Sobre el ‘anarcoestatismo’ y la creación de comunidad

En relación al artículo “Anarcoestatismo. Defendiendo lo público, destruyendo lo común” me gustaría realizar algunos apuntes adicionales a contestación publicada con el título “Construyendo comunidad, a partir de la lucha por lo público” que creo que podrían aportar algo a la cuestión propuesta, a pesar de que la contestación reseñada muestra los puntos clave de la respuesta al llamado “anarco-estatismo”(extraño vocablo que encierra una contradicción en sus términos bastante considerable y que sería interesante analizar).

En primer lugar, tengo que aclarar que lo que sigue se escribe desde el punto de vista de un anarcosindicalista y que por tanto, puede muy bien no coincidir en algunas de observaciones con lo que se podría afirmar desde un anarquismo estricto, si es que se admite que éste pudiera existir, ya que esa expresión “anarquismo estricto”, también esconde una grave contradicción. Porque si algo es el anarquismo, es una forma de entender el mundo y las relaciones humanas que no pueden abarcarse de forma cerrada y estricta. Cabría decir aquí, muy en relación con este tema, que no existe, afortunadamente, ninguna central de expedición de carnés de anarquismo. Más bien, habría que afirmar que existen tantos anarquismos como anarquistas y que ninguno, por separado, puede considerar que tiene el total de la razón, ni el total seguimiento de la ortodoxia (ya que por otra parte, ¿de qué “ortodoxia” podemos hablar? ¿somos capaces de convertir la parte de la historia que nos interesa en un manual de instrucciones obviando el resto? ¿podemos construir una ortodoxia con una sucesión de hechos históricos, que fueron en muchas ocasiones, circunstanciales y adaptados al momento?).

Creo que es preciso decir esto porque en el momento actual necesitamos (con urgencia) un proyecto libertario claro y amplio, que abunde en la confluencia de iniciativas e ideas, que necesariamente tendrán que tener sus diferencias, pero que apunten al mismo objetivo: la transformación social. En ese sentido, entender el concepto de anarquismo como un estrecho pasillo por el que solo se puede transitar mediante unos determinados “tics” históricos o pseudo-filosóficos, creo que va en el sentido contrario de esa idea.

A veces les ácratas (en sentido amplio) sufrimos crisis de hipercriticismo que nos llevan a ejercer de guardianes de esa supuesta ortodoxia. Como contrapeso, padecemos también crisis de extrema laxitud y podemos comulgar, no con ruedas de molino, sino con molinos enteros, sobre todo en esa parte de nuestras vidas que no está expuesta directamente a la política. Creo que es mejor, siempre que sea posible, instalarse una sana autocrítica, propia y de los demás, que nos permita no lanzarnos a dentelladas unos contra otros cuando nos parece que los demás se “desvían” del camino que creemos correcto. Como decía antes, es muy probable que no haya un solo camino correcto ni que siempre sea el mismo, por lo que, parece más útil e interesante ver al anarquismo y al movimiento libertario como una tendencia que, aun compartiendo unos principios esenciales, ha de presentar múltiples vías de desarrollo, más que como una posición fuerte y cerrada que defender.

Por otro lado, esas crisis a las que me refería antes, nos llevan a ver sólo lo negativo en la postura de los demás y sólo lo bueno, en las propias. Más allá de las contradicciones (que afortunadamente nos persiguen a les libertaries, porque nos hacen recrear el discurso y la práctica diariamente) creo que caemos en un reduccionismo de las posturas ajenas, en las que no vemos nada que salvar, ni encontramos ninguna intención positiva (lo que no quiere decir necesariamente que la creamos acertada) y detectamos sólo falsedades, digresiones y enemigos de la “idea”. Me parece necesario relajar esta tendencia, si se pretende de alguna manera llegar a construir un discurso libertario que, de alguna manera, nos permita luchar juntes guardando cada uno nuestras particularidades. En este sentido, me parece también excelente el artículo “las malas anarquistas”.

Ya en relación al objeto de este escrito, me gustaría aportar alguna reflexión sobre los servicios públicos y la posibilidad (o no) de que los que nos autodenominamos libertarios podamos ejercer su defensa en los momentos actuales.

Cuando se afirma que esa defensa no es posible por parte del anarquismo (identificando el servicio público con el estado) se suele poner en la balanza solo dos posiciones: estado y autogestión; es decir, los servicios públicos son administrados por el estado (y por tanto son indefendibles) o deben ser autogestionados (como único escenario defendible).

En primer lugar, creo que defender los servicios públicos no es defender a su administrador (el estado), sino defender el derecho de sus dueños (el pueblo). Es decir, los servicios públicos, todo lo público, ES NUESTRO. No es del estado, que mantiene usurpada su gestión, sino de la gente que lo ha construido con su esfuerzo y con el dinero que han aportado para ello. Todos los servicios públicos están construidos con el fruto del trabajo; no son, por tanto, del estado. Y desde un punto de vista libertario, cuando se hace defensa de lo público, no se defiende al administrador espurio de esos bienes públicos, sino su pertenencia al pueblo. Y defendemos que son de todes y que por tanto, no se puede excluir a nadie por su condición social o económica o de nacimiento o de ningún otro tipo de los beneficios de esos servicios. ¿Defendemos les libertaries a la administración como maquinaria ciega que ejecuta los designios políticos sin el menor miramiento? No. ¿Defendemos acaso, la corrupción, el nepotismo, la forma de funcionamiento de esos servicios públicos? No. ¿Defendemos la forma y los contenidos que tienen la educación o la sanidad públicas? No. Porque nosotros sabemos que hay otra forma de administrar lo público, que es la que nace de la conciencia social y de la responsabilidad de la sociedad de administrarse ella misma, sin intermediarios. ¿Podemos (y debemos) aclarar esos extremos cuando estamos junto a otros defendiendo “lo público”? Parece evidente. Porque cuando coincidimos con otras muchas organizaciones en esa defensa, no todes estamos diciendo lo mismo, ni probablemente, defendamos lo mismo hasta el mismo punto. Y ahí es donde nosotres, les libertaries, debemos intentar que nuestra voz surja clara (pero no como la única verdadera) y fuerte (pero no como excluyente de las demás). Porque aspirar que todos defiendan lo mismo que nosotres es una quimera; y de igual modo, no decir lo que pensamos porque al lado haya otres que piensan distinto, es un flaco favor a nuestras ideas.

En segundo lugar, para continuar con la dicotomía Estado-autogestión, que a veces parece la única posible a la hora de plantear la cuestión de los servicios públicos, habría que incluir un tercer factor a tener en cuenta. Que se convierten en privados. Esa defensa que hoy muchos plantean de los servicios públicos no es gratuita ni obedece a una voluntad de reinstaurar el llamado Estado del bienestar, sino que es la respuesta (tardía, si se quiere) al fenómeno privatizador que tanto gobiernos de presuntas izquierdas como de derechas comenzaron hace ya unas décadas. Respuesta tardía, porque muches anduvimos en solitario en la batalla contra la privatización de lo publico hace ya mucho tiempo, sin que nadie nos prestara demasiada atención; la sociedad ha tenido que sufrirlo directamente en sus propias carnes para alarmarse sobre ese ingente proceso de trasvase de bienes públicos a manos privadas y que representa un claro deterioro en los servicios que se prestan y un encarecimiento de los mismos, que somos obligados a pagar, si queremos acceder a ellos. No parece tener mucho sentido, por tanto, atrincherarse en la exclusiva defensa de su autogestión como lejana meta definitiva, sino en tomar también la iniciativa en esa lucha por evitar que nos roben lo que es nuestro. Es decir, la privatización de cualquier servicio público empeora considerablemente todo lo relacionado con éste, tanto en el servicio que se presta, como en la universalidad de las prestaciones y en el derecho de acceso de todos a todas las prestaciones posibles. No luchamos por el sistema escolar actual cuando defendemos la educación pública; luchamos para intentar impedir la irrupción del mercantilismo, de los bancos y las multinacionales en las escuelas y universidades y contra los recortes que empeoran aún más la situación; no luchamos por el actual concepto de salud que se promociona desde la sanidad pública ni por su criminal relación con las farmacéuticas, sino para intentar que cualquier persona, tenga los ingresos que tenga, pueda acudir al médico sin pensar si podrá pagarlo o no y para que tenga acceso a una prueba que pueda tener un coste que jamás podría permitirse si tuviera que sufragarlo ella. ¿Es verdad que dentro de esas luchas podemos ser altavoz de otra forma de salud y de educación? Es verdad y es necesario. Pero, ¿eso nos obliga a no luchar contra las privatizaciones? Creo que en absoluto.

