Afrontar el nuevo curso político

Agosto del 2021 marca el inicio de un nuevo ciclo político en el Norte Global que ya vino anunciándose en el 2020 con la pandemia. Durante este verano hemos presenciado fenómenos climáticos extremos de calor e incendios incontrolables tanto en la zona mediterránea como en Siberia y Norteamérica. A nivel geopolítico seguramente lo que más está dando que hablar y lo que más cambie el mapa geopolítico global sea la toma del poder de los Talibanes. Estas semanas las opiniones en las redes sociales giraban en torno a Afganistán. De repente, el mundo comenzaba a mirar hacia ese país tomado por un grupo fundamentalista.

Este evento dará mucho que hablar. De entrada, ya marcan varias cosas: el declive de la influencia norteamericana y el auge gigante asiático China como nueva superpotencia global. Rusia que comparte frontera con Afganistán también se han sentado a negociar junto con China. La tragedia anunciada para la población afgana está sobre la mesa, y la amenaza del uso de los flujos migratorios y refugiados por parte de países vecinos como Turquía contra la UE también es otro punto que va parejo al auge de la ultraderecha en Europa.

En lo que respecta a la población afgana, hay mujeres que formarán la resistencia contra el nuevo régimen talibán, así como iniciativas de solidaridad internacional iniciada por una federación anarquista afgana e iraní. Veremos en los siguientes meses cómo se irá desarrollando la resistencia.

Los conflictos geopolíticos, la crisis a todos los niveles (climática, económica, migratoria, de recursos, social…) y el auge de las ideologías totalitarias como la ultraderecha y el fundamentalismo nos deja un futuro complicado y lleno de incertidumbres. En este nuevo curso político se prevén, a parte de fenómenos climáticos extremos, un posible aumento de flujos migratorios, la precarización del mundo laboral que se anuncia ya en Grecia con su nueva reforma laboral, más despidos colectivos y desahucios.

Ante todo ello no nos queda más que luchar y construir pueblo. En un escenario más local, en este curso político, además del ámbito laboral y de vivienda, cobrarán importancia las luchas en defensa del territorio, desde la España vaciada por la preservación de los montes amenazados con el pelotazo de las renovables, hasta la defensa del delta del Llobregat frente a la ampliación del aeropuerto del Prat.

El anarquismo ha de resolver el problema de falta de claridad política para afrontar el nuevo ciclo que está llegando. Tenemos a nivel general un movimiento popular muy disperso y atomizado. Nuestro papel sería generar alianzas y darnos un programa para así articular un movimiento popular estructurado y cohesionado como sujeto político desde un proyecto socialista libertario. Ésta es la unidad popular: la convergencia de los movimientos sociales de diferentes ámbitos (laboral, vivienda, territorio, LGTBIQ+, migración, feminismos…) con un programa de mínimos compartidos. Para ello hace falta que el anarquismo sea una opción política capaz de activar un nuevo ciclo de luchas con un horizonte revolucionario, que a través de la inserción social consigamos aumentar nuestras fuerzas como clase trabajadora. Como anarquistas, hemos de superar la división y la atomización articulando un movimiento político estructurado de organizaciones: organizaciones políticas, estudiantiles, juveniles, no-mixtas, ecologistas, sindicales…

Esto significa quitarnos los principales lastres como la mitología alrededor de la CNT histórica impuesta desde la CNT del exilio y anclados en el pasado, de la misma manera que sus formas espectaculares de la lucha que están lejos de ser ejemplos palpables de construcción popular, y en su lugar se manifiesta en la estética del disturbio y lo contracultural, dejando el anarquismo como una bella utopía, un estilo de vida, una filosofía política o simplemente rebeldía adolescente. Otro gran problema es el relevo generacional. Las nuevas generaciones que entran en contacto con el anarquismo, en buena parte lo hacen por lo estético y vivencial retroalimentando estas viejas miserias mientras que la militancia más veterana se aleja cada vez más de lo libertario por su incapacidad política.

Por ello es vital un cambio en la cultura política y militante para recuperar el anarquismo como ideología, praxis y proyecto político actual, aprendiendo y superando los errores del pasado para ser capaz de articular grandes movimientos de masas, revoluciones sociales e implementar sociedades libres y soberanas desde el socialismo libertario.

Frente a la derecha rearmada, reanimar la izquierda desde lo libertario

Un bloque conservador a la ofensiva es el monstruo que nos esperaba tras el retroceso de un lustro de movilización popular que se inauguró en aquel ya lejano 15 de mayo de 2011. Y no parece que el monstruo vaya a detenerse, más bien al contrario. En unos días empieza el juicio al procés, en el que VOX es acusación particular, así que podemos esperar semanas en las que el foco mediático va a centrarse en un marco especialmente prolífico para la derecha. Lo cierto es que estamos en 2019 y, aunque hemos vivido una larga travesía de movilización descendente desde 2016, sin duda estamos mejor que hace una década. Los consensos que durante años han cosido fuertemente el régimen posfranquista se han roto. El rey y la constitución son herramientas para la derecha con una legitimidad mermada. El bloque conservador, que comparte todo él altavoces e ideas-fuerza, pretende cerrar las fugas de agua mediante el miedo, la apelación nacionalista y la creación del enemigo (los malos españoles, rojos, homosexuales y separatistas, y los migrantes). Este bloque conservador no es más que una respuesta autoritaria a un ciclo de luchas democratizadoras liderado por el feminismo, las mareas por los servicios públicos, la lucha contra los desahucios y por una vivienda digna, las protestas contra la corrupción, las movilizaciones de los pensionistas… Nos quedan las herramientas construidas en estos años, los saberes aprendidos y compartidos, los avances logrados. Como demuestran las huelgas llevadas adelante y ganadas en los últimos tiempos, tenemos fuerzas y capacidad para detener el reflujo y, con estrategia, plantar cara a los reaccionarios.

La izquierda parlamentaria (principalmente Podemos y sus confluencias) juega un papel contenedor de las opciones más regresivas, al menos mientras mantenga su apoyo electoral. A pesar de no haber logrado por el momento modificaciones legislativas en temas como la ley mordaza o políticas de vivienda y empleo, es de reconocer su papel en la caída del gobierno de Rajoy y en plantear cuestiones a raíz del pacto presupuestario con el PSOE (subida del salario mínimo, subida del impuesto de patrimonio, límites a la especulación en alquileres…). Su presencia ha colaborado en ocasiones a trastocar la agenda mediática, volcada a menudo sobre Venezuela o Catalunya, redirigiéndola a debates más propicios (vivienda, alquileres, feminismo, empleo…). Por supuesto, esto también habría sido imposible sin el trabajo de organizaciones sociales como PAHs o sindicatos de inquilinas y movimientos sociales como el feminismo o las luchas de los jubilados. Entre tanto, Podemos ha cometido errores varios, que junto a las peleas internas y al abandono de sus propuestas más radicales han contribuido a desmovilizar a distintos grupos de sus votantes. El último giro táctico de Errejón en la Comunidad de Madrid, buscando protegerse bajo el ala de Carmena de una derrota que se anticipaba más que probable, es un movimiento defensivo que apela a las clases medias y coacciona a las personas trabajadoras y a la izquierda porque carecemos de referentes políticos fuertes. Por mucho que se revista de un ejercicio de democracia y aperturismo (y tiene fácil hacerlo, dado el centralismo autoritario a la interna de Podemos) lo cierto es que Carmena representa para la izquierda madrileña el cesarismo, el desprecio por la democracia interna y una política social-liberal característica del PSOE. Repito que nuestro mayor problema es carecer de referentes políticos (no necesariamente electorales) que disputen y tensionen desde la izquierda. Y ahí tenemos trabajo que plantearnos. En el ayuntamiento de Madrid la Bancada municipalista trata de levantar una alternativa electoral, pero quizá haya que volcar esfuerzos más allá de lo inmediato para avanzar seriamente.

