desde 1890, estoy seguro de que, tarde o temprano, podremos conseguir grandes cosas, dejar de, como dice mi compa Lus últimamente, ponernos palos en las ruedas.

Cito también a un amigo mío como despedida: Ya basta de hablar de lavanderías: hablemos del precio de las lavadoras.

Enrospv

Incógnitas Borbónicas

—Y tú, ¿Qué vas a ser de mayor?

—Yo, rey. Cuando se muera éste.

Así respondía Alfonso, hermano del anterior monarca Juan Carlos ante Franco refiriéndose a su hermano mayor y heredero al trono de España. Se cuenta que sus palabras hicieron reír al dictador. Quizá le divirtió observar que los jóvenes de la nobleza borbónica compartían su gusto por los golpes de estado. En cambio, a Alfonso no le agradó tanto la visita: “Franco parecía un sapo ¿Por qué tenemos que hacerle tantas pamemas? ¡Lo que tenemos que hacer es darle una patada en el culo para poner a papá!»

La relación entre los borbones exiliados y Franco era bastante curiosa y, sin duda, repercutió en la muerte de Alfonso. Recordemos que inmediatamente después del Golpe, él aseguraba que tomaría la jefatura del estado solamente hasta reinstaurar “el orden” y entonces devolvería el mando a los borbones. Ahora esto suena cómico pero Juan, el padre de Alfonso y Juan Carlos, se ilusionó con la posibilidad de que Franco le cediera el poder. Cuando nombró sucesor a Juan Carlos, su padre se empezó a temer que nunca pegaría su culo al trono, aunque al menos lo haría su hijo. Aun con esas, Juan siempre mantuvo sumisión y su relación con Franco se hizo agridulce. Él les mandó a Portugal; ya había degustado la intensidad del poder absoluto por unos cuantos años y no lo pensaba compartir con nadie. Juan, por su parte, trataba de persuadirle, siempre con docilidad, para llegar a ocupar el trono aunque fuese sólo durante sus últimos años de vida o incluso otorgando la herencia a Alfonso. Franco le dirigió estas bonitas palabras sobre su familia a modo de respuesta: “Mírese Vuestra Alteza a sí mismo: dos hermanos hemofílicos [Alfonso y Gonzalo], otro sordomudo [Jaime]; una hija ciega [Margarita]; un hijo muerto de un tiro [Alfonso]. A los españoles, tantas desgracias acumuladas sobre una sola familia no puede agradarles.” Y  cierto era que los españoles entonces no daban abasto para desgracias.

Alfonso murió de un tiro—en teoría, accidentalmente— a manos de su hermano Juan Carlos en 1956 cuando tenía 14 años. La primera reacción del Sapo fue el encubrimiento. No podía permitir que se enturbiase la imagen de su heredero. Como si el hecho de ser su heredero no fuese algo suficientemente turbio. La noticia fue publicada en Portugal, donde había ocurrido, antes que en España. La primera versión fue que Juan Carlos estaba limpiando el arma cuando se le disparó y fue a dar con su  hermano de pura casualidad. Luego se dijo que estaban jugando— ¿A los vaqueros? — o que simplemente se la estaba enseñando—Mira que pistola más chuli tengo y tú no— sin darse cuenta de que estaba cargada. Es importante tener en cuenta que Juan Carlos tenía ya 18 años y llevaba unos cuantos años de formación militar, evidentemente sabía reconocer cuando un arma estaba cargada. Otra versión posterior fue que Alfonso entró en la habitación golpeando a Juan Carlos con la puerta y haciendo que se dispare el arma. Esta última es sin duda la más absurda; es difícil concebir un acto reflejo por el que al recibir el golpe de una puerta se aprete el gatillo de una pistola. Además se ha demostrado que la trayectoria de la bala hacia Alfonso en ese caso sería imposible. Por la diferencia de edad imagino que Juan Carlos era más alto que Alfonso y si la bala le entró por la nariz como dice la teoría oficial entonces Juan Carlos debía sostener el arma con el brazo hacia abajo y la mano inclinada hacia arriba, además a muy poca distancia de Alfonso. No parece una postura muy natural. Años más tarde, Juan Carlos contaba a un compañero militar (un coronel)  que la bala había rebotado en la pared antes de dirigirse a su hermano. Tuvo la mala suerte de dar con una bala traviesa que se dedicaba a jugar al pinball por las paredes del palacio hasta alcanzar la napia del infante. Como veis, existen diversas teorías para justificar la muerte de Alfonso pero nunca llegaron a decantarse por una de ellas, tampoco es necesario: ninguna se sostiene.

