La educación como esclavitud excelente

En Regeneración ya hemos tratado el tema del sistema educativo y su vinculación con el sistema capitalista (véase por ejemplo 1, 2, y 3). Sin embargo, leo el otro día una noticia en la prensa que pone la guinda a este pastel macabro llamado «sistema de clases.» Ya sabíamos que el sistema reproduce las diferencias de clase, que acentúa las desigualdades sociales, y que brinda mejores y más oportunidades a determinado tipo de estudiantes. Pero ahora viene Horacio Silvestre, director del Bachillerato de Excelencia de Madrid, y dice que les chavales se tienen que olvidar del amor para enfocarse solamente en el trabajo (lee aquí la noticia).

Ese engendro de la lucha de clases que creó Esperanza Aguirre, y al que le dio por llamar «Bachillerato de Excelencia», está dirigido por un hombre que fue escogido a dedo por la administración del Partido Popular y que ahora suelta perlitas como que les alumnes deben centrarse en el trabajo y olvidarse de hacer huelga, ir a manifestaciones, y sobre todo olvidarse del amor, que eso requiere mucho tiempo (sic).

Mi indignación no viene, como la de un padre anónimo que sale mencionado en el artículo citado, por el trato infantil que el director le da a les alumnes de su centro. Mi indignación viene por la negación de la vida social de cualquier adolescente; por la imposición de la supuesta «virtud» del trabajo asalariado y del esfuerzo tedioso en conseguir un buen currículum para después obtener un buen puesto en una empresa envidiable. Como si quisiera devolver a la vida ese afán católico del sufrir y del esfuerzo terrenal en pos de una salvación divina, Horacio Silvestre reproduce el viejo discurso que se le viene inculcando a la clase trabajadora para mantenerla en su condición de esclavitud asalariada. Ese mismo discurso que ya le escuchamos al presidente de Mercado que llamaba a trabajar más, a producir más (se le olvidó decir que sus palabras iban guiadas por el bienestar de su bolsillo, no por el de les trabajadores).

De la misma manera, Horacio Silvestre quiere imponer (a base de recomendar a las madres y padres de sus alumnes) la doctrina ascética enfocada a la producción capitalista, la cual sobrevive en nuestra sociedad mediante los valores liberales que propugnan una vida social centrada en el individuo y su alienable derecho a ser individuo (es decir, su inalienable derecho a explotar y ser explotado). ¿Para qué te vas a enamorar si lo que tienes que hacer es ser el mejor de tu clase? ¿Para qué quieres tener una vida social placentera y satisfactoria si lo que te interesa es conseguir un CV excelente y así entrar en la más grande de las multinacionales? Esfuerzo, competición, e individualidad: las tres palabras destiladas por ese discurso capitalista que llama al trabajo.

Luego nos llegan las depresiones, los problemas familiares, la imposibilidad de entablar nuevas relaciones sociales… Y tratamos estos problemas como si fueran problemas mentales, cosas de psicología. Nos dan unas pastillas y nos sentamos unas horas a la semana en el diván. Ese parece ser el remedio. Pero claro, cuando el problema es social, cuando el problema viene dado por la manera de organizar la vida social, el sistema productivo, y por los valores que socializamos a través de los discursos ideológicos que nos tragamos por los medios de comunicación, entonces las pastillas y los divanes se quedan cortos (es más, reproducen el sistema al incrementar la industria farmacéutica y la individualización de los problemas, que es lo que hacen la mayoría de psicólogues desgraciadamente).

Total, que al señor Horacio Silvestre habría que darle de su propia medicina y ponerle a leer un poquito más. Así tal vez se entere que experimentar el amor, tener buenos amigues, y disfrutar de la vida es tan importante para la sociedad, para el individuo, y para el trabajo, como el propio esfuerzo ascético que él promulga. Ahora, claro que también es comprensible que una manada de hienas que se dedican a explotar el plusvalor de otros seres humanos quieran que prime sobre todo el sudar la gota gorda. Y hasta sangre si hace falta.

