Balance de fin de año. Unas barricadas que abren nuevos caminos

Prólogo

Recapitulamos un año en el cual los conflitos sociales se intensificaron al comienzo de este nuevo curso político en septiembre. Sin lugar a dudas, este último trimestre las batallas se han contado desde América Latina. Vimos desde el otro lado del charco las columnas de humo en Santiago de Chile, Quito tomado por el pueblo, a Evo salir del pais y ver que las calles de las ciudades bolivianas son tomadas por militares y opositores, con un pueblo que resiste. Desde aquí sentimos el olor de la sangre y el fuego de las barricadas, junto con las voces de justicia social se huelen y se oyen hasta en el Norte Global. En el resto del mundo, nos duele y llena de rabia la invasión de Turquía sobre Rojava, la huelga general por las pensiones en Francia, las revueltas tras la publicación de la sentencia del Procés en Catalunya y más que detallaremos.

Acontecimientos

Comenzando por Ecuador, el anuncio del paquetazo que concertó el gobierno de Lenin Moreno con el FMI hizo que estallase el 2 de octubre una revuelta popular contra las medidas neoliberales que pretendía aprobar. Una de las medidas más sonadas es el decreto 882 que consistía en la subida del 120% de la gasolina, junto con reducciones de salario, días vacacionales y despidos en el sector público, y una reforma laboral precarizadora. Las protestas comenzaron con un corto paro de empresarios del transporte, a la que luego se alzaron las comunidades indígenas, destacando el papel de la CONAIE de organizar la gran marcha sobre Quito, la capital. Con la oleada de protestas, el gobierno decretó el Estado de excepción y se trasladó a Guayaquil. El toque de queda también se dio en territorio indígena contra las fuerzas del gobierno. Tras una huelga general el 9 de octubre y protestas masivas de obreros y estudiantes, el gobierno se sentó a negociar el día después del 12 de octubre, día que alcanzó el pico de movilizaciones populares, y da marcha atrás a la subida de la gasolina, pero manteniendo el resto de medidas del paquetazo. En estas negociaciones se intentaron excluir a los sindicatos y organizaciones populares. De las protestas, el balance de heridos y detenidos superan los miles.

Después vino Chile, el estallido social se produjo tras unas protestas estudiantiles fuertemente reprimidas que organizaron coladas masivas en el metro contra la subida de 30 pesos en la tarifa del metro de Santiago. Ello crispó más aún el descontento social hacia el gobierno de Sebastián Piñera y las movilizaciones contiunaron. A la oleada de protestas, se adhirieron la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y la Confederación de Estudiantes Chilenos (CONFECH), y el día 4 de noviembre organizaron una huelga general en conjunto con el movimiento popular. La respuesta de Piñera fue decretar el Estado de excepción sacando el ejército a las calles ante el desbordamiento de los Carabineros por el pueblo. La respuesta del pueblo fue la solidaridad y pronto escaló a una revuelta por el costo de vida tras tantos años de políticas neoliberales, entre las que destacan las AFP, los bajos salarios… A pesar de los muertos y heridos, las movilizaciones siguieron masivas obligando a Piñera a derogar el alza del transporte público y anunciar unas reformas mínimas tratando de mantenerse en el gobierno. Ante ello, los partidos de izquierdas impulsan una Asamblea Constituyente con el fin de redactar una nueva constitución que supere la de 1980.

Seguimos con Colombia, donde destacamos la vuelta a la lucha armada de las FARC, el paro nacional y las movilizaciones populares contra la corrupción, el asesinato de líderes sociales y las políticas neoliberales de Iván Duque, fuertemente reprimidas por la ESMAD. Pese a la fuerte represión desatada y el toque de queda en Bogotá y Cali, las protestas lograron desbordar a la ESMAD y desmentir la desinformación del gobierno acerca de las reformas neoliberales que pretendía implementar.

En Centroamérica, el 13 de julio estallaron protestas masivas por la mala gestión de la ayuda humanitaria, el desprecio hacia el pueblo y los escándalos de corrupción del gobernador Ricadro Roselló. Tras varias huelgas generales y movilizaciones masivas, el pueblo logró la renuncia del gobernador. Asimismo, en Haití se dieron protestas masivas contra el gobierno del empresario Jovenel Moise y el Partido Haitiano TetKale. Haití es uno de los países más golpeados por la crisis, y el cual el gobierno estaba negociando más reformas neoliberales con el FMI. En Honduras, las protestas continúan contra el gobierno de Juan Orlando López.

El 11 de noviembre, Evo Morales sale del gobierno resultado de un golpe de Estado orquestado por las fuerzas armadas y la policía, con una serie de protestas callejeras impulsadas por la derecha. La salida de Evo fue marcada por el incumplimiento del mandato anti-reeleccionista y salió derrotado de un referéndum para la reelección presidencial. La escalada de la violencia por parte de la derecha en las protestas callejeras, con barricadas y quemas de edificios gubernamentales, finalmente hizo culminar el golpe de Estado obligando a Evo y su familia a salir del país, ante una derecha filofascista que logró captar buena parte del descontento popular y tuvo el apoyo de las fuerzas armadas.

En Oriente Medio, uno de los hechos más relevantes ha sido la invasión de Turquía sobre Rojava a principios de octubre, una amenaza que se hizo real contra la autonomía kurda construida al norte de Siria. Tanto EEUU como Rusia que en algún momento ayudaron a los kurdos, se retiraron de la zona dejando vía libre a la ofensiva turca. De mientras, al gobierno de Assad tampoco le interesaba una autonomía kurda dentro de su territorio, y trata de acabar con ella intentando subordinarla al Estado sirio como condición para recibir ayuda militar. Además, a Assad le vale para recuperar los pozos bajo control de la administración democrática. A pesar de esta grave situación, tanto la población como las milicias YPG/YPJ decidirán resistir y luchar contra este ataque.

Aterrizando en Europa, en Francia estas navidades los y las trabajadoras del transporte público siguen en huelga casi un mes en defensa de las pensiones. Están dispuestos a seguir los paros hasta que retiren la reforma de las pensiones. La reforma de Macron según la opinión de los sindicalistas, supondría acabar con un sistema de reparto más solidario por uno individualista con 42 regímenes. Finalmente, en Catalunya, la publicación de la sentencia del Procés ha desencadenado una nueva oleada de protestas por todo el territorio traducido en cortes de carreteras, cierres en la frontera de La Jonquera y disturbios en las capitales de provincia.

Unas notas finales

Dejamos este año con unos escenarios interesantes, y muchos acontecimientos más que habré dejado en el tintero. Latinoamérica se debate entre las luchas populares en clave de liberación y la reacción neoliberal y filofascista de los intereses de EEUU sobre el continente, en medio de la descomposición social tras años de políticas extrativistas, apropiación de tierras indígenas y sucesivas dictaduras militares y gobiernos títeres. Tenemos las miradas puestas sobre estas luchas populares por el potencial que tiene y la repercusión que tendrán sobre el primer mundo. El destino de Rojava aún es incierto. La invasión de Turquía sobre Rojava responde a la política genocida de Erdogan que pretende eliminar a la población kurda del mapa político, negar su existencia como pueblo. Este hecho ha traído también como consecuencia el resurgir de las células latentes del Daesh.

