El silencio de otros, la memoria de los nuestros

Anoche, 4 de abril de 2019, se estrenó con gran éxito en la televisión pública española la película-documental ‘El silencio de otros’, dirigido por Almudena Carracedo y Robert Bahar, un montaje narrativo seleccionado de cientos de horas de imágenes de video. 

Este documental retrata la lucha silenciada de las víctimas de la dictadura franquista.  Ha sido filmada a lo largo de seis años, acompaña a víctimas y supervivientes del Franquismo involucrados en la denominada “Querella Argentina” que se puso en marcha el 14 de abril de 2010 ante los tribunales de justicia de Argentina. El objetivo de esta acción legal era conseguir que se investigaran los crímenes de lesa humanidad cometidos por el Estado español y los integrantes de la dictadura franquista, para que se identificara a sus responsables y se los sancionara penalmente.

La directora y el director entrevistan a personas que no han podido localizar a sus difuntos asesinados, deseando darles sepultura; también a mujeres cuyos hijos recién nacidos les fueron arrebatados, e igualmente aquellos que protestaban ante la dictadura y fueron torturados. En todos los casos se ponen nombres, rostros y muchas lágrimas a todas estas personas. Es un documental necesario de ver, como comunidad social necesitamos empatizar con el dolor para sobrevivir, debemos llorar a mares de rabia; es nuestra deuda irrenunciable con todos ellos y ellas.

Desde su estreno en noviembre de 2018, ha sido nominada y ha recibido premios en certámenes de cine nacionales e internacionales,​ y en febrero de 2019, consiguió el Premio Goya a la mejor película documental. Actualmente todo un movimiento social que apoyamos incondicionalmente a las víctimas del Franquismo estamos haciendo un esfuerzo muy grande para llevar este documental por todos los rincones del Estado español; y es esa fuerza social la que ha conseguido llevarlo a la televisión pública para verlo millones de personas. La nuestra es una lucha contra el tiempo. 

Conceptos como memoria e historia están íntimamente muy vinculados en el origen etimológico de los mismos. Memoria es traer al presente recuerdos del pasado, y el historiador/a convierte en relato la actividad de quien ha visto el pasado. La historia transforma la memoria en entendimiento y conocimiento común. La persistencia de la memoria es sobreponerse al olvido, lo contrario al olvido es la verdad, aquello que no es borrado y que permanece. Olvidar es dejarnos morir como sociedad, y por eso nuestro mayor tesoro humano ahora y siempre es recordar, incorporar esa memoria a nuestras biografías y transmitirla a nuestros/as hijos/as.

La memoria histórica es el esfuerzo de los grupos humanos por buscar su pasado. Los pasados traumáticos suponen un colapso en la búsqueda de la verdad, y es necesario recordar para paliar el proceso selectivo de hechos históricos. La memoria es personal. La amnesia obligada lleva a recuperar el pasado parcialmente porque el relato histórico oficial no se siente como propio por la comunidad. Debe haber un esfuerzo consciente por encontrar su pasado de acontecimientos no vividos directamente. Ocultar la memoria es un hecho intencionado, por lo que destaparla es un esfuerzo de activismo común.

La memoria colectiva tiene el objetivo de recuperar una historia con una finalidad legítima y aprovechable por el colectivo humano que reconoce buscar ese pasado. Se mueve entre el recuerdo de los testigos y los documentos. Es innegable la necesidad de buscar memorias robadas, bien porque se desconocen por estar en otros códigos o lenguas, bien porque no ha interesado recogerse anteriormente. Las memorias comunes comparten recuerdos y recursos, llevan a una autogestión del conocimiento y se ponen al servicio de unos intereses de clase popular y lucha que confrontan a la historia de la opresión.

Centenario de la Huelga de La Canadiense: Lección histórica sobre cómo conquistar derechos luchando.

El conflicto laboral que estalló en febrero de 1919 en la empresa de Riegos y Fuerzas del Ebro, más conocida como ‘La Canadiense’, y tras 44 días de huelga indefinida paralizando la industria catalana, acabó con la promulgación en el Boletín oficial del Consejo de Ministros de la jornada laboral máxima de ocho horas diarias. Posiblemente el ejemplo histórico de mayor éxito sindical a nivel internacional fruto del apoyo mutuo obrero y la organización desde abajo, que además consiguió la readmisión de los trabajadores despedidos y un aumento salarial.

Un relato histórico que ahora cumple cien años, y que es imprescindible rescatar de la memoria colectiva porque es un capítulo vital redactado desde la acción común y la solidaridad obrera. Un hecho que aún puede seguir guiándonos, porque las herramientas practicadas por quienes nos precedieron en la lucha suman experiencias esenciales en el largo camino de la resistencia popular. Cuando más culpabilidad quieren hacernos sentir por nuestra situación de clase, es necesario convencernos de que somos el pueblo trabajador quienes movemos la sociedad y que está en nuestras manos transformarla.