El último giro táctico de Errejón […] apela a las clases medias y coacciona a las personas trabajadoras y a la izquierda porque carecemos de referentes políticos fuertes.

Al final tampoco podemos desligar buena parte de los problemas en Podemos a la falta de movilización social: Es cuando cunde el derrotismo y el miedo que crecen los desacuerdos, tal como ha ocurrido tras los resultados en Andalucía. Repetidamente se ha culpado a Podemos de vaciar las calles, pues bien, ahora somos los que apostamos por el poder popular quienes debemos mirarnos el ombligo. Algo debemos estar haciendo mal quienes consideramos que es el pueblo organizado quien debe liderar los procesos de cambio si eso no está ocurriendo. Hay que reorganizarse y construir referentes mediáticos y liderazgos populares en los movimientos sociales, y dejar de culpar a la socialdemocracia de su papel, siempre previsible. El camino de criticar al otro para excusar nuestras debilidades es un camino que no nos lleva a nada.

Respecto a las organizaciones sociales revolucionarias, han experimentado un crecimiento indudable en la última década. Gracias al empuje del feminismo, los sindicatos revolucionarios convocaron con éxito una jornada de Huelga General el pasado 8 de Marzo, pro primera vez sin contar con los sindicatos mayoritarios. A pesar de los conflictos internos en las centrales sindicales, a los que habría que dedicar un artículo aparte, éstas han incrementado su afiliación y su militancia en los últimos tiempos. Hemos vivido huelgas importantes contra empresas como Deliveroo, Amazon, o las VTCs. También se han constituido sindicatos barriales que cubren problemas locales de trabajo y vivienda, si bien su relación con los sindicatos clásicos está aún por determinarse, y no estamos en condiciones de duplicar esfuerzos o malgastar fuerzas. De todos modos, aún queda mucho por hacer para instalar en la sociedad española una cultura sindical y militante. Como referente, el feminismo sí ha logrado impulsar un cambio importante en el sentido común de la sociedad, instalando en la mayoría social una perspectiva feminista que será dificil de alterar a pesar del rearme ideológico machista y reaccionario. Además, las mujeres se han dotado de asambleas en barrios y pueblos de toda la península, así como a la interna de las organizaciones sociales, demostrando una capacidad organizativa y un empuje ejemplares. Este trabajo organizativo, que contribuye densificar la red popular, es fundamental y anticipa beneficios inmediatos, por ejemplo, en la unidad de acción entre centrales sindicales lograda de cara al 8M.

uno de los objetivos prioritarios en el futuro a corto plazo es descubrir cómo mantener y ampliar dicha red popular desde el resto de frentes: vivienda, barrios, ecologismo, migración, antifascismo, juventud… Para ello hacen falta propuestas, liderazgo para implementarlas y un mayor esfuerzo organizativo

Sin duda alguna uno de los objetivos prioritarios en el futuro a corto plazo es descubrir cómo mantener y ampliar dicha red popular desde el resto de frentes: vivienda, barrios, ecologismo, migración, antifascismo, juventud… Para ello hacen falta propuestas, liderazgo para implementarlas y un mayor esfuerzo organizativo. Ante amenazas profundamente entrenlazadas como el fascismo, el capitalismo desatado o las previsibles crisis ecológicas no podemos permitirnos que esa red se deteriore.

Finalmente, como decíamos, en unos días comienza el juicio al procés. A falta de capacidad para desplazar el debate, Catalunya volverá a centrar el foco mediático. En ese marco, que nos fracciona a los libertarios y a toda la izquierda española, es importante responder con una propuesta capaz de dar respuesta al conflicto y de seducir a sectores amplios de la sociedad española y catalana. En el marco del conflicto territorial, los libertarios deberíamos recuperar la memoria del iberismo e incluso el republicanismo federal, apoyados además en el ejemplo que nos provee el confederalismo democrático en el Kurdistán. Los libertarios en España no podemos caer en el dogmatismo al oponernos a la ruptura que se plantea desde Catalunya (y dogmatismo es atacar al independentismo escudándonos en que defienden la creación de otro Estado), pues el proyecto confederal exige defender sin excusas el derecho a la autodeterminación de los pueblos. Democracia, autodeterminación y confederalismo deben ser las ideas fuerza a ondear en este contexto, levantando un proyecto que reconozca el derecho a decidir del pueblo catalán, que pueda recabar apoyos diversos en la izquierda y que sirva de ariete contra la monarquía.

Esa perspectiva internacionalista de derecho a la autodeterminación debe aplicarse también a la situación geopolítica. Estamos viviendo un intento de golpe de Estado imperialista en Venezuela gracias al apoyo de gobiernos fascistas como el de Bolsonaro en Brasil. Ante esta situación, nuestra postura debe ser la solidaridad con el pueblo venezolano, la defensa del chavismo crítico firmemente socialista y la condena de cualquier intervención armada por parte del bando imperialista. La postura de injerencia tomada por distintos gobiernos, reconociendo a alguien no electo o bien exigiendo convocatorias de elecciones al gobierno electo, es inaceptable. Algunos esperarán ver a renglón seguido de estas líneas una condena del gobierno de Maduro, o algo en la línea equidistante que han mantenido (por desgracia) algunos compañeros esgrimiendo lemas como «Ni Trump ni Maduro». Esto demuestra la hegemonía de la derecha en nuestra visión sobre Venezuela. En España, en 1936, los militantes obreros de los que nos sentimos herederos tomaron las armas en defensa de la República, a pesar incluso de sucesos como Casas Viejas; y siguieron combatiendo bajo la bandera republicana incluso cuando el gobierno traicionó a la revolución, porque eran conscientes de lo que se jugaban si ganaba el enemigo. Hoy que ninguno vamos a jugarnos el tipo para defender por las armas a Venezuela, donde bajo el gobierno bolivariano florecen con relativo éxito las comunas y el poder popular, al menos tengamos la decencia de no entregar más munición argumental a la derecha.

