La Quinta Columna de la burguesía

Se dio, en el desarrollo del capitalismo, un momento en el que el movimiento obrero amenazaba con volverse peligroso para la clase dominante. En este mismo momento se hizo preciso para la burguesía disponer de agentes dentro de las propias organizaciones obreras que les garantizaran su control, a modo de quinta columna. Es entonces cuando se incentiva la formación de las burocracias sindicales propensas al pactismo de clase, cuando se permite a los miembros de los llamados partidos obreros acceder, de forma gradual, al gobierno burgués en sus distintos niveles, a fín de controlar a los líderes políticos del proletariado y de dar una vía a sus reivindicaciones que no ponga en peligro las bases sistémicas del capitalismo.

El mejor ejemplo, en nuestro país, de esos agentes de la burguesía (conscientes o inconscientes de su papel) ha sido el Partido Socialista Obrero Español. Empezando ya en tiempos de la dictadura de Primo de Rivera, con la aceptación de la UGT, por influencia del PSOE, de los comités paritarios y posteriormente en la República, con la colaboración de ministros socialistas como Largo Caballero con la burguesía de Izquierda Republicana, ejerciendo un papel represor del movimiento obrero en las primeras etapas del periodo republicano.

Hoy en día; tras la conversión del PSOE en un partido social-liberal durante la transición (con la persecución de los marxistas llevada a cabo por Felipe González y la renuncia a las tesis de la lucha de clases) y su más reciente reconversión en la mano izquierda del neoliberalismo; lo de que se declaren socialistas y obreros causa más risa que convencimiento en un movimiento social cuya lucha ha madurado en los últimos años.

Si, un movimiento obrero y popular al que, sin duda alguna aún le queda mucho camino por recorrer, pero que ya ha experimentado la dureza de las porras de los neoliberales de color rojo o azul de los últimos gobiernos. Un movimiento que ha sabido luchar desde las bases y que, a pesar de sus errores, está avanzando hacia la creación de una verdadera cultura política popular y, con el tiempo, quizás revolucionaria.

Suenan las alarmas en el PSOE: ¡Hace un año desde que perdimos las elecciones y no remontamos! ¡Ya no engañamos a nadie! ¡Rubalcaba tiene menos carisma que una lechuga pocha! Es aquí donde surge de entre las cenagosas aguas -Deus ex machina!- una joven que promete ser la esperanza de los socialistas. Beatriz Talegón se planta en pleno congreso de la internacional socialista y dice «no podemos seguir así, necesitamos estar en las luchas (o ya no engañaremos a nadie)» junto con algunos comentarios que pasan más desapercibidos para la prensa de la quinta columna como «el BCE y el FMI si nos hacen caso y vosotros (la internacional socialista) no». Todo un ejemplo de socialismo.

A pesar de que es mostrada por la prensa como una voz crítica que surge repentinamente, Beatriz Talegón dista mucho de ser lo que entendemos por militante de base. Secretaria general de la Unión Internacional de Juventudes Socialistas, es un alto cargo de la Internacional Socialista. Uno no llega tan alto en un partido neoliberal siendo un militante crítico. Disculpen unos instantes, me dió la risa con aquello de Internacional Socialista.

Después de su puesta en escena esta persona se dedica a recorrer cadenas de televisión tan vinculadas a la burguesía europea como Telecinco, emprendiendo una rápida carrera hacia la promoción personal. Su partido necesitaba una nueva cara y pensaba que la había conseguido.

Pues bien, la nueva cara del partido de siempre acude a la manifestación de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Movimiento que lleva cuatro años de lucha en la calle, especialmente intensos en los dos últimos años, resistiendo contra uno u otro gobierno, luchando porque la vivienda se convierta en derecho y no en negocio. Los manifestantes expulsan de la manifestación a Talegón junto a Lopez Aguilar, ministro de justicia del anterior gobierno y máximo responsable del desahucio de cientos de familias.

