Enlaces del mes: Abril 2015

Entrevista a David Fernández, diputado por las Candidaturas de Unidad Popular (CUP), comunista libertario e independentista catalán. Despertó la polémica con su ataque sobre Rato, acusándole de gangster.

Este mes encontramos en Portal Oaca una propuesta municipalista libertaria para una organización federal del territorio, de cara a organizar las luchas sociales por barrios y pueblos.

Este artículo en alasbarricadas.org nos habla sobre la posibilidad de imaginar una economía sin crecimiento económico, una sociedad sin desarrollo técnico. Transitar hacia una visión que priorice la vida digna en su más amplia expresión y que permita la viabilidad de sociedades estructuralmente democráticas.

Sobre el levantamiento de Baltimore nos hablan en Borroka Garaia Da!.»Las autoridades y los medios de comunicación se lamentan por la “violencia”. Se indignan por la rotura de ventanas, pero no por el cuello roto de Freddie Gray. Ambas instancias se enojan por la destrucción de propiedad, pero no por la destrucción de niños negros y morenos. ¿Violencia? ¿Qué me dicen de la violencia incesante que inflige la policía a las masas de población negra y latina en todo Estados Unidos? ¿Qué opinan de la violencia –de récord mundial– que impregna una sociedad en la que un joven negro de cada tres tiene la probabilidad de cumplir condena de prisión antes morir? ¿Qué decir de la violencia que tiene a casi un millón de hombres y un número creciente de mujeres negros languideciendo en las cárceles? ¿Y qué hay de la violencia con la que se comporta la policía en los guetos y barrios, como un ejército de ocupación, al igual que los ejércitos de ocupación de EE.UU. se comportan como una policía en todo el mundo?»

Sobre autodefensa feminista nos hablan en Proyecto Kahlo (el artículo es antiguo, aunque se ha movido este mes de nuevo por redes sociales). «Lo primero que aprendí […] de la autodefensa feminista es que muchos de nuestros miedos ante una agresión se derivan de una relación de extrañamiento con respecto a nuestro cuerpo. De pequeñas no fomentan que practiquemos deporte, que exploremos los límites de nuestras capacidades corporales, que enredemos nuestros cuerpos con el de otras personas. Toda una vida de alienación de las capacidades de nuestros propios cuerpos provoca que nos creamos que podemos hacer cosas: no nos creemos que podemos darle al balón, ni que podemos golpear, ni que podemos utilizar nuestro peso para desestabilizar a alguien, por poner algunos ejemplos. Uno de los principales objetivos de la autodefensa feminista es mostrarnos que sí podemos, y reconciliarnos así con nuestras capacidades inexploradas.»

«Especie de preplanificación presuntamente anarquista«, una de esas acusaciones con las que los medios pretenden atacar al anarquismo para justificar operaciones como Pandora o Piñata. Acusaciones delirantes que serían graciosas si sus consecuencias no fuesen tan terribles.

Artículo sobre la catástrofe ecológica en las costas canarias, fruto tanto del capitalismo como de una pésima gestión política.

Toma de tierras por los trabajadores argentinos. Terrenos dejados, llenos de rastrojos y basura, que por medio de la autoorganización popular se convierten en espacios productivos para los trabajadores. Un ejemplo de acción directa.

Explicando con números IV

En la última entrega de «Explicando con números» vimos los diferentes niveles de medición con los que podemos trabajar, así como tres medidas distintas de tendencia central. Describir un conjunto de datos es, a menudo, interesante de por sí, pero la estadística social tiene mucho más que ofrecer. En este artículo vamos a introducirnos en la asociación de datos, y para ello es muy importante que se tengan en mente todos los conceptos explicados en los últimos tres artículos.

De una variable a dos o más variables

Hasta ahora hemos visto cómo hablar y describir con propiedad una variable (algunos ejemplos usados: salario de futbolistas, número de casas en una sociedad). Sin embargo, en el mundo social que nos interesa estudiar las cosas no suceden independientemente las unas de las otras. Una variable puede estar estrechamente relacionado con otra, por ejemplo: cuando una variable incrementa su valor, otra variable decrece en cierta proporción. En definitiva, nos interesa ver el efecto que algo tiene sobre otra cosa (o conjunto de cosas). Cuando nos interesa saber si una variable afecta a otra variable (y en qué medida) usamos lo que llamamos medidas de asociación. Las medidas de asociación, al igual que las descripciones o las medidas de tendencia central, se diferencian en base al nivel de medición de los datos, por lo que cada nivel de medición tiene su medida de asociación.

