Patriotismo y estatismo

Veo necesario, hoy por hoy y ahora por ahora, el de mencionar tal aspecto de cualquier sociedad, esto es, la sacrosanta idea de patriotismo y de su utilidad dentro de cualquier Estado. Siempre que me refiero sobre este aspecto en cualquier círculo u ámbito social, se le recibe bien con un silencio intencional, o con la respuesta ingenua y mal fundamentada de que solo el mal patriotismo -como el chauvinismo- es condenable, pero que el buen patriotismo es admirable y, todavía más, es un sentimiento moralmente elevado.

Se afirma generalmente que el buen patriotismo es el deseo de que nuestro Estado y pueblo posea todos los beneficios positivos posibles, sin que tales beneficios perjudiquen ni restrinjan el bienestar de naciones adyacentes. Y si se le preguntase a cualquier defensor del llamado buen patriotismo, si él solo quiere el buen comportamiento para sus compatriotas, seguramente te contestase que no, que quiere que tales comportamientos se extendiesen también a otros Estados. Curiosamente, esto no es patriotismo, sino justamente su reverso y opuesto. También afirman que la función de tal o cual patriotismo es la de preservar las peculiaridades de cada pueblo, pero, al contrario, sirve para fomentar la desunión entre pueblos. Los gobernantes se preocupan por que entre sus súbditos no se fortalezca ninguna relación de amistad, de manera que, mientras uno desconfía de otro, nada puedan preparar contra su dominio; por eso mismo siembran y fomentan las discordias entre sus súbditos.

Resulta que el patriotismo real que conocemos todos y que tiene tanta influencia sobre tantos, no es la adquisición de nuevas metas morales para nuestro pueblo únicamente, sino un sentimiento muy definido, que es el de ser preferente ante otro Estado y colectivo, y por consiguiente encierra en sí el deseo de conseguir para dicho Estado y pueblo las mayores ventajas posibles, y esto se consigue únicamente a costa de las ventajas y poder de pueblos ajenos. Parece bastante evidente que cualquier patriotismo es, entonces, perjudicial, inmoral y contraproducente, porque los patriotas viven en una ilusión perniciosa; la de creer que su pueblo es mejor que cualquier otro pueblo. A pesar de todo, muy pocos se percatan de los dañoso que pudiera llegar a ser el patriotismo en nuestros días.

Todo el progreso humano, desde los tiempos más remotos hasta nuestros días, puede considerarse como un movimiento de la conciencia, tanto en los individuos como en las colectividades, desde las ideas inferiores hacia las más elevadas. Todo el camino recorrido por los individuos como por las colectividades, puede compararse a una serie de escalones, desde los más bajos, al nivel de la vida animal, hasta los más altos que ha alcanzado la conciencia humana en un momento dado de la historia. Cada hombre, como cada grupo homogéneo, nación o Estado, siempre ha subido y sube esta escalera de las ideas. Unos, en la humanidad, siguen avanzando, otros, quedan muy atrás, y otros -la mayoría- evolucionan siempre en una situación media entre los más avanzados y los más atrasados. Pero todos, en cualquier escalón que se hallen, siguen avanzando inevitablemente desde las ideas inferiores hacia las superiores. Y siempre, en cualquier momento, tanto los individuos como los grupos -los más avanzados, los intermedios y los atrasados- quedan en tres diferentes relaciones con los tres grados de ideas, en las cuales evolucionan. De un lado, para los individuos y para los grupos distintos, están las ideas del pasado, convertidas para ellos en absurdos e imposibles, como, por ejemplo, las ideas del canibalismo, del saqueo universal, el rapto de las mujeres y otras costumbres de las cuales no queda más que el recuerdo; y del otro lado, las ideas del presente, implantadas en la mente de los hombres por la educación, por el ejemplo y por la actividad de todo su ambiente; ideas bajo cuya influencia viven en un tiempo dado; las ideas de la propiedad, de la organización del Estado, del comercio, etc. Existen además las ideas del futuro, de las cuales algunas se aproximan a su realización y obligan a los individuos a cambiar su método de vivir, y a luchar contra los métodos viejos; tales ideas son en nuestro mundo, aquellas de la emancipación de los trabajadores, de la igualdad de las mujeres, etc.

Pero hay otros que no han empezado a luchar todavía contra las formas más antiguas de la vida, aunque están reconocidas, y éstas son, en nuestro tiempo las ideas (que llamamos ideales), de la abolición de la violencia, del sistema comunal de la propiedad o de una fraternidad general de los hombres. Por consiguiente, toda persona y todo grupo homogéneo de personas, en cualquiera nivel que se hallen, teniendo detrás de ellos las ideas caducas del pasado, y delante las ideas del futuro, están siempre en un estado de lucha entre las ideas moribundas del presente y las ideas del futuro que brotan a la vida. Generalmente sucede que, cuando una idea que ha sido útil y aún necesaria en el pasado, llega a ser superflua, cede el lugar, después de una lucha más o menos prolongada, a otra idea que hasta entonces había sido un ideal, y que de esta manera llega a ser una idea del presente.

Pero sucede a veces que una idea anticuada, ya reemplazada en la conciencia del pueblo por otra superior, es de tal naturaleza que su sostenimiento es provechoso para cierta gente que tenga la mayor influencia en la sociedad. Entonces ocurre que esta idea anticuada, aunque se halla en contradicción completa con toda la forma de vida superior a su alrededor, que en todos sentidos ha seguido modificándose, continúe todavía ejerciendo influencia sobre las personas y modificando sus actos. Esta retención de ideas antiguas siempre ha sucedido y sucede todavía, en la esfera de la religión. La causa es que los sacerdotes, cuya posición lucrativa depende de la antigua idea religiosa, haciendo uso del poder que tienen, mantienen el pueblo el culto de ellas. Igual cosa acontece, y por iguales razones, en la esfera política respecto a la idea patriótica, sobre la cual descansa toda dominación. Personas, para quienes es provechoso hacerlo, mantienen la idea por medios artificiales, aunque carezca actualmente de todo sentido y utilidad; y como estas personas disponen de los medios más poderosos para ejercer influencia sobre las otras, consiguen su objeto. En eso, a mi parecer, se encuentra la explicación del contraste extraño ante la idea anticuada del patriotismo y la tendencia de las ideas contrarias que ya han entrado en la conciencia colectiva.

Queda ya muy atrás los momentos en los que la idea de guerra y matanza era aceptada e incluso alabada. Un movimiento de conciencia, a lo largo de más de dos mil años, han hecho que estas ideas sean repudiadas por buena parte de la población mundial. Y sobretodo, destacar el papel que actualmente tiene la tecnología sobre el derrumbamiento y la oposición a tales ideas. Gracias al mejoramiento de los medios de comunicación y a la unidad de la industria, del comercio, de las artes y de la ciencia, las personas están tan ligadas entre sí, que el peligro de la conquista, de la masacre o el ultraje de un pueblo vecino ha desaparecido completamente, y todos los pueblos (los pueblos, pero no los gobiernos, se entiende), viven juntos en relaciones pacíficas, mutuamente ventajosas, amistosas, comerciales, industriales, artísticas y científicas, que no tienen necesidad de perturbar ni quieren perturbar. Por lo tanto, parece lo más natural que el sentimiento anticuado del patriotismo, -siendo superfluo e incompatible con el conocimiento al que hemos llegado de la existencia de la fraternidad entre personas de nacionalidades diferentes,- debe disminuir de más en más hasta desaparecer completamente. Y en cambio, y esto es lo que más me molesta y me preocupa, tal anticuado sentimiento patriótico no desaparece sino que, al contrario, aumenta cada vez más.