Ciertas plumas de la izquierda reformista se lanzan a llamar ultraizquierdistas a los manifestantes. Pablo Iglesias, presentador del programa de Canal 33 «La Tuerka», escribía para la edición digital de Público que «los manifestantes no han sido conscientes de lo que significa tener líderes como Beatriz Talegón». Pues yo creo que si lo fueron. Los miembros de la PAH y el resto de manifestantes se dieron cuenta de lo que significa permitir que oportunistas y traidores pretendan convertirse en los líderes y representantes del movimiento obrero y popular, y actuaron en consecuencia. Quiero felicitar a aquellos manifestantes, consiguieron rechazar un nuevo ataque de la Quinta Columna.
Y si, como decía el presentador de la Tuerka el mayor fallo de Talegón fue ir de la mano del exministro. Y gracias a ese error se señaló a si misma como efectiva continuadora del neoliberalismo de su partido.

Sigamos, aquellos que militamos en las bases, en los tajos, en las escuelas y universidades, en las calles, atentos a todos aquellos intentos de la burguesía de colar a sus agentes dentro de nuestras luchas. ¡Centinela, alerta!

Introducción a las teorías políticas: anarcosindicalismo

(N del T: El sitio web libertario de habla inglesa Libcom.org publicó, entre 2006 y 2009, un conjunto de cinco textos introductorios a distintas teorías político-sociales pertenecientes a la esfera del socialismo libertario: comunismo anarquista, anarcosindicalismo, comunismo de consejos, situacionismo y sindicalismo. Iré publicando, empezando por el primero, la traducción al castellano de cada uno de estos textos, de valor introductorio y formativo.)

El anarcosindicalismo es una de las mayores formas del anarquismo social. La idea detrás del anarcosindicalismo es combinar los métodos económicos del sindicalismo con las políticas revolucionarias del anarquismo. Esto lleva a los anarcosindicalismos a involucrarse desde en pequeños grupos de propaganda hasta en sindicatos revolucionarios masivos, siempre organizados de acuerdo a los principios anarquistas, en unas bases descentralizadas y federadas.

El anarcosindicalismo se desarrolló a partir del sindicalismo revolucionario, sin embargo, mientras que los sindicalistas revolucionarios rechazaron cualquier política en el sindicato (en la Carta de Amiens de 1906), los anarcosindicalistas insistieron en que toda organización de trabajadores debe poseer políticas explícitamente revolucionarias para no caer con el tiempo en el reformismo y la colaboración con la clase dirigente. Tras el apoyo de la central sindicalista revolucionaria CGT a la Primera Guerra Mundial, contra el principio anarquista de solidaridad proletaria internacional, la CNT española votó en 1924 adoptar el comunismo libertario (anarquismo) como meta explícita.

Mientras los anarcosindicalistas abogaban por tácticas similares a las de los sindicalistas, sus políticas revolucionarias no buscaban reclutar a todos los trabajadores en «Un Gran Sindicato». En lugar de ello, intentaban organizar a los obreros no-anarcosindicalistas abogando por asambleas masivas, comités de fábrica y consejos obreros que unieran a todos los trabajadores. En sus comentarios sobre la Revolución Rusa, el anarcosindicalista ruso GP maximov escribió que:

Es una característica notable de la revolución que a pesar de la más bien pequeña influencia de los anarquistas en las masas antes de su estallido, estas siguieron desde su origen el curso anarquista de la completa descentralización; el cuerpo revolucionario inmediatamente fue empujado por el curso de una revolución que era anarconsindicalista en su carácter esencial. Estos eran del tipo que se prestan como instrumentos adecuados para la rápida realización del ideal anarquista – Sóviets, comités fabriles, comités campesinos y comités vecinales, etc.

En su fundación en 1922, la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT) se comprometió al «establecimiento de comunidades económicas y organos administrativos dirigidos por los trabajadores en el campo y las fábricas, formando un sistema de consejos libres sin subordinación a ninguna autoridad o partido político, sin excepción.» En tiempos más recientes, a final de los 80 se vió a la CNT organizar asambleas masivas en el lugar de trabajo y en la comidad durante las luchas del astillero de Puerto Real.

Otro importante elemento del anarcosindicalismo es que no limita su actividad al lugar de trabajo, siguiendo tácticas como la huelga de alquileres y la organización de los desempleados como medios de promover las demandas de la clase trabajadora fuera del lugar de trabajo, junto con la más típicamente sindicalista acción directa de huelgas, ocupaciones y sabotaje por los trabajadores en el lugar de producción.

