Anarquía a pie de calle (I)

Dos anarquismos

“El anarquismo no es una fábula romántica, sino un duro despertar […]” (Edward Abbey, A Voice Crying in the Wilderness [Vox Clamantis en Deserto], 1990).

Periódicamente las dicotomías entre “anarquismos” se suceden. A finales del siglo XIX era entre colectivistas y comunistas, organizadores y anti organizadores, individualistas y sindicalistas, sindicalistas puros y anarcosindicalistas, etc. Actualmente esta reyerta teórica, que parece desarrollarse de forma cíclica, se ha establecido entre insurreccionalismo y anarquismo social.

En tiempos decimonónicos algunos anarquistas quisieron desatar el nudo gordiano hablando de “anarquismo sin adjetivos”, y ya avanzando el siglo XX de “síntesis”. Hoy día apremia evolucionar.

Las disputas, si no se enconan y enquistan, son positivas; el debate teórico es sano; lo que es insalubre y suicida es que el debate sustituya a la militancia. Ciertos anarquistas no tienen más problemas militantes que el propio anarquismo: o vigilar sus esencias o ponerlo al día, pero la disputa sigue fijándose en un marco erróneo, igual que en el XIX.

Sí, la disputa entre colectivistas y comunistas nos ayudó a vislumbrar cómo una parte del anarquismo de la época seguía ligado a cierta concepción de propiedad privada y salario y cómo otra quería transcender de eso y ser generosa; también cómo una parte trataba de ser realista y práctica y cómo otra podía pecar de optimismo exacerbado. Era una cuestión de fondo que dibujaba maneras y actitudes. Pero también era una disputa por algo que aún no se había producido: una revolución social que pusiera la economía en manos de los trabajadores. El debate quizás pudo ayudar a perfilar mejor lo que sucedería en situaciones revolucionarias como la del 36, pero el debate por el debate, sin transcender del plano teórico, puede dibujar el mejor de los futuros, pero no deja de ser una especulación, un discurrir sobre la nada, cuando falta crearlo todo. Puede también que el debate sobre las distintas concepciones sindicalistas tuviera una dimensión más práctica, pero seguía basándose en una premisa errónea: transformar la praxis ajena. Sólo nos es dado cambiar nuestra propia actividad; si algo no te gusta trabaja en sentido contrario y que la práctica demuestre si andas errado o acertado. En consecuencia, el debate no debe fijarse más –no desde luego prioritariamente– en el terreno ideológico; la validez de una idea debe medirse en el terreno práctico, en el terreno de los hechos.

No se puede discutir cual o tal teoría es mejor sobre el papel, cuál satisfará mejor nuestras necesidades sin transcender de la hipótesis; debe comprobarse empíricamente y que los resultados hablen. ¿Pero qué requiere esto? Trabajo de campo, duro trabajo de campo. Y es eso, y no otra cosa, lo que divide a los anarquismos en liza. Basta ya de supuestas divergencias en base a acuerdos, congresos, pensadores y modelos imaginarios.

Desde mi punto de vista sólo hay dos anarquismos: el contemplativo y el combativo. Ya pueden recibir el nombre de insurreccionalismo o anarquismo social, cualquiera de los dos puede representar a alguna de las dos tendencias en algún momento.

El anarquismo contemplativo vive a través de vidas ajenas, su terreno es el debate centrípeto. Se sienta a analizar y a discursar, a anatemizar enzarzado en eternas luchas internas. Su campo es el de la teoría y el quietismo, sea de comité, de asamblea, de manifestación, de red social o de quema de contenedor (un teórico del molotov no es menos contemplativo que un teórico de despacho). El inmovilismo como modus vivendi; la pontificación como modus operandi. Charlas y difusión de ideas es su terreno natural, el ambiente donde se siente cómodo; incapaz de transcender de ese hábitat y saborear los adoquines o el bancal. El propio anarquismo en su campo de batalla, su objeto de disección, el sujeto de su militancia. El anarquismo contemplativo es la etapa infantil e inmadura de la ideología anarquista; por muy seria, respetable y vetusta que parezca.