En definitiva, el desafío de los próximos tiempos es recuperar los ánimos y establecer objetivos para recuperar el liderazgo de la izquierda. En lo organizativo, resulta urgente asentar las organizaciones políticas que apuestan por la democracia socialista y el poder popular (Embat, Apoyo Mutuo, la Federación Estudiantil Libertaria, entre otras): extenderlas por el territorio, establecer frentes prioritarios de lucha, impulsar un programa práctico de formación de militantes, optimizar una política de comunicación que construya referentes populares (tanto individuales como colectivos) y proyecte nuestro discurso. Estas organizaciones, que son hoy el germen del nuevo impulso organizativo libertario, deben contribuir a dinamizar los movimientos y organizaciones sociales, para lo cual se requerirá más pronto que tarde establecer una política de alianzas constructiva y transformadora, que nos permita engranar con el resto de la izquierda (Izquierda Castellana, Anticapitalistas, Endavant, Poble Lliure, PCE, Comunes, Podemos, Sortu…) en lo local y lo regional. Todo este trabajo nos permitirá a los anarquistas contribuir al movimiento popular y difundir el programa revolucionario en la misión de transformar el país. Esa contribución deberá concretarse en mejores prácticas organizativas y de lucha, en el paso de asambleas, colectivos y movimientos sociales a verdaderas instituciones populares que influyan positivamente en la vida de la mayoría de la gente. En resumen, hacer de los centros sociales, las asambleas de barrio, los sindicatos, los colectivos feministas, los medios de información alternativos, las asociaciones de vecinos, los pueblos ocupados, las organizaciones ecologistas, las empresas de la economía social y tantos otros espacios un poder popular democratizador y socializante. Esa es la misión en los tiempos que vienen: levantar institucionalidad popular, construir un pueblo fuerte, empujar en la transformación del país de acuerdo con el ideal anarquista, es decir, hacia una vía radicalmente democrática, confederal, feminista y ecologista; y tratar de hacer de este proyecto el centro del debate político. Sólo un amplio espacio popular transformador, con una base sólida sustentada en el poder popular, puede plantar cara a una derecha a la ofensiva.

Balance trimestral de coyuntura. Abril a junio de 2018

Prólogo

Continuamos este proyecto iniciado el año presente que ha venido a sustituir nuestra anterior publicación mensual de los “Enlaces del mes”. Ahora realizaremos balances trimestrales para resumir los acontecimientos sociales y políticos más relevantes en los últimos tres meses, incluyendo, además, un análisis y un posicionamiento político, e incluso las posibles direcciones en un futuro próximo. Pretendemos que estos balances sirvan tanto a los movimientos sociales como a organizaciones revolucionarias para tener un diagnóstico de espíritu crítico, generar posibles debates y trazar hojas de ruta de cara a avanzar cuantitativa y cualitativamente en la lucha social y de clases.

Acontecimientos

Son muchísimas historias que contar en este período de tiempo, y recopilarlas todas daría casi para un libro. Por ello, destacamos en este trimestre las noticias, y procesos más sonados tanto a nivel estatal como internacionalmente. Comenzando por lo más cercano, el panorama político institucional ha sufrido un pequeño terremoto desde finales de mayo, cuando se supo la sentencia del caso Gurtel, la mayor trama de corrupción de la historia reciente de España. Después de más de una década de investigaciones iniciadas por la Fiscalía Anticorrupción y un juicio en la Audiencia Nacional contra la corrupción política vinculada al Partido Popular, los principales cabecillas de la trama (una treintena de personas, entre ellas Francisco Correa o Luis Bárcenas) han sido condenados a penas de prisión elevadas y el mismo partido fue condenado en conjunto como partícipe por su implicación.

En este contexto se produjo una semana más tarde la primera moción de censura efectiva bajo el régimen monárquico actual, teniendo como resultado que el candidato del PSOE, Pedro Sánchez se convirtiera a primeros del mes de junio en el nuevo Presidente de Gobierno con el apoyo de la mayoría de grupos parlamentearios que votaron contra el antiguo presidente M. Rajoy. Este nuevo gobierno se ha procurado una limpieza de imagen absoluta, trabajando a destajo sus asesores de marketing comenzando ya desde la elección de ministras y ministros. Sin embargo, detrás de estas elecciones ministeriales se esconden viejos conocidos de la represión política, o algunos representantes de la meritocracia y los intereses económicos privados, ha comenzado prometiendo cambios en una serie de temáticas sociales que comienza a vislumbrarse no serán en el sentido de beneficiar a las clases populares, sino lavarle la cara al régimen y consolidarlo contando con una opinión pública favorable. Además, durante el mes de mayo estuvieron debatiéndose los presupuestos generales del Estado, que salieron adelante un día antes de conocerse la sentencia de la trama Gurtel, unos presupuestos antisociales marcados por un incremento militarista, con un 7% más para el Ministerio de Defensa, y un 1% destinado a la compra de armamento pesado.

A nivel de la represión a los movimientos sociales hemos vivido numerosos episodios destacables, comenzando por el incremento de la represión a los Comités de Defensa de la República en Catalunya, realizando detenciones conjuntas de algunas de sus integrantes, e incluso tratando de denunciarles por actos terroristas en base a las acciones de desobediencia en el territorio catalán contra el control del gobierno tras la aplicación del artículo constitucional 155. El rapero balear Valtonyc decidió a finales de mayo exiliarse del país a un lugar todavía indeterminado de Europa, y así evitar legalmente entrar en prisión tras acabarse el plazo para presentarse en instituciones penitenciarias debiendo cumplir la sentencia por injurias a la corona y enaltecimiento del terrorismo, condenado por el contenido de sus letras por la Audiencia Nacional. Ha recibido numerosos apoyos, y entre otros destacables, la elaboración de un video bajo el título ‘Los Borbones son unos ladrones’, realizado por los principales grupos del mundo del rap del panorama español.

En esa misma institución judicial han sido juzgados los ocho jóvenes del pueblo de Altsasu, a quienes solicitan penas desorbitadas por una pelea con dos guardias civiles en un bar durante las fiestas municipales en el año 2016. Descartado el delito de terrorismo en la pelea, sin embargo, han sido condenados entre 13 y 2 años de prisión por agresiones con agravante de odio ideológico y superioridad numérica. Tres de ellos siguen en prisión preventiva, y otros cuatro fueron detenidos tras la sentencia primera de la Audiencia Nacional, que está actualmente recurrida tanto por la defensa, como por la fiscalía que solicita que se tenga en cuenta el agravante de terrorismo inicialmente descartado.

Por otro lado, hemos conocido la bochornosa sentencia a los violadores de La Manada por los hechos en las fiestas de sanfermines hace dos años. Fueron condenados exclusivamente al delito de abuso sexual, descartando el delito de violación, y con el voto particular de uno de los jueces que solicitaba la absolución total. Esta sentencia abre las puertas a que hechos similares se repitan sin consecuencias penales para los culpables, desprotege absolutamente a las víctimas de violaciones, que se exponen a un juicio institucional y social, debiendo además de demostrar ellas una violación cuestionándolas sistemáticamente desde su actitud ante una agresión sexual violenta hasta la legitimidad de recuperar una vida normal. La situación se ha agravado recientemente con la libertad provisional para los cinco miembros de esta Manada de violadores, aún teniendo otra causa pendiente por el mismo hecho. Por el contrario, esta sentencia ha originado una contundente respuesta del movimiento feminista a nivel estatal, con movilizaciones multitudinarias, y sentando el debate cada vez más fuerte sobre la autodefensa activa propuesta por el feminismo. A pesar de ello, los episodios de violencia machista se replican en el resto del territorio como por ejemplo las violaciones de los capataces a las recogedoras de fresas en los campos de Huelva o una imitación barata de «La Manada» detenidos en Canarias.

