Silencio, se rueda cine libertario II

Como ya vimos en la primera parte de este artículo, el cine y la construcción ideológica colectiva están siempre dándose la mano. Hicimos un recorrido a través de la biografía del director anarquista Armand Guerra, y también se describieron las principales acciones que llevó a cabo la industria cinematográfica de la CNT durante el periodo de la Revolución Social española.

Para continuar dando a conocer este aspecto histórico-cultural tan desconocido entre nosotras a día de hoy, esta segunda parte del artículo versará en la presentación a modo de reseña de cuatro películas seleccionadas de distintos directores, producidas en el periodo mencionado entre 1936-1937. La conservación de las mismas ha tenido una ardua labor, principalmente en los años 90 del pasado siglo, tratando de recuperar los metrajes y limpiarlos para que quedara una calidad de imagen razonable. Además, cada reseña filmográfica irá acompañada de su correspondiente enlace web para poder ver cada una de las películas presentadas a continuación. Acomodaos en vuestros asientos y disfrutad del cine libertario.

Aurora de Esperanza

Largometraje que se conserva incompleto, tan solo 57 minutos. Esta película fue producida en 1937 por SIE Films, la industria cinematográfica autogestionada por trabajadores de la C.N.T. Dirigida por Antonio Sau, quien también realizó el guión de la misma. Entre los destacados intérpretes encontramos a: Félix de Pomés, Enriqueta Soler, Pilar Torres, Ana María Campoy, Román González «Chispita», Modesto Cid o José Sanchiz. Un elenco técnico también destacable entre otros: Adrián Porchet, director de fotografía, o Jaime Pahissa, creador de la música original.

Sinopsis: La película es un melodrama de inspiración anarquista sobre la desesperada situación de la clase obrera y las reivindicaciones sociales hasta el inicio de la Revolución social. Juan es un obrero que al volver con su familia de las vacaciones encuentra que la fábrica ha cerrado y despedido a todos los trabajadores. Desde este momento inicia un largo calvario que le lleva a la desesperación y le sumerge en la miseria y el hambre a su familia. El protagonista envía a su familia para que sobreviva en el pueblo, sin embargo, Juan se indignará ante el conformismo social, y tras un mitin, organiza una Marcha del Hambre entre los obreros parados. Pero lo que Juan y el resto de trabajadores no esperaban es que pocos días después estalle la revolución social.

Barrios Bajos

Producción cinematográfica realizada también en 1937 por SIE Films, Sindicato de la Industria del Espectáculo, de 94 minutos de duración. Dirigida por Pedro Puche sobre un guión basado en la obra original de Lluís Elías. Los principales intérpretes de este filme son: José Telmo, Rosita de Cabo, José Baviera, Rafael Navarro, Pilar Torres, Matilde Artero y Eduardo Garro. La música orquestal fue compuesta e interpretada por la Sinfónica del SIE, destacando la canción principal de título como la película: Barrios Bajos; interpreta al principio del filme. La fotografía fue creada por José María Beltrán. La temática se encuadra en el drama social y la intriga. La obra de teatro original había sido estrenada por la compañía Vila-Daví en el Teatro Español. La película fue estrenada en Barcelona el 24 de mayo de 1937, en los cines Coliseum, Fémina y Francisco Ferrer; y en Madrid el 19 de julio del mismo año.

Sinopsis: Ricardo es un joven pequeño-burgúes, que sorprende a su mujer con otro hombre y, tras un arrebato de celos, mata al amante de un disparo. Después de huir, se esconde en un café de barrios bajos, donde vive un antiguo amigo suyo, «El Valencia», un conocido obrero del puerto de Barcelona. «El Valencia» le acoge y protege de la curiosidad de Floreal, un peligroso proxeneta. La alcahueta de Floreal acecha a la joven Rosa, que es doncella de un marqués, y quieren captarla para prostituirla, sin embargo ésta acaba trabajando en el café-pensión donde se hospeda “El Valencia”. Este bonachón y bruto obrero la protegerá y adoptará casi como a un padre, pero más tarde tendrá que vérselas con Floreal y su intento por raptar a la joven.

Nuestro culpable

Es una película producida en 1937 por Centro Films/FRIEP-CNT, del director y también guionista Fernando Mignoni. Los principales intérpretes son: Ricardo Núñez, Charito Leonís, Rafael Calvo, Carlos del Pozo, Ana Siria, Irene Caba Alba, Fernando Freyre de Andrade. La fotografía corresponde a Tomás Duch y el apartado musical a Sigfredo L. Ribera. La duración aproximada es de 87 minutos. Fue estrenada en Madrid, en el cine Avenida, el 21 de marzo de 1938.

Sinopsis: Se trata de una comedia musical que, a través del humor disparatado, ironiza sobre las relaciones entre la justicia y la sociedad burguesa. «El randa», es un simpático caco que roba en casa del conocido banquero Urquina, sin embargo le descubre Greta, la amante del banquero, la cual esconde su identidad puesto que había entrado también en la casa a robar dos millones de dólares a su amante. La mujer le deja escapar y además le da algo de dinero, pero “El randa” será detenido por la policía al día siguiente. Entonces es llevado a prisión y mantenido cómodamente por el banquero Urquina, temeroso de que se destape la verdad sobre el robo en su casa. De esta manera nuestro simpático caco vivirá peculiares aventuras en prisión, e incluso conseguirá fugarse hasta que se resuelva el misterio del dinero desaparecido.

Carne de fieras

Película filmada en 1936 por Armand Guerra y recuperada en el verano de 1991, la película existe ahora gracias a la reconstrucción promovida por el Patronato Municipal Filmoteca de Zaragoza y realizada por Ferrán Alberich. Se terminó de filmar en agosto de 1936, tras haber sido suspendida su producción y reanudarla con el apoyo del sindicato CNT, dado que de su filmación dependía el sueldo de muchas familias. Se trata de una película del género del drama social y romance, con una duración de 71 minutos de metraje. El reparto está encabezado por los siguientes actores y actrices: Pablo Álvarez Rubio, Marlène Grey, Georges Marck, Tina de Jarque, Alfredo Corcuera, Armand Guerra.

Sinopsis: El film se desarrolla en el ambiente del mundo del espectáculo. Cuenta la historia de Pablo, un boxeador enamorado de su esposa Aurora. Esta mantiene una relación adúltera con un cantante de cabaret. Cuando Pablo sorprende a los amantes solicita el divorcio y entra en una profunda depresión que le llevará a perder un combate de boxeo. Es entonces cuando conoce a Marlene, una artista de variedades, cuya actuación consiste en bailar desnuda en una jaula con cuatro leones y que está unida sentimentalmente a su compañero de trabajo, el domador Marck. Pablo propone matrimonio a Marlene, pero esta no se atreve a dejar al domador.

Listado de películas conservadas en filmotecas.

A pesar de la labor de recuperación de las cintas producidas por la Industria Cinematográfica de la CNT, muchas no han podido ser localizadas o todas las copias fueron destruidas o extraviadas. No obstante, y además de las cuatro películas que se han reseñado en este artículo, la lista de documentales (la mayoría) y filmes que podemos encontrar de los años 1936-1938 es la siguiente:

  • Alas Negras
  • Amanecer sobre España
  • Ayuda a Madrid
  • Bajo el signo libertario
  • Barcelona trabaja para el frente
  • División heroica
  • El cerco de Huesca
  • El Ejército de la Victoria. Un episodio: Casa Ambrosio
  • El entierro de Durruti
  • El frente y la retaguardia
  • El General Pozas visita el Frente de Aragón
  • En la brecha
  • La batalla de Farlete
  • La conquista de Carrascal de Chimillas
  • La Columna de Hierro (hacia Teruel)
  • La silla vacía
  • La toma de Teruel
  • La toma de Siétamo
  • Los Aguiluchos de la FAI por tierras de Aragón (Números 1, 2 y 3)
  • Madrid, tumba del fascio
  • Nosotros somos así
  • Reportaje del movimiento revolucionario en Barcelona
  • Solidaridad del pueblo hacia las víctimas del fascismo
  • Teruel ha caído
  • Un pueblo en armas (Fury over Spain)
  • 1937: Tres fechas gloriosas
  • 20 de Noviembre

Makhno, el insurreccionalismo y comedores veganos

«Si Makhno levantase la cabeza, os daba a las insus unas cuantas collejas.»
«El insurreccionalismo ibérico sigue siendo literatura incendiaria, riotporn y comedores veganos.»

