Balance de fin de año. Unas barricadas que abren nuevos caminos

Prólogo

Recapitulamos un año en el cual los conflitos sociales se intensificaron al comienzo de este nuevo curso político en septiembre. Sin lugar a dudas, este último trimestre las batallas se han contado desde América Latina. Vimos desde el otro lado del charco las columnas de humo en Santiago de Chile, Quito tomado por el pueblo, a Evo salir del pais y ver que las calles de las ciudades bolivianas son tomadas por militares y opositores, con un pueblo que resiste. Desde aquí sentimos el olor de la sangre y el fuego de las barricadas, junto con las voces de justicia social se huelen y se oyen hasta en el Norte Global. En el resto del mundo, nos duele y llena de rabia la invasión de Turquía sobre Rojava, la huelga general por las pensiones en Francia, las revueltas tras la publicación de la sentencia del Procés en Catalunya y más que detallaremos.

Acontecimientos

Comenzando por Ecuador, el anuncio del paquetazo que concertó el gobierno de Lenin Moreno con el FMI hizo que estallase el 2 de octubre una revuelta popular contra las medidas neoliberales que pretendía aprobar. Una de las medidas más sonadas es el decreto 882 que consistía en la subida del 120% de la gasolina, junto con reducciones de salario, días vacacionales y despidos en el sector público, y una reforma laboral precarizadora. Las protestas comenzaron con un corto paro de empresarios del transporte, a la que luego se alzaron las comunidades indígenas, destacando el papel de la CONAIE de organizar la gran marcha sobre Quito, la capital. Con la oleada de protestas, el gobierno decretó el Estado de excepción y se trasladó a Guayaquil. El toque de queda también se dio en territorio indígena contra las fuerzas del gobierno. Tras una huelga general el 9 de octubre y protestas masivas de obreros y estudiantes, el gobierno se sentó a negociar el día después del 12 de octubre, día que alcanzó el pico de movilizaciones populares, y da marcha atrás a la subida de la gasolina, pero manteniendo el resto de medidas del paquetazo. En estas negociaciones se intentaron excluir a los sindicatos y organizaciones populares. De las protestas, el balance de heridos y detenidos superan los miles.

Después vino Chile, el estallido social se produjo tras unas protestas estudiantiles fuertemente reprimidas que organizaron coladas masivas en el metro contra la subida de 30 pesos en la tarifa del metro de Santiago. Ello crispó más aún el descontento social hacia el gobierno de Sebastián Piñera y las movilizaciones contiunaron. A la oleada de protestas, se adhirieron la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y la Confederación de Estudiantes Chilenos (CONFECH), y el día 4 de noviembre organizaron una huelga general en conjunto con el movimiento popular. La respuesta de Piñera fue decretar el Estado de excepción sacando el ejército a las calles ante el desbordamiento de los Carabineros por el pueblo. La respuesta del pueblo fue la solidaridad y pronto escaló a una revuelta por el costo de vida tras tantos años de políticas neoliberales, entre las que destacan las AFP, los bajos salarios… A pesar de los muertos y heridos, las movilizaciones siguieron masivas obligando a Piñera a derogar el alza del transporte público y anunciar unas reformas mínimas tratando de mantenerse en el gobierno. Ante ello, los partidos de izquierdas impulsan una Asamblea Constituyente con el fin de redactar una nueva constitución que supere la de 1980.

Seguimos con Colombia, donde destacamos la vuelta a la lucha armada de las FARC, el paro nacional y las movilizaciones populares contra la corrupción, el asesinato de líderes sociales y las políticas neoliberales de Iván Duque, fuertemente reprimidas por la ESMAD. Pese a la fuerte represión desatada y el toque de queda en Bogotá y Cali, las protestas lograron desbordar a la ESMAD y desmentir la desinformación del gobierno acerca de las reformas neoliberales que pretendía implementar.

En Centroamérica, el 13 de julio estallaron protestas masivas por la mala gestión de la ayuda humanitaria, el desprecio hacia el pueblo y los escándalos de corrupción del gobernador Ricadro Roselló. Tras varias huelgas generales y movilizaciones masivas, el pueblo logró la renuncia del gobernador. Asimismo, en Haití se dieron protestas masivas contra el gobierno del empresario Jovenel Moise y el Partido Haitiano TetKale. Haití es uno de los países más golpeados por la crisis, y el cual el gobierno estaba negociando más reformas neoliberales con el FMI. En Honduras, las protestas continúan contra el gobierno de Juan Orlando López.

El 11 de noviembre, Evo Morales sale del gobierno resultado de un golpe de Estado orquestado por las fuerzas armadas y la policía, con una serie de protestas callejeras impulsadas por la derecha. La salida de Evo fue marcada por el incumplimiento del mandato anti-reeleccionista y salió derrotado de un referéndum para la reelección presidencial. La escalada de la violencia por parte de la derecha en las protestas callejeras, con barricadas y quemas de edificios gubernamentales, finalmente hizo culminar el golpe de Estado obligando a Evo y su familia a salir del país, ante una derecha filofascista que logró captar buena parte del descontento popular y tuvo el apoyo de las fuerzas armadas.

En Oriente Medio, uno de los hechos más relevantes ha sido la invasión de Turquía sobre Rojava a principios de octubre, una amenaza que se hizo real contra la autonomía kurda construida al norte de Siria. Tanto EEUU como Rusia que en algún momento ayudaron a los kurdos, se retiraron de la zona dejando vía libre a la ofensiva turca. De mientras, al gobierno de Assad tampoco le interesaba una autonomía kurda dentro de su territorio, y trata de acabar con ella intentando subordinarla al Estado sirio como condición para recibir ayuda militar. Además, a Assad le vale para recuperar los pozos bajo control de la administración democrática. A pesar de esta grave situación, tanto la población como las milicias YPG/YPJ decidirán resistir y luchar contra este ataque.

Aterrizando en Europa, en Francia estas navidades los y las trabajadoras del transporte público siguen en huelga casi un mes en defensa de las pensiones. Están dispuestos a seguir los paros hasta que retiren la reforma de las pensiones. La reforma de Macron según la opinión de los sindicalistas, supondría acabar con un sistema de reparto más solidario por uno individualista con 42 regímenes. Finalmente, en Catalunya, la publicación de la sentencia del Procés ha desencadenado una nueva oleada de protestas por todo el territorio traducido en cortes de carreteras, cierres en la frontera de La Jonquera y disturbios en las capitales de provincia.

Unas notas finales

Dejamos este año con unos escenarios interesantes, y muchos acontecimientos más que habré dejado en el tintero. Latinoamérica se debate entre las luchas populares en clave de liberación y la reacción neoliberal y filofascista de los intereses de EEUU sobre el continente, en medio de la descomposición social tras años de políticas extrativistas, apropiación de tierras indígenas y sucesivas dictaduras militares y gobiernos títeres. Tenemos las miradas puestas sobre estas luchas populares por el potencial que tiene y la repercusión que tendrán sobre el primer mundo. El destino de Rojava aún es incierto. La invasión de Turquía sobre Rojava responde a la política genocida de Erdogan que pretende eliminar a la población kurda del mapa político, negar su existencia como pueblo. Este hecho ha traído también como consecuencia el resurgir de las células latentes del Daesh.

Fuera de los conflictos, es positivo que dejemos un espacio para mencionar los avances en la organización popular y en nuestras propias organizaciones políticas. En Catalunya, a parte del tema de la sentencia y las protestas, se desarrolló el I Congrés d’Habitatge de Catalunya los días 16 y 17 de noviembre tras un año de preparativos. Esto supone un gran paso en el movimiento por la vivienda, que hasta entonces eran grupos locales de barrio y ahora comparten campañas y programas comunes. Una apuesta ambiciosa para un problema que afecta a la clase trabajadora de Barcelona. También en el plano sindical, la CGT gana afiliaciones y se posiciona como 3er sindicato en Catalunya.

De nuevo, en América Latina varias organizaciones políticas anarquistas anuncian el relanzamiento de CALA (Coordinación Anarquista Latinoamericana) para acercar las organizaciones del anarquismo especifista en Uruguay, Argentina, Brasil… con vistas hacia una articulación mayor, el acercamiento de dichas organizaciones, el desarrollo de análisis de coyuntura más precisos y definición de objetivos para el período que se abre en el continente. La coyuntura de un aumento de las luchas populares exige una articulación política a la altura de las circunstancias para construir el poder popular bajo el socialismo libertario.

Cabe destacar igualmente el repunte de las movilizaciones contra el cambio climático, una amenaza constante que no podemos pasar por alto, cuyo origen está en el sistema capitalista. Las cumbres climáticas fracasan una tras otra porque ningún país está dispuesto a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Este 2020 esperamos que nos depare más luchas sociales en una crisis económica que no va a terminar y que está siendo la excusa para aplicar recetas neoliberales. Ante la ruptura del consenso social, la crisis climática y el augue de la ultraderecha, no hay más salida que la organización popular y la construcción de un proyecto político para la clase trabajadora con base en el socialismo libertario.

