Análisis del anarquismo actual

¿Sigue vivo el anarquismo hoy en día? Pues claro, vaya pregunta más obvia, ¿no? Bien, pero los tiros van más allá y es que si el anarquismo sigue vivo, entonces es más que conveniente analizar el estado general del anarquismo en esta coyuntura para poder avanzar en pos de construir un referente político y social en la lucha de clases. Utilizando estos criterios, tratemos de poner sobre la mesa las características generales del anarquismo presente y a partir de allí, corregir los errores, aprovechar oportunidades, reforzar los puntos fuertes y sortear las amenazas. Aquí no podré abarcar todas las particularidades territoriales en donde se desarrolle el anarquismo o movimiento anarquista, pero sí trazar unas pinceladas con el fin de ponernos en situación. Para ello, recurriré a la herramienta que utilizan las empresas para analizar su propia posición en el mercado. Dicha herramienta es el análisis DAFO (Debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades). Ésto en realidad tendría forma de matriz tal que así:

Análisis interno

Debilidades 

—La atomización del actual anarquismo hasta llegar a los personalismos y de cada individuo con su anarquismo personal. Esto, lejos de crear una diversidad dialéctica, ha supuesto que mucha gente de nuestros ambientes queden excusándose de cualquier atisbo de responsabilidad social, compromisos y cumplimiento de acuerdos colectivos.

—El sectarismo de algunos grupos los termina aislando de la realidad social, creando grupos marginales incapaces de comunicar nuestras reivindicaciones al resto de mortales.

—La estética tribuurbanista del punk y el skinhead, el culto a la violencia, las consignas vacías y las actitudes nihilistas de rechazo a todo lo que no sea una misma. En general, el infantilismo político de algunas personas que obstaculiza la creación de movimiento.

—La nocividad de la organización como fin o el rechazo absoluto a la misma impide materializar cualquier proyecto político-social y acumular experiencias en la lucha.

—La sobreideologización es otro enorme lastre a la hora de articular respuestas ante la actual coyuntura, creando ambientes conservadores, impidiendo avanzar a partir de las luchas inmediatas.

—La falta de proyectos políticos definidos y adaptados al contexto actual, que permitan alcanzar objetivos reales a corto plazo y la construcción de proyectos de futuro. Es una tarea pendiente entre muchas anarquistas.

—Por desgracia, todavía siguen habiendo actualmente peleas internas que nada ayudan. Ciertamente las seguirá habiendo pero creo que va siendo hora de ir superándolas.

Fortalezas

—La diversidad de los métodos y la flexibilidad que otorga la descentralización debería ser provechosa para que el anarquismo se adapte a todo tipo de contextos sociales.

—Los principios como la solidaridad, el apoyo mutuo, el asamblearismo y las estructuras horizontales o de base son herramientas al alcance de todos y todas. Permiten una mayor facilidad en cuanto a la creación de movimiento y mantener su autonomía frente a intereses partidistas y el oportunismo.

—La organización a todos los niveles (político y social) como una herramienta para la lucha de la clase trabajadora y la inserción social como estrategia política es la vía por la cual sacamos de la marginalidad el anarquismo, creando un nexo de unión entre el anarquismo y la clase trabajadora mediante la construcción de movimiento social y fuerza política para volver a ser un referente para la lucha de clases.

Análisis externo

Amenazas

—La escalada represiva en los últimos años contra los movimientos sociales debido a la crisis capitalista supone otro obstáculo a superar. La represión nos pretende aislar, neutralizar y desgastar, nos quiere despolitizar y alejarnos de la realidad social empujándonos a una lucha mano a mano contra el Estado y los intereses económicos.

—La propia ofensiva neoliberal con la privatización de los servicios públicos y recortes en derechos sociales.

—Los movimientos fascistas crecen en los países capitalistas avanzados con la complicidad de las instituciones y la burguesía. La amenaza del fascismo no solo está en las calles por los grupos parapoliciales, que actúan en ocasiones codo a codo con la policía como en el caso de Grecia, sino también en las instituciones y en los consejos de administración de empresas.

—Paralelamente, la socialdemocracia también sería un peligro en cuanto pretende acaparar el descontento social y encauzarlo por la vía del pacto social, en detrimento de la lucha de clases. Esto se traduciría en la neutralización del movimiento obrero y dejaría una clase trabajadora desorganizada e incapaz de autoorganizarse.

Oportunidades

—La crisis capitalista a su vez ha despertado la conciencia política de más gente, que ha comenzado a movilizarse. En este punto, es importante conocer cómo se desarrollan los procesos sociales y comenzar a actuar en consecuencia, respondiendo a las necesidades inmediatas de la clase trabajadora y trazando alternativas futuras a partir de las luchas presentes.

—La decadencia de la izquierda institucional y los sindicatos de concertación podría dar pie a nuevas formas de hacer política y la radicalización de los movimientos sociales, así como el panorama sindical. Si bien esto puede suponer que la derecha pueda meter mano en este asunto, no está de más que comencemos a poner sobre la mesa nuestras alternativas y poner en práctica los métodos asamblearios y la horizontalidad, sustituyendo el modelo representativo por el de la democracia directa, el modelo centralista por un modelo federativo, y el de la delegación de responsabilidades por la responsabilidad colectiva.

—La multitud de asambleas tanto estudiantiles como en el centro de trabajo o en los barrios son un punto de partida para articular un movimiento social independiente y desde las bases, superando la atomización de la actual sociedad y dar pie a la creación de alternativas políticas, económicas y sociales.

Ahora valoremos y saquemos algunas conclusiones. La atomización se diferencia de la diversidad en cuanto que lo primero supone el aislamiento, una profunda división interna, una disputa de egos y personalismos que impiden el debate sano, y la diversidad es la variedad de puntos de vista que en conjunto forman un ente dinámico, en los cuales, dichos puntos de vista mantienen una relación dialéctica. La atomización nos conduce al ostracismo, la diversidad, a garantizar nuestra supervivencia.

El sectarismo es hacer política desde grupos herméticos y solo para sí. Esto no es trabajar en pos de avanzar hacia una revolución social, sino folclore y autocomplaciencia. El actuar al margen de todo lanzando consignas maximalistas y alejado de la realidad de las luchas sociales también es una estética, es gastar inútilmente las fuerzas haciendo proselitismo. Podría polemizar mucho sobre el tema de las subculturas y tribus urbanas pero no voy a tratar aquí, solo apuntar que estas estéticas de rebeldía en general no responden necesariamente a la política anarquista. Pero desgraciadamente, existen clichés y estereotipos que identifican el anarquismo con el punk, lo cual, es despolitizar el anarquismo al reducirlo a una simple estética. Esto va unido al culto a la violencia, la cual muchas veces no se leen los trasfondos ni otros factores como el contexto, los movimientos sociales, el tejido social, etc, sino que se cae en la ilusión de que destrozando cosas se está avanzando hacia la revolución., cuando lo que realmente permite el avance de las luchas es la creación y fortalecimiento del poder popular (tejido social, organizaciones populares, sindicales y políticas, etc…) o capacitación material del pueblo y la clase trabajadora. Del sectarismo, la estética y el folclore se origina el infantilismo político, que es la incapacidad para ofrecer análisis rigurosos de la realidad social, lo que impide sacar propuestas políticas concretas en el presente, y ampararse irracionalmente en la ideología para lanzar críticas destructivas a todo aquello que se salga de un determinado marco ideológico, táctica o estrategia de acción.

La ideología ha de servir como base para dotar de orientación política a los movimientos sociales, no tiene que ser una enorme losa, un enorme peso muerto que lastrea las luchas. Y los principios que tenemos son para aplicarlos y ponerlos al alcance de cualquiera que aspire a un cambio radical en la sociedad, demostrar que son medios útiles y no simple palabrería y estética. Es importante saber leer los contextos en que nos encontramos, que no estamos solas, que todo sigue unos procesos y dependerá de cómo actuemos, con quiénes nos aliamos y con quiénes no, conozcamos quiénes son los enemigos y quiénes, posibles aliados. Así, la ideología debe ser algo dinámico, no inmutable e invariable en el tiempo y en el espacio porque las sociedades están en constante cambio y existen multitud de coyunturas según en qué parte del mundo nos encontremos. No tener en cuenta estos factores es caer en abstracciones ideológicas e idealismos, lo que se traduciría en inoperancia. Por ello, saber adaptar la ideología a los diferentes contextos es vital para poder construir alternativas políticas posibles.

La organización es siempre una herramienta, nunca puede ser tomada como un fin en sí, sino como medio para alcanzar unos objetivos. Tan pernicioso es la organización por la organización, es decir, tomarlo como fin en sí mismo, como la informalidad o el rechazo a la misma, o sea, el no querer asumir responsabilidades colectivas, compromisos y acuerdos, perdiendo además los medios para la acumulación de fuerzas a nuestro favor y experiencias en la lucha, y teniendo que empezar de cero cada cierto tiempo. A la hora de organizarnos, siempre hemos de tener en cuenta que estamos recurriendo a una herramienta, un medio material o una estructura para materializar unos objetivos. Y para materializarlos, necesitamos bases materiales y sociales. A través de la organización en todos los niveles, es donde podemos ir definiendo nuestro proyecto político y unos programas en el curso de las luchas. Es importante que comencemos a ser actores políticos y no unos residuos marginales que se niegan a morir.

Como cualquier actividad política en contra del sistema imperante, el Estado siempre desplegará su maquinaria represiva sobre nosotras. Debemos saber por dónde llegan los golpes represivos y cómo lo hacen. La represión puede venir de diferentes maneras: detenciones arbitrarias mediante montajes policiales, desgaste económico mediante multas, control social a través de seguimientos, dividirnos con infiltraciones, etc, que tienen por objetivo debilitarnos y neutralizarnos. Ante estos ataques, responder con atentados o pasar a la clandestinidad para ejecutar ataques contra sus símbolos es un suicidio, es precisamente allí donde nos quieren tener: alejados de las luchas sociales, golpeando a un enemigo mucho más poderoso y dejar las actividades políticas y sociales para sumirnos en una guerra de desgaste sin apenas apoyo popular. La mejor forma de afrontar la represión es visibilizarla, crear vínculos con los movimientos sociales y no aislarnos, y crear redes de solidaridad  y apoyo mutuo en el curso de la lucha social.

El fascismo es una amenaza similar a la represión estatal y es otro palo en la rueda que debemos quitar para poder avanzar. Actualmente, el fascismo con su cara amable trata de captar sectores autóctonos descontentos mediante discursos nacionalistas y anticapitalistas copiados de la izquierda. Mientras que cara al público se muestran como buenas personas que prestan ayuda desinteresada, a espaldas actúan como grupos parapoliciales que agreden y hostigan a los movimientos antifascistas. Por otro lado, la socialdemocracia es la cara progresista de la burguesía y actúa como sedante del movimiento obrero al conducir las luchas hacia el delegacionismo y las promesas de paz social. El reformismo socialdemócrata solo apunta a cambiar las formas pero no la estructura. Además, se ha demostrado en la historia que la socialdemocracia es incapaz dar salidas a las crisis económicas y que, con una clase trabajadora desorganizada, es fácil que la reacción acabe con las pocas conquistas que nos queda a la clase trabajadora o termine por imponer dictaduras fascistas.

A pesar de todo, tenemos oportunidades a nuestro alcance hoy con el resquebrajamiento de la paz social, la polarización de la sociedad y el surgimiento de diversos movimientos sociales que están superando la incapacidad e inoperancia de la izquierda institucional, pero que fácilmente podrían ser fagocitados por los mismos si no entramos en escena. Es por ello que es imprescindible que libremos las batallas en el terreno social, ganar terreno a formaciones políticas que solo tienen intereses partidistas y demostrar que la vía antiautoritaria es posible. El anarquismo ha de volver a ser una herramienta útil al alcance de todos y todas para la emancipación social, una alternativa seria que, además de servir para la defensa de los intereses inmediatos, aspirar a la revolución social en el seno de la sociedad, en concreto, de la clase trabajadora. Perdamos el miedo a ensuciarnos y caminemos.

