La cultura de la rebeldía

No ya únicamente desde las primeras elecciones al ejecutivo del Estado Español, sino incluso desde aquellas relacionadas a ese gran monstruo devorador e imperialista llamado “Unión Europea”, hemos sido testigos de un auténtico fenómeno inédito en nuestra historia reciente con la irrupción en el panorama institucional y político de PODEMOS. En todo el Estado Español, tal vez salvo en aquellas naciones cuyos movimientos populares están en gran medida involucrados en movimientos de liberación nacional, y cuyas claves a menudo responden a diferentes dinámicas, hemos podido ver como grandes sectores de la sociedad se han ilusionado con este circo mediático. Recientemente, incluso intereses de sectores concretos del PSOE nos han querido vender una faceta “guevarista” del ex candidato a la presidencia Pedro Sánchez. Irónicamente, los únicos auténticos y fieles a su idiosincrasia, cuya naturaleza es de sobra conocida, ha sido precisamente el PP que Mariano Rajoy representa.

Escucho a mi alrededor personas que miran, o han mirado, con expectación todo este espectáculo. Como si realmente esperaran que de todo ese embrollo pudiese surgir algo, lo que más me ha asustado es que entre esas personas también se encontraban gente en teoría formada e incluso con cierta experiencia en la praxis militante. Claro que… hablo desde la heterogeneidad política, no desde una corriente o familia concreta.

No niego que pueda ser interesante observar el devenir de las circunstancias entre la izquierda institucional y la demás fauna a la que estamos acostumbrados desde siempre, entre otras cosas por la demostración de la inviabilidad parlamentaria y los profundos límites que cualquiera puede ver en “este juego con cartas marcadas”. Tampoco niego que el enfrentamiento al que parecen conducirse la oligarquía central (estatal) con la oligarquía local, en el proceso de Catalunya, puede ser interesante de vigilar con cierta atención pendientes de que ciertas contradicciones sean incuestionables cuando éste enfrentamiento saque su lado más oscuro y represor y se abran brechas en Catalunya que canalicen el hartazgo social.

Pero aunque no niego estas cosas, tampoco puedo negar como todo este circo ha anestesiado a los movimientos populares y ha vaciado calles y asambleas. Se han colocado, como tantos clásicos han desaconsejado, los destinos de las personas en las manos de los “del sillón». Aquellos elementos que han seguido funcionando, si alguna vez tuvieron el apoyo de estos sectores de la izquierda política, ahora no los tienen. El propio Iglesias, tras su más que evidente derrota, reconocía que “había que retomar las calles” y en la misma línea hablaba Alberto Garzón. En sus propias propuestas de «a futuro» puede comprobarse la semilla de su vil confesión.

Hoy en día si en algo parece estar todo el mundo de acuerdo es en que las calles deben de ser ocupadas, regresar a la tensión social; “ahora toca el momento de luchar”. Da igual a qué punto del Estado me vaya, la máxima es esa… y yo me pregunto ¿es completamente cierto eso? ¿Realmente es el próximo paso?

Da igual si el estado es administrado por el PP, el PSOE o incluso PODEMOS. La configuración del Estado en muchos aspectos, y coincide que en los más importantes, es de carácter esencialmente supra electoral. El Estado, en todos pero en una monarquía aún más, está configurado categóricamente para sustentar el régimen y sistema económico que lo envuelve y por tanto, administre quien administre este Estado, su naturaleza impide la realización del socialismo. No te olvides de que, además de todo, el Estado tiene el monopolio de la violencia (en este punto y sobre este asunto, entieneo como recomendable la obra “La política como vocación” del economista Max Weber) y esto, además de lógicamente viabilizar su violencia por encima de la violencia popular, supone que si se diese la «iluminación” y el Estado se colocase en jaque, éste siempre podrá ejercer este monopolio a través de sus fuerzas armadas y aparatos represivos.

El Estado Español va a ofrecernos coquetas y danzarinas reformas, a lo largo de las mismas nos van a querer cautivar con innumerables renovaciones; van a legalizar el matrimonio homosexual, van a proteger a los animales (por cierto, un día escribiré sobre la infiltración de la extrema derecha en movimientos “animalistas”), la leyes comenzarán a ser más equitativas para hombres y mujeres; en otras palabras, maquillarán la monstruosa maquinaria que se esconde detrás. Y muchos podrán decir “¡Oh, son metas alcanzadas!”, más el Estado siempre, por naturaleza, estará edificado en su configuración más íntima para imposibilitar la realización del socialismo, día y noche elaborará formas y más formas de asegurar su esencia. En momentos donde la crisis sistemática se ha agudizado, como ocurre desde hace algunos años, y pueda considerar esa falsa «paz social» en peligro: rápidamente cesará esa inercia y coqueta danza para mostrarnos sus dientes: cadena perpetua revisable, ley mordaza, entre otras armas preventivas que dispondrá para afrontar cualquier eventualidad que pueda poner en peligro su naturaleza.

Debo decir que respeto la construcción “del partido” para aquellos que, en su corriente política, lo ven como indispensable. Pero no es mi caso. Ni me parece tampoco la formula, tanto por cuestiones de coyuntura así como históricas en referencia a la degeneración y burocratización de tantos proyectos de «estados socialistas».

No me parece que la lucha sea el primer paso. El primer paso es lo que, aquí llamaré, “cultura de la rebeldía”. Voy a lanzar una serie de puntos que deseo arrojar como ideas, no pretendo realizar un “manual” (las neuronas no me dan para tanto), pretendo lanzar una reflexión con puntos fácilmente eliminables, substituibles, y por supuesto espero toneladas de otros puntos añadidos.