El anarquismo combativo, el que defendemos y practicamos desde la FAGC, es el anarquismo que se faja, el que está a pie de calle, el que lucha. Sea tensionando en una manifestación para evitar que la gente quede impasible ante una carga policial, sea forzando las circunstancias para que un conflicto laboral no acabe en armisticio. Es el anarquismo que se moja, el que se arremanga y se mancha las manos. El que lucha en la fábrica, en la asamblea de barrio, en la calle. Gamonal y Can Vies son ejemplos de esto, la Comunidad “La Esperanza” también. Es el que ha sobrepasado los límites de las tertulias y la militancia oral. Ya no cree que verbalizando algo se consiga cambiarlo. Su actividad es centrífuga, no va dirigida a complacer a los “iniciados”, a convencer a los “convencidos”; el circuito de los compañeros se le queda estrecho. El discurso de consumo interno se le antoja cacofonía. No milita para los anarquistas; milita para llevar la anarquía al suelo, para llevar la anarquía al pueblo. Diseña sus tácticas y su estrategia, su hoja de ruta, definiendo bien qué quiere y cuándo lo dará por conseguido, para poder avanzar a la siguiente etapa. Su hábitat es el barrio, la chabola, el parque, el tajo, el terreno abandonado, la casa expropiada. Es el anarquismo entendido como ideología adulta, por osada y audaz que sea su actitud, por nuevos que parezcan sus planteamientos.

En mi experiencia en estos últimos cuatro años en la FAGC, y especialmente en los dos últimos en la Comunidad “La Esperanza”, he llegado a concebir el anarquismo en esos términos, como una ideología adulta. El idealismo es necesario, pero no basado en irrealidades ni quimeras, sino en la capacidad real de aplicar las ideas pertinentes para transformar el entorno. Hay que descifrar los límites de los propios mitos, sean ideológicos, teóricos o de cualquier clase; descubrir la falsabilidad de los pensadores de referencia y tratar de aplicar las propias ideas teniendo en cuenta que por muchos antecedentes que tenga lo que te propones, y por más jugo que le saques a experiencias pasadas (la historia debe entenderse como pista, no como remanencia), la realidad es que esta experiencia, esta concreta, nadie la ha intentado antes; sólo tú y los que te acompañan. El discurso exclusivamente autorreferencial se diluye y queda la dura realidad. Es dura, pero es tuya.

Esta realidad lo es porque se asienta en algo tangible. En los siglos XIX-XX existía un anarquismo de fábrica, y esa fue su gran fuerza. Existió también en ese periodo fini/primisecular un anarquismo cultural que dotó de soporte teórico y literario la obra muscular. Nosotros proponemos un anarquismo de calle, un anarquismo callejero, de barrio, de exclusión social. El obrero salido del siglo XX y que despierta al siglo XXI se da cuenta, después de haber sobrevivido a la coartada capitalista de la crisis, que de obrero cualificado que fabricaba casas para otros ha pasado a ser un sin techo. Personas abocadas a la marginalidad porque sin apenas transición han sufrido un cambio: obreros ayer; indigentes hoy. Algunos no han mutado; de forma endémica han nacido condicionados socialmente para ser carne de asfalto. El discurso anarquista les complace en su utilidad: les es natural la hostilidad a la policía y el rechazo a la sacralidad de la propiedad privada; les es imprescindible sobrevivir a través de ciertas formas de apoyo mutuo, por lo menos en determinados estadios. Si este discurso se convierte en la práctica en un modelo eficiente de necesidades básicas plenamente satisfechas entonces la anarquía funciona, es útil para ellos, y con eso, sin necesitad de hacerse anarquistas, les basta.

No hace falta que se nos encuadre en el insurrecionalismo por nuestra radicalidad o el anarquismo social por nuestra labor. Somos anarquismo de combate y las etiquetas de ese tipo se nos quedan estrechas. Hemos recibido un baño de realismo y hemos descubierto que la anarquía llevada a la práctica funciona, que puede gestionarse una micro sociedad de 250 personas de manera eficaz siguiendo ese modelo. Pero también sabemos que ayudar a alguien no cambia necesariamente su mentalidad, y esto ya lo expondré en un futuro artículo.

Lo que importa ahora es saber que un anarquismo de barrio, sumergido en la marginación social, trabajando en el ghetto, es imprescindible; un anarquismo implicado en los problemas reales de la gente. Es imprescindible no porque suponga por sí mismo la “conversión de la gente”, sino porque es la mejor, si no la única, forma de llegar a ella. Para llegar a la gente no queda otra que tocar sus intereses y necesidades.

