El Frente Estudiantil y Social llama a la huelga general

Queremos, desde el Frente Estudiantil y Social de Zaragoza, secundar la convocatoria de Huelga General para el día catorce de noviembre. No queremos hacerlo, sin embargo, sin mostrar nuestros motivos para secundarla y nuestra visión sobre qué debería ser una huelga general.

¿Por qué secundar la huelga general si eres estudiante?

Una huelga tiene como uno de sus objetivos el causar un daño a las ganancias obtenidas por la patronal para forzarla a aceptar una serie de exigencias de los trabajadores, pero no solamente eso. La huelga sirve para que la clase trabajadora visualice su situación como clase explotada, caiga en cuenta de su poder y se facilite su capacidad de organización. Para todo eso, para acentuar la lucha de clases, es para lo que sirve, o debería servir, una huelga.

Una huelga general supone la paralización de todos y cada uno de los sectores de la producción. Sin embargo, no toda la clase trabajadora participa directamente en estos sectores. Algunos trabajadores permanecen en paro para evitar que crezca el precio de la fuerza de trabajo que contratan los patronos. Otros se encuentran en formación, para asegurar mano de obra cualificada o especializada. Otros están ya jubilados. Otros trabajan en sectores relacionados con los servicios. Estas actividades son reproductivas del sistema capitalista, pues aunque no son productoras contribuyen a mantener en funcionamiento el proceso de producción y explotación, y es aquí donde entramos los estudiantes.

Como trabajadores en formación que somos el mundo del trabajo no debería sernos ajeno y lo que afecte a los actuales trabajadores nos afectará tarde o temprano.
Por otro lado, si bien paralizar nuestros lugares de estudio no repercute en un descenso de la producción, si que muestra la unión y confluencia entre estudiantes y trabajadores, así el compromiso del estudiantado con la causa de la clase trabajadora, que es la de la emancipación del trabajo. Esto es, la del socialismo y la libertad.

Es por esto que llamamos a los estudiantes a vaciar las aulas el día 14 de noviembre.

¿Por qué secundar la huelga general si eres un joven trabajador?

La juventud obrera es actualmente el sector social que más está sufriendo los ataques del capitalismo. Una cifra de paro juvenil en el Estado español cercana al 60% así lo atestigua, mientras lo único que ofrecen a esa juventud «la más preparada de la historia» son microempleos y trabajos precarios que buscan su pauperización y la pérdida completa de los derechos logrados a esta nueva generación de la clase trabajadora.

Es aquí hacia donde nos llevan. Toda crisis de producción supone la reducción de las condiciones de vida de la clase trabajadora para evitar pérdidas, y los jóvenes, por ser recién llegados al mundo del trabajo, son el objetivo más conveniente. A no ser que apostemos por la organización y la lucha social.

Nadie tiene más motivos para hacer esta huelga que la juventud obrera. El social-liberalismo ha caído y aquellos mal llamados sindicatos domesticados desde la transición están pasando a mejor época, es la hora de levantar un movimientro obrero y popular que nos permita no solo resistir, sino también avanzar.

La Huelga General.

Marcándonos como objetivos la construcción de un movimiento social, estudiantil y obrero combativo y el fortalecimiento, si no la creación, de las estructuras que nos permitan la lucha, la huelga general tiene un renovado sentido.

De nosotros, estudiantes y jóvenes de la clase obrera, depende que esta huelga general vuelva a ser, como tantas otras, la huelga de los liberados sindicales, de la aristocracia obrera, de las mariscadas, o se convierta en nuestra huelga: la huelga de los explotados, la huelga de los que desde hace generaciones sostenemos esta barbarie llamada capitalismo.

Por todos estos motivos, el Frente Estudiantil y Social, convoca a la huelga general. Por todos estos motivos, saldremos a luchar

¡Luchar para avanzar!
¡Huelga general!