Estos comentarios, a priori desafortunados y cuya autoría reivindico, fueron vertidas en las redes sociales por mí hace no demasiado tiempo que encendió la ira de ciertos personajes que se declaran insurreccionalistas. A estas alturas, muchas sabréis que soy muy crítico con esta tendencia dentro del anarquismo, ya que veo en el actual anarquismo insurreccionalista errores estratégicos garrafales. No obstante, que sea crítico no implica que quiera aportar una crítica con rigor al asunto, cosa que quiero dedicar en este artículo al margen del típico flame de Internet (comentario muy subido de tono y cargado de insultos, ad hominems y críticas destructivas). Sin querer caer en mitos e idealizaciones sobre el insurreccionalismo, aquí voy a aportar otra mirada que sirva para la crítica constructiva.

La tendencia insurreccionalista básicamente parte de tensionar los conflictos sin importar la coyuntura en que se encuentre ni cómo estén articulados las fuerzas sociales y políticas en el escenario, generando pequeñas insurrecciones cotidianas que se vayan extendiendo entre la población y que llegue finalmente a lograr una insurrección de masas. No obstante, aquí cabría distinguir entre insurrección e insurreccionalismo (la tendencia que propone las insurrecciones como estrategia), y que una insurrección no siempre es de caracter revolucionario. La propia definición de insurrección nos da unas pistas: un levantamiento violento contra el orden establecido. Esta definición abarca un gran abanico de tipos de levantamientos, que pueden tener detrás diversas tendencias políticas. Así pues, podemos hablar de levantamientos con carácter popular o levantamientos reaccionarios de tipo fascista, por ejemplo. De hecho, el insurreccionalismo no es exclusivo del anarquismo, sino que también esta táctica la pueden adoptar el marxismo-leninismo, como veremos más adelante.

Comenzando a aclarar el insurreccionalismo anarquista, miremos por un momento a Néstor Makhno. Las ideas de Makhno seguramente chocarían mucho con el pensamiento insurreccionalista actual, pues Makhno era un gran estratega y apelaba básicamente a la disciplina voluntaria, y la unidad teórica y de acción, valores con los que levantó un ejército bien estructurado en cuyas filas solo estaban formadas por combatientes de clase trabajadora (campesinos y obreros). Muy lejos del informalismo y los pequeños grupos de afinidad que pregonan hoy el actual insurreccionalismo. Makhno también encabezaría un movimiento que llevaría su nombre y su Ejército Negro era un ejército insurreccional que combatió entonces a la reacción aristocrática de la época, la naciente burguesía, también a la pequeña burguesía y al Ejército Rojo cuando trataron de liquidar el movimiento makhnovista. Sí, Makhno fue insurreccionalista, los guerrilleros y guerrilleras que combatieron en las filas del Ejército Negro también lo fueron. No obstante, el movimiento makhnovista no logró ser tal por la adoración al fuego de la revuelta y el caos, ni lo dejaron todo a la improvisación ni tuvieron como base los discursos incendiarios que acostumbramos ver en el insurreccionalismo actual, no. El movimiento makhnovista era la expresión de las masas campesinas por conquistar la organización de sus vidas en base a la libertad y la cooperación. El Ejército Negro era pues la fuerza armada que defendía esas conquistas.

Volviendo la mirada hacia casos más actuales, podemos ver que el insurreccionalismo del MIL (Movimiento Ibérico de Liberación) y los grupos autónomos se distancian de la rama nihilista actual de, por ejemplo, el FAI/FRI (Federación Anarquista Informal/Frente Revolucionario Internacional), ya que desde el MIL por ejemplo, sí buscaban una base social de apoyo en la clase trabajadora a través de acciones como expropiaciones de dinero a bancos para financiar las huelgas.

Luego, entre el insurreccionalismo de corte marxista-leninista encontramos a las Brigadas Rojas (Brigate Rosse) que operaron en Italia entre los años 1969 y 1987, y el MIR (Movimiento de la Izquierda Revolucionaria) fundado en 1985 en Chile y que actualmente siguen existiendo. En concreto el MIR, a parte de la lucha armada, siguen la estrategia del poder popular para tener bases sociales. Posiblemente existan otras organizaciones marxistas de cariz insurreccionalista, pero menciono estas a modo de ejemplo.

Como acabamos de ver, el insurreccionalismo puede tener detrás diferentes tendencias ideológicas, lo cual, no se puede hablar de insurreccionalismo como tendencia en sí. Respecto a los errores estratégicos en el insurreccionalismo, uno de los principales errores son el descuido de las base social al desvincularse de las luchas sociales, lo que en ocasiones llevaría a adoptar posturas vanguardistas, pretendiendo adelantarse a los procesos sociales que se dan en una determinada coyuntura. Sin embargo, este caso no es la regla, puesto que en el caso del MIR, su estrategia del poder popular les permitió sobrevivir, mientras que las Brigadas Rojas no pudieron al verse empujados hacia el terrorismo únicamente —sin olvidar que en aquella época en Italia la OTAN saboteó el auge del comunismo mediante atentados atribuidos falsamente al Partido Comunista—, lo cual hizo que se desvinculasen de las bases sociales y terminasen aislados y neutralizados. Otro de los grandes errores son sus análisis de la coyuntura, que tienen más de literatura que de información sobre la realidad material sobre el cual trabajar en la transformación social. Además de esto, la apuesta total por la improvisación y la destrucción en el ahora, sin tener estrategia política alguna ni hojas de ruta ni objetivos marcados y más o menos concretados más allá de la máxima de la libertad, así como la entrega total a la volatilidad de los grupos de afinidad informales, hacen que ciertas insurreccionalistas acaben invirtiendo muchas fuerzas para acabar yendo forzadas por la coyuntura tirando del «acción-reacción».

A pesar de estos errores, tengo que reconocer que el insurreccionalismo nacido de los años ’70 y ’80 fue una respuesta contundente y necesaria, como un toque de atención y una salida hacia delante ante la derrota generalizada de las izquierdas a la izquierda de la URSS, entre las cuales se incluye el anarquismo, estancadas en el burocratismo, incapaces de innovar y de adaptarse a la coyuntura de un neoliberalismo naciente. Es en aquella época en que el insurreccionalismo y las subculturas como el anarkopunk permitieron, de alguna manera, la supervivencia del anarquismo. No obstante, mucho ha llovido desde aquellas décadas de finales del siglo XX. Unos 30 años después, la coyuntura cambió y está cambiando rápidamente y estamos asistiendo a una época en que las subculturas están siendo asimiladas por el capitalismo y la reestructuración capitalista que no es más que otra vuelta de tuerca del neoliberalismo siempre a la ofensiva, además del acecho del fascismo como tendencia para captar sectores descontentos de la población. Por ello, nos urge cambiar de estrategias. Nos toca realizar de nuevo los análisis de coyuntura y articularnos como alternativa política seria que plante cara al neoliberalismo y se supere la mera resistencia para poder pasar a la ofensiva, pero no una ofensiva de disturbios y pequeñas insurrecciones, sino una ofensiva a partir de un proyecto de mayorías, del poder popular como fuerza política revolucionaria.

Volviendo al hilo, en cuanto al insurreccionalismo anarquista, hay casos y casos. En el caso de la región española, la afirmación de que el insurreccionalismo aquí no es más que literatura incendiaria, riotporn (darle más importancia a los disturbios y pajearse con el fuego, obviando el trasfondo de un conflicto social en cuyos acontecimientos hayan disturbios) y comedores veganos acierta bastante de lleno si lo comparamos con Atenas por ejemplo, donde las anarquistas insurreccionalistas, incluso de la rama nihilista, hacen cosas por el barrio liberando espacios (okupas), manteniendo a raya a la policía, los fascistas, el tráfico de drogas y protegiendo a la población inmigrante que ve en Exarchia un barrio seguro, así como la fuerte solidaridad que desatan por las militantes presas. A pesar de todo, hay que decir que no toda residente en Exarchia es anarquista, sino personas no expresamente ideologizadas que se volcaron hacia la autogestión como respuesta a la aguda crisis económica griega. En cambio, aquí en el Estado español siquiera podría decirse (según algunas compañeras) que existe el insurreccionalismo. No hace falta indagar mucho para encontrarnos con textos incendiarios en cualquier página web o en un panfleto insurreccionalista en el Estado español, ni qué decir de la estética del encapuchado, el fuego y las barricadas que acompañan a los textos y sus espacios. ¿Y qué hay de acciones más allá de montar comedores veganos para conseguir algo de financiación, que en vez de parecer medios, parecen convertidos en fines? Desde luego que no puede compararse con las compañeras insurreccionalistas griegas. Ni Gamonal ni Can Vies tienen que ver con las insurreccionalistas puesto que, en el caso de Gamonal, las respuestas fueron articuladas desde las asambleas vecinales y la victoria fue posible no gracias a los disturbios, sino a la movilización del pueblo y la solidaridad desatada en todo el territorio español. Y en el caso de Can Vies es similar, con más de 17 años de historia creando barrio y con diversos colectivos sociales y políticos articulando las protestas. Así que, que no se cuelguen medallitas solo porque hayan sido protestas violentas, que parece ser además lo único que valoran, obviando el tejido social creado. He aquí las razones por las cuales publiqué las frases aquí expuestas al principio del texto, pues además el pensamiento de Makhno dista mucho del imaginario insurreccionalista actual en el Estado español.