Pero si para esto no funciona la provocación vacua, que al menos remueve el avispero, menos funciona el discurso de reformar instituciones. En un momento en el que la gente está más desapegada de la política que nunca, nuestra misión es forzar la ruptura, no invitar a la conciliación con nuevas maneras dentro de las mismas estructuras. La situación es proclive para relanzar la organización popular desde abajo, para movilizar a la gente (movilizarnos con la gente) en base a sus necesidades y exigencias primarias, para estructurar el subsuelo, para dotar de cuerpo y músculo a los que no tienen (tenemos) nada. Enredarlos en promesas electorales, en aspiraciones de políticas locales, en la creación de instituciones, es un suicidio: primero, porque nunca se han sentido tan distantes de ellas; segundo, porque por fin son capaces de hacer otras cosas. A un enemigo herido que tiene que reestructurarse a toda prisa no se le refuerza, se le remata. Las instituciones deben ser vistas como el adversario al que se le arrebatan cosas por la fuerza, a través de la presión y el desgaste; el contrincante al que se mina hasta que se le pierda el temor y el respeto. No como el arma que es buena o mala en función de quién tenga la empuñadura. Más allá del maquiavelismo y el oportunismo de la hipótesis, tengo una cosa clara: también los ratones antes de ser devorados imaginan estar jugando con el gato. Eso es jugar a la política: creer que le estás dando cuartelillo al que está apunto de fagocitarte.

Yo no juego a juegos donde las reglas las imponen otros. Y hay un anarquismo que tampoco. Ese anarquismo sabe dónde está su lugar natural para incidir en la vida social, se aleja de las peleas de capilla y se une a las aspiraciones del pueblo para punzarlas, hostigarlas, y ver si pueden ir más lejos. Este anarquismo no se establece en unos parámetros de superioridad moral (y lamento si mi retórica lo da a entender, pero no es mi intención repartir sopas con hondas), no lo propongo porque sea “la última palabra” en revolución social; lo planteo por una simple cuestión de supervivencia. O nos abocamos a la endogamia de “la anarquía para los anarquistas” (cuando la anarquía debe ser para la gente de a pie) o nos dejamos matar metiéndonos en estructuras de poder que nos comerán y excretaran antes de darnos cuenta. Hasta ahora esas parecían ser las únicas opciones: o cerrarse en banda o entregarse con armas y municiones. No puede ni debe ser así, nuestra supervivencia y la de nuestro mensaje está en el combate, está en la calle, está en las necesidades más instintivas del pueblo. Es necesario detectar qué necesita, ver si nuestra praxis puede proporcionárselo, adaptar nuestras herramientas al momento, elaborar un programa que dé soporte teórico a nuestras conquistas y, una vez alumbrado el camino, compartir dichas herramientas y colectivizarlas (sabiendo cuándo hacerse a un lado).

No me importan las caricaturas; lo de “anarquismo barriobajero” o “anarco-lumpen” no es la primera vez que lo oigo. Me importan los resultados. El anarquismo callejero ha proporcionado la mejor carta de presentación de nuestra práctica en años. La mayor ocupación de inmuebles del Estado español no la ha conseguido un partido, una coalición electoral ni una organización pro-sistema; la ha iniciado una organización anarquista a través de herramientas anarquistas y haciendo funcionar un modelo anarquista sin necesidad de que los implicados lo fueran. Ese anarquismo de barrio ha dado 71 viviendas a 71 familias que equivalen a más de 250 personas. No habla la teoría; hablan los números, hablan los hechos, habla la tozuda realidad.

Ruymán Rodríguez | Federación Anarquista Gran Canaria

Lee aquí la segunda parte.

Enlaces del mes: Abril 2015

Entrevista a David Fernández, diputado por las Candidaturas de Unidad Popular (CUP), comunista libertario e independentista catalán. Despertó la polémica con su ataque sobre Rato, acusándole de gangster.

Este mes encontramos en Portal Oaca una propuesta municipalista libertaria para una organización federal del territorio, de cara a organizar las luchas sociales por barrios y pueblos.