Construyendo comunidad, a partir de la lucha por lo público

Este artículo se trata de una respuesta a este otro: Anarcoestatismo. Defendiendo lo público, destruyendo lo común. Aunque dicha respuesta está dirigida hacía un artículo que hablaba de un Congreso Estudiantil en el cual mi organización no formó parte, sentí la necesidad de escribir este tema ya que compartimos sector (el artículo es una sensibilidad propia y no tiene porque representar a las demás de mi asambleai) y a otras organizaciones y movimientos que luchan en la actualidad desde un punto de vista anarquista.

Sobre el debate (y el cómo debatimos)

Para poner un punto de partida en un artículo tan largo y que toca tantos temas, el cual empecé parágrafo por parágrafo, empezaré por situar el análisis del Estado que hace el autor. Seguramente coincidiríamos en muchas cosas respecto al análisis de “qué es el Estado”, pero él lo que supone es que todo servicio que proporcione éste, “nos embrutece, nos degrada, nos infantiliza y nos deshumaniza llevándonos a una situación de incapacidad radical de autogestionar nada.” El autor reconoce que el Estado tiene algunas funciones sociales, ya sea para evitar la revolución, y a costa de reproducir el sistema actual. Y al defender estos servicios públicos, estamos defendiendo la lógica estatal desde posturas anarquistas, estamos siendo en sus propias palabras “anarcoestatalistas”.

Puedo estar más o menos de acuerdo en la visión del autor en el análisis de las funciones (aunque no todos los servicios cumplen las mismas funciones de reproducción social ni lo hacen en la misma medida), pero la critica que realiza a partir del lema “defendiendo lo público, construyendo lo común”, creo que además de reduccionista (y para nada estratégica) también reproduce la practica social de las confrontaciones de las identidades.

Confrontación de identidades y reafirmación propia, que parece que a veces sea el único objetivo de los debates y de la producción teórica que los anarquistas realizamos, ya sea de la rama que sea. Y aunque estos aspectos sociales son inseparables del ser humano, tenemos que ver como afrontamos dichas confrontaciones. Mal vamos si continuamente nos estamos discutiendo (y con el anonimato que nos ofrece internet, con nada de respeto e empatía) de que quien o no es el anarquista correcto.

De esta manera, no aprendemos a convivir, a dialogar y a construir proyectos colectivos, en definitiva, a construir comunidad, hecho que el autor critica. Uno de los errores de los últimos tiempos del anarquismo, como exponía el autor botas y pedales en el artículo, los malos anarquistas” . De esta manera, no podemos influir a la sociedad y luchar contra el pensamiento hegemónico, no podemos extender nuestras ideas y prácticas, no podemos llegar a un consenso de discurso hacia fuera si partimos de una actitud en la cual los demás están totalmente equivocados, en vez de ver los puentes en común que normalmente los hay, y a trabajar a partir de ahí. ii

Sobre el Estado, sus servicios públicos y la lucha libertaria.

No sé si en el pasado se vivió mejor, pero es un hecho bastante objetivo que seguramente vayamos a vivir peor por el desmantelamiento de los servicios públicos, por muy criticables que sean. Y si, en el pasado había un componente más comunitario en la vida social, germen de lo que podría haber la sociedad a la cual aspirábamos, pero hoy estamos en la sociedad en la que nos ha tocado vivir, y caeremos en una sociedad peor, muy desigual y muy atomizada. O somos nosotras quienes en todos los campos posibles planteamos alternativas mientras defendemos lo existente, u otras lo harán y creo que este no es el mejor de los escenarios. De la socialdemocracia posmoderna al fascismo. Cuando me refiero al reduccionismo del análisis, me refiero a diferentes cosas:

Es innegable que el Estado del bienestar tiene una función social, totalmente criticable, pero el hecho es que estas funciones van a ser privatizadas, aumentando la explotación, la desigualdad y la alienación en una sociedad hiperindividualizada y que ha perdido las aspiraciones revolucionarias. Y aunque estas funciones sociales estén montadas en unas estructuras sociales que rechazamos, el capitalismo y el Estado, ahora mismo no tenemos ni los medios para plantear una lucha revolucionaria que sea un verdadero contrapoder para superar dicho sistema, ni seguramente podamos satisfacer las necesidades que nos cubren los servicios públicos mediante nuestras propias estructuras en el presente. Así que defender los servicios públicos seguramente va a volverse una cuestión de supervivencia (ya lo es para mucha gente), pero teniendo claro que nuestro objetivo es superar este sistema. Vamos, el viejo postulado del anarcosindicalismo. De hecho, es un debate que podría ser similar al de la abolición del trabajo asalariado.iii

Con sus penas y glorias, sin mitificar el pasado pero sin rehusar de extraer lecciones y modelos (con su contexto histórico), el anarcosindicalismo funciono. La parte más valiosa para mí fue que, las y los obreros que habían luchado por mejorar su vida diaria de miseria, después de parar un golpe de Estado en el cual la clase obrera fue indispensable se pusieron a colectivizar la economía, entre muchas otras acciones revolucionarias que emprendieron sin unas ordenes de una dirección. Hablar de las grandezas y los fracasos de la revolución del 36 no es el objetivo de este artículo, pero la posibilidad de luchar por una mejora en la actualidad apuntando hacia un futuro radicalmente diferente, está ahí.

Y si, odio tener que obligarme a venderme por un salario, pero tengo que sobrevivir en este mundo capitalista. Podríamos irnos al monte, pero seguramente no sea una posibilidad para la mayoría de la gente. Y nos guste o no, una revolución solo es posible con la implicación de una buena parte de la población. Creo que nuestra lucha social tiene que estar ligada a la experiencia diaria de las personas (trabajo asalariado, servicios públicos…) y a partir de ahí luchar hacía lo que queremos ir, si no corremos el riesgo de construir proyectos de un perfil demasiado determinado de gente, que por voluntad consciente o de manera involuntaria, serán marginados.iv

Con eso no quiero desmerecer toda la gente que crean proyectos que intentan “salir del sistema”v, pero creo que no hay que descuidar la otra víavi (cosa que quizás no hemos hecho o no lo hemos hecho lo suficiente bien durante mucho tiempo, y por eso lo enfatizo) La división entre anarquismo social y anarquismo personalvii es una falsa dicotomía, pues ambos enfoques tienen sus potencialidades y limitaciones, y ambos son necesarios y compatibles (esto daría para otro ensayo).

Al anarquismo le ha caracterizado una práctica prefigurativa, intentando que los medios sean los ejemplos de la sociedad a la que aspiramos. Sin embargo hay que añadir que es imposible llegar a la sociedad estrictamente solo mediante la coherencia y que, tendremos contradicciones. El conflicto entre medios y fines, llevados al extremo y al absurdo aparece criticado en un texto que habla en otros términos y temas, pero podría ser rescatado por que creo que la cuestión de fondo es similar:

La verdad es que la única opción inmediata que tiene cada individuo para negar la autoridad del Estado es el suicidio. Porque cualquier acto de resistencia conduce a uno a un grado superior de control, desde ciudadano normal a antisistema vigilado y desde ahí a preso común y desde ahí a preso en aislamiento de máxima seguridad donde no existe la posibilidad de contraatacar, sino sólo de sacarse los cordones de la zapatilla o las mantas de la cama y salir del juego. Al final, no funciona una cárcel sin presos, igual como no existe un Estado sin súbditos.

Planteado de forma individual, el único acto revolucionario es el suicidio (mejor llevándose algunos de los cabrones con nosotros al marchar). Porque, ¿en serio nos parece justificable distinguirnos de los demás, de las “ovejas ciudadanas” por el simple hecho de que a veces rompemos cosas? Nuestra posible participación en actos de sabotaje—incluso si estos son de lo más radical como por ejemplo poner bombitas de camping-gas—no niega el hecho de que en todos los otros momentos de nuestras vidas estamos colaborando con nuestra propia dominación.viii

Siguiendo este planteamiento hasta su absurda conclusión, tendríamos que exponer: el único anarquista coherente es el anarquista muerto.

Lo que aquí está siendo criticado en otros términos es el hecho de la “radicalidad” y la coherencia. Tienen sus límites, y toca definir colectivamente como afrontamos estas contradicciones.

2. El anarquismo y la defensa de la educación

Si la defensa de los servicios públicos es defender el Estado como argumenta el autor, si la defensa de esta educación es la defensa de un sistema en el cual no estamos de acuerdo en el cómo, en el qué, y en el para qué se educa, por reproducir este sistema que queremos tumbar, ¿qué estamos planteando al defender la educación pública?

Primero, al participar en espacios amplios tenemos la posibilidad de plantear alternativas pedagógicas más allá de nuestros círculos y de las propias escuelas libres, que no son accesibles para todo el mundo. En este es campo concreto como anarquistas lucharemos contra la privatización, además de que la educación (la que queremos nosotros, no la suya) sea accesible para todo el mundo.

Seguramente la universidad sea un campo (y cada vez lo será mas) difícil para la lucha social, ya que el perfil tiende hacia la elitización, y muchas personas de clase obrera la ven como un ascensor social. Esto sumado a la cultura política actual que tenemos en el Estado nos pone en un escenario muy difícil, ya no sea solo para superar el discurso de “la pública”, sino para obtener alguna pequeña victoria aunque sea reformista. Sin embargo en la universidad hay mucha gente que se politiza y es un espacio dónde la política se vive de otra manera.

Entre la gente militante, quizás por la edad o por el hecho de a veces estudiar ciencias sociales, existe la semilla de aquello que el autor defiende durante su artículo: la comunidad. El movimiento asambleario que he vivido, puede ser muy criticable, plagado de malos vicios y sin un proyecto a largo plazo, pero está ahí, intentándolo. Y aunque no es suficiente con intentarlo, la posibilidad de proyectar que esta red pueda sobrevivir y se autorganize fuera de la universidad y vaya construyendo comunidades en lucha, es una oportunidad que no debemos de dejar pasar, y quizás la victoria más asumible por parte de un movimiento anarquista en los centros educativos. Veo difícil que lo que planteamos en materia de autogestión pueda ser conquistado mediante reformas, pero está claro que la educación cambiara solo desde fuera de esta, desde una fuerza que ofrezca una propuesta global, que abarque todo lo posible (que no signifique tenerlo todo pautado, coma por coma). También aprendemos a convivir con gente que piensa de manera distinta (aunque no sea siempre fácil) y frases como “la izquierda es siempre estalinismo en potencia y en esencia” que se desprenden del texto me suenan a un complejo de superioridad.ix Escribiré más adelante sobre la colaboración entre diferentes ideologías.

Retomando el tema de una propuesta global es que es creo que ese creo que ha sido un error que quizás empieza a cambiar (quizás demasiado tarde, pues la gente “ha tomado partido” por el electoralismo) en la mente de los libertarios. Quizás fruto de trabajar a partir de la negación de la vida de la mayoría de la gente y no a partir de su experiencia, de querer diferenciarse de los demás, más que en el querer ver que “no somos tan distintas, que sufrimos igual”.

También creo que sus títulos son necesarios. Es seguir su sistema, pero, ¿cuántas veces un arquitecto ha ayudado a un centro social certificando que el edificio no estaba en ruinas? ¿Cuántas veces un abogado ha salvado de la cárcel a un militante? Obviamente podrían haber adquirido su conocimiento a través de canales no institucionalizados, pero sus malditos papeles ayudan a sobrevivir y luchar en el ahora por mucho que odie sus leyes.

