El tornillo sin fin

Por Gaspar M. B.

El capitalismo es como es y uno no elige meterse o no en la lucha de clases, sólo el bando en el que se participa. Como dominados y explotadas el camino que nos lleve a darle la vuelta a la situación empieza por alimentar nuestra conciencia colectiva y comprender la situación en la que estamos. En concreto la de lo que de siempre se ha llamado la juventud trabajadora, aunque hoy sea más preciso llamarnos la juventud parcialmente trabajadora o la elástica mano de obra joven.

Esta juventud parcialmente trabajadora se compone de dos grandes grupos, aunque sus fronteras no estén completamente definidas. Uno de los grupos es el de la juventud parada y salvada de la exclusión social por su familia. Hablamos de jóvenes con distinto grado de formación que en la situación actual se encuentran en un paro de larga duración, haciendo alguna chapucilla o metiendo alguna hora en la ETT cuando llaman. En este contexto se gestó y se aprobó el apodado “contrato de aprendiz” el 18 de noviembre de 2012. En plena campaña electoral en la que ganará el PP nos encontramos con un Real Decreto por el que se regulan las prácticas no laborales en empresas[1]. Resumidamente: “Precariedad”. Menos resumidamente: Salario mínimo, sin paro, sin vacaciones, sin jornada máxima, sin indemnización, sin libertad sindical, sin festivos, sin permisos…pero cotizando. Es un contrato libre entre patrón y trabajador, que no debe acogerse a ningún tipo de convenio ni de legislación laboral por el requisito básico del contrato que es que no exista relación laboral entre las partes, pues se supone que con ese contrato vas con las manos en los bolsillos a aprender y con la misma te vuelves a casa de tus padres. La idea es extender las prácticas obligadas de la FP al resto de la población inactiva laboralmente. Podríamos pensar que esta idea es propia de la ingenuidad del liberal utópico que sigue pensando que la mano invisible regula las relaciones laborales y puede llevarlas a la perfección si se la deja actuar.

 

Hay un segundo grupo de la juventud parcialmente trabajadora que es la que se mantiene estudiando, prolongando mediante cursos, masters, grados y postgrados su salida del mundo académico. Para esta juventud aún vinculada a alguna institución educativa ha habido otra reforma materializada el 10 de diciembre de 2012, con el gobierno del PSOE ya saliente. El Real Decreto por el que se regulan las prácticas académicas externas de los estudiantes universitarios[2] viene a legalizar una situación que ya se daba en la alegalidad y que se puede resumir en “Becariedad”. Es la norma que regula que una persona matriculada en el nuevo, reluciente y liberal espacio europeo de educación superior se pase los meses en una empresa aprendiendo a obedecer. En este caso la remuneración no es obligatoria y en la elaboración del “libre” acuerdo la institución universitaria puede participar. Pero en este caso no hay cotización a la seguridad social.

En conjunto estas dos reformas presentan una situación de cuasi esclavitud para la juventud que se aglomera en grandes ciudades y a la precarización absoluta del resto de la clase trabajadora muy barata de sustituir después de las últimas reformas laborales. Así la socialdemocracia del PSOE abrió la puerta al mercado laboral que las patronales del reino quieren tener en su economía terciarizada dominada por el turismo. La tuerca que aprieta a la juventud trabajadora da vueltas y vueltas.

Merece la pena llamar la atención sobre una consecuencia fundamental que debe hacernos replantearnos nuestras formas de actuar y defendernos como clase. Con este tipo de reformas que legalizan unas relaciones laborales despóticas y que anulan toda posibilidad de intervención al sindicalismo de concertación y pacto social esta vía legalista de acción queda enterrada junto con otros derechos adquiridos tras las luchas de los 70. Es momento de experimentar con otras formas de enfrentar a una patronal descentralizada desde unos puestos de trabajo superdivididos física, categórica y funcionalmente. Nos queda todo por hacer.

Revista Exarchia #1 https://revistaexarchia.wordpress.com/2013/01/04/opinion-el-tornillo-sin-fin/

La represión como estrategia eficaz. La resistencia como actitud necesaria.

En las últimas semanas hemos visto cómo la represión estatal ha aumentado en muchos puntos del planeta. Los estados griegos y español sean seguramente los casos más obvios, pero podemos identificar las mismas dinámicas a lo largo y ancho del planeta. Desde que irrumpiera la crisis financiera—global y sistémica—en el año 2008, los movimientos sociales de todo el mundo han venido agitándose, atrayendo cade vez a más personas y radicalizando a grupos ya existentes en localizados puntos del planeta.

