Sólo el arte político tiene futuro (II)

Tal y como pudimos leer en la primera parte de esta entrevista, el grupo de anarquista ruso Voina utiliza el arte y la controversia como forma de propaganda. No obstante,  no sólo ha generado polémica, sino que también se ha visto envuelto en ella debido al acoso policial sufrido, a una escisión destacable y a su relación con la banda de punk Pussy Riot.

Dadas sus raíces anarquistas, Voina ha estado involucrado en diferentes protestas, no sólo contra el capitalismo sino también contra el sistema democrático representativo y contra el Estado. A su juicio, las estructuras de poder en Rusia están corrompidas y la vida política mutilada. “No hay escena política en Rusia. Lo que hay es una mafia que sostiene el poder, las financias y los recursos naturales del país. Hay también una oposición pseudo liberal que simula protestar y en realidad no son más que conformistas”, afirma el artista Leonid Nikolayev. Molesta con los manifestantes no comprometidos, Natalia Sokol, miembro activo del grupo, explica que “quienes participan de una protesta real están ya en prisión o lo estarán pronto. En Rusia hay varios presos políticos que se están pudriéndo en la cárcel”. Tal fue el caso de Oleg Vorotnikov y del propio Leonid, quienes a finales de 2010 fueron detenidos y enviados a prisión por su creación Palace coup, en la cual volcaron varios coches de policía tratando de evocar un sistema patas arriba. A propósito de ello nació la campaña Free Voina, a la cual el célebre artista callejero británico Banksy se adhirió donando una cuantiosa suma de dinero para cubrir la fianza impuesta.

No obstante, no es sólo a través del arte y de las manifestaciones que el grupo Voina actúa políticamente. Su actitud frente a la vida es también una forma de protesta.  La propaganda por el hecho, tradicional en el anarquismo y frecuente vinculada a la acción armada, se basa en el elemental principio de difundir una ideología practicándola. De esta manera, algunos miembros de la organización han rechazado el uso del dinero, sobreviven  robando comida en supermercados y han vivido largas temporadas en caravanas y garajes. El uso de simbologí y referencias anarquistas, también, son habituales en sus creaciones: “El 7 de noviembre de 2008, Voina celebró el 120º natalicio del líder anarquista ruso Nestor Makhno asaltando el parlamento de Rusia, la Casa Blanca”, apunta el encargado de medios Alexey Plutser-Sarno en referencia a la acción The seizure of the White House, en la que algunos activistas cruzaron la cancela del edificio mientras se proyectaba en la pared una calavera y dos tibias de más de 40 metros de altura. “Antes de la acción yo ya había declarado la Casa Blanca es el mejor lienzo para un artista. La calavera con dos tibias en su fachada es una advertencia a las autoridades corruptas, la anarquía es una inevitable reacción a las políticas de xenofobia y genocidio”, completa Alex.

Verzilov es un traidor que ha llevado a gente a prisión

En el año 2009 Voina expulsó a uno de sus miembros más activos, Pyotr Verzilov, acusado de ser un confidente de la policía. Su entonces compañera, Nadezhda Tolokonnikova –hoy en prisión por su participación en la acción Punk prayer de Pussy Riot-, también abandonó la formación. Juntos reclutaron a nuevos activistas para organizar la autodenominada Facción moscovita de Voina, con la que ganaron cierta fama internacional a costa de la organización original.

No son pocas las entrevistas en la que los miembros originales de Voina han declarado la existencia de cierta ordenación jerárquica y de cargos fijos en la estructura. No obstante, justifican dicha falta de asamblearismo -propio de cualquier colectivo anarquista- a necesidades organizativas e intentos de desestabilización difundidos por Verzilov. “La fuente de esta mentira es Verzilov. Con el fin de ocultar su traición disemina información falsa sobre el comportamiento represivo de Vorotnikov. En los medios de comunicación, le llama Oleg Führer, lo que es absolutamente un ultraje. Es una de sus muchas provocaciones; la forma de vengarse por su expulsión”, explica Leonid. Alexey, en cambio, se centra en responder a cómo se organiza la estructura del grupo. “En el día a día y en el trabajo los activistas de Voina son iguales y absolutamente libres. Nosotros elegimos un líder sólo cuando vamos a la acción. Tiene que haber alguien que coordine a todo el mundo en la calle. Tiene que haber una organización, un guión. Generalmente todos estamos de acuerdo en delegar la gestión de la operación a Natalia Sokol”. Leonid añade sobre Natalia. “Ella es nuestra comandante en jefe para las acciones. Si no hay una gestión y una eficiencia probablemente acabaríamos en prisión por una larga temporada. Aparte hay gente en el grupo que tienen como cargo el desarrollo ideológico –Oleg y Alexey. Podríamos llamarlos líderes intelectuales”. Alexey matiza: “Aunque no intentamos imponer nuestras ideas y no oprimimos a nadie con nuestras ambiciones. El grupo es libre de elegir nuestras ideas o rechazarlas”.

 Verzilov, además de traidor, es considerado por Voina como un plagiador, a pesar de que en numerosas ocasiones la línea original se ha manifestado contraria al copyright. Según Alexey, “estamos en contra del copyright y no hemos registrado la marca Voina Group. Estaríamos encantados de que tú prepararas una acción y la suscribieras bajo el nombre de Voina. Sería mejor incluso si discutes la acción con nosotros y podemos ayudarte de alguna manera. Pero si tú públicamente anuncias que has fundado Voina en Moscú, que tú personalmente has preparado todas las ideas y acciones de Voina, podría ser, claro, un plagio ya que el grupo fue fundado por Oleg y Natalia en 2005 y las ideas y acciones pertenecen a ellos y a mí”. “Cuando Oleg y Natalia prepararon la acción en el puente Liteiny en San Petesburgo y pintaron un falo gigante en él –prosigue Leonid-, el provocador Pyotr Verzilov concedió una entrevista al canal REN-TV en la que se nombró autor de la acción a pesar de que se enterara de ella a través de los medios”. A propósito de ello, Oleg pone un ejemplo: “cuando él dice que fundó el grupo junto a su esposa Nadya miente. Se olvida de mencionar que en 2005 ella tenía 15 años e iba a la escuela en Norlisk. Él tenía 17 años y acababa de venir de Canadá”. “Pyotr –dice Natalia- fue invitado por Oleg Vorotnikov a participar en algunas de las primeras acciones. Pero fue descubierto delatando a algunos activistas de Voina a la policía”. Este punto lo amplía Leonid. “Él intentó delatar a Oleg y a Natalia, pero lograron escapar. En Rusia, Pyotr Verzilov es conocido no sólo como un provocador, sino también como un traidor. Siempre intenta ganarse la confianza de los anarquistas presentándose como un activista de Voina. Regularmente filmaba sus rostros y los subía a Internet. Inmediatamente, muchos de esos anarquistas eran encarcelados. En agosto de 2012, en España, el anarquista Pyotr Silayev, un activista a favor de la conservación del bosque Khimki y partícipe de la marcha anarquista Khimki, fue arrestado. Fue Verzilov quien filmó a los anarquistas y les envió el video a los policías. La verdadera naturaleza de Verzilov fue también puesta al descubierto por Pussy Riot. Cuando las chicas fueron encarceladas, él se presentó a sí mismo como su director de relaciones públicas y su líder. Se apropió de sus trabajos. Pero la peor parte es que es un provocador que ha llevado a gente a prisión”. Oleg, finaliza añadiendo más información: “El caso sobre Pussy Riot está basado en información procedente del ordenador de Verzilov que él mismo le dio a la policía. Este hecho es recogido formalmente en la sentencia”.

