Libertad es Anarquía

Andaba por campo buscando Libertad
cuando vi un cartel que rezaba: por allá la has de buscar.

Disponíame a entrar por aquel lugar,
mas parome un hombre que decía ser Mariscal.

¡Adónde va, buen hombre! ¡Adónde va! Repetía sin cesar.

Voy por el camino que marca la Libertad.

¿Pero no ve, buen hombre, que este camino no es?
Que por aquí canta el viento y la rama toca el arpa;
que no se oye el sable ni la garganta deshojada.

No, buen hombre, esta no es la vía,
donde dirige este camino es a la anarquía.

Seguí caminando reclamando Libertad.
¿Dónde estás? Le decía.
¿Por qué no apareces, querida mía?

Paseando y paseando a la mar hube de llegar,
pues no alcanzaban mis ojos a más tierra avistar.

Pensando cómo podría atravesar amplio océano,
me sorprendió un mendigo que venía rimando:

Si quiere cruzar,
todos sus bienes me ha de dar,
que tierra libertaria no acepta capital.

Si quiere cruzar,
destierre prisión,
que tierra libertaria sólo acepta razón.

¡No! Nada daré;
lo que es mío,
mío es,
y de nadie más ha de ser.

No, buen hombre, esa no es la vía,
ese camino no es el de la anarquía.

Seguí caminando reclamando Libertad.
¿Dónde estás? Le decía.
¿Por qué no apareces, querida mía?

Llegué a un desierto de flores y olivos
y en medio de él,
en medio de él, bella mujer de tibios ojos cristalinos:

Sé lo que buscas,
sé lo que anhelas,
si sigues mis ojos llegarás a la aldea.

A medio trayecto un hombre nos paró,
llevaba túnica y sotana;
¡Oh, bendigan siempre al servidor del Señor!

Buenos días, hijo, adónde se dirige.

Libertad, padre, Libertad es mi sino
y esta hermosa joven mi camino.

Cómo te atreves, insolente.
¿No te das cuenta que ha de ser el Señor
el que te guíe en esta misión?
¿Y no una ciega que por no tener
no tiene ni visión?

Perdóneme, padre,
ante ti me arrodillo
y ante Dios me dirimo;
le beso la mano y los pies
en señal de castigo.

En tierra Libertad
no existe Dios,
que allí es el hombre
el que reina con amor.

No, buen hombre, esa no es la vía,
ese no es el camino de la anarquía.

Caso omiso hice a necia ciega,
que quien escucha a santo y no a diablo
buen vivir tiene en el otro lado.

Seguí caminando reclamando Libertad
¿Dónde estás? Le decía.
¿Por qué no apareces, querida mía?

Lo que nuestro caminante no sabía,
es que Libertad es poesía,
es que Libertad es anarquía.

 

Esclavos

Arropaos cada noche con la fina sábana de la indiferencia,
y pensad qué fue de vuestros sueños y aspiraciones pretéritas,
quedaos contemplando cómo os movisteis por inercia,
y lo que otrora fueron sueños ora son estigias tinieblas…

No os lamentéis al sollozad tal misera,
¿qué culpa tuvisteis en vender vuestra hermosa vida por tan escasa peseta?
¿Qué podíais hacer? Nada…
¿Había escapatoria? Ninguna…
¡No os lamentéis! ¡No sollocéis!

Notad que ya no os cubren mifluas sedas,
ahora os pende del cuello una extensa cadena,
y desnudos e inválidos os creéis dueños de ella,
mas las controlan señores desde las altas esferas.

No os lamentéis al sollozad tal misera,
¿qué culpa tuvisteis en vender vuestra hermosa vida por tan escasa peseta?
¿Qué podíais hacer? Nada…
¿Había escapatoria? Ninguna…
¡No os lamentéis! ¡No sollocéis!

Recordad vuestra juventud,
¡no veíais futuro ni pasado, sólo presente!
de los actos brotaba incesante impetud,
si os decían: eso es imposible; resolvíais: ¡miente!

No os lamentéis al sollozad tal misera,
¿qué culpa tuvistéis en vender vuestra hermosa vida por tan escasa peseta?
¿Qué podíais hacer? Nada…
¿Había escapatoria? Ninguna…
¡No os lamentéis! ¡No sollocéis!

Quién sabe…
¡Quizá seáis jóvenes aún!
¡Quizá podríais vivir!
¿Estáis vivos?
¿No? ¡Pues os animo a vivir!

Quién sabe…
Quizá sea tarde…
Quizá no se pueda revertir….
Quizá seáis esclavos,
esclavos de una esclavitud que creéis no vivir…

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