El objetivo del sindicato anarcosindicalista no solo ganar mejores condiciones. También debe servir como la «escuela elemental del socialismo» (Rudolf Rocker, Anarquismo y Anarcosindicalismo). En este sentido, los sindicatos anarcosindicalistas tienen por objetivo «crear un nuevo mundo sobre la cáscara del viejo» y toman muy en serio la observación de Bakunin de que las organizaciones obreras debían crear «no solo ideas sino también hechos para el futuro» en el periodo pre-revolucionario. la organización del sindicato debe preparar a los obreros para la democracia directa, la autogestión y la ayuda mutua necesarias si la sociedad futura se alcanza.

Los anarcosindicalistas, como todos los comunistas libertarios, «están convencidos de que un orden económico socialista no puede ser creado por decreetos y estatutos de un gobierno, sino solo por… la asunción de la gestión de todas las plantas por los propios productores» (Rocker, ibid.). Los partidos políticos no son solo innecesarios para el cambio social, sino que elr ealidadlo detienen. Estos partidos (incluso los que declaran representar a los trabajadores) sofocan la actividad de la propia clase obrera tratando de negociar con el gobierno o de liderar a la clase obrera hacia la victoria.

Los anarcosndicalistas consideran que los trabajadores deben tomar la acción directa para conseguir mejores condiciones en el trabajo y ganar demandas políticas y sociales (aunque siempre con la revolución y el control obrero como objetivo final). Un ejemplo de esto sería la CNT española (Confederación Nacional del Trabajo) en huelga por la liberación de los presos políticos a comienzos del siglo XX, y los obreros británicos de la construcción haciendo lo mismo en los 70. Otras huelgas políticas recientes incluyen las huelgas contra la Segunda Guerra de Iraq en Italia, España y Alemania.

Entre 1905 y 1939, el anarcosindicalismo se ganó una posición muy destacada en los movimientos obreros de Francia, Italia y España (la CNT jugó el papel dirigente en la Revolución y Guerra Civil Española de 1936-39) así como en Latinoamérica donde el anarquismo fue la fuerza predominante en el movimiento obrero en algunos países (como Argentina, Brasil y, en cierta medida, Perú). Hoy, a pesar de no ser una fuerza tan poderosa como fue una vez, sigue jugando un rol significante en las luchas obreras en algunas zonas de Europa Occidental.

Introducción a las teorías políticas: comunismo anarquista

(N del T: El sitio web libertario de habla inglesa Libcom.org publicó, entre 2006 y 2009, un conjunto de cinco textos introductorios a distintas teorías político-sociales pertenecientes a la esfera del socialismo libertario: comunismo anarquista, anarcosindicalismo, comunismo de consejos, situacionismo y sindicalismo. Iré publicando, empezando por el primero, la traducción al castellano de cada uno de estos textos, de valor introductorio y formativo.)

El comunismo anarquista es una forma de anarquismo que defiende la abolición del Estado y el capitalismo a favor de una red horizontal de asociaciones voluntarias a través de la cual todo el mundo sea libre de satisfacer sus necesidades.

El comunismo anarquista es también conocido como anarco-comunismo, anarquismo comunista, o, en ocasiones, comunismo libertario. Sin embargo, mientras que todos los comunistas anarquistas son comunistas libertarios, algunos comunistas libertarios, como los comunistas consejistas, no son anarquistas. Lo que distingue el comunismo anarquista de otras variantes de comunismo libertario es la oposición formal a todas formas de poder político, jerarquía y dominación.

El comunismo anarquista insiste en el igualitarismo y la abolición de la jerarquía social y las diferencias de clase que surgen de la desigual distribución de la riqueza, la abolición del capitalismo y el dinero, y la producción y distribución colectiva de la riqueza por medio de las asociaciones voluntarias. En el comunismo anarquista, el Estado y la propiedad dejan de existir. Cada individuo y grupo es libre de contribuir a la producción y satisfacer sus necesidades de acuerdo a su propia elección. Los sistemas de producción y distribución son dirigidos por sus propios partícipes.

