Balance trimestral de coyuntura: Junio a Septiembre 2018

Acontecimientos

Este verano, aun con las vacaciones, los conflictos sociales no han cesado, como por ejemplo la oleada del turismo masivo y las huelgas en Ryanair. Resumimos aquí los acontecimientos ocurridos más destacados en los últimos tres meses. Os animamos a incluir cualquier cuestión que consideréis relevante en los comentarios.

En España, tan sólo durante los primeros cien días del gobierno de Pedro Sánchez, ya han sido muchas las promesas del gobierno que hemos visto esfumarse: la derogación de la LOMCE o de la Ley Mordaza, o la publicación de la lista de beneficiarios de la última Amnistía fiscal. Ese tiempo lo ha aprovechado el PP, entre otras cosas, para agitar su renovado discurso xenófobo o para hundir aún más el prestigio de la universidad pública española mediante las mentiras de su líder con respecto a sus estudios regalados. Casado también nos ha traído de regreso a Aznar, que dejó claro que está lejos de arrepentirse por meternos en la guerra de Irak, o por su responsabilidad política en los atentados del 11M o la muerte de José Couso, o por la corrupción de su partido y de sus ministros. Dejó claro que, como el sinvergüenza que es, a él nada de esto le quita el sueño.

En este tiempo, la represión en el estado español no ha dado tregua. En los últimos días la justicia procesó a Willy Toledo por insultar a Dios y a la Virgen María. El actor se ha reafirmado repetidamente en sus declaraciones, acusando al estado borbónico de mantenerse en la época de la Inquisición, y se ha negado a acudir de manera voluntaria a juicio. Por otro lado, los procesados por el NoCaso del 14N, detenidos durante la Huelga General del 14 de noviembre de 2012 en Logroño, han sido condenados a penas de uno y cuatro años. Estos sindicalistas de la CNT han sido apoyados durante todo este tiempo, además de por su confederación, por la plataforma Stop Represión La Rioja, dedicada a documentar y luchar contra la represión en este territorio. Y es que, en respuesta al clima represivo impulsado por el régimen, surgen nuevas iniciativas en diversos territorios. Por ejemplo en Madrid, donde recientemente se presentó el Movimiento Antirrepresivo de Madrid, o Sevilla, donde se realizó hace pocos días un encuentro junto a Stop Represión Granada y Stop Represión Málaga organizado por Sin Miedo, organización antirrepresiva sevillana. Es una necesidad que estas iniciativas cristalicen, se organicen e impulsen un cambio en esta sociedad que camina decididamente hacia el autoritarismo.

En el plano laboral, podemos considerar algunas victorias logradas en los últimos meses. En julio vivimos el éxito de los trabajadores de Amazon de San Fernando de Henares en su convocatoria de huelga de 72h, que logró un seguimiento de la práctica totalidad de la plantilla y la reactivación de la mesa de negociación europea sobre las condiciones de trabajo en los almacenes. Además, los detenidos tras las cargas policiales han sido recientemente absueltos. No obstante, la movilización podría retomarse próximamente si la empresa no se decide a acabar con la precariedad laboral. También resultó un éxito la movilización de taxistas en Madrid y Barcelona ante el conflicto abierto con las licencias VTC, utilizadas por Uber y Cabify para reducir costes empeorando el servicio de transporte y las condiciones laborales de los conductores. La movilización logró el compromiso de Fomento para negociar una regulación. A finales de julio, una oleada de huelgas de tripulantes de cabina de Ryanair hizo que la compañía cancelase muchos vuelos, a la cual también se sumaron algunos pilotos. La huelga tuvo lugar en países como España, Portugal, Bélgica, Holanda, Italia y Alemania. Las reivindicaciones principales eran contra la aplicación de la legislación laboral irlandesa y obligarles a cotizar en Irlanda en vez de en sus propios países de residencia.

Este verano nos trae más victorias en el campo popular: la presión popular ejercida por los vecinos de Murcia ha logrado, después de meses de luchas y movilizaciones, conseguir el soterramiento del AVE y detener la construcción de los muros que pretendían partir la ciudad en dos. También la PAH ha logrado que se admita a trámite su propuesta de ley de vivienda (ILP) al Congreso.

Por otro lado, uno de los debates políticos más candentes de los últimos meses en el seno del feminismo y la izquierda ha tenido que ver con la legalización del sindicato de prostitutas OTRAS, con posiciones bastante encontradas entre quienes defienden la libertad de sindicación de las trabajadoras sexuales y quienes consideran esto una legitimación del trabajo sexual por cuenta ajena (proxenetismo). En Regeneración publicamos un interesante artículo al respecto. Las respuestas de los sindicatos han sido diversas. El debate ha generado un duro enfrentamiento sin dejar conclusiones definitivas.