No obstante, la represión es una condición sine qua non para la existencia de cualquier estado; el control de los grupos disidentes y las dinámicas de disuasión que persiguen la reproducción institucional son elementos fundamentales para la preservación de un modo organizativo tan artificial como el estatal. De esta manera, encontramos sonados casos de represión en los últimos tiempos: desde les 5 del Primero de Mayo—compañeres de Seattle acosades por el FBI—, pasando por las detenciones políticas de anarquistas en Grecia, hasta el despliegue policial en el CSOA La Traba el otro día en Madrid. Y la cosa va a más, porque cada vez estas actuaciones policiales son más recurrentes y, sobre todo, más intensas—sino que se lo digan a Alfon.

Todo esto sigue una lógica de reproducción estatal: los estados necesitan de legitimidad para existir—existencia que se da, entre otras cosas, por el principio de soberanía—y la legitimidad se consigue, entre otras cosas, repartiendo leña a les que se oponen a la realidad imperante. ¿Cómo funciona esto de «repartir leña»? Muy sencillo: primero se criminaliza a un colectivo que molesta, y después se aplica «todo el peso de la ley.» Así de simple. ¿Y cómo se criminaliza a la gente que discrepa? También es sencillo: mintiendo, manipulando, y controlando la opinión pública a través de los grandes medios de (des)comunicación.

Sin embargo, cualquiera con un poco de perspicacia puede ver que en la Red la sociedad civil se posiciona cada vez más con aquellos colectivos que sufren la criminalización estatal. Y es que las mentiras y las manipulaciones no funcionan tan bien en Internet—que es un medio mucho más libre y abierto que los canales convencionales de comunicación. Pero ojo, Internet funciona como un arma de doble filo: por una parte, ayuda a desmentir todas las patrañas que los estados nos intentan meter en la cabeza, pero por otra parte Internet puede reforzar manipulaciones ya inculcadas.

Un caso de manipulación-ya-inculcada es la desconfianza que se tiene en el Estado español a los black blocs—desconfianza que, por otro lado, no es exclusiva de nuestra región. Se empeñan en meternos en la cabeza que cualquier persona encapuchada trabaja «de tapado» para la policía. En el menor de los casos, a la persona encapuchada se la estigmatiza de «rabiosa radical»—negándole inteligencia y raciocinio. Les anarquistas somos les que más sufrimos este tipo de criminalización, la cual, es interiorizada incluso por colectivos «de izquierdas» y progresistas—aunque, después de todo, ¿quién pensó que la «izquierda» reformista estuviera en contra de las patrañas estatales?

Sea como sea, en todos los casos de represión estatal el ingrediente común es el miedo. Crear miedo funciona. Y es extremadamente sencillo. Basta con detener arbitrariamente a una quincena de activistas pacífiques para sembrar incertidumbre en los colectivos menos involucrados. Basta con desalojar una okupa para meter el temor en el cuerpo a todo un grupo de activistas anteriormente involucrados. Es verdad, en muchas ocasiones esto juega a nuestro favor, pues la represión puede ser motivo de refuerzo moral y colectivo. Pero al Estado le basta con difundir un par de vídeos y notas de prensa a través de las agencias de eso tan prostituido que llamamos «periodismo» para hacer dar con los huesos en el suelo a personas que antes estaban por la labor de resistir dignamente.

Y precisamente porque sabemos que las cosas funcionan de esta manera tenemos que ser capaces de resistir más y mejor. Muchas son las cosas podemos perder al resistir, cuantitativamente hablando sobre todo materiales. Pero tenemos mucho más que ganar: libertad y dignidad. Cualquier Estado, sea comunista, liberal, o vaya usted a saber qué, funciona bajo los mismos preceptos básicos: control, administración, y represión. La gente, al menos en Europa, está claramente «despertando», sobre todo la gente joven—que no casualmente es la que más usa Internet. La represión refuerza nuestros sentimientos de identidad colectiva, pero el miedo es un arma muy poderosa que puede tumbar hasta al más fuerte de los castillos—y el Estado sabe muy bien cómo usar el miedo. No caer en la tentación de echarse atrás es lo fundamental en la situación actual: por cada desalojo okupemos dos casas más; por cada detención llenemos las calles con más ferocidad. «Que lluevan piedras», dejó alguien escrito anónimamente en un muro de Madrid.

El mayor terrorista es el Estado, que no te engañen.

Sociedad como negación

La verdad de esta sociedad no es otra cosa que la negación de esta sociedadGuy Debord.