A veces caemos, desde el punto de vista libertario, en el error de considerar de forma distinta al estado y al capital, como si fueran enemigos diferenciados, ajenos el uno al otro. Sucede con frecuencia cuando se les tiene en cuenta como “patrón”, es decir, como demandantes de mano de obra. No juzgamos de la misma forma a los trabajadores del sector público que a los del sector privado, cuando en realidad, lo que están haciendo los dos “tipos” de trabajadores es lo mismo: ganarse un sueldo para poder vivir. Pero de alguna forma, trabajar para un explotador privado tiene mejor “prensa” entre les anarquistes que trabajar para el explotador público. Dar por sentado que el trabajador del sector público tiene una mayor identificación con su patrón que cualquier trabajador de la empresa privada, es una suposición bastante absurda. Cuando hablamos de la abolición del capitalismo, estamos formulando la idea de que los trabajadores del sector privado han de renunciar a su condición de asalariados para pasar a autogestionar la economía… y cuando hablamos de la abolición del estado planteamos la idea de que los trabajadores públicos han de hacer lo mismo para pasar a gestionar esos servicios públicos. Y si no tenemos empacho alguno en criticar a la multinacional X por querer hacer un ERE a sus trabajadores y enviarlos a la miseria para ganar aun más dinero del que ganan, no sé porque vamos a tener que permanecer impasibles cuando la mayor empresa de este país (al servicio de las multinacionales y los bancos, por supuesto), que es el Estado, hace lo mismo con las personas que trabajan en los servicios públicos para procurar que las grandes empresas ganen aún más dinero en detrimento de les que menos tienen.

En algún caso ¿supone una defensa de lo público como la esbozada una defensa del estatismo? Me parece que no. Sobre todo, porque les anarcosindicalistas pretendemos (y debiéramos hacer algo más que pretenderlo) que la organización de les trabajadores sea la que se haga cargo de estos servicios, de forma que la sociedad autogestione estos y otros muchos más que son necesarios con los criterios de universalidad, racionalidad y participación social. Porque sin esta premisa, cualquier discurso que pueda venir desde nuestras filas queda en agua de borrajas. Ese es nuestro objetivo, pero hacer como que no existe nada más que requiera nuestra atención entre la situación actual y la que nosotros deseamos, es situarse fuera de la realidad. ¿Se supone que esa revolución de la que se habla se consigue del 0 al 100 de forma inmediata? Esa transformación social a la que aspiramos (con todas sus variantes) no puede construirse con un chasquido de los dedos, ni esperando a que les trabajadores “vean la luz”, sino encendiendo bombillas a nuestro paso. Y cuando se apagan, volviendo a encenderlas.

Sin estar un ápice a favor del Estado ni de su existencia, ni de su aceptación siquiera como el mejor mal menor posible, creo que es posible una defensa de lo público en la situación actual sin miedo a perder nada en ese camino y sí con posibilidades de ganar algo, aunque sólo sea eso: que la lucha construye comunidad.

Finalmente, y lo que creo más importante, es admitir que la acción libertaria, por su mismo significado intrínseco, no puede pasar por los cuellos de botella de cualquier ortodoxia real o supuesta, sino por la potenciación mutua de iniciativas que deben confluir en lo esencial y que deben ser multiformes en sus particularidades. Dejar de pisarnos el cuello unos a otros y ayudarnos en lo que sea posible, mientras que sea posible, hasta que sea posible. Algunos pensarán que les anarquistas son los únicos “buenos” de esta película. Otros pensamos que podemos ser les “más” buenos, pero no los “únicos” buenos. Porque, no sólo es imposible una sociedad formada exclusivamente de anarquistas, (ni tampoco deseable, tal vez), sino que lo prioritario es la presencia de les anarquistas en la sociedad. En cualquier caso, lo que es imprescindible plantearse, tanto por los que ven más claras unas vías como otras, o los que se ven más identificados con una formas de hacer que con otras, son las preguntas que se hacen al final del articulo citado:

«¿Cómo se está construyendo hoy “anarquismo”? Y ¿”qué” es lo que está construyendo el movimiento libertario?

Cuando tengamos una respuesta a esta pregunta, que nos sirva para actuar hoy, podremos acudir (sin que nos dé vergüenza la comparación) a la historia de les que nos precedieron.

Paco Ortiz, militante de CNT-Córdoba

Sobre la cuestión laboral y los recursos

A veces encontramos enfrentadas dos cuestiones sociales, las condiciones materiales de los trabajadores para poder llevarse algo a la boca y la cuestión ecológica del buen uso de los recursos naturales de los que disponemos. Será tarea de este artículo hacer un brevisimo análisis de este enfrentamiento que a veces surge en nuestra sociedad.

En 2011 según la FAO la producción mundial de pescados, crustáceos, moluscos y otros animales acuáticos alcanzó 156,2 millones de toneladas, cifra que no ha dejado de aumentar desde hace años. El crecimiento no ha dejado de aumentar, pasando de 34,6 millones de toneladas en 2001 a 52,7 millones de toneladas en 2011.

Los principales países pesqueros son: China, Perú, Indonesia, EEUU e India. En el 2011, el total de la captura en los Estados Unidos de América fue el más alto registrado en el país durante los últimos 17 años.

Si del Estado Español debemos hablar las cifras no son menos escandalosas, a pesar de la reducción en el número de buques de 10.847 en 2010 a 10.505 en 2011 las capturas pasan de 769 mil toneladas en 2010 a 860 en 2011, lo que supone un incremento de más del 10% en las capturas.

Atendiendo a las cifras de empleo, nos topamos con que solo 37.000 personas son empleadas en pesca-acuicultura en el Estado Español, es decir un 0,20% del total de personas empleadas en ese momento. Lo que vendría a suponer 23,34 toneladas por cabeza, lo que suponen algo más de 53.000 € al año por cabeza. Dinero que por supuesto no cobran las trabajadoras. Es decir, que básicamente estamos agotando el mar para que unas pocas acumulen capital.

Un 52 % de los recursos pesqueros marítimos del mundo están “plenamente explotados”, es decir, se han pescado hasta su nivel permisible máximo. Otro 28 % está “sobre explotado”, agotado o se está recuperando de haberse agotado.

En 1950, las capturas marinas fueron 16,7 millones de toneladas y representaron el 86 % de la producción total mundial de pescado. Las pesquerías marinas han experimentado diferentes etapas de desarrollo, pasando de 16,7 millones de toneladas en 1950 a un máximo de 87,7 millones de toneladas en 1996, y luego disminuyó hasta estabilizarse en alrededor de 80 millones de toneladas, con fluctuaciones interanuales.

Teniendo en cuenta todos estos datos, es de vital importancia entender que ya se están explotando los caladeros al máximo y que seguir sobre-explotando el mar, nos llevará a una catástrofe ecológica que afectará no solo a la economía, si no también a la soberanía alimentaria, muchísimas personas dependen en el mundo de la pesca para poder alimentarse, reproducir episodios como el de Somalía es no solo vergonzoso, sino un crimen contra la humanidad misma, destruir estos caladeros no solo ha hecho la pesca inviable en dicha zona, sino que ha dejado desamparadas a cientos de personas que subsistían a base de la pesca, puesto que Somalía es un país en el que, hoy por hoy, la mayor parte de la agricultura es inviable. Como este tenemos otros muchos ejemplos a lo largo del mundo.