La abolición del trabajo asalariado es primordial para el comunismo anarquista. Con la distribución de la riqueza basada en las necesidades autodeterminadas, la gente será libre de comprometerse en cualquier actividad que le resulte más satisfactoria sin tener que realizar más trabajos para los que no se tenga el genio o la aptitud. Los comunistas anarquistas sostienen que no existe una forma válida de medir el valor de las contribuciones económicas de una sola persona porque toda la riqueza es producto colectivo de las generaciones actuales y anteriores. Defienden que cualquier sistema económico basado en el trabajo asalariado y la propiedad privada requiere un aparato coercitivo estatal para mantener los derechos de la propiedad y mantener las relaciones económicas desigualitarias que inevitablemente aparecen.

Conocidos comunistas anarquistas son Pedro, o Piotr Kropotkin (Rusia), Errico Malatesta (Italia) y Nestor Makhno (Ucrania). Kropotkin es generalmente visto como el más importante teórico del comunismo anarquista, delineando sus ideas económicas en libros como La Conquista del Pan y Campos Fábricas y Talleres. Kropotkin consideraba que la cooperación era más beneficiosa que la competición, defendiendo en La Ayuda Mutua: Un Factor para la Evolución sus conocimientos en naturaleza. Las ideas del comunismo anarquista fueron muy influyentes en la introducción del anarquismo en Japón, a través de los esfuerzos de Kôtoku Shûsui al comienzo de la década de 1900, quien tuvo correspondencia con Kropotkin y tradujo sus trabajos. Alexander Berkman y Emma Godman (quienes fueron deportados de los EE.UU. en 1919) se convirtieron en importantes defensores del «Anarquismo comunista» y especialmente críticos con el Bolchevismo después de descubrir su terrible realidad de primera mano en Rusia, y después del aplastamiento de la rebelión de Kronstadt por parte del Ejército Rojo. A su vuelta fueron influenciados por el alemán emigrado en los EEUU, Johann Most, quien antes había ayudado a traer los principios comunistas anarquistas a Gran Bretaña a través de su contacto con Frank Mintz en Londres al rededor de 1880.

Muchos plataformistas se refieren a sí mismos como comunistas anarquistas, a pesar de que otros comunistas anarquistas no se sienten cómodos con algunas partes del documento de la Plataforma Organizativa, como el asunto de la «responsabilidad colectivo» defendido por Makhno pero con la oposición de Malatesta. Mientras históricamente muchos comunistas anarquistas fueron activos anarcosindicalistas, muchos fueron críticos con los sindicalistas que buscan alguna forma de sistema de salarios auto-gestionadios antes que la abolición salarial, señalando que cualquier sistema que mantenga relaciones económicas basadas en la recompensa según el esfuerzo y el intercambio no es comunista.

Los actuales comunistas anarquistas están representados en distintas organizaciones como la Internacional de Federaciones anarquistas, incluyendo la Federación Anarquista (Gran Bretaña). Los plataformistas  incuyen el Movimiento de Solidaridad de los Trabajadores (Irlanda) y la Federación de los Comunistas Anarquistas del Noreste (EE.UU.). Muchos grupos anarquistas nacientes del Este europeo, Rusia y el Caúcaso se identifican con el comunismo anarquista y  actualmente hay un fuerte comunismo anarquista en las organizaciones anarquistas de Latinoamérica y el Caribe.

Editado por Libcom a partir de un artículo de la Federación Anarquista (GB).

De sobres, villanos y dimisiones

Día 31 de Enero, saltan las alarmas, las redes sociales estallan, las sedes del Partido Popular se llenan de gente. ¿El motivo? El periódico neoliberal El País ha publicado las cuentas del extesorero del PP Luís Bárcenas, en las que están implicadas varias grandes empresas y ministros del actual gobierno, entre ellos, el propio presidente.

¡El gobierno es corrupto! Gritan algunos. ¡Queremos elecciones anticipadas! Gritan otros. Un par de días de agitación espontánea, vuelta a casa, la prensa ha logrado su objetivo, el gobierno ha sobrevivido al incidente y mientras tanto se ha ido moldeando la opinión pública.

