Carta de un anarquista ibérico en el norte de Siria ¿Qué podemos aprender de la revolución de Rojava?

Lo que acontece en Rojava a dia de hoy es una revolución. No es perfecta, no es la utopia que podemos soñar mientras leemos a Bonano en nuestros sofás reciclados, no es la espontánea insurrección contra toda autoridad que nos cuenta un comité invisible, no es la épica revolución que imaginámos cuando hablamos de la guerra del 36. Pero es aquí y es ahora, y es lo más cercano a una revolución que podemos experimentar a día de hoy. Depende de nosotras que pase a la historia como tal.

Lo que acontece en el norte de Siria es un movimiento popular, organizado y armado; que lucha por existir y administrar un territorio contra las fuerzas que buscan ocuparlo. En base a la acción colectiva se está defendiendo un proceso revolucionario de gran tamaño, donde la gente se organiza bajo principios de democrácia, pluralismo y liberación de la mujer.

En Rojava se vive es una sangrienta guerra que se combate a muchos niveles, donde no solo se lucha en el frente contra el Daesh o contra el ejercito turco. Se lucha en las ciudades y en el campo, buscando construir un sistema económico que ponga freno al capitalismo que destruye la sociedad y la tierra que la sostiene. Se lucha en las familias y en las comunidades, buscando poner fin al sistema patriarcal que oprime a las mujeres, desafiando la gerontocrácia que niega el potencial de la juventud, y construyendo una sociedad comunal y autoorganizada. Se lucha también en las instituciones, buscando construir un sistema democrático donde la gente pueda decidir sobre sus vidas y sobre la tierra que habita, consolidando consejos comunales donde la gente pueda solucionar los problemas a nivel colectivo. Se lucha también en las mentes una guerra ideológica, combatiendo la mentalidad individualista, liberal, capitalista y patriarcal en que los poderes hegemonicos sustentan su poder. Sobretodo se lucha en las mentes. Y la forma de combatir és educación, convivencia, formación colectiva y popular, donde podámos aprender a discernir lo que de verdad necesitamos para vivir de lo que el sistema nos cuenta que necesitamos para sobrevivir.

En Rojava podemos aprender que la manera que tiene el poder de perpetuarse consiste en mantenernos aislados, enfrentados los unos contra los otros, para presentarse luego como el salvador que – usando los sistemas de monopolio y centralización llamados Estados – logra incidir en la sociedad, fingiendo solucionar problemas. Podemos aprender que las estadisticas que presentan cuando dicen que hemos salido de la crisis, no son más que numeros y gráficos que sustentan su historia, la historia del poder. Que así es como fingen que, gracias a sus intervenciones, la nación está a salvo, y que han logrado evitar el desastre que ellos mismos han provocado. Y podemos aprender que no solo han logrado perpetuar su sistema de explotación y pillage, sino que han logrado reforzarlo y blindarlo todavía más. Quizás no hace falta ir a Rojava para aprender estas cosas, pero desde aquí se ve más claro que nunca que la solución a nuestros problemas no vendrá de su mano, ni de sus parlamentos, ni siquiera de los ayuntamientos que ahora se proclaman del cambio. La solución tiene que venir de la gente, porque solo el pueblo salva el pueblo.

Con eso no quiero decir que todo el esfuerzo invertido en penetrar en sus instituciones sea en vano. Las instituciones en sí mismas son heramientas que deben ser usadas de manera adecuada, pero no solo las instuciones del Estado. La PAH, por ejemplo, ha sido capaz de solucionar más problemas que el ministerio de vivienda. La forma adecuada de comprender y de usar las instiruciones, es cuando sirven para liberar las personas oprimidas de sus opresores. Y sobre eso también podemos aprender en Rojava. Alcanzar las instituciones del Estado puede valer cuando detrás de la gente que ocupa esas instituciones, hay una organización popular revolucionaria, dispuesta a obligar a dichas instituciones a hacer lo que es correcto y a remediar los problemas que han causado. De lo contrario, solo se convierten en herramientas de desmovilización, traicionando las esperanzas de la gente que habia depositado su esperanza en discursos que se revelan vacios, sembrando así discordia y desconfianza.

Estado, colonialismo y revolución

Lo que acontece hoy en Rojava es el resultado de más 4 décadas de experiencia y de organización revolucionaria. El modelo social que aquí se construye se debe a decenas de miles de personas, mujeres y hombres, armadas y entrenadas para defenderse, y que han sido capces de hacer frente a las fuerzas opresoras que luchan por invadir sus hogares. La expulsión del Estado Islámico de sus tierras ha hecho caer las máscaras, y el ejercito turco ha optado por continuar su sangrienta guerra en Afrín, esta vez con sus propios soldados. El Estado Turco, como todos los Estados, necesita de la guerra para sobrevivir. La guerra es su razón de ser y su principio para prevalecer. Cuando el conflicto militar no es rentable, el Estado usará todo tipo de herramientas y estrategias para doblegar su enemigo (la sociedad democrática), desde la guerra económica, mediática, o ambiental. Pero cuando con esas armas no logra sus objetivos, el ultimo recurso simpre va a ser el uso de la fuerza bruta, la ofensiva militar. Y eso es algo que debemos aprender de Rojava.