Movimiento obrero y organización sindical en España frente al capitalismo financiero.

Los inicios del movimiento obrero español quedaban ya lejos en el tiempo, tras casi cincuenta años desde la fundación en el Congreso de Barcelona en 1870 de la Federación Regional Española de la Primera Internacional (FRE-AIT). Después del estallido de la Comuna de París (1871) y su imitación peninsular con la eclosión del movimiento cantonalista (1873) vino un periodo oscuro de persecución durante el régimen monárquico de la Restauración española. La represión a miembros de esta Federación Regional Española de la AIT fue continuada, salpicada de exilio a las colonias, encarcelamientos, ejecuciones, torturas; y una resistencia persistente por parte de las agrupaciones obreras.

De hecho, habrá que esperar hasta 1910 para la fundación de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) fruto de dos factores fundamentales: Una cantidad considerable de sociedades de resistencia esparcidas por el Estado español que no querían integrarse en la UGT, pues entendían que sus tácticas sindicales no eran las más adecuadas. Estas sociedades tenían un núcleo principal en Catalunya donde ya se había formado una confederación regional, Solidaridad Obrera.

También influyó un cambio de mentalidad en algunos sectores del anarquismo español que creyeron conveniente el uso de los sindicatos como herramienta de resistencia y lucha, la creación a través del sindicalismo revolucionario, y no solamente en el ámbito laboral, de la construcción de un tejido social como un frente amplio que anticipara la sociedad que las clases populares querían.

Sin la labor sindical, política y cultural del anarcosindicalismo no es posible entender la historia reciente del Estado español ni la de su movimiento obrero, pues se impulsaron nuevas estrategias de lucha y organización en un largo periodo de rearme material y conceptual de la clase trabajadora, que eclosionarían dos décadas más tarde con la Revolución social española en 1936. Sin embargo, en el contexto histórico que nos atañe para comprender la situación social previa a la huelga de ‘La Canadiense’, es indispensable mencionar el impulso obrero internacional que supuso la Revolución Soviética en 1917. Independientemente de las críticas antiautoritarias que puedan realizarse, estimuló un ciclo internacional de luchas y levantamientos, pues las clases populares observando el ejemplo soviético de emancipación se vieron alentadas a dejar posiciones de reacción exclusivamente y tomar la iniciativa con una agenda revolucionaria propia. El proceso de huelgas laborales en el Estado español es un ejemplo de esto, pero también lo son hechos como el conocido ‘Biennio Rosso’ al norte de Italia, o el consejismo alemán en la República de Baviera, todos ellos sucedidos en el mismo año 1919.

Aterrizando ya en el contexto de la huelga que trajo la jornada laboral de ocho horas, la empresa Barcelona Traction, Light and Power Company, Limited fue fundada por el ingeniero norteamericano Frederick Stark Pearson el 12 de septiembre de 1911, en Toronto, Canadá. Ese mismo año 1911, esta empresa creó en Barcelona la sociedad Riegos y Fuerzas del Ebro, nombre con el que operaría en España, aunque a causa de su origen, esta empresa fue conocida popularmente como La Canadiense, o La Canadenca, en catalán. Rápidamente consiguió adquirir otras empresas como Tranvías de Barcelona o Ferrocarriles de Barcelona; de manera que en pocos años se erigió como un monopolio financiero y empresarial.

La solidaridad por la readmisión laboral de ocho despedidos hace estallar la huelga.

Antes del estallido de la huelga, en el mes de enero, la Confederación Regional de Cataluña de la CNT organizó una campaña de mítines y difusión de las ideas libertarias en el Levante y Andalucía, enviando a estos territorios a sindicalistas destacados como Salvador Seguí, Ángel Pestaña o Manuel Buenacasa. Esta iniciativa anarcosindicalista alarmó al gobierno del Conde de Romanones y suspendió las mínimas garantías constitucionales, deteniendo a los cenetistas, cerrando sindicatos locales e incluso el periódico Solidaridad Obrera.

El día 2 de febrero de 1919 ‘La Canadiense’ despidió a ocho trabajadores de la sección de facturación por protestar al ver su sueldo reducido tras ser contratados como indefinidos tras un periodo como trabajadores temporales, y además por intentar organizarse sindicalmente.

El día 5 de febrero, los 117 empleados de la sección acudieron a la fábrica para iniciar un boicot como protesta ante el despido de sus compañeros, y negando reincorporarse a su puesto laboral hasta la readmisión de los mismos. Decidieron nombrar una comisión que acudiera a solicitar la mediación del gobernador civil, el presidente de la Mancomunidad de Cataluña y el alcalde de la ciudad de Barcelona en el conflicto abierto. Sin embargo, la empresa llamó a la policía para desalojar esa sección de la fábrica, despidiendo inmediatamente a todos sus trabajadores.