Este artículo en alasbarricadas.org nos habla sobre la posibilidad de imaginar una economía sin crecimiento económico, una sociedad sin desarrollo técnico. Transitar hacia una visión que priorice la vida digna en su más amplia expresión y que permita la viabilidad de sociedades estructuralmente democráticas.

Sobre el levantamiento de Baltimore nos hablan en Borroka Garaia Da!.»Las autoridades y los medios de comunicación se lamentan por la “violencia”. Se indignan por la rotura de ventanas, pero no por el cuello roto de Freddie Gray. Ambas instancias se enojan por la destrucción de propiedad, pero no por la destrucción de niños negros y morenos. ¿Violencia? ¿Qué me dicen de la violencia incesante que inflige la policía a las masas de población negra y latina en todo Estados Unidos? ¿Qué opinan de la violencia –de récord mundial– que impregna una sociedad en la que un joven negro de cada tres tiene la probabilidad de cumplir condena de prisión antes morir? ¿Qué decir de la violencia que tiene a casi un millón de hombres y un número creciente de mujeres negros languideciendo en las cárceles? ¿Y qué hay de la violencia con la que se comporta la policía en los guetos y barrios, como un ejército de ocupación, al igual que los ejércitos de ocupación de EE.UU. se comportan como una policía en todo el mundo?»

Sobre autodefensa feminista nos hablan en Proyecto Kahlo (el artículo es antiguo, aunque se ha movido este mes de nuevo por redes sociales). «Lo primero que aprendí […] de la autodefensa feminista es que muchos de nuestros miedos ante una agresión se derivan de una relación de extrañamiento con respecto a nuestro cuerpo. De pequeñas no fomentan que practiquemos deporte, que exploremos los límites de nuestras capacidades corporales, que enredemos nuestros cuerpos con el de otras personas. Toda una vida de alienación de las capacidades de nuestros propios cuerpos provoca que nos creamos que podemos hacer cosas: no nos creemos que podemos darle al balón, ni que podemos golpear, ni que podemos utilizar nuestro peso para desestabilizar a alguien, por poner algunos ejemplos. Uno de los principales objetivos de la autodefensa feminista es mostrarnos que sí podemos, y reconciliarnos así con nuestras capacidades inexploradas.»

«Especie de preplanificación presuntamente anarquista«, una de esas acusaciones con las que los medios pretenden atacar al anarquismo para justificar operaciones como Pandora o Piñata. Acusaciones delirantes que serían graciosas si sus consecuencias no fuesen tan terribles.

Artículo sobre la catástrofe ecológica en las costas canarias, fruto tanto del capitalismo como de una pésima gestión política.

Toma de tierras por los trabajadores argentinos. Terrenos dejados, llenos de rastrojos y basura, que por medio de la autoorganización popular se convierten en espacios productivos para los trabajadores. Un ejemplo de acción directa.

Enlaces del mes: Marzo 2015

Una noticia sobre la huelga de estudiantes contra el decreto del 3+2, convocada en Madrid por Toma la Facultad, y que se desarrolló con un gran éxito. Una más en una movilización que lleva años produciéndose contra la mercantilización de la educación y que ha retenido y retrasado los procesos privatizadores y que pretenden desmantelar la educación pública. Un proceso del que ya hablamos este mes en Regeneración y que queda bien expresado en este artículo de Chomsky y en el documental Universidad S.A. Los compañeros de la Federación Estudiantil Libertaria (FEL) realizan el siguiente análisis sobre la universidad del mercado y su futuro.

Este artículo nos cuenta de manera breve los orígenes del día internacional de la mujer, al mismo tiempo que nos invita a reflexionar sobre el mismo y repensarlo en la actualidad.

El grupo Albatros de la Federación Anarquista Ibérica(FAI)  nos presenta el documental que han producido: Ouróboros. En él se muestra la verdadera cara de las organizaciones cercanas a la Iglesia Católica dedicadas a la caridad, a las que el gobierno ha volcado su apoyo tras su demolición de las políticas sociales conquistadas por los trabajadores durante años.

En el programa de radio de Economía Directa, Andrés Ruggeri nos habla sobre la experiencia de autogestión y empresas recuperadas en Argentina. En una línea similar de socialización popular nos encontramos este texto sobre la experiencia de cooperación en el centro social okupado de Can Batlló.