En este artículo vamos a comenzar con la asociación de categorías, y lo haremos de la forma más sencilla: comparando dos categorías. A esto lo llamamos análisis bivariable porque solamente nos interesa estudiar la asociación entre dos variables (el efecto que una puede tener sobre la otra). Aunque rara vez nos interesa pararnos en el análisis bivariable (el análisis multivariable ofrece, como es lógico, mucho más), en muchas ocasiones nos basta con estudiar, rápidamente, la asociación entre dos variables de la vida cotidiana que nos llaman la atención.

Conceptos importantes a tener en cuenta

Como he dicho más arriba, en este artículo vamos a ver cómo estudiar la asociación entre dos categorías simples. Nos interesa saber si dos variables están relacionadas y, si lo están, en qué medida (o qué efecto tiene una variable sobre la otra). A esto lo hemos llamado asociación, pero seguramente hayáis leído/escuchado el término correlación por ahí. «Correlación» y «asociación» tienen mucho que ver, pero a efectos prácticos (y para los intereses de este artículo) no nos interesa entrar en los detalles minuciosos. Así pues, digamos que ambas, correlación y asociación, tienen que ver con la relación existente entre dos (o más) variables las cuales cambian conjuntamente de una forma u otra (por ejemplo, siguiendo un patrón lineal, una tendencia no-lineal, etcétera).

Por otra parte, hay un concepto que reviste máxima importancia en estadística. Este concepto es el de causalidad. Decir que el aumento de la renta per cápita en una sociedad está relacionado con el aumento del voto de derechas es establecer una correlación/asociación. Otra cosa bien distinta es decir que el aumento de la renta per cápita es la causa del incremento del voto de derechas. La causalidad implica un afirmación mucho más consistente (o fuerte) que la estadística social no puede sostener por sí sola. Explicado de una forma sencilla: establecer una relación de causalidad entre una variable X, y otra variable Y, implica decir que Y no sucedería si X no sucede antes (es decir, X es la causa de Y). La estadística estudia lo que observamos, es decir, lo que ha sucedido (aunque se pueden hacer predicciones sobre el futuro, pero siempre reconociendo cierto margen de error), por lo que lógicamente no se puede establecer con total seguridad que X es la causa de Y (pues no podemos comprobar lo contrario, es decir, el resultado de algo que nunca ha sucedido). Para ello la estadística social (el estudio de datos) tiene que estar acompañado de teoría social, de ahí que la sociología hoy en día sea una potente herramienta para estudiar multitud de cosas. Cuando juntamos estadística social (el estudio de lo que pasa), con teoría social (el estudio del porqué las cosas pasan), entonces llegamos a explicaciones mucho más potentes y sólidas.

Finalmente, el último concepto que tenemos que tener en cuenta es el de dependencia. Las variables de nuestro interés pueden estar relacionadas y conformar una relación estadística de dependencia, y aunque no podamos decir que X causa Y, sí que podemos decir (tal vez) que X es independiente de Y. Una ejemplo clásico que se usa cuando hablamos de dependencia/independencia es el de sexo y salario. En las sociedades capitalistas sabemos que las mujeres cobran mucho menos por el mismo trabajo realizado por hombres. Podemos decir que tu salario está relacionado con tu sexo, como también podemos estudiar la dirección de esa relación (salarios más altos para los hombres, y salarios más bajos para las mujeres). Pero también podemos decir con seguridad que tu sexo no es dependiente de su salario (sería un disparate). Un truco sencillo para ver si una variable es independiente de otra es ver la temporalidad de las variables. En el ejemplo de sexo y salario, el sexo de una persona viene dado antes en el tiempo que su salario.

La asociación entre dos categorías

Estudiar la asociación de dos variables es el primer paso, y más sencillo, a dar. Para ello tenemos que crear una tabla en la que las categorías de ambas variables se crucen. Para ilustrar este ejemplo he tomado los datos correspondientes al Estado español de la encuesta European Social Survey del año 2012. La variable «votación» proviene de preguntar a las personas si votaron en las últimas elecciones nacionales, y la he simplificado a dos categorías: «sí» y «no.» El resultado de cruzar esta variable con el sexo de las personas resulta en la tabla de más abajo (además, he suprimido los casos de aquellas personas que no podían votar por razones de edad o no contestaron a una de las dos preguntas en cuestión).