Estas acciones represivas tomadas por la empresa de ‘La Canadiense’ motivó que se extendiera la huelga por solidaridad a otras secciones de la fábrica como los cobradores de recibos, que iniciaron un paro indefinido el 8 de febrero, día en el que ya eran más de dos mil los despidos. Se  nombró un comité de huelga formado por algunos obreros despedidos y anarcosindicalistas, y contactaron con trabajadores de otra empresa barcelonesa, Energía Eléctrica de Cataluña, que comenzaron a solidarizarse y plantearon también realizar un paro laboral. De esta manera también se trascendía la simple huelga laboral, sentando las bases de una huelga social por los derechos sindicales.

A los dos días la empresa respondió con un comunicado acusando a los sindicatos de aprovecharse políticamente del conflicto. La tensión social se incrementaba, pues la dependencia de muchos servicios e industrias de la energía de La Canadiense forzaba el paro laboral, el 17 de febrero el sector textil se sumó a la huelga.

La ciudad de Barcelona se queda sin luz y la huelga general se extiende. 

El director general, Fraser Lawton, seguía sin negociar acerca de las peticiones del comité de huelga, y el 21 de febrero la huelga en el sector eléctrico era ya general, habiéndose sumado los trabajadores de todas las compañías eléctricas. La industria catalana y los transportes se encontraban casi parados en su totalidad, en los dos siguientes días la ciudad de Barcelona se vio sumida en la oscuridad ante la falta de suministro eléctrico. Los obreros estaban demostrando que si lo desean pueden parar la normalidad social cotidiana, porque son los que sostienen el mundo. El gobierno del conde de Romanones decide incautar la empresa, enviaría a elementos del Cuerpo de Ingenieros y la Armada para poner fin a la situación de paro social y restablecer el servicio, pero no consiguió ese objetivo. Algunos militares como Milans del Bosch, capitán general de Barcelona, consideraba que era necesario declarar el estado de guerra. El día 27 de febrero la huelga en las compañías de electricidad, gas y agua es total. Ante la incapacidad para resolver el conflicto, el conde de Romanones declaró ese mismo día que dimitiría cuando se restableciera el orden en Barcelona.

El 1 de marzo el gobierno se incautó del servicio de aguas de la ciudad y el alcalde se puso en contacto con el comité de huelga. Este presentó sus condiciones, dando un plazo de dos días para contestar. Las condiciones del comité de huelga eran las siguientes: la libertad de los presos encarcelados y su readmisión, la apertura de los sindicatos y la inmunidad del comité de huelga, y el establecimiento de la jornada de trabajo de ocho horas diarias.

Las propuestas fueron rechazadas por el gobierno y las empresas implicadas anunciaron que todos los trabajadores que no regresasen a su puesto de trabajo el 6 de marzo serían despedidos para siempre. Bastante lejos de doblegarse ante estas exigencias partronales, el 7 de marzo comenzaron una huelga en el sector ferroviario que el día 12 ya era general. El gobierno accedió a publicar un bando de Milans del Bosch que instaba a la vuelta a sus puestos de trabajo a los obreros movilizados en la huelga bajo pena de cuatro años de cárcel para aquellos que no se presentasen en sus centros laborales. La inmensa mayoría de trabajadores no se presentaron y más de tres mil personas fueron encarceladas en el Castillo de Montjuïc.

El final de la huelga y a la aprobación de la jornada de 8 horas laborales.

Los días 15 y 16 de marzo, en presencia del emisario del gobierno español, José Morote, se reunieron los representantes de La Canadiense y del comité de huelga, y el 17 de marzo se llegó a un acuerdo definitivo aceptando las siguientes peticiones de los trabajadores como consecuencia de su resistencia tras un mes y medio de huelga: La libertad para los trabajadores encarcelados, la readmisión de los trabajadores en huelga sin represalias, el pago de la mitad de los días que había durado la huelga, se establecería la jornada de 8 horas, y tras el acuerdo definitivo se levantaría el estado de guerra.

Para suscribir este acuerdo, el sindicato de la CNT convocó el día 19 de marzo una gran asamblea en Barcelona donde asistieron veinte mil trabajadores, se aprobó el acuerdo al que se había llegado y se daba un plazo de tres días para que el gobierno liberase a los encarcelados. El 3 de abril un decreto del gobierno español estableció la jornada de trabajo de ocho horas, para todos los oficios. Además, el auge de la CNT en el sindicalismo revolucionario se vería incrementado, culminando con el Congreso Nacional en diciembre de 1919 en Madrid. La organización sindical había vivido una experiencia de huelga laboral de 44 días que sentaría las bases de las luchas y resistencias en los siguientes años, haciendo frente a los sindicatos blancos de la patronal que se dedicarían a asesinar a sindicalistas principalmente en Barcelona; los años del plomo habrían llegado.