Como conclusiones finales  y apartir de todo lo dicho, puedo decir que el insurreccionalismo solo podrá tener cierto éxito si consigue tener una base social de respaldo (que permitiría resistir los golpes represivos que fácilmente neutralizan la actividad insurreccional al aislarla de la sociedad), que le dé contenido político y constituya así una fuerza real revolucionaria. De hecho, incluso desde el anarquismo social se tendrá que adoptar la estrategia insurreccional cuando nos hayamos constituido como fuerza política real, como pueblo articulado políticamente, cuando hayamos realizado nuestro proyecto de mayorías, y llevemos el conflicto de clases al nivel político-militar (revolución social o guerra popular), como está pasando en Rojava y como ha pasado con el movimiento makhnovista. Dicho de otra manera, las estrategias tienen que adecuarse en cada coyuntura. No se puede adoptar una estrategia insurreccional sin tener apenas inserción en movimientos sociales y populares amplios, sin haber un alto grado de conflictividad social en el cual estén en marcha procesos de creación de poder popular y, por tanto, su articulación política; ni tampoco podemos apostar únicamente por la estrategia de inserción social, estrategia que en la coyuntura inmediata es más que acertada pero que no lo será cuando se construya un contrapoder popular y haya que pasar a la ofensiva.

Los mitos y las experiencias (I)

Empiezo mi colaboración en este espacio con una serie de artículos que surgen más como una necesidad personal de poner en orden vivencias y reflexiones, que como respuesta a la coyuntura político-social actual. Y aunque sean reflexiones personales, viscerales, incluso lleguen a incomodar a algunas, espero que sirvan para una reflexión más compartida, conjunta y colectiva.

Aclarar también, que uso el femenino en algunas formas no como género si no como forma resumida de personas.

Hace unos meses, en un interesante debate en un local de Madrid, surgió una línea de discusión que quiero recuperar aquí. Y básicamente se centraba en diferenciar entre mitos y experiencias. Me pareció una conversación ya vivida y con posicionamientos muy diferentes, pero significativos. Desde quien se aferra, de forma consciente, o no, al mito y quien quiere profundizar en la experiencia.

¿A qué nos podemos referir con «mito» y con «experiencia»? En este caso pretendo hacer un breve repaso por algunos mitos que he ido recogiendo dentro del anarquismo. No de forma sistemática ni ordenada, más bien visceral y vivencial. Basada en conversaciones, textos, debates, etc. Y diferenciarlo de la experiencia, elemento valioso para la acumulación de voces y pensares que expliquen las victorias y derrotas, y que éstas sirvan para avanzar en la transformación social.

No pretendo desarrollar cada mito en esta introducción, tendrás que leerla más como una lista que me hago para en posteriores artículos intentar, en la medida de mis pocas y limitadas posibilidades, ir desgranando cada uno de esos recuerdos y vivencias, que me han llevado a formular esta lista. Y, advertencia: aunque algunas sentencias suenen a caricaturescas, las he vivido o escuchado en entornos anarquistas, y aquí sólo están sintetizadas y resumidas.

 Intento de compendio de mitos:

la infalibilidad del anarquismo: si fracasó algo fue porque «los otros» hicieron…

Ésta puede ser la típica reflexión que se desprenda de algunos de los más cansinos debates sobre el 36, Revolución Rusa o Kronstad; por citar algunos episodios ampliamente recordados por el imaginario anarquista. En que se construye un malo maloso que nos llenó el camino de zancadillas, y pudo tumbarnos a pesar de lo buenos que fuimos y lo bien que íbamos para conseguir la victoria. Vamos, una discusión a la altura de las que se suelen escuchar sobre un partido de fútbol con un arbitraje, digamos, dudoso.

Pues bien, el uso de este mito, como recurso, es típico de discusiones sin ningún objetivo constructivo, pero que además lo único que construyen es una caricatura. Desfigurando toda posibilidad e intento de aprendizaje o la posibilidad de debate, impidiendo estrujar la experiencia hasta el punto de ver la humanidad y los errores en su contexto. Siendo todo esto un posible reflejo, como dice un compañero, de una carencia, de no querer enfrentarse a ciertas contradicciones, y utilizar el mito como refugio cómodo, casi podríamos decir infantil.

Cualquiera que se haya molestado en leer actas y textos que se salen de los ampliamente difundidos, o incluso de los difundidos pero poco leídos escritos en el momento histórico se puede dar cuenta de los matices, contradicciones y cuestiones importantes que intentaban desgranar ya en ese momento histórico. Que parezca casi imposible en ciertos momentos hacer lo propio a 80 años vista nos debería hacer reflexionar. Estoy pensando en algunos textos de Peiró o de los Amigos de Durruti, para poner ejemplos concretos. Textos muy críticos con cuestiones que normalmente se obvian: la cuestión de la toma del poder, y las que usan la revolución como un paraguas para sus desmanes. Textos que hay que leer, entiendo yo, como cualquiera,  en su contexto, intentando no caer en un enfoque presentista que nos nuble e impida beber de la experiencia de otras.

– las anarquistas no participan en política

Este mito es bastante curioso, ya que por un lado presupone que «la política» sólo se hace desde ciertos órganos de poder, y que lo que hacen los movimientos sociales, populares o las organizaciones político-sociales es, simplemente, otra cosa. Hay muchas maneras de hacer política, desde la creación de instituciones populares propias hasta incidir en cambios legislativos en un marco de democracia representativa convencional. Por poner dos ejemplos fáciles de comprender.

Por otro lado, tiene otra connotación que a mi me resulta bastante «dolorosa». La connotación casi canónica, que determina qué hacen y qué no hacen las anarquistas.

A lo largo de la historia, hay unos cuantos ejemplos de participación táctica en instituciones copadas por la clase social opuesta (burguesía-capitalistas). Así de memoria, y sin entrar en detalles me vienen a la cabeza Proudhon, Salvochea y Fanelli. Pero sin duda hay muchos más, me consta que en ciertos momentos históricos los anarquistas en algunas localidades colocaban a gente afín en instituciones, cuando no, compañeros destacados que se ponían al servicio de los intereses del movimiento social local para ser usados como cabeza visible en una candidatura a la alcaldía. Y así poder disputar algunas cuestiones a la burguesía en su terreno, o simplemente tener mejores escenarios en su localidad o zona de influencia. No como libertarios, si no como personas destacadas en la sociedad, es decir lideres o personas que infundían respeto, y que se ponían al servicio de ese movimiento en ese complicado equilibrio entre las fuerzas populares y las instituciones de gestión propias de la otra clase social.

Contra el anterior párrafo he escuchado: en aquel momento no era anarquista. Que resume muy bien a lo que me refería con los cánones de las anarquistas. La imposibilidad, o negación, de que pudiese existir una persona-herramienta al servicio de una táctica concreta, inserta en el monstruo institucional, en un momento muy específico, e impulsado por gentes anarquistas se escapa a toda lógica que base sus preceptos casi en exclusiva en principios filosóficos y no en relaciones líquidas y cambiantes de hacer política según el momento. Es decir: imposible, eso no puede ser, eso no es anarquista. Prefiriendo negar a plantear y estudiar experiencias, no para repetirlas de forma mimética, si no para entenderlas y aprender de las mismas.

Y para no caer en ejemplos históricos lejanos, sólo hay que acudir a revisar un poco la revolución de Rojava, tan en boca de muchos círculos anarquistas últimamente. Con su dualidad de democracia directa y popular, compaginada con partidos políticos y elecciones convencionales. Buscando copar todos los espacios políticos posibles: instituciones populares, convencionales y la calle.

Un inciso: no me gustaría que se interpretasen mis palabras como una defensa de esas tácticas institucionales y menosprecio de otras tácticas, o viceversa. Insisto, separar tácticas, herramientas, estrategias, etc de cada contexto es, para mi, crear una cultura política libertaria universal e infalible que me resulta más un refugio frágil y torpe, que una verdadera herramienta de transformación.