Los gobiernos, para tener una razón de su existencia, necesitan defender su pueblo contra los atropellos de otro; pero no son los pueblos los que quieren atacar ni atacan nunca a otro, y por lo tanto los gobiernos, lejos de querer la paz excitan la cólera de otros pueblos contra ellos mismos; y habiendo así excitado la cólera de los otros y agitado el patriotismo de su pueblo, cada gobierno asegura a su pueblo que se halla en peligro y que es necesario defenderle. De modo que los gobiernos, teniendo el poder en sus manos, pueden al mismo tiempo irritar a las otras naciones y excitar el patriotismo en su casa y hacen las dos cosas con empeño; ni pueden obrar de otra manera porque su existencia depende de obrar así. Si en tiempos anteriores fueron necesarios los gobiernos para defender sus pueblos contra los atropellos de otros pueblos, ahora, por el contrario, son los gobiernos los que perturban, artificialmente, la paz que existe entre los pueblos y provocan la enemistad entre ellos; tal es la moral de los Estados.

Pudo haber habido un tiempo en que fueron necesarios, cuando los malos resultados de ellos fueron menores que las consecuencias de quedar sin defensa contra vecinos organizados; pero ahora tales gobiernos no son necesarios y constituyen un mal mucho mayor que todos los peligros que utilizan para asustar a sus súbditos. No sólo gobiernos militares, sino gobiernos en general podrían ser, no diré útiles, sino inocuos, solo en el caso de que se formaran de personas buenas e inmaculadas. Pero el hecho es que los gobiernos, debido a la naturaleza de su actividad que consiste en ejercer actos de violencia, se componen siempre de los elementos más contrarios a la bondad. Se componen de los hombres más audaces, más sin escrúpulos y más pervertidos. Y en manos de tales gobiernos se entrega pleno poder, no solamente sobre propiedades vivas, sino también sobre el desarrollo moral y educacional.

Los hombres construyen tan terrible máquina de poder, y dejan posesionarse de ella a cualquiera que pueda (y las probabilidades son siempre de que se apoderará aquél que es moralmente el más indigno), se someten a él servilmente y se asombran después cuando resulta tanto mal. Temen a las bombas anarquistas y no tienen miedo de esta terrible organización que les amenaza continuamente con las calamidades e injurias más grandes. Para salvar a las personas de los males terribles que resultan de los armamentos y las guerras, que continuamente aumentan, no son congresos ni conferencias, ni tratados, ni tribunales de arbitraje, sino la destrucción de aquellos instrumentos de violencia que se llaman gobiernos y de los cuales resultan los mas grandes males que sufre la humanidad.

Para destruir la violencia gubernamental, solo se necesita una cosa, y es que lleguemos a comprender que el sentimiento de patriotismo sólo sostiene dicho instrumento de violencia; y es pues, un primitivo, indigno y pernicioso sentimiento y que, sobre todo es inmoral. Es un sentimiento primitivo, grosero, porque es únicamente natural en las gentes colocadas en el nivel más inferior de la moralidad, y que no esperan más de las otras naciones sino aquellos ultrajes que ellos mismos están dispuestos a cometer contra ellas; es un sentimiento pernicioso porque perturba las relaciones ventajosas, alegres y pacíficas con los otros pueblos, y sobre todo porque produce aquella organización gubernamental bajo cuya dirección el poder puede caer y cae, en manos de los peores hombres; es un sentimiento indigno, porque convierte al hombre en esclavo, que gasta sus fuerzas y su vida en fines que no son los suyos propios, sino los de su gobierno; y es un sentimiento inmoral, porque en vez de declararse alguien libre dirigido por su propia razón, estando cada uno bajo la influencia del patriotismo, se declara hijo de su patria y esclavo de su gobierno, y comete actos contrarios a su razón y a su conciencia.

Sólo es necesario que el pueblo llegue a comprender eso, y la traba terrible que llamamos gobierno y que nos tiene atados caerá deshecha por sí sola, sin lucha; y con ella desaparecerán los males tan inmensos que produce.

Radix

El concepto del Poder popular en el anarquismo

Origen

Desde hace algunos años se viene reivindicando el “poder popular” en diversos movimientos anarquistas latinoamericanos. Se trata de grupos generalmente vinculados a la corriente comunista libertaria (conocidos como plataformistas o especifistas) presente en numerosos países del mundo, y curiosamente ausente del anarquismo ibérico tradicional.

Se trata de un concepto “importado” del marxismo latinoamericano de los años 60 y 70 del siglo XX. En aquella época el marxismo en sus diversas facetas (guevarista, trotskista, leninista o hasta el socialismo de Allende) hablaba sobre la construcción de una base social tendente al socialismo. En esta construcción del socialismo se hablaba del poder popular. La Federación Anarquista Uruguaya (FAU) y otros grupos argentinos aceptaron el término y lo fueron integrando en su quehacer político.

La FAU logró sobrevivir a la dictadura uruguaya (1973-1985), y en los 80 fue prácticamente el único grupo anarquista del Continente americano [1]. En los 90, lentamente, comienza a resurgir en diversos países americanos el anarquismo, y para entonces la FAU ya tenía un cierto bagaje social y político, por lo que pudo influir en la formación política anarquista de varios grupos de diferentes países.

En los últimos años es cuando este desarrollo se ha acelerado generando grandes organizaciones libertarias como la Federación Comunista Libertaria (Santiago de Chile), el Frente de Estudiantes Libertarios (Chile y Argentina), la Coordinadora Anarquista Brasileña o la Federación Anarquista Revolucionaria de Venezuela [2]. Éstos grupos y muchos otros no anarquistas adoptan la posición de la FAU sobre el llamado poder popular.

Concepto

El poder popular consiste en un “empoderamiento” colectivo. Empoderamiento es una palabra inglesa que viene a significar toma de conciencia de un poder que todo individuo tiene. Es un poder basado en la lucha y en la dignidad. Se trata de una comunidad que se “empodera” cuando a resultas de una lucha determinada logra una concienciación. Esta concienciación genera una expectativa de nuevas luchas (ya que se piensa que también será posible la victoria). Cuando se unen varias luchas, con sus victorias o su ejemplo histórico, en un solo movimiento (o comunidad en movimiento) podemos hablar de una comunidad que ha generado poder popular.

El poder popular, hace que el “pueblo sea fuerte”. El concepto de un “pueblo fuerte” también está presente en el comunismo libertario latinoamericano, y a menudo ha sido adoptado por los movimientos de liberación nacional. Se trata de que un pueblo empoderado, se convierte en un pueblo, o una comunidad, difícil de doblegar por los poderes estatales o capitalistas. Un pueblo con poder popular es un pueblo respetado. Se habrá llegado a otra etapa de la lucha social, puesto que ya tendremos a la vista la futura sociedad socialista.

El pueblo puede empoderarse mediante las luchas sociales, pero también por su construcción de alternativas que surjan desde el pueblo mismo. En este caso los diferentes procesos de autogestión a pequeña escala contribuyen a la idea de que una autogestión a gran escala es posible (es decir, la socialización de los medios de producción: el socialismo). Cuando se combina una politización general en la sociedad, con una serie de victorias que hayan animado a la gente a intentar ir a más, con unos cuantos proyectos autogestionarios que muestren el camino, entonces este poder colectivo puede llegar a ser verdaderamente revolucionario y le disputará el poder a quienes lo ostentan.