3. Colaboración de fuerzas

Pues si hablamos de historia, en el movimiento anarquista clásico ha habido más o menos colaboración con la “izquierda”x, en función del momento. En especial quiero resaltar tres momentos relacionados: la llegada de la República y la victoria del Frente Popular, y meses más tarde, en vez de realizar una revolución e ir a por el todo (algunos lo entendían que sería una dictadura anarquista), se acabo realizando un colaboracionismo con las fuerzas burguesas que a la larga acabo ahogando la revolución e integrando a casi todo el movimiento libertario al Estado (bueno, en especial a los cuadros dirigentes).xi

¿Qué conclusiones podemos extraer? Que la colaboración con los republicanos anteriormente no impidió que el 16 de julio se desencadenara una revolución social de cariz anarquista, pero que el hacerlo durante la Guerra Civil acabo frustrando esta. El escenario fue muy complejo y lo que no voy a hacer es juzgar moralmente desde la comodidad en el siglo XXI, pero para mí la lección esta clara: en algunos momentos podemos converger, y en otros no, teniendo claro que nuestros proyectos pueden ser hasta antagónicos.

En la actualidad, la colaboración ideológica es un hecho que suele darse en las asambleas abiertas, los llamados espacios heterogéneos. Si somos intolerantes contra todo el mundo que no se declare anarquista, ¿qué mundo queremos construir? ¿Y si además, dejamos de lado a una parte importante del movimiento por ser anarquistas de Estado…? Creo que es vital reforzar estos espacios con practicas tales como la autonomía (no depender de ningún partido o sindicato), que tengan su proyecto propio definido y que no caigan en malas prácticas asamblearias (dirigismos informales, manipulación de otras organizaciones incluyendo la posibilidad de que lo hagan los mismos anarquistas, etc…). Aunque eso supone una contradicción al intentar construir un movimiento anarquista estudiantil propio (y una doble militancia), creo que estos espacios pueden ser más inclusivos que una organización determinada, siendo más propicios a la idea de construir comunidad. Por otro lado, en una supuesta sociedad futura, las asambleas de gestión, etc. ¿no deberían ser plurales?

4. Últimos apuntes

A nivel del Estado Español, estamos en un momento en el cual están surgiendo bastantes colectivos y muchos de ellos se están organizando entre sí. Creo que ahora más que nunca es necesaria la producción de textos, de debates y la difusión de ellos, especial aquellos que demuestran experiencias y propuestas actuales, ya que creo que como libertarios vamos cojos en este aspecto. Estoy harto del 36.

¿Defender lo público? Sí, y también la revolución. Del conflicto puede salir una consciencia colectiva, paso que puede ser previo a la formación de la comunidad. Pero si los anarquistas no estamos ahí, es mucho más probable que se camine hacía el electoralismo, pero luego la culpa es siempre de los demás.

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Notas:

i  Assemblea Llibertaria UAB, adherida a la Federació d’Estudiants de la UAB

ii  Supongo que la diferencia entre la autoafirmación identitaria y el debate (dentro de un movimiento que aspira a construir algo de manera conjunta) seria no solo el cómo se produce este (respeto, empatía para entender a la persona con la que no compartimos ideas) sino con él para que. La falta de debates que apunten hacía un consenso apuntan a la existencia de una diversidad más cercana a la competencia que a la cooperación. Un artículo relacionado con todo esto que encuentro muy interesante, Hostilidad horizontal.

iii  De hecho alguien que no me acuerdo, en un artículo de Regeneración Libertaria que no encuentro, expreso que la lucha por los servicios públicos era la lucha por el salario diferido o indirecto. Me gusto la idea, pues no dejamos de ser nosotros quien financiamos todo esto gracias a nuestro trabajo.

iv Independientemente del debate de hasta qué punto adaptamos nuestra estrategia a la demás gente, a los barrios, a los trabajadores (¡nosotrxs también somos gente, somos del barrio y currantes!) hay un punto clave. La marginalidad, la hiperindividualización, es un triunfo del capitalismo. No sé si el hecho de construir comunidad es de por sí un elemento revolucionario, pero creo que es totalmente imprescindible.

v Con “Salir del sistema” me refiero a otro graaaan debate del anarquismo, muy viejo. A grandes rasgos hay una gran parte del anarquismo que parte de un enfoque que el cambio tiene que partir de la voluntad de las personas, que abandonando lógicas y construyendo nuestras propias infraestructuras y obviando las del sistema podremos conseguir un cambio social. Quizás el máximo exponente de esto serian las cooperativas integrales y las ecoaldeas. Obviamente la descripción anterior no llega a caricatura, así que lo mejor que puedes hacer es leer, reflexionar y acercarte a estos proyectos para sacarte tus propias conclusiones. Más o menos es lo que se planteaba el mutualismo, que fue superado por el anarcocolectivismo: no era suficiente montar colonias “utópicas” y cooperativas, era necesaria la lucha contra la explotación y una revolución social violenta. Eso no ha quitado que en la historia del anarquismo haya habido gente que haya desarrollado esta vertiente de un modo u otro.

vi No sé si llamarle vía social, anarcosindicalista, urbana o lo que sea. Cualquier etiqueta no es neutra, además que descriptivamente se quede corta.

vii Con anarquismo personal me refiero a la gente que intenta llevar a la práctica diaria su ideología anarquista, quizás de manera organizada se podría traducir en lo que me refería en la nota 3, y por otro lado al insurrecionalismo. El problema de las etiquetas. De todas maneras no me refiero a pautas de consumo, ni a estéticas.

viii  Subrayado mío. Otra Crítica al Insurrecionalismo

ix  No dejan de ser personas, y con personas queremos construir nuestra sociedad libertaria. Muchos piensan igual que nosotros y lo expresan de otra manera, mientras que algunas personas lo verían capaz si fuésemos un movimiento consolidado y que pudiese plantear victorias.

x  A lo largo de la historia del movimiento anarquista también ha habido personas y colectivos que han abandonado los principios del propio movimiento (principios que no deben ser sagrados, sino definidos por el mismo) y adoptado estrategias vistas como contrarias. Y si el movimiento anarquista volviese a resurgir con fuerza, probablemente podría volver a pasar. Las personas cambian y para mí lo importante no es la identidad (si es o no anarquista), sino el proyecto revolucionario real que se vive (y quizás viene un día y no lleva bandera negra).

xi Soy consciente que también hubo colaboración entre republicanos, socialistas y anarquistas con anterioridad y posterioridad, pero estos tres momentos serian los más significativos, ya que los que se presentaban en las elecciones se estaban integrando o ya lo habían hecho, en las estructuras del poder y con capacidad de gobernar en un periodo de tiempo cercano a la revolución.

Victor A.

Entrevista a un anarquista de Donetsk

La Confederación Revolucionaria de Anarcosindicalistas N.I. Makhno (Революционная конфедерация анархосиндикалистов им Н. И. Махно), surgió en Ucrania en 1994 y fue una de las más destacadas organizaciones anarquistas que emergieron de la antigua Unión Soviética. Plataformista en esencia, la organización logró reunir una cohorte de activistas vigorosas que querían adoptar un enfoque estratégico y responsable a la cuestión de la consecución de una sociedad libertaria. El RKAS sobrevivió a muchos problemas, estuvo involucrado en la huelga de los mineros y tenía varios proyectos a largo plazo, pero no estuvo exento de disputas internas y escisiones. Durante el año pasado, sin embargo, la organización se fue escuchando cada vez menos. Para averiguar lo que había sucedido con el RKAS, y también escuchar su opinión sobre los acontecimientos actuales en Ucrania, nuestros camaradas  de Rusia de Acción Autónoma entrevistaron a un compañero de la RKAS, Samurai.

P: ¿Cuál es la situación en Ucrania? Su evaluación.

R: Una revolución política de la burguesía nacionalista se lleva a cabo, en contraste con el contexto de que se está desarrollando la guerra civil y la intervención mal disimulada del Estado vecino, hago referencia a Rusia. En pocas palabras y hablando literariamente, la vida fluye en dos realidades paralelas: la gente va a los cafés, viven su vida cotidiana y los niños caminan por los alrededores, y en el mismo lugar cercano, vemos las muertes, violencia, odio

La situación es muy difícil y va a durar mucho tiempo. Tal vez un par de años. Los ecos difícilmente desaparecerán del todo. La confrontación mutua y la división en la sociedad son cada vez más profundas al paso de los días. Hay una maraña de contradicciones y juegos de intereses desde el punto de vista político. Escribí sobre esto en mis artículos hace un buen tiempo, en el momento de Maidan y al poco tiempo, intervine en entrevistas de un canal mediático ADSR (Acción SocialRevolucionario Autónomo) y de Radio Libertaire RKAS al llegar el invierno. Desde entonces, la situación se ha vuelto aún más polifacética. Un montón de cosas han resultado ser ciertas; al parecer, nuevos actores se han unido y algunas cosas se hicieron más evidentes. Algunos focos han cambiado. Pero en general, todo lo que está sucediendo va acorde con el escenario que predije en el artículo «bautismo de sangre». Se rieron de mis expectativas Ahora la división del país y la Guerra Civil son un simple hecho.

Los procesos que están teniendo lugar en Ucrania sólo se están complicando cada vez más. Aquí uno tiene la geopolítica y el nacionalismo, la economía y lo social, y las pasiones saturnales.

P: ¿En qué estás involucrado en el momento presente?

R: Por desgracia, no puedo ser completamente sincero del todo. De lo contrario, una gran cantidad de gente honesta y yo vamos a tener problemas de diferente índole. Y mis amigos y yo tenemos muchos planes para el futuro. Por eso, vamos a decir, que estamos tratando de encontrar una línea de acción razonable en las circunstancias recién formadas y constantemente cambiantes.

En cuanto a RKAS N.I. Makhno (Confederación Revolucionaria de anarcosindicalistas, llamado en honor a Makhno) se refiere, no existe más en la calidad que ha conocido hasta ahora. Oficialmente, pero tácitamente, RKAS se disolvió y su núcleo hizo el cambio a las operaciones ilegales. ¿Por qué sucedió esto? Sucedió porque la forma del RKAS que había existido hasta la fecha, no cumplía con los requisitos del momento. Aunque, de la misma manera, todo el movimiento anarquista tanto en Rusia y Ucraniano cumple con los requisitos de la actualidad; y RKAS es parte de este movimiento que no ha logrado superar todos esos vicios, que hacen del actual movimiento anarquista no sea del momento. Todos estos años hemos tratado de crear un proyecto eficaz en el medio plazo, donde el proyecto de tal naturaleza estaba condenado al fracaso. RKAS era un proyecto de este tipo. Y el tiempo nos mostró la futilidad completa de nuestros intentos. ¿Por qué estaba en esta línea? Hay tres razones principales por las que el movimiento anarquista en la forma que existe hoy en día no tiene ningún futuro. La primera razón es el infantilismo de la abrumadora mayoría de las personas que se unen al movimiento. Esto no sólo está conectado con la edad, aunque la mayoría de los participantes del movimiento reclutado por nosotros son de hecho niños. Hablando de infantilismo me refiero al estado de ánimo, la visión infantil de cosas muy serias y fundamentales y la falta de seriedad en la percepción de tales cosas. Este es el paradigma de la conciencia de la mayoría de los que vienen al anarquismo, no importa la edad que tengan; 14, 18, 25 años o más. Ingenuidad y algún tipo de ineficiencia infantil son inherentes a ellos. Estas personas conforman el orden del día del movimiento y el perfil de su existencia. La segunda razón son los rasgos «subculturales» del movimiento. Un muy buen ejemplo de mis palabras se demostró en una de las entrevistas sobre los acontecimientos en Ucrania en el sitio Avtonomnoje Deistviye (Acción Autónoma). Aquí es lo que uno de los anarquistas respondieron en esta entrevista a la pregunta: «¿Existen grupos anarquistas en Donbass?«:

«La actividad de los anarquistas es en un nivel bajo, hay algunos de ellos. Es por eso que su influencia sobre la situación política es muy insignificante. Hay grupos de anarquistas «no organizados» en algunos pueblos de la regiónDonetsk, Avdeevka, Kramatorsk, Gorlovka, Mariupol, Yasinovataya. La pertenencia en cada grupo es de hasta aproximadamente diez La actividad de dichos grupos es variada: a partir de la realización de juegos de cinco a un lado, los conciertos, hasta la agitación (pegatinas, graffiti) Pero la actividad no es sistemática, ya que estos grupos son algo así como las empresas de los amigos «.