– el anarquismo es una filosofía personal

Lo que nos lleva a este mito, la transformación personal, la opción filosófica, o de vida. No voy a ocultar aquí cierto hartazgo cuando me han hecho planteamientos encorsetados en filosofías new age que inundan a los movimientos supuestamente alternativos y de izquierdas; y que alcanzan también, como no podía ser de otra manera, al anarquismo. Vale decir que en los orígenes liberales del pre-anarquismo había bastante de ese componente filosófico, pero hace tiempo que esa búsqueda personal ha pasado de transformadora, gracias a la sociedad de consumo, a unas formas que individualizan de tal manera esa energía potencial en frenos, huidas o refugios. Que en definitiva desactivan la potencialidad que podrían tener en una cultura política social-colectiva de transformación.

Cuando todo se vuelve una filosofía personal o en una manera de estar en el mundo, y no en una herramienta colectiva de transformación; es fácil para la sociedad consumista transformar esa búsqueda en un objeto de consumo más. O en la necesidad de cubrir, mantener satisfecha esa filosofía en necesidades espirituales (vacíos existenciales) típicos de las sociedades de consumo occidental que se alimenta en gran medida de esos vacíos. Llegando a puntos que para mí tienen en algunos aspectos componentes de hobby, fase vital, tribu-urbana, y nada de fuerza transformadora.

– las anarquistas no se deben organizar/colaborar con otras corrientes

Este mito está conectado con el primero, visto que las experiencias en que siempre estuvimos «a punto de ganar» y por causa de las «malas compañías» o «los enemigos» no lo conseguimos. Conclusión definitiva y lapidaria: mejor no juntarse con nadie que no sea anarquista. Esto trae consigo la necesidad de alejarse de cualquier participación en movimientos que no tengan un sesgo ideológico con un marcado ideario finalista de tintes anarquistas.

Por suerte, esta opción es cada vez más minoritaria, o quiero pensar que es así, ya que se ve la auto-encerrona que supone para un supuesto movimiento que intenta transformar la sociedad, y que se aleja, o se aísla de ella, al mismo tiempo.

Otro componente curioso es que se puede entrever cierto punto de sentimiento de inferioridad. Siempre existe el peligro de ser copado o dirigido por otros (de nuevo ese enemigo todo poderoso). Parece que no se plantea ni la más remota posibilidad de que pueda ser al revés, que «los otros» caigan en la permeabilidad de prácticas libertarias.

La necesidad de crear movimientos sociales, pero netamente anarquistas, tiene un punto identitario que nos puede remitir a esa auto-afirmación de tribu, que tiene toda su lógica en fases de resistencia o, en una sociedad de consumo, como vía de escape, y filosofía personal compartida por un grupo. Pero que carece de proyección social por si sola, y en si misma, y mucho menos poder de transformación más allá del circulo grupal de convencidas.

– la asamblea como forma natural y horizontal de relacionarse de las anarquistas. «la asamblea es el espacio de decisión natural de las anarquistas.» todo ha de pasar por la asamblea

NOTA: Para acabar este primer artículo, y no hacerlo más largo de lo que ya es, me quiero detener en el que es mi mito favorito de estos tiempos: la asamblea.

Un compañero me regaló hace tiempo un enlace a un texto de Andrew Flood que me pareció muy inspirador, y que apuntaba alguna cosa que había compartido con algunas compañeras y se basa en el mito de la asamblea. Este mito se ha caído para algunas cuando han vivido un empacho en 2011 de asambleas inoperantes y nada resolutivas. Mezclando debate con toma de decisiones, misturando planteo de líneas estratégicas con decisiones rutinarias, etc.

Por suerte, a algunas se les ha caído ese mito, como decía, y se han planteado que hay que desmitificar las herramientas, y usarlas, que si las conviertes en mito se pueden volver en tu contra. Ser esclava de la herramienta, porque esta se convierte en un referente en si mismo, en lugar de un método de trabajo colectivo. En definitiva, hay que buscar las herramientas para cada momento y situación, por su eficacia, y no por el supuesto halo de horizontalidad que desprenda.

Volviendo al término, asamblea tiene un componente religioso, basta con buscar el término para que te salgan unos cuantos nombres de algunas iglesias, del estilo «asamblea de dios». Y es que este método de reunión, fue altamente difundido en movimientos antimilitaristas por los quackers y que impregnaron a los movimientos alternativos de los 60′ y 70′, llegando a nuestros días, como por arte de magia, junto a autogestión, como términos que siempre fueron anarquistas. No voy a discutir si la incorporación de nuevos términos es buena o mala, ya que no veo problema alguno, señalo lo curioso de que, a veces la misma «norma» sirva para un término pero no para otro según convenga.

En algunos espacios, si las decisiones, por nimias que sean, si no pasan por la asamblea se convierten en una suerte de alta traición. Pivotando la asamblea entre una reunión de grupo, una toma de decisiones, una terapia colectiva, o un elemento socializador del mismo grupo. Todo mezclado. Haciendo que un grupo, en una búsqueda natural de equilibrio tienda a su auto-afirmación, o encierro en si mismo. Y aparezcan todo tipo de jerarquías informales que se encargan de mantener, de forma consciente, o no, ese equilibrio. O la búsqueda del mismo. Hay literatura feminista muy interesante en este aspecto y que te invito a buscar.

La asamblea como método de decisiones no está reñido con el voto a mano alzada, un sub-mito dentro de éste. Son maneras de desbloquear tomas de decisiones, ni más ni menos. La búsqueda del consenso no puede ser un dogma, porque puede convertir al grupo en prisionero de falsos consensos: por agotamiento, por mantener el equilibrio del grupo, etc. Hay que aprender a ganar, perder, experimentar y replantear las decisiones pasado un periodo determinado, y no en cada asamblea. Volver al método científico básico y abandonar la mística.

Y es que, para un desarrollo eficaz de reuniones considero que tener una visión de conjunto, del bien común, es primordial, pero tener unos objetivos claros, no sólo las finalidades últimas siempre bañadas de tintes ideológicos/filosóficos, si no de las tareas y objetivos marcados para cada periodo; es esencial. Al igual que huir de la fiscalización constante a las personas que se encargan de tareas, dando un voto de confianza que se sopesa con los resultados al finalizar dicho periodo establecido, y en la posible revocación en cualquier momento de las personas encargadas. Porque si no, estamos estableciendo un ambiente de desconfianza constante y permanente que poco tiene de transformador, y si de tribal.

Por último, a esa gente que me he topado a lo largo de estos años y que denomino «guardianes» de la supuesta «tradición» anarquista les invitaría a dar un repaso a actas de reuniones de hace unos cuantos años. Así mismo, a las fanáticas de «lo nuevo» les diría que lo nuevo no es «bueno» ni eficaz persé. La humanidad ha transformado su entorno, para bien o para mal, a base de experimentar.

Una herramienta, o conjunto de herramientas, para la transformación social, como considero que debería de ser el anarquismo, no puede quedar secuestrado por metodologías que lo desactivan en toda su potencialidad o lo convierten en esclavo de la sacralización de términos, dogmas o prácticas supuestamente democráticas, antiautoritarias o como se las quiera denominar.

(Continuaré con más mitos…)

Crédito de la imagen: https://www.flickr.com/photos/nestorespinosa/5738000859

Comuna de Shinmin: La gran olvidada (II)

Después de unas semanas aquí os traigo la segunda parte del primer artículo sobre la Comuna de Shinmin [del cual dejo aquí el enlace].

Para resumirlo un poco, en la primera parte hablé sobre los orígenes del movimiento anarquista en la península de Corea y su vínculo internacionalista con los anarquistas japoneses.

Kim Jong-Jin, el creador del “Manifiesto de la Revolución Coreana” se situaba como el artífice teórico del movimiento comunero y en 1929, se constituía definitivamente la FACK (Federación Anarco-Comunista de Corea), la cual, en Noviembre de ese mismo año, destina gran parte de sus recursos a impulsar una revolución en la zona norte de Corea.


OCUPACIÓN Y CREACIÓN DEL EJÉRCITO POPULAR

La zona en cuestión fue escogida porque sus condiciones materiales eran consideradas como las mejores para que se llevase a cabo una revolución triunfante. Entre esas condiciones nos encontramos:

  • La cantidad de planicies fértiles dispuestas como zona agrícola para el cultivo de arroz y maíz.
  • Que el terreno siempre había sido lugar de disputas, y en este caso, los japoneses pretendían hacerse con el control total de la zona con intenciones imperialistas.