También habría que decir que se trata de un proceso acumulativo. Es decir, que cada victoria estará contribuyendo a alcanzar el objetivo final. Cada lucha se convierte en una acumulación de experiencia, de formación política, de debates, de campañas, que redundará en beneficio del objetivo. Con las luchas se irá viendo claro qué fuerzas políticas contribuyen a empoderar al pueblo y cuáles lo entorpecen y desvían de sus metas.

Ejemplos ibéricos

Para comprender un poco mejor los conceptos de construcción del poder popular pondré un ejemplo que no se suele asociar con estos términos. La Revolución Asturiana de 1934, que fue un proceso de acumulación de fuerzas del proletariado asturiano. Fue un proceso de años, en el cual mediante las huelgas, los boicots, las expropiaciones, los mineros y obreros autóctonos y foráneos que fueron tomando conciencia hasta llegar al año 1934 en el que todas las contradicciones de clase vividas dieron lugar a la huelga general revolucionaria de Octubre.

Los proletarios asturianos habían pasado un año entero lleno de un agudo conflicto de clase en el que se vivieron numerosos enfrentamientos armados, huelgas parciales y pequeñas insurrecciones a escala local, que generaron un ambiente de resistencia generalizado. Se podía decir que la gente le había perdido el respeto a la autoridad, que la desafiaba abiertamente de forma diaria, y que en cuanto tenían la ocasión imponían el poder de la clase obrera, como en la huelga de Gijón (septiembre de 1934), saltándose las prohibiciones gubernamentales al diario Avance (un diario socialista asturiano que favorecía la idea de la revolución social) o haciendo motines en la prisiones que acababan con presos armados y grandes fugas. Todo esto en medio de un proceso de armamento generalizado de la clase obrera (sólo en aquel año se habla de que los obreros asturianos compraron unas 10.000 pistolas con su salario; sin hablar de los numerosos robos de armas en armerías o expropiaciones de dinamita en las minas). El proceso que llevó a la Revolución Asturiana es un potente ejemplo de cómo un pueblo entero construía un poder popular.

Lo que quizás nos cueste más comprender es que en Asturias este poder popular estaba apoyado por los diferentes actores políticos de la izquierda (anarquistas, cenetistas, socialistas, comunistas y marxistas de izquierda) cada uno a su manera, pero todos sumando. Es por ello de reseñar que muy probablemente participaron unas 30.000 personas de entre una población obrera de alrededor de 120.000, lo que indica la magnitud del movimiento. [3]

Papel de los anarquistas

Tradicionalmente ha habido el debate en el seno del movimiento libertario sobre cómo enfocar el proceso que llevará a la revolución social (o al comunismo libertario). Por un lado están los que defienden un movimiento libertario fuerte, numeroso y bien formado que “dirija” al pueblo a la revolución y que convoque insurrecciones y huelgas hasta conseguirlo. Por el otro lado también habría numerosos anarquistas que defienden un pueblo organizado de forma libertaria siendo conscientes de que la comunidad, por ser numerosa debe ser necesariamente plural, y por ello buscando contribuir al conjunto con los métodos propios de los anarquistas, pero dentro de ese pueblo en lucha. Para éste sector el papel de una organización anarquista sería el de aglutinar a los distintos militantes que participan en los movimientos sociales para dotarles de una coordinación, y de una coherencia política propia para sus objetivos.

En el anarquismo ibérico, sin embargo, ha predominado siempre el anarcosindicalismo como forma organizativa de la militancia libertaria. Las organizaciones sindicales han sido siempre vistas como el eje vertebrador de todo el anarquismo, siendo el resto de organizaciones libertarias como apoyo de (y muchas veces supeditadas a) las organizaciones sindicales de masas.

De alguna manera en muchas de las comunidades en lucha latinoamericanas se puede respirar algo de este poder popular (comunidades zapatistas, indígenas, del MST de Brasil, de Oaxaca, comunidades venezonalas, poblaciones chilenas, etc.). Cuando se está en una de estas comunidades se tiene la impresión de estar en un lugar totalmente distinto al nuestro, regido por otras reglas. No quiere decir que se trate de comunidades anarquistas, sino que son lugares en los que «el pueblo manda». Aunque alguna comunidad de estas se parezca a la sociedad propuesta por el anarquismo, aún el movimiento libertario actual no ha logrado influir lo suficiente en los movimientos populares como para que haya comunidades en lucha inspiradas en el comunismo libertario. Es precisamente ahora cuando el anarquismo vuelve a la partida por un mundo nuevo.

Autor: Ali Bei, miembro de la Assemblea Llibertària del Bages

Publicado originalmente en catalán en ‘Pèsol negre’, número 60

Indómitos: una aproximación al islamismo yihadista. V

Primaveras árabes, ¿herederos de quién?

Los recientes acontecimientos que se han sucedido en cadena desde 2010 en los países del extremo norte de África y que han provocado el cambio de los regímenes totalitarios por gobiernos representativos han sido considerados “revoluciones pacíficas”, en tanto que sus agentes principales fueron los miembros de la sociedad civil. Sentó precedente la protesta en el Sáhara Occidental, y le siguieron con grandes resultados Túnez, Argelia, Egipto y Libia, entre otros. Aunque los cambios gubernamentales obtenidos no hayan sido en todos los casos estructurales sí es cierto que se desató una oleada de protestas que removió todo el mundo árabe, llegando a los países de Oriente Medio. El declive del radicalismo ladenista en favor del pacifismo que caracterizó a lo que se ha dado en llamar Primaveras Árabes es un campo que merece un extensísimo análisis. Conformándonos con algunos apuntes, se deben matizar algunos puntos acerca de la situación precedente que fue su caldo de cultivo.

Dentro del salafismo literalista que emergió con fuerza en la década de los setenta del siglo pasado se forman grupos violentos, entre ellos al-Qaeda; pero no se debe olvidar que no cuentan siempre con el beneplácito del grueso de la sociedad musulmana. La eterna lucha contra el sionismo, muy arraigada entre la Umma, ve en el yihadismo que se escora hacia su vertiente más extremista un punto de disrrupción en el seno de la comunidad, una potencial fragmentación de la fuerza colectiva y algo que, lejos ya de servir a sus propósitos unificadores, impide la lucha unida contra el estado de Israel.

La mayoría de la población árabe se mostraba en los sondeos favorable a la reintroducción de la Sharia y a la expulsión de las potencias occidentales que seguían, de una forma u otra, manteniéndose como mediador en los gobiernos de la zona; al igual que deseosa de ganar derechos y libertades. Sin embargo, no lo era tanto a la solución terrorista ni a la figura de bin Laden en concreto, una vez codificada como más perjudicial que aliada tras los atentados del 11S. Un comunicado póstumo del número uno de al-Qaeda mostró el apoyo que desde el yihadismo más radical se brindaba a estas rebeliones, ya civiles –quizá, y teniendo en cuenta la aversión de este sector hacia la instauración de cualquier legislación secular, un mero acto de solidaridad como intercambio por la respuesta favorable que ellos mismos tuvieron–; no obstante se trataba de una muestra superficial de hermanamiento y no consta que desde la organización se pretendiera un impulso táctico o logístico a los movimientos. Quizá el método operativo de la Yihad violenta y masiva se había revelado ya en un declive imparable o quizá, habida cuenta de los avances ganados –el repliegue del enemigo occidental– mediante la acción pacífica, dejó de considerarse necesario el uso de la violencia.