Que este año nos traiga un ciclo de luchas llenas de victorias para la clase trabajadora.

La Revolución asturiana de 1934 y el papel de la CNT

Por Borja M. Barriobero (https://twitter.com/borjalibertario)

 

Para entender la Revolución asturiana de 1934, así como la Revolución social puesta en marcha en 1936, hay que estudiar atentamente las innumerables acciones e insurrecciones que el proletariado hispano llevó a cabo desde los albores del asociacionismo obrero en la década de los sesenta del siglo XIX. La revolución de la que nos vamos a ocupar en el presente artículo, la de Asturias, la que hizo nacer la “Comuna asturiana”, nombre que recibió en honor de la memorable Comuna de París, no puede entenderse como una acción espontánea realizada por una masa de incontrolados obreros que sabían lo que tenían que destruir pero no qué construir, sino todo lo contrario. La revolución de Asturias tiene sus raíces en la conciencia popular, en más de medio siglo de luchas e insurrecciones, que lejos de solo servir para asustar a la vieja oligarquía parasitaria y aristocrática, también servía para entrenar a la clase trabajadora para su fin más preciado, esto es, la emancipación, por vía revolucionaria, económica, política y cultural de la clase trabajadora. Este entrenamiento, al cual un ilustre líder anarquista como fue Joan García Oliver llamaría gimnasia revolucionaria, sirvió al proletariado para pensar y organizar, en todos sus aspectos, la nueva sociedad que estaba aun por nacer.

Pero para entender la insurrección asturiana primero hay que entender la evolución de la Segunda República española nacida el 14 de abril de 1931. Todas las promesas y discursos del republicanismo liberal, así como las del socialismo democrático, que se hicieron en los Pactos de San Sebastián, fueron diluyéndose cada vez más en el pozo de las miserias de la clase trabajadora, pues ninguna de las reformas prometidas llegaba a tiempo ni arreglaba el problema de raíz que fustigaba día y noche al proletariado. Cuando llegó al poder del gobierno, tras las elecciones del 19 de noviembre de 1933, la CEDA de José María Gil Robles junto con el Partido Radical de Alejando Lerroux, el fracaso de la República como solución de los problemas al pueblo español se hizo más que patente. De esta forma la CNT se dirigía a la UGT, la cual desde un primer momento había defendido a la Segunda República española.

«Causas ajenas a la organización confederal en general, impidieron a ésta dirigirse antes a la clase trabajadora, como hubiera sido su deseo. Reunido el pleno nacional con la representación de todas las regionales, estudió detenidamente la situación política y social de España, constatando que, tanto las libertades individuales como los derechos ciudadanos se encuentran en la actualidad restringidos y conculcados como en los peores tiempos de la monarquía. Los daños de represión consecutiva por parte de los elementos republicanos y socialistas que han gobernado el país, han dado la razón, a lo propagado por la Confederación Nacional del Trabajo en el sentido de que la República, como todos los regímenes conservadores y democráticos, no puede dar satisfacción a las necesidades y aspiraciones de la clase trabajadora.

Y considerando que la conducta de la República española tiende a conducir al país a la implantación del fascismo, el Pleno determina marcar la posición de la organización, demostrando a través de ella a la clase trabajadora que la Confederación Nacional del Trabajo, respondiendo a su trayectoria revolucionaria, y atenta a las manifestaciones de los organismos representativos de la U.G.T., está dispuesta, como siempre, a contribuir con todas sus fuerzas a todo movimiento revolucionario que tienda a la manumisión de toda, pero toda, la clase trabajadora, sin que esta manifestación harto conocida implique compromiso o pacto alguno con fuerzas o partidos políticos.

Por lo tanto, la Confederación Nacional del Trabajo emplaza a la U.G.T. a que manifieste clara y públicamente cuáles son sus aspiraciones revolucionarias. Pero téngase en cuenta que al hablar de revolución no debe hacerse creyendo que se va a un simple cambio de poderes como el 14 de abril, sino a la supresión total del capitalismo y del Estado.

Aceptan y acuerdan por unanimidad Andalucía, Centro, Galicia, Cataluña, Baleares, Norte, Asturias, Levante, Aragón, Rioja y Navarra.»

Con la publicación de este texto, se dejaba patente la necesaria alianza revolucionaria de las distintas organizaciones obreras para hacer la ansiada revolución, aprovechando la llegada al poder del “fascismo blanco” de Gil Robles y Lerroux. Las agitaciones obreras en las calles de la geografía española empiezan a expandirse rápidamente para impotencia del gobierno. Entre huelgas y manifestaciones llega octubre de 1934, la clase obrera asturiana también proclama la huelga general revolucionaria y se lanza a por el todo, dominando toda la cuenca minera y la región de Oviedo.

Sonaban campanas de guerra por toda España, pero especialmente en la zona minera asturiana. En marzo de 1934, la CNT firma finalmente el tan ansiado pacto de unión obrera y sindical con la UGT con el objetivo exclusivo de aunar fuerzas para el cometido final: la revolución social. Se perfilaba así la guerra proletaria contra el régimen burgués y el “fascismo blanco” que gobernaban la República española.

Ya es octubre en aquella España del proletariado revolucionario, de la agitación sindical, del ojo por ojo contra la patronal. Y más que carbón, lo que se respira en toda la cuenca minera es olor a emancipación. La revolución, aun así, no se expande por toda la geografía española, sino que se perfila en Asturias, en forma de revolución obrera, y en Cataluña, en forma –aparentemente- de revolución política.

La revolución en Asturias no fue un acto espontáneo, por sus formas y procedimientos parecía que llevaban años preparándolo al dedillo en un despacho, pues para sorpresa de muchos (del Estado principalmente) las defensas del Gobierno fueron barridas el primer día por la clase trabajadora. Los revolucionarios se hicieron dueños completos de Asturias en 24 horas. Quizá, y así lo asegura el periodista anarquista Manuel Villar, el primer triunfo de esta revolución se debió a que no tuvo adjetivos, es decir, no fue una revolución socialista, anarquista o bolchevique, sino una revolución hecha por todo el pueblo asturiano, por todos los elementos ideológicos y procedimentales, incluso por los sin partido y sin organización. Era una revolución hecha por todo el pueblo y para todo el pueblo.

Los primeros conatos revolucionarios empiezan en la madrugada del 5 de octubre de 1934. En pocas horas la insurrección se va extendiendo por toda la cuenca minera, desde Avilés a Gijón, pasando por Pola de Lena y Puerto Pajares, e incluso hasta Palencia y León. La dinamita fue el arma más poderosa de los revolucionarios, sobre todo hasta que socializaron las fábricas de armas, pues gracias a la dinamita cercaron todos los cuarteles de la Guardia Civil para así tener toda Asturias bajo su control en escasas horas. Con cada población que va siendo liberada por el proletariado revolucionario, se establece rápidamente un sistema anticapitalista, anarquista allá donde la CNT tenía mayor presencia, y bolchevique allá donde la UGT (junto al PCE) era mayoritaria. En la mayoría de lugares quedó suprimida la circulación del dinero y el consumo, ante el desabastecimiento, quedó reglamentado por un comité de abastos y otro de distribución. Como intérprete de la voluntad popular y de las demandas de la propia revolución, la Alianza Obrera (CNT, UGT, PSOE y PCE) establecía un Comité Revolucionario en cada Concejo (municipio) que tuvo como función establecer las medidas y normas necesarias para el curso positivo de la insurrección obrera. Las distintas directrices que lanzaban cada Comité revolucionario era un ejemplo gráfico de las distintas doctrinas ideológicas que componían la revolución asturiana. Este ejemplo se podía ver perfectamente en el Comité revolucionario del Concejo de Mieres, el cual era bolchevique cien por cien, y el Concejo de Grado, el cual era de filiación anarquista. Así mismo, la población de Sama se convirtió en el cuartel general del socialismo y bolchevismo, mientras que La Felguera fue la central del anarquismo y anarcosindicalismo.

En el aspecto económico y de consumo los procedimientos fueron muy diversos, según si la zona era más afín al socialismo o al anarquismo. Incluso en muchas localidades los comités revolucionarios eran mixtos y estaban compuestos de igual manera por socialistas, comunistas y anarquistas. Se pudieron ver pueblos donde la moneda fue integralmente abolida, en otros se requisaron los bienes de consumo para proceder a su reparto equitativo, en otros tan solo se requisan y reparten los bienes de consumo más indispensable para repartirlos igualitariamente mientras se mantiene el dinero para conseguir otros productos no considerados elementales. Pese a que parece que Asturias entera ha sido liberada por los revolucionarios, los hombres del General López Ochoa y del General Bosch comienzan a llegar a las distintas regiones asturianas, con la inestimable ayuda de los Regulares de África, para sofocar el último reducto de la revolución.