Fuera de los conflictos, es positivo que dejemos un espacio para mencionar los avances en la organización popular y en nuestras propias organizaciones políticas. En Catalunya, a parte del tema de la sentencia y las protestas, se desarrolló el I Congrés d’Habitatge de Catalunya los días 16 y 17 de noviembre tras un año de preparativos. Esto supone un gran paso en el movimiento por la vivienda, que hasta entonces eran grupos locales de barrio y ahora comparten campañas y programas comunes. Una apuesta ambiciosa para un problema que afecta a la clase trabajadora de Barcelona. También en el plano sindical, la CGT gana afiliaciones y se posiciona como 3er sindicato en Catalunya.

De nuevo, en América Latina varias organizaciones políticas anarquistas anuncian el relanzamiento de CALA (Coordinación Anarquista Latinoamericana) para acercar las organizaciones del anarquismo especifista en Uruguay, Argentina, Brasil… con vistas hacia una articulación mayor, el acercamiento de dichas organizaciones, el desarrollo de análisis de coyuntura más precisos y definición de objetivos para el período que se abre en el continente. La coyuntura de un aumento de las luchas populares exige una articulación política a la altura de las circunstancias para construir el poder popular bajo el socialismo libertario.

Cabe destacar igualmente el repunte de las movilizaciones contra el cambio climático, una amenaza constante que no podemos pasar por alto, cuyo origen está en el sistema capitalista. Las cumbres climáticas fracasan una tras otra porque ningún país está dispuesto a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Este 2020 esperamos que nos depare más luchas sociales en una crisis económica que no va a terminar y que está siendo la excusa para aplicar recetas neoliberales. Ante la ruptura del consenso social, la crisis climática y el augue de la ultraderecha, no hay más salida que la organización popular y la construcción de un proyecto político para la clase trabajadora con base en el socialismo libertario.

Que este año nos traiga un ciclo de luchas llenas de victorias para la clase trabajadora.

Más allá de Vox. Nos quieren llevar a un pasado que nunca existió

GRUPO ANARQUISTA CENCELLADA

Termina 2019 y el Estado Español pone su reloj en hora con el resto de Europa. La crisis económica ya llegó. Los chalecos amarillos ya llegaron. La representación política del neofascismo ya llegó.

Llevamos una década viéndolo venir. Primero con una desmovilización social que se tradujo en una “vuelta a la normalidad”, mientras que el canibalismo social crecía. Vimos como el bloque político del PP se descomponía, primero en un “Podemos de derechas” que fue Cs y ahora en favor del partido que mejor domina la comunicación viral y endemoniada de hoy, que es Vox. A la vez el PSOE recupera su posición de poder en su papel de siempre de ser el estabilizador del régimen del 78.

Al final, quién ha levantado el monstruo hasta llevarlo a tener el peso que tiene en las instituciones del régimen ha sido un movimiento social que existe hoy en favor de la represión. Hemos hablado en anteriores comunicados de este movimiento, pero ahora, que se encuentra en un clímax, es bueno señalarlo específicamente:

– Como movimiento social tiene un arraigo en las capas sociales más favorecidas: rentas altas y medias junto a posiciones acomodadas (aristocracia obrera, rentistas…). Pero sobre todo, entre quienes tienen relación con los cuerpos represivos del estado: policías, ejército, carceleros…

– Es un movimiento en tanto que tiene múltiples expresiones, organizacio-nes y segmentos dentro de él que no actúan de forma uniforme. Actualmente es fácil reconocer en Vox la expresión política de este movimiento, pero hay muchos más elementos: desde Jusapol hegemoni-zando la organización de la policía a las masivas recogidas de firmas para restablecer la Cadena Perpetua (la prisión permanente revisable que dicen los bienpensantes).

– Es un movimiento social que emerge “de abajo”. No surge y se dirige desde un despacho oscuro, sino que cuenta con el empuje de sectores sociales por iniciativa propia.

– Como movimiento es esencialmente reaccionario en torno al orden vigente y a un mitológico pasado mejor, en el que las cosas no estaban “tan desmadradas”. No hay base racional ni empírica para hablar de una situación de inestabilidad o delincuencia extrema, menos aún si lo comparamos con cualquier momento pasado. Sin embargo este el sustrato mitológico sobre el que se edifica este movimiento. Como propuesta: la represión. Contra todo y en todas sus formas, cumplir la ley y ser rectos. En el propio 15M hubo algún atisbo de esta tendencia cuando se trataba el tema de la corrupción y la casta política. Durante años era un lugar común señalar la necesidad de más mano dura con los corruptos. Pues bien, para algunos ese fue el punto de partida al que luego ir añadiendo lo demás. ¿Inmigración? CIEs. ¿Violencia machista? Cárcel, cadena perpetua. ¿Manifestaciones y huelgas? Multas, palos. ¿Terrorismo islámico? Cadena perpetua. ¿Conflicto catalán? Cárcel, ilegalizaciones, palos. Esa es la manera de “volver” a la normalidad. Importante señalar aquí que se trata de volver, no de avanzar.

Señalamos la existencia de este movimiento porque aunque se encuentra incrustado junto a otras manifestaciones políticas a veces más estridentes, creemos que es el vector principal y lo que le ha articulado. Por ejemplo, suele venir en un conjunto con el nacionalismo español, con el antifeminismo quejica de la “dictadura de lo políticamente correcto” o con el negacionismo climático. Sin embargo, ni el nacionalismo español, ni el antifeminismo ni el negacionismo climático han articulado y propulsado este movimiento. Solo le han dado vigor y cohesión, especialmente en el caso del nacionalismo.

Que este movimiento este fuerte y a la ofensiva nos tiene que poner alerta para no reducirlo solo a su expresión política más fuerte y clara que es Vox, que simplemente se ha aupado sobre él. En otros partidos hay claras corrientes que forman parte de esta corriente y que tienen que ser señaladas, como por ejemplo quienes enarbolan un punitivismo feminista o una tentativa de punitivismo “climático”. El arraigo de esta tendencia tiene más que ver con la extracción social de la gente que con su expresión política o partidista, por eso es importante señalar cuáles son esos sectores. Y que estos sectores no son nuevos. Son los mismos sectores que apostaron fuerte en las décadas pasadas por la hipervelocidad, el casino inmobiliario y la “normalidad democrática”. Ideológicamente avergonzados por su derechismo, votantes del PP, huérfanos de una derecha nacionalista hasta que ésta llegó en 2017. En 2019 se trata fundamentalmente de las mismas personas que en las últimas décadas votaron a Aznar, a Rajoy y a Rivera, las mismas personas que consolidaron una “normalidad democrática” basada en el ladrillo, la explotación laboral y la desigualdad social. Cuando los analistas los buscan en los mapas los encuentran en urbanizacio-nes creadas en el boom inmobiliario, bajo el diseño ideológico de la ciudad-cárcel. Son parte de nuestra sociedad, pero han sido militantes de una apatía que recientemente han convertido en odio.