Como en toda intifada que se ha pretendido maquillar de incruenta, esta violencia estuvo y está presente en los países que protagonizan la nueva oleada democratizadora. ¿Fue la inmolación del joven tunecino Mohammed Bouazizi, detonante definitivo de la revolución, pacífica? La hipócrita moral que campa a sus anchas y sin ser objeto de crítica por la mentalidad occidental impide ver la el daño individual como un factor a tener en consideración para la clasificación de la revuelta como violenta. Mientras las granadas no lleguen a sus cascos y no se pueda declarar oficialmente la afrenta bélica que ello supone no se reconocerá la morbidez de las acciones; menos aún cuando el responsable es un sujeto colectivo civil y no armado cuyos miembros participan de unas mismas aspiraciones y fuertemente cohesionado en torno a un ideal de libertad. Ellos son inofensivos. Entre tanto, los islamistas afrontan la muerte de Bouazizi como un nuevo martirio.

J.

Comunicado de Solidaridad Obrera (referente al comunicado del ex-sindicato Educatic)

Comunicado de Solidaridad Obrera

Ante la tergiversación, información

En Solidaridad Obrera hemos sufrido en los últimos meses un ataque continuado por parte de unas personas que creíamos compañerxs y que con su reciente actuación han demostrado no serlo.

Todo deviene de principios de año cuando ante una interpretación torticera de unas declaraciones de un compañero (José Luis Carretero Miramar), realizadas a título personal y sin representar al Sindicato, se llevan a cabo diversas acciones impulsadas por los hoy ex-sindicato, condenándolas pública y explícitamente como Federación Local de sindicatos (sin refrendarse ese acuerdo por los sindicatos que componen la FL como recogen los estatutos). Este hecho desata una crisis interna que se resuelve con diversas dimisiones y bajas y la convocatoria de un Congreso Extraordinario.

Para este Congreso se elaboran 10 ponencias que, se presentan en los plazos establecidos y que debaten en asamblea todos los sindicatos que conforman Solidaridad Obrera, adoptando los acuerdos que estiman oportunos y eligiendo también a los afiliadxs que les representen y defiendan sus acuerdos en el mismo.

Los que se auto-definen como ex-sindicato de Solidaridad Obrera, a pesar de ser impulsores de este Congreso Extraordinario, de haber presentado tres ponencias al mismo (que pretendían cambiar de arriba abajo la anarcosindical promoviendo una imitación de “centralismo democrático” anarquista con tres dirigentes máximos que se ocupasen de controlar la actividad y finanzas de toda la organización, vaciando de contenido y de poder de decisión a las asambleas de cada sindicato) conocedores de los acuerdos que van adoptando cada uno de los sindicatos no se presentan al Congreso Extraordinario, según su posterior comunicado “porque se les pasaría el rodillo”.

En el Congreso se ha demostrado que ese “rodillo” es la decisión de todas las asambleas, de todos los sindicatos que conforman la organización, que han rechazado sus tres ponencias decidiendo que no quieren iluminados que dirijan Solidaridad Obrera, que prefieren decidir entre todxs y tener derecho a equivocarse por sí mismxs. Resulta grotesco que quien no asiste al Congreso, máximo órgano de decisión del sindicato, acuse a todo el resto de la organización de autoritarismo e inmovilismo. Y que se acuse de falta de democracia a quienes defienden los acuerdos adoptados por las asambleas de sus respectivos sindicatos, es ya surrealista.

Que además, después de definirse como ex-sindicato se dediquen a utilizar los medios de Solidaridad Obrera, su pagina web, su lista de distribución y su twitter para arremeter contra la anarcosindical, lo único que demuestra es que en Solidaridad Obrera se dan las claves de acceso a todos los medios a todos los sindicatos e incluso a las Secciones, que como es el caso, no llegan a ser sindicatos siquiera. También demuestran que esquivando la legítima discusión de las determinadas posiciones que se puedan dar entre los sindicatos en el Congreso y distribuyendo posteriormente acusaciones falsas, se busca única y exclusivamente el descrédito y la difamación de Solidaridad Obrera.

Por todo ello Solidaridad Obrera pide disculpas por la confusión desatada a quienes haya llegado esta “información” del ex-sindicato Educatic, como si fuese difundida por Solidaridad Obrera, señalando que ha sido una maniobra de un miembro de ese ex-sindicato, especializado en informática, que al tener todas las claves de acceso y formar parte incluso de nuestro servidor de Internet, ha utilizado fraudulentamente todo ello para realizar esta campaña de difamación, impidiendo también el acceso a la web y twitter a los legítimos representantes de Solidaridad Obrera.

De lo debatido y acordado en el Congreso Extraordinario celebrado por Solidaridad Obrera el pasado 8 de junio se publicará el correspondiente cuadernillo para que cualquier trabajador interesado en conocerlo tenga dicha información.

A las organizaciones sindicales y sociales con las que Solidaridad Obrera mantiene relaciones también les pedimos disculpas por la confusión que esta extraña actividad ha podido generar, señalando que cumpliremos nuestros compromisos y actividad habitual sin problema alguno.

Madrid a 20 de junio de 2013

Por Solidaridad Obrera

La Federación Local de Sindicatos de Madrid

Comunicado final del exSindicato de Educación y TIC (Solidaridad Obrera)

Escribimos las siguientes líneas producto de una reflexión colectiva ante una serie de experiencias vividas recientemente en el mundo «libertario» por un colectivo de personas. Lo hacemos porque pensamos que de nada sirve lo vivido si no se reflexiona, y de algo, pero poco, serviría si no lo difundiéramos. Queremos compartir lo que sentimos que ha ocurrido en los últimos meses en el Sindicato de Educación y TIC (Educatic para resumir) dentro de la Confederación Sindical Solidaridad Obrera. Pero no como crítica ácida o como ataque envenenado sino para que entre todos/as superemos constructivamente los problemas que aquejan a movimientos sociales y organizaciones sindicales y libertarias.

Con esta acción pretendemos, por un lado, que dé lugar a debate, ya que muchos de los funcionamientos que describiremos más adelante, desgraciadamente, son comunes a lugares y tiempos del activismo en general. Por otro lado, destacar que este tipo de situaciones no sea la primera vez que se suceden consideramos que no es motivo para no ser difundidas. De hecho,animamos a toda la gente a que denuncie comportamientos y prácticas autoritarias en un movimiento que se denomina antiautoritario. Animamos a todos y a todas a no tolerarlas,y a algunos y algunas a que se planteen hasta qué punto la pasividad y el mirar hacia otro lado se convierte en numerosas ocasiones en colaboración con estas situaciones. Y sobre todo animamos a reflexionar sobre los perjuicios que causan.

El Sindicato de Educación de Solidaridad Obrera vivió con un «programa de mínimos» durante años a través de un grupo mínimo de 3-4 personas que se reunían muy irregularmente y cumplían lentamente los objetivos que se marcaban. La capacidad de ese pequeño grupo era reducida al no garantizar la continuidad de las reuniones (muchas veces salteadas durante espacios de algunos meses) y con un compromiso algo laxo para sacar adelante trabajo. Se consiguieron sacar un par de números del Tiza Libertaria, se intentaron organizar algunos videoforums, se asistía a las manifestaciones o concentraciones del 1 de Mayo, se dieron algunas charlas y se consiguió editar un libro («La A en la Pizarra», 2011).