Los Estados occidentales no son muy distintos a los Estados de Oriente Medio, con la diferencia que quienes somos clasificados como sus ‘ciudadanos’ contamos con numerosas comodidades y privilegios. Esos privilegios sirven de colchón para demorar la resistencia, para prevenir un movimiento revolucionario que logre poner en entredicho su hegemonía. Y es importante recordar que, esas comodidades y privilegios, provienen en su mayor medida de la explotación y el expolio de lo que hemos clasificado como tercer mundo.

El Estado Español es un viejo conocedor de la explotación colonial. Las brutales incursiones y conquistas en America Latina, iniciadas 5 siglos atrás saqueando y aniquilando la población indigena, trajo grandes riquezas y ganancias al reino. Se consolidaron así monopolios que permitieron mantener cierta hegemonia frente al industrialismo capitalista, que nacía en aquel entonces en Inglaterra. Este sistema de imperialismo colonial, del que el Estado Epañol y el Estado Portugués fueron pioneros, se extendió luego de la mano de otros Estados europeos por Africa, Asia y Oriente Medio. Y es precisamente ese modelo el que se combate ahora en Rojava, con la experiencia de más de cuatro décadas de movimiento revolucionario por la Liberación de Kurdistán, y con la herencia de siglos movimientos anticoloniales en el mundo entero.

Una lucha internacionalista

Desde el inicio de la revolución en 2012, Rojava se ha proclamado como una revolución internacionalista. Cientos de personas – en su mayoria occidentales, también hay que decirlo- han acudido a la llamada para defender la revolución, y decénas de ellas en caido mártires luchando contra quienes han tratado de aniquilarla. En Rojava podemos aprender a valorar el enorme sacrificio de quienes han dado su vida para defender la revolución, no solo la de Rojava, sino todos movimientos revolucionarios que han luchado por un mundo más justo y más humano.

La revolución que se vivió en España en 1936 es, a dia de hoy, un importantisimo hito para el internacionalismo revolucionario. Decenas de miles de militantes socialistas de más de 50 paises dejaron atras sus hogares, haciendo frente común contra el fascismo que se alzó en armas, sabiendo que si éste no era detenido en España se extenderia también en sus paises. Más de un tercio de estas brigadas internacionales cayeron mártires en combate, y debemos honrar su memoria y su lucha junto con las y los militantes locales que, desde distintas organizaciones revolucionarias, se unieron en un frente popular para hacer frente a la barbárie del fascismo, vestido entonces de nacional-catolicismo.

En Rojava, el fascismo se disfrazó de califáto islámico, canalizando así el odio y la frustración acumulados tras años de injerencia imperialista. La brutal invasión de Iraq en 2003, liderada por EEUU y con la total complicidad del Estado Español, ha sido uno de los grandes causantes de terror y rencor, que ha permitido a la barbárie del Estado Islámico consolidarse fugazmente. Pero a diferencia del 36, en Rojava el movimiento revolucionario ha sido capaz de doblegar al enemigo.

El fin de la guerra en el 39, fue el detonante de lo que fue la segunda guerra mundial, cuando Hitler logró hacerse con el control del Estado Aleman para expandir el terror por Europa. Hoy Erdogán sigue sus pasos, y las brutales tensiones geostratégicas acumuladas en Siria en estos más de 7 años de guerra, puede desatar una guerra de igual o mayor envergadura.

¿Si no tu, quién? ¿Si no ahora, cuándo?

El fascismo avanza si no se le combate, y la invasión de Afrín ha sido el terrible recordatorio que la paz alcanzada en Rojava, tras derrotar al Daesh, no significa nada mientras Erdogán siga al frente del Estado Turco.

El alzamiento fascista que vivió España en 1936 fue respondido por un alzamiento revolucionario dispuesto a ponerle fin. Ante tal extrema situación, decenas de organizaciones socialistas – coordinadas por los esfuerzos de los congresos internacionales de trabajadores – hicieron un llamamiento global para poner fin al fascismo en España. Pero el fascimo también es capaz de internacionalizarse cuando lo necesita, y así como Italia y Alemania acudieron a la ayuda del Genral Franco, miles de yihadistas acudieron a la llamada del califa Al Bagdadi.

Ahora el fascismo islámico en Rojava tiene una nueva bandera, y Erdogán ha renovado el pacto con las milicias herederas de Al Qaeda para ocupar Afrín. Hoy amenazan Manbij, y no se detendrán si no les hacemos frente. Las internacionales socialistas ya no son más que cenizas, de las que debemos resurgir cuál fénix para hacer frente a la bárbarie. También las luchas anti-coloniales y las resistencias anti-imperialistas deben responder con fuerza ante esta brutal agresión contra territorio sirio por parte de Turquía, ejercito clave de la sangrienta alianza militar que es la OTAN.

Rojava está preparada para recibir todo el apoyo que internacionalistas del mundo entero puedan ofrecer. Esta revolución puder ser la retaguardia que necesitamos, una retaguardia para movimientos revolucionarios de todo el mundo como lo fué Palestina. Para hacer frente al capitalismo global, debemos desarrollar un movimiento revolucionario global, capaz de enfrentar al enemigo allí donde ateque. Debémos hacer todo cuanto esté en nuestras manos para defender esta revolución, no permitámos que la solidaridad se quede solo en palabras. ¿Si no nosotras, quiénes? ¿si no aquí, dónde?¿Si no ahora, cuándo?

¡Viva la solidaridad internacional!

