Esquiroles

Una huelga, como todas sabemos, es un método de presión y lucha en defensa de unos intereses comunes. Como tal, una huelga es una ruptura a la rutina impuesta a través del paro de la producción o la(s) jornada(s) de clase en el caso de ser estudiantil. No obstante, una huelga no siempre es apoyada totalmente y hay quienes estando en el mismo barco, es decir, estando en el mismo centro de trabajo o de estudio se ponen en contra de ella. La más famosa excusa que se escucha es la del derecho a ir a clase/al trabajo. Por lo visto, la mayoría de las personas han interiorizado el egocentrismo propio de las sociedades occidentales. Se olvidan de que todos los derechos sociales que hoy están siendo recortados han supuesto en el pasado luchas que costaron sangre para hacerlos efectivos.

Un esquirol es aquella persona que, en una(s) jornada(s) de huelga, se escuda en que existe un derecho que le otorga potestad para ir a clase o al trabajo a recibir sus días de salario y las palmaditas de «buen chico» del empresario. Un día de huelga significa un día de lucha en defensa de nuestros intereses de clase, en defensa de los derechos sociales conquistados y tratar de frenar medidas que van en contra nuestra y a favor de los intereses capitalistas. Es curioso que los esquiroles se acuerden del derecho a ir a clase/al trabajo cuando hay huelga pero se olviden de ello el resto de los días en que no hay huelga. ¿Dónde está esa gente que tanto se revuelve para no ir a una huelga cuando vemos cómo se destruye el empleo cada día y cómo los y las estudiantes cuyas economías no le permiten pagar las elevadas tasas de un grado universitario tienen que dejar la carrera? ¿Se acuerdan de los casi 6 millones de parados y paradas, de esas estudiantes expulsadas de la Universidad y de las que acabaron la carrera y no encontraron empleo acorde a su cualificación? Pues quienes hacemos huelga sí nos acordamos de todo lo anteriormente mencionado y es a través de ella por la cual lo defendemos. Un ejemplo de ello —y bastante conocido ya— es la jornada de 8h, conquistada a través de huelgas generales y no solo en el Estado español. Aunque a primera vista pueda parecer irónico el dejar el puesto de trabajo para defenderlo, en realidad es todo lo contrario. Las huelgas llevan el conflicto a otro nivel, paralizando la producción y generando pérdidas a la empresa como método para hacer valer nuestras reivindicaciones, como por ejemplo frenar un ERE. A través de ellas, se consiguieron echarlos atrás, como pasó por ejemplo, con la de los barrenderos de Madrid hace un tiempo.

Entonces, ¿qué es eso del derecho a ir a clase/al trabajo en las jornadas de huelga? Nada más ni nada menos que justificar el esquirolaje, ¡a eso no se le puede llamar derecho, sino más bien privilegio porque supone dificultar la conquista de otros derechos y reivindicaciones!. Asistir al trabajo por tener un día más de salario solo es pan para hoy y hambre para mañana porque en el día que le despidan, de nada le servirá ese día de salario, y aún peor, practicando el esquirolaje solo hará que perder apoyos de cara a hacer frente a un abuso patronal. En cuanto al esquirolaje en el ámbito estudiantil, quienes lo practican casi siempre son personas que disfrutan de privilegios y no tienen problemas económicos ni nada parecido, quienes no son de familias trabajadoras y pueden costeárselo todo. Hay que ver lo profundamente hipócritas que son estos estudiantes que reivindican su privilegio a ir a clase en días de huelga, pero les importan bien poco picarse clases enteras por resacas, para salir de fiesta o simplemente porque no tienen ganas. Ya no nos creemos vuestros lloriqueos para ir a clase, miserables esquiroles.

El esquirolaje beneficia a la clase dominante al dividir a las clases explotadas, es una vieja y conocida táctica de la patronal para romper huelgas y neutralizar nuestras reivindicaciones e intereses de clase. Practicar el esquirolaje es hacerle el juego a quienes nos explotan por costumbre para satisfacer egos personales y anteponer ese ego a lo que pueda ocurrirle al resto. Eso sí, los esquiroles callan cuando disfrutan de los derechos conquistados por quienes hacemos huelga. ¿Por qué no renuncian también a ellos?