Ahora, otra controversia importante: ¿Hasta qué punto estuvo Franco involucrado en el asesinato? Hay quienes dicen que el arma con que Juan Carlos mató a su hermano fue un regalo de Franco aunque no existen pruebas sólidas para probar esto, otros piensan que se la dieron en la academia militar o que se la regaló un compañero. Nunca dijo cómo la había conseguido, lo único seguro es que se la dieron en Madrid durante su preparación militar, en la cual llevaba una relación muy cercana con Franco. Lo que sí es seguro es que su padre la lanzó al mar después del entierro de Alfonso por lo que no parece posible que encuentren esta pista tan importante. Hay motivos para pensar que Juan fue el principal provocador del asesinato ya que, obstinado por no poder reinar, buscaba alguna artimaña para deslegitimar el plan de Franco y ser él quien decidiese el futuro de la monarquía. Pretendió desheredar a Juan Carlos para que reinase Alfonso (que además era el hijo preferido), incitándole a asegurar su futuro de monarca todopoderoso. Bien pudo Franco alentar en Juan Carlos el deseo de quitarse de en medio a su hermano. Él conocía muy bien las pretensiones de Juan.

Esto no es más que otro ejemplo de que el poder, o la garantía de poder, corrompe irremediablemente. Otro ejemplo de tantos que hay en la historia. La última cuestión que debo plantear es ¿Cuándo piensan sacar la verdad a la luz? Nunca presentaron la declaración o testificación oficial de Juan Carlos, tampoco el certificado de defunción de Alfonso. Son muchas las incógnitas borbónicas que aún no han salido a la luz; tampoco sabemos quién planeó el 23F y por qué los golpistas pensaban tener el apoyo de Juan Carlos. Al parecer, no tienen intención de revelar estos secretos de estado hasta que Juan Carlos haya muerto, por ello deduzco que tampoco admitirán el asesinato de Alfonso hasta entonces.

A todos los que ansiamos conocer la verdad de la historia, independientemente de la ideología, no nos queda otra que esperar. Pues esperaremos, lo importante es no olvidar las confidencias del pasado.

Entrevista a Apoyo Mutuo

El pasado 9 de mayo se presentó la iniciativa Apoyo Mutuo en un teatro de Madrid. Se trataba de un proceso de organización iniciado a raíz del lanzamiento del manifiesto Construyendo Pueblo Fuerte, apoyado por varios centenares de personas. Dicho manifiesto era un llamamiento a construir una democracia de las personas (política, económica, inclusiva, de participación directa y efectiva) a partir de los movimientos sociales y las organizaciones populares independientes de partidos políticos. Este proceso resulta muy cercano a lo que algunos entendemos que debe impulsar un anarquismo social y organizado, con un proyecto de transformación apegado a la realidad y que pueda llegar a ser fructífero. Por ello, les hemos realizado a los compañeros de Apoyo Mutuo esta entrevista que reproducimos a continuación:

Contadnos: ¿qué es y cómo surge Apoyo Mutuo?

AM: Apoyo Mutuo (AM) es una organización, una red de militantes-activistas que busca transformar el sistema vigente de una manera profunda, sustituyendo el capitalismo por un sistema en el que la propiedad sea ostentada colectivamente y donde no exista explotación, al igual que sustituyendo el Estado actual por un modelo de participación política en el que todos y todas seamos las que tomemos las decisiones, es decir, democracia directa. Eso entre muchas otras cosas, pues nos unen sensibilidades ecológicas, feministas, antirracistas, LGTBIQ+… Entendemos que el problema no solo se sitúa en el capitalismo y el Estado que nos asfixian, sino que hay muchas otras opresiones que van más allá. Para lograr esto, lo que Apoyo Mutuo pretende es ejercer como paraguas de todas aquellas personas que no se sienten representadas por el sistema actual y que no creen en la vía parlamentaria, con el objetivo de elaborar críticas y, sobre todo, de lanzar propuestas concretas de funcionamiento alternativo de sociedad; en resumidas cuentas, de elaborar un proyecto alternativo de vida para todos y todas, y para eso necesitamos muchas cabezas pensantes de todos los ámbitos. En nuestros movimientos solemos tener un problema grave, que es la falta de concreción, limitándonos la mayor parte de las veces a las meras proclamas y manifiestos, y no está mal, pero, si pretendemos alcanzar algo como lo que hemos dicho que queremos, es necesario ir más allá y poner sobre la mesa medidas y propuestas mucho más precisas, y eso es lo que queremos y vamos a hacer.

