Balance de fin de año. Unas barricadas que abren nuevos caminos

Prólogo

Recapitulamos un año en el cual los conflitos sociales se intensificaron al comienzo de este nuevo curso político en septiembre. Sin lugar a dudas, este último trimestre las batallas se han contado desde América Latina. Vimos desde el otro lado del charco las columnas de humo en Santiago de Chile, Quito tomado por el pueblo, a Evo salir del pais y ver que las calles de las ciudades bolivianas son tomadas por militares y opositores, con un pueblo que resiste. Desde aquí sentimos el olor de la sangre y el fuego de las barricadas, junto con las voces de justicia social se huelen y se oyen hasta en el Norte Global. En el resto del mundo, nos duele y llena de rabia la invasión de Turquía sobre Rojava, la huelga general por las pensiones en Francia, las revueltas tras la publicación de la sentencia del Procés en Catalunya y más que detallaremos.

Acontecimientos

Comenzando por Ecuador, el anuncio del paquetazo que concertó el gobierno de Lenin Moreno con el FMI hizo que estallase el 2 de octubre una revuelta popular contra las medidas neoliberales que pretendía aprobar. Una de las medidas más sonadas es el decreto 882 que consistía en la subida del 120% de la gasolina, junto con reducciones de salario, días vacacionales y despidos en el sector público, y una reforma laboral precarizadora. Las protestas comenzaron con un corto paro de empresarios del transporte, a la que luego se alzaron las comunidades indígenas, destacando el papel de la CONAIE de organizar la gran marcha sobre Quito, la capital. Con la oleada de protestas, el gobierno decretó el Estado de excepción y se trasladó a Guayaquil. El toque de queda también se dio en territorio indígena contra las fuerzas del gobierno. Tras una huelga general el 9 de octubre y protestas masivas de obreros y estudiantes, el gobierno se sentó a negociar el día después del 12 de octubre, día que alcanzó el pico de movilizaciones populares, y da marcha atrás a la subida de la gasolina, pero manteniendo el resto de medidas del paquetazo. En estas negociaciones se intentaron excluir a los sindicatos y organizaciones populares. De las protestas, el balance de heridos y detenidos superan los miles.

Después vino Chile, el estallido social se produjo tras unas protestas estudiantiles fuertemente reprimidas que organizaron coladas masivas en el metro contra la subida de 30 pesos en la tarifa del metro de Santiago. Ello crispó más aún el descontento social hacia el gobierno de Sebastián Piñera y las movilizaciones contiunaron. A la oleada de protestas, se adhirieron la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y la Confederación de Estudiantes Chilenos (CONFECH), y el día 4 de noviembre organizaron una huelga general en conjunto con el movimiento popular. La respuesta de Piñera fue decretar el Estado de excepción sacando el ejército a las calles ante el desbordamiento de los Carabineros por el pueblo. La respuesta del pueblo fue la solidaridad y pronto escaló a una revuelta por el costo de vida tras tantos años de políticas neoliberales, entre las que destacan las AFP, los bajos salarios… A pesar de los muertos y heridos, las movilizaciones siguieron masivas obligando a Piñera a derogar el alza del transporte público y anunciar unas reformas mínimas tratando de mantenerse en el gobierno. Ante ello, los partidos de izquierdas impulsan una Asamblea Constituyente con el fin de redactar una nueva constitución que supere la de 1980.

Seguimos con Colombia, donde destacamos la vuelta a la lucha armada de las FARC, el paro nacional y las movilizaciones populares contra la corrupción, el asesinato de líderes sociales y las políticas neoliberales de Iván Duque, fuertemente reprimidas por la ESMAD. Pese a la fuerte represión desatada y el toque de queda en Bogotá y Cali, las protestas lograron desbordar a la ESMAD y desmentir la desinformación del gobierno acerca de las reformas neoliberales que pretendía implementar.

En Centroamérica, el 13 de julio estallaron protestas masivas por la mala gestión de la ayuda humanitaria, el desprecio hacia el pueblo y los escándalos de corrupción del gobernador Ricadro Roselló. Tras varias huelgas generales y movilizaciones masivas, el pueblo logró la renuncia del gobernador. Asimismo, en Haití se dieron protestas masivas contra el gobierno del empresario Jovenel Moise y el Partido Haitiano TetKale. Haití es uno de los países más golpeados por la crisis, y el cual el gobierno estaba negociando más reformas neoliberales con el FMI. En Honduras, las protestas continúan contra el gobierno de Juan Orlando López.

El 11 de noviembre, Evo Morales sale del gobierno resultado de un golpe de Estado orquestado por las fuerzas armadas y la policía, con una serie de protestas callejeras impulsadas por la derecha. La salida de Evo fue marcada por el incumplimiento del mandato anti-reeleccionista y salió derrotado de un referéndum para la reelección presidencial. La escalada de la violencia por parte de la derecha en las protestas callejeras, con barricadas y quemas de edificios gubernamentales, finalmente hizo culminar el golpe de Estado obligando a Evo y su familia a salir del país, ante una derecha filofascista que logró captar buena parte del descontento popular y tuvo el apoyo de las fuerzas armadas.

En Oriente Medio, uno de los hechos más relevantes ha sido la invasión de Turquía sobre Rojava a principios de octubre, una amenaza que se hizo real contra la autonomía kurda construida al norte de Siria. Tanto EEUU como Rusia que en algún momento ayudaron a los kurdos, se retiraron de la zona dejando vía libre a la ofensiva turca. De mientras, al gobierno de Assad tampoco le interesaba una autonomía kurda dentro de su territorio, y trata de acabar con ella intentando subordinarla al Estado sirio como condición para recibir ayuda militar. Además, a Assad le vale para recuperar los pozos bajo control de la administración democrática. A pesar de esta grave situación, tanto la población como las milicias YPG/YPJ decidirán resistir y luchar contra este ataque.

Aterrizando en Europa, en Francia estas navidades los y las trabajadoras del transporte público siguen en huelga casi un mes en defensa de las pensiones. Están dispuestos a seguir los paros hasta que retiren la reforma de las pensiones. La reforma de Macron según la opinión de los sindicalistas, supondría acabar con un sistema de reparto más solidario por uno individualista con 42 regímenes. Finalmente, en Catalunya, la publicación de la sentencia del Procés ha desencadenado una nueva oleada de protestas por todo el territorio traducido en cortes de carreteras, cierres en la frontera de La Jonquera y disturbios en las capitales de provincia.

Unas notas finales

Dejamos este año con unos escenarios interesantes, y muchos acontecimientos más que habré dejado en el tintero. Latinoamérica se debate entre las luchas populares en clave de liberación y la reacción neoliberal y filofascista de los intereses de EEUU sobre el continente, en medio de la descomposición social tras años de políticas extrativistas, apropiación de tierras indígenas y sucesivas dictaduras militares y gobiernos títeres. Tenemos las miradas puestas sobre estas luchas populares por el potencial que tiene y la repercusión que tendrán sobre el primer mundo. El destino de Rojava aún es incierto. La invasión de Turquía sobre Rojava responde a la política genocida de Erdogan que pretende eliminar a la población kurda del mapa político, negar su existencia como pueblo. Este hecho ha traído también como consecuencia el resurgir de las células latentes del Daesh.

Fuera de los conflictos, es positivo que dejemos un espacio para mencionar los avances en la organización popular y en nuestras propias organizaciones políticas. En Catalunya, a parte del tema de la sentencia y las protestas, se desarrolló el I Congrés d’Habitatge de Catalunya los días 16 y 17 de noviembre tras un año de preparativos. Esto supone un gran paso en el movimiento por la vivienda, que hasta entonces eran grupos locales de barrio y ahora comparten campañas y programas comunes. Una apuesta ambiciosa para un problema que afecta a la clase trabajadora de Barcelona. También en el plano sindical, la CGT gana afiliaciones y se posiciona como 3er sindicato en Catalunya.

De nuevo, en América Latina varias organizaciones políticas anarquistas anuncian el relanzamiento de CALA (Coordinación Anarquista Latinoamericana) para acercar las organizaciones del anarquismo especifista en Uruguay, Argentina, Brasil… con vistas hacia una articulación mayor, el acercamiento de dichas organizaciones, el desarrollo de análisis de coyuntura más precisos y definición de objetivos para el período que se abre en el continente. La coyuntura de un aumento de las luchas populares exige una articulación política a la altura de las circunstancias para construir el poder popular bajo el socialismo libertario.

Cabe destacar igualmente el repunte de las movilizaciones contra el cambio climático, una amenaza constante que no podemos pasar por alto, cuyo origen está en el sistema capitalista. Las cumbres climáticas fracasan una tras otra porque ningún país está dispuesto a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Este 2020 esperamos que nos depare más luchas sociales en una crisis económica que no va a terminar y que está siendo la excusa para aplicar recetas neoliberales. Ante la ruptura del consenso social, la crisis climática y el augue de la ultraderecha, no hay más salida que la organización popular y la construcción de un proyecto político para la clase trabajadora con base en el socialismo libertario.

Que este año nos traiga un ciclo de luchas llenas de victorias para la clase trabajadora.

Balance trimestral de coyuntura: Abril a Junio 2019

En este trimestre destacamos la temporada de elecciones en España, la puesta sobre la mesa de la reducción de la semana laboral, el levantamiento popular en Sudán y más sucesos en un mundo lleno de conflictos. Bien cierto podría ser el dicho de que la primavera levanta pasiones. Todo ello lo contamos teniendo el calentamiento global como música de fondo.