  • La realidad es que podemos organizarnos. No necesitamos el permiso de nadie para empoderarnos. Al menos en mi experiencia personal, he descubierto que organizarse en pequeñas comunidades es más eficiente que hacerlo en grandes. Esto es debido a que cada pequeña comunidad experimenta necesidades muy específicas. No es lo mismo un barrio castigado por la droga y la pobreza extrema, que un barrio donde los problemas son el paro juvenil y algún desahucio esporádico. Ambos son diferentes a un barrio con presencia policial intensa por un auge político desorbitado que ha obligado al Estado a ejercer una suerte de «estado de sitio».
  • El nivel de organización debe de ser singular. Como he dicho, cada pequeña comunidad tiene sus necesidades particulares. Nadie mejor que la comunidad (barrios, pueblos) para saber qué metodologías aplicar a sus peculiaridades. Claro que difícil de proyectar una evolución eficaz sin principios de apoyo mutuo y horizontalidad.
  • La autoridad en la lucha. Esta no la otorga una nomenclatura política, mucho menos una persona o un conjunto de las mismas, ni ninguna organización que pretenda vampirizar estas comunidades. A través de la consecución de sus propias metas, la comunidad en su conjunto se verá empoderada y por ende ganará la experiencia necesaria para afrontar retos mayores.
  • Cultura. Es necesario que las comunidades se culturicen y serán necesarios grandes Ateneos, expresiones propias de medios de comunicación, debates, importación de pensadores y activistas extranjeros que relaten su experiencia a la comunidad y la ofrezcan su apoyo en forma de inspiración.
  • Dinámicas diversas en las que poseemos ya experiencia. Cooperativismo, ocupación, autoconstrucción de viviendas e infraestructuras comunales, vías alternativas de producción unilateral, organización para el rechazo de represión externa, rechazo al desahucio de viviendas. En definitiva, imponiendo la vía alternativa al sistema capitalista de manera unilateral, pese a que suponga la instauración de una subsociedad. Al menos en mi manera de pensar, aquellas personas ajenas a estas iniciativas no deberían de ser excluidas de los beneficios de las mismas debido a que, en muchos casos, estos elementos están atomizados por los medios y son drogadictos del capital. Su beneficio inmediato puede suponer su incorporación futura. Claro que debemos marcar en este sentido unas vías adecuadas de seguridad frente a la infiltración de elementos reaccionarios.
  • Coordinación. En vías avanzadas, estas células representadas en pequeñas comunidades, deberán evolucionar a metas conjuntas entre otras adyacentes, creando una red incluyente y cooperativa. Siempre se encontrarán elementos de interés común ¡pero cuidado! No caigamos en el error que algunos cayeron en Euskal Herria supeditando estrategias globales a aquellas esencialmente inmediatas y de clase: el resultado en Euskal Herria es una auténtica enfermedad que ha desactivado los sectores históricamente más combativos en barrios y pueblos conocidos por su trayectoria, verticalizando lo que hasta los 90 era horizontal en muchos sectores obreros y populares en general. Aprendamos de los errores.
  • Hegemonizar el proyecto. Llegará un momento en el que imperará la necesidad de la puesta en común de las líneas políticas, cara a definir la sustancia revolucionaria del proyecto. También la estrategia necesaria para alcanzar una gradual hegemonia.
  • No otorguemos alegrías. Grábate esto en la cabeza: el Estado vive deseando utilizar su monopolio sobre la violencia. Y no te estoy hablando únicamente de la violencia típica, los porrazos y los presidios, te hablo de multas, listas negras, ataques mediáticos. No es el momento de darles esa alegría con tus algaradas. Cada acción debe ser coherente con la situación y evolución en un proceso, las acciones prematuras son desaconsejables e infantiles.
  • Convencernos de que somos parte de la sociedad. Esto no podemos hacerlo permaneciendo en los lugares de siempre con personas que piensan como nosotros. Esto incluye a todos y supone “salir del armario” para hacer partícipe al conjunto social: desde abajo.

Hemos tenido a lo largo de los tiempos innumerables momentos históricos en los que hemos pretendido realizar socialismo a golpe de decreto o incluso a golpe de violencia. La experiencia griega es una de las más llamativas en un contexto similar al nuestro, por aquello de la proximidad y la coincidencia continental. Quedan en nuestras retinas grabadas las imágenes de Atenas ardiendo, pero también del fracaso y la traición de la socialdemocracia.

Las promesas de los partidos políticos son inviables, basta preguntar a PODEMOS por la hoja de ruta y fondos para realizar alguna cosa “super espectacular” prometida en su programa y no te sabrán tan si quiera responder. No es que “ahora sea el momento”, el momento siempre lo fue y siempre lo será, y el sujeto siempre hemos sido nosotros y no es sino nosotros los que debemos empoderarnos y comenzar a hacer socialismo. No existen manuales perfectos, ni formulas mágicas, ni tampoco garantes políticos o militares. La eterna movilización detrás de las pancartas a menudo nos conducen al desgaste, la vía rápida se agotará cuando, pasado un tiempo de paralización a causa de un triunfo revolucionario, sencillamente, nos demos cuenta de que no somos capaces de producir por nosotros mismos debido a una ausencia total de redes transformadoras que hayan acumulado la experiencia necesaria a través de un transcurso de metas alcanzadas. Si no fuese así, los sectores más débiles terminarán deliberando que, al menos, el viejo sistema aseguraba unos mínimos.

El socialismo debe de realizarse poco a poco, con tiento, aprovechando coyunturas y consiguiendo pequeñas conquistas. El socialismo se impone, no de forma abrupta, sino que es desarrollado de manera natural a golpe de permanente inercia empujada por una marea horizontal drogada de pueblo.

Apuntes para movilizar y no morirse en asambleas

Recuerdo bien mi primera asamblea. Los nervios, las caras nuevas, la forma de vestir de unas y de otras, las distintas formas de hablar… también mi primera intervención en la misma.

Le hice un gesto al moderador, esperé mi turno y entonces ahí estaban, veintitantas caras mirándome y yo haciéndome cada vez más pequeño y solo pudiendo pensar en lo mucho que me arrepentía de haber levantado la mano para hablar… “Una estrella puede significar cualquier cosa”. Se debatía sobre el logo que debía tener esa asamblea de estudiantes que incluía a todas las alumnas que en aquel ciclo de movilizaciones del 2012-2013 estaban estudiando el aquel campus. Era una acalorada discusión acerca del significado y conveniencia de poner o no una estrella en el mismo, pero eso no es lo que me lleva a escribir estas líneas.

La cuestión es que en esa asamblea, así como en otras en las que participé desde aquella, me encontré en una situación en la que aparentemente nadie era capaz de aportar la solución al problema. Estoy hablando de cuando se tiene gente con ganas de hacer algo (recursos humanos) y reivindicaciones consideradas casi como “históricas” y de las que todo el mundo ha oído hablar aunque no estuvieras metido nunca en nada (objetivos), pero que a la hora de decidir qué hacer, no se sabe dar una respuesta clara.

En una ocasión escuché de hacer una recogida de firmas, pero los que llevaban unas asambleas a las espaldas contestaron que eso ya se había intentado pero no había tenido éxito. También escuché hacer propuestas de organizar charlas, un maratón de fotos, vídeos de Harlem Shake… en fin, que se daba un popurrí de ideas hasta llegar al desánimo viendo en medio de la asamblea, flotando, la eterna pregunta: ¿Cómo hacer que el resto del estudiantado se mueva por esta causa?

Creo que tras pasar por varias de estas situaciones y compartir espacios con gente más curtida en esto del activismo, tengo una idea de cómo poder reconducir estas situaciones para poder sortear este bache.