Respecto a vuestra segunda pregunta, AM surgió de la red, de Internet. Varias compañeras y compañeros de puntos muy diversos del Estado español que compartían las sensibilidades que ahora nos unen a todas en AM confluyeron en un foro y empezaron a idear lo que es el proyecto actual, fruto de la necesidad imperante de que surgiera una organización como ésta, que ya tiene bastante trayectoria, aunque no lo parezca. Esto que estamos contando sucedió hace más o menos dos años, y nos presentamos como organización hace apenas un mes y poco, con lo cual se puede apreciar esto que estamos diciendo. A raíz de ese primer contacto, se creó otro foro ya solo para ese proyecto –que es el que seguimos utilizando– y ahí se empezaron a discutir y acordar los textos iniciales y asuntos de funcionamiento interno. Posteriormente, en Madrid, al haber un número considerable de personas interesadas en la iniciativa, se empezaron a realizar asambleas periódicas, y a raíz de eso se creó lo que es ahora el Grupo Territorial de Madrid de Apoyo Mutuo. A colación de esto, recientemente se ha presentado también el Grupo Territorial de Granada.

Os habéis presentado hace muy poquito en un teatro de Madrid, ¿qué recepción ha tenido la presentación de la iniciativa?

Pues bastante buena, creemos. Nos presentamos en el Teatro Lagrada el día 9 de mayo por la mañana, y le dimos bastante difusión. Salieron a la luz varias noticias en periódicos como Diagonal, Cuarto Poder… Y en otros medios.

La gente en general recibió la presentación de la organización con ilusión, algo que creo que compartimos todos y todas las que ahora formamos parte de AM en el primer momento en el que supimos de la existencia de esta iniciativa. Muchas personas quedaron expectantes tras la presentación del manifiesto Construir un pueblo fuerte para posibilitar otro mundo, y esperaban que se dieran más pasos en la construcción de esa gran iniciativa social de la que hablábamos en él, y finalmente surgió y se presentó aquel día con el nombre de Apoyo Mutuo.

¿Ha habido ya alguna crítica? ¿Qué opináis?

Crítica, crítica… no. No muy importante ni generalizada, al menos. Es cierto que hay personas que sienten recelo cuando ven que en nuestro discurso se emplean las palabras “democracia” o “poder popular” porque le dan un significado que obviamente no es el que le damos nosotros y nosotras. Sabemos que la carga que tiene el concepto de “democracia” está muchas veces denostada por el hecho de que los sistemas actuales que nos reprimen y explotan se han autobautizado con dicho nombre: “democracia representativa”. No obstante, para nosotras y nosotros ese término es cuanto menos inválido y no hace más que ocultar la verdadera cara de lo que en realidad son estos regímenes: gobiernos oligárquicos en los que decide una minoría erigida en clase política, además de la clase dominadora en el plano económico, que está por encima suya.

la democracia consiste en la igual participación, […] de toda la sociedad en la toma de decisiones

Para nosotras y nosotros, la democracia consiste en la igual participación, de manera directa, de toda la sociedad en la toma de decisiones y gestión, sin intermediarios/as ni representantes que nos roben nuestra capacidad para hacerlo.

De igual manera, nuestro concepto de “poder popular” no es uno de poder coercitivo ni dominador. Cuando hablamos de “poder popular” nos referimos a la capacidad, a la fuerza que tiene el pueblo organizado de conseguir sus objetivos. A su “poder” llevar a cabo algo, a su potencia.

Al margen de esto, poco más se ha dicho en forma de crítica a AM, si bien somos nosotras y nosotros los primeros que ejercemos la autocrítica para mejorar y corregir los posibles errores que van surgiendo en el camino. Sabemos que somos seres humanos y no somos infalibles, y trabajamos constantemente en ello, por lo que también agradecemos cualquier crítica que se nos realice, siempre que sea de forma constructiva.

Parece que había un hueco importante que cubrir en la promoción de una política no institucional, de la calle. ¿Qué consideráis que aporta AM actualmente y qué aspira a conseguir?