[Reseña de cine] Green Book

Green Book es una película estadounidense de comedia dramática de 2018. Dirigida por Peter Farrelly, el guion fue escrito por el hijo de Vallelonga, Nick Vallelonga, así como por el propio Farrelly y Brian Hayes Currie. Está protagonizada por los actores Viggo Mortensen, y Mahershala Ali; la película consigue su título de una guía turística para viajeros afroestadounidenses, escrita por Víctor Hugo Green.

Sinopsis: En los años 60, Tony Lip es un rudo italoamericano del Bronx que es contratado como chófer de un virtuoso pianista negro llamado Don Shirley. La narración nos muestra el viaje que emprenden juntos en una gira de conciertos por el sur de los Estados, donde Tony actuará de guardaespaldas y deberá seguir el Green Book, una guía que indicaba los pocos establecimientos donde se aceptaba a los afroamericanos.

Green Book tuvo su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Toronto en septiembre de 2018, en la que ganó el People’s Choice Award.​ Fue estrenada en Estados Unidos el 16 de noviembre de 2018, a través de Universal Pictures. La película obtuvo tres Globos de Oro, incluido el de mejor película de comedia o musical, y tres premios Óscar, Mejor película, Mejor guión original, y Mejor actor de reparto para Mahershala Ali.

Green Book, hace referencia a las guías de viaje editadas en los años 60 estadounidenses, que indicaba a los ciudadanos negros en qué alojamientos de los estados sureños podían pasar la noche por una doble razón: la seguridad física de las propias personas negras vulnerables a múltiples violencias, y porque existía una segregación racial apoyada desde las instituciones federales.

Además de los galardones internacionales recibidos, también ha obtenido una gran aprobación generalizada por parte de la crítica y del público. Viggo Mortensen hace nuevamente un papel espectacular que redondea una película con un guión original bien conducido, acompañado excelentemente por Mahershala Ali como coprotagonista. El éxito comercial está asegurado para esta película, y más después de haberse alzado con el galardón a Mejor película del año 2018 en los Premios Oscar.

El mito social de que todos/as somos antirracistas queda patente en esta película.

Lo más íntimo de sus personajes protagonistas se narra a través de un buen sentido del humor, que no roba cinematográficamente ni una pizca de contundencia al drama ante el que estamos. El mensaje antirracista también funcionará en una sociedad global, que más allá del escudo de lo políticamente correcto y el fetiche por la tolerancia, sin embargo, esconde un racismo social e institucional manejado inteligentemente desde la hipocresía de los centros de poder y sus discursos creados para tales fines.

El capitalismo genera en nuestras comunidades sociales contradicciones de raza y clase, que se entremezclan y acaban convertidos en laberintos conceptuales que no nos dejan ver el árbol en el bosque mismo delante de nosotros/as mismos/as. Cualquier espectador/a se sentirá bien antes, durante y después de ver esta película, porque somos individuos preparados perfectamente para asimilar nuestras propias contradicciones inducidas sin hacernos saltar las alarmas de la autocrítica social. Obviamente de esto no tiene culpa la película que, decididamente, atesora una gran astucia para mostrar en fotogramas y con un contexto histórico-cultural propicio cómo actúa esa enfermedad social llamada racismo. Y sobre todo, cómo se desarrolla en una experiencia transversal con la clase social; y los límites aparentemente absurdos entre ambos, pero criminalmente bien construidos por un sistema generador de diferencias a todos los niveles.

Fraguas revive. La ruralidad como herramienta emancipadora.

En la Península Ibérica en 1960, antes del éxodo rural a las ciudades, vivían en espacios urbanos tan solo el 11% de la población, mientras que en 1980 era ya el 44% e la población urbana.

Fraguas, el antiguo pueblo y el actual reokupado, se encuentra en la ladera sur de la sierra de Guadalajara. Entre viveros de pinos, canalizaciones de agua para dicha función, tierras de labor disponibles y en el marco de un territorio de monte público. Esta región fue declarada Parque Natural en el 2011, sin embargo la realidad es que se utiliza como cotos de caza y para la explotación de madera.

En Fraguas existe un colectivo de okupación rural con autonomía, autosuficiencia, y el recorrido de una práctica común sobre un espacio determinado. Todas aquellas personas que hemos visitado el pueblo, hemos visto cómo se practican valores de utilidad social y no mercantil.

Se realizó una denuncia en 2013 por parte de la Junta Autonómica de Castilla-La Mancha, la instrucción del proceso judicial se llevó  a cabo entre 2015 y 2016. Los y las repobladoras de Fraguas fueron acusadas de un delito de usurpación, contra la ordenación del territorio y daños medioambientales. El juicio se celebró el pasado año 2018, y la sentencia les condena a 1,5 años por delito contra la ordenación del territorio, 6 meses por usurpación y 2.700 euros de multa que aumentaría la pena en 5 meses de prisión si no se pagase, algo bastante probable puesto que la línea de atuación de sus repobladores/as es la desobediencia. La responsabilidad civil no se fija, pero se refiere a la misma en los costes de la futura demolición de aquello que ha sido reconstruido. Casas que han vuelto a ser levantadas sobre las ruinas de las anteriores, destrozadas por las pruebas militares realizadas por el Ejército español en los años 90, pues eso ha sido Fraguas para la administración desde 1968 que fue desalojado, un espacio desposeído de otro objetivo más que intereses mercantiles o militares.