Aunque señalamos que ha sido la represión el aglutinador de la reacción que estamos viendo, el papel del nacionalismo español en todo esto merece unas palabras. Hace años que se rehabilitaron vía deporte los símbolos nacionales proscritos por ser patrimonio de un ejército despreciado por la Mili. Generaciones y generaciones despreciaron al himno y la bandera por ser patrimonio de un ejército que les secuestró durante una temporada y luego, una vez libres, podían olvidar. Eso no acabó cuando acabó la mili, sino cuando empezaron los mundiales. La sensibilidad que se construyó desde 2008 explotó años después cuando en 2017 esos símbolos se convirtieron en un símbolo político de masas, utilizados por un movimiento que pedía “más represión”. Si teníamos un movimiento social naciente en las comisarías, los símbolos españoles fueron su vía para propagarse por la sociedad hasta constituir un movimiento social en toda regla, con sus mitos, sus símbolos y sus códigos de conducta. Sólo faltaba alguien que canalizara este movimiento para sacar rédito político. Ese alguien ya estaba ahí en 2017, trabajando en un ángulo muerto del movimiento antifascista. Mientras que la militan-cia social trabajaba contra el Hogar Social y el clásico área patriota hasta llevarles a la marginalidad, Vox agluti-naba tranquilamente en torno a un programa liberal a esos sectores que se empezaban a movilizar, captando sus cuadros y estableciendo canales de comunicación voraces. Por ello hoy no tenemos una extrema derecha fascista al estilo europeo en las españas sino una copia del Tea Party americano con más nacionalismo y un montón de elementos folclóricos vetados en su vieja casa – el PP -. Por lo menos por ahora.

El riesgo que entraña Vox es enorme. Pero no por ser una cuadrilla de escuadristas callejeros que van a intentar dinamitar al movimiento popular. No estamos ante un partido fascista a ese respecto, sino ante algo peor: Vox quiere “balcanizarnos”. Es común encontrar entre la derecha y la izquierda españolista referencias continuas a la supuesta pretensión de los movimientos independentistas de los pueblos ibéricos de emular la disolución de la República Federal Socialista de Yugoslavia en el Reino de España, cumpliendo con un programa secreto establecido desde Berlín. Pues bien, la realidad nos demuestra que el conflicto catalán tiene hoy más que ver con el de los chalecos amarillos franceses que con el de los paramilitares racistas croatas, serbios o kosovares. Sin embargo, Vox es la combinación perfecta para llevarnos a un escenario mucho más similar a la Yugoslavia de 1989: un plan de ajuste económico salvaje que desmantele todo rastro del estado social combinado con una política represiva y centralista en lo territorial que sólo puede traducirse en la movilización de los pueblos en los que el españolismo es mayoritario contra aquellos en los que no.

Enfrente, lo que nos toca, además de seguir construyendo tejido social es rastrear esos elementos que nos unen más allá de fronteras y mares. La lucha por una vida digna en Chile o Ecuador, la resistencia al golpe imperialista de Bolivia o la respuesta contra la represión española que vemos en Cataluña comparten elementos que nos dan claves importantes sobre el camino que hemos de seguir en nuestra lucha por la emancipación: la lucha contra la represión y la lucha por una vida digna. A pesar de la persistente imagen de decadencia que difunden los propagandistas del desánimo sobre nuestra época, la historia está en marcha a todos los niveles y ahora mismo nos encontramos en una encrucijada a varios niveles debido a las transformaciones que están sufriendo, desde las bases materiales de nuestro sistema (todos los procesos productivos están en una profunda revisión), hasta las élites que toman las decisiones (la recomposición geopolítica de los estados es la parte más visible del proceso). Que haya fuertes conflictos sociales en todo el planeta es una confirmación de que ante estas mutaciones, hay resistencias.

En nuestro caso, además, nos toca declarar claramente los sujetos de esa lucha: qué sindicalismo, qué centros sociales, qué territorios… y que proyecto político queremos defen-der. Es cierto que la fragmentación del movimiento popular en luchas particulares es un riesgo con el que convivimos, cuyo remedio no está en subordinar luchas o en coordinarlas en el espacio y el tiempo. Es necesario definir un proyecto político que opere en nuestro territorio, teniendo en cuenta los actores que hoy existen en esa constelación de luchas. Ni castillos en el aire, ni trabajos de fin de carrera:

NECSITAMOS ENCONTRARNOS PARA PONER EN COMÚN

Valladolid, noviembre de 2019
cencellada.noblogs.org
grupoanarquistacencellada@riseup.net

Balance trimestral de coyuntura: Abril a Junio 2019

En este trimestre destacamos la temporada de elecciones en España, la puesta sobre la mesa de la reducción de la semana laboral, el levantamiento popular en Sudán y más sucesos en un mundo lleno de conflictos. Bien cierto podría ser el dicho de que la primavera levanta pasiones. Todo ello lo contamos teniendo el calentamiento global como música de fondo.

Acontecimientos

Antes de comenzar abril, el mes anterior terminó con una manifestación en Madrid conocida como la revuelta de la España vaciada, una protesta que pretende visibilizar el segundo mayor éxodo rural en España desde el siglo XX ante la falta de oportunidades en los pueblos y ciudades como Soria y Teruel principalmente. La juventud de los pueblos y dichas ciudades emigran hacia Europa o las capitales como Madid o Barcelona. La falta de infraestructuras, equipamentos y servicios públicos, son las principales causas de dicho éxodo, ante unas políticas centradas en el desarrollo de las capitales del país. A su vez, las ciudades están siendo cada vez más un terreno hostil en donde la contaminación, el tráfico, la especulación inmobiliaria, la precariedad laboral, entre otras, son el resultado de este desequilibrio poblacional en el territorio.

En ese mismo final de mes se dio también un caso de persecución de la disidencia por parte de los Mossos tras las protestas contra VOX en aquel 30M en Barcelona la cual dejó, a parte del caso de Rut, una decena de encausadas. Estos sucesos coinciden con la elección de un nuevo comisario de los Mossos, Eduard Sallent, proveniente de la Comisaría de Información, especializada en la persecución política a independentistas y libertarios. Eduard Sallent fue nombrado por el govern de ERC y JxCat. Destaca su buena relación con el bloque del 155 (Policía Nacional, judicatura, Guardia Civil y el ministerio de Interior). Así, en el nuevo puesto se estrena con un caso represivo contra los y las antifascistas que se manifestaron aquel día.