A nosotros, los radicales, nos gusta buscar la raíz de los problemas sociales cuando los analizamos. Si bien la prensa burguesa se esfuerza en mostrar la realidad como un conjunto de acontecimientos que se suceden sin relación alguna, nosotros sabemos que la realidad es un conjunto de relaciones y que solo descubriendo esas relaciones puede conocerse la realidad. Este mismo principio, aplicable a todas las ciencias, es aplicable al conocimiento de la sociedad.

Hagamos pues un breve repaso de nuestra realidad social.
España es un país capitalista. Esta afirmación, que puede no tener nada de novedosa, implica una serie de premisas. Supone, para empezar, que en España existe una clase dominante y que esa clase dominante lo es porque posee el capital. Que exista un estrecho contacto entre empresas como Mercadona o Copasa y cualquier partido del gobierno no debería extrañarnos. Si estos empresarios subvencionan a los partidos es, ciertamente, porque tienen intereses sobre la actividad de esos partidos, es decir, sobre el gobierno. No estaba equivocado Marx cuando afirmaba que el Estado no es otra cosa que el órgano de gestión de los asuntos de la burguesía.
Así, tampoco nos debería extrañar que, una vez los políticos han cumplido su función como gestores de la sociedad al servicio de los intereses de los principales capitalistas esos mismos políticos pasen a ocupar importantes cargos en empresas (Casos como el de Felipe González, Aznar, Acebes o Esperanza Aguirre son de sobra conocidos).

Aparte de ser un país capitalista, España se tiene por democracia. Esto significa que, yendo a la acepción burguesa de democracia y hablando siempre en términos teóricos, todo lo que hacen los gobernantes lo hacen bajo consentimiento de los gobernados. Por tanto, si el gobierno está, cara a la galería, al servicio de los gobernados, recibir financiación privada se prohibe o al menos se restringe, considerándose que el político que viola esta norma es corrupto. Ocurre, sin embargo, que para que el sistema capitalista pueda funcionar correctamente (es decir, se mantenga al servicio de los intereses de la burguesía), debe existir esa relación estrecha entre capitalistas y gobierno. Así, el sistema tolerará que exista un mínimo de corrupción, necesaria para su funcionamiento. Por supuesto, estas relaciones intentarán ocultarse por todos los medios. ¿O no?

Otro rasgo de nuestro país, común a todos los países capitalistas, es que existe una prensa que se hace llamar libre. En el siglo pasado esta prensa libre permitía que todo partido o asociación política o sindical pudiera difundir su visión de la realidad a través de sus medios. Sin embargo esa prensa «política» ha desaparecido (con permiso de la inestimable labor de compañeros que llevan periódicos obreros) para dar lugar a una prensa «neutral» en manos de empresas. No hay que hacer un gran análisis para darse cuenta que ninguno de los medios de masas son neutrales (es más, la neutralidad no existe) y que todos sirven a unos intereses determinados.
¿A qué intereses? Muchas veces oímos «tal periódico es del PP, del PSOE o de CiU». ¿Es esto cierto? No. Como ya hemos visto, la prensa actual está en manos de empresas, empresas que por otro lado no son en absoluto pequeñas. La prensa no es, por tanto, libre, pues el capital necesario para montar un medio capaz de llegar a una mayoría social no está a disposición de cualquiera. Los capitalistas que poseen estas empresas, como todos los demás, tienen intereses sobre el gobierno de la sociedad. Así, beneficiarán a uno u otro partido según apoye o no sus intereses. No es raro, tan solo por poner un ejemplo, que La Vanguardia beneficie a CiU, siendo un partido que busca el beneficio de la burguesía catalana, la misma burguesía que posee el partido.

Entonces nos encontramos con un diario: El Mundo, que siempre ha seguido una línea centro-derechista muy afín al PP, dando fuelle a la cuestión de un tesorero corrupto del propio Partido Popular. ¿Tiran piedras contra su propio tejado? No, para nada.
La caja de Pandora la termina por abrir El País, desvelando que varios miembros del actual gobierno están metidos hasta el cuello en el caso Bárcenas.
¿Por qué? ¿Para qué?