Creo que no hay nada que explicar. Lo único de lo que quería preguntar acerca al leer esto: ¿por qué hay muchos grupos pequeños, llamándose a sí mismos anarquistas, pero al mismo tiempo no están unidos en una sola organización, y se dedican a la misma mierda?

La pregunta es retórica, como la respuesta a lo que es obvio: el infantilismo de los anarquistas, todo el mundo tiene ambiciones sin límites y la ausencia total de las mismas, al mismo tiempo, de la menor visión estratégica de los líderes de estos grupos, quienes no pueden superar el muy desgastado lema «acciones para el bien de las acciones» que contiene un claro componente subcultural, superar los egos personales (léase infantilismo), unirse en una sola organización y elaborar una agenda política.

Como un ejemplo más de infantilismo y miserias ideológicas, se puede recordar la propaganda antielectoral de la organización escindida de RKAS, el llamado Mezhdunarodnyj Souz Anarkhistov (MSA, Unión Internacional de Anarquistas) en Donetsk. Durante las escisiones y rupturas, se discutieron mucho sobre los supuestos autoritarios en RKAS, que no se les dio la oportunidad de darse cuenta de sí mismos, que su iniciativa fue suprimida y así sucesivamente. Como resultado, después de que se libraran de la «dictadura del buró de organización RKAS«, esa misma que fue a las minas y las fábricas a difundir el periódico «Anarquía»,  a tratar con los sindicatos y las cooperativas y construir una «guardia negra» bien disciplinada; después de haberse liberado de las decisiones de las asambleas del RKAS, las cuales pusieron sobre la mesa tareas socio-políticas muy constructivas, los «anarquistas anti-autoritarios», tras haber establecido la MSA, mostró sus habilidades estratégicas y tácticas pegando carteles en toda la ciudad que contienen mensajes como: «¡no vayan a las elecciones, comed verduras!».

¿Y dónde están todas estas nuevas unidades, anti-autoritarios inimaginables, los creadores que debilitaron al RKAS sistemáticamente y rompieron el movimiento anarquista en pedazos con su llegada, por lo que no le dan ninguna oportunidad de organizarse en una organización política fuerte y de masas? ¿Siguen pegando pegatinas, pintando graffitis que nadie quiere ver, jugando al fútbol y yendo a conciertos? ¿Coma verduras, no vaya a las elecciones? Por estos motivos, ¿uno habría de destruir todos los brotes constructivos del movimiento anarquista diciendo que eso «no era muy respetable para el anarquismo puro»? Así es como los niños traviesos se comportan, la organización de fiestas de desobediencia y disturbios por el bien de sus mezquinos insultos y juegos.

Y, por último, el anarquismo de los anarquistas, debido a que los anarquistas se convierten en el principal obstáculo en el camino hacia la anarquía. Recurro a una divertida tautología intencionadamente, con el fin de llamar la atención sobre las viejas enfermedades de ser antiorganizacional, destructivo e irresponsable, que se señalan a nivel de una virtud y que socavaría cualquier trabajo constructivo. Los anarquistas, debido a esos errores absolutamente absurdos, así han logrado establecer la organización. Y todos los intentos de establecer la organización en el marco del proyecto «RKAS» han dado lugar a una verdadera cruzada contra el «autoritarismo y el extremismo«. Tanto la situación en febrero de 2013 y la actual han demostrado claramente toda la impotencia de esas formas infantiles, del anarquismo subcultural, sin importar el nombre que se dio a sí mismo de cara a los acontecimientos históricos reales.

Volviendo a la suerte de RKAS, puedo decir que su desaparición es sólo un paso táctico. Tal vez, RKAS resurgirá con una nueva capacidad, teniendo en cuenta todos los errores y adecuándose a la situación actual; tal vez vayamos a crear algo nuevo o un par de variantes. Pero el espíritu de RKAS y la idea de qué tipo de anarquismo estamos tratando de lograr durante más de 20 años, vivirán. No nos estamos rindiendo y ni desapareciendo. Por ahora, solo nos hemos disuelto en el tiempo y el espacio. Por poco tiempo.

P: ¿Cuál es la composición social de los manifestantes en el sureste y en Maidan? ¿Quiénes son los líderes y las personas comunes allí?

R: Maidan y los separatistas del Sur-Este no difieren mucho unos de otros. Tanto la revolución Maidan y la revolución separatista oriental implican el pueblo de Ucrania: intelectuales creativas, empleados, emprendedores, ciudadanos, la población rural, los estudiantes, el lumpenproletariado y los exmilitares. Esta guerra fratricida entre las personas que deberían tener intereses comunes, pero en el curso de la manipulación política de esta nación se ha convertido en rehenes y títeres de los intereses de los clanes económicos enemistados y las familias, de hecho, para separar las «personalidades fuertes». En vez de dirigir sus armas contra los oligarcas y sus imperios, la gente común de Maidan ha conducido nuevos oligarcas al poder, y la gente común sur-oriental está llevando a cabo las órdenes de la familia del derrocado presidente Yanukovich y su Maestro de Moscú. Todo este condimentado con la retórica del nacionalismo y el chovinismo, todas estas lágrimas sobre algunos intereses del este o del oeste son decorados de teatro, sólo para que la lucha por los intereses de las familias oligárquicas e instituciones del Estado esté sujeta a su voluntad. Pero estas piezas de escenografía son sanguinolentas. La gente siempre ha pagado con sus vidas para los intereses de sus amos, tanto en la Primera Guerra Mundial como en la Segunda. Tanto en las recientes guerras locales de la historia contemporánea como, por desgracia, ahora en Ucrania. Como resultado, las heridas sangrientas y la ira por décadas será precisamente lo que el pueblo ucraniano, en última instancia, recibirán por sus sacrificios. El pueblo de Ucrania, que se reconocen como tales o no se dan cuenta, están enfrascados en estos «juegos de tronos» crueles. La gente en ambos lados de las barricadas y bloqueos de carreteras deben entender que han sido engañados, que están luchando con la mitología y en realidad ellos se están matando a sí mismos, porque son un solo cuerpo unido. Los trabajadores han sido enfrentados unos contra otras como perros de pelea, en los cuales se colocan estacas, y que conseguirán nada más que las heridas y el dolor. Porque el enemigo está en el lado equivocado en este panorama. El enemigo está en el Kremlin y en el Palacio Mariinsky, en el Capitolio y en el Bundestag.

Ahora vamos a hablar de los líderes. Los líderes Maidan son la burguesía nacional y sus elementos radicales. ¿Quiénes son los líderes separatistas? La burguesía nacional y sus elementos radicales. En Oriente se asustan a la gente con la Pravyj Sektor («Sector Derecho») y llaman en ellos para luchar contra el fascismo aquellos que han venido de dentro de los partidos y movimientos fascistas rusos comparten el paradigma del fascismo imperial de nación rusa. Los partidarios de Barkashov, Zhirinovsky, Dugin y Limonov llaman a luchar contra el fascismo, ¿no es así? Esto no tiene sentido. Y el aspecto más triste de este proceso creado por el fascismo, es que los fascistas y nacionalistas rusos, junto con las masas engañadas por ellos, significan todos los ucranianos, el pueblo ucraniano como tales. A los ucranianos se les niega su historia, su lengua, su propio nombre, el derecho a existir como tal. En Donetsk, de acuerdo con su lógica, tiene dos opciones: ser pro-ruso o ser fascista. Si usted es de Ucrania, pero no tiene nada que ver con el nacionalismo y, por otra parte, con el fascismo, no se tiene cuenta. Si uno dice: «Yo soy de Ucrania» por una palabra en la lengua ucraniana, es golpeado o asesinado. Así de simple. Tal es la lógica imperial rusa de «antifascismo nacional». Ven a Donetsk, habla ucraniano, y lo verás por ti mismo. Y este fantasma ha abrazado no sólo un puñado de la derecha pro-rusa, sino todos los estratos de la población, incluso la llamada izquierda en el Sur-Este. La manipulación está ganando la guerra. Violar a la conciencia de las masas y se podrá trabajar de maravillas con lo absurdo. Esto sucedió en Maidan y ahora está sucediendo en el Sur-Este.

P: ¿Qué tipo de organizaciones son Rabochiy Front y Lava? ¿Qué impacto tienen?

R: Lava es sólo un grupo de mineros de una de las minas de Donetsk, que, por impulso en general, en los primeros días de disturbios en la ciudad vinieron a la Administración del Estado regional y escribieron la palabraLava’ en una bandera negro. Este no es una organización política. Es sólo un grupo de personas. La bandera estuvo colgada en el balcón del edificio durante unos días, y cuando desapareció, el propio grupo también lo hizo. Estas personas no tienen nada que ver con el anarquismo. Esto ocurre en días de disturbios populares. La gente se ve envuelta en un frenesí de hacer por hacer algo, pero ese algo no tiene consecuencias.

Rabochiy Front es un grupo que surgió como resultado de una escisión en el Sindicato de Trabajadores de Ucrania mucho antes de los acontecimientos de Maidan. Se trata de trabajadores de tendencias pro-soviéticas y comunistas. Cuando comenzaron los disturbios en Donetsk, este grupo se mostró inicialmente por la protección de un monumento a Lenin. Luego participó en la captura de la Administración Estatal de Donetsk Regional. En general, la participación de los simpatizantes del Partido Comunista de Ucrania y todos los grupos pro-soviéticos en el movimiento separatista, se ha manifestado de forma masiva y activamente. Incluso el partido Borot’ba toma parte activa en los acontecimientos en el Sur-Este. Mucha gente ve a Rusia como sucesora de la Unión Soviética. Y, en relación con esto, en todo el pro-rusoismo ven una especie de restauración de la URSS. Es tan ridículo e ilógico que ni quiero comentarlo. Pero la psicosis de masas es un fenómeno complejo. Ha sido perfectamente descrito por muchos, desde Le Bon hasta Reich y Moscovici. Hubo un momento en que no entendía por qué los nazis fueron capaces de ganar en Alemania tan fácilmente. Ahora entiendo. El público sólo puede ser manipulado y que se lo traguen todo. Por otra parte, ninguno de los esquemas clásicos de la visión del mundo funcionan en la era de la post-modernidad. Es por eso que uno puede ver a un comunista y un fascista de pie codo a codo, un imperialista y un partidario de los consejos de trabajadores, un anarquista y un nacionalista. Me acuerdo de una vívida ilustración de lo anterior, cuando en la manifestación antifascista dedicado al aniversario de la victoria sobre el fascismo, el 9 de mayo en Donetsk, mi hermano, un partidario de los separatistas, fue recibido con un saludo «antifascista», Heil Hitler, por su compañero de movimiento, uno de los que asaltaron el Donetsk SBU (Servicio de Seguridad de Ucrania). En respuesta a mi comentario sarcástico a mi hermano, que vino «para proteger a los veteranos de Banderovtsy» murmuró tímidamente: «Hrmph «

P: ¿Podría explicar en el referéndum celebrado el 11 de mayo?