 Por su parte, Voina no sólo ha tenido problemas con Verzilov. A raíz de la inclusión en diversos festivales de cine internacionales del documental Tomorrow, dirigido por Andrei Gryazev, el grupo ha vuelto a aparecer en la agenda mediática tras un periodo de inactividad. La cinta, en cambio, no deja en muy buen lugar a sus componentes más destacados. Leonid ofrece una larga explicación acerca del origen de tal producción: “Gryazev pidió unirse al grupo, quería ser un activista y luego robó el vídeo completo del archivo de Voina, incluyendo algunos filmados por Oleg y Natalia. Posteriormente, sin permiso del grupo, creó una película de uso privado. También falsificó las firmas de Vorotnikov y Sokol y las usó en el juicio alemán y en la inscripción a la Berlinale. Aquí y aquí pueden verse sus firmas. Pero estas son las verdaderas. El documento 02170001.17 de la corte de Berlín confirma que realizó un juramento bajo la jurisdicción alemana que prohíbe el falso testimonio. Él testificó bajo juramento que todos los derechos de autor de la película Tomorrow le pertenecían, y que todos los participantes (Oleg Vorotnikov, Natalia Sokol, Alexey Byelov, Sergey) de la película le dieron por escrito su consentimiento. Este falso testimonio ocurrió el 11 de febrero de 2012. Pudo cometer esta falsificación porque sabía que Oleg y Natalia no podrían contrarrestar la información, ya que la policía les había confiscado sus documentos de identidad y los había puesto en busca y captura”. Para Natalia, la actitud de Gryazev resume el estado político y social en que se encuentra sumida Rusia. “Gryazev ha engañado a un elevado número de festivales de cine y de compañías de distribución proveyéndolas de documentos falsos con firmas adulteradas. Y ahora está proyectando su película por todo el mundo. Se ha convertido en un director famoso y está obteniendo pingües dividendos. Todo esto es común en esta situación de mierda que padece Rusia, con gente de mierda buscando la fama y el dinero a cualquier precio”.

 La época de las protestas autorizadas ha terminado

En los últimos años, el activismo político en Rusia ha despertado de lo que parecía un letargo sin fin. Las manifestaciones contra el fraude electoral entre 2011 y 2012 han supuesto las demostraciones más numerosas que se recordaban desde hacía una década. A pesar de ello, para Oleg no es suficiente. “Ya sabes que todas estas protestas masivas y liberales no tienen nada de reales. Bien, los gerentes y oficinistas fueron a la calle, cantaron cosas con sus banderas y pancartas, se desahogaron y se dispersaron pacíficamente. Las autoridades no le dieron importancia. Creo que cientos de miles de liberales parados de pie en una plaza rodeada de policías influyen en los políticos menos que 300 anarquistas marchando por San Petersburgo o Moscú. El grupo Voina está seguro de que la época de las protestas autorizadas ha terminado”. “Desafortunadamente –apunta Natalia- hay muy pocos anarquistas para cambiar radicalmente el país. Los anarquistas no tienen nada que hacer en estas pseudo protestas liberales en Rusia”. Según Oleg, lo que demostraría el poder de influencia de los anarquistas es la atención que el poder invierte en reprimirlos. “Los anarquistas y los antifascistas son el único y más valiente movimiento organizado en Rusia. Cuando hay manifestaciones anarquistas en las calles todos los policías huyen de terror. Es una de las razones por las que muchos anarquistas de Rusia y Bielorrusia están en prisión en estos momentos. Muchos de ellos han sido asesinados, y según las autoridades han estado involucrados grupos de extrema derecha. Por supuesto, la policía también está dispuesta a asesinar a anarquistas y antifascistas cuando les conviene”.

La aparición del grupo de punk anarcofeminista Pussy Riot también ha significado un soplo de aire fresco en la escena política rusa. La repercusión internacional que ha tenido el encarcelamiento de tres de sus activistas (actualmente una de ellas se encuentra ya en libertad) tras grabar un videoclip que denunciaba las relaciones entre la Iglesia y el Kremlin en una de las más famosas catedrales ortodoxas de la capital, ha levantado las sospechas de algunos sectores. Asombrados por el desequilibrado tratamiento mediático que reciben habitualmente los anarquistas en prisión y el que han recibido Pussy Riot, hay quien en Rusia se pregunta si se tratará de una operación propagandística dirigida por Occidente. “Las chicas de Pussy Riot que están hoy en prisión –explica Alexey-, abandonaron Voina hace tres años, pero su acción es, en todos sus sentidos, una protesta contra el sistema”. “Desde el momento en que su canción es titulada Holy Mother, blessed Virgin, drive Putin away!, se trata de un ataque hacia Putin. Es claramente un gesto político. Es por eso por lo que la reacción de las autoridades ha sido tan agresiva”, concluye Leonid. Sin embargo, en una ocasión pudo verse a Alexey en una manifestación a favor de los presos políticos portando una pancarta con el lema Madonna Pussy Riot, en una referencia hacia la solidaridad mostrada por la estrella pop hacia la banda punk. El detalle pudo parecer irónico, más aún teniendo en cuenta que una de las activistas encarceladas estuvo casada con Pyotr Verzilov. Alexey defiende su trayectoria y a sus antiguas compañeras: “He estado en acciones de apoyo a presos políticos (incluyendo Pussy Riot) en muchas ciudades europeas (por ejemplo, en Tallin, Cracovia, Varsovia, Salzburgo, Liubliana, Maribor). Las chicas de Pussy Riot son claramente prisioneras políticas y todo el mundo tiene que apoyarlas. Habitualmente los anarquistas locales se unen en estas acciones. Aquí puede verse un video del trabajo en Cracovia en el que marchamos bajo banderas anarcosindicalistas. En Liubliana también había banderas anarcofeministas. Pussy Riot necesita la solidaridad de la mayoría de nosotros porque las prisiones rusas son un infierno, especialmente los campos de mujeres, donde reina la violencia. Lo que hicieron y la sentencia que obtuvieron fue absolutamente desproporcionada”. Según Leonid, Pyotr Verzilov habría sido defenestrado por Pussy Riot. “Verzilov no tiene nada que hacer con Pussy Riot, del mismo modo que no tiene nada que hacer con Voina. Fue expulsado de nuestro grupo. Es un provocador y ha sido recientemente revelado como tal una vez más”.

*La entrevista íntegra y en inglés puede consultarse aquí.

Adrián Tarín

Sólo el arte político tiene futuro (I)

El anarquismo en Rusia, que durante los más de 70 años de Unión Soviética fue reprimido hasta casi su desaparición, vuelve a resurgir como movimiento de oposición al orden establecido por el Kremlin. Amén de organizaciones tradicionales, como los anarcosindicalistas Konfederatsiya Revolyutsionnikh Anarkho-Sindikalistov (KRAS), nacen cada vez más movimientos sociales de inspiración libertaria que emplean la acción directa o el arte para generar conciencia anarquista. Uno de esos grupos, ya consolidados, son los artivistas de Voina (Guerra), a quienes hemos tenido la oportunidad de entrevistar.

A pesar de que sus acciones se remontan a 2005, para la escena internacional Voina saltó a la fama cinco años después, a raíz de su creación Dick captured by KGB, en la que el grupo dibujó un falo de más de 60 metros en el puente levadizo Liteyny (San Petersburgo), cercano a la sede del servicio secreto ruso. No obstante, dentro del país ya eran conocidos desde que en los prolegómenos de la elección de Dmitry Medvédev como presidente del Gobierno (2008) organizaran una orgía en el Museo Estatal de Biología frente a un oso (medved es, en ruso, oso). Miembros del grupo explicaron, más tarde, que con la acción pretendieron simbolizar el hecho de que el gobierno se folla a la gente, y a la gente parece que le gusta.