En el plano internacional, vivimos la liberación de la joven activista palestina Ahed Tamimi. No obstante pese a esta feliz noticia, las violaciones sobre los derechos palestinos continúan. Recientemente se comprobó que ninguno de los 140 manifestantes, periodistas y médicos muertos en las protestas de marzo en Gaza iban armados; ya en abril el fiscal de la Corte Penal Internacional advertía que los líderes israelíes podrían ser procesados. Además, en julio, la Flotilla de la Libertad que transporta ayuda humanitaria a esta zona fue asaltada violentamente por las Fuerzas de Ocupación Israelíes.

En México, un alto número de cuestiones son dignas de analizarse. Destaca el proceso electoral que ha sido calificado de histórico por ser el que mayor cantidad de puestos ha dado, por ser el primero con la figura de las candidaturas independientes en todo el país y por ser extremadamente violento.

AMLO –el candidato de la izquierda oficial- se impuso de manera sorprendente sobre una derecha dividida en otros tres candidatos con personalidades autoritarias e intereses claramente neoliberales. Con 132 políticos asesinados y la iniciativa de privatizar las cuencas de agua del país, AMLO se perfila como la nueva esperanza del México que espera un cambio desde arriba. Falta ver qué puede hacer con esta esperanza que le ha sido depositada, pero al menos esperamos que este triunfo signifique una disminución en la desbordada violencia contra los pueblos, activistas y periodistas. Es de recordar que hace tan sólo unos días se cumplió el cuarto aniversario de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Para el otro México, el México que apunta a la autonomía y la autodeterminación, esta jornada sirvió para demostrar la convicción de cambio desde abajo y a la izquierda. Poblaciones como Nahuatzen y Santa Fe de la Laguna impidieron la instalación del circo electoral. Mientras tanto, el Concejo Indígena de Gobierno y su vocera Marichuy continúan su caminar por México visitando diversas ciudades del norte del país, visitas que han servido para reunificar causas entre las tendencias de izquierda no electoral. El caminar de los pueblos avanza y con ellos los colectivos urbanos de diversas partes del país afianzan el camino de la autonomía, pero falta mucho por hacer.

En Nicaragua continuaron las protestas y la represión gubernamental. Las razones para la protesta contra el gobierno de Daniel Ortega son múltiples: la corrupción, las traiciones al sandinismo y la imposición de medidas neoliberales, la penalización del aborto, el desmantelamiento de leyes y medidas contra la violencia machista, e incluso la violación de su propia hijastra. No obstante, el sandinismo de izquierdas se encuentra desarticulado. Mientras tanto, quienes lideran la oposición y aspiran a capitalizar el descontento son la patronal, la conferencia episcopal y grupos terroristas como la mara 19. Nuestra esperanza está con las organizaciones campesinas nicaragüenses que trabajan, a pesar del gobierno de Ortega, en defensa de la tierra y la vida.

En Argentina, el senado tumbó la ley del aborto previamente aprobada en el Parlamento. No obstante, la movilización popular ha demostrado, en una movilización sin precedentes, la legitimidad social de la medida, en lo que la mayoría de activistas feministas considera una victoria para la que ya no hay marcha atrás y han salido reforzadas tras estas movilizaciones, generando lazos y complicidades entre las compañeras, que han sabido meter en la agenda pública un tema muy importante para la vida de las mujeres en el país.

Unas notas finales

En el día de hoy hace un año, recordamos en Catalunya el día del Referéndum sobre la independencia en el cual hemos vivido un ejemplo de autoorganización popular para garantizar que ese día la gente pudiese votar. Aquel día, ante la brutalidad policial, recordamos los más de 850 heridos y cientos de colegios con daños materiales. A pesar de ello, el Sí consiguió algo más de 2 millones de votos, siendo el 90% de lo escrutado, finalizando el día con el pueblo en la calle celebrando que han podido votar. Dos días más tarde, tuvo lugar la huelga general en Catalunya convocada por los sindicatos alternativos y los CDRs, que aparecerán como un nuevo actor político en la región. No debemos olvidar este ejemplo de autoorganización popular, que hoy en día debe ser mantenida para las luchas sociales actuales con las miras puestas hacia lo material más que a la cuestión independentista.

El mapa geopolítico global va a sufrir cambios en este nuevo curso político, y veremos cómo quedará África en los próximos años tras el plan Marshall que está llevando a cabo China mientras Trump va virando hacia el proteccionismo para con Europa.

Para finalizar, queremos recordar a Samir Amin, fallecido el pasado 12 de agosto. Amin, marxista egipcio, aportó al mundo una interesante visión radical y no eurocéntrica, con teorías anticolonialistas para la emancipación de los países periféricos.

Algo que tenemos que aprender de los movimientos populares de América Latina, es que están siendo la oposición en las calles ante el imperialismo y el neoliberalismo. En este inicio del curso político, hace falta consolidar un movimiento popular de izquierdas en territorio español y europeo como alternativa, y oposición real a la ofensiva conservadora que está viviendo Europa ante el fracaso de la socialdemocracia. Solo un pueblo organizado es capaz de parar el fascismo.