La experiencia de Fraguas, como otras de neorruralismo y de autonomía en pueblos abandonados, se deben entender en el marco actual de decadencia de las ciudades en el sistema capitalista inmersas en procesos de gentrificación y deshumanizadores. Se entiende la ciudad como consumo y el campo como espacio deshabitado para poder explotarlo. Las pobladoras y pobladores actuales de Fraguas muchas veces han recordado que no se trata de una huida al campo, sino que estas experiencias te posibilitan la autonomía en mayor grado que la ciudad.

La titularidad del Estado de este territorio, y no particular, abre las puertas a reapropiarse de lo público, lo social, aquello que podemos y debemos utilizar comúnmente. Es una gran oportunidad legitimarse a partir de conceptualizar la denominación de ‘parque natural’ como un espacio de coexistencia con el medio, y no crear reservas donde vayamos de visita desde las ciudades huyendo del frenetismo urbano.

Fraguas revive y nos enseña que la ecología es sinónimo de coexistencia, y por el contrario, mal que nos pese, la ciudad es un sumidero insostenible de energía y recursos. Por mucho que los y las urbanitas estemos adaptados a esta locura que suponen las ciudades en el sistema capitalista, son entidades humanas que rompen la armonía, la autonomía y la supervivencia de las comunidades sociales.

Sin embargo, se hace necesario retomar la ruralización conectando también con luchas urbanas. Eliminar la interiorización del autoristarismo y el capital en nosotros/as, esa es la principal lucha que debemos tomar desde la raíz. En la ciudad hay espacios de seguridad que debemos potenciar desde esta perspectiva ecológica, en los barrios; el hecho de vivir en comunidad es el gran salto a otro mundo posible.

La despoblación tiene el potencial de ir a los pueblos a cambiarlo todo. El Estado dice querer repoblar pero sus prácticas van en contra, puesto que muchas de las experiencias para trasladar a parejas jóvenes a pueblos para evitar su abandono tratan de reproducir las mismas formas de consumo y de familias mononucleares. Sin embargo, la gente del campo consume menos, y practica el cooperativismo como forma de vida y desarrolla las redes de apoyo, que son experiencias que nos limpian del individualismo urbanita que llevamos anclado.

Las prácticas desde las administraciones estatales hacen negocio de las casas rurales con fondos europeos, y convierten los pueblos en algo pintoresco pero no funcional. El desarrollismo franquista y el desalojo forzado bajo la excusa de la reforestación iniciaron este camino que ahora está consolidado con la ampliación de la denominación y cuota del Parque Natural que esconde otros fines muy distintos al ecológico.

Es bien habitual el falseamiento de los padrones municipales con el fin de ahorrar en los seguros de los coches, las segundas residencias, y el pago de retribuciones. El poder real de los pueblos es ejercido por una alcaldía controlada por habitantes falsos que utilizan estos pueblos para sus intereses particulares. Lo rural se configura como una distracción de lo urbano. El caciquismo rural es la cotidianeidad habitual. La okupación es una herramienta, no un fin. El objetivo es plasmarlo sobre una práctica, y un proyecto emancipador verdadero.

Brigitte Vasallo: Otras formas de vida y de relacionarse son posibles creando redes de afectividad.

Esta misma semana, Brigitte Vasallo pasó como un ciclón por Madrid, la charla en la librería Traficantes de Sueños fue fugaz e intensa por igual. Habló clara, directa e invitando a hacer saltar por los aires la construcción del amor romántico, o de princesas Disney, como ella misma lo denomina. Defiende la necesidad de crear conocimiento y pensamiento crítico que no pase por la Universidad y las redes académicas. Si bien ese conocimiento puede disfrazarse, nunca debe abandonar las posiciones y el lenguaje del lugar de donde nace, no confundir el disfraz con la piel ni caer en una traición a la clase a la que pertenecemos. Se trata de producir conocimiento sostenible para todo el mundo.

Brigitte Vasallo nos compartió un mensaje claro: Otras formas de vida y de relacionarse son posibles a través de la creación de redes de afectividad. De esta idea deriva una crítica hacia el poliamor o el amor neoliberal que se nos ha vendido como alternativa progre a las relaciones monógamas. De esto mismo nos habla su libro ‘Pensamiento monógamo, terror poliamoroso’ de la editorial La Oveja Roja; donde analiza la monogamia como un sistema de jerarquía.

Mientras crece el análisis al sistema patriarcal y se desgranan paso a paso cada una de sus violencias, los feminicidios continuan sucediendo cada semana sin actuar con herramientas o medios eficientes para atajar esa sangría. Según la propia Brigitte deben establecerse puntos de fuga a la violencia patriarcal, construir los medios necesarios para huir cuando se desarrolla una relación de violencia, crear una red afectiva.