Creemos fielmente que Apoyo Mutuo puede suponer un impulso muy importante para todos aquellos movimientos populares que realizan su labor y su actividad al margen del ciclo político parlamentario. Lo que pretendemos aportar es eso que habéis indicado vosotros/as en vuestra pregunta precisamente: realizar una política no institucional, entendida como la generación de un discurso al margen de los parlamentos y la política partidista, elaborando un programa político y socioeconómico rupturista y poniendo sobre la mesa una serie de propuestas y hojas de ruta que sirvan a los movimientos y a los colectivos y organizaciones de base para ponerlas en práctica aquí y ahora con el objetivo de ir avanzando hacia esa sociedad que deseamos, sin ir dandopalos de ciego y siempre a la defensiva como tristemente acostumbramos más veces de las que nos gustaría.

Pretendemos conseguir que AM se convierta en una herramienta útil para todos esos movimientos, colectivos y organizaciones populares

Por ende, lo que pretendemos conseguir es que AM se convierta en una herramienta útil para todos esos movimientos, colectivos y organizaciones populares; que nuestra iniciativa se llene de personas dispuestas a trabajar en el sentido que hemos indicado y a llevar a sus respectivos grupos el contenido que generemos entre todas y todos.

Hemos leído el primer texto que habéis publicado desde Apoyo Mutuo, llamado «Crisis capitalista y movimiento popular: Nuestro momento.» ¿A quién representa ese nosotros?

Ese nosotras/os representa a todas aquellas y aquellos que creen que el camino de la lucha popular desde la base y con el objetivo de superar el sistema actual es necesario; representa a todas las personas que llevan su lucha a cabo gobierne un partido o gobierne otro, porque entienden que la lucha social debe permanecer siempre activa y no cesar nunca, pues siempre existirá la necesidad, la injusticia, la pobreza y la opresión bajo el sistema que actualmente padecemos. Representa o, al menos, pretende hacerlo. Evidentemente no queremos hablar en nombre de nadie más que nosotros mismos/as, pero tenemos la certeza de que aquello que decimos lo comparte mucha más gente que la que ahora mismo forma parte oficialmente de Apoyo Mutuo.

Os lamentáis en el texto de que actualmente la política se vea tan limitada a lo institucional. ¿Qué opináis de los nuevos partidos, y especialmente de las candidaturas de unidad ciudadana, que hablan del empoderamiento popular?

Mantenemos una posición de distancia porque no confiamos en la vía que esas personas (que en bastantes casos han sido compañeros y compañeras de colectivos y movimientos de los que nosotros y nosotras también hemos formado parte) han escogido porque creemos que el camino de las instituciones del Estado ya ha sido trazado e intentado en numerosas ocasiones y no ha tenido buen final. No obstante, mantenemos una posición de respeto porque entendemos que muchas de esas personas tienen intenciones honestas, pero a nosotras y nosotros nos gusta recordar que “los derechos, las conquistas y las grandes transformaciones sociales nunca nos han sido regaladas desde las instituciones. Fueron peleadas y ganadas en las calles, en los centros de trabajo y en los barrios”, como se dice en nuestro manifiesto.

Aparte, hablar de “empoderamiento popular” en organizaciones que funcionan jerárquicamente y donde la participación no es igual y directa nos parece un poco engañoso.

Por otro lado, queremos resaltar que tampoco nos gusta centrar nuestro discurso y objetivo en alguien que no sean los movimientos populares y las propuestas. Criticar es relativamente fácil, y lo que ahora más precisamos más que eso es demostrar que nuestras ideas, además de necesarias y justas, son eficaces y prácticas.

¿Destacaríais algo de la vorágine electoral pasada?

Se podrían resaltar muchas cosas. Sin duda, el panorama parlamentario español está cambiando y lo va a seguir haciendo. La entrada en los ayuntamientos y en los parlamentos regionales de “candidaturas de unidad ciudadana” podría suponer en cierto modo un respiro para una parte de la sociedad si algunas medidas sociales urgentes son llevadas a cabo. No obstante, no se puede obviar el hecho de que los ayuntamientos y los parlamentos regionales están muy limitados, y que por encima de los consistorios se encuentran poderes económicos que ponen trabas a cualquier cosa que se intente hacer que vaya en su detrimento.

Además, nos causa gran temor el hecho de que el pueblo general haya recobrado la confianza en las instituciones estatales. Una de las mejores cosas que nos legó el 15M fue sin lugar a dudas la desconfianza en los partidos políticos y en la política parlamentaria, dejando recaer toda la responsabilidad y el poder de acción y decisión en el pueblo. Ahora parece que mucha gente vuelve a creer de nuevo en esas instituciones, y eso está provocando una gran desmovilización en la calle que es fácilmente apreciable por cualquiera que forme parte de algún colectivo, movimiento u organización desde hace tiempo.