Acontecimientos

Antes de comenzar abril, el mes anterior terminó con una manifestación en Madrid conocida como la revuelta de la España vaciada, una protesta que pretende visibilizar el segundo mayor éxodo rural en España desde el siglo XX ante la falta de oportunidades en los pueblos y ciudades como Soria y Teruel principalmente. La juventud de los pueblos y dichas ciudades emigran hacia Europa o las capitales como Madid o Barcelona. La falta de infraestructuras, equipamentos y servicios públicos, son las principales causas de dicho éxodo, ante unas políticas centradas en el desarrollo de las capitales del país. A su vez, las ciudades están siendo cada vez más un terreno hostil en donde la contaminación, el tráfico, la especulación inmobiliaria, la precariedad laboral, entre otras, son el resultado de este desequilibrio poblacional en el territorio.

En ese mismo final de mes se dio también un caso de persecución de la disidencia por parte de los Mossos tras las protestas contra VOX en aquel 30M en Barcelona la cual dejó, a parte del caso de Rut, una decena de encausadas. Estos sucesos coinciden con la elección de un nuevo comisario de los Mossos, Eduard Sallent, proveniente de la Comisaría de Información, especializada en la persecución política a independentistas y libertarios. Eduard Sallent fue nombrado por el govern de ERC y JxCat. Destaca su buena relación con el bloque del 155 (Policía Nacional, judicatura, Guardia Civil y el ministerio de Interior). Así, en el nuevo puesto se estrena con un caso represivo contra los y las antifascistas que se manifestaron aquel día.

Fuera de España, Julian Assange es finalmente arrestado por las autoridades británicas en abril tras retirársele el asilo en la embajada de Ecuador en Londres. Las causas originales apuntan a una revelación de Wikileaks sobre una cuenta de Lenín Moreno en Panamá y varios casos de corrupción y blanqueo de capitales. Las relaciones entre Lenín y Assange comenzaron a deteriorarse años atrás, y en el caso más reciente, cuando Assange comenzó a twittear a favor de la independencia catalana, causando una ruptura diplomática entre Quito y Madrid. Ahora mismo Assange está bajo custodia británica, y corre peligro de ser deportado hacia EEUU, ya que desde la justicia estadounidense emitieron orden de extradición bajo acusaciones de vulnerar contraseñas de la defensa de EEUU y comprometer información confidencial.

El 10 de junio, tras una manifestación pacífica por la autodeterminación del Sahara Occidental, las fuerzas de ocupación marroquíes reprimieron la protesta provocando disturbios en las calles de Aaiún, la capital saharaui, hasta bien entrada la madrugada.

De entre tantos casos de represión, excepcionalmente podemos saborear pequeñas victorias como la sentencia contra «la manada», el cual el Supremo los condena por violación y eleva la pena a 15 años de prisión para los cinco acusados. Esta sentencia fue a raíz de haber admitido los recursos de la Fiscalía, la víctima y las acusaciones populares, y será ejecutada por la Audiencia Provincial de Navarra.

Durante esta primavera cabe mencionar también los incendios forestales, como el del Bosque de la Primavera a mediados de abril, cerca de Guadalajara, México, en el cual se quemaron unas 3000 hectáreas, y a finales de junio, se quemaba la Ribera d’Ebre, en la provincia de Tarragona, en el cual quedaron carbonizados unas 6000 hectáreas entre masa forestal y suelo agrícola. Además de los incendios forestales, algunos los campos del cantón de Cizire en Rojava fueron incendiados coincidiendo con la época de la cosecha, lo que levanta sospechas de que pudo ser un ataque a su economía. En el mismo mes de abril, también coincidieron los incendios de la catedral de Notre-Dame en París por las tareas de mantenimiento, y otro incendio en el campamento saharaui de Smara, del cual se sospecha que fue intencionado, con una desigual cobertura.

En el panorama laboral, la reducción de la jornada laboral sin reducción de sueldo está en la agenda pública y en debate en el Reino Unido a raíz de la propuesta del Partido Verde, los laboristas y sindicatos. La semana de cuatro días laborales también aparece recogido en un informe de la OIT donde se detalla ampliamente las ventajas que tendrá: facilitar la conciliación, reducir el estrés, favorecer la igualdad entre hombres y mujeres, y la creación de nuevos puestos de trabajo. No obstante, en España parece no estar tan cerca, ya que entre los partidos políticos el único que ha mencionado la reducción de jornada en su programa ha sido Podemos, que propone la semana de 34h.

La subida del salario mínimo (SMI) en España a 900€ ha generado resistencias de ciertas empresas a aplicar la subida. En el campo extremeño, la conflictividad ha aumentado desde febrero donde cientos de jornaleros hicieron huelga en varias empresas agrícolas reclamando la subida y el pago de los salarios atrasados, así como un nuevo convenio colectivo que regule la situación de explotación en que vive la mayoría. No se descarta una huelga general en el sector agrícola, que emplea unos 60000 trabajadores y trabajadoras. Yéndonos a las ciudades españolas nos encontramos a Telepizza, empresa de comida rápida que también se niega a aplicar la subida del SMI. Sin embargo, en Zaragoza y Barcelona se convocaron un día de huelga a finales de junio con un 60% y 75% de seguimiento respectivamente, teniendo en cuenta que la plantilla recibió amenazas y coacciones, así como vulneración del derecho a la huelga.

Por otro lado, los riders de Glovo, Deliveroo y demás empresas de la mal llamada «economía colaborativa», en el cual camuflan la relación laboral como si fuese una mercantil, ya tienen convenio colectivo: el de hostelería. Este es un paso importante de cara a regularizar sus situaciones que las empresas aprovechan dentro del vacío legal y la de los falsos autónomos, pasando los riders a ser asalariados.

Una mirada hacia Latinoamérica, en Brasil se convocó una huelga general el 14 de junio contra la reforma de las pensiones de Jair Bolsonaro. Las reivindicaciones, no obstante, fueron más allá de eso incluyendo la defensa de la educación y las refinerías que pretenden ser privatizadas. A esta huelga fueron llamados los y las trabajadoras petroleras, estudiantes, conductores de bus… principalmente. Durante la jornada, hubo paros parciales en el transporte público, bloqueos de carreteras y universidades en las principales ciudades del país. También se registraron paros en correos, sector bancario y petrolero, habiendo más de 45 millones de trabajadores que secundaron la huelga. En Chile, desde junio se ha convocado una huelga indefinida en el sector educativo, cuyas reivindicaciones superan la mera cuestión salarial, pasando a demandas como la mejora de las condiciones laborales, los ratios y la sobrecarga del personal docente, el pago de la deuda histórica y la participación del personal en los cambios curriculares. Todas estas reivindicaciones tienen como punta de lanza el fortalecer la educación pública como eje central de la movilización, superando lo exclusivamente gremial.

En el ámbito de la vivienda, Portugal anuncia la regulación de los precios del alquiler, un hecho histórico a nivel mundial, y entrará en vigor este 1 de julio. Esta medida también se ha hecho eco en Nueva York, donde el gobernador Andrew Cuomo firmó un paquete de medidas de protección al inquilinato, entre ellas la regulación de los precios.

Esta primavera en España también ha sido el año de las elecciones, juntándose las generales en abril y las municipales, autonómicas y europeas en mayo. Los resultados de las generales dan como vencedor al PSOE, seguido del PP y Cs. Podemos queda en 4ª posición y destaca la entrada de Vox por debajo de Podemos. La victoria del PSOE apunta al voto útil por la entrada de la derecha, cuyos votos se repartieron entre Cs, PP y Vox. En las municipales, de los ayuntamientos del cambio logrados en Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza y Cádiz, solo se mantuvieron Valencia, Barcelona y Cádiz. Madrid y Zaragoza tendrán ayuntamientos de derechas entre PP, Cs y Vox. En resumen, el mapa político tras las elecciones con la entrada de Vox ha quedado tintado de social-liberalismo por el voto útil contra la derecha y unos partidos de la «nueva política» que está encajando poco a poco más como partidos del Régimen.

Fuera de nuestras fronteras, en Asia, durante el domingo de Pascua del 21 de abril se produjo una serie de atentados suicidas en Sri Lanka, dejando unas 290 muertes y más de 500 heridos. Los ataques terroristas se produjeron en iglesias cristianas y hoteles de lujo, apuntando como objetivos el turismo y la minoría cristiana del país. Sin embargo, ningún grupo terrorista se atribuyó la autoría de los atentados aunque el gobierno ya había recibido alertas de la policía por riesgo de atentados.

Siguiendo en Asia, desde los años ’80 China era compradora de basura occidental, un negocio en que aparentemente era un «win-win» ya que occidente consigue una salida para los residuos plásticos que generan, mientras que China ganaba combustible para generar energía. No obstante, en el 2018 prohibió la importación de más plásticos por la dificultad en el reciclaje principalmente, lo que ha hecho que estos residuos acaben derivándose en otros países del sudeste asiático como Malasia y Filipinas. La acumulación de estos residuos y la contaminación en estos países ha hecho que la ministra de Medio Ambiente de Malasia Yeo Bee Yin dijese «basta» al descubrir que la basura estaba entrando ilegalmente en el país y ha declarado que la devolverá a sus países de origen. El presidente filipino Rodrigo Duterte, bastante encendido, declara la guerra a Canadá y amenaza con devolverles los contenedores de basura llegados en 2014.