Por esto, la exigencia de patronos para seguir mermando no solo los caladeros, recurso hoy por hoy indispensable para la seguridad alimentaria del mundo, sino la soberanía alimentaria de países como Mauritania o Somalía, es inadmisible. Reconducir la pesca a niveles que no sobre-exploten el mar es lo adecuado, pudiéndose apoyar en la implantación de cooperativas de acuicultura, respetando en lo posible la costa, no hablo ya solo de Europa sino de que de una vez las personas de precisamente los países más afectados por el expolio de recursos puedan recuperar su soberanía alimentaria y económica. Igualmente en el norte que se dispone de amplios recursos para una agricultura eco-responsable, debe dejar de consumir lo que no puede producir, promocionando una dieta que contenga más vegetales y menos animales.

Dr Alén Cea

Por la destrucción de las prisiones

Nuestra «querida» Real Academia Española define «prisión» de la siguiente manera:

prisión.
(Del lat. prehensĭo, -ōnis).

1. f. Acción de prender (‖ asir).
2. f. Cárcel o sitio donde se encierra y asegura a los presos.
3. f. Presa que hace el halcón de cetrería, volando a poca altura.
4. f. Atadura con que están presas las aves de caza.
5. f. Cosa que ata o detiene físicamente.
6. f. Aquello que une estrechamente las voluntades y afectos.
7. f. Der. Pena de privación de libertad, inferior a la reclusión y superior a la de arresto.
8. f. ant. Toma u ocupación de algo.
9. f. pl. Grillos, cadenas y otros instrumentos con que en las cárceles se asegura a los delincuentes.

Pero prisión es una palabra que da para mucho más, sobre todo si empezamos a mirar la realidad en la que vivimos con otros ojos. Prisión es el supermercado de tu barrio, que esclaviza tanto a trabajadores (mediante jornadas delirantes y trabajos mecánicos) como a consumidores (mediante mil anuncios y colores que bombardean tu cerebro constantemente). Prisión es el colegio al que asistes (o asististe)  y donde te meten en la cabeza ideas como competitividad, trabajo duro, esfuerzo, sumisión, respeto al orden existente… Prisión es la oficina en la que te dejas la salud, y la mayor parte de tu vida, para ganar un mísero sueldo al mes mientras tus jefes se aprovechan de los frutos de tu trabajo. Prisión es la urna de las elecciones a las que concurres como participante pasive para depositar una papeleta que nada cambiará. Prisión es también la televisión que te «informa» de lo que pasa en el mundo desde una óptica sesgada y siempre a favor del poder existente.  Prisión son los millones de despertadores que se sincronizan a horas muy tempranas para levantar a millones de trabajadores al grito de «¡trabaja o muere!». Prisión son las corbatas, los trajes, los tacones, y los productos cosméticos que te venden para estar siempre «presentable.» Prisión es la familia opresiva que con ideas protectoras corta la imaginación de les niñes. Prisión son las relaciones amorosas basadas en los celos y la dominación. Prisión es la amistad sin solidaridad. Prisión es Facebook y sus amistades virtuales despojadas de olores y caricias. Prisión es la estúpida dieta que comes para alcanzar ese canon de belleza tan deseado. Prisión son las revistas del corazón que te entretienen con las miserias (no tan míseras) de la gente rica. Prisión es la programación basura de los «reality shows.» Pero prisión son también les compañeres que te juzgan por no seguir la teoría de moda. O prisión es el espacio «revolucionario» que no deja expresar tu individualidad por no cumplir con lo que la mayoría piensa y hace. Prisión son las ideas que se imponen como verdades absolutas sin plantearse sus propios fundamentos. Prisión es la cultura de masas. Prisión son las masas. Prisión eres tú si no rompes con todo lo que te aprisiona, empezando por ti misme. Prisión eres tú si no haces nada por liberar al resto de personas presas.

La vida, hoy por hoy, es una gran prisión. Y como toda prisión, ésta también tiene sus carceleres. ¿Qué haremos con les carceleres?

Escocia… ¿independiente?

Dentro de muy poco se votará en Escocia la cuestión de su independencia del Estado británico. El debate pro-independencia no solamente se ha basado en la identidad cómun de les «Highlanders», sino que también ha usado otros temas sociales para ganar votos como los de la monarquía, las centrales nucleares, la militarización del territorio, y sobre todo, la desigualdad social. Les nacionalistas escoceses han expresado en multitud de ocasiones que las políticas neoliberales provenientes de Londres hacen daño a la población de Escocia: recortes en materia social, protección del capital privado, desamparo de les más necesitades, etcétera. Pero, ¿una Escocia independiente realmente solucionará el problema de la desigualdad social? La respuesta, desde mi punto de vista, es un rotundo no.

1. Debates estériles

Los discursos nacionalistas pueden ser difíciles de rebatir si los tomamos demasiado en serio. Todo Estado-nación, como debiéramos saber, es una construcción histórico-política, con grandes repercusiones sociales, que se basa en supuestas identidades comunes ancladas en espacios geográficos determinados donde se comparten experiencias históricas, supuestamente comunes también, que determinan eso que llaman la identidad nacional. Los Estado-nación no caen del cielo como las gotas de lluvia, ni crecen de los árboles como las manzanas. Los Estado-nación se construyen a base de opresión, represión, y unificación de grupos sociales más bien heterogéneos. Todo discurso nacionalista apela a las emociones personales para inhabilitar la razón: que si les de este lado somos así, que si en este lado hemos hecho siempre las cosas de esta manera, que si nuestres abueles pensaban de tal manera, etcétera y etcétera. Se intenta crear una identidad común basada en elementos, supuestamente comunes, de carácter histórico y cultural. Y esto lo hace todo Estado-nación para justificar, a un nivel básico, su propia existencia. El nacionalismo catalán lo hace; el nacionalismo escocés lo hace, pero también lo hacen los  nacionalismos español y británico.

Por un lado, los debates que a menudo leemos en la prensa son estériles porque se enmarcan en un marco que es erróneo de partida. Muchas personas fallan al reconocer e identificar los discursos nacionalistas. Escocia, Catalunya, Euskal Herria… territorios nacionalistas dirán algunes. Pero, ¿no son acaso España y el Reino Unido Estados-nación también? Aquí se define «nacionalismo» con la misma lógica que promueve el racismo: a las personas se las clasifica por el color de su piel en comparación con lo que se llama «persona blanca», como si la «persona blanca» no tuviera color y fuera el centro de comparación universal. La misma construcción social opresiva la podemos encontrar en ciertos discursos nacionalistas, de esta forma España y el Reino Unido son Estados-nación no-nacionalistas, puntos centrales de comparación para definir qué es nacionalismo y qué no lo es. De ahí que les españolistas no puedan ver que España es un Estado-nación socialmente construido e ideológicamente sustentado por un discurso nacionalista unificador. Si bien éste es un problema que afecta a las personas nacionalistas defensoras de aquellos Estados-nación no-nacionalistas, su discurso es casi siempre el dominante en los medios de (des)información burgueses, por lo que el mensaje termina llegando a millones de personas. De esta manera se genera opinión pública favorable y se sustenta la idea de que España (o el Reino Unido) no necesitan de discursos nacionalistas.

2. Mito y mentira

Por otro lado, todo debate nacionalista desvía la atención de las causas primarias de la desigualdad social. En el caso escocés el SNP apela a la «sensibilidad escocesa» mediante ataques a las políticas neoliberales adoptadas en Westminster. Con el pretexto de que «les escoceses tienen más sensibilidad hacia políticas económicas distributivas y sociales», el SNP intenta crear una identidad nacionalista que traza una línea entre «Highlanders» e ingleses. De esta manera se genera (o se intenta generar) el «mito.» Al norte de la frontera, como se dice por allí, la gente es supuestamente más solidaria, más dada al Estado del bienestar, y más sensible a temas sociales. O eso es lo que nos cuenta el discurso nacionalista, contradiciendo los datos estadísticos provenientes de varias encuestas. Por ejemplo, la Scottish Social Attitudes Survey muestra que las diferencias entre escoceses e ingleses no son tan grandes como el SNP quisiera. Otro ejemplo, el partido que gobierno en Escocia, el nacionalista SNP, se dice muy social-demócrata, pero por años se niega a subir los impuestos sobre las rentas de las clases media y alta (aunque es cierto que en otras áreas el gobierno está invirtiendo mucho dinero en les más desfavorecidos, como en el caso del famoso «bedroom tax», con el cual Escocia está muy en desacuerdo). En definitiva, todo es creación de mito, apelando a idearios comunes de referencia y emociones compartidas que posibiliten un «Yes» en el referéndum.