Enlaces del mes: Octubre 2013

 

2012: Un año convulso

Como viene siendo habitual, los medios de comunicación al servicio del poder hegemónico nos ofrecerán hoy una variada retahíla de imágenes con las que pretenderán resumir el transcurso del año 2012. Serán, me arriesgo a aventurar, hechos noticiosos asépticos, poco críticos, basados en el infortainment y el terrortainment: historias trágicas o emotivas con vocación de entretenimiento en lugar de información. Como contrapunto, ofrezco doce unidades de resumen (simbólicamente como los doce meses) sobre las que poco análisis se hará en los telediarios. No pretende éste ser una completa síntesis del año, puesto que, seguramente, no mencionaré todo lo notable, pero sí puede ser un interesante ejercicio comparativo con el discurso dominante.

El año de los recortes sociales

La política antisocial iniciada por el anterior gobierno no ha tenido freno en este 2012. Más bien, se ha acentuado. El primer año de legislatura de Mariano Rajoy ha dejado un balance legislativo desolador: una reforma laboral centrada en abaratar el despido y precarizar el empleo; intentos de privatización del sistema sanitario estatal; la aprobación de un anteproyecto de ley educativa mercantilizador, alienante e imperialista; una subida de impuestos arbitraria que se ensaña con la clase trabajadora; un aumento tasas judiciales que acrecienta la indefensión de las clases populares; una reforma del código penal hacia un formato aún más represivo y, como contrapunto, el rescate al sistema bancario español.

Bajo mando de los mercados y los dictámenes tecnocráticos de la Unión Europea, la clase política dirigente ha decidido paliar la crisis con más crisis, radicalizar el capitalismo, apagar el fuego con fuego. Las consecuencias sociales han sido devastadoras.

Record de desempleo

Las reformas del gobierno estatal y europeo han situado al país en el podium mundial de desempleo, superando los cinco millones de parados oficiales. Las estadísticas, que muestran como colectivo más castigado a la juventud, no incluyen al estudiantado. El censo es, una vez más, falseado para ocultar la realidad.

Asimismo, son ya muchos los trabajadores (sobre todo jóvenes) que se ven obligados a emigrar, convirtiendo al Estado español por primera vez en décadas en un país descendente en recepción de inmigración. La crisis económica agravada con las reformas antisociales y las políticas racistas españolas, pueden dar explicación a este viraje.

El suicidio de los desahuciados

Las políticas de Rajoy también baten otro récord: el de suicidios. La frustración generada por la crisis económica y sobre todo por su concreción en los desahucios,  ha disparado desgraciadamente el número de personas que deciden quitarse la vida. Las instituciones, según insisten los medios de comunicación, están trazando planes para evitar esta plaga social. Lo repugnante de esta cuestión no es sólo que llegue tarde, sino que en primer lugar es falso, y en segundo lugar viene motivado por un caso particular que afectó al poder hegemónico: el triste suicidio de la mujer de un ex concejal.

Otras dolencias estructurales, mediáticamente consideradas enfermedades mentales, como la depresión, están destrozando el tejido social en un momento perversamente cíclico: las reformas del sistema empobrecen monetariamente y destruyen la salud pública, el sistema sanitario tiende a ser un privilegio económico y el abaratamiento del despido infunde miedo entre los trabajadores que solicitan la baja médica.

Aumenta la brecha entre clases

Una vez clarificada la mentira de la existencia de una clase media, en las últimas décadas nunca había estado en el Estado español tan vigente la lucha de clases. Mientras la clase trabajadora ve mermada su capacidad económica a marchas forzadas, las mayores fortunas del país no sólo no reducen el beneficio fruto de su explotación, sino que lo aumentan. La amnistía fiscal y las políticas favorables a la élite empresarial y patronal desequilibran aún más la distribución de la riqueza, fortaleciendo al capitalismo en un momento estratégico para su eclosión. Es la confirmación (mil veces confirmada) de que la ley es por definición una expresión de clase, y que la actividad de gobierno es siempre perjudicial para el gobernado.

La represión como valor en alza

Las torturas en comisaría y en los centros de reclusión no han disminuido, sino más bien, han crecido. Ante la protesta social la dirigencia ha reaccionado como se esperaba: potenciando el Estado policial ya existente. Las palizas antes (y ahora) relegadas a sectores activistas marginados, ahora se centran en gran parte de la población ante la atenta mirada de los medios de comunicación. Los montajes policiales (el último con el compañero Alfon), la violencia indiscriminada (las pelotas de goma se han cobrado una vida en Euskal Herria y la pérdida de un ojo de una compañera en Barcelona, como muestras de este 2012) y la complicidad político-judicial (en lo que llevamos de año son 444 los indultos aprobados por Mariano Rajoy, entre ellos policías torturadores) se ha multiplicado cuantitativa y cualitativamente.