Frente estudiantil y social

CNT-AIT Madrid llama a la huelga general el próximo 14 de noviembre

La manifestación de CNT-AIT en Madrid tendrá lugar a las 18h desde el metro de Buenos Aires a la Plaza Vieja, en el barrio de Vallecas.

El próximo 14 de noviembre llamamos a un nuevo paro de veinticuatro horas. Seis millones de parados/as, reducción de la prestación por desempleo, trabajos cada vez más precarios, abaratamiento del despido, rebajas salariales, brutales recortes en sanidad y en educación, desahucios, recrudecimiento de la represión… No tenemos excusa para no luchar, y paralizar la producción constituye sin duda uno de los medios más eficaces que tenemos para ello, al dañar los intereses de los responsables directos de esta situación: los patronos, banqueros, políticos y burócratas sindicales, es decir, la clase dominante.

Aprovechando la crisis y el incremento del miedo entre la clase trabajadora (ya sea a perder el trabajo o la casa, o bien a quedarnos paralíticos por una carga policial), los capitalistas están acelerando la transformación de Europa en una economía exportadora de bajo coste para incrementar sus beneficios a costa de reducirnos los salarios y las coberturas sociales y restringirnos nuestros derechos laborales, incluido el de movilizarnos. Si dejamos nuestros derechos en manos de la voluntad ajena, podemos tener la certeza de que no van a durar eternamente, sino que se desvanecerán cuando la burguesía ya no sea vea obligada a renunciar a una parte de sus beneficios por miedo a perder el poder. Por lo tanto, nuestra única forma de mantener los derechos de los que disfrutábamos hasta ahora consiste en entenderlos como conquistas fruto de décadas de lucha obrera y en organizarnos para defenderlos.

Ahora bien, hay que rechazar frontalmente cualquier propuesta de restaurar la sociedad del consumo, basada en la desigualdad, la destrucción del medio y el individualismo. Nuestro objetivo como oprimidos/as no debe tender solamente a paralizar y revertir los recortes mediante los cuales se pretende hacer cargar sobre nuestros hombros el peso de una crisis de la que no somos responsables. Es necesario además que arrojemos al basurero de la historia un sistema económico y político que no ve en nosotros/as personas, sino una partida presupuestaria más, simples recursos humanos de usar y tirar. Frente a esta situación no caben paños calientes: contra todo intento de reformar la explotación para volverla más soportable, abogamos por levantar una sociedad libre a igualitaria sobre las ruinas del presente orden social. Únicamente la revolución social anarquista satisfará el anhelo del ser humano de vivir con dignidad.

Huelga general contra la esclavitud del capital, sí, pero también contra un modelo sindical electoralista, subvencionado y delegacionista que únicamente ha servido para desmovilizar a la clase trabajadora. Desde la dictadura de Primo de Rivera hasta la actualidad, los gobiernos de diferente signo político que hemos padecido en España han tratado de dar al Estado un papel mediador en los conflictos entre capital y trabajo, con el objetivo final de desmantelar la lucha de clases. La pobre respuesta que los/as trabajadores/as estamos dando a los recortes habla claramente del fracaso de esas estructuras a la hora de defender y mejorar nuestras condiciones de vida. No sólo el fin no justifica los medios, sino que los medios son al fin lo que la semilla es al árbol, así que no debe extrañarnos que un modelo sindical diseñado por la clase dominante nos proporcione unos frutos tan amargos. Por eso, los/as anarcosindicalistas decimos no a los comités de empresa, a las subvenciones y a los liberados sindicales, y apostamos por que la clase obrera se dote de una organización asamblearia, horizontal y autogestionada que le permita resolver sus problemas mediante la acción directa y el apoyo mutuo. Nuestra fuerza no reside en elegir cada cuatro años a nuestros representantes sindicales, del mismo modo que se eligen cada cuatro años a los representantes políticos, sino en recuperar la asamblea y la sección sindical como organismos de lucha y autocapacitación.