Ernesto Durruti

Academia Internacionalista şehîd Hêlîn Quereçox

Rojava, junio 2018

 

La resistencia heroica de Afrin

El 20 de enero de este año, Turquía iniciaba la ofensiva sobre Afrin el cantón más occidental de Rojava, bajo el nombre de «Operación Rama de Olivo». Hasta ahora, este cantón había gozado de cierta paz en medio de la guerra, acogiendo parte del flujo de refugiados que huían del Daesh. La invasión turca en curso en estos momentos rompe con esta situación, y amenaza a la población civil que habita esta región que se encuentra separada del resto de cantones Kobane y Cizire. La unión de los tres cantones ya le era intolerable para Turquía.

Erdogan preveía que en unas pocas semanas Afrin caería bajo sus garras, pero la respuesta solidaria en el llamamiento a la resistencia y defensa de Afrin ha conseguido pararles los pies en cierto modo. Los refuerzos de las YPG e YPJ, SDF, más los batallones y brigadas internacionales acudieron rápidamente a la defensa del territorio. Aunque no sabremos por cuánto tiempo contra un enemigo tan grande. El 2º Ejército de la OTAN está a pocos km de llegar a Afrin, ciudad con el mismo nombre del cantón utilizando todos los medios a su alcance: artillería pesada, aviación, y por tierra, colaborando directa y abiertamente con grupos yihadistas.

La situación actual se está agravando conforme Turquía avanza sobre el territorio. La ciudad de Afrin está siendo objetivo constante de los bombardeos de la artillería pesada y aviación turca, destruyendo numerosas viviendas de la ciudad causando numerosas víctimas mortales entre la población civil. Los objetivos destruidos fueron infraestructuras civiles, patrimonio histórico y escuelas. Al tomar la presa de Meydanki, cortaron el suministro de agua a la ciudad dejando a alrededor de un millón de personas sin agua potable. A pesar de la gravedad del panorama, la moral que se respira entre la población kurda sigue muy alta. El apoyo mutuo entre la población está siendo clave para la resistencia: las familias han abierto sus hogares para aquellas que han perdido sus casas y el agua viene de un camión cisterna que recoge el agua de los pozos de los alrededores de la ciudad y lo reparte gratuitamente. Además, la resistencia no solo está en las trincheras, sino también en la retaguardia: han acudido a la resistencia convoyes de ayuda a la población civil. Internacionalmene, la solidaridad con Afrin se materializó en manifestaciones, marchas y actos en varias ciudades del mundo.

Todo esto ocurre ante el silencio de la comunidad internacional pese a la violación del derecho internacional y de la soberanía del territorio sirio. Las potencias imperialistas solo tuvieron en cuenta a los kurdos cuando esperaban tener posibilidades de influir en las políticas del confederalismo democrático. Pero el proyecto político kurdo se mantuvo independiente pese a las alianzas con dichas potencias, básicamente porque fueron alianzas tácticas que implica solamente llevar a cabo operaciones militares sin necesidad de compartir proyecto político. Por esa razón, no hubo en ningún momento influencias en la agenda política kurda. Hablando de alianzas, otra posibilidad estaría en llegar a un acuerdo con Al Assad para la defensa de Afrin y la soberanía del territorio sirio, acuerdo que todavía no llegó y que esperamos que llegue sin que suponga concesiones a Assad para materializarse el pacto.

Ahora el juego geopolítico va por otras vías. Turquía continúa con su política de limpieza étnica, mientras amenaza a Europa con una nueva oleada de refugiados y amenazas de atentados yihadistas en suelo europeo. Ni EEUU ni Europa tienen intereses en la defensa de Afrin, y seguramente Rusia tampoco debido a que el proyecto político kurdo choca de frente con las políticas imperialistas de dichas potencias. De primeras, EEUU y Turquía llegaron a un acuerdo en ManbijDentro del Estado turco, la represión se ha agudizado al suspender la libertad de expresión censurando aquellas opiniones que se muestran contrarias a la guerra y encarcelando a las personas que las expresen, mientras intoxica en sus medios de comunicación con propaganda negando los asesinatos a civiles y justificándose en una guerra contra el terrorismo de las milicias kurdas.

Estamos contemplando el abandono a su suerte de un proyecto político democrático para la paz en Oriente Medio por la comunidad internacional, dando además luz verde a Erdogan para que continúe con su política de limpieza étnica contra la población kurda, que ya dentro de su territorio se tradujo en la destrucción de numerosas ciudades y pueblos de mayorías kurdas. La ofensiva sobre Afrin solo es el principio para acabar con la Federación Democrática del Norte de Siria.

El pueblo kurdo debería de tener más amigos que las montañas: los pueblos del resto del mundo. No podemos permitir y contemplar cómo este crimen contra la humanidad se está cometiendo impunemente contra la población civil.