También a finales de este último trimestre conocimos la sentencia del jucio a los jóvenes del pueblo reocupado de Fraguas (Guadalajara) condenados a menos de dos años de prisión, al desalojo del proyecto rural y autónomo que han puesto en marcha con el apoyo de habitantes de la zona, y al pago de indemnizaciones a la Junta de Castilla-La Mancha por la reconstrucción de varias casas y la instalación de paneles solares para su autogestión.

Por último, a nivel estatal no queremos dejar pasar una valoración sobre el 1 de mayo, que se vivió con intensidad en todos los territorios peninsulares, con notables manifestaciones del sindicalismo de clase y en torno a las luchas laborales donde cada vez tienen más protagonismo las trabajadoras y trabajadores implicados en una organización horizontal de resolución directa de sus conflictos, y la pérdida de peso de los sindicatos institucionalizados clásicos en el mundo sindical a pesar de que siguen siendo mayoritarios por ahora. El sindicalismo de clase se está consolidando y esperamos que siga creciendo en estos tiempos.

Sin embargo, y ya comenzando a analizar el contexto internacional, en algunas regiones del mundo el 1 de mayo se celebró con notable actividad, como por ejemplo en Latinoamerica y sureste asiático. Destacamos con especial relevancia el aumento de la afiliación sindical entre la juventud en los Estados Unidos, la confrontación continuada al gobierno liderado por Donald Trump potencia a sectores jóvenes y racializados de la sociedad estadounidense hacia una dinámica cotidiana de lucha, sobre todo con las últimas novedades de la ignominiosa práctica en la frontera de enjaular a niños y niñas separadas de sus familias al cruzar al territorio de los EE.UU.

En Europa, y más concretamente en Italia tuvo lugar entre los días 12 y 13 de mayo un encuentro en la ciudad de Parma que ha dado como resultado la fundación de la Confederación Internacional del Trabajo (CIT) continuadora del legado de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), lanzada por seis sindicatos entre los que destacan USI ―Italia―, FAU ―Alemania― y CNT ―España―, y que englobará el sindicalismo revolucionario.

Debemos recordar In memoriam este trimestre la pérdida de una persona desconocida que nos gustaría mencionar, y es que Francisco Griéguez falleció el pasado 20 de junio, siendo el último superviviente español que pasó por el campo de concentración nazi en Mathausen durante la Segunda Guerra Mundial tras unirse a la Resistencia francesa, un murciano de 99 años de edad.

Desgraciadamente si de muertos debemos hablar, no podemos olvidarnos que este trimestre ha sido especialmente sangriento en Palestina en la celebración de la Nakba, el 15 de mayo, la marcha del retorno palestino. Esta fecha coincidió con la apertura de la embajada estadounidense en Jerusalén, una gran provocación que motivó manifestaciones multitudinarias en Gaza y Cisjordania, y a la que las fuerzas ocupantes israelíes respondieron con centenares de disparos de fuego real y artefactos incendiarios lanzados por drones, provocando decenas de muertos y centenares de heridos entre la población civil palestina. Dos días antes Israel había ganado el festival de Eurovisión, una victoria en el marco de una estrategia cultural y política de lavado de imagen internacional que auguraba la gran masacre que se produjo.

Siguiendo con protestas internacionales, esta vez en América Latina, hemos visto cómo la movilización popular en Nicaragua iniciada por el rechazo a la reforma del sistema de seguridad social, ha hecho caer al gobierno de Daniel Ortega. Una respuesta popular atenazada entre el discurso derechista acusador de gobierno socialista inestable, y un discurso oficial que toma la movilización como una conspiración de la CIA estadounidense, cuando tal vez habría que buscar las raíces del descontento en un proceso acumulado de contradicciones entre el gobierno y el pueblo de venta de tierras y recursos nicaragüenses a empresas externas que han forzado desplazamientos y pobreza. En Argentina recientemente se despenalizó el aborto en el Parlamento, gracias al empuje del movimiento feminista y a la organización popular que se echó durante más de veinticuatro horas a las calles de las principales ciudades, y especialmente en Buenos Aires, como colofón a una intensa campaña de concienciación argumentando que la despenalización del aborto contribuye a evitar la muerte de decenas de miles de mujeres de las clases bajas, que no tienen medios económicos para una interrupción voluntaria del embarazo en condiciones saludables e higiénicas.

En este trimestre debemos también mencionar una nueva incursión de Turquía agrediendo fuera de su territorio, a comienzos del mes de junio el ejército turco se desplazó sobre las montañas de Qandil al norte de Iraq, justificando su actuación en una ofensiva contra milicianos del PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán, por sus siglas en kurdo). Esto sucedía tan solo a menos de un mes de la celebración de las elecciones turcas del 24 de junio, en las que el autoritario Tayyip Erdogan ha vuelto a ganar mayoritariamente un proceso con nulas garantías democráticas y una oposición encarcelada por la política represiva del gobierno turco.

Por último, no podemos olvidarnos de la ofensiva del gobierno francés sobre la ZAD (Zone Á Defendre) un espacio autónomo ocupado durante años por centenares de activistas en el noroeste de Francia, muy cerca de la ciudad de Nantes. Dicha violenta ofensiva en la que ha habido heridos muy graves, como un activista que perdió una mano por una granada lanzada por la policía francesa, ha sido respondida por numerosas organizaciones ecologistas y anticapitalistas recuperando una parte importante del terreno perdido los primeros días. Todo ello en un clima generalizado de protestas, que con el impulso del cincuenta aniversario del Mayo francés, ha visto un repunte de organización social y política, tanto de sectores laborales como estudiantiles.

 

Unos apuntes finales

En estos tres meses hemos presenciado conflictos sociales en una coyuntura donde el proyecto neoliberal y de una Europa unida está siendo confrontada desde la derecha populista y euroescéptica, que no solo lo encontramos con el Brexit, sino también adelantado por la derecha en los países del este como Ucrania y Hungría por ejemplo. Una nueva ola conservadora está recorriendo el mundo y las opciones conservadoras están subiendo cada vez más en las encuestas. El negocio de las guerras provocadas por Occidente y el desplazamiento forzado de millones de refugiados auguran un incremento de políticas xenófobas y el asentamiento de un racismo institucional en los países europeos con línea de costa de entrada a Europa, que cada vez suman miles de cadáveres a la gran tumba marítima del Mediterráneo, del cual el caso paradigmático es el rechazo de Italia a que desembarque el Aquarius en sus puertos, al cual España había aceptado pero muchos de esos refugiados y refugiadas acabarán en CIEs. Del otro lado del Atlántico, encontramos a Donald Trump quien está comenzando a llevar a la práctica una política proteccionista al poner de nuevo aranceles a la importación.