Si acudimos a las encuestas de intención de voto vemos que el PP ha perdido nada menos que un 15% desde las elecciones y que el PSOE no remonta habiendo perdido un 5%. Advierto que estas encuestas, por estar realizadas por la misma prensa que mencionaba antes, no son del todo de fiar y que probablemente la realidad sea aún menos amable para los dos partidos. Mientras tanto, la izquierda reformista de IU y el populismo de UPyD van ganando terreno. Pero no solo eso, los que llevamos a cabo una militancia en la calle estamos viendo como se está llevando, desde hace unos pocos años, un proceso de creación de estructuras populares de organización y un crecimiento de las posturas anticapitalistas entre la población, es aquí donde se está fraguando la alternativa capaz de desestabilizar el sistema capitalista.
Entonces, si la situación es esta, ¿por qué la prensa del propio gobierno ataca al gobierno? Ya sabemos que los dos principales partidos del régimen están viviendo un proceso de pérdida de apoyo similar al que vivió el PASOK y está viviendo ND en Grecia y que ese proceso, debido a las medidas de recortes sociales que impone la burguesía europea a través del BCE, es inevitable.
Siendo que este proceso es inevitable y que paralelo a él se está levantando una alternativa anticapitalista. ¿Por qué no acelerar el proceso, a fin de que la opinión pública sea jaleada para ser favorable a la celebración de unas elecciones anticipadas antes de que la alternativa anticapitalista cobre fuerza?
¿Qué podría salir de unas elecciones anticipadas que se convocasen a corto plazo? Teniendo en cuenta que, a pesar de todo, el PP sigue siendo el principal partido, nos encontraríamos con una nueva victoria del Partido Popular que revalidaría su legitimidad. Así, Cayo Lara pica el anzuelo de la prensa al pedir la inmediata celebración de unas elecciones.
Sin embargo, el Partido Popular, debilitado, lo tendría aún más difícl que ahora para gobernar. Tanto que puede que incluso necesitase gobernar en coalición. Ahí es donde entra en juego el PSOE. Rubalcaba lleva, desde que perdió las elecciones, con un discurso a favor de «el diálogo» y, en definitiva, favorable al pactismo con el PP. No sería de extrañar pues que fuera muy favorable a la formación de un gobierno de concentración como el que ya existe en Grecia.
Esto que digo, que puede sonar conspiranoico en un principio, viene avalado por la propia prensa. Desde hace ya un tiempo los grandes medios están encaminando la opinión pública para tornarla a favor de esa solución. Ya no es extraño oir, en las típicas conversaciones de bar, cosas como «lo que tienen que hacer es resolver sus diferencias», «tienen que dejarse de partidismos y sacarnos de la crisis». Uno solo tiene que poner en el buscador de internet las palabras «gobierno de concentración» para encontrarse con multitud de artículos en la prensa o de encuestas en la que esta opción gana por goleada.
Algo así ya se ha dado en Cataluña, donde el gobierno de CiU (favorable a los intereses de la burguesía catalana y, de paso, española y europea) gobierna con el beneplácito de ERC.

En resumen, estos escándalos de corrupción van dirigidos hacia la formación de una opinión pública que respalde, ante el descalabro de los dos grandes partidos, un gobierno de concentración (o alguna solución similar) capaz de seguir gobernando según los intereses de la burguesía española y europea en unos momentos en los que el crecimiento de una alternativa anticapitalista pudiera surgir como respuesta a un neoliberalismo que está atacando las condiciones de vida de la clase trabajadora (para aumentar el índice de explotación hasta los niveles deseados), mientras la azuza con el desempleo, la represión y escándalos mediáticos.

Cinco lecturas por el ateísmo

El ateísmo, la negación de la idea del Dios o los Dioses, ha tenido firmes defensores a lo largo de la historia, especialmente en época contemporánea, periodo en el que comienza a darse la emancipación en Occidente de las mentes respecto al oscurantismo y la dominación ideológica que representaban las religiones cristianas.
Traigo aquí una selección de cinco textos, cinco trabajos en defensa del ateísmo. Algunos de ellos marcaron la historia del pensamiento, pero todos ellos tenían un objetivo: liberar a la humanidad del control que suponen las religiones, sus engaños y sus promesas de falsos paraísos.. Acompaño, junto a una breve reseña, un enlace para su descarga gratuíta.