Entrevista a Joan Martinez Alier, teórico del decrecimiento, sobre las deudas ecológicas que contraen los países ricos con el medio (daños ambientales, calentamiento global…) y cuya factura pagamos todos. Deudas que son más tangibles que aquellas financieras con las que esclavizan al mundo. Martinez Alier también reparte contra los teóricos del crecimiento verde y la economía circular: «No puede quemarse petroleo dos veces, el ambiente intelectual en Bruselas es deplorable».

Una crítica de Cesar Rendueles a la política del boom cultural de consumo, que deja detrás una democratización falsa, fallida, del mundo de la cultura. Frente a esta propuesta política defiende un modelo popular, amateur, de las canchas de deportes llenas de vida o de las viejas bibliotecas.

Un par de artículos sobre la situación actual en Grecia. Este sobre la evolución de Syriza en lo referente a su política económica, las ideas de su ministro de finanzas y su relación con el capital internacional. Este otro sobre su primer mes de gobierno. Cualquiera de ellos muestra la decepción en que han resultado sus promesas de librar al país heleno de la coacción de la deuda, así como su negativa a romper radicalmente con el capitalismo.

Una reflexión sobre organización: El arte de ceder en las asambleas. «Con unas asambleas en las que sus miembros acudan con la predisposición de llegar a acuerdos colectivos y de ceder cuando sea necesario (disintiendo, como ya he dicho, cuando se crea preciso, por supuesto), el éxito del trabajo del grupo está en gran parte asegurado, pues unas asambleas efectivas se traducen en una repartición de trabajo efectiva y una fluidez y rapidez en la acción colectiva, así como en la satisfacción de les integrantes de la asamblea al ver que van sacando adelante sus actividades y objetivos sin tener que pasar por un martirio en cada reunión.» Otra reflexión interesante que hemos visto publicada este mes, también sobre organización, es esta sobre la cuestión generacional en el movimiento libertario.

Al respecto de la salud personal y la alimentación encontramos un par de noticias relevantes este mes:

Primero, este análisis en La Marea sobre el lobby español de la mala alimentación, que presiona mediante argumentario y puertas giratorias para negar la incidencia de ciertos productos (como los ácidos grasos saturados y trans, los azúcares y la sal) en las elevadas tasas de obesidad y otras enfermedades (diabetes, hipertensión arterial, caries dental, enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer).  «Lo más preocupante aparece cuando se echa un vistazo a las cifras de obesidad y sobrepeso infantil, porque ahí España ocupa el primer puesto en la Unión Europea y el segundo en el mundo, justo detrás de Estados Unidos, aunque muy cerca.»

Por otro lado, la confirmación por parte de la OMS de que varios insecticidas y herbicidas, entre los cuales se encuentra el glifosato (el herbicida más usado del mundo, y el producto estrella de Monsanto para sus cultivos trangénicos), afectan muy negativamente a nuestra salud. Según el informe: «Hay pruebas convincentes de que el glifosato puede causar cáncer en animales de laboratorio y hay pruebas limitadas de carcinogenicidad en humanos (linfoma no Hodgkin). También causa daño en el ADN y en los cromosomas de las células humanas.» Recordemos que la OMS había negado durante años estos mismos resultados, determinando que el glifosato no era neurotóxico, no provocaba daños en el ADN, que no afectaba al desarrollo del feto o que no podía causar cáncer. Monsanto ya ha rechazado este estudio, asegurando que se pondrá en contacto con la OMS para pedir explicaciones.