[etable caption=»Participación electoral por sexos, Estado español (European Social Survey 2012)» width=»500″ colwidth=»20|100|50″ colalign=»right|center|center|center»]
,Mujeres,Hombres,Total

Sí votó,693 (76%),653 (77%),1346

No votó,220 (24%),196 (23%),416

Total,913,849,1762
[/etable]

El siguiente paso para analizar la asociación entre dos variables es fijar qué variable es la independiente, y cuál es la dependiente (en otras palabras, qué variable influye sobre la otra). En este ejemplo las cosas están muy claras: sexo es la variable independiente (no tiene sentido decir que el hecho de haber votado o no en las últimas elecciones nacionales determine el sexo de una persona). Cabe mencionar que es costumbre colocar la variable independiente en la parte superior de la tabla, es decir, en las columnas. Para estudiar la asociación entre las dos variables, lo siguiente que realizamos es calcular el porcentaje a lo largo de la variable independiente (esto es muy importante). Como se puede observar en la tabla de más arriba, los porcentajes corren en columnas, y no en filas. El porcentaje, aquí, no es respecto al total de casos observados (1.762 personas), sino respecto a los marginales (913 y 849). El siguiente paso es comparar los porcentajes en filas, es decir, el porcentaje de mujeres que votaron (o no) con el porcentaje de hombres que votaron (o no). Cuanto más grande la diferencia, mayor la asociación. En este ejemplo la diferencia es nula, por lo que no se podría concluir que el sexo de una persona importa mucho a la hora de ir a votar o no.

Palabras finales

La tabla expuesta más arriba tiene el formato típico de las tablas que normalmente se presentan en la prensa convencional: dos variables, dos categorías por cada variable (lo que se llama una tabla 2×2). Aunque el ejemplo no mostró diferencia alguna entre hombres y mujeres, la lógica aplicada es la misma que se ha de usar en todas las tablas de este tipo (en otros artículos por venir veremos como analizar tablas más complejas). Lo importante a recordar es que asociación o correlación no significa causalidad, y que a la hora de analizar una tabla hay que tener bien en mente qué variable es la independiente y cuál es la dependiente (puesto que se podría llegar a conclusiones erróneas, o también se podrían calcular los porcentajes en la dirección errónea). Finalmente, a la hora de leer/analizar una table presentada en la prensa, es importante no poner tanta atención en los números totales (número total de personas, número total de tal o cual cosa) sino en los porcentajes relativos a los marginales, pues con ellos podemos ver cómo dos o más variables se relacionan.

¡May Day, May Day!

Como cada año desde 1890, tal día como hoy se conmemora a los Mártires de Chicago, estableciendo este día como el Día Internacional de los Trabajadores. La historia del 1º de mayo tiene origen en los comienzos del movimiento obrero en EEUU, momentos en que existía una creciente conflictividad de la clase trabajadora, cuya principal reivindicación era la jornada de 8h. No obstante, no voy a dedicar este artículo a relatar la historia de la revuelta de Haymarket o quiénes fueron los Mártires de Chicago, pues hay un artículo que lo explica con bastante detalle, así que pasaré a tratar el significado de este día hoy, en la actualidad.

Prácticamente a día de hoy a casi nadie le suenan los nombres de George Engel, Samuel Fielden, Adolph Fischer, Louis Ling, Michael Schwab, Albert Parsons, Oscar Neebey y August Spies, ni sabrían que fueron obreros anarquistas, unos condenados a la horca, y otros cumplieron penas de cárcel. Nos hicieron perder la memoria y ya siquieran habla del Día Internacional de los Trabajadores, sino que hemos llegado a oír aberraciones como Fiesta del Trabajo. Tal es así el olvido que ya no sabemos los motivos por el que se conmemora este día y los sindicatos del régimen —los del pacto social y los que firman retrocesos en derechos laborales— hacen flaco favor al olvido, o incluso apropiándose de este día para sus propios intereses.