[México] Un año de huelgas que aun no termina

Por Arnoldo Diaz

El 2017 fue registrado como un año de poca actividad huelguística por el INEGI, donde solo se registraron 17 huelgas a diferencia de las 43 del 2016. Pero, aunque no tenemos estadísticas profesionales, podemos asegurar que el 2018 ha sido un año de amplia actividad huelguista como de otras formas de resistencia.

Para visualizar la dinámica identificaremos tres tipos de huelgas:

  1. Laborales tradicionales: Aquellas huelgas cortas con demandas económicas específicas para un sector del mundo laboral.
  2. Sindicalismo autónomo: Huelgas y manifestaciones de trabajadores que buscan el reconocimiento de su sindicato o que ya se encuentran organizados en uno que no responde a intereses patronales.
  3. Huelga Estudiantil: Este tipo de huelga varía según la situación. Puede tratarse de demandas específicas o por mera solidaridad con alguna lucha.

En el primer tipo de huelga sobresale la huelga de los sindicatos universitarios quienes exigían el aumento salarial, entre otras demandas laborales que se han perdido con el lento pero fuerte proceso de privatización de la educación. La huelga se planteó la mesa de dialogo con el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT). De dicha amenaza destaca la huelga del SUTINAOE del 30 al 31 de mayo por el respeto al contrato colectivo firmado en el 2017, siendo la primera huelga en el estado de Puebla desde el 2012.

Cada año al menos una empresa se va a huelga por el incumplimiento de pago de utilidades, este año no fue la excepción y en Ciudad Juárez la Foxconn Santa Teresa se fueron a la huelga el 11 de mayo, la cual terminó ese mismo día por el compromiso de la empresa de respetar las utilidades y aumentar el salario a 3 mil trabajadores. Aunque corta, esta huelga es significativa porque Ciudad Juárez, Chihuahua se ha convertido en un punto de tención sindical bastante fuerte y activo. Las maquilas, el muro y el narcotráfico hacen de dicha ciudad un caldero de ánimos que no deben perderse de vista.

Pero como es evidente dichas huelgas no profundizan en el mejoramiento de la vida para la clase trabajadora, si acaso funcionan como frenos para la precarización que ya se siente pero que puede empeorar. Por esto es necesario pasar a revisar los casos del sindicalismo independiente.

La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) es una de las organizaciones en lucha con más historia y presencia en el país. Hoy son quienes llevan la punta de lanza en la defensa de la educación pública contra la Reforma Educativa del gobierno de Peña Nieto. Todos los años, ya sea en el centro, sur o norte del país salen a las calles para luchar por alguna consigna específica o para mostrar la solidaridad con otros movimientos sociales. Este año la CNTE llevó acabo dos semanas de actividades y protestas contra la reforma educativa, culminando en una huelga que se materializó como marcha desde Oaxaca, Michoacán, Guerrero, entre otros estados del país hacia la capital del mismo.

Más al norte, en el estado de San Luis Potosí, trabajadores despedidos de la Goodyear México exigen su derecho a la organización autónoma de un sindicato que haga respetar el contrato colectivo. Aunque la organización pareciera pequeña ha levantado nuevas esperanzas en el sindicalismo del noreste mexicano, zona donde desde hace años que la gran mayoría de los sindicatos responde directamente a los intereses patronales y gubernamentales.

La cuestión con el sindicalismo autónomo es que será autónomo más no anticapitalista y mucho menos antiestatista, esperan con ansias el cumplimiento de las promesas del presidente electo AMLO quien prometió entre otras cosas el aumento de apoyo para el Conacyt, razón por la que las huelgas fueron más pequeñas de lo que se esperaban, la revisión e incluso derogación de la Reforma Educativa, que ha significado una disminución de la actividad de algunas secciones de la CNTE y la promesa de reconocimiento al sindicato autónomo que mantiene a los compañeros de la Goodyear con la esperanza de que el acoso patronal pare una vez llegue el nuevo gobierno

Finalmente tenemos el paro de actividades de bachilleratos y facultades en la Ciudad de México a raíz de la represión contra estudiantes del CCH por parte de los grupos de choque conocidos como porros. La huelga siempre ha sido un recurso común en la capital del país y esta vez no fue la excepción. Más de 50 escuelas se fueron a paro de 48 horas exigiendo reformas en cuanto a la seguridad dentro de los planteles, la democratización de los puestos en los CCH entre otras demandas.

Éste es el panorama del movimiento huelguístico en México para lo que va del 2018, es así como nos vamos preparando hacia la toma de la presidencia de un nuevo partido autoproclamado de izquierda que ha prometido hasta lo imposible con tal de llegar al poder. Y no solo eso, así recibimos el final de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC) el cual mucho se celebra pero poco se dice. No será de sorprender que cuando las reformas que se hayan aprobado se pongan en práctica el gobierno de AMLO se sostendrá en arenas movedizas, ya que los sindicatos, las escuelas, los pueblos y los barrios están cada vez más y mejor organizados.

Huelga de taxistas, ¿por qué debemos apoyarla desde una práctica de clase trabajadora?