El arte sólo es un negocio para los artistas

Este tipo de performance es habitual en las creaciones de Voina. Con ellas pretenden denunciar no sólo la corrupción política y el autoritarismo reinante en el país, sino también una escena artística contaminada por el capitalismo y la ausencia de creatividad. Para Oleg Vorotnikov, una de las cabezas visibles,  “la mayoría de los artistas rusos se pelean por el dinero que los oligarcas les lanzan de vez en cuando. El arte sólo es un negocio para ellos. Incluso un pequeño número de artistas, que se llaman a sí mismos izquierdistas, no tienen reparo en tomar su sucio dinero y participar en la Bienal de Moscú, financiada por las autoridades mafiosas”. La Bienal de Moscú (2011) tuvo como tema principal El arte activista, pero Voina, que fue invitado, decidió boicotearla por su carácter oficialista.

Asimismo, el grupo rehúsa a exponer sus obras en las galerías comerciales, puesto que tal y como Oleg apunta “todas pertenecen a los oligarcas, que las utilizan para lavar su sucio dinero. Por ejemplo, Garage es propiedad de Roman Abramovich. No conozco ni un solo artista aquí o en el extranjero que no tomaría los sucios petrodólares de este amigo del dictador y se negaría a trabajar en Garage. Esta hipocresía es asquerosa. El año pasado, ya que oficialmente boicoteamos la Bienal de Moscú, Pyotr Verzilov y un grupo de plagiadores exhibieron nuestras obras allí y cobraron las tasas de los curadores”. Pyotr Verzilov tiene una historia rocambolesca tras de sí. En sus inicios fue activista del grupo Voina, pero pronto acusado de colaboracionista con la policía y acabó siendo expulsado.

Leonid Nikolayev, otro miembro notorio, critica la actitud de algunos artistas rusos que “van a Europa a exponer y hablan sobre ideas izquierdistas, pero cuando vuelven a Rusia no dudan en apoyar al poder y enriquecerse a su costa”. Alexey Plutser-Sarno, habitualmente enlace del grupo con los medios de comunicación y exiliado político, completa la acusación sentenciando que, a pesar de haber «una gran cantidad de destacados artistas en Rusia, actualmente no hay muchos de ellos involucrados en una protesta real”.

No se pueden dibujar flores cuando hay represión a nuestro alrededor

Al mezclar política y arte, las influencias de Voina proceden de tal dualidad de disciplinas. Para Alexey, su “arte está inspirado en el movimiento dadaísta, en el futurismo ruso y el accionismo vienés. Pero si hablamos de nuestro estilo artístico callejero y de protesta seguimos el ejemplo de los anarquistas”. De esta manera, completan su actividad con diferentes manifestaciones políticas no artísticas. “Este año, hicimos acciones junto a los anarquistas de Polonia, Eslovenia y otros países. Cuando voy a una ciudad extranjera, no puedo confiar mi trabajo a nadie excepto a los anarquistas”. Según Oleg, “habitualmente contamos en nuestras acciones y marchas con el apoyo y participación de grupos anarquistas. Algunos de nuestros eslóganes y acciones están inspirados en ellos: All cops are bastards (ACAB), Más alto, más alto con la bandera negra –el Estado es nuestro enemigo principal, etcétera”. “A veces nos definimos como un grupo anarco-punk”, apostilla Natalia Sokol, compañera de Oleg y una de las activistas más destacadas.

No obstante, la amistad entre política y arte ha sido históricamente peligrosa, y más aún desde la postmodernidad. Al igual que ocurre con la educación, en Occidente el pensamiento hegemónico tiende hacia la moderación, la neutralidad y lo políticamente correcto. El epitafio de nuestra sociedad bien podría ser todos los extremos se tocan o la virtud está en el término medio. Esta es la razón por la que algunos artistas consideran que la pureza del arte depende de su despolitización. Sin embargo, la feminista Lucy Lippard declaró, en una ocasión, que la buena propaganda y el buen arte deben ser una provocación, una nueva manera de ver y pensar sobre lo que está a nuestro alrededor. Alexey apunta más hacia esta última concepción del arte, afirmando que “sólo el arte político tiene futuro. No es una coincidencia que la 7ª Bienal de Berlín, que nos invitó a ser curadores asociados, fuese sobre intervenciones políticas de los artistas en el espacio social. Los artistas contemporáneos no deben ser indiferentes a lo que está a su alrededor. Simplemente, no pueden dibujar gatos, peces y flores cuando hay una represión masiva en pleno apogeo”. Esto es, en cierto modo, una suerte de acción propagandística: “Cualquier arte de protesta -afirma Natalia- trata de influir en las conciencias de la gente tan masivamente como sea posible. Millones de personas han visto nuestras acciones en Internet. Muchos de ellos están perdiendo el miedo y siguiendo nuestro ejemplo. Muchos grupos valientes están surgiendo tras nosotros». “En nuestro día a día, Voina se parece a un grupo político anarquista. Pero Voina hace acciones que son en todos sus sentidos obras de arte, incluso en contextos meramente socio-políticos”, concluye Alexey.

La calle es nuestro ambiente natural

Como anarquistas, el grupo Voina reivindica el uso del espacio público colectivo desempeñando su arte en las calles, en lugar de en galerías o museos. “De la misma manera que un pez no interactúa con el agua, o un pájaro con el aire, no se puede decir que nosotros interactuemos con la calle. La calle es nuestro ambiente natural, donde hacemos nuestro arte. Internet es nuestra galería”, explica Alexey. Interrogado por la misma cuestión, Oleg apunta que “la interacción con el espacio de una galería o un museo es un problema, porque es un espacio extraño para nosotros. No sabemos cómo interactuar con ellas, aunque a veces lo hemos intentado”.

No obstante, las dinámicas privatizadoras, así como los cambios sociales en nuestras relaciones interpersonales, ahora mediadas habitualmente por las tecnologías de la información, nos remiten más hacia espacios íntimos que hacia la plaza como ágora. La fotógrafa y feminista Martha Rosler afirmó que las calles pertenecen a la gente, pero la gente ya no las quiere. La necesidad de reproducir en Internet lo que está ocurriendo en la calle puede resultar paradójica. “La documentación de nuestras acciones es un puente entre la calle e Internet. La mayoría de nuestras acciones tienen un elemento delictivo que nos impide invitar a la gente a contemplarlas, puesto que la mayoría seguramente sería arrestada. Millones de personas vieron nuestra Dick en Internet y todo el mundo entendió que fue un ¡que os jodan! al sistema policial de todos los países, no sólo de Rusia”, finaliza Alexey.

La estética anarquista es dejar que cada uno tenga su propia estética

Una de las más relevantes aportaciones del anarquismo al arte es su creatividad y su ruptura con el academicismo burgués. No obstante, autores como Edgar Wind, en su obra Arte y anarquía, defienden que la imaginación –tanto su ausencia como su abuso- puede suponer un estigma incurable para el artista, hasta el punto de considerarla peligrosa. Alexey relativiza esta cuestión, reflexionando desde un punto de vista tolstoiano acerca de la violencia: “La humanidad vive en el mundo de lo imaginario, en el espacio de los símbolos. Somos conscientes de la realidad que nos rodea sólo a través de nuestras fantasías. Por supuesto, hay un montón de símbolos e ideas peligrosas. Por ejemplo, la idea de la violencia es peligrosa. Esta idea genera violencia. Las autoridades están tratando de persuadirnos de que la violencia es legítima, que las ejecuciones y las víctimas son necesarias. Pero es una mentira. Este sistema de símbolos se remonta a los tiempos mitológicos. Y tenemos que destruir, deconstruir el mismo”. Natalia, por su parte, evalúa la labor del grupo como generador de nuevos imaginarios, afirmando que “por medio de nuestras acciones estamos tratando de destruir esos símbolos nocivos y peligrosos que hemos heredado del pasado oscuro”.