¿Cómo fue la reorganización económica? Tal empresa fue abordada desde diversos flancos, por una parte tenemos el sector del abastecimiento, el cual se caracterizó por el hecho de que cada Comité revolucionario se hizo cargo de socializar los productos de primera necesidad ante el desabastecimiento provocado por la insurrección. Todo establecimiento dedicado a los comestibles quedaba en manos de los revolucionarios. Se adjudicaron una serie de delegados por barrio, los cuales participaban en los Comités de Abastos fijando la cantidad de productos necesarios para las familias de cada barriada. En el aspecto laboral también se constituyeron Comités de Trabajo, con la función de organizar las jornadas laborales, las horas y los niveles de producción, sobre todo en las fábricas de armas y en las minas. Tanto sanidad como transporte son también dos sectores totalmente socializadas y volcados a favor de las demandas de la revolución. Uno de comités más importantes en el devenir de la insurrección fue el llamado Comité de Guerra el cual era el encargado de utilizar teléfonos y enlaces para unificar a todos los Comités de Asturias, para que hubiera una perfecta coordinación y armonía entre éstos y siempre se tuviera constancia de cuantos hombres hay en la batalla, cuantos en reserva y cuantos haciendo función de orden público (vigilando los pueblos y servicios de información).

Para poder estudiar el papel del anarquismo en la Revolución de Asturias debemos poner nuestros ojos en el concejo de Langreo, concretamente en la población de La Felguera. Esta parroquia fue sin duda alguna el centro vital de la emanación del anarquismo en la insurrección asturiana de 1934. La Felguera fue el punto más importante de la lucha social en toda Asturias desde hacía décadas, llegando a albergar a unos cuatro mil militantes en el sindicato CNT de la zona. El ambiente que se respiraba en aquella región metalúrgica era de lucha, solidaridad y ansias de libertad. Los valerosos proletarios anarquistas de La Felguera demostraron con coraje y con valor que nada tenían que envidiar a las poblaciones de mayoría socialistas, como Sama. La parroquia comunista libertaria por excelencia supo cumplir muy bien su función para con la revolución al igual que para la propia población. Sin aplastar la iniciativa popular y respetando la libertad del individuo, La Felguera mostró un claro ejemplo de organización coherente, racional y eficaz en todos sus aspectos.

Los primeros chispazos revolucionarios de La Felguera y del concejo de Langreo los encontramos el día 4 de octubre, a un día del comienzo de la insurrección. Los hombres de La Felguera se preparan toda la noche para tal empresa y reúnen los 400 fusiles, las 6 ametralladoras pesadas y la abundante dinamita con la que cuentan. Los obreros no aguantan más las ganas de lanzarse a luchar contra quienes durante siglos han oprimido y vilipendiado al proletariado. El primer ataque por parte del movimiento anarquista de La Felguera se produce en la toma del Cuartel de la Guardia Civil. Dicha toma fue tremendamente dura y encarnizada, por lo cual los revolucionarios ordenaron a los habitantes de las casas colindantes que abandonaran sus viviendas en aras de evitar muertes inocentes. Finalmente, a las tres de la madrugada se consigue tomar el cuartel, mediante el uso de dinamita, causando la muerte a dos guardias civiles y a una de sus mujeres. Por la parte de los revolucionarios, cayeron en combate dos hombres. El resto de guardias civiles acaban rindiéndose ante el proletariado en armas.

A partir de este suceso, se pusieron manos a la obra con el triunfo de la revolución en toda la zona. El ayuntamiento quedó en manos del Comité Revolucionario, la iglesia fue incendiada, el convento de los frailes dominicos incautado y se socializaron los medios de producción y los víveres de primera necesidad. Seguidamente, ya afirmado el nuevo orden revolucionario, se hizo una gran asamblea popular donde asistió toda la población y se ratificaron los miembros del Comité Revolucionario, el cual se encargó de la reorganización económica y social sobre los preceptos del anarquismo.

El triunfo total del comunismo libertario en La Felguera hizo que el ideal anarquista se expandiera por todo el concejo rápidamente. Uno de los municipios donde llegó el anarquismo fue Valdesoto, el cual emitía esta nota una vez triunfada la revolución:

«El Comité Revolucionario de Valdesoto, al pueblo en general

Triunfante la Revolución social en infinidad de pueblos de Asturias y provincias, este comité se pone en relación con el pueblo para daros a conocer lo siguiente:

Según acuerdos del pueblo reunido queda abolida la propiedad privada y con ésta la moneda. El pueblo para mantener sus necesidades alimenticias o de otra índole debe dirigirse a los comités de reparto residentes en Lagarón y Paes los cuales entregarán vales para dirigirse a los comercios por toda clase de artículos.

El comité revolucionario advierte a todos aquellos compañeros que no se hayan incorporado al movimiento se den cuenta de la falta moral que cometen, y lo hagan inmediatamente. Si algún comerciante o almacenista se negase a dar artículos será inmediatamente juzgado por el Tribunal del pueblo.

Viva el Socialismo Libertario

EL COMITÉ»

Oviedo fue sin duda alguna el centro neurálgico de la revolución de Asturias y la población con mayor importancia, tanto para el bando revolucionario como para el propio gobierno republicano. En esta ciudad, el Comité Revolucionario no contó en un primer momento con los delegados de la CNT, pues eran mayoría los socialistas y así pretendieron mantenerse. De forma paralela los anarquistas conquistaron un buen puesto y una muy buena consideración mediante sus acciones e iniciativas.

Pero Oviedo no cae rápidamente en manos del proletariado revolucionario, cosa que acabará por pasar factura al devenir total de la insurrección. La Guardia de Asalto y los soldados del ejército español se habían afincado de buena manera en la Catedral de Oviedo; por una parte la CNT propone derribar el edificio mediante dinamita para acabar con el último reducto de la reacción, mientras que los socialistas instan a mantener la joya arquitectónica de la ciudad, como si la cantidad de vidas humanas que se estaban perdiendo fueran menos importantes que un elemento arquitectónico. Tal respeto a la Catedral acabó siendo un error táctico enorme, reconocido más tarde por los mismos socialistas, que no hizo más que prolongar la lucha encarnizada por toda la ciudad haciendo aumentar el número de vidas revolucionarias perdidas en la contienda. Ante tal situación, los socialistas acaban aceptando a los delegados cenetistas en el Comité Revolucionario viendo que las críticas e indicaciones de los anarquistas habían sido certeras.

El día 11 de octubre, ante la situación fatídica que está sufriendo Oviedo, y la cantidad de fuerzas republicanas que están llegando a la cuenca minera, el Comité llega al acuerdo doloroso de dictaminar que el movimiento revolucionario había tocado a su fin y que no podía vencer de ninguna manera. Incluso con la victoria ya en manos del Gobierno republicano, sus fuerzas de choque no muestran piedad alguna y hasta el último momento siguen aterrorizando a la población asturiana. Así lo explicaba en una nota el Comité Provincial Revolucionario el 15 de octubre:

«Estad prevenidos, hermanos proletarios; nuestra revolución sigue su marcha ascendente. De esta realidad que nadie se aparte; de nuestra potencia es un exponente la debilidad de las fuerzas enemigas, acusada en los procedimientos asesinos que emplean en la lucha, penetrando en las casas de Oviedo de los barrios pobres y degollando con la gumia en uso en las cabilas del Rif seres inocentes, niños en presencia de sus madres, provocando la locura de éstas, mártires por muchos conceptos, para luego rematarlas con fruición demoniaca.»

La Comuna de Asturias recibió el golpe mortal del cual no se repondría al caer Oviedo en manos del Estado. La revolución tocaba a su fin. La ciudad más importante había caído, la huelga general había sido sofocada en toda España y Lerroux-Gil Robles tenían las manos libres para aplastar a aquel pueblo que se había levantado contra la opresión. El 18 de octubre de 1934 tocaba a su fin oficialmente la revolución de Asturias, y así lo anunciaba el Comité Provincial Revolucionario en el que sería su último comunicado:

«A todos los trabajadores:

El día cinco del mes en curso comenzó la insurrección gloriosa del proletariado contra la burguesía, y después de probada la capacidad revolucionaria de las masas obreras para los objetivos de gobierno, ofreciendo alternativas de ataque y defensa ponderadas, estimamos una tregua de lucha, deponiendo las armas en evitación de males mayores. Por ello, reunidos todos los comités revolucionarios con el provincial, se acordó la vuelta a la normalidad, encareciéndoos a todos os reeintegréis, de forma ordenada, consciente y serena, al trabajo. Esta retirada nuestra, camaradas, la consideramos honrosa por inevitable. La diferencia de medios de lucha, cuando nosotros hemos rendido tributo de ideales y de hombría en el teatro de la guerra, y el enemigo cuenta con elementos modernos de combate, nos llevó por ética revolucionaria a adoptar esta actitud extrema. Es un alto en el camino, un paréntesis, un descanso reparador después de tanto ‘surmenaje’. Nosotros, camaradas, os recordamos esta frase histórica: Al proletariado se le puede derrotar, pero jamás vencer.