R: Otro ejemplo de la sociedad del espectáculo. El referéndum que no puede tampoco ser verificada o refutada—. Con sus papeletas falsas y las mesas de votación sin observadores y bajo la atenta mirada de la gente enmascarada. Yo mismo tuve la alegría de ser testigo de un tipo con un arma recortada que estaba «protegiendo» mi colegio electoral. El referéndum, celebración sobre la que el Sr. Barkashov, uno de los líderes de la República Popular de Donetsk que participó personalmente, dio las instrucciones de «escribir un 90% de participación en el referéndum para luego ver la reacción de los Khokhols¹«. Fue una farsa. Para decirlo con más precisión, era parte de las estrategias políticas que se pueden incrustar en el marco de una estrategia global. Su esencia era crear en la República el primer lugar de las personas independientes, supuestamente legítima, y luego pedir la admisión en la Federación Rusa. En todas partes, tanto en Donetsk y en Lugansk, el escenario de Crimea había sido elaborado. Y al principio los separatistas tenían grandes esperanzas en la opción. No por casualidad, unas pocas horas después de la proclamación de la DNR (República Popular Donetsk), sus dirigentes pidieron cobijarse bajo el ala de Putin. Por cierto, me pregunto cómo la retórica anti-oligárquica y socialista de los separatistas se combina con el amor por un estado imperial oligárquico, autoritario y personalista del mega-oligarca Putin, cuya fortuna es de muchos miles de millones. Otro hecho en esta tragicomedia absurda.

El escenario de Crimea falló en Donbass, una anexión rápida y fácil falló. Las circunstancias estaban equivocados y la hora se perdió de alguna manera. Y, en general, no creo que era parte de los planes de Putin.

No voy a dar ninguna declaración sobre la región de Lugansk. Pero hay un gran número de personas en Donetsk y la región de Donetsk que no apoyan el DNR o que son partidarios de la unidad de Ucrania. Esto lo puedo confirmar. Los separatistas están mejor organizados y tienen mejores recursos administrativos y el apoyo del Estado vecino. Eso es todo. Y los sentimientos son aproximadamente iguales o incluso admitiría que hay más opositores a la República Popular que partidarios.

P: ¿Qué sabes sobre el incendio en Odessa el 2 de mayo? ¿Qué piensa usted sobre quién cometió el incendio?

R: Esta es otra parte de la manipulación a gran escala que es difícil hablar, porque esta manipulación se hizo a base de sangre y sdolor. De hecho, como todo lo que ahora está sucediendo en Ucrania. Podemos recordar los brutales asesinatos de partidarios de Ucrania en Gorlovka, los asesinatos y palizas en manifestaciones en defensa de la unidad de Ucrania en Donetsk, las palizas y la tortura de los separatistas y agentes imperiales. La NKVD opera en Donetsk, en el edificio de la administración del Estado, que es el cuartel general de los separatistas y la sede del gobierno DNR. , es un nombre tan poco sofisticado para el lugar donde los rebeldes pro-rusos llevan a sus oponentes y simplemente los insatisfechos, donde son golpeados y torturados, en los cuales se mantienen en condiciones bestiales durante meses. Uno puede recordar decenas de casos. Esta es la lógica del conflicto civil desplegado. Las bajas en ambos bandos son inevitables. Odessa es una parte de los eventos. Esto podría ocurrir en cualquier ciudad y con activistas de cualquier campamento. Con los mismos separatistas de éxito podría conducir a los activistas en favor de Ucrania en el edificio y durante la batalla, incendiarlo y dar con el mismo resultado. Cuando la gente muere, la gente común, cuando están siendo asesinados por las mismas personas ordinarias para los intereses de los ricos, es la tragedia del pueblo en su conjunto. Se lo comenté al comienzo de nuestra conversación. La tragedia en Odessa es una parte de la manipulación a gran escala, una parte de la partitura abierta anteriormentede víctimas de la guerra civil. La misma guerra en la que ambas partes están disparando y matándose unos a otros, y hay víctimas ocasionales de ambos lados. Repito, la tragedia para mí no está en quién mató a quién y en qué cantidades, pero el hecho mismo de las luchas civiles de la gente común es que están nublados con mitos, que están muriendo por los intereses de quienes detentan el poder. Por lo tanto, las dos personas que murieron bajo las banderas de Ucrania y los muertos bajo la bandera rusa son víctimas del Moloch del poder en el sentido más amplio de la palabra. Esta no es una guerra de los oprimidos contra los opresores, es la guerra de las casas feudales, en la que los muertos son reclutas, y los señores se frotan las manos.

Esto es asqueroso. La verdadera revolución empieza cuando los plebeyos se unen contra los patricios, pero no se matan unos a otros por sus intereses. Y con respecto a Odessa, nunca sabremos la verdad. Como uno de los partidarios de los separatistas me dijo: «Sí, las dos partes se encuentran, pero usted debe elegir la mentira que esté listo para defender. Pero no te avergüences de tu elección después». Así es la lógica de la mentira que está en la mente de las partes en conflicto.

Por lo tanto, yo no quiero elegir entre dos tipos de mentiras, quiero estar en el lado de la verdad. Y la verdad es que la gente está luchando contra sus opresores, no en contra de su propia índole.

P: ¿Cuál es su actitud hacia Avtonomnyj Opir, Borot’ba y otros izquierdistas de diversos tipos, que están involucrados en las protestas en el Oeste y el Este? ¿Sabía usted acerca de la creación de la Guardia Negro de Ucrania?

R: Trato Avtonomnyj Opir con interés, ya que creo que el movimiento anarquista carece de un estudio competente de la cuestión nacional y también carece de una actitud al patriotismo en su forma puramente popular, como lo fue en muchos movimientos anarquistas antiguos de Hristo Botev a Nestor Makhno. Sucede que hoy, la vista del cosmopolitismo es dominante entre los anarquistas, el cosmopolitismo que rechaza cualquier raíz y margina a las personas, mientras que el internacionalismo que forma parte del interés nacional como internacional y se refiere al amor por la patria sin ningún componente políticoha retrocedido de sus posiciones. Los dos puntos de vista siempre han estado presentes en el anarquismo. El anarquismo internacionalista corresponde más al sentido común, en mi opinión. Debemos volver a las raíces del anarquismo clásico, y trabajar en esta cuestión. De lo contrario corremos el riesgo de tropezar con los mismo errores pasados y seguir siendo un movimiento marginal.

Trato del partido comunista Borot’ba con cautela, ya que son competidores de los anarquistas. Y esto significa que son opositores. El proyecto Borot’ba trabaja estrechamente con el Partido Comunista de Ucrania y ha sido creado para el futuro, un reemplazo para el envejecido ymoribundo KPU (el Partido Comunista de Ucrania). Se trata de una joven versión moderna, contemporánea, del Partido Comunista. Veremos diputados de Borot’ba en la celebración de consecución de escaños en el Parlamento de Ucrania. Ya han comenzado a cumplir con esta tarea. En términos ideológicos, «Borot’ba» es el heredero del viejo movimiento comunista que asume la responsabilidad de toda su larga historia. A partir de la lucha de Marx contra Bakunin en la Internacional hasta la dictadura bolchevique de Lenin y Trotsky y la destrucción de los anarquistas y el machnovismo por ellos, de Stalin y la Unión Soviética hasta Petr Simonenko, Victor Ampilov y Gennady Ziuganov hoy. Por eso no es de extrañar que «Borot’bists» (miembros de Borot’ba) tomaran una parte tan caliente en el movimiento separatista en el sureste de Ucrania en el lado de las fuerzas imperiales, y por qué banderas rojas ondean junto a los tricolores imperiales. Hay también páginas heroicas en esta historia, pero los comunistasestatistas siempre serán enemigos de los anarquistas, no importa bajo qué máscara actúan: el Simonenko poco atractivo o el atractivo Vallejo. Tarde o temprano nos encontraremos cara a cara con este partido, y vamos a luchar contra Borot’ba, como bolcheviques y makhnovistas lucharon unos contra otros en su tiempo. Es inevitable.

poco sobre el proyecto «Guardia Negra Ucraniana», y por ahora soy escéptico al respecto, a la luz de mi crítica del movimiento anarquista ucraniano expresadas en esta entrevista. Yo estaría encantado si me equivoco.

P: ¿Cree usted que hay alguna expertos rusos en el Sudeste?

R: Yo no lo creo, lo podría confirmar de algún modo. Y muchos de elloshay bases de entrenamiento en las regiones de Donetsk y Lugansk—, donde grupos de 400 a 500 personas locales y voluntarios procedentes de Rusia se someten a entrenamiento bajo la guía de instructores militares. Hay expertos, por ejemplo, en el batallón «Vostok» («Este»), varias decenas de profesionales militares rusas. Están Girkin y su grupo en Slovyansk; Bezler en Gorlovka y muchos otros. Por supuesto, la mayoría de las personas que están luchando bajo las banderas de los separatistas son los lugareños, muy trabajadores ordinarios, veteranos del ejército o de los organismos de seguridad, veteranos de la guerra de Afganistán, antiguos policías y expertos de las Fuerzas Especiales. Pero un núcleo importante y autorizado de los militantes, además de voluntarios de Rusia, como los cosacos del Don y el grupo central de varias organizaciones rusas nacionalistas, son saboteadores rusos, especialistas militares, que organizan el proceso. El suministro de municiones, equipos especiales, las armas y la financiación proviene de Rusia a través de un poderoso grupo de presión de la Duma. Personas cercanas a funcionarios aconsejan a Putin de la República Popular de Donetsk, gente como Glazjev, por ejemplo, y esas figuras odiosas como Zhirinovsky, Dugin y Barkashov. Por otra parte, el actual jefe de gobierno de la llamada «República Popular» en Donetsk es un famoso estratega político de Moscú, Boroday, designado por la administración del Kremlin; él también está dando órdenes al batallón separatista «Vostok», cuyas estaciones de reclutamiento reclutar abiertamente voluntarios/mercenarios en toda Rusia. Esta es la intervención en gran medida que se basa en el movimiento de protesta local y la élite política local. Todos estos elementos están presentes.

P: ¿Existe la posibilidad de cambiar las protestas en Ucrania hacia la vía de la revolución social?

R: Por el momento se trata de un escenario improbable. Creo firmemente que cualquier revolución social es posible sólo en la presencia de dos factores. Estos son: la demanda del público masivo por el cambio radical y la organización política del ala revolucionaria del anarquismo, que será capaz de organizar y dirigir el proceso de cambio y consolidar sus resultados. Si el primer factor es más o menos presente, y la actividad de la población ha aumentado, el factor subjetivo está todavía ausente. La revolución política se lleva a cabo. Y las fuerzas políticas y aquellos que son llamados a la gran burguesía o con un toque moderno, los oligarcasse aprovechan de sus resultados. Pero si estamos hablando de la revolución social, entonces no hay una demanda seria para él, la gente, incluso si ven los cambios, solo los ven en el marco de los cambios puramente políticos. E incluso los brotes tímidos de señales revolucionarias sociales y antiautoritarias que no son apoyadas por una fuerte organización revolucionaria antiautoritaria, serán aplastados por la agenda política de los partidos burgueses y nacionalistas. Ya he hablado de la falta de organización anarquista. Este es el principal problema del movimiento anarquista moderno y la causa de su colapso en el contexto de los acontecimientos actuales. Los acontecimientos que están sucediendo ahora en Ucrania, y el hecho de que los anarquistas aquí no han sido capaces de utilizar la situación porque negaban el sentido común durante años y fueron cautivados por lo subcultural y las ilusiones anti-organizacionales, ofrece mucho material para el autoanálisis.