El perfil de les sintecho atenienses

Klimaka, una ONG ateniense que ayuda a personas sin hogar, ha redactado un pequeño informe basado en una encuesta sobre uno de los fenómenos que caracterizan la Atenas actual: el drástico incremento en el número de sintecho (25% más desde el año 2009, lo que hace 20.000 personas en la calle). Al parecer, a este fenómeno ya lo están llamando «neo-homeless.» Una más de las tragedias de nuestro «querido» capitalismo.

La encuesta tuvo en cuenta a 214 sintecho, y se prolongó desde septiembre de 2011 y febrero de 2012. Algunos datos son:

  • 88.2% de los nuevos sintecho son hombres. El restante 17.8% mujeres.
  • 33% de elles están divorciades, mientras que 47.2% tiene hijes.
  • 24.8% trabajó en profesiones técnicas en el sector de la construcción.
  • 22% trabajaba para el sector privado.
  • 18% de elles eran autónomes.
  • 16% trabajaba en el sector turismo.

Como observamos, la inmensa mayoría de les sintecho son hombres, y además solían trabajar en aquellos sectores que han sido más castigados por la crisis económica (construcción sobre todo). Es muy interesante que un tercio de elles esté divorciade, lo que nos indica un bagaje social bastante trillado en el sentido de experiencias personales, vida familiar o en pareja, y todo lo que esto conlleva. Además casi la mitad es padre o madre, por lo que ya no podemos manejar el concepto de «sintecho» como se venía haciendo hasta ahora en el imaginario social: una persona marginada, con problemas sociales y/o mentales, que no se la identificaba normalmente con el resto de ciudadanes. El fenómeno «neo-homeless» en Atenas nos muestra un cambio cualitativo de la persona que vive en la calle.

Más datos aportados por Klimaka son:

  • El 64.8% lleva menos de dos años en la calle.
  • Más del 50% viven en el centro histórico de Atenas.
  • El 29.8% cree que han llegado a esa situación debido a problemas financieros. El 17.3% cree que fue por el desempleo.
  • El 47.6% piensa que los responsables de su situación son les polítiques. El 25.7% contestó que todes nosotres somos responsables.
  • 63.8% dicen haber dormido únicamente en la calle durante el último año.
  • 10.5% de elles dice haber buscado refugio en coches.
  • El 14.3% dice haber ido al menos una vez al hospital para dormir.
  • Para el 52.4% la obtención de alimentos diarios no es un problema, mientras que para el 47.1% la ropa tampoco supone un problema. Para el 41% no es un problema encontrar un sitio donde bañarse.

Con estos datos observamos claramente el cambio cualitativo de las personas sintecho. Cosas tan normalmente atribuidas a la mendicidad y a la indigencia (como la obtención de alimentos, ropa, y baño) son consideradas por amplios porcentajes como una cuestión resuelta, aunque el análisis no estaría completo sin una comparativa de los porcentajes para estas mismas cuestiones antes del 2008 cuando estalló la crisis. No obstante, también es muy interesante observar cómo algo más de un cuarto de elles socializa las culpas y nos hace a todo el mundo responsables de la crisis y del drama humano. Este discurso, que es sin duda el manejado por la casta política como podemos ver en los medios de comunicación de masas, es una herramienta útil y eficaz para escurrir el bulto y cargar la responsabilidad sobre el conjunto de la sociedad que, cegada por la ideología dominante, reproduce el sistema mediante el consentimiento y el silencio.

Vamos con más datos:

  • Las necesidades más importantes para estas personas son: alojamiento (85.6%), cuidado sanitario (83.1%), empleo (76.5%), y atención personal (75%).
  • El 50% vive con 0 a 20 euros por mes.
  • 63.5% dice que sus familias están al tanto de su situación de sintecho. En el 67.5% de casos las familias fueron hostiles o indiferentes ante la situación.
  • El 45.2% dice no tener amigues.
  • Un 18.1% ha intentado, al menos en una ocasión, suicidarse.
  • No obstante, un altísimo 79.8% cree que la situación puede cambiar para mejor en el futuro.
  • El 71.7% de elles cree que la solución al problema es la intervención del Estado.