Fuera de España, Julian Assange es finalmente arrestado por las autoridades británicas en abril tras retirársele el asilo en la embajada de Ecuador en Londres. Las causas originales apuntan a una revelación de Wikileaks sobre una cuenta de Lenín Moreno en Panamá y varios casos de corrupción y blanqueo de capitales. Las relaciones entre Lenín y Assange comenzaron a deteriorarse años atrás, y en el caso más reciente, cuando Assange comenzó a twittear a favor de la independencia catalana, causando una ruptura diplomática entre Quito y Madrid. Ahora mismo Assange está bajo custodia británica, y corre peligro de ser deportado hacia EEUU, ya que desde la justicia estadounidense emitieron orden de extradición bajo acusaciones de vulnerar contraseñas de la defensa de EEUU y comprometer información confidencial.

El 10 de junio, tras una manifestación pacífica por la autodeterminación del Sahara Occidental, las fuerzas de ocupación marroquíes reprimieron la protesta provocando disturbios en las calles de Aaiún, la capital saharaui, hasta bien entrada la madrugada.

De entre tantos casos de represión, excepcionalmente podemos saborear pequeñas victorias como la sentencia contra «la manada», el cual el Supremo los condena por violación y eleva la pena a 15 años de prisión para los cinco acusados. Esta sentencia fue a raíz de haber admitido los recursos de la Fiscalía, la víctima y las acusaciones populares, y será ejecutada por la Audiencia Provincial de Navarra.

Durante esta primavera cabe mencionar también los incendios forestales, como el del Bosque de la Primavera a mediados de abril, cerca de Guadalajara, México, en el cual se quemaron unas 3000 hectáreas, y a finales de junio, se quemaba la Ribera d’Ebre, en la provincia de Tarragona, en el cual quedaron carbonizados unas 6000 hectáreas entre masa forestal y suelo agrícola. Además de los incendios forestales, algunos los campos del cantón de Cizire en Rojava fueron incendiados coincidiendo con la época de la cosecha, lo que levanta sospechas de que pudo ser un ataque a su economía. En el mismo mes de abril, también coincidieron los incendios de la catedral de Notre-Dame en París por las tareas de mantenimiento, y otro incendio en el campamento saharaui de Smara, del cual se sospecha que fue intencionado, con una desigual cobertura.

En el panorama laboral, la reducción de la jornada laboral sin reducción de sueldo está en la agenda pública y en debate en el Reino Unido a raíz de la propuesta del Partido Verde, los laboristas y sindicatos. La semana de cuatro días laborales también aparece recogido en un informe de la OIT donde se detalla ampliamente las ventajas que tendrá: facilitar la conciliación, reducir el estrés, favorecer la igualdad entre hombres y mujeres, y la creación de nuevos puestos de trabajo. No obstante, en España parece no estar tan cerca, ya que entre los partidos políticos el único que ha mencionado la reducción de jornada en su programa ha sido Podemos, que propone la semana de 34h.

La subida del salario mínimo (SMI) en España a 900€ ha generado resistencias de ciertas empresas a aplicar la subida. En el campo extremeño, la conflictividad ha aumentado desde febrero donde cientos de jornaleros hicieron huelga en varias empresas agrícolas reclamando la subida y el pago de los salarios atrasados, así como un nuevo convenio colectivo que regule la situación de explotación en que vive la mayoría. No se descarta una huelga general en el sector agrícola, que emplea unos 60000 trabajadores y trabajadoras. Yéndonos a las ciudades españolas nos encontramos a Telepizza, empresa de comida rápida que también se niega a aplicar la subida del SMI. Sin embargo, en Zaragoza y Barcelona se convocaron un día de huelga a finales de junio con un 60% y 75% de seguimiento respectivamente, teniendo en cuenta que la plantilla recibió amenazas y coacciones, así como vulneración del derecho a la huelga.

Por otro lado, los riders de Glovo, Deliveroo y demás empresas de la mal llamada «economía colaborativa», en el cual camuflan la relación laboral como si fuese una mercantil, ya tienen convenio colectivo: el de hostelería. Este es un paso importante de cara a regularizar sus situaciones que las empresas aprovechan dentro del vacío legal y la de los falsos autónomos, pasando los riders a ser asalariados.

Una mirada hacia Latinoamérica, en Brasil se convocó una huelga general el 14 de junio contra la reforma de las pensiones de Jair Bolsonaro. Las reivindicaciones, no obstante, fueron más allá de eso incluyendo la defensa de la educación y las refinerías que pretenden ser privatizadas. A esta huelga fueron llamados los y las trabajadoras petroleras, estudiantes, conductores de bus… principalmente. Durante la jornada, hubo paros parciales en el transporte público, bloqueos de carreteras y universidades en las principales ciudades del país. También se registraron paros en correos, sector bancario y petrolero, habiendo más de 45 millones de trabajadores que secundaron la huelga. En Chile, desde junio se ha convocado una huelga indefinida en el sector educativo, cuyas reivindicaciones superan la mera cuestión salarial, pasando a demandas como la mejora de las condiciones laborales, los ratios y la sobrecarga del personal docente, el pago de la deuda histórica y la participación del personal en los cambios curriculares. Todas estas reivindicaciones tienen como punta de lanza el fortalecer la educación pública como eje central de la movilización, superando lo exclusivamente gremial.

En el ámbito de la vivienda, Portugal anuncia la regulación de los precios del alquiler, un hecho histórico a nivel mundial, y entrará en vigor este 1 de julio. Esta medida también se ha hecho eco en Nueva York, donde el gobernador Andrew Cuomo firmó un paquete de medidas de protección al inquilinato, entre ellas la regulación de los precios.

Esta primavera en España también ha sido el año de las elecciones, juntándose las generales en abril y las municipales, autonómicas y europeas en mayo. Los resultados de las generales dan como vencedor al PSOE, seguido del PP y Cs. Podemos queda en 4ª posición y destaca la entrada de Vox por debajo de Podemos. La victoria del PSOE apunta al voto útil por la entrada de la derecha, cuyos votos se repartieron entre Cs, PP y Vox. En las municipales, de los ayuntamientos del cambio logrados en Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza y Cádiz, solo se mantuvieron Valencia, Barcelona y Cádiz. Madrid y Zaragoza tendrán ayuntamientos de derechas entre PP, Cs y Vox. En resumen, el mapa político tras las elecciones con la entrada de Vox ha quedado tintado de social-liberalismo por el voto útil contra la derecha y unos partidos de la «nueva política» que está encajando poco a poco más como partidos del Régimen.

Fuera de nuestras fronteras, en Asia, durante el domingo de Pascua del 21 de abril se produjo una serie de atentados suicidas en Sri Lanka, dejando unas 290 muertes y más de 500 heridos. Los ataques terroristas se produjeron en iglesias cristianas y hoteles de lujo, apuntando como objetivos el turismo y la minoría cristiana del país. Sin embargo, ningún grupo terrorista se atribuyó la autoría de los atentados aunque el gobierno ya había recibido alertas de la policía por riesgo de atentados.