Pero el gran mito es el del Estado-nación como aquella identidad que posibilita la creación de igualdad socio-económica (porque igualdad política, en teoría, está garantizada). Aquí es donde el discurso nacionalista da más que pensar. ¿De verdad una Escocia independiente del Reino Unido eliminará las diferencias de clase? ¿O de género? ¿O de etnia? Preguntémonos seriamente: ¿un estado escocés supondrá una mejora para las personas más desfavorecidas? ¿Cómo va a hacer el futuro Estado escocés para funcionar fuera de las dinámicas capitalistas de las que tanto se quejan? ¿Cómo va a hacer para escapar de las garras de la globalización? En definitiva, lo que se puede leer de fondo es: «usted vote «Yes» y nosotres le daremos un capitalismo más humano, administrado todo por el grandioso Estado escocés independiente, aye!»

3. Algo… ¿positivo?

Si bien es cierto que las clases sociales no desaparecerán en una Escocia independiente, así como les polítiques seguirán siendo polítiques al servicio de la burguesía (escocesa) y de las empresas, algo positivo tiene que haber en todo esto. Y así lo creo, pero personalmente sólo encuentro una única cosa: desfragmentación. Un Estado escocés independiente disminuiría la centralización del Estado británico, regionalizando así la política de un territorio y, supuestamente (y esperemos), acercando la política a la gente que vive en dicho territorio. Pero con todo, los problemas de base (las clases sociales, el capitalismo, el racismo, el sexismo, etcétera) no tienen por qué verse alterados. Un Estado-nación escocés seguirá siendo, hoy por hoy, tan capitalista como un Estado-nación británico. Que no nos digan lo contrario. La pregunta que nos debiéramos hacer es más bien, «qué preferimos, ¿dos Estados-nación de menor tamaño?» Mi respuesta, personal, sigue siendo la misma: muerte al Estado, sea escocés, británico, catalán, o español. Solidaridad entre las personas al norte y al sur de la frontera. El problema sigue siendo el mismo: el enemigo de clase que crea el capitalismo, y un Estado independiente, según se plantea hoy en día no soluciona nada de esto.

La desorganización y otros cánceres

Qué bello es soñar con un mundo anarquista en armonía y libertad, ¿verdad? Ver que el viejo mundo capitalista se consume en llamas y ser parte de la gente bailando al son de la revolución social debe ser maravilloso. Tan maravilloso como para hacerse pajas con el individualismo, la violencia callejera, la estética rebelde o el nihilismo. Pero estos sueños infantiles solo son el consuelo de la impotencia en que nos vemos actualmente sumergidas ante la agudización de los conflictos sociales en medio de la tempestad neoliberal. De lo que un siglo atrás fue un movimiento amplio, diverso y revolucionario, hoy quedan sus restos que yacen desperdigados por el mundo entero, salvo honrosas excepciones donde brotan y crecen movimientos anarquistas prometedores.

La realidad material, al margen de las interpretaciones subjetivas de la misma, siempre será el escenario del que no podremos bajarnos, salvo recurriendo al suicidio, en donde la huida solo supone una salida a la desesperada y que tarde o temprano nos pillarían con el culo al aire. Y es que hoy por hoy vemos en el mundo cómo están masacrando a los pueblos: Gaza, Cisjordania, la comunidad yezedí atrapada en el monte Sinjal por el ISIS, el pueblo ucraniano, el reciente asesinato de Michael Brown y la represión militarizada en Ferguson… y cómo la dignidad rebelde de los pueblos combaten esas opresiones: las comunidades zapatistas, el pueblo kurdo de Siria y Turquía, las milicias antifascistas, las Brigadas Internacionales en Donbass, Donetsk y Lugansk… Para luego volver aquí y ver cómo derriban CSO sin esfuerzo, la impunidad de los violadores, corruptos, narcotraficantes y demás parásitos sociales, cómo endurecen el Código Penal, y cómo el fascismo avanza en el Estado Español y en Europa ante un movimiento obrero mayormente desorganizado. Nos preguntamos. ¿Dónde están los y las anarquistas? ¿Dando guerra a todas las injusticias sociales? ¡No! ¡Que si luchas reformistas, que si autoritarismos! ¡Que además del lastre que llevamos tengamos que lidiar con los machismos —pues son los que realmente dividen a la clase trabajadora y el movimiento— en nuestros espacios! Y quienes se mojan realmente, esos y esas que, con todos sus defectos, están en los sindicatos dando la cara, parando desahucios, llevando CSO adelante, en las asambleas estudiantiles, defendiendo los servicios públicos, etc sean tachadas por los guardianes de la ortodoxia y ciertos insurreccionalistas de reformistas.

Tras haber traducido la entrevista al anarquista de Donetsk, haber leído los comunicados de los brigadistas que fueron a combatir con las milicias antifascistas del este de Ucrania¹, ver cómo están haciendo la revolución social en Rojava, Kurdistán sirio, y sus milicias (YPG e YPJ) combatiendo contra ISIS, entre otros movimientos como el estudiantil chileno o las zapatistas; y luego reflexionar haciendo un balance de todo esto, no puedo sino señalar y criticar el maldito cáncer que arrastra el actual anarquismo: la desorganización. Y a todo ello le sumamos la verborrea incendiaria del caos y la violencia, las estéticas de tribus urbanas, los ramalazos puristas, el machismo y demás cánceres que no hacen más que tirar en la dirección opuesta y llevarnos a la marginalidad. Es triste ver que lo que podría ser una fuerza revolucionaria referente en la lucha de clases, se vea en buena parte de los países capitalistas avanzados, fragmentado en átomos (con sus excepciones, claro). Es triste ver cómo ciertos sectores le hacen el juego a la burguesía asumiendo que el anarquismo es violencia, caos, destrucción y terrorismo. Es triste ver que solo se haga política para el ghetto y no para los movimientos populares. Es triste ver cómo todo marcha mientras muchas de nosotras nos quedamos atrás.

A pesar de todo, tengo esperanzas en que algún día ya no tenga que escribir más sobre esto, que el problema de los elementos anti-organizacionales en el anarquismo sean historia. Pero no basta con esperar, hay que construir movimiento haciendo del anarquismo una herramienta práctica, útil y creadora, que potencie las estructuras horizontales en la lucha social, que aporte soluciones a las necesidades inmediatas y nos defina a la vez proyectos de futuro, y que a través de los movimientos sociales articulemos un anarquismo organizado para la lucha de clases. No cometamos el mismo error del anarquismo en la Revolución rusa de 1917, que fragmentado y desorganizado, fue superado fácilmente por el bolchevismo. Aún estamos a tiempo de ser otra vez movimiento social y fuerza política. Ahora más que nunca, ¡anarquismo social y organizado!

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1- Aquí y aquí

Entrevista a un anarquista de Donetsk

La Confederación Revolucionaria de Anarcosindicalistas N.I. Makhno (Революционная конфедерация анархосиндикалистов им Н. И. Махно), surgió en Ucrania en 1994 y fue una de las más destacadas organizaciones anarquistas que emergieron de la antigua Unión Soviética. Plataformista en esencia, la organización logró reunir una cohorte de activistas vigorosas que querían adoptar un enfoque estratégico y responsable a la cuestión de la consecución de una sociedad libertaria. El RKAS sobrevivió a muchos problemas, estuvo involucrado en la huelga de los mineros y tenía varios proyectos a largo plazo, pero no estuvo exento de disputas internas y escisiones. Durante el año pasado, sin embargo, la organización se fue escuchando cada vez menos. Para averiguar lo que había sucedido con el RKAS, y también escuchar su opinión sobre los acontecimientos actuales en Ucrania, nuestros camaradas  de Rusia de Acción Autónoma entrevistaron a un compañero de la RKAS, Samurai.