Sólo de este modo podremos poner en marcha una huelga de verdad, es decir, una huelga de todos los sectores que tenga como objetivo suspender la producción y los servicios todo el tiempo que sea necesario para que se cumplan nuestras reivindicaciones: una huelga general indefinida. Un día de huelga resulta a todas luces insuficiente, razón por la que los paros de veinticuatro horas como el convocado para este 14 de noviembre están abocados necesariamente al fracaso y sólo pueden contribuir a deslegitimar la validez de la huelga como instrumento de lucha. Reconstruir la solidaridad de clase y hacer de ella una fortaleza inquebrantable para resistir los envites del Estado y el capital, pasa obligatoriamente por sepultar el principio de delegación y volver a poner en práctica el anarcosindicalismo y la huelga general indefinida, sin los cuales difícilmente hubiéramos logrado muchos de los derechos que nos quieren arrebatar en la actualidad.

De acuerdo con ello, la Federación Local de Sindicatos de CNT-AIT Madrid secunda el paro de veinticuatro horas, convocado por CNT-AIT para el próximo 14 de noviembre de forma diferenciada y con nuestras propias reivindicaciones y planteamientos, y anima a todos/as los/as trabajadores, activos/as y parados/as, jubilados/as y estudiantes, a unirse a las distintas acciones que llevará a cabo a lo largo del día, incluyendo una manifestación sin líderes políticos ni sindicales que discurrirá a partir de las 18:00h desde el metro Buenos Aires hasta la Plaza Vieja, en el barrio de Vallekas.

CONTRA LA ESCLAVITUD DEL CAPITAL Y EL SINDICALISMO VERTICAL

…HACIA LA HUELGA GENERAL INDEFINIDA

Catorce, catorce de noviembre

A todos los que padecen este mundo y no se rinden: este breve poema.

Catorce, catorce de noviembre…

Se oía un rumor:
el del trabajador luchando,
solemne;
a la par que se alzaba un rubor:
el del trabajador trabajando,
inerme.
Uno,
puño en alto y pasión en vuelo,
grita,
rebosa
su corazón ardiente,
ayuda,
conmueve,
se libera,
se defiende…
Otro,
mirada en los pies y alma inerte,
muerde ansioso -galopín-
un anzuelo anclado,
anclado al bolsillo de algún dirigente…
‘¡Derecho a trabajar, derecho a trabajar!’,
exclaman sus dientes,
mientras el sistema,
usurpador,
que le roba el usufructo,
que le amordaza el espíritu,
que le acongoja la mirada,
que le aprieta las costillas,
le vocifera tranquilo al oído…
Me alimentaré de tu esfuerzo y de tu vida
hasta el día de tu muerte.

Primitivismo, antidesarrollismo y progreso social

Ted Kaczynski relataba en su breve texto titulado «el buque de los necios» que resulta ser una parábola hacia la evolución de las sociedades capitalistas, en este caso representado por un buque, guiados por un capitán y sus oficiales tan orgullosos de sí, hacia el norte con una tripulación que se aquejaban continuamente del frío sin darse cuenta de que conforme se van acercando al polo norte, cada vez había más icebergs en los mares y cuando los viajeros se dieron cuenta ya era demasiado tarde. Si sustituimos el barco por la sociedad y el desarrollismo por el orgullo del capitán y los oficiales, podemos extraer el mensaje que tratan de comunicarnos y es que la civilización, tal y como la conocemos, acabará derrumbándose.

El desarrollismo ha sido presentado como el progreso de la humanidad y el objetivo a la que está encaminada, convirtiéndose en un dogma incuestionable hoy día. No obstante, se está desarrollando a la vez una mentalidad crítica hacia este desarrollo desenfrenado y aquí nos pararemos a analizar estas cuestiones relacionadas con el progreso social (aclararé este concepto más adelante en este texto) y qué direcciones tomarán las sociedades humanas. Desde el primitivismo anarquista han formulado que desde que el ser humano pasó de cazador-recolector a practicar la agricultura y a formar asentamientos humanos, se han empezado a crear autoritarismos y jerarquías, que junto con el avance tecnológico se está destruyendo la naturaleza, haciéndonos seres dependientes de ella, lo cual supone cortar los vínculos del ser humano con la Madre Tierra. Entonces, se pretende, no un retroceso y la vuelta al pasado sino avanzar hacia otro estilo de vida alejada de la civilización y la sociedad de masas.