Siguiendo en Asia, desde los años ’80 China era compradora de basura occidental, un negocio en que aparentemente era un «win-win» ya que occidente consigue una salida para los residuos plásticos que generan, mientras que China ganaba combustible para generar energía. No obstante, en el 2018 prohibió la importación de más plásticos por la dificultad en el reciclaje principalmente, lo que ha hecho que estos residuos acaben derivándose en otros países del sudeste asiático como Malasia y Filipinas. La acumulación de estos residuos y la contaminación en estos países ha hecho que la ministra de Medio Ambiente de Malasia Yeo Bee Yin dijese «basta» al descubrir que la basura estaba entrando ilegalmente en el país y ha declarado que la devolverá a sus países de origen. El presidente filipino Rodrigo Duterte, bastante encendido, declara la guerra a Canadá y amenaza con devolverles los contenedores de basura llegados en 2014.

De guerras podemos seguir hablando como la guerra comercial entre EEUU y China iniciada por Trump hace más de un año, pero en este punto se encuentra las sanciones contra Huawei. Las sanciones recaen principalmente en la prohibición del acceso al ecosistema de Android, lo que le dificultará el acceso a los mercados occidentales aunque no tendrá afectaciones en el mercado interno chino. También Huawei se vería afectado en el corto-medio plazo son los procesadores comercializados por ARM. Pero dichas sanciones no atacan únicamente a los dispositivos móviles, sino también a la implementación de la red 5G, una infraestructura de red más potente que la 4G que será precedente para el desarrollo de las «Smart cities», donde se conectarán millones de dispositivos y se transmitirá información en tiempo real. La finalidad de EEUU es evitar que China le dispute la hegemonía económica y tecnológica global en una coyuntura de crisis capitalista en un mundo cada vez más multipolar.

En el continente africano, Sudán pasa por una aguda crisis tras la visita del FMI el año pasado, en la cual el gobierno de Omar al Bashir recortó los subsidios sociales y la inflación está alrededor del 70%. El precio del pan se triplicó, la tasa de desempleo ya es la quinta más elevada del mundo, escasea el gas y los cajeros están vacíos en su mayoría. Desde principios de año, en el país se está produciendo una oleada de protestas y violencia por parte de las fuerzas represivas del Estado en ocasiones con fuego real. El 3 de junio el gobieno dirigido por el Consejo Militar de Transición desalojó la acampada de protesta con casi 3 meses de duración frente al Cuartel General del Ejército en Jartum, en el contexto de revueltas populares que lograron que el 11 de abril el ejército arrestara al dictador Omar al Bashir. A pesar de ello, las protestas continuaron presionando para que la transición hacia la democracia sea un proceso liderado por personalidades civiles.

De vuelta a Latinoamérica, el 30 de abril hubo un intento fracasado de golpe de Estado en Venezuela, una artimaña orquestada por la oposición en la cual llevaron bajo engaño a militares de las Fuerzas Armadas para derrocar el gobierno de Maduro. Muchos de esos militares regresarían por voluntad propia a sus puestos dejando el intento en un rotundo fracaso, y los pocos que se mantuvieron del lado de los golpistas están solicitando en embajadas, así como recibieron apoyo de los EEUU. Este intendo de golpe de Estado ha tenido un impacto mínimo y ha recibido la condena de la ONU y de varios países.

En Honduras, las protestas continúan ante el anuncio en abril de los decretos del Ejecutivo de Juan Orlando que atacarían las condiciones en la sanidad y educación, obligándole dos meses después a derogarlos. No obstante, las protestas continuaron pidiendo la salida del presidente, ya que, sumando la situación económica del país pasa por una grave crisis en la cual alrededor de un 65% de la población del país vive en la precariedad, hay que destacar las irregularidades cometidas en las últimas elecciones. En contrapartida, el presidente militariza las calles ante las continuadas protestas, pero se encuentran también que la policía se subleva contra el gobierno y se pone del lado del pueblo, declarando que no van a reprimir a su propio pueblo.

Finalmente, nos llegan las noticias del anarquismo organizado en Francia, en donde la organización Alternative Libertaire y la Coordination des Groupes Anarchistes se fusionan para crear una sola organización llamada Union Communiste Libertaire, tras la celebración de un congreso fundacional el 10 de junio. Así pues, AL se disuelve para iniciar una nueva etapa en una organización política como la UCL cuyo objetivo es la construcción de un modelo de sociedad basada en la democracia directa, la autogestión y el federalismo, y que continuará la lucha con los chalecos amarillos, en las huelgas y sindicatos, en la lucha migrante contra las fronteras, contra la opresión de género y la LGTBIfobia y hacia la huelga general, con el comunismo libertario como objetivo final.

Unas notas finales

El cambio climático es un tema que está a la orden del día, pues la comunidad científica ya había alertado a finales del año pasado que si la tendencia no se revierte, en unos 11 años los efectos del calentamiento global serán irreversibles. En la última semana de junio, la primera ola de calor este verano llegó con temperaturas que superaron los 35º en muchas zonas de Europa, y en Kuwait se registró la temperatura más alta en la Tierra, alcanzando los 63ºC, así como registros de altas temperaturas en toda la penínusla arábiga y la India, llevándose varios de miles de muertos en total por la ola de calor. Relativo al tema, la guerra de las basuras visibiliza el enorme despilfarro y residuos que genera occidente. La prohibición total a la importación de basuras por parte de los países del sudeste asiático deberá obligar a los países occidentales a replantear su modelo de despilfarro.

La limitación de precios del alquiler del que ha sido pionero Portugal es una reivindicación que se ha ido escuchando entre los movimientos por la vivienda en España, ante el nuevo pelotazo del alquiler provocado por un mercado inmobiliario desregulado y enfocado a la especulación, provocando así la expulsión de las vecinas de su barrio y la gentrificación. Esta es una de las reivindicaciones que serían clave para el actual movimiento por la vivienda, que junto al aumento de un parque público de vivienda de gestión municipal podrían ser las puntas de lanza de cara a conquistar un derecho básico: una vivienda digna.

Las revueltas de Sudán nos llega en medio de la sobreinformación del mundo occidental, en un continente del que poco se habla pero no por ello menos relevante. La transición democrática del país no va a ser un camino fácil, ya que en el CMT, el organismo de transición, existen influencias de los militares del país e intereses de los islamistas de controlar este proceso. La falta de actores de izquierdas con un programa para el país con influencia en la sociedad sería una dificultad añadida para lograr un país soberano y salir de la crisis de la deuda impuesta por el FMI.

Volviendo a España, con estas elecciones se cierra un ciclo político en el cual las calles vuelven a estar vacías para acudir a las urnas en un intento de frenar a la ultraderecha. Cabe señalar igualmente que la «nueva política» ha demostrado sus limitaciones, superada por el miedo y los ataques de la derecha, y que lejos de movilizar las calles las había vaciado. Su incapacidad para gobernar les ha restado credibilidad. Este auge de la derecha tiene varias causas, entre ellas, la falta de programa de mínimos por parte de la izquierda en general, no para ser oposición, sino con ambición de ganar. Tenemos claro que el fascismo no se detendrá votando, sino a través de las luchas sociales con un posicionamiento político claramente socialista, con hojas de ruta y programas ambiciosos en vez de tímidas voces moralistas y derroteras que nada más apuntan a ser mera oposición. En este verano nos toca de nuevo reflexionar sobre la actual coyuntura y comenzar a pensar los programas, hojas de ruta y alianzas que necesitamos para abrir un ciclo desde abajo, teniendo en cuenta el calentamiento global que dejará de ser música de fondo a ser un grave problema a nivel mundial.