En Nicaragua se está dando un conflicto que podría terminar en otra «revolución de colores», pues a pesar de haber presencia de sectores populares, la derecha golpista es la que articula dichas protestas. En España, el nuevo gobierno con cara progresista podría abrir nuevas oportunidades para los movimientos sociales de presionar para que reviertan las reformas antisociales del PP, que paguen por los casos de corrupción. Pese a las reminiscencias de las épocas de Zapatero y Felipe Gonzalez, nos encontramos ante un gobierno débil que nos debería permitir rearticular la movilización popular.

Pero no todo son malos augurios. También celebramos la gran victoria del movimiento feminista argentino al conseguir la legalización del aborto. Esto servirá de ejemplo e inspiración para el resto de feministas de América Latina, o el ascenso de la candidata demócrata Alexandria Ocasio-Cortez a congresista por el distrito 14 de Nueva York con un discurso orientado a las clases populares.

Durante este verano, una gran parte de la población tendrá la mirada puesta en el mundial de fútbol y las vacaciones. Es tiempo de cuidarnos, evitar quemarnos y continuar adelante. Sin verano tampoco habrá revolución.

El anarquismo según su relación con la realidad material

Hemos conocido ya, leyendo los clásicos, las tres principales corrientes del anarquismo según su modelo económico: individualista/mutualista, colectivista y comunista, que de ello derivan los debates en torno a los modelos organizativos del anarquismo, en los que destaco: informal/rechazo a la organización, de masas (anarcosindicalismo) y a dos niveles específica/plataformismo (que incluye la organización de masas con relación directa con la específica), que tiene relación directa con las tres actuales grandes corrientes: nihilismo/insurreccionalismo, anarcosindicalismo y anarquismo social. Pero faltaría por definir su relación con la realidad material, es decir, en su nivel de inserción social e influencia en las luchas sociales que tiene también relación con el punto anterior.

Antes de continuar, querría matizar que, seguramente, en más de una ocasión habremos oído la coletilla de que hay tantos anarquismos como anarquistas, pero ¿no nos hemos parado a pensar en preguntárnoslo si es cierto o no? Realmente, cada vez tengo más certeza de que la afirmación cabe en las sociedades hiperindividualizadas como las actuales de los países occidentales, donde cada cual busca validar su propio anarquismo en el microcosmos libertarios. Es lo equivalente a las opiniones que cada opinólogo busca validársela dentro del cosmos de las opiniones y sus respectivos culos. La búsqueda de las diferencias en vez de los puntos en común, del concepto del individuo soberano y no como parte de un colectivo soberano, así como de la identidad individual frente a la colectiva…, son síntomas de un problema endémico donde el individualismo ha permeado en las capas más profundas de las sociedades capitalistas occidentales.

No obstante, las opiniones personales no son hechas a sí mismas e independientes del espacio-tiempo, sino que encajan dentro de un marco común que los caracteriza si son conservadores, prejuiciosos/tópicos, de izquierdas, de derechas, falacias, machistas, faministas, clasistas, etc. Asimismo, los conceptos sobre el anarquismo que construya cada cual encajará dentro de una de las principales corrientes mencionadas al principio. Es por eso que, efectivamente, no hay infinitos anarquismos, sino que según su relación, conexión y enfoque sobre la realidad material, adquirirán unas u otras características. Partiendo de estos criterios, establezco tres grandes grupos:

Anarquismo filosófico

Nestor Makhno en sus memorias criticó a los anarquistas rusos de quedarse en sus ateneos discutiendo sobre la moralidad de la revolución, mientras los bolcheviques habían tomado el Palacio de Invierno. Piotr Arshinov tampoco se quedó atrás en su crítica hacia ese anarquismo ruso que no se organizó. En su libro Historia del movimiento Makhnovista escribió que cuando Makhno formó su Ejército Negro para defender la revolución, en vez de recibir el apoyo de los anarquistas rusos, recibió críticas y alentó discusiones alrededor de la disciplina y la estructura militar. Ese anarquismo que criticaron los makhnovistas sigue siendo de actualidad, pues es un anarquismo que no sale de la academia ni de las cuatro paredes del ateneo. Su relación con la realidad material es puramente teórica y solo está en los libros y debates de salón, y no tiene más objetivo que alimentar complejos debates de academia sobre la filosofía, con nula o casi nula conexión con la coyuntura actual.

El reflejo que tenemos hoy del anarquismo filosófico lo encontramos en ciertos grupos tanto de las redes sociales como de ciertos ateneos, donde los cuatro gatos con mayor disponibilidad de tiempo se reúnen a debatir sobre cualquier tema por el mero hecho de filosofar.

Anarquismo de estilo de vida

De nuevo, encuentro en la descripción de Murray Bookchin un paralelismo con las críticas del makhnovismo en su época. Este concepto fue definido por él como un anarquismo que no actúa sobre la problemática real de la clase trabajadora en la actual coyuntura, sino que consiste en una suerte de anarquismo que no hace política de cara a la comunidad local donde residen. En otras palabras, no participa en los movimientos locales tanto si es a nivel individual o desde algún colectivo. Esta suerte de anarquismo solo hace política para el mismo grupo cerrado de amistad con unos mismos códigos de conducta, lenguaje y pensamiento. Ni siquiera diría que hiciesen política, sino que se dedican a practicar el anarquismo en el ya dentro de su reducido espacio de amistad, independientemente de su relación con la problemática de la clase trabajadora. Aquí se les reconoce como el ghetto anarco para el contexto del Estado español, ya que incluimos el anarquismo ortodoxo y nostálgico del ’36 y el anarquismo purista e identitario, que claramente se diferencia del ghetto en EEUU en que se enmarca la crítica de Bookchin.

Anarquismo materialista

Continuando con Nestor Makhno y Bookchin, las críticas que han escrito no fueron de ninguna manera destructivas. Detrás de ellas existió y existe una propuesta con mucho potencial. Tanto la plataforma de Makhno como el municipalismo libertario y el anarquismo social de Bookchin, son un gran aporte a un anarquismo que no es considerado una filosofía o un estilo de vida, sino un proyecto político revolucionario y modelo de sociedad que aspire a superar el actual sistema capitalista. He aquí el por qué hablo del anarquismo materialista. A diferencia de los anteriores, el anarquismo materialista se caracteriza por la participación directa en las luchas sociales (por ejemplo, el anarcosindicalismo en el ámbito laboral, el «anarquismo a pie de calle» de la FAGC, las luchas en defensa del territorio…), además de trabajar por la construcción de un proyecto político que dé respuestas y hojas de ruta a las luchas sociales en todos sus ámbitos.

Veremos notablemente que está estrechamente relacionado con el modelo de la organización dual: la organización de masas y la organización política. Precisamente, el anarquismo materialista se caracteriza también por el nivel político, que es clave para su desarrollo y crecimiento como fuerza política en los tiempos que vivimos.