La monogamia para ella no queda definida por la cantidad de parejas que tenemos ni por la exclusividad sexual. La monogamia es un sistema que no da alternativas a relacionarse afectivamente más que en sus propios códigos, es decir, la jerarquización y la autoridad de arriba abajo. Cuando pensamos en amor, pensamos exclusivamente en relacionarnos en pareja, el sistema ha monopolizado con su mirada estructural como una apisonadora.

Lo que define la monogamia es la jerarquía. Desmontar la monogamia es desmontar ese recorrido de jerarquía y autoritarismo. La exclusividad sexual, por lo tanto, cae por su propio peso al escoger otras maneras de relacionarse.

Siempre pretendemos alcanzar la horizontalidad desde la pureza ideológica, el asambleísmo como fin y no como medio nos ha comido terreno, necesitamos confiar y delegar en nuestra red de apoyo. La monogamia distribuye por importancia nuestras relaciones afectivas, poniendo en el núcleo a nuestra pareja reproductora.

También dice Brigitte que la pareja es una eterna promesa de felicidad cotidiana asentada sobre la necesidad de cuidados. Pero desde nuestra mirada de cultura occidental, también debemos pensar quiénes y desde qué privilegios podemos romper la pareja. Ni se acaba con el patriarcado individualmente, ni desde polidramas en los centros sociales okupados, se tira abajo colectivamente desde la realidad práctica cotidiana.

Si tú no tienes el control de tus vínculos, entonces lo tiene el sistema; frente a ese amor neoliberal, y a esa presunta libertad para elegir el consumo de cuerpos y de emociones bajo el slogan de ‘yo voy a mi bola’, se propone la responsabilidad emocional, y la libertad asimilada desde unos principios libertarios. Se hace necesario romper el sistema sin el desfase que llevamos incorporado porque no nos traslada a ningún espacio emocional sano.

La gestión de los deseos en el sistema monógamo es ineficiente, hasta tal punto que si realmente se realizara una buena gestión de los mismos, no tendría razón de ser la cultura de la violación presente de manera continuada. La cuestión del autoestima desde la individualidad y al mismo tiempo desde el colectivo social es la clave para reconocer que, nuestra vida no depende de si nos miran o no por la calle, y que el rechazo de alguien no es a nosotros como individuos de manera excluyente. Frente a ese panorama tenemos la posibilidad de concretar-comunicar(nos) mejor con nuestra red afectiva, rescatar la sexualidad y follar con responsabilidad. Percatarnos de los límites que nos marca nuestro propio cuerpo, e indagar para en todo caso desactivar el límite, no saltárselo sin hacer caso a las señales que nos manda. El límite no se establece como una delgada línea, sino como una franja donde debemos cuidarnos colectivamente.

Brigitte, por lo tanto, propone deconstuir la identidad de ‘ser pareja’, siendo responsables en practicar el poliamor que podamos, no el que acabamos por no controlar y que termina estableciéndose como una imposición por el autoconvencimiento individual o por la presión del guetto ideológico que frecuentemos. No lanzarnos a vínculos para los que no estamos en absoluto preparadas, si decidimos tener un tipo de relación determinada que sea consciente.

Ella afirma que actualmente ya no se dejan las relaciones, sino que se amargan y se abandonan. Nos descuidamos continuamente, y en cambio nos exigimos trabajarnos para cumplir el decálogo de la buena poliamorosa. Estos procesos de abandono y sustitución suelen dejar en el camino cadáveres emocionales, por lo que se vuelve una necesidad poner límites no autoritarios como líneas de vida y autoprotección.

A los afectos hay que quitarles riesgos y dolores, sin robarle intensidad al proceso. Desarmarse de follar mal, desactivar las idealizaciones que deben cumplir con los cánones establecidos por el sistema monógamo. Desmontar la idea de pareja parece fácil en este siglo XXI de las relaciones efímeras, sin embargo siempre encontramos resistencias ante los discursos reaccionarios que son más fáciles de identificar, los progresistas son más complicados porque infiltran el mismo discurso de idea de pareja de manera edulcorada. La idea clave de todo esto es clara: No descuidar nuestras relaciones, ya sean enfocadas a lo sexual o no, cuidar las afectividades. Pensar a qué amores damos importancia y a cuáles no, y por qué lo hacemos de esa manera.

Y conste que no lo digo yo, es palabra de Brigitte, con los pies en el suelo y con mucho afecto…

La carrera del caracol. 25 años de revolución zapatista

El 1 de enero de 2019 se cumplieron 25 años del histórico levantamiento indígena de los y las zapatistas en Chiapas, su despertar del mundo y que un cuarto de siglo después conviene repasar. Porque en Europa el conocimiento de este proceso queda velado por unos códigos de lenguaje, que si bien inteligibles, nos llegan distorsionados por el peso del pensamiento occidental y nuestras propias marcas de lucha. Tras la conmemoración del levantamiento zapatista en 1994, estos gritaron al mundo que se sentían solos y solas, y ahora es a los pueblos del mundo a quienes nos corresponde contestarles que no han estado ni estarán solos en su caminar.