Finalmente la OMS confirma que el glifosato nos está matando

Enlaces del mes: Febrero 2015

Entrevista a las compañeras de La Alzada, agrupación feminista y libertaria chilena, de parte de la IWW. En ella hacen un repaso de su recorrido como organización, de sus objetivos, de sus alianzas y de sus prácticas. Su perspectiva es antipatriarcal, anticapitalista, de acción directa y se encuentra inserta en los movimientos sociales: «nuestro trabajo se dirige hacia una crítica conjunta contra el patriarcado y el capitalismo en tanto sistemas de dominación […] Nuestra intención es apuntar a un trabajo que, desde el género como lectura primordial, pueda funcionar como un lugar para interpelar las contradicciones derivadas del sistema económico«. Defienden una militancia organizada, comprometida, esforzada y activa: «La Alzada requiere de un compromiso mucho más fuerte y fehaciente«; «nosotras consideramos que justamente éste [la estructura organizativa] es el fundamento de una repartición horizontal de las tareas dentro de una organización.» Sobre sus actuaciones, destacan su trabajo social: «trabajando con organizaciones sindicales, territoriales y estudiantiles, haciendo uso de varias metodologías provenientes de la educación popular y de las técnicas participativas, como lo es el Teatro del Oprimido, en particular el Teatro-imagen y el Teatro-foro. Estas herramientas, que permiten concientizar una condición de opresión haciendo vivenciar el problema a través del lenguaje del cuerpo, han constituido un aporte fundamental dentro de nuestra organización, tanto para el desarrollo interno, para llevar nuestras discusiones y reflexiones estratégico-tácticas, orgánicas o teóricas; como para los talleres externos, permitiendo potenciar la oratoria y la expresión corporal de las mujeres del sindicato de casa particular con el cual trabajamos desde varios meses usando esta herramienta«.

Sobre la necesaria influencia de los trabajadores y los movimientos sociales en el proyecto de transformación social podemos leer este artículo. «Desde los barrios, desde los centros de trabajo, desde la precariedad, la clase trabajadora intentará ser cada vez más consciente de sus intereses y posibilidades, y procurará organizarse autónomamente. A las fuerzas democráticas, si pretenden algo más que un simple recambio de élites, de nada les servirá ignorarla«. En una linea que confluye con el manifiesto de Construir un pueblo fuerte.

Una vez más Sudamérica aportando ejemplos de lucha y organización: Una propuesta para el movimiento estudiantil, por parte del Grupo Estudiantil Anarquista de Colombia. Especialmente interesantes sus consejos al respecto de lo que NO HACER: No usar lenguaje autorreferencial ni hacer planteamientos que se salen de las bases sociales. Tampoco infantilizar a tus interlocutores. No cooptar espacios amplios. No caer en la repetición ni en la falta de autocrítica… Al respecto del movimiento estudiantil en España, el periódico anarquista Todo por Hacer analiza la reforma universitaria que impone el 3+2 frente a la oposición de la comunidad educativa. Un proyecto que viene a apuntalar la mercantilización de la educación superior.

En alasbarricadas.org, un artículo sobre horizontalismo y anarquismo, o las diferencias entre movimientos de protesta y de transformación social. «El horizontalismo, sin visión ni método revolucionarios, lo único que aporta son protestas más allá de las que lo único que sucederá es que un gobierno en sustituya otro. Esta fue una de las lecciones de las experiencias de Argentina en 2001 cuando se gritaba ‘que se vayan todos’, un eslogan que se refería a todos los gobernantes pero que después de un tiempo, se impuso la estabilidad y un nuevo gobierno estable subió al poder y permaneció«.

En Píkara encontramos un artículo que habla de lo que ahorra el capitalismo en reproducción, asistencia y cuidados explotando a las mujeres. Los recortes en dependencia solo son una vuelta de tuerca más para las que ayudan a vivir.

El sector de la economía social y las cooperativas ha vivido un auge como resultado del 15M. Su papel en el proyecto revolucionario anticapitalista podría ser motivo de un amplio análisis. En la revista economía crítica se centran en el aspecto ecológico del asunto, analizando con qué potencial cuentan las Cooperativas en la transición energética [PDF], tan necesaria para un mundo libre.

Una reflexión sobre urbanismo y feminismo (que es por tanto una reflexión entre urbanismo y anticapitalismo) en el periódico Diagonal. ¿Es posible una ciudad pensada para todas las personas y no para la reproducción del capital y la circulación de individuos entregados a los roles que este impone?

Enlaces del mes: Diciembre 2014

Un artículo sobre el asesinato de un seguidor del Deportivo de la Coruña perpetrado por un fascista, al respecto de su tratamiento en los medios como una pelea de ultras: «No son iguales los fascistas, racistas y xenofobos que persiguen, amedrentan y apalean inmigrantes, activistas o personas con identidades culturales o nacionales distintas, que jóvenes y aficionados al fútbol comprometidos con sus barrios y comunidades que en muchas ocasiones tienen que enfrentarse a los ataques directos de las bandas fascistas como ocurrió en el Manzanares el domingo pasado. Una sociedad que no discrimina entre fascismo y antifascismo es una sociedad que puede albergar monstruos autoritarios en su seno y desarrollar tendencias políticas neonazis como Amanecer Dorado en Grecia.»