¡Todos al trabajo y a continuar luchando por el triunfo!

18-10-1934.»

Al día siguiente, la clase trabajadora volvía al trabajo con normalidad, como habían hecho hasta ahora, pero sabiendo que la victoria para el proletariado llegaría tarde o temprano, y que por ello no había que bajar la guardia. Esta fue la historia de la Comuna asturiana.

Cumbre del G-7 en Biarritz: Crónica de un esperpento anunciado.

Cuando identificamos que el sistema capitalista en el que se nos obliga a malvivir es el causante de nuestras miserias, desgracias y violencias que sufrimos; la resistencia se vuelve una válvula de escape natural y necesaria para mantener mínimamente la cordura. Las clases dominantes conocen los cauces que tomarán estas resistencias, tanto en lo individual como en lo colectivo, y por eso mismo, espolear nuestra creatividad y ampliar nuestro imaginario de lucha se torna en una táctica fundamental. La lucha no debe convertirse en un objetivo en sí misma, es una herramienta en movimiento, una experiencia compartida; y genera unos códigos que se escriben improvisada y organizadamente al mismo tiempo.

El Grupo de los Siete, es decir, los dirigentes de los siete países más poderosos del mundo, y responsables de nuestras miserias humanas, tienen a bien reunirse anualmente para hacer alarde mediático de su dominación, representar una función simbólica de quien de sabe dominante sin ninguna clase de máscaras. Y sin embargo, cada vez que este tipo de cumbres internacionales se desarrollan, y desde finales de los años 90, un movimiento social conocido como antiglobalización prepara acciones para visibilizar las resistencias políticas en estos países; en la ciudad elegida como sede para albergar su reunión, en el corazón de la bestia.

Si bien hace dos años la movilización internacional contra la cumbre del G-20 en la ciudad alemana de Hamburgo retomaba el impulso activista de hace dos décadas contra estas cumbres con desgraciadas consecuencias represivas; la reunión planificada del G-7 a finales de agosto en la ciudad francesa de Biarritz trataba mantener este mismo pulso contra las clases dominantes, y auguraba acciones de lucha destacadas en el contexto de un año político marcado por la irrupción del movimiento de los Chalecos Amarillos en Francia. Aproximadamente durante un año se han estado organizando las movilizaciones de estos días pasados en Biarritz, con una fuerte coordinación desde los territorios de Euskal Herria tanto en la parte española como francesa.

Desde una semana antes la frontera francesa estaba tomada por los militares y la policía, todas las carreteras y caminos en los Pirineos que llevaban hacia la ciudad de Biarritz y alrededores los custodiaba una ocupación militar inusual en la región. El despliegue militar a ambos lados de la frontera de Euskal Herria provocó que muchos compañeros y compañeras activistas del Estado español encontraran problemas para cruzar dicha frontera con exhaustivos controles. El miércoles 21 de agosto la gendarmería arrestó a cinco activistas anticapitalistas que estaban preparando una acción contra un hotel requisado por los militares bajo la cumbre del G-7. Otro hecho relacionado con la represión previa a la cumbre fue la expulsión de un activista y periodista alemán del territorio francés; arrestado en un control de carretera en el departamento de Côte-d’Or en Borgoña, Franco Condado.

El viernes 23 de agosto, la policía francesa entró violentamente en el campamento de la contracumbre en la localidad de Urruña. Lanzaron numerosas pelotas de goma y gases lacrimógenos, cargaron contra los manifestantes provocando heridos y realizaron 17 detenciones. Todo ello en una operación relámpago para responder a las acciones de los activistas anticapitalistas que lograron cortar la autovía A-63 a la altura de dicho municipio, entre Hendaia y Sant Jean de Luz. El Tribunal de Baiona dispuso de módulos especialmente habilitados en la cárcel de la localidad para las detenciones en el contexto de la contracumbre, por lo que ya se esperaban numerosas detenciones y violencia policial vinculadas a las manifestaciones sociales anticapitalistas.

El ministro francés de Interior, Christophe Castaner, anunció que movilizarían unos 13 mil policías y gendarmes, apoyados por fuerzas militares francesas, para vigilar por tierra, mar y aire la cumbre del G-7. Gran parte de este operativo estaría coordinado con la Guardia Civil española, la Ertzaintza vasca, y la polizei alemana, con marcados tintes propagandísticos debido a la coordinación europea entre fuerzas represivas. El sábado 24 de agosto los dirigentes de estos países se citaron, por lo tanto, en un auténtico búnker custodiado por miles de fuerzas represoras. Calles cortadas a cal y canto para la representación del show de estos dirigentes y sus correspondientes séquitos. Mientras tanto, la mañana se iniciaba con una manifestación que congregó a unas 15 mil personas y que tenía lugar entre Hendaia y el municipio de Irun, convocada mayoritariamente por organizaciones activistas de Euskal Herria. En esta marcha se manifestó el rechazo a las cumbres como el G-7 que secuestran una ciudad completa para escenificar su dominación sobre el mundo. Además, algunas cuestiones como el cambio climático y los ecocidios como el del Amazonas, o las muertes continuadas de migrantes en el mar Mediterráneo, fueron algunas acusaciones directas a la criminalidad del sistema capitalista. La nutrida marcha transcurrió sin agresiones ni altercados policiales, bastante distinto a cómo sucedieron los acontecimientos esa misma tarde.

La tarde del sábado estuvo marcada también por el cierre total de la ciudad de Baiona, a menos de 10km de Biarritz. Las fuerzas represivas encerraron a los activistas antiglobalización en esta ciudad francesa, y a primera hora de la tarde realizaron registros e incautación de materiales de seguridad (cascos o máscaras contra el gas) a un grupo de numerosos periodistas que cubrían el desarrollo de la contracumbre. Miles de manifestantes comenzaron a reunirse en la Plaza de Paul Vert, y se inició una marcha espontánea por las calles de Baiona para protestar contra la cumbre del G-7. Debido a que esta manifestación no estaba permitida y desafiaba a las autoridades francesas, la policía acabó frenando la marcha que intentaba llegar a un centro comercial a las afueras de la ciudad. La marcha de activistas completamente autónoma, y organizada por grupos coordinados anticapitalistas tanto de Euskal Herria como del Estado francés, con una fuerte presencia de Chalecos Amarillos, fue atacada finalmente por la policía.

Las fuerzas represivas francesas debieron moverse con mayor agilidad que la marcha espontánea, utilizaron pelotas de goma, gases lacrimógenos e incluso tanquetas de agua para reprimir a los activistas. La marcha regresó al centro de la ciudad de Baiona, donde hubo nuevos enfrentamientos con la policía desplazada a la localidad ya con el objetivo de reprimir duramente a los activistas. Las furgonetas policiales protegidas de rejas metálicas fueron utilizadas como muros para bloquear los puentes que atraviesan los ríos Errobi y Aturri, y que separan la ciudad en la Petit Baiona y la Grand Baiona; esta última más próxima a la ciudad de Biarritz. En las inmediaciones de estos puentes, la policía agredió con gases lacrimógenos que se les devolvía por parte de los manifestantes. Al final de la jornada el balance fue de 68 activistas detenidos por la policía francesa según la Prefectura (similar a Delegación del Gobierno) de la región de los Pirineos Atlánticos.

El mismo día se conmemoraba el 75º aniversario de la entrada en París de las tropas aliadas frente a los nazis, y más concretamente La Nueve, la compañía de antifascistas españoles de la División Acorazada del general Leclerc, logrando liberar el ayuntamiento parisino y deteniendo al comandante de los nazis en la capital francesa. Una paradoja más de los escenarios políticos planteados cuando se realiza una lectura entre el pasado y el presente; una inevitable comparación entre momentos históricos, que desde las memorias populares comparten desgraciadamente más similitudes de las que desearíamos. Y, sin duda alguna, nos invita a continuar escribiendo y autogestionando nuestra propia historia para arrebatársela al relato oficial.