Una historia de siglos de resistencia.

La historia del EZLN comienza en noviembre de 1984, sin embargo, podríamos afirmar que los y las zapatistas recogen un legado de lucha y resistencia de varios siglos en América, y concretamente en México, primero contra el exterminio español y su colonia, después contra la burguesía liberal. Sin perder la perspectiva de este tiempo largo, es evidente que este caminar neozapatista, y que tomaron nombre de Emiliano Zapata y la actuación particular de su grupo social en la Revolución Mexicana de 1910, contiene ya una historia propia a caballo entre el siglo XX y el siglo XXI. Si bien el EZLN recogía un bagaje de lucha insurgente inspirada en las clásicas guerrillas de liberación nacional de corte marxista; ese grupo inicial confluyó en unos principios básicos que no surgieron de convencer a la población indígena de sus posturas, sino al revés, fueron las comunidades originarias mexicanas quienes dotaron de un sentir y contenido político al EZLN.

Según lo expresado en textos y escritos como ‘La sexta declaración de la selva Lacandona’, fechado a comienzos del verano de 2005, los principios básicos del zapatismo podrían resumirse en los siguientes: La defensa de derechos colectivos e individuales que han sido negados históricamente a los pueblos indígenas mexicanos. Tratar de construir o reconstruir otra forma de hacer política, con honestidad y dedicación en favor de un pueblo mexicano incluido bajo la justicia y la libertad social.  El tejido de una red de resistencias y rebeldías internacionales en nombre de las comunidades sociales y en contra del capitalismo como sistema criminal contra los pueblos.

Durante los años que comprenden su fundación y el levantamiento del 1 de enero de 1994, desarrollaron su crecimiento y evolución en varios ámbitos; el primero, y fundamental, fue en el terreno ideológico, el segundo en la preparación táctica como ejército insurgente. Su influencia creció en el territorio de Chiapas, demarcación estatal mexicana al sureste del país. En el año 1993, se celebró una votación en sus bases y las comunidades indígenas implicadas, que determinó que el EZLN debería hacer la guerra al Estado mexicano, y ese momento sería el primero del año 1994, coincidiendo con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Un acuerdo entre los tres países norteamericanos: Canadá, EE.UU. y México; tomada como una declaración de guerra contra los pueblos. El objetivo de este levantamiento insurgente era atacar simultáneamente cuatro cabeceras municipales y otras tres más al paso, reducir a las tropas policiacas y militares en esas plazas y asaltar dos grandes cuarteles del Ejército federal. Unos tres mil milicianos y milicianas consiguieron en tan solo doce días de enero situar de nuevo a los pueblos originarios de México en una coyuntura protagonista internacionalmente. Este levantamiento organizado tácticamente logró en parte el principal objetivo, que no era la clásica toma del poder por parte de la guerrilla, sino hacer una declaración oficial del guerra al capitalismo en su periferia y advertir de que los pueblos indígenas tenían las armas para defenderse.

Negociaciones y camino zapatista tras el levantamiento.

El día 12 de enero, el presidente Carlos Salinas de Gortari ordenó un alto el fuego unilateral del ejército en Chiapas; y el EZLN, que había aceptado una Comisión de Paz, propuso una agenda de cuatro puntos para negociar, y estableció, mediante un comunicado, la agenda para iniciar la negociación.  Unas negociaciones que se alargarían en el tiempo, y que el EZLN siempre bajaría las decisiones a sus bases, dando ejemplo de otra forma de hacer política, y respondiendo así a las imposiciones y la militarización del territorio por parte del gobierno mexicano. Las bases zapatistas continuaron durante ese año y el siguiente proponiendo soluciones de paz para los pueblos indígenas, y una transformación radical de las maneras de gobernarse. Tal vez se encuentre extraño no haber mencionado hasta ahora al Subcomandante insurgente Marcos (en la actualidad conocido como Subcomandante Galeano), símbolo de lucha y resistencia del EZLN que muchas personas han pretendido especular sobre su origen e identidad. Sin embargo, Marcos han sido todos y todas las zapatistas, que han acabando construyendo un mito literario del héroe; y mientras la parte más mediática se ha centrado en ese asunto y otros de la sociedad del espectáculo, las bases zapatistas han seguido silenciosamente creando su camino.