Pensando y practicando el espacio y el territorio más allá del paradigma estatal

Una aproximación a la Revolución en Rojava (Norte de Siria) a partir del municipalismo libertario de Murray Bookchin

Introducción y marco histórico:

En el marco de la primavera árabe, la guerra civil siria y la avanzada militar del Estado Islámico, en los territorios del Norte de Siria que limitan con Turquía e Irak se ha constituido un nuevo tipo de relación territorial y política que ha roto diversos paradigmas en torno al papel que cumple el Estado en la Sociedad. Dicha región, con mayoría de la población Kurda, es llamada Rojava, que traduce del Kurdo simplemente “Occidente”, ya que su nación, Kurdistán, se extiende a lo largo de 4 países: Turquía, Irak, Irán y Siria, siendo este último la parte oeste. Para entender el estudio de la propuesta sobre el espacio y el poder desde el pueblo kurdo es preciso entender primero la revolución que desarrollan y la historia que le antecede:

Los Kurdos son un pueblo indoeuropeo que habita las regiones montañosas de los países mencionados, al suroeste de Asia. En la actualidad la mayor parte de Kurdos son musulmanes suníes, aunque existe una gran parte que práctica la religión tradicional kurda, el Yazidismo. A pesar de ser pobladores históricos de la región y ser un amplio porcentaje de la población en sus respectivos países, el pueblo kurdo ha sido discriminado a lo largo de los siglos y se le ha reprimido para que no consiga organizarse de manera independiente y autónoma. La lucha por la liberación nacional se hizo más latente luego del fin del Imperio Otomano en 1923, tras lo cual fue rechazado un tratado para la creación de un Estado Kurdo. Posterior a ello existieron varias insurrecciones kurdas, especialmente en Irán y Turquía, que no prosperaron.

El antecedente más inmediato en el margen temporal que se quiere estudiar aquí, nace en 1978 con la fundación del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (por sus siglas en Kurdo, PKK), de inspiración original Marxista-Leninista e impulsor de las Unidades de Defensa Popular, su brazo militar, con histórica presencia en las regiones montañosas del sur de Turquía y amplia comunicación con el pueblo Kurdo de Rojava (Siria).

A finales de los años 90 y tras años de lucha armada, el PKK comienza a pasar de sus tesis marxistas-leninistas a una nueva propuesta para la organización del territorio que han llamado el Confederalismo Democrático. Esta idea es desarrollada por el líder del PKK, Abdullah Öcalan, quién preso en una cárcel turca, de a poco fue incorporando elementos de teóricos tales como Immanuel Wallerstein y Murray Bookchin, encontrándose en su propuesta una amalgama de tesis del socialismo libertario, el marxismo heterodoxo, el municipalismo libertario y el anarquismo. La influencia de estas ideas fue llegando poco a poco a Rojava, y en medio de la guerra civil que vive Siria desde el 2011, el pueblo kurdo ha iniciado una revolución social en sus territorios teniendo que resistir a la arremetida militar del Estado Islámico y Turquía, aliado estratégico del yihadismo.

El confederalismo democrático en Rojava:

La insurrección de Rojava comienza formalmente el 19 de Julio de 2012, cuando tropas kurdas liberan Kobane, la primera ciudad en Siria que queda por fuera de las manos del régimen Sirio de Al Assad, presidente de dicho país. A partir de entonces su propuesta empieza configurarse desde la práctica y queda cristalizada en la declaración de la hoja de ruta, que se puede considerar una especie de constitución, que han llamado “Contrato Social”. Esta fue elaborada el 6 de Enero de 2014 por la Asamblea Legislativa de la Administración de la Autonomía Democrática, en la Ciudad de Amude.

En Rojava habitan aproximadamente 3 millones de Kurdos y junto a ellos conviven miles de personas de otras culturas. Quizás el principal foco de conflictos en Kurdistán ha sido promovido a través de una pugna entre etnias, religiones y lenguas, que ha facilitado la explotación de recursos minero-energéticos en la región por parte de multinacionales extranjeras. Para las confederalistas democráticas, la solución del problema de la tierra pasa por entender la multiculturalidad en términos de respeto y no de guerra, como lo señala el Contrato Social en su preámbulo:

Nosotros, los pueblos de las regiones autónomas democráticas: kurdos, árabes, asirios caldeos, asirios arameos, turcomanos, armenios y chechenos, por nuestro libre albedrío, enunciamos el siguiente Contrato Social para establecer justicia, libertad y democracia de acuerdo con los principios de equilibrio ecológico, de igualdad, de no discriminación por motivos de género, religión, idioma; para dar cuenta de una sociedad democrática y de una vida en común basada en un marco político y moral que promueve el entendimiento mutuo y la convivencia en la diversidad; y para garantizar los derechos de las mujeres y los niños, la protección, la defensa y el respeto a la libertad de religiones y creencias.

A parte de la construcción del respeto por la diferencia, llama la atención el anunciado del Contrato Social que prosigue al anterior:

La Administración de las comunidades autónomas democráticas no acepta el entendimiento basado en el concepto de Estado-Nación. No acepta una sociedad basada en un estado militar ni religioso, ni acepta la administración en un poder centralizado.

Para entender el confederalismo democrático y su propuesta frente a la organización territorial, es preciso primero entender su crítica al paradigma estatal. Como se decía anteriormente, el salto político del marxismo-leninismo a una apuesta libertaria se da con un cambio de cosmovisión que surge dentro del PKK en los años 90, influenciado especialmente por el descubrimiento de los aportes del teórico anarquista y ecologista norteamericano Murray Bookchin (1921-2006).

Bookchin plantea una propuesta llamada “municipalismo libertario” como forma de superar al Estado en el ordenamiento del territorio y la sociedad. Para ello, Bookchin sienta como base una critica al Estado desde la tradición teórica anarquista, que lo define a partir de dos elementos clásicos:

  • El Estado como objeto absoluto de los aspectos sociales, políticos y económicos de un territorio1. De aquí queda explicito el principio de la pretensión del monopolio de la fuerza en manos de una fuerza centralizada.