Cuando se tengan los recursos humanos y un objetivo claro, el cual se debe elegir por su mayor “facilidad” a la hora de conseguirlo, hay que trazar unos pasos, una hoja de ruta para poder alcanzarlo. También se deber desarrollar un texto con la problemática y la justificación, tanto de la existencia del problema como de la solución que se aporta.

Al conjunto de estos dos elementos, el texto y la hoja de ruta, podemos llamarle “Campaña”. Así pues, el texto es el eje central de la campaña. Es sobre lo que orbitará todo. Una campaña estará compuesta por 3 fases:

  • Visibilización: consiste en informar del objetivo a conseguir y dar a conocer, de forma general, la justificación de la existencia del problema. Se trata de introducir el problema en la opinión pública al presentar una argumentación que haga justa la reivindicación que se pretende conseguir.
  • Sensibilización: se basa en formar a cerca de lo que se visibilizó previamente y añadir a dicha explicación detallada, la justificación de la solución que se propone. Enfocada principalmente hacia la gente que se interesó en la anterior fase, consiste en generar un discurso completo, el cual sea capaz de responder a las preguntas: ¿Cuál es el problema?, ¿Por qué es un problema?, ¿Cuál es la solución? y ¿Por qué es la solución?
  • Movilización: es cuando se actúa de cara a conseguir la susodicha reivindicación mediante la participación en masa, en nuestro caso, del estudiantado. Es importante trabajarse las otras dos fases antes para asegurarse una cierta participación inicial a la hora de empezar a movilizar.

Estas tres fases estarán superpuestas sucesivamente en el tiempo, coincidiendo dos o hasta tres, dependiendo del marco territorial que consideremos.

Pongamos un ejemplo. Supongamos que tenemos una asamblea con una docena de estudiantes y que una reivindicación histórica en ese sitio es que el servicio de fotocopias tiene un precio elevado. Por todos es sabido que en otros sitios fue siempre más barato y por lo tanto es algo que, a pesar del alto relevo generacional que hay en el movimiento estudiantil, es una problemática más que conocida en dicho lugar.

Así pues tenemos los recursos humanos (la docena de estudiantes) y el objetivo (abaratamiento del precio de las fotocopias). Atendiendo a lo anterior, se podría elaborar un texto exponiendo que las fotocopias tienen un precio elevado, que para el estudiantado es un gasto regular y que al carecer, generalmente, de una fuente propia de ingresos esto es un problema de primera magnitud. Que esto es así porque con cada fotocopia estás pagando de más por un servicio que en otros sitios es más barato, dejando así a cada estudiante con menos recursos económicos para vivir.

Además se podría aportar una segunda reivindicación, como podría ser que el servicio de copistería lo llevara la universidad, si es que no es así ya, porque así se podría reducir el precio al no tener por qué buscar un beneficio económico, sino ofrecer un servicio al estudiantado.

De esta forma la primera fase podría consistir en hacer unas pegatinas para transmitir el mensaje de que se está pagando de más por ese servicio y el precio que se propone como justo. Estas se pondrían en el entorno de la fotocopiadora, así como otros lugares de tránsito.

Una segunda fase podría ser la elaboración y difusión de un tríptico donde se detallase, de forma visualmente atractiva, las argumentaciones y reivindicaciones que aparecen en el texto. Esto podría ser acompañado por la elaboración y difusión de carteles, lo cual correspondería a la primera fase, pero que de esta forma se complementarían ambas.

La tercera fase podría comenzar realizando charlas y repartiendo masivamente los trípticos y carteles, lo cual correspondería a las dos primeras fases, pero que proporcionaría un grupo con el que comenzar a hacer acciones de otro tipo, como podrían ser el celebrar asambleas de cara a organizar la movilización o impagos puntuales. Estas últimas acciones tendrían un objetivo más propagandístico de cara a movilizar cada vez más a un mayor número de estudiantes, para finalmente sacar, por ejemplo, una propuesta de impago indefinido o boicot del servicio.

Esto puede ir acompañado de negociaciones con las partes implicadas, realizando asambleas abiertas donde tomar decisiones como si seguir con la movilización o aceptar el trato que se ofrezca.

Esto no es más que un ejemplo, no sé si en algún sitio se podría dar este contexto, pero creo que de esta forma se puede entender lo que quiero transmitir. Espero haber ayudado a más de una estudiante que, como yo, se pasaba las horas de estudio intentando hallar la manera de saber como movilizar al estudiantado.

Crónica de una resistencia colectiva: La Rimaia

Aquel lunes 24 de octubre me enteré de que amenazaron con desalojar La Rimaia con fecha abierta, es decir, que pueden venir los Mossos en cualquier momento. Así pues, se convocó una respuesta a través del hashtag #ResistènciaSorpresa ese mismo día a las 18:30, donde una hora después comenzaron a haber conciertos en el balcón y recitales de poesía, además de lectura de comunicados. ¿Que dónde estaba Rimaia? En Ronda Sant Pau nº12, llegando desde <M> Paral·lel L2 o L3. Más fácil imposible, contando de que además podéis hacer el viaje gratis. Decidí entonces pasar la noche aquel primer día aun sabiendo a lo que me estaba enfrentando. Decidí correr el riesgo y apoyar a la causa, a una causa totalmente legítima y que visibiliza el problema de la vivienda tanto en Barcelona como en el resto de las ciudades españolas.

El bloque okupado estaba categorizado por el propietario como pisos de alto standing construidos en los años 90 y no se consiguió vender ninguno. Fue entrar en él y ver que todo estaba equipado, nadie más vivió allí excepto quienes están ahora llevando adelante el proyecto de La Rimaia, desalojado varias veces y reokupado también. Ahora están en situación, de nuevo, de desalojo que puede llegar en cualquier momento. Esta es una de las peores situaciones a las que nos podemos enfrentar, puesto que es una especie de guerra de desgaste en la cual les obligan a los y las ocupantes a estar alerta y con la idea del desalojo en la cabeza constantemente. A esto hay que sumar a los secretas merodeando la zona del edificio a modo de acoso. Ante esta situación, no hay otra salida que plantear la resistencia colectiva y llamar a todas a participar en ella para que este proyecto no termine con las puertas tapiadas.