Carlos Taibo hace un llamamiento a la construcción de una organización libertaria, que revierta la dinámica desmovilizadora, que barra las miserias heredadas y permita una intervención realmente transformadora de la realidad social. Esa intervención partirá de la defensa de los espacios de autogestión y el impulso a los ateneos libertarios, anarcosindicatos y demás instancias libertarias organizadas.

Este artículo nos recuerda a Pippi Calzaslargas, icono infantil que se reía de la propiedad privada y las leyes. Todo un ejemplo de autonomía, feminismo y anticapitalismo para una generación.

Un debate en torno a la participación institucional, desde tres visiones libertarias contrapuestas. ¿Es favorable un escenario municipalista para la aportación ideológica y programática de los libertarios? ¿Merece la pena embarcarse en un proyecto de este tipo? ¿Debemos los libertarios permanecer aislados de las dinámicas de organización política? Ante la irrupción de Podemos y el nuevo municipalismo, los libertarios tienen tres opciones: el enfrentamiento, el diálogo y la participación. ¿Qué hacer?

Para el antropólogo anarquista David Graeber lo que está sucediendo en Rojava (Kurdistán) es una verdadera Revolución. Podemos leer en esta entrevista sus palabras gracias a la traducción de alasbarricadas: «Ahí está el autogobierno democrático que tiene todas las formas y atavíos de un estado –parlamento, ministerios, etc.– pero que fue creado para estar cuidadosamente separada de los medios de poder coercitivo. También tienes el TEV-DEM (Movimiento de la Sociedad Democrática), instituciones de democracia directa de-abajo-a-arriba. En última instancia –y esto es clave– las fuerzas de seguridad son responsables ante las estructuras de-abajo-a-arriba y no ante las de-arriba-a-abajo. Uno de los primeros lugares que visitamos fue una academia de policía (Asayiş). Todos tienen que realizar cursos sobre resolución no violenta de conflictos y teoría feminista antes de que se les permita tocar un arma. Los co-directores nos explicaron que su objetivo final es dar a todos los habitantes del país seis semanas de entrenamiento policial, con lo que podrían eliminar la policía en última instancia.» Sobre la falta de apoyo de algunos anarquistas sentencia: Creo que mucha gente en la izquierda internacional, incluyendo a la izquierda anarquista, en realidad no quiere ganar. No se pueden imaginar que pueda darse realmente una revolución y secretamente, ni siquiera la quieren, ya que significaría compartir su club guay con la gente común; ya no serían especiales. Así que de algún modo es bastante útil para distinguir a los verdaderos revolucionarios de los farsantes. Pero los verdaderos revolucionarios se han mantenido firmes.

Sobre los límites del petróleo, el cambio climático y la construcción de alternativas en transición nos hablaban este mes pasado en el periódico anarquista Todo Por Hacer.

En el mes del acuerdo entre Cuba y EEUU, leemos sobre el reencuentro entre Estados capitalistas de distinto signo en La Haine: «Hay que ver lo que sucede con las dinámicas emergentes, resistencias y construcción de formas de vida comunitaria del Buen vivir en general en todo el continente. Las izquierdas saludarán alborozadas el fin del bloqueo, pues están muy necesitadas de referentes e imágenes para disputar ideológica y propagandísticamente los espacios de poder con las derechas, aunque sin tocar el capitalismo como acumulación, pues es de allí que todos sacan dinero para el clientelismo […]La lucha ambiental y de defensa de la naturaleza y la vida serán pisoteados por el incremento del extractivismo, los monocultivos y las edificaciones urbanas, lo que llevará al aumento de las dinámicas de resistencia, en tanto ya es fácil percibir que muchas de esas dinámicas transitan de la lucha a las formas de autoorganización para instalar nuevas relaciones sociales que poco a poco van configurando un mundo nuevo reconstruido desde abajo y por territorios o localidades donde las formas de vida en común van siendo la tónica, a diferencia de las formas de vida de individualidades separadas articuladas por el poder, por los partidos y las ideologías.»