Aquí es muy interesante observar el gran número de personas sintecho que dicen creer en un futuro mejor. Un alto porcentaje también piensa que la intervención estatal es la mejor solución, lo que no nos deja de sorprender pues los medios de comunicación y gran parte de la izquierda política nos bombardean con soluciones de este tipo: intervención política, aumento de las funciones de las instituciones sociales que han de responsabilizarse más, etcétera. Desde una perspectiva libertaria la respuesta que yo daría es precisamente la opuesta: el problema es la indiferencia ciudadana (como muestra ese 67.5% de familias de personas sintecho que son hostiles o indiferentes a sus familiares en la calle). El problema es mirar a otro lado y esperar a que el Estado haga «su trabajo.» La solidaridad es, y debiera ser, la única solución que implica libertad y dignidad. La autogestión de espacios okupados, la creación de redes de ayuda solidaria, fondos de resistencia, y un largo etcétera, son ejemplos de cómo poder combatir los dramas del capitalismo sin tener que recurrir al Estado que tanta culpa tiene de todo esto.

No deja de sorprender también que casi un quinto de les nueves sintecho en Atenas haya pensado suicidarse. El drama humano que estamos viviendo en el sur de Europa ni se comercializa en morbosos programas de televisión, precisamente porque saben que crearía un profundo sentimiento anti-capitalista en las personas. Es por ellos que tenemos que ser nosotres quienes denunciemos la barbarie capitalista. Hacer ver que el capitalismo es, y ha sido siempre, un sistema opresor que crea esclaves asalariades (cuando tienen salario) y que mata sistemáticamente a la mayoría de la sociedad mundial (porque se puede matar de muchas maneras). La barbarie capitalista se ceba en Atenas con las clases bajas y cada vez más con la clase media profesional. Y la sociedad del Estado español apunta al mismo horizonte. Es ahora o nunca cuando hemos de dar el paso; el paso definitivo para crear un movimiento anti-capitalista fuerte y sustancial. Y les libertaries tenemos mucho que aportar y decir al respecto.

Fuente de los datos estadísticos: KeepTalkingGreece

¡Feliz falsedad! (Y próspero engaño nuevo)

Por Consciencia y Rabia

El paro sigue en aumento. Los desahucios han subido un 134% en el 2012. La gente se está tirando por las ventanas porque no aguantan más este sistema que los mata lentamente. Hay desesperación hasta el extremo de quitarse la vida. Ahora se ha puesto en marcha una educación solo para ricos, al igual que una sanidad. Las cosas más básicas, los pilares más importantes de cualquier sociedad, los derechos humanos más elementales como son el derecho a la sanidad, a la salud, y a la educación solo al acceso de unos pocos. Una reforma laboral tras otra, que recorta los derechos de los trabajadores hasta el extremo de convertirlos esclavos de sus amos, es decir, esclavos del patrón y del empresario, para poder sobrevivir, para poder comer y dar de comer a sus familias, a sus hijos… Más y más derechos para los empresarios y los ricos. La gente se ahoga. Hay paro, hay hambre, hay miseria, hay desesperación, hay esclavitud, hay mucha gente viviendo en la calle, hay víctimas del sistema que se matan porque no aguantan más, los pobres cada vez más pobres, más miserables, más marginados, los ricos cada vez más ricos ríen y se benefician de esta crisis…

Pero ¡sonríe! ¡Ha llegado la navidad!… ¿No tienes un céntimo? ¿Tendrás que pedir prestado? ¡Pues pide prestado si hace falta! Ahógate más si cabe, gástate el sueldo de este mes, del siguiente y del siguiente, pero es absolutamente obligatorio que compres muchísimos regalos en estas fechas, como te obliga el gran capital, los grandes centros comerciales y las grandes multinacionales. Demuestra lo que quieres a tus familiares y amigos con regalos materiales y superficiales, y cuanto más caro significa que más los quieres. Así lo dicta el gran capital y tú, otra vez, no tienes porque pensar nada. Actúa como un zombie y haz lo que te dicen las grandes empresas. Entrégales el poco dinero que tienes, y el que no tienes. Endeudate para ellos. Son ellos los que te dictan cuándo, en qué fecha exacta tienes que regalar y cómo tienes que demostrar tu amor. ¡Es la fiesta del ultracapitalismo! ¿Que estas cogiendo dinero que te hacia falta para cosas básicas y elementales para comprar regalos superficiales? ¡Lo primero es lo primero! ¡No pienses! Limítate a obedecer las ordenes del régimen capitalista, del mismo que te ahoga, que te esclaviza, que te tortura, que te hace pasar miserias, que te roba los derechos…¡Pero todo sea por el bien del capital y de los ricos!