Aproximadamente hacia 2011 se empieza a generar un cambio de escenario interesante en el que nueva gente se incorpora al grupo de Educación, gente proveniente de diversos ámbitos (desde otros sindicatos, desde otros ámbitos o movimientos, etc.) a tal punto que la sección se convierte en Sindicato saliendo de OOVV, tomando el nombre Educatic para integrar un amplio número de gente del sector TIC. Este nuevo grupo supera las 15 personas, comienza a gestionar con regularidad los pagos, las afiliaciones, etc. además de fijar reuniones regulares tanto de Educación, de TIC como conjuntas. El crecimiento genera cambios y una persona que había estado militando durante los años anteriores deja de venir a las reuniones y otras lo hacen de manera más irregular mientras que algunos de los nuevos miembros tiran del carro y militan activamente.

Este cambio también se ve y se nota dentro de Solidaridad Obrera, ya que estas personas del sindicato de Educatic van tomando, tanto porque quieren como porque se les da, responsabilidades diversas en el sindicato:

• Permanencias fijas y regulares en el local (todos los miércoles por la tarde)

• Responsabilidades de la gestión y organización de la comunicación virtual del Sindicato y de la confederal (página web, etc.)

• Organización de la biblioteca (usada de trastero y sin dar salida a los libros)

• Organización e implicación directa con el proyecto de la Asamblea de Apoyo Mutuo

• talleres de formación (informática), charlas, proyecto de cineforum, grupos de lecturas…

• La vuelta del Tiza Libertaria tras mucho tiempo sin publicarse

• Participación en diversas manifestaciones para las cuales se elaboró material propio de carácter anarcosindicalista, así como en concentraciones y acciones contra despidos tanto en el sector de Educación como en el de TIC.

• Se abrieron nuevos canales de comunicación con colectivos hasta ese momento ignorados y se intentó realizar una labor sindical de base en los centros en los que se tenía presencia.

Esta participación también se refleja en cosas como que ir a pegar carteles deja de ser algo a lo que acuden tres personas ó que a las reuniones de la Federación Local empiezan a acudir bastantes más personas que las tres ó cuatro que venían acudiendo en los últimos años. Cabe señalar que todo lo mencionado arriba se enmarca dentro de los acuerdos tomados por democracia directa, que no por votación, en el VI Congreso de Solidaridad Obrera en los puntos referidos a Desarrollo interno.

De la actividad desarrollada por Educatic se informa puntualmente en las Asambleas de la Federación Local y de la cual se recogen tanto felicitaciones como sugerencias y críticas para la mejora del trabajo en desarrollo. También se intercambian opiniones acerca del trabajo a realizar con compañeras y compañeros de otras secciones tanto en el desarrollo de la actividad de la Federación Local como en manifestaciones, talleres, grupo de lectura y coincidencia en el local por permanencias, reuniones y asambleas.

Toda esta actividad crea en el sindicato de Educatic un clima de trabajo, militancia y de afinidad, ya que se están llevado proyectos de forma común y encontrando un espacio de asamblea, decisiones por consenso y de libertad. Siendo el inicio de un verdadero lugar de apoyo mutuo, con la implicación de una u otra forma de todos y todas los/as afiliados/as del sindicato Educatic.

Esta situación que tendría que ser motivo de ilusión y esperanza en Solidaridad Obrera, parece que se convertirá en un problema para algunas personas del sindicato que hasta ese momento controlaban activamente la dirección de la organización, los proyectos e incluso la ideología a seguir.

Estas personas comienzan a mostrar su recelo y sus críticas hacia educatic de manera gradual. En cualquier caso, el nuevo sindicato arranca con mucha fuerza, con nuevos proyectos, con gente ilusionada, con ganas de trabajar, de renovar y de dar nuevas fuerzas al sindicato en un contexto tan marcado por la crisis y el 15-M en el horizonte.

Todo este clima de trabajo y activa participación se ve truncado tras una asamblea de la Federación Local (4 de marzo de 2013) en la que se consensuó que había que diferenciar entre opiniones individuales y comentarios políticos colectivos, entre publicaciones de la organización y declaraciones o artículos de militantes a nivel personal. La controversia en cuestión se refería a una persona que provenía del viejo grupo inicial de Educación pero que había dejado de asistir a las reuniones y tampoco participaba en la lista de correo desde hacía varios meses. Esta persona, la cara visible de Solidaridad Obrera durante años en infinidad de actos, había hecho unas declaraciones en varios medios valorando positivamente la aparición de cierto partido político y había escrito un texto apoyando la creación de una suerte de nuevo Frente Popular con actividad electoral:

«El hipotético frente electoral encuentra también obstáculos (de nuevo, la fragmentación y el dogmatismo alimentados por décadas de marginalidad y aislamiento, o la concomitancia pasada y mal digerida con el régimen), pero parece cada vez más posible si la actual izquierda parlamentaria no lo impide» (http://www.anarkismo.net/article/24874)

Como sindicato entendimos y entendemos que una organización anarcosindicalista no es compatible con las vías parlamentarias, aún así en su momento diferenciamos entre opiniones personales (libres y legítimas) y posturas colectivas y grupales. Y esta es la postura que defendimos en la asamblea del 4 de marzo. Finalmente, en la citada asamblea se acordó la rectificación en los medios correspondientes mediante un escrito en el que se indicase que los artículos y declaraciones que allí se recogían eran opiniones personales y no de la Confederación Sindical Solidaridad Obrera. En ningún caso expulsamos ni pedimos la expulsión, vetó o limitación en la participación en el grupo de dicha persona (que, por cierto, como hemos mencionado, no asistía ni a las reuniones desde hacía meses alegando incompatibilidad de horarios ni enviaba ningún email en la lista interna). Hubo quien considero que no era adecuada esta diferenciación, personas por lo general no presentes en la asamblea donde se trató este tema y que decidieron no aceptar este acuerdo asambleario.

Tras la asamblea se desencadenó una serie de acontecimientos entre los que cabe destacar 3 bajas (temporales o perpetuas) significativas del sindicato, por orden de importancia: Secretario General / Delegado de la Sección Metro / Militante de Educatic. Aunque por orden cronológico las dimisiones serían a la inversa. De estas 3 bajas el único que envió una carta explicando sus motivos al resto de militantes fue el Secretario General. La persona que abandonó Educatic, lo hizo sin la más mínima explicación ni personal ni colectiva. Se convocó una reunión del grupo invitando expresamente a esa persona a debatir su abandono del grupo pero ni contestó ni asistió. Tras estas dimisiones de cargos o bajas de militancia se vio la necesidad de convocar, por parte del sindicato de Educatic una Asamblea extraordinaria, para establecer las medidas oportunas para elegir un nuevo Secretario General y aclarar las dudas, rumores,… que se estaban extendiendo y esparciendo de manera informal y claramente malintencionadas en espacios fuera del sindicato sobre el sindicato Educatic, lo cual se concretó en un comunicado de Educatic que se difundió dentro de Solidaridad Obrera.