1. El Anticristo, Friedrich Nietzsche.

La filosofía de Nietzsche supuso una contundente respuesta contra el idealismo clásico, heredero del platonismo y su idea de la moral universal y respresentado en la moral cristiana.
En esta obra, escrita en 1888 y cuyo título completo es: El Anticristo, Maldición sobre el cristianismo, Nietzsche desenmascara a la moral cristiana como una «moral de esclavos», creada para que los dominados se contenten con su condición de dominados, prometiendo un paraíso más allá del mundo real, lo que Nietzsche considera amor a la muerte. El cristianismo es, para Nietszche, la degeneracion, contraria a su concepto de aristocracia espiritual. Propone, en su lugar, el amor a la vida, el vitalismo y la persecución de un individuo capaz de crear sus propias normas morales acanzando, así, el superhombre.
Al contrario de su gran obra: Así habló Zaratustra, El Anticristo está escrito en un lenguaje mucho más prosaico y supone una obra excelente para introducirse en la filosofía de Nietzsche.
A modo de crítica, decir que cuando leer a Nietzsche hay que ser conscientes de que se lee a una persona profundamente defraudada con la sociedad de masas creada por el capitalismo, pero que, en su lugar, propone la vuelta a los antigüos valores, en definitiva, a la sociedad aristocrática del feudalismo. Hecho que ha causado que su pensamiento fuera muy infuyente en círculos reaccionarios.
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2. Dios y el Estado, Mijaíl Bakunin.

Muy distinta es la obra del padre del anarquismo colectivista, escrita (de forma inconcusa) en 1871.
Bakunin fue, de entre los anarquistas clásicos, el que atacó a la religión con mayor contundencia. Siendo en este heredero del materialismo crítico de Feuerbach y de su concepto de alienación religiosa, poniéndola a su vez en relación con el concepto marxista de dominación de la infraestructura económica, si bien la tesis marxista de «La religión es el opio del pueblo» quedaría mucho más desarrollada en la obra de Bakunin.
En esta obra el ideólogo ruso realiza un análisis materialista de las relaciones dialécticas entre la religión y el Estado. Analizando como la religión surge en beneficio de las clases dominantes a lo largo de la historia y como el poder del Estado proviene del poder religioso.
En definitiva, un texto muy recomendable pare entender el análisis materialista de la religión, así como la importancia de la misma a la hora de mantener la dominación ideológica sobre las clases dominadas en el sistema capitalista.
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3. El mundo y sus demonios, Carl Sagan.

Carl Sagan fue uno de esos científicos conscientes de que la ciencia no puede quedarse en las academias, de que la ciencia debe llegar a todos y actuar en beneficio de toda la sociedad. Fue, sin lugar a dudas, uno de los mejores divulgadores científicos del siglo pasado.
En este libro, publicado en 1995, Sagan realiza una firme defensa del método científico como mejor forma para comprender la realidad que nos rodea, así como del escepticismo frente a la superstición o a la multitud de pseudociencias que, al igual que las antiguas religiones, aprovechan la ignorancia para crear ídolos.
En este libro Sagan intenta dar a sus lectores las herramientas para defenderse de mitos, dioses, ovnis, brujas, profetas y magufos que se dicen poseedores de habilidades paranormales.
En tiempos de crisis sistémica es en este tipo de creencias donde mucha gente encuentra esperanzas, distrayéndose de la auténtica solución a sus problemas: la persecución de una sociedad basada en la libertad, el socialismo y la ciencia. Un libro como el de Carl Sagan llega a ser algo necesario.
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4. Doce pruebas de la inexistencia de Dios, Sébastien Faure.

Faure, que en su juventud fue seminarista, acabó convirtiéndose en un ateo, socialista y libertario. Este folleto de 1920, que supone una respuesta a las Cinco Vías de Santo Tomás de Aquino, tuvo una gran difusión e influencia entre la clase trabajadora francesa y, sobre todo, española, de inicios del siglo pasado.
La influencia que en aquel entonces tenía la iglesia católica sobre la educación y sobre la política hacía necesario el surgimiento de un espíritu ateo y anticlerical que reivindicara la ciencia y la razón en favor de la clase obrera. Hoy en día, cuando aún no se ha arrebatado buena parte del control de la iglesia sobre la educación de la juventud obrera, cuando, en palabras de Bakunin, un amo celestial igue ligitimando la actuación de los amos en la Tierra, este texto no ha dejado de ser vigente.
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5. Paseo humorístico a través de las religiones y los dogmas, Maître Simon.