Las luces de las calles, sí, sí, ese alumbrado que cuesta muchísimo dinero y que podía ser destinado a cosas realmente útiles. Esas mismas te marcan el camino hacia los comercios. Te dicen: ¡Ya llegó la navidad! Compra, compra, compra… ¿Ese derroche de dinero y de luz innecesario no te recuerda a las facturas de Endesa que llegan a tu casa y cada vez que ves el sobre de dicha factura te acojonas y lo cuidadoso que tienes que ser con todas y cada una de las bombillas de tu casa?

Pero espera que aún hay más. ¡Mucho más! Antes hablábamos de hambre, de miseria, de gente que tiene que ser esclava para poder dar de comer a sus hijos y a ellos mismos, para sobrevivir. De gente que vive en la calle, de personas que se suicidan… ¡Y que más da! Vuelvo a repetir que no pienses, que no te pares a pensar en ellos. Distrae tu mente con otras cosas y haz un nuevo derroche de dinero (de ese dinero que nunca te sobra y que te falta para otras muchas cosas básicas) y compra muchos dulces, y un gran banquete para Nochebuena, para celebrar… ¿para celebrar qué? Bueno, lo importante es que te sientes en ese gran banquete que se ha comprado a costa de dejar vacías necesidades básicas  y que corra el alcohol, para no pararnos a pensar en todas esas personas que no tienen nada que comer, y que no tienen una familia con quien no sentirse solos… ¡Brindemos por todos ellos! Por todas esas personas que mientras tú y tu familia están sentados alrededor de la mesa con un gran banquete ellos están ahí fuera, con hambre, miseria, soledad… o suicidándose. ¡Es el brindis de la insolidaridad! ¡Brindemos por ellos y confiemos que mañana no seamos nosotros mismos los olvidados! Qué calorcito hace en tu casa y qué frío tiene que hacer allí fuera… ¡Rápido, que corra el alcohol y enciende la TV, para que se nos duerma la mente y la consciencia y no pensemos en que lo único que estamos celebrando es la estupidez humana y nuestra esclavitud hacia el capital, hacia los ricos! Nuestra propia estupidez y nuestra propia esclavitud….

Estamos celebrando el cumpleaños del salvador de la humanidad… Que irónico, ¿no? Y qué religiosos nos hemos vuelto todos de repente. Claro, es que estamos celebrando la estupidez humana y la esclavitud como dije anteriormente, y estos dos términos  estupidez y esclavitud, siempre han estado relacionados con la religión, como no… Pero por cierto, ¿qué pensarán de todas estas luces, bombardeo televisivo, celebraciones obligatorias… los no-cristianos? Porqué la imposición de esta fiesta a todas las personas? ¿Qué pasaría si mañana para celebrar sus fiestas los musulmanes hicieran este derroche de dinero publico? ¿Por qué con mi dinero se está pagando estas fiestas?

Da igual lo que hagas el resto del año. Da igual lo cabrón que seas. Durante estas fechas tienes que aparentar que eres bueno (aunque la propia fiesta en sí y todo lo que conlleva sea una demostración de insolidaridad y egoísmo). También ellos, el capital, te dictan cuando tienes que ser bueno y cuando sonreír… ¡Feliz dictadura!