El nacionalismo es, sin duda, la negación de la sociedad a la que dice representar, entendida ésta como el conjunto de individuos que se asocian voluntariamente para proporcionarse una mejor vida los unos a los otros; pues, mientras que los políticos estadistas e idolatras de su poder arrojan todas sus alabanzas, éste, solemne, aniquila el querer del cúmulo de individuos que lo conforman. Estos son importantes en tanto producen riqueza para la nación. Podemos afirmar entonces que el conjunto real-sociedad está subyugado al conjunto irreal-nación. Pero, ¿hasta qué punto es esta sociedad real y tangible? ¿No resulta igualmente una entelequia? ¿Qué lazos se extienden entre nosotros más allá de languidecer bajo el mismo Estado o nación? De ningún modo podemos separarlos y hacer una distinción clara de qué es cada uno. Ambos son negación del otro. Podemos definir nación como sociedad y sociedad como nación, son términos ambivalentes que tienen como fin común la negación de la singularidad vital. Siendo esta doble negación la afirmación de la infausta situación a la que se ve abocado el sujeto que la forma, ya sea por voluntad propia o por imposición. Resumiendo: ambos son lo mismo y su finalidad es compartida: engullir la vitalidad de los individuos que contiene, así como el esfuerzo de los pequeños grupos afectivos que en esta máquina aséptica se puedan desarrollar.

De tal forma, por ejemplo, el derecho a vivienda es un elemento aplicado al conjunto social, y por ende pretendidamente individual, aun cuando no sea así, que es, y esto es innegable, incumplido sistemáticamente o, mejor dicho, sistémicamente, ya que podemos ver mendigos e indigentes en cada esquina, de cada barrio y de cada ciudad del país. Probablemente estos individuos sepan de su derecho a la vivienda, surgido de su inalienable derecho a la vida, como así también lo son su derecho a la alimentación, a la vestimenta u otras, mas no son capaces de proporcionársela, pues están sujetos y atados de pies, manos y pensamiento por la sociedad que se lo niega. Las viviendas desocupadas son consecuencia de la iniciativa individual, corporativa o propiamiente estatal (ente social) y surgen por el no pago, por la invalidación de ésta, por su embargo, etcétera., pero es la sociedad la que evita que sean ocupadas por el que no posee nada. No es otra más que la sociedad la que teme que se ocupen de forma ilegal, ya sea por inseguridad, por supuestos principios morales, o porque a sus integrantes es lo que le han soplado al oído desde que tienen recuerdos, esto es, que no es relativamente importante que el congénere humano muera aterido de frío a la puerta del Palacio de Liria, siempre y cuando el cadáver no caiga en la propiedad privada de la duquesilla ni la podedumbre del exánime mancille sus suntuosos jardines nobiliarios. Por tanto, el individuo que no posee bienes vitales no ha de confiarse el conjunto irreal nación o sociedad, Estado, Dios, etcétera., [1] sino que ha de confiarse a sí mismo. ¿No tengo techo bajo el que abrigarme los gélidos días de invierno? Bien, lo ocuparé. ¿No poseo hoy qué comer? Bien, lo tomaré. ¿No tengo actividad que realizar? Bien, la realizaré. ¡Basta de conciliar el frío, el hambre o la abulia con la creencia de que vendrán a rescatarnos! Es bien seguro que llegará reiteradamente la nación, la sociedad, el Estado, a tirarte a la calle, a apresarte entre muros, a humillarte, pero no puede nadie cejar en su empeño de vivir con dignidad. ¡Si el sistema está tan degradado que no puede procurar vida digna a todos, que no sean todos los que se arrodillen, sumisos y asustados, a un futuro incierto! Y no nos confundamos, lo vital no es una televisión, ni un coche, ni un frigorífico, ni un opulento habitáculo, ni majestuosas viandas, etcétera., no pretendas quedarte ahíto de caviar todos los días, empero si no tienes qué llevarte a la boca, ¡no caigas en la limosna! (¿Hasta qué punto de degradación humana hemos llegado que podemos vivir, lastimosamente eso sí, mientras nuestros hermanos mueren por doquiera?) Únete a otros como tú y ocupa, roba, lo que sea, con tal de conseguir un sustento que te permita subsistir; y no te escondas, es más, ¡haz saber por qué robas comida, por qué ocupas viviendas, por qué, en fin, quieres vivir con dignidad! Haz saber a la sociedad, a la nación, que, o te procura lo mínimo para vivir o tú mismo, siendo humano e inteligente, lo tomarás.