A las anarquistas nos corresponde rescatar la memoria de los Mártires de Chicago, de la conquista de la jornada de 8h a través de la huelga general y no negociando con la patronal, pero además de rescatar la memoria, algo importante por el cual llenar de contenido político este día, nos corresponde dar unas respuestas acordes a la coyuntura en que nos encontramos. Ya no estamos en 1917, ni 1936, ni los ’70 ni los ’90. Siquiera los felices años 2005. Estamos en 2015, en un panorama de recortes en derechos sociales en general y de derechos laborales en particular. Estamos viendo cómo la patronal está a la ofensiva aprovechando la crisis como excusa para abaratar despidos, saltarse convenios cuando les dé la gana, hacer EREs, subcontratar, la temporalidad… y en general, exprimirnos cada vez más con la amenaza de engrosar el ejército de parados y paradas. El tejido productivo ha sufrido y está sufriendo una reestructuración en el cual ganan peso las PYMES y el sector servicios, con una industria mermada y los campos destrozados. La precariedad laboral y la temporalidad están a la orden del día en el sector servicios y en las PYMEs, lo que dificulta la creación de secciones sindicales en la empresa debido a la volatilidad en el puesto de trabajo así como la cercanía del jefe como obstáculo. No solo eso, la subcontratación también es otro gran obstáculo para neutralizar el sindicalismo. Es por esto que el modelo sindical clásico ya no resulta tan operativo en entornos donde en un mismo centro de trabajo la división de los y las trabajadoras están a la orden del día entre plantilla indefinidas y temporales, subcontratadas y falsas autónomos. A esto hay que sumarle también la precariedad en las PYMEs del sector servicios y sus plantillas pequeñas, volátiles y altamente flexibles que impiden el establecimiento de un entorno favorable para la actividad sindical. Por todo esto principalmente, es necesario adaptar el sindicalismo (de clase) a los nuevos tiempos y hacer de los sindicatos unas herramientas funcionales para la defensa de los intereses de la clase trabajadora a la vez que nos permita avanzar y confluir con otros movimientos sociales.

A pesar de todo, nos encontramos con una clase trabajadora también desencantada con los actuales sindicatos de concertación, y una gran mayoría de trabajadores y trabajadores que no tienen afiliación sindical. No obstante, el sindicalismo sigue estando vigente y sigue siendo necesario mientras no desaparezca el conflicto capital-trabajo. Conste que no estamos hablando del sindicalismo vertical o de concertación, sino de modelos sindicales alternativos y de clase. En este aspecto, desde el anarcosindicalismo hemos de impulsar una alternativa sindical acorde a los tiempos que corren, teniendo claro que el combate no está solamente en criticar el nefasto modelo sindical de los sindicatos del régimen, sino ganarles en los centros de trabajo, aprovechando también el descrédito por el que están pasando. Para terminar, podéis echar un vistazo a las convocatorias para este 1 de mayo de 2015 y acudir a la convocatoria de tu localidad.

¡Primero de mayo, nada que celebrar, mucho por conquistar!

Multisectorialidad y ofensiva

En un artículo mío anterior donde traté la multisectorialidad, me quedé sin tratar más a fondo una cuestión muy relacionada en cuanto a éste tema. Se trata pues de la ofensiva y las limitaciones que tiene la sectorialidad, lo que lleva a pensar en trascender las luchas de ámbito específico para articular movimientos más amplios. La cuestión de la multisectorialidad precisamente lo desarrollé a raíz de las limitaciones que cada sector en lucha tenía, y por tanto, aisladamente no podrían ir más allá de la defensa de los problemas sociales que afectan específicamente a ese sector. Antes que hablar de la ofensiva, trataremos las limitaciones que tiene cada sector principalmente.

El ámbito laboral. En mi artículo anterior señalé que actualmente el movimiento obrero no es ya el eje central de las luchas, sino una más entre las tantas que hay pese a ser éste donde se encuentran más directamente enfrentadas el conflicto capital trabajo. La principal limitación en el movimiento obrero es el ámbito economicista. El sindicalismo en sí no puede convertirse en un movimiento revolucionario, sino que está limitado en el terreno del modelo productivo dentro del sistema capitalista. Sin embargo, el sindicalismo puede servir para la organización de la clase trabajadora y aspirar a tomar los medios de producción y autogestionarlos. No obstante, si los proyectos autogestionarios no salen de la economía de mercado, no supondrá una transformación de raíz.

Movimiento estudiantil. El ámbito educativo en donde actúan, los y las estudiantes encontrarán una gran limitación en cuanto a reivindicar un modelo alternativo al actual orientado cada vez más a los mercados. Así pues, los modelos educativos inspirados en la enseñanza libre dentro de una sociedad capitalista es muy limitado precisamente por las regulaciones de los Estados y la financiación que requieren. Es impensable un modelo educativo de esta índole en la sociedad de clases.