La situación en las cárceles permanece desesperanzadora, más aún con la generalización de los centros CIES y las denuncias a los centros de menores. La tasa de suicidios entre rejas se mantiene. Gallardón planea reformar el Código Penal para endurecerlo, a la vista del varapalo del TEDH en relación a la Doctrina Parot.

Dos convocatorias de huelga general en el Estado español (más en Euskal Herria, Galiza y Barcelona)

Aunque con el conocido interés partidista, la respuesta de los trabajadores se ha hecho oír, independientemente de las valoraciones que cada uno hagamos al respecto. 2012 será recordado como el año en que el presidente del gobierno convocó una huelga general, y también como el más agitado en las calles de la última década. Desde la muerte de Franco, nunca antes había habido dos huelgas generales en un mismo año.

Mención aparte merece la convocatoria de huelga general anarquista en Barcelona el pasado octubre. Convocada por sectores vinculados al anarquismo y al anarcosindicalismo, la jornada puede mirarse con cariño y como un paso más hacia la concienciación libertaria de los trabajadores. La organización y coordinación de dicha huelga fue una experiencia positiva sobre la que se puede ser optimista.

Continúa la tendencia hacia la horizontalidad en las relaciones sociales

En los últimos años hemos sido testigos de la generalización de formas de asociación política más o menos horizontales, sobre todo a raíz del 15-M. Si bien imperfecto y ciudadanista, ha conseguido alterar las dinámicas de organización, visibilizarlas y generalizarlas hacia el asamblearismo. Grupos de trabajo estudiantiles, coordinadoras, el movimiento para rodear el congreso, asambleas de parados, comisiones de vivienda, etcétera. Todo un caldo de cultivo y de propaganda por el hecho al que aún falta por especiar ideológicamente, pero que supone un rico campo de trabajo para habituar las interrelaciones libertarias en nuestras estructuras sociales.

Radicalización de los métodos de acción

 En este año 2012 hemos comprobado el hastío de una población que, el pasado año, apostaba sin fisuras por la no violencia y que actualmente empieza a considerar la autodefensa como un mecanismo de lucha legítimo. La resistencia minera, los incidentes durante las huelgas generales o el 25-S, son una conquista del derecho a rebelarse y una manifestación de justa rabia ante el genocidio social orquestado por los poderes hegemónicos, la violencia policial y la impunidad judicial (los casos de Díaz Ferrán o Jaume Matas destapados este año no son más que mecanismos de normalidad democrática completamente anecdóticos en comparación con el índice de indultos).

La acción directa no sólo se ha ejercido durante las manifestaciones, sino que durante este año que termina se han emprendido un sinfín de acciones combativas de inspiración anarquista. La toma de bloques de viviendas y otros inmuebles abandonados para uso social, comedores o habitabilidad para desahuciados ha sido generalizado en 2012.

El descrédito de la democracia

En aquellas regiones en las que no ha habido un aumento del sentimiento de identidad nacional, los votos de protesta han aumentado en este 2012. En Galiza, donde menos se ve reflejado (quizá porque también hay un nacionalismo periférico importante), en dos años ha aumentado un 3% el número de votos nulos, en blanco y abstenciones. En Andalucía y Asturias, en cambio, este aumento es de un 9%. Tanto en Galiza como en Asturias, el voto de protesta ronda el 50% de la población, mientras que en Andalucía el 40%. A estos datos, además, habría que restar el voto clientelar conocido tanto en Andalucía como en Galiza.

Sentimiento nacional revolucionario

La irrupción en la escena política de la izquierda abertzale y de la CUP puede ser responsable de que la tendencia arriba comentada no se haya producido, también, en Catalunya y la CAV. El sentimiento nacional periférico ha repuntado tras los intentos de españolización de Patxi López, por un lado, y del Tribunal Constitucional y el ministro de Educación por otro (así como otros factores más complejos). La evaluación más optimista puede ser que, a diferencia de otros años, al menos en 2012 esta sensibilidad nacional se ha traducido en votos hacia partidos de izquierda vinculados a los movimientos sociales y a las clases trabajadoras y populares.