P: ¿Cuál es la situación en Ucrania? Su evaluación.

R: Una revolución política de la burguesía nacionalista se lleva a cabo, en contraste con el contexto de que se está desarrollando la guerra civil y la intervención mal disimulada del Estado vecino, hago referencia a Rusia. En pocas palabras y hablando literariamente, la vida fluye en dos realidades paralelas: la gente va a los cafés, viven su vida cotidiana y los niños caminan por los alrededores, y en el mismo lugar cercano, vemos las muertes, violencia, odio

La situación es muy difícil y va a durar mucho tiempo. Tal vez un par de años. Los ecos difícilmente desaparecerán del todo. La confrontación mutua y la división en la sociedad son cada vez más profundas al paso de los días. Hay una maraña de contradicciones y juegos de intereses desde el punto de vista político. Escribí sobre esto en mis artículos hace un buen tiempo, en el momento de Maidan y al poco tiempo, intervine en entrevistas de un canal mediático ADSR (Acción SocialRevolucionario Autónomo) y de Radio Libertaire RKAS al llegar el invierno. Desde entonces, la situación se ha vuelto aún más polifacética. Un montón de cosas han resultado ser ciertas; al parecer, nuevos actores se han unido y algunas cosas se hicieron más evidentes. Algunos focos han cambiado. Pero en general, todo lo que está sucediendo va acorde con el escenario que predije en el artículo «bautismo de sangre». Se rieron de mis expectativas Ahora la división del país y la Guerra Civil son un simple hecho.

Los procesos que están teniendo lugar en Ucrania sólo se están complicando cada vez más. Aquí uno tiene la geopolítica y el nacionalismo, la economía y lo social, y las pasiones saturnales.

P: ¿En qué estás involucrado en el momento presente?

R: Por desgracia, no puedo ser completamente sincero del todo. De lo contrario, una gran cantidad de gente honesta y yo vamos a tener problemas de diferente índole. Y mis amigos y yo tenemos muchos planes para el futuro. Por eso, vamos a decir, que estamos tratando de encontrar una línea de acción razonable en las circunstancias recién formadas y constantemente cambiantes.

En cuanto a RKAS N.I. Makhno (Confederación Revolucionaria de anarcosindicalistas, llamado en honor a Makhno) se refiere, no existe más en la calidad que ha conocido hasta ahora. Oficialmente, pero tácitamente, RKAS se disolvió y su núcleo hizo el cambio a las operaciones ilegales. ¿Por qué sucedió esto? Sucedió porque la forma del RKAS que había existido hasta la fecha, no cumplía con los requisitos del momento. Aunque, de la misma manera, todo el movimiento anarquista tanto en Rusia y Ucraniano cumple con los requisitos de la actualidad; y RKAS es parte de este movimiento que no ha logrado superar todos esos vicios, que hacen del actual movimiento anarquista no sea del momento. Todos estos años hemos tratado de crear un proyecto eficaz en el medio plazo, donde el proyecto de tal naturaleza estaba condenado al fracaso. RKAS era un proyecto de este tipo. Y el tiempo nos mostró la futilidad completa de nuestros intentos. ¿Por qué estaba en esta línea? Hay tres razones principales por las que el movimiento anarquista en la forma que existe hoy en día no tiene ningún futuro. La primera razón es el infantilismo de la abrumadora mayoría de las personas que se unen al movimiento. Esto no sólo está conectado con la edad, aunque la mayoría de los participantes del movimiento reclutado por nosotros son de hecho niños. Hablando de infantilismo me refiero al estado de ánimo, la visión infantil de cosas muy serias y fundamentales y la falta de seriedad en la percepción de tales cosas. Este es el paradigma de la conciencia de la mayoría de los que vienen al anarquismo, no importa la edad que tengan; 14, 18, 25 años o más. Ingenuidad y algún tipo de ineficiencia infantil son inherentes a ellos. Estas personas conforman el orden del día del movimiento y el perfil de su existencia. La segunda razón son los rasgos «subculturales» del movimiento. Un muy buen ejemplo de mis palabras se demostró en una de las entrevistas sobre los acontecimientos en Ucrania en el sitio Avtonomnoje Deistviye (Acción Autónoma). Aquí es lo que uno de los anarquistas respondieron en esta entrevista a la pregunta: «¿Existen grupos anarquistas en Donbass?«:

«La actividad de los anarquistas es en un nivel bajo, hay algunos de ellos. Es por eso que su influencia sobre la situación política es muy insignificante. Hay grupos de anarquistas «no organizados» en algunos pueblos de la regiónDonetsk, Avdeevka, Kramatorsk, Gorlovka, Mariupol, Yasinovataya. La pertenencia en cada grupo es de hasta aproximadamente diez La actividad de dichos grupos es variada: a partir de la realización de juegos de cinco a un lado, los conciertos, hasta la agitación (pegatinas, graffiti) Pero la actividad no es sistemática, ya que estos grupos son algo así como las empresas de los amigos «.

Creo que no hay nada que explicar. Lo único de lo que quería preguntar acerca al leer esto: ¿por qué hay muchos grupos pequeños, llamándose a sí mismos anarquistas, pero al mismo tiempo no están unidos en una sola organización, y se dedican a la misma mierda?

La pregunta es retórica, como la respuesta a lo que es obvio: el infantilismo de los anarquistas, todo el mundo tiene ambiciones sin límites y la ausencia total de las mismas, al mismo tiempo, de la menor visión estratégica de los líderes de estos grupos, quienes no pueden superar el muy desgastado lema «acciones para el bien de las acciones» que contiene un claro componente subcultural, superar los egos personales (léase infantilismo), unirse en una sola organización y elaborar una agenda política.

Como un ejemplo más de infantilismo y miserias ideológicas, se puede recordar la propaganda antielectoral de la organización escindida de RKAS, el llamado Mezhdunarodnyj Souz Anarkhistov (MSA, Unión Internacional de Anarquistas) en Donetsk. Durante las escisiones y rupturas, se discutieron mucho sobre los supuestos autoritarios en RKAS, que no se les dio la oportunidad de darse cuenta de sí mismos, que su iniciativa fue suprimida y así sucesivamente. Como resultado, después de que se libraran de la «dictadura del buró de organización RKAS«, esa misma que fue a las minas y las fábricas a difundir el periódico «Anarquía»,  a tratar con los sindicatos y las cooperativas y construir una «guardia negra» bien disciplinada; después de haberse liberado de las decisiones de las asambleas del RKAS, las cuales pusieron sobre la mesa tareas socio-políticas muy constructivas, los «anarquistas anti-autoritarios», tras haber establecido la MSA, mostró sus habilidades estratégicas y tácticas pegando carteles en toda la ciudad que contienen mensajes como: «¡no vayan a las elecciones, comed verduras!».

¿Y dónde están todas estas nuevas unidades, anti-autoritarios inimaginables, los creadores que debilitaron al RKAS sistemáticamente y rompieron el movimiento anarquista en pedazos con su llegada, por lo que no le dan ninguna oportunidad de organizarse en una organización política fuerte y de masas? ¿Siguen pegando pegatinas, pintando graffitis que nadie quiere ver, jugando al fútbol y yendo a conciertos? ¿Coma verduras, no vaya a las elecciones? Por estos motivos, ¿uno habría de destruir todos los brotes constructivos del movimiento anarquista diciendo que eso «no era muy respetable para el anarquismo puro»? Así es como los niños traviesos se comportan, la organización de fiestas de desobediencia y disturbios por el bien de sus mezquinos insultos y juegos.