De guerras podemos seguir hablando como la guerra comercial entre EEUU y China iniciada por Trump hace más de un año, pero en este punto se encuentra las sanciones contra Huawei. Las sanciones recaen principalmente en la prohibición del acceso al ecosistema de Android, lo que le dificultará el acceso a los mercados occidentales aunque no tendrá afectaciones en el mercado interno chino. También Huawei se vería afectado en el corto-medio plazo son los procesadores comercializados por ARM. Pero dichas sanciones no atacan únicamente a los dispositivos móviles, sino también a la implementación de la red 5G, una infraestructura de red más potente que la 4G que será precedente para el desarrollo de las «Smart cities», donde se conectarán millones de dispositivos y se transmitirá información en tiempo real. La finalidad de EEUU es evitar que China le dispute la hegemonía económica y tecnológica global en una coyuntura de crisis capitalista en un mundo cada vez más multipolar.

En el continente africano, Sudán pasa por una aguda crisis tras la visita del FMI el año pasado, en la cual el gobierno de Omar al Bashir recortó los subsidios sociales y la inflación está alrededor del 70%. El precio del pan se triplicó, la tasa de desempleo ya es la quinta más elevada del mundo, escasea el gas y los cajeros están vacíos en su mayoría. Desde principios de año, en el país se está produciendo una oleada de protestas y violencia por parte de las fuerzas represivas del Estado en ocasiones con fuego real. El 3 de junio el gobieno dirigido por el Consejo Militar de Transición desalojó la acampada de protesta con casi 3 meses de duración frente al Cuartel General del Ejército en Jartum, en el contexto de revueltas populares que lograron que el 11 de abril el ejército arrestara al dictador Omar al Bashir. A pesar de ello, las protestas continuaron presionando para que la transición hacia la democracia sea un proceso liderado por personalidades civiles.

De vuelta a Latinoamérica, el 30 de abril hubo un intento fracasado de golpe de Estado en Venezuela, una artimaña orquestada por la oposición en la cual llevaron bajo engaño a militares de las Fuerzas Armadas para derrocar el gobierno de Maduro. Muchos de esos militares regresarían por voluntad propia a sus puestos dejando el intento en un rotundo fracaso, y los pocos que se mantuvieron del lado de los golpistas están solicitando en embajadas, así como recibieron apoyo de los EEUU. Este intendo de golpe de Estado ha tenido un impacto mínimo y ha recibido la condena de la ONU y de varios países.

En Honduras, las protestas continúan ante el anuncio en abril de los decretos del Ejecutivo de Juan Orlando que atacarían las condiciones en la sanidad y educación, obligándole dos meses después a derogarlos. No obstante, las protestas continuaron pidiendo la salida del presidente, ya que, sumando la situación económica del país pasa por una grave crisis en la cual alrededor de un 65% de la población del país vive en la precariedad, hay que destacar las irregularidades cometidas en las últimas elecciones. En contrapartida, el presidente militariza las calles ante las continuadas protestas, pero se encuentran también que la policía se subleva contra el gobierno y se pone del lado del pueblo, declarando que no van a reprimir a su propio pueblo.

Finalmente, nos llegan las noticias del anarquismo organizado en Francia, en donde la organización Alternative Libertaire y la Coordination des Groupes Anarchistes se fusionan para crear una sola organización llamada Union Communiste Libertaire, tras la celebración de un congreso fundacional el 10 de junio. Así pues, AL se disuelve para iniciar una nueva etapa en una organización política como la UCL cuyo objetivo es la construcción de un modelo de sociedad basada en la democracia directa, la autogestión y el federalismo, y que continuará la lucha con los chalecos amarillos, en las huelgas y sindicatos, en la lucha migrante contra las fronteras, contra la opresión de género y la LGTBIfobia y hacia la huelga general, con el comunismo libertario como objetivo final.

Unas notas finales

El cambio climático es un tema que está a la orden del día, pues la comunidad científica ya había alertado a finales del año pasado que si la tendencia no se revierte, en unos 11 años los efectos del calentamiento global serán irreversibles. En la última semana de junio, la primera ola de calor este verano llegó con temperaturas que superaron los 35º en muchas zonas de Europa, y en Kuwait se registró la temperatura más alta en la Tierra, alcanzando los 63ºC, así como registros de altas temperaturas en toda la penínusla arábiga y la India, llevándose varios de miles de muertos en total por la ola de calor. Relativo al tema, la guerra de las basuras visibiliza el enorme despilfarro y residuos que genera occidente. La prohibición total a la importación de basuras por parte de los países del sudeste asiático deberá obligar a los países occidentales a replantear su modelo de despilfarro.

La limitación de precios del alquiler del que ha sido pionero Portugal es una reivindicación que se ha ido escuchando entre los movimientos por la vivienda en España, ante el nuevo pelotazo del alquiler provocado por un mercado inmobiliario desregulado y enfocado a la especulación, provocando así la expulsión de las vecinas de su barrio y la gentrificación. Esta es una de las reivindicaciones que serían clave para el actual movimiento por la vivienda, que junto al aumento de un parque público de vivienda de gestión municipal podrían ser las puntas de lanza de cara a conquistar un derecho básico: una vivienda digna.

Las revueltas de Sudán nos llega en medio de la sobreinformación del mundo occidental, en un continente del que poco se habla pero no por ello menos relevante. La transición democrática del país no va a ser un camino fácil, ya que en el CMT, el organismo de transición, existen influencias de los militares del país e intereses de los islamistas de controlar este proceso. La falta de actores de izquierdas con un programa para el país con influencia en la sociedad sería una dificultad añadida para lograr un país soberano y salir de la crisis de la deuda impuesta por el FMI.

Volviendo a España, con estas elecciones se cierra un ciclo político en el cual las calles vuelven a estar vacías para acudir a las urnas en un intento de frenar a la ultraderecha. Cabe señalar igualmente que la «nueva política» ha demostrado sus limitaciones, superada por el miedo y los ataques de la derecha, y que lejos de movilizar las calles las había vaciado. Su incapacidad para gobernar les ha restado credibilidad. Este auge de la derecha tiene varias causas, entre ellas, la falta de programa de mínimos por parte de la izquierda en general, no para ser oposición, sino con ambición de ganar. Tenemos claro que el fascismo no se detendrá votando, sino a través de las luchas sociales con un posicionamiento político claramente socialista, con hojas de ruta y programas ambiciosos en vez de tímidas voces moralistas y derroteras que nada más apuntan a ser mera oposición. En este verano nos toca de nuevo reflexionar sobre la actual coyuntura y comenzar a pensar los programas, hojas de ruta y alianzas que necesitamos para abrir un ciclo desde abajo, teniendo en cuenta el calentamiento global que dejará de ser música de fondo a ser un grave problema a nivel mundial.

Balance trimestral de coyuntura: Enero a Marzo 2019

En este 2019 nos trae entre manos un propósito para este año muy sonado en las redes sociales: la masculinidad tóxica, que básicamente son las actitudes machistas . El anuncio de Gillette refleja este hecho y ha causado la ira de millones de hombres que han sentido atacada su masculinidad. Dejando esta anécdota curiosa pero no por ello menos relevante, volvemos con el resumen trimestral de la coyuntura en este período.

Acontecimientos

El comienzo de año está siendo agitado y el nivel de conflictividad social se sigue manteniendo mientras vemos cómo día a día las tensiones aumentan por la amenaza de la extrema derecha. Para abrir boca, destacamos las numerosas huelgas que hemos presenciado durante este primer trimestre tanto a nivel del Estado español como internacional, siguiendo con los juicios del Procés y más conflictos sociales y políticos fuera de nuestras fronteras.

Nada más comenzar la primera semana laboral de enero, la plantilla de Cacaolat en la planta de Santa Coloma de Gramenet en Catalunya convoca una huelga indefinida. Esta situación tuvo el antecedente que data de 2017, cuando la empresa presentó una modificación sustancial de las condiciones de trabajo afectando negativamente a la negociación del convenio, a lo que en 2018, se le ha sumado la aplicación de un calendario laboral de operaciones que impedía la conciliación entre la vida laboral y familiar. La gota que colmó el vaso fue el apretón de tuerca que intentaron realizar la dirección de la empresa, y la plantilla convocó una huelga indefinida que acabaría en 5 días con la retirada de las modificaciones del calendario previsto para este año. La huelga tuvo además la solidaridad de numerosos establecimientos mostrando mensajes de apoyo y contribuciones a su caja de resistencia.

En pocas semanas, estallaron las huelgas del taxi en Barcelona y Madrid pone de nuevo sobre la mesa el cuestionamiento de los modelos de explotación laboral más salvajes de estos últimos tiempos patrocinados por Uber y Cabify, que bajo el paraguas de la «economía colaborativa», ofrecen precios a la vez volátiles y competitivos a costa de dinamitar los derechos laborales y entrar en competencia desleal en el sector del taxi. La huelga indefinida en Barcelona concluye con una medida del Govern de regulación del servicio de VTC principalmente en tiempos de precontratación, hecho por el cual Uber y Cabify anuncian la marcha de Barcelona. Similares medidas se aprobaron también en el País Valencià y Andalucía. No obstante, en Madrid la situación es diferente, ya que la proporción de VTC con respecto al taxi es casi de 1 a 1.