  • El Estado como despojador de la gestión de las comunidades sobre sus propios asuntos, a través de la democracia representativa 2.

A partir de estos análisis Bookchin reconoce que el Estado se convierte en una herramienta de dominación de clase. Para poder superar las fallas estructurales de la sociedad moderna es preciso desaparecer el Estado, y para Bookchin, la propuesta es el municipalismo libertario. Tal y como lo define el teórico norteamericano, el municipalismo libertario es el nombre del proceso que pretende volver a crear y expandir el ámbito político-democrático como el lugar del autogobierno de la comunidad, es decir, que la vida social, política y económica sea administrada por los habitantes del territorio a través de la democracia directa y la autogestión productiva. Bookchin resume el municipalismo libertario en 5 tácticas:

  • Empoderar legalmente a los municipios existentes intentando así llevar el poder de decisión a las localidades.

  • Democratizar los municipios a través de asambleas de base.

  • Unir a los municipios “en redes regionales y confederaciones más amplias […] que trabajen para reemplazar gradualmente los estados-nación por las confederaciones municipales“, mientras se asegura que “los niveles” más altos “de la confederación tienen principalmente funciones administrativas y de coordinación.”

  • “Unir a los movimientos sociales progresistas” para fortalecer la sociedad civil y establecer “un punto focal común de iniciativas y movimientos de todos los ciudadanos”: las asambleas. Esta cooperación es “no porque esperamos encontrarnos siempre un consenso armonioso, sino —por el contrario— porque creemos en el desacuerdo y la deliberación. La sociedad se desarrolla mediante el debate y el conflicto“. Además, las asambleas deben ser laicas, “combatiendo las influencias religiosas en la política y el gobierno”, y conformando un “escenario para la lucha de clases”.

  • Con el fin de lograr su visión de una “sociedad sin clases, basada en el control político colectivo de los medios de producción socialmente importantes”, se llama a la “municipalización de la economía” y se propone una “asignación confederal de recursos para garantizar el equilibrio entre regiones”. En términos simples, esto equivale a una combinación de la autogestión obrera y la planificación participativa para satisfacer las necesidades sociales: economía anarquista clásica.

Casi que letra a letra pero sabiendo aplicar las propuestas en el contexto concreto del pueblo Kurdo, Öcalan retoma la literatura de Bookchin y la asume para el PKK, extendiendo sus ideas al interior de las filas y reflexionando críticamente sobre el papel de la violencia y el dogma marxista. Para reformar su estrategia, el Partido de los Trabajadores de Kurdistán comienza por abandonar la lucha violenta contra el Estado Turco, guardando las armas para tareas estrictas de autodefensa en sus territorios y haciendo la retirada militar a las comunidades donde prevalecía la presencia de asambleas de base, mientras en las grandes ciudades quedan simpatizantes y activistas. A partir de ello, sus militantes apuntan como objetivo la difusión de las nuevas tesis del PKK en el Kurdistán Turco y en Rojava, promoviendo la construcción de asambleas comunales y redes entre ellas (Cantones), que articuladas conforman la Confederación de los Pueblos de Kurdistán.

Así, la organización territorial se ejerce desde los territorios mismos de manera confederal. El centralismo queda relegado, pero tampoco se asume el federalismo trivial occidental; Las asambleas democráticas y los comités especializados en temas como la economía, la educación, la salud, la recreación y la autodefensa, son finalmente los encargados de definir el rumbo de los territorios kurdos. Esta síntesis, que podemos llamar democracia asamblearia, no se queda reducida a la tradicional perspectiva clasista que caracterizaba al comunismo kurdo de antaño, sino que la ubica en una dimensión de interdependencia con múltiples luchas, como lo describe Eirik Eiglad, activista cercano a Bookchin y estudioso del confederalismo democrático:

Es de particular importancia la necesidad de combinar las ideas de los movimientos feministas y ecológicos progresistas con los nuevos movimientos urbanos y las iniciativas de los ciudadanos, así como con las de sindicatos, cooperativas y colectivos locales […] Creemos que las ideas comunalistas de una democracia asamblearia contribuirán a hacer posible este progresivo intercambio de ideas sobre una base más permanente, y con consecuencias políticas más directas. Aún así, el comunalismo no es sólo una forma táctica de unir estos movimientos radicales. Nuestra llamada a la democracia municipal es un intento de llevar la razón y la ética al primer plano de las discusiones públicas.

El confederalismo democrático rechaza cualquier forma de organización territorial dentro del paradigma estatal, como ya se ha dicho. Para ello, la organización de la sociedad se da de “abajo a arriba”. Su génesis primaria, diferente al “constituyente primario” común en los sistemas políticos de los países estatales occidentales, es el denominado “ciudadano libre”, que no necesariamente son excluyentemente kurdos. A partir de él, se determinan las asambleas o consejos de Barrio, que reúnen a los ciudadanos libres que comparten su cotidianidad en el territorio concreto que habitan. Desde ahí se constituyen las asambleas por aldeas, barrios urbanos, distritos, ciudades y regiones, donde las decisiones son tomadas por personas delegadas, rotativas y revocables. La máxima instancia de decisión es el Congreso de la Sociedad Democrática, donde el 60% de sus integrantes son delegados de las asambleas de base mientras el restante 40% lo conforman delegados de organizaciones de la sociedad civil, sindicatos y partidos políticos, de los cuales el 6% aproximadamente está reservado para delegaciones de minorías étnicas, religiosas, académicos o personas con algún punto de vista particular (como teóricos provenientes del exterior).