Finalmente se realizaron dos asambleas ya que la primera (21 de Marzo de 2013) se invalidó por considerar que no estaba convocada de manera correcta, por lo que se convocó una segunda el 8 de Abril de 2013. En dichas asambleas se obvió el tema de la renuncia y ausencia del Secretario General y del Delegado de Metro, concentrando toda la atención en la baja del militante de Educatic, ya que textualmente se consideraba a dicho militante «de primera»(por acumulación de méritos pasados) mientras que al resto le correspondía una militancia de segunda. Se estableció la idea de que ya que era un militante histórico, con disponibilidad para dar charlas o asistir a reuniones durante años pasados. Según algunos,ésto requería o merecía un trato especial y debía ser considerado diferente. Algo que, mucha de la gente que acababa de entrar en el grupo y militaba activamente en esos momentos no entendía ni compartía. Se llegó a declarar, por parte del ex-delegado de Metro que había renunciado voluntariamente, cosas como que la ida de este personaje o militante de Educatic era sin lugar a dudas «lo más grave que había ocurrido nunca en Solidaridad Obrera”.

Hay que recordar, para la gente más joven, acontecimientos como el que la Soli vivió con el accidente de un ex-compañero por las dimensiones personales y políticas que sin duda trajo (hubo una explosión en su casa), o el intento del PCI de hacerse con la Soli y la llamada en masa a la afiliación a Lucha Autónoma para evitarlo, etc.

Así, esta persona, planteaba el buscar responsabilidades ante «el acoso que el compañero sufrió» y hacer un escrito de disculpa donde se pidiera su vuelta.

Volviendo al ex-delegado de Metro, tras explicar su indignación en la asamblea y su dimisión, se levantó y se marchó, demostrando cuánto le importaba la opinión del resto de compañeros y compañeras que allí quedamos. También sorprendió ver cómo antiguos militantes que desde hace años seguían en la Soli a título nominal ó incluso ni siquiera eso volvían a las asambleas, parece ser que sólo por el conflicto que se estaba creando de manera totalmente artifical. Es triste comprobar cómo alguien que no se acerca en años a pegar carteles, a ir a las asambleas, a proponer, a trabajar, regresa para recordar cosas como las que llegamos a oír (“…hay militantes de primera y de segunda”, “…esto nos hace pensar lo fácil que es que se nos cuele cualquiera y se cargue el sindicato…”).

En esa asamblea incluso se acusó de forma indirecta de infiltraciones policiales en la Soli para generar conflictos, dando a entender que el problema en la organización eran las nuevas afiliaciones.

Finalmente, tras dos asambleas de la Federación Local en las que, como hemos resaltado, hubo una participación bastante mayor de la normal (más que en el último Congreso, de hecho) se consensuó la convocatoria de un Congreso Extraordinario con motivo de la elección del nuevo secretario general y en apariencia se cerró el asunto del excompañero, bajo el consenso de que dicho compañero se había dado de baja voluntariamente y que el sindicato de Educatic no tenía información del aludido al respecto a pesar que se había intentado contactar con él.

Parece que esto no fué suficiente y el mismo grupo de personas que en la asamblea insistió en generar un conflicto por la baja voluntaria de un compañero sin cargos formales (no por la dimisión del Secretario General, algo paradójico) continuó su campaña contra los afiliados de Educatic. A partir de este momento siguieron llegando informaciones por cauces informales de opiniones personales en contra de Educatic que poco a poco era desactivado en su militancia, debido a que toda su energía iba enfocada a justificar cada cosa que hacía o intentaba hacer.

A pesar de este ambiente poco favorable realizamos una serie de ponencias (más de la mitad de las presentadas) para el Congreso Extraordinario, buscando el debate, la reflexión y el acuerdo sobre el funcionamiento o la ideología del sindicato.

Diez días antes del Congreso se envió, de nuevo por cauces informales, una serie de normas que regirían el funcionamiento del Congreso Extraordinario, dichas normas corresponden a las establecidas en el II Congreso (año 1996) que, sorprendentemente, no se habían susado desde entonces en ningún Congreso previo. Repetimos, en ninguno.

En los siguientes Congresos se había utilizado la democracia directa y el consenso para debatir las ponencias pero, de repente, y dada la «excepcionalidad» y «urgencia» de la situación se olvida la democracia directa y se fomentaba la democracia representativa (tantos afiliados = tantos votos) además de no recurrir al debate y donde los acuerdos de los sindicatos son cerrados. Hay que apuntar que estas normas no habían regido los congresos o el funcionamiento orgánico en años anteriores por lo que sorprendió su repentina recuperación y más aún cuando esta decisión fue unilateral de un sindicato, Sección de Metro, mientras que en las Federaciones Locales se bloqueaba el tratar este funcionamiento ya que se consideraba que no era tema de dicha Asamblea. La Local podía convocar un Congreso pero no podía hablar nada de lo relacionado con el Congreso hasta su celebración. Por una decisión que nadie sabe quíen o desde donde se toma (sólo hay un email de un afiliado de Metro enviando el reglamento del 96 escaneado) se imponía la norma cuantitativa de los votos sobre la deliberación colectiva.

Toda esta situación se complicó cuando supimos que los acuerdos tomados por el sindicato mayoritario, Metro, eran acuerdos cerrados en el que habían rechazado todas las ponencias excepto una, precisamente la realizada por el Delegado que dimitió de Metro con anterioridad y en la que predominaban las opiniones y valoraciones personales, es decir, era una recopilación de afirmaciones subjetivas de todo el conflicto con el sindicato Educatic visto por él mismo y desde la distancia, ya que desde su dimisión como delegado estaba apartado voluntariamente de la militancia (plagada, por cierto, de inexactitudes, acusaciones y exageraciones absurdas).

Por todo esto Educatic se vio obligado a convocar una asamblea de urgencia el miércoles 5 de junio teniendo como orden del día: Congreso Extraordinario. En dicha asamblea se compartió la información que se había ido recabando además de analizar el modo en el que se había dicho que tenía que funcionar el Congreso, es decir, con democracia representativa y con la imposición que supone el mandato de acuerdo cerrado para los representantes. Esta forma de funcionamiento es contraria a los principios anarquistas básicos de democracia directa y libre pensamiento. Además, el hecho de que en los Congresos de años anteriores se haya venido funcionado de manera asamblearia, nos hizo ver la intencionalidad poco honesta del cambio, a través del cuál es obvio que el control y lo que en el congreso ocurriera estaba establecido y pactado ya de antemano. También se supo de comentarios sobre el resto de ponencias en las que se menospreciaba a aquellos compañeros y compañeras que habían dedicado su tiempo y esfuerzo a prepararlas. Algunas de ellas eran más bien declaraciones de principios, como la ponencia sobre ampliación del concepto de igualdad, otras como el análisis del funcionamiento de la organización o el debate sobre el conflicto de Metro (ERE encubierto aprobado en una asamblea de Metro y todavía después de 3 meses sin un debate en la asamblea de la Federación Local), sólo se había admitido la del exdelegado de Metro, que parecía otra obsesiva vuelta de tuerca a lo que ya empezamos a interpretar incluso como una excusa como bien podría haber sido el cambiar un cartel del local ó el proponer que se pintara una mesa de amarillo…

En resumen y en modo coloquial se podría decir que lo que vivimos fue una serie de estrategias que se podrían resumir en: este es un espacio privado, solo mío o mío y de mis amigos, o bien mío y de quien haga lo que yo quiera y como quiera…

Hicimos una valoración de todo lo acontecido durante estos meses en los que se nos acusó entre otras cosas de «deconstruir» y «purgar al estilo del Fahrenheit 451 de Truffaut» (por cierto, la novela es de Ray Bradbury) la biblioteca, ya que habíamos comenzado a limpiar y seleccionar libros de la biblioteca para poder darla el uso que se merece. La idea original era darle vida a una biblioteca muerta para la mayoría de personas afiliadas y que tenía unos cuantos volúmenes dignos de conocerse. Se comenzó una ardua tarea de listado informatizado del fichero, para crear de verdad un lugar para ampliar y profundizar el conocimiento y no para acumular libros sin ningún tipo de criterio (encontramos títulos como “La esclava instruida”, “El complejo de Cenicienta”, Polpot, Lenin…etc).