Balance trimestral de coyuntura: Enero a Marzo 2019

En este 2019 nos trae entre manos un propósito para este año muy sonado en las redes sociales: la masculinidad tóxica, que básicamente son las actitudes machistas . El anuncio de Gillette refleja este hecho y ha causado la ira de millones de hombres que han sentido atacada su masculinidad. Dejando esta anécdota curiosa pero no por ello menos relevante, volvemos con el resumen trimestral de la coyuntura en este período.

Acontecimientos

El comienzo de año está siendo agitado y el nivel de conflictividad social se sigue manteniendo mientras vemos cómo día a día las tensiones aumentan por la amenaza de la extrema derecha. Para abrir boca, destacamos las numerosas huelgas que hemos presenciado durante este primer trimestre tanto a nivel del Estado español como internacional, siguiendo con los juicios del Procés y más conflictos sociales y políticos fuera de nuestras fronteras.

Nada más comenzar la primera semana laboral de enero, la plantilla de Cacaolat en la planta de Santa Coloma de Gramenet en Catalunya convoca una huelga indefinida. Esta situación tuvo el antecedente que data de 2017, cuando la empresa presentó una modificación sustancial de las condiciones de trabajo afectando negativamente a la negociación del convenio, a lo que en 2018, se le ha sumado la aplicación de un calendario laboral de operaciones que impedía la conciliación entre la vida laboral y familiar. La gota que colmó el vaso fue el apretón de tuerca que intentaron realizar la dirección de la empresa, y la plantilla convocó una huelga indefinida que acabaría en 5 días con la retirada de las modificaciones del calendario previsto para este año. La huelga tuvo además la solidaridad de numerosos establecimientos mostrando mensajes de apoyo y contribuciones a su caja de resistencia.

En pocas semanas, estallaron las huelgas del taxi en Barcelona y Madrid pone de nuevo sobre la mesa el cuestionamiento de los modelos de explotación laboral más salvajes de estos últimos tiempos patrocinados por Uber y Cabify, que bajo el paraguas de la «economía colaborativa», ofrecen precios a la vez volátiles y competitivos a costa de dinamitar los derechos laborales y entrar en competencia desleal en el sector del taxi. La huelga indefinida en Barcelona concluye con una medida del Govern de regulación del servicio de VTC principalmente en tiempos de precontratación, hecho por el cual Uber y Cabify anuncian la marcha de Barcelona. Similares medidas se aprobaron también en el País Valencià y Andalucía. No obstante, en Madrid la situación es diferente, ya que la proporción de VTC con respecto al taxi es casi de 1 a 1.

Además de las huelgas por motivos estrictamente laborales, hemos vivido otras como la del 21F contra el juicio-farsa contra los presos políticos catalanes convocada desde los CDRs principalmente. Sin duda, la huelga que sigue dando de qué hablar ha sido la huelga feminista del 8 de marzo coincidiendo con el día internacional de la mujer trabajadora, donde por segundo año consecutivo el movimiento feminista continúa manteniéndose fuerte desde las movilizaciones del año pasado. Otra reciente huelga estudiantil a nivel internacional ha sido la que se ha venido organizando en el resto de Europa por el clima: Fridays for Future es la plataforma en la cual la juventud está tomando conciencia sobre el futuro que les espera ante un calentamiento global que será irreversible si continúa la emisión de contaminantes y la depredación capitalista de los recursos naturales.

Llegando al panorama internacional, India ha vivido otra huelga general masiva de dos días en enero convocada por los sindicatos del país contra las políticas antilaborales del gobierno de Modi. Los paros generales afectaron a sectores como la banca, los transportes, la industria y el sector público, a los que también se han sumado los agricultores. Al anuncio de recortes en derechos laborales, se le suman la subida de los precios de la cesta de la compra y unas promesas de creación de empleo que no llegan. Uno de los logros más destacados de esta huelga es en el sector público, obligando al gobierno a conceder mayor participación a los sindicatos.

Continuando en Asia y en el mismo mes, la huelga en la industria textil tiene como protagonistas a las mujeres trabajadoras contra las multinacionales como H&M, Inditex, Mango, Primark, etc. Las condiciones de esclavitud que viven ellas en esta industria se hicieron eco allá por el 2013 tras el derrumbe del edificio Rana Plaza en Savar, dejando más de mil muertes. Las promesas de una subida salarial del 50% no llegaron por la negativa de las fábricas a pagar ese aumento, subida que las trabajadoras consideran aún insuficiente por la continua alza del coste de vida. Resultado de ello, hicieron este llamamiento a la huelga que ni es la primera ni la última. En las anteriores jornadas de huelga en el verano pasado, se le sumaron los portuarios a reivindicar una mejora salarial. El conflicto durante las jornadas de huelga escalaron en acciones como cortes de carreteras, protestas para colapsar el centro de las ciudades y destrucciones de maquinaria en alguna ocasión. LA respuesta a estas protestas fue la represión, el lockout (cierre patronal) y las llamadas al orden. Las protestas parecen continuar hasta que se satisfagan las demandas de las trabajadoras.

Siguiendo con las huelgas, Leyla Guven, la copresidenta del DTK y diputada del HDP se pone en huelga de hambre desde finales del 2018 para exigir el fin del aislamiento de Abdullah Öcalan. A mediados de febrero cumplió 100 días de huelga que continúa en su propia casa tras ser liberada de la cárcel. Su principal reivindicación sigue siendo la libertad de Öcalan y no su propia libertad. Además, negó el tratamiento médico, por lo que fue dada de alta del hospital a los pocos días de ingresar para continuar el ayuno en casa. El copresidente del DBP, Mehmet Arslan, dijo lo siguiente: «Nuestra amiga Leyla Guven declaró que no pondría fin a su acción a menos que se satisfagan sus demandas [..]». En el mes de febrero, tuvieron lugar la marcha internacionalista por la libertad de Öcalan en un recorrido desde Luxemburgo hasta Estrasburgo. En marzo, Leyla hace un llamamiento a finalizar las acciones de sacrificio que continúan miles de presos kurdos en Turquía pero exige que las organizaciones sociales y políticas y las instituciones Europeas tomen medidas al respecto y cumplan las demandas del fin del aislamiento a Öcalan, para permitir la visita del abogado y sus seres queridos.