Además, la región de Manchuria contaba con una gran cantidad de población exiliada (superior a 2 millones) de carácter rural, lo que daba lugar a una gran oportunidad para crear colectividades campesinas y garantizaba un acceso a la alfabetización y a la educación a los menores de 18 años.

La hazaña de liberación sería apoyada por viejos veteranos de guerra, entre los que se encontraba Kim Jwa-jin (también conocido como “Baekya”).

Baekya ya tenía antecedentes libertarios cuando a los 18 años quemó el registro de esclavos y liberó 50 familias.
Posteriormente, también destacaría su fundación de la Escuela de Hoyeong. Una escuela racionalista (basada en la pedagogía de Ferrer I Guàrdia y aplicada también en Makhnovia) destinada a los más marginados.

Tanto Kim como unos cuantos generales más del Ejército del Norte deciden erradicar este ejército para tomar partido en el Ejército de la Autodefensa en la zona liberada de Shinmin (la cual, a estas alturas, ya se había declarado como Provincia Autónoma y carecía de un Estado central).
El poder de los generales en dicho ejército quedó relegado a comandar la resistencia de los comuneros, ya que a la postre, serán estos el verdadero grueso de combatientes.

ORGANIZACIÓN COMUNAL

En Agosto de 1929 se constituye el primer órgano de decisión siguiendo el principio federativo, llamado “Asamblea para el Autogobierno de los Coreanos en Manchuria” (AACM).
Esta entidad permitió a los habitantes construir una organización descentralizada y federalista que fue aumentando su complejidad a medida que se iba estructurando.

Para la gestión de las relaciones intercomunales se requirió de la constitución de 3 niveles de consejos:

  • 1er Nivel: Consejos Municipales (por localidad).
  • 2º Nivel: Consejos Distritales (por conjunto de localidades).
  • 3er Nivel: Consejos Regionales (por conjunto de distritos).

Las juntas de decisión de cada consejo eran escogidas por sistemas de democracia directa.

Cada problemática que surgía requería nuevas administraciones para ser tratada de forma local en cada consejo. De esta forma fueron creándose, en función de las necesidades; Concejos de Agricultura, Concejos de Educación, Concejos de Asuntos Militares, Concejos de Salud…

Dependiendo de cada ámbito de trabajo se practicaron distintas formas de funcionamiento con la intención de solventar problemáticas laborales o productivas o planificar la economía y el aprovechamiento de los recursos (tanto bienes sociales como recursos naturales).
De esta forma, con sus más y sus menos, se consiguió autogestionar los servicios públicos y la agricultura.
También se avanzó tecnológicamente en la comunidad (con fondos recaudados mediante expropiaciones). Entre estos avances tecnológicos destaca la creación de molinos para procesar el arroz.

No quedaron registros esclarecedores sobre el papel de las mujeres en la comuna. Tan sólo existen referencias hacia su papel de contrabandistas de armas para el ejército popular y el de propagandistas administrativas.

Las estructuras sociales se fueron creando de forma apurada por la situación de guerra perpetua que les envolvía. Esto daba lugar a que no se produjera un proceso de experimentación y puesta en práctica adecuado para sostener políticamente una revolución social.

CAÍDA DE LA COMUNA LIBERTARIA

La praxis anarquista de la comuna empezaba a inquietar a la burguesía nacionalista japonesa y a los estalinistas coreanos.

Los bolcheviques se sentían amenazados por la AACM, concretamente por sus principios antiestatistas y cooptantes a las “bases populares” de estos.

Los comuneros de Yu Rim quisieron combatir a los estalinistas para evitar disputas futuras, mientras que los aliados de Kim Jwa-Jin sostuvieron que esa disputa sólo se llevaría a cabo, de ser necesaria, al conseguir la independencia de Shinmin.

El desencadénate de lo que viene a continuación lo encontramos el 24 de Enero de 1930.
“Baekya”, mientras ayudaba a reparar un molino, fue asesinado a sangre fría por un miembro de las Juventudes del Partido Comunista Coreano.
La respuesta de la FACK no se hizo esperar. Los militantes de la Federación repartidos por Corea, China y Japón se concentraron en la comuna, así como la totalidad de los recursos.

Paralelamente a la ofensiva desde el frente norte (flecha de arriba en la foto de cabecera del artículo), llevada a cabo por las tropas estalinistas secundadas por la URSS y el PC Chino (antiguo aliado de la FACK), se inició una ofensiva por el frente sur (flecha de abajo en la foto de cabecera del artículo), encabezada por las tropas imperiales japonesas.

Los estalinistas, ya en 1931, se infiltraron en la Comuna con la intención de asesinar a los referentes ideológicos de la FACK (entre los muertos, el más destacado es Kim Jong-jin), bajo el pretexto de que asesinando a los referentes – según los ellos, dirigentes – la comuna caería.

Pese a la incursión estalinista, los que tomaron, para 1932, todo el control de Manchuria, fueron los japoneses, que incluso nombraron al emperador Puyi como gobernante de la región.

Tras la caída de los últimos bastiones de la Comuna, en 1932, los militantes supervivientes tuvieron que huir debido a la persecución por parte tanto de los bolcheviques como de los imperialistas nipones.

Baek Jeong-gi trató de organizar un comando de liberación llamado “Cuerpos de Independencia de la Izquierda”, pero fue detenido por las tropas japonesas y encarcelado en una prisión de Nagasaki hasta el final de sus días, en 1934 y debido a una neumonía crónica.

Yu Rim, por otra parte, fue encarcelado 5 años, tras lo cual se exilió a China.
Años después participaría en combates durante la dictadura nacionalista de Corea del Sur.

El resto de militantes de la FACK fueron perseguidos (cuando no asesinados), mientras que el resto de supervivientes de las masacres del ejército japonés y de los bolcheviques volvió a sumergirse en una vida de esclavitud y desnutrición.

Empresarios japoneses empezaron a migrar instaurando desarrollo industrial, comercial y minero, volviendo así a un sistema de mercado esclavizante a costa de la mano de obra barata de los coreanos que allí se quedaron.

CONCLUSIÓN

A pesar de la corta duración de la experiencia comunera (30 meses, aproximadamente) no debemos pasar por alto la existencia de esta. Es necesario reivindicar su existencia histórica, sobretodo, debido al hecho de lo acallada que ha sido.

Es necesario, también, enfatizar el carácter progresista que tuvo y la capacidad que tuvieron los comuneros en gestionar casi de forma espontánea (teniendo en cuenta la atmósfera belicista que les rodeaba) los principales pilares de la sociedad.
Cómo, a medida que crecía la comuna y se asentaba la estructura, iba avanzando y desarrollando el modelo federal hacia formas más complejas y cómo priorizaba una tarea tan imprescindible para cualquier sociedad como es la educación, aplicando un método educativo muy superior a los de la época (rompiendo la dicotomía entre escuelas militares-estatistas y escuelas religiosas).


Bibliografía:

  • Revolución anarquista en Corea – Emilio Crisi
  • El anarquismo en Corea – Hwang Dongyoun

Análisis de conflictos sociales. Una aproximación

La conflictividad social ha existido desde los inicios de la humanidad hasta la actualidad y seguramente en el futuro, y va a continuar sucediéndose mientras sigan desigualdades sociales estructurales provocados por las relaciones de producción capitalistas. Empezamos con lo básico: ¿Qué es un conflicto? Un conflicto, en términos generales, se da cuando existen dos o más partes enfrentadas, lo que en este caso sería el enfrentamiento colectivo entre dos o más grupos humanos dentro de una misma sociedad. Hay muchos tipos de conflictos: bélicos (guerra popular, guerra civil, guerra imperialista…), laborales, vecinales/barriales, de clases, etc en el cual están involucrados numerosos actores, pero en este artículo vamos a trazar unas líneas básicas para el estudio y análisis de los conflictos sociales, ya que es importante que desde el anarquismo nos dotemos de herramientas analíticas para obtener información sobre el cual trabajar en la creación de hojas de ruta orientadas a la transformación social.

En varias ocasiones, hemos visto análisis tan simples como, por ejemplo, que la intensidad de unos disturbios marcaba la radicalidad de los conflictos así como algo que se utilizaba como baremo para medir cuán politizada y luchadora era una parte de esa población. Estos análisis tan pobres solo sirven para construir espacios de confort y autocomplaciencia en el cual se disfruta del espectáculo de las revueltas. No obstante, un conflicto social es mucho más complejo que lo que se ve, que casi siempre suelen ser las acciones que más resaltan del conflicto, es decir, las acciones simbólicas y espectaculares. Para tener una buena base para el análisis de conflictos, necesitamos pues tener en cuenta los siguientes factores, los cuales, los acompañaremos con un breve ejemplo de la guerra de Kobanê como supuesto práctico:

Antecedentes. Este es el punto de partida de nuestro análisis. En este apartado, tendremos que analizar la evolución histórica de la población en donde se dieron origen los conflictos. Una vez tengamos los datos de su historia, procederíamos a encontrar las causas que dieron lugar al estallido del conflicto y sus detonantes.