El domingo por la mañana hubo varias acciones, ya fuesen organizadas o espontáneas, como por ejemplo una marcha de dos centenares de activistas por las calles de Hendaia que exigían la libertad de las personas detenidas en el día anterior. En un centro comercial de la localidad de Bidarte los Chalecos Amarillos habían convocado a una acción, sin embargo, un dispositivo desmesurado de policía francesa rodeó a los 80 activistas que se concentraron, y fueron retenidos junto a numerosos periodistas, que denunciaron la vulneración del derecho a informar. Al mismo tiempo, en la ciudad de Baiona, tuvo lugar la llamada ‘Marcha de los Retratos’, donde organizaciones anticapitalistas se manifestaron sujetando centenares de retratos del Presidente francés, Emmanuele Macron, que han sido robados durante estos meses de distintos ayuntamientos franceses. La tarde del domingo tuvo acciones dispersas menos reseñables; el saldo total de detenciones en el fin de semana fue de 85 activistas arrestados.

El fin de semana al sur del Estado francés se ha sucedido como un gran esperpento, séquitos nacionales secuestrando la cotidianeidad de toda una región bajo el único pretexto de reunirse para continuar decidiendo políticas comunes de hipocresía y miserias. La militarización más absoluta de una ciudad, la suspensión de garantías mínimas y derechos; así como la represión de activistas y periodistas. Esta contracumbre ha sido notablemente más discreta que la de hace un par de años en Hamburgo contra el G-20. Continuamos debatiéndonos entre la imprescindible respuesta a estas provocaciones de la clase dominante global con diversidad de estrategias, objetivos y tácticas; y también la imprescindible lectura de estas cumbres dentro de un terreno de juego fijado por esa misma clase dominante que nos lleva a disputar una partida no elegida por nosotros y nosotras mismas en la más absoluta desigualdad de condiciones.

Mientras personajes como Angela Merkel, Emmanuel Macron, o Donald Trump (entre los que son más reconocidos internacionalmente) tomaban parte de fastuosas celebraciones y paseos en una escapada estival; las acciones de los movimientos anticapitalistas se centraban en dispersas respuestas donde la represión policial atacaba fuertemente. La práctica de la lucha de clases sabemos que es la dialéctica de esa confrontación, y sin embargo se hace imprescindible llevar la confrontación a nuestro terreno de juego, con nuestras reglas y en la medida que seamos quienes actuemos, y no bajo una tendencia de reacción. En la vieja Europa tenemos colectivos sociales, libertarios o autónomos fuertes, pero nos falta saber coordinarnos como movimiento. Una vez que el tornado de esta provocación de los más poderosos ha pasado, nos corresponde continuar trabajando para construir ese movimiento desde lo local.

Historia de Lavapiés. El latido de Madrid que resiste a lo largo del tiempo.

Lavapiés ha sido durante toda la historia de la ciudad de Madrid un barrio maldito socialmente. Siempre ha estado arrastrando de manera peyorativa la denominación de arrabal, barriada o barrio bajo. Condenado continuamente a ser un espacio social y político que se integra en la periferia del centro, en los márgenes del corazón de la bestia. En la actualidad pertenece al barrio de Embajadores administrativamente, y este a su vez al Distrito Centro de la capital madrileña. Un recorrido por la historia de Lavapiés nos ayuda a reconstruir una narración de las costumbres populares, la cotidianidad de las vidas comunitarias y las resistencias frente al estigma y otras opresiones.

La historia de un barrio como Lavapiés se rescata desde lo popular, vinculado desde su origen a la narración oral, a los sainetes, cuplés y leyendas, a las tradiciones atesoradas por generaciones a lo largo de un hilo temporal común. Esto es así porque la historia oficial, la única que se recoge, se estudia y se difunde, está escrita desde la mirada de las clases dominantes a lo largo de distintas épocas históricas. Este relato histórico no pone su foco (o si lo hace es desde la perspectiva de quien domina, y no en los códigos del pueblo) en espacios invisibilizados como un barrio de personas humildes. La historia crítica y social no es menos científica que el supuesto relato único académico, sencillamente se reescribe, se expresa y se autogestiona su valiosísima información desde otras miradas y códigos.

El topónimo de Lavapiés es completamente incierto, existen varias teorías ligadas por una parte a leyendas y por otra a razones topográficas evidentes. En este sentido, se argumenta que el nombre del barrio procedería de una fuente que habría antiguamente en la plaza, lo cual es bastante plausible, ya que todas las plazoletas del Madrid antiguo contaban con fuentes para suministrar agua a la población a través de los aguadores; y también para lavar las ropas. Sin embargo, esto no sería más que una aproximación parcial al origen del nombre; igualmente vinculado a una leyenda que asegura que la judería de Madrid habría estado situada en este lugar. Algunos estudios han querido avalar que la sinagoga judía se encontraba en el espacio que actualmente ocupa la iglesia de San Lorenzo y un antiguo cementerio judío en la calle del Salitre, sin embargo, ni documentos escritos ni excavaciones arqueológicas han podido demostrar este hecho. No obstante, de esta creencia popular sobre el pasado del barrio se asentaría la leyenda de que al abandonar cualquier cristiano la judería para regresar a zona cristiana en el interior de la muralla, debería lavarse los pies como gesto piadoso tras haber pisado un barrio ‘impuro’.

La explicación topográfica es la menos romántica, y también la que parece más lógica históricamente, pues este barrio de Madrid se encuentra completamente cuesta abajo hacia la zona de la glorieta de Embajadores, que antiguamente marcaba el límite de la ciudad al sur. Sí se ha encontrado, sin embargo, documentación acerca de los riachuelos que discurrían por las calles de esta zona fundamentalmente cuando llovía y que inundaba las estrechas callejuelas hasta desembocar en un arroyo que bajaba la calle Miguel Servet. Debido a la gran pendiente que existía, y sabiendo que la toponimia antiguamente se fijaba por cuestiones meramente cotidianas, no parece descabellado pensar que el origen del nombre se debe a una alusión a que las correntías de agua cuando llovía mojaban, es decir, lavaban los pies de quien se atreviera a pasear por sus calles.

Una vez aclarado (o quizá no tanto) el origen del nombre de Lavapiés, debemos buscar el origen poblacional del barrio. Esta cuestión también es bien complicada, porque como bien advertí anteriormente, los documentos oficiales tan solo mencionan en sus crónicas a Lavapiés relacionado con actividades de interés para las clases dominantes en cada época. Las primeras menciones del barrio en los archivos del Ayuntamiento de Madrid remiten al origen comercial de un asentamiento extramuros de la muralla a finales del siglo XV y vinculado con el camino real de Toledo y el camino de la Ermita de Nuestra Señora de Atocha. También se menciona la existencia de un primigenio matadero en lo que actualmente es la zona de El Rastro, donde se aprovechaba el gran desnivel de las calles hacia el río Manzanares para evacuar los rastros de sangre de los animales sacrificados. Anteriormente a estas cuestiones, y previa a la configuración de este barrio como arrabal con entidad propia, es más que probable que al encontrarse la antigua ciudad de Madrid rodeada por campos de labranza; esta zona comenzara siendo ocupada por apeaderos para herramientas relacionadas con las labores del campo. Tampoco es descartable el surgimiento de pequeñas chozas campesinas que alojasen a familias humildes llegadas como migrantes de otras regiones rurales para iniciar vida en una ciudad nueva; al fin y al cabo ha sido históricamente la manera en que han surgido las periferias de la periferia.

El cambio del siglo XVI al XVII conllevó una serie de transformaciones urbanísticas en Madrid, la antigua muralla cristiana se amplia para acoger a los arrabales que habían surgido. El fervor católico en estos tiempos de guerras religiosas internacionales dará nombre a algunas calles del barrio como calle de Ave María, calle de la Fe, o calle del Amor de Dios. Mientras tanto, otras calles continúan mencionándose extraoficialmente por hechos tan ociosos como, por ejemplo, la calle del Tribulete, cuya nomenclatura procede de un antiguo juego medieval que llamaba a la concurrencia de la gente del barrio en esa calle. Además, el establecimiento de la capitalidad de la monarquía hispana y su corte de manera permanente en Madrid comienza a construir un relato de opresiones y resistencias cotidianas que se expresan en el desarrollo concreto de sus barrios y la cultura de su población que sufre bien de cerca la presencia de facto y simbólica del poder imperial.

Las humildes viviendas unifamiliares con pequeños huertos particulares o compartidos dan paso a un tipo de edificación en altura y comunitaria especialmente típica en la villa de Madrid durante los siguientes siglos: las corralas. Casas corredor de varias plantas con armazón de madera y cuyos balcones dan a un patio interior, donde los vecinos y vecinas realizaban una gran actividad, e incluso celebraban festividades representando obras teatrales de comedia popular. A lo largo del siglo XVIII, algunos dramaturgos como Ramón de la Cruz, o cronistas como Mesonero Romanos recogieron a través de diferentes formatos desde sainetes o coplas hasta ensayos la tipología del barrio de Lavapiés. Será durante este tiempo cuando se construye la cultura castiza madrileña, siendo el barrio de Lavapiés uno de sus iconos; una cultura popular mezcla de la emigración propia del barrio con numerosos andaluces, castellanos o valencianos que dan como resultado un arquetipo social original y especialísimo llamado manolos y manolas, y también los majos y las majas. La posterior romantización de esta curiosa tipología popular caracterizada por una población llena de viveza, astucia, y picaresca fue reformulada en el ya mencionado casticismo madrileño. Cultura autogestionada inicialmente por el propio pueblo, y posteriormente enajenada por la nueva clase burguesa incipiente, que buscaba diferenciarse de la vieja aristocracia a la que se parecía cada vez más.