Sin embargo, se nos plantea un problema y es que, aun existiendo tribus que no han perdido su vinculación con la tierra, la sociedad occidental, tras siglos de desarrollo capitalista, han perdido completamente los conocimientos necesarios para volver al estado de cazadores-recolectores. Es más, es completamente inverosímil que todo lo que se ha hecho se pueda deshacer, por no hablar de la destrucción y la alteración de los ecosistemas de la mayoría de los países desarrollados. No podemos volver a ser salvajes por mucho que rechacemos la civilización, y los ejemplos de sociedades que viven de la naturaleza no se pueden aplicar a las sociedades capitalistas; principalmente porque la construcción del tejido social de las distintas sociedades a través del tiempo ha ido por vías completamente diferentes, pues mientras que las sociedades capitalistas iban perdiendo su vinculación con la naturaleza, las tribus conservaron sus costumbres y no han perdido su vinculación con la naturaleza.

Son dos siglos de desarrollo industrial y todo lo que se ha generado es imposible de destruir: desde los onmipresentes envases de plástico hasta los aparatos electrónicos. Además, la actual sociedad ha alcanzado tal grado de dependencia de las nuevas tecnologías que resultaría impensable emigrar masivamente desde las ciudades al campo y más aún hacia la naturaleza. Es cierto que el desarrollo y el avance de las nuevas tecnologías ha ocasionado la destrucción masiva de ecosistemas, incluyendo suelo fértil que tarda cientos de años en generarse, y se han extinguido numerosas especies. Esto viene dado por el sistema capitalista, ya que para mantenerse necesita continuamente de nuevos mercados que explotar y el desarrollo tecnológico es uno de esos mercados. Sin embargo, necesitamos modificar el medio para poder subsistir y ello implica la aplicación de la técnica para fabricar herramientas que nos permitan cubrir nuestras necesidades básicas. Entonces, las hachas de piedra, los arpones, las azadas, el arado… es tecnología. La cuestión no es rechazar la tecnología puesto que nos es imprescindible, sino que el avance ha sido tal que hemos pasado de la simple modificación del medio a destruirlo.

Así pues nos surge un nuevo planteamiento: la tecnología es necesaria pero resulta nociva si se desarrolla en exceso para satisfacer necesidades creadas artificialmente. Similarmente ocurre con la ciencia, pues cuando se pone al servicio del capitalismo resulta perjudicial, pero en esta sociedad esos conocimientos son necesarios, ya sea la medicina, la biología… y sobre todo las ciencias sociales. Por ello, el rechazo de ello por parte de los anaco-primitivistas resulta contraproducente y sus postulados no son aplicables al contexto social actual. Sin embargo, sí existe una alternativa al desarrollismo fuera de los planteamientos primitivistas y supone subvertir el dogma del desarrollo como progreso. Ser antidesarrollista no implica estar a favor del primitivismo y lo que se ha generado ya todavía se puede reutilizar. Así, podemos aprovechar los productos que se han fabricado (desechando los nocivos), los conocimientos acumulados, etc… para avanzar hacia una sociedad libre en armonía con la naturaleza pero no necesariamente volver a la vida de cazadores-recolectores.

Antes de terminar, quisiera aclarar el concepto de progreso social, puesto que se ha asociado con el progreso tecnológico y la prosperidad capitalista cuando es completamente erróneo. El progreso social se da cuando las sociedades humanas van eliminando las luchas intestinas, abandonando el individualismo narcisista y se va introduciendo cada vez más la ayuda mutua, la solidaridad, el respeto, recuperando los lazos comunitarios, es decir, estrechar las relaciones interpersonales entre los miembros de una comunidad. Ello también implica no causar daños a los ecosistemas ni generar sufrimientos innecesarios a otras especies animales. Dada esta breve aclaración, podemos deducir que el progreso social es incompatible con el desarrollismo -puesto que nos hace dependientes de un modelo de vida artificial y supone la destrucción del medio ambiente- y con el sistema capitalista -porque el liberalismo posee valores contrapuestos a las ideas libertarias-. Entonces, para que se dé realmente el progreso social necesariamente se ha de destruir el sistema capitalista y los Estados que lo mantiene.