Y se me podrá tildar de ser parcial y demagogo, de fomentar la violencia irracional o incluso de ser un sujeto antisocial. También se me podrá echar en cara que ciertas sociedades más avanzadas, dígase países nórdicos o helvéticos, sí cubren las necesidades mínimas a sus conciudadanos. ¿Cómo poder renegar de esas idílicas sociedades paternalistas? ¡Sólo un loco lo haría! Pues bien, yo reniego de esas cálidas y tiernas sociedades, tan deleznables como las sureñas o cualquiera que siga el modelo parlamentarista-capitalista. ¿Por qué? Porque, como se dijo en la introducción de la anterior reflexión, estas sociedades no son en verdad más que naciones con ciudadanos exaltados. Es decir, no van más allá de naciones, de estados, parasitarios del esfuerzo individual y colectivo de su pueblo, renegando del concepto humano. Estos países succionan con tanta vehemencia el esfuerzo colectivo e individual que después, ahítos de todo, procuran darles lo mismo a sus ciudadanos; regocijándose estos últimos de su lamentable suerte. ¡Todos, absolutamente cada país del mundo tiene como paradigma a los Estados nórdicos! Son el paraíso capitalista hecho asfalto, edificio, compañía, impuesto y lágrima. Sin embargo, de lo que no parecen percatarse estos ávidos políticos nacionales y supranacionales, tertulianos todos, y demás secuaces, es que es inviable, por no decir esperpéntico, el pretender la impronta de este modelo al mundo: ¡Es imposible! Para que esos nórdicos disfruten de su bienestar, y no digo yo que sólo sean ellos, otros han de sostenerlos. Es la clásica dicotomía capitalista: unos sujetan el peso de otros, los más de los menos, los muchos de los pocos. Así que esos países tan idolatrados y perseguidos por los progresistas de todos los lares no son sociedades en el sentido hermoso de la palabra, es decir, comunidades de individuos con lazos afectivos palpables y fraternales, sino industrias fiscales arraigadas en la psique humana mediante el concepto de nación, por lo cual resultan altamente repugnantes. Abrazarse o confiarse a tales concepciones quiméricas sólo nos podrá llevar a caer nuevamente en el pútrido parlamentarismo, en el inicuo capitalismo y en el anacrónico nacionalismo como, por otra parte, nos ha demostrado no pocas veces la historia.

[1] Creo que convendría aclarar que uso indistintamente sociedad, Estado y nación porque, a pesar de los fructíferos debates que se han llevado a fin de delimitarlos, son un todo. Al igual que Dios en la liturgia cristiana está conformado por otros entes quiméricos tales como el Espíritu Santo, el Padre y el Hijo, y estos a su vez se encuentra dispersos de forma ecuánime en toda la realidad; para mí, Estado, sociedad y nación son un mismo todo que se reparte indistintamente entre los individuos, oprimiéndolos y subyugándolos, ya sea por creencia en uno u otro.

Si el fascismo ataca, es que lo estamos haciendo bien

En los últimos días la policía fascista de Atenas ha detenido a más de un centenar de compañeres anarquistas que defendieron con admirable dignidad las okupas de Villa Amalias y Skaramanga. La primera, con más de dos décadas de servicio libertario, construyendo tejido social en el barrio, ofreciendo cultura libre y crítica, sirviendo como punto de encuentro para las personas libertarias de todo el mundo, fue doblemente asediada por los matones a sueldo del Estado griego.

Villa Amalias tras ser asaltada por la policía volvió a ser re-okupada con heroica valentía aprovechando que las fuerzas represoras del Estado se «entretenían» con una sustancial masa de anarquistas que protestaban y resistían en las afueras. Pero me temo que no duró demasiado, ni durará, pues si el Estado griego quiere ahora tirar abajo Villa Amalias usando su policía fascista—el adjetivo no es gratuito, todes sabemos las conexiones de la policía ateniense con el partido nazi Amanecer Dorado—es porque está asustado. Nos tienen miedo.

Y esto significa que lo estamos haciendo bien. Que la resistencia al capitalismo y al Estado opresor está funcionando. De otra forma no hubieran esperado veintidós años para cerrar Villa Amalias, pues los negocios y especulaciones con el inmueble que okupa siempre han estado ahí, presentes bajo la sombra de los avaros capitalistas.

Saben que es el movimiento anarquista en toda Grecia el que planta cara a los nazis que el Estado usa para suprimir las voces que se alzan en contra de sus medidas de ajuste económico. Saben que son libertarias y libertarios los que salen a la calle, sin miedo y con decisión, a parar los pies a los matones fascistas que apalean inmigrantes y  homosexuales. Saben que somos nosotres, y no lxs comunistas que mucho hablan pero poco  hacen en Grecia, quienes salimos a las calles a decir «¡ya basta!», a defender la libertad del género humano en nuestros intentos de recuperar una dignidad que nos fue arrebatada largo tiempo atrás.