Quizás no sea una obra tan conocida como las anteriores, pero sin ninguna duda la obra de Maître Simon es muy divertida de leer.
Editada por la CNT de Francia en 1961 Simon investiga en las raíces de la religión judeocristiana, mostrándola, con un afilado sentido del humo como un pastiche de mitraismo, zoroastrismo, religión griega y otras creencias anteriores del próximo oriente. En definitiva, una religión para nada original y, desde luego, que resultaría un absurdo creer verdadera (justo como todas las demás).
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Y hasta aquí mis recomendaciones para hoy. Creo que es importante que los anarquistas sigamos realizando una defensa de la ciencia y una oposición firme a cualquier intento de las múltiples sectas de hacerse con el control ideológico de la clase obrera. Más aún en momentos en el que esas sectas comienzan a tener individuos afines dentro de nuestro propio movimiento anarquista, que difunden su peste tradicionalista y su moralina religiosa.
Salud y buena lectura.

Mali: Areva bien vale una guerra

¿Finalizó la Françafrique? Decididamente no y, a pesar de los bellos discursos de Hollande, sobre esta cuestión como sobre tantas otras, el PS y el UMP, son dos caras de la misma moneda.

«Francia no tiene ningún interés en Mali, declaró François Hollande a la prensa el 16 de Enero. Está solamente al servicio de la paz». ¿Seguro? ¿Francia no tiene ningún interés sobre la zona del Sahel? ¿Tampoco en las minas de uranio de Níger, explotadas por Areva para aprovisionar las centrales nucleares francesas?

Ciertamente, el hecho de que un ejército de salafistas dicte la ley en el Norte de Mali no hace feliz a nadie: ni a los habitantes condenados a vivir bajo el poder despótico de fanáticos, ni a los Estados de la región que temen la desestabilización, ni a las maliensas y malienses que ven su país dividido en dos y al borde del colapso.

Sin embargo, si la situación inquieta particularmente a Francia, esto es sobre todo porque después de muchos años, la explotación del uranio nigeriano está en peligro, debido a las repetidas incursiones armadas y a las tomas de rehenes. Es sobre todo por esta razón que hoy en día el ejército francés bombardea y se despliega.

Esta intervención permite igualmente a Francia retomar el liderazgo en la región por delante de su aliado estadounidense que, durante muchísimos años ha formado – en vano, visiblemente – a los cuadros militares malienses para dirigir la «guerra contra el terrorismo».

Intereses económicos y geopolíticos pesan sobre la balanza, más que las manos cortadas o los mausoleos destripados.

Las maliensas y los malienses que hoy en día gritan «viva Francia» y ven en François Hollande a un liberador deben hacerse conscientes de esta realidad.

Combatir a los salafistas, liberar las poblaciones de Gao o de Tombuctú, eso debería ser asunto de las malinesas y malineses mismos, eventualmente con la ayuda de los paises vecinos. significaría realmente una ruptura con la dependencia cara-a-cara de la antigua potencia colonial.

Dejando complacientemente al Eliseo tomar el control, aprovando incluso con alivio esta intervención, la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDAO), el Movimiento nacional de liberación de Azawad, el gobierno provisional maliense y también el estado mayor «anti-imperialista» del capitán Sanogo se encadenan deliberadamente al carácter neocolonial, y encadenan con ellos a los pueblos de África occidental por todavía mucho tiempo.

Alternative Libertaire denuncia también el refuerzo a la seguridad que, en Francia, acompaña a esta guerra, con el paso a nivel rojo del plan Vigipirate y la agitación del espantapájaros terrorista que servirá para acentuar la represión y la estigmatización del islam y de los africanos, eternos «enemigos internos».

¡Ejército francés, go home!

¡Compañeros africanos, rechazad el neocolonialismo!

¡Y… salgamos de la era nuclear!

Fuente: Alternative Libertaire, 16 de enero de 2013 (en francés).

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