Buenas noticias nos llegan también desde Rojava, donde las SDF y las YPG/YPJ han anunciado la expulsión del Daesh en Siria tras tomar el control del pueblo de Baghouz, en la provincia de Deir Ezzor. Esto supone el fin del califato -que no del Daesh aún- en Siria, en una guerra que ha dejado unos 11.000 combatientes mártires. No obstante, la situación sigue siendo complicada, ya que Turquía se está preparando para iniciar la ofensiva sobre Rojava, y esto sumado a la indecisión de las potencias mundiales que anuncian su retirada pero siguen teniendo operativos en la zona. A esto hay que sumarle el fracaso de las negociaciones con el régimen de Assad, que exigía el fin de la autonomía kurda a cambio de la defensa de las fronteras del norte. En el mes de marzo, nos ha dejado Lorenzo Orsetti, anarquista internacionalista italiano que combatió junto a las YPG contra el Daesh dejándonos unas emotivas palabras de las cuales nos quedamos con la frase «toda tormenta comienza con una simple gota de lluvia. Tú debes ser esa gota».

De vuelta al Estado español, la represión vuelve a ser tema candente en enero, comenzando con el desalojo a través de un asalto policial al gaztetxe Maravillas en Iruñea, edificio de la diputación de Navarra que ha sido tapiado y el en el lugar se desplegó un fuerte dispositivo policial que han rechazado vecinos y comerciantes. La actuación policial en el desalojo y durante las protestas dejó decenas de jóvenes heridos tras haberse comunicado en una rueda de prensa. Los juicios del Procés deja a la luz el Estado profundo de este país, en el cual siguen en prisión preventiva sin haber cometido delito alguno, los jueces asignados para el caso son todos conservadores del entorno cercano al PP y la mayoría de testimonios son policías que van a participar en la brutalidad policial del 1-O. La maquinaria represiva del Estado español no se detiene, arrestando en Madrid a 8 militantes de Arran, más detenciones y citaciones a militantes y alcaldes que apoyaron el referéndum.

Siguiendo en un breve vistazo por Europa, este año la economía italiana entra oficialmente en recesión y con una deuda del 132% del PIB. En Francia, las protestas de los chalecos amarillos continúan bajo amenaza del gobierno de sacar los militares a la calle, demostrando en estos últimos meses su incapacidad para contener las protestas que sufre por todo el país.

Cruzando el charco, la situación política de Venezuela vuelve a tensionarse tras la autoproclamación de Juan Guaidó como presidente de Venezuela, provocando episodios de violencia callejera por parte de la oposición. Una vez más, EEUU intenta desestabilizar el país y tumbar el gobierno de Maduro utilizando el golpismo de la oposición, el cual Trump le echa más leña al fuego reconociendo a Guaidó como presidente. En Haití, la situación de pobreza extrema, la falta de espectativas y el abandono a su suerte por parte de la comunidad internacional ha provocado una oleada de revueltas por el país. En México, los sicarios del gobierno asesinann a Samir Flores, de Amilcingo, una persona alegre, platicador y solidario, dedicado a la agricultura orgánica, la radio comunitaria y la lucha contra la termoeléctrica de Moleros, un megaproyecto que amenaza la supervivencia de los pueblos de la zona y con un gran impacto ambiental sobre la agricultura local, el agua y el aire. En Colombia, las protestas de la Minga continúan ante la negativa del gobierno a dialogar con las comunidades indígenas del Cauca que reclaman su soberanía. En Brasil, en los tres primeros días de marzo, tuvo lugar en Porto Alegre unas jornadas del anarquismo social y organizado remarcando la importancia de la organización política y con el objetivo de consolidar los procesos de creación de organizaciones políticas anarquistas así como avanzar en la coordinación a nivel regional, estrechar lazos, trabajar conjuntamente en la creación de teoría, herramientas de análisis de coyuntura y estrategias para el período.

En Nueva Zelanda, nos llega la noticia del atentado fascista grabado y emitido en directo por Facebook del tiroteo en una mezquita, cometido por terroristas supremacistas blancos que dispararon a quemarropa con armas que llevaban grabados nombres de fascistas, entre ellos Josué el asesino de Carlos Palomino. El tiroteo dejó una cuarentena de muertes y el gobierno neozelandés eleva el nivel de alerta.

En el ámbito de la cultura, en los premios Goya 2019 encontramos una lista en las que destacan las temáticas políticas y sociales críticas.

Terminamos la sección mencionando el derrame de más de 2000 toneladas de fuel y sustancias tóxicas en el golfo de Vizcaya tras el hundimiento del carguero Grande America. La marea se extiende alrededor de 50km² y está causando un grave impacto en el ecosistema local, amenazando con llegar a las costas del golfo.

Unas notas finales

Este año ha comenzado con huelgas sonadas que, tanto pequeñas o grandes, como laborales o sociales, mantiene su sentido de clase y una herramienta de lucha para la clase trabajadora. Asimismo, ponemos el ojo en esas dos grandes huelgas en las periferias de las metrópolis capitalista: India y Bangladesh, donde se hace cada vez más evidente la necesidad de mejorar las condiciones laborales a través de la lucha de clases. La consolidación y crecimiento del movimiento obrero allá será decisiva para luchar contra las multinacionales de capital occidental en sus centros de producción. Además, pone sobre la mesa la cuestión del sujeto político: no hay que buscarlo bajo las piedras siguiendo criterios blancos y occidentales, sino que las encontramos allá donde exista un verdadero conflicto de clases. Aquí en Europa, las huelgas más importantes las hemos visto en Francia, y las del sector del taxi y del 8M en España, aunque si bien esta última el seguimiento no fue tan notable, las manifestaciones en muchas ciudades del territorio español fueron masivas. De estas dos huelgas extraemos dos grandes reflexiones clave: la necesidad de poner freno al neoliberalismo salvaje que supone la uberización evidenciada en las huelgas del taxi, y el potencial que tiene el movimiento feminista en estos días, del cual tenemos que aprender el resto como ejemplo de empoderamiento, trabajo constante y acierto. Además, pone sobre la mesa una cuestión imprescindible: la clase obrera es diversa y por tanto, la lucha de clases ha de ser interseccional.

Siguen candentes los temas relacionados con el auge de la ultraderecha, las próximas elecciones y el cambio climático. Temas que evidencian la urgente necesidad de construir una alternativa política real de caracter socialista con un programa que confronte con la del fascismo. Su crecimiento se debe a que han sabido adaptarse a los tiempos y ya tienen un proyecto político. Por ello, al fascismo no solo se ha de combatir desde las calles, sino también imprescindible combatirlo a través de un proyecto político que en sí mismo sea totalmente incompatible con la ultraderecha en sentido propositivo, no con el contra delante ni con el anti.