Notas finales

No obstante, estos tres grupos no son clasificaciones aisladas entre sí, sino que tienen ciertas conexiones. Por ejemplo, ¿dónde clasificaríamos un proyecto de okupación rural como Fraguas, donde unos jóvenes se vuelcan en recuperar la vida de un pueblo abandonado, en el cual, está visibilizando la situación del abandono de pueblos que vivimos en territorio español? ¿Dónde entrarían los proyectos de cooperativas integrales? Sobre estos temas los he tratado en otro artículo diferenciando entre lo que son sociedades paralelas y el poder popular. Aun así, dependiendo de las finalidades que tengan, los podríamos clasificar dentro del anarquismo de estilo de vida o del anarquismo materialista.

Con estas reflexiones pretendo aclarar unas cuestiones que considero claves, tales como ir superando el problema del individualismo de la diferencia y la división hasta el infinito, de los personalismos con base en dicho individualismo, y que cada concepción del anarquismo no es una construcción individual, sino que tendrá unas bases comunes que encajará mejor en uno de los tres grupos mencionados. Pretendo que de allí surjan nuevas dinámicas basadas en lo colectivo, en lo común y sobre la realidad material en que vivimos. Claramente soy partidario de un anarquismo materialista, por la simple razón de que considero que es la vía más acertada para producir cambios en la coyuntura que vivimos. Necesitamos un anarquismo organizado, con vocación ganadora pero humilde, con visión estratégica y criterios de análisis materialistas, amplitud de miras e inserto en las luchas sociales, capaz de generar discurso, proyectos políticos y de influir positivamente en los movimientos sociales en clave de avance cuantitativo y cualitativo.

Liberación de la Uma Kiwe, autonomía y territorio: una mirada libertaria para la comprensión de la lucha nasa [Parte 1]

Cortas palabras para celebrar la vida y caminar la palabra de Guillermo Pavi, Gersaín Cerón y Marco Aurelio Díaz, cuya sangre ha quedado sembrada en los cañaduzales y la vía panamericana, en búsqueda de la liberación de la tierra.

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El pensamiento libertario es una forma de dimensionar los fenómenos sociales, políticos, ideológicos, culturales, económicos e incluso biológicos desde una base que se centra en la libertad como motor de la interrelación social, pudiendo incidir en ella bajo esa perspectiva, en contra-vía a la coerción jurídica, cultural, económica, militar y política. Desde su nacimiento, la praxis libertaria vería como objetivo inmediato la abolición de la explotación del ser humano, aunque dicha perspectiva se ha ampliado y profundizado en el correr de los años.

Lo libertario es precisamente el sustrato filosófico y ético que se adentra en las luchas populares por vida digna, autonomía, democracia directa y libertad colectiva e individual. El término, que aunque tenía amplia trayectoria entre los círculos liberales de Europa occidental, fue acuñado como eufemismo dentro del movimiento anarquista francés de la última década del siglo XIX, a causa de la fuerte represión que se tejía contra el pueblo. Una mirada libertaria hace mención a realizar lecturas sobre las realidad concretas desde una base epistemológica de la libertad, que muchas veces desborda al mismo anarquismo, y en nuestro caso, se identifica con la tradición social del mismo y del pueblo.

Por otro lado, el proceso de liberación de la Madre Tierra, que inicia en diciembre de 2014, es una nueva apuesta estratégica del movimiento indígena en el Cauca, específicamente de ciertos resguardos y cabildos Nasa vinculados con la región del Norte de dicho departamento. A través de la toma de tierras, con campamentos permanentes y el sabotaje a los cultivos de caña de azúcar carburante, mientras se siembra alimentos de pan-coger, se plantea un nuevo proyecto de vida comunitario, autogestionario y social que ya no tiene cabida en las regiones montañosas dadas a los indígenas, que ven con preocupación la alta concentración de la propiedad en sus tierras ancestrales (que generalmente son las más ricas y que se encuentran en los planos) y el maltrato que se hace a la madre tierra en un proceso de monocultivo de caña carburante. Actualmente, este proceso de liberación es adelantado por las comunidades indígenas de Munchique, Huellas, Corinto y López Adentro, en 9 fincas diferentes, cubriendo gran parte de los municipios que configuran la región del Norte del Cauca.

Este texto pretende buscar los puentes que existen entre la liberación de la madre tierra y nuestra praxis autónoma y libertaria. Precisamente, ese objetivo no lo plantea una motivación académica sino de acción, de seguir caminando para redescubrir un otro mundo que tejen los pueblos al calor de sus luchas. En ese sentido, la mayor parte de estos análisis surgen de procesos de acompañamiento y estudio mano a mano con los brazos que liberan la tierra, razón por la cual se hace difícil hacer una exhaustiva referencia y bibliografía al respecto, que se espera, pueda ser mayor en un futuro cercano conforme vaya caminando más la palabra.

La relación entre el pensamiento indianista y el libertario

La relación entre estas dos formas de praxis no es nueva ni se remonta únicamente a nuestro país. Así, desde la llegada del pensamiento libertario a las tierras americanas (especialmente luego de las grandes migraciones de obreros europeos que se da a finales del siglo XIX), muchos simpatizantes anarquistas empezaron a estudiar las luchas sociales que se dieron en estas tierras desde la época de la conquista. Sobresalen dos teóricos para entonces y con los cuales basta para hacer un marco histórico para este texto: Manuel Gonzáles Prada y Ricardo Flores Magón.

El peruano Manuel Gonzáles Prada fue un intelectual, poeta y anarquista peruano, que mostró, entre otras cosas, especial preocupación por la cuestión india, desde un enfoque político y etnográfico. En su ensayo titulado “Nuestros indios” y realizado en 1904, Gonzáles Prada destraba mitos sobre la raza y el estudio etnográfico1. Desde una óptica libertaria, rescata las tesis de rechazo a formas estatales de gobierno desde el anarquismo y su interceptación con la incapacidad de las mismas de dar derechos a los indígenas, que a la larga termina siendo una quimera. Como conclusión del mismo ensayo, Gonzáles Prada advierte que “el indio se redimirá merced a su esfuerzo propio, no por la humanización de sus opresores”, lo que sin riesgo a equivocarnos podría compararse, con no solo la tradición de autogobierno de los pueblos originarios, sino con las prácticas más contemporáneas de autonomía y autogestión en los mismos y que afloran luego de terminada la guerra fría, donde se interceptan con el pensamiento libertario.