¿Qué tiene en común cualquier taxista con otro trabajador o trabajadora de cualquier otro sector laboral en la actualidad? Tienen en común unas condiciones sociales y laborales opresivas organizadas pormenorizadamente por el capitalismo global; y ese es el común denominador, el enemigo que padecemos. Me atrevo a destapar esta inmensa caja de pandora, conocedor de que no es el único análisis posible, ni seguramente sea el mejor, pero es probable que lo encontréis más interesante que las informaciones difundidas desde los medios de comunicación convencionales. Comencemos entonces por el principio…

Muy lejano queda el origen del taxi como profesión en el siglo XVI, con los primeros conductores dedicados al transporte en carruaje a cambio de una pequeña cantidad de dinero. Sin embargo, no será hasta las primeras décadas del siglo XX que se profesionaliza esta actividad laboral, regularizada bajo las normativas estatales. Por ejemplo en la ciudad de Madrid, en 1918 el reglamento de vehículos daba un plazo de un año para instalar taxímetros en todos los vehículos de alquiler. Las licencias de taxi eran entonces de 200, con la tarifa de una peseta por bajada de bandera y cuatro pesetas por la hora de parada; en los años 1950 el número de licencias otorgadas llegaba a las 6 mil, y ya en la actualidad y desde hace bastantes años el Ayuntamiento municipal de Madrid fijó esta cifra en 16 mil licencias de taxi, siendo 10 mil en Barcelona, unas 3 mil en Valencia y 2 mil en Sevilla. Un total de 65 mil licencias de taxi en el Estado español aproximadamente.

El sector laboral del taxi es, por lo tanto, un grupo profesional regularizado  tempranamente desde el Estado a través de normativas fundamentalmente municipales en las principales ciudades españolas, a su vez enmarcadas en unas normativas jurídicas superiores marcadas por unos intereses de clase evidentemente. Si bien una de las principales críticas al sector del taxi es el negocio en sí mismo que ha supuesto esta histórica regularización normativa en torno a las licencias, que los últimos años han generado la aparición de lobbies empresariales y trabajadores y trabajadoras precarias, las nuevas necesidades del capitalismo global dejan indefensas a miles de familias trabajadoras. Ya sean estos/as autónomos/as, la reproducción de la peor pesadilla del capitalismo para un trabajador/a, es decir, convertirte en tu propio jefe/a explotador/a, o ya sean estos/as asalariados/as; su condición de clase obrera, es decir, su no condición de clase dominante, deja bien claro a quién afecta sobre la realidad estos cambios en el sector del taxi. El sueño ansiado del capitalismo global: crear una falsa sensación de fin del trabajo asalariado tal y como lo conocemos, la instalación en nuestras cabezas de una dinámica social defensora acérrima de la tecnología y la gran mentira del progreso que suponen las aplicaciones telefónicas unidas a una exigencia individualizada de  servicios. Todo se reproduce a través de una tendencia de consumo a la carta de servicios, y la exigencia de unas peticiones individualizadas potenciadas por el capitalismo.

Otra de las características críticas sobre el sector el taxi es aquella realidad sociológica de que mayoritariamente es un sector laboral con escasa conciencia de clase, cuya actividad laboral se desarrolla en un idílico romance con expresiones de derechas (lectores de El Mundo y el ABC, oidores de la COPE, bandera patria y llaverito franquista…). Si bien es cierto que los clichés se conforman sobre una realidad palpable y generalizada, estos parecen quedarse inmutables con el paso del tiempo, y eso es una mala idea pensar que las comunidades sociales y laborales no tienen una evolución. ¿Por qué sectores como mineros o estibarores tienen una histórica vinculación a luchas cargadas de conciencia de clase, y por qué sectores como el del taxi están vinculados a una lucha gremial donde la derecha tiene una gran fuerza? Si en realidad los/as taxistas y sus familias, como ya hemos dicho, pertenecen a fin de cuentas a la clase trabajadora, independientemente de que la regularización histórica de su sector haya convertido a algunos/as de ellos/as en una pequeña aristrocracia obrera con tendencias conservadoras. Si apoyamos en el 2012 a los/as mineros/as en su lucha laboral, a pesar de no estar de acuerdo con un modelo energético basado en el carbón, por qué no deberíamos apoyar en el 2018 a los/as taxistas, aunque no estemos de acuerdo con su modelo de servicio completamente, o aunque no seamos usuarios/as.

Quizá en vez de exigir a los/as taxistas portar banderas republicanas en lugar de monárquicas en sus manifestaciones, o esperar a que nos agiten y llamen con un discurso revolucionario y de izquierdas, tal vez deberíamos solidarizarnos plenamente con sus reivindicaciones, que aunque no incluyan puntos desde una conciencia de clase de manual y panfletaria izquierdista, las condiciones materiales que reclaman y su malestar con el capitalismo global, es algo que nos une a ellos/as. Si no lo hacemos ahora, grupos burócratas y parlamentarios cooptarán esa lucha en beneficio de un marketing político, o colectivos de extrema-derecha como Hogar Social Madrid tratarán de sacar rédito a río revuelto.