Los servicios públicos. En este ámbito tan polémico entre anarquistas, la limitación está precisamente en la financiación, que como mucho en esta sociedad capitalista, si no queremos que se privaticen la Sanidad, Educación, suministros y demás, dicha financiación solo podría venir de los presupuestos generales del Estado, sin permitir la injerencia de empresas privadas. Aunque en su gestión puedan darse más peso en la comunidad que en la administración del Estado.

La lucha antirrepresiva. Este es el ámbito donde más desgaste económico, físico y psicológico suponen por los pocos resultados que se consigue a pesar de los grandes esfuerzos invertidos. Es lo que tiene cuando supone un enfrentamiento contra una fuerza mayor, que es el brazo armado del Estado. Su principal limitación es la necesidad de redes de apoyo muy amplios para superar el aislamiento y la sobrecarga de la militancia así como los altos riesgos que corren.

Los movimientos rurales y campesinos. Hablar de tales movimientos en los países capitalistas avanzados no tendría mucho sentido más allá de pequeñas cooperativas de agricultura ecológica, cuya limitación reside en el poco peso que tiene el campo además de una ausencia total de movimientos campesinos. Pero no así suceden con los países latinoamericanos en los cuales existen movimientos campesinos e indígenas fuertes. Si bien el campesinado entraría dentro de la clase obrera, su ámbito de actuación no es el mismo que el del proletariado urbano, además de que los conflictos inmediatos en los campos no son los mismos que en las ciudades. Además, aunque los movimientos campesinos e indígenas consigan tierras y constituyan territorios autónomos, se encuentran en la periferia de los núcleos capitalistas que son las ciudades.

Las luchas por la vivienda y los barrios. Aunque uno de los puntos fuertes de estas luchas sean la construcción del tejido social local, su principal limitación es el territorial al darse en el ámbito local. No obstante, tiene una gran potencialidad si se conectan con otros sectores en lucha.

Las limitaciones que vemos en cada sector en lucha hace que únicamente adopten una postura defensiva, tratando solamente de resistir las embestidas del neoliberalismo. Si miramos hacia el enemigo, podemos ver cómo desde los años ’70 el neoliberalismo desde que surgió como salida hacia delante de la crisis de entonces, está continuamente yendo a la ofensiva: atacando primero al bloque soviético y buscando alianzas con Estados europeos, atacando continuamente los derechos laborales y sociales, apoyando y promoviendo golpes de Estado en Latinoamérica y América Central, etc, hasta hoy en día con la implantación del euro y la UE, haciendo retroceder en materia de derechos laborales en cada reforma laboral, metiendo mano a los servicios públicos estatales como Educación, Sanidad, pensiones, aguas, etc, y ahora con el TTIP que permitirá menos regulación en protección medioambiental, más retrocesos en derechos laborales, más poder para las multinacionales y fondos de inversión con tribunales privados supranacionales que pueden juzgar a gobiernos que perjudiquen sus tasas de beneficios, entre otras cosas.

Es por ello que nos preguntaremos, ¿cómo puede ser que continuamente el neoliberalismo esté a la ofensiva mientras que los movimientos sociales estamos siempre a la defensiva? Y esto es un problema que viene dado, principalmente, de la falta de políticas de alianza entre sectores construídos bajo un denominador discursivo común, es decir, una hoja de ruta con propuestas y reivindicaciones que permitan avanzar, no solo resistir. Y este avance solo puede venir por la articulación de un movimiento popular multisectorial, pues solo así podemos superar las limitaciones que vienen en cada sector en lucha. Decir que esto solo son pequeñas pinceladas con la pretensión de que sirvan como aporte de cara a construir futuras hojas de ruta y que posiblemente me deje muchas cosas en el tintero. Pondré a continuación unos breves ejemplos:

—Comenzaremos pues con el movimiento estudiantil, que tiene muchas conexiones con el mundo laboral puesto que la mayoría de estudiantes entrarán, después de su formación, al mercado laboral. Cada vez la línea se hace más difusa entre el mercado laboral y la formación, que se ve en las prácticas de empresa tanto de FP como de Universidad. Además, con este nuevo panorama laboral en el cual se introdujo la formación continua y los conceptos de recualificación, en realidad suponen la necesidad de «reciclarse» de las trabajadoras para seguir las demandas de competencias en el mercado laboral. Es por ello que necesariamente el movimiento estudiantil tenga que tener conexiones con el sindicalismo (de clase).