La estética y el ego son dos de los principales desafíos a los que se ha enfrentado tradicionalmente el arte anarquista. Por un lado, surge la eterna pregunta ¿existe una estética anarquista? Por otro lado, parece difícil conjugar el ego artístico con los ideales de fraternidad libertaria. La primera cuestión es zanjada con rapidez por Alexey: “La estética anarquista es dejar que cada uno tenga su propia estética. Nosotros hemos creado la nuestra: heroica y monumental”. A la segunda, Oleg precisa que, efectivamente, lo que el grupo Voina hace es “combinar el ego artístico con la solidaridad, la igualdad y la fraternidad anarquista”.

Según las teorías libertarias relacionadas con la abolición del trabajo, una vez llegada la verdadera sociedad anarquista, cada uno de nosotros pasaríamos de ser trabajadores a creadores artísticos. No desempeñaríamos una profesión por motivaciones adulteradas como el estatus, la cuantía salarial o la necesidad. Simplemente produciríamos vocacionalmente, en función de nuestras capacidades y habilidades, por lo que todos seríamos artistas. No obstante, Alexey es crítico con este punto de vista: “en una sociedad anarquista, todo el mundo elije un rol y un modo de vida. Sería un error imponer uno y la misma forma de libertad para cada uno. Cada persona debe decidir su propia libertad. Es por eso por lo que pienso que no todo el mundo sería artista. Si alguien quiere ser un espectador pasivo, su elección también debe ser respetada”.

El grupo Voina también posee un historial de represión por parte del poder bastante extenso. Algunos de sus miembros han sido encarcelados y otros han evitado el presidio gracias al exilio. Igualmente, la célebre banda de punk anarcofeminista Pussy Riot tiene un pasado estrechamente vinculado a Voina. Estas cuestiones y otras serán abordadas en la segunda parte de la entrevista.

*La entrevista íntegra y en inglés puede consultarse aquí.

Adrián Tarín

El mito de la globalización. Una aproximación libertaria

Casi a diario podemos leer algo en la prensa sobre eso que llamamos «globalización.» Desde finales de los años ochenta, y a lo largo de la década de los noventa, el término se popularizó tanto que una vez entramos en el nuevo milenio ya tomábamos la realidad de la globalidad como verdadera. Sin embargo, muchos son los datos que apuntan a otra realidad muy distinta.

Para empezar a estudiar un fenómeno tan complejo como el de la globalización, primero hemos de tener una definición operativa que nos permita aprehender la realidad a estudiar. No obstante, dicha definición no existe puesto que cada escuela de pensamiento define la globalización en base a diferentes términos y datos socioeconómicos. En lo que sí podemos ponernos de acuerdo es que la globalización es un proceso que se viene gestando desde hace tiempo, aunque algunes sitúan el inicio de ese proceso con el nacimiento del Homo Sapiens Sapiens, y otros lo emplazan en el llamado «largo siglo dieciséis» (como lo hace el sociólogo Immanuel Wallerstein en su teoría del sistema-mundo).

La globalización se nos presenta, normalmente, exclusivamente en términos económicos: corporaciones transnacionales, inversión extranjera en países no-capitalistas, mercados financieros integrados, etcétera. Otres han dedicado grandes esfuerzos a contrarrestar esta visión, y han dirigido la atención de sus investigaciones hacia otros campos como el cultural o el político (por ejemplo Saskia Sassen). ¿La conclusión? Que el mundo está caminando hacia la creación de un único sistema mundial que integra todas las esferas de interacción humana. Un ejemplo de esto es el trabajo de Michael Hardt y Antonio Negri en Imperio.

Pero lo cierto y verdad es que la globalización no está creando un mundo tan integrado como muches piensan, mucho menos unitario. Les pensadores conservadores, agrupados en la escuela realista, tienen razón al afirmar que los Estados-nación siguen siendo actores principales en las dinámicas internacionales, lo que dificulta enormemente el poder hablar sobre globalización.

En una línea muy parecida, Paul Hirst y Grahame Thompson aseguran que la globalización es un mito que sirve a los intereses del proyecto neoliberal, el cual ha de ser legitimado de alguna manera. Así pues, no solamente la globalización económica no se está produciendo, sino que además estamos siendo testigos del nacimiento de «nuevos» nacionalismos y regionalismos. En lo que respecta a la economía internacional basta decir que más de tres cuartos del comercio mundial se produce entre (y dentro) de tres regiones económicas que acumulan la inmensa mayoría de capital mundial. Estas regiones son Europa occidental, Norteamérica, y Japón. En lo que respecta al comercio e inversión internacional tampoco observamos mucha globalización: tenemos los ejemplos de NAFTA (por sus siglas en inglés) y de la Unión Europea.

Pero, entonces, ¿qué nos debe preocupar a les anarquistas de todo esto? Que el sistema de producción capitalista sigue vivo y muy vigente es una realidad tan objetiva como que mañana saldrá el sol en el horizonte. Que el capitalismo sigue explotando en ambos hemisferios también es una realidad material. Éstas son realidades que ya conocíamos y, que en alguna medida, hemos internalizado como inevitables en el corto-medio plazo (no incluyo el largo plazo por creer honestamente en el advenimiento de la revolución social).

Entonces, una vez más, ¿qué nos debe ocupar la mente a les anarquistas? Pues ni más ni menos que la afirmación y reproducción de la idea de que existe un contrato social, que no solamente es necesario según la ideología imperante, sino también inevitable y lógico.

Dejando de lado el debate de si la globalización está creando un mundo integrado a todos los niveles, lo que no podemos obviar es que para sustentar un sistema internacional de gobernanza de la actividad humana el modelo de Estado-nación es más que necesario. Argumentar que el mundo está dirigido por el FMI y por la OMC es un despropósito que solamente le hace el juego al proyecto neoliberal. Sí, las instituciones multilaterales internacionales están creciendo y tienen un papel decisivo en las dinámicas del mundo, pero esto es solamente posible si existe el Estado-nación (a lo que se debería oponer tode anarquista que se precie). Precisamente porque la globalización es un proceso integrador, éste requiere de legitimidad constitucional que aporte un «imperio de la ley» acorde a los tiempos. ¿Cómo se consigue esto? Reforzando la legitimidad del Estado-nación.

Si bien es cierto que la soberanía del Estado-nación está en declive, solamente lo hace en términos contrapuestos a la vieja conceptualización de soberanía. Recordemos que el Estado moderno nace como respuesta al feudalismo en Europa occidental, y lo hace para monopolizar las dinámicas humanas dentro de un territorio definido. Lo que parece obviarse muy a menudo es que para que sea posible que un Estado-nación exista el resto de Estados han de reconocer la existencia de los demás (y respetarla). Al suceder esto se crea un sistema internacional (que debería llamarse interestatal) que legitima en términos judiciales y éticos el monopolio de la vida humana.