Y confirmo todas las conclusiones y los esfuerzos que los partidarios del proyecto denominado «RKAS NI Makhno» intentó llevar a cabo. El hecho de que no dice mucho y responde a la siguiente pregunta: «¿Es posible para los anarquistas ahora cambiar la actividad de las masas con respecto al plano de la revolución social?«. La organización es un medio muy importante para la existencia de las ideas. Es una incubadora, una escuela, una sociedad de ayuda mutua y una plataforma productiva para las ideas y proyectos; pero lo más importante, es una herramienta de la realización de esas ideas, es un instrumento de influencia y un instrumento de lucha. No se puede sustituir con grupos de afinidad. Léase a Makhno, Arshinov, Volin, Bookchin, finalmente. Y todo se aclara. Anarquistas ahora, como en 1917, han perdido una oportunidad única para dirigir el proceso.

P: ¿Cuáles son las perspectivas para los anarquistas que existen en este momento?

R: Por ahora, ninguno. Y me temo que en el futuro, si las cosas siguen como están, también. Si la revolución no sucede en las mentes de aquellos que se llaman a sí mismos anarquistas, no habrá cambio alguno. En esta entrevista, hablo mucho acerca de recetas para la autorrealización del anarquismo; es por eso que no quiero repetirme. El proyecto RKAS iba por esas hojas de ruta pero no fue solo negado, sino que se desató contra ello una verdadera persecución. Pregunta a los que se dicen anarquistas en Ucrania lo que piensan sobre RKAS y escucharás mucho veneno, vómito de bilis, ira y mentiras. ¿Por qué? Porque somos los únicos que no mantuvieron el ritmo de los partidarios de la subcultura y el kaos², y los únicos que hablaron de la necesidad de unidad, disciplina y rigidez. Las únicas personas que hablaron abiertamente a la cara de uno de los puntos débiles y castigaron los vicios del movimiento. Y los únicos que siempre había actuado en contra de «las reglas». Siempre hemos estado a pesar de los otros, con nuestros especiales «gustos-RKAS» y, como cuestión de hecho, el anarquismo plataformista de Makhno. Sólo hay dos actitudes respecto a RKAS entre los anarquistas: el respeto o el odio, pero no hay indiferencia. Así que estamos en el camino correcto. Y nuestra lucha por la organización es una lucha por la realización de las ideas anarquistas en la práctica. Ahora tenemos mucho que repensar. Pero me temo que todo seguirá siendo como está en el movimiento anarquista. Los anarquistas tienen una capacidad única en las masas, no les enseña nada y prefieren repetir los mismos errores, y aquellos que están tratando de corregirlo, son tachados de «no-anarquistas» al igual que en el caso de RKAS. Aunque creo que RKAS es un fenómeno único en el anarquismo post-soviético, el que existió durante más de 20 años y jugó un papel brillante en su historia. Muchos grupos que aparecieron más tarde son sólo clones de RKAS, cuyos creadores sólo copiaron parodias de la matriz madre después de haber perdido su esencia original. Y cada anarquista hecho y derecho que quiera crear su nueva organización, siempre termina copiando al RKAS pero reclamando este acto de creación como una copia de rebeldía anti-autoritaria y una nueva voz en el anarquismo. Esto es ridículo. Y sería incluso gracioso, si no fuera tan triste. Porque la división del movimiento es gracias a las ambiciones infinitas movidos por la idea del anti-autoritarismo, pero no son más que excusas llenas de vanidad, idiotez y autoafirmación. Y no sé, si llegará en algún momento la mayoría de edad Makhno escribió sobre esto hace casi cien años. Bookchin escribió «casi cuarenta años y sigo escribiendo hoy. Todavía sigue ocurriendo. ¿Qué más puedo decir?»

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1- Adjetivo peyorativo y ofensivo del ucraniano que no tiene traducción a otro idioma.

2- Se dicen de aquellos anarquistas que asimilan la idea de un movimiento anarquista caótico.

Traducido de la entrevista en inglés aquí.

Las miserias de la marginalidad política

Antes que nada, aunque el título pueda parecer una respuesta al artículo de La Colectividad (aquí), en realidad no lo es expresamente. En este artículo pretendo expresar la necesidad de salir del estancamiento y el inmovilismo, causa además de que seamos una corriente ideológica marginal, que llevamos años arrastrándolo desde el desmoronamiento del movimiento libertario de los años ’70 y ’80 en el Estado español.

Cuando las aguas de un río se estancan empiezan a pudrirse. El mismo charco de agua que día tras día cambia de color y se hace más pequeño. Nadie le importará ese charco, salvo unos biólogos aficionados que van allí a recoger muestras. De esas aguas no beberá ningún ser vivo que no sean simples bacterias y algunos hierbajos. No así pasa con las aguas que fluyen, rápidas en las montañas y calmadas en las llanuras. Pero que constantemente fluyen y en ocasiones llegan a desbordar. Cada segundo se renuevan y en torno a ellas se nutren una gran variedad de seres vivos. ¿Qué demonios tiene que ver esto? Pues bien, una buena parte del anarquismo actual en el Estado español constituye uno de esos charcos malolientes que un día fueron riachuelos, arroyos e incluso grandes ríos de aguas bravas. Después de cuarenta años de dictadura franquista y un plus de más de treinta y cinco años de dictadura capitalista, todavía siguen esas aguas estancas que se niegan a fluir para seguir actuando de depósito de sedimentos de toda clase. Y desde ese montón de mierda reprochan a ciertos militantes que empiezan a navegar por aguas dinámicas, usando toda clase de improperios contra quienes formamos ríos.

Dejando de lado las metáforas, parece ser que no hemos sabido encajar las duras derrotas en el pasado siglo, cuando el movimiento obrero y el movimiento libertario estaba en su apogeo en el viejo continente. Ahora nos quedamos, por un lado, con resquicios de mitos y formas de hacer política anquilosadas que languidecen sin saber adaptarse a las nuevas dinámicas sociales, encerrándose en una suerte de «anarquismo oficial» únicamente con el objetivo de mantener su pureza ideológica y la organización por la organización. Y por otro, el insurreccionalismo que, pese a haber criticado esas viejas fórmulas anarquistas, no aportó realmente aires nuevos de cara a la lucha social, sino palos de ciego como muestra de desesperación e impotencia ante la incapacidad de sacar el anarquismo del anquilosamiento. Así seguimos erre que erre tropezando con la misma piedra y tirándonosla entre unas y otros mientras contemplamos desde los márgenes cómo crecen el ciudadanismo y la izquierda institucional ante la perplejidad, la confusión y desorganización de los movimientos revolucionarios, entre ellos el anarquista. ¿Por qué no estamos en primera línea desde que estalló la crisis capitalista? ¿Por qué una buena parte de sectores anarquistas siguen sin ser un movimiento social ni una fuerza política?

La teoría puede ser perfecta y pura donde todo puede marchar sobre ruedas en un entorno ideal, donde quienes la escriben pueden jugar a ser Dios determinando que a dicha estrategia le sigue tal consecuencia y si no es así, estará condenado a fracasar de antemano. Pero la praxis es bien distinta y muy condicionada por la coyuntura en que se desarrolle. Por eso aquí muchos y muchas resbalan. La incapacidad de conectar una teoría con una praxis, y que ambas se retroalimenten, que suponga salir de la marginalidad sin perder el norte es una gran debilidad por nuestra parte. Pero ya no es solo en la teoría, sino también en la praxis. En muchas ocasiones, no sabemos comunicar nuestro mensaje al resto de la sociedad, siquiera a nuestro entorno cercano ni a los movimientos sociales locales. Es más, nos autoaislamos tratando siempre de diferenciarnos del resto mirándoles por encima de sus hombros. Que ellos son reformistas y nosotros los revolucionarios y si no se nos unen es que son cobardes, ignorantes, reaccionarios o simplemente eso, reformistas.

Sin embargo, una mirada hacia otras partes del mundo nos aclarará quizá mucho las cosas y podamos tomar de ellas soplos de aire fresco para nuestras praxis en el aquí y en el ahora. Un repaso, por ejemplo, al anarquismo organizado en Latinoamérica podemos ver el grado de avance que existen en sus luchas y su presencia en las luchas sociales. Este es el caso de la FeL Chile como una importante fuerza estudiantil de inspiración libertaria, aunque actualmente, por desgracia, haya optado en parte por participar en las elecciones. No queda atrás tampoco el EZLN, que aunque no se declaren anarquistas ni sus formas tampoco tengan la aprobación de los guardianes de la pureza ideológica, son un paradigma de lucha muy respetable y su organización social y política evolucionó hacia el socialismo libertario. Cabe señalar igualmente la lucha pueblo kurdo, un pueblo sin Estado-nación de Oriente Medio y organizado bajo el confederalismo democrático que se inspira en el municipalismo de Bookchin y tiene bases socialistas libertarias, ecologistas y feministas.

También la historia está allí para que extraigamos de ella las lecciones más importantes y no para que la glorifiquemos o la olvidemos. Mencionaré principalmente los casos de la Revolución Rusa y la Revolución Social del ’36 por ser casos más conocidos y posteriormente extraeré de ellas las conclusiones:

-Caso de la Revolución Rusa.

¿Por qué los bolcheviques llegaron a ser la primera fuerza política en la revolución? En el período revolucionario comprendido entre febrero y octubre de 1917, los bolcheviques eran otra fuerza política más entre las otras que había como los mencheviques, los socialrevolucionarios de izquierda (SR) y los anarquistas. Los bolcheviques siguieron entonces una estrategia distinta a cuando llegaron a tomar el poder político y estuvieron organizando los soviets en base al lema «todo el poder para los soviets», mostrando además un cierto rechazo al Estado y favorable a la democracia obrera de los soviets, reivindicaciones que entrarían dentro del socialismo libertario. Cuando los mencheviques y el ala derecha de los SR salieron de la escena revolucionaria, quedaron los bolcheviques, el ala izquierda de los SR y los anarquistas. Éstos primeros, apoyados en los soviets y el haber estado más organizados que los anarquistas -que al estar fragmentados, no haber levantado una organización política y no construido una fuerza política entre los soviets, no tuvieron esa capacidad para saltar al escenario como fuerza mayoritaria- y los SR de izquierda, en el momento que derrocaron el gobierno provisional, pudieron los bolcheviques tomar el poder político con el apoyo de los soviets. Entonces, cuando comenzaron a organizarse los anarquistas, ya era demasiado tarde porque los bolcheviques ya tenían la sartén por el mango, comenzaron a reprimir a la disidencia y ganaron muchos más adeptos a su partido.

No nos podemos olvidar aquí de la makhnovitschina. Al contrario que los anarquistas rusos, parte de los y las campesinas del sur de Ucrania se levantaron contra el saqueo que se produjo por la entrada de los austro-alemanes a consecuencia del tratado de Brest-Litovsk. Desde entonces, comenzaron a organizarse destacamentos guerrilleros que posteriormente, formaron el Ejército Negro encabezado por Néstor Makhno, hijo de campesino que abrazó el anarquismo en la adolescencia. El movimiento makhnovista suscitó muchas críticas por parte de intelectuales anarquistas, que llegaron casos en que dejaron de apoyarlos por no verlos como anarquistas. No obstante, mucha población campesina que no tenía muchas afinidades con el anarquismo dieron su apoyo al makhnovismo. El peso militar, la organización del ejército y las pocas experiencias de construcción de una nueva sociedad podrían ser una de las razones por la cual ciertos anarquistas se mostraron escépticos. Sin embargo, la coyuntura de guerra constante que amenazaba la libertad de la población campesina y obrera libre obligaron a que el makhnovismo dedicase más esfuerzos en frenar a la reacción tanto monárquica, capitalista y bolchevique. Pese a la dureza de la situación, en los territorios liberados sí existieron labores constructivas de organización de la producción y creación de cultura popular, aunque se encontraban constantemente amenazadas y saboteadas por la reacción.