A comienzos del siglo XIX comienzan a instalarse en la zona sur del barrio de Lavapiés fábricas, edificios industriales y barriadas obreras que alojaban a esa nueva mano de obra fabril. Surgen así en este barrio la Real Fábrica de Coches, la Fábrica de Cerveza de Lavapiés o la Real Fábrica de Tabacos, actualmente el edificio autogestionado de la Tabacalera. Al mismo tiempo comienzan a surgir las incipientes asociaciones de lucha obrera en las mencionadas barriadas, con especial atención a las trabajadoras de la fábrica de tabacos como pioneras en una lucha de clase social y de género. También, y ligado al mismo proceso donde se planificaba este nuevo urbanismo burgués, surgían teatros y salas de variedades en torno a la calle Magdalena, al norte del barrio de Lavapiés.

Durante la Guerra Civil española en el siglo XX, el edificio religioso de las Escuelas Pías de San Fernando fue saqueado tras descubrirse por milicianos cenetistas que se había convertido en un polvorín de La Falange española; quedó en estado completo de ruina hasta hace pocos años que fue rehabilitado. Tras la contienda, el régimen franquista mantuvo en el absoluto abandono y olvido este barrio madrileño, convirtiéndose en un distrito chabolista en altura. Tanto fue así que, incluso una fuente con emblemas republicanos en la antigua plaza de Cabestreros, no sería ni siquiera derribada por el Franquismo.

Más tarde, se convirtió en centro de operaciones de mafias turcas que vendían droga en los años ochenta, y sacados de allí por el alcalde Tierno Galván para trasladarles convenientemente a barrios obreros periféricos como Vallekas, Carabanchel o San Blas. El progresivo abandono de los inmuebles y la proliferación de casas abandonadas hizo que en los años noventa se instalase en el barrio un tejido social okupa y libertario. En el inicio del siglo XXI es el barrio con mayor cantidad de asociaciones y movimiento vecinal de Madrid, también es un espacio de memoria y reconocimiento a los nadies que el capitalismo se lleva por delante. Una pequeña plazotela recuerda al preso ya fallecido Xosé Tarrío junto a la calle del Calvario; también una placa en la calle del Oso recuerda a Mame Mbaye, mantero muerto de un infarto por el racismo institucional mientras le perseguía la policía municipal.

Este tejido está siendo atacado actualmente por la gentrificación capitalista; un modelo que pretende convertir el barrio en un centro comercial y de consumo al aire libre, con pisos turísticos que expulsan a vecinos de toda la vida de sus casas como en el conflicto de la calle Argumosa; y también un concepto elitista y postmoderno que redefine el arte popular. Estas estrategias se traducen en un nuevo golpe a un barrio nacido para resistir en el corazón de la capital, y que necesita de una lucha en los códigos que podemos crear y comprender las clases populares. Son tiempos de reconocernos comúnmente, de mirarnos en el espejo de la memoria, y que nos devuelva el mismo reflejo que el de nuestro compañero o compañera con quien coincidimos cada día en el barrio.

Los Ascaso, una familia campesina comprometida con el anarcosindicalismo

A lo largo de los tiempos han sido millones de personas anónimas quienes han construido silenciosamente la historia; a veces tenemos la fortuna de habernos encontrado la mención en el relato histórico de algunos de estos hombres y mujeres gracias al esfuerzo por rescatar las memorias colectivas. Las biografías personales componen un todo más grande, nos ayudan a tirar del hilo rojo con el que se teje la historia de los pueblos, de sus maneras de sobrevivir, relacionarse, organizarse y resistir en la lucha contra el autoritarismo. En este caso el personaje es colectivo, se trata de la familia Ascaso, aunque destacando la figura de Francisco, militante destacado del anarcosindicalismo español, que integró junto a Buenaventura Durruti y Juan García Oliver el grupo de acción conocido como ‘Los Solidarios’.

Francisco Ascaso nació en 1901 en Almudévar, un pequeño pueblo aragonés de la provincia de Huesca, en el seno de una familia campesina, igualmente naturales de la misma comarca histórica, conocida como la Hoya de Huesca. Fueron un total de diez hermanos, pero tan solo sobrevivieron cuatro; entre los cuales Domingo y Alejandro, también estuvieron comprometidos con las ideas anarcosindicalistas, al igual que su primo Joaquín Ascaso, Presidente del Consejo Regional de Defensa de Aragón entre 1936-1937. Este también participó de un grupo armado conocido como ‘Los Indomables’, contemporáneo a ‘Los Solidarios’ que integró su primo Francisco. En mayo de 1936 había sido nombrado representante del sindicato de Construcción de CNT en Zaragoza, durante la guerra, y tras haber sido hecho preso por cuadros políticos marxistas, huye a Francia por Andorra, y más tarde se estableció en Venezuela junto a otros exiliados anarcosindicalistas. No tanta suerte tuvieron la madre de Francisco, su hermana María, y su compañero el anarquista Luis Riera, además de Sol, la hija en común de ambos, todo murieron en el exilio en los campos de concentración franceses. Alejandro Ascaso se asentó en Costa Rica con una identidad falsa, y Domingo fue asesinado por militantes marxistas en los Sucesos de Mayo de 1937, defendiendo el edificio de la Telefónica en Barcelona.

Desde muy joven, Francisco Ascaso, comenzó a trabajar como camarero y panadero, vinculándose temprano al sindicato CNT, y más concretamente al grupo de acción de ‘Los Justicieros’. Entre los años 1920 y 1922 estuvo preso en la cárcel de Predicadores en Zaragoza acusado de atentados y subvertir el orden social. Se trasladó ese mismo año a Barcelona, y se unió a Buenaventura Durruti y Juan García Oliver, formando el grupo ‘Los Solidarios’. Fueron un grupo de acción integrado por anarcosindicalistas que se enfrentaban a las violencias de los pistoleros pagados por los empresarios catalanes para asesinar a sindicalistas obreros.

Crearon una red perfectamente organizada con depósitos de armas para hacer frente a la represión patronal y del gobierno, y se financiaban mediante el atraco a sedes bancarias como la del Banco de España en Gijón en septiembre de 1923. Se les atribuyó a Francisco Ascaso y Rafael Torres Escartín la ejecución del cardenal zaragozano Juan Soldevilla el 4 de junio de 1923 como venganza por el asesinato del anarcosindicalista Salvador Seguí. Fueron detenidos más tarde por la Audiencia de Zaragoza, aunque Francisco Ascaso logró fugarse de la prisión antes de ser juzgado.

Con el inicio de la Dictadura de Miguel Primo de Rivera en septiembre de 1923, los tres amigos de ‘Los Solidarios’ decidieron huir a Francia, para después pasar a América Latina, donde continuarían atracando bancos y enviando dinero a la lucha contra la dictadura en España. Regresaron a Europa y se establecieron clandestinamente en París, donde organizaron un intento de atentado contra el rey Alfonso XIII durante una visita oficial a la capital francesa en junio de 1926, suceso por el cual fueron expulsados a Bélgica, donde se les permitió su residencia. Con el comienzo de la Segunda República española en 1931 regresaron a Barcelona, donde se integraron en la FAI con el nombre de ‘Nosotros’.

Francisco Ascaso participó activamente de las huelgas e insurrecciones obreras durante el periodo republicano, en concreto tras la rebelión en el Alto Llobregat fue detenido en 1932 y deportado a la isla Fernando Poo en la colonia española de Guinea Ecuatorial; posteriormente trasladado nuevamente a la Península, al penal del Puerto de Santa María. En 1933 fue puesto en libertad, y nuevamente detenido en Sevilla, sufriendo así varios episodios represivos por parte de las autoridades republicanas. En 1934 fue nombrado secretario general del Comité regional de la CNT en Catalunya.

Durante el Golpe de Estado del 18 de julio de 1936, Francisco Ascaso se encuentra en Barcelona, que vivió un estallido revolucionario organizado por los obreros, primeramente defendiendo el territorio de la amenaza fascista, y posteriormente tomando el control de la ciudad. Ascaso participó del asalto al cuartel de Atarazanas junto a otros compañeros de la CNT, sin embargo, será durante este suceso que recibirá un balazo mortal en la frente, muriendo el 20 de julio de 1936.