La clave para comprender lo que está sucediendo con la globalización es pensar en ella en términos comparativos: si el Estado moderno nace en un contexto de fragmentación feudal (de fragmentación provincial si se quiere), la globalización no es sino un intento de gobernar «la anarquía» que existe entre Estados a un nivel mundial. Pensemos en los Estados-nación como las provincias de un Estado, y en la globalización como el Estado mismo. Para que las provincias de un territorio queden unificadas bajo un mismo marco común se requiere de un proceso legitimador que permita la aparición de un aparato estatal integrador. ¿Se ve el siguiente paso? Exacto. Para que exista un sistema global integrado se requiere de un proceso legitimador que integre a los diferentes Estados-nación (a las «provincias» del mundo).

De esta manera, la soberanía de los Estados de hoy en día no se ve mermada, sino que se ve desplazada. Para que el FMI pueda dictaminar medidas económicas en Grecia se requiere, previamente, de la legitimidad estatal de los Estados del mundo, y esto no hace más que reproducir la idea de contrato social y Estado, el cual actúa como una bisagra entre lo «local» y lo «global.» Lejos de presenciar la creación de un Imperio mundial unitario como afirman Hardt y Negri, lo que estamos experimentando es un desplazamiento y una redefinición de la soberanía estatal. Y lo crucial al respecto es que para que dicho desplazamiento tenga lugar se necesita la reafirmación del proyecto estatal.

Es por ello que luchar contra la globalización capitalista no ha de ser visto como una lucha contra un Nuevo Orden Mundial (como muchas personas dadas a la teoría de la conspiración piensan). Luchar contra la globalización tiene que ser, para nosotres les anarquistas, la lucha contra la existencia del Estado-nación. Después de todo la postmodernidad no ha llegado: seguimos viviendo en el mismo «viejo» mundo capitalista-estatal que nos esclaviza de maneras más dinámicas y fluidas.

Respuesta a las Juventudes Libertarias de Madrid

(Este artículo es una respuesta a un anterior artículo de las JJLL publicado en este mismo blog, a su vez respuesta a un artículo del autor publicado en el blog Emancipación.)

Empezar disculpándome por no haber podido responderos hasta ahora. Han sido unas semanas bastante ajetreadas en cuestiones de estudios y de militancia y no he podido dedicar el tiempo que habría querido ni a responderos ni a participar en este blog. Por otro lado, quería tomarme un tiempo para analizar correctamente y sopesar antes de escribir, no me gusta hacerlo en caliente. El texto que ha generado este debate lo escribí, de hecho, en caliente y reconozco en él algunos errores.
Escribí ese texto «Escuela, despensa y siete llaves al sepulcro de Durruti», hace unos cuantos meses. Yo, al igual que vosotros, soy joven. Un joven que pasa buena parte de su tiempo formándose y el que además tiene la costumbre de revisar constantemente lo que sabe o cree saber, no soy amigo de los dogmas. De igual modo, mi experiencia como militante anarquista es mayor que entonces. Tampoco demasiado, no ha pasado tanto tiempo, pero si lo bastante como para que ciertas cosas hayan cambiado en mi forma de ver las cosas. No suelo releer mis propios textos, es uno de mis defectos que debería corregir. Así que no volví a releer el texto del que hablamos hasta que no volvistéis a sacarlo a la luz con vuestra respuesta. Solo por eso, os la agradezco. Esto me ha llevado a replantearme bastantes cosas. Sin embargo, sigo manteniendo buena parte del fondo que me motivó a escribirlo.
Si me lo permitís, responderé a las cuestiones que suscita vuestra respuesta según aparecen en la misma, por evitar andarme por las ramas.

Comenzáis hablando de que el título os da desconfianza. Una apelación al regeneracionismo burgués de Costa. Bien, es un simple símil. Creo que en mi exposición en ningún momento se deduce que pretenda darle un carácter burgués al anarquismo, nunca fuí amigo del liberalismo, pero me pareció en su momento una buena comparación. No soy dado a poner a mis textos títulos demasiado rimbombantes, éste ha sido una excepción. El lema de Joaquín Costa se adaptaba bastante bien a las ideas que quería transmitir en mi texto, simplemente eso. Jamás imaginé que tuviera que explicar algo tan evidente. ¿Cuantos ateneos (a los que vosotros mismos hacéis referencia) fundó el anarquismo sin rendir culto a diosa Atenea alguna (que conociéndo un poquito de mitología griega tampoco creo que fuera demasiado amiga de lo libertario)? Pues eso, un símil. Dejémonos pues de demagogia y buscarle tres pies al gato y sigamos con el debate, que es para lo que estamos aquí.

Sinceramente, no se a qué viene lo de Pestaña. No se en que parte de mi texto defiendo la acción mediada (de los comités paritarios en el caso de los tiempos Pestaña o de los comités de empresa en la actualidad) o la participación en las elecciones parlamentarias. Jamás he sido defensor ni de uno ni de lo otro, así que no puedo aceptar que se me critique por posibilista, cuando no lo soy. Aunque reconozco que el personaje de Pestaña, más allá de lo que pueda pensar de sus desviaciones reformistas, fue un sindicalista en toda regla que se jugó la vida ante la patronal y no pocas veces. Defiendo la acción directa y aborrezco del parlamento. así lo he defendido en mi militancia diaria y en algún que otro texto. Cuando yo hablaba de las siete llaves al sepulctro no me referí en ningún momento a enterrar las ideas de Durruti, jamás defendería algo así, sino a no fundamentar nuestro movimiento en el mito del 36, en lugar de en el presente, con los pies en la tierra. Pensé que me había explicado con claridad, pero no debió ser la suficiente.

Cierto, menciono muy de pasada tanto a la FAI como a la FIJL. No hay mala fé en ello, simplemente no tenía interés en escribir un artículo de historia. Fue, como digo, un artículo escrito en caliente, de opinión. Y, debo añadir, que incluso lo escribí antes para mí mismo que para el resto, un error. Como bién decís la FAI tuvo, como organización específica, una labor importantísima. Nace en plena dictadura y asume bien pronto distintos objetivos en su lucha. El primero, dotar al anarquismo ibérico de una cierta cohesión política (si bien nunca llegó a ser una organización plataformista ni a defender una unidad teórica, en ella convivían distintas corrientes). El segundo, actuar como fuerza de choque contra los ataques de la patronal. Grupos como Los Solidarios o Nosotros así lo hicieron. El tercero, como bien apuntáis, fue el contrarrestar el peso del posibilismo que pudiera pretender, al igual que hizo la UGT, participar en los comités paritarios propuestos por la dictadura de Primo de Rivera. Lo que en 1931 supuso la escisión de los treintistas de la Central Sindical Libertaria (también conocida como sindicatos de oposición), que no se reunifican hasta el congreso de Zaragoza en el 36. En ningún momento persiguió que hubiera gente no anarquista en la CNT. En ella siempre participaron militantes de diversas corrientes políticas (algunos incluso llegaron a ocupar importantes cargos organizativos) sin que ello comprometiera al anarcosindicato. Lo que se quería contrarrestar era una política determinada, no a unos militantes determinados. No olvidemos que estamos en los años de la política del Sindicato Único, en los que un mismo sindicato podía estar un año en la UGT y al siguiente en la CNT y viceversa. Se dan incluso casos como el de Mauro Bajatierra, militante de la FAI que siempre estuvo afiliado a la UGT por pertenecer el sindicato de panaderos de Madrid a esta sindical.
Como bien decís estas tareas no se perseguían como vanguardia, pretendiendo que la FAI dirigiera al sindicato, sino desde el ejemplo que daban unos militantes ejemplares en su entrega. El sindicalismo revolucionario es incompatible con los partidos políticos, incluso con los anarquistas. Aunque esto igual es cosa mía, siempre he creído aquello de que la revolución proletaria ha de ser obra de los trabajadores mismos…

En cuanto a la FIJL. En efecto, desarrolló una inmensa tarea de formación y concienciación a la juventud del proletariadio español, llegando a sumar más de 80.000 afiliados (¡Ahí es nada!). Su papel en la guerra fue también vital, siendo un componente importantísimo tanto en las milicias como en la retaguardia.