—Ahora, ante la precariedad laboral, el paro y la disminución del poder adquisitivo de la clase trabajadora, el acceso a una vivienda digna también se ve dificultada, así como el problema de los desahucios, por lo que necesariamente tendrán que conectarse con las luchas por la vivienda y también contribuir a construir un tejido social que rompa el aislamiento y poner en práctica así el apoyo mutuo y la solidaridad en los barrios. También, debido a la gentrificación que sufren los barrios por la especulación inmobiliaria y la conversión de los barrios en espacios de ocio consumista, se plantea la necesidad de abrir espacios políticos y sociales que contrarresten la cultura consumista e hiperindividualista de las sociedades capitalistas y constituyan focos de resistencia.

—Y puesto que todo movimiento contestatario recibirá la represión del Estado, es imprescindible que la cuestión antirrepresiva tenga inserción en todos los sectores y sea visibilizado como un problema que afecta a todas y que todas pueden sufrirlo.

Una estrategia de ofensiva pasa primero por reconocer que cada ámbito de lucha y sus problemas no son problemas separados y específicos, sino que tienen origen en una estructura material común, que es el capitalismo en su fase neoliberal y los Estados modernos que lo sustentan. Dicha estrategia ofensiva no consiste en el ataque a los símbolos del capitalismo y al Estado ni en las posiciones vanguardistas de una minoría militante, sino que debe surgir por la articulación política de todo el movimiento popular, que no solo sea capaz de arrancar victorias en cada sector, sino que tenga capacidad para materializar alternativas que trasciendan el propio sector. Así por ejemplo, para poder poner en marcha proyectos educativos alternativos, son necesarios no solo tomar los centros para la gestión comunitaria, sino también tener inserción en los barrios y en el mundo laboral fomentando los valores de lo común para que no queden en proyectos marginales. A partir de este punto, la articulación política de los movimientos debería enfocarse en programas que respondan a las necesidades del momento y ponerlas en marcha en cada contexto, teniendo como bases el anticapitalismo, el apoyo mutuo y la solidaridad, la autonomía y la horizontalidad, así como los feminismos, el internacionalismo y el antirracismo.

Somos conscientes de que todavía estamos muy lejos de poder plantar una estrategia ofensiva contra el sistema capitalista, y esto es precisamente a que, como anarquistas en particular, no estamos construyendo las bases sociales que serían la fuerza social que nos permita articularnos como fuerza política. Por eso, debemos plantearnos la inserción social como primer paso para la ambiciosa tarea de transformación social revolucionaria. Debemos ser capaces de dar respuestas a los problemas inmediatos y potenciar los movimientos sociales como estrategia a corto plazo para arrancar pequeñas victorias y acumular fuerzas a partir de ello para poder aspirar a objetivos mayores. La ofensiva implica el combate político-social directo contra el sistema capitalista y la agudización de la lucha de clases impulsada por un movimiento popular amplio y articulado políticamente.

Comuna de Shinmin: La gran olvidada (I)

No son pocas las veces que, como anarquistas (o al menos, como analistas de la historia) hemos reconocido el gran valor y hemos exaltado las prácticas a contracorriente de las regiones libertarias de Ucrania y las colectividades españolas de la Guerra Civil. Tanto es así, que a veces, olvidamos mencionar la apoteósica pugna que tuvo lugar en el extremo oriente, concretamente al sur de la región de Manchuria, entre las actuales Corea del Norte y China.
Este proyecto comunista libertario, bañado en las ideas de Kropotkin y nacido en 1929, fue conocido como La Comuna de Shinmin (o Provincia Libre de Shinmin).

ANTECEDENTES HISTÓRICOS

Antes de abarcar el tema en sí, debemos remontarnos al contexto histórico y a la serie de causas que confluyeron en la comuna libertaria.

La Corea de finales del siglo XIX siempre estuvo bajo la bota del japón imperial y de su propio gobierno local, factor que contribuyó enormemente en sembrar el descontento generalizado y a potenciar el movimiento antiestatista y anticolonialista, por añadidura.

Esto nos lleva a que en 1894, al sur de Corea, estallara una revolución de caracter campesino contra todas las formas de poder monárquico que avasallaban constantemente al pueblo coreano, ya fueran japonesas, chinas o incluso, locales. Esta revolución se conoce históricamente como la Revolución Campesina de Dongha y sus consignas eran, ya entonces, próximas a las ideas libertarias, tales como: «por la igualdad de todos los hombres».
Por supuesto, esta revolución fue aplastastada por el imperialismo japonés.