La enorme mentira de la nueva economía colavorativa es una realidad cuyas consecuencias ya estamos padeciendo actualmente. En el Estado español han proliferado enormemente las empresas cuyo rasgo característico que dicen definirlas es la innovación tecnológica. En realidad solo han conseguido la precaridad de todo el mundo, ya sean productores/as o consumidores/as, e imponiendo unas reglas de mercado ajenas a una vida digna. En absoluto quiere decir que las reglas de la anterior fase del capitalismo fueran beneficiosas para el trabajador/a, sino que su vida cotidiana se ha visto empeorada por la sacrosanta tecnología. Esto ha enviado sin ningún tipo de argumento crítico serio a las tesis ideológicas que advierten de este peligro a una trinchera etiquetada maliciosamente de carca o tecnofóbica. Estaríamos hablando de una gran estafa: la cultura de la tecnología; las bondades y ventajas que supondría la economía colaborativa, que de colaboración no tiene nada en la práctica capitalista, puesto que es una simple reorganización de la explotación laboral hacia relaciones invisibilizadas, pero no por ello inexistentes.

Nos la han colado pero que muy bien, porque bajo ese enorme paraguas del discurso colaborativo, algunas empresas tecnológicas se están forrando a manos llenas. No se trata solo de una cuestión de empresas extranjeras que sacan rendimiento en otros países, la cuestión nacional no es un análisis que nos conduzca a esclarecer una situación de precariedad global, puesto que enemigas son todas esas empresas vengan de donde vengan, porque todas salen del mismo origen: las cloacas de miseria del capitalismo. Ni qué decir tiene, para quien no lo sepa, que detrás de Cabify, su fundador es un español afincado en EE.UU., otro ejemplo de que el capitalismo no tiene más bandera que la de el dinero. Esa clase de economía no tiene nada de colaborativa, pero en un mundo donde las etiquetas valen más que el contenido real del concepto, nuevamente nos han tomado por el pito de un sereno y nos han convertido en hooligans de sus intereses de clase, no de los nuestros. Es probable que nos encontremos en un punto de no retorno demasiado avanzado, pero no por eso hay que tirar la toalla y que la precariedad se desarrolle como le venga en gana sin oponer resistencia. El centro de toda esta tendencia social se encuentra en la cultura individualista, que más allá de parecer algo abstracto se materializa en crear hordas de consumidores/as que se creen con la legitimidad de exigir necesidades individualizadas a otros/as trabajadores/as con necesidades sociales y económicas reales, y se ven abocados/as a sobrevivir a cualquier precio en esta jungla. Nos habían dicho que el conflicto de clases había llegado a su fin, nos han dicho que eso es algo obsoleto del siglo pasado, nada más lejos de la realidad, el conflicto de clases es cada vez más sangrante, pero está desvirtuado por las cuestiones que el capitalismo ha querido poner encima de la mesa para distraer nuestra atención.

Estas empresas como Uber o Cabify han querido meter las narices en un sector bastante burocratizado y regularizado, ¿quiere esto decir que hay que defender de manera inamovible el estado actual de las cosas antes de la irrupción de estas empresas? Claramente no, pero tampoco quiere decir que no tengamos que tomar partido por un sector de trabajadores/as, que más allá de querer mantener unos privilegios, como se les acusa como si fueran empresarios del Ibex35, en realidad lo que mantienen son pequeñas economías familiares de manera más o menos desahogada según los casos. A día de hoy la huelga del taxi reivindica que se otorgue una licencia VTC (Uber o Cabify) por cada treinta licencias de taxi, cuando actualmente la ratio ha llegado a una licencia VTC por cada siete taxis aproximadamente. La proporción es de nueve mil licencias VTC y 65 mil licencias de taxi en el Estado español. Una cuestión en disputa entre competencias estatales, autonómicas y municipales que responden a intereses partidistas distintos enmarcados en la precariedad capitalista. Esto ha precipitado los acontecimientos que desde mediados de la semana han llevado a la convocatoria de huelga indefinida del sector del taxi en todas las provincias españolas.

El enemigo nuevamente es de clase, algunas voces entre taxistas ya están empezando a afirmar que su enemigo no es el trabajador de Uber y Cabify, otro precario más a sumar en esa gran lista social, sino que su enemigo es la tendencia capitalista a hundir a un sector del transporte en la miseria. No se trata de compartir el pastel o de abrir ningún monopolio, esos argumentos son lanzados por los sectores comunicativos detrás de esas empresas tecnológicas. Realmente los/as taxistas no son dueños/as de ningún pastel, sino un ejemplo de trabajadores/as a quienes el capitalismo ha llevado a más contradicciones de las asumibles sanamente por cualquier colectivo laboral. Otros argumentos lanzados por los/as defensores/as de estos modelos supuestamente colaborativos son: el aplauso ilimitado del emprendimiento empresarial o la actualización legislativa como exclusiva manera de una nueva regularización; recetas que ya vemos que no funcionan sino que precarizan aún más las relaciones laborales, como en los casos de Deliveroo o Glovo. Nadie recuerda ya que en la historia reciente el sector del taxi ha demostrado ser un colectivo formado por trabajadores/as que saben visualizar perfectamente el humanismo por encima de cualquier interés económico privado, siendo los primeros, por ejemplo, en transportar a personas desinteresadamente en atentados como el de Madrid (2004) o el de Barcelona (2017).