¿Y si también hablamos de lo que pasa mas allá de nuestras fronteras? De las muertes de niños y mayores por hambre, desnutrición, falta de agua potable o enfermedades fácilmente curables con un poco de inversión, con un poco de dinero de los estados capitalistas. ¿Y si hablamos de que para que tu puedas hacer la mayoría de esos regalos que vas a hacer estas fechas, miles de niños son esclavizados y explotados para fabricarlos? Al igual que la superproducción de cacao, para las tabletas de turrón que estas fechas se demandan. ¿Sabes cuantas toneladas de papel de regalo, se gasta estas fechas y para ello se podan miles y miles de arboles? ¿Y las bolsas, y demás objetos plásticos  que vienen del petroleo? Sí, sí, el petróleo, una de las principales causas de guerras del mundo. Una superproducción innecesaria en estas fechas que se traducen en una superproducción de esclavitud, tala de arboles y hacen más necesarias las guerras. ¡Pero todo sea por la navidad! La gran fiesta del ultra-capitalismo, la estupidez y esclavitud, y la celebración del cumpleaños del salvador de la humanidad.

¿Que qué celebramos, que por qué tanta fiesta? Celebramos la esclavitud de unos niños para tus regalos, y tu propia esclavitud a los dictámenes del régimen capitalista, el hambre, miseria, insolidaridad, desahucios, suicidios, pobreza, las reformas laborales, la educación y la sanidad solo para unos pocos privilegiados, celebramos las guerras en el mundo y la estupidez humana… Celebramos la gran fiesta del ultra-capitalismo judeo-cristiano. ¡Todos a bailar y a brindar por ello!

¿FELIZ NAVIDAD? ¡Y UNA MIERDA! PARA LA MAYORÍA NO.
¡FELIZ FALSEDAD! ¡FELIZ ESCLAVITUD!

Recuperando el derecho a rebelión (III)

Aquí está la última entrega del ensayo sobre el derecho a la rebelión

La pregunta que hay que hacerse sobre el Estado es ¿Representa el Estado la voluntad general? Los juristas, intelectuales defensores de él dicen que es una cuestión de orden público, el Estado surge de un pacto social donde los individuos rechazan una parte de su libertad a cambio de seguridad reconociendo al Estado y a la ley que emana de él como la idea de justicia, los estatistas dicen que el Estado actúa en el bien del pueblo o de la voluntad general, conciben a la sociedad como un todo, como individuos iguales cuando ya hemos visto antes que la sociedad está dividida por asuntos económicos y que tienen intereses diferentes y contrapuestos, así que la idea de “voluntad general” es errónea y solo esconde los intereses de la clase dominante, la abstracción del Estado esconde la lucha de clases, niega el conflicto social y eso solo beneficia a los que se encuentran en una posición privilegiada, ya que se acepta esa situación como normal. Descartada la idea del Estado como representación de la voluntad general vuelve a surgir la pregunta de que es el Estado y de donde surge. Bakunin no vaciló en su definición del Estado:

“El Estado es la suma de la negación de la libertad de todos sus miembros”

La diferencia entre el Estado autoritario autárquico y el republicano reside en que en el primero la burocracia estatal oprime y explota al pueblo en beneficio de la clase dominante y lo hace en nombre del líder; en un régimen republicano hace exactamente lo mismo pero en nombre del pueblo o de la “voluntad general”.

Ningún Estado vela por los intereses del pueblo, ya que lo que éste busca es la libre organización de sus intereses sin interferencia o coacción de un ente superior. El Estado es un instrumento diseñado para gobernar desde arriba y dirigido por una minoría que impondrá sus intereses al pueblo, por esa razón el pueblo y el Estado son antagonistas y es una contradicción la concepción del Estado como popular.

Como el Estado no puede satisfacer los intereses del pueblo pues no le queda otra formar de asegurar su hegemonía que la violencia, el mismo papel que juegan las grandes empresas en el ámbito económico es desempeñado por el Estado en la sociedad, acaba con los estados pequeños y comunidades en beneficio de un gran Estado monopolizador, esto produce que cuando mas grande sea un Estado mas se alejará del pueblo y mas oprimirá a éste. Como hemos dicho antes una de las características principales del Estado es que éste tiene el monopolio de la fuerza, lo que quiere decir que toda violencia que se ejerza desde fuera de éste será considerada ilegal mientras que la que se ejerza en su nombre será considerada legal. Ante esta situación los explotados se encuentran indefensos porque la “justicia” está al servicio de la clase dominante.