Ya para acabar, la solución no está encaminada al rechazo del trabajo y clamar la vuelta al estado primitivo del ser humano sino, como primer paso, crear conciencia de clase  y visibilizar nuestras alternativas mediante la organización del conjunto de los explotados, demostrando que mediante la asociación es posible materializar nuestros objetivos. Hoy en día urge que nos organicemos y seamos capaces de controlar los medios de producción y autogestionar nuestras vidas para poder construir una sociedad anarquista. Nos queda todavía mucho trabajo que hacer.

Barack Obama, ¿un mal menor?

Con la reelección de Barack Obama prosigue una determinada línea política mundial, continuadora de los últimos cuatro años, que algunos, sobre todo entre los sectores progresistas y socioliberales, afrontan con esperanza e ilusión, pero que muchos otros -y entre los que yo me incluyo-, vemos con desesperanza, apatía y como un acontecimiento realmente inane para el devenir histórico de nuestro futuro próximo.

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Agustín García Calvo, el compañero

por Octavio Alberola

Como era de esperar, la muerte de Agustín García Calvo ha sido anunciada en los medios de información (medios de formación de masas, los llamaba él) con los calificativos habituales al uso para designar el oficio con el que se cataloga a las personas en esta sociedad: «filósofo«, «escritor», «poeta», «pensador» («polémico»), «ensayista», «latinista» («uno de los principales del siglo XX»), «lingüista», «filólogo», «gramático», «dramaturgo», «traductor», «catedrático», «profesor»… Sin olvidar de resaltar sus títulos académicos, «doctor en Filología Clásica por la Universidad de Salamanca, profesor de Latín en esta universidad y de Filología Latina en la de Sevilla y profesor emérito de Filología Clásica de la Universidad Complutense», así como sus «Premios Nacionales de Ensayo en 1990, de Literatura Dramática en 1999 y de Traducción al conjunto de su obra en 2006». Además, claro está, de añadir algunos títulos de su «prolífica obra sobre Gramática y teoría del lenguaje, Lógica, Traducciones y versiones de autores clásicos griegos y romanos, Ensayo y política, Poesía y Teatro» etcétera, editados la mayoría de ellos en la editorial Lucina, que a trancas y barrancas mantenía en pie su hijo Víctor.

El colmo, inclusive la alcaldesa (del PP) de Zamora ha manifestado su «pesar» declarando que «el mundo del pensamiento y la cultura pierden a una de las figuras intelectuales más prolíferas y significativas de nuestro tiempo y la ciudad de Zamora a uno de sus hijos más creativos y reconocidos de los últimos tiempos». Agregando que «por encima de su, a veces, controvertida personalidad o de diferencias ideológicas, Agustín García Calvo es un ejemplo de sabiduría, de capacidad intelectual y de capacidad de trabajo…» Y, por supuesto, también han recordado que fue «uno de los catedráticos perseguidos por el régimen franquista» y que, por su implicación, «en las revueltas estudiantiles de febrero de 1965, fue apartado de su cátedra y tuvo que exilarse en Francia».