A partir de las particularidades culturales y territoriales de Kurdistán, el confederalismo democrático ha identificado además una suerte de problemas respecto al ejercicio comunal del poder. Salta a la vista, por ejemplo, el especial énfasis que realiza el PKK sobre el problema de la discriminación de género y empoderamiento de la mujer. Para ilustrar basta con analizar el papel en los comités anteriormente descritos, especialmente en lo relacionado con las Unidades de Protección Popular, que tienen una brigada específicamente femenina: las Unidades de Protección de Mujeres, que se han ganado fama gracias al cubrimiento internacional sobre el conflicto en Medio Oriente y la guerra contra el Estado Islámico, ya que son las principales protagonistas de la defensa de Kobane.

Además de ello, dentro del Congreso de la Sociedad Democrática existe el Consejo de las Mujeres, que impulsa políticas en favor del empoderamiento de las mujeres en sus asambleas y en la critica al patriarcado manifiesto en estas. Uno de sus logros ha sido la instauración de la prácticas como la participación de la mujer en el Congreso de la Sociedad Democrática, donde como mínimo el 40% de su totalidad debe estar conformado por mujeres.

Bibliografía:

1Bakunin, Mijaíl. El principio del Estado. Encontrado en: https://www.marxists.org/espanol/bakunin/princip.htm

2Malatesta, Errico. La anarquía y el método del anarquismo. Encontrado en: http://www.bsolot.info/wp-content/uploads/2011/02/Malatesta_Errico-La_anarquia_y_el_m%C3%A9todo_del_anarquismo.pdf

Simulacro de vida

Solía soñar con puentes alados de colores que sonreían cuando un vehículo o un globo lo atravesaban, con casas colgantes en forma de pez, donde los moradores se dedicaban a leer y a fumar en pipas de cristal. En alguna otra ocasión, mis ojos se cerraban y nadaban dentro de mí, y sobre sus tejados había nubes abrazadas a la tierra, gravitando entre susurro para mantener sus suspicaces figuras. Pero la pizarra y el uniforme se impusieron, erigiendo una cárcel para encerrar mi felicidad onírica. La obligaron a permanecer en silencio, observando por una pequeña rendija de una recia puerta.

De adulto, y con dolores en los ojos, hago malabares con los números y sin éxito me figuro la manera más simple y sencilla de vivir, sin delatarme, sin percatarme de que es imposible llegar sin miedo al día 30 de cada mes. Así, doce castigos, 365 torturas al año. Pero el encierro se desvanece con cada día que mi imaginación se vende por algo de dinero usado, diciéndome a mí mismo por lo bajo que soy más que un carné de identidad, ¿lo soy?

La puerta está desvencijada y aún no he aprendido de eso que llaman amor. A golpes de soledad negué que era más sencillo decir te quieros al espejo que a un oído ajeno. Plegarias y dioses no existirían si la humanidad hubiera recogido los juguetes abandonados y los cristales esparcidos dentro de un alma perdida en este callejón, entre las facturas, el alquiler y un aire viciado por la usura y el placer ególatra. Los maestros sabían de ecuaciones, pero no de amor libre, ni de amor liberado.

Pero te has ido. O no te has ido. Mi ilusión sigue presente, algo andodina, desde aquella oscuridad accidental. Aquella noche en la que afilábamos nuestros bordes, a esas horas que en el presente me dibuja una montaña de melancolía y las voces de Jimmy Cliff y Paul Weller me acunan cuando intento pacificarme. A veces creo que te quiero. En otras ocasiones, todo lo contrario.

Es que en esto de las relaciones afectivas siempre he sido un tanto torpe. Me he acostumbrado a ser el cobijo y la protecciones de algunas personas rotas, y yo mismo he ayudado a poner parches a mis descosidos. Al contrario de lo que decía Simone de Beauvoir, yo cada vez te conozco menos, pero mi corazón lo siento cada vez más cerca. Tal vez algún día termináramos siendo dos extraños. O bien todo lo contrario.

Pero para calmar el dolor que se acumula en la boca del estómago y salta por nuestros cerebros, nos dieron unas pastillas y un trabajo mecánico, solo faltaba perder el cerebro o que sustituyeran mi agotamiento vital por unas semanas en la playa. Pero ignoro quiénes fueron esos maleantes que nos creyeron transhumanos en este simulacro de vida. Mas no engañan cuando afirman, con los dientes afilados y la boca pequeña, que podemos elegir: morir en la ciudad o en el campo. Creí que la cuchilla servía para cortar las ataduras que nos hacen ser marionetas, erraba y erré.

Estamos tan limitados que hasta nos frenan el miedo, y nos han hecho tan tolerantes que tolero mejor lo injusto de todos los días, y es que de siete, aborrezco cinco. No es mal ratio. Escupo las pastillas sobre los guiones configurados. Mi mayor deseo es poseer una ráfaga de viento que me eleve y dibujar, desde el aire, las fronteras mentales que le han impuesto a la geografía. A mis profesores, grandes teólogos y biólogos, se les escapó una mente (y otras más) que se mueven al compás de los tambores de la rebelión. A espera de tiempos mejores, sigo haciendo sonreír a puentes que se eleven hasta el cielo, bajo el sonido de nuestros pasos, construyo casas para quienes duermen bajo las lágrimas de las estrellas y abrazo nubes que no han dejado de tararear nanas, hasta que ellos, los que nos obligan a inhalar un oxígeno cargado de nitrógeno y corrupción, se ahoguen tan profundamente que ya no se oiga nada más.