La lucha de les compañeres de Atenas y de toda Grecia es también nuestra lucha. La solidaridad es una de nuestras armas más poderosas, pero no nos confundamos: es solidaridad sincera, porque identificamos su  lucha con nuestra lucha, porque identificamos su resistencia con nuestra propia resistencia. El Estado es el Estado sea griego o español. Sus fuerzas represoras son las mismas allá donde vayamos.

Si atacan con tanta fuerza les fascistas es porque lo estamos haciendo bien; porque estamos diciendo las cosas claras dejando sobre la mesa nuestras exigencias, que no pueden ser otras que globales, internacionalistas, y anticapitalistas. Sacarán a las personas de Villa Amalias a base de palos y violencia. Pero no conseguirán jamás sacar la justa rabia de nuestros corazones libertarios.

¡Arriba les que luchan!

De Atapuerca al Euro

Más de una vez hemos podido escuchar a les polítiques del Partido Popular del Estado español decir que España es una nación antigua, una nación indivisible y única aunque esté dividida, de entre otras formas, en diecisiete comunidades autónomas. De esta manera podíamos escuchar hace más bien poco tiempo a la señora Esperanza Aguirre decir que la nación española tenía no-sé-mil-años, como si se pudiera hablar de «España» como algo identificable a lo largo y ancho de la historia humana.

La derecha española con su característico modo de pensar no tiene ningún problema en trazar la historia de la nación española de Atapuerca al Euro, como si fuera un único continuo sólido e indivisible. España siempre ha existido (al menos desde que a unos monos les dio por ponerse a dos patas y comenzar a patearse todo el planeta desde África). Por su parte, la izquierda institucional, es decir el PSOE, es incapaz de articular un discurso histórico ya sea por una cosa o por otra, pero a mí lo que me da es que la Transición y el tema de la memoria histórica les impide establecer claramente ese discurso histórico que tantes adeptes gana. Porque no nos vamos a engañar; decir que España es una y única desde tiempos de Cristo llama la atención—y por ahí hay mucho despistade.

No obstante, lo cierto y verdad es que las naciones del mundo tienen a lo sumo poco más que trescientos años de antigüedad, de hecho la inmensa mayoría de ellas no llegan ni a los cien años. El concepto de nación nace en la historia moderna como un concepto clave para el desarrollo del capitalismo y su dominación explotadora. Lo primero de todo es no confundir «Estado» con «nación», mucho menos con «Estado-nación.» Los Estados existen desde hace mucho tiempo, milenios, pero a ellos no se les añade una «nación» hasta mediados del siglo XVII con la Paz de Westfalia. El Estado, en pocas palabras, vendría a ser el conjunto de instituciones sociales y jurídicas que administra un territorio dado y ciertas dinámicas que en ese territorio se dan. Sin embargo, el Estado moderno o Estado-nación delimita su territorio claramente sobre el mapa, adjudicándose como propio terrenos, recursos, personas, y economías, sobre todo economías. Hasta entonces, recordemos que por ejemplo Europa estaba fragmentada en un batiburrillo de feudos y territorios gobernados por familias nobles y demás gente de alcurnia.

Pero para convencer a les campesines franceses de que elles son franceses—cuando solamente una minoría menor a un tercio hablaba francés—, o para convencer a la gente de Escocia de que elles también eran parte del Reino Unido, se necesitaba mucho más que un conjunto de instituciones estatales para administrar la vida política y económica del territorio. Y así es como nace la idea de la nación: ese concepto abstracto que une a tantas personas que hasta entonces eran cada una de su padre y de su madre. Y de esta forma en Francia se instaura un sistema centralizado de educación pública que obliga a todes les niñes a aprenderse el mapa de «Francia» así como estudiar la lengua francesa. Así es como a les escoceses se les hace ver que les ingleses no son tan males porque son protestantes como elles, que les males son los franceses porque son católiques. Así nace la gran idea de la nación alemana con dramaturgos y demás escritores que realzan el «sentimiento común» del pueblo alemán.

De esta forma la «nación», que no deja de ser un concepto abstracto y socialmente construido, se interioriza y se integra en la vida diaria de las personas. Así no es de extrañar que la gente piense que Francia ha existido «de toda la vida de Dios.» Qué vamos a decir de España, que al parecer ya hasta los celtíberos sentían los colores de la Selección y gustaban del buen vino a la sombra del ruedo de toros. Lo dicho, España una y grande desde Atapuerca hasta el Euro…

Entrevista a Regeneración

Los compañeros del portal anarquista OACA nos realizaron la entrevista que reproducimos a continuación.