La huelga sectorial del taxi, además, tiene elementos muy interesantes respecto de otras huelgas: no ha sido oficialmente comunicada a través de los órganos estatales dispuestos para ello, ha sido organizada espontáneamente por asambleas de taxistas coordinadas en diferentes provincias del Estado español, tiene un gran potencial de contenido social. Es decir, esta huelga no ha caminado por los cauces habituales que otras convocatorias en otros sectores laborales, y es preciso que se convierta en una huelga social, porque el sector transportes tiene grandes posibilidades de paralizar la economía de las grandes empresas que se lucran con nuestro trabajo diario, seamos del sector laboral que seamos. Por solidaridad y apoyo mutuo, debemos apoyar la huelga de taxistas desde una perspectiva de clase, sino otros grupos sociales lo harán por nosotros/as, y quizá alejarán su potencial de un discurso de clase, para reducirlo a una cuestión nacionalista, xenófoba, tecnófoba o quién sabe qué otra etiqueta contraria a los intereses del pueblo trabajador.

Para terminar, quizá algunos otros medios de comunicación alternativos, que se definan o no como libertarios, próximamente escribirán otros interesantes artículos que aporten a un debate donde es muy difícil encontrar argumentos razonables y de investigación. Desde Regeneración, particulamente queríamos abrir la lata, y potenciar que se hable de esta huelga en las organizaciones de clase y los movimientos sociales que aspiramos a transformar radicalmente la sociedad.

Ser revolucionario de izquierdas y no apoyar la huelga de taxistas es una contradicción en sí misma.

La Huelga en Amazon. Frente a las amenazas, el boicot como herramienta de lucha

Los trabajadores y trabajadoras de la empresa Amazon, compañía estadounidense dedicada al comercio electrónico, han organizado la primera huelga en la historia de esta empresa en su filial del Estado español, ubicada en San Fernando de Henares, Madrid. Los paros han sido convocados dos días 21 y 22 de marzo— después de una asamblea realizada a principios de mes y apoyada por más de un 75% de la plantilla, ante el punto muerto en el que se encuentran las negociaciones del nuevo convenio laboral.

Algunos trabajadores/as están denunciando presiones y amenazas por parte de la empresa desde que se convocaron los paros, e incluso la empresa ha aumentando las horas de trabajo extra durante la jornada de este viernes como castigo ante la huelga que se vive esta semana. La clave se encuentra en que la empresa Amazon España quiere equiparar las condiciones laborales de la planta madrileña con las abiertas el año pasado en Barcelona y Valencia, aprovechando para imponer un conjunto de empeoramientos de la situación laboral. El control férreo sobre los trabajadores/as y las presiones para alcanzar objetivos mercantiles, han puesto en una situación límite a la mayoría de la plantilla, quien organizada en asamblea y a través de CGT, sindicato mayoritario en la sede de San Fernando, decidieron tomar la huelga como mejor herramienta para contrarrestar la presión de la empresa.

La plantilla organizada de Amazon han comunicado que el apoyo social es indispensable en la resolución de este conflicto, por lo que solicitaron un boicot a las compras a través de Amazon desde el día 14 de marzo, incluyendo el lunes que fue el Día del Padre. A pesar de que los paros serán compensados por la empresa realizando envíos desde sus filiales en el levante español y en Europa, es cierto que tendrá una repercusión en las pérdidas para Amazon por un mayor coste en los envíos. Los trabajadores/as admiten que las movilizaciones incluyen el boicot y el colapso de pedidos como manera de presionar a la empresa ante las condiciones que quiere imponer, y se solicita que la solidaridad se extienda y las plantas de Barcelona y Valencia se unan igualmente a las movilizaciones. No es la primera vez que internacionalmente Amazon tiene conflictos laborales en sus filiales, puesto que en países como Alemania, Italia o Francia sus trabajadores/as también tuvieron que convocar huelgas contra la empresa.

Desde Regeneración seguiremos atentos/as el desarrollo de este conflicto laboral, que como venimos apuntando desde hace ya bastante tiempo, debe darse a conocer socialmente e implicar a toda la comunidad y colectivos políticos, practicando de manera efectiva el apoyo mutuo entre trabajadores y trabajadoras.

Enlaces del mes: Agosto 2017

El mes vacacional por excelencia no está exento de conflictos. Mientras los temas principales a pie de calle y en las redes son las vacaciones, Juego de Tronos y memes, al otro lado del muro hubo conflictos laborales, atentados, la ofensiva de Raqqa, turismofobia y una historia de supervivencia. Os dejamos pues una recopilación con lo que más nos ha conmovido y llamado la atención.