Así pues, acudí a echar una mano en lo que pueda y participar en la resistencia. Aquí, en La Rimaia, viven familias con hijos e hijas que como cualquier familia buscan un hogar donde poder vivir tranquilas. Ese día hubo bastantes personas durmiendo, pero hemos cabido todas allí. Llegamos unas cuantas personas de Sants y otras eran del barrio. Dormimos bien aquella primera noche, y a la mañana siguiente hemos tenido un buen desayuno con comida reciclada. Después he participado en tareas de limpieza, cocina, alguna asamblea, reciclaje de comida, hacer carteles… En estos tres días que me quedé me he llevado un buen sabor de boca (nunca mejor dicho, en alusión también a las buenas comidas populares). ¡Y estuve por aceptar que me diesen una llave para pasarme con frecuencia sin tener que llamar a la puerta! Aunque por tema de trabajo fuera de Barcelona he tenido que dejarlo. Volveré cuando pueda, he conocido muy buenas personas que me acogieron bien y siempre ha habido buen ambiente en todo caso. Os animo a las personas y colectivos de Barcelona (o de donde sea y podéis pasaros) que visitéis La Rimaia, sea para ver las actividades que se hagan allí, o sea para organizar unas para que se siga dinamizando el espacio y no decaigan los ánimos. Pasaros por el local, haced vuestras asambleas allí, participad en las reuniones que hayan y preguntad si podéis dormir alguna noche allí, os agradecerán las personas que viven allí por el apoyo. También, echad una mano en las tareas del día a día y participad en el mantenimiento del espacio.

Y nada más, os dejo mi pequeña contribución en forma de cartel y dibujito:

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¡Ante el desalojo sorpresa, resistencia sorpresa! ¡Este desalojo lo vamos a parar!

Casasviejas. La insurrección libertaria en un pequeño pueblo andaluz – Parte 2

Después de haber analizado detenidamente en la primera parte de este artículo los sucesos de Casas Viejas, la insurrección libertaria y la cruel represión con la que fue atajada, todo ello en un marco contextual histórico también comentado; esta segunda parte se centrará en dar a conocer las consecuencias político-sociales que tuvieron esa represión indiscriminada, así como la reconstrucción actual de la memoria histórica en la provincia de Cádiz en torno a estos hechos.  

 

  • Consecuencias de la represión y debate revolucionario

La verdad sobre esta brutal represión en Casas Viejas tardó en conocerse, ya que al principio las versiones que otorgaban las propias fuerzas del orden implicadas en los sucesos eran contradictorias. Todos los mandos intermedios y actores directos de la masacre trataban de justificarse dada la gran magnitud de los hechos, siendo el principal responsable político el Director de Seguridad en Madrid, y el gobierno republicano de Manuel Azaña en su conjunto.

Al principio se creía que todas las personas asesinadas en el pueblo gaditano lo fueron en la choza de «Seisdedos», pero según avanzaron las investigaciones, se fueron esclareciendo detalles de los sucesos. Tras aclaraciones posteriores, se supo que en las mismas actuaciones de las tropas resultaron muertas dos personas más: un hombre por arma de fuego, y una mujer tras recibir una brutal paliza. Además, a consecuencia de los hechos violentos de esos días, dos personas más, una de ellas madre de un detenido y otro, abuelo de uno de los fusilados, murieron a causa de sendos infartos al corazón.

Una vez que se conocieron los hechos a los pocos días en el resto de España, se produjo un gran escándalo periodístico y parlamentario que conmocionó a la sociedad española en su conjunto. El espectro ideológico de derechas, aunque profundamente de acuerdo con la mano dura a los anarquistas, utilizaron mediáticamente los sucesos para alzarse como alternativa de gobierno en la República española, prometiendo que con ellos la paz y el orden estarían asegurados. Los sucesos de Casas Viejas se convirtieron en un grave problema político para el gobierno republicano-socialista presidido por Manuel Azaña. El gobierno eludió por completo responsabilidades e incluso culparon a aquellos que enarbolan la bandera del comunismo libertario, de esta manera Azaña justificó la legítima defensa de las fuerzas del orden frente a los anarquistas que les habían atacado. Así mismo el gobierno republicano tildaba de agitadores desalmados a los anarquistas, y utilizaba su compromiso contra el anarquismo como ataque discursivo ante las derechas.

Una mayoría de las Cortes aprobaron la creación de una Comisión investigadora sobre los sucesos a finales de febrero de 1933. El 15 de marzo, la Comisión elaboró un informe definitivo en el que se reconoce la existencia de los fusilamientos pero exculpa al Gobierno. A pesar de superar favorablemente esta investigación parlamentaria, el gobierno de Manuel Azaña no pudo superar políticamente este escándalo y le sería enormemente perjudicial, suponiendo la pérdida de confianza por parte de la clase media española. En noviembre de 1933 ganó las elecciones la coalición radical-cedista[i] conservadora, iniciándose el conocido como bienio derechista de la República española.

El Director General de Seguridad, Arturo Menéndez, fue destituido, ocupando dicha dirección el republicano y persona de confianza de Azaña, Manuel Andrés Casaus. Como nota curiosa, pero esclarecedora de las amistades tan peligrosas que hicieron en política algunos republicanos, hay que comentar que Arturo Menéndez fue detenido en la noche del 19 de julio de 1936 por los militares sublevados en la estación de Calatayud, posteriormente fue trasladado a Pamplona y fusilado.

El capitán Rojas fue juzgado en mayo de 1934 en Cádiz y condenado a un total de 21 años de reclusión por catorce homicidios, condena que sabemos que no cumplió porque más tarde, en el verano de 1936, participó de la represión en la ciudad de Granada contra los obreros. En julio de 1934, veintiséis campesinos de Casas Viejas fueron juzgados por los delitos de posesión de armas y ejecución de actos contra las fuerzas del orden. Diez campesinos fueron absueltos y, de los restantes, fueron condenados a penas entre los 6 años y 1 año de prisión.

El sindicato CNT lanzó una campaña contra la represión y la política dictatorial del gobierno republicano, se exigía la liberación de los presos, y la derogación de leyes contra las libertades fundamentales como la promulgada en abril de 1932, Ley de Defensa de la República, que era en muchas ocasiones utilizada contra las actividades de la clase obrera. Esta campaña de movilización culminó con la convocatoria de una huelga general los días 9 y 10 de mayo de 1933. Tras la represión en Casas Viejas, en el seno del anarquismo español se abre un intenso debate sobre las vías reales para acabar con el capitalismo. La República española tiende entonces a posturas en una línea antiobrera que obliga a una alianza revolucionaria, la represión la sufría siempre la clase trabajadora por parte de la policía republicana, la Guardia de Asalto. El incremento de las ideas revolucionarias entre las clases populares tiene su expresión práctica en la Revolución de Asturias de 1934, un aviso por parte de los obreros de que el comunismo libertario no está tan lejos como parece. El Golpe de Estado de julio de 1936 no es contra el gobierno republicano, sino contra la efectividad de las expectativas del movimiento obrero, que militares y burgueses veían el peligro de que triunfaran.