Situación internacional

La guerra en Siria, los estallidos sociales en Reino Unido y en Argentina (con saqueos incluidos), el repunte de la actividad zapatista, la resistencia social y el auge del fascismo en Grecia, la represión en Gaza, las diversas primaveras árabes… no cabe duda de que este año ha vuelto a ser convulso, acorde con la situación general en la que nos insertamos. ¿Será el 2013 un año definitivo para la revolución social mundial?

Adiós, compañeros

Por último, un punto tan obligatorio como inabarcable, en el que cada uno de nosotros rellenará con un nombre al compañero que nos dejó. En Regeneración recordamos a Agustín García Calvo, no sin despreciar ni rechazar a otros, quizá anónimos, que también dieron su vida luchando o que lucharon durante toda su vida.

Sanidad pública madrileña, reacciones frente al expolio

La huelga de dos días en la sanidad pública madrileña está teniendo un altísimo seguimiento. Aproximadamente el 80% de los 75.000 trabajadores del sector llamados a hacer huelga ha respaldado la convocatoria de lucha contra la reestructuración planteada por la Comunidad de Madrid. Esto se ha dejado notar durante toda la jornada, a pesar de unos servicios mínimos del 35%. El paro continuará mañana y se repetirá los días 4 y 5 de diciembre. Asímismo, la Asociación de Facultativos Especialistas de Madrid (Afem) convocó con anterioridad una huelga de cuatro días que se prolongará hasta el jueves.

El principal motivo de esta huelga es el previsible despido de más de 8.000 trabajadores interinos y eventuales de los hospitales y centros de salud madrileños. Despidos que son solo la primera de las consecuencias de los salvajes recortes impulsados por el gobierno de la comunidad: Privatización de la gestión de seis hospitales construidos en 2008 y 27 centros de salud, concentración de los laboratorios en solo cuatro centros, transformación del hospital Carlos III en centro de media y larga estancia… El plan, por tanto, supone un cambio radical en el modelo sanitario, dirigido plenamente hacia la privatización. Los carteles de protesta, en forma de esquelas para la sanidad pública con la fecha de presentación del plan, cubren las paredes de los recintos sanitarios.

El gobierno de Ignacio Gonzalez Pons no hace sino continuar con la funesta política de desmantelación sanitaria que comenzó su predecesora, Esperanza Aguirre. Esta, en sus nueve años en el cargo, abrió diez hospitales, pero ninguno del Gobierno regional, que solo se encargaba del personal. Tres comenzaron siendo desde un principio de gestión privada. Los otros siete son propiedad de constructoras, inmobiliarias, empresas de gestión sanitaria con bancos como accionistas y fondos de capital riesgo con sede en Luxemburgo. Todos ellos cobran a la Comunidad un canon por su gestión. Ahora, seis de estos siete centros (todos excepto el Puerta de Hierro) pasarán a ser enteramente privados. Los restantes, externalizarán todos los servicios no sanitarios. Además se privatizarán por primera vez el 10% de los 400 ambulatorios de la comunidad.

Esto supone además que, los empleados que no sean despedidos, dejarán de ser empleados públicos para pasar a ser personal de las empresas concesionarias, principales beneficiadas de la reestructuración. La idea es que cada vez más la administración paga a entidades privadas para que gestionen los hospitales, lo que supone un trasvase de dinero del sector público al privado, dejando la gestión de la sanidad en manos de unas lógicas mercantiles que en la mayoría de casos se oponen a las necesidades de los usuarios de la sanidad. No por casualidad en 2008, el entonces consejero de sanidad Juan José Güemes, en una jornada en el hotel Ritz titulada «Aproveche las oportunidades de negocio para su empresa», contestó a las preguntas de los empresarios sobre la posible gestión privada de los centros de salud.

Las evidencias más claras de este expolio a la sanidad pública, además de la propuesta del euro por receta, las sufrirán los pacientes del Carlos III, especializado en enfermedades infecciosas y tropicales, y La Princesa, un centro general con cerca de 40 especialidades. El primero se convierte en centro de media y larga estancia, mientras el segundo pasa a especializarse en geriatría. Con todo, las protestas en defensa de este último han logrado en los últimos días evitar que La Princesa dejase de atender a otro tipo de pacientes, como pretendía el Gobierno de González Pons.

Consecuencias menos evidentes son, por un lado, el encarecimiento del servicio (la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública denuncia que los convenios cuestan a los madrileños entre 7 y 8 veces más que los centros públicos). Por otro lado, el negocio que se contruye sobre la salud de los madrileños. Sobre los beneficiarios de la privatización de la sanidad pública, recomendamos leer este artículo del diario digital Público, que extiende la información sobre quién se beneficia realmente de esta reestructuración.