¿Cómo se puede justificar el derecho a rebelión y el uso de violencia revolucionaria?  Los explotados se encuentran obligados a aceptar su situación por medio de la coacción que ejerce el Estado, esa situación es violenta ya que supone la imposición de una voluntad sobre la de los demás, frente a esa violencia algunos pensadores como Errico Malatesta justifican el uso de la autodefensa que no sería violencia como tal sino una respuesta a la violencia ejercida por un opresor.

“La violencia es justificable solo cuando es necesaria para defenderse a uno mismo o a los demás de la violencia[…] El explotado siempre está en estado de legítima defensa así que su violencia contra el opresor está moralmente justificada y tiene que ser regulada con el criterio de su utilidad y la economía del esfuerzo y sufrimiento humano […] No existe otro medio de defensa frente a la violencia que la propia violencia, pero no es violento quien ejerce la autodefensa, sino quien obliga a otros a utilizarla[…] La revolución debe ser necesariamente violenta porque sería una locura esperar que los privilegiados decidieran renunciar a su posición voluntariamente”

Para Malatesta, lo que empuja a la rebelión es la dignidad del individuo, la lucha contra el Estado estaría justificada ya que éste se basa en la fuerza para imponer su voluntad y genera una situación de desigualdad y opresión. El límite de opresión de un gobierno solo está limitado por la resistencia que el pueblo pueda oponer, puede haber un conflicto abierto o que pase mas desapercibido, pero siempre hay existencia de conflicto, cuando el pueblo se somete a la ley y no muestra resistencia el gobierno actúa a su antojo sin tener en cuenta las necesidades populares, solo cuando nota el peligro de insurrección es cuando se encuentra entre la disyuntiva de ceder o reprimir. Pero aunque ceda o reprima la revolución es inevitable ya que si no cede el pueblo acabará por rebelarse, pero si cede le valdrá para tomar confianza en sí mismo hasta que la pugna entre libertad y autoridad se haga evidente y se produzca el conflicto abierto.

Esta es la concepción clásica, hoy en dia podemos ver que no es así exactamente, la capacidad de recuperación del capitalismo y los nuevos métodos de control social han hecho que el poder sea capaz de gestionar las contradicciones , el sistema designa a la violencia revolucionaria como “terrorismo”, con este concepto pretende abarcar a todo lo que suponga una amenaza al Status Quo, los predicadores de la paz social manejan un discurso ideológico donde niegan el conflicto social y los mismos opresores se atreven de hablar de paz y fraternidad. Los medios de comunicación de masas difunden estas ideas y la opinión pública general coincide con ellas. El derecho a la rebelión es considerado como algo del pasado que fue útil en su momento pero ahora que se vive en “democracia” no tiene sentido ya que se gobierna por el bien de la sociedad.

El principal problema de justificar el derecho a la rebelión contra este sistema es enfrentarse a la opinión pública y al discurso mediático que tiene muchísimo más alcance y es hegemónico, en algunos medios se considera como “apología al terrorismo” y puede acarrear hasta consecuencias penales, la difusión de las teorías del derecho a la resistencia en la sociedad actual es marginal comparado con la que tiene la lógica del sistema.

Conclusión

Si se analiza el sistema de forma abstracta no podría ser considerado como una tiranía, pero en la práctica se cumplen las tres condiciones que citamos anteriormente en el primer apartado, ya que el Estado actúa como un gran tirano en beneficio de la clase dominante, es antipolítico porque pervierte el significado de la política que es la gestión de los asuntos del pueblo y como hemos visto el Estado no puede satisfacer los intereses de éste y se limita al uso de la fuerza, y está sujeto a leyes pero porque las leyes son el garante del mismo Estado, no suponen una limitación de su actuación sino una ampliación, el Estado se reserva la capacidad de actuar tiránicamente (la mayoría de ordenamientos jurídicos recogen los Regímenes de excepción donde las libertades individuales y políticas son suspendidas en caso de verse el Estado en peligro).