A finales de agosto fuimos testigos del nacimiento de «Regeneración«, un espacio virtual cuyo objetivo es el de convertirse en un referente en el análisis y debate de ideas anarquistas en la Red.

Unos meses después nos acercamos un poco más a este interesante proyecto para conocer la iniciativa y profundizar en los planteamientos del colectivo editor. A continuación ofrecemos esta recomendable entrevista:

Pregunta: Hace poco fuimos testigos del nacimiento de “Regeneración”, explicadnos ¿Qué es y cómo surge?

Respuesta: Regeneración, nombre en homenaje al periódico mexicano de los hermanos Flores Magón, nace en julio de 2012 con una idea clara en mente:  reunir en un mismo sitio web a varias personas de diferentes orientaciones anarquistas que, hasta entonces, escribían en blogs personales. Nos conocimos por medio de Twitter y del foro de A Las Barricadas, y desde el primer momento dejamos la puerta abierta a toda persona interesada en participar. La idea original vino por parte del compañero Yeray de La Emancipación, quien nos propuso crear un nuevo proyecto como ya se ha explicado más arriba. La lógica de converger en un mismo sitio web (Regeneración) es también sencilla: nuestros textos, ideas, y análisis serían más fácilmente difundidos en la Red. Además que, como anarquistas, hemos de saber que la ayuda y la colaboración mutua es imprescindible en nuestro camino hacia la revolución social.

Al principio el problema que se nos presentó fue el técnico: cómo nos íbamos a organizar y cómo íbamos a publicar. Una vez que solucionamos este punto nos fuimos dando cuenta, poco a poco, que el proyecto tenía mucho futuro: todos teníamos experiencia en blogs, éramos activos, las ganas nos desbordaban y, sobre todo, contábamos con un grupo de personas que no solamente teníamos visiones distintas del anarquismo, sino que además cada cual veníamos de disciplinas diferentes (sociología, historia, periodismo, ingeniería, ¡la escuela de la vida misma!) que aportarían ese toque especial que creemos que Regeneración tiene.

P: Por otro lado nos gustaría saber ¿Cómo os organizáis y qué podemos encontrar en Regeneración Libertaria?

R: Como somos un grupo basado en Internet (cada cual vivimos en una parte distinta del Estado español, incluso varias personas viven fuera de él), nos organizamos de manera electrónica. Al principio usábamos N-1 para la mayor parte de las tareas organizativas, pero debido a cambios recientes en N-1 hemos decidido pasarnos a una lista de correo en RiseUp, una plataforma libertaria orientada al activismo que es, sin duda, muy útil en muchos aspectos (proporciona cuentas de correo, listas de correo, documentos online interactivos, servicio VPN, etcétera). Para nuestras asambleas usamos IRC, lo cual nos aporta dinamismo y la posibilidad de conversar a tiempo real, aunque lo cierto y verdad es que no es lo mismo a interactuar cara a cara.

En Regeneración se pueden encontrar artículos de opinión, análisis políticos de la actualidad, ensayos teóricos, y difusión de eventos y noticias. Además, aceptamos cualquier colaboración externa (que nos envían por mail) siempre y cuando estén en la línea editorial de nuestra publicación, sin olvidar nuestra sección de humor en la que colgamos viñetas críticas con la realidad. También se puede encontrar una sección muy necesaria en cualquier medio anarquista, a la cual nosotros hemos llamado «Expresión». En ella se pueden leer textos con un contenido más personal y emocional, desde poesía hasta relatos, todo ello con una clara orientación libertaria.

Por otro lado, todos los escritos de Regeneración tienen algo en común: su carácter crítico y libertario, pero dada la naturaleza de nuestro grupo los textos no tienen por qué tener la misma visión sobre el anarquismo y el mundo en general (como decíamos, sólo comparten su carácter libertario). Pensamos que éste es precisamente uno de los principales atractivos de nuestro proyecto: debido a la existencia de diferentes puntos de vista, cualquiera puede encontrar un gran abanico de respuestas y análisis para una misma realidad, lo que fomenta sin duda el debate y el desarrollo del pensamiento crítico, tan fundamental hoy en día puesto que vivimos en una sociedad dominada por los medios del capital.

P: Aunque el tiempo transcurrido es breve, ¿Cuáles son vuestros proyectos de futuro?