De otro lado nos encontramos con Ricardo Flores Magón, periodista y militante anarquista mexicano, figura clave en el desarrollo de la revolución mexicana. Al igual que Gonzáles Prada, Flores Magón tendría una especial sensibilidad por las luchas indígenas que se daban en México, especialmente de los escenarios que jugaron para llevar a la crisis política y social que estallaría en los sucesos revolucionarios de 1910 y 1911, donde las anarquistas ocuparían una posición protagónica en el Norte del país. Se debe mencionar la misma crianza tanto de Ricardo como de sus hermanos, quienes vivieron su infancia en un pueblo indio, pudiendo observar de cerca desde niños las formas comunitarias de gestión y convivencia, muy lejanas a las ideas modernistas y estatales imperantes en las grandes urbes gobernadas por criollos admiradores de los grandes imperios monárquicos de Europa. Ello, acompañado de la metamorfosis que llevó tanto a Ricardo como al Partido Liberal Mexicano (al que pertenecía) al anarquismo, queda reflejado en las posturas que adquiere la corriente libertaria en dicho país. El programa del PLM de 1906 no solo recoge la bandera de restitución de tierras a las etnias despojadas, sino también protección de las mismas por medio del fortalecimiento de la educación2, propuesta que guarda distancia del independentismo garantista, que con dificultades simplemente reconocía las tierras pero negaba ejes transversales a los indígenas como el fomento de la cultura y la educación. Conforme maduraba el pensamiento de Flores Magón y la lucha revolucionaria continuaba, este acercaría cada vez más lo libertario al indianismo, sintetizadas muchas de estas tesis en su artículo “El pueblo mexicano es apto para el comunismo3, publicado en el periódico Regeneración en 1911, donde señala 3 elementos claves de la organización socio-política india: 1) La propiedad común de la tierra y el libre acceso de todos sus habitantes a los recursos naturales, 2) el trabajo común y el apoyo mutuo entre individualidades y familias, y 3) el odio a la autoridad y la no necesidad de ella.

En Colombia, podemos rastrear la relación en el mismo florecimiento del movimiento obrero radical en la década de 1920. En específico, las acciones de solidaridad que tejieron grupos anarcosindicalistas durante los años 20 con la lucha que adelantaba Manuel Quintín Lame en el sur-occidente colombiano4.

Más contemporáneamente, se puede hablar acerca del fuerte trabajo que desarrolló el Proyecto Cultural Alas de Xue en los años 90, especialmente con la búsqueda de un socialismo propio, que manifiesta en grandes aspectos de la vida comunitaria de diferentes comunidades nativas el sentir libertario. En particular, es de observar que más que un proceso de teorización o ideologización, Alas de Xue buscaba encontrar un anarquismo más acorde a las realidades locales, sin llegar a tener una retórica explícitamente libertaria en la totalidad de su trabajo político y académico, como se puede ver en las diferentes investigaciones que adelantaron sobre Manuel Quintín Lame y Juan Tama.

El proyecto comunitario Nasa

Quizás, a resaltar a primera vista, es importante buscar los intersectos entre el pensamiento libertario y el proyecto de vida Nasa en la visión comunitaria del mismo. Así, y rescatando la tradición social y comunalista libertaria, hay un fuerte contraste con la visión liberal y moderna del individuo como ser aislado de la sociedad en su esencia, de un hipócrita libre albedrío y de una entrega pseudo-voluntaria de las libertades individuales a un todopoderoso Estado para obtener seguridad. Los mitos fundacionales sobre los que se erige la sociedad fallida liberal se desmoronan ante proyectos de vida comunitarios, que colocan la colectividad como centro para la potenciación de las oportunidades y deseos individuales. Aunque este tema podría salirse del campo de estudio que se quiere abordar, especialmente porque los proyectos al respecto del pueblo Nasa son casi incontables, es menester concentrarnos en la perspectiva que tienen los indígenas nasa en los lugares donde se está liberando la madre tierra.

Es señalado históricamente, desde la plataforma de lucha del Consejo Indígena Regional del Cauca, en los puntos 6, 7, 8 y 10, que la ampliación de los resguardos (conseguida en los resguardos mencionados por medio de la liberación directa de tierras) deja de tener sentido si no se adecua a proyectos educativos y sociales que buscan rescatar y defender la lengua e historia propia, la formación de profesores indígenas, el fortalecimiento de la economía propia y la defensa de la familia5. Y no hay mejor forma de ilustrar esto que explorar el concepto de minga.

La minga es el trabajo colectivo, es el compartir las necesidades y sus soluciones, es el pensar desde la comunidad las tareas de las familias y los individuos, que incluso desde la cosmovisión y cosmogonía nasa sería imposible explicar en su totalidad con términos propias de la academia occidental. El antecedente más inmediato del proceso de liberación de la madre tierra, aparte del inicio de la ocupación de la hacienda La Emperatriz en Caloto en 2005, es precisamente la minga social y comunitaria de 2008, que no fue otra cosa que una movilización de las comunidades que contó con el apoyo de los movimientos populares del país. Y así, esta demanda y accionar colectivo terminó por trasfigurar en el actual proceso de liberación de la madre tierra, cuyo fin y medio están completamente atravesados por el concepto de minga. La recuperación de tierras se hace con una convocatoria a mingas de liberación, donde cada Nasa y su familia ofrecen horas de su trabajo diario una vez a la semana para cortar la caña de azúcar carburante en las fincas ocupadas, pudiéndose contar los indígenas por cientos y miles. Luego, esta es precedida por mingas de cultivo, donde sobre los vestigios de la caña se armoniza la tierra y se procede a cultivar maíz, frijol, ahuyama, café y otros alimentos necesarios para el pan-coger de las comunidades. Y en este vaivén, es necesaria la participación de la comunidad, que es la directa protagonista del proceso. Es la masividad de la minga la que ha permitido que el proceso de liberación perdure en el tiempo y haya podido converger con otras coyunturas locales, desafiando los diferentes actores armados y menoscabar, así sea por poco, la fuerte represión estatal y para-estatal.

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Las proyecciones territoriales y políticas apuntan a, tras la liberación de las tierras, convocar mingas de construcción de viviendas, escuelas, centros rituales, lugares deportivos y empresas comunitarias, que se vienen gestando de a pocos en los actuales resguardos. Sobresale, por ejemplo, las mingas de educación y comunicaciones convocadas en los últimos años, donde diferentes sectores sociales del país han estado presentes en los grandes eventos de la comunidad Nasa, con un fuerte espíritu colectivo de trabajo.

La autonomía y la identidad comunitaria

Sin embargo, incluso el trabajo colectivo en Minga puede ser insuficiente para mirar el proceso de liberación de la madre tierra desde una óptica libertaria, siendo preciso agregar el elemento clave que puede dimensionar la capacidad propia de la comunidad sobre sus destinos: la autonomía. Esta, entendida a groso modo como la capacidad que tiene un grupo social para ejercer el poder sobre los asuntos que le tocan directamente en una relación de armonía y democracia directa, no es nada más que una simple bandera que se ha tenido que enfrentar a mil demonios. Así, ante un mundo cada más globalizado (y por lo mismo, gobernado por agentes unilaterales), unas leyes nacionales cada vez más socavadas por las agendas del libre comercio imperial y la avanzada de la acumulación por exterminio total, la autonomía ha pasado de ser un principio político a una forma de resistencia en sí misma. En específico, cuando la comunidad Nasa construye su propio gobierno se está enfrentando al capitalismo mundial, que no por nada tiene sus ojos puestos sobre las ricas tierras de la cuenca alta del río Cauca.