Abrimos mes con la desaparición de Santiago Maldonado, un activista que se solidarizó con los mapuche en territorio argentino y desapareció aquel día 1 de agosto tras un operativo represivo sobre la comunidad de Cushamen, en la provincia de Chubut. A un mes de su desaparición forzada, por todo el mundo nos preguntamos ¿DÓNDE ESTÁ SANTIAGO? Exigiendo su aparición con vida.

Nos llega también un texto que, a pesar de haber sido escrito unos 2 años atrás y haberse publicado en estas fechas, plantea cuestiones extensas y claves sobre las estrategias -o falta de ellas- en el movimiento libertario. En concreto, se trata de una crítica que desmiente las idealizaciones, la mitología y las leyendas en el movimiento libertario inyectando unas buenas dosis de una realidad llena de contradicciones e imperfecta.

Sobre la estimatización social a la que se somenta a las personas neurofuncionales o con patologías mentales poco se ha hablado, y creemos erróneamente que este problema sea individual, o los tratamientos existentes son eficaces y accesibles, o que unas simples palabras de ánimo ayudarían adecuadamente.

La historia de supervivencia mencionada al principio es la de una madre a la cual le quieren quitar los hijos por la demanda de su maltratador. Se trata de Juana Rivas, una madre luchadora junto con sus hijos que permaneceron siempre a su lado. Un maltratador jamás será buen padre.

A raíz de un ataque que no pasó a mayores contra un bus turístico en Barcelona, y del rechazo hacia el turismo masivo durante este verano, se puso de moda la palabra turismofobia. No obstante, la cara oculta del turismo es precariedad laboral, degradación y gentrificación de los barrios y expulsión de vecinas. La repercusión del turismo masivo sobre una ciudad la podemos encontrar en Venecia, donde casi ya no hay población local y se ha convertido en un parque temático y parada de megacruceros.

Para ir abriendo boca con temas sindicales, CNT ha realizado una escuela de verano para sus afiliados y afiliadas en Traspinedo, Valladolid. Un momento para aprovechar verse las caras y consolidar la línea sindical. También podemos conocer aquí la historia del sindicalismo revolucionario, remontándonos a tiempos de auge del movimiento obrero junto con el marxismo y el anarquismo.

Sobre conflictos laborales, encontramos una entevista a un afiliado de la seccion sindical de CNT en el metro BCN tras finalizar las jornadas de paro meses anteriores. Aquí nos explica Álvaro los motivos que les llevaron a iniciar un conflicto laboral con TMB: externalizaciones, temporalidad, falta de contratación…

Sin duda, una de las huelgas más sonadas es la que se convocó en el aeropuerto del Prat por trabajadores y trabajadoras de EULEN, una empresa que consiguió el concurso para prestar el servicio de control del aeropuerto. Dicha huelga se inició el 14 de agosto. Durante el curso de la huelga, tanto el Gobierno central como la Generalitat se pusieron de acuerdo en poner a la Guardia Civil a sustituir las funciones de los trabajadores. Como anécdota, un ejemplo de dignidad fue la suspensión de la huelga a causa del atentado en las Ramblas el día 17. Finalmente el conflicto termina a favor de la plantilla con un complemento de 200€ que debe abonar EULEN junto con los salarios mensuales. Una victoria más de la clase trabajadora que celebramos.

La repercusión mediática de la huelga demuestra una vez más que cuando se alteran los flujos de capital, y a la que el gobierno no duda en responder con la militarización de la huelga. Además, esta huelga se ha dado en un contexto de supuesta recuperación económica tras una serie de privatizaciones que no llega a verse reflejado en la contratación, derechos laborales y salarios. Así lo expresaba José Luis Carretero en su artículo: Aquí, precisamente, encontramos una de las claves del presente: la que vincula las privatizaciones con el ataque contra los salarios y las condiciones de vida de la clase trabajadora, la que expresa la potencia de desestructuración social que tiene un capitalismo trasnacional y desregulado, animado por un hambre voraz de superbeneficios.

Tenemos también el testimonio de un vigilante sobre cómo ha vivido el conflicto laboral, donde el boicot lo realizaba la Guardia Civil y la presión empresarial comprometía la seguridad de los ciudadanos.

Otras huelgas no tan sonadas, en una encontramos la convocada por CGT y USO que afectó al servicio de a bordo de Renfe, sin repercutir en el funcionamiento habitual de los horarios y los trenes. Y otra, en Canarias, donde hubo un amplio seguimiento de la convocatoria de una huelga indefinida entre la plantilla de la entidad pública Centro de Arte, Cultura y Turismo.