Y, por último, el anarquismo de los anarquistas, debido a que los anarquistas se convierten en el principal obstáculo en el camino hacia la anarquía. Recurro a una divertida tautología intencionadamente, con el fin de llamar la atención sobre las viejas enfermedades de ser antiorganizacional, destructivo e irresponsable, que se señalan a nivel de una virtud y que socavaría cualquier trabajo constructivo. Los anarquistas, debido a esos errores absolutamente absurdos, así han logrado establecer la organización. Y todos los intentos de establecer la organización en el marco del proyecto «RKAS» han dado lugar a una verdadera cruzada contra el «autoritarismo y el extremismo«. Tanto la situación en febrero de 2013 y la actual han demostrado claramente toda la impotencia de esas formas infantiles, del anarquismo subcultural, sin importar el nombre que se dio a sí mismo de cara a los acontecimientos históricos reales.

Volviendo a la suerte de RKAS, puedo decir que su desaparición es sólo un paso táctico. Tal vez, RKAS resurgirá con una nueva capacidad, teniendo en cuenta todos los errores y adecuándose a la situación actual; tal vez vayamos a crear algo nuevo o un par de variantes. Pero el espíritu de RKAS y la idea de qué tipo de anarquismo estamos tratando de lograr durante más de 20 años, vivirán. No nos estamos rindiendo y ni desapareciendo. Por ahora, solo nos hemos disuelto en el tiempo y el espacio. Por poco tiempo.

P: ¿Cuál es la composición social de los manifestantes en el sureste y en Maidan? ¿Quiénes son los líderes y las personas comunes allí?

R: Maidan y los separatistas del Sur-Este no difieren mucho unos de otros. Tanto la revolución Maidan y la revolución separatista oriental implican el pueblo de Ucrania: intelectuales creativas, empleados, emprendedores, ciudadanos, la población rural, los estudiantes, el lumpenproletariado y los exmilitares. Esta guerra fratricida entre las personas que deberían tener intereses comunes, pero en el curso de la manipulación política de esta nación se ha convertido en rehenes y títeres de los intereses de los clanes económicos enemistados y las familias, de hecho, para separar las «personalidades fuertes». En vez de dirigir sus armas contra los oligarcas y sus imperios, la gente común de Maidan ha conducido nuevos oligarcas al poder, y la gente común sur-oriental está llevando a cabo las órdenes de la familia del derrocado presidente Yanukovich y su Maestro de Moscú. Todo este condimentado con la retórica del nacionalismo y el chovinismo, todas estas lágrimas sobre algunos intereses del este o del oeste son decorados de teatro, sólo para que la lucha por los intereses de las familias oligárquicas e instituciones del Estado esté sujeta a su voluntad. Pero estas piezas de escenografía son sanguinolentas. La gente siempre ha pagado con sus vidas para los intereses de sus amos, tanto en la Primera Guerra Mundial como en la Segunda. Tanto en las recientes guerras locales de la historia contemporánea como, por desgracia, ahora en Ucrania. Como resultado, las heridas sangrientas y la ira por décadas será precisamente lo que el pueblo ucraniano, en última instancia, recibirán por sus sacrificios. El pueblo de Ucrania, que se reconocen como tales o no se dan cuenta, están enfrascados en estos «juegos de tronos» crueles. La gente en ambos lados de las barricadas y bloqueos de carreteras deben entender que han sido engañados, que están luchando con la mitología y en realidad ellos se están matando a sí mismos, porque son un solo cuerpo unido. Los trabajadores han sido enfrentados unos contra otras como perros de pelea, en los cuales se colocan estacas, y que conseguirán nada más que las heridas y el dolor. Porque el enemigo está en el lado equivocado en este panorama. El enemigo está en el Kremlin y en el Palacio Mariinsky, en el Capitolio y en el Bundestag.

Ahora vamos a hablar de los líderes. Los líderes Maidan son la burguesía nacional y sus elementos radicales. ¿Quiénes son los líderes separatistas? La burguesía nacional y sus elementos radicales. En Oriente se asustan a la gente con la Pravyj Sektor («Sector Derecho») y llaman en ellos para luchar contra el fascismo aquellos que han venido de dentro de los partidos y movimientos fascistas rusos comparten el paradigma del fascismo imperial de nación rusa. Los partidarios de Barkashov, Zhirinovsky, Dugin y Limonov llaman a luchar contra el fascismo, ¿no es así? Esto no tiene sentido. Y el aspecto más triste de este proceso creado por el fascismo, es que los fascistas y nacionalistas rusos, junto con las masas engañadas por ellos, significan todos los ucranianos, el pueblo ucraniano como tales. A los ucranianos se les niega su historia, su lengua, su propio nombre, el derecho a existir como tal. En Donetsk, de acuerdo con su lógica, tiene dos opciones: ser pro-ruso o ser fascista. Si usted es de Ucrania, pero no tiene nada que ver con el nacionalismo y, por otra parte, con el fascismo, no se tiene cuenta. Si uno dice: «Yo soy de Ucrania» por una palabra en la lengua ucraniana, es golpeado o asesinado. Así de simple. Tal es la lógica imperial rusa de «antifascismo nacional». Ven a Donetsk, habla ucraniano, y lo verás por ti mismo. Y este fantasma ha abrazado no sólo un puñado de la derecha pro-rusa, sino todos los estratos de la población, incluso la llamada izquierda en el Sur-Este. La manipulación está ganando la guerra. Violar a la conciencia de las masas y se podrá trabajar de maravillas con lo absurdo. Esto sucedió en Maidan y ahora está sucediendo en el Sur-Este.

P: ¿Qué tipo de organizaciones son Rabochiy Front y Lava? ¿Qué impacto tienen?

R: Lava es sólo un grupo de mineros de una de las minas de Donetsk, que, por impulso en general, en los primeros días de disturbios en la ciudad vinieron a la Administración del Estado regional y escribieron la palabraLava’ en una bandera negro. Este no es una organización política. Es sólo un grupo de personas. La bandera estuvo colgada en el balcón del edificio durante unos días, y cuando desapareció, el propio grupo también lo hizo. Estas personas no tienen nada que ver con el anarquismo. Esto ocurre en días de disturbios populares. La gente se ve envuelta en un frenesí de hacer por hacer algo, pero ese algo no tiene consecuencias.

Rabochiy Front es un grupo que surgió como resultado de una escisión en el Sindicato de Trabajadores de Ucrania mucho antes de los acontecimientos de Maidan. Se trata de trabajadores de tendencias pro-soviéticas y comunistas. Cuando comenzaron los disturbios en Donetsk, este grupo se mostró inicialmente por la protección de un monumento a Lenin. Luego participó en la captura de la Administración Estatal de Donetsk Regional. En general, la participación de los simpatizantes del Partido Comunista de Ucrania y todos los grupos pro-soviéticos en el movimiento separatista, se ha manifestado de forma masiva y activamente. Incluso el partido Borot’ba toma parte activa en los acontecimientos en el Sur-Este. Mucha gente ve a Rusia como sucesora de la Unión Soviética. Y, en relación con esto, en todo el pro-rusoismo ven una especie de restauración de la URSS. Es tan ridículo e ilógico que ni quiero comentarlo. Pero la psicosis de masas es un fenómeno complejo. Ha sido perfectamente descrito por muchos, desde Le Bon hasta Reich y Moscovici. Hubo un momento en que no entendía por qué los nazis fueron capaces de ganar en Alemania tan fácilmente. Ahora entiendo. El público sólo puede ser manipulado y que se lo traguen todo. Por otra parte, ninguno de los esquemas clásicos de la visión del mundo funcionan en la era de la post-modernidad. Es por eso que uno puede ver a un comunista y un fascista de pie codo a codo, un imperialista y un partidario de los consejos de trabajadores, un anarquista y un nacionalista. Me acuerdo de una vívida ilustración de lo anterior, cuando en la manifestación antifascista dedicado al aniversario de la victoria sobre el fascismo, el 9 de mayo en Donetsk, mi hermano, un partidario de los separatistas, fue recibido con un saludo «antifascista», Heil Hitler, por su compañero de movimiento, uno de los que asaltaron el Donetsk SBU (Servicio de Seguridad de Ucrania). En respuesta a mi comentario sarcástico a mi hermano, que vino «para proteger a los veteranos de Banderovtsy» murmuró tímidamente: «Hrmph «

P: ¿Podría explicar en el referéndum celebrado el 11 de mayo?