Kobani es una ciudad de mayorías kurdas. La etnia kurda constituye uno de los pueblos sin Estado más grandes de Oriente Próximo que han tenido una cultura de resistencia que impidió que sean aplastados o absorbidos por los Estados-nación de la región. En concreto, Kobani es uno de los tres cantones que forman Rojava, el Kurdistán occidental, que recientemente han declarado la autonomía democrática, proyecto político llevado a cabo a iniciativa del PYD, partido hermano del PKK que opera en Turquía. Entonces, Kobani funciona bajo el confederalismo democrático, cuyas bases son el feminismo, el ecologismo y un comunalismo inspirado en el zapatismo, que en la práctica se traduce en un sistema de democracia directa en el cual las bases son las asambleas que actúan en diversos ámbitos de la vida cotidiana (género, comunidad, economía,…) en donde se toman las decisiones que atañen a la población.

Al estallar la guerra civil siria, la región de Rojava eligió no participar en ninguno de los bandos enfrentados y así conseguir una relativa paz en el norte de Siria. No obstante, esa relativa paz fue perturbada, a mediados de septiembre de 2014, por la invasión del Estado Islámico que venía desde Iraq y pasando por Siria. Atacaron Kobani ya que querían primero conseguir un respiro tras algunas pérdidas en Iraq y alcanzar la frontera turca, lo que supondría también dividir los cantones que formaban Rojava. Las milicias kurdas YPG e YPJ no tardaron en reaccionar.

Espacio y tiempo. Los conflictos siempre se dan en un espacio en concreto y en un período de tiempo determinado. Aquí tendremos que situar en el mapa las zonas en las cuales se dan los conflictos, la expansión a otros territorios, las retiradas o sus desplazamientos; así como marcar en la línea temporal los inicios, los acontecimientos y su continuidad en el presente o su finalización.

La batalla en Kobani duró aproximadamente cuatro meses, siendo el día 27 de enero del 2015 el día de la declaración oficial de la liberación de la ciudad. No obstante, el conflicto no termina aquí, pues los combates todavía continúan hoy a las afueras de la ciudad.

¿Dónde se sitúa Kobani? Kobani es una ciudad fronteriza con Turquía al norte de Siria y toma esta posición en el mapa:

Al anterior mapa habría que complementarlo con otros más que muestran la variación de los frentes de batalla, como por ejemplo, éstos: 1, 2, 3, 4 y 5.

Tejido social y actores involucrados. El tejido social es la composición social de los territorios en conflicto, es decir, cómo están distribuidas las clases sociales, la distribución de la riqueza, su componente cultural y étnico, el grado de organización popular y cohesión entre las clases populares, etc. Y cuando hablamos de actores aquí, hablamos de entidades colectivas que se articulan como una fuerza política que juega un determinado papel en el conflicto. Un actor político es aquella fuerza que interviene en el escenario político y social, y su nivel de fuerza se caracteriza primero por la base social y el apoyo popular que tiene, y luego, por su grado de cohesión interna (unidad teórica, organizativa y de acción).

A lo largo de un conflicto, las fuerzas de los actores varía en función de quiénes tienen una mejor estrategia política y por tanto, influir más en el tejido social y los movimientos populares. Hay que tener en cuenta primero que, como los gases, toda fuerza o actor político tiende a ocupar todo el espacio posible y, por tanto, los vacíos políticos no existen. Tampoco podemos pensar en solo dos opuestos enfrentados, sino que hay que verlo como un conjunto de relaciones entre las fuerzas políticas en el tablero, como la neutralidad, las alianzas tácticas/estratégicas o políticas, las rivalidades y las enemistades o de confrontación directa. Además de esto, tendremos que distinguir entre actores principales, quienes protagonizan el conflicto en el cual participan, y actores secundarios, que forjan alianzas con los principales o son independientes sin llegar a tener influencias decisivas. Durante un conflicto, pueden irrumpir en escena nuevos actores (fuerzas políticas que van ganando base social, jugando acertadamente la política de alianzas y aumentando su capacidad ofensiva) y/o que otros actores bajasen del escenario (debilitamiento interno, escisiones, estancamiento, aislamiento de su base social…, en otras palabras, pérdida de fuerzas e influencia en el escenario).

La composición social de Kobani no solo es de mayorías kurdas, sino también en la región conviven otras etnias como asirias, turcomenas, árabes, entre otras, que también han sido incluidas en la participación política y la sociedad de la región. También, conviven diferentes confesionalidades religiosas, como cristianas, musulmanes, laicas, entre otras. En Kobani no podría señalar con exactitud la composición de clases, aunque una aproximación a ella nos diría que predominan prácticamente las clases populares con capacidad para administrar la economía y la política. Rojava en general y en concreto Kobani están en una situación de embargo llevado a cabo por Turquía y el gobierno del KRG con Barzani a la cabeza y aliados de Turquía y Occidente. Hay que decir que no toda la población se adscribe al confederalismo democrático, aunque tienen voz igualmente y pueden participar en las asambleas.

Los principales actores en este conflicto son, en un lado: el PYD como fuerza política, las YPG-YPJ junto con otras milicias kurdas menos conocidas como fuerzas político-militares. Y en el otro lado, se encuentra el Estado Islámico (ISIS). Los actores secundarios serían, por un lado, fuerzas aliadas de las kurdas: Pershmergas (la milicia del KRG que decidieron finalmente ofrecer apoyo militar a Kobani pese a sus diferencias políticas), el Ejército Libre Sirio (entrada posterior) y EEUU (aunque jugó un papel muy pasivo, pero con la excepción de algunos bombardeos y envíos de suministros para las YPG/YPJ). Y en el otro, se encontraba Turquía que ofrecía apoyo logístico al ISIS así como económico comprándoles el petróleo. 

Escenario y acontecimientos. La configuración de los movimientos populares y su fuerza real dependerá de los actores políticos principales en el escenario, así como de las fuerzas políticas enemigas con quienes están directamente enfrentadas. El escenario son los lugares donde se dan los acontecimientos que forman parte del conflicto, es decir, donde tienen lugar los enfrentamientos directos y la implementación de las estrategias de los actores políticos y movimientos populares en escena.

Los acontecimientos forman parte del desarrollo de los conflictos, los cuales son todas las acciones llevadas a cabo en el transcurso de un conflicto. Además, serían la parte más visible, y es por el cual se entran a conocer los conflictos. En esta parte, se analizan las acciones, reacciones y los movimientos de cada parte involucrada, así como las tácticas y estrategias llevadas a cabo por los actores políticos y los movimientos populares.

Ante los ataques terroristas del ISIS, gran parte de la población civil huyó de la ciudad buscando refugio tras la frontera turca. La salida de la población civil permitió a las milicias hacer más agilmente sus maniobras militares. Quienes se quedaron, ofrecieron todo su apoyo, tanto logístico como de cobijo a las milicias para que puedan realizar sus misiones. De hecho, las YPG/YPJ estaban totalmente integradas con aquellas personas que decidieron quedarse en la ciudad para ofrecer todo el apoyo posible. Gracias a la perfecta sincronía entre fuerzas político-militares y la población civil, resistieron y pudieron vencer, y esto es, el pueblo articulado políticamente.

La guerra se desarrolló en la misma ciudad de Kobani, donde en los días más críticos el ISIS dominó más de la mitad de la ciudad, y en los alrededores. Militarmente, el ISIS fue superior ya que traía armamento pesado de Iraq y tenía afluencia de nuevos militantes que entraban a Siria sin muchos problemas a través de la frontera turca. Entraron con tanques, atacaron con morteros y lanzacohetes, además de utilizar coches bomba y atentados, así como matanzas hacia la población civil. No obstante, el ISIS no pudo contra la articulación político-militar del pueblo. Las YPG e YPJ, armados solo con armamento ligero y algunos lanzacohetes, pudieron con mucho esfuerzo y sacrificio, aguantar los embates del ISIS e incluso lanzar contraofensivas exitosas contra los terroristas, entre ellas, una que liberó una gran zona al oeste de Kobani en octubre. Relatar todos los sucesos y batallas daría para largo si además tenemos que incluir las acciones que siguieron otros actores políticos secundarios.