Agosto también ha sido agitado. En Charlottesville los neonazis y supremacistas blancos convocaron marchas en dicha ciudad, a la cual respondieron multitud de colectivos y organizaciones antifascistas. Allí se produjo un atentado neonazi contra un grupo de manifestantes atropellando a una veintena de personas, dejando una asesinada: Heather Hayer. No nos quedaremos pasivas ante este crimen de odio.

Unos días más tarde, se produjo otro atentado yihadista en la Rambla de Barcelona y un intento en Cambrils. Entre el miedo y el caos, la gente solidaria y los movimientos sociales de Barcelona respondieron y rechazaron los mensajes oportunistas de odio vertidas por la derecha, así como se señaló a los culpables de financiar al Daesh.  Ante los mensajes de odio hacia la comunidad musulmana, ésta respondió con el apoyo de la población barcelonesa, y aquel sábado 26, miles de personas salieron a las calles en rechazo a la hipocresía de las autoridades. Como anécdota, la amenaza del Daesh nos deja sin embargo una buena tirada de memes.

Tampoco hemos de olvidar los muchos atentados yihadistas ocurridos en otras partes del mundo que no reciben tanta atención mediática como los cometidos en suelo europeo. Estos atentados son mucho más sangrientos y dejan más muertes que se cuentan como cifras, no como persona.

Por último, la ultima superviviente de la matanza de casas viejas nos dejaba. Descanse en paz, Catalina.

¿Qué más nos queda por perder?

El empeoramiento progresivo de las condiciones laborales de la clase trabajadora desde la primera ola neoliberal en los ’70 todavía sigue adelante imparable, precarizando sector a sector hasta que las actuales generaciones asumamos que ha sido así toda la vida, que lo normal es que el trabajo sea mayoritariamente precario y con pocas garantías, normalizando los contratos basura y condiciones de explotación como en el sector de la hostelería. A través de las externalizaciones, las privatizaciones y las reformas laborales que empeoraban las condiciones de trabajo, las políticas neoliberales avanzaban en medio de una lucha obrera en retroceso. Así comenzaron las reestructuraciones en el sector industrial, pasando por la minería, los astilleros, el transporte, los aeropuertos, la Sanidad y la Educación públicas… llegando al sector de las nuevas tecnologías, las telecomunicaciones y ahora, a los estibadores que se enfrentan a la liberalización del sector orquestada desde la UE, cuya sentencia dice que el sistema de estiba en España es «contraria a la normativa comunitaria». Para más inri, la UE chantajea con una multa diaria de más de 100.000€ al Estado Español.

La noticia del anuncio de la huelga de estibadores en los puertos españoles ha corrido por todos los medios del país. El decretazo del Ministerio de Fomento para liberalizar el sector pretende que las empresas de estiba no tengan que participar en el capital de las SAGEP (Sociedades de Gestión de Trabajadores Porturarios) ni contratar obligatoriamente a sus estibadores. Esto supondría, en resumen, empeoramiento de las condiciones en la contratación y despidos colectivos. Por ello, los estibadores anuncian para la próxima semana de febrero, jornadas de paro los días 20, 22 y 24 contra estas medidas.

En pocos días, no han tardado las calumnias y los intentos de desacreditar la huelga: se les acusa de ser un sector privilegiado, con salarios altos y derechos laborales, algo inadmisible en este país por lo visto. Las mismas acusaciones que se utilizaron contra los mineros, los controladores aéreos, y similarmente contra barrenderos y trabajadores del metro. ¿Realmente vamos a seguir permitiendo que sigan atacando sector por sector hasta que toda la clase trabajadora tenga condiciones de miseria y la concentración de riqueza quede en cada vez menos manos y menos empresas?

Aún recuerdo esa huelga del verano del año pasado en Francia, donde los sectores estratégicos del país pararon en contra de la propuesta de reforma laboral que pretendía ajustar aún más las condiciones laborales en el país vecino. Aquí ahora se vive con miedo de que un sector tan importante como el portuario parase. Porque por los puertos españoles pasan la mayoría de importaciones y exportaciones españolas, y allí le va a doler a la patronal y al gobierno si la huelga se realiza. No, no son privilegios los que tienen los estibadores, ni los mineros ni los controladores aéreos… ¡ni la clase trabajadora en general! Son derechos ganados a través de años y años de luchas que se están perdiendo con la excusa de la crisis mientras vemos cómo la brecha entre ricos y pobres aumenta, y cómo sus beneficios siguen creciendo mientras los salarios o se congelan o suben mínimamente. Que quede claro que no solo es un ataque a los estibadores, sino también al conjunto de la clase trabajadora. Porque ayer fueron a por los astilleros, luego a por la minería, recientemente a por el sector TIC, y ahora, por el sector de la estiba. ¿Qué más nos queda por perder? Rompamos el aislamiento, que no se queden solos ni solas como los y las trabajadoras de Movistar que fueron a la huelga general hace más de un año. Este 2017 tocará reactivar un nuevo ciclo de movilizaciones que apunte a una ofensiva por parte de la clase trabajadora en conjunto con el movimiento popular.

¡Todo el apoyo y la fuerza a la huelga de estibadores!

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