La tiranía del sistema actual no solo se sostiene con la fuerza física, principalmente utiliza medios de control social como los medios de comunicación de masas que manipulan la opinión pública y hacen que acepten las condiciones de vida existentes, además últimamente está apareciendo la figura del ciudadano-policia donde el  individuo se somete voluntariamente y cumple labores de control social sobre otros miembros de la sociedad, el mismo individuo rechaza a los que se rebelan contra el sistema y podría a llegar a servir al propio Estado. Se han dado varios casos donde los propios ciudadanos han denunciado a sus iguales, como recientemente en las protestas de Barcelona de la huelga general del 29M donde la policía llevó a cabo una campaña para identificar a manifestantes y se publicó una página web con fotografías de estos para que se recibieran denuncias anónimas. Cada vez se avanza más en el control social y éste toma carácter más totalitario, la definición de totalitarismo que dio Orwell en 1984 fue un régimen donde los mismos oprimidos renunciaran a rebelarse y se vieran incapaces de ello, donde el Estado se funde con la sociedad y resulta imposible distinguir una cosa de la otra, donde se acepte el Status Quo como una ley inmutable y se pierda toda esperanza de cambio, lo describió de esta manera:

“Si quieres hacerte una idea de como será el futuro imagínate una bota aplastando un rostro humano incesantemente”

Actualmente vamos por ese camino y lo único que puede cambiarlo es la recuperación de la legitimidad del derecho a rebelión, de la dignidad humana, pero sobre todo que se pierda el miedo que es la principal arma que utiliza este sistema para perpetuarse.

Bibliografía:

–          F. Engels, El Origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. (1884)

–          A. Tocqueville, La democracia en América (1840)

–          Guy Debord, La sociedad del espectáculo (1967)

–          M. Bakunin, Escritos de filosofía política I, Crítica de la sociedad (1876)

–          Alfredo. M. Bonano, Errico malaesta y la violencia revolucionaria (2009)

–          G. Orwell, 1984 (1849)

–          M. Bakunin, Estatismo y anarquía (1873)

Recuperando el derecho a rebelión (II)

Anteriormente publiqué la primera parte del ensayo donde definía y analizaba los conceptos de tiranía, derecho a rebelión y democracia, en esta segunda parte me centraré en el modelo económico y político actual.

Tiranía democrática

“La democracia, que debe venir a proporcionar la libertad al mundo, puede ser la fuente de una tiranía inédita, de un poder absoluto cuya característica es  someter no solamente a una clase, sino a la totalidad de los individuos que componen un pueblo. La democracia es un instrumento de liberación que puede devenir, por sí mismo,  siguiendo su propia pendiente, un fabuloso instrumento de opresión” Tocqueville

La democracia que está instaurada actualmente tiene poco que ver con la forma ideal de ésta, se dice que hay democracia porque se producen elecciones «libres» y están reguladas por un ordenamiento jurídico, pero esto solo teoría, en la práctica la mayoría de partidos políticos tienen pocas diferencias entre ellos y éstas son básicamente culturales, algunos aspectos sociales y diferencias en las doctrinas económicas, pero manteniendo el dogma del liberalismo, ninguno pone en tela de juicio la propiedad privada, el Estado y el modelo socioeconómico en su totalidad.

Las elecciones se convierten en un mercado, donde los políticos venden un programa (que luego no suelen cumplir) y los votantes deciden o no si comprar el producto (mediante el voto). Los medios de comunicación de masas convierten el periodo electoral en un circo mediático donde se llevan a cabo debates entre partidarios de diferentes partidos, se sacan trapos sucios de la legislatura anterior…etc. El periodismo pierde toda su esencia y se convierte en una actividad mercenaria, donde la opinión depende de que conglomerado empresarial estás detrás de cada medio de comunicación y a que opción política apoye (En el Estado español Prisa o Vocento son las mas destacadas).