Es difícil pensar que los Nasa se identifiquen con una patria artificial, que les ha negado su historia y es heredera de la tradición esclavista, por lo cual, han construido sus propios gobiernos a partir del exilio y la esclavitud de la conquista. Esta autonomía se ve materializada en las asambleas, no sobrando mencionar que toda minga una vez finalizada es precedida de una pequeña reunión de la comunidad que participó. Las asambleas son, entonces, la mayor expresión de organización y decisión de los indígenas: es allí donde se mandata, desde abajo, con la puesta en práctica de una democracia participativa, deliberativa y directa, eligiendo las personas encargadas de llevar adelante las tareas administrativas (conocidas como autoridades), que sin embargo, siguen estando bajo el control político y cultural de la asamblea y la opinión de los guías espirituales, conocidos como mayores. Por supuesto, esto no hace escapar a algunos cabildos de las lógicas de corrupción y clientelismo, sobre todo donde la construcción de estos se ha dado bajo la batuta de los tratados coloniales firmados desde España o con el beneplácito de elites locales alineadas con la derecha terrateniente, quienes a la larga prácticamente niegan el gobierno tradicional. Sin embargo, es imposible no ver que en el trascurso de la misma lucha por liberar la madre tierra se ha logrado democratizar cada vez más espacios asamblearios, hecho por lo demás de admirar en un país con tan altos índices de corrupción, sin mencionar que el Cauca sea uno de los departamentos que más ha sufrido las consecuencias de la guerra entre las insurgencias y el Estado colombiano, donde las elites locales se han fortalecido sobre discursos racistas y conservadores.

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Mantener dichas prácticas de autonomía, que por supuesto desbordan el limitado campo de la gestión pública soberana y tocan los más variados aspectos culturales, comunicacionales, educativos, de resguardo de la tranquilidad e incluso económicos, es un avance innegable que rápidamente se puede poner en contraste con las apuestas libertarias de autogestión y autogobierno, que ponen fuerte énfasis a la construcción comunal de las asambleas que operativizan las necesidades multidimensionales. No se puede olvidar aquí que la visión del nasa como sujeto escapa de la estrecha perspectiva del trabajador, visión relacionada con los círculos anarcosindicalistas clásicos y que ha sido rebatido a la luz de nuevos viejos movimientos sociales contemporáneos, por lo cual, la autonomía a su vez va más allá de la economía autogestionada y rescata al sujeto social como un individuo cultural, étnico y con variadas perspectivas. Lo anterior, de hecho, a logrado que actores como las mujeres y los jóvenes, históricamente expulsados de la vida política de las comunidades, vayan ganado de a pocos pero con firmeza mayor cabida en los gobiernos tradicionales nasa, especialmente en los procesos de liberación de la madre tierra.

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La resistencia heroica de Afrin

El 20 de enero de este año, Turquía iniciaba la ofensiva sobre Afrin el cantón más occidental de Rojava, bajo el nombre de «Operación Rama de Olivo». Hasta ahora, este cantón había gozado de cierta paz en medio de la guerra, acogiendo parte del flujo de refugiados que huían del Daesh. La invasión turca en curso en estos momentos rompe con esta situación, y amenaza a la población civil que habita esta región que se encuentra separada del resto de cantones Kobane y Cizire. La unión de los tres cantones ya le era intolerable para Turquía.

Erdogan preveía que en unas pocas semanas Afrin caería bajo sus garras, pero la respuesta solidaria en el llamamiento a la resistencia y defensa de Afrin ha conseguido pararles los pies en cierto modo. Los refuerzos de las YPG e YPJ, SDF, más los batallones y brigadas internacionales acudieron rápidamente a la defensa del territorio. Aunque no sabremos por cuánto tiempo contra un enemigo tan grande. El 2º Ejército de la OTAN está a pocos km de llegar a Afrin, ciudad con el mismo nombre del cantón utilizando todos los medios a su alcance: artillería pesada, aviación, y por tierra, colaborando directa y abiertamente con grupos yihadistas.

La situación actual se está agravando conforme Turquía avanza sobre el territorio. La ciudad de Afrin está siendo objetivo constante de los bombardeos de la artillería pesada y aviación turca, destruyendo numerosas viviendas de la ciudad causando numerosas víctimas mortales entre la población civil. Los objetivos destruidos fueron infraestructuras civiles, patrimonio histórico y escuelas. Al tomar la presa de Meydanki, cortaron el suministro de agua a la ciudad dejando a alrededor de un millón de personas sin agua potable. A pesar de la gravedad del panorama, la moral que se respira entre la población kurda sigue muy alta. El apoyo mutuo entre la población está siendo clave para la resistencia: las familias han abierto sus hogares para aquellas que han perdido sus casas y el agua viene de un camión cisterna que recoge el agua de los pozos de los alrededores de la ciudad y lo reparte gratuitamente. Además, la resistencia no solo está en las trincheras, sino también en la retaguardia: han acudido a la resistencia convoyes de ayuda a la población civil. Internacionalmene, la solidaridad con Afrin se materializó en manifestaciones, marchas y actos en varias ciudades del mundo.

Todo esto ocurre ante el silencio de la comunidad internacional pese a la violación del derecho internacional y de la soberanía del territorio sirio. Las potencias imperialistas solo tuvieron en cuenta a los kurdos cuando esperaban tener posibilidades de influir en las políticas del confederalismo democrático. Pero el proyecto político kurdo se mantuvo independiente pese a las alianzas con dichas potencias, básicamente porque fueron alianzas tácticas que implica solamente llevar a cabo operaciones militares sin necesidad de compartir proyecto político. Por esa razón, no hubo en ningún momento influencias en la agenda política kurda. Hablando de alianzas, otra posibilidad estaría en llegar a un acuerdo con Al Assad para la defensa de Afrin y la soberanía del territorio sirio, acuerdo que todavía no llegó y que esperamos que llegue sin que suponga concesiones a Assad para materializarse el pacto.

Ahora el juego geopolítico va por otras vías. Turquía continúa con su política de limpieza étnica, mientras amenaza a Europa con una nueva oleada de refugiados y amenazas de atentados yihadistas en suelo europeo. Ni EEUU ni Europa tienen intereses en la defensa de Afrin, y seguramente Rusia tampoco debido a que el proyecto político kurdo choca de frente con las políticas imperialistas de dichas potencias. De primeras, EEUU y Turquía llegaron a un acuerdo en ManbijDentro del Estado turco, la represión se ha agudizado al suspender la libertad de expresión censurando aquellas opiniones que se muestran contrarias a la guerra y encarcelando a las personas que las expresen, mientras intoxica en sus medios de comunicación con propaganda negando los asesinatos a civiles y justificándose en una guerra contra el terrorismo de las milicias kurdas.

Estamos contemplando el abandono a su suerte de un proyecto político democrático para la paz en Oriente Medio por la comunidad internacional, dando además luz verde a Erdogan para que continúe con su política de limpieza étnica contra la población kurda, que ya dentro de su territorio se tradujo en la destrucción de numerosas ciudades y pueblos de mayorías kurdas. La ofensiva sobre Afrin solo es el principio para acabar con la Federación Democrática del Norte de Siria.

El pueblo kurdo debería de tener más amigos que las montañas: los pueblos del resto del mundo. No podemos permitir y contemplar cómo este crimen contra la humanidad se está cometiendo impunemente contra la población civil.

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