Por último, y no menos importante, también nos gustaría destacar que entre toda esta vorágine electoral no encontramos, a pesar de todo esto, nada que pretenda romper con el actual orden de cosas y apostar por un modelo social distinto al actual. Solo se aprecian intenciones de realizar pequeños cambios que no ponen en peligro la estructura, el cuerpo del sistema vigente.

¿Qué os parecieron las convocatorias realizadas en torno al 15M en Madrid? Por ejemplo, ese grito mudo durante la jornada de reflexión prohibido por la delegación de gobierno, ¿lo apoyáis?

¿Cómo no podríamos apoyar a unas personas que se manifiestan para decir que “La lucha sigue en las calles”, que el sistema actual no les representa y que las asambleas son las verdaderas instituciones legítimas de decisión y gestión?

Muchos/as estuvimos allí ése y más días, y lo seguiremos estando. Sí.

Habéis manifestado que vuestro objetivo es construir discurso. ¿Cómo pensáis hacerlo? ¿De dónde va a surgir ese discurso y qué procesos se van a seguir para articularlo?

A través de la reflexión colectiva. Apoyo Mutuo está estructurado en Ejes Sectoriales que tratan diferentes temáticas con profundidad. Por ejemplo, el Eje de Economía Social, el de Feminismos, el de Ecología Social, el de Educación, el de Municipalismo y Barrios, el de Vivienda, el de Coyuntura, el de Migración… La idea es que dichos ejes se vayan llenando de personas que los doten de contenido; que se reúnan, debatan, acuerden y creen análisis, propuestas y hojas de ruta. El contenido de esos ejes, al volcarse y ponerse todo en común, generará una propuesta amplia de sociedad alternativa que pretendemos alcanzar.

Por otra parte, los textos de análisis que hemos ido publicando ya, como el que habéis citado anteriormente, o el más recientemente publicado de Sindicalismo y trabajo, también generan discurso y han sido elaborados colectivamente, en este caso telemáticamente, que es el principal medio que tenemos para comunicarnos y debatir a larga distancia diariamente los y las que formamos parte de AM. Ese modo de proceder y producir textos generales sobre diferentes ámbitos y sectores se mantendrá así durante un tiempo al menos, hasta que decidamos cambiarlo o los Ejes Sectoriales lo sobrepasen, pero para que esto último ocurra necesitamos ser muchos y muchas.

Por último, señalar que también realizamos Encuentros Comunes de todo el territorio cada cierto tiempo para debatir y consensuar asuntos de importancia mayor que requieren de un debate fluido y largo que por Internet es casi imposible de tener. El próximo que vamos a realizar es sobre la elaboración del programa de AM, por ejemplo.

Y respecto a la difusión ¿Cómo pensáis sacar ese discurso al exterior: charlas, contacto con los medios de comunicación…?

Las charlas, las presentaciones y los debates y coloquios son un buen medio para llegar a la gente; la difusión a través de los medios de comunicación que tenemos a nuestro alcance, también, si bien queremos hacer llegar nuestro discurso principalmente a través de nuestros propios/as militantes. Como ya indicamos más arriba, el sujeto principal de nuestro discurso y el que tiene que ponerlo en práctica son los movimientos populares. Partiendo de la base de que la vasta mayoría de los miembros de Apoyo Mutuo son activistas y militantes de otros colectivos y organizaciones de base, lo más importante es que ellas/os mismas/os lleven a sus respectivos grupos las propuestas y hojas de ruta de la iniciativa.

Puesto que no nos presentamos a ningunas elecciones ni evidentemente lo vamos a hacer, sino que lo que necesitamos es que nuestras propuestas sean integradas y asimiladas de forma general por la sociedad y los movimientos alternativos, más que difundir nuestras ideas y que la gente las conozca sin más, lo que más nos interesa es que los colectivos y organizaciones populares que apuestan por la lucha social no parlamentaria las adopten y las pongan en práctica de algún modo o en parte. Eso es lo que realmente servirá. Lo que buscamos es una sinergia, un continuo fluir entre los movimientos populares y Apoyo Mutuo, una retroalimentación mutua. AM no tiene sentido si no es por los movimientos populares que lo dotan de sentido y contenido, y de los cuales forman parte sus integrantes.

¿En qué ámbitos va a empezar a trabajar Apoyo Mutuo?