Trasfondo. Aquí realizaremos el análisis a un nivel más teórico y estructural, donde tendremos en cuenta los intereses, las motivaciones y aspiraciones de cada bando enfrentado, así como sus tendencias políticas (bases ideológicas), hojas de ruta, objetivos, reivindicaciones y programas. Incluso podría añadir los significados que tenga tal conflicto, lo representativo que puede llegar a ser, sus similitudes con conflictos pasados y el valor simbólico.

David Graeber escribió acerca de la similitud entre la guerra de Kobani con la Revolución Social de 1936 en España, en el cual, se compara la pasividad de la comunidad internacional y la poca repercusión y cobertura mediáticas que tuvo así como la vida en Rojava. Además de ello, la guerra tuvo un valor simbólico de un enfrentamiento entre los fanatismos y totalitarismos representados en los yihadistas y la libertad de los pueblos en Kobani y las milicias. Esta guerra retrató también que a la comunidad internacional no le interesa que exista una verdadera democracia en Oriente Próximo, donde tiene cabida la diversidad religiosa y étnica que conviven pacíficamente. Por otro lado, también demuestra que el socialismo libertario (aunque no perfecto debido a la difícil situación) no es una utopía, que es posible por mucho que lo nieguen los capitalistas. Las YPG e YPJ se comprometieron a defender la revolución hasta la muerte y en ningún momento renunciaron a este compromiso ni abandonaron a su gente, a la base social que confió sus esperanzas en las milicias, mientras que el ISIS es utilizado por las potencias occidentales para mantener constantemente una situación de guerra y tener excusa para intervenir en ella y disputarse los recuros petrolíferos. 

Al liberar oficialmente la ciudad de Kobani gracias a la ayuda de los Pershmergas y parte del Ejército Libre Sirio, los combates a partir de entonces fueron más holgados, ya que además capturaron mucho armamento y municiones que dejaron los terroristas derrota tras derrota. Rápidamente, se liberaban los pueblos de alrededor y poco a poco, la gente iba regresando a Kobani y a los pueblos liberados. Todas estas victorias dan unas inyecciones brutales de moral para el pueblo kurdo y las etnias oprimidas de Oriente Próximo, además de servir como ejemplos y motivaciones para la lucha de los pueblos del resto del mundo.

Consecuencias, finalización o continuidad, y «lo que deja». En todos los conflictos siempre hay daños, tanto materiales y físicos como psicológicos y morales. Por ejemplo, en el caso de los bélicos, deja muertes, ruinas, caos, desabastecimiento, éxodos, barbarie… Luego, hay coflictos que terminan y otros que continúan o entran en un nuevo ciclo con nuevos actores y nuevos intereses enfrentados. En la finalización, veríamos los resultados y consecuencias tanto en la población local como en otras partes cercanas o con vinculación a las zonas de conflicto, quiénes salieron victoriosos y quiénes tuvieron que cargar con la derrota, así como qué experiencias (errores y aciertos) dejaron en las luchas. Todo ello formaría parte del «lo que deja». Son las enseñanzas que quedarán grabadas en las páginas de la historia. En caso de que continuara, lo más acertado es buscar un hueco para intervenir a favor siempre de las clases explotadas, sea apoyando un conflicto lejano o intervenir directamente si nos queda muy cerca.

A pesar de la victoria sobre el ISIS en Kobani, la ciudad está completamente destrozada. Son solo ruinas y cadáveres y se ha convertido en un lugar prácticamente inhabitable como la ciudad de Homs, arrasada por la guerra. No obstante, surgieron muchas iniciativas de reconstrucción de Kobani en el cual participan colectivos e individualidades, entre ellos, la DAF, un colectivo anarquista turco muy afín al confederalismo democrático que ha estado apoyando a la lucha kurda desde tiempo atrás. Por entonces, al menos Kobani ya logró la paz con la eliminación del ISIS, pero les quedan la ardua tarea de reconstrucción.

Por una vez en la historia, el pueblo ha conseguido una victoria bien merecida y lograda que festejamos también el resto de pueblos del mundo. Esta victoria nos demuestra también que la guerra y la revolución se han de hacer a la vez, que solo el pueblo en armas puede lograr este importante acontecimiento, sin requerir de gobernantes ni ejércitos profesionales, sino una fuerza armada emanada desde el corazón de las clases populares. Seguramente les quedarán muchos retos incluso dentro del propio territorio. Sin embargo, aún el conflicto no ha concluido, pues la amenaza del ISIS sigue allí y los combates también. La situación del conflicto ha cambiado y se ha vuelto favorable para las kurdas por ahora, aunque no por ello tengamos que relajarnos.

Estos factores constituyen las líneas generales para el análisis riguroso de conflictos sociales, y decimos generales porque habrá conflictos en que se necesitarían añadir más factores u omitir ciertos puntos. Añadir también que todos los factores anteriormente mencionados están estrechamente relacionados entre sí, no pueden ser utilizados aisladamente. Por otro lado, he omitido bastantes datos en el supuesto práctico debido a que he tratado de ser lo más breve posible para no alargar demasiado el artículo, y que por lo visto, un análisis completo de un conflicto social requeriría un artículo muy muy extenso. He escogido este ejemplo porque creo que los conflictos bélicos de esta índole ilustran mejor la metodología de este tipo de análisis, lo que no quita que se pueda aplicar esta herramienta analítica para extraer información rigurosa y detallada de otros conflictos sociales, como las huelgas, las de barrio, territoriales, indígenas, etc.

Otro dato que tengo que señalar es que cualquier conflicto social tiene base en la lucha de clases, por lo tanto, es imposible entender bien un conflicto social sin tener una perspectiva de clase en los análisis. Estos conflictos sociales son manifestaciones coyunturales, con mayor o menor grado de intensidad, de la lucha de clases.

El objetivo principal del que deriva la dotación de herramientas analíticas es la intervención social y política de las anarquistas de cara a construir un proyecto de mayorías y revolucionario, no para quedarse única y exclusivamente en el mundo académico. Este análisis tampoco es neutral porque la neutralidad solo es la reproducción de los valores del sistema dominante, por lo tanto, nosotras la rechazamos. No obstante, sí pretende ser objetivo, imparcial y riguroso, ya que solo partiendo de estas bases podremos conseguir información veraz sobre la que trabajar y partir de bases sólidas para construir nuestras estrategias políticas. Por último, podéis probar a aplicar estas bases para analizar los conflictos en Gamonal, Can Vies y la huelga de técnicos y técnicas de Movistar y observad luego los resultados obtenidos.

Versión en pdf aquí

[Traducción] La Revolución en Rojava III

Aquí vamos con la tercera y última parte de esta traducción sobre la Revolución en Rojava. En este último texto, el foco de atención se centra en el confederalismo democrático, la validez de la experiencia de Rojava y, sobre todo, la lucha de las mujeres.

Partes anteriores de la traducción:

Parte 1

Parte 2


El nacimiento del confederalismo democrático

Mantenido en casi total aislamiento después de 1999, cuando fue capturado en una operación combinada de Grecia, Kenia, Turquía y la CIA, Öcalan leyó mucho. Fue particularmente influenciado por el teórico anarquista Murray Bookchin, los teóricos de sistemas mundiales Immanuel Wallerstein y Fernand Braudel, y el teórico del nacionalismo Benedict Anderson. Öcalan renegó públicamente de sus anteriores creencias en el centralismo democrático y en la lucha armada, escribiendo en 2008 que una estructura jerárquica similar al estado era una contradicción con los «principios de democracia, libertad e igualdad»; también se distanció a sí mismo de la cultura del PKK, en la cual «La guerra era entendida como la continuación de la política por diferentes medios y romantizada como un instrumento estratégico». Öcalan fue igualmente crítico del nacionalismo y de la meta de un estado kurdo, argumentando que los estados-nación eran intrínsecamente jerárquicos y que el objetivo, en cambio, debía ser una confederación de kurdes y otros pueblos residentes en la región. La idea era que les kurdes debían retirar sus energías de sus respectivos estados y desarrollar sus propias economías democráticas y métodos de autogobierno –anticapitalistas, antiestatistas y preocupados por el medio ambiente. En resumen, debían trabajar hacia el poder dual.

Desde su arresto, Öcalan ha escrito varios volúmenes de ensayos en prisión, de los cuales algunas selecciones ya han sido traducidas y publicadas como folletos descargables. Los dos más recientes –Confederalismo democrático (2012) y Liberando la vida: La revolución de las mujeres (2014)– están relacionados directamente con la emergencia de los cantones socialistas y feministas de Rojava.