Todo este despliegue produce un clima competitivo donde cada votante se identifica con un partido político como si fueran hinchas de fútbol, esta situación es ampliada por los mismos candidatos que se dedican a echar mas leña al fuego durante mítines y demás demostraciones de fuerza. El militante o el simpatizante de un partido tiene claro que opción votar y la mayoría de las veces ni reflexiona sobre su decisión.

El llamado votante medio es el objetivo de las campañas políticas, suele ser indeciso y no se identifica con una formación política concreta, es mas reflexivo y se informa sobre los programas electorales y la trayectoria de un partido antes de votarlo, aunque ese perfil es una minoría ya que la mayoría simplemente se deja llevar por la opinión pública. También es frecuente que utilice el llamado “voto de castigo” que consiste en votar a la opción política que ocupa el lugar de la oposición para perjudicar al partido que ha ejercido la legislatura, esta conducta provoca un bipartidismo turnista donde cada vez que un partido decepciona a sus votantes, éstos en las siguientes elecciones depositarán su confianza en el partido opositor y así sucesivamente. Algún votante medio al darse cuenta del engaño opta por la abstención o el voto nulo y se implicará en algún proyecto político extraparlamentario, pero este porcentaje representa una minoría, con lo que se mantiene la hegemonía del sistema “democrático”.

Pero el sistema político solo es la punta del iceberg, solo es la forma de la que la burguesía administra su poder,  cuya fuente viene del sistema económico y de las relaciones de explotación, como dijo Bakunin:

“Mientras el pueblo alimente, mantenga y enriquezca a los grupos privilegiados de la población mediante su trabajo, incapaz de auto-gobierno por verse forzado a trabajar para otros y no para sí, estará invariablemente regido y dominado por las clases explotadoras. Esto no puede remediarlo ni siquiera la constitución más democrática, porque el hecho económico es más fuerte que los derechos políticos, que sólo pueden tener significado y realidad mientras reposen sobre él”

Mientras se mantenga el sistema capitalista la democracia no pasará de su carácter “de fachada” además de servirle a sus intereses, el capitalismo necesita al Estado para someter a los asalariados, sin la coacción de éste los trabajadores no aceptarían las condiciones de explotación ni reconocerían la propiedad privada de los medios de producción. El funcionamiento del sistema capitalista es de todo menos democrático, el proceso de acumulación de capital provoca una concentración de riqueza en manos reducidas, la especulación siempre va en aumento y la competencia aniquila las pequeñas y medianas empresas. Los grandes beneficios de la clase dominante se consiguen a expensas de la precarización de las vidas de los que los sostienen, los intereses de la burguesía y el proletariado son opuestos, están en una pugna continúa, en ese contexto no se puede hablar de justicia social ni democracia, el mercado es tiránico, los trabajadores se encuentran a merced de éste y tienen que aceptar sus condiciones de trabajo, si un trabajador no las acepta habrá otro que sí y forzados por la necesidad no opondrán mucha resistencia ya que necesitan mantenerse así mismo y a sus familias. El Estado que estaba pensado como un instrumento nivelador se encuentra al servicio de la clase dominante y no dudará en utilizar la represión contra todo lo que pueda poner en peligro la hegemonía de este modelo.

Derecho a la rebelión contra la “democracia”

“Un Estado republicano, basado sobre el sufragio universal, puede ser extraordinariamente despótico, incluso más despótico que un Estado monárquico, cuando bajo el pretexto de representar la voluntad de todos hace caer sobre la voluntad y el movimiento libre de cada miembro el peso abrumador de su poder colectivo” Bakunin

El principal problema que se encuentra uno a la hora de justificar la rebelión contra el Estado es que éste se presenta como un ente imparcial y justo al tener el monopolio de la coacción y la fuerza normativa. Además en la sociedad de bienestar el Estado proporciona servicios públicos, pero no son gratuitos como algunos piensan, el Estado se financia mediante el cobro de impuestos que no solo van destinados a presupuestos sociales, una gran parte de los impuestos van para los presupuestos de Defensa y para la financiación del sistema represivo que garantiza el mantenimiento del Status Quo, no solo se reprime al pueblo, sino que esa misma represión la paga el mismo pueblo.

Continúa y finaliza en la tercera entrega.

 

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