Además de las huelgas por motivos estrictamente laborales, hemos vivido otras como la del 21F contra el juicio-farsa contra los presos políticos catalanes convocada desde los CDRs principalmente. Sin duda, la huelga que sigue dando de qué hablar ha sido la huelga feminista del 8 de marzo coincidiendo con el día internacional de la mujer trabajadora, donde por segundo año consecutivo el movimiento feminista continúa manteniéndose fuerte desde las movilizaciones del año pasado. Otra reciente huelga estudiantil a nivel internacional ha sido la que se ha venido organizando en el resto de Europa por el clima: Fridays for Future es la plataforma en la cual la juventud está tomando conciencia sobre el futuro que les espera ante un calentamiento global que será irreversible si continúa la emisión de contaminantes y la depredación capitalista de los recursos naturales.

Llegando al panorama internacional, India ha vivido otra huelga general masiva de dos días en enero convocada por los sindicatos del país contra las políticas antilaborales del gobierno de Modi. Los paros generales afectaron a sectores como la banca, los transportes, la industria y el sector público, a los que también se han sumado los agricultores. Al anuncio de recortes en derechos laborales, se le suman la subida de los precios de la cesta de la compra y unas promesas de creación de empleo que no llegan. Uno de los logros más destacados de esta huelga es en el sector público, obligando al gobierno a conceder mayor participación a los sindicatos.

Continuando en Asia y en el mismo mes, la huelga en la industria textil tiene como protagonistas a las mujeres trabajadoras contra las multinacionales como H&M, Inditex, Mango, Primark, etc. Las condiciones de esclavitud que viven ellas en esta industria se hicieron eco allá por el 2013 tras el derrumbe del edificio Rana Plaza en Savar, dejando más de mil muertes. Las promesas de una subida salarial del 50% no llegaron por la negativa de las fábricas a pagar ese aumento, subida que las trabajadoras consideran aún insuficiente por la continua alza del coste de vida. Resultado de ello, hicieron este llamamiento a la huelga que ni es la primera ni la última. En las anteriores jornadas de huelga en el verano pasado, se le sumaron los portuarios a reivindicar una mejora salarial. El conflicto durante las jornadas de huelga escalaron en acciones como cortes de carreteras, protestas para colapsar el centro de las ciudades y destrucciones de maquinaria en alguna ocasión. LA respuesta a estas protestas fue la represión, el lockout (cierre patronal) y las llamadas al orden. Las protestas parecen continuar hasta que se satisfagan las demandas de las trabajadoras.

Siguiendo con las huelgas, Leyla Guven, la copresidenta del DTK y diputada del HDP se pone en huelga de hambre desde finales del 2018 para exigir el fin del aislamiento de Abdullah Öcalan. A mediados de febrero cumplió 100 días de huelga que continúa en su propia casa tras ser liberada de la cárcel. Su principal reivindicación sigue siendo la libertad de Öcalan y no su propia libertad. Además, negó el tratamiento médico, por lo que fue dada de alta del hospital a los pocos días de ingresar para continuar el ayuno en casa. El copresidente del DBP, Mehmet Arslan, dijo lo siguiente: «Nuestra amiga Leyla Guven declaró que no pondría fin a su acción a menos que se satisfagan sus demandas [..]». En el mes de febrero, tuvieron lugar la marcha internacionalista por la libertad de Öcalan en un recorrido desde Luxemburgo hasta Estrasburgo. En marzo, Leyla hace un llamamiento a finalizar las acciones de sacrificio que continúan miles de presos kurdos en Turquía pero exige que las organizaciones sociales y políticas y las instituciones Europeas tomen medidas al respecto y cumplan las demandas del fin del aislamiento a Öcalan, para permitir la visita del abogado y sus seres queridos.

Buenas noticias nos llegan también desde Rojava, donde las SDF y las YPG/YPJ han anunciado la expulsión del Daesh en Siria tras tomar el control del pueblo de Baghouz, en la provincia de Deir Ezzor. Esto supone el fin del califato -que no del Daesh aún- en Siria, en una guerra que ha dejado unos 11.000 combatientes mártires. No obstante, la situación sigue siendo complicada, ya que Turquía se está preparando para iniciar la ofensiva sobre Rojava, y esto sumado a la indecisión de las potencias mundiales que anuncian su retirada pero siguen teniendo operativos en la zona. A esto hay que sumarle el fracaso de las negociaciones con el régimen de Assad, que exigía el fin de la autonomía kurda a cambio de la defensa de las fronteras del norte. En el mes de marzo, nos ha dejado Lorenzo Orsetti, anarquista internacionalista italiano que combatió junto a las YPG contra el Daesh dejándonos unas emotivas palabras de las cuales nos quedamos con la frase «toda tormenta comienza con una simple gota de lluvia. Tú debes ser esa gota».

De vuelta al Estado español, la represión vuelve a ser tema candente en enero, comenzando con el desalojo a través de un asalto policial al gaztetxe Maravillas en Iruñea, edificio de la diputación de Navarra que ha sido tapiado y el en el lugar se desplegó un fuerte dispositivo policial que han rechazado vecinos y comerciantes. La actuación policial en el desalojo y durante las protestas dejó decenas de jóvenes heridos tras haberse comunicado en una rueda de prensa. Los juicios del Procés deja a la luz el Estado profundo de este país, en el cual siguen en prisión preventiva sin haber cometido delito alguno, los jueces asignados para el caso son todos conservadores del entorno cercano al PP y la mayoría de testimonios son policías que van a participar en la brutalidad policial del 1-O. La maquinaria represiva del Estado español no se detiene, arrestando en Madrid a 8 militantes de Arran, más detenciones y citaciones a militantes y alcaldes que apoyaron el referéndum.

Siguiendo en un breve vistazo por Europa, este año la economía italiana entra oficialmente en recesión y con una deuda del 132% del PIB. En Francia, las protestas de los chalecos amarillos continúan bajo amenaza del gobierno de sacar los militares a la calle, demostrando en estos últimos meses su incapacidad para contener las protestas que sufre por todo el país.

Cruzando el charco, la situación política de Venezuela vuelve a tensionarse tras la autoproclamación de Juan Guaidó como presidente de Venezuela, provocando episodios de violencia callejera por parte de la oposición. Una vez más, EEUU intenta desestabilizar el país y tumbar el gobierno de Maduro utilizando el golpismo de la oposición, el cual Trump le echa más leña al fuego reconociendo a Guaidó como presidente. En Haití, la situación de pobreza extrema, la falta de espectativas y el abandono a su suerte por parte de la comunidad internacional ha provocado una oleada de revueltas por el país. En México, los sicarios del gobierno asesinann a Samir Flores, de Amilcingo, una persona alegre, platicador y solidario, dedicado a la agricultura orgánica, la radio comunitaria y la lucha contra la termoeléctrica de Moleros, un megaproyecto que amenaza la supervivencia de los pueblos de la zona y con un gran impacto ambiental sobre la agricultura local, el agua y el aire. En Colombia, las protestas de la Minga continúan ante la negativa del gobierno a dialogar con las comunidades indígenas del Cauca que reclaman su soberanía. En Brasil, en los tres primeros días de marzo, tuvo lugar en Porto Alegre unas jornadas del anarquismo social y organizado remarcando la importancia de la organización política y con el objetivo de consolidar los procesos de creación de organizaciones políticas anarquistas así como avanzar en la coordinación a nivel regional, estrechar lazos, trabajar conjuntamente en la creación de teoría, herramientas de análisis de coyuntura y estrategias para el período.

En Nueva Zelanda, nos llega la noticia del atentado fascista grabado y emitido en directo por Facebook del tiroteo en una mezquita, cometido por terroristas supremacistas blancos que dispararon a quemarropa con armas que llevaban grabados nombres de fascistas, entre ellos Josué el asesino de Carlos Palomino. El tiroteo dejó una cuarentena de muertes y el gobierno neozelandés eleva el nivel de alerta.

En el ámbito de la cultura, en los premios Goya 2019 encontramos una lista en las que destacan las temáticas políticas y sociales críticas.

Terminamos la sección mencionando el derrame de más de 2000 toneladas de fuel y sustancias tóxicas en el golfo de Vizcaya tras el hundimiento del carguero Grande America. La marea se extiende alrededor de 50km² y está causando un grave impacto en el ecosistema local, amenazando con llegar a las costas del golfo.

Unas notas finales

Este año ha comenzado con huelgas sonadas que, tanto pequeñas o grandes, como laborales o sociales, mantiene su sentido de clase y una herramienta de lucha para la clase trabajadora. Asimismo, ponemos el ojo en esas dos grandes huelgas en las periferias de las metrópolis capitalista: India y Bangladesh, donde se hace cada vez más evidente la necesidad de mejorar las condiciones laborales a través de la lucha de clases. La consolidación y crecimiento del movimiento obrero allá será decisiva para luchar contra las multinacionales de capital occidental en sus centros de producción. Además, pone sobre la mesa la cuestión del sujeto político: no hay que buscarlo bajo las piedras siguiendo criterios blancos y occidentales, sino que las encontramos allá donde exista un verdadero conflicto de clases. Aquí en Europa, las huelgas más importantes las hemos visto en Francia, y las del sector del taxi y del 8M en España, aunque si bien esta última el seguimiento no fue tan notable, las manifestaciones en muchas ciudades del territorio español fueron masivas. De estas dos huelgas extraemos dos grandes reflexiones clave: la necesidad de poner freno al neoliberalismo salvaje que supone la uberización evidenciada en las huelgas del taxi, y el potencial que tiene el movimiento feminista en estos días, del cual tenemos que aprender el resto como ejemplo de empoderamiento, trabajo constante y acierto. Además, pone sobre la mesa una cuestión imprescindible: la clase obrera es diversa y por tanto, la lucha de clases ha de ser interseccional.