Sin autoempleo cooperativo no hay futuro posible

Reflexiones sobre el autoempleo cooperativo, la estrategia política ecosocial y la imposibilidad de transformar el sistema desde las instituciones.

A modo de síntesis y siendo conscientes de la sociedad en la que vivimos, decir que desde mi punto de vista, existen dos problemas fundamentales:

1) ver en la política profesionalizada, y por lo tanto en los partidos políticos, la única vía posible para transformar la sociedad, NO siendo conscientes de todas las situaciones negativas y de contra-cambio que se desarrollan en dichas estructuras de poder.Son dos fundamentalmente las problemáticas que rodean a este lobby:

1a) en primer lugar podríamos hablar del problema que significa que “tus lentejas” dependan de la política profesionalizada.

1b) en segundo lugar y en relación con lo primero, dicha situación de dependencia provoca que el programa de cambio en materia económica que “pretendes aplicar en el papel”, se vea frustrado en la práctica por las presiones a las que te somete el régimen con todas sus herramientas, tanto legales como mediáticas.

Llegados a este punto, es cuando el cargo público se encuentra ante dos opciones, o bien dimitir por sus convicciones de cambio y transformación económica, o por el contrario, adaptarse y dejar que el sistema le asimile como parte de su estructura y engranaje, ya que no olvidemos y como decía al principio, ”sus lentejas”, ahora dependen de la política profesionalizada (obviamente hablo de aquell@s que dicen presentarse con el anhelo de superar el sistema capitalista).

2) la ausencia de autoempleo y redes de consumo y producción, al igual, que la dificultad de acceder a servicios básicos autogestionados en materia de educación o sanidad en los diferentes pueblos, ciudades y comarcas.

Dicha situación, nos deja a merced de su sistema en todas las esferas o escalas sociales, tanto en la socio-política como en la socio-económica. Por otro lado y a modo de reflexión, es preocupante aunque comprensible, debido a la ausencia de redes alternativas a la institución estatal, que muchos de los proyectos de economía social se encuentren bajo el paraguas de las subvenciones y proyectos que ofrecen los “supuestos ayuntamientos del cambio”.

Lo relatado en el párrafo anterior  provoca que estos ayuntamientos con una mano sigan alimentando a el sistema consumista- ya que no pueden acabar con el capitalismo en su ciudad desde las instituciones, como mucho anhelar o intentar aplicar un sistema mixto de corte keynesiano- y con la otra mano, dando dinero a la economía social como fuente de experimentación, nunca, como motor primario de la producción de bienes y servicios; dicha apuesta conllevaría caminar hacia el decrecimiento, y de esto, no están por la labor ni Podemos, ni la ya casi extinta Izquierda Unida.

Con este panorama solo nos queda organizarnos y organizarnos, el sindicalismo combativo y de clase debe y tiene que entender que no sirve sólo con defender a las clases populares en los centros de trabajo- centros de trabajo que se rigen por las reglas de consumo y producción del sistema capital-productivista-, por tal motivo, es imperativo y urgente crear una red de trabajo cooperativo, red de redes, que tenga como objetivo principal sacar a las mayorías sociales de las actuales relaciones y condiciones laborales.

Desengrasar y descapitalizar al sistema Estado-Banca desde la independencia económica , esa debe ser nuestra principal pretensión en este siglo XXI. Dicha labor que para nada es sencilla, no se soluciona tomando únicamente los medios de producción , si no que por el contrario, se solucionaría desde mi punto vista, repensando el sistema productivo, rompiendo con el productivismo y construyendo una sociedad ecosocial y libertaria que tenga en cuenta los límites del planeta, al igual, que las desigualdades que se dan en el consumo y aprovechamiento de los recursos naturales entre los pueblos del mundo, llegados a este punto, es más que evidente que el único camino posible lo representa una revolución integral que camine hacia el decrecimiento. Para ello lanzo la siguiente reflexión:

¿Sí repensáramos la estrategia e intentáramos ir por delante del Estado-Banca en la creación de un contra-poder que generará trabajo y saliera de su cadena de consumo y producción, no estaríamos en ese momento en situación de afirmar, que hemos ejecutado un golpe certero a la hidra capitalista que nos somete?

Dicha pregunta es un elemento que necesitamos trabajar en los movimientos sociales aprendiendo de los errores y creando una coyuntura donde la estrategia se enfoque a desenmascarar su violencia, represión y falta de ética, y a la vez, construyendo un escenario en todos los pueblos y comarcas donde las cooperativas, los grupos de consumo y las redes ecosociales tengan la capacidad de gestionar la sociedad desde la horizontalidad y la política desprofesionalizada, si somos capaces de llegar a este punto no debemos tener duda alguna, de que en ese preciso momento , estaremos rompiendo gran parte de la dominación y el control que ejerce sobre nosotros/as el Estado y el capital.