El día 10 de febrero de 1996, se clausuró el Foro Nacional Indígena en San Cristóbal de las Casas, con la propuesta de integrar una nueva organización, que posteriormente se conocería como el Congreso Nacional Indígena. El 16 de febrero de ese mismo año, los y las zapatistas y el gobierno federal firmaron los Acuerdos de San Andrés sobre Derecho y Cultura Indígena, por los que el gobierno se comprometía a reconocer a los pueblos indígenas en la Constitución. En octubre de ese año, el EZLN resolvió enviar a la comandanta Ramona a la Ciudad de México, para participar en el acto del 12 de octubre del Congreso Nacional Indígena. Durante el acto, la comandanta Ramona pronunció, en el Zócalo capitalino, un discurso que terminaba con la frase: “nunca más un México sin nosotros”. El 22 de diciembre de 1997, cuarenta y cinco tzotziles (pueblo originario mesoamericano) simpatizantes del EZLN fueron asesinados por un grupo paramilitar armado en Acteal, una comunidad situada a cincuenta kilómetros de San Cristóbal. Estos hechos se conocerían como la Matanza de Acteal, y quedaron impunes.

Mucha ha sido la violencia ejercida hacia los y las zapatistas en estos años, desde los asesinatos de Severiano y Hermelindo Santiz López y Sebastián Santiz Gómez, a manos del ejército mexicano el 7 de enero de 1994 en el Ejido Morelia, Altamirano, Chiapas; a la muerte del maestro Galeano, el 2 de mayo de 2014, a manos de integrantes de la CIOAC-Histórica en La Realidad, Chiapas; pasando por Gilberto Jiménez Hernández, ejecutado a sangre fría por un soldado del ejército, perteneciente a la Fuerza de Tarea “ARCOIRIS”, en 1995 cerca de la comunidad de La Grandeza. Y, a pesar de esto el EZLN, ha demostrado que su levantamiento era mucho más en serio y con mayor profundidad de lo que muchas personas pensaron. En la ya mencionada ‘Sexta declaración de la selva Lacandona’, el EZLN decidió deponer las armas, que no entregarlas, y quienes las utilizaron, de una manera criminal terrible hasta nuestros días fueron los grupos narcotraficantes, que bajo el marco de la Guerra contra el narcotráfico declarada por el gobierno mexicano, entre unos y otros, han dejado un reguero de sangre y desapariciones forzadas que se cuentan en cientos de miles.

El 21 de diciembre del 2012, decenas de miles de bases de apoyo del EZLN marcharon en silencio por cinco ciudades del estado de Chiapas: Ocosingo, Las Margaritas, Palenque, Altamirano y San Cristóbal. Horas después de la marcha, se difundió un comunicado del  Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del EZLN en forma de poema, en el portal Enlace Zapatista.

Caracoles zapatistas y organización de las mujeres.

Ya desde el 2003 se crearon las bases de la autoorganización política zapatista, los caracoles y las juntas de buen gobierno, regiones organizativas de las comunidades autónomas zapatistas para establecer contactos y estrategias de lucha comunes con otros grupos de México y pueblos en lucha internacionalmente contra el capitalismo. Desde estos caracoles se han implementado planes integrales de acción social: educación y pedagogía, sanidad, labores cooperativas y respeto al medioambiente. Para los y las zapatistas la transformación ha de serlo desde la raíz; por eso han iniciado hace ya años una triple acción política que trata de sembrar las bases de la sociedad que desean los pueblos libres. La autonomía política representacda en esas Juntas de Buen Gobierno y el Congreso Nacional Indígena. Y la iniciativa de dos festivales internacionales: el encuentro ‘CompArte’, para imaginar otros mundos posibles; y el encuentro ‘ConCiencias’, donde se reúnen miles de personas anualmente para recuperar la ciencia del pueblo y para el pueblo. Es bien conocido ya para algunas personas la filosofía zapatista del ‘caminar preguntando’, ellos y ellas no frenan, siguen caminando con su honestidad y principios como bandera de los pueblos originarios, y preguntándose cuál es el rumbo que necesitan tomar tras verse en perspectiva sus propios pasos.

La participación de las mujeres zapatistas en el levantamiento y en el proceso de autonomía ha sido protagonista desde el comienzo; tanto es así que en los territorios zapatistas, mencionado por mujeres nacidas ya en el seno de dichas comunidades, se ha conseguido aquello que parece impensable en otras sociedades: que las mujeres crezcan sin miedo. Y esto no es solo un deseo en el país con el mayor número de feminicidios, sino una realidad en Chiapas, difundida por miles de mujeres en el Encuentro Internacional que tuvo lugar el año pasado en el caracol de Oventik con motivo del 8 de marzo. Las zapatistas saben que derrocar al capitalismo sin hacer lo propio con el patiarcado no sirve de nada, porque es una lucha contra todas las desigualdades.

Los y las zapatistas nos regalan estas palabras: ‘Queremos un mundo donde quepan muchas resistencias, no una Internacional de la resistencia sino una bandera policroma, una melodía con muchas tonadas. Si aparece disonante es porque el calendario propio de abajo está todavía por armar la partitura donde cada nota encontrará su lugar. La historia está lejos de terminar, la esperanza se encuentra en la supervivencia de la humanidad contra el neoliberalismo.’

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