Sin duda, actualmente el cambio climático está siendo la amenaza a escala global más importante de este año y seguramente los próximos. La vorágine capitalista y su crecimiento infinito está amenazando gravemente la vida en la Tierra, cuyas consecuencias más visibles son la contaminación masiva, el agotamiento de los recursos naturales (combustibles fósiles principalmente), la destrucción de tierras y pueblos que la habitan, la pérdida de la biodiversidad y la extinción de especies… Los síntomas ya son sobradamente conocidos: aumento de las temperaturas medias globales, calentamiento de los océanos y alteración de las corrientes marinas, el deshielo de los polos, el agujero del ozono, el aumento de las condiciones meteorológicas extremas y catástrofes naturales, la extensión de enfermedades tropicales y especies invasoras, la subida del nivel del mar… Todas estas consecuencias las sufriremos las generaciones más jóvenes, y evidencia la necesidad de combatir el capitalismo antes de que este sistema destruya nuestro planeta. Los gestos individuales no son suficientes, las grandes multinacionales y la industria son los mayores responsables del cambio climático. Aquí, el potencial de cambio reside en el ecologismo radical y las luchas por la tierra de los pueblos indígenas, pues es en la defensa de sus tierras la clave para frenar megaproyectos extractivistas.

Una mirada hacia dentro, hacia el mundillo anarquista, la entrada de un compañero a las listas de la candidatura municipalista Más Madrid ha causado revuelos pero a la vez importantes reflexiones al respecto: se evidencia la falta de infraestructuras para sostener económicamente a la militancia en nuestra etapa adulta y un proyecto político que permita dotar a los movimientos sociales de una hoja de ruta que avance hacia el socialismo libertario. La influencia del anarquismo actualmente solo es a nivel local, y se hace cada vez más necesario la presencia a nivel macropolítico. Si bien, este nivel aún se nos queda lejos porque todavía no puede considerarse que el anarquismo sea un movimiento, ya que carece de estructura y organizaciones que trabajen bajo un mismo proyecto político y tenga inserción en la sociedad. Así es cómo de nuevo nos encontramos ante un momento en que lo electoral vuelve a estar en los debates de la opinión pública y nos encontramos por enésima vez la misma campaña por la abstención activa sin un programa que hable de vivienda pública, de negociación colectiva, de remunicipalizaciones, de servicios públicos, de economía social, … por poner algunos ejemplos. La razón de tener un programa es la de afilar las puntas de lanza para los movimientos sociales y legitimar las luchas que se dan a nivel local, ya que son la base y el tejido social real para poder implementar el programa. Este programa debe ser una firme apuesta por el socialismo libertario que confronte la ofensiva neoliberal y sus crisis eternas así como el avance del fascismo en este ciclo político.

Durante los próximos meses en España habrá elecciones y veremos cómo encararemos el ciclo político post-electoral, así como contemplamos la situación de Siria ahora sin el Daesh en el mapa pero con la amenaza de Turquía, Iraq e Irán, y las potencias occidentales que anuncian su salida pero no retiran sus efectivos en la zona. Miraremos también cómo evoluciona la coyuntura en América Latina con Bolsonaro en Brasil y el golpismo en Venezuela: en el primero por la escalada de la represión y el conflicto social y en el segundo, el petróleo donde EEUU quiere meter mano. Mientras tanto, en España, la amenaza del trifachito llama a la población a votar para evitar que ganen, pero sabemos que votando o no, las calles no pueden vaciarse. No debemos olvidar que nuestro poder real no está en la capacidad de voto, sino en nuestra capacidad de articularnos como pueblo soberano (parafraseando a Voltairine de Clerie relativo a la capacidad para parar la producción de la clase trabajadora).

Una estrategia ganadora necesita de llevar la iniciativa

Nadie pensaría que unos humildes agricultores de arroz ganarían una guerra contra el imperio. Si bien la victoria es digna de ser celebrada, los crímenes contra la humanidad cometidos por los yankees es imperdonable. Pero esta vez no vengo a hablaros de la sangre derramada, sino otra vez sobre estrategia, concepto clave y básico para lograr los objetivos que nos propongamos.

Si habéis jugado a cualquier juego de estrategia, os deberían sonar el concepto de iniciativa. Llevar la iniciativa en el plano estratégico implica que un actor o varios son los que marcan el ritmo del juego del resto de fuerzas. En el plano político el concepto es similar. Cuando uno o varios actores políticos son capaces de influir en la agenda y opiniones públicas, desplazar el centro de los debates hacia sus propios discursos, y hacer que la oposición se mueva en tu terreno, diremos que los primeros llevan la iniciativa.

Lo contrario a la iniciativa es la inercia, que describe a aquellos actores que se mueven por los ritmos marcados en vez de llevar unos propios. En otras palabras, éstos permanecen latentes hasta que reciben un estímulo que los lleva a movilizarse. Gran parte del activismo en el plano estratégico son movimientos por inercia, ya que se dejan llevar por la coyuntura: si prolifera el turismo depredador en verano, se hacen campañas contra el turismo; si VOX convoca un acto en tal barrio se convoca una contramani allí o allá; si ha hecho un mes caluroso, hacer una campaña contra el cambio climático… No obstante, la inercia significa la existencia de una oposición y es importante tenerlo en cuenta ya que tiene el potencial de articularse más allá del mero activismo. Una tercera posibilidad que se plantea es la pasividad. La pasividad se describiría aquí como la ausencia de reacción y deja vía libre a cualquier cambio que se le presente.

Volviendo con los ejemplos concretos, la actual izquierda y el antifascismo es un actor totalmente reactivo, mientras que tras el 1O la ultraderecha está ganando la iniciativa en el plano político y mediático. Si bien es sabido que España tiene un Estado profundo franquista, el hecho de que los temas de debate en la opinión pública giren en torno a Vox así como su cobertura mediática, hace que estén en una posición de ventaja. Mientras tanto, la izquierda se encuentra a rebufo de los temas de debate y actos marcados por Vox (legalización de las armas, carpas de campaña, violencia de género, LGTBi…), con el contra y el anti por delante y corriendo a donde montan los actos.

Sin embargo, la relación cambia al hablar del movimiento feminista, que ha sabido poner su discurso y reivindicaciones en la agenda pública haciendo que la derecha se escandalice y comience a hacer mansplaining hablando de feminismo liberal, porque en temas de género se han visto superados por el momento y necesitan una respuesta. En este caso, podemos decir que el movimiento feminista ha llevado la iniciativa al obligarles a tenerlo en cuenta. En su día, Podemos también tuvo la iniciativa a nivel mediático al llevar la centralidad del debate y la opinión públicas hacia la izquierda, que lo acabaron perdiendo ya que fue prácticamente un cascarón vacío, es decir, no existía un respaldo en las calles que sostuvieran sus discursos.

¿De dónde viene la iniciativa y la estrategia? Estos conceptos cobran sentido cuando hay un proyecto político y un programa detrás que marca una serie de objetivos a lograr. Recordemos que la estrategia es la planificación de una serie de tácticas para alcanzar dichos objetivos, y para llevar la iniciativa es necesaria un buen análisis y plan estratégico. Este proyecto político aún por construir debe servir para afilar las puntas de lanza de los movimientos sociales, para que pasen de ser reactivos a tener capacidad para llevar la iniciativa.  En otras palabras, ganaremos una posición más ventajosa cuando llevemos la iniciativa en todos los ámbitos sociales y políticos, y ellos reaccionen a cada movimiento que hagamos pasando a una posición defensiva.

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