 

  • Memoria histórica de Casas Viejas:

Durante varias décadas, los sucesos de Casas Viejas fueron un hecho histórico muy poco conocido. Se ocultó durante el periodo franquista cayendo en el olvido, y se convirtió en un completo tabú por omisión del relato oral de quienes vivieron aquellos sucesos. Este silencio fue impuesto forzadamente por las instituciones, el pueblo de Casas Viejas enmudeció debido al miedo de la población campesina impactada por un acontecimiento trágico de carácter político y represivo.

A partir del establecimiento del régimen monárquico actual se ha ido aumentando el conocimiento de lo acontecido en el pueblo aquél invierno de 1933 gracias a la publicación de diversos libros e investigaciones, a la celebración de diversos actos conmemorativos, y a la creación de la Fundación Casas Viejas para recordar la trascendencia que los sucesos han tenido para la historia de la localidad y su influencia en la memoria colectiva de sus habitantes. Además, se decide recuperar el topónimo histórico de Casas Viejas en la denominación oficial del término, que fue cambiado tras los trágicos hechos, conociéndose actualmente el municipio como Benalup-Casas Viejas, después de la independencia del municipio de Medina Sidonia en 1991.

En el año 2006, el Ayuntamiento de Benalup-Casas Viejas, dirigido entonces por el alcalde socialista, Francisco González Cabañas, propuso vender el solar donde ocurrieron los sucesos a una constructora para que edificara un hotel de lujo, encontrándose con la oposición de numerosos vecinos de la región y el propio sindicato CNT. Este hotel iba a tomar el nombre de «La Libertaria» (nieta de «Seisdedos»), pero tras las muestras de descontento por los vecinos, pasaron a llamarle Utopía. Los descendientes de la familia del «Seisdedos», fundamentalmente su nieta y su bisnieta lucharon hace pocos años para conseguir frenar ese atropello a la memoria colectiva. Los documentos del registro de la propiedad de Medina Sidonia señalan que las tierras donde estaba la choza estuvieron anteriormente en propiedad de otro vecino, Francisco Sánchez Sanmartín, pero no resulta fácil averiguar en qué momento del Franquismo se desheredó a los sucesores de «Seisdedos» para otorgar la parcela a otro privado.

Por una Resolución del 27 de julio de 2009, de la Dirección General de Bienes Culturales, la Junta de Andalucía procedió a la inscripción en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, como Bien de Interés Cultural, con la tipología de Sitio Histórico, el Lugar de los sucesos de Casas Viejas. Se consideran elementos pertenecientes al Sitio Histórico aquellos inmuebles y espacios urbanos o rurales relacionados con el recorrido por el que se desarrollaron los hechos que comenzaron en la noche del 10 de enero de 1933 en el local del sindicato Los Invencibles, y terminaron en el amanecer del día 12 de enero con los fusilamientos frente a la choza de «Seisdedos». Se incluye también el cuartel de la Guardia Civil, la fonda donde se instaló el cuartel general de las tropas que llevaron a cabo el asalto de la choza y las ejecuciones, así como el antiguo cementerio adonde se trasladaron los cadáveres y se practicaron las autopsias. Igualmente forma parte del Sitio Histórico las calles por las que los protagonistas de los hechos desfilaron la mañana del día 11, por el que huyeron a la llegada de los refuerzos de la Guardia de Asalto o por donde fueron arrastrados los campesinos anarquistas tras su detención. En el año 2015 se inauguró un «Espacio Conmemorativo» para la memoria de los sucesos de Casas Viejas

[i] Coalición radical-cedista – Fue un pacto de gobierno tras las elecciones de 1933, entre Alejandro Lerroux, líder del Partido Radical, y José María Gil Robles, líder de la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas).

 

 

Izquierda Libertaria, una nueva manera de entender la política

En la búsqueda de nuevas formas de hacer política que nos permitan tejer un músculo popular fuerte, debemos explorar y conocer distintas maneras de intervención social y de discurso. En este sentido, no está de más cruzar el charco y conocer cuál es la coyuntura política que se está viviendo en otros países como, por ejemplo, en Chile. Esto nos pueden aportar claves o estrategias nuevas para poder seguir caminando hacia un pueblo fuerte capaz de configurar un contrapoder y, así, dotarnos de la capacidad de pugnar por victorias. Por este motivo, hemos entrevistado a las compañeras de Izquierda Libertaria. Os traemos las respuestas de Lucho, del equipo de Relaciones Internacionales de esta organizacion, que nos habla de cómo IL quiere ahondar en la brecha del régimen Chileno propiciando las condiciones para «dar la batalla por el socialismo».

R: En primer lugar, y asumiendo el largo proceso que supone la formación de IL, ¿Qué es y de donde viene Izquierda Libertaria? ¿Cuál es su situación actual como organización?

IL: Para entender el contexto en el que nace la Izquierda Libertaria, hay que remontarse a la derrota del proyecto revolucionario en Chile a fines de los 80. No hubo ruptura democrática sino salida pactada a la dictadura y se configuró el «pacto de la transición» entre los partidarios del dictador Pinochet y la Concertación de Partidos por la Democracia, quedando la izquierda (representada fundamentalmente por el PC y otras organizaciones políticas) minorizada, y los restos de las organizaciones político-militares (FPMR, MIR, MJL) aislados. Fue una transición «a la española», siendo Felipe González uno de los principales referentes del PS y de la Concertación en general. El marco que predominó fue dictadura vs democracia, y a la consecución de la segunda (bajo permanente tutela de las FFAA cuyo comandante en jefe seguiría siendo Pinochet) se sacrificó todo.

Durante 20 años el pacto sirvió para ampliar la base de sustentación del modelo socioeconómico implantado en dictadura (que como es bien conocido en España, por ejemplo a través de «La doctrina del shock» de Naomi Klein, fue pionero y muy radical en las medidas neoliberales) y poder gobernar con un menor uso de la fuerza y mayor grado de consenso.

Ese consenso se basaba fundamentalmente en la estabilidad institucional (con los opositores a la dictadura administrando el modelo legado por ella y la exclusión de actores refractarios a ese pacto), el crecimiento económico vía ajustes neoliberales (y el relato del «chorreo»: cuanto más grande fuera el pan, más migas caerían debajo de la mesa para los de abajo) y la promesa del ascenso social individual mediante el esfuerzo.

Y pudo asentarse sin demasiados problemas gracias a la destrucción de tejido social producida por la aplanadora neoliberal, ayudada por legislación ad-hoc, como la Constitución de 1980 (que sigue rigiendo hasta hoy con algunas modificaciones en 2005 que no alteran su sentido) o un Código del Trabajo (también legislado en dictadura) que pone enormes trabas a la huelga y a la constitución de sindicatos por rama.