Sin embargo, si hablamos de esos años. Hay que contar también otras cosas. Primero que en la FAI había gente posibilista, no había tanta dualidad ni fueron tan guardianes de la pureza como solemos pensar, tales como Peiró o Melchor Rodríguez (Si, el que le paró los pies a Carrillo). Por otro lado, la FAI participa con ministros en el gobierno de Largo Caballero (De los cuatro ministros de la CNT, tres eran miembros de la FAI) y no solo allí, también en el de la Generalitat y en el gobiernín de Asturias junto al resto de fuerzas del Frente Popular. La FIJL se integra en la AJA (Alianza Juvenil Antifascista), con el resto de juventudes del frente popular (antes ya se había aliado, en Cataluña, con las del POUM). ¿Ésta gente eran traidores a la causa libertaria? Bien, para empezar diré que contaron con el apoyo de las bases (servían, de hecho, a esas bases) y que solo el minoritario grupo de los Amigos de Durruti quiso romper con la unidad republicana hasta las últimas consecuencias. Grupo que, por otra parte y si uno lee sus escritos, tenían unas ideas bastante de vanguardia, casi bolcheviques, que harían pasar a Archinov y su Plataforma por un sintetista. Sobre este tema tiene un trabajo bastante interesante Agustín Guillamón. Como persona que estudia la historia, considero que la situación de guerra los determinó y no pongo en tela de juicio su voluntad como libertarios. No creo que la FAI fuera copada por aspirantes a políticos, muchos ya estaban allí. Federica Montseny, Abad de Santillán… Llevaban muchos años de militancia, no fue algo que ocurriera en el 37.
Y sí, la revolución es derrotada en el 37, pero la CNT sigue ahí, ya como una fuerza marginal, lamentablemente, pero sigue estando y luchando contra el fascismo hasta después de la guerra. En los años cuarenta impulsa una guerrilla urbana en Cataluña, en la Segunda Guerra Mundial sus militantes lucharán en la guerrilla del maquis francés o liberarán París con el ejército de la Francia Libre. Y después impulsarán, pese a que Montseny y otros trataran de evitarlo, un anarcosindicalismo en Francia. Si, esa misma Montseny que después volvería a España endiosada. La CNT no acaba en el 37.
Vosotros os declaráis, con todo el derecho del mundo, herederos de la FIJL histórica. Pues bien, creo que cuando alguien reclama una herencia, lo hace asumiendolo todo, no solo lo que le gusta o lo hace sentir más anarquista.

Ya he mencionado algo sobre el exilio. Hubo en Francia una división en 1945. Una organización, con sede en París, que sigue creando sindicalismo en Francia y mojándose por los compañeros del MIL, aglutina (En su primer Pleno Nacional de Regionales) a 60.000 de los 80.000 cenetistas exiliados. La otra, con sede en Toulousse, donde se encuentra la ministra Montseny y su compañero Josep Esgleas, prefiere no llevarse mal con el régimen de De Gaulle. Estas dos corrientes se reunifican en 1960.
No dejé de mencionar esta etapa por incomidad, como ya he explicado más arriba, no se trataba ni mucho menos de un texto histórico.

El tema de la minoría… Eso hay que tratarlo. Para ello me voy a fundamentar en los datos que nos da el historiador Julián Vadillo (de la CNT y la FAI), sobre el proceso escisionista en su trabajo El anarquismo y anarcosindicalismo en la España de la transición. Según Vadillo en el V congreso de la CNT de 1979 (ya tras el caso Scala se está produciendo una bancarrota de afiliación) se desautoriza al Comité Nacional, saliéndose 100 sindicatos de los 420 que componían la Confederación. Estos formarían, un año más tarde, la CNT-Congreso de Valencia. Aquí no hubo, según Vadillo, cuestión de elecciones sindicales de por medio, sino el impedimento a un CN de gestionar el Congreso, un conflicto organizativo grave. Los no escindidos sufren, a partir de entonces según Vadillo, un recogimiento hacia sí mismos y una tendencia al ostracismo. En 1983 se celebra el VI Congreso en el que ya solo quedan 209 sindicatos de los 320 que permanecieron en el V. ¿Y los otros? Pues o se han pasado a los escindidos o han desaparecido. En este congreso no se llega a solucionar el tema de las elecciones sindicales, con lo que se celebra un congreso extraordinario en Torrejón y finalmente se decide rechazarlas. No sin antes salirse 45 sindicatos más (este dato no lo da Vadillo, sino El País) que convocan un Congreso de Unificación con los escindidos (al que acudieron 184 sindicatos), de nuevo según El País, formando en 1984 la CNT-Renovada. Haciendo el recuento podemos ver que en la CNT-RV tenemos a 184 sindicatos, frente a los 164 de la CNT-AIT. Si tenemos en cuenta que a los escindidos fueron a parar los sindicatos más grandes, especialmente los de zonas históricas como Barcelona, no es extraño que Vadillo afirme que las escisiones dejaron a la CNT-AIT en una situación residual. No es para menos, la mayoría de los sindicatos se habían escindido. Posteriormente el asunto de las siglas se dirime en un juicio, curioso que un juez tenga que decidir sobre el nombre de un anarcosindicato.
Con odo esto no quiero decir que me posicione a favor de una u otra de las partes, nada más lejos de mi intención. En mi opinión, la acción directa y no la mediación es y debe ser la herramienta de lucha de los trabajadores. Pero soy una persona a la que gusta investigar sobre historia, al igual que Vadillo que se posiciona claramente a favor de la CNT-AIT, pero que no manipula las cifras; y por ello prefiero no mentir sobre dónde estaba la minoría. Los datos de afiliación de unos y de otros y presencia sindical a lo largo de los 80 y 90 son también claros testimonios.

¡Buf! Me habría gustado alargarme bastante menos con eso. Hablar de cifras y de congresos sobre los que existen fuentes escasas es siempre muy farragoso, pero siempre es bueno acudir  a las fuentes y no a los mitos. Vamos ahora al meollo.

Sobre la coherencia entre medios y fines, soy de los que piensan que el fin no justifica los medios, sino que los medios deben adecuarse a los fines (una sociedad libre no puede conseguirse sino es mediante la libertad). Por eso mismo, cuando los fines a corto o medio plazo varían (pues a largo creo que estaremos de acuerdo en que el fín es la abolición del Estado y de la propiedad privada mediante una revolución social), también han de variar los medios para adecuarse a ellos.
Si, estoy de acuerdo con esos postulados que mencionáis. Y tampoco apoyo al anarquista que se comporta como un político profesional. El anarquismo no defiende el dirigismo de la vanguardia proletaria, ya hablamos de eso antes, no hace falta que lo repitamos. Pero hablábamos de formación, y hemos estado de acuerdo en que la formación política y social de la militancia anarquista es necesaria. Y añado, indispensable. Y lo es tanto para evitar que aparezcan santones y gurús como para desarrollar una acción militante acorde a los fines, encontrando los medios más coherentes para lograrlos.