R: Otro ejemplo de la sociedad del espectáculo. El referéndum que no puede tampoco ser verificada o refutada—. Con sus papeletas falsas y las mesas de votación sin observadores y bajo la atenta mirada de la gente enmascarada. Yo mismo tuve la alegría de ser testigo de un tipo con un arma recortada que estaba «protegiendo» mi colegio electoral. El referéndum, celebración sobre la que el Sr. Barkashov, uno de los líderes de la República Popular de Donetsk que participó personalmente, dio las instrucciones de «escribir un 90% de participación en el referéndum para luego ver la reacción de los Khokhols¹«. Fue una farsa. Para decirlo con más precisión, era parte de las estrategias políticas que se pueden incrustar en el marco de una estrategia global. Su esencia era crear en la República el primer lugar de las personas independientes, supuestamente legítima, y luego pedir la admisión en la Federación Rusa. En todas partes, tanto en Donetsk y en Lugansk, el escenario de Crimea había sido elaborado. Y al principio los separatistas tenían grandes esperanzas en la opción. No por casualidad, unas pocas horas después de la proclamación de la DNR (República Popular Donetsk), sus dirigentes pidieron cobijarse bajo el ala de Putin. Por cierto, me pregunto cómo la retórica anti-oligárquica y socialista de los separatistas se combina con el amor por un estado imperial oligárquico, autoritario y personalista del mega-oligarca Putin, cuya fortuna es de muchos miles de millones. Otro hecho en esta tragicomedia absurda.

El escenario de Crimea falló en Donbass, una anexión rápida y fácil falló. Las circunstancias estaban equivocados y la hora se perdió de alguna manera. Y, en general, no creo que era parte de los planes de Putin.

No voy a dar ninguna declaración sobre la región de Lugansk. Pero hay un gran número de personas en Donetsk y la región de Donetsk que no apoyan el DNR o que son partidarios de la unidad de Ucrania. Esto lo puedo confirmar. Los separatistas están mejor organizados y tienen mejores recursos administrativos y el apoyo del Estado vecino. Eso es todo. Y los sentimientos son aproximadamente iguales o incluso admitiría que hay más opositores a la República Popular que partidarios.

P: ¿Qué sabes sobre el incendio en Odessa el 2 de mayo? ¿Qué piensa usted sobre quién cometió el incendio?

R: Esta es otra parte de la manipulación a gran escala que es difícil hablar, porque esta manipulación se hizo a base de sangre y sdolor. De hecho, como todo lo que ahora está sucediendo en Ucrania. Podemos recordar los brutales asesinatos de partidarios de Ucrania en Gorlovka, los asesinatos y palizas en manifestaciones en defensa de la unidad de Ucrania en Donetsk, las palizas y la tortura de los separatistas y agentes imperiales. La NKVD opera en Donetsk, en el edificio de la administración del Estado, que es el cuartel general de los separatistas y la sede del gobierno DNR. , es un nombre tan poco sofisticado para el lugar donde los rebeldes pro-rusos llevan a sus oponentes y simplemente los insatisfechos, donde son golpeados y torturados, en los cuales se mantienen en condiciones bestiales durante meses. Uno puede recordar decenas de casos. Esta es la lógica del conflicto civil desplegado. Las bajas en ambos bandos son inevitables. Odessa es una parte de los eventos. Esto podría ocurrir en cualquier ciudad y con activistas de cualquier campamento. Con los mismos separatistas de éxito podría conducir a los activistas en favor de Ucrania en el edificio y durante la batalla, incendiarlo y dar con el mismo resultado. Cuando la gente muere, la gente común, cuando están siendo asesinados por las mismas personas ordinarias para los intereses de los ricos, es la tragedia del pueblo en su conjunto. Se lo comenté al comienzo de nuestra conversación. La tragedia en Odessa es una parte de la manipulación a gran escala, una parte de la partitura abierta anteriormentede víctimas de la guerra civil. La misma guerra en la que ambas partes están disparando y matándose unos a otros, y hay víctimas ocasionales de ambos lados. Repito, la tragedia para mí no está en quién mató a quién y en qué cantidades, pero el hecho mismo de las luchas civiles de la gente común es que están nublados con mitos, que están muriendo por los intereses de quienes detentan el poder. Por lo tanto, las dos personas que murieron bajo las banderas de Ucrania y los muertos bajo la bandera rusa son víctimas del Moloch del poder en el sentido más amplio de la palabra. Esta no es una guerra de los oprimidos contra los opresores, es la guerra de las casas feudales, en la que los muertos son reclutas, y los señores se frotan las manos.

Esto es asqueroso. La verdadera revolución empieza cuando los plebeyos se unen contra los patricios, pero no se matan unos a otros por sus intereses. Y con respecto a Odessa, nunca sabremos la verdad. Como uno de los partidarios de los separatistas me dijo: «Sí, las dos partes se encuentran, pero usted debe elegir la mentira que esté listo para defender. Pero no te avergüences de tu elección después». Así es la lógica de la mentira que está en la mente de las partes en conflicto.

Por lo tanto, yo no quiero elegir entre dos tipos de mentiras, quiero estar en el lado de la verdad. Y la verdad es que la gente está luchando contra sus opresores, no en contra de su propia índole.

P: ¿Cuál es su actitud hacia Avtonomnyj Opir, Borot’ba y otros izquierdistas de diversos tipos, que están involucrados en las protestas en el Oeste y el Este? ¿Sabía usted acerca de la creación de la Guardia Negro de Ucrania?

R: Trato Avtonomnyj Opir con interés, ya que creo que el movimiento anarquista carece de un estudio competente de la cuestión nacional y también carece de una actitud al patriotismo en su forma puramente popular, como lo fue en muchos movimientos anarquistas antiguos de Hristo Botev a Nestor Makhno. Sucede que hoy, la vista del cosmopolitismo es dominante entre los anarquistas, el cosmopolitismo que rechaza cualquier raíz y margina a las personas, mientras que el internacionalismo que forma parte del interés nacional como internacional y se refiere al amor por la patria sin ningún componente políticoha retrocedido de sus posiciones. Los dos puntos de vista siempre han estado presentes en el anarquismo. El anarquismo internacionalista corresponde más al sentido común, en mi opinión. Debemos volver a las raíces del anarquismo clásico, y trabajar en esta cuestión. De lo contrario corremos el riesgo de tropezar con los mismo errores pasados y seguir siendo un movimiento marginal.

Trato del partido comunista Borot’ba con cautela, ya que son competidores de los anarquistas. Y esto significa que son opositores. El proyecto Borot’ba trabaja estrechamente con el Partido Comunista de Ucrania y ha sido creado para el futuro, un reemplazo para el envejecido ymoribundo KPU (el Partido Comunista de Ucrania). Se trata de una joven versión moderna, contemporánea, del Partido Comunista. Veremos diputados de Borot’ba en la celebración de consecución de escaños en el Parlamento de Ucrania. Ya han comenzado a cumplir con esta tarea. En términos ideológicos, «Borot’ba» es el heredero del viejo movimiento comunista que asume la responsabilidad de toda su larga historia. A partir de la lucha de Marx contra Bakunin en la Internacional hasta la dictadura bolchevique de Lenin y Trotsky y la destrucción de los anarquistas y el machnovismo por ellos, de Stalin y la Unión Soviética hasta Petr Simonenko, Victor Ampilov y Gennady Ziuganov hoy. Por eso no es de extrañar que «Borot’bists» (miembros de Borot’ba) tomaran una parte tan caliente en el movimiento separatista en el sureste de Ucrania en el lado de las fuerzas imperiales, y por qué banderas rojas ondean junto a los tricolores imperiales. Hay también páginas heroicas en esta historia, pero los comunistasestatistas siempre serán enemigos de los anarquistas, no importa bajo qué máscara actúan: el Simonenko poco atractivo o el atractivo Vallejo. Tarde o temprano nos encontraremos cara a cara con este partido, y vamos a luchar contra Borot’ba, como bolcheviques y makhnovistas lucharon unos contra otros en su tiempo. Es inevitable.

poco sobre el proyecto «Guardia Negra Ucraniana», y por ahora soy escéptico al respecto, a la luz de mi crítica del movimiento anarquista ucraniano expresadas en esta entrevista. Yo estaría encantado si me equivoco.