Este texto es un manifiesto y una llamada a la acción, más que una reflexión que anhele morir en el papel o vivir únicamente en la palabra y no en el hecho, por ello, con estas líneas pretendo que comience un proceso de dialogo y de unión de las desunidas, donde aquellas libertarias, ecologistas y feministas insumisas nos replanteemos ,que aunque a día de hoy, seamos todo eso en nuestra vida privada e incluso en nuestras organizaciones, una vez fuera de estos ámbitos, no somos más que carnaza laboral que o trabaja para el capital o para el propio Estado en sus diversas esferas de control (administrativos, técnicas, electricistas etc..)-solo un pequeño porcentaje de la población consigue vivir de un proyecto de autoempleo y autogestión, proyectos, que en la mayoría de los casos se encuentran desprovistos de redes de apoyo mutuo-.

El diagnóstico es claro y severo, sin la creación de autoempleo cooperativo no hay futuro posible, y en esa reflexión deberíamos de trabajar todas las organizaciones y personas que queremos caminar hacia la creación de una sociedad sin Estado ni Banca. La cura para dicha enfermedad diagnosticada es clara, volver a entender el sindicalismo como lo entendía la CNT en los años 30 del pasado siglo, donde dicha organización creo una estructura en diferentes ámbitos de la vida que generaban una alternativa de servicios y empleo al aparato estatal, dicha cura debe ir acompaña de dos elementos fundamentales en el siglo XXI ,en primer lugar, la lucha contra el heteropatriarcado ,y en segundo lugar y como elemento irrenunciable, la defensa del territorio. Por ello, la ecología social y el feminismo son dos ingredientes básicos de esa fórmula que se liga con las ideas libertarias.

“Nuestra propuesta de cambio político, social y económico es claramente pacífica, feminista y eco-autosustentable con los ecosistemas y los seres vivos que en ellos habitan,será por lo tanto el Estado y la banca, quienes tendrán que decidir como luchan contra un nuevo orden social que nosotras hemos decidido proponer desde la no violencia y la estrategia política”

“Las libertarias no estamos en contra de la creación de una organización que promueva, genere y organice el trabajo, consumo o los servicios sociales, si no que por el contrario, estamos en contra de las formas coactivas, verticales y represivas de organización”

Pedro A. Moreno

La relación entre el movimiento político y el movimiento popular

Abro este nuevo artículo con ánimos de volver a indagar en el tema histórico para poder aprender alguna cosa para nuestros tiempos. En este 2017 se cumplen 100 años de la Revolución rusa. Me ha parecido muy interesante la entrevista a Julián Vadillo sobre su nuevo libro, que aún no ha caído en mis manos. En ella dice una obviedad que veo necesario destacar, por que en el ambiente libertario no lo es tanto:

Los majnovistas son en esencia anarquistas: Majnó es anarquista, Archinov es anarquista… pero el majnovismo como tal es un movimiento de las masas laboriosas, como ellos mismos dicen. Anatol Gorelik, en El anarquismo en la Revolución rusa, dice que el majnovismo no es anarquista sino que tiene elementos que los une a los anarquistas, y los anarquistas ven en el majnovismo una opción importante para el desarrollo de sus ideas. Aparte está la Confederación Anarquista Nabat, la organización de los anarquistas ucranianos, en la que no está Majnó pero hay una confluencia. Aunque el majnovismo como tal no se defina como anarquista sí es antiautoritario, horizontal, autogestionario y tiene muchos puntos en común con el anarquismo.

Lo que nos está diciendo Vadillo no es otra cosa que el makhnovismo (que a menudo se trata como si fuera una organización anarquista sin más) era un movimiento popular y de masas y no era un movimiento específico anarquista. La específica es Nabat, que actúa de organización política de los anarquistas.

De aquí se transmite una idea muy interesante de dualismo organizativo, en los que un movimiento revolucionario está compuesto por una organización política y por una organización de masas. En este caso el makhnovismo estaba dirigido y dinamizado por anarquistas, de ahí que tuviera tantos rasgos comunes con el anarquismo, si bien era un movimiento de carácter campesino y popular.

En esto se parece al movimiento zapatista (el de Emiliano Zapata, no el actual) de la época que no se adscribía a ninguna corriente ideológica en particular pero que también compartía rasgos con el anarquismo. En este caso destaca el papel de Antonio Díaz Soto y Gama, anarquista proveniente del Partido Liberal Mexicano (organización política) y de la Casa del Obrero Mundial (sindicato anarcosindicalista). Su papel, fue relevante en el Ejército Libertador del Sur de Zapata, generando un discurso propio del movimiento, que estaba en sintonía con las ideas que había defendido el PLM.

Como vemos se trata de una nueva participación clave de militantes libertarios en un movimiento de masas revolucionario, que ayudan a construirlo. Su ejemplo se podría trasladar a Mikail Gerdzhikov y la comuna de Strandhza en la Bulgaria de 1903 y muchos otros casos similares a lo largo de la historia.

Las alianzas no se hacen por que sí. Ambas son tácticas que se supone que benefician a todas las partes. De la misma forma que podremos ver casos en los que las alianzas salieron mal, tenemos muchos otros tipos de alianzas que ayudaron a que el movimiento revolucionario creciera. De la misma forma crear un movimiento grande, plural y amplio es una forma para crear una organización con posibilidades revolucionarias. Y llevarlo a cabo debería ser responsabilidad de cualquier persona que se considere revolucionaria. Como es probable que solos no podamos crear un movimiento popular con garantías de ser una entidad de transformación social, pues tendremos que apoyarnos y colaborar con otra gente de otras tendencias y corrientes que nos apoyen en esta tarea. Lo último que hay que hacer es quedarse en la parálisis de la vida interna de los movimientos exclusivamente políticos o específicos.

@BlackSpartak

 

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