El siguiente antecedente lo encontramos ya a principios del siglo XX.
En 1919, el 1 de Marzo, surge el Movimiento de Independencia de Samil, un levantamiento de caracter nacionalista apoyado por decenas de organizaciones anarquistas y que fue brutalmente reprimido y acallado, de nuevo, por la ocupación nipona, saldándose con aproximadamente 7500 muertos y 16000 heridos.

El tercer y último detonante lo encontramos en 1925, cuando el imperio japonés legisla la «Ley de Preservación de la Paz», que grosso modo, vino a poner de manifiesto que cualquier organización que tuviera como carácter combatir o cuestionar el nacionalismo japonés debía quedar prohibida. Por razones obvias, esto incluía a todas las organizaciones anarquistas tan presentes en diferentes ámbitos de la sociedad coreana de aquél entonces.

INFLUENCIAS ANARQUISTAS Y DESARROLLO PRE-REVOLUCIONARIO

Situándonos de nuevo allá por 1920, dos factores estaban siendo clave en la participación activa de la población en la política revolucionaria.

  1. Las condiciones materiales de la zona eran un caldo de cultivo idóneo para que estallase una revolución o un proyecto libertario de grandes magnitudes.
  2. El impulso revolucionario que supuso el retorno de exiliados como Baek Jeong-gi (un referente en la militancia anarquista coreana).

Las ideas anarquistas se acoplaban a todas las capas de la sociedad, expandiéndose. Los trabajadores estaban sumamente concienciados de que el imperialismo nipón tenía como único fin someter a su voluntad al pueblo coreano y, la burguesía local, tan sólo anhelaba independizarse con la intención de erigirse al poder.

A medida que aumentaba el impulso organizativo anarquista, paralelamente, lo hacian también las detenciones, los encarcelamientos y las ejecuciones (todo llevado a cabo por la policía ideológica japonesa).
Vemos algunos ejemplos en los 10 detenidos de Liga Bandera Negra, en 1925, por su militancia o en los 5 trabajadores, también detenidos, esta vez al año siguiente, por difundir un manifiesto de tendencias claramente libertarias.

La labor de expansión anarquista no solo se daba en la península, sino que también trataba de generar un apoyo internacional.
Un claro ejemplo de ello fue la creación de la organización «Revuelta» (Futeishya), en 1922, formada por algunos militantes anarquistas coreanos (como Park Yeol o Jeong Tae-sung) junto a militantes anarquistas japoneses en pleno corazón del imperialismo.
Esta labor internacionalista sirvió como revulsivo para crear la Federación Anarquista del Este, con organizaciones libertarias de multitud de paises del extremo oriental y del sudeste asiático, tales como: Corea, China, Japón, Taiwán, Filipinas, India y Vietnam.

En 1928 esta federación consiguió publicar un periódico (llamado «El Este») y aprobar la base teórica del «Manifiesto de la Revolución Coreana».
Su consigna principal era muy similar a la famosa «UHP«. Decía así:

«Unámonos, proletariado de todo el mundo y sobre todo de las colonias del este para derrotar al capitalismo internacional e imperialista”

En 1925, en Taegu (Corea), numerosos anarquistas que volvían del exilio en japón conformaban organizaciones confraternizadas con otras, situadas al otro lado del océano.
Por ejemplo, los actos cooperativos entre la «Liga de los Revolucionarios» (Corea) y la «Sociedad de la Juventud Negra de Tokio» (Japón).

Dejando de banda por un momento el internacionalismo y retornando a la península, debemos destacar también los aportes teóricos de militantes coreanos de personajes como Yu Ja-myeong o Shin Chae-ho, articuladores de procesos federativos regionales basados en las ideas de Bakunin y Kropotkin.

Shin Chae-ho fue el escritor del anteriormente mencionado «Manifiesto de la Revolución Coreana», en un intento de organizar el movimiento anarquista.
Este Manifiesto consistía en un plan de acción y análisis dentro del contexto de guerra independentista y en la necesidad de organizar el movimiento anticolonial, así como profundizar en el conflicto de clases.

El escrito aportaba parágrafos tan interesantes como el siguiente (sobre distinguir entre revolución social y revolución política):

«La revolución en el pasado fue una revolución en el que la gente permaneció siendo gobernada al igual que antes, a pesar de que el poder de “A” fue trasladado a la fuerza de “B” por la llamada revolución, porque la gente  era esclava del estado y dominada  por  el  poder  de  la  clase privilegiada  que mantuvo  el  control  sobre  el pueblo.”