Öcalan llama a su filosofía política confederalismo democrático. Mientras que esta filosofía tiene mucho en común con el anarquismo, la democracia participativa y el socialismo libertario, ningún otro movimiento mayoritario de izquierdas, con la posible excepción de les zapatistas, ha puesto la liberación de las mujeres tan de lleno en el centro de su proyecto revolucionario. De hecho, a pesar de eslóganes como el «las mujeres sostienen la mitad del cielo» de Mao, las revoluciones marxistas –en el mejor de los casos– han visto a las mujeres como tropas de apoyo o como una raya en el arcoiris, no como una mayoría históricamente sumergida y dominada cuya liberación es fundamental para todes les demás. Los movimientos de liberación nacional han sido similares: las mujeres son alentadas a ser políticamente activas e incluso a servir como soldados en la lucha, pero, una vez que la batalla se gana, las normas patriarcales son reafirmadas en nombre de la religión o de la tradición indígena. En contraste, aquí está Öcalan en Liberando la vida: «Las soluciones para todos los problemas sociales en Oriente Medio deben tener la posición de las mujeres en el centro. […] El papel que la clase trabajadora jugó una vez ahora tiene que ser asumido por la hermandad de las mujeres». Ésta es una declaración alucinante para un guerrillero exmarxista; solo les feministas más radicales de Occidente se hubieran siquiera atrevido a proponerla.

¿Cuánto de esto es real?

En los meses en los que he estado estudiando esta revolución, me he preguntado frecuentemente a mí misma: «¿Cúanto de esto es de verdad?». He conocido muchos hombres de izquierda que hablan en una buena línea sobre la liberación de las mujeres, pero que lamentablemente se quedan cortos en la práctica. También me pone nerviosa la forma estereotipadamente partidista de escribir que desprende el PKK. Y he visto más de un Pueblo Potemkin. Pero las revoluciones están impulsadas por las contradicciones; el estilo del PKK puede parecerse al de China en los 70, pero el contenido es diferente. Y, a pesar de que tengo problemas con lo que parece como un culto a la personalidad, el mensaje principal de Öcalan para las mujeres ha sido que ellas deben organizarse a sí y entre sí mismas.

Los 10 miembros de la delegación académica que visitaron Rojava en diciembre se fueron con preguntas similares a las mías: «¿Realmente constituyen sus prácticas una revolución? ¿Cumplen con las expectativas de sus ideales democráticos? ¿Qué rol juegan las mujeres de facto?» A su regreso, redactaron este comunicado público:

En Rojava, creemos, se han establecido en efecto estructuras democráticas genuinas. No solo el sistema de gobierno corresponde al pueblo, sino que brota hacia nuevas estructuras que hacen la democracia directa posible: asambleas populares y consejos democráticos. Las mujeres participan en igualdad de condiciones con los hombres en todos los niveles y también se organizan en consejos, asambleas y comités para hacer frente a sus problemas específicos. […] Rojava, creemos, apunta hacia un futuro alternativo para Siria y Oriente Medio, un futuro en el que la gente de diferentes procedencias étnicas y religiosas pueden vivir juntas, unidas por la tolerancia mutua y las instituciones comunes. Las organizaciones kurdas han abierto el camino, pero han ganado cada vez más el apoyo de personas árabes, asirias, y chechenas, que participan en su sistema común de autogobierno y se organizan autónomamente.

Yo realicé un viaje similar a China en 1973, durante los últimos años de la Revolución Cultural, y recuerdo la manera en la que traté de pasar por alto mis propias dudas y fallé al reconocer que mucho de lo que une oye de activistas del partido quizá sea más aspiración que logro. Pero incluso si solo la mitad de lo que la delegación académica vio es real, Rojava es un punto de inflexión, cambia las reglas del juego. Imagina lo que un área liberada con un enfoque secular e igualitario para las mujeres, el gobierno, la economía, el uso de la tierra y la sostenibilidad ecológica podría significar para Oriente Medio. Kurdistán tiene fronteras en Irán, Iraq, Siria y Turquía; si Rojava puede sobrevivir, les disidentes de la región entera tendrán un lugar al que huir para escapar de los matrimonios forzosos y conseguir una educación secular –Rojava ha lanzado su propia universidad, la Academia Mesopotámica de Ciencias Sociales, que ahora está llevando a cabo una colecta de libros.

Pero para suponer un punto de inflexión y cambiar las reglas del juego tiene que sobrevivir. Kobane ha sido liberada, pero la ciudad fue destruida y necesita ser reconstruida –después de que las minas terrestres sean retiradas. Y las YPG y las YPJ están luchando aún contra el ISIS en las áreas rurales, obstaculizadas por un embargo completo de Turquía que les impide conseguir armas y a les refugiades llegar los suministros y alimentos de la ONU. Estes refugiades incluyen yazidíes, árabes, turcómanes y otres tanto de Siria como de Iraq, incluyendo Mosul. Hay un molino de harina para toda la región y no mucho de otros tipos de comidas. El KRG (el Gobierno Regional del Kurdistán [N.del T.: por sus siglas en inglés.] –les kurdes iraquíes, dirigides por Barzani) no está permitiendo mucho paso a través de su lado de la frontera debido a su alianza con Turquía, y la ONU no ha presionado ni a Turquía ni al KRG para permitir introducir suministros o mover a les refugiades a un lugar más seguro. Los cantones no tienen dinero, su economía es minúscula y, dado que el PKK está catalogado como una organización terrorista, Rojava no tiene acceso a ayuda internacional.

Bajo estas circunstancias, la solidaridad internacional no es solo una obligación; es una necesidad.

Recientemente hablé con una persona del movimiento kurdo de mujeres en Rojava y le pregunté qué es lo que más necesitan. Ella respondió que necesitan una campaña de solidaridad internacional masiva, comenzando con una educación política sobre la evolución del PKK y sus políticas, incluyendo su énfasis en la gobernanza democrática, el antisectarismo, el secularismo, la ecología y la liberación de las mujeres. En términos prácticos, elles necesitan toda la presión internacional posible para obligar a Turquía y al KRG a poner fin al embargo y permitir que lleguen las provisiones. Necesitan que la designación terrorista sea eliminada para que puedan viajar, recaudar dinero y hablar en público. Sus representantes deben tener permitida la entrada a los Estados Unidos y otros países occidentales; aunque ni el PYD ni otros grupos de Rojava están en la lista terrorista, están condenados por su relación con el PKK; precisamente en enero, los Estados Unidos le denegaron una solicitud de visado a Salih Muslim, copresidente del PYD.

Algunes se oponen a la eliminación de la designación terrorista del PKK debido a sus pasadas violaciones de derechos humanos. Pero, mientras que la precaución es razonable, a las personas y a los movimientos se les debe permitir un espacio para evolucionar. Les líderes de muchos movimientos de liberación fueron considerades terroristas alguna vez, incluyendo a Jomo Kenyatta, el primer presidente de Kenia, y dos primeros ministros de Israel, Yitzhak Shamir y Menachem Begin. En Sudáfrica, Nelson Mandela fue encarcelado como un terrorista y liberado después de muchos años, por lo que pudo negociar con el gobierno de Boer. Como Mandela, Öcalan debe ser liberado de la prisión para liderar las negociaciones con Turquía.

En 1988 escribí un artículo para Dissent titulado El sonido de una mano aplaudiendo: la liberación de las mujeres y la izquierda. Concluía:

El movimiento socialista no puede tener éxito sin el sueño y el lenguaje de la transformación, aplicado al trabajo y a la familia, así como a la política internacional. El socialismo precisa de la habilidad de soñar tanto como la liberación de las mujeres precisa de la habilidad para pensar estratégicamente. Solo creando una cultura política que no esté dividida a la mitad por el género puede algune de nosotres encontrar las respuestas que necesitamos para cambiar el mundo.

Empezando desde unas circunstancias cercanas al feudalismo, en medio de una guerra devastadora, el pueblo en los cantones de Rojava está intentando crear una cultura como ésa. Necesitamos aprender de elles –y ayudarles.


Para aprender más sobre Rojava y cómo puedes apoyar a su pueblo, clica aquí [N. del T.: página web en inglés.].

Meredith Tax es una escritora y una activista en Nueva York y una fundadora del Centro por el Espacio Secular. Su libro más reciente es Doble ceguera: El derecho musulmán, la izquierda angloamericana y los derechos humanos universales.


Para obtener más información sobre Rojava y el pueblo kurdo en castellano, puedes visitar las siguientes páginas webs:

  • Rojava Azadi | Plataforma por la Revolución Social de Rojava y las luchas de Oriente Medio y Magreb

 

Más fuentes de información aquí.

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