Entre las columnas de las milicias populares que se organizaron para liberar el territorio de Aragón, una de ellas llevó por nombre ‘Columna Ascaso’, y partió de Barcelona la tarde del 25 de julio, tan solo cinco días después de la muerte de Francisco. Fue la tercera columna de milicias que partieron desde la ciudad de Barcelona controlada por las organizaciones obreras; contaba con unos dos mil milicianos y milicianas, unas seis ametralladoras, y cuatro camiones blindados (conocidos como los ‘tiznaos’) transformados en la fábrica metalúrgica de Gavà. Además, a esta columna se incorporaron los grupos internacionales ‘Giustizia e Libertá’ y el ‘Batallón de la Muerte o Centuria Malatesta’, integrados por combatientes italianos antifascistas. Estuvo situada en el sector de la provincia de Huesca, entrando en combate en la ofensiva contra esta cpaital y también en la Batalla de Monte Pelado en agosto de 1936; la columna fue dirigida,entre otros, por Gergorio Jover, o el hermano de Francisco, Domingo Ascaso.

Actualmente, un memorial visitable en el cementerio de Montjuïc, junto a Durruti y Ferrer i Guardia, recuerda a este histórico luchador del pueblo.

Balance trimestral de coyuntura: Abril a Junio 2019

En este trimestre destacamos la temporada de elecciones en España, la puesta sobre la mesa de la reducción de la semana laboral, el levantamiento popular en Sudán y más sucesos en un mundo lleno de conflictos. Bien cierto podría ser el dicho de que la primavera levanta pasiones. Todo ello lo contamos teniendo el calentamiento global como música de fondo.

Acontecimientos

Antes de comenzar abril, el mes anterior terminó con una manifestación en Madrid conocida como la revuelta de la España vaciada, una protesta que pretende visibilizar el segundo mayor éxodo rural en España desde el siglo XX ante la falta de oportunidades en los pueblos y ciudades como Soria y Teruel principalmente. La juventud de los pueblos y dichas ciudades emigran hacia Europa o las capitales como Madid o Barcelona. La falta de infraestructuras, equipamentos y servicios públicos, son las principales causas de dicho éxodo, ante unas políticas centradas en el desarrollo de las capitales del país. A su vez, las ciudades están siendo cada vez más un terreno hostil en donde la contaminación, el tráfico, la especulación inmobiliaria, la precariedad laboral, entre otras, son el resultado de este desequilibrio poblacional en el territorio.

En ese mismo final de mes se dio también un caso de persecución de la disidencia por parte de los Mossos tras las protestas contra VOX en aquel 30M en Barcelona la cual dejó, a parte del caso de Rut, una decena de encausadas. Estos sucesos coinciden con la elección de un nuevo comisario de los Mossos, Eduard Sallent, proveniente de la Comisaría de Información, especializada en la persecución política a independentistas y libertarios. Eduard Sallent fue nombrado por el govern de ERC y JxCat. Destaca su buena relación con el bloque del 155 (Policía Nacional, judicatura, Guardia Civil y el ministerio de Interior). Así, en el nuevo puesto se estrena con un caso represivo contra los y las antifascistas que se manifestaron aquel día.

Fuera de España, Julian Assange es finalmente arrestado por las autoridades británicas en abril tras retirársele el asilo en la embajada de Ecuador en Londres. Las causas originales apuntan a una revelación de Wikileaks sobre una cuenta de Lenín Moreno en Panamá y varios casos de corrupción y blanqueo de capitales. Las relaciones entre Lenín y Assange comenzaron a deteriorarse años atrás, y en el caso más reciente, cuando Assange comenzó a twittear a favor de la independencia catalana, causando una ruptura diplomática entre Quito y Madrid. Ahora mismo Assange está bajo custodia británica, y corre peligro de ser deportado hacia EEUU, ya que desde la justicia estadounidense emitieron orden de extradición bajo acusaciones de vulnerar contraseñas de la defensa de EEUU y comprometer información confidencial.

El 10 de junio, tras una manifestación pacífica por la autodeterminación del Sahara Occidental, las fuerzas de ocupación marroquíes reprimieron la protesta provocando disturbios en las calles de Aaiún, la capital saharaui, hasta bien entrada la madrugada.

De entre tantos casos de represión, excepcionalmente podemos saborear pequeñas victorias como la sentencia contra «la manada», el cual el Supremo los condena por violación y eleva la pena a 15 años de prisión para los cinco acusados. Esta sentencia fue a raíz de haber admitido los recursos de la Fiscalía, la víctima y las acusaciones populares, y será ejecutada por la Audiencia Provincial de Navarra.

Durante esta primavera cabe mencionar también los incendios forestales, como el del Bosque de la Primavera a mediados de abril, cerca de Guadalajara, México, en el cual se quemaron unas 3000 hectáreas, y a finales de junio, se quemaba la Ribera d’Ebre, en la provincia de Tarragona, en el cual quedaron carbonizados unas 6000 hectáreas entre masa forestal y suelo agrícola. Además de los incendios forestales, algunos los campos del cantón de Cizire en Rojava fueron incendiados coincidiendo con la época de la cosecha, lo que levanta sospechas de que pudo ser un ataque a su economía. En el mismo mes de abril, también coincidieron los incendios de la catedral de Notre-Dame en París por las tareas de mantenimiento, y otro incendio en el campamento saharaui de Smara, del cual se sospecha que fue intencionado, con una desigual cobertura.

En el panorama laboral, la reducción de la jornada laboral sin reducción de sueldo está en la agenda pública y en debate en el Reino Unido a raíz de la propuesta del Partido Verde, los laboristas y sindicatos. La semana de cuatro días laborales también aparece recogido en un informe de la OIT donde se detalla ampliamente las ventajas que tendrá: facilitar la conciliación, reducir el estrés, favorecer la igualdad entre hombres y mujeres, y la creación de nuevos puestos de trabajo. No obstante, en España parece no estar tan cerca, ya que entre los partidos políticos el único que ha mencionado la reducción de jornada en su programa ha sido Podemos, que propone la semana de 34h.

La subida del salario mínimo (SMI) en España a 900€ ha generado resistencias de ciertas empresas a aplicar la subida. En el campo extremeño, la conflictividad ha aumentado desde febrero donde cientos de jornaleros hicieron huelga en varias empresas agrícolas reclamando la subida y el pago de los salarios atrasados, así como un nuevo convenio colectivo que regule la situación de explotación en que vive la mayoría. No se descarta una huelga general en el sector agrícola, que emplea unos 60000 trabajadores y trabajadoras. Yéndonos a las ciudades españolas nos encontramos a Telepizza, empresa de comida rápida que también se niega a aplicar la subida del SMI. Sin embargo, en Zaragoza y Barcelona se convocaron un día de huelga a finales de junio con un 60% y 75% de seguimiento respectivamente, teniendo en cuenta que la plantilla recibió amenazas y coacciones, así como vulneración del derecho a la huelga.

Por otro lado, los riders de Glovo, Deliveroo y demás empresas de la mal llamada «economía colaborativa», en el cual camuflan la relación laboral como si fuese una mercantil, ya tienen convenio colectivo: el de hostelería. Este es un paso importante de cara a regularizar sus situaciones que las empresas aprovechan dentro del vacío legal y la de los falsos autónomos, pasando los riders a ser asalariados.

Una mirada hacia Latinoamérica, en Brasil se convocó una huelga general el 14 de junio contra la reforma de las pensiones de Jair Bolsonaro. Las reivindicaciones, no obstante, fueron más allá de eso incluyendo la defensa de la educación y las refinerías que pretenden ser privatizadas. A esta huelga fueron llamados los y las trabajadoras petroleras, estudiantes, conductores de bus… principalmente. Durante la jornada, hubo paros parciales en el transporte público, bloqueos de carreteras y universidades en las principales ciudades del país. También se registraron paros en correos, sector bancario y petrolero, habiendo más de 45 millones de trabajadores que secundaron la huelga. En Chile, desde junio se ha convocado una huelga indefinida en el sector educativo, cuyas reivindicaciones superan la mera cuestión salarial, pasando a demandas como la mejora de las condiciones laborales, los ratios y la sobrecarga del personal docente, el pago de la deuda histórica y la participación del personal en los cambios curriculares. Todas estas reivindicaciones tienen como punta de lanza el fortalecer la educación pública como eje central de la movilización, superando lo exclusivamente gremial.

En el ámbito de la vivienda, Portugal anuncia la regulación de los precios del alquiler, un hecho histórico a nivel mundial, y entrará en vigor este 1 de julio. Esta medida también se ha hecho eco en Nueva York, donde el gobernador Andrew Cuomo firmó un paquete de medidas de protección al inquilinato, entre ellas la regulación de los precios.