El consenso comienza a agrietarse cuando el relato de la transición se agota y el bloque dominante no consigue instalar otro que lo sustituya: La amenaza de la dictadura se ve muy lejana (y más para las generaciones más jóvenes, que no la vivieron), y la Concertación, que hasta en el nombre alude a ese momento histórico, pierde su razón de ser. El crecimiento económico profundiza la brecha de la desigualdad al ser sin redistribución, el escaso y extremadamente dificultoso ascenso social individual contrasta con el mantenimiento de una sociedad y un Estado fuertemente oligárquicos, el aumento del consumo es en base a un endeudamiento brutal, la mercantilización de derechos sociales como la educación, la salud o las pensiones genera desprotección e inseguridad…

El clivaje dictadura/democracia ya no funciona y comienza a instalarse otro, el de derechos sociales negados por el modelo versus sus defensores: tanto la derecha heredera de la dictadura como la Concertación, plenamente integrada al modelo.

Es así que las luchas antineoliberales empiezan a adquirir masividad y transversalidad, desde enfrentamientos acotados sectorial y territorialmente y con demandas reivindicativas y gremiales, a luchas que cuestionan pilares del modelo de acumulación capitalista, como la privatización y financiarización de la educación y de las pensiones, que han sido las dos más significativas hasta el momento en ese sentido, la primera alcanzando su cénit en el 2011 (y marcando un antes y un después en la vida del país) y la otra en este mismo año, sacando a millones de personas a la calle a protestar contra las AFP, el sistema de ahorro forzoso y privatizado que entrega jubilaciones de miseria.

La Izquierda Libertaria es una de las expresiones políticas que emerge […] al calor de esas luchas antineoliberales, extrayendo de ahí sus cuadros y forjándose en ellas como proyecto.

La Izquierda Libertaria es una de las expresiones políticas que emerge del agrietamiento de ese consenso, en su caso al calor de esas luchas antineoliberales, extrayendo de ahí sus cuadros y forjándose en ellas como proyecto. Sin ellas no sería lo que es.

Eso explica en buena medida los sectores y territorios en los que tiene más desarrollo, que son aquellos en los que el ciclo de luchas antineoliberal se ha expresado con mayor masividad y contundencia, como el movimiento estudiantil, los sectores estratégicos de la economía (llamamos así a los que mueven el país, en un modelo primario-exportador como el nuestro) o algunas de las zonas más depauperadas por el (sub)desarrollo neoliberal, como el Norte Grande o la provincia de Arauco. Fue creciendo de la mano con estos procesos de lucha y politización.

Tras un trabajo soterrado de muchos años de la Organización Comunista Libertaria (OCL) a través de frentes político-sociales (de los que el más conocido y de mayor recorrido es el FEL), en julio de este año se presentó Izquierda Libertaria como partido público, tras constatar la necesidad de contar con un referente que permitiera afrontar las tareas que definió para el periodo.

La IL tiene presencia desde Arica hasta Chiloé (en casi todo el país), y desarrolla trabajo sindical, estudiantil, territorial, feminista, ecologista, de comunicaciones, muralista, de formación, institucional… pretende ser un proyecto político completo, capaz de aportar desde todos los frentes y con todas las formas de lucha al avance popular.

R: ¿Cuáles son las principales medidas que está impulsando IL dentro de la coyuntura política de Chile? Y, para contagiarnos algo de esperanza a otras latitudes por el camino de IL, ¿Qué objetivos y que aspiraciones tiene IL a corto y medio plazo en la política Chilena?

IL: La OCL en su último Congreso (que desembocó en la creación de la Izquierda Libertaria) definió la necesidad de evitar que la brecha abierta por la crisis del «pacto de la transición» y la irrupción de las luchas antineoliberales se cerrara y que, por el contrario, decantara en una Ruptura Democrática, es decir, en una ampliación de los estrechos márgenes para hacer política impuestos por la Constitución del 80 y el resto de la institucionalidad emanada de la dictadura, consiguiendo así mejores condiciones para dar la batalla por el socialismo (entendido no solo como socialización del poder económico sino también del político).

Para ello, en el marco de su línea política general, delineó una línea para el periodo, denominada «ruptura democrática«, con cuatro elementos:

Acción Directa de Masas. Entendiendo por ella el fortalecimiento de las organizaciones y plataformas populares, con especial énfasis en las que plantean mayor relevancia ya sea por su masividad o por el rol que ocupan en la vida política y económica del país, y su ejercicio de politización, desarrollando diversos niveles y formas de lucha.

Desarrollo de un Movimiento Político y Social Amplio. Planteando la necesidad de solidificar el bloque capaz de llevar a cabo las tareas del periodo, que no sería ni nuestro partido en solitario ni solamente a través de una alianza con otras fuerzas políticas, sino que es preciso que incorpore de manera protagónica a las organizaciones de masas. El carácter de ese MPSA debe ser, por las tareas del periodo, en cuanto a su composición social de carácter antioligárquico y en cuanto a su programa de carácter antineoliberal. Nuestro deber como fuerza socialista y por tanto partidaria de la sociedad sin clases, es tratar de mejorar en el marco de ese incipiente bloque histórico la correlación de fuerzas de los sectores populares.

Desarrollo programático. Como libertari@s consideramos que el rol de un partido no debe ser sustituir al pueblo en esa tarea de elaboración, mucho menos imponer, sino alimentar la reflexión, aportar a que esté bien pertrechado para la batalla de ideas y de proyectos de país. Así, por dar un ejemplo, desde hace años venimos aportando a la construcción de una propuesta de nuevo sistema de pensiones, público, solidario, tripartito y de reparto, que enarbola la Coordinadora No + AFP, que es el legítimo exponente de esa reivindicación.

Esperamos que el propio desarrollo del proceso político vaya haciendo afinar las distintas posiciones dentro del campo popular y que no perdamos la capacidad de pensar estratégicamente y de debatir

Incidencia institucional. Este fue el punto más polémico del Congreso mencionado y que se saldó con la salida de un grupo de compañer@s. La IL sostiene que para agudizar la contradicción entre neoliberalismo y soberanía popular hay que agravar la crisis de la institucionalidad pinochetista y convertirla en crisis de gobernabilidad, y que para eso es preciso disputarles a los operadores políticos de la oligarquía todos los espacios de representación. Por eso estamos promoviendo junto a otras expresiones políticas antineoliberales candidaturas con ese carácter.

Los 4 puntos están íntimamente ligados y no se desarrollan por separado, sino que se despliegan en todas las manifestaciones de su política.

R: Desde la perspectiva de que sólo un pueblo fuerte puede asegurar cambios profundos ante las políticas neoliberales (generalizadas en muchos de los países) ¿En que posición se sitúa esta organización en el espacio social y político?¿Cómo actúa e interviene IL?