P: ¿Cree usted que hay alguna expertos rusos en el Sudeste?

R: Yo no lo creo, lo podría confirmar de algún modo. Y muchos de elloshay bases de entrenamiento en las regiones de Donetsk y Lugansk—, donde grupos de 400 a 500 personas locales y voluntarios procedentes de Rusia se someten a entrenamiento bajo la guía de instructores militares. Hay expertos, por ejemplo, en el batallón «Vostok» («Este»), varias decenas de profesionales militares rusas. Están Girkin y su grupo en Slovyansk; Bezler en Gorlovka y muchos otros. Por supuesto, la mayoría de las personas que están luchando bajo las banderas de los separatistas son los lugareños, muy trabajadores ordinarios, veteranos del ejército o de los organismos de seguridad, veteranos de la guerra de Afganistán, antiguos policías y expertos de las Fuerzas Especiales. Pero un núcleo importante y autorizado de los militantes, además de voluntarios de Rusia, como los cosacos del Don y el grupo central de varias organizaciones rusas nacionalistas, son saboteadores rusos, especialistas militares, que organizan el proceso. El suministro de municiones, equipos especiales, las armas y la financiación proviene de Rusia a través de un poderoso grupo de presión de la Duma. Personas cercanas a funcionarios aconsejan a Putin de la República Popular de Donetsk, gente como Glazjev, por ejemplo, y esas figuras odiosas como Zhirinovsky, Dugin y Barkashov. Por otra parte, el actual jefe de gobierno de la llamada «República Popular» en Donetsk es un famoso estratega político de Moscú, Boroday, designado por la administración del Kremlin; él también está dando órdenes al batallón separatista «Vostok», cuyas estaciones de reclutamiento reclutar abiertamente voluntarios/mercenarios en toda Rusia. Esta es la intervención en gran medida que se basa en el movimiento de protesta local y la élite política local. Todos estos elementos están presentes.

P: ¿Existe la posibilidad de cambiar las protestas en Ucrania hacia la vía de la revolución social?

R: Por el momento se trata de un escenario improbable. Creo firmemente que cualquier revolución social es posible sólo en la presencia de dos factores. Estos son: la demanda del público masivo por el cambio radical y la organización política del ala revolucionaria del anarquismo, que será capaz de organizar y dirigir el proceso de cambio y consolidar sus resultados. Si el primer factor es más o menos presente, y la actividad de la población ha aumentado, el factor subjetivo está todavía ausente. La revolución política se lleva a cabo. Y las fuerzas políticas y aquellos que son llamados a la gran burguesía o con un toque moderno, los oligarcasse aprovechan de sus resultados. Pero si estamos hablando de la revolución social, entonces no hay una demanda seria para él, la gente, incluso si ven los cambios, solo los ven en el marco de los cambios puramente políticos. E incluso los brotes tímidos de señales revolucionarias sociales y antiautoritarias que no son apoyadas por una fuerte organización revolucionaria antiautoritaria, serán aplastados por la agenda política de los partidos burgueses y nacionalistas. Ya he hablado de la falta de organización anarquista. Este es el principal problema del movimiento anarquista moderno y la causa de su colapso en el contexto de los acontecimientos actuales. Los acontecimientos que están sucediendo ahora en Ucrania, y el hecho de que los anarquistas aquí no han sido capaces de utilizar la situación porque negaban el sentido común durante años y fueron cautivados por lo subcultural y las ilusiones anti-organizacionales, ofrece mucho material para el autoanálisis.

Y confirmo todas las conclusiones y los esfuerzos que los partidarios del proyecto denominado «RKAS NI Makhno» intentó llevar a cabo. El hecho de que no dice mucho y responde a la siguiente pregunta: «¿Es posible para los anarquistas ahora cambiar la actividad de las masas con respecto al plano de la revolución social?«. La organización es un medio muy importante para la existencia de las ideas. Es una incubadora, una escuela, una sociedad de ayuda mutua y una plataforma productiva para las ideas y proyectos; pero lo más importante, es una herramienta de la realización de esas ideas, es un instrumento de influencia y un instrumento de lucha. No se puede sustituir con grupos de afinidad. Léase a Makhno, Arshinov, Volin, Bookchin, finalmente. Y todo se aclara. Anarquistas ahora, como en 1917, han perdido una oportunidad única para dirigir el proceso.

P: ¿Cuáles son las perspectivas para los anarquistas que existen en este momento?

R: Por ahora, ninguno. Y me temo que en el futuro, si las cosas siguen como están, también. Si la revolución no sucede en las mentes de aquellos que se llaman a sí mismos anarquistas, no habrá cambio alguno. En esta entrevista, hablo mucho acerca de recetas para la autorrealización del anarquismo; es por eso que no quiero repetirme. El proyecto RKAS iba por esas hojas de ruta pero no fue solo negado, sino que se desató contra ello una verdadera persecución. Pregunta a los que se dicen anarquistas en Ucrania lo que piensan sobre RKAS y escucharás mucho veneno, vómito de bilis, ira y mentiras. ¿Por qué? Porque somos los únicos que no mantuvieron el ritmo de los partidarios de la subcultura y el kaos², y los únicos que hablaron de la necesidad de unidad, disciplina y rigidez. Las únicas personas que hablaron abiertamente a la cara de uno de los puntos débiles y castigaron los vicios del movimiento. Y los únicos que siempre había actuado en contra de «las reglas». Siempre hemos estado a pesar de los otros, con nuestros especiales «gustos-RKAS» y, como cuestión de hecho, el anarquismo plataformista de Makhno. Sólo hay dos actitudes respecto a RKAS entre los anarquistas: el respeto o el odio, pero no hay indiferencia. Así que estamos en el camino correcto. Y nuestra lucha por la organización es una lucha por la realización de las ideas anarquistas en la práctica. Ahora tenemos mucho que repensar. Pero me temo que todo seguirá siendo como está en el movimiento anarquista. Los anarquistas tienen una capacidad única en las masas, no les enseña nada y prefieren repetir los mismos errores, y aquellos que están tratando de corregirlo, son tachados de «no-anarquistas» al igual que en el caso de RKAS. Aunque creo que RKAS es un fenómeno único en el anarquismo post-soviético, el que existió durante más de 20 años y jugó un papel brillante en su historia. Muchos grupos que aparecieron más tarde son sólo clones de RKAS, cuyos creadores sólo copiaron parodias de la matriz madre después de haber perdido su esencia original. Y cada anarquista hecho y derecho que quiera crear su nueva organización, siempre termina copiando al RKAS pero reclamando este acto de creación como una copia de rebeldía anti-autoritaria y una nueva voz en el anarquismo. Esto es ridículo. Y sería incluso gracioso, si no fuera tan triste. Porque la división del movimiento es gracias a las ambiciones infinitas movidos por la idea del anti-autoritarismo, pero no son más que excusas llenas de vanidad, idiotez y autoafirmación. Y no sé, si llegará en algún momento la mayoría de edad Makhno escribió sobre esto hace casi cien años. Bookchin escribió «casi cuarenta años y sigo escribiendo hoy. Todavía sigue ocurriendo. ¿Qué más puedo decir?»

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1- Adjetivo peyorativo y ofensivo del ucraniano que no tiene traducción a otro idioma.

2- Se dicen de aquellos anarquistas que asimilan la idea de un movimiento anarquista caótico.

Traducido de la entrevista en inglés aquí.

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