Esta primavera en España también ha sido el año de las elecciones, juntándose las generales en abril y las municipales, autonómicas y europeas en mayo. Los resultados de las generales dan como vencedor al PSOE, seguido del PP y Cs. Podemos queda en 4ª posición y destaca la entrada de Vox por debajo de Podemos. La victoria del PSOE apunta al voto útil por la entrada de la derecha, cuyos votos se repartieron entre Cs, PP y Vox. En las municipales, de los ayuntamientos del cambio logrados en Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza y Cádiz, solo se mantuvieron Valencia, Barcelona y Cádiz. Madrid y Zaragoza tendrán ayuntamientos de derechas entre PP, Cs y Vox. En resumen, el mapa político tras las elecciones con la entrada de Vox ha quedado tintado de social-liberalismo por el voto útil contra la derecha y unos partidos de la «nueva política» que está encajando poco a poco más como partidos del Régimen.

Fuera de nuestras fronteras, en Asia, durante el domingo de Pascua del 21 de abril se produjo una serie de atentados suicidas en Sri Lanka, dejando unas 290 muertes y más de 500 heridos. Los ataques terroristas se produjeron en iglesias cristianas y hoteles de lujo, apuntando como objetivos el turismo y la minoría cristiana del país. Sin embargo, ningún grupo terrorista se atribuyó la autoría de los atentados aunque el gobierno ya había recibido alertas de la policía por riesgo de atentados.

Siguiendo en Asia, desde los años ’80 China era compradora de basura occidental, un negocio en que aparentemente era un «win-win» ya que occidente consigue una salida para los residuos plásticos que generan, mientras que China ganaba combustible para generar energía. No obstante, en el 2018 prohibió la importación de más plásticos por la dificultad en el reciclaje principalmente, lo que ha hecho que estos residuos acaben derivándose en otros países del sudeste asiático como Malasia y Filipinas. La acumulación de estos residuos y la contaminación en estos países ha hecho que la ministra de Medio Ambiente de Malasia Yeo Bee Yin dijese «basta» al descubrir que la basura estaba entrando ilegalmente en el país y ha declarado que la devolverá a sus países de origen. El presidente filipino Rodrigo Duterte, bastante encendido, declara la guerra a Canadá y amenaza con devolverles los contenedores de basura llegados en 2014.

De guerras podemos seguir hablando como la guerra comercial entre EEUU y China iniciada por Trump hace más de un año, pero en este punto se encuentra las sanciones contra Huawei. Las sanciones recaen principalmente en la prohibición del acceso al ecosistema de Android, lo que le dificultará el acceso a los mercados occidentales aunque no tendrá afectaciones en el mercado interno chino. También Huawei se vería afectado en el corto-medio plazo son los procesadores comercializados por ARM. Pero dichas sanciones no atacan únicamente a los dispositivos móviles, sino también a la implementación de la red 5G, una infraestructura de red más potente que la 4G que será precedente para el desarrollo de las «Smart cities», donde se conectarán millones de dispositivos y se transmitirá información en tiempo real. La finalidad de EEUU es evitar que China le dispute la hegemonía económica y tecnológica global en una coyuntura de crisis capitalista en un mundo cada vez más multipolar.

En el continente africano, Sudán pasa por una aguda crisis tras la visita del FMI el año pasado, en la cual el gobierno de Omar al Bashir recortó los subsidios sociales y la inflación está alrededor del 70%. El precio del pan se triplicó, la tasa de desempleo ya es la quinta más elevada del mundo, escasea el gas y los cajeros están vacíos en su mayoría. Desde principios de año, en el país se está produciendo una oleada de protestas y violencia por parte de las fuerzas represivas del Estado en ocasiones con fuego real. El 3 de junio el gobieno dirigido por el Consejo Militar de Transición desalojó la acampada de protesta con casi 3 meses de duración frente al Cuartel General del Ejército en Jartum, en el contexto de revueltas populares que lograron que el 11 de abril el ejército arrestara al dictador Omar al Bashir. A pesar de ello, las protestas continuaron presionando para que la transición hacia la democracia sea un proceso liderado por personalidades civiles.

De vuelta a Latinoamérica, el 30 de abril hubo un intento fracasado de golpe de Estado en Venezuela, una artimaña orquestada por la oposición en la cual llevaron bajo engaño a militares de las Fuerzas Armadas para derrocar el gobierno de Maduro. Muchos de esos militares regresarían por voluntad propia a sus puestos dejando el intento en un rotundo fracaso, y los pocos que se mantuvieron del lado de los golpistas están solicitando en embajadas, así como recibieron apoyo de los EEUU. Este intendo de golpe de Estado ha tenido un impacto mínimo y ha recibido la condena de la ONU y de varios países.

En Honduras, las protestas continúan ante el anuncio en abril de los decretos del Ejecutivo de Juan Orlando que atacarían las condiciones en la sanidad y educación, obligándole dos meses después a derogarlos. No obstante, las protestas continuaron pidiendo la salida del presidente, ya que, sumando la situación económica del país pasa por una grave crisis en la cual alrededor de un 65% de la población del país vive en la precariedad, hay que destacar las irregularidades cometidas en las últimas elecciones. En contrapartida, el presidente militariza las calles ante las continuadas protestas, pero se encuentran también que la policía se subleva contra el gobierno y se pone del lado del pueblo, declarando que no van a reprimir a su propio pueblo.

Finalmente, nos llegan las noticias del anarquismo organizado en Francia, en donde la organización Alternative Libertaire y la Coordination des Groupes Anarchistes se fusionan para crear una sola organización llamada Union Communiste Libertaire, tras la celebración de un congreso fundacional el 10 de junio. Así pues, AL se disuelve para iniciar una nueva etapa en una organización política como la UCL cuyo objetivo es la construcción de un modelo de sociedad basada en la democracia directa, la autogestión y el federalismo, y que continuará la lucha con los chalecos amarillos, en las huelgas y sindicatos, en la lucha migrante contra las fronteras, contra la opresión de género y la LGTBIfobia y hacia la huelga general, con el comunismo libertario como objetivo final.

Unas notas finales

El cambio climático es un tema que está a la orden del día, pues la comunidad científica ya había alertado a finales del año pasado que si la tendencia no se revierte, en unos 11 años los efectos del calentamiento global serán irreversibles. En la última semana de junio, la primera ola de calor este verano llegó con temperaturas que superaron los 35º en muchas zonas de Europa, y en Kuwait se registró la temperatura más alta en la Tierra, alcanzando los 63ºC, así como registros de altas temperaturas en toda la penínusla arábiga y la India, llevándose varios de miles de muertos en total por la ola de calor. Relativo al tema, la guerra de las basuras visibiliza el enorme despilfarro y residuos que genera occidente. La prohibición total a la importación de basuras por parte de los países del sudeste asiático deberá obligar a los países occidentales a replantear su modelo de despilfarro.

La limitación de precios del alquiler del que ha sido pionero Portugal es una reivindicación que se ha ido escuchando entre los movimientos por la vivienda en España, ante el nuevo pelotazo del alquiler provocado por un mercado inmobiliario desregulado y enfocado a la especulación, provocando así la expulsión de las vecinas de su barrio y la gentrificación. Esta es una de las reivindicaciones que serían clave para el actual movimiento por la vivienda, que junto al aumento de un parque público de vivienda de gestión municipal podrían ser las puntas de lanza de cara a conquistar un derecho básico: una vivienda digna.

Las revueltas de Sudán nos llega en medio de la sobreinformación del mundo occidental, en un continente del que poco se habla pero no por ello menos relevante. La transición democrática del país no va a ser un camino fácil, ya que en el CMT, el organismo de transición, existen influencias de los militares del país e intereses de los islamistas de controlar este proceso. La falta de actores de izquierdas con un programa para el país con influencia en la sociedad sería una dificultad añadida para lograr un país soberano y salir de la crisis de la deuda impuesta por el FMI.

Volviendo a España, con estas elecciones se cierra un ciclo político en el cual las calles vuelven a estar vacías para acudir a las urnas en un intento de frenar a la ultraderecha. Cabe señalar igualmente que la «nueva política» ha demostrado sus limitaciones, superada por el miedo y los ataques de la derecha, y que lejos de movilizar las calles las había vaciado. Su incapacidad para gobernar les ha restado credibilidad. Este auge de la derecha tiene varias causas, entre ellas, la falta de programa de mínimos por parte de la izquierda en general, no para ser oposición, sino con ambición de ganar. Tenemos claro que el fascismo no se detendrá votando, sino a través de las luchas sociales con un posicionamiento político claramente socialista, con hojas de ruta y programas ambiciosos en vez de tímidas voces moralistas y derroteras que nada más apuntan a ser mera oposición. En este verano nos toca de nuevo reflexionar sobre la actual coyuntura y comenzar a pensar los programas, hojas de ruta y alianzas que necesitamos para abrir un ciclo desde abajo, teniendo en cuenta el calentamiento global que dejará de ser música de fondo a ser un grave problema a nivel mundial.

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