-Caso de la Revolución social del ’36

Como bien sabemos, a la llegada del golpe militar orquestado por los generales Mola y Franco, en zonas donde la CNT-FAI era la fuerza mayoritaria, el levantamiento militar fracasó. Esto se debe precisamente a un trabajo previo de más de 30 años en el ámbito sindical llevado a cabo por la CNT, sin olvidar el campo cultural, pedagógico y político que desarrollaron los y las anarquistas de aquellos tiempos. Pero en la CNT no se metían solo los y las anarquistas, sino simplemente trabajadores que vieron en la CNT un sindicato que realmente defendía los intereses de la clase trabajadora. Las colectivizaciones no hubiesen sido posibles de no ser por ese trabajo de base previo a la revolución social, de la organización a nivel social y la orientación política libertaria. Aun así, el grandísimo error que cometieron la CNT-FAI fue no abolir la Generalitat cuando llegaron a ser la primera fuerza política en Catalunya y no haber creado un programa político propio para no tener que colaborar con el gobierno burgués de la república.

Aunque la historia es historia, en ambos casos podemos extraer unas valiosas lecciones: el anarquismo necesita ser un movimiento social organizado para llegar a ser una fuerza política que dispute la hegemonía al resto de fuerzas políticas. En la revolución rusa, a causa de la desorganización del anarquismo, pereció y lo pagó bien caro. En cambio, no ocurrió lo mismo con el movimiento makhnovista, levantado principalmente por campesinos y campesinas en armas pero finalmente fueron derrotados por el bolchevismo; ni con la revolución social del ’36, aunque el error fundamental de los y las anarquistas del Estado español ha sido el de no abolir el Estado cuando pudieron y el no haber elaborado un programa político anarquista para profundizar la revolución social. Además, en aquellas épocas donde el anarquismo constituyó una fuerza revolucionaria y pudo por ello realizar la revolución, fue porque llegó a ser un movimiento de masas, pero no unas masas amorfas, homogéneas que conocemos en las sociedades capitalistas avanzadas sino unas masas conscientes que supieron organizar la vida social en libertad. De lo contrario, si estuviese fragmentado y desorganizado como lo estuvo en Rusia en 1917, o como lo está actualmente en el Estado español y similarmente en otros estados del mundo, siquiera llegaríamos a construir movimiento, mucho menos fuerza política y aún menos hacer la revolución, lo cual nos llevaría pues a la marginalidad, aislados y aisladas de la realidad social y política, lo que facilita además la represión del Estado y arrojarnos por ello al baúl de los recuerdos.

El anarquismo no es una bella utopía con la que soñar, ni revoluciones que han de esperarse en el sofá, ni teorizaciones de situaciones ideales y propicias para la revolución, ni un estilo de vida de tribus urbanas, ni aventuras desesperadas de ataques a los símbolos del Estado y el capital. El anarquismo debe servir como una herramienta teórico-práctica encaminada a la emancipación social de las clases explotadas y los pueblos oprimidos, que dé respuestas en las luchas inmediatas y tenga proyectos de futuro. En este panorama de crisis capitalista y agresiones neoliberales, seguimos teniendo mucho que aportar. Por suerte, cada vez más anarquistas estamos viendo que podemos incidir en la realidad material para salir de la marginalidad política y entrar en el escenario político y social, participando en cada lucha y celebrando cada victoria parcial lograda mediante organización popular y la acción directa. Cada desahucio parado, cada bloque de vivienda liberado, cada nueva okupación, cada abuso laboral frenado, cada despido anulado, cada empresa recuperada y autogestionada, cada barrio radicalizado, cada detenida liberada, cada huelga ganada, en general, cada lucha ganada en favor de las clases explotadas, son victorias que nos permiten avanzar y a partir de allí, hacer del anarquismo un movimiento social con fuerte presencia entre la clase trabajadora y a la vez, una fuerza política articulada desde las bases caminando hacia el socialismo libertario.

No prometemos futuros paraísos terrenales, los tenemos que construir día a día en la lucha social y en la lucha de clases.

La revolución será copernicana o no será

Y te preguntarás, ¿qué demonios es eso de que la «revolución será copernicana o no será»? Bueno, he de admitir que el título de este artículo lo pensé para llamar tu atención, porque la revolución, además de copernicana, es (y será) muchas más cosas. Otra cosa que has de saber antes es que este texto viene como respuesta al artículo de Lusbert «¿Por qué no hemos estallado?» que se publicó aquí en Regeneración hace unos días.[1] En lo básico concuerdo con el análisis que Lusbert hace en su texto: la sociedad capitalista de hoy día se caracteriza, entre otras cosas, por la indefensión aprendida, el individualismo liberal (que él llama burgués), y la falta de sentimiento colectivo. No obstante, creo que la causa final por la que seguimos manteniendo un sistema explotador y carente de libertad no es la falta de orientación política como Lusbert sugiere, sino algo mucho más profundo que no se articula del todo en su texto. Aquí es donde entra eso de «revolución copernicana.» Vamos a ello.

Indudablemente las personas que por casualidad nacieron «a este lado del mundo» son educadas y socialmente modeladas acorde con las normas y leyes del sistema de producción capitalista (al menos la inmensa mayoría de personas lo son). Desde que nacemos hasta que adquirimos las facultades necesarias para valernos por cuenta propia nos bombardean con todo un sistema de valores e informaciones que moldean nuestra visión del mundo. Esto es importante resaltarlo porque dichos valores no solamente informan nuestra perspectiva de la vida en términos de cómo es el mundo, sino que también lo hacen en términos de cómo ha de ser el mundo. Hasta aquí nada nuevo: la educación que recibimos desde la infancia condiciona el ser y el deber ser de la vida humana. Estos valores que son de naturaleza abstracta son sustentados y reforzados por la organización material de nuestra existencia. Por poner un ejemplo: no solamente nos enseñan a que la vida humana requiere de jerarquías y organizaciones verticales, sino que la organización material de la vida está diseñada para que así sea, y de esta forma tenemos profesores, jefes, policías (que representan la autoridad moral del Estado), etcétera. Otro ejemplo: nos enseñan a que la producción material de bienes y servicios es una de las metas últimas de la humanidad, y así queda reflejado en las estructuras de las organizaciones económicas y productivas que encontramos en las sociedades capitalistas.[2] De esto se derivan los elementos que mencionaba al principio: la indefensión aprendida como resultado de la aceptación de estos valores y formas organizativas, el individualismo liberal como resultado de la socialización humana en un sistema de valores depredador, la falta de sentimiento colectivo como resultado de la atomización proveniente de la organización capitalista de la producción, etcétera.

Lusbert señala en su texto algunas de las consecuencias nefastas más importantes: los sindicatos agacharon la cabeza ante la legalización de ciertas prácticas, las personas se contentaron con las concesiones que el Estado del bienestar concedió tras la Segunda Guerra Mundial, los sentimientos colectivos de identidad se destruyeron en los barrios al segmentar, especializar, y atomizar las relaciones humanas para que éstas fueran operativas en beneficio del sistema capitalista… Y más importante: la política pasó definitivamente a ser algo que una minoría elitista administra por un supuesto bien común de toda una comunidad. Ante estos problemas Lusbert sugiere una solución: más implicación política, más implicación en la organización de la vida humana. Razón no le falta: un cambio importante sería ver cómo las personas de las sociedades capitalistas adquieren un sentimiento colectivo de responsabilidad para con la organización de la vida. No obstante, como Octavio Alberola señala también en respuesta crítica-simpática con el texto de Lusbert, la articulación de la orientación política no tiene por qué resultar en la solución de nuestros problemas. [3] A lo que Alberola apunta es que las personas, por muy políticamente organizadas que estén, pueden seguir reproduciendo esos valores capitalistas que definen las prioridades de la vida humana. Él define una de estas prioridades como el deseo de conservar lo que se tiene. De su comentario se deduce que habla de lo que se tiene materialmente, aunque deja la puerta abierta para pensar que también las personas socializadas en el capitalismo puedan querer conservar lo que se tiene en abstracto. Como el propio Alberola señala, un buen ejemplo de esto es el partido político Podemos, el cual ha organizado un discurso político alternativo al del sistema dominante. La pregunta es obvia: ¿cambiará realmente algo?

Para entender eso de la «revolución copernicana» me tengo que poner un poco pedante con algunos conceptos filosóficos que pueden servir de ayuda a este análisis. Para ello tenemos que ir atrás en el tiempo hasta los tiempos de David Hume, importante filósofo escocés que defendió con muy buenos argumentos el empiricismo. Hume sugirió que todo conocimiento humano proviene de la experiencia, es decir, de lo que captamos con nuestros sentidos. Resumiendo grandes ríos de tinta filosófica, de esto se deriva que es imposible conocer la esencia de la naturaleza (de lo exterior, también se podría decir), que no sería nada más que algo existente en nuestros sentidos. Por fortuna, tras Hume vino al mundo otro filósofo de ideas muy distintas, Immanuel Kant, que propuso algo totalmente distinto: no todo conocimiento humano se deriva de los sentidos, sino que hay ciertas cosas que son a priori. Un ejemplo sencillo y algo absurdo pero que servirá: yo nunca he tirado un piano por la ventana, pero sé con certeza absoluta que si tuviera un piano en mi casa, y lo tirara por la ventana de mi comedor, el piano no volaría hasta terreno seguro para evitar ser destrozado sobre el asfalto de la calle. Hay algo en la esencia del piano que mi ser capta y me dice que no volará para ponerse a salvo, y éste es un conocimiento que viene antes de arrojar yo el piano por la ventana. De esta idea del conocimiento a priori Kant dedujo que la humanidad está llena de ideas que, de alguna forma, preceden a la experiencia de los sentidos. Y hasta aquí la pedantería filosófica.

Pasemos ahora a refrescar nuestro conocimiento histórico. Nicolás Copérnico, famoso astrónomo polaco, publicó  hacia mediados del siglo XVI en pleno Renacimiento geocéntrico su teoría heliocéntrica, es decir, su teoría de que la Tierra gira alrededor del Sol y no al contrario.[4] Lo que Copérnico hizo, aunque no tuvo grandes consecuencias inmediatas en la Europa de su época, fue una revolución de suma importancia, y de ahí que se hable de «revolución copernicana.» Si esto tiene importancia alguna es porque, como diría Kant, Copernico dinamitó por los aires todo un sistema de ideas y creencias que articulaban la vida humana de aquellos tiempos. ¡La Tierra no es el centro del universo! ¡La Tierra no es el centro de nada! Es decir, Copérnico demolió de una forma bella los a priori que estructuraban el mundo (ahora entiendes porqué empecé hablando por Hume y Kant). Lo más interesante de la revolución copernicana es que cambió todo sin cambiar nada. El mundo no cambió: con Copérnico o sin él la Tierra daba vueltas alrededor del Sol, pero los a priori dominantes de la época decían lo contrario. Al cambiar estas concepciones cambió toda una manera de ver el universo sin cambiar, materialmente, nada en absoluto. El Sol, la Tierra, y los demás planetas de nuestro sistema estaban ahí, dando vueltas tranquilamente. El problema era lo que pensaban las personas de la época, y por pensar de forma errónea el universo adquirió una forma que articuló muchas otras ideas: la importancia central de la Tierra, la explicación divina del universo y las relaciones humanas, la conservación del poder de la Iglesia Romana, etcétera.