IL: Nos vemos como parte de ese bloque histórico en proceso de formación, aportando a él desde nuestra perspectiva política que es socialista y libertaria, y tratando de nutrirlo con esos elementos que comentaba. El poder popular, como desarrollo de la fuerza propia del pueblo, sin duda alguna es clave. También el impulso de fuerza política con expresión en todos los frentes, no solo ni principalmente en la institucionalidad estatal, pero sin renunciar a su disputa.

R: Desde España se ve el proceso de IL en parte con desconfianza y en parte con envidia sana. El debate sobre la intervención en las instituciones del régimen está atascado y la división en torno al mismo lastra a los movimientos ¿Cómo ha superado IL este debate y la conformación de candidaturas?

IL: Sin duda el debate estratégico y táctico siempre genera roces en las fuerzas transformadoras. En nuestro caso también fue así. Como decía, el proceso de conformación de Izquierda Libertaria supuso el alejamiento de parte de nuestro acumulado, precisamente con el abordaje de la institucionalidad como principal punto de fricción.

Esperamos que el propio desarrollo del proceso político vaya haciendo afinar las distintas posiciones dentro del campo popular y que no perdamos la capacidad de pensar estratégicamente y de debatir, cuando sea necesario hacerlo, con altura de miras y con la fraternidad propia de quien comparte compromiso con la causa del pueblo.

En cuanto a la conformación de candidaturas para estas elecciones municipales (que en el momento de responder a esta entrevista estamos afrontando) ha sido bastante diverso en las distintas localidades del país. El denominador común de nuestra parte ha sido tratar de reflejar en las candidaturas el trabajo político y social de soberanía popular desplegado en los territorios, y que las apuestas institucionales nazcan de él. En cuanto al proceso de elaboración de las candidaturas, sin duda uno de los procesos más interesantes ha sido el de Valparaíso, donde el candidato a la alcaldía, Jorge Sharp, ha sido definido en primarias abiertas. Es una buena muestra de expresión electoral del bloque que estamos intencionando.

R: ¿Con qué ojos se ve la situación política España desde el Chile movilizado? Y concretamente, ¿Cómo analiza IL la irrupción de PODEMOS en el panorama político?

IL: Se ve con mucho interés. Como suele suceder con los procesos políticos que suceden a muchos kilómetros de distancia y con identidades nacionales, formaciones sociales, historia e idiosincracias diferentes, cuesta no simplificarlos o tratar de hacer extrapolaciones a la realidad que uno vive y conoce bien. Y en el caso de España, y concretamente de PODEMOS, se ha tendido a hacer ese tipo de lectura por parte de la izquierda social y política de Chile, con mayoro menor acierto, muchas veces quedándose en lo superficial o más llamativo.

Las transnacionales […] con sede en España, son de las principales expoliadoras del pueblo de Chile (y del pueblo-nación mapuche)

Lo que sí se comparte ampliamente es el interés y la esperanza de que lo que se está poniendo en juego decante en un debilitamiento de la dominación capitalista que redunde tanto en un bien para los pueblos del estado español como para el propio Chile. Ya que las transnacionales de las finanzas, de la construcción, de la energía, de las telecomunicaciones… con sede en España, son de las principales expoliadoras del pueblo de Chile (y del pueblo-nación mapuche), por tanto cualquier revés a sus intereses tiene impacto directo acá.

Y bueno, se ve con preocupación el ascenso de la xenofobia y la ola reaccionaria que recorre Europa, se espera que pueda fortalecerse un polo que le haga frente eficazmente.

En cuanto al «fenómeno PODEMOS», no hay una lectura única desde la IL, se valora en cuanto expresión del malestar y de la contestación antineoliberal, y se tiene en cuenta también, al menos en nuestro caso, que lo que desde fuera se ve como un todo (identificando PODEMOS y bloque antineoliberal), en realidad va mucho más allá de PODEMOS como aparato e incluso como partido-movimiento: organizaciones políticas, sindicales, confluencias, el magma político-social del que surge y se nutre y las distintas realidades nacionales en un Estado plurinacional como es el español, y que en algunos casos tienen expresiones políticas con una larga trayectoria de construcción de poder popular y lucha por el socialismo.

R: Y ya para acabar, nos vendrían bien unas palabras que nos llenen de energías para continuar luchando por la justicia social.

IL: Muchas gracias por su interés en Chile y en nuestro trabajo, es importante fortalecer los vínculos entre los movimientos revolucionarios y las organizaciones políticas y sociales que levantamos una alternativa al capitalismo. Frente a su internacional de la muerte y del despojo, nuestra «diplomacia de los pueblos» tejida con amor y ternura.

Un saludo fraterno y, como decimos por acá, arriba l@s que luchan!

Casasviejas. La insurrección libertaria en un pequeño pueblo andaluz – Parte 1

En el pequeño pueblo gaditano de Casas Viejas (actualmente conocido como Benalup-Casas Viejas) sucedió en el invierno de 1933 uno de los episodios más sangrientos y crueles de la Segunda República española previo a la Guerra Civil. Este doble artículo histórico pretende acercar aquellos hechos para poner en valor la memoria colectiva del pueblo en lucha contra el capitalismo en la historia contemporánea. En esta primera parte se analizará el contexto histórico en el que se enmarca la insurrección en este pequeño pueblo gaditano y los detalles de la brutal represión por parte de las fuerzas del orden público republicanas.

Los sucesos que tuvieron lugar entre el 10 y el 12 de enero de 1933 han pasado a la historia como la Masacre de Casas Viejas, que conmocionó por la crudeza de la represión contra los jornaleros gaditanos a toda la sociedad española, y abrió una enorme crisis política en el gobierno de Manuel Azaña, que perdió numerosos apoyos políticos y que conduciría meses después a la caída del gobierno republicano-socialista.

  • Contexto histórico: República española

El 14 de abril de 1931 se había iniciado la Segunda República española, un régimen político único en Europa junto con la República alemana de Weimar, que ponían en práctica las recetas de la social-democracia incipiente en el periodo posterior a la Primera Guerra Mundial. El gobierno republicano puso en marcha unas medidas que trataban de instaurar un proyecto político burgués pacificador con una tendencia reformista y progresista. Por un lado calmaban los conatos revolucionarios de la numerosa clase obrera organizada y concienciada, y por otro lado, frenaban los procesos autoritarios y reaccionarios militaristas y fascistas, pretendiendo un gobierno conciliador para las clases medias.

El anarquismo español, representado fundamentalmente por la CNT-FAI[i], en un principio encontró favorable el nuevo marco de libertades que ofrecía la República para desarrollar las actividades libertarias, frente a la destronada monarquía de Alfonso XIII o la Dictadura de Primo de Rivera. Sin embargo, los anarquistas pronto comienzan a desconfiar de la República de tendencia burguesa, que promete reformas legales que no alcanzan las expectativas previstas por el pueblo y perpetua las desigualdades arraigadas en la sociedad española. Un buen ejemplo de esto mismo es la Ley de Reforma Agraria, impulsada por el ministro Marcelino Domingo y promulgada en septiembre de 1932, que pronto comienza a decepcionar a miles de trabajadores del campo, ya que no se cumplen las promesas sobre el reparto equitativo de tierras debido al poder fáctico de los latifundistas propietarios.