Aún llevamos muy poco tiempo funcionando oficialmente como organización. Nuestro principal cometido ahora mismo es animar y conseguir que todas las personas que comparten nuestras ideas y buscan lo mismo que nosotras/os se sumen a nuestra iniciativa para comenzar a llenar todos los Ejes Sectoriales, que son los que van a realizar el principal trabajo de Apoyo Mutuo, los generadores genuinos de discurso y propuestas. En lo que ya estamos trabajando es en la producción de discurso sobre diferentes temáticas de una manera general y, más específicamente, en la elaboración de nuestro programa de sociedad alternativa.

Parece que Embat, que si no me equivoco es un proyecto hermanado con vosotros, ha lanzado una propuesta muy clara de remunicipalización y gestión democrática de los servicios públicos. También se han lanzado a apoyar explícitamente la huelga de Telefónica-Movistar. ¿Qué os parecen estas propuestas? ¿Pensáis lanzar campañas similares?

Sin duda, las propuestas del Procès Embat son siempre muy interesantes y, en este caso, como ya es usual, podemos decir que las compartimos ampliamente.

En el caso específico de la propuesta de remunicipalización y gestión democrática de los servicios públicos, siempre que estemos tratando de medidas que nos sitúen más cerca de la gestión colectiva de los medios de producción y servicio de manera democrática y justa, las apoyaremos.

En cuanto a la huelga de los y las trabajadoras de Telefónica-Movistar, están marcando un precedente en cuanto a la movilización laboral y sindical. El esfuerzo y trabajo que están realizando es auténticamente heroico, y no podemos más que situarnos de su lado y mostrarles nuestro más sincero apoyo y solidaridad. Esperamos sinceramente que venzan la presión torticera que está llevando a cabo Teléfonica-Movistar y recuperen los derechos que se merecen y más.

Respecto a sacar campañas similares, aún estamos en proceso de discusión y debate sobre las formas de funcionamiento que tenemos en la organización, y sobre el asunto de adhesiones y apoyo a causas específicas aún estamos descubiertas/os, a pesar de ser un sentir común la simpatía y el apoyo a movilizaciones tan ejemplares como la de las trabajadoras y trabajadores de Telefónica-Movistar en huelga, así como muchísimas otras. Con el tiempo lo solucionaremos, pero que nadie dude que siempre estamos y estaremos del lado del oprimido/a por la razón que sea: económica, de género, étnica, de orientación sexual o identidad u otra.

Parece que AM cuenta con rasgos propios de una organización con militantes y de una coordinadora, ¿realmente por qué modelo o fórmula se decanta?

Esto es algo que creemos que es importante dejar claro: mucha gente suele confundir Apoyo Mutuo con una coordinadora de colectivos, pero no es tal. En el caso de coordinar, lo único que coordina AM es individuos/as. Ya existen iniciativas que coordinan colectivos y organizaciones. Nuestro objetivo no es ése, sino conectar a todas las personas que comparten nuestras ideas y fines para confluir elaborando análisis, propuestas, programas y hojas de ruta, independientemente del colectivo o grupo al que pertenezcan.

Nuestro objetivo [es] conectar a todas las personas que comparten nuestras ideas y fines para confluir elaborando análisis, propuestas, programas y hojas de ruta.

En AM existen dos niveles de participación: el Territorial (a nivel del municipio, comarca o región) y el Común (a nivel estatal). En ambos se participa a nivel individual –al menos por ahora y hasta que se conformen más grupos territoriales–. No obstante, como ya dijimos, AM solo tiene sentido por y para los movimientos populares, para los cuales pretende ser útil su discurso y sus propuestas y análisis, pero eso no quiere decir que coordinemos a esos colectivos y organizaciones populares, cosa que no pretendemos hacer.

Pues hasta aquí nuestras preguntas. ¿Hay algo más que os gustaría comentar?

Aparte de daros las gracias por concedernos la oportunidad de exponer nuestra iniciativa y darle difusión a través de vuestro medio, nos gustaría hacer un llamamiento a todos aquellos y aquellas que nos leen y que comparten nuestras inquietudes. Que se avecinan unos años convulsos por una confluencia variada de diferentes factores parece algo manifiesto, y los movimientos y colectivos horizontales que pretendemos superar el sistema actual, para estar a la altura de las circunstancias, necesitamos dotarnos de un discurso común, de unas propuestas y, en resumen, de un proyecto viable alternativo de sociedad para ir implantando a partir de ya. Para ello, nos necesitamos a todos y todas.