En Faktoria Lila nos hablan sobre el empoderamiento resultante de conocer y realizar los deseos propios: ¿No sería mejor probar a ver qué tal se vive decidiendo, cómo sienta decir “no, eso no me gusta”, “prefiero esto”? Y ver cómo es plantar, en tu territorio, tus propios deseos.

Un análisis, en forma de entrevista, sobre el fantasma de la recuperación económica griega y el posible ascenso al poder de la coalición Syriza.

Enlaces del mes: Noviembre 2014

El fiscal del caso del asesinato de Michael Brown en Ferguson comunicaba el pasado día 25 la decisión de no presentar cargos contra el policía asesino. Poco después del anuncio se desataban fuertes protestas. Podemos consultar aquí un seguimiento de las mismas.

Cronología de sucesos a raíz de la desaparición de 43 estudiantes en el estado de Guerrero, México. Las protestas continúan y se extienden por todo el mundo.

Nos gobierna Nicolás, caso paradigmático de un gobierno corrupto, capitalista y sin ninguna vergüenza. Un paseo por las cloacas del poder del Estado.

La noticia de la aprobación de la ley de nacionalidad judía en Israel, que margina aún más a la minoría árabe y ratifica el caracter racista y ultrarreligioso del estado israelí.

Se constituye en Roybon, Francia, la nueva Zona a Defender (ZAD): «Fue una concentración habida el pasado 16 de noviembre contra el avance de los trabajos de la construcción del proyecto Center Parcs de Roybon, en Los Chambarans, por la empresa Pierre and Vacances. Aparte de comportar la privatización de un espacio público, la tala del bosque implicaría la degradación de un humedal de la cuenca del Ródano y, en consecuencia, la destrucción de su fauna y flora, como lo expone el informe oficial de la comisión sobre la ley del agua. Detrás del proyecto están intereses económicos (principalmente inmobiliarios y financieros) e intereses políticos departamentales que buscan reforzar su poder.»

Colectivos anarquistas protestan contra la instrumentalización de Puig Antich. En el video de promoción del referendum del 9N se utilizó una fotografía del militante del MIL ejecutado por el franquismo, lo que ha llevado a la creación de una campaña (No votaré por ti) donde se señala a políticos y empresarios de la oligarquía catalana.

Carta de una brigadista argentina que trabaja para la revolución social en el Kurdistán, en el día internacional contra la violencia hacia las mujeres: «Las heroicas combatientes del Kurdistán, junto a sus compañeros varones, resisten desde hace más de 70 días los ataques del Estado Islámico en Kobane. Sus anhelos de libertad e igualdad y su valentía están haciendo retroceder al ISIS, […] están enfrentando la contrarrevolución con uñas y dientes, defendiendo con sus armas la revolución social que protagonizan y las conquistas que han logrado en la lucha por su propia liberación.»

Artículo en El Diario, un estudio sobre el consumo de prostitución femenina entre jóvenes de 18 a 35 años afirma que este sirve a los jóvenes para reafirmar su masculinidad tradicional. Beatriz Ranea, autora del estudio, entra de lleno en el debate sobre la prostitución declarándose abolicionista, pero contraria a las leyes punitivas: «Es un problema de educación sexual y de machismo. Tambien lo es que sobreviva el tópico de la prostitución voluntaria. La prostitución de lujo es un 1 por ciento. Para el resto es voluntaria sólo en la medida en que es la forma que han encontrado para conseguir dinero para sobrevivir.»

Desde el blog de Diagonal La Conquista del Derecho podemos leer una entrada sobre el modelo de barrio gentrificado que se pretende construir en el centro de Madrid sobre las ruinas del Solarpiés.

En el blog Reflexiones desde Anarres una entrada histórica sobre la llegada del anarquismo a la península a través del italiano Giuseppe Fanelli, uno de los fundadores de la I Internacional, y que se reune en 1868 en Madrid con Anselmo Lorenzo para formar la internacional en España. Sobre Anselmo Lorenzo, el abuelo del anarquismo español, podemos encontrar un artículo en el periódico de la FAI Tierra y Libertad conmemorando el 200 aniversario de su muerte. Este artículo nos cuenta un poco más sobre la vida y el trabajo de este tipógrafo anarquista.

 

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