Queremos resaltar que varias personas de la Soli y no pertenecientes a Educatic argumentaron la permanencia de algunos títulos como clásicos, cosa que se consensuó por lo que se llegó a crear una sección de “clásicos del comunismo”. A través del debate en varias Federaciones Locales se consensuó el criterio de los contenidos de la Biblioteca, con vistas a que èsta dejara de ser el trastero de personas concretas que llevaban los libros que no les cabían en casa, quitando así los contenidos que consideramos no eran prioritarios en un sindicato anarcosindicalista. Lo que se planteó y aprobó en la Federación Local fue sacar los anómalos y cambiarlos de habitación.

Lo cierto es que hubo compañeros que nos felicitaron por el trabajo hecho.Sin embargo, personas que no aparecían habitualmente por el sindicato y que dudamos tuvieran constancia de los libros allí acumulados comenzaron a criticar dicho trabajo y sobre todo algunas de las personas que fueron los que dejaron este tipo de libros en el espacio del sindicato, de forma acumulativa y sin criterio ideológico, se sintieron atacados/as y criticaron de forma destructiva el trabajo arriba explicado.

Este cúmulo de situaciones nos hizo ver de nuevo cómo funcionan esas jerarquías invisibles, que toman decisiones que de forma decisiva afectan y cambian el curso de las organizaciones a antojo ó más bien a intereses propios. Las estrategias usadas fueron las propias en estos casos, es decir, las que se podrían resumir en grandes dosis de autoritarismo y en llevar las cosas a situaciones cuando menos propias de la vida de Brian y cuando más propias de la denominada vida política que tanto detestamos.

– Consideramos que arrasar con el trabajo e ilusiones de compañeros y compañeras por mantener determinadas cuotas de poder intactas no es ético y mucho menos propio de quien se denomina libertario. Consideramos que cuando una organización libertaria demuestra funcionar como un cortijo y los militantes lo permiten, es hora de abandonarlo.

– Consideramos que lo importante no son las siglas, los lugares, las casas, las organizaciones…lo importante son las ideas y las personas que intentan, con coherencia, llevarlas a cabo.

– Consideramos que los medios y las formas en las que nos relacionamos son importantes y merecen ser pensadas y repensadas. Y que merecen ser denunciadas cuando se abren las puertas al autoritarismo.

– Consideramos que lo que nos interesa es seguir trabajando políticamente hacia un horizonte libertario de transformación social con gente que se considere, consideremos y nos consideren compañeros/as y con quien tengamos un mínimo de respeto y afinidad.

Después de esta reflexión conjunta se decidió por consenso la baja en bloque del sindicato Educatic porque nosotros y nosotras:

-Defendemos y apoyamos la horizontalidad y la democracia directa en toda la organización, por lo tanto, la toma de decisiones se produce por consensos y no por votaciones.

-Nos relacionamos en base al respeto por los demás y a la igualdad y así lo promovemos, en todos los ámbitos y expresiones.

-Fomentamos el apoyo mutuo y la libre elección entre todos los miembros.

-Nos declaramos antiautoritarios y contra toda expresión de autoridad.

-No consideramos las vías electorales como estrategias válidas u óptimas para un sindicato anarcosindicalista (independientemente de la libertad de cada uno/a en sus opciones personales para expresarse o votar lo que quiera si quiere votar).
– No aceptamos los ERES, tampoco los encubiertos en una denominación de jubilaciones voluntarias.

El actual funcionamiento dirigido de la Confederación Sindical Solidaridad Obrera está vulnerando estos principios que defendemos. Al causar baja de la Confederación el 5 de junio de 2013, no se acude al Congreso Extraordinario ya que desde ese mismo momento todos los miembros de Educatic se consideran ex-militantes. Deseamos a todos y todas los/as militantes de Solidaridad Obrera lo mejor en su trabajo político y que la organización consiga realizar todos sus objetivos políticos de la mejor manera posible. Ya que parece haber incompatibilidad entre este sindicato y la confederación esperamos que nuestra baja nos ayude a todos/as.

Hasta aquí nos hubiera gustado que llegase este comunicado, pero debemos añadir algo más. Uno de los acuerdos tomados en este último congreso consiste en que «todos los acuerdos tomados desde la finalización del VI Congreso en diversas asambleas mensuales de la Federación Local de Madrid y hasta la fecha de este congreso extraordinario quedan anuladas». Atónitos quedamos ante tal paradoja que por definición lleva a una situación que infringe el sentido común, ya que si este acuerdo es tomado, el mismo congreso extraordinario (producto de una decisión tomada en una asamblea hace meses) debería quedar igualmente anulado.

Al parecer nuestro trabajo, nuestra implicación y sobre todo el habernos atrevido a dar nuestra opinión ideológica, explicarla y confrontarla ha causado una «crisis» en el sindicato. Así, tal y como plantearon desde OOVV con vistas al congreso extraordinario: «el cuestionamiento a determinados cuadros/miembros del sindicato no debería seguir permitiéndose». Sin embargo, parece que las personas que formamos Educatic no debemos ser considerados ni cuadros ni miembros ya que desde nuestro inicio hemos convivido con un continuo cuestionamiento. Esto, de nuevo demuestra una doble vara de medir. Suponemos que si hubiéramos aceptado la autoridad de determinadas personas, y hubiéramos callado ante esos y otros cuadros (hagan lo que hagan, escriban lo que escriban) no hubiéramos creado una crisis.

Sabemos que hemos sido incómodos. Es mejor que no haya nada a que lo que haya remueva demasiado, y no es necesario que remueva los cimientos. No somos tan crédulos, no intentábamos hacer la revolución dentro del sindicato, ni «darle la vuelta de arriba a abajo» (tal y como se nos acusa en la única ponencia aceptada), simplemente buscábamos trabajar y funcionar con las reglas, que pensamos al estar en un sindicato anarquista, eran iguales para todos y todas. Y así, es conocido por todos y todas cómo algunos «cuadros» pueden tratar con cierto desprecio incluso en las asambleas a otros compañeros y compañeras, mientras que por nuestra crítica ante las declaraciones pro-frentes parlamentarios se nos acusa de censura,criminalización e incluso de persecución y acoso.