Por último, merece la pena destacar la vehemencia con que el PP ha contestado a las críticas vertidas en contra de este plan, incluyendo una campaña contra la huelga sanitaria mediante un video en Youtube. Parece ser que el enriquecimiento y los negocios de unos pocos a costa de la salud y los ahorros de la mayoría bien merece estas tácticas.

(Imagen de Uly Martín)

El Frente Estudiantil y Social llama a la huelga general

Queremos, desde el Frente Estudiantil y Social de Zaragoza, secundar la convocatoria de Huelga General para el día catorce de noviembre. No queremos hacerlo, sin embargo, sin mostrar nuestros motivos para secundarla y nuestra visión sobre qué debería ser una huelga general.

¿Por qué secundar la huelga general si eres estudiante?

Una huelga tiene como uno de sus objetivos el causar un daño a las ganancias obtenidas por la patronal para forzarla a aceptar una serie de exigencias de los trabajadores, pero no solamente eso. La huelga sirve para que la clase trabajadora visualice su situación como clase explotada, caiga en cuenta de su poder y se facilite su capacidad de organización. Para todo eso, para acentuar la lucha de clases, es para lo que sirve, o debería servir, una huelga.

Una huelga general supone la paralización de todos y cada uno de los sectores de la producción. Sin embargo, no toda la clase trabajadora participa directamente en estos sectores. Algunos trabajadores permanecen en paro para evitar que crezca el precio de la fuerza de trabajo que contratan los patronos. Otros se encuentran en formación, para asegurar mano de obra cualificada o especializada. Otros están ya jubilados. Otros trabajan en sectores relacionados con los servicios. Estas actividades son reproductivas del sistema capitalista, pues aunque no son productoras contribuyen a mantener en funcionamiento el proceso de producción y explotación, y es aquí donde entramos los estudiantes.

Como trabajadores en formación que somos el mundo del trabajo no debería sernos ajeno y lo que afecte a los actuales trabajadores nos afectará tarde o temprano.
Por otro lado, si bien paralizar nuestros lugares de estudio no repercute en un descenso de la producción, si que muestra la unión y confluencia entre estudiantes y trabajadores, así el compromiso del estudiantado con la causa de la clase trabajadora, que es la de la emancipación del trabajo. Esto es, la del socialismo y la libertad.

Es por esto que llamamos a los estudiantes a vaciar las aulas el día 14 de noviembre.

¿Por qué secundar la huelga general si eres un joven trabajador?

La juventud obrera es actualmente el sector social que más está sufriendo los ataques del capitalismo. Una cifra de paro juvenil en el Estado español cercana al 60% así lo atestigua, mientras lo único que ofrecen a esa juventud «la más preparada de la historia» son microempleos y trabajos precarios que buscan su pauperización y la pérdida completa de los derechos logrados a esta nueva generación de la clase trabajadora.

Es aquí hacia donde nos llevan. Toda crisis de producción supone la reducción de las condiciones de vida de la clase trabajadora para evitar pérdidas, y los jóvenes, por ser recién llegados al mundo del trabajo, son el objetivo más conveniente. A no ser que apostemos por la organización y la lucha social.

Nadie tiene más motivos para hacer esta huelga que la juventud obrera. El social-liberalismo ha caído y aquellos mal llamados sindicatos domesticados desde la transición están pasando a mejor época, es la hora de levantar un movimientro obrero y popular que nos permita no solo resistir, sino también avanzar.

La Huelga General.

Marcándonos como objetivos la construcción de un movimiento social, estudiantil y obrero combativo y el fortalecimiento, si no la creación, de las estructuras que nos permitan la lucha, la huelga general tiene un renovado sentido.

De nosotros, estudiantes y jóvenes de la clase obrera, depende que esta huelga general vuelva a ser, como tantas otras, la huelga de los liberados sindicales, de la aristocracia obrera, de las mariscadas, o se convierta en nuestra huelga: la huelga de los explotados, la huelga de los que desde hace generaciones sostenemos esta barbarie llamada capitalismo.

Por todos estos motivos, el Frente Estudiantil y Social, convoca a la huelga general. Por todos estos motivos, saldremos a luchar

¡Luchar para avanzar!
¡Huelga general!

Frente estudiantil y social

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