R: Desde el principio tuvimos en mente la idea de editar y publicar una revista, idea que se ve reforzada por el relativo éxito de estos primeros meses. Lo más fácil será empezar una webzine y distribuirla en formato PDF, pero nos encantaría poder contar con los recursos monetarios y materiales necesarios para empezar a publicar en papel (lo cual no descartamos en el medio-largo plazo). Como podréis suponer, esto último supone un gran esfuerzo, pero si creemos en el triunfo de la revolución social, ¿por qué no creer en la publicación de una revista?

Hasta que llegue el momento de publicar en papel nos seguiremos centrando en proporcionar artículos de calidad e interés en Regeneración. La webzine, sin embargo, parece mucho más cercana, puesto que contamos con el conocimiento necesario para su edición y distribución. Dos alternativas se nos presentan aquí: una es publicar en PDF una colección de los artículos que más nos hayan gustado en un mes determinado. La otra (y la que más nos atrae) sería publicar una edición totalmente independiente y nueva con respecto a lo escrito en Regeneración. Sería algo así como un complemento mensual que seguramente estaría orientado a un tema muy concreto de actualidad. De salir adelante esta idea, no nos cabe la menor duda que contaríamos también con una sección para colaboraciones (tal como tenemos ahora en la web). Pensamos que la intersección de mentes anarquistas ha de ser una prioridad en todo proyecto libertario.

P: Cambiando de tema y desde vuestra experiencia, ¿Por qué elegisteis Internet como plataforma de difusión? ¿En general, cómo veis la difusión libertaria en Internet?

R: Internet era el único medio que la realidad de nuestro grupo nos permitía. Como hemos comentado, cada cual vivimos en una parte distinta del mundo, por lo que la única manera de comunicarnos era mediante un ordenador. De alguna manera se podría decir que «nacimos en Internet», puesto que allí nos conocimos y allí trabajábamos antes de empezar con Regeneración (trabajar en el sentido de publicar contenido crítico en la Red). Por lo tanto, si en Internet «nacimos» y en Internet «crecimos», la difusión de nuestro trabajo tenía que ser también en este medio.

Internet nos permite hoy en día llegar a un gran número de personas con un coste social y económico relativamente bajo. La información fluye rápidamente en la Red, lo que añade mucha intensidad a los intercambios comunicativos entre personas de muy distintos orígenes geográficos. La web Regeneración se lee en una multitud de países, cosa que de otra manera no podría ser posible. Internet nos permite además actualizarnos rápidamente, ponernos al día con las noticias y acontecimientos del mundo, y leer las últimas ideas de otras personas libertarias (para después comentarlas, debatirlas, criticarlas…). En definitiva, Internet nos proporciona un amplio abanico de posibilidades que, de ser bien aprovechadas, facilitan enormemente el camino hacia la revolución social.

No obstante Internet no está libre de peligros y trampas. Como escribió La Colectividad en su blog personal (La trampa de Internet: reproducción ideológica en la Red https://lacolectividad.wordpress.com/2012/07/09/la-trampa-de-internet-re…), Internet es al mismo tiempo una herramienta de liberación y un medio hegemónico de reproducción del sistema capitalista imperante. Las fuerzas del capital y los mercados se insertan en Internet de tal manera que inundan el espacio cibernético con anuncios manipuladores y prácticas poco éticas (como el caso de Facebook aprovechándose de los datos de la gente). Además, Internet supone un medio de control social e ideológico excelente, si no que se lo pregunten a la CIA.

P: Centrándonos en la actualidad, día tras día no dejamos de ver las consecuencias del capitalismo salvaje. Desde vuestra percepción, como anarquistas, ¿Qué podemos hacer? ¿Qué podemos aportar?

R: El movimiento anarquista tiene mucho que decir sobre el modo de producción capitalista, y siempre ha sido así. Pero es hoy más que nunca que nuestro movimiento ha de alzar su voz (la cual es bellamente rica en matices), y decimos «hoy» porque hace ya varias décadas que se vino abajo la polarización política que caracterizaba al mundo de la Guerra Fría. Hasta que no se tumbó el muro de Berlín, el mundo se dividía en dos bloques políticos que competían por la hegemonía mundial. Cada bloque daba una respuesta particular al capitalismo: uno de ellos lo defendía, mientras que el otro lo negaba (para simplificar dejemos a un lado el capitalismo de Estado). Así pues, en un mundo que solamente admitía dos posturas enfrentadas, la voz anarquista era brutalmente callada, más que nada por ser crítica con ambos bloques políticos.