Sí, quizás fuimos un poco pesados/as intentando buscar tiempo y espacio para quedar con el compañero que metido en una deriva pro-partidos políticos hizo ese tipo de declaraciones con las que no estábamos de acuerdo. Buscábamos explicar y confrontar nuestra postura, que por razones obvias en una organización anarcosindicalista se resumían en que cualquier texto vertido y firmado como miembro de Solidaridad Obrera no debiera hacer apología de partidos políticos. Después del último Congreso Extraordinario parece que ha habido dos acuerdos: uno de ellos es el anteriormente explicado (anulación de acuerdos tomados asambleariamente), el otro es la expulsión del sindicato de Educatic, que como no puede ser ejecutada por el congreso pasa a ser el punto numero uno propuesto en las próximas reuniones de los sindicatos.

Puestos a ser coherentes con la caza de brujas e insistiendo en el concepto de paradoja, tan presente ultimamente, además de la expulsión de Educatic, se debiera pedir la expulsión de todas las personas que asistieron y acordaron a la asamblea de la Federación Local del 12 de Mayo, que acordó que aquel «cuadro» (o militante de primera, según a quien se pregunte) que hace apología del Partido X y de los Frentes Populares acudiera «así lo deseaba al encuentro anarquista de Dublín en nombre de la organización, pero eso si que se le comunicará que no vertiera comentarios como los que había hecho previamente en nombre de la organización» (textual del acta).

A dicha asamblea sólo acudió un miembro de Educatic pero sin embargo, siguiendo con la coherencia de la purga en Solidaridad Obrera debería ser expulsado (entre otros) el actual Secretario General propuesto en la única ponencia aprobada, así como el antiguo (cuyo regreso se anuncia de nuevo después del Congreso Extraordinario), ya que participaron y avalaron totalmente aquellas decisiones, en todas y cada una de las asambleas de la Federación Local a las que asistieron. Que conste en acta.

Nos vemos en las calles.

El ya exSindicato de Educación y TIC

Construyamos un movimiento libertario juntas

El rumor de diferentes amigos y amigas, personas queridas, que quieren ir a buscarse la vida en otro país de la Europa rica crece día a día. Algún colega joven ya le ha tocado, sus dos padres están en paro. Compañeras que dejan de estudiar porque no se lo pueden permitir. Compañeros migrantes que frecuentan los container en busca de cualquier cosa para vender o para comer, y les toca menos porque cada vez hay más competencia, con diferentes perfiles cada vez más diversificados. Podría seguir describiendo los tiempos que nos han tocado vivir, el mundo en el que vivíamos se está hundiendo.

Lo sabemos, el capitalismo no se detendrá. No saldremos de la crisis. Quizá vuelva a reducirse el paro (o no …) pero la precarización aumenta con cada reforma laboral a medida que el capital no encuentra una respuesta capaz de plantarle cara, aunque lo intentamos detener con todas nuestras fuerzas . La competencia aumenta entre las clases populares para acceder a los bienes materiales. El sistema era genocida antes, y ahora está enseñando su verdadero rostro al «Primer Mundo». ¿Cómo podemos hacer frente a esta situación, desde una óptica libertaria?

Construyendo un proyecto colectivo. Al capital le interesa la destrucción del tejido solidario, un hito que en buena parte ha conseguido, y con la crisis resurgen mecanismos para cubrir  las necesidades de las personas que no pueden ser satisfechas por el dinero ni el desapareciendo «Estado del Bienestar». Obviamente no existen las recetas mágicas, y la dirección de este proyecto debe ser fruto del consenso de las integrantes, pero es muy posible que si no logramos construir un movimiento propio y no conseguimos incidir con nuestro discurso, otros lo hagan. Siendo conscientes de que hablamos de diferentes contextos, podemos ver el ejemplo de «Amanecer Dorado».

¿Movimiento Libertario?

Para empezar, debo explicitar que escribo desde una experiencia joven. Cuando quise empezar mi referente era la CNT y más tarde me crecer y esperé a entrar en la FEL, pero nunca llegué a entrar en esta porque desapareció. Por motivos geográficos nunca pude acercarme a un sindicato, y cuando lo hice vi que su realidad y la mía eran totalmente diferentes, y después de formar una asamblea libertaria con la gente cercana propusimos hacer alguna manifestación unitaria (con otros colectivos como CGT) y la contestación fue una apasionada respuesta recordando viejos tiempos de la Transición. A pesar de tener cosas en común, la realidad de cada sindicato es diferente en cada localidad (algo que  se debería recordar siempre) y aquí me defraudaron mucho.

Cito el tema sindical porque durante los últimos dos años aproximadamente se han ido constituyendo asambleas y colectivos libertarios en diferentes barrios, ciudades y universidades. Estas estructuras quizás pueden facilitar más la entrada de jóvenes que quizás hasta ahora no podían entrar a un sindicato por sus propias dinámicas, produciendo así dificultades al recambio generacional. Aunque es importante lo que sucedió, tenemos que ser conscientes de que hablamos de dos contextos diferentes,  y a veces las posturas no se acercan por peleas estancadas en décadas anteriores, y si esto le sumamos el misticismo del 36, parece que algunos vivimos aun en el pasado. La historia es importante, pero si queremos cambiar el presente no podemos vivir en ella, vivimos en tiempos diferentes.

Dejando de lado estos temas, ¿podemos hablar de movimiento libertario? La sensación que hay ahora, que quizá empezará a cambiar, es la falta de red y de mecanismos colectivos entre los afines, y por otro lado la gran diferencia ideológica. Personalmente creo que como anarquistas deberíamos valorar las diferencias positivamente como un ejercicio antidogmático, pero siempre encontramos posturas que se contraponen en dicotomías que fácilmente terminan peleándose en vez de intentar comprender al otro, a buscar los puntos en común y saber aceptar las diferencias, siendo conscientes de que todo el mundo tiene contradicciones y que nunca las podremos salvar todas. Dicotomías clásicas como «Aislamiento» vs «Sumar luchas», «Anarquismo social» vs Insurrecionalismo, Lucha política en la ciudad vs proyecto utópico en el campo…

Organización y Anarquismo

Conectar colectivos es conectar experiencias y recursos, y así podremos crecer cualitativamente en nuestra capacidad de incidencia en la sociedad. Aunque algunas personas sientan aversión hacia las siguientes palabras, unas estructuras sólidas permiten conectar la experiencia generacional, que de otra manera es más difícil de mantener, y así los colectivos se crean y se destruyen cíclicamente perdiendo energías. En mi opinión, en algún momento también se deberá conectar la lucha con los sindicatos libertarios e intentar romper el estancamiento que todavía se produce en algunas localidades…esto quizá implicara mucha reflexión y trabajo de replanteamiento por parte de las «dos partes».

Por otro lado si la palabra organización nos da miedo, debemos tener en cuenta que (al menos la gente que se declara anarquista que conozco) en su visión sobre una utopía libertaria, las decisiones las tomarían entre todas, de manera organizada. La organización no es mala por sí misma, sólo tenemos que ser conscientes de la cultura en la que hemos nacido e intentar combatir los posibles autoritarismos que aparecían, hacia fuera y hacia adentro, aunque no sea fácil.

Y finalmente, para combatir la situación que nos ha tocado vivir, hacen falta mensajes positivos. Ya tenemos claro que queremos destruir este mundo, pero con la alienación diaria que nos toca luchar para que no se apoderen de nosotros nos hace falta ser capaces de imaginar un mundo mejor y pensar de que es posible. Hablar en clave positiva también es una manera de que la gente sea capaz de salir de la resignación y conectar con nuestras ideas.

*Este artículo esta escrito desde una visión de un joven y desde el ámbito de Catalunya.

Anónimo

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