A sólo eso quieren reducir los medios de formación de masas al que siempre fue un rebelde, un infatigable luchador contra la mentira, al que no dejó de advertir que el Capital y el Estado eran dos rostros del Dios de la Realidad y el Poder, al que nunca se adaptó a las normas que dictan los que mandan en este mundo, al opuesto a todo lo oficial (inclusive en el Himno de la Comunidad de Madrid que le encargó el primer presidente de la Autonomía, Joaquín Leguina, por el precio simbólico de una peseta y que sólo se cantó oficialmente una vez), al defensor de la igualdad en este mundo tan ambiguo, al más crítico polemista de la cultura, a la que identificaba con el opio del pueblo, al que lanzó las críticas más originales, más contundentes al sistema del mundo desarrollado y al Estado de bienestar, al que nunca dejó de hacer política, es decir: de despotricar… lo que estuvo haciendo todos los miércoles por la tarde en el Ateneo de Madrid, en una auténtica ágora socrática durante estos últimos doce años.

El compañero

De ahí la necesidad de recordar lo que, además de aquello, fue Agustín: un anarquista que no paró de decir No al Poder, al Estado, al Capital, al Individuo, a la Pareja, a la Familia, al Futuro, al Progreso y muy especialmente al régimen que hoy padecemos en la democracia desarrollada. Pues  es indiscutible que se sirvió de sus excelentes dotes de orador para provocar, con un inigualable estilo coloquial, la reflexión y desenmascarar las mentiras de nuestro tiempo, para desaprender y romper con las ideas vigentes… Comenzando por su peculiar ortografía, que es un ataque frontal a la Academia de la Lengua, por ser la causante de la falsificación de la lengua y arrebatarle a la gente el derecho de escribir como se habla. Recordar pues el Agustín que en sus obras trató de dar voz a un sentir anónimo, popular, que rechaza los manejos del Poder. Efectivamente, para Agustín, el lenguaje es la clave del pensamiento, por ser a través de la lengua que opera el dominio de lo establecido. De ahí que fuese esencial para él la denuncia de la Realidad, esa idea que se presenta como reflejo fiel de lo que hay, que sólo es una construcción abstracta en la que las cosas y la gente (un caso más de cosa) organizada en individuos (sumables en una Masa numérica) se reducen a ideas, para someterlas a esquemas, planes y manejos para desvivir la vida, tanto en las sociedades más avanzadas como en las más atrasadas de dominio (en las dictaduras comunistas o en los países musulmanes), que sirven para legitimar, por comparación, la democracia burguesa.

Recordar lo que no se menciona en las biografías que de él se publican ahora o en las que circulaban ya por ahí; pues ni siquiera en Wikipedia se habla de ello, del Agustín compañero. Se dice, de pasada, que fue perseguido por el franquismo y expulsado de la Universidad por «las revueltas estudiantiles de febrero de 1965»; pero no se precisa que fue por apoyar a los estudiantes ácratas, precursores del Mayo antiautoritario del 68, con los que luego, en París, fundó una tertulia (la Horda) en el café La Boule d’or del Barrio latino. Coautor con ellos del opúsculo-panfleto De los modos de integración del pronunciamiento estudiantil, que editamos clandestinamente en Bélgica en 1970, y que en 1987 reeditó la editorial Lucina.

 Sí, recordar el Agustín solidario con los compañeros necesitados; pero también con los que luchaban activamente contra la dictadura franquista. Lo que le valió ser considerado por las autoridades francesas y europeas como un subversivo, como un terrorista. Ser objeto de interrogatorios y registros de su domicilio, y, en ocasión de la visita del presidente ruso Leonid Brejnev à París en 1973, ser considerado anarquista peligroso y ser asignado en residencia en la isla de Córcega durante una semana. Y haberse librado de poco, en 1976, de serlo nuevamente, cuando el rey Juan Carlos visitó París y las autoridades francesas nos asignaron en residencia, en la isla de Belle Ile en Mer, a un grupo de refugiados españoles anarquistas y a un grupo de vascos independentistas en la isla de Re.

Aunque quizás no valga la pena recordarlo, porque, como diría Agustín, lo que cuenta no es el pasado sino lo que hacemos hoy para «¡nunca pues ir con los tiempos!» Para tener presente que «la evidencia, palpable y actual, es que sigue siempre latiendo, por debajo del Dominio, un corazón que sabe decir NO, sin importarle un rábano ni el orden del día ni las modas«.

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