De forma idéntica el capitalismo de hoy en día se reproduce generación tras generación. Estamos llenes de conocimientos a priori que informan nuestra visión túnel de la vida, y si digo «túnel» es porque estos a priori nos impiden con mucha frecuencia «salirnos del tiesto.» Cuando las ideas de producción, dominación, autoridad, y qué sé yo más se consagran en un sistema de valores, ideas, y organizaciones materiales entonces todo parece inevitable. La Tierra es plana y ya está. La Tierra es el centro del universo y ya está. El capitalismo y la autoridad son las mejores maneras de organizar a las personas y ya está. Da igual cuánta orientación y organización política tengamos si no rompemos con todo esto. De ahí que comparta la idea de que Podemos y cualquier otro partido político no solucionen nada: organizarán la política con discursos alternativos, ¡pero no rompen ninguno de los a priori esenciales que nos explotan a diario! Nos joden la vida y nos quedamos tan tranquiles porque así es como nos han ensañado a ver la vida. Las cosas son como son, y si te sales de este sistema de explicaciones vas por muy mal camino. Lo que Podemos y otra gente hace, para ponerlo sencillo, es decir: «no, puedes llegar al continente americano navegando hacia el oeste por el Atlántico, pero la Tierra sigue siendo plana, y si vas más allá te caes al vacío y te mueres, y no querrás morirte, ¿verdad?.» O en términos más realistas: «nosotres los de Podemos, que somos muy buena gente, vamos a cambiar este sistema explotador, pero vótanos y mantén la jerarquía dominante porque si no no conseguiremos nada.» Dicho y hecho.

La revolución social será copernicana o no será, porque no queda otra. Hay que romper con los a priori, estar en constante movimiento manteniendo la tensión crítica entre ideas y realidad material. Combatir con las ideas y los hechos para no quedarnos estancades en «sistemas geocéntricos.» Pero la revolución social también será copernicana porque cuando suceda, y todo cambie, nos daremos cuenta de que todo ya estaba ahí, esperando a ser dinamitado. La anarquía no es algo que se realizará en el futuro: la anarquía es algo que nace de las potencialidades que ya existen aquí y ahora. Si no lo vemos es porque no queremos o porque no nos dejan (que viene a ser lo mismo una vez que sabemos qué es la indefensión aprendida).

Esperar es morir.

Notas

[1] ¿Por qué no hemos estallado? Por Lusbert: https://reglib.anarquismo.social/por-que-no-hemos-estallado

[2] Queda fuera de lugar debatir aquí si es la organización material la que crea los valores abstractos o al revés. Obviemos por el momento esta pregunta de difícil respuesta.

[3] El comentario de Alberola se puede leer en http://www.alasbarricadas.org/noticias/comment/26092#comment-26092

[4] Cabe mencionar que Copernico no fue el primero en la historia de la humanidad en articular dicha teoría, aunque sí que fue la primera persona que presentó un modelo matemático que no dejaba lugar a dudas sobre la teoría heliocéntrica.

Apuntes existencialistas II: la ansiedad de Kierkegaard

Llega la segunda entrega de «Apuntes existencialistas», y como la primera, ésta tampoco te servirá de ensayo extenso y profundo sobre el pensamiento existencialista. Por las mismas, ni tan siquiera te serviría de chuleta pobre y cutre para pasar un examen simplón. Aun así aquí traigo la segunda parte que hablará un poco sobre Søren Kierkegaard (1813–1855), «padre» del existencialismo y filósofo que no se suele estudiar en el instituto (ni en muchas universidades, según tengo entendido).

Pariendo al existencialismo

Si pensabas que Sartre era el «padre» del existencialismo estabas muy equivocade. Si pensabas que Nietzsche era el «padre» del existencialismo, estabas parcialmente equivocade. De Søren Kierkegaard, filósofo natural de Copenhagen, se podría decir que es el «padre espiritual» del existencialismo al ser una de las primeras personas (si no la primera en hacerlo de manera más tenaz) que habló en Europa de la libertad humana a la hora de decidir. Kierkegaard se formó primero en teología, lo que no le impidió desarrollar una filosofía personal que adjudicaba al ser humane plena y absoluta libertad personal. Para él, toda persona era libre de decidir en todos los aspectos de la vida, todos menos uno: el propio nacimiento. Esta idea, y otras, incomodaron mucho a les otres pensadores de la época, quienes o no prestaron atención a Kierkegaard o se rieron directamente de sus ideas. No obstante, el tiempo ha probado que la humanidad necesitaba una dosis filosófica en contra del idealismo de Hegel, y así las ideas de Søren Kierkegaard influyeron en enorme medida a posteriores pensadores como Nietzsche o Heidegger. A pesar de existir algo de polémica al respecto de las influencias, lo cierto y verdad es que cronológicamente Kierkegaard habló con anterioridad de las ideas que caracterizarían al paradigma del existencialismo.

La ansiedad y el vértigo de la libertad

Kierkegaard y su filosofía se oponen de forma evidente a la de Georg Hegel, quien dominaba con comodidad la filosofía continental de la Europa de mediados de siglo XVIII. De una forma que a mí me parece bastante acorde con las ideas ácratas, Kierkegaard (ojo, no digo que fuera anarquista) comenzó a trabajar en la formulación de una contra-teoría a la autoritaria idea hegeliana de «historia.» Recordemos que el idealismo de Hegel establecía que la humanidad no era más que un barco de papel en un río incontrolable llamado «desarrollo histórico.» Kierkegaard, con la mosca detrás de la oreja (o tal vez solamente por llevar la contraria, ¡cuántas cosas se han conseguido en este mundo por querer llevar la contraria!) se empecinó en estudiar qué significa ser «ser humane» fuera de ese sistema totalitario y absoluto de la filosofía hegeliana. De esta forma, Kierkegaard se concentró en la formulación de une ser humane auto-determinade y libre. Este ser auto-determinade tendría la libertad absoluta de decidir sobre sus acciones, es decir, que les seres humanes nos definimos por poder tomar decisiones sobre nuestras vidas. Podemos decidir sobre esto o aquello, determinando así el devenir de nuestras vidas.

Aquelles que hayan leído un poco de Hegel se habrán percatado de que aquí hay un poco de trampa, pues Hegel también habló de tomar decisiones y esas cosas. Recordemos que en la época se maneja un concepto dicotómico de decisión moral: une podía tomar una decisión moral según su propio interés hedonista, o bien podría tomar una decisión ética. Hegel y Kierkegaard están de acuerdo hasta aquí, pero no más. Para el primero estas decisiones tomaban lugar en un contexto histórico, determinado, fijado por el «espíritu del tiempo» y esas cosas que algune se puede creer. Para Kierkegaard estás decisiones morales son resultado simple y llanamente de la decisión personal, es decir: de la libertad individual. Lo gracioso de esto, y lo dramático al mismo tiempo (que se lo digan al propio Kierkegaard), es que esta plena libertad crea vértigo y ansiedad, ¡anda, qué cosas! Para ilustrar todo esto, Kierkegaard pone un ejemplo muy ilustrativo (que yo voy a adaptar a los tiempos modernos, para que no digan que no nos actualizamos). Imaginemos pues una persona de pie en lo alto de un rascacielos, un rascacielos altísimo. Esta persona está en la azote, al borde, con ambos pies medio fuera, asomando al vacío. Kierkegaard postula lo siguiente: esta persona siente dos tipos de miedos, a saber:

  1. Miedo a caer desde la azotea del rascacielos y morir irremediablemente aplastade contra el asfalto de la ciudad. ¡Qué susto les abueles que contemplaban plácidamente la obra de la esquina!
  2. Miedo a saltar, al conocimiento de que si quiere esta persona puede saltar por voluntad propia y caer al vacío.

Con el segundo tipo de miedo Kierkegaard ilustra la ansiedad y el vértigo que provoca el saberse libre. ¡Somos libres! ¡Podemos saltar desde el rascacielos si nos da la real gana! Ni «espíritu de los tiempos», ni «desarrollo histórico», ni Dios (añadirían después otres). La persona salta si quiere como resultado de su individual y subjetiva decisión. Pero lejos de ser esto algo totalmente dramático, el propio Kierkegaard nos señala que no es todo tan mala como pinta. El sentir esta ansiedad nos hace conscientes de las decisiones que tenemos: podemos hacer el bien o podemos hacer el mal. Podemos ayudar o podemos perjudicar. Podemos decidir y la ansiedad que sentimos al sentirnos libres, al experimentar el vértigo de la libertad, nos pone «en alerta.» De esta forma conocemos que los resultados de nuestras acciones son completamente responsabilidad nuestra. Como ya decía cuando hablaba de Sartre, la libertad de decidir conlleva la responsabilidad de saberse libre y actuar individualmente. Y esto asusta, claro.

¿Y qué me quieres contar con esto?

Poco más de lo que ya sabías, supongo. Es sencillo escudarse en lo agregado, en lo social, o en la historia con tal de no hacernos responsables de nuestras propias acciones (sobre todo cuando éstas llevan a resultados terribles). Que si «solamente seguía órdenes», o que «si es que la gente hacía esto o aquello.» ¿Cuántas veces habremos escuchado la misma cantinela? Pero este mismo discurso se escucha de forma más sutiles, algunos ejemplos: «las masas no están listas para la revolución», o «el contexto histórico no es lo suficientemente maduro.» Cuando no más directamente: «¿pero qué vamos a hacer?» Bueno, no sé lo que querrás hacer, pero desde luego que si no haces lo que piensas en tu cabeza no es porque no puedas, o porque una fuerza inmaterial desde el exterior te lo impide. Es simplemente porque no te lo has propuesto de verdad, puesto que libre eres un buen rato de hacer lo que quieras (y apechugar con las consecuencias de tus actos). Puedes hablarme de educación, control social, o lavados de cerebros. Esas cosas funcionan, y muy bien. Pero también funcionan el pensar, el leer literatura crítica, y el experimentar.

Supongo que de Kierkegaard una cosa queda clara, y es que dio en el clavo cuando dijo que la libertad da vértigo. De repente nos vemos desnudes en la vida, sin el abrigo de la historia, de las instituciones, o de la comunidad. Lo que hacemos es por cuenta propia, es decir, porque queremos hacerlo (porque activamente queremos o porque activamente aceptamos las órdenes de otras personas o de una sociedad dominante). Y al frío de la intemperie desnuda de abrigos colectivos, vemos que tenemos todo un mundo al alcance de nuestra mano. Solamente hay que empezar a caminar por la cuerda floja haciéndonos amigues del vértigo. Tal vez por ello las personas que dieron su vida por la idea de libertad puedan definirse un poco como «locas.» ¿Quién sino se engancharía a la droga del vértigo? Una droga que te enloquece a los ojos de les que no se asoman al borde del rascacielos. Pero si no te asomas y experimentas esa sensación… ¿qué vas a ver en la vida?

Nota final

Aunque he venido hablando de «ansiedad», los textos en castellano creo que hablan, todos ellos, de «angustia.» Es cosa del idioma en el que yo leí a Kierkegaard, en el cual hablaban de ansiedad y preocupación (aunque supongo que por angustia se puede entender lo mismo). Ahí queda dicho.

Lecturas recomendadas

Kierkegaard, S. (1843), Temor y Temblor [Online] http://www.ataun.net/BIBLIOTECAGRATUITA/Cl%C3%A1sicos%20en%20Espa%C3%B1ol/Soren%20Kierkegaard/Temor%20y%20Temblor.pdf

Kierkegaard, S. (1982/1844), El Concepto de la Angustia, Madrid: Espasa-Calpe [Disponible online] http://www.scribd.com/doc/55924002/El-concepto-de-la-angustia-kierkegaard

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