Por suerte, nos encontramos ante una iniciativa social como AM, que aún está abierta y por terminar de definir concretamente, aunque sabemos hacia dónde vamos y qué queremos conseguir. Por ello, animamos a todo el mundo a sumarse y construir desde ahora en esta iniciativa que probablemente sea de los últimos trenes que tengamos para coger.

Apoyo Mutuo será lo que queramos que sea. Para algo somos horizontales.

Reflexiones sobre la lucha estudiantil

Introducción

La lucha estudiantil sigue estando presente a día de hoy en gran cantidad de universidades y centros educativos varios, forma parte de ese conjunto de luchas parciales que conforman el panorama activista actual, pero, no obstante, no da muestra de importantes avances que permitan hablar de un salto cualitativo en esta lucha que faciliten la obtención de ciertas victorias materiales o de consideración. La falta de estas, el queme de muchas participantes en esta lucha y ciertos aspectos o dinámicas que hemos podido observar quienes hemos estado participando de esta lucha invitan a establecer un marco de discusión y debate absolutamente enfocados a la resolución o el esclarecimiento de algunas de estas cuestiones

Este texto quiere ser un primer paso en ese debate y parte de la base de una experiencia concreta y particular asentada en los últimos 4 años de movilizaciones en Madrid. Por tanto, el contexto en el que se desenvuelve esta es el de las asambleas de facultad en la mayoría de los centros y la coordinación de las mismas a través de Tomalafacultad.

La universidad que tenemos

La universidad y las estudiantes ya han sido suficientemente bien caracterizados en el texto Sobre la miseria en el medio estudiantil, de Mustafá Kayati y publicado por la Internacional Situacionista, texto del cual recomiendo lectura, y en el que se considera que en la universidad las estudiantes se encuentran sometidas a una especie de iniciación al mundo del trabajo asalariado, tanto por su papel de estudiantes como por las condiciones de los trabajos a los que estas acceden, así como que las estudiantes tienden a pensar la universidad como un espacio autónomo y creador de conocimiento, cuando esta se halla inmersa en todas las dinámicas del mundo capitalista, siendo entonces otra expresión de la dominación del capital, del Estado y del patriarcado. Estas ideas y otras son perfectamente aplicables en su mayor parte al momento actual, especialmente cuando en los debates en el seno de la lucha estudiantil se muestra la visión descrita sobre la universidad, así como otras que demuestran una especial ilusión por la promoción vital o profesional.

Para no ser reiterativo, aquí quiero atender principalmente a lo que algunas llaman movimiento estudiantil y yo voy a considerar que son luchas estudiantiles, por considerar que es dificultoso en este caso hablar de un único movimiento con una identidad propia y que perdura en el tiempo.

Las luchas estudiantiles

La idea de los estudiantes como vanguardia del movimiento obrero que circulaba en los últimos 60 y que chocó con la derrota del 68 queda ya lejos y, sin embargo, parece todavía estar presente en ciertas mentalidades que pueblan la lucha estudiantil. El pensarse como un grupo con amplia formación gracias a la universidad implica considerar esta como productora y acumuladora principal de conocimiento, cuando realmente lo que predomina en la universidad es la miseria intelectual, y considerarse como un conjunto con una perspectiva aventajada de la realidad. Lo cierto es, sin embargo, que en las luchas que se ponen en marcha desde la universidad por parte de las estudiantes, rara vez nos jugamos más que una detención ocasional o un expediente, teniendo en la mayoría de los casos amplia libertad para llevar a cabo las huelgas y movilizaciones al menos en los terrenos universitarios. Esta forma de desenvolverse las luchas universitarias dificultan que se puede conseguir una visión de la realidad parecida a la de una trabajadora o una activista de otro ámbito, aunque solo sea por lo que esta pone en juego en cada conflicto y las obligaciones a las que la somete la vida diaria. Esto no quita que muchas estudiantes se vean implicadas ya en el proceso del trabajo asalariado en situaciones realmente precarias, pero es raro encontrar alguna sin ningún tipo de apoyo familiar o que tenga que sacar adelante a su propia familia o a sí misma.