Estoy de acuerdo, la organización es muy necesaria y es muy complicado extender el tejido organizativo. Pero es lo que tiene fundamentarse en el libre acuerdo y el federalismo, que cuesta alcanzarlo. Hay que luchar por ello. La organización es, a mi juicio, el único garante de la acumulación de experiencias y solo con acumulación de esperiencias podemos aspirar al cambio social.
Los clásicos. Error mío. Hay que conocerlos, sí. Pero se ha hecho mucho más después de ellos y se sigue haciendo actualmente. Estamos de acuerdo. Con todo, en ningún momento pretendí, tal y como afirmáis, elevar a los clásicos a santos y a sus palabras en sagradas. Ya mencioné que soy poco amigo de los dogmas. A los autores clásicos hay que examinarlos teniendo en cuenta su contexto y a todos, clásicos o no, hay que analizarlos de forma crítica. Y sí, estoy de acuerdo en que gran parte de la ideología anarquista emana de la acción de masas. Esto lo probó el sindicalismo  revolucionario al ser capaz de crear su teoría y praxis revolucionarias propias.
¡Si! ¡Estamos de acuerdo! Errores y aciertos del pasado deben servirnos para hoy. Al igual que las ideas deben servir a una praxis, o quedan vacías.

Bien, estamos de acuerdo también en lo siguiente. El anarquismo debe ser capaz de construirse como un proyecto político propio, sin hacer seguidismo al marxismo o a la izquierda burguesa. En cuanto al ciudadanísmo… ¡No, jamás lo defendería! Pero si con ello os referís a no actuar en aquellos espacios populares que se reclaman a sí mismos como ciudadanos, debo disentir. Los anarquistas deben estar donde esté la clase trabajadora, aportando sus alternativas, siempre con la honradez que debería caracterizarnos. Solo así puede que la clase trabajadora y sus estructuras dejen de ser ciudadanistas y localicen a sus enemigos de clase.

En lo de  Rodrigo Mora tampoco voy a entrar, que eso da para otro texto y ya bastante largo está quedando éste. Ya se ha escrito mucho sobre él y creo que está claro de que pierna cojea. Ahora, de revolucionario, poquito.

Si. Rectifico. Existen y han existido proyectos de formación en los últimos treinta años. Y en efecto, lamentablemente, no han logrado o no han sabido tener la repercusión que hubiera sido deseable. Es un asunto que los libertarios seguimos teniendo pendiente actualmente.

Bueno, vamos con el tema de la despensa, de la organización. Aunque ya hemos hablado antes de ello, intentaré ser lo más breve posible.
Aquí me habéis malinterpretado. Yo no quise decir en ningún momento que el anarquismo no deba organizarse con otra cosa que no sea federalismo. Lo que afirmé es que el federalismo se construye desde abajo y hacia arriba y no al revés. Cuando las organizaciones anarquistas se vieron vacías mantuvieron su estructura casi intacta, quedando en ciertos aspectos sobreorganziadas. También decir que aquí exageré, imagino que cuando escribí ese artículo me debió dar alguna clase de ramalazo autonomista, no están tan sobreorganizadas, ni de lejos, como defendí en ese momento. Con todo, si que pienso, entonces y ahora, que la estructura de una organización debe adecuarse a sus militantes y que el movimiento libertario español ha tenido problemas para volver a llenar esas «redes» federales ¿Cuántos sindicatos no son a la vez SOV, federación local y federación regional? Era ésto a lo que yo me refería, aunque de forma menos precisa a como lo estoy haciendo ahora, y no a que debamos organizarnos con otro medio que no sea el del federalismo y la libre asociación. Con lo que no estoy de acuerdo es con que el federalismo sea algo sencillo. Lo sencillo es lo piramidal, llegar a acuerdos entre distintas organizaciones y conseguir cohesión a través de ello es harto complicado.
Ojo, que sea complicado o complejo no signifca que sea negativo, o que genera burocracia. Una monarquía absoluta es algo bastante sencillo, bastante más que una organización sindical como fue la CNT en su momento de máxima expansión. Y, sin embargo, es algo sumamente indeseable y burocrático. Espero que estemos de acuerdo en este punto. El federalismo es complejo porque está basado en la libertad, y la libertad da lugar a múltiples posibilidades.

No. En absoluto aspiro a que el sindicalismo se convierta en lugar para empresas gestoras como son UGT y CCOO. ¡Me parta un rayo! Yo entiendo el sindicalismo como una herramienta de lucha de la clase trabajadora y al anarquismo como un conjunto de teorías al servicio de la liberación de la sociedad a través de la victoria de la clase trabajadora y la eliminación del Estado. Si los trabajadores no se acercan al anarquismo y al sindicalismo, han de ser éstos los que se acerquen a los trabajadores. No creo que pueda haber discusión respecto a esto último. Aspiro a sindicatos llenos de trabajadores, se sientan o no anarquistas, que luchen por sí mismos, sin tutelajes de ninguna clase.
No defiendo, como veis, esas fuertes bases ideológicas. El sindicalismo revolucionario no las tenía, fue asumiéndolas con el tiempo gracias a la acción de los anarquistas en su interior (la CNT misma no se fundó como anarcosindicato). Pero si defiendo una organización controlada por los propios trabajadores, sin intromisión de partidos políticos, de la burguesía o del Estado. Si defiendo, como ya he dicho, la emancipación de la clase obrera por sus propios medios.
No creo tampoco que los conflictos en el movimiento sindical los generen las luchas entre tendencias. ¿Cuantas tendencias convivían en el sindicalismo revolucionario del mundo entero en los años 20 y 30? ¿No gozaba entonces este movimiento de su mayor salud? Es la pérdida de presencia en los frentes en los que el capitalismo sufre contradicciones, la sobreideologización, lo que provoca auténticos problemas en el movimiento sindical y libertario.

A partir de aquí lo que decís no creo que vaya orientado hacia mí, más parece un alegato vuestro hacia el movimiento libertario. Intentaré, sin embargo, aclarar algunos aspectos.
Sobre el anarquismo como movimiento izquierdista… Yo sigo defendiendo que eso de «ni izquierdas ni derechas» salía de la boca de gente como José Antonio Primo de Rivera y Benito Mussolini. Hoy en día sale de Rosa Díez. Así que no entraré en ese juego.
Izquierda y derecha son términos, como imagino que sabréis, que se originan durante la revolución francesa y aluden a la Asamblea Nacional. A la derecha se situaban las tendencias más conservadoras y acordes con el viejo régimen (los monárquicos) y a la izquierda la más progresistas (los republicanos). Sin embargo ya entonces comienzan a originarse tendencias extraparlamentarias que van más lejos que los republicanos jacobinos en sus ansias de superación del viejo orden. De ellos se dicen que son izquierda extraparlamentaria. Son los antecesores del socialismo del cual el anarquismo es una importante rama. Cuando Kropotkin afirma que el anarquismo es precisamente el ala izquierda del socialismo en su definición para la enciclopedia británica lo que quiere decir es que el anarquismo es la tendencia del socialismo que más rompe con el viejo orden burgués. Izquierda es un término relativo, pero siempre significa la tendencia al progreso y mejora social. Y si, soy de izquierda, radical, antiparlamentaria y socialista libertaria.

En el siguiente párrafo, el de «estamos hartos», prefiero no entrar. No me toca a mí daros soluciones a esos problemas. Solo diré, que cuando surgen problemas, hay que buscar alternativas de actuación y llevarlas a cabo con madurez política, gritar al aire sirve de poco.

Lo del tutelaje no será por mí, ¿verdad? Soy joven, como vosotros, puede que más que alguno de vosotros. Y no, tampoco me gusta el paternalismo. Sin embargo, tampoco considero mierda todo lo que ha habido antes de que yo empezara a militar (no digo que vosotros lo hagáis). Soy consciente de que hay compañeros más experimentados de los que se puede aprender. Un poco como esa autoridad del zapatero cuando habla de zapatos, al que no se tiene por qué obedecer pero que siempre viene bien escuchar, de la que hablaba Bakunin. También diré, sin embargo, que cuando se construye, cuando se actúa en lo social, hay que hacerlo con la máxima madurez y responsabilidad social. No se que significa eso de adultismo, pero si algo distingue a ni niño de un adulto es la responsabilidad sobre sus acciones. Seamos pues responsables de nuestra acción como militantes.