A finales de 1932 el movimiento anarquista opta por la vía insurreccional, poniendo en práctica lo que el libertario catalán, Joan García Oliver, llamaba la «gimnasia revolucionaria». Se promovió el 8 de enero de 1933 una huelga general, pero esta insurrección generalizada no tuvo un seguimiento muy amplio. El Ejército y la Guardia Civil tomaron posiciones estratégicas en los lugares donde se preveían desórdenes y los dirigentes anarquistas fueron detenidos. Más allá de algunos choques con las fuerzas del orden y barricadas en Barcelona, y levantamientos en pueblos aragoneses, valencianos y andaluces, no se logra despertar una revolución social. De hecho, la misma CNT, que no había convocado la huelga, muestra su solidaridad con los insurrectos, responsabiliza al gobierno de las actuaciones represivas, pero reconoce que la emancipación del pueblo deberá de otorgarse una organización mejor coordinada y más amplia.

  • Insurrección libertaria en Casasviejas

En la provincia de Cádiz hubo algunos comités anarquistas locales que protagonizaron levantamientos de campesinos, concretamente en la pequeña población de Casas Viejas, cercana a Medina Sidonia, la noche del 10 de enero y su inmediata madrugada, un grupo de campesinos afiliados a CNT iniciaron una insurrección en el pueblo. La mañana del 11 de enero rodearon el cuartel de la Guardia Civil, armados con escopetas y pistolas, donde se encontraban un sargento y tres guardias. Tras exigirles que se rindieran en nombre del comunismo libertario, se produjo un intercambio de disparos en el que el sargento y un guardia civil resultaron gravemente heridos, muriendo al día siguiente. Inmediatamente los anarquistas del municipio toman el ayuntamiento para deshacerse de los registros de propiedad de los latifundistas locales, además de comenzar a organizar la ocupación de las tierras para el pueblo.

Sin embargo, a media mañana de ese 11 de enero llegan noticias de la pronta llegada de un destacamento de doce guardias civiles al mando del sargento Anarte desde Medina Sidonia que liberara a los guardias civiles en el cuartel y tomaran el pueblo. En Jerez de la Frontera, una compañía de la Guardia de Asalto[ii] enviada por el gobierno republicano, y al mando del capitán Manuel Rojas[iii], fueron informados de que la línea telefónica en Casas Viejas había sido cortada. Un grupo de doce guardias de asalto y cuatro guardias civiles, al mando del teniente Gregorio Fernández Artal, se encaminaron a media tarde como refuerzo de los guardias civiles apostados ya en el pueblo. Temerosos de las represalias, muchos vecinos huyeron y otros se encerraron en sus casas, pero el recién llegado destacamento de guardias de asalto comenzó a detener a presuntos responsables del ataque al cuartel de la Guardia Civil, entre ellos Manuel Quijada, a quien supuestamente habían visto disparando a los guardias civiles. Después de golpes y torturas, dos vecinos acusaron a la familia de Francisco Cruz Gutiérrez, conocido en el pueblo como «Seisdedos», un carbonero de setenta y dos años, que frecuentaba con sus hijos y su yerno la sede del sindicato CNT en el pueblo.

El «Seisdedos» se había refugiado en su casa junto a su familia, una choza de barro y piedra con techo de paja. Viéndose acorralados y al intentar forzar la puerta las fuerzas del orden, los que se encontraban en el interior se defendieron disparando y un guardia de asalto cayó muerto. Esa misma noche, llegó al pueblo una unidad compuesta por cuarenta guardias de asalto, al mando del capitán Manuel Rojas, que había recibido la orden del Director de Seguridad en Madrid, Arturo Menéndez, para trasladarse desde Jerez y poner fin a la insurrección en el campo andaluz abriendo fuego «sin piedad contra todos los que dispararan contra las tropas».

El capitán Manuel Rojas, dio la orden de disparar cruelmente de madrugada hacia la choza donde se refugiaba la familia del «Seisdedos» y después la incendiaron. Además, dos de sus ocupantes huyendo del fuego fueron acribillados, y otras seis personas quedaron calcinadas en el interior de la choza, entre ellas el propio «Seisdedos», sus dos hijos, su yerno y su nuera. La única superviviente fue su nieta de dieciéis años, María Silva Cruz, conocida como «La Libertaria», que logró salvar la vida al salir de la choza con un niño en brazos antes del incendio. Esa madrugada el capitán Rojas envió un telegrama a Madrid anunciando que la insurrección había sido aplastada. Además, ordenó a tres patrullas que detuvieran a los militantes más destacados del pueblo y que dispararan ante quien se resistiera, a instancias de las informaciones aportadas por los caciques locales. Las doces personas detenidas fueron llevadas ante la choza calcinada y les mostraron al guardia de asalto muerto, a continuación el capitán Rojas ordenó el asesinato a sangre fría de inmediato de los que habían sido hechos prisioneros. A las pocas horas las fuerzas del orden público desplegadas abandonaron el pueblo, la masacre había finalizado con un saldo de diecinueve hombres, dos mujeres y un niño muertos.

Testimonio oral de la nieta superviviente de «Seisdedos», sobre los hechos que acaecieron aquella noche en el pueblo gaditano: «Cuando empezó el asedio yo estaba enfrente de la choza. Se me acercó un guardia civil para decirme que era una puta, que nosotros teníamos la culpa de todo y que me iba a reventar la tapa de los sesos… Después empezaron a gritar a quienes estaban en la cabaña. Les urgían a salir y a entregarse, aunque la puerta estaba abierta. Eran los guardias quienes no se atrevían a entrar por cobardes. Así que decidieron empezar a disparar y a prender fuego al techo de paja. Escuchábamos los alaridos de la gente y veíamos arder la choza. Se escuchaban terribles lamentos. También podía sentirse el olor a carne quemada. Había sangre por todas partes. ¡Qué horror!»

[i] CNT – Confederación Nacional del Trabajo, sindicato anarquista. FAI – Federación Anarquista Ibérica, organización revolucionaria.

[ii] Guardia de Asalto – Cuerpo policial español creado durante la Segunda República para el mantenimiento del orden público, asegurándose su fidelidad al régimen republicano.

[iii] Manuel Rojas – Este capitán de la Guardia de Asalto, fue protagonista posteriormente en la sublevación y represión Franquista en Andalucía.

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