Un aporte sumamente significativo para la época, haciendo hincapié en que la revolución ha de ser «directa». Es decir, hecha por y para el pueblo.
El concepto de «nación» también es cuestionado. A cambio de este se glorifica el de «pueblo»: «el pueblo es tangible y la nación no».

Este manifiesto, incitaba al levantamiento del pueblo en armas como único camino para su emancipación.

Con esta consigna y siguiendo las líneas de acción descritas por el planteamiento teórico de Chae-ho, surge, en 1924, la Federación Anarquista Coreana. Lo hace en la clandestinidad, debido a la persecución nipona.
La federación consigue expandirse hasta crear núcleos organizados a lo largo y ancho de la península, de los cuales destacan los situados en Seoul, Pyongyang, Manchuria e Icheon.
La principal labor que tendrá esta nueva organización será la de repartir propaganda y publicidad de índole anarquista con la intención de agitar a las masas. Pero esta no será su única función. También destacarán por impulsar la creación de sindicatos, movimientos estudiantiles y campesinos y, por una labor más (importantísima): organizarán las autodefensas activas y la resistencia contra la ofensiva imperialista de Japón

En 1929 tomarán el nombre de Federación Anarquista-Comunista de Corea (FACK) y uno de sus militantes más destacados, Kim Jong-jin propondrá impulsar la revolución en el norte de Corea, al sur de Manchuria, destinando todos los recursos de la FACK a ese lugar.


Hasta aquí la primera parte sobre la Comuna de Shinmin. Hemos tratado de sintetizar un poco los inicios, las causas y la tesitura del momento en los años precedentes a la desconocida revolución.

En la siguiente entrega traremos el desarrollo de la comuna y su caída y haremos algunos apuntes más que creamos necesarios.


Bibliografía:

  • Revolución anarquista en Corea – Emilio Crisi
  • El anarquismo en Corea – Hwang Dongyoun

[Recomendación] Lectura: Las clases en la sociedad capitalista

De nuevo, clases sociales. Si bien los tiempos han cambiado y que la actual coyuntura no se puede equiparar a los pasados siglos, las estructuras económicas permanecieron invariables pese a sus formas. Hablar actualmente de sociedad de clases y lucha de clases no es para nada descabellado, puesto que el sistema económico dominante sigue siendo el capitalista. El argumento principal que sostiene el concepto de clase es que la sociedad está dividida entre las que carecen medios de producción y solo pueden vender su fuerza de trabajo, y las que los poseen y por tanto, se llevan el fruto del trabajo ajeno a cambio de pagarles un salario. Esta base escueta, no obstante, nos llena de lagunas, sobre todo cuando actualmente los límites entre clase trabajadora y burguesía se han vuelto difusos y se suele tomar el nivel de rentas como medida para clasificar de qué clase social eres. Aunque sí es cierto que las clases sociales no son homogéneas, pero clases sociales solo hay dos. Las diferencias en su interior se debe, por tanto, a las capas sociales, y aquí si se tendría en cuenta el nivel de rentas. Por ejemplo, un ingeniero sigue siendo clase trabajadora aunque cobre 3000€ netos al mes, pero por muy buenas condiciones laborales que pueda tener, no posee medios de producción ni puede tomar decisiones sobre él y además, el fruto de su trabajo no le pertenece. A la misma clase trabajadora pertenece el temporero sin contrato que recoge naranjas en una época de cosecha, pues comparte con el ingeniero la no posesión de medios de producción, ni puede tomar decisiones sobre éste ni su trabajo le pertenece. La diferencia está en sus condiciones coyunturales, lo que hace que pertenezca a una capa social más baja. Pero entonces, ¿dónde situamos a las trabajadoras por cuenta propia, es decir, autónomas? ¿Existe realmente la clase media? ¿Y la pequeña burguesía? ¿Cómo se relaciona el conflicto capital-trabajo?

Por otro lado, es interesante cómo en el texto las clases sociales no se asocian expresamente a un grupo social sino como una relación social mediada por cosas, sean medios de producción, capital o dinero.

De todos modos, animamos a profundizar en la cuestión en este artículo que rescato de la hemeroteca de materiales generados en el mundillo libertario:

Las clases en la sociedad capitalista

PD: Agradecería al personal que desease expresarse, no opine en base a mi reseña sino que lo haga tras haber leído el texto.

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