Entre anarquistas

«Somos ricos en palabras y en ideas. Seamos ricos en hechos, que es así como mejor se afirma el ideal.»  Con esta frase de Ricardo Mella marco el tema central de este artículo, fruto de la reflexión y el debate, y que desde aquí planteamos la cuestión del salto de la rica teoría anarquista a la praxis, de cuál es el método más adecuado para ser una herramienta efectiva en la lucha social. En torno a este tema surgieron muy diversos métodos organizativos que han sido resultados de análisis sobre la realidad. A partir de allí, se debería haber acumulado suficiente material teórico y experiencias como para dar ese importante salto a la práctica. Ciertamente, existe en casi todo el mundo presencia anarquista en la sociedad, pero sigue habiendo anarquistas que todavía no han encontrado una manera de dar ese salto y se debaten entre uno u otro método.

Entiéndase que no es una batalla entre anarquistas organizados contra anarquistas anti-organizadores, no es necesario echar más leña al fuego y avivar un conflicto innecesario. En aspectos teóricos existe una enorme diferencia entre los corpus teóricos desarrollados por el anarquismo social y el individualista/antisocial, pero solo en el campo de la praxis corroboraremos quiénes han conseguido resultados positivos en la lucha, en qué habremos fallado y qué métodos organizativos, tácticas y estrategias resultarán efectivas como herramientas para el avance en la lucha social, si los esfuerzos y el trabajo invertidos habrán valido la pena en pos de la creación de bases sociales revolucionarias.

Teniendo en cuenta que el principio fundamental del anarquismo es la libertad, deberíamos dejar que las distintas corrientes se desarrollen en la praxis, pero sin olvidar la autocrítica y el debate entre las ellas dentro del anarquismo. Con el tiempo, finalmente verificaremos, tras haber reflexionado y hecho unos balances en torno a la trayectoria práctica, quiénes han acertado en sus análisis de la realidad social y material, quiénes habrán sabido articular una respuesta capaz de hacer frente al capitalismo y al Estado, quiénes habrán sido capaces de generar una situación revolucionaria y comenzar en la construcción de una sociedad nueva.

En estos momentos, el movimiento anarquista en general sigue siendo minoritario, pero es fundamental que sepamos salir de los márgenes, de los chiringuitos y los ghettos para dar el salto a la participación activa en los movimientos sociales populares, sobre todo en estos tiempos en que el neoliberalismo está avanzando con la excusa de la crisis. El papel de las minorías revolucionarias no es el aislamiento del resto de la sociedad ni de constituirse en una supuesta vanguardia que vaya a guiar las masas hacia su liberación, sino la de radicalizar las luchas sociales estando presentes en ellas, fomentando la participación activa de todo aquel que desee un cambio y esté dispuesto a luchar conjuntamente con el resto, de pasar a exigir y pedir a plantear soluciones desde perspectivas no autoritarias y en base a la cooperación y la solidaridad.

Por todo ello, es de vital importancia que los anarquistas nos organicemos y nos planteemos como una alternativa política posible y necesaria en la sociedad, no al margen de ella. En definitiva, crear poder popular, entendido ésto como a capacitación del pueblo para conseguir sus reivindicaciones.

El Frente Estudiantil y Social llama a la huelga general

Queremos, desde el Frente Estudiantil y Social de Zaragoza, secundar la convocatoria de Huelga General para el día catorce de noviembre. No queremos hacerlo, sin embargo, sin mostrar nuestros motivos para secundarla y nuestra visión sobre qué debería ser una huelga general.

¿Por qué secundar la huelga general si eres estudiante?

Una huelga tiene como uno de sus objetivos el causar un daño a las ganancias obtenidas por la patronal para forzarla a aceptar una serie de exigencias de los trabajadores, pero no solamente eso. La huelga sirve para que la clase trabajadora visualice su situación como clase explotada, caiga en cuenta de su poder y se facilite su capacidad de organización. Para todo eso, para acentuar la lucha de clases, es para lo que sirve, o debería servir, una huelga.

Una huelga general supone la paralización de todos y cada uno de los sectores de la producción. Sin embargo, no toda la clase trabajadora participa directamente en estos sectores. Algunos trabajadores permanecen en paro para evitar que crezca el precio de la fuerza de trabajo que contratan los patronos. Otros se encuentran en formación, para asegurar mano de obra cualificada o especializada. Otros están ya jubilados. Otros trabajan en sectores relacionados con los servicios. Estas actividades son reproductivas del sistema capitalista, pues aunque no son productoras contribuyen a mantener en funcionamiento el proceso de producción y explotación, y es aquí donde entramos los estudiantes.

Como trabajadores en formación que somos el mundo del trabajo no debería sernos ajeno y lo que afecte a los actuales trabajadores nos afectará tarde o temprano.
Por otro lado, si bien paralizar nuestros lugares de estudio no repercute en un descenso de la producción, si que muestra la unión y confluencia entre estudiantes y trabajadores, así el compromiso del estudiantado con la causa de la clase trabajadora, que es la de la emancipación del trabajo. Esto es, la del socialismo y la libertad.

Es por esto que llamamos a los estudiantes a vaciar las aulas el día 14 de noviembre.

¿Por qué secundar la huelga general si eres un joven trabajador?

La juventud obrera es actualmente el sector social que más está sufriendo los ataques del capitalismo. Una cifra de paro juvenil en el Estado español cercana al 60% así lo atestigua, mientras lo único que ofrecen a esa juventud «la más preparada de la historia» son microempleos y trabajos precarios que buscan su pauperización y la pérdida completa de los derechos logrados a esta nueva generación de la clase trabajadora.

Es aquí hacia donde nos llevan. Toda crisis de producción supone la reducción de las condiciones de vida de la clase trabajadora para evitar pérdidas, y los jóvenes, por ser recién llegados al mundo del trabajo, son el objetivo más conveniente. A no ser que apostemos por la organización y la lucha social.

Nadie tiene más motivos para hacer esta huelga que la juventud obrera. El social-liberalismo ha caído y aquellos mal llamados sindicatos domesticados desde la transición están pasando a mejor época, es la hora de levantar un movimientro obrero y popular que nos permita no solo resistir, sino también avanzar.

La Huelga General.

Marcándonos como objetivos la construcción de un movimiento social, estudiantil y obrero combativo y el fortalecimiento, si no la creación, de las estructuras que nos permitan la lucha, la huelga general tiene un renovado sentido.

De nosotros, estudiantes y jóvenes de la clase obrera, depende que esta huelga general vuelva a ser, como tantas otras, la huelga de los liberados sindicales, de la aristocracia obrera, de las mariscadas, o se convierta en nuestra huelga: la huelga de los explotados, la huelga de los que desde hace generaciones sostenemos esta barbarie llamada capitalismo.

Por todos estos motivos, el Frente Estudiantil y Social, convoca a la huelga general. Por todos estos motivos, saldremos a luchar

¡Luchar para avanzar!
¡Huelga general!

Frente estudiantil y social

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