Esta caracterización se suma a la realidad de que la lucha estudiantil se manifiesta principalmente a través de huelgas y movilizaciones en las calles o en los centros educativos, siendo las primeras de ellas una herramienta prestada del mundo del trabajo pero con escasa funcionalidad allí donde no se produce nada. Algunas dirán que se para la producción de conocimiento u otros argumentos de la misma cuerda que vienen a no decir nada y que huyen de confrontar los resultados de las huelgas llevadas a cabo en los últimos años. Solo aquellas que han sido acompañadas de otros elementos han podido mostrar ciertos resultados satisfactorios, especialmente aquellas que han manifestado su intención de entablar negociaciones con decanatos o rectorados. Cuestiones de táctica que, desde luego, han superado por el lado de los resultados los pudorosos aspavientos de quienes veían en ello una actitud reformista o traidora.

En el caso de las movilizaciones, como en cualquier otro caso, si no se produce algún tipo de colapso que cortocircuite la circulación de mercancías en la ciudad, éstas quedan simplemente como una demostración de fuerza que, dependiendo del caso y de la posición del ministerio o la consejería, podrá tener un resultado o no. Si estas suceden en el terreno universitario, podemos tener en cuenta en esta y otras acciones una labor de concienciación, de mostrar la existencia de un conflicto al resto de compañeras y a quienes tenemos enfrente, nada despreciable.

No obstante, parece evidente, y por mi experiencia he podido constatar, que la lucha estudiantil adolece de importante limitaciones, estas principalmente porque su impacto en el proceso productivo es escasísimo, porque tienden a no conectar con el resto de luchas en curso y mirarse a sí mismas y porque se ven sometidas a una renovación constante debida a los ciclos educativos que impiden o al menos dificultan una transmisión adecuada de las experiencias, de forma que vemos que cada curso se repiten las mismas estrategias que ya demostraron su inutilidad el anterior.

Estos límites solo podrán superarse partiendo de un rechazo de las ideologías como totalidad dada, fuera de la cual todo es herético o no existe, y apostando por la organización de las tareas. Esto es asentar la lucha sobre la práctica, la organización y los objetivos y dejar de lado los debates infructuosos, los ataques personales, los malos rollos expuestos en asamblea y, en definitiva, toda una serie de palos en la rueda de estas luchas. Para quienes venimos del anarquismo, probablemente sea más interesante no pensar éste desde el nombre, sino desde las ideas y valores que lo conforman, así como perder el miedo a meternos en el barro que supone confrontar con otras formas de ver y hacer las cosas y no retirarnos enfadadas porque no salen como nos gustaría, sino estar allí porque esa es la realidad sobre la que se tendrá que implantar cualquier proyecto revolucionario.

Por supuesto, esta confrontación debe hacerse sin renunciar a las asambleas de facultad, pues son el único órgano legítimo y soberano para decidir sobre la dirección que deben llevar las luchas estudiantiles, y la única posibilidad, que no garantía, de conseguir un movimiento estudiantil independiente y autónomo. Sin duda, encontraremos la oposición que ya hemos visto durante estos últimos años, la de quienes ven en las asambleas únicamente un mal menos y temporal hasta que puedan redirigir la lucha a través de asociaciones estudiantiles de marca blanca o partidos sin careta. Cada cual conoceremos a alguno, pero no está de más recordar por aquí a la UJCE, CJC o RC como enemigos de las líneas aquí apuntadas. No así sus militantes en tanto sean capaces de separar la participación en una asamblea de la participación en un partido, ejemplo de los cuales, afortunadamente, también hemos visto.

Estos grupos acusarán a las asambleas de poco prácticas o inútiles por enfrascarse en debates irresolubles y no conseguir resultados, como si ellos sí lo hiciesen, con el fin de arrimarse el ascua a su sardina y poder asumir una actitud dirigista de las luchas estudiantiles. No hace falta decir que la mayoría de estos grupos son inexistentes fuera de las universidades, haciendo de ellas poco más que un parque de atracciones de la izquierda española.

Conclusiones

Nuestra principal tarea no es luchar contra estos esperpentos, sino tratar de construir ese movimiento estudiantil que mencionaba más arriba, incluso con esta gente, tratando de aunar también a ese sector del anarquismo al que las asambleas de facultad le parecen aburridas y reformistas y, no podemos olvidarnos, a esa mayoría de estudiantes pasivas para las que las asambleas son solo grupos de frikis a los que odiar cuando hay piquetes.

En definitiva, la lucha estudiantil, como todas, debe hacer lo posible para superar sus propios límites, conseguir su autonomía y confluir con el resto de luchas del panorama político en lo concreto a fin de conseguir un movimiento real que anule y supere el estado de cosas actual, es decir, un movimiento por el comunismo.

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