Siguen candentes los temas relacionados con el auge de la ultraderecha, las próximas elecciones y el cambio climático. Temas que evidencian la urgente necesidad de construir una alternativa política real de caracter socialista con un programa que confronte con la del fascismo. Su crecimiento se debe a que han sabido adaptarse a los tiempos y ya tienen un proyecto político. Por ello, al fascismo no solo se ha de combatir desde las calles, sino también imprescindible combatirlo a través de un proyecto político que en sí mismo sea totalmente incompatible con la ultraderecha en sentido propositivo, no con el contra delante ni con el anti.

Sin duda, actualmente el cambio climático está siendo la amenaza a escala global más importante de este año y seguramente los próximos. La vorágine capitalista y su crecimiento infinito está amenazando gravemente la vida en la Tierra, cuyas consecuencias más visibles son la contaminación masiva, el agotamiento de los recursos naturales (combustibles fósiles principalmente), la destrucción de tierras y pueblos que la habitan, la pérdida de la biodiversidad y la extinción de especies… Los síntomas ya son sobradamente conocidos: aumento de las temperaturas medias globales, calentamiento de los océanos y alteración de las corrientes marinas, el deshielo de los polos, el agujero del ozono, el aumento de las condiciones meteorológicas extremas y catástrofes naturales, la extensión de enfermedades tropicales y especies invasoras, la subida del nivel del mar… Todas estas consecuencias las sufriremos las generaciones más jóvenes, y evidencia la necesidad de combatir el capitalismo antes de que este sistema destruya nuestro planeta. Los gestos individuales no son suficientes, las grandes multinacionales y la industria son los mayores responsables del cambio climático. Aquí, el potencial de cambio reside en el ecologismo radical y las luchas por la tierra de los pueblos indígenas, pues es en la defensa de sus tierras la clave para frenar megaproyectos extractivistas.

Una mirada hacia dentro, hacia el mundillo anarquista, la entrada de un compañero a las listas de la candidatura municipalista Más Madrid ha causado revuelos pero a la vez importantes reflexiones al respecto: se evidencia la falta de infraestructuras para sostener económicamente a la militancia en nuestra etapa adulta y un proyecto político que permita dotar a los movimientos sociales de una hoja de ruta que avance hacia el socialismo libertario. La influencia del anarquismo actualmente solo es a nivel local, y se hace cada vez más necesario la presencia a nivel macropolítico. Si bien, este nivel aún se nos queda lejos porque todavía no puede considerarse que el anarquismo sea un movimiento, ya que carece de estructura y organizaciones que trabajen bajo un mismo proyecto político y tenga inserción en la sociedad. Así es cómo de nuevo nos encontramos ante un momento en que lo electoral vuelve a estar en los debates de la opinión pública y nos encontramos por enésima vez la misma campaña por la abstención activa sin un programa que hable de vivienda pública, de negociación colectiva, de remunicipalizaciones, de servicios públicos, de economía social, … por poner algunos ejemplos. La razón de tener un programa es la de afilar las puntas de lanza para los movimientos sociales y legitimar las luchas que se dan a nivel local, ya que son la base y el tejido social real para poder implementar el programa. Este programa debe ser una firme apuesta por el socialismo libertario que confronte la ofensiva neoliberal y sus crisis eternas así como el avance del fascismo en este ciclo político.

Durante los próximos meses en España habrá elecciones y veremos cómo encararemos el ciclo político post-electoral, así como contemplamos la situación de Siria ahora sin el Daesh en el mapa pero con la amenaza de Turquía, Iraq e Irán, y las potencias occidentales que anuncian su salida pero no retiran sus efectivos en la zona. Miraremos también cómo evoluciona la coyuntura en América Latina con Bolsonaro en Brasil y el golpismo en Venezuela: en el primero por la escalada de la represión y el conflicto social y en el segundo, el petróleo donde EEUU quiere meter mano. Mientras tanto, en España, la amenaza del trifachito llama a la población a votar para evitar que ganen, pero sabemos que votando o no, las calles no pueden vaciarse. No debemos olvidar que nuestro poder real no está en la capacidad de voto, sino en nuestra capacidad de articularnos como pueblo soberano (parafraseando a Voltairine de Clerie relativo a la capacidad para parar la producción de la clase trabajadora).

Centenario de la Huelga de La Canadiense: Lección histórica sobre cómo conquistar derechos luchando.

El conflicto laboral que estalló en febrero de 1919 en la empresa de Riegos y Fuerzas del Ebro, más conocida como ‘La Canadiense’, y tras 44 días de huelga indefinida paralizando la industria catalana, acabó con la promulgación en el Boletín oficial del Consejo de Ministros de la jornada laboral máxima de ocho horas diarias. Posiblemente el ejemplo histórico de mayor éxito sindical a nivel internacional fruto del apoyo mutuo obrero y la organización desde abajo, que además consiguió la readmisión de los trabajadores despedidos y un aumento salarial.

Un relato histórico que ahora cumple cien años, y que es imprescindible rescatar de la memoria colectiva porque es un capítulo vital redactado desde la acción común y la solidaridad obrera. Un hecho que aún puede seguir guiándonos, porque las herramientas practicadas por quienes nos precedieron en la lucha suman experiencias esenciales en el largo camino de la resistencia popular. Cuando más culpabilidad quieren hacernos sentir por nuestra situación de clase, es necesario convencernos de que somos el pueblo trabajador quienes movemos la sociedad y que está en nuestras manos transformarla.

Movimiento obrero y organización sindical en España frente al capitalismo financiero.

Los inicios del movimiento obrero español quedaban ya lejos en el tiempo, tras casi cincuenta años desde la fundación en el Congreso de Barcelona en 1870 de la Federación Regional Española de la Primera Internacional (FRE-AIT). Después del estallido de la Comuna de París (1871) y su imitación peninsular con la eclosión del movimiento cantonalista (1873) vino un periodo oscuro de persecución durante el régimen monárquico de la Restauración española. La represión a miembros de esta Federación Regional Española de la AIT fue continuada, salpicada de exilio a las colonias, encarcelamientos, ejecuciones, torturas; y una resistencia persistente por parte de las agrupaciones obreras.

De hecho, habrá que esperar hasta 1910 para la fundación de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) fruto de dos factores fundamentales: Una cantidad considerable de sociedades de resistencia esparcidas por el Estado español que no querían integrarse en la UGT, pues entendían que sus tácticas sindicales no eran las más adecuadas. Estas sociedades tenían un núcleo principal en Catalunya donde ya se había formado una confederación regional, Solidaridad Obrera.

También influyó un cambio de mentalidad en algunos sectores del anarquismo español que creyeron conveniente el uso de los sindicatos como herramienta de resistencia y lucha, la creación a través del sindicalismo revolucionario, y no solamente en el ámbito laboral, de la construcción de un tejido social como un frente amplio que anticipara la sociedad que las clases populares querían.

Sin la labor sindical, política y cultural del anarcosindicalismo no es posible entender la historia reciente del Estado español ni la de su movimiento obrero, pues se impulsaron nuevas estrategias de lucha y organización en un largo periodo de rearme material y conceptual de la clase trabajadora, que eclosionarían dos décadas más tarde con la Revolución social española en 1936. Sin embargo, en el contexto histórico que nos atañe para comprender la situación social previa a la huelga de ‘La Canadiense’, es indispensable mencionar el impulso obrero internacional que supuso la Revolución Soviética en 1917. Independientemente de las críticas antiautoritarias que puedan realizarse, estimuló un ciclo internacional de luchas y levantamientos, pues las clases populares observando el ejemplo soviético de emancipación se vieron alentadas a dejar posiciones de reacción exclusivamente y tomar la iniciativa con una agenda revolucionaria propia. El proceso de huelgas laborales en el Estado español es un ejemplo de esto, pero también lo son hechos como el conocido ‘Biennio Rosso’ al norte de Italia, o el consejismo alemán en la República de Baviera, todos ellos sucedidos en el mismo año 1919.

Aterrizando ya en el contexto de la huelga que trajo la jornada laboral de ocho horas, la empresa Barcelona Traction, Light and Power Company, Limited fue fundada por el ingeniero norteamericano Frederick Stark Pearson el 12 de septiembre de 1911, en Toronto, Canadá. Ese mismo año 1911, esta empresa creó en Barcelona la sociedad Riegos y Fuerzas del Ebro, nombre con el que operaría en España, aunque a causa de su origen, esta empresa fue conocida popularmente como La Canadiense, o La Canadenca, en catalán. Rápidamente consiguió adquirir otras empresas como Tranvías de Barcelona o Ferrocarriles de Barcelona; de manera que en pocos años se erigió como un monopolio financiero y empresarial.

La solidaridad por la readmisión laboral de ocho despedidos hace estallar la huelga.

Antes del estallido de la huelga, en el mes de enero, la Confederación Regional de Cataluña de la CNT organizó una campaña de mítines y difusión de las ideas libertarias en el Levante y Andalucía, enviando a estos territorios a sindicalistas destacados como Salvador Seguí, Ángel Pestaña o Manuel Buenacasa. Esta iniciativa anarcosindicalista alarmó al gobierno del Conde de Romanones y suspendió las mínimas garantías constitucionales, deteniendo a los cenetistas, cerrando sindicatos locales e incluso el periódico Solidaridad Obrera.