¿Cómo alzamos la voz? Cada individuo y cada agrupación del movimiento anarquista debe encargarse de difundir sus ideas y materializarlas en algo concreto. Muchos ya lo hacen, pero hay más personas que no se ven involucradas directamente por no saber cómo hacerlo o pensar que desde sus habilidades no pueden aportar algo útil. No necesitamos solamente de teoría o actividades culturales;  el llamado a la actividad tiene que ser global y holístico, abarcar todas las dimensiones de la vida humana. Es decir, nos referimos a llevar la anarquía a la práctica en tu casa (si vives con alguien más), o en tu lugar de trabajo, estudio o donde sea que compartas gran tiempo con otras personas . Si individualmente una persona cree que puede aportar algo, pero no sabe cómo, puede acercarse a algún colectivo a preguntar qué puede hacer según lo que le interese.

No concebimos un movimiento anarquista sin una praxis anarquista: la teoría y la acción han de ir de la mano en todo momento. Aquello que se dijo una vez de «hasta ahora hemos venido estudiando el mundo, ya es hora de cambiarlo» se hace más urgente que nunca, porque el capitalismo, como modo de producción y como modo de imaginar todo el horizonte de posibilidades humanas, se ha implantado en la conciencia colectiva de tal manera que es muy difícil escapar de su yugo ideológico. Romper con el hechizo bajo el cual nos hemos socializado es la primera de las batallas, la que se lucha desde dentro de la persona, en la propia mente, en la propia concepción de la vida. No podremos poner fin al capitalismo y traer una sociedad comunista sin ganar primero esta batalla.

P: Para finalizar nos gustaría detenernos un poco para saber vuestra opinión sobre la presencia del movimiento anarquista en la actualidad ¿Cómo lo veis? ¿Qué hacer para estar más presentes?

R: El primer paso  pensamos que debe ser la superación de la atomización del movimiento anarquista (la creación del proyecto Regeneración, como ya se ha dicho, intenta paliar este problema). Otros problemas que pensamos son urgentes son la falta de formación teórica, y la escasa dinamización de las estructuras organizativas que ya existen. Creemos que tenemos mucho que aportar, sobre todo con respecto al segundo problema (la falta de formación teórica). En Regeneración no nos consideramos expertos de ningún tipo, pero humildemente intentamos publicar los pensamientos que realizamos de la realidad; pensamientos y análisis que derivan de la intersección entre las lecturas teóricas que hacemos y nuestras propias vidas personales.

Sobre el tercer problema, lamentablemente existen ciertos aires «románticos» en el movimiento anarquista; aires que mitifican Revolución Social de 1936 y nos aíslan, de alguna forma, del resto de la sociedad (al menos en un plano egotista). Tal vez nos hayamos separado bastante de los movimientos sociales, es decir, no estamos insertos en ellos proponiendo nuestras alternativas y apoyando iniciativas de base, aunque sí que es cierto que en el Estado español esto está cambiando, sobre todo a raíz del movimiento 15M. Algunas personas en Regeneración, además, piensan que otro gran error del movimiento es la adopción de actitudes antisociales (por parte de ciertos colectivos), que han ocasionado la marginación de los anarquistas, lo que ha provocado que se asocie al anarquismo solamente con movimientos «tribu-urbanistas» como el punk y el skinhead.

Así pues, consideramos que algo esencial para el movimiento anarquista es tener nuestros propios proyectos políticos al margen de la izquierda burguesa o el ciudadanismo, pero sin dejar de lado la posibilidad de insertarnos en movimientos de base para aportar nuestra experiencia libertaria y asamblearia (siempre y cuando esta colaboración no implique violar nuestros ideales libertarios). Es fundamental tener la capacidad necesaria para articular respuestas sociales, y fuerza para producir un cambio social sustancial. Para ello es imprescindible la organización que permita la acumulación de experiencias, sin olvidar que dicha organización ha de servir como soporte y herramienta para quienes deseen aportar su granito de arena.

P: Pues nada más, muchas gracias de nuevo por el tiempo invertido y si queréis añadir algo más…

R: Muchas gracias a vosotrxs por mostrar interés en nuestro proyecto. Gracias también por esta entrevista. Sitios webs como el vuestro son muy necesarios hoy en día por todo lo mencionado más arriba. Pareciera que con esto de la crisis financiera la gente está tomando un poco más de conciencia política, y es por ello mismo que nuestro bello movimiento anarquista debe alzar la voz, hacer ver que la alternativa a los partidos polticos, sean de derecha o de izquierda, se puede encontrar fuera del juego institucional; hacer ver que la política no solamente se desarrolla en los Parlamentos y Congresos, que la democracia burguesa no tiene legitimidad para gobernar la única vida que tenemos. Ya va siendo hora de ponerse en pie, y desde la Red de redes (siempre en conjunto con la acción en la calle) el empujón puede ser considerable.

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