No, para mi los principios del anarquismo tampoco son espectáculo. Yo soy defensor del anarquismo social, no del estético. Y repito, la teoría debe siempre servir a una praxis revolucionaria. Así, los principios deben servir a las personas y no las personas a los principios, tampoco nos olvidemos de ello.

He pretendido con este texto limar asperezas. Soy consciente de que en muchos puntos no alcanzaremos el entendimiento, puede que no lo alcancemos jamás, pero al menos habremos intercambiado impresiones y eso siempre enriquece. Y es el enriquecimiento el objetivo que ha de tener todo debate. Espero, sin embargo, que en algunos puntos nos hayamos entendido mejor y que me disculpéis por no haber sabido ser más breve.
Ésta es pues, Grupo Bandera Negra de las Juventudes Libertarias de Madrid, mi respuesta. Sigamos avanzando hacia la construcción del comunismo libertario.

Primitivismo, antidesarrollismo y progreso social

Ted Kaczynski relataba en su breve texto titulado «el buque de los necios» que resulta ser una parábola hacia la evolución de las sociedades capitalistas, en este caso representado por un buque, guiados por un capitán y sus oficiales tan orgullosos de sí, hacia el norte con una tripulación que se aquejaban continuamente del frío sin darse cuenta de que conforme se van acercando al polo norte, cada vez había más icebergs en los mares y cuando los viajeros se dieron cuenta ya era demasiado tarde. Si sustituimos el barco por la sociedad y el desarrollismo por el orgullo del capitán y los oficiales, podemos extraer el mensaje que tratan de comunicarnos y es que la civilización, tal y como la conocemos, acabará derrumbándose.

El desarrollismo ha sido presentado como el progreso de la humanidad y el objetivo a la que está encaminada, convirtiéndose en un dogma incuestionable hoy día. No obstante, se está desarrollando a la vez una mentalidad crítica hacia este desarrollo desenfrenado y aquí nos pararemos a analizar estas cuestiones relacionadas con el progreso social (aclararé este concepto más adelante en este texto) y qué direcciones tomarán las sociedades humanas. Desde el primitivismo anarquista han formulado que desde que el ser humano pasó de cazador-recolector a practicar la agricultura y a formar asentamientos humanos, se han empezado a crear autoritarismos y jerarquías, que junto con el avance tecnológico se está destruyendo la naturaleza, haciéndonos seres dependientes de ella, lo cual supone cortar los vínculos del ser humano con la Madre Tierra. Entonces, se pretende, no un retroceso y la vuelta al pasado sino avanzar hacia otro estilo de vida alejada de la civilización y la sociedad de masas.

Sin embargo, se nos plantea un problema y es que, aun existiendo tribus que no han perdido su vinculación con la tierra, la sociedad occidental, tras siglos de desarrollo capitalista, han perdido completamente los conocimientos necesarios para volver al estado de cazadores-recolectores. Es más, es completamente inverosímil que todo lo que se ha hecho se pueda deshacer, por no hablar de la destrucción y la alteración de los ecosistemas de la mayoría de los países desarrollados. No podemos volver a ser salvajes por mucho que rechacemos la civilización, y los ejemplos de sociedades que viven de la naturaleza no se pueden aplicar a las sociedades capitalistas; principalmente porque la construcción del tejido social de las distintas sociedades a través del tiempo ha ido por vías completamente diferentes, pues mientras que las sociedades capitalistas iban perdiendo su vinculación con la naturaleza, las tribus conservaron sus costumbres y no han perdido su vinculación con la naturaleza.

Son dos siglos de desarrollo industrial y todo lo que se ha generado es imposible de destruir: desde los onmipresentes envases de plástico hasta los aparatos electrónicos. Además, la actual sociedad ha alcanzado tal grado de dependencia de las nuevas tecnologías que resultaría impensable emigrar masivamente desde las ciudades al campo y más aún hacia la naturaleza. Es cierto que el desarrollo y el avance de las nuevas tecnologías ha ocasionado la destrucción masiva de ecosistemas, incluyendo suelo fértil que tarda cientos de años en generarse, y se han extinguido numerosas especies. Esto viene dado por el sistema capitalista, ya que para mantenerse necesita continuamente de nuevos mercados que explotar y el desarrollo tecnológico es uno de esos mercados. Sin embargo, necesitamos modificar el medio para poder subsistir y ello implica la aplicación de la técnica para fabricar herramientas que nos permitan cubrir nuestras necesidades básicas. Entonces, las hachas de piedra, los arpones, las azadas, el arado… es tecnología. La cuestión no es rechazar la tecnología puesto que nos es imprescindible, sino que el avance ha sido tal que hemos pasado de la simple modificación del medio a destruirlo.

Así pues nos surge un nuevo planteamiento: la tecnología es necesaria pero resulta nociva si se desarrolla en exceso para satisfacer necesidades creadas artificialmente. Similarmente ocurre con la ciencia, pues cuando se pone al servicio del capitalismo resulta perjudicial, pero en esta sociedad esos conocimientos son necesarios, ya sea la medicina, la biología… y sobre todo las ciencias sociales. Por ello, el rechazo de ello por parte de los anaco-primitivistas resulta contraproducente y sus postulados no son aplicables al contexto social actual. Sin embargo, sí existe una alternativa al desarrollismo fuera de los planteamientos primitivistas y supone subvertir el dogma del desarrollo como progreso. Ser antidesarrollista no implica estar a favor del primitivismo y lo que se ha generado ya todavía se puede reutilizar. Así, podemos aprovechar los productos que se han fabricado (desechando los nocivos), los conocimientos acumulados, etc… para avanzar hacia una sociedad libre en armonía con la naturaleza pero no necesariamente volver a la vida de cazadores-recolectores.

Antes de terminar, quisiera aclarar el concepto de progreso social, puesto que se ha asociado con el progreso tecnológico y la prosperidad capitalista cuando es completamente erróneo. El progreso social se da cuando las sociedades humanas van eliminando las luchas intestinas, abandonando el individualismo narcisista y se va introduciendo cada vez más la ayuda mutua, la solidaridad, el respeto, recuperando los lazos comunitarios, es decir, estrechar las relaciones interpersonales entre los miembros de una comunidad. Ello también implica no causar daños a los ecosistemas ni generar sufrimientos innecesarios a otras especies animales. Dada esta breve aclaración, podemos deducir que el progreso social es incompatible con el desarrollismo -puesto que nos hace dependientes de un modelo de vida artificial y supone la destrucción del medio ambiente- y con el sistema capitalista -porque el liberalismo posee valores contrapuestos a las ideas libertarias-. Entonces, para que se dé realmente el progreso social necesariamente se ha de destruir el sistema capitalista y los Estados que lo mantiene.

Ya para acabar, la solución no está encaminada al rechazo del trabajo y clamar la vuelta al estado primitivo del ser humano sino, como primer paso, crear conciencia de clase  y visibilizar nuestras alternativas mediante la organización del conjunto de los explotados, demostrando que mediante la asociación es posible materializar nuestros objetivos. Hoy en día urge que nos organicemos y seamos capaces de controlar los medios de producción y autogestionar nuestras vidas para poder construir una sociedad anarquista. Nos queda todavía mucho trabajo que hacer.

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