El día 2 de febrero de 1919 ‘La Canadiense’ despidió a ocho trabajadores de la sección de facturación por protestar al ver su sueldo reducido tras ser contratados como indefinidos tras un periodo como trabajadores temporales, y además por intentar organizarse sindicalmente.

El día 5 de febrero, los 117 empleados de la sección acudieron a la fábrica para iniciar un boicot como protesta ante el despido de sus compañeros, y negando reincorporarse a su puesto laboral hasta la readmisión de los mismos. Decidieron nombrar una comisión que acudiera a solicitar la mediación del gobernador civil, el presidente de la Mancomunidad de Cataluña y el alcalde de la ciudad de Barcelona en el conflicto abierto. Sin embargo, la empresa llamó a la policía para desalojar esa sección de la fábrica, despidiendo inmediatamente a todos sus trabajadores.

Estas acciones represivas tomadas por la empresa de ‘La Canadiense’ motivó que se extendiera la huelga por solidaridad a otras secciones de la fábrica como los cobradores de recibos, que iniciaron un paro indefinido el 8 de febrero, día en el que ya eran más de dos mil los despidos. Se  nombró un comité de huelga formado por algunos obreros despedidos y anarcosindicalistas, y contactaron con trabajadores de otra empresa barcelonesa, Energía Eléctrica de Cataluña, que comenzaron a solidarizarse y plantearon también realizar un paro laboral. De esta manera también se trascendía la simple huelga laboral, sentando las bases de una huelga social por los derechos sindicales.

A los dos días la empresa respondió con un comunicado acusando a los sindicatos de aprovecharse políticamente del conflicto. La tensión social se incrementaba, pues la dependencia de muchos servicios e industrias de la energía de La Canadiense forzaba el paro laboral, el 17 de febrero el sector textil se sumó a la huelga.

La ciudad de Barcelona se queda sin luz y la huelga general se extiende. 

El director general, Fraser Lawton, seguía sin negociar acerca de las peticiones del comité de huelga, y el 21 de febrero la huelga en el sector eléctrico era ya general, habiéndose sumado los trabajadores de todas las compañías eléctricas. La industria catalana y los transportes se encontraban casi parados en su totalidad, en los dos siguientes días la ciudad de Barcelona se vio sumida en la oscuridad ante la falta de suministro eléctrico. Los obreros estaban demostrando que si lo desean pueden parar la normalidad social cotidiana, porque son los que sostienen el mundo. El gobierno del conde de Romanones decide incautar la empresa, enviaría a elementos del Cuerpo de Ingenieros y la Armada para poner fin a la situación de paro social y restablecer el servicio, pero no consiguió ese objetivo. Algunos militares como Milans del Bosch, capitán general de Barcelona, consideraba que era necesario declarar el estado de guerra. El día 27 de febrero la huelga en las compañías de electricidad, gas y agua es total. Ante la incapacidad para resolver el conflicto, el conde de Romanones declaró ese mismo día que dimitiría cuando se restableciera el orden en Barcelona.

El 1 de marzo el gobierno se incautó del servicio de aguas de la ciudad y el alcalde se puso en contacto con el comité de huelga. Este presentó sus condiciones, dando un plazo de dos días para contestar. Las condiciones del comité de huelga eran las siguientes: la libertad de los presos encarcelados y su readmisión, la apertura de los sindicatos y la inmunidad del comité de huelga, y el establecimiento de la jornada de trabajo de ocho horas diarias.

Las propuestas fueron rechazadas por el gobierno y las empresas implicadas anunciaron que todos los trabajadores que no regresasen a su puesto de trabajo el 6 de marzo serían despedidos para siempre. Bastante lejos de doblegarse ante estas exigencias partronales, el 7 de marzo comenzaron una huelga en el sector ferroviario que el día 12 ya era general. El gobierno accedió a publicar un bando de Milans del Bosch que instaba a la vuelta a sus puestos de trabajo a los obreros movilizados en la huelga bajo pena de cuatro años de cárcel para aquellos que no se presentasen en sus centros laborales. La inmensa mayoría de trabajadores no se presentaron y más de tres mil personas fueron encarceladas en el Castillo de Montjuïc.

El final de la huelga y a la aprobación de la jornada de 8 horas laborales.

Los días 15 y 16 de marzo, en presencia del emisario del gobierno español, José Morote, se reunieron los representantes de La Canadiense y del comité de huelga, y el 17 de marzo se llegó a un acuerdo definitivo aceptando las siguientes peticiones de los trabajadores como consecuencia de su resistencia tras un mes y medio de huelga: La libertad para los trabajadores encarcelados, la readmisión de los trabajadores en huelga sin represalias, el pago de la mitad de los días que había durado la huelga, se establecería la jornada de 8 horas, y tras el acuerdo definitivo se levantaría el estado de guerra.

Para suscribir este acuerdo, el sindicato de la CNT convocó el día 19 de marzo una gran asamblea en Barcelona donde asistieron veinte mil trabajadores, se aprobó el acuerdo al que se había llegado y se daba un plazo de tres días para que el gobierno liberase a los encarcelados. El 3 de abril un decreto del gobierno español estableció la jornada de trabajo de ocho horas, para todos los oficios. Además, el auge de la CNT en el sindicalismo revolucionario se vería incrementado, culminando con el Congreso Nacional en diciembre de 1919 en Madrid. La organización sindical había vivido una experiencia de huelga laboral de 44 días que sentaría las bases de las luchas y resistencias en los siguientes años, haciendo frente a los sindicatos blancos de la patronal que se dedicarían a asesinar a sindicalistas principalmente en Barcelona; los años del plomo habrían llegado.

[México] Sobre la huelga de las y los trabajadores en Matamoros, Tamaulipas

Detrás de la huelga de entre 40 o 70 mil trabajadores y trabajadoras, hay 22 años de cacicazgo sindical, al frente del sindicato de jornaleros y obreros industriales de la industria maquiladora (SJOIIM), en ese tiempo el líder sindical no hizo sino enriquecerse a costa de las negociaciones que realizaba con las empresas y vender a los trabajadores el mejor postor.

22 años de despidos injustificados, malos tratos, acoso a las trabajadoras, 22 años de miseria a los trabajadores. Por sus parte fueron años de bonanza para los lideres sindicales y los dueños de las maquiladoras quienes amasaron sus fortunas y ganancias a costa del sudor y la vida de las trabajadoras, para muestra la manta que portaban las trabajadoras en la marcha de el pasado domingo, la cual decía «sindicatos y empresas matan a la clase obrera».

El sindicato y sus mecanismos de representación demuestran su incapacidad para operar a favor de la clase que representa, ya que esta diseñado de manera que los lideres sindicales y delegados negocien en lo oscuro con los empresarios, asegurando ganancia personales, peor miseria para la clase obrera en su conjunto. Por su parte las juntas de conciliación y arbitraje supuestamente imparciales favorece al empresario al sugerir que el obrero acepte las migajas que la empresa le ofrece. La administración publica por su parte presume estabilidad laboral y paz social para las empresas, lo que significa para el proletario precariedad, enfermedades de trabajo, bajos salarios, nula protección en accidentes laborales y finalmente su muerte.

Por eso la clase obrera en Matamoros se han levantado tras 22 años de pasividad, trabajadorxs de 45 empresas sindicalizadas en el SJOIIM se sumaron al paro laboral, ademas de algunas 3 o 4 empresas pertenecientes al sindicato de Jesús Mendoza.

El sindicato pretendía manipular el contrato colectivo de trabajo que indica que debe aumentar el bono único que corresponde al aumento del salario mínimo en la zona, que con el aumento del 100% en la zona fronteriza, con lo cuál se alcanzó un aumento salarial del 100% y un bono único de 32 mil pesos.

Ante su error la asociación de maquiladoras ofrece miserables aumentos y un raquítico bono con tal de que los 40 mil trabajadores regresen a trabajar. Sin embargo, al recibir los trabajadores asesoramiento de la Lic. Susana Prieto Terrazas se niegan a aceptar esos miserables aumentos y exigen que se respete el 100% de su contrato colectivo y sus prestaciones laborales.

La huelga  estalló el 25 de enero, aunque el paro de las maquiladoras ya llevaba varios días. Para el día en que es publicado este texto con nuestros compas de Regeneración Libertaria, son más de 42 plantas las que siguen en huelga a pesar de los múltiples intentos de romperla a través de engaños, arrestos y despidos. Pero algunas huelgas ya han tenido resultados satisfactorios para sus trabajadores, por lo que nuevas empresas se unen a la lucha, siendo Coca Cola la ultima de ellas hasta hoy.

El movimiento obrero que se esta gestando en Matamoros ya tiene a sus enemigos bien definidos, entre ellos el sindicato, las maquiladoras, las instituciones mediadoras de gobierno y los medios masivos de comunicación. Un enemigo interno son los trabajadores conformistas, los cuales como inocentes palomitas adulan la ideología empresarial que les dice que se puede Ganar-Ganar, lo cual es una mentira que no puede sustentarse en la realidad, si el obrero pierde la maquila gana, si la maquila pierde el obrero gana, las leyes de la economía no mienten.

CONTRA EL EMPRESARIO EXPLOTADOR

CONTRA EL SINDICATO

CONTRA LAS JUNTAS DE Conciliación y ARBITRAJE AMAÑADAS

CONTRA LOS GOBERNANTES AMANTES DEL EMPRESARIADO

CONTRA LOS MEDIOS MASIVOS QUE OCULTAN EL MOVIMIENTO OBRERO

Publicado originalmente en Orgullo Obrero

¡A la huelga compañeras! Libertarias en el 8M

Por Regeneración, Alasbarricadas y Portal Oaca

El 8 de Marzo de 2018 vivimos una movilización sin precedentes en las últimas décadas. Ese día se evidenció la fuerza de un movimiento decidido a enfrentarse al patriarcado y con ello, remover los mismos cimientos de nuestra sociedad.

Aún faltan varios meses para la próxima convocatoria, pero las asambleas organizadoras de muchas localidades y territorios ya se están reuniendo para preparar la próxima huelga feminista, que de nuevo contará con cuatro ejes: laboral, cuidados, consumo y estudiantil. En este contexto, de reflexión sobre la experiencia pasada y de trabajo de cara al futuro, hemos hablado con compañeras de organizaciones feministas y libertarias de diversas partes del estado sobre lo que implicó esta jornada de lucha para ellas, sus organizaciones y su entorno.

Os presentamos aquí un resumen de este intercambio en las palabras de algunas de sus protagonistas: Maribel, de Valencia, con 40 años de militancia a sus espaldas en colectivos libertarios, ecologistas, feministas y anticarcelarios; Nora, de Sevilla, que forma parte del colectivo Boreal; Yolanda, de Madrid, militante de CNT y Mujeres Libres que además colabora en el colectivo feminista de su barrio; y Kris, de la Ribera de Nafarroa, que tras participar en centros sociales de su zona milita en el sindicato de CNT de Gasteiz.

«Nos organizamos rápido y dejando muy de lado las diferencias políticas»

¿Qué es lo que ha propiciado la eclosión de una huelga organizada por y para las mujeres? Maribel nos habla del cambio de mentalidad que ha percibido en los últimos años: «las mujeres hemos llegado a un punto de saturación y de inflexión, estamos ya muy rabiosas y nada nos va a parar. Lo de La Manada ha hecho que el vaso rebose». El despertar de la rabia coincide con la certeza de que el sistema judicial sienta sus bases en una ideología profundamente patriarcal y reaccionaria, que en España «lo tiene todo atado y bien atado, tal como lo dejó el dictador». También fuera de nuestras fronteras existen referentes de la creciente tensión social en lo relativo a los derechos y la dignidad de las mujeres, las personas migrantes, y otros colectivos oprimidos, como las movilizaciones que tuvieron lugar durante el verano en Argentina en defensa de la ley del aborto, o la Women’s March en EEUU, que se celebró por primera vez en 2017 tras la victoria de Donald Trump y como reacción a las declaraciones machistas y racistas del presidente.

El proceso de organización y coordinación de una jornada como la del 8M tuvo distintas modalidades, según las capacidades de los colectivos implicados en su puesta en marcha. Maribel valora muy positivamente el proceso de autoorganización que desembocó en la huelga: «mucha participación, muchas acciones, mucha organización, mucho debate». Además, «todo trabajo colectivo crea redes, y eso es algo positivo e imprescindible para que la lucha tenga mayor éxito». Nora vivió la huelga «con mucha ilusión; nunca pensamos que pudiera llegar a tener tantísimo seguimiento en Sevilla». Añade que «nos pasamos semanas con la pancarta, haciendo panfletos y asistiendo a las reuniones de la AFUS (Asamblea Feminista Unitaria de Sevilla) ». Una convocatoria cuyo éxito se basó en la colaboración entre distintas asambleas y colectivos. Como afirma Yolanda, a pesar de que las mujeres anarquistas y libertarias eran minoría en Madrid, «nos organizamos rápido y dejando muy de lado las diferencias políticas. Los fines era comunes y eso era lo que importaba».

No faltan las voces críticas, centradas en las posibilidades que ofrecería una organización más horizontal. Yolanda, por ejemplo, encontró cierta verticalidad en la toma de decisiones dentro de la organización madrileña del 8M, a pesar de que «[las organizadoras] se definan continuamente como un movimiento asambleario y horizontal». Para ella, uno de los principales problemas sería dejar el liderazgo en manos de una minoría: si este movimiento «parase [con] el beneficio de unas pocas, se convertiría en un movimiento burgués. Me decepcionaría bastante». También está preocupada por el oportunismo de cara a la organización de la próxima cita. «Espero del próximo encuentro más claridad y más objetivos». Pese a todo, Maribel se mantiene optimista: «nos falta costumbre. Hubo algunas cosas confusas; la próxima irá mejor».

«Cuando me di cuenta, no podía moverme de donde me encontraba porque estaba repleto de gente»

La huelga, los paros, y las marchas en las distintas ciudades del estado español tuvieron un seguimiento masivo. De la situación en Sevilla nos habla Nora: «Estábamos en Plaza Nueva media hora antes de la hora de comienzo y ya había bastante gente, así que cogí el taco de panfletos y me fui a repartir. Cuando me di cuenta, no podía moverme de donde me encontraba porque estaba repleto de gente, me fue imposible volverme a reencontrar con mis compañeras hasta el final del recorrido. La policía tuvo que abrir calles paralelas a las del recorrido para que la gente pudiera pasar, aquí las calles en el centro son bastante estrechas». «En Valencia como en todas las ciudades, la huelga fue brutal», explica Maribel.

Pero la acción no se limitó a las concentraciones y las manifestaciones. Kris nos cuenta que »la presencia de mujeres en la calle fue increíble durante todo el día; hubo muchas acciones y piquetes».

«Algunas multas. Éstas fueron asumidas por el movimiento feminista de Gasteiz de manera colectiva»

La represión se ha centrado en lo económico. En Valencia »hubo multas a varios colectivos de mujeres por hacer piquete y repartir propaganda que creo que aún están por resolver». En Sevilla «ha habido multas en las manifestaciones contra la Manada, y la que se hizo a favor de Juana Rivas». A estos percances se ha respondido de manera solidaria: «como siempre, hemos intentado ayudar a las multadas montando actos y vendiendo cosas», nos cuenta Nora. Según Yolanda, «decidimos que el dinero que teníamos en la asamblea lo donaríamos a represaliadas que lo necesitaran, y mi sindicato decidió ayudar también a personas que no estuvieran sindicadas». En el caso de Kris «no hubo represión ni demasiada presencia policial. En los piquetes estuvimos prácticamente solas. Entramos al edificio del Corte Inglés y tuvieron que cerrar las puertas hasta que nos fuimos, entramos a numerosas tiendas de ropa, precintamos tiendas abiertas, repartimos mucha propaganda. Y apenas vino la policía, por lo menos de manera identificable. Incluso una treintena de mujeres entraron a la sede de la seguridad social y aunque vino la policía acabamos yéndonos casi voluntariamente. Esta cuestión de la no presencia policial nos enfadó un poco… ¿No nos toman en serio o que?. Hicimos esas reflexiones porque en la mayoría de las acciones, como digo, apenas apareció la policía, y eso que en Euskal Herria, cuerpos policiales hay de sobra.» Posteriormente hubo «algunas multas. Éstas fueron asumidas por el movimiento feminista de Gasteiz de manera colectiva. En CNT se hizo una caja de resistencia y no hemos tenido que usarla. »

«Si eres un sindicato mayoritario, dirigido en su mayoría por hombres, que estás atado a unas subvenciones…»

Respecto al papel de los sindicatos, no hay una postura unánime. En palabras de Yolanda, con «algunos me quito el sombrero [por] cómo curraron con las asambleas del 8M y entre nosotras», mientras otros «intentando saltarse las asambleas y haciendo nada, solo porque sabían que era una huelga muy mediática; en lo legal no se mojaron y en la práctica robaron protagonismo a las mujeres». Nora es mucho más tajante: «De UGT y CCOO imagino que la valoración que puedo dar es similar a la de las demás compañeras del país: nefasta. En las consignas no decían ni huelga feminista, sino “igualitarista”… Sin comentarios. Nos costó más de un cabreo». Para Maribel lo fundamental era que «las mujeres de un sindicato se organizasen y seguro que lo hicieron, al menos las de sindicatos anarquistas y nacionalistas». Para Yolanda la huelga representó una continuidad con su militancia sindical: «Estoy acostumbrada, como sindicalista, a trabajar la huelga desde mi organización. Tenemos nuestras dinámicas y pautas para hacerlo. En la calle no tuvimos problema. Estamos acostumbradas: trabajamos en los centros sociales, en los barrios, en las asambleas populares… ».

Para Kris la actuación de los sindicatos mayoritarios fue «Vergonzosa. Creo que los sindicatos quisieron dejar contentas a todas las partes con su propuesta de paros. También creo que el problema fue del mismo movimiento feminista porque se delegó en las representantes de los sindicatos que había dentro del movimiento feminista la cuestión de la cobertura legal de huelga. Considero que después del 8 de marzo de 2017 el resto de huelgas serán huelgas de 24 horas en las que no cabrá una propuesta de paros por lo absurda que era en sí misma. Hubo mujeres, que por ejemplo trabajaban en comedores escolares, que tuvieron que ir a trabajar de 15.00 a 15.15 porque el paro se acababa a las 15.00. Algunas mujeres que participaban en el movimiento feminista se escudaban en que era muy difícil realizar una huelga. Yo entiendo que si eres un sindicato mayoritario, dirigido en su mayoría por hombres, que estás atado a unas subvenciones y que tienes que cumplir unos cupos cuando propones alguna acción, desde ahí sea difícil. Me faltó humildad. Me faltó sinceridad. Me faltó que asumieran que desde esos sindicatos no se veía la huelga, y que se dejaran de excusas». «Entonces, hubo un proceso dentro de CNT entre las ciudades de Bilbao, Donostia, Iruñea y Gasteiz donde todas las mujeres afiliadas a CNT creamos comités de huelga para legalizar la huelga del 8 de marzo y que todas las mujeres que quisieran hacer la huelga de 24 horas pudieran hacerla con cobertura legal. Le propusimos al movimiento feminista de Gasteiz, en nuestro caso, y me consta que otras compañeras lo propusieron en otras asambleas del movimiento feminista, que también se difundiera esta cuestión, es decir, que aparte de difundir los paros propuestos por el resto de sindicatos, se difundiera que había cobertura legal para realizar la huelga y enfocar el 8 de marzo como se llevaba enfocando desde el resto de asambleas. Y así fue. El propio día las mujeres de CNT se unieron a todas las acciones que se habían propuesto desde el movimiento feminista, movimiento en el que algunas también participábamos para el 8 de marzo.» Aunque señala que «es verdad que la mayoría de las mujeres secundaron los paros propuestos por los sindicatos antes que la huelga. Esto se percibía en la acciones, puesto que las acciones mayoritarias fueron las que estaban comprendidas en esos horarios.»

Kris explica por qué la legalizaron de 24 horas: «Desde CNT la tuvimos que convocar porque no había otra, no porque seamos mejores, sino porque CNT tiene otra organización que permite convocar y preparar otra serie de cosas.» Y subraya que el movimiento feminista debe tomar marcar las pautas y no convertirse en un terreno de pugna entre sindicatos: «Creo que si la huelga feminista la propone el movimiento feminista y estamos de acuerdo y convergemos con sus ideas y principios los sindicatos deben reducir su trabajo al ámbito laboral, pero tiene que ser la asamblea la que decida. Al delegarse desde el principio esta cuestión, cada sindicato barrió para su casa. La propuesta de paros era absurda cuando el discurso de todas las asambleas que convocaron la Huelga para el 8 de marzo hablaban de huelga de cuatro ejes, como sabemos: huelga laboral, estudiantil, de cuidados y de consumo. ¿Cómo encajar la propuesta de paros en esos cuatro ejes? ¿Cuido de mis hijos e hijas desde que se levantan hasta las 11, de 11 a 15h no cuido, y de 15h hasta el siguiente paro si? No se sostenía. Por eso me pareció una actuación bastante vergonzosa, barrieron para su terreno sin tener en cuenta las condiciones de la huelga.»

«Terminamos muy, muy hartas de las preguntas de los hombres»

Yolanda no la vivió de forma muy distinta a otras huelgas. «No es la primera vez que la CNT apoya con su convocatoria legal una huelga con un contenido no sólo laboral. Ya lo hicimos con la huelga regional de la guerra de Irak, cuando el trabajo de difusión fue especialmente duro, ya que fue claramente boicoteado por los sindicatos mayoritarios que no apoyaron la huelga y se dedicaron a decir en los centros de trabajo que no era una huelga legal». Aunque para Maribel «sí que hubo diferencias respecto a la preparación de otras huelgas». En su opinión «no fue fácil explicar y dar a entender los objetivos hacia el exterior, pero hubo muy buena acogida por parte de mujeres ajenas al movimiento feminista».

El papel de los hombres fue otra de las cuestiones comentadas. Para Maribel «terminamos muy, muy hartas de las preguntas de los hombres de «¿y yo que hago?». Creo que más que no poder entender, no querían entender, ya que quedaba muy claro que lo único que no podían hacer era organizar; y después cada cual que piense y actúe como mejor crea pero sin ningún protagonismo, cosa a la que no están acostumbrados». «Creo que dentro de los hombres hay poca participación activa en el feminismo y media población no puede lograr nada sin la otra media». Para Yolanda «fue un mensaje confuso. Pero como mujer que está en una organización mixta legalizando una huelga, mi mensaje estaba claro». Kris nos cuenta que en CNT Nafarroa: «algunos de los compañeros del sindicato se organizaron para hacer el desayuno, la comida y la cena para ese día. También hicieron una caja de resistencia con lo correspondiente a sus sueldos de ese día para nosotras».

«Ha dado pie a tejer alianzas y a otorgar más repercusión»

La huelga ha conseguido poner el feminismo en la primera plana. Para Kris «la huelga ha supuesto la visibilización del trabajo que se lleva haciendo desde el feminismo en los últimos años, creo que ha servido de herramienta tanto para adentro como para afuera. Para afuera de los círculos feministas porque ha reflejado el empeño, la fuerza y el valor que hay en nosotras. La capacidad y las herramientas que hemos adquirido para poder conseguir el fin del patriarcado. Para adentro, por un lado, por exactamente lo mismo, por hacernos conscientes de lo que somos capaces, de que este camino es el correcto, de que la mayoría de personas que asistieron a las acciones y a las manis de ese día están ahí fuera en el mundo velando por una sociedad mas justa, más feminista.» Nora percibe que «desde entonces, resulta más sencillo difundir por redes sociales». Claro, que como señala Nora, «todo el mundo es feminista. Da igual si sabes algo más a parte del “es que todo somos iguales”, eres feminista, tienes una camiseta de Frida Kahlo comprada en ZARA. Se trata de un feminismo neutro, del que no molesta. Luego estamos las que molestamos un poquito y ya somos misándricas.»

La huelga también ha servido de revulsivo dentro de las organizaciones que la han apoyado. Maribel nos cuenta que «en nuestra organización sindical, el feminismo está más presente, se han creado espacios o herramientas». Kris nos cuenta que para las mujeres de CNT «el proceso de la huelga ha dado pie a juntarnos entre nosotras, a organizarnos con mujeres cenetistas de otras partes de Euskal Herria, de querer y ponerse hacer proyectos en común para abrir un proceso interno de debate a través del cual poder integrar el feminismo dentro de la organización». Un cambio que no se restringe a las mujeres pues «ha sido un pulso al patriarcado que se esconde dentro de algunas pautas, dinámicas y relaciones dentro de la mayoría de organizaciones y de la que no se encuentra exenta CNT. Un pulso que hemos ganado y que su eco ha sido «estamos aquí, no nos vamos a ir y el anarquismo será feminista o no será». Un pulso que se ha visto reflejado en muchos procesos que hemos abierto para dentro: expulsiones de acosadores, denuncias hacía artículos machistas que se encontraban vinculados a CNT. Y en el proceso de debate interno y de protocolo de agresiones en el que se está trabajando.»

En cuanto a las relaciones entre organizaciones y entre activistas Nora cree que «desde el 8M [las mujeres feministas] estamos mucho más unidas en Andalucía. Estamos intentando crear una coordinadora andaluza, y crear un encuentro feminista a nivel andaluz, nos gustaría reivindicar el poder de nuestra tierra, una gran olvidada». Yolanda, en la misma línea dice que «nos ha brindado la oportunidad de conocer [organizaciones] o de que se creasen otras nuevas muy interesantes». Kris ha observado que «la huelga ha dado pie a tejer alianzas y a otorgar más repercusión en las acciones propuestas desde los colectivos feministas». Para Maribel «todo trabajo colectivo crea redes y eso es algo positivo», pero dentro de unos límites, pues entiende que «el feminismo como todas sabemos abarca a derechas, a izquierdas, y a anarquistas; un amplio abanico que es irreconciliable porque dentro de él, como bien dice Ángela Davis hay mujer, raza y clase».

«Que se pare todo. Que tomemos las calles enteras y que solo estemos ahí fuera»

Pese a la reticencia de unos y otros, las mujeres organizadas están haciendo avanzar a toda la sociedad. Nora destaca que «son cada vez más pequeñas las chicas que veo en las manifestaciones, cada vez más pequeñas se dan cuenta de la opresión que sufrimos». Según Maribel «la huelga ha servido para que muchas personas conozcan y tomen conciencia del feminismo. Para que pierdan el miedo, aprendan la autoorganización y suelten toda la rabia que llevan dentro». Para Yolanda «que grupos grandes de personas que no se conocen se junten y hagan cosas ya es un paso. A nivel social ha devuelto la chispa».

Y para que esa chispa prenda, en lugar de apagarse, resulta fundamental la organización para el próximo 8M. Maribel espera que «siga adelante con más experiencia y formación». Yolanda considera fundamental «que se sigan reclamando como mínimo las propuestas que lucharon el año pasado y que ni el gobierno anterior ni el actual han solucionado». Para Nora, su mayor ilusión es que esta lucha continúe. «Ojalá tenga tantísima difusión como este año. Ojalá todo el trabajo de este año no haya quedado en vano, y todo lo que hacemos y trabajamos diariamente haya calado, al menos, un poco en la gente. Ojalá todo el esfuerzo se vea recompensado poco a poco». Kris espera «que más mujeres secunden la huelga de 24h. Que se pare todo. Que tomemos las calles enteras y que solo estemos ahí fuera, en ningún sitio más. Me gustaría que pudiéramos llegar a esas mujeres que no pudieron secundar la huelga, a esas mujeres que curran en curros sin contrato, que les supone muchisimo dejar de currar ese día, que su curro no es remunerado porque curran en casa». Pero también que se mejoren algunos aspectos, «el papel de los sindicatos dentro de las asambleas, el delegacionismo de la